Está en la página 1de 5

DEL BAJO IMPERIO A LA ALTA EDAD MEDIA

El bajo imperio sigue a la crisis del S. III. El S. II marca el auge romano con los Antoninos
(Comodo 180-192 d.C), a ésta le sucede la dinastía Severa, de la cual sus
representantes traen el resentimiento con las provincias, queriendo suplantar las
tradiciones por las de África o Siria.

La fuerza militar era el único apoyo del poder político. Roma comienza a perder
autoridad contrariamente a las provincias, que elevan uno de los suyos al poder.
Comienza un periodo de anarquía militar, con peleas entre los jefes.

Al mismo tiempo, los primeros invasores germanos atraviesan e invaden las provincias.
Claudio II y Aureliano comienzan a restablecer el orden sometiendo a una sola
autoridad a todo el impero. (Autocracia – Dominatus, que luego perfeccionaría
Dioclesiano).

La primera medida de Dioclesiano es la persecución de los cristianos, pero éstos tenían


mucha fuerza por lo que fracasa. Luego, Teodosio establece al cristianismo como
religión iniciando la persecución a los paganos.

Para ésta época los hunos se lanzan a las fronteras, por lo que los visigodos se refugian
dentro de los límites del Imperio, Teodosio logra mantenerlos tranquilos, pero al morir
éste inician disturbios. Sus hijos se dividen el imperio: Arcadio a Oriente y Honorio a
occidente. El primero impulsa a los visigodos hacia el Imperio de su hermano.

Las tribus germanas que se introdujeron trajeron al imperio una modificación étnica ya
que ocuparon puestos en la vida social, política y económica.

REINOS ROMANOGERMÁNICOS:

Oriente se ve marcado por las influencias orientales y griegas, mientras que occidente
por las tribus germánicas:

Suevos en Galicia, Alanos en Portugal, Vándalos en el sur de España, los Anglos,


Sajones y Jutos formaron varios reinados en gran Bretaña, los burugudios en Provenza.

El I. Romano sólo conservaba Galia del Norte, pues el sur se encontraba ocupada por
los visigodos.

A fines del S. V sólo quedaba un grupo de reinos hostiles entre sí, los primeros en
desaparecer fueron los suevos y los alanos por los visigodos que también hicieron
migrar a los vándalos, formando un reino que duró hasta que los bizantinos lo
conquistaron.

Ostrogodos alcanzaron hegemonía que los distinguió del resto gracias a Teodorico
(fuerza militar, astucia política), tenían buenas relaciones con el I. Oriental. En sus
últimos años Teodosio tuvo cruces con Constantinopla, lo que desembocó en una
guerra que duró 20 años, hasta e triunfo bizantino. (526 muere Teodosio)

Los burugundios eran el reino más afín con los bizantinos pero igual desaparecieron
por no poder resistir contra el pueblo franco.
Los visigodos fueron quienes más duraron (principios de S VIII), sufrieron la invasión de
los bizantinos pero adoptaron el catolicismo y subsistieron.

Justos, anglos y sajones fundaron varios estados autónomos. Francos se dividieron en


señoríos. La dinastía Clovis perdió autoridad, adquiriendo poder los condes de Austria,
uno de ellos, Carlos Martel, derrotó a los musulmanes. Se funda la dinastía carolingia
donde Carlo Magno (nieto de Martel) podría restaurar el I. Occidental.

Periodo del I. Bajo a la dinastía Carolingia se caracteriza por la presencia de I. Romano


Germánicos que debió afrontar el hecho de ocupar un país con una antigua civilización
donde debían coexistir. La política utilizada dio como resultado estados medievales,
base de los estados modernos.

Las tradiciones Romanas triunfaron sobre las Germanas, que luego resurgirían en la
época feudal.

Económicamente la crisis se acentuó, sólo evolucionaba la E. Rural.

IMPERIO BIZANTINO

El Imperio se divide en el 395, Oriente queda en manos de emperadores de


Constantinopla, que afirmaron derechos sobre Occidente, por esto se acentuaron los
rasgos orientales y griegos. Tras Arcadio (395-408) asume Teodosio II hasta el 450, en
el periodo hubo dificultades internas y externas que intenta solucionar con una
muralla, pero los conflictos internos no cesaban.

Teodosio lleva a cabo 2 obras: Código teodosiano. Universidad de Constantinopla.

Al morir surgen dificultades, tras el emperador Marciano sube León I (457-474) quien
lleva tropas mercenarias Isauricas para contrarrestar a las tropas germánicas. Cuando
muere, los isauros llevan a Zenón al trono, que intenta recuperar el I. Occidental, pero
fracasó ya que Constantinopla no creía que sea el momento de abandonar la parte
occidental, lo que llevó a Anastasio (Sucesor de León I) a sostener que los intereses dei
Imperio estaban en Oriente.

Pero la siguiente dinastía, en manos de Justiniano retomó la conquista de la mitad del


Imperio, retomando con Occidente y el Papado, lo que atrajo la simpatía del pueblo
Romano.

Justiniano logra la paz con los persas para dedicarse a Occidente, termina con los
vándalos en el 533 y luego, en el 553 con los Ostrogodos, que prestaban resistencia. Al
no haber más ostrogodos en Italia fue organizada como provincia Romana.

Éste emperador echó las bases del Imperio Bizantino, lo que le aseguró la autoridad
ante la iglesia.

Al morir, parecía que las invasiones comenzaban a desaparecer, pero aparecerían


nuevos enemigos, convirtiéndose en una época difícil. Ninguno de los emperadores
que le siguieron pudo hacer frente a los conflictos internos y externos.
Los lombardos invadieron Italia y tomaron gran parte de ella, los avaros ingresaron a
través del Danubio, que desemboca en una guerra desde 572 a 591.

El ejército lleva al trono a Focas, quien empeora todo, pero sube Heraclio y salva la
situación parando el avance enemigo.

Pero el contexto interno y externo era grave, eslavos y avaros amenazaban la frontera,
los persas en el 612 invadieron Capadocia sin que Heraclio pudiese detenerlos, por eso
recibe el apoyo de la iglesia para reorganizar una fuerza y repeler el ataque. Pacta con
los avaros y a partir del 626 se sobrepone a los persas, arrebatándoles sus conquistas.
Pero la guerra deja sin fuerza a los ejércitos de los dos imperios, quedando vulnerables
contra los Arabes.

Así, en el 634, éstos se apoderan de Siria y Persia, al morir Heraclio, de Egipto, más
adelante, del norte de África. El I. Bizantino había sido transformado por pueblos
eslavos y mongólicos, que se habían introducido en el territorio, los primeros dejaron
una mayor influencia y se extinguió la tradición latina (junto con la lengua),
cambiándose por la Helena.

Los grupos que aspiraban al poder, las direcciones religiosas condujeron al imperio a
una crisis en la que comenzó una era de anarquía hasta el 717. Los árabes atacan el
Imperio y se quedan con Asia Menor. Las tropas bizantinas para salvarse imponen a
León III en el 717, quien logra contener a los Musulmanes en el 739, luego León III
adopta la religión iconoclasta, lo que produce la ruptura con Roma, justo cuando
Occidente iba a unirse bajo la corona de Carlo Magno.

EL MUNDO MUSULMAN

Hasta el S VII los árabes eran sólo un pueblo nómade de pequeñas tribus. Adoraban a
ídolos y su politeísmo era extremado, hacían culto a la piedra negra, un santuario
ubicado en la Meca.

Su org. Política y económica no hacía sospechar a persas ni bizantinos de la fuerza que


alcanzarían. Mahoma convirtió la religión a un monoteísmo militante con una fe
ardiente e inmensa capacidad de difusión, logrando la unión árabe. Así nació la fe
islámica, en la cual creían en un único Dios, Alá.

Mahoma comenzó su catequesis en la Meca, pero tuvo que huir ya que se lo


consideraba peligroso, se radica en Yatreb, donde su enseñanza tuvo más éxito, su
pensamiento evolucionó al punto que fue aprobado en la Kaaba, pero la fe debía
hacerse fuerte en La Meca, por lo que se lanzó en una guerra santa, logrando
conquistarla en el 630, siendo así Alá comenzando a ser admitido por todos y Mahoma
reconocido como el verdadero profeta de Dios.

Al morir Mahoma, su pueblo había alcanzado una unidad y un ideal para la lucha. La
doctrina del profeta quedó consignada en el Corán, parte del cual fue escrito por sus
discípulos. Allí hay escritos fragmentos históricos, enseñanzas, consejos, ideas
religiosas, morales, etc.
Los puntos fundamentales son: Creencia en un Dios único (Alá), en ángeles, profetas,
de los cuales Mahoma trajo el mensaje definitivo de Dios, la resurrección, el juicio, la
predestinación según voluntad de Alá, todo esto fue objeto de exégesis debido a las
contradicciones significativas que se advertían.

El islam se caracteriza por la sumisión a Dios y el deber de sus creyentes es declarar la


fe en Alá Mahoma, como así la plegaria, ayuno, limosna, la guerra santa, encargada de
la conversión de los infieles, su particularidad fue la concepción militante de la fe.

De las regiones que conquistaban recogían los mejores legados, intentando ordenar un
sistema coherente.

A la muerte de Mahoma la sucesión se daba al discípulo más cercano al profeta,


dándole el título de califa (sucesor). Ésta costumbre se dio durante el paso de 3 califas
más (1- Abu Beker 2- Osmar 3- Otman 4- Alí).

En el periodo de Abu Beker se dieron vastas conquistas, apoderándose de Irak, Siria,


por su parte, Osmar, sometió a Persia y Siria, también le arrebató Egipto al I.
Bizantino, aprovechando que los Imperios se encontraban debilitados por la guerra
que tuvieron. Osman organiza los territorios según el Corán, aprovechando la
experiencia administrativa persa y bizantina, incluso conservando funcionarios.

Al morir Osmar la sucesión trajo problemas, ya que comienzan a surgir grupos hostiles
que sostenían que sólo descendientes directos del profeta podían ser califas. Terminan
asesinando al sucesor Otman y lo sucede Alí, yerno de Mahoma.

A fines del siglo VII los musulmanes se extendieron por África y Asia, culminando con el
sitio a Constantinopla, donde fracasaron por obra de León III. En Europa conquistaron
la península Ibérica, en Francia los derrotó Carlos Martel.

LA ÉPOCA DE CARLOMAGNO

La conquista de España por parte de los musulmanes obligó a la iglesia cristiana a


adoptar medidas para resguardarse del peligro, como fue la reordenación del I.
Occidental por los carolingios.

Derrotados los visigodos, los musulmanes se extienden por toda la península. Hasta el
750 España constituyó un emirato bajo la dependencia del Califa de Damasco. El
califato Oméyade organizó el nuevo territorio y pudo lanzarse a conquistar tierras del
Norte y los musulmanes lograron ocupar Galia. En el 732 fueron detenidos por dos
duques de Austria, uno de ellos Carlos Martel.

A fin del S VIII un conflicto entre musulmanes favoreció a los carolingios, Oméyades se
enfrentaron a partidarios de Abul Abas, quien triunfa. Un príncipe Oméyade logra huir
y asume el gobierno en España, intentando aniquilar la resistencia cristiana.

Esta situación contuvo la expansión y Pipino el Breve logró rechazar a los invasores
hacia el pirineo. Pipino hereda el cargo de mayordomo del reino franco, mas adelante
despojó de su trono a Childerico y se proclamó rey con el apoyo del papado,
inaugurando la dinastía carolingia.
El nuevo rey franco recibió ayuda de la iglesia para que contuviese a los lombardos y lo
hizo, así que a su muerte, el papado continuó apoyando a sus herederos, Carlos y
Carlomán, el primero quedó sólo y emprendió una vasta conquista lo que le dio el
nombre de CarloMagno, en 774 sitió la ciudad de Pavia, donde estaba el rey lombardo,
tomó la ciudad y se coronó rey de los lombardos.

Durante años combatió a los sajones en Germania, donde resistieron hasta el 780.
También enfrentó a los avaros, aniquilándolos y echó a los musulmanes de territorio
francés. Así, Carlomagno constituyó un vasto imperio, similar al antiguo I. Occidental
gracias al poder del pueblo franco, el genio militar de Carlomagno (designado
emperador en el año 800 por León III) y la inspiración del papado.

La idea de restaurar el I. Occidental y Oriental surgía para la defensa del avance


musulmán, y se necesitó una nueva idea de militancia política para llevarla a cabo
(cruzadas).

El esfuerzo de Carlomagno para impedir la disgregación en el Imperio fue muy grande,


ya que no había una buena intercomunicación entre las regiones y cada una se
desarrollaba según los intereses particulares de sus representantes, lo que
desembocaría en el feudalismo.

Sólo quedó como vínculo la fe, por lo que el papado reunió a Occidente bajo su
mando, mientras que oriente estaba en manos de Iconoclastas.