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LOS TRATADOS INTERNACIONALES

Es una norma jurídica de naturaleza internacional, usualmente escrita, suscrita por


sujetos de Derecho internacional.

Son aquellos acuerdos celebrados entre dos o más países como entidades soberanas
entre sí, estos acuerdos pueden abordar asuntos diplomáticos, políticos, cuestiones
de carácter económico, culturales o en general podrán pactar cualquier disposición
que resulte de interés de los Estados contratantes.

Se encuentra regido por este, que puede constar de uno o varios instrumentos
jurídicos conexos, y siendo indiferente su denominación. Como acuerdo implica
siempre la concurrencia mínima de dos personas jurídicas internacionales. Por
ejemplo, los gobernantes de cada país se reúnen para ponerse de acuerdo con sus
límites de países para no tener problemas con sus territorios.

ÁMBITO DE APLICACION DE LOS TRATADOS


INTERNACIONALES

Hay lugar a distinguir tres ámbitos usuales de aplicación: el personal, el espacial y el


temporal. De ellos nos ocuparemos, pero digamos en primer lugar, que en lo que el
tratado internacional tiene de análogo con el contrato en el Derecho privado, es
cuestión importante en él determinar los efectos vinculantes de sus cláusulas por
relación a las partes y a los terceros Estados.

(TEMPORAL Y ESPACIAL) 2019

Las reglas convencionales están dirigidas a producir iguales efectos entre las partes
vinculadas por el mismo acuerdo, pero este principio sufre notables excepciones en
virtud de la voluntad contractual de esos Estados o de la propia naturaleza del
acuerdo. Hay que distinguir aquí entre el ámbito territorial y el temporal.

Por lo que respecta a la esfera de aplicación espacial de los tratados, la regla general
es que sus efectos se extiendan, a los respectivos ámbitos de esas distintas
soberanías; cabe que lo sea sólo a un territorio en particular. En este caso debemos
distinguir entre la obligación que el Estado asume, y de la que él responde, y el
ámbito de aplicación del acuerdo.

La aplicación del tratado al «territorio de cada Estado» debe de ser entendida como
aquella que se contrae al territorio que, de conformidad con el Derecho
internacional, está sometido a la soberanía o jurisdicción de los distintos Estados
contratantes. Se incluyen en él los espacios terrestres, marítimos y aéreos, y hoy,
aunque a efectos limitados, la zona económica exclusiva. Es el principio que recoge el
art. 28 CV. Una aplicación y corolario de esta regla es el llamado principio de las
«fronteras movibles». Según el cual, el Estado que sufra pérdida o aumento de
soberanía territorial se descarga o aumenta sus responsabilidades en el

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cumplimiento de las obligaciones que le corresponden según los tratados
concluidos, de forma correlativa a esas mutaciones territoriales.

Pero el ámbito espacial así definido no se corresponde necesariamente con el que de


modo eventual un Estado pueda tener bajo su control por el ejercicio de una
soberanía de hecho: En el antiguo Derecho internacional el caso de los
protectorados, y el de la llamada ocupación militar.

Es irrelevante en cambio, la ordenación espacial que en el ejercicio concreto de las


competencias haya hecho cada Estado; especialmente los de estructura compleja.
Cualquiera que sea el órgano competente para adoptar en el plano interno las
medidas que exija el cumplimiento de los compromisos internacionales, la
obligación afecta al Estado en cuanto tal.

En contra de lo que pudiera aparecer a primera vista, los Estados, en su función


ordenadora, no se comprometen sólo por sus respectivos territorios. El Derecho
internacional les permite también hacerlo para regular su actividad en los
denominados espacios libres, alta mar, Antártida, espacio aéreo y ultra atmosférico.

En lo que respecta al ámbito de aplicación temporal, el art. 28 CV formula como


principio general, el de la irretroactividad: Ninguna norma internacional vincula a
las partes en relación con un acto o hecho que tuvo lugar antes de la entrada en vigor
para esa parte. Sorprende este rigor que no tiene parigual en la teoría general del
Derecho, salvo el caso de las normas penales, tampoco lo tiene en la de
lasinstituciones civiles. En la jurisprudencia de ambos Tribunales de La Haya fue
formulada de modo diferente.

La explicación hay que buscarla en la connotación anticolonialista que la norma


tiene, pero sin dejar de advertir que en otros ámbitos conexos con el de la fijación de
la esfera temporal, la propia CV adopto posición diferente. Tal es el caso, del recurso
a la práctica ulterior en materia de interpretación (art. 31,3,b) que permite una
fijación ex tunc del contenido normativo del acuerdo.

PRINCIPIO DE PACTA SUNT SERVANDA Y BUENA FE


El principio del Pacta Sunt Servanda, es un principio universalmente
reconocido, reiteradamente evocada por la jurisprudencia arbitral y del Tribunal
de la Haya, la Carta de las Naciones Unidas, las Convenciones sobre el Derecho de
los Tratados de 1969, la Declaración sobre los Principios del Derecho Internacional
referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados, entre
otros.
“Pacta sunt servanda” es un término latino, atribuido al jurista Ulpiano en el
Digesto, que significa que los acuerdos entre partes o pactos deben cumplirse. Los
romanos llegaron a esta concepción en el derecho bizantino, ya que antes solo
obligaban los contratos. Los pactos, que eran acuerdos de voluntades sin
solemnidades solo daban origen a obligaciones naturales, y no a acciones civiles.
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el principio de la buena fe, entendido como el modo sincero y justo con que se
procede en la ejecución de las obligaciones y se fija en el principio de equidad
consagrado en el artículo 1135 del Código Civil Dominicano como soporte de la
relación contractual, así tradicionalmente se ha afirmado que esos principios
rectores del contrato tienen una fuerza obligatoria o fuerza de ley cuyo vinculo
impide que por decisión unilateral se pueda modificar o terminar la relación
quedando sujeto quien así procediere a acciones para pretender tal cumplimiento
de la obligación y de acciones resarcitorias.
El Pacta Sunt Servanda se encuentra ligado al de la buena fe en la ejecución
de los contratos y se refiere a que no solamente las partes deben cumplir con lo
estipulado, sino que deben hacerlo de buena fe, es decir, sin caer en el abuso de los
derechos u obligaciones que le otorgan o imponen dichos instrumentos. También
dicho principio es una norma general de carácter consuetudinario perteneciente al
derecho internacional, dado que los Estados celebran tratados, y el respeto por
esos pactos ha sido una costumbre generalizada en el tiempo. El principio de la
buena fe es un principio legal que forma parte integral de la regla Pacta sunt
Servanda.

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