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PREVENCION SECUNDARIA DE INFARTO DE MIOCARDIO

Detección

El ECG (electrocardiograma), que registra la curva de actividad eléctrica del corazón, tiene
una importancia decisiva en el diagnóstico del infarto cardiaco. El ECG aporta información
sobre la localización del infarto. Por ejemplo, el electrocardiograma permite saber si el
infarto se ha producido en la pared anterior, la pared posterior o la pared inferior y ofrece
la posibilidad de saber si es reciente o si se ha producido tiempo atrás.

El denominado diagnóstico enzimático también contribuye a identificar un infarto


cardiaco (infarto de miocardio). El tejido necrótico del miocardio libera proteínas
(enzimas) cuya presencia puede detectarse en la sangre. Una de estas enzimas es una
isoforma de la creatinina cinasa (CK). La creatinina cinasa se encuentra fundamentalmente
en los músculos y el cerebro En el miocardio se halla un tipo especial, la enzima CK-MB.
Cuando se produce la muerte de células miocárdicas tras un infarto, hay una
concentración superior de la enzima cardiaca CK-MB en sangre debido a que el miocardio
la libera en mayor cantidad. Se eleva entre las 6 y las 8 horas tras el infarto y se normaliza
entre 24 y 48 horas después.

Otras proteínas miocárdicas que posibilitan el diagnóstico del infarto son la troponina I y
la troponina T. Estas enzimas son las más adecuadas para realizar una prueba rápida y
diagnosticar un infarto de miocardio tras pocas horas por medio del estudio enzimático.
En caso de daños del tejido miocárdico, se detectan valores elevados de estas enzimas en
sangre a las pocas horas, alcanzando su concentración máxima entre las 12 y las 48 horas,
permaneciendo elevadas hasta los 7 a 10 días.

Un resultado negativo de los marcadores enzimáticos realizado a las 12 horas del inicio de
los síntomas excluye el infarto de miocardio.

Tratamiento

Se aplica la regla de que cuanto antes se administra el tratamiento correspondiente,


mejores son las perspectivas de curación. Las primeras horas tras el infarto son
especialmente decisivas. En estos casos, el tratamiento se basa, en primer lugar, en
medidas de urgencia que han de tomarse de inmediato. Durante las primeras horas
posteriores al infarto la probabilidad de restablecer la irrigación miocárdica por medio de
medicamentos o de la dilatación de las arterias coronarias obstruidas es máxima.
Posteriormente se llevan a cabo otras medidas en el curso de la asistencia médica al
afectado en un centro sanitario.