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ASÍ ERA LA VIDA EN LA ESCUELA MÍSTICA DE PITÁGORAS HACE 2,550 AÑOS

ALTERCULTURA

POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO - 08/31/2015

https://pijamasurf.com/2015/08/asi-era-la-vida-en-la-escuela-mistica-de-pitagoras-hace-2550-
anos/

LA ESCUELA DE PITÁGORAS CONSTITUYE EL GRAN MODELO DE UNA ENSEÑANZA FILOSÓFICA


HOLÍSTICA, QUE LO MISMO INSTRUYE A LA MENTE QUE AL ALMA O AL CUERPO Y QUE RESPONDE
A PREOCUPACIONES QUE VAN MÁS ALLÁ DE LAS BANALIDADES MUNDANAS; UN LUGAR ÚNICO EN
LA HISTORIA DONDE ALUMNOS PODÍAN INICIARSE EN LOS MISTERIOS DE LA ARMONÍA
UNIVERSAL, PERO SOLAMENTE UNA VEZ QUE DEMOSTRABAN SU CONVICCIÓN Y COMPROMISO
TOTAL

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Como ocurre con todo gran personaje, la vida de Pitágoras está envuelta en una neblina mística
que viene de la veneración de sus discípulos y posiblemente de la confusión que resulta de tomar
literalmante algunos aspectos metafóricos y simbólicos de sus enseñanzas. Se dice que Pitágoras
era hijo de Apolo --o que era algún tipo de manifestación avatárica del dios solar de la medicina y
la música--, también se menciona que tenía un muslo de oro y que podía escuchar la música de las
esferas --algo que quizás debamos de entender como una forma de referirse a su aguda
percepción espiritual, capaz de penetrar el velo de la materia y acceder a los mundos sutiles.
Además se le atribuyen diferentes poderes extrasensoriales como predecir terremotos, subyugar a
los animales con la mirada, recordar sus vidas pasadas o poder contar cualquier serie de objetos
de manera exacta con sólo verlos (por ejemplo, todos los peces que había en una red). De
cualquier forma, más allá de que cierta corriente histórica lo ha endiosado, no podemos dudar de
su grandeza intelectual. Como señala Bertrand Russell, a él le debemos nada menos que "las
matemáticas puras... todo el concepto de que existe un mundo eterno que no es revelado a los
sentido sino al intelecto". También fue Pitágoras quien acuñó el término filosofía y fue el primero
en fundar una escuela para el aprendizaje de la filosofía. Esto último es lo que nos interesa aquí,
puesto que el valor, la visión y la misión de esta escuela es un hito fundamental en la historia del
pensamiento occidental. Un momento que habría que intentar trasladar a nuestra época en la que
se ha perdido la enseñanza (el espíritu) fundamental de la filosofía. Esto es, la filosofía como una
forma de vida, que más allá de producir un discurso lógico convincente (retórica, sofística),
buscaba encarnar la verdad en todos sus aspectos, sin separación alguna entre la teoría y la
práctica, ni entre la religión y la ciencia, ni entre lo divino y lo humano, puesto que la separación es
ilusoria y la verdad es siempre unitaria.
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Estampa conmemorativa de la celebración de los 2500 años de las Escuela de Pitágoras en Samos.

El 20 de agosto de 1955 se celebaron en Samos, Grecia, 2 mil 500 años de la escuela de filosofía
que fundara este filósofo. Ese día se llevó a cabo un congreso pitagórico multinacional en la tierra
que vio nacer a Pitágoras. Este año hace unos días se habrían celebrado 2 mil 550 años de este
acontecimiento seminal en la historia de la filosofía, que lamentablemente ha sido olvidado y que
no parece sobrevivir en la forma en la que nuestras universidades enseñan. Ya desde la Grecia
antigua, los pitagóricos eran vistos por el grueso de la población y por el poder político como una
secta extraña, cuyas prácticas ascéticas --especialmente su renuncia a la riqueza individual-- eran
consideradas subversivas. Ante el triunfo del capitalismo y el materialismo, era de esperarse que la
visión pitagórica de una fraternidad universal no haya predominado salvo entre pequeños grupos
de iniciados y entusiastas que han entendido, siguiendo a Platón (el pitagórico más ilustre), que la
filosofía debe de transformar al individuo que se entrega a ella y que han abrazado a las
matemáticas, la música y la astronomía como senderos de iniciación en los misterios y de
contemplación del orden universal. Hacemos aquí un intento de rescatar, en términos generales,
el método pitagórico e introducir al lector a la filosofía del sabio de Samos. Consideramos que la
obra sobre Pitágoras de Thomas Stanley es la mejor fuente para este acercamiento, puesto que es
una summa de todos los cronistas de la antigüedad, reunida bajo el criterio erudito de Stanley, el
filósofo británico que siendo sólo un adolescente ya se había graduado de Oxford y Cambridge y
cuya Historia de la Filosofía es una excelente introducción a la filosofía antigua, sin el filtro
revisionista-positivista que caracteriza a muchos académicos posteriores.

Vida de Pitágoras

Cuenta Jámblico que el oráculo informó al padre de Pitágoras, Mnesarco, que su esposa Patenis
estaba embarazada de un niño que sobrepasaría en gloria y belleza a todos los demás.
Impresionado por esta profecía, hizo que su esposa cambiara de nombre a Pitasis, en honor de la
pitia, la sacerdotisa del oráculo. De ahí el nombre Pitágoras, que encierra ya su divinidad. (En esto
Godfrey Higgins, en su Anaclypsis, ve una serie de coincidencias con la vida de Jésus, el hijo de Dios
cuyo nacimiento también fue revelado proféticamente, asociado con la divinidad solar igual que
Pitágoras).

En consonancia con estos heraldos y la nobleza de su origen, Pitágoras recibió una educación
especial y rápidamente agotó lo que podía aprender en Samos, por lo que visitó a Anaximandro y a
Tales de Mileto, quien, después de una breve instrucción, le recomendó que visitars Egipto,
habiendo visto en él materia para hacerse iniciar en los misterios; y no había otro lugar en ese
entonces más indicado que Egipto, la "tierra negra", el lugar de Osiris y de Tot. Por esto quizás no
se equivocan quienes ven en Egipto el verdadero origen de la filosofía occidental, o al menos la
fuente esotérica que originó a la filosofía. Pitágoras estuvo más de 20 años en Egipto, aprendiendo
bajo distintos hierofantes, en Tebas y en Menfis y en otras ilustres ciudades. Antes de ser admitido
al addytum, tuvo que someterse a un duro régimen para probar su dignidad; algo que parece
haber replicado luego en su escuela en Crotona, donde los candidatos debían probar su valía, su
amor a la sabiduría con su disciplina.

En Egipto se cree que Pitágoras aprendió los misterios de la geometría, entre otras cosas; con los
magi de Babilonia, la astrología; se dice también que visitó a los brahmanes, los gimnosofistas, y
de ellos aprendió la anatomía del alma y los principios del karma. Esta sed insaciable por la
sabiduría hizo que Empédocles reconociera que Pitágoras "llenó su mente de la sabiduría de las
edades, como si tuviera 10 o 20 vidas a su disposición". Y quizás no se equivocaba en esto, ya que
Pitágoras enseñaba que la sabiduría era reminiscencia --algo que podemos trazar en la frase
platónica "aprender es sólo recordar"-- y se creía que recordaba otras vidas, incluyendo haber
luchado en Troya bajo la encarnación del héroe Euforbo.

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Pitágoras y su esposa y sucesora Theano.

Escuela de Crotona

Después de estos viajes, Pitágoras regreso a Samos, donde vivió algún tiempo en una cueva y
donde tomó a sus primeros alumnos. Pero fue en Crotona donde fundó su gran escuela, la cual
serviría como modelo lo mismo para las universidades que para las sociedades secretas, haciendo
ahí una intersección del ascetismo que podemos observar en los monasterios orientales, la
secrecía de los misterios iniciáticos y la instrucción científica o académica que podemos observar
en Occidente.

Pitágoras enseñaba la importancia de la purificación para poder acceder al conocimiento.


Consideraba que la sabiduría no podía enraizarse en una mente inquieta o en un cuerpo allegado
al vicio, por lo cual era indispensable antes someterse a un proceso ascético para poder después
acceder a la doctrina. Se trabajaba evidentemente no sólo los aspectos intelectuales --lógico-
racionales-- sino también los aspectos morales, emocionales y se desarrollaba la percepción, el ojo
del alma. Esto es algo que en el mundo contemporáneo secular está casi extinto --podemos
rastrear sólo algunos esfuerzos, como los de Rudolf Steiner, de impartir lo que podemos llamar
una educación integral, o una educación basada en el alma.
La vida pitagórica requería numerosos sacrificios, siempre moderación y frugalidad. Pitágoras
pedía a sus discípulos que no bebieran vino, comieran y durmieran poco, se abstuvieran de la
carne y en general de cualquier alimento de difícil digestión. La idea general que se esboza aquí es
que sus hábitos estuvieran orientados siempre a no gastar energía en otra cosa que no fuera el
estudio de la filosofía y el cultivo de sus facultades. Thomas Stanley dice que Pitágoras "procuraba
a sus discípulos una conversación con los dioses en visiones y sueños --lo que no podía ocurrir a un
alma perturbada por el placer o la ira, o cualquier otro transporte inadecuado, o con la impureza o
la ignorancia". De aquí la importancia del régimen de purificación y por lo que podemos decir que
Pitágoras consideraba, como algunos monjes orientales, que el cuerpo es un templo, pero que el
valor de ese templo no es el cuerpo mismo sino su función de proveer un vehículo para la
liberación y el crecimiento del alma.

La disciplina del silencio

De entre todas las exigencias que se hacían a los candidatos a la escuela de Pitágoras, la más
famosa es el precepto que requería que se pasaran 5 años en silencio antes de ser admitidos. Dice
Thomas Stanley que los 5 años de silencio eran una prueba de conducta por la cual "el alma podía
convertirse en ella misma lejos de las cosas externas, de las pasiones irracionales del cuerpo para
asumir su propia vida que es la vida eterna". Sobre esta disciplina del silencio, Clemente de
Alejandría explica que "al abstraerse del mundo sensible, el discípulo podía buscar a Dios con una
mente pura". Luciano agrega sobre este método que tenía la virtud de producir la reminiscencia.
Lo que parece razonable, ya que el silencio parece hacernos olvidar nuestros pensamientos
superficiales, para abandonarnos en la profundidad de la mente, accediendo tal vez a capas
transpersonales; siguiendo la máxima platónica del conocimiento como recuerdo, podemos decir
que el silencio es una ciencia de la reminiscencia, una remini-ciencia.

Stanley precisa que no todos los alumnos eran sometidos a 5 años de silencio, al parecer Pitágoras
personalizaba su instrucción y algunos de espíritu naturalmente más tranquilo no tenían que pasar
el lustro (a veces 2 años eran suficientes). Una vez que los pupilos cruzaban este umbral de
silencio, se les llamaba Mathematici, antes eran Acoustici. "Si no has sido cambiado, estás muerto
para mí", era el lema que se aplicaba a aquellos que no lograban superar el período de prueba.

Una vez aceptados, los alumnos podían ver ya al maestro (que antes hablaba a través de una
pantalla, como si los alumnos estuvieran todavía dentro de la cueva a la que hace referencia
Platón) e iniciaban su instrucción filosófica, cuyo fundamento era la geometría y la aritmética (no
es baladí que luego Platón escribiera en la puerta de su Academia que nadie que no supiera
geometría podía entrar). Uno de los versos atribuidos a Pitágoras dice: "Habiendo partido de casa,
no vuelvas atrás, porque las furias serán tu compañía", una referencia a que una vez iniciado el
camino esotérico no hay retorno; el poder de la conciencia y la sabiduría es una responsabilidad,
un servicio, una entrega total, una obediencia a las leyes universales cuya desobediencia es
duramente penalizada. Por esto el riguroso "casting" que hacía Pitágoras y que las religiones
mistéricas tradicionalmente han aplicado. Los alumnos, bajo esta misma lógica, debían guardar un
voto de secrecía, como ocurría también en Eleusis,

Los pitagóricos no se alzaban de la cama hasta que habían llamado a su mente las acciones del día
anterior. Igualmente antes de dormir meditaban sobre sus acciones del día y se prohibía dormirse
sin haber recapitulado. Esto era parte de un constante ejercicio de la memoria, una rendición de
cuentas del pasado y un cuidado providencial del futuro. El alumno debía repasar lo que había
aprendido en el día, meditar sobre en qué había fallado y suscitar piedad y compasión con todos
los seres. Esta misma meditación existe en el taoísmo o en el rosacrucianismo, en donde se
considera una preparación --una especie de expiación-- para la muerte. Una vez realizada su
meditación matutina, llevaban a cabo una caminata solitaria en la naturaleza, también con el fin
de purificarse y sólo después de esto podían integrarse a la comunidad.

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Un punto en un círculo era un símbolo de dios o de la mónada para los pitágoricos

Matemáticas y la filosofía del número

La importancia toral de las matemáticas tenía que ver no sólo con que acercaban al alumno a una
verdad abstracta sino que, como dice Stanley, transformaban la mente, que se beneficiaba "de
contemplar incorpóreas cosas eternas". Aquí vemos otra herencia órfica-pitagórica en el
pensamiento platónico que llamaba también a concentrarse en aquello inmutable, en dirigir la
mente a la contemplación de las Formas y Arquetipos. La idea gnóstica también de que aquel que
conoce se convierte en aquello que conoce. Así el alma se separa del cuerpo perecedero y viaja
hacia su inmortalidad en la dimensión de lo inteligible.

Pitágoras llamó a su disciplina de abstracción de lo inteligible matemáticas, nos dice Stanley,


considerando que toda disciplina mental era reminiscencia y que esta ciencia era provocada
directamente por los fenómenos, y no por una opinión, es decir, las matemáticas existían en el
mundo y eran intrínsecamente aprehendidas en su perfección.

Enseñan los pitagóricos que el número es la raíz de las cosas divinas, aquello que existe antes que
cualquier otra cosa en la mente divina, y de lo cual proceden todas las cosas que son digeridas en
el orden (cosmos) y permanecen numeradas por una serie indisoluble. "El universo puede verse
como la progresión de la multitud empezando en la Mónada y como una regresión terminando en
la Mónada", dice Stanley. La Mónada (la unidad) es "estación y mansión... siempre en la misma
condición... la mente, dios, lo hermafrodita, el bien".

La monadología pitagórica considera que la unidad se mantenía en todas las cosas, era principio y
causa de todas las cosas; a la unidad regresan todas las cosas. Esta reintegración en el uno o en
dios, ocurre a través del 10, la década o el tetraktys. El 10 es "el número del cielo, Atlas, el
absoluto, el destino... la naturaleza del número al cual todas las cosas tienden y arriban"... y al
arribar regresan a la mónada. Cada número tiene su propia identidad y entre todos ellos son parte
de la constelación de los diferentes principios del cosmos, la procesión o del desfile de la unidad
en la multiplicidad. El 2, la diada, es el número que comete "la audacia" de separarse, es la raíz de
toda ilusión, y se decía que cada vez que se mencionaba el 2, los pitágoricos escupían al suelo,
reprobando la ilusión de la fragmentación. El 4 es el fundamento de la estrutura; el 5 el equilibrio;
el 7 el número de la vida y la ley; el 8 el amor y el alma, etcétera.

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Música y medicina

Dice Stanley que:

La música para los pitagóricos era la composición de los contrarios, la armonía, la unidad de la
multiplicidad y el consentimiento entre la diferencia... como dios es el reconciliador de las cosas
discordantes. En la música yace el acuerdo entre todas las cosas, la aristocracia del universo.
Porque lo que es armonía en el mundo, en una ciudad es un buen gobierno, en una familia
templanza.

Y podríamos agregar que, en la mente de un hombre, es paz y claridad.

Pitágoras, el gran heredero de la tradición órfica, utilizó la música para curar y templar el espíritu
del hombre. Dice Stanley:

Hizo mixturas de estos tonos llamados diatónico, cromático, enarmónico... y con ellos cambió las
pasiones de la mente que habían crecido sin razón y que producían dolor, enojo, sufrimiento, mal
de amores, miedo, y todo tipo de deseo, malestares, apetitos, debilidades, e ímpetus --corrigiendo
y dirigiendo cada uno de estos hacia la virtud a través de armonías convenientes como si fueran
efectivas medicinas.
Este es el verdadero origen de lo que llamamos un "tónico".

Se dice que cuando sus discípulos dormían, Pitágoras les tocaba una música para endulzar sus
sueños y purificar sus mentes y cuando despertaban los liberaba del sopor de la noche y "los
espabilaba con las canciones adecuadas, ya sea adaptadas con el laúd o con la voz". Aunque se
dice que no tocaba propiamente ningún instrumento sino que llevaba la música por dentro. Es
decir imitaba solamente la música más perfecta que escuchaba de la armonía universal, del
espacio matemático entre las esferas, del movimiento de los cuerpos celestes, la música inmortal.

Por todo esto Platón dice en La República que la música puede usarse para regular la conducta de
los ciudadanos y en general tenemos aquí una fuente de la noción de que el arte y la estética son
fundamentalmente herramientas éticas y teúrgicas. Se cuenta que Pitágoras en ocasiones logró
evitar crímenes tocando cierta música y que podía curar enfermedades y provocar experiencias
místicas con la música, bajo cuyo ligero encantamiento el alma lograba separarse del cuerpo y
alzarse al éter eterno.

* * *

En un mundo donde la información crece de manera exponencial y nuestra mente está saturada
de estímulos desordenados, expuesta a un ruido incesante en el ambiente y en el interior, sin
armonía y sin asomo de contacto con lo sagrado ni un método que nos acerque a lo divino, la
escuela de Pitágoras parece una utopía, un idilio lejano que evoca un mundo perdido. Un mundo
que para algunos será simplemente anecdótico, una excentricidad que no quisiéramos admitir al
curso de nuestra tradición; para otros será, sin embargo, un tesoro invaluable que ya no se
encuentra en ninguna parte, un momento único en la historia que ofrecía una perspectiva integral
del conocimiento. Una cima brillante y secreta que se ha esfumado. ¿A dónde debe voltear hoy en
día una persona que busca no sólo estudiar filosofía sino llevar a cabo una vida filosófica? ¿A las
universidades que poco a poco están desapareciendo las humanidades y que se manejan como
corporaciones? ¿En dónde puede encontrar el reforzamiento de la comunidad, el servicio y la
experiencia de los maestros y no sólo el camino individual y la renuncia sin orientación?

Twitter del autor: @alepholo

Recuperando la tradición pitágorica-platónica: Cadena Áurea de Filosofía