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PAUTAS PARA LA REDACCIÓN DE UN

TRABAJO DE CURSO.

INFORME.

I
OBJETIVOS: a) Manejo bibliográfico

b) Desarrollar capacidad de análisis, sistematización y


exposición.

c) Ensayar aspectos elementales del método de investigación


historiográfica.

d) Profundizar en el conocimiento de un tema o problema


histórico particular.

PUNTO DE PARTIDA: Idea básica sobre el tema: PLANTEAMIENTO


BASICO INICIAL: Título provisional-esbozo o índice sumario de los
contenidos: esquema donde se sitúen los asuntos que deben examinarse y
abordarse en el trabajo (“cazada en el aire”) surgida por primeras lecturas
realizadas.

LISTA BIBLIOGRÁFICA: a)4 Tipos diferentes de libros: Obras de ayuda


general (Manuales, diccionarios, repertorios cronológicos y cartográficos).
Zannata, Malamuhd

b) Manuales donde se aborde y se contextualice el tema. Selva Lopez


(Compara las oligarquías, Argentina(ganadera-saladeril-agricultura), Brasil
(cafetera, azucarera)Perú (guano) Halperin contextualiza: visión prioritaria
vaivenes políticos y a partir de ello establece relaciones con elementos
sociales y económicos.,

c) Monografías o artículos especializados dedicados al asunto


examinado.

d) Documentos originales y antologías de fuentes primarias donde se


puedan hallar y examinar las pruebas documentales referidas a la
bibliografía utilizada.
La LECTURA Y EXAMEN de esa bibliografía (o, si es muy extensa, de
partes sustanciales de la misma) es ya una labor de investigación crítica y
analítica de gran importancia: Supone ir recogiendo, cotejando,
comparando, seleccionando y depurando los datos, ideas, argumentos,
razonamientos e interpretaciones que están presentes en la literatura y
pueden ser contradictorios.

Hay que recordar que, en esta labor, la recogida de las opiniones exactas
de un autor debe ir siempre entre comillas (lo que indicia al lector que es
una cita textual y no una paráfrasis muestra sobre su opinión. Y con la obra
y página de procedencia bien expresada. El uso de las comillas para citar
párrafos de autores solamente, y no se utilizará para las opiniones o
afirmaciones del redactor del trabajo.

Tras la finalización de la lectura de la bibliografía y la sistematización de sus


contenidos en forma de fichas de contenidos y fichas de citas, procede
iniciar la REDACCIÓN DE UN GUIÓN O ÍNDICE PROVISIONAL.

Técnicas de Identificación y referencia bibliográficas.

De acuerdo a las pautas establecidas en la presentación del Informe


Académico..

II.

ELABORACIÓN DE FICHAS BIBLIOGRÁFICAS Y FICHAS DE


LECTURA.

Ficha de Lectura: Tema.

-Referencia bibliográfica. Apellido y Nombre del autor.

Título y subtítulo de la obra.

Lugar, editorial, año (edición, páginas,etc)

- Notas. En qué biblioteca se encuentra. Cuál es su catalagocación


en dicha biblioteca. Principales ideas, conceptos, argumentos. Pág.

- Citas textuales Pág.


-Similitud, armonía o contradicción con otras obras leídas, etc)

- Paráfrasis, calificaciones personales y citas textuales.

- El conjunto de las fichas elaboradas con las lecturas diversas serán


el material fundamental para realizar posteriormente el estudio del tema y
para iniciar la confección del trabajo planteado.

III.

PAUTAS BÀSICAS DE COMENTARIOS DE TEXTOS HISTÓRICOS.

El comentario de textos históricos es uno de los instrumentos indispensables


para el análisis y comprensión de los fenómenos históricos.

Bajo la orientación del profesor, puede ser también una de las vías
esenciales de aprendizaje activo y participativo de los alumnos..

Precauciones. El riesgo de realizar una paráfrasis del texto o utilizaro,lo un


mero pretexto. UN COMENTARIO NO ES NI PUEDE SER UNA
REPETICIÓN PARAFRASEADA de lo que dice el texto.

El comentario debe consistir en el intento de comprender el sentido histórico


del texto y en el esfuerzo por establecer en forma narrativa su relación y
vinculación con el contexto histórico en que se generó: exige trabajar el
contexto histórico donde se fraguó.

Labor hermenéutica, introducir en labores de interpretación inferencial.


Ningún modelo de comentario es útil si faltan los conocimientos históricos
mínimos y adecuados para comprender el asunto reflejado en el texto
escrito.

Primera etapa: Lectura atenta comprensiva del texto.

Resulta conveniente hacer dos lecturas del texto. La primera, rápida, para
extraer una idea global de la forma y contenido del texto y hacerse una
composición del lugar básica. La segunda pautada y reflexiva, para
entender y aclarar en todo su alcance el significado de las palabras e ideas
presentes en el texto y el sentido de los razonamientos y argumentos
contenidos en el mismo. Subraya de expresiones y conceptos citados
2º Etapa: Encuadramiento y contextualización del texto.

a) Determinación de la naturaleza temática del texto. Distinguir el tipo


de texto presente: jurídico (leyes, tratados..) político (Discursos,
proclamas manifiestos) , testimoniales (cartas diarios, memorias…)
económicos(contratos) .
b) Determinación del autor o autores del texto. Trayectoria biográfica
del autor.
c) Localización cronológica y geográfica. Cuándo y dónde se genera
el texto examinado: conforman el contexto Histórico.

3º Etapa: Análisis formal y temático del texto.

a) Formato estilístico y la arquitectura narrativa del texto: Los


contenidos semánticos, coherencia argumentativa.
b) Descubrir, identificar y entender sus ideas y conceptos
fundamentales.

3ª Etapa: Explicación del contenidos y significado del texto.

Explicar “dar cuenta y razón”. Esta labor interpretativa es


propiamente el comentario del texto. Relaciones con el contexto histórico.
La capacidad del comentarista para señalar relaciones y vinculaciones
entre texto y contexto será directamente proporcional a su formación y
conocimiento sobre el asunto, a su grado de comprensión de la material
histórica examinada.

4º.Etapa. Conclusión.

Reflexión global, su vinculación con los aportes de la historiografía


especializada.

La reacción de América: la construcción de las repúblicas en el siglo


XIX

Hilda Sabato1

(Incluido en Roger Chartier and Antonio Feros (comps.): Europa, América


y el mundo: tiempos históricos. Madrid, Marcial Pons, en prensa)

1
Facultad de filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires
EJEMPLO DE COMENTARIO DE TEXTO HISTÓRICO.

En esa diversidad de historias puede detectarse, sin embargo, un rasgo compartido: la mayor
parte de las nuevas comunidades políticas, las más exitosas y duraderas como las más
efímeras, adoptaron formas republicanas de gobierno basadas en el principio de la soberanía
popular. Y si bien esas formas no remitían a un modelo único y reconocían variadas
inspiraciones, implicaron un cambio radical en los principios de legitimación del poder
político así como la introducción y el desarrollo de prácticas políticas originales.
Se podrá argumentar que no hubo mayor novedad en la opción republicana, no solamente
porque ese camino ya había sido elegido por los Estados Unidos, sino porque por entonces
era promovido dentro de la misma España. Sin embargo, resulta cuanto menos original la
porfiada insistencia de los americanos, que en diferentes contextos geográficos, sociales,
económicos y culturales, siguieron inclinándose por la república aún cuando buena parte de
Europa redoblaba su apuesta por la monarquía y hasta por el absolutismo. La
Hispanoamérica variopinta y compleja fue así, junto con los Estados Unidos, el terreno
donde se ensayaron por primera vez de manera sostenida y masiva las formas republicanas
de gobierno en su versión moderna.
La turbulenta historia que resultó de ese experimento secular ha dado lugar a diversas
interpretaciones que reconocen, sin embargo, una perspectiva compartida. Durante mucho
tiempo, la pregunta central giró en torno de las dificultades, prácticamente irremontables,
que habría demostrado la región para la instauración de los principios, instituciones y
prácticas del liberalismo político, definido éste ya en función de algún modelo canónico, ya
con referencia a procesos históricos en otras latitudes. Más que preguntarse por las formas
que adoptó esa experiencia política inédita, la literatura puso el acento en las resistencias y
obstáculos a un camino ideal progresivo, los que -según versiones muy arraigadas- habrían
de encontrarse en la persistencia de ideas, tradiciones institucionales y jerarquías políticas
propias del Antiguo Régimen colonial.
En los últimos años, se ha producido una renovación de la historia política que ha
provocado cambios importantes en esa perspectiva. La puesta en cuestión de la noción
evolutiva de un camino universal ha hecho estallar la lente a través de la cual se buscaba dar
sentido a los procesos históricos. El siglo XIX ha ganado en densidad. 3
3

Y las transformaciones políticas de Hispanoamérica han vuelto al primer plano, dando lugar
a una producción renovada en sus enfoques e interpretaciones.3
Con ese telón de fondo, quiero aquí llamar la atención sobre el profundo proceso de cambio
político desatado por el experimento republicano del XIX. En ese proceso, sostengo,
instituciones e ideas que provenían de Europa, reformuladas a veces en los EE. UU.,
adquirieron formas originales, se articularon en nuevos lenguajes políticos, dieron lugar a
prácticas propias y novedosas.
Desde el comienzo, la opción republicana implicó un cambio decisivo en los fundamentos
del poder político. Con la instauración del principio de la soberanía popular y la pérdida de
toda garantía trascendente de la autoridad, la construcción de un poder legítimo remitía a la
comunidad política instituida o que se buscaba instituir. Esa relación necesaria pronto se
habría de sostener sobre dos pilares: la representación política y la opinión pública,
basamento conceptual a partir del cual se establecieron normativas y se forjaron y
articularon formas diversas de hacer política, es decir, de construir, sostener, reproducir e
impugnar el poder.

Me pregunto aquí por las prácticas y las principales representaciones que se


generaron en torno de esos dos pilares; pretendo encontrar algunos rasgos y
tendencias compartidas de la modernidad republicana de la región y señalar su
singularidad, no reductible al esquema que la comprime en la fórmula de “una
sociedad tradicional resistente a la modernidad liberal”.
Leslie Bethel: Capítulo III. José Bazant

Mexico: Obstáculos: A) LA NOBLEZA MEXICANA ANHELABA UN


PRÍNCIPE EUROPEO.
B) LOS REPUBLICANOS.(Servando Teresa de
Mier)
C) LOS MILITARES.

REBELIÓN ANTONIO LÓPEZ DE SANTA ANNA: Comandante


de Veracruz. Proclamó la República y apeló por la reinstauración
del Congreso y la formulación de una constitución a basada en “la
religión, la independencia y la unión, es decir las mismas bases del
PLAN DE Iguala.
A los pocos días Santa Anna cambió de opinión sobre su ligera
profesión de fe republicana. En 1822 los republicanos mexicanos
casi no usaban el término “república”. Proclamó un manifiesto,
donde apelaba a la destitución del emperador. “la verdadera libertad
de la patria” para los republicanos significaba la república y para los
borbonistas y los españoles una monarquía constitucional.
Apoyo de un guerrillero GUADALUPE VICTORIA. BRAVO Y
GUERRERO, antiguos compañeros de armas de Morelos, se
escaparon de la ciudad de México y de vuelta a su región de origen,
la 2tierra caliente”, manifestaron su apoyo al levantamiento de
Veracruz.
El emperador abdicó el 19 de marzo de 1823 y el Congreso, reunido de nuevo, designó un triunvirato
provisional formado por los generales Victoria, Bravo y Negrete, los dos primeros supuestamente
republicanos. El 8 de abril el Congreso anuló el manifiesto de Iguala, así como también el tratado de
Córdoba, y decretó que México desde entonces era libre de adoptar el sistema constitucional que
quisiera. La república era un hecho real.
Así pues, Santa Anna desató un movimiento que produjo la caída del imperio.