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UNIVERSIDAD TECNICA DE MANABI

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANISITICAS Y SOCIALES

ESCUELA DE PSICOLOGIA CLINICA

MATERIA:

PSICOFARMACO

PARALELO:

“A”

DOCENTE:

DRA. LÓPEZ ARISTICA LIDIA


TEMA:

RELAJACIÓN-ENTRENAMIENTO AUTÓGENO SCHULTZ


RESPONSABLES:

ARTEGA ANCHUNDIA GEMA MONSERRATE

IBARRA MARTILLO MARIUXI LILIBETH

INTRIAGO MANRRIQUE ERICK ISRRAEL

MACIAS MENENDEZ LAURA DOLORES

MENDRANDA ARTEAGA SHIRLEY BRIGGITTE

PESANTES CASTILLO FERNANDO

VERA GUERRERO ANGIE YUSTINI

ZAMBRANO ANTÒN RODY VALENTIN

PERIODO ACADÉMICO:

SEPTIEMBRE 2018- FEBRERO 2019


RELAJACIÓN-ENTRENAMIENTO AUTÓGENO SCHULTZ
Johannes Heinrich Schultz (Gotinga, 20 de junio de 1884 - Berlín, 19 de
septiembre de 1970) fue un neurólogo y psiquiatra alemán conocido por diseñar el
método de entrenamiento autógeno.

La denominación de entrenamiento autógeno se fundamenta etimológicamente del griego


"autos" (sí mismo), "gen" (devenir), y podría traducirse como: "una ejercitación o
entrenamiento, desarrollado a partir del propio "sí mismo" del sujeto y que configura a
dicho "sí mismo"."

El método se basa en la autohipnosis. Es un autorrelajamiento que la misma persona


produce por medio de la autosugestión, construye imágenes mentales que le quitan la
tensión y son gratificantes.

Esta técnica tiene su base en la concentración en las sensaciones físicas de la persona que
la practica a través de la relajación profunda. Schultz determinó que la mayoría de las
personas son capaces de llegar a este estado profundo de relajación simplemente con el
poder de su imaginación, en eso consiste el Entrenamiento Autógeno.

Actualmente esta técnica se utiliza en terapia sobretodo para el tratamiento de trastornos


de ansiedad y psicosomáticos, ya que permite aumentar los niveles de calma de la persona
a través de la relajación muscular que proporciona a la persona una sensación de
tranquilidad y relajación duradera.

¿Qué se logra a través del entrenamiento autógeno?

1. Autotranquilización conseguida por relajación interna y no por propia imposición


(reposo similar al sueño).
2. Restablecimiento corporal y psicohigiene

3. Autorregulación de funciones orgánicas (cardiocirculatorias, respiratorias,


digestivas, etc.)
4. Aumento de rendimiento (memoria, etc.)
5. Supresión del dolor.

6. Autodeterminación mediante la formulación de propósitos concretos,


consiguiendo afrontar mejor muchas situaciones vitales estresantes.

7. Capacidad de autocrítica y autodominio, al mejorar nuestra visión interior de


nosotros mismos.

8. Formulación de propósitos (posibilita la obtención de metas humanas dentro de la


ética)

¿Cuánto tardará en aprenderlo?


En condiciones normales, si se practica el método regularmente 2-3 veces al día durante
unos 3 minutos, cada ejercicio se aprende en 10 a 15 días. Cada avance en el
entrenamiento ha de adquirirse mediante ejercitación sistemática y tiene como premisa el
haber efectuado y dominado las etapas anteriores. Por lo tanto, el aprendizaje de la técnica
general precisa un lapso de tiempo de tres ó cuatro meses.

Asimismo, si se abandona el método (aunque sea temporalmente) se debe iniciar todos


los pasos desde el principio, si bien el aprendizaje es más rápido.

¿Cómo prepararse para realizar los ejercicios?

Punto de partida imprescindible. Estos ejercicios sólo resultan eficaces cuando quién
lo realiza se ensimisma y concentra, siendo más fácil en las siguientes condiciones:

1. Habitación tranquila, luz escasa o ninguna, sin sonidos perturbadores, temperatura


agradable, con ropa cómoda, con ó sin música agradable propia para la relajación
(clásica ó similar).

2. Postura cómoda, sentado en un sillón ó bien acostado con los brazos extendidos a
lo largo del cuerpo. La posición inicial del entrenamiento autógeno que sugería el
propio Schultz es sentado en una silla cómoda en lo que él mismo definió como
“posición de cochero“. La postura debe ser lo más relajada posible apoyando los
antebrazos sobre las piernas ligeramente separadas y dejando caer las manos entre
ellas.
3. Ojos cerrados
4. Ahora, dígase a sí mismo "estoy completamente tranquilo".

5. No se preocupe, si durante la realización de los ejercicios acuden a su mente


pensamientos ajenos al mismo, suele ser habitual, sobre todo al inicio del
entrenamiento. No luche contra ellos, con la práctica van desapareciendo.
6. En ningún caso cambie el orden de los ejercicios.

En qué consiste el entrenamiento autógeno de Shultz


El entrenamiento autógeno de Schultz consiste en seis ejercicios que se deben ir
aprendiendo de forma progresiva. Estos ejercicios consisten en la concentración pasiva en
las sensaciones del propio cuerpo. A través de unas sencillas instrucciones la persona irá
consiguiendo que sus extremidades primero, y el resto de su cuerpo después, se relajen a
través de las sensaciones de calor y de peso.

Cuando las extremidades están relajadas, por ejemplo, se tiene una sensación agradable
de pesadez en ellas. De esta manera, el entrenamiento autógeno sugiere que para
conseguir esta sensación de relajación lo que debe hacer la persona es convencerse a si
misma, mediante la concentración, de que sus extremidades pesan. De esta manera, es el
convencimiento interno de la propia persona el que logra la sensación de relajación en su
cuerpo.

Un aspecto que a menudo suele quedar olvidado es la finalización de los ejercicios.


Cuando hemos logrado la relajación y queremos finalizar el ejercicio se debe hacer una
inspiración profunda, un estiramiento de extremidades (como si nos acabáramos de
despertar y nos desperezáramos en la cama) y abrir lentamente los ojos. Para evitar
mareos o sensaciones desagradables se recomienda incorporarse de forma lenta y
pausada.
EJERCICIOS
Ejercicio 1: pesadez
Los músculos voluntarios son los más conocidos por nosotros mismos, y por tanto,
supuestamente los que mejor controlamos. El mundo actual somete al hombre a
situaciones difíciles que, en la mayoría de casos, conllevan tensiones musculares
asociadas a una cierta angustia vital. Ambos elementos proporcionan un círculo vicioso,
que no es fácil romper. Precisamente este ejercicio, puede conseguirlo.

Este primer ejercicio es muy básico pero es imprescindible que, como en todos los
siguientes, lo domines a la perfección para pasar al siguiente ejercicio.

Este primer ejercicio debe hacerse unas tres veces al día y no debería llevarte más de 5
minutos en total.

Cuando sientas que dominas por completo este ejercicio, alárgalo hasta los 20 minutos o
más por sesión, añadiendo el resto de extremidades de la siguiente manera.
Cuando consigas dominar la sensación de pesadez en las cuatro extremidades estarás
preparado para pasar al siguiente ejercicio.

Por supuesto tanto en este ejercicio como en los siguientes, las sensaciones deben ser
agradables, si sientes sensaciones desagradables o incómodas pasa directamente al paso
8 y retoma el ejercicio en otro momento.

Ejercicio 2: calor
Se ha demostrado que, en condiciones normales, podemos aprender a dominar el sistema
vascular a través del entrenamiento autógeno. La mayor ó menor apertura de los vasos
sanguíneos está regulada por el sistema nervioso, y por tanto, siguiendo las bases del
método de Schultz podemos conseguir dicho objetivo.
Una vez hemos conseguido la sensación de pesadez, pasamos a la sensación de calor. Esta
sensación es muy agradable y permite que los músculos se relajen todavía más.
El ejercicio debe ir a continuación del anterior, de esta manera:

A medida que vayas avanzando en el entrenamiento podrás sentir como la sensación de


calor se extiende por todo el cuerpo de manera que te sientes relajado.

¡Importante! En caso de tener la tensión baja se recomienda NO realizar este


ejercicio puesto que podría producir mareos y sensaciones desagradables.

Ejercicio 3: pulsaciones
El corazón es el órgano más adecuado para el entrenamiento autógeno, dado la gran
influencia que ejercen los factores psíquicos sobre éste, y viceversa

Cuando hayas integrado el ejercicio de calor en las extremidades podrás pasar al


siguiente. El ejercicio de las pulsaciones es, quizá, el más complicado de todos, ya que
requiere de un alto estado de atención hacia tu cuerpo.
El ejercicio se realiza a continuación del anterior de la siguiente manera:
Puede ser que a algunas personas les moleste la sensación de sentir su propio latido, si es
tu caso, finaliza el ejercicio y vuelve sobre él poco a poco.

Ejercicio 4: la respiración
En ocasiones la relajación interna elaborada a través de una relajación muscular, vascular
y cardiaca se extiende de manera natural a la respiración. Evitaremos efectuar ejercicios
respiratorios voluntarios, pues la respiración tranquila y serena debe surgir
automáticamente.
Cuando ya has aprendido a detectar los latidos del corazón pasaremos al control de la
respiraciónde la siguiente manera:

Es importante que en este ejercicio de respiración no intentes modificarla


conscientemente. Es decir, simplemente repite mentalmente la frase “mi respiración es
tranquila y calmada” y la respiración poco a poco irá calmándose por sí misma. No
intentes respirar de una forma diferente a como lo haces normalmente ya que podrías
sentir sensaciones desagradables de mareo o un ligero ahogo. Si es el caso, finaliza el
ejercicio y vuelve sobre él más tarde.

Ejercicio 5: el abdomen
En este caso se pretende que la persona sienta en toda la región abdominal una sensación
de calor agradable, similar al que se siente en el ejercicio número dos sobre la mano. Para
conseguirlo, es preciso concentrarse a unos 5-7 centímetros por encima del ombligo.

Una vez conseguido el control de la respiración pasamos al abdomen o plexo solar (una
red nerviosa que pasa por detrás del estómago).
El ejercicio se realizará de la siguiente manera:

En este ejercicio será importante que te imagines que tu abdomen es una fuente de
calor que irradia al resto del cuerpo. Las personas que consiguen dominar este ejercicio
relatan una sensación de relajación muy profunda al llegar a él.

Ejercicio 6: la mente
Hasta aquí hemos conseguido una sensación similar a la de un baño sedante; es decir,
todo el cuerpo descansa tranquilo, con sensación de peso, calor, y una actividad
cardirrespiratoria agradable.

El último ejercicio es el de la mente. Cuando se consigue dominar este último ejercicio la


sensación de relajación mental y física es total en la persona.

El ejercicio se realiza focalizándose en una sensación de frescor en la mente, de la


siguiente manera:
Durante este ejercicio imagínate que una brisa fresca sopla directamente en tu frente. La
sensación de frescor te permitirá llegar a un nivel total de relajación.

Consideraciones finales
Es posible que con los dos primeros ejercicios ya te sientas más relajado, si es así y no te
apetece continuar, puedes quedarte en ese punto y disfrutar de las sensaciones agradables
de relajación.

A pesar de que puedes realizar este entrenamiento tu solo, se recomienda que a partir del
tercer ejercicio se haga en presencia de un profesional que pueda ir guiando la relajación
hasta que la persona la domine.