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¿Quién soy yo en natación?

Desde pequeña siempre me ha gustado el agua, me


emocionaba mucho cada vez que mis padres me llevaban a
piscina. El estar dentro del agua me tranquilizaba, me divertía.

Aunque no todo es color de rosa. Sufro de urticaria colinérgica,


y cada vez que salgo del agua, se me brota la piel y siento una
picazón bastante molesta. Sin embargo, me sigue gustando el
hecho de bañarme en una piscina y relajarme.

Cuando tenía más o menos 8 años, me emocionó la idea de


aprender a nadar. Yo vivo en Planeta Rica, y allá hay un club
con piscinas que siempre solía visitar con mis padres y mis
hermanos. Cada vez que iba y veía las piscinas ondas, me
aterraba, pero al mismo tiempo me imaginaba nadando en
ADRIANA LEÓN ellas. Un día en particular, observé a niños de mi edad
HERRERA tomando clases de natación en ese club. De inmediato me
animé junto con mis hermanos de convencer a nuestros
padres para que nos inscribieran; y así fue.
Ingeniería Ambiental
Mi primera clase y experiencia con piscinas donde no tocaba el
suelo fué aterradora, me sentía asustada y angustiada. Tragué
mucha agua aquella vez, tuve un pequeño accidente. De
pronto mis manos se resbalaron del borde de la piscina, y en
ese preciso momento el profesor estaba un poco distraído, me
estaba ahogando.

Entonces empezó aquello que me gustaba tanto, a convertirse


en algo que me asustaba.

Aunque en todo el proceso me fue bien, y logré mi objetivo de


aprender a nadar, quedé con temor, porque no fue la única
mala experiencia que me ocurrió.

Ahora sé nadar; voy al mar y a piscinas, pero aún no me siento


segura de hacerlo en aguas profundas. Tengo temor a que me
dé un calambre a mitad del camino, y volver a sentir aquellas
angustias. Siempre que nado, lo hago con temor.

De igual manera, quiero lograr tener esa conexión con el agua,


y no verla como enemiga.

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