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Antonio J.

Durán Guardeño

EL LEGADO DE LAS

MATEMÁTICAS

DE EUCLIDES A NEWTON:

LOS GENIOS A TRAVÉS DE SUS LIBROS


Mil años de duidad y éxito; superándose entonces los contenidos
" .
matematlcas algo elementales sobre matemáticas y astronomía de
los textos enciclopédicos del estilo de las Etimologías
de san Isidoro -véase la sección 11 del capítulo 11­
en Iberia : fueron los exiguos residuos, aunque por los menos
eso quedó, de la herencia cultural griega casi desapa­
por Antoni Malet*
recida de Europa Occidental tras la caída del impero
romano. En el siglo X, Córdoba brillará con su luz

Los mil años de matemáticas que se resumen en


este capítulo se dividen cronológicamente. En los si­
guientes apartados nos ocuparemos, primero, de las

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matemáticas andalusíes, desarrolladas dentro del ám­
bito cultural islámico; a continuación, de los primeros
contactos entre las dos culturas en la Marca Hispáni­
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ca --el antecedente medieval de la actual Cataluña­ ~_

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U y del gran impulso traductor de los siglos XII y Xl1I; ,~""""",q:,,"

....:::;:f­ estudiaremos después la matemática práctica en la ~m.~"


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f­ baja Edad Media y el Renacimiento; y finalmente
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UJ nos ocuparemos de las instituciones matemáticas y
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de los matemáticos de los siglos XVI y XVII.
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1. Los matemáticos andalusíes

En la península Ibérica, los primeros siglos de la


Edad Media están marcados por la conquista árabe y
sus consecuencias políticas y culturales. La consoli­
dación del califato convirtió a su capital, Córdoba,
en un centro político, cultural e intelectual de primer
San Isidoro de Sevilla
orden del mundo civilizado, aunque posiblemente
Ethimologiarnm (Venecia, 1493; n. 54)
no fue hasta el reinado del cuarto califa omeya, Abd La fotografía muestra las fases de la luna tal y como aparecen en el
libro III de este ejemplar incunable de las Etimologlas de San Isidoro.
al-Rahman 11 (826-852), cuando la filosofía, la medi­ Según la diviSIón que de enas hizo San Braulio de Zaragoza, el libro 111
está dedicado a la aritmética, geometría, música y astronomía ---que
cina y las matemáticas empezaron a cultivarse con asi­ compondrían el cuadrivium medieval-. La aritmética esta basada en los
trabajos de Pitágoras, Nicómaco, Apuleyo y Boecio¡ la geometría,
música y astronomía es una recopilación de conocimientos egipcios,
• Los pies de las fotografías son de Antonio J. Durán. caldeas y griegos ---estos últimos a un nivel sumamente elemental-.

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más intensa y tendrá en Maslama de Madrid (Masla­ Maslama, que se educó y trabajó en Córdoba, es co­
ma al-Mayriti) el matemático más importante del pe­ nocido por su magisterio y reputación entre sus con­
riodo califal. Como es bien sabido, el califato se hun­ temporáneos más que por sus trabajos originales, la
de en 1031, dando paso a los reinos de taifas (1031­ mayoría perdidos. Contribuyó decisivamente a adap­
1086). Esta etapa, aún marcada por la inestabilidad tar las famosas y populares tablas astronómicas de al­
política y militar, y por la pérdida de la supremacía Jwarizmi (fl. c. 830) --que contenían los movimien­
militar frente a los reinos cristianos, es una época tos medios del sol, luna y planetas, tablas de eclipses,
de esplendor científico dominada por la figura del etc.-, comentó e introdujo obras de Ptolomeo, y de­
toledano Azarquiel (m. 1100), «una figura de pri­ sarrolló la trigonometría esférica. A pesar de conte­
mera fila para la historia de la astronomía medie­ ner valores de origen indo-iranio y pre-ptolemaico,
val» l. Junto a él aparecen figuras matemáticas muy las tablas de al-Jwarizmi, en las versiones y adapta­
destacables en Zaragoza, Valencia y Jaén. Las taifas ciones de Maslama y otros, vertidas al latín por Ade­
dieron paso a los imperios almorávide y alhomade, cu­ lardo de Bath (fl. 1116-1142), fueron ampliamente
yos centros políticos no se encontraban en la pe­ conocidas y utilizadas. Junto a este material astronó­
nínsula, lo que explica que matemáticos y filósofos mico, que podríamos llamar arcaico por la proce­
importantes del periodo mantuvieran conexiones dencia de sus datos más antiguos, Maslama también
con ciudades norteafricanas. En esta etapa de do­ introdujo en al-Andalus los métodos de cálculo pto­
minio bereber, acotada por hitos político-militares lemaicos. En particular, es autor de una recensión del
decisivos -la conquista de Toledo en 1086 y la de Planisferio de Ptolomeo, un tratado que explica la
Sevilla en 1232-, al-Andalus conoce un extraordi­ proyección estereográfica y en el que se basa la teo­
nario florecimiento filosófico en el que destacan ría del astrolabio, una de las grandes novedades ins­
Avempace (Ibn Bayya, c. 1077- 1138) en Zaragoza, trumentales y prácticas medievales. El astrolabio
Valencia y Fez, Alpetragius (al-Bitruyi, fl. 1185­ servía para la resolución gráfica y rápida de proble­
1192) Y Averroes (Ibn Rusd, 1126- 1198) en Córdo­ mas astronómicos -alturas de los astros, duración
ba y Marrakech (Marrakus). En la última etapa de del día y la noche, determinación de las casas zo­
al-Andalus, entre 1232 y 1492, el reino nazarí de diacales, etc.-, y en particular de un problema tan
Granada contempla, como ha dicho Julio Samsó, simple pero tan importante como el de la determi­
(da larga agonía de la ciencia andalusÍ»2 nación de la hora por la posición del sol; y también
En Maslama de Madrid (m. 1007), como en tantos podía servir para resolver problemas de geometría
otros matemáticos de este tiempo y lugar, es difícil se­ práctica y agrimensura. Los comentarios de Masla­
parar sus contribuciones matemáticas y astronómicas. ma al Planisferio ptolemaico se pueden considerar el
inicio de una importante tradición andalusí de trata­
1 J. Samsó, Las ciencias de los antiguos en al-Andalu> (Madrid: Map­ dos de construcción y uso del astrolabio, una tradi­
fre, 1992),p. 145
ción que, como veremos, acabó pasando a la Europa
2 Ibíd, p. 387 Y ss. A. Djebbar, «Las matemáticas en al·Andalus
a través de las actividades de tres sabios del siglo XI», en El legado cien­
cristiana vía Barcelona a finales del siglo X y en la
tífico andalusí (Madrid: Ministerio de Cultura, 1992), pp. 23-35. primera mitad del XI.

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Algo más de información tenemos sobre los tres Azarquiel, el mayor representante de las ciencias
matemáticos más importantes de! siglo XI. Todo pa­ exactas andalusíes. De lbn Mucad se han conserva­
rece indicar que la taifa de Zaragoza, bajo la dinastía do dos obras de gran valor. Una de ellas, el Comell­
de los Banu Hud, acogió un esplendoroso ambiente tario al concepto de razón (Maqala fi sarh al-nisba), es uno
intelectual alimentado por los intereses de sus pro­ de los más competentes comentarios medievales al
pios reyes y por discípulos de la escuela de Mas\ama. concepto euclídeo de razón. La dificultad y genera­
De hecho, el primer matemático de quien debemos lidad de la definición euclídea de razón entre mag­
ocuparnos, Yusuf al-Mu'taman, era hijo dcl rey al­ nitlldes -en el libro V de los Elemelltos- son nece­
Muqtadir (1047-1081), a su vez un mecenas con fama sarias para aplicarla a magnitudes no numéricas. En
de matemático competente; al-Mu'taman llegó a ocu­ la práctica, sin embargo, los matemáticos árabes so­
par el trono entre 1081 Y 1085. Pocos de sus escritos lían dar por supuesto e! carácter numérico de las
sobreviven, aunque sabemos que fue autor de un gran magnitudes geométricas, lo que alteraba profunda­
e influyente tratado --al-Istikmul, o Per!eccionumiellto­ mente los fundamentos de la teoría euclídea de
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o< de geometría, astronomía y aritmética -entendida magnitudes y hacía más difícil de comprender la fa­
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'" ésta a la Euclides- que todavía vemos citado en el mosa definición de razón del libro V. El Comentario
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norte de África en el siglo Xv. Según los fragmentos de lbn Mucad demuestra la competencia matemáti­
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U conservados, la obra es remarcable por la calidad del ca de su autor e introduce nuevas ideas para exten­

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:;;: matcrial resumido y comentado, por la amplitud y der la noción de razón a magnitudes inconmensu­
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calidad de las fuentes utilizadas, tanto griegas como rables. De lbn Méad también se ha conservado un
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w árabes orientales, y por los destellos de creatividad


interesantísimo tratado de trigonometría esférica,
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v; matemática que apreciamos en las solllciones origi­ el Libro de las incógnitas de los arcos de la esfera (Kitab
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< nales de al-Mu'taman a algunos problemas clásicos, mayhulat qisi al-kura), uno de los primeros tratados

:;;: como el de determinar dos medias proporcionales, o en que la trigonometría se desvincula de la astrono­
como el problema llamado dc Alhacén. mía y es tratada de forma autónoma. En él se re­
De nllevo tenemos un problema de fuentes con suelven triángulos esféricos por medio de una serie
Ibn Sayyid (fl. 1087-1096), un matemático que tra­ de nuevos teoremas que permiten ampliar los re­
bajó en Valencia y cuya reputación sólo nos llega a cursos básicos entonces disponibles para elaborar
través de los elogios de un discípulo, aunque éste tablas astronómicas. Ibn Mucad utiliza extensamen­
sea nada menos que Avempace. Parece ser que Ibn te la función tangente -entendida como el cocien­
Sayyid contribuyó al desarrollo de la teoría de las te de! seno por el coseno, pero sin darle nombre
cónicas y de otras curvas, planas y alabeadas, que ha­ propio- para la que proporciona una tabla -con la
bría introdllcido para atacar el problema de la trisec­ novedad de suponer el radio igual a la unidad- de
ción del ángulo y de la determinación geométrica de grado en grado que incluye, a partir de la tangente
dos medias proporcionales. Hemos de hablar, final­ de 89°, tangentes de ánglllos superiores -en frac­
mente, de Ibn Mucad al-Yayyani (m. 1093), cadí de ciones de grado- calculadas por medio de una in­
Jaén (Yayyan = Jaén), a quien Samsó considera, con terpolación cuadrática.

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A propósito, en este repaso a vuela pluma, hemos La península Ibérica fue el principal, aunque no
limitado nuestras referencias a las figuras más impor­ el único, marco geográfico de este proceso, y Tole­
tantes y mejor conocidas. Hemos de subrayar, sin do su centro más famoso. En Toledo trabajó, en el
embargo, la enorme riqueza de la vida intelectual an­ momento culminante del esfuerzo traductor, Cerar­
dalusí, de sus bibliotecas, y de la cantidad y calidad do de Cremona (e. 1114-1187), el más prolífico de
de sus matemáticos y astrónomos, de todo 10 cual los traductores. Cerardo, que traducía directamente
sólo nos llegan ecos lejanos a través de las fuentes del árabe al latín, cosa relativamente excepcional, la­
primarias preservadas. En ellas, las ciudades de Zara­ tinizó gran cantidad de obras, más de 80. Entre ellas
goza, Valencia, Toledo, Sevilla, Córdoba y Crana­ estaban las que iban a tener mayor impacto matemá­
da, junto a otras menores, aparecen una y otra vez tico y filosófico: el Álgebra de al-]warizmi, el Canon
como centros científicos llenos de vitalidad entre el de Avicena, los Elementos de Euclides, el Almagesto de
siglo IX y el momento de su conquista por los reyes Ptolomeo, y diversas obras de Aristóteles, Arquí­
cristianos 3 . medes, Caleno, Hipócrates, ete. En parte por la acti­
vidad de Cerardo, y en parte por el mecenazgo del m
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esfuerzo traductor ejercido por sus autoridades re­ r
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n. Las traducciones y los traductores ligiosas, entre las que descolló el obispo Raimundo "»
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(1126-1152), es habitual hablar de la escuela de traduc­
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Como ha subrayado Cuy Beaujouan, los restos tores de Toledo; propiamente hablando, sin embargo, r
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de la tradición greco-latina que los clérigos visi­ no existió ninguna institución dedicada a las traduc­
godos o carolingios habían preservado «resultan ri­ ciones, y tampoco un esfuerzo colegial que planifica­

dículos cuando se comparan con la herencia helé­ ra y supervisara las mismas. Estas empezaron mucho

nica recogida por los musulmanes». Entre fines del antes, a finales del X, como ya hemos dicho, y se

siglo X y el siglo XIII, con un climax indiscutible en prolongaron en el XIII, con el centro de gravedad

el XII, se da en el Occidente cristiano un proceso de traductor desplazado en la etapa final hacia Sicilia.

asimilación de fuentes islámicas inseparable de la re: El esfuerzo traductor siempre tuvo un carácter mul­

cuperación y relectura de la tradición heléilica tifocal y, por lo que se refiere a la selección de obras,

transmitida y tamizada por comentarios y versiones algo aleatorio.

islámicos. Aunque este proceso se describe habitual­ Uno de los documentos más importantes relati­

mente en términos de traducción, se trata realmente vos a la transmisión de la cultura científica musulma­

de un proceso de hibridación cultural en el que, jun­ na al mundo cristiano es el famosísimo manuscrito

to a pensadores cristianos e islámicos, intervienen 225 del scriptorium del monasterio benedictino de Sta.

acusadainente intelectuales judíos de primera fila. Maria de Ripoll -hoy en Barcelona, Archivo de la

Corona de Aragón-. Tanto por la calidad de su

contenido, como por su relación con el famoso papa

3 O. Samsó, Ciencias de los antiguos, 125-239; El legado científico an­


dalusí, pass"", J. Vernet, Historia de la ciencia española (Madrid, Instituto Silvestre II (999-1003), como por tratarse del ma­

de España, 1975), pp. 56-70. nuscrito más antiguo que documenta el esfuerzo de

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monjes cristianos por asimilar la cultura científica nuevo tipo de ábaco en el que se utilizaban signos
andalusí, este manuscrito es uno de los documentos árabes -menos el cero, innecesario en un ábaco­
capitales de la ciencia europea medieval. Se trata de según el principio posicional. Hay pocas dudas de
una compilación miscelánea, escrita en el siglo X, de que Gerberto aprendió el uso y significado de estos
tratados de geometría, gnomónica y de teoría y uso signos en territorio catalán, aunque no aparecen ex­
del astrolabio, de fuentes árabes, utilizados proba­ plícitamente en los manuscritos de Ripoll hoy con­
blemente en la educación de los monjes. En él se han servados. Sí aparecen, sin embargo, en otro códice
conservado textos hoy considerados únicos. Como del siglo X de clara influencia ripollense que un mon­
dijo Millas Vallicrosa en su magistral estudio, este je del monasterio de Albelda, Vigila, que asistió a
manuscrito es «el eslabón más antiguo [... ] de la una de las consagraciones de Ripoll-Ia del 977-,
grandiosa cadena de traducciones y refundiciones habría copiado u obtenido allí 5 . Este es el manuscri­
árabes que se iniciarían con Llobet de Barcelona, se­ to occidental más antiguo donde aparecen las cifras
guirían con Hermann el Contrahecho (Contractus), hindo-arábigas -hoy en El Escorial-.
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Constantino el Africano, Savasorda y el núcleo de la importancia histórica de este primer contacto
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traductores que trabajaron en la región del Ebro, y con el principio posicional de numeración ha sido
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tuvieron su máxima actividad en Toledo,,4 muy debatida. Aunque sus consecuencias prácticas
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U El ms. 225 de Ripoll es la más importante, aun­ son difíciles de evaluar, todo parece indicar que el
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:;;: que no la única evidencia de lo que el joven y pro­ uso habitual y generalizado de la numeración roma­
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¡­ metedor monje Gerbert d'Orlhac (o d'Auril1ac, c. na sólo empezó a declinar mucho más tarde, y en­
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:;;:
'.u 945- 1003) aprendió entre el 967 y el 970 en la Mar­ tonces lo hizo por la aparición de los nuevos trata­
el
'" ca Hispánica, bajo la protección del obispo Attó de dos y escuelas llamados de ábaco, de los que hablare­
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« Vic, a quien sus superiores le habían confiado para mos en su momento. No hay duda alguna, sin em­
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:;;: completar su educación. En la correspondencia pos­ bargo, de la importancia que tuvo la generalización
terior del futuro papa Silvestre 11 encontramos refe­ del uso del astrolabio, la otra gran novedad científi­
rencias a maestros y autoridades, o quizá condiscí­ ca asociada con la renovación intelectual impulsada
pulos, que había conocido en el territorio de la Mar­ por Gerberto. Como ha dicho Pedersen, aunque en
ca, como el obispo de Girona Miró Bonfill, a quien la historia de la ciencia es arriesgado otorgar una im­
pide en el año 984 que remita al arzobispo de Reims portancia decisiva a un suceso singular, «gran parte
el libro De multiplicatione et divisione numerorum de un tal del desarrollo de la astronomía occidental en los si­
José el Hispano. En el mismo año escribe a lupitus glos XI y XII se puede explicar como consecuencia
(= Llobet) de Barcelona solicitando un ejemplar del de la introducción del astrolabio,)6 Ya en el siglo XI,
libro de astronomía que lupitus había traducido. Ger­ en Reichenau, Herman Contractus (1013-1054) con-
berto impulsó la introducción en Europa de un

s Vemet, Historia de la ciencia española, pp. 73-74.

4 J.M. Millas Vall¡erosa, Assaig d'bistoria de les idees j(,;ques i matemá­ 6 O. Pedersen, «Astronorny», en D.e. Lindberg (ed.), Scien" i"
tiques a la Catalu"ya medieval (Barcelona, 1931), p. 208. tb, Middl, Ages (Chieago, 1978), 303-337, p. 309.

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., Codex vi</ilaHu, (facsimll del manuscnto latino de 976, 2000, n. 122)


Este es el único ejemplar no original de cuantos forman la Exposición. Se trata del primer cuaderno que

compone el facsímil del Codex vigilaHu, --el soberbio facsímil habría que decir, completo pesa 26 kilos-.

E! Cod", vigllaHu, se encuentra depositado en la Biblioteca del Real Monasterio del Escorial -problemas de

conservación han hecho desaconsejable su préstamo-o Sin embargo, debido a su importancia simbólica nos ha

parecido oportuno exponer esta parte del facsímil. La fotografía corresponde al folio 12 verso¡ arriba en la

segunda columna se puede ver una versión primitiva de nuestros actuales numerales árabes: supone el más

antiguo registro escrito de los númerOS hoy conservado --obsérvese como el 1,2,6,7,8,9 son idénticos a los

actuales, mientras el 3, 4 Y 5 han sufrido cierta variación; no aparece el cero-, Las cifras se recogen junto a un

comentarío que el monje Vígila, autor del manuscrito -véase la siguiente fotografía-, introduce en la copia de

los primeros capítulos del libro tercero de las Etimologías de San Isidoro; el comentario dice lo síguiente:

« y también a propósito de las cifras de la aritmética, es necesario saber que los indios poseen una intelIgencia

extremadamente sutil, y que los restantes conceptos les ceden el paso en lo que concierne a la aritmética,

la geometría y demás disciplinas liberales. Esto se pone de manifIesto de la mejor manera en las nueve cifras a

través de las cuales expresan cada grado de no importa qué nivel. Esta es la fonna de las cifras»

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Cod", vigilan", (facsímil del manuscrito latino de 976, 2000; n. 122)

La fotografía reproduce una especie de retablo hacia el fmal del manuscrito donde aparecen,

junto a tres soberanos visigodos y tres monarcas cristianos, [os autores del manuscrito:

el monje Vigila y sus colaboradores, Sarracina y García -la última f¡la de retratos-o

El Codex vigilanu, fue ejecutado en 976, en el monasterio de San Martín de Albelda en

1.a Rioja -hoy desaparecido-¡ está escrito en pergamino con letra vlsigótlca a dos
columnas, y magníficamente ilustrado con innumerables y exquisitos dibujos -téngase en
cuenta que las dimensiones de] manuscrito son: 445 x 325, y tiene 429 folios-o Sobrevive,
también en el Escorial, una copia realizada pocos años después por Velasco y Sisebuto
en el Monasterio de San Millán: es el Codex Emi/iaffOfsf.

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tinuaría aprovechando las fuentes de Ripoll para es­ tratado fue ampliamente utilizado en la baja Edad

cribir tratados de uso de! astrolabio. Media y constituye la principal fuente de la Practica

A esta tradición traductora hay que añadir, desde geometriae de Leonardo Fibonacci.
finales del siglo XI, el impulso de! elemento mozárabe A partir del siglo XI1I, los desarrollos matemáticos

de las nuevas ciudades conquistadas por los castella­ más interesantes adquieren un innegable matiz aplica­
nos y de las florecientes comunidades judías. La parti­ do. Las obras de Leonardo Fibonacci de Pisa (c. 1180­
cipación hispana fue notable, con nombres como e! c. 1240), y especialmente su tratado de aritmética y
del judío converso Pedro Alfonso (Mases Sefardí), álgebra de inspiración árabe, e! Liber abaci -1202, ver­
que acabó en la corte inglesa, adonde nevó algunas sión refundida en 1228-, fue la fuente principal, aun­
traducciones; o e! de Hugo de Santalla (fl. 1119­ que posiblemente no la única, de un género de obras
1145), en Tarazona. Uno de los más importantes tra­ que iban a ejercer una gran influencia social e intelec­
ductores del siglo XII, Juan de Sevilla (fl. 1133- 1142), tual, los tratados llamados de ábaco de la baja Edad
parece haber sido un judío converso que trabajó en Media. A este género pertenecen mayoritariamente
Toledo en colaboración con el clérigo Domingo los primeros libros de matemáticas que pasan por la h1
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Gundisalvo, traduciendo conjuntamente, entre otras imprenta. A él pertenece también el primer libro de r
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obras, el muy influyente Liber Algorismi de Al-Jwariz­ matemáticas impreso en la península Ibérica, que es el »
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segundo de los que se imprimieron en toda Europa. o
mi, el primer texto importante para la introducción o
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del sistema posicional de numeración tras el ábaco De todo ello nos ocuparemos a continuación. r
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gerbertiano. Uno de los traductores hispánicos más
interesantes y mejor conocidos es el judío catalán
Abraham bar Hiyya (Savasorda, c. 1065-c. 1145). 11I. Las aritméticas mercantiles y la obra
Abraham, que fue una autoridad intelectual impor­ de Francesc Santcliment (1482) n
»
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tante entre Jos judíos de Cataluña y Provenza, es au­
tor de obras de filosofía, de una enciclopedia cientí­ El primer libro de matemáticas que conoció los

fica y de obras matemáticas, astronómicas y astroló­ honores de la imprenta fue una aritmética anónima,

gicas. La mayor parte de sus obras las escribió en escrita en italiano y publicada en 1478 en la enton­

Barcelona, donde asimismo colaboró con el italiano ces importante ciudad mercantil de Treviso, cercana

Platón de Tívoli (fl. 1132-1146) en la traducción al a Venecia. La obra cae dentro de un género que por

latín de obras de matemáticas -entre ellas, proba­ mor de la brevedad llamaremos mercantil, aunque, co­

blemente, la Medida del círculo de Arquímedes-, as­ mo veremos, las connotaciones actuales de esta de­

tronomía y astrología, incluyendo el Quadripartitum nominación pueden inducir a engaño sobre el carác­

de Ptolomeo y el fundamental De motu stellarum de AI­ ter de estas obras. Hay que esperar hasta 1482 para

Battani. Tal vez inspirándose en un texto de al-Jwa­ ver impresas otras obras matemáticas. En este año

rizmi, bar Hiyya escribió en hebreo un importante aparecen tres. Mencionemos, en primer lugar, una

libro de geometría, el Tratado de medida y cálculo. Tra­ versión reducida de los Elementos de Euclides -edita­

ducido en 1145 por Platón como Liber embadorum, este da por E. Ratdolt en Venecia- que tiene el interés

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Francesc Santchment
:;;: S.m. de la art de ar¡smetica (llarcelona, 1482¡ n. 108)

La fotografía reproduce las últimas páginas del único ejemplar conservado del primer libro de matemáticas impreso en España. En el verso del
penúltimo folio aparece el nombre de Sanct Climent -tercer reng)ón- como autor de la obra; en el colofón consta el Impresor -PeTe Posa-, el
lugar y la fecha de impresión -Barcelona 1482­

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de no ser, a pesar de la fecha de impresión, una ver­ sas maneras de expresar las potencias por exponen­
sión de inspiración humanista o renacentista de los tes y las incógnitas de las ecuaciones. Es hora de
mismos; se trata, por el contrario, de una edición he­ ocuparnos de las fuentes de estas aritméticas, de su
cha a partir de la versión latina corriente en la baja contenido, de las razones de su popularidad, y de
Edad Media. Los otros dos libros de matemáticas im­ su importancia histórica.
presos en 1482 son dos aritméticas mercantiles. De una Las aritméticas mercantiles impresas en los
de ellas, escrita en alemán y publicada en Bamberg, siglos XV y XVI provienen directamente de los tra­
sólo conservamos unas pocas páginas. La tercera tados de abbaco que proliferan en Italia en el siglo
apareció en Barcelona, escrita en catalán por un ma­ XlV. El origen de su nombre no está bien estable­
estro de aritmética llamado Francesc Santcliment. cido. De lo que no cabe duda es que no enseñaban
Pocos años más tarde, sobre 1486, el mismo Santcli­ a calcular con ninguno de los instrumentos que re­
ment publicó en Zaragoza una adaptación castellana cibían el apelativo de ábaco. Tal vez el nombre lo
de su libro. Estas obras constituyen las primeras habían heredado, junto con mucho de su conteni­
obras de matemáticas impresas en la península Ibéri­ do, del Liber abaci (Libro del ábaco) de Fibonacci; o
ca, y también las primeras obras de matemáticas im­ tal vez -y ambas razones no se excluyen- el
presas en estas lenguas. nombre hace referencia al ábaco de Gerberto, me­
En las últimas décadas del siglo XV y primeras diante el cual las cifras árabes y el sistema de nu­
del XVI, las aritméticas mercantiles son, con diferen­ meración posicional empezaron a ser conocidos en
cia, las obras de matemáticas que conocen más im­ Europa. En cualquier caso, los tratados de abbaco
presiones y que sin dudan alcanzan a un público empiezan introduciendo las cifras arábigas y expli­
más amplio. Se trata de libros mayormente escritos cando su uso para numerar y calcular. Después de
en lengua vernácula, con contenidos que hacen re­ exponer los algoritmos para las cuatro operaciones,
ferencia -principalmente, pero no exclusivamen­ introducen las fracciones o números quebrados (rom­
te- a la práctica mercantil, y muy influidos por la pus, routs, trencats, etc.). A continuación vienen la re­
obra de Leonardo Fibonacci. En 1484 aparece la ar­ gla de tres y una serie de reglas para resolver pro­
timética italiana de P. Borghi; en 1489, la alemana blemas prácticos: de cambios -de monedas-, de
de J. Widman, con la primera aparición impresa de compañías -o repartos proporcionales-, de alea­
los signos + y -; en 1494, la famosísima Summa de ciones, de trueques, etc. Otro apartado lo constitu­
arithmetica de Luca Pacioli; en 1512, el Tratado subti­ yen los llamados métodos de falsa posición; estos re­
1issimo de Arismetica y Geometria de Juan de Ortega. En suelven problemas que expresaríamos por la ecua­
1524 (Die Coss, por A. Riese), 1525 (Coss, por C. Ru­ ción ax = b introduciendo una falsa posición X" que
dolff) , 1527 (Rechnung, por P. Apian) y 1544 (Arith­ dará b" y hallan la solución correcta X por propor­
metica integra, por M. Stifel) aparecen una serie de cionalidad entre esta, X" b, y b,. Estos temas cons­
aritméticas alemanas con un canten indo algebraico tituyen lo que podríamos llamar el esqueleto bási­
importante; en ellas toman forma, literalmente, los co de una aritmética mercantil o tratado de abbaco.
modernos signos para las raíces, y aparecen diver­ En algunos casos, pocos, encontramos que el autor

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no ha incluido los quebrados, ni los utiliza en los resolución de ecuaciones de primero y segundo
ejemplos de reglas mercantiles y problemas que re­ grado, aplicación a la resolución de problemas geo­
suelve; así ocurre, por ejemplo, en la aritmética de métricos.
Treviso (1478) Y en la versión castellana de la Suma Las aritméticas y los tratados de abbaco sin duda
de Santcliment. En otros casos, la mayoría, el autor estaban vinculados a la enseñanza de la aritmética y
incluye alguno -o todos- de los siguientes temas al mundo de la burguesía -en el sentido original, hoy
más avanzados: sumas de progresiones, cálculo de obsoleto del término-. Sabemos que en Italia, en la
raíces cuadradas y cúbicas, cálculo con radicales, baja Edad Media, se generalizan las escuelas llama­
das de abbaco, donde se enseña el contenido de los

~~~-¡.
tratados citados a niños que todavía no han asistido

'
a la escuela de gramática, la que conduce directamen­
1
te a la universidad. Un documento de la época, nos

a
t
Xeor"tglorllHillClltllelllbll dice que hacia 1340 en Florencia, con unos 100.000
'" . . ml\u~~IUÍ.marcfI1llCO
. • men~lt,fohbJCII9ltllat(uma habitantes, sus 6 escuelas de abbaco acogían entre
'"
UJ
. ,lXla.rt:tt!ll1fmefta,X.oql
'" . llIuUirtm en.i'í¡pa;tIJ.~ennombial' 1000 Y 1200 alumnos. Los más de 300 manuscritos
7.
.íulhtr¡rt!1:aT¡ílIlltllpÜcatlolmfc1lar¡ pat
UJ

italianos conteniendo tratados de abbaco del periodo


V>

'"
U
.
(J"
e\•• ,
tírtrt.stalll treub olucrfitatlXraOne¡ ~.
patlflt9lC1lmbllJlbeTaree ericatIJ abtQ'
.::.\ tCIJ (ce ,4.fpecítelfou oc t\ ab'Ollla'litat 1300-1500 están muy lejos de los 30 que se han lo­
~ ~;'& !Xbíllon~l:(l:7naeoD"-fal{eepolicron.
.'¿" pzO!VtlliolJ1 ep¡opolClOll,i!lltlelJ qlIlt!a calizado con origen francés; en general, sobre fran­
UJ parle be lpecite b1ClImmt ,emptrcw fllf
~
« liclma" aClenlo prdenttl'ilcCIlr parlaR cia, Inglaterra, las ciudades alemanas, Castilla o los
¿
UJ ~nombTart(OJlt).'rr le9t\llI1rt., reinos catalana-aragoneses no tenemos tanta infor­
o
V> 'IRombl'ilr CIJ lonolnbrcpl\"pofaten al I mación como en el caso italiano, pero sin duda a par­
o
,z lluneelisuree>Comúnre tiC palllllla perl
« lItptiblernrn lelip¡imIT.1!lltramm nom· tir del siglo XIV en todas las ciudades importantes de
blarce lo nomb:c en ten rmimcnt conce
¿ bur perl111uree (omunee bIlibltmcntrel Europa occidental era posible encontrar maestros de
pzeCcntllr.(]]J!Di" tiC (aber:qucrIQ(on
mee tiC.lO. cbd\'CIl.Cara~comlonombi aritmética que enseñaban, con pequeñas variantes,
u.lo.t" 10prtmernombrecopllr:l¡>l.JI!i1l
'OIIce en lit«. loenombre9:<ltle [lIlifrn . los contenidos que acabamos de citar. Es en este mo­
."

mento, y con el impulso de este medio social, cuan­


do las cifras arábigas substituyen a las romanas en to­
do tipo de menesteres y documentos.
Las aritméticas impresas no eran libros de texto

Francesc Santcliment que se utilizaran en estas escuelas. Los libros eran en


Suma dl: la art de ar;smet;ca (Barcelona, 1482; n. 108)
los siglos XV y XVI objetos de lujo que sólo las ins­
Encontramos en ú Suma de la art de arismetica muchas de las

características comunes de los primeros incunables: los folios están sin


tituciones, los nobles o los muy ricos podían cos­
numerar -la numeración que se ve es añadido manuscrito posterior-,

no hay portada: el libro empieza con el título --en rojo, alguna~


tearse. La abundancia de aritméticas impresas hay
veces- y el nombre del autor -se incluye en la primera página de la

que interpretarla como una expresión más del cre­


Suma su contenido, mientras que, como se aprecia en la fotografía

anterior, el nombre de! autor aparece en el penúltimo folio-¡


ciente prestigio social de las matemáticas en esta
imrresión en tetra gótica o italiana redonda,. se tenninaba con el

colofón que habitualmente incluía fecha y nombre de los impresores.


época -volveremos sobre ello-. Por otra parte,

204
puesto que los libros constituyen el símbolo por aritmética en Barcelona y Zaragoza entre 1482 y
antonomasia de las artes liberales, las versiones im­ 1487, aunque no sabemos si en estas ciudades llega­
presas de estas aritméticas juegan un importante pa­ ron a existir escuelas de abbaco semejantes a las ita­
pellegitimador de la profesión mercantil en un con­ lianas. El texto de la Suma muestra sin lugar a dudas
texto cultural en que las artes u oficios mecánicos su vinculación a la misma escuela franco-provenzal a
pertenecen a los niveles inferiores de la jerarquía so­ la que pertenecen el importante manuscrito anónimo
cial. La obra impresa mejora la imagen del mercader de Pamiers (c. 1435) y la aritmética de N. Chuquet
eliminando la sospecha de usar métodos secretos y (1484). La gran aritmética comercial castellana del
elevando el estatus de sus conocimientos. siglo XVI fue escrita por un dominico, Juan de Ortega
No podemos utilizar las mismas categorías para (fl. 1515-1542), de cuya biografía tampoco sabemos
evaluar una aritmética mercantil del siglo XV que gran cosa. Su Tratado subtilísimo de Aritmética y Geometría
para una aritmética mercantil del siglo XIX o XX.
Estas trivializan y utilizan teorías y conceptos bien
conocidos. Aquellas, sin embargo, estaban introdu­
ciendo técnicas y conceptos matemáticos que aún
no habían sido teorizados. Ni el principio de nu­
meración posicional, ni los números racionales, ni
la proporcionalidad entre números no enteros, por
mencionar sólo unos ejemplos, se encuentran en los
Elementos de Euclides. Además, como hemos sugerido
anteriormente, no existe solución de continuidad en­
tre estas aritméticas llamadas mercantiles y el álgebra
del Renacimiento. Estas aritméticas educaron a los
burgueses de la baja Edad Media y del Renacimiento,
y proporcionaron a partir del 1500 la base matemá­
tica de cualquier europeo culto. Ellas popularizaron
y desarrollaron conceptos matemáticos de origen
árabe que influyeron decisivamente en los orígenes
de conceptos numéricos y algebraicos que resulta­
rían ser profundamente innovadores.
Añadamos, para terminar, algunos datos sobre
los autores y obras hispánicos. Ya hemos hablado de
Juan de Ortega
la Suma de Santcliment. Se trata de un libro compe­ Tratado subtilll,mo de arismetica .. (Sevilla, 1534; n. 87)
El Tratado de Ortega fue traducido al francés en 1515, siendo el primer
tente y mucho más completo que la aritmética de
texto de aritmética comercial publicado en Francia¡ también al italiano
Treviso, la única impresa en el momento de su publi­ (1515). El ejemplar expuesto corresponde a la primera de las ediciones
que se imprimió en España. Está encuadernado junto a una primera
cación. De Santcliment sólo sabemos que enseñó edición del Arithmetica practica ... de Caspar de Tejeda (1546).

205
(Lyon, 1512) conocería multitud de ediciones a lo tador, ... Contiene la fineza y reglas de contar oro y plata y
largo de un siglo y sería traducido al francés y al los aleages de Flandes -1594, con una última edición
italiano (1515). En las últimas ediciones del Trata­ en 1794 (!)-.
do preparadas por su autor -la última es de
1542- aparecen unos valores aproximados exce­
lentes para varias raíces cuadradas -estos valores
desaparecen en la edición de 1552 y posterio­
res-o A principios de siglo, diversos historiado­
res propusieron diversas conjeturas sobre el mé­
todo por el que Ortega las obtuvo, que no expli­
có en su libro. La conjetura más verosímil, avan­
zada por Rey Pastor, es que los obtuvo por inter­
calación aditiva: si a/b y cid son aproximaciones
..:
por exceso y defecto, (a+c)/(b+d) es una aproxi­
'"'"
'" mación mejor, intermedia entre ambas. Este mé­
z

'"
V>
todo sí es explicado detalladamente en los ma­

..:
u nuscritos de Pamiers y Chuquet antes citados. Es

-« probable que Ortega los conociera, toda vez que
::E
w

..: investigaciones recientes muestran la proximidad
::E
w de! texto de Ortega a la aritmética provenzal de
o
V> F. Pellos, Compendian de l'abbaco (Turín, 1492), que
o
'Z también pertenece a la escuela franco-provenzal
..:
...J

::E
citada.
A medida que avanza el siglo XVI y se genera­
lizan los conocimientos aritméticos básicos con­ Miguel Jerónimo de Santa Cruz

Libro de arithenetica especulativo .. (Sevilla, 1603; n. 107)

tenidos en los tratados de abbaco, empiezan a apa­


Obsérvense las componentes geométricas que aparecen cuando

recer libros de aritmética y geometría aplicadas Santa Cruz introduce la raíz cuadrada en su texto: muestran

las claras influencias griegas -de hecho el estudio de las


pensados para oficios o actividades muy específi­ proporciones está basado en la traducción de Cornmandino de
Los Elrme"to, de Euclides-. El ejemplar corresponde a la
cos. Así aparecen, en la segunda mitad del siglo, segunda edición.

obras dedicadas a la geometría práctica que nece­


sitan los agrimensores, o los sastres (Juan de Alce­
ga, 1580), o los escultores y arquitectos (Juan de También empiezan a aparecer, en esta segunda
Arde, 1585), o los cambios de moneda, como e! mitad del siglo XVI, tratados dedicados a explicar y
muchas veces reeditado libro de M. Jerónimo de divulgar las reglas básicas del álgebra. Esta, con los
Santa Cruz -de cuya biografía sólo sabemos que trabajos de Tartaglia y Cardano (1543), pero espe­
nació en Valencia y vivió en Sevilla-, Dorado con­ cialmente con la contribución de Fran<;ois Viete

206
(1540-1603; principales trabajos publicados en astronomía y filosofía natural -o física-o Sin duda
los 1590), se convertirá en una disciplina autóno­ la popularidad de su Arithmetica se debe a su carác­
ma que acabará imprimiendo un nuevo rumbo al ter enciclopédico y a sus cualidades expositivas.
pensamiento matemático a partir de su aplicación El texto es claro y está bien organizado, y aunque
a la geometría de curvas por Fermat y Descartes. P. de Moya repite alguno de los errores que en­
Esta nueva importancia del álgebra, reconocida contramos en Aurel, introduce algunas generali­
paulatinamente y no sin tensiones, se expresa en zaciones menores pero originales. En la parte pu­
una serie de tratados que enseñan a utilizar los ramente aritmética, Moya se ocupa extensa y lú­
nuevos símbolos de los radicales, las incógnitas y cidamente de las reglas de tres y de compañías,
sus potencias, a escribir ecuaciones, y que siste­ de aleaciones, del método de falsa posición, y del
matizan los resultados básicos sobre las ecuacio­ cálculo de raíces. Simon Stevin (1548-1620), el
nes de primero y segundo grado. A este género famoso matemático e ingeniero flamenco, tuvo
pertenecen el Despertador de ingenios. Libro primero de palabras de elogio para estas páginas de la Arith­
arithmetica algebratica (Valencia, 1552) de Marco metica. La obra también incluye capítulos dedica­ m
r
Aurel. Nada sabemos de su autor, salvo que era de dos al cálculo de áreas elementales, al calendario, r
m
[)
origen alemán, que se afincó en Valencia para en­ a datos históricos sobre las ciencias matemáticas, ;.­
O
O
señar matemáticas prácticas y que es autor de una y a una defensa retórica del valor de estas cien­
O
m
aritmética mercantil (1541). Su libro de Arithmeti­ cias. Al mismo género de exposiciones introduc­ r
;.­
ca algebratica, que muestra la influencia de la obra torias a la aritmética y el álgebra pertenece la '"
·
, ya mencionada de Rudolff, contiene algún error Arithmetica del catalán Antic Roca (fl. 1564-1578),
matemático de bulto. Entre sus virtudes consta publicada en Barcelona, en castellano, en 1564.
la de utilizar la notación algebraica alemana de la Roca menciona varias decenas de autores como
época, más formal y evolucionada hacia lo que fuentes de su texto, que parece depender en su par­
sería finalmente el lenguaje algebraico moderno, te algebraica principalmente de Pérez de Moya. El
y por ello claramente superior a la italiana del interés principal del texto de Roca no radica en su
momento. contenido, sino en que su autor fuera un prestigioso
Aurel parece haber sido una de las fuentes prin­ e influyente catedrático de filosofía de la Universi­
cipales del libro de álgebra más popular que se es­ dad de Barcelona. El dato es interesante porque
,i
cribió en la península en este siglo, la Arithmetica apunta al proceso de transformación del lugar de
practica y speculativa (Salamanca, 1562) de Juan Pérez las matemáticas dentro de la universidad y las ins­
de Moya (c. 1514-post 1585), que conoció unas 30 tituciones educativas renacentistas.
f
ediciones -4 de ellas en el siglo XVI- y fue co­ Como veremos después, en las primeras déca­
t nocido en ámbitos no castellano-parlantes. Pérez das del siglo XVI las matemáticas ocupaban un lu­
ti
de Moya, que era sacerdote, estudió en Salaman­ gar muy especial dentro del currículum universita­

1
,

¡
ca y se dedicó a la enseñanza no universitaria; es
autor de otras obras divulgativas sobre geografía,
rio -esto vale para Salamanca, París y muchas
otras universidades, aunque no para las universida­
4 COMPENDl'cf ' --, DE LA COSA. '1
relato con cubo,o del cenfo de cenfo en fi mit"mo. 1 «nt"o.cce;por el primero relato.R. por e! eéCoyc'IJ.
'!)El.xoJe dizecubo de cubo, denota vn nnmen) bo.eecV'.por fegúdo relato.RR.porcEfo de cenfQ
dos vezescubicado,del qualfe pbclra:facar dos ve. ¿~ eenfo.cece.por cubo de eubo.ecv. ~I Efia figura.
zes rayzcubica.aGi como'5u.delos quales laprime i',quiere dezir rayz qtJadrada.,¡Efta figura rr,denQ,
ra rayz cubica es S.y de 8 eu.Procede mul~plicá ta1ayz qu~drada de rayzquadrada.Exemplo rr I~
do Jaeofaporelcéfo de céfo de cenfo. o el1Celato .qwere de,zlrrayz de rayz quadradade 16, que es l.
por e! cenfo.o elcenfo y cubo porcubo.o el prim~ ll EJtartT,denota rayz cubiea.Exemplo rrr 8 quic:
ro relato poreenfo de cenfo,o cubicando el cubo. re dezic rayz cubica de 8,que es 1.,¡Defrosd~~ ca,
Delo que fe ha dicho en efios earaéteres,queda clO\ ratl:e res p,m,no taras que la p,quiere dezir mas,y.
ro queftlacofa valiene loe! valor dclos de mas ca' ~ajm,,?e~os:el vno es copulatiu o,elotro diÍJu.nti~
raEteres procedera en d1,lpla proporcion,& fi+ tri, ~O, Slrue para fUl11mar y refiar quantidades dlffe r
1'Ia,& fi.+.quadrupla.de fuerte que fabido elvalor, rentes,como adelante m,ejorfe entendera. ~~n:
dda cofa,elde los de mas carafferes es notoriÓ. do defpuesde r,fe pone v, denota rayz quadrada.
Nota que el caraéterquatquler:l. que fea, no fe ~ vniuerfalY. am rev, ray Z de ray z quadradavniuer
de tomar porquantidad fimpL~,finQ por g~clo de Cal.y d.,i:fia fuerte rrr....,rayz cubica VlliuerC'Ú. ~Efia.
vna continua proporcion o quantidad: delos qUa> figura,is;,q~úere dezir ygua1.~Efia>q,denotaquáti
les el primero grado es la cora,e! fegundo e! cenfo l ¿ady aíh,qs,quátidades. Efl:os caraéter~ me ha pa
el tercero el cuSo,e! cenfo de cenfo e! guarto , y el .reteido poner porque no auia otrOS enla emprenta
<t pnmero relato es el quinto: & aíli delos de mas. tu podras v[ar quando hagas demand"s, delos que
'"
UJ NOI:laffi como fe proí'upone quevna cofa va.!e.l.() fe puíieron enel fegundo capitulo,porque fon maS
'" 3;0 ~as,1!odopor entero, P?demos dezir q valga. breues,. Enlo de mas todos fOil de Vlla c9dicioll.
z
UJ medIO: y a efie refpeao el cefo valdr:¡, vn 'luarto y
'"
<t
el cubo vn ochaqo.&c. ~ ~CAPITVLO.IlII. TRATA DE LA¡
U quatro reglas generales.Summar,reHar,mul:

'« CAPITVLO.III.ENEL QY AL SE DE tiplicar,par~ir:de numeras quadrados.

,
:¿ ciaran algunos carr:·9:eres que Yo vfo,
~Artículo.I.Enelqual. re ponen auifos neceífariol
UJ

<t
por no auer cola cmprétn otros.
:¿ para operaciol1 demuTIcros quadrados.
. Vmeroquadradoes,vnnumero fuperfi

11
UJ
o Orlosdiezcarfltl:eresqueenel pretedi
o'"
'2
<t
....l
\ '~ s tecapitt.¡]olel,ufieronvfoefl:os.Porel
.: " . ~.." elcenfo.ce.portLlbo.cv.('or
que dizé numero.n.por la cofa, CQ. por
cenrO ~
t
,1

,

i ,;. I cialdcygualeslados.Q&ero de1. irtl e

:-
¡
ll

es vnnumeroque procede de la mulril


1) rlicacíon de dos nUP1etos yguales eQ

:¿

Juan Pérez de Moya

Comp",dio de la regla de la cosa", (Burgos, 1558; n, 92)

Ejemplar de la primera y única edición del Compendio de Pérez de Moya; es el segundo libro de álgebra publicado en España, después del de

Marco Aurel en el cual está inspirado. Pérez de Moya incorporó esta obra a su más extenso tratado Arithmetica practica y especulativa. En las páginas

seleccionadas se explican algunos problemas de notación que sufre el autor por la deficiente tipografía de la imprenta. En la página impar se lee:

{(destos dos caracteres p,m, notaras que la p, quiere dezir mas, y la, m, menos»¡ los hoy comunes + y -, originarios de Alemania donde empezaron a

usarse en la últimas décadas del siglo XV, ya se usaban por esas fechas en España: aparecen en los libros citados de Marco Aure! y de Juan de

Ortega. Las abreviaturas p de plus y m de mil1U5 que, por na tener otras, usa Pérez de Moya son de origen italiano -son las que usa Luca Pacioli,

por ejemplo, en su Summa-.

208
TERCERO.
bEMOYA. tIBRO. Íi. ' .
d '"le lmag¡n~
tu 1ara..qu.c
. . HI
ay.dc(deeJ punto d..a.l puñto b~por~

~I~IFIonnc:s
dentro dtl
aronas.
D ucado s•
cucrpodef ~onrc oudltndo por 1.1
TcgLaclc~ articulo precedente quan-
lO es laJulea a.b. (,¡ltura dclmonrc)
la. qua! f~blda ,qu:d.rula has. A[si
podal.f.~ptopofici6'delprjlll'ero'dl
Euc:Jidcré~rel rrianglflo a.d.b.tquo.

el tc8:anguio)cI quaando deH Jado


.lI.b.(q!Jc ea lado opucilo d angulo 1 3 4­
--­6 5
'2 3 SO 3 7 5
m.lfma mira Id quac,dadc¡'~cla me
-.:_I~ -2l~1
lCaO a.d.b.}cs y¡gualaloS" uadn.

dla balil,o planta b.d(por J~rcgla de dos deJo) oiros do. lados aod.y.b.d.
700 7 5 O
fic)y ~Lloldralas tambicn i y rcHa.cfic (que rOn lado. que comprc'bendhi

quadrado del quadrado dda !lne.. dlchoan¡nlo)lui!go"rcílimdoel qu'¡


a.h.y lo que quedare féta elqu.1dra. drado dcBoldo a.d.dd qiJadrado 4'1 3 I J 0'1. 79 5 lO 5 O L 1 '2 5
~..::I
do de la perpendicular, o linea a.d. lado a.b.queda el quadrad'~ deHado

4 36

~
cO,moCe prueua por la propofi.-t-6if1 d,b. la ny~ ddqud quacraco {erá
pnmero de Euchdel. Y 6endo afsi, ~a profui1Clcaa,b lado d,b.con la ¡1

{_cando la ray'l. quadrada della re- nonciaúbrai rbdolo que muc¡ui­


11.1 pon!a de numeras ,o;por v~a. de! fierel;de lo qdle articuJopromece; S
1

1 70 J 3 z 5 1
14-00
750
J

1
--
5 O O
8 7 S
~~
..
lmca,lo que viníere (cra·la linea a.d•.

que es cJpropouto,Y Jomifmo [era


6 2. 04­ Z lOO Z Z O 5
quadrar d.c..y refiar 10 que monrare
del quadtado de a.c. y la !ayz qua­

drada dd1-arellafcrala díclu. perpé

7g ill38 Il 155 Z
4-5 0 z
/ '2S00 6 z ~
dleubr.,d.Y arsi fe aura fabidolaal
2. 7 z
tu~a del monte y fUI bafis,oplanu,

o huea b.e. yfu perpendIcular a.d.

aunque no fe veen·

---
9
'1.12.0

306 /238513150
3 O O
3 375
O

',.;iRTlr;vlO Xl. D1!STB C'"AP.


YII, A11~"''¿¡'l"t'f-/iJ"J,d~4Pn~
X O 34-0 '1.650 3500 3 750
bMi_lÚ l!lI'm"átl/Wlltn.

SI (~erre vn propuefioval1e a.b.c.y SlaI!eotTreciere 680


neeeraidad tt medír.. '2.0
redondeu de alguna venWlá· /5300170001 7 5 O O
qULÍiclfe~ (¡ber lo que ay defde a. (que lo (tJISUe)ó dé orra eofa,tomael 3 O 10'20 7 95 O lO 5 O O 1 1 '1. 5 O
~¡I~' hid~~: 4·:~a~~td~eJ~~e¡~ab~~~~
:.
Ba~urd Menrorlo, ypor la regla de
medir anchunde vna eofa(como fe

..¡.O

~~ f{~~;;~~~P~~~.:~;¡;~e¡~ fou~~~ mollroencl articulo dé(¡imo del ca"


pi!. C¡uinto)mide el diama:uo, opar­ 110600/14-000\ 15000
[e moftro ene~ar(Jculo 9. quefupori te mu anehá dcl redondo, y lo que
go Iuer cinco Varas.Mira mas porJa haUatei[Cl'áel diamerto dela-calco
So ,13'1.5 0 17500 1 S 7 5 O- m
r

1210
I
doarina del cap.5.(que Inucftra me fa,el qua! diametro trcfdoblaru,yi.;O r
dll'" dif1al1cid)quantoay dd púro a. adadiral a1 trcfdoblo la feprima par. 6 O '204-0 11 5900 OO \ 2- 2- S ° O m

1 ~38o lB550 24-5002-6'2.50


.1 punto c. qué fupógoatier ocbo va te del md'mo diamctro ,.y lá fumma (l
ras, mulnplica CIl1Co(que ti la linea
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la diftancia a.c.(que es qUltro )yfe­ Coro o fi fucffc vila "t.ntanll.J~vidriÓ: O
tan 16,refta eftoar6 delo. 1~ y que­ fa redonda, y quiúc{fcsfaber q~.
darannueue,roltla la r.'y% quadnda totiene Oe redondeu.midcfudilio 9 O 3 0 60 '1.385 0 31500. 3375 O 1 Ü
m
4l.elldi n,ueue (que es trel)tátal VII:" metro, que Cer. medir la parre mal
iÜl.cli' 100154001'Z.6500J;sOOo137500 I r
;l>
- I V>

Z 3
Juan Pérez de Moya Antich Roca
Tratado d, gwmEtria practica y ,sp.c.lativa (Alcalá, 1573; n. 93) Anthm,tica (Barcelona, 1564; n, 104)
Nótese la inusitada aplicación que encuentra Pérez de Moya a la Se reproduce una tabla de conversión de monedas castellanas de
geometría en el artículo XII: medir las redoHdeces de los cuerpos. este ejemplar de la primera edición del claro y completo libro
Conviene recordar, como se apuntó en el capítulo 11I, que ya previno de aritmética y álgebra de Rocha que vuelve a usar, como hiciera
San Agustín sobre las oscuras similitudes entre el cultivo de la ciencia Pérez de Moya, una notación algo rudimentaria para lo que ya era
y ]a concupiscencia carnal habitual en la época.

des italianas, donde las reformas humanistas ya se ces que reclaman un lugar para el estudio de mate­
habían generalizado en esas fechas-, con conteni­ máticas aplicadas, de lo cual es ejemplo el interés
dos anticuados, mayormente de autores de los si­ de Roca por escribir un texto de aritmética y álge­
glos XIII y XIV, adaptados a un currículum todavía bra en romance castellano,
muy escorado hacia la lógica y el comentario esco­ Trataremos de nuevo este tema a propósito de la
lástico, A medida que avanza el siglo, sin embargo, Academia de Matemáticas de Felipe 11, pero antes nos
con el incremento importante de estudiantes en la hemos de ocupar del mejor matemático que diera la
universidad -que se da en toda Europa occidental, península Ibérica en los siglos XVI y XVII, el portugués
pero principalmente allí donde se consolidan las Pedro Nunes (1502-1578), Nunes estudió medicina y
nuevas monarquías absolutistas- y las reformas de matemáticas en Salamanca, donde enseñó matemáti­
curricula ya mencionadas, empiezan a sentirse vo- cas durante seis años. En Portugal fue nombrado Cos­

209
mógrafo Real en 1529, profesor de matemáticas en ciones polinómicas, algo que sólo Cardano empezó a
Coimbra en 1544 y Cosmógrafo Mayor en 1547. Su hacer en su Ars Magna de 1543. Encontramos en Nu­
Libro de algebra en arithmetica y geometria, escrito en portu­ nes una preocupación por el rigor y la claridad en los
gués en la década de los años 30, sólo apareció publi­ conceptos que introduce, y por la justificación de las
cado en 1567, yen castellano. Se trata de un excelen­ reglas y técnicas que utiliza, que le identifican como un
matemático de gran nivel. Su obra contiene, además

.
t
de innovaciones notacionales, el planteamiento del
problema del m.c.d. de polinomios -necesario para la
L 1 B RO
~
r
'.
DEALGEBRA simplificación de fracciones algebraicas-, y comenta­
rios sugerentes sobre la aritmetización de las magnitu­
EN ARITHMETICA

des geométricas y las raíces cuadradas de números ne­


y G E O M E TRI A.

gativos. Sin embargo, Nunes es recordado principal­


Compueíl:o por el D0?tor Pedro Nu­

ñcz, Cofmographo Mayor del Rey


mente como el fundador de la navegación científica.
« de Portugal, y Carhedratico rubio Como máxima autoridad de la corte portuguesa en
"''"'" lado en la Cathedra de Marhe­
cuestiones de matemáticas, geografía y cosmografía,
z maticasen la Vniuerfidad
"'
<r>
deCoymbra. Nunes jugó un papel crucial en la recogida y organiza­
«
u ción de datos obtenidos en los viajes de exploración,

'":;;: como, por ejemplo, en los estudios pioneros de Joao de
"'f­« Castro (1500--1548) sobre la declinación magnética.
:;;:
Inventó instrumentos náuticos y astronómicos necesa­
o"'
<r> rios para la navegación transoceánica, y en particular
o
'Z
« instrumentos para medir la declinación magnética y la
..J

:;;: altitud del sol. Una de las innovaciones instrumentales


EN ANVERS.
En cara de la Biuda y hered~ros
a él debidas es el nonius -apelativo derivado de la for­
de luan Sre16o.

ma latinizada de su nombre, Petrus Nonius-, que sir­


'567.

CON PRIVILEGIO REAL.


ve para medir con precisión arcos muy pequeños. Los
viajes transoceánicos mostraron que no es lo mismo na­
Pedro Nunes vegar en línea recta ---es decir, manteniendo el timón
Libro de algebra en arithmetica ... (Amberes, 1567; n. 84)

Según el propio Nunes, ninguno de sus libros de matemáticas es tan


constante, si el viento y las corrientes son constan­
provechoso como este de álgebra que dedicó al cardenal infante

Don Enrique -después Enrique I de Portugal- El ejemplar expuesto


tes- que navegar con rumbo constante ---es decir,
corresponde a la primera edición -hay referencias a una poco

con la blÚjula señalando constantemente la misma di­


probable edición anterior de 1564.

rección geográfica-o Interpretando correctamente la


te tratado de álgebra que influyó en la obra de Simon aparente paradoja como una consecuencia de la esferi­
Stevin, como este mismo reconoce. En él vemos a Nu­ cidad de la superficie terrestre, Nunes identificó las tra­
nes tratar el álgebra como una disciplina autónoma y yectorias en línea recta con los círculos máximos y desa­
desarrollar una teoría de las ecuaciones y de las opera­ rrolló métodos para alterar regularmente el rumbo de

210
un navío para que este navegue aproximadamente so­ a él, pero sin llegar a alcanzarlo; para visualizarlas, di­
bre un tal círculo. También se planteó el problema de señó un instrumento que se aplicaba a los globos te­
identificar la trayectoria que resultaría de viajar con rrestres. Nunes sugirió que las cartas marinas se dibuja­
rumbo constante, en el que el ángulo formado con to­ ran proyectando la superficie esférica terrestre en ellas
dos los meridianos atravesados es siempre el mismo. de tal modo que las loxodromas aparecieran como lí­
neas rectas. Sus principales contribuciones publicadas
primero en portugués en 1537, aparecieron ampliadas
P E T RI N'O N 1 1 yen latín en la Opera (Basilea, 1566). Con toda seguri­
SA L A e 1E N S 1 S D E ARTE
ATo¿'E II.ATIONE NA'YJGANÍn dad influyeron en la obra de Gerard Mercator (1512­
LIJJRl!DUO.
1594), Edward Wright (1558-1615) Y Stevin.
.EIVSDEM. intheoricas Planetarum!GeorgijPurba-:
chlj ann"JJltÍones,& in Problema mechanicum Arillo
telis de mocn nauigijex remi~ annotanovna;
. El VSDEM deerrati.Ot:9.!itijFin!'<iLibcrvDw•.
. LWS'lJL,J>( Jtc"!!"l"¿¡,l.J¡.I.C",,,¡¡';¡';;QúmJ'¡' ,...ps Crtft{CIIÚrD. IV. Humanismo y matemáticas
rn
r
Las relaciones entre el desarrollo histórico de las r
rn
("¡
matemáticas y el humanismo han sido profunda y pro­ >
o
fusamente debatidas en las últimas décadas, aunque no o
o
rn
ha aparecido todavía una visión consensuada de los r
>
V>

difíciles problemas que estas relaciones plantean. Algo


parecido puede decirse acerca del problema, conexo

\~s" T • ro
CasER"¡':,~" • "'ARIIA
con el anterior aunque no idéntico, de evaluar la in­

"~IO .•" ,'A~o


fluencia de las instituciones renacentistas de enseñan­

za superior sobre el desarrollo de las matemáticas.

. .CONIMBRIClE;·
Aquí, sin embargo, la investigación de los últimos años

In redibusAntOmj:iMarijs,VniuerÜcaú.
' Typograplú; AlÍl)o t 1 i F . -­ ha permitido desbrozar el terreno. Hace 25 ó 30 años,

.P!Jl'l~JD~riI,
sólo algunas lúcidas voces disidentes se atrevían a cues­

Gomeh(hi
tionar una visión ampliamente compartida por histo­

Pedro Nunes
De arte at<lucration, nauigandi (Coimbra, 1573; n. 85)

riadores generales e historiadores de la ciencia según la

Nunes corrigió la creencia errónea que suponía que marchando sobre

cual las universidades habían desempeñado un papel

la superficie terrestre con rumbo fijo ---esto es, formando un ángulo

constante con los meridianos- se recorría un círculo máximo.


esencialmente conservador, cuando no se habían con­

Como se ha comentado en el texto, la curva así recorrida es una

especie de espiral que rodea el polo infinitas veces; Nunes la


vertido en fortalezas del pensamiento más retrógrado

denominó rumbo, nombre que los navegantes alemanes siguieron


usando hasta que en el siglo XVII se cambió por loxodroma que se habían opuesto con todas sus fuerzas a los avan­
ces del pensamiento científico moderno. Hoy sabemos
Llegó a caracterizar tales trayectorias, hoy llamadas 10­ que tal visión es esencialmente incorrecta. Las socie­
xodromas, como curvas espirales que giran y giran al­ dades europeas occidentales conocieron cambios polí­
rededor de uno de los polos acercándose cada vez más ticos y culturales profundos a partir del siglo XV, y

211
las universidades, especialmente a partir del 1500, no podemos descubrir gracias a una serie de obras publi­
dejaron de reflejarlos y de adaptarse a ellos. La con­ cadas por autores hispanos. Pedro Sánchez Ciruelo (e.
solidación de los modernos estados absolutistas en 1470-1548), que estudió en Salamanca, se formó como
los siglos XVI y XVII, en los que el ejercicio del poder teólogo en París durante 10 años; mientras, dio clases
fiscal, judicial y militar conoce un proceso importante de matemáticas y editó las obras de esta disciplina
de centralización y profesionalización, va acompañada que ahora mencionaremos. De vuelta en la península,
de la aparición dc una casta u orden funcionarial--<:u­ enseñó filosofía en Sigüenza y Zaragoza, y teología
yos peldaños superiores ocupa la nueva nobleza de to­ en Alcalá. Fue uno de los teólogos que consideraron
ga- que se ha formado necesariamente en la universi­
dad. De ahí la rroolución educativa de la Europa moderna,
que L. Stone estudió magistralmente. El número de
alumnos se dispara hasta alcanzar niveles máximos en­
tre 1575 y 1625, Y se estabiliza con ligera tendencia a
<
la baja hasta las últimas décadas del siglo XVII, cuando
'"
u.J

'" estas instituciones entrarán en una larga etapa de pro­


z
u.J
en
funda decadencia; las universidades europeas no recu­
<
u perarán su vitalidad, y los estudiantes, hasta entrado el

-« siglo XIX. Las universidades renacentistas no son, des­
:::¡:
u.J

<
de luego, las universidades escolásticas bajomedieva­
:::¡:
u.J les. Algunas provienen de ellas, pero la mayoría han
él
en aparecido en los siglos XV y XVI, y todas han estado
o
'Z tocadas en mayor o menor medida por el espíritu re­
<
-' f=:"tfiWObunoli'bm:JI!'tw JII1J111QJdi.jtJ.ftamlJobt:tt«tIndn::alie'
formador que busca un latín más depurado, un acceso
~c:m-w:a=~= :t~==
:::¡:
más directo a las fuentes clásicas, que prefiere la re· ~~:~lri.L1tM'ddrldc_ =:r=r~J:r'=:.
;e:=:: . ~~:.:==~
tórica a la lógica, que prefiere incorporar y discutir ~~~~
pIio ........... """"l4i-1j>Il<T<
~~ , IKdllJm noet-dOC . . . cdJpfmmpi!u ,
los últimos descubrimientos astronómicos y físicos . po(lfíorle:p2tmíflQ)tttofoJ; nd'iIr'Um. . i5k(i¡..

-aunque el marco conceptual aristotélico permanez­


ca inalterado- que perderse en sutiles argumentos
verbales, y que da cada vez más importancia a saberes
descriptivos y útiles. Estos cambios se registran de for­ Pedro Ciruelo
ma espectacular en lo que concierne al lugar y función Spba,n mund;... ~París, 1508; n. 28)

En su versión de la Spbera Mund; de Sacrobosco, Pedro Ciruelo

de las matemáticas en la enseñanza universitaria. ----el ejemplar expuesto corresponde a la segunda edición- también
incluye las catorce cuestiones que Pi erre d'AilIy había compuesto sobre
El papel de las matemáticas en los últimos años del el mismo tema. D'Ailly (1350-1420), teólogo y cardenal-ayudó a
resolver el cisma de Aviñón-, propuso la reforma del calendario,
siglo XV y primeros del XVI en la Sorbona, y también tratada en el capítulo anterior, la posibilidad de la rotación de la TIerra
en las universidades más importantes de la península y, también, sugirió que a las Indias Orientales se podría llegar más
fácilmente navegando hacia el oeste; escribió un libro sobre el asunto
antes de verse afectadas por las reformas aludidas, la que sería después, naturalmente, estudiado y anotado por Colón.

212
~~
~ur(U9 q,Uatnlo1 matbema
dcarom IrtflÍ libtraliü qotltrecoUcgirlrlJ correxir
rnagifttr Pettus CfrochUl, Dlfocenfla tbcologu'
, amul /lt philoloptiUi.

,~. '.

Pedro Ciruelo
eursu, qu"ttuor... (Alcalá, 1516; n, 29)

Al final del Cursus quattuor Pedro Ciruelo entica muy acertadamente algunos intentos anteriores

de cuadrar el círculo: «Estas maten as pertenecen a la Geometría práctica que, según dijimos,

como sea grosera y sensual, no advierte ni se ocupa de muchos errores msenslbles. Así pues,

los operarios adaptan el diámetro aliado del cuadrado, según 5 a 7, haciendo racional esta

proporción, 10 cual consideran imposible los teóricos geómetras, como demostramos en

nuestra Geometría, en el libro IIL Por tanto, los procedimientos prácticos predichos

convierten la línea curva y la superficie redonda en plana con algún error, aunque insensible».

El ejemplar expuesto -de la primera edición-lleva, como algunos otros en esta Exposición,

el nombre de pertenencia Chavcs.

213
herético al erasmismo; terminó su vida desempeñando -numerosas veces reeditada- que combinaba los
cargos eclesiásticos. En 1495 publicó en París un algo­ contenidos prácticos de un algoritmo con los conteni,
ritmo, o tratado aritmético sobre el cálculo con cifras dos de inspiración numerológica. Citemos finalmente
árabes de números enteros y fracciones sexagesimales. aG. Lax (1487-1560), que también estudió y enseñó
El modelo para este tipo de tratados, pensados como en París. En Zaragoza, donde terminó sus días como
introducción a la enseñanza elemental de la cosmo­
grafía, astronomía y astrología, lo había proporciona­
do el Algorismus vulgaris de J. de Sacrobosco (c. 1200­ ARS ARJTHMETICA IOANNIS
Martini S,lia:i:in lheoria:n & PJaxim
1256). La cosmografía y la astronomía se introducían li:ilfa:omnihnminlicOditioniptril l' f ','
vtilis &nccclIarll. '
comentando la Sphaera del mismo Sacrobosco, texto que
Gyrm !h:'¿
Ciruelo editó con sus comentarios en 1498. En 1495
Ciruelo también había editado la Arithmetica speculativa
y la Geometria speculativa de Thomas Bradwardine
«:
a: (1290?-1349). En estas obras del que fuera arzobispo
'"'" de Canterbury el interés filosófico de los temas prima
z

'"
vo
por encima de su interés matemático. En la aritmética,

«:
u se trata de numerología más que de números, y de re­

.«: copilar resultados relevantes para entender textos filo­
:;;:
'"f­«: sóficos de inspiración pitagórica y neoplatónica. En la
:;;:
geometría ocurre algo parecido; los resultados y con­
'"o

vo ceptos matemáticos --el ángulo de contacto, los po­

o
'Z
«: lígonos estrellados, o la naturaleza del continuo, entre
...J

:;;: otros- no se justifican por sí mismos, sino en cuanto


permiten discusiones o ilustraciones filosóficas. En
1516 Ciruelo reunió estos dos textos de Bradwardine
con la perspectiva -óptica- de J. Pecham y la músi­
Juan Martínez Silíceo

ca de Le Fevre d'Estaples en su (ursus quattuor ... Otro Ars Arithmrlica .. , (París, 1514, n. 69)

El Ars arithmetica, del que aquí se expone un ejemplar de su primera

autor de libros de matemáticas para la universidad fue edición, comienza con un diálogo del autor con la Aritmética y la

J. Martínez Silíceo -Guijarro, antes de latinizarse el fama, compuesto por su discípulo Fernando Oliva. Contiene un

completo tratamiento geométrico de los números -lineales, planos,

nombre; 1477-1557-. Después de estudiar en París, sólidos, trígonos, piramidales, csféricos, ... - ¡ tanto sus propiedades

como operaciones están tratadas al modo clásico griego.

donde enseñó matemáticas, en la península fue cate­


drático de lógica y también de filosofía, y preceptor
de quien sería Felipe [1. Llegó a arzobispo de Toledo vicecanciller de la universidad, enseñó filosofía. Lax
y cardenal, y le corresponde el dudoso honor de ser el publicó obras de matemáticas, lógica, filosofía y físi­
autor del estatuto de limpieza de sangre de la catedral ca aristotélica. En París publicó en 1515 su Arithmetica
de Toledo. En 1514 publicó en París una Ars Arithmetica speculativa, obra inspirada en Boecio y con las caracte­

214
aún en ellos es notable la falta de ejercicios prácticos
y ejemplos, mientras que abundan las definiciones,
los comentarios de tipo escolástico y las referencias a
Boecio y Nicómaco. También es notable que se limi­
ten exclusivamente a enseñar el uso de las fracciones
sexagesimales -las únicas necesarias para la astrono­
mía-astrología-, olvidando tanto las fracciones ordi­
narias como las duodecimales -estas, de origen ro­
mano, estaban muy bien adaptadas a las unidades me­
dievales de medida-o Para los autores que acabamos
de considerar, como para los grandes maestros en que
se inspiraban -Jordanus Nemorarius, Sacrobosco,
Bradwardine, Oresme, etc.-, el estudio de las mate­
máticas nunca parece haber sido un fin en sí mismo.
La reflexión o especulación matemática sólo se jus­
tificaba como un instrumento para el discurso filosó­
fico, pero no, como ocurrirá en el siglo XVII, para
matematizar la descripción de la naturaleza o los mé­
todos de la filosofía natural. En obras como las que
Caspar Lax Aragonensis
Aríthmrtíca ,prculatíva... (París, 1515; n. 62)
acabamos de citar, los textos tienen la estructura de
Junto con Pedro Ciruelo, Juan Martínez Silíceo, Miguel Francés y el

portugués Alvaro Tomás, Caspar Lax compone la pléyade de ibéricos

comentario sobre el texto de una autoridad, y ésta


que enseñaron en París en los finales del siglo XV y principios del XVI.
suele ser una autoridad bajomedival. Las matemáticas
Según Rey Pastor, otro hubiera sido el impulso que estos, una vez de
vuelta, podrían haber dado a la matemática ibérica si, en vez de visitar juegan un papel marcadamente propedéutico yauxi­
la Sorbona --en franca decadencia matemática-, hubieran visitado la
universidades italianas o alemanas representantes, entonces, del liar en la universidad antes del 1500, Y parece que son
progreso matemático en Europa
sólo de interés secundario para todos estos autores.
Estos sólo las enseñaron en los inicios de sus carreras,
rísticas ya mencionadas. Juan Luis Vives, quien lo tuvo cuando aún no podían ocupar las cátedras de lógica,
como profesor en París, lo recuerda comoun profe­ filosofía o teología, cuyos contenidos eran entonces
sor de lógica que lamentaba haberse dedicado a es­ considerados mucho más complejos e importantes.
tudios «tan rutiles y huecos». Este panorama no debería hacernos sobreestimar
Las contribuciones de estos autores son represen­ la importancia del humanismo, especialmente en los
tativas del papel que con anterioridad a las reformas inicios del mismo. En el siglo XV las matemáticas só­
renacentistas jugaban las matemáticas tanto en los lo interesaron a los humanistas secundariamente, y en
curricula universitarios como entre las prioridades de muchos casos no les interesaron en absoluto. Es cier­
los profesores universitarios. Entre sus obras cabe dis­ to que una figura como Luis Vives (1492-1540) pro­
tinguir los algoritmos por su carácter aplicado, pero clamó la utilidad de las matemáticas y recomendó su

215
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~fl1m.~dlt¡1~1Iffi flcj"r!;ot)0 lmllcefaborll31rabd la

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quttlaroo. efcriptas: una cofa bal10 z fico poteonclu.O·
(íoo. m.ui áerta:que lYemprtla lengua fuecompaíiera
1)(1imperio:ozoetal ml1nera lo úguíó: que junta meij·
t( comenpró. crecieron. ozftorecicron. z oetPues j/i.­
. m.fue II1'ClJioaoc:;.entrllmbos.'§ OeJQoas I1goralas co
flls mlliantígu¡ls ti(que a Pellas tenemos una íma..
scnz fon'-bra oela ~Crtllltl:~les foo. las oelos aOin..",
os. inJ)o~ ••úciolljos. z egipcios: enloseuales fe po...
tlria muí bieo.p~ovarlo queolgo:~engo alas mas
frefca~:zaquellas efpecial mftcoc que tenemos ma..
<lO iorccrtíoumbre:zprimeroa lasoelosjuoíos. /.Cofa.
c<
UJ
esque muí lj(teromentc.Q$;,uttle a"Crigullrque la 1,,"
'" ~cbrai~ m~ñe~ \lo. lacuala p~llaspuoo ba
2 blar. '§ lIél'lO ídálrOl'l1 fu prímel\1lliñeJ tooo aquel
UJ tiempo que los juoíosenu"íeroo. en tierra oc egipto.
'"
<lO
1~otque es cofa ~eri:laoero omlli ccrca,tlda ~ertlao:
U qudos.Plltríarclls ooNarian en aquella lengua qqe
¡­ trIlxo il:tbro!,am oc tierra.odos caloeos: baftl1 que oc
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::E CClltlíl:toiJ ell esípto:z quea.llípmerúia[go tlC "qua:
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~me5ell1rian Illgo.!)e 1(1 egjpcja. ~as tle\Puesq fa
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Antonio de Nebrija
GramatlCtl castellana (Salamanca, 1492; n. 4)

De este bellísimo ejemplar de la edición princeps de la Gramatica castellana -la primera para una

lengua vulgar-, se ha reproducido la primera página donde Nebrija da comienzo a su notable

prólogo¡ escrito unos meses antes del descubrimiento de América, Nebrija se dirige a la reina

doña IsabeHa ponderando la utilidad de la lengua siempre compañera del imperio: podrán

aprenderla muchos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas leHguas conforme la reina los metiese debajo

de 5U yugo. No se conoce el nombre del impresor ---curiosamente se usa la Gramatica castellana

para atribuirle nombre: impresor de la Gramatica Castellana de Nebrija-, aunque por el número

de obras suyas que publicó en esta imprenta de Salamanca bien pudo ser Nebrija su

propietario. En la historia de las matemáticas no es Nebrija el único que escribió una

gramática para su lengua madre: también lo haría el inglés John Wallis en 1653.

216
T

inclusión en los programas de enseñanza reformados tas competentes que no consideraran una pérdida de
de acuerdo con el programa humanista. La misma tiempo el preparar su edición y traducción al latín. A
actitud reflejaba la obra de Elio Antonio de Nebrija partir de la mitad del siglo, empezamos a encontrar
(1444-1522), más famoso como hombre de letras, y numerosas ediciones o revisiones de los clásicos, así
en particular por su Gramatica (1492), pero con am­ como un nuevo tipo de manual universitario que pre­
plios intereses en cosmografía, astronomía, geografía tende acercar el estudiante a la fuente original. Un
e historia natural. Nebrija escribió sobre estos temas ejemplo lo constituyen los Elementa Arithmeticae ac Geo­
promoviendo una aproximación a los mismos, típica­ metriae. ex Eudide decerpta (Valencia, 1559) de Pedro
mente renacentista, en la que eran determinantes el Monzó (m. c. 1605), que enseñó matemáticas, lógica
redescubrimiento y la fidelidad a los textos clásicos. y teología en la Universidad de Valencia.
Las matemáticas eran apreciadas por sus aplicaciones,
cosa habitual en la época, como veremos. Entre 1510

~dGeome-"
y 1512, Nebrija publicó tres lecciones o relecciones (repe­
titio) dedicadas a las medidas, pesos y números. m
r-
Debemos subrayar, sin embargo, el carácter en r­

cierto modo excepcional de estos antecedentes. De


TRI A, E T O-V O T m
o
:>­
eius principia,& parees. O
O
hecho, resultaba mucho más habitual la opinión de
Erasmo de Rotterdam, que reducía la presencia en la cOYrCcT7CI..A
enseñanza de la aritmética, la astrología y la música
'v'M rft tX YrC tttbtm4­
fleis, .Ari,bmttiCit foÜ
-entendida como arte quadrivial o matemática- al
¡oJltrtor, e.ertris omni­
nivel puramente testimonial. Durante el siglo XV y 111M ordi1Jt¡rior , & dtmonftr4tionú

primeras décadas del XVI, los humanistas tendieron a ¡rmit4tt toné{uftrior:t¡u.e m"gni.

dejar de lado las matemáticas, sin duda porque las Ilulinum, ft'1r"rum, rtrmir.orumi

consideraban integradas en los métodos y contenidos ;n his txijitntÍum rtt,iontJ !erftn­

dil,4ftElionuz 'v4ri4! "d m4gni­

de un discurso filosófico que querían abandonar Un


tMdintm ftrtintntu arrtf?im4 r4­

ejemplo revelador de su desinterés lo proporciona su


tÍont inUtftig4t, 4e intjf .o¿;~
i¡Ji
actitud hacia los grandes clásicos de la matemática mtntu nm/ftrijs dtmonflrdt. H u­

griega. Desde una fecha muy temprana, 1400, era sa­ ;m,1utm"dmodum & 4lidrum,dllM .

bido que las grandes bibliotecas humanistas de Roma, fltr.izftctrunr f4rtts:fl'ltIrum 41tt­

Florencia y Venecia poseían buenos manuscritos grie­ r4 In ~~'!-ltm¡l"tiolJe[0/4 confftit.

-- --- ttlUr4
gos de obras de Arquímedes, Diofanto y de los Elemen­
tos de Euclides, algunas de las cuales sólo se conocían
en versiones parciales, traducciones árabes o habían Pedro Juan Monzón
Elfl11fl1le drithmetlCae ac geometriar... (Valencia, 1569; n. 72)

sido simplemente inaccesibles durante siglos. Sin em­


Monzón escribió esta obra, de la que se expone un ejemplar de la

bargo, hubo que esperar al segundo tercio del siglo XVI tercera edición, porque la consideraba necesaria para estudiar

dialéctica y filosofía. En el mismo libro está también encuadernada

para que estas obras atrajeran la atención de humanis­ otra obra de Monzón: EllMratioJous totius arlis Jzalectirae aJ usum traJuctae..

217
Con el siglo XVI empezó a cambiar la valoración
:,\,..'!'" - --"""""-'C;%~<i'
de las matemáticas ante los ojos de la élite social, y
INSTITVTIONES J~',tr
con ella la de los humanistas. Ya hemos señalado el ARITHMETlCAE AD PER.·'J¡.;;;
el PI aH D.a.a •. ' T_1" O'L O ..G J,_ A JI B" "'~<,--;:~,',
surgimiento de las nuevas monarquías absolutistas M.thcmuic.. f~ull2tel1n«>;{fari... : " :.:'~,
,.Á U CTO'lll>, ,;,',:
H't,.,.,.,.~ ••~.r U"I~I"i•• H t&"4;~,,/ja-
como un factor político-social de primer orden que ,Z"it /_ri/n- 411/.Mtlt~~t.,!,i"fJ!:¡~~. '->. .'~
1II1I4fi- 'l.!,,/nIJIN/MMJC. ¡ ~ \. :,,.,
transformará la naturaleza de la guerra, de la navega­ , ¡~'¡'ff""-' . f ·¡~·V '~' 1
ción y de la expansión territorial. Estos cambios ex­ , : ' . t"'":;j' ; :2
plican que hacia la mitad del siglo XVI encontremos ~, ~~.\7 '\ '

signos inequívocos de que las matemáticas, especial­


mente las denominadas matemáticas mixtas o aplica­
das -astronomía, cartografía, navegación, balística,
topografía, óptica, mecánica, hidrostática, ingeniería
y arquitectura militar, etc.- estén ganando prestigio
«
social e intelectual, y también una nueva impor­
'"
u.J

'" tancia dentro de las instituciones educativas. Estas


2
u.J
V>
transformaciones se expresan abiertamente, por
«
u ejemplo, en el programa de reformas educativas de

.« Pierre de la Ramée (o Ramus, 1515-1572), yespe­
:;;;
u.J

« cialmente en su innovadora defensa del valor de las
:;;;
u.J matemáticas y de su papel dentro de la educación Jerónimo Muñoz

el Instl'tut!'onfs arithmeticae (Valencia, 1566; n 73)

o ••

V> universitaria. A partir de las últimas décadas del si­ Muñoz sólo pubhcó cuatro obras de las muchas que, principalmente
o
'2 sobre cosmología y matemáticas, escribió -también publicó en
« glo XVI, no es raro encontrar catedráticos o profe­
Salamanca un alfabeto hebreo, lengua de la que Muñoz fue
...J

:;;; sores en instituciones de enseñanza superior que catedrático en la Universidad de Valencia-, el IHstituitones an'thmetJcae
fue ]a primera de ellas -aquí se expone un ejemplar de la primera
participan activamente en el progreso de las mate­ edición-o Manuscritos con las obras no publicadas se encuentran
e'iparcidos por bibliotecas de media Europa: Madrid, Nápoles,
máticas, la astronomía y la nueva ciencia experimen­ Copenhague, Munich¡ ... También se conserva en Munich una copia,
de puño y letra de Tycho Brahe, de una carta de Muñoz a
tal. Un caso interesante en la segunda mitad del XVI
Reisacherus. Como ya se apuntó en el capítulo anterior Brahe
lo constituye el astrónomo Jerónimo Muñoz (1520­ comentó las conclusiones de Muñoz sobre la l10va de 1572 en su
Astrotlomiae il1stauratae progymtlasmata, donde cita incluso un fragmento
c. 1591), que enseñó en Valencia y Salamanca. En de otra carta de Muñoz --en este caso a Hagecius-.

1566 Muñoz publicó un tratado de aritmética, [mti­


tutiones arithmeticae, que proporcionaba la base mate­ Junto a la reforma de las universidades medievales,
mática necesaria para el estudio de la astronomía. Su estos años cruciales para la formación de la Europa
contribución más importante, sin embargo, es el moderna vieron aparecer una serie de nuevas institu­
Libro del nuevo corneta (Valencia, 1573), obra conocida ciones de enseñanza superior. Algunas fueron fruto de
y citada por los principales astrónomos europeos la iniciativa burguesa y municipal, como la Universidad
contemporáneos, donde investiga la famosa nova de Valencia (1502). Otras 10 fueron de la iniciativa de
de 1572 Y demuestra su carácter supralunar. órdenes religiosas; en la segunda mitad del XVI, por

218
ejemplo, se fundaron los primeros colegios jesuitas, y inspirador intelectual de la Academia fue Juan de He­
en particular el importante Colegio Romano, donde rrera (c 1530-1597), arquitecto de El Escorial y uno
tanta importancia se daba a la enseñanza de las mate­ de los principales, si no el principal asesor científico de
máticas y la astronomía. Otras fueron fruto de la ini­ Felipe 11. Hasta su muerte Herrera ejerció funciones
ciativa privada, como la Universidad de Osuna, fun­ de director de la Academia, tutelando sus clases y acti­
dada y dotada en 1548 por el conde Ureña. En Ingla­ vidades. El lulismo de Herrera y de Pedro de Guevara,
terra la iniciativa privada fundó instituciones que lle­ preceptor de las infantas y autor de un Arte general (1584)
garon a jugar un papel fundamental en la Revolución -recopilación del Arte magna de Ramón L1ull-, así
Científica del siglo XVII. En el célebre Gresham Co­ como la conocida influencia del lulismo en la España
llege, que empezó a funcionar en Londres en los últi­
mos años del siglo XVI gracias al legado -de origen
mercantil- dejado por Sir Robert Gresham (1518­
1579), se creó una cátedra de medicina, una de geo­
metría, y otra de astronomía; estatutariamente, toda la m
r-
docencia debía impartirse en inglés. En Oxford, en los r­
rr.
("\
primeros años del XVII Sir Henry Savile fundó las cá­ »
O
O
tedras de geometría y astronomía. Otras instituciones,
finalmente, fueron fruto de la iniciativa real, como la
Universidad de Alcalá (1508); o como el College Ro­
yal de París -15**, hoy College de France-, donde
La Ramée fundó y financió una cátedra de matemáti­
cas; o como la llamada Academia de Matemáticas fun­
dada por Felipe 11 en 1582. Todas estas instituciones
tenían en común su voluntad de proporcionar una
educación práctica y actualizada, acorde con las ten­
dencias culturales del momento; en muchas de ellas se
privilegiaban las lenguas vernáculas. En la mayoría se
crearon cátedras de matemáticas, y se reconocía el va­
lor substantivo y autónomo de esta disciplina y sus
aplicaciones se apreciaban sobremanera.
Hoy sabemos que la Academia de Matemáticas de
Felipe 11 debería ser llamada más propiamente cátedra
que academia, pues su actividad principal y casi única Juan de Herrera
Explicació" del cubo rn el arte JuJiaMa (Manuscrito, siglo XVI; n. 51)
consistió en impartir lecciones. El personal adscrito a la Herrera fue, según confesión propia, aficiolladísimo al lulismo. Esta
misma se reducía a un catedrático y, en los mejores mo­ Explicación del cubo, del que aquí se expone uno de los varios
manuscritos existentes, es una buena muestra: contiene un raro estudio
mentos, a un catedrático y otro profesor ayudante. El del hexaedro desde un punto de vista filosófico-matemático.

219
renacentista en general, han abonado la hipótesis de que
el lulismo fuera una parte importante de las enseñanzas
de la Academia. Sin embargo es posible afirmar, gracias Dela Fortificacion Regular. 49
:urJa de qnz1quiera forti6ocion coo (us medidas: de angulas 1 ylioe:u'
enl~ magnitud qUé fe quifierc. yeo la 6gura m3.S.1prz altelTtDO doode'
al trabajo fundamental de Vicente Maroto y Esteban fe ha dce:u:qutar,pues mejor: que cnlac:unp3Ó.1, fe puede verco el pa_"
peJ.CO'1l0 ea delignio,c imagen,lo que fe deuc,ycomofe dcue e.l~rat
cn el puefrol' terreno,y fe haxe eircum(cripeion, perlil. y deUDe2ClO~
Piñeiro, que la docencia de la Academia siempre giró P3n.la circurnfcripcion fe b3.de buerYDaefcala, eftO es tirar vOZ;
o
linea luga,y diuidirla en [oa.partes) tnaS.diuidicndola en IO.partes':
en torno a las matemáticas aplicadas, y casi siempre en iguales, y cadav¡n dens dia p2rteS en otr;lS diu,comofe ~·en la 6gata
4·Y ,.loqual bec:b.o rc acude.3las primen.stabl3.s fund.tmédles,yfcgna'
que es la Ggura,o qü.:ulr;u{a, donde ella el4-i) p&agona, donde db.el,..
torno a la cosmografía y la navegación. Del lulismo de \'Co el (cmldiamecro K I.que Ic quiero dar J y el primero numero de·I:$
verg.1Sdca 12.. pies J y el reguDdo las panes centeúmas de la verga, 1
cne numero de vergas [ctoma cnJaerc2la) yc04ia;¡botwaddcoD~
Herrera da cumplida muestra su manuscrito -publica­ ti llC lacomprendc (eba.z.e vncirculo. Vafc laticbafigur.¡ 7. '
>":.'''''T~·'·;A ""'~

do póstumamente- Discurso sobre la figura cúbica.


Al ser el castellano la lengua docente de la Acade­
mia, y al ser la difusión de los conocimientos matemá­
ticos uno de sus objetivos, en la misma se prepararon
traducciones al castellano de gran parte de los Elementos
-<:
de Euclides, de la Perspectil'a del mismo autor, y de
'"
UJ
~

obras de Arquímedes y Teodosio. Destaquemos que la


z
UJ

V'
Academia siempre estuvo en manos de matemáticos
-<:
U capaces, como ).-B. Labaña (1555-1624), P.-A. Ondé­

'";;:'" riz (e. 1556-e. 1596), y A. Carda de Cespedes (e.


UJ

-<: 1545-1611), entre otros. Desgraciadamente muchas
;;:
UJ de las obras que escribieron o tradujeron no llegaron a
o
V' conocer la imprenta y han tenido que ser redescubier­
o
·z tas en las últimas décadas. Tal es el caso, por ejemplo,
-<:
Pedro Antonio Folch de Cardona

;;: de la traducción al castellano del De rel'oltltionibus de Geomdria mi/llar (Nápoles. 1671 ¡ n 45)

Típica muestra del uso de las matemáticas en la ingeniería militar

Copérnico -posiblemente la primera a una lengua del Barroco. El libro expuesto -un ejemplar de la primera ediClón­

vernácula-, que preparó en los primeros años de la es obra de Folch de Cardona, descendiente de la casa de Cardona,

una de las más importantes casas nobilianas de la Cataluña medieval,

década de 1620 el último titular de la Academia, el sa­ que cuenta con numerosos e inSIgnes generales entre sus miembros,

entre otros el autor de este libro.

cerdote Juan Cedilla Díaz (e. 1560-1625).

la educación superior, aunque no podía otorgar títu­


V. El siglo XVII los universitarios -la resistencia de las universida­
des de Salamanca y Alcalá impidió que el Colegio de
La Academia fue absorbida en 1627 por el recién Madrid tuviera esta prerrogativa, contra lo que se
creado Colegio Imperial (1625-1760, regentado por había previsto inicialmente-o En el Colegio impar­
los jesuitas y fundado bajo el patrocinio de Felipe IV tieron clases de matemáticas una serie de profesores
Esta institución, como la mayoría de los colegios je­ extranjeros muy competentes, como].c. de la FailIe
suitas en Europa, estaba destinada principalmente a y C. Richard, e incluso un matemático de gran nivel,

220
PlIl1(tllll1 Plllllhlm
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SolidlUII. 1hJ!ttrIlI1l. s-0lJ'F.

)~ed i i ¡ i ¡ i ¡¡¡ i
.rupt'dirit.r S"Udn .

Juan Caramuel Lobkowitz

Math,,;, bíceps (Campania, 1670; n. 23)

El A1athes;s biceps fue, en el momento de su publícación, una obra enciclopédica de

los conocimientos sobre matemáticas y ciencias de la naturaleza. Priman los

planteamientos aplicados sobre los teóricos --ego solución numérica de los

problemas, comparación tabulada de medidas de áreas y volúmenes de polígonos y

poliedros regulares, etc.-. El grabado elegido de este ejemplar de la primera

edición muestra el espíritu aplicado del libro.

221
como A Tacquet, aunque su acción resultó poco efi­ :'~;

caz en el decaído ambiente social e intelectual caste­ CEO METRI A.


llano del siglo XVII, dominado por la rigidez inte­ 'H.S~~f:E:~t;v L A T 1 V. AJA
".; .•...... / ....; :'.;- i¡J··"'·'/·"'·'" '., ....'; '. - .... ..

lectual y el dogmatismo de la contrareforma. Con '. 'iY·'.PR A TIC A


todo cabe mencionar algunas contribuciones de in­ o'E'iosrtANoS, y >OL1.oOS,
-'i,:,' "-,­ r

terés, como las del jesuita y profesor de filosofía .' . .1:.4 1i!TJj)!J;{) ~r
Sebastián Izquierdo (1601-168 I), autor del Pharus \IM.~.r·lQrephZar;¡go;ra., de 1;1. Compaííia
cl.eIefu$,CalincadQr.Óel Sanco Oficio,Garhc­
sciwtiarum (1659). La obra constituye un intento de ~i~i~~~~~~~iia Ercol:laicil'l\lPt>l'6~~IP'~
articular una ciencia de la ciencia de inspiración luliana, ~~í~:$!~1?~~)t:,,1ólbl\a''f,\\'~tlci3~
agoláde :Mathcminij:as en los Efl:udios
y presenta la combinatoria, en la que Izquierdo de­ Reales del J mpcrial de
sarrolla una serie de ideas originales, como un com­ .Madrid.
ponente esencial del método científico. IMPRESSA
Es muy revelador que las matemáticas que interesa­ DE ORDEN DEL ftXCELEN'TISSr~
-o:
ron a los autores españoles más creativos del siglo XVII
t7!.~Je.~or:,M~rqrm.d~J-tMntj,J dedlc~¡la a[ti
'""' ,
l' . .• e ':~~~ft~~~;~.eor J~ph Pice~te delOlr»o
'" no coincidieran con las nuevas orientaciones que mar­ " '..',: ., .c;lfulfllcro. &mtll',O dtt
z '~!;;¡-}':;'C;tC . S4~toor;cio.·· . ..'
"' carían el futuro desarrollo de esta ciencia. Entre los ma­ '~j"¡¡:"\1¡'f!'.'" '. ,'P '. ,J.~ :liJo.:
. 'i;4C¡'V¡~¡C;;(G ON VI C EN e 1 A,
V>
-o:
u temáticos hispánicos más originales hay que destacar a

1J tlt!rPi¡;~.4¿J~~1.9.'*IPmf'iti'j. Jdf¡.• vd1",J..('''-­
'-0:
:;;: José Zaragozá --o, más probablemente, Sarago~a, p:'g;:';'&: ...'t", .,., ,
" :~::;'::J;0

"'f­ ª"n~\1¡·~~IQhi.moYiUagraífa.
1627-1679-, Hugo de Omerique (1634-c.1700) y
<
:;;: r . ~~~~~.I?S~LXKI.
w Juan Caramuel Lobkowitz (J 606-1682). El cisterciense
é:l
V> Caramuel, hijo de extranjeros que estudió en Alcalá y ]osé Zaragozá
o Geometría especulativa y practica (Valencia, 1671; n. 127)
·z vivió desde 1635 fuera de la península, es tal vez el más
« Corno gran parte de su producción lü Ccometria e5peculativa y pracfica
-del que se expone un ejemplar de la primera edici6n- no contiene
:;;: cosmopolita e internacional de los pensadores españo­ aportaciones originales, aunque supone un esfuerzo pedagógico
importante por enriquecer la depauperada situación matemática
les de este siglo. Terminó su vida de obispo en Italia,
española de la época.
después de escribir una obra voluminosa y multifacéti­
ca, ser corresponsal de Descartes, y participar en mu­
chos de los debates filosóficos de su tiempo. Su Mathe­ mas y el cálculo de probabilidades. El jesuita valencia­
sis audax (1642), tal vez el texto filosófico de origen his­ no José Zaragozá, que terminó su carrera como profe­
pánico más original del siglo, contiene una reflexión sor en el Colegio Imperial, fue un matemático y astró­
epistemológica interesante provocada por el Discourse de nomo importante. Es autor de buenos libros de texto y
la méthode de Descartes. Su Mathesis biceps (1670) es una de referencia para la enseñanza de las matemáticas --en
típica enciclopedia matemática de la segunda mitad del ellas aparecen las primeras tablas de logaritmos publi­
seiscientos, muy extensa y con secciones o libros dedi­ cadas en la península-, y también de la astronomía.
cados a todas las ciencias matemáticas, incluyendo las Sus contribuciones originales en matemáticas se en­
más aplicadas. Caramuel incluyó en la misma material cuentran en la Geometriae magnaein minimis (1674), donde
original sobre los sistemas de numeración, los logarit­ introduce un concepto original, el centro mínimo de

222
CE O ~
MAGN;AE IN MINIMIS
E JIj R:l~~ ANALY.SIS
PAR S PRIMA.
. GEDMETRICA .
S1V E
:PROBLEMA CATHOLICVM
]. B. ES O LVI T. NOVA. ET VERA'ME­
1
THODVS R.ESOLVENDI
CATHOLICO.' ET MAXIMO TAM

II~
'PROBLEMATA GEOMETRICA,
CAROLO HISPANIARVM REGI
Q.VAM
_.ARITHMETIcAs QY)ESTIONES:
SA CRAT VM. PARS PRIMA DE PLANIS..
AVTHORE AV'THORE
R. A. P. lOS E P HOZ A K A G O Z A
VALENTINO. SOCIETATlS ¡ESV,
D. ANTONIO HVGONE
~DE O MERIQ..VE,·
In Su:prema ~if paniarul1~ Inq.uilicione pro­
policlOnum Pldel Cenfon, oilm Theologia: S.A. N LV e .A. ~ E N S E:
Scholafiica: in Collegijs Balearieo, Barcino­ AD
neníi, & Valencino "lune in Macricmli lLLVSTREM DOMt'NUM.
Aead:cmiaImperialísCoUegij
Mathefeos Profe ITore
Regio. O.IOSEPHV-M
,(:AMPOD~~~
BONF.T .•'.",
Prim4 Edido.
------~-.-.--.-.--.-f~~
TO'Lm:A;.;'dP;;ncirc:;¿;¡;;'. T1POgr.~cg~ GAD 1 BVStypilChrijli)phor¡¡Je'R~~.
_ Anno Domlni I 67.4, afmO Do",ill;I .69 8~ _. ...
CVM PRIVILEGIO. ;,,1'
SuperiorHm permiJJu.
a ~ CA.­

José Zaragozá Antonio Hugo de Omerique


Geometriae magnae iM mi,1imiL. (Toledo, 1674; n. 128) AHalysis geometrica. (Cádiz, 1698; n. 86)
La más original de las obras del jesuita valenciano es sin duda esta Esta obra del matemático de Sanlúcar de Barrameda está también
-de la que se expone un ejemplar de la primera edición-¡ sus aquejada de idéntico problema que la anterior: desfase en relación con
métodos, sin embargo, nacieron ya desfasados ante la mayor potencia la matemática de su tiempo. Esta deficiencia queda de alguna forma
de los métodos algebraicos de la geometría analítica. De todas formas, patente en los elogios que le hiciera el mismísImo Newton: <da
junto a la siguiente de Omerique, supone lo mejor de la geometría considero una obra juiciosa y de valor [... ] porque expone en la forma
española del XVII. más sencilla el medio de restaurar el análisis de los antiguos, que es
más sencillo y más ingenioso y más a propósito para un geómetra que
el álgebra de los modernos»

un sistema de puntos, redescubierto independiente­


mente por el italiano Ceva años más tarde. Sus ideas ticas de Euclides y Apolonio --obras en las que se pre­
quedaron marginadas por el desarrollo de los métodos tendía descubrir resultados o resolver problemas como
algebraicos e infinitesimales. Algo parecido puede de­ paso previo a su tratamiento sintético o demostrativo a
cirse de la obra de Omerique, autor estrechamente li­ partir de axiomas y postulados-, y pretendían recons­
gado a los profesores de matemáticas jesuitas que ense­ truir las mismas; estuvieron muy de moda en la prime­
ñaron en Madrid y Cádiz. En su Analysis geometrica ra mitad del siglo. Dentro de estos planteaminetos, la
(t 698) ofrece una reconstrucción del método de análi­ obra de Omerique es original y sólida, y fue alabada
sis de la geometría griega. Este tipo de obras estaban por Newton, aunque quedaba fuera de los centros de
inspiradas por noticias indirectas acerca de obras analí­ interés contemporáneos.

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