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LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO

Byung-Chul Han es un filósofo surgido en Alemania y el autor del libro: “La sociedad del
cansancio” que fue publicado en el año 2010 (se compone de siete textos, el primero
jugando el papel de proemio, los cinco siguientes son el desarrollo y el ultimo la
conclusión), en el cual se relata acerca de cómo la sociedad está sufriendo de un fenómeno
que la está conduciendo a la llamada “sociedad del cansancio”, además de desarrollar un
análisis acerca de las consecuencias que tiene en nuestra vida.

Primero el autor nos habla acerca de que cada época tiene su propia enfermedad, por
ejemplo, la anterior habría sido de tipo bacteriana referida a una amenaza desde el exterior,
algo que dejaron de preocuparse con la llegada de los antibióticos (siglo XIX, el cólera, las
pandemias). ¿Pero cuál son las enfermedades del siglo XXI?, Han, nos dice que esas
enfermedades son de tipo “neuronal”, es decir, que la persona actual padece las
enfermedades por estrés, depresión, déficit de hiperactividad, el trastorno de límite de
personalidad, el síndrome de desgaste ocupacional y un largo etcétera.

En base al anterior párrafo llegamos a ver que sus efectos ciertamente no sería de origen
exógeno, ¿entonces cómo se producen estas? Es algo interno, auto-producido, produciendo
así situaciones como infartos, suicidios, etc. como lo recalcan en el texto: “por excesos de
positividad”. Poco a poco, y en la medida en que el desajuste crece, comienza a producirse
un colapso. De esta manera llegando a ver una gran diferencia entre la sociedad anterior
(disciplinar) y la actual, que es: la primera crea locos y criminales, mientras que la segunda
crea depresivos y fracasados.

¿Y cómo era la inmunología en el siglo pasado? El siglo pasado era un época inmunológica
medida por una clara división entre el adentro y el afuera, entre el amigo y el enemigo o
entre los propio y lo extraño. Durante la guerra fría obedecía a este esquema inmunológico,
este estaba completamente dominado por el vocabulario de la guerra fría, se regía conforme
a un verdadero dispositivo militar. El ataque y la defensa determinaban el procedimiento
inmunológico.

¿Cómo era ese procedimiento inmunológico? Este se extendía más allá de lo biológico
hasta lo social, o sea, a la sociedad en su conjunto, encerraba una ceguera: “se repele todo
lo que es extraño”. Ese era el objetivo, la resistencia contra la extrañeza como tal. Aun
cuando el extraño no presentaba amenaza alguna y aunque no tenga ninguna intención de
tipo hostil, este será eliminado a causa de su otredad.

Continuando con el tema de la inmunología se vendría la pregunta de: ¿Cómo fue la


inmunología después de la guerra fría?, al culminar esta tuvo lugar un cambio, hoy en día,
la sociedad incurre de manera progresiva en una constelación que se sustrae por completo
del esquema de organización y resistencia inmunológicas. Se caracteriza por la
desaparición de la otredad y la extrañeza. Lo extraño se sustituye por lo exótico y el
“turista” lo recorre, este último ya no es más un sujeto inmunológico.
Según Han, las enfermedades neuronales no siguen la dialéctica de la negatividad, sino de
la positividad. Las enfermedades neuronales consisten en "estados patológicos atribuibles a
un exceso de positividad". El rechazo no inmunológico, el rechazo neuronal, estaría
dirigido a la sobreabundancia de lo idéntico, es decir, al exceso de positividad. La
positividad es lo idéntico, la falta de negatividad. La superproducción, el súper rendimiento
(laboral, lúdico y sexual) o la súper comunicación son la positividad. La positividad
produce violencia. La repulsión frente al exceso de positividad consiste en "una abreacción
digestivo-neuronal y en un rechazo.

Luego, pasando con el siguiente tema que apreciamos en el libro, tenemos el tema entre las
sociedades disciplinares y las sociedades de rendimiento. Las sociedades disciplinares de
las que hablo en un principio Foucault la que se caracterizaba por las prisiones, hospitales
psiquiátricos, reformatorios, entre otras instituciones, siendo presente el panóptico, por esta
razón en esta sociedad el hombre estaba muy limitado, es decir, tenía pocas oportunidades
y debía cumplir un reglamento estricto o lo que su jefe le ordenase esta es una sociedad
negativa, es decir el “no poder”.

Ahora, la tesis que propone Han es la siguiente: "La sociedad del siglo XXI ya no es
disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento. Tampoco sus habitantes se llaman ya
'sujetos de obediencia', sino 'sujetos de rendimiento'. Estos sujetos son emprendedores de sí
mismos" además de que Han rechaza también la noción de 'sociedad de control'.

Ahora con respecto a las sociedades de rendimiento, la cosa fue muy diferente con sus
antecesoras, ¿Por qué? Bueno pues la sociedad del rendimiento está expuesta a múltiples
estímulos, es llevada al extremo, sin límites adecuados ya que son pocos o en algunos casos
hasta nulos, el sujeto tiene la capacidad de alcanzar infinitas posibilidades, sin embargo,
curiosamente, este está sometido a una “libre obligación de maximizar el rendimiento”, es
este caso esta sociedad se caracteriza por el verbo modal positivo “poder”.

Entonces ¿cuál fue el cambio de paradigma de un tipo de sociedad a otra?, el cambio de una
disciplinaria a una de rendimiento, según parece ser fue el afán de maximizar la
producción. Y a partir de cierto punto de productividad, la técnica disciplinaria, es decir, el
esquema negativo de la prohibición, alcanzo su límite. Y con el fin de aumentar la
productividad se sustituye el paradigma disciplinario por el de rendimiento, por el esquema
positivo del “poder hacer”.

¿Qué es el sujeto de rendimiento?: La positividad del poder es muchísimo más eficiente que
la negatividad de deber. De este modo el inconsciente social se pasa del deber al poder. El
sujeto de rendimiento es más rápido y efectivo a diferencia que el de obediencia. Sin
embargo el poder no anula el deber ¿Por qué? El sujeto de rendimiento aún tiene que
seguir siendo disciplinado. Este ya ha pasado por la fase disciplinaria, y el poder eleva el
nivel de productividad obtenida por la técnica disciplinaria, es decir, en relación con el
incremento de productividad no se da ninguna ruptura entre el deber y el poder.
Continuando con este tema tocamos la llamada “depresión” esta consiste en “el cansancio
del crear y del poder hacer”. El lamento del individuo depresivo (Nada es posible),
solamente puede presentarse dentro de una sociedad que cree que: (Nada es imposible). No-
poder –poder-más conduce a un destructivo reproche de sí mismo y la autoagresión. El
sujeto de rendimiento se encuentra en guerra consigo mismo y el depresivo es el inválido
de esta guerra interiorizada. La depresión es una enfermedad de una sociedad que sufre de
positividad.

Y finalizando el tema Han ve que la violencia de las nuevas sociedades se basa en la auto-
explotación del sujeto: "Ésta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va
acompañada de un sentimiento de libertad. El explotador es el mismo explotado. Víctima y
verdugo ya no pueden diferenciarse. Esta autoreferencialidad genera una libertad
paradójica, que, a causa, de las estructuras de obligación inmanentes a ella, se convierte en
violencia" Según Han, la manifestación patológica de la libertad paradójica que caracteriza
a la sociedad de rendimiento es el conjunto de las nuevas enfermedades psíquicas.

El tercer texto de desarrollo titula "El aburrimiento profundo”, Han afirma: "El exceso de
positividad se manifiesta, asimismo, como un exceso de estímulos, informaciones e
impulsos" que modifica la estructura y economía de la atención, por lo que la percepción
queda fragmentada y dispersa. ¿Cuál es la modalidad preeminente de esta modificación
radical de la atención y la percepción? Han parece hallarla en el multitasking. ¿Y qué es el
multiasking? esto es la capacidad de realizar muchas actividades al mismo tiempo con la
finalidad de una óptima administración del tiempo y la atención.

De acuerdo con el párrafo anterior, Han recuerda que la cultura requiere un entorno apto
para una atención profunda; solo con ella han surgido los logros culturales de la
humanidad. En la actualidad se estaría reemplazando la atención por la “hiperatención”.
"Esta atención dispersa se caracteriza por un acelerado cambio de foco entre diferentes
tareas, fuentes de información y procesos. Dada, además, su escasa tolerancia al hastío,
tampoco admite aquel aburrimiento profundo que sería de cierta importancia para un
proceso creativo"

¿Por qué es importante el don del “aburrimiento”? Con la falta de aburrimiento se pierde la
calma y la relajación; estas últimas son imprescindibles para 'el don de la escucha' por la
cual existe una comunidad que escucha y la contemplación y con esto la comunidad que
escucha desaparecer, entonces según Benjamín el sueño constituye el punto máximo de la
relajación corporal, el aburrimiento profundo corresponde a la relajación espiritual. La pura
agitación no genera nada nuevo, solo reproduce y acelera lo ya existente.

Luego viene el tema de “vista activa” aquí se aprender a “educar el ojo para una profunda
y contemplativa atención, para una mirada larga y pausada. Este aprender a mirar
constituye la 'primera enseñanza preliminar para la espiritualidad'" Ese tipo de aprendizaje
supone el control de los impulsos. Aprender a mirar significaría aprender a decir no a los
impulsos: "En cuanto acción que dice No y es soberana, la vida contemplativa es más
activa que cualquier hiperactividad, pues esta última representa precisamente un síntoma
del agotamiento espiritual. Una verdadera vuelta hacia lo otro requiere la negatividad de la
interrupción"

Luego Han clasifica los tipos de actividad. En primer lugar, existe una actividad 'que sigue
la estupidez mecánica'; ésta es pobre en interrupciones. La máquina no tiene la capacidad
de detenerse, no sabe cuándo detenerse: "A pesar de su enorme capacidad de cálculo, el
ordenador es estúpido en cuanto le falta la capacidad de vacilación" En segundo lugar,
aparece la rabia ligada a su íntima temporalidad. La rabia, dice Han, requiere detenerse,
interrumpir otra acción. "La rabia es una facultad de interrumpir un estado y posibilitar que
comience uno nuevo"

Finalmente se habla del ¿Cómo se llega a la sociedad del cansancio? se llega porque La
sociedad del rendimiento, llevada al extremo, sin los límites adecuados, conduce hacia lo
que el propio autor denomina la “sociedad del cansancio” o sociedad de dopaje y este
último nombre se le debe a que se busca la mejoría del rendimiento cognitivo y laboral,
potenciar la percepción sensorial, ampliar la memoria, así como desarrollar la agilidad
mental mediante regímenes farmacológicos. Pero según Han esto hace que la vitalidad
misma se reduzca a la mera función y rendimiento vitales.

¿Qué tipos de cansancios hay? Han retoma la diferencia entre dos tipos de cansancio
sugerida por el escritor Peter Handke en su Ensayo sobre el cansancio. Habría un cansancio
elocuente, ya que tiene la capacidad de mirar y reconciliar. Habría otro cansancio sin habla,
sin mirada y que separa. El segundo tipo de cansancio está provocado por la positividad y
se vive como agotamiento, como autoexplotación y constante superación del sí mismo
contra uno mismo.

¿Qué es el cansancio? Este tipo de cansancio es, pues, un cansancio de la potencia negativa,
es un entretiempo, un tiempo de juego, un tiempo de paz; es decir, un tiempo para no hacer
algo en específico; un tiempo para hacer nada. "El cansancio desarma" el cansancio puede
reunir.

Finalmente puedo decir que la sociedad actual es más libre que las anteriores. Eso en
cuestiones de leyes y reglamentos, pero nos estamos volviendo esclavos de otras cosas a tal
punto de parecer personas totalmente automatizadas, como robots, si nos damos cuenta un
claro ejemplo de esas situaciones es cuando vemos caminar a la gente por las ciudades, la
mayoría pegadas a sus móviles.