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Paz y Bien familia isabelina, iniciamos nuestra oración del día, diciendo en el nombre del Padre, del Hijo

y del Espíritu
Santo. Amén.

CANTO: Dios está aquí.

Oración de la mañana.

Mi primer saludo
Mi primer saludo es para ti, Señor,
mi gran amigo.
Sé muy bien que los que te quieren de
verdad, se van haciendo cada día más radiantes.
Yo quiero ser de los tuyos y
hacer las cosas este día como las harías tú.

Jesús, amigo nuestro.


Antes de empezar la jornada, te saludamos.
Te damos gracias simplemente por poder
abrir los ojos y contemplar la vida.

Te damos gracias por los padres y hermanos,


por los amigos y amigas y por la luz que nos ilumina.

Gracias por poder respirar, movernos, caminar, jugar,


porque nos has dado un corazón que sabe amar.
Te pedimos que sepamos aprovechar tantos regalos y que crezcamos
en sabiduría y amor como tú lo hacías.
Amén.

CANTAMOS: TU PALABRA ME DA VIDA


LECTURA DEL EVANGELIO SAN MATEO: 6, 7 AL 15
Antes de hacer la reflexión del evangelio, Jesús nos ha enviado una carta a toda la familia
isabelina, escuchemos.

Dios ya sabe lo que necesitas; pero quiere que le hables. El mismo Jesús te enseña a orar.
Porque orar es tratar a Dios como un amigo… y él quiere tú amistad.
¡Ora sin prisas… Como conversas con tus amigos! Así se cultiva toda amistad.
Los temas del Padre Nuestro se refieren a Dios y a tu pan, tu conducta y tus amistades
humanas. Dios no distingue, al contrario afianza y compromete al hombre, con su medio y
consigo mismo. Que todos estos sean los temas de tu oración.
Rezaremos el Padre Nuestro a través del canto.

Oración final.
Nos despedimos diciendo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Querido amigo o amiga:

¿Cómo estás? Te escribo esta carta porque quiero decirte cuánto me preocupo de ti,
y cuán grande es mi deseo de ayudarte.

Te vi ayer hablando con tus amigos y a lo mejor querías hablarme también de tus
ilusiones y problemas.

Esperé todo el día. Al llegar la tarde te di una hermosa puesta del sol para cerrar tu
día y una fresca brisa para tu descanso después de un día tan fatigado, y esperé...
¡nunca viniste!... Si, claro, me dolió, pero aun así te amo y quiero ser tu amigo.

Te vi dormir anoche y quise tocar tu frente. Envié rayos de luna que cubrieron tu
almohada y tu cara para ver si te despertaba y hablar contigo. Pero no, seguías en
tu sueño. ¡Tengo tantos dones que darte!.

Pero en la mañana era tarde y te fuiste apresurado a trabajar. Mis lágrimas se


mezclaron con el agua que caía.

Hoy te veo triste, preocupado, sólo, tan sólo... mi corazón comprende, también mis
amigos me abandonaron y me lastimaron... ¡pero yo te amo, y quiero estar contigo!.

¡Oh, si tan solo me escucharas!. Te amo.... pero tampoco me escuchas... y entonces,


te grito al oído mandándote algún fracaso o dolor... mis delicias mayores son el poder
hablar y caminar contigo.

Yo sé cuan duro es vivir en esta tierra. Realmente lo sé, y deseo ayudarte, si tan solo
me dejaras demostrártelo...

Llámame a cualquier hora día del día o de la noche, pues yo nunca duermo y siempre
te responderé. Te amo, seas soltero o casado o divorciado... bueno o malo, yo te
amo... no importa de qué religión seas, yo te amo.

Pídeme lo que quieras, que si es para tu beneficio yo te lo daré. Habla conmigo y


desahoga tus angustias y ansiedades, o cuéntame tus sueños bellos, que yo siempre
tengo tiempo para ti... no te olvides de mí, tengo tanto que compartir contigo... quiero
darte tantas cosas...

Si te sientes pecador, ¡yo te amo!... mi corazón está hecho de "misericordia"... estoy


locamente enamorado de ti... por ti morí en una cruz, y ahora te espero cada día en
la Eucaristía, hecho nada más que pan y vino... y si te arrepientes, y confías en mi
misericordia, ¡Yo organizo una fiesta en el Cielo de tan feliz que me haces!
(Luc.15:23).

Sé que tienes mucho que hacer. Ya no te molestaré más. Perdona que te haya
tomado tanto tiempo, pero no podía esperar más sin dejarte saber que te amo y te
espero...

Tu amigo fiel, JESUS DE NAZARET.