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Edgar Willems aporta unas profundizaciones y orientaciones

más teóricas que prácticas abordando el perfil de la música


desde el punto de vista psicológico. Centra sus actividades en el
juego mediante el cual descubre ritmos interiores e investiga
los planos instintivos, afectivos y mentales del niño.

El método propone una serie de fases fundamentales que


deben trabajarse en la clase de música, cuya duración podrá
ser proximadamente entre tres cuartos y una hora:

1. Desarrollo sensorial auditivo.

2. Desarrollo del instinto rítmico.

3. Canciones elegidas pedagógicamente.

4. Desarrollo de “tempo” y del “carácter” mediante marchas.

Esta corriente se basa en la diferenciación entre educación


musical y enseñanza musical tradicional. La enseñanza
tradicional consiste en la exploración de capacidades existentes
en vez de su desarrollo, tendiendo a favorecer mediante una
técnica cerebral o mecánica el desarrollo del virtuosismo,
generalmente instrumental, aunque se descuiden otros valores
tanto o más importantes. Es a principios de siglo, cuando va
a manifestarse una reacción contra eso: utilizando los métodos
más activos y desarrollando las posibilidades más creativas.

El valor psicológico de la música va a primar sobre la


perfección formal y aparece una educación musical con un
doble valor: como actividad en sí misma y como preparación
para la vida. En estos postulados se basa la corriente
psicológica. Desde este punto de vista, la música favorecería
todas las facultades humanas internas: voluntad, sensibilidad,
inteligencia e imaginación creadora, y es por ello por lo que
laeducación musical debe estar dirigida por las corrientes
psicológicas.

De todas ellas, el método Willems acepta como la más apta, la


psicología musical analógica, estudiando el ordenamiento
jerárquico de los elementos musicales (ritmo, melodía y
armonía) y su analogía con hechos cotidianos, números, etc.
Este cuadro nos puede servir como ejemplo, además puede ser
ampliado a todos los elementosconstitutivos de las diferentes
artes:

Cifras Uno Dos Tres


Vida musical Ritmo Melodía Armonía
Vida humana Física Afectiva Mental

La base teórica del método Willems establece las siguientes


operaciones y sus respectivas analogías:

1 > 2 > 3: desde el punto de vista ordinal, al uno (ritmo),


viene en primer lugar, es indispensable para la melodía así
como ésta lo es para la armonía.

1 < 2 < 3: desde el punto de vista cardinal, el dos (melodía)


es más que el ritmo, puesto que lo contiene. A su vez, la
armonía los contiene a ambos.

1 + 2 = 3: la armonía (3), resulta de la unión de ritmo y


melodía.

Por analogía, estas relaciones pueden realizarse con la vida: la


vida física esnecesaria en primer lugar para que sea posible la
afectiva y la mental. La vida mental es más amplia, puesto que
recoge los estados de ánimos y los estados físicos.

Aplicación:

Este método parte de la base de que debe ser empezado a


emplear desde la edad más temprana, en el propio hogar. Ya en
el colegio, se centra en el desarrollo de la capacidad vocal,
mediante una serie de canciones infantiles que persiguen el
dominiodel ritmo unas, y la preparac ión del oído otras, bien
sea por intervalos melódicos determinados o por una armonía
que se deja sentir al irse desarrollando. De entre todas ellas el
método Willems hace varios grupos: canciones de primer
grado, para los más pequeños que comienzan con una llamada
o palabra a la que los niños deben responder musicalmente :
“cu - chá”, “toc – toc”...canciones con mímica, en las que el
ritmo plástico del movimiento se encuentra más cercano a la
danza: El interés de este tipo de canciones radica en
la consecución de la belleza en el movimiento.
Canciones populares, con otros intereses (sociales, culturales o
etnológicos) que deben anteponerse a los intereses meramente
pedagógicos. Canciones para el desarrollo del instinto rítmico,
donde la analogía con movimientos rítmicos (reloj, tren,
pasos) ofrece grandes ventajas.

Con estas canciones se persigue la educación musical en las


facetas rítmicas, vocales, auditivas y de movimiento. En cuanto
a la práctica instrumental, reconoce que es conveniente que la
realicen en algún momento de la educación, bien sea la flauta
dulce (por su facilidad de aprendizaje) o el piano por sus
posibilidades expresivas. Como conclusión de este método,
decir que presenta como opuesta a la educación musical
la educación instrumental a la que se da tan solo un valor
relativo: no es un fin en sí, sino un medio al servicio de la
expresión musical. En la actualidad este método está bastante
superado.

El método Willems, desarrollado por Edgar Willems, es una forma de


enseñanza de la música orientada principalmente a niños y jóvenes, pero
que puede también ser aplicada en adultos realizando pequeñas
variaciones.

Se trata de un método natural, basado en las mismas leyes del aprendizaje


de la lengua materna (ya que la música también es un lenguaje), en el que
sólo se utiliza el cuerpo y se elimina cualquier elemento extramusical. Da
mucha importancia a aspectos de la psicología tales como la sensibilidad
(afecto), voluntad (instinto) e intelecto (pensamiento), relacionándolos con
los parámetros de la música ritmo, armonía y melodía. El método
pretende despertar y armonizar las facultades de los seres
humanos (su vida fisiológica, intuitiva y mental), partiendo de la propia
música.

Los objetivos concretos que persigue esta metodología son:

 Musicales: Se pretende que los alumnos amen la música, desarrollando


todas sus posibilidades y abriéndose a las manifestaciones de las diversas
épocas y culturas.
 Humanos: Desarrollo integral de todas las facultades del individuo,
haciendo hincapié en las intuitivas y creativas.

 Sociales: El método se centra en el beneficioso trabajo en grupo y en su


prolongación al ámbito familiar y social.

Según este método, la educación musical se estructura y divide en cuatro


bloques secuenciales que permiten el avance progresivo de los
conocimientos musicales del niño. Estos cuatro bloques son:

 Bloque 1: Iniciación musical. Se trata de una primera fase de introducción


en la que se busca que el alumno viva de primera mano los fenómenos
musicales. Es además el momento de despertar el interés del niño,
establecer una relación de cercanía y conseguir que éste participe de forma
activa.
 Bloque 2: Continuación al descubrimiento. Es una prolongación más
consciente del grado 1. Por ejemplo, se dan ciertos fenómenos musicales
auditivos y rítmicos para que se transcriben gráficamente, con mayor
exigencia, más complicación para la memoria y más conciencia relativa.
 Bloque 3: Iniciación al presolfeo. En este bloque, se van asentando todos
los fenómenos vividos y sentidos, y se hace una transición de manera
homogénea de lo concreto a lo abstracto: ordenamientos diversos,
lateralización del cuerpo, entre otros.
 Bloque 4: El solfeo viviente. Finalmente, el paso 4 es una alfabetización
considerada como un coronamiento de la educación musical, donde,
además de la lectura y la escritura rítmica, melódica y armónica, la
improvisación siempre está presente.

En la Metodología Willems siempre se ha afirmado que los elementos


naturales (como la voz o el movimiento) son de gran importancia, y que por
ello la base del aprendizaje está en impregnarse de la información recogida
por los elementos sensoriales, mientras se desarrolla una memoria y
conciencia a través de la imitación y la invención.

A comienzos del s. XX se inicia un movimiento en el campo de la


formación musical que cuenta con figuras tan relevantes como C. Orff, E. J.
Dalcroze, Z. Kodaly, S. Suzuki o Edgar Willems.
Todos ellos destacan por presentar una pedagogía musical más moderna,
basada en las relaciones psicológicas existentes entre la música, el ser humano
y el mundo creado.

Emile Jacques Dalcroze se yergue como precursor de la musicoterapia al


romper con los esquemas tradicionales y desarrollar una terapia educativa
rítmica para enfermos, que partía de sus ritmos propios para establecer la
comunicación.

Karl Orff tomó como eje de su pedagogía musical el movimiento corporal,


utilizándolo en todas sus posibilidades comunicativas. Unía así la creatividad
y la música favoreciendo la socialización.

Edgar Willems, a su vez, presenta un sistema pedagógico en el que destaca

“...el concepto de educación musical y no el de


instrucción o de enseñanza musical, por entender que la
educación musical es, en su naturaleza, esencialmente
humana y sirve para despertar y desarrollar las facultades
humanas”
Contribuye así a una mejor armonía del hombre consigo mismo al unir los
elementos esenciales de la música con los propios de la mentalidad humana.

Para ello muestra la música como un lenguaje, como una progresión,


desarrollando el oído o “inteligencia auditiva” y el sentido rítmico, que
sientan las bases para la práctica del solfeo. Un solfeo que presenta nuevas
técnicas y que encuentra en el musicograma la mejor forma de abordarlo con
los más pequeños.

El pedagogo musical belga J. Wuytack introdujo el concepto y práctica de


musicograma, entendiéndolo como una plasmación gráfica de la parte formal
e instrumental de la partitura cuya audición se trabaja.

Se trata del empleo de una serie de elementos con distintos colores y


tamaños en función de los ritmos, timbres, compases o frases que se desean
remarcar y con los que los niños encuentran una representación material
(distinta pero complementaria al pentagrama) de los elementos abstractos del
solfeo, de manera que su iniciación musical resulta más lúdica y placentera,
desarrollando desde edades tempranas el amor por la música incluso en sus
aspectos más teóricos.
El método Willems se orienta a la educación de los niños, tratando de que
cualesquiera que sean sus dones musicales puedan desarrollar a través de la
música sus facultades sensorio-motrices, cognitivas y afectivas.

Abre también la puerta a las familias, apostando por una educación activa y
creativa en la que el entrenamiento trascienda del recinto escolar, cobre vida e
impregne toda la expresión del ser.

La actividad musical se entiende como un campo abierto y plural que


favorece el desarrollo artístico y cultural en el que se combina el modo de
hacer, el saber y el ser para mejorar la inteligencia musical y la sensibilidad
estética del alumno, como individualidad y como ser social.

Entre los objetivos que Edgar Willems se marca con sus discentes, con los
que trata de hacer más humana y lúdica la educación musical enfocándola
especialmente a la educación infantil, destacan tres:

 Musicales: con los que pretende que amen la música desarrollando


todas sus posibilidades y abriéndose a las manifestaciones de las diversas
épocas y culturas.

 Humanos: trata de que mediante la música se desarrollen


armónicamente todas las facultades del individuo, haciendo hincapié en las
intuitivas y creativas.

 Sociales: enfoca su método a todo tipo de alumnado, poniendo gran


énfasis en el beneficioso trabajo en grupo y en su prolongación al ámbito
familiar.

Para concluir decir que para despertar en los niños el gusto por la música no
basta con ponerles música para que la escuchen; hay que crear situaciones de
escucha activa.
Mezclar sonido, texto y gráficos de una sola vez limita las explicaciones
teóricas, que en la educación infantil pueden resultar aburridas, y
permite además trabajar con instrumentos y expresión corporal.
El musicograma es la plasmación de esta forma de entender la música.
Por otra parte, el musicomovigrama se revela como la nueva tendencia para
la que dibujar la música ya no es suficiente, sino que se deben plasmar los
sentimientos e imágenes mentales que nos produce oírla. Y una vez
escaneados esos trazos, verlos en movimiento mientras se escucha la música
sobre la que se ha trabajado.
En definitiva, como afirma K. Swanwick,
“todos somos potencialmente musicales,
como todos somos potencialmente seres capaces de
adquirir el lenguaje; pero eso no significa que el
desarrollo musical pueda darse sin estimulación y sin
nutrición, al igual que ocurre con la adquisición del
lenguaje”.