Está en la página 1de 68
HISTORIA POLITICA DESDE EL DESCUBRIMIENTO EUROPEO HASTA 1920 Por el.Lic. Albino ACERETO PRIMERA PARTE: DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA CAPITULO I LA EXPEDICION DE FRANCISCO HERNANDEZ DE CORDOBA EL DESCUBRIMIENTO Expediciin de Hernéndex de Cérdoba y descubrimiento de Yucatin—Descubri- ‘miento de Can-Pech—Batalla de Potonchin—La vuelta a Cuba, recalando en la Florida—Sobre el nombre de Yucatan. EXPEDICION DE HERNANDEZ DE CORDOBA Y DESCUBRI- MIENTO DE YUCATAN.—Dice Bernal Diaz del Castillo, * el soldado- historiador que participé en las actividades de todas las expediciones que culminaron con la conquista de México, y ain més all4 hasta la de Gua- temala, y que era uno de los que abandonaron el Darién. “porque no habia que conquistar, que todo estaba en paz”, que, “como se habian pasado ya tres afios, asi en los que estuvimos en Tierra Firme, como los que estuvi- mos en la isla de Cuba aguardando a que se_nos depositase algunos indios como nos habfa prometido {el Gobernador de Cuba Diego de Velazquez], y no habfamos hecho cosa alguna que de contar sea, acordamos de nos juntar ciento diez compafieros de los que habiamos venido de Tierra Fir- me, y de otros que en la isla no tenian indios; y concertamos con un hidalgo, que se decia Francisco Hernandez de Cérdoba, que era hombre ri- co, y tenia pueblos de indios en aquella isla, para que fuese nuestro capitan, y a nuestra ventura buscar y descubrir tierras nuevas, para en ellas emplear 1 Bernal Diaz del Castillo, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva Espaita, t. 1, caps. Ly VIL. 6 ENCICLOPEDIA YUCATANENSE nuestras personas; y compramos tres navios, los dos de buen porte, y el otro era un barco que hubimos del mismo Gobernador Diego Velazquez, fiado, con condicién, que primero que nos le diese nos habiamos de obligar todos los soldados que con aquellos tres navios habiamos de ir a unas is- letas que estan entre la isla de Cuba y Honduras, que ahora se laman las islas de los Guanajes, y que habiamos de ir de guerra, y cargar los navios de indios de aquellas tiertas para pagar con ellos el barco, para servirse de ellos como esclavos. Y desque vimos los soldados que aquello que pedia el Diego Velazquez, no era justo le respondimos, que lo que decia no lo mandaba Dios, ni el Rey; que hiciésemos a los libres esclavos. Y desque_ vid nuestro intento, dixo, que era bueno ¢l propésito que Ilevabamos en querer descubrir tierras nuevas, mejor que no el suyo; y entonces nos ayu- dé con cosas de bastimento para nuestro viaje.” Hemos transcrito el re- lato para conservar el pristino sabor del asunto. | De ese modo quedé organizada la expedicién que se compuso de tres navios, cuyos pilotos eran Antn de Alaminos, Camacho de Triana y Juan Alvarez el Manquillo, con los marineros de que se hubo menester y el mejor aparejo posible de cables, maromas, anclas, pipas de agua y todas las otras cosas necesarias, con el matalotaje de pan de cazabe, que se hacia de Ia yuca, y puercos que se compraron, que en Cuba no habia entonces vacas ni carneros, todo ello a costa de los mismos expedicionarios. E iban también el clérigo Alonso Gonzalez, y como Veedor en nom- bre de Su Majestad Bernardino Ifiguez, “para que si Dios fuese servido que topésemos tierras que tuviesen oro, o perlas, o plata, hubiese persona suficiente que guardase el Real quinto”, refiere Bernal Diaz; y que habién- dose juntado los ciento diez soldados que formaban la expedicidn, ya todo concertado, después de haber ofdo devotamente su misa rogando por el éxito de su empresa, salieron de La Habana el 8 de febrero de 1517 para ir a hacerse a la vela en el puerto de Jaruco, en la banda norte de la isla. ~£Doblando a los doce dias de viaje el Cabo de San Antén, navega- ron por mares desconocidos hacia “donde el sol se pone”, viéndose en gran riesgo por una tormenta que durd dos dias con sus noches; y conti- nuando luego la navegacién, a los veintiin dias de salidos de Cuba los ex- pedicionarios vieron tierra que no habia sido descubierta, y de la que no habian tenido ni noticia, teniendo a la vista un pueblo que estaria como a dos leguas de la costa y que por lo grande que les parecié a los espafioles como no habian visto otro en Cuba, le pusieron el nombre de Gran Cairo, Bernal Diaz no menciona que el pueblo estuviera en alguna isla, aunque por Ia vaga relacién que hace de su distancia de la costa, es de inferirse HISTORIA POLITICA, DEL DESCUBRIMIENTO A 1920 7 que se tratara de la isla llamada de Mujeres de que tampoco habla, y que fué reconocida en ese viaje pot el mismo Hernandez de Cérdoba, que en un adoratorio hallé unos fdolos de mujeres vestidas de la cintura abajo, segiin Landa. * Fué asi como ocurrié el descubrimiento de la tierra pronto conocida con el nombre de Yucatén, por el 1? o 2 de marzo de 1517, siguiendo el relato del veraz Bernal Diaz del Castillo. Y el acaso propicio que desaté la tormenta al doblar. el cabo de San Antdén, seria uno de esos nortes de la época, que iniciandose por el noroeste arrojaria a las naves hacia el sur y el mar Caribe, donde al amainar el tiempo y continuar la navegacién hacia el oeste, permitié que recalaran a la costa de la Peninsula; que sin esa desviacion, navegando desde Cuba hacia donde el sol se pone, como dice Bernal, habrian pasado asaz lejos de la costa, surcando en su mayor an- chura el seno mexicano, y Yucatan no -hubiera sido descubierto entonces. ° Aproximandose después a la costa, en la mafiana del 4 de marzo, el navio de menos porte buscando fondeadero, se acercaron cinco grandes ca- noas hechas de una pieza en gruesos maderos cavados hasta formar el hueco de la embarcacién, con numerosos indios que avanzaron sin temor algu- no hasta la nao capitana, a la que subieron sobre treinta de ellos, dando- seles de comer pan de cazabe y tocino; y encantandose con las sartas de cuentas que les obsequiaron. Luego indicé ‘por sefias el principal de ellos que se retiraban, y que volverian al otro dia con mas canoas para que desembarcaran los espafioles, a quienes llamé la atencién verles con unas como chaquetas de algodén y cubiertas sus vergiienzas —como dice Ber- nal—, con mantas angostas, teniéndoseles por mas de razon que los_habi- tantes de Cuba y de las otras islas. descubiertas que andaban im puribus, salvo las mujeres que usaban unas faldillas que les !legaban a los muslos. Temprano, al otre dia se presentaron los indios con doce canoas, instando 2 Fray Diego de Landa, Relacién de las Cosas de Yucatan. 3 Algunos historiadores consideran a Vicente Yafiez Pinzon y a Juan Diaz de Solis como descubridores de Yucatan, por haber recorrido en 1506, buscando el imaginario paso hacia las Indias, uno de los suefios de Colén, bordeando los litora- les centro-americanos, navegando buen trecho por el de la costa sudoriental, aunque sin abordarla, de modo que solo la divisaron a distancia. Pero, el descubrir com- prende la idea de conocimiento que una vez logrado se revela, se da a conocer, y en el caso no_hubo nada de eso, ya que la tierra del Mayab siguié tan ignorada como antes. Como tampoco podria tenerse por descubridores a Jerénimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, por el evento de haber sido atrojados como naufragos; y que, en todo caso, la descubrieron sdélo para si. 2