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UNIVERSIDAD NACIONAL JORGE BASADRE GROHMANN

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

ESCUELA PROFESIONAL DE MEDICINA HUMANA

PERITONEO Y

CAVIDAD PERITONEAL

POR

PAOLA BARREDA PALACIOS

ANTHONY VELARDE QUISPE

CRISTIAN MAMANI PAYE

TACNA, PERÚ

6 DE JUNIO DEL 2019

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CONTENIDO

MID-SOUTH CHRISTIAN COLLEGE..............................................................................I

CONTENIDO.....................................................................................................................II

RESEÑA............................................................................................................................III

CÓMO PREPARAR UNA MONOGRAFÍA......................................................................1

EL PROCESO......................................................................................................................1

EL FORMATO...................................................................................................................10

CITAS DE REFERENCIA................................................................................................18

Plagio.............................................................................................................................18

Números de Referencia..................................................................................................19

Ejemplos........................................................................................................................20

Repeticiones...................................................................................................................24

CONSEJOS PARA MS WORD.........................................................................................25

CONCLUSION..................................................................................................................29

NOTA BIOGRÁFICA DEL AUTOR................................................................................31

APÉNDICE A: ABREVIATURAS BIBLICAS................................................................32

APÉNDICE B: ERRORES COMUNES...........................................................................33

Bibliografía........................................................................................................................36

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GENERALIDADES

El peritoneo es una membrana serosa transparente, continua, resbaladiza y brillante recubre la

cavidad abdominopélvica y envuelve las vísceras. El peritoneo está formado por dos hojas

continuas: el peritoneo parietal, que tapiza la superficie interna de la pared abdominopélvica, y el

peritoneo visceral, que reviste vísceras como el estómago y los intestinos. Las dos hojas del

peritoneo están constituidas por mesotelio, una capa de células epiteliales escamosas simples.

El peritoneo parietal tiene la misma vascularización sanguínea y linfática, y la misma inervación

somática, que la región de la pared abdominal a la que es subyacente. Al igual que la piel

suprayacente, el peritoneo que recubre el interior de la pared corporal es sensible a la presión, el

dolor, el calor, el frío y la laceración. El dolor del peritoneo parietal generalmente está bien

localizado, excepto el de la cara inferior de la porción central del diafragma, cuya inervación

procede de los nervios frénicos (que se comentarán más adelante en el presente capítulo); la

irritación en esa zona se refiere a menudo a los dermatomas C3-C5, sobre el hombro.

El peritoneo visceral y los órganos que recubre cuentan con la misma vascularización sanguínea

y linfática, y la misma inervación visceral. El peritoneo visceral es insensible al tacto, el calor, el

frío y la laceración, y es estimulado principalmente por estiramiento e irritación química. El

dolor del peritoneo visceral es referido a los dermatomas de los ganglios sensitivos de los nervios

espinales que aportan las fibras sensitivas, especialmente a las porciones de la línea media de

dichos dermatomas. Por ello, el dolor de las estructuras derivadas del intestino anterior suele

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notarse en la región epigástrica; el de las procedentes del intestino medio, en la región umbilical

y el de las derivadas del intestino posterior, en la región púbica.

RELACIÓN DE LAS VÍSCERAS CON EL PERITONEO

El peritoneo y las vísceras están en la cavidad abdominopélvica. La relación de las

vísceras con el peritoneo es la siguiente:

Los órganos intraperitoneales están casi totalmente cubiertos por peritoneo visceral (p.

ej., el bazo y el estómago). En este caso, intraperitoneal no significa dentro de la cavidad

peritoneal (aunque este término se utiliza clínicamente para las sustancias que se inyectan en

dicha cavidad). Los órganos intraperitoneales conceptualmente se invaginan en un saco cerrado,

como cuando se presiona un globo inflado con el puño.

Los órganos extraperitoneales, retroperitoneales y subperitoneales están fuera de la

cavidad peritoneal —externos respecto al peritoneo parietal— y sólo están cubiertos


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parcialmente por el peritoneo (en general, en una de sus caras). Los órganos retroperitoneales,

como los riñones, se encuentran entre el peritoneo parietal y la pared posterior del abdomen, y

tienen peritoneo parietal sólo en sus caras anteriores (a menudo con una cantidad variable de

tejido adiposo interpuesto). De forma parecida, la vejiga urinaria, subperitoneal, sólo presenta

peritoneo parietal en su cara superior.

La cavidad peritoneal está dentro de la cavidad abdominal y se continúa inferiormente en

el interior de la cavidad pélvica. La cavidad peritoneal es un espacio potencial, del grosor de un

cabello, entre las hojas parietal y visceral del peritoneo.

En esta cavidad no hay órganos, pero contiene una fina película de líquido peritoneal, que

está compuesto por agua, electrólitos y otras sustancias procedentes del líquido intersticial de los

tejidos adyacentes. El líquido peritoneal lubrica las superficies peritoneales y facilita así que las

vísceras se desplacen unas sobre otras sin fricciones, lo cual permite los movimientos

peristálticos. Por otra parte, el líquido peritoneal contiene leucocitos y anticuerpos que combaten

las infecciones. El líquido peritoneal se absorbe por los vasos linfáticos, sobre todo en la cara

inferior del diafragma, que siempre se encuentra activo. La cavidad peritoneal está

completamente cerrada en el hombre. Sin embargo, en la mujer hay una vía de comunicación con

el exterior a través de las tubas uterinas, la cavidad uterina y la vagina. Esta comunicación

constituye una posible vía de infección desde el exterior.


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ESTRUCTURAS PERITONIALES

La cavidad peritoneal tiene una forma compleja, debido en parte a que:

 La cavidad peritoneal alberga una gran longitud de intestino, la mayoría

recubierto por peritoneo.

 Para conducir las estructuras vasculonerviosas necesarias desde la pared corporal

a las vísceras se precisan amplias continuidades entre el peritoneo parietal y

visceral.

 Aunque el volumen de la cavidad abdominal es sólo una fracción del volumen

corporal, el peritoneo parietal y visceral que reviste la cavidad peritoneal tiene

una superficie mucho mayor que la piel; por ello, el peritoneo está muy plegado.

Para describir las partes del peritoneo que conectan órganos con otros órganos o con la

pared abdominal, y para describir los compartimentos y recesos que se forman, se utilizan

diversos términos.

Un mesenterio es una doble capa de peritoneo que se produce por una invaginación del

peritoneo por parte de un órgano, y constituye una continuidad del peritoneo visceral y parietal.

Proporciona un medio de comunicación vasculonerviosa entre el órgano y la pared corporal. Un

mesenterio conecta un órgano intraperitoneal con la pared corporal —normalmente la pared

posterior del abdomen (p. ej., el mesenterio del intestino delgado).

El mesenterio del intestino delgado suele denominarse simplemente «el mesenterio»; sin

embargo, los mesenterios relacionados con otras partes específicas del tubo digestivo adoptan el

nombre correspondiente; por ejemplo, mesocolon transverso y sigmoide, mesoesófago,

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mesogastrio y mesoapéndice. Los mesenterios tienen una parte central de tejido conectivo que

contiene vasos sanguíneos y linfáticos, nervios, grasa y nódulos linfáticos.

Un omento (o epiplón) es una prolongación o un pliegue bilaminar de peritoneo que se

extiende desde el estómago y la porción proximal del duodeno hasta órganos adyacentes de la

cavidad abdominal:

El omento mayor es un pliegue peritoneal grande, de cuatro capas, que cuelga como un

delantal desde la curvatura mayor del estómago y la porción proximal del duodeno (fig. 5-25 A,

C y E). Tras descender, se pliega hacia atrás y se une a la cara anterior del colon transverso y a su

mesenterio.

El omento menor es un pliegue peritoneal mucho más pequeño, de dos capas, que conecta

la curvatura menor del estómago y la porción proximal del duodeno con el hígado (fig. 5-25 B y

D). También conecta el estómago y la tríada portal que discurren entre el duodeno y el hígado en

el borde libre del omento menor.

Un ligamento peritoneal está constituido por una doble capa de peritoneo que conecta un

órgano con otro o con la pared abdominal.

El hígado está conectado con:

 La pared anterior del abdomen por el ligamento falciforme

 El estómago por el ligamento hepatogástrico, la porción membranosa del omento

menor.

 El duodeno por el ligamento hepatoduodenal, el borde libre engrosado del omento

menor, que contiene la tríada portal: la vena porta hepática, la arteria hepática

propia y el conducto biliar (conducto colédoco)


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Los ligamentos hepatogástrico y hepatoduodenal son partes continuas del omento menor;

únicamente se individualizan con fines descriptivos.

El estómago está conectado con:

 La cara inferior del diafragma por el ligamento gastrofrénico.

 El bazo por el ligamento gastroesplénico, que se refleja en el hilio del bazo.

 El colon transverso por el ligamento gastrocólico, la porción en delantal del

omento mayor, que desciende desde la curvatura mayor del estómago, cambia de

sentido, y luego asciende hasta el colon transverso.

Todas estas estructuras presentan una inserción continua a lo largo de la curvatura mayor

del estómago, y forman parte del omento mayor; se individualizan sólo a efectos descriptivos.

Aunque los órganos intraperitoneales están cubiertos casi completamente por peritoneo

visceral, cada órgano debe tener un área que no esté cubierta para permitir la entrada y salida de

las estructuras vasculonerviosas. Estas se denominan áreas desnudas, y se forman en relación con

las inserciones de las estructuras peritoneales a los órganos, como los mesenterios, omentos y

ligamentos que transportan las estructuras vasculonerviosas.

Un pliegue peritoneal es una reflexión del peritoneo que se eleva desde la pared corporal

por la presencia de los vasos sanguíneos, conductos y vasos fetales obliterados subyacentes (p.

ej., los pliegues umbilicales de la cara interna de la pared anterolateral del abdomen). Algunos

pliegues peritoneales contienen vasos sanguíneos que sangran si se cortan, como los pliegues

umbilicales laterales, que contienen las arterias epigástricas inferiores.


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Un receso peritoneal o fosa es un fondo de saco formado por un pliegue peritoneal (p. ej.,

el receso inferior de la bolsa omental entre las capas del omento mayor y las fosas supravesical y

umbilical entre los pliegues umbilicales.


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I. Subdvisiones de la cavidad peritoneal

Tras la rotación y el desarrollo de la curvatura mayor del estómago durante el

desarrollo (v. cuadro clínico «Breve revisión de la rotación embrionaria del

intestino medio»), la cavidad peritoneal se divide en los sacos peritoneales mayor

y menor (bolsa omental) (fig. 5-27 A). El saco mayor es la porción principal y

más grande de la cavidad peritoneal. Una incisión quirúrgica a través de la pared

anterolateral del abdomen penetra en el saco mayor. La bolsa omental

(transcavidad de los epiplones o saco menor) se sitúa posterior al estómago y al

omento menor.

El mesocolon transverso (mesenterio del colon transverso) divide la cavidad

abdominal en un compartimento supracólico, que contiene el estómago, el hígado

y el bazo, y un compartimento infracólico, que contiene el intestino delgado y el

colon ascendente y descendente. El compartimento infracólico se sitúa posterior


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al omento mayor y está dividido en espacio infracólico derecho e izquierdo por el

mesenterio del intestino delgado (fig. 5-27 B). Hay una libre comunicación entre

los compartimentos supracólico e infracólico a través de los surcos paracólicos,

los surcos que hay entre la cara lateral del colon ascendente o descendente y la

pared posterolateral del abdomen. El flujo es más libre del lado derecho.

La bolsa omental es una amplia cavidad sacular situada posterior al estómago, al

omento menor y a las estructuras adyacentes (figs. 5-23, 5-27 A y 5-28). Presenta

un receso superior, que está limitado superiormente por el diafragma y las hojas

posteriores del ligamento coronario del hígado, y un receso inferior, entre la

porción superior de las hojas del omento mayor (figs. 5-26 y 5-28 A). La bolsa

omental permite el movimiento libre del estómago sobre las estructuras

posteriores e inferiores a él, dado que las paredes anterior y posterior de esta bolsa

se deslizan suavemente una sobre otra. La mayor parte del receso inferior de la

bolsa omental es un espacio potencial cerrado a partir de la parte principal de la

bolsa omental posterior al estómago, tras la adhesión de las hojas anterior y

posterior del omento mayor (fig. 5-28 B).


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La bolsa omental comunica con el saco mayor a través del foramen omental

(epiploico), una abertura situada posterior al borde libre del omento menor (el

ligamento hepatoduodenal). El foramen omental puede localizarse deslizando un

dedo sobre la vesícula biliar hasta el borde libre del omento menor (fig. 5-29).
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Normalmente, por el foramen caben dos dedos. Los límites del foramen omental

son:

 Anteriormente, el ligamento hepatoduodenal (borde libre del omento

menor), que contiene la tríada portal y el conducto biliar (v. figs. 5-23 y 5-

26).

 Posteriormente, la VCI y una banda muscular, el pilar derecho del

diafragma, cubiertos anteriormente por peritoneo parietal (son

retroperitoneales).

 Superiormente, el hígado, cubierto por peritoneo visceral (figs. 5-28 y 5-

29).

 Inferiormente, la porción superior o primera del duodeno.


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2. IRRIGACIÓN E INERVACIÓN DEL PERITONEO

2.1. Epiplón menor:

Las dos hojas peritoneales que constituyen el epiplón menor están

separadas por cierto espesor de tejido conjuntivo y adiposo. La repartición

de estos diferentes elementos en el epiplón menor es desigual. Es clásico

distingir tres zonas en el epiplón gastrohepático: derecha, media y

superior.

La zona derecha, gruesa, corresponde al borde libre y por la que

caminan los elementos del pedicilo hepático: arteria hepática, vena porta,

conducto hepatocolédoco, linfáticos, filetes nerviosos), constituye el

ligamento hepatoduodenal de algunos anatomistas. El dedo, introducido en

el hiato de Winslow levanta este ligamento y permite estudiar, atravesando

la hoja anterior del epiplón menor con la sonda acanalada, la disposición

del pedículo hepático: la vena porta, ancha y azulada es el órgano más

posterior; sobre ella descanzan la arteria hepática por delante y a la

izquierda, el colédoco por delante y a la derecha. El colédoco está más

próximo al borde libre del epiplón menor que al lado derecho de la vena

porta, sobre todo cuando el dedo pone en tensión el pedículo hepático.

La zona media del epiplón menor es extremadamente delgada, y

deja ver por transparencia el dedo introducido por el hiato en el vestibulo

de la transcavidad. Aquí las dos hojas peritoneales del epiplón menor están

generalmente fusionadas y a veces fenestradas. El nervio gastrohepático es


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visible en la parte superior de la parte flácida. Algunas venillas caminan

también por aquí; pertenecen al grupo de las venas accesorias.

La zona superior une la región une la región cardioesofágica al

hilio hepático; está tensa, es gruesa y tiene aspecto aponeurótico. Ramos

del neumogástrico izquierdo que van al hígado y al estómago contribuyen

a darle aspecto.

En su conjunto, el epiplón menor es poco sólido; no debe su

resistencia sino a los órganos vasculonerviosos contenidos en su interior.

Las tracciones ejercidas sobre el estómago o el hígado se hacen, pues, no

sobre el epiplón menor, sino sobre los vasos los nervios del pedículo

hepático y sobre los nervios neumogástricos.

2.2. Epiplón mayor:

Vasos del epiplón mayor

El epiplón mayor tiene una irrigación muy rica, ciertmente superior a las

exigencias de su propia nutrición y que parece estar en relación con sus funciones

de defensa.

 Arterias del epiplón mayor

Las arterias epiploicas descienden verticalmente del arco arterial descrito

por las gastroepiploicas derecha e izquierda a lo largo de la curvatura

mayor. De diez a quince arteriolas descienden al epiplón y se anastomozan

en red. La primera arteria nace en la región pilórica y la última, ncida del

extremo izquierdo de la curvatura mayor, recorre los bordes el epiplón


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mayor y se anastomosa a veces en arco a lo largo del borde libre. Esta

descripción no parece exacta. En efecto, existen dos arcos anastomóticos,

uno formado por la anastomosis de las dos gastroepiploicas a lo largo de la

curvatura mayor del estómago, anastomosis que Winslow describía con el

nombre de gastroepiploica media; el otro, entre los vasos epiploicos. Pero

el punto interesante es comprobar que cada hoja del epiplón mayor tiene

cierto modo su irrigación particular (fig. 829, A y B). Importa conocer

cuáles son las relaciones de los vasos con las hojas peritoneales del

epiplón mayor.

La arteria gastroepiploica derecha avanza por la lámina epiploica

anterior hasta su anastomosis bajo la curvatura menor. Desde su llegada al

epiplón mayor, abandona una arteriola importante, el potente ramo

epiploico derecho. Este ramo va hacia abajo y afuera por la cara anterior

del delantal epiploico y luego pasa a la lámina posterior para unirse a un

ramo potente del opuesto.

La arteria gastroepiploica izquierda está comprendida en la lámina

posterior del epiplón mayor. Da origen, después de haber abandonado los

vasos cortos, al gran ramo epiploico izquierdo que permanece en el

dalantal posterior y va a unirse con el gran ramo epiploico derecho, para

formar el arco subcólico contenido en el ligamento gastrocólico. Existen,

pues, dos arcos, uno subgástrico y otro subcólico y, de los que parten las

arteriolas. La vascularizacón de la lámina anterior del epiplón mayor está


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de este modo asegurada por las dos arterias gastroepiploicas que

abandonan vasos filiformes, de los cuales unos son largos, es decir,

descienden hasta el borde inferior del delantal epiploico, y los otros cortos,

agotándose en la parte superior. La dirección de estas arteriolas es vertical

y ligeramente oblicua de derecha a izquierda.

La lámina posterior o lámina directa del epiplón mayor está

irrigada por los vasos que proceden de la anastomosis de las dos grandes

ramas epiploicas. De esta asa parten ramos descendentes, en número

variable, que se ramifican en una infinidad de pequeños vasos destinados a

los festones del borde libre. De la concavidad del asa anastomótica parten

finos ramos ascendentes, que terminan en la porción de la lámna directa

fusinada al mesocolon transverso.

 Venas del epiplón mayor

Las venas, mucho más voluminosas que las arterias, siguen el trayecto de

éstas. Son valvuladas: el reflujo es, pues, imposible. Las venas de la cara

anteior desembocan en el arco anastomótico de las dos gastroepiplóicas,

despues de haberse unido a menudo dos a dos (convergencia en Y) y

dspués de haberse anastomosado también a menudo a una y otra parte con

las ramas similares de las Y proximas. La venas de la cara posterior

desembocan en la anastomosis de los grandes venosos epiploicos.

Como se ve, las venas de la hoja anterior terminan anteriormente

directamente en el sistema porta, mientras las venas de la cabeza posterior


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son tributarias del sistema esplénico. El trono de la vena gastroepiploica

izquierda, después de haber recibido las venas cortas cortas y el gran ramo

epiploico izquierdo, es muy voluminoso. Termina en la vena esplénica

después de haber recorrido el ligamento gstrosplénico; está situado en el

plano posterior a la arteria.

Notemos que la circulación venosa es más importante o, mejor

dicho, más desarrollada que la circulación arterial.

 Linfáticos

El epiplón sigue la dirección de los vasos para llegar a las estaciones

gangliolares. Los linfáticos de la lámina inferior parecen terminar en el

grupo subpilórico de los ganglios del estómago, después de haber

atravesado pequeños ganglios, variables en número y disposición,

conenidos en la lámina anterior. Existen también, en el 20 por 100 de los

casos, ganglios escalonados debajo de la curvaura mayor gástrica, en el

cuerpo del estómago y en la base del epiplón mayor. Los troncos

colectores de estos ganglios alcanzan los ganaglios retorpilóricos o

directamente los ganglios de la cadena hepática principal. Algunos de ellos

parecen terminar en los ganglios mesentéricos superiores siguiendo la

vena gastroepiploica derecha (confluente portal).

La hoja posterior no posee estaciones ganglionares. Los linfáticos

terminan en los ganglios de la cadena pancreaticosplénica.


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No hay anastomosis linfáticas entre el epiplón mayor y el mesocolon

transverso.

Embriología de la cavidad peritoneal

Durante las primeras semanas del desarrollo, el intestino y el cuerpo tienen la misma longitud.

Debido a la necesidad del feto de nutrirse rápidamente, se produce un crecimiento diferencial en

relación con el sistema digestivo para ampliar la capacidad de absorción. Al final de la semana

10 de la embriogénesis, el intestino es mucho más largo que el cuerpo que lo contiene. Para

aumentar en longitud, el intestino debe tener la posibilidad de desplazarse en relación con las

paredes de la cavidad abdominal respetando la inervación e irrigación que llegan desde ella. Esto

se consigue a partir del desarrollo de una cavidad serosa que aloja en un espacio reducido a un

intestino más largo y plegado (fig. 6-27). La cavidad embrionaria o celoma intraembrionario está

recubierta de mesodermo, que representa al peritoneo primitivo. Del mesodermo deriva el

peritoneo parietal que a manera de saco cerrado reviste toda la cavidad abdominal primitiva. La

luz que se forma en relación con el saco peritoneal es la cavidad peritoneal. Durante las

siguientes semanas del desarrollo, los órganos se invaginan (protruyen) en el saco peritoneal

cubriéndose de peritoneo: el peritoneo visceral. El riñón (como ejemplo de órgano

retroperitoneal) se invagina poco en la cavidad peritoneal, por eso es primariamente

retroperitoneal y se mantiene externo a dicha cavidad y posterior al peritoneo parietal. Cuando

una víscera se invagina completamente dentro del saco peritoneal, como lo hacen el estómago o

el bazo, se cubre completamente de peritoneo visceral y se los denominaintraperitoneales. Las

raíces vasculonerviosas de las vísceras abdominales (extraperitoneales) siguen conectadas a sus

órganos a medida que éstos se invaginan dentro de la cavidad peritoneal (fig. 6-28). El intestino,
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en un primer momento, se encuentra completamente suspendido en el centro de la cavidad

peritoneal por un mesenterio posterior que se inserta en la línea media de la pared abdominal

posterior. El crecimiento diferencial de los órganos hace que éstos reduzcan el espacio que

ocupan quedando un espacio potencial entre las dos partes del peritoneo (parietal y visceral).

Esto provoca que el intestino y sus mesenterios posteriores (se acortan) adopten diferentes

formas y posiciones durante el desarrollo intrauterino. El intestino delgado desplaza hacia la

izquierda la porción del intestino a partir del cual se desarrollará el colon descendente,

comprimiendo su mesenterio sobre la pared posterior del abdomen. La lámina de peritoneo que

formó el lado izquierdo del mesenterio se fusiona con la porción del peritoneo visceral del colon

ubicada sobre la pared corporal dejando como resultado el colon fijado en el lado izquierdo a la

pared posterior del abdomen y una cubierta de peritoneo sobre su cara anterior. Este fenómeno

ocurre también del lado derecho en relación con el colon ascendente. De esta manera, el colon

descendente inicialmente intraperitoneal queda dispuesto como secundariamente retroperitoneal.

Las láminas de peritoneo fusionadas forman una fascia de coalescencia (de fusión), que es un

plano disecable de tejido conectivo dentro del cual se mantienen los elementos vasculares y

nerviosos del colon. A través de esta fascia puede liberarse el colon descendente como el

ascendente de la pared posterior durante un acto quirúrgico (técnica conocida como “decolar” el

colon, es decir, despojarlo de su fascia de coalescencia).


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3. Conclusiones

 No es solo una membrana, es un órgano complejo con multifunción.


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EL FORMATO

El

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BIBLIOGRAFÍA

Acosta Hoyos, L. E. Guía Práctica para la Investigación y Redacción de Informes. Buenos


Aires: Paidós Educador, 1970. ISBN: 950-12-2084-2

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