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CRíTICA DE LIBROS

LA FRAGILIDAD DE LA FICCIÓN

MARTHA C. NUSSBAUM: University Press, 1986). Si The Fragility


Love's Knowledge. Essays se ha convertido con el tiempo en una
011 Philosophy and Literature, de las interpretaciones de la ética grie-
Nueva York I Oxford, ga más notables de la segunda mitad
Oxford University Press, 1990. de siglo - a mi modo de ver, en la in-
terpretación filosóficamente más po-
¿En qué grado las ideas usuales sobre tente y filológicamente más rica-,
lo que es filosofía moral y no lo es y Love's Knowledge está llamado sin
sobre lo que cabe esperar de una teo- duda a pasar como uno de los libros
fía ética dependen de tesis implícitas de filosofía más importantes de la
sobre la forma literaria adecuada a un década. Ha recopilado Nussbaum en
examen normativo de la conducta hu- él notables trabajos exegéticos sobre
mana? ¿Seguiríamos teniendo la mis- Proust, sobre Beckett, sobre Dickens o
ma idea intuitiva y preteórica de la sobre Henry James (en particular so-
moralidad si Lolita, la Celestina, Tris- bre este último, que parece constituir
tram Shandy y las Afinidades electivas el héroe literario de la autora en pare-
ocupasen en el canon de la historia de cida forma a como su héroe filosófico
las ideas un lugar semejante al Tratado es sin duda Aristóteles) y los ha acom-
de la naturaleza humana, la Fundamen- pañado de precisas y provocativas ex-
tación de la metafísica de las costum- posiciones teóricas sobre las relaciones
bres, la Ética demostrada según el orden entre literatura y filosofía -señalada-
geométrico y Una teoría de la justicia? mente entre literatura y filosofía mo-
¿Es conveniente y deseable revisar los ral- y de alguna útil pieza polémica,
supuestos habituales y ver qué idea de interesante para situar el enfoque de
la literatura resulta cuando se la consi- Nussbaum en medio del panorama
dera una forma de filosofía moral y académico y publicístico norteamerica-
qué aspecto presenta Ja ética si se la no. Conviene notar que la distinción a
examina literariamente encarnada? A que acabo de referirme entre los ensa-
responder preguntas como estas y a yos interpretativos y los teóricos de
otras muchas cuestiones de interés nuestra autora no es sino una distin-
dedicó en 1990 Martha Craven Nuss- ción artificiosa: el estilo de escritura
baum un volumen de 400 densas, rigu- de Nussbaum parece la consecuencia
rosas y apasionadas páginas en el que de haberse tomado muy en serio sus
se recogen quince trabajos suyos, casi propias tesis sobre la conveniencia de
todos ellos posteriores a los compren- una hibridación concienzuda de teoría
didos en su anterior obra The Fragility literaria y teoría ética, de suerte que
of Goodness. Luck and Ethios in Greek las mejores formulaciones de sus tesis
Tragedy and Philosophy (Cambridge filosóficas sólo se podrán encontrar al

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hilo del comentario de novelas o de miento del lipa especial de valor que
pasajes particulares y sus comentarios mejor puede convenir a cada situación
literarios más finos habrán de descu- concreta, señaladamente a las impre-
brirse en medio de la exposición de al- vistas y novedosas, tal como 10 llevaría
guna tesis teórica. Junto a lo anterior, a cabo un agente «[inely aware and
Nussbaum ofrece también un par de richly responsible»}, del valor ético de
brillantes ensayos que vienen a com- las emociones (el razonamiento prácti-
pletar el núcleo temático de The Fragi- co no acompañado de emoción es in-
lity of Goodness: los dedicados al pro- suficiente, de acuerdo con Aristóteles,
blema de la conmensurabilidad, plura- para la posesión de sabiduría prácti-
lidad y conflicto de bienes en Platón y ca) y de la relevancia ética de la fortu-
en Aristóteles. na y los acontecimientos contingentes
Cualquier lector de Love's Knowledge (el bien humano es constitutivamente
sabe de sobra que hacer justicia a la «Irágíl» y la percepción de esa fragili-
complejidad del libro resulta imposible dad parte prioritaria de la empresa
en los límites de una breve reseña y moral). Hasta aquí, muy somera y es-
que tal declaración no es o no es sólo quemáticamente formulada, la primera
-muy a pesar de su sospechoso aspec- tesis de Nussbaum. Su segunda tesis,
to- una coartada fácil para la pereza que se entenderá con más facilidad a
del critico. Si, desconfiando de lo ante- la luz de la anterior, establece que la
rior, alguien exigiese condensar en un división tradicional entre filosofía y li-
par de enunciados sumarios lo' que teratura es un obstáculo para el pensa-
Nussbaum se propone sostener, se le miento ético y que los contenidos de
podría tratar de contentar señalando las teorías morales hallan muy a me-
que las muy sutiles argumentaciones nudo su presentación más completa y
de Love's Knowledge se sustentan en satisfactoria en medio de obras habi-
dos tesis distintas pero convergentes: tualmente consideradas como litera-
sobre la naturaleza y el contenido de la rias -y, por tanto, no filosóficas. El
moralidad la una y sobre las relaciones canon del pensamiento moral ha de re-
entre ética y literatura la otra. La pri- visarse, entonces, muy radicalmente,
mera de ellas -que Nussbaum ha defi- de modo que ciertas novelas, cuentos o
nido en otro lugar como «esencialismo poemas cumplan en él el lugar desta-
aristotélicos-e- proclama que el bien es cado que sélitamente se adjudica a tra-
asequible a un conocimiento al mismo tados, ensayos y exposiciones sistemá-
tiempo empírico y universal, bajo la ticas.
forma de una especificación de las Como el lector perspicaz notará, las
funciones o capacidades esenciales del dos tesis de Nussbaum se apoyan de
ser humano. Dicha determinación cog- manera recíproca, algo que resulta muy
nitiva del bien ha de operar con los su- fácil de entender imaginando qué le
puestos de la 110 conmensurabilidad de ocurriría a quien sostuviese lo contra-
los bienes y cosas valiosas (el conflicto rio de la autora de Laves Knowledge,
normativo es ínelírnínable y el bien ha Para un teórico moral partidario de la
de decirse en forma pluralísta), de la univocidad del bien y la armonía últi-
prioridad de las percepciones particula- ma de los bienes, convencido de un
res sobre las reglas generales (el mode- ideal universalista de fundamentación
Jo del juicio moral no es el hallazgo de y defensor de un enfoque intelectualís-
principios universales que fundamen- ta de la moralidad, es más que proba-
ten la acción correcta, sino el descubrí- ble que la relevancia ética de la litera-

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tura sea una intuición de muy poca o enfoque de Martha Nussbaum. Para
nula operatividad, mientras que al- ella, la eficacia ética de las narraciones
guien para quien el genus dicendi de la no se debe a que proporcionen a los
investigación moral excluya por com- agentes morales sus fuentes de identi-
pleto las formas literarias o narrativas dad -ni mucho menos a que se la
será con seguridad un sañudo adversa- proporcionen a causa de una transmi-
rio de una teoría ética a lo Nussbaum. sión tradícíonab--, sino a que la cons-
Si sólo estamos dispuestos a reconocer trucción narrativa del personaje es un
como la pregunta ética esencial una campo privilegiado para examinar pro-
interrogación de tipo kantiano como blemas como el de la fragilidad del ca-
«¿qué debo hacer?» o de tipo utilita- rácter moral, el conflicto de bienes, la
rista como «¿de qué forma hemos de inconmensurabilidad de los valores y
maximizar nuestra utilidad?», nuestras la eficacia ética de las emociones,
preocupaciones filosóficas y nuestra asuntos todos ellos muy poco presen-
sensibilidad literaria no coincidirán tes en la agenda comunítarista (y, si
quizá nunca en su camino, algo muy presentes, de modo adverso al de nues-
distinto de lo que le puede suceder a tra autora). Buena discípula de John
quien crea que la cuestión ética esen- Rawls y buena colega y colaboradora
cial es la pregunta socrática «¿cómo se de Hílary Putnam, Nussbaum aboga
ha de vívír?», Este último es, natural- por un ideal teórico sutilmente seme-
mente, el caso de Nussbaum, cuyos fi- jante al «equilibrio reflexivo» del autor
nos análisis de la novela moderna le de A Theory of Justice elaborado con
proporcionan una inmejorable vía para materiales que deben mucho a la con-
ejemplificar su concepción teórica de cepción del «realismo interno» del au-
la moralidad y CUya teoría ética la lle- tor de Realism with a Human Pace. (El
va de manera natural a difuminar los lector encontrará en el capítulo 6, al
contornos de 10 filosófico y lo literario. hilo de un brillante comentario de The
Ouízá el lector no avisado se haga a Ambassadors de Henry James, la idea
propósito de lo anterior un par de pre- de un «equilibrio perceptivo» en el que
guntas que es útil responder para dis- las percepciones particulares de un
tinguir el enfoque de Nussbaum de al- personaje literario -el Strether de Ja-
gunos otros aparentemente cercanos. mes- «hang beautifully together»; me
¿Es la autora de Love's Knowledge una parece que hay aquí una reformula-
neoarístotélica proclive a sostener al- ción tan simpatética como original de
gún concepto de identidad moral co- la célebre noción rawlsiana, la cual po-
munitariamente determinada, por el dría someterse a una fructífera crítica
estilo de MacIntyre o Sandel? Su reha- a la luz de la sugerencia de Nussbaum
bilítacíón ética de la narración ¿condu- [p. 190] en el sentido de que «el objeti-
ce a la idea de una personalidad moral vo podría no ser el equilibrio, sino más
normatívarnente elaborada con arreglo bien una tensión dinámica entre dos
a los modelos que proporciona el con- posibles visiones írreconcilíablesv.) De
junto de relatos característicos de una cuán lejana se halla Nussbaum al pa-
tradición, según el esquema sostenido thos comunítarísta de un MacIntyre
por el autor de After Yirtue antes de podrían dar fe las críticas del escocés a
que sus gustos literarios derivaran has- la interpretacíén que ella da de Aristó-
ta sustituir a Homero y Jane Austen teles fWhose Justice? Which Rationa-
por las sumas tomistas y las encíclicas lity?, University of Notre Dame Press,
papales? Nada de esto acontece en el 1988, pp, 165 Y 187), tras cuya lectura

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resulta clara la enorme distancia que dical de su país). Quizá sea útil al lec-
separa a un aristotelismo de sesgo plu- tor conocer el apasionado juicio de
ralísta e ínconmensurabílísta de otro Nussbaum sobre un texto sagrado de
mediado por el doctor angélico. la crítica literaria y filosófica radical
Aclarada la confusión entre las ideas como Éperons de Jacques Derrida. A
de Nussbaum y la doctrina comuníta- nuestra aristotélica socialdemócrata,
rista, podría sospecharse que el enfo- los análisis del estilo de Nietzsche aco-
que de Love's Knowledge -enemigo de metidos por Derrida le produjeron se-
la distinción tajante entre filosofía y lí- gún cuenta (p. 171) un voraz apetito
teratura- se nutre de intuiciones de del «sentido de la dificultad. del riesgo
tipo textualista (acaso deudoras de la y de la urgencia práctica que son inse-
desconstrucción o de las formulacio- parables de la danza de Zaratustra. '[...]
nes rortianas de la misma) o conduce La obra. de Nietzsche es. desde luego,
a ellas. Si entre literatura y filosofía no profundamente crítica de la teoría éti-
hay distinciones definitivas, ¿habrá de ca existente, pero también constituye.
considerarse a la argumentación filo- entre otras cosas, una respuesta a la
sófica un artificio retórico que cumple originaria pregunta socrática "¿cómo
desenmascarar como juego de estrate- se ha de vivir?". Esta pregunta no la
gias textuales, como conjunto de tra- toca Derrida. "De todo 10 que se ha es-
zos irreferenciales o bajo alguna otra crito", dice Zaratustra, "yo sólo amo
descripción de entra las consagradas aquello que un hombre ha escrito con
en el carnaval teórico contemporáneo? su sangre". Después de leer a Derrida
Nussbaum es una firme adversaria de -y no sólo a Derrida- yo siento cier-
las ideas dominantes en la teoría lite- to apetito de sangre, cierto apetito,
raria norteamericana de inspiración vale decir. de escribir sobre aquella lí-
continental (algo que, dicho sea de teratura que habla de las vidas y elec-
paso. ha de ponerse en relación con su ciones humanas como si ellas fuesen
sobrio y argumentativo Iíberalísmo importantes para todos nosotros».
progresista, muy lejano de los modales
hoy en boga en la reciente cultura ra- Antonio Valdecantos

INCITANDO AL DEBATE

JOSÉ MIGUEL MARINAS Y CRISTINA Son significados y sinónimos que Ma-


SANTAMARINA (eds.): La historia ría Moliner, en su Diccionario del uso
oral: métodos y experiencias, del español, refiere de «incitan> y «deba-
Madrid, Debate, 1993, 292 pp. te». Porque tal resulta el talante de la
obra y, claro está, el de sus autores: ac-
«Ofrecer cierta cosa buena oportuni- titud de compromiso en la apertura y la
dad o buenas condiciones para algo crítica; envite atrevido que anima a en-
que se expresa. y dar ganas de hacerlo trar en la partida donde elaborar una
[...] Obsequiar a alguien llevándole a común reflexión que permita seguir
un sitio agradable.» . profundizando en el quehacer (teórico.
«Controversia. Discusión. Acción de metodológico, praxíológíco, ético y polí-
debatir; particularmente, en una asam- tico) de la investigación social en estos
blea,» finales de milenio. No espere encontrar-

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se el lector, por tanto, ante la oferta de Es por este síntoma por lo que la
un texto-discurso «domestícado» al cual historia oral, o por mejor decir y sl-
poder acercarse escondido o confiado guiendo a Bertaux, la globalidad de la
tras la habitual máscara de la lectura perspectiva biográfica (encuentro in-
"consumo». Es difícil, molesto incluso, tersubjetiva, palabra, escucha, identi-
dejar de autoposícíonarse, implicarse, dad contada, narración y acercamiento
removerse ante la melodía polifónica de a la realidad de lo común desde el re-
su contenido. lato particular y ejemplar) provoca una
No podía ser menos, por cuanto sus mirada ínter y transdlscíplínar. Fuerza
propuestas de fondo invitan a y apues- a una acción integradora que cuestio-
tan por renunciar constructivamente a na en su totalidad la posición del sa-
la creencia de la «pureza» de los géne- ber establecido, el "discurso del amo»:
ros y familias dentro del panorama ac- porque se constituye como un espacio
tual de las Ciencias Sociales: complica- de encuentro y esbozo entre las diver-
do entramado de perspectivas teóricas, sas disciplinas y tradiciones de la in-
diversidad de objetos de estudio y fina- vestigación social, ofreciendo una res-
lidades estratégicas las más de las ve- puesta crítica al impulso homogeneíza.
ces rigurosa y artificialmente escindi- dor del saber social. La historia oral,
das como compartimentos-estanco sin como acertadamente definen los com-
posibilidad de interconexión. piladores, es un «objeto de nadie y un
No obstante, la polémica no es nue- objeto de todos», un procedimiento
va, sienta sus bases originarias en los que cuestiona su propio soporte teó-
albores de la filosofía griega (sustan- rico, que nos deja ante el vacío de sa-
tivísmo pro-cualitativo versus forma- ber que no hay «seguridades de una
lismo pro-cuantitativo) (Conde, 1994), vez por todas», que no hay paradigma
continuando con la Edad Media con la único cuando se trata de comprender
problemática del nominalismo versus (verstehen) y no sólo de medir o cuan-
universalismo. Y prosigue con la socie- tificar los procesos colectivos e indi-
dad industrial (positivismo abstracto viduales que conforman la realidad
versus humanismo), más en concreto social.
con el nacimiento de la moderna cien- Porque pone en evidencia el parape-
cia social. donde la pureza queda re- to tras el cual se oculta frecuentemente
presentada por lo cerrado, el dato, el la labor del que analiza: el por qué,
hecho. la ley. Hoy, por contra, asisti- cómo y para qué se investiga lo que se
mos a una época caracterizada, según investiga en el «caldo de lo social» (se-
los compiladores, por un «síntoma bio- gundo envite al proceder filosófico:
gráfico», donde ya no bastan los gran- ¿qué sustrato ético y político sustenta
des modelos explicativos y las leyes ge- al saber social dominante?). También
nerales que defienden la «verdad obje- porque, desde la práctica, investigar
tiva». Se demuestra en la práctica de la mediante historias de vida trae consigo
investigación social -yen la realidad la inevitable discusión dentro de la co-
social misma- que esa búsqueda de lo munidad académica y profesional de la
objetivo-cuantitativo resulta falaz, y se teoría social: ¿qué hacer, cómo suturar
apuesta por el rodeo de lo (ínterjsubje- la brecha que se abre ineludible CUan-
tívo. He aquí el primer envite que el do se intenta integrar al sujeto activo
texto plantea al pensamiento filosófico: de la historia y a lo colectivo en un
la revisión crítica sobre su propio que- mismo cuerpo?, ¿cómo resolver la pa-
hacer histórico. radójica tensión entre el ser humano

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concreto y las estructuras sociales e engañar: La historia oral: métodos y ex-


históricas? periencias no responde en absoluto a
Son preguntas que la historia oral, y una mera concatenación de artículos
más en general la perspectiva cualitati- sumados uno a uno.
va de la investigación social, plantea a Por el contrario, así corno el proce-
la teoría de la sociedad. Cuestiones der del investigador que trabaja con
que están siendo respondidas desde las historias de vida, la labor de los com-
últimas décadas a modo de reflexiones, piladores consiste en dotar de un senti-
métodos y experiencias innovadoras do que, respetando el valor ejemplar
por un sector de investigadores en nues- de cada discurso, profundice aún más
tro país: la Escuela Cualitatlvista Ma- en lo que los textos de otros dicen: el
drileña (Ibáñez, Ortí, De Lucas, ade- asunto tiene que ver más bien con la
más de los creadores del presente tex- creatividad, precisión y finalidad que
to, entre otros), corriente Iluída, abier- toda obra (científica o artística) ha de
ta y crítica que, partiendo de una ma- contener en sí misma. Los diferentes
triz sociológica, interconecta (tal ocu- retazos-textos mantienen un orden
rre con las historias de vida) prácticas concreto que ya nos habla de un senti-
y teorías provenientes de la Historia, la do previo (el sentido de quien compi-
Antropología, la Filosofía, la Psicología la); entre ellos se «provoca» un diálogo
Social, el Psicoanálisis, la Socíolingüís- que sobrepasa el contenido en sí de
tica, etc. cada uno (no hay efecto sumatorio),
En resumidas cuentas, la historia un diálogo que nunca persigue el con-
oral se presenta como una práctica senso sino que gusta de recrear la mi-
cualitativa, basada en el «análisis inter- rada en la diversidad, que entiende que
activo y estructural, aspirando a cum- cualquier posicionamiento ha de venir
plir con un saber dialéctico, no reduc- acompañado de una reflexión crítica
cionista ni descontextuado» (que tam- tanto de su singularidad como del todo
poco desdeña la utilidad de lo cuanti- al cual representa.
tativo): una novedosa forma de relacio- Así, la obra se nos presenta articula-
nar el saber social e histórico y las da en tres grandes bloques: Dimensio-
nuevas prácticas sociales. nes de la historia oral, Las biografías y
Pero, dejemos el contexto y remitá- su método y, por último, El trabajo de
monos al propio texto. En principio, campo.. Dentro de la primera parte se
puede parecer que la labor de compila- hallarán algunas de las disciplinas y
ción sólo se remite al mayor o menor teorías en las que frecuentemente se
acierto en la oportuna selección de viene empleando el método de la histo-
una "muestra» de artículos que, extraí- ria de vida (Cambio Social, Interaccío-
dos de otra «muestra» de autores más nísmo Simbólico, Antropología, Psico-
o menos consagrados, ofrezcan al lec- logía Socíal...). El segundo bloque reú-
tor un paisaje «representativo» de la ne un conjunto de artículos referentes
temática tratada (a lo que hay que a la autonomía y la validez metodoló-
añadir, como es el caso, una ajustada gica de la perspectiva biográfica como
tarea de traducción). No cabe duda, a instrumento analítico e interpretativo.
mi juicio, que los compiladores consi- Cierran el texto cinco experiencias de
guen lo anterior, colaborando él com- investigación social que muestran al-
pletar el llamativo hueco que sobre la gunos modos concretos de la puesta en
perspectiva biográfica existe hoy en práctica del método de la historia oral.
nuestro país, Pero, no hay que dejarse Quizá el lector eche en falta una in-

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troducción más amplia, donde los ciedades complejas), las distintas di-
compiladores den cuenta tanto de su mensiones que la componen (recupe-
posicionamiento en este debate abierto ración del pasado, el problema de la
y sugerente como de las aportaciones identidad, la memoria individual y
que su propia práctica, ya extensa en colectiva, etc.), así como sus límites
estas lides, les ha facilitado a lo largo (¿cómo satisfacer las mínimas condi-
de varios años de trabajo. No obstante, ciones para hacer socialmente válido un
para los lectores interesados, activos, acercamiento intersubjetiva a la reali-
«no consumistas», hallarán esta intro- dad social?) y compromisos éticos, po-
ducción ampliada por los mismos au- lítícos e ideológicos. .
tores en J.M. Delgado y J. Gutíérrez, En definitiva" varías envites más que
coordinadores de la reciente publica. los filósofos no deberían dejar pasar,
ción Métodos y técnicas cualitativas de quizá por aquello de que lo narrativo
investigación en ciencias sociales (Ma- (la identidad que se construye en el re-
drid, Síntesis, 1994). Ampliación que lato) como nos recuerda Benjamín, es
recoge las distintas etapas y modalida- una vía regia para llegar a la filosofía
des de producción de la historia oral en su sentido práctico.
(Antropología conservacionísta, estu-
dios de marginación. estudio de las so- Victoriano Camas Baena

REFLEXIONES SOBRE EL DECIR FILOSÓFICO

MARíA TERESA LÓPEZ DE LA VIEJA más antiguo que la voluntad legislado-


(ed.): Figuras dellogos. ra de la conciencia.
Entre la filosofía y la literatura, Para Aristóteles la esencia del «alma
Madrid, FCE, 1994. humana» (psyché), es el lagos, pero
también «el alma es, en cierto modo,
Decía Hegel en una célebre y resigna- las cosas». Logos, alma, cosas, mundo:
da frase: «El búho de Minerva alza su figuras intercambiables de una tetralo-
vuelo a la hora del crepúsculo». La fi- gía estable, siempre idéntica a sí mis-
losofía -al igual que el búho de Mi- ma. El ser de las cosas para los grie-
nerva- es crepuscular, surge allí don- gos, era el «estar presentes» de ellas
de ha comenzado el desconcierto. Es, Iparousia), Y el lagos era ellogos de la
por decirlo en breve, el esfuerzo heroi- presencia, pura interioridad. Un lagos
co de la razón por pensar la finitud de que no necesita salir fuera de sí para
las empresas humanas. Y la razón no expresar el ser. Aún faltaba mucho
es otra cosa que la transcripción al dis- tiempo para que los signos fueran sig-
curso, a la palabra, o lo que es lo mis- nos de otra cosa. Eran, por el contra-
mo al lagos, de ese orden del mundo. río, la cosa misma. Este lagos así con-
Heidegger, más definitivo dirá: «[...] el cebido, habla por su cuenta sin que el
mundo que ha tomado la palabra». hombre le preste su lengua, sus gestos,
La razón humana obra con sensatez su mirada capaz de sostener las pala-
cuando se doblega a la razón derrama- bras. El logas de la presencia garanti-
da en el mundo, incrustada en las co- zaba que de letra a letra, de sílaba a
sas, cuando acata ese lagos de las co- sílaba, de palabra a palabra se llegaría
sas puesto que ese orden del mundo es a un final de recorrido donde, desde

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CRITICA DE 1I8ROS

siempre, espera el nombre primitivo; Desde esta perspectiva que busca no


una palabra absoluta que ya no remite sólo los límites, sino sobre todo la pro-
a otra y que es el colmo de la significa- funda interrelación entre Fllosofía y Lí-
ción: su significado es la cosa misma. teratura -sin por ello deslegitimar la
Pero entonces llegó la mimesis y con autonomía de cada género- los autores
ella la elaboración de nuevos modelos de Figuras del logas, se atreven a una re-
que inauguran otra concepción del ser flexión retrospectiva e introspectiva des-
y del saber. En la frase con la cual co- de la filosofía misma. La propuesta co-
mienza la Metaf(sica y que fue determi- mún es un desciframiento de la estruc-
nante en el desarrollo del pensamiento tura cifrada en diferentes fenómenos,
occidental, Aristóteles dice: «Todos los para ofrecer una clave de posibilidades
hombres, por naturaleza, desean eide- aperturistas. Una nueva mirada sobre la
nai (¿saber?, ¿conocer?, ¿ver?) [...] una construcción del lagos a través de las fi-
prueba de ello es el deleite que experi- guras, nuevas o recurrentes, con la que
mentan por los sentidos, pues, al mar- aquél se expresa. Esta nueva mirada
gen de su utilidad, son amados por sí exige un ejercicio heurístico de la teoría
mismos»... El «sí mismos» no es una filosófica, cuyo desarrollo va en busca
interioridad pura, es una mediación de sus propios instrumentos y relacio-
errática con el afuera, cal} el mundo. nes y cuyas premisas están en las condi-
Los sujetos comienzan a reflexionar, a ciones del propio discurso. '
saber de sí mismos como interpreta- En cuanto a la agrupación de los
ción refleja de lo que ven, oyen, tocan, trabajos en cuatro capítulos, responde
gustan, huelen. Es precisamente en la a criterios razonados en el prefacio de
encrucijada de ese nuevo desorden cir- María Teresa López de la Vieja que los
culatorio, donde se sitúa el moderno presenta y que no es vano destacar.
conflicto de la subjetividad actuante en Estos son: «Filosofía y literatura: una
la representación del mundo y en su relación compleja», «Ficción como co-
conocimiento. nocimiento: reconstrucciones», «Texto
Siglos después Hegel comprendió que y sujeto» y, finalmente, «Lenguaje y
la palabra era un contribuyente ontoló- Mundo».
gico de. aquello que designa o califica. Se trazan así los ejes de una refle-
Más tarde supimos que ni el discurso xión común pero construida desde di-
se somete pasivamente a su objeto, ni ferentes aproximaciones como son: la
la conciencia es totalmente dueña de relación de la filosofía con las otras
su discurso. Y que el bípedo indefenso, ciencias y disciplinas, la construcción
calificado según las épocas de sapiens, del sujeto moral, los problemas de la
[aber, ludens, sentiens ... es, por sobre retórica, el discurso de la intimidad,
todas las delimitaciones, el único ser los problemas de la ficción y de la dic-
capaz de hacer metáforas. Es decir, de ción en la construcción de la narrativa,
articular actos de creación lingüística el mundo como referencia.
por transgresión categorial. Si el len- La propuesta es, a partir del análisis
guaje figurado es un recurso para dar- de algunas manifestaciones sintomáti-
se a entender.también lo es para com- cas o la reflexión sobre el propio que-
plicar y desdibujar los límites de las di- hacer filosófico, la búsqueda de la rela-
ferentes disciplinas y poner de mani- ción entre literatura, filosofía y cien-
fiesto la necesidad de examinar de cer- cias sociales y cómo ésta afecta al suje-
ca qué significa la pluralidad y comple- to contemporáneo en la relación consi-
jidad de los usos de {a razón. go mismo y con el mundo.

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La alianza de la verdad con la belle- ción de sus discursos y, más aún, su


za, por decirlo en términos pomposos voluntad de apertura temática. El peso
y quizá, algo tradicionales, es, desde de las ideas y el vuelo de los lenguajes
tiempos de Nietzsche. la que ilustra el aportan su propio valor intrínseco que
problema de la relación entre las figu- acentúa el efecto recíproco de refle-
ras del lenguaje y los contenidos espe- xión sobre la cuestión.
culativos a los que, eventualmente. Ni la realidad, ni el conocimiento y
puede dar expresión. El estilo como mucho menos el ser humano y el len-
modo de decir es también un modo de guaje constituyen totalidades sistémi-
pensar y a la inversa. Los giros del len- cas y cerradas siempre que --corno en
guaje, lejos de ser mero ornamento op- este caso- se les permita ser reflexio-
tativo de las ideas. configuran su cuer- nadas desde la apertura a formas nue-
po mismo y dan lugar, por tanto, a vas de consideración y de desconstruc-
las múltiples e incitantes perplejidades ción.
que, desde hace siglos. han engendra- La polifonía presente en Figuras del
do la unión entre cuerpos y almas. logos es una metáfora de interrelación
Para los autores, no se trata de esca- de múltiples voces que cantan diferen-
motear esta complejidad conflictiva y, te sobre un mismo tema. Variación
a la vez, esencial. Por el contrario, se propuesta y comenzada y por lo tanto
trata de señalar el compromiso entre abierta a su continuación. El lector y
palabras e ideas en provecho de su su interpretación, ya serán parte de
mutuo rendimiento. La lectura de sus esta continuidad.
textos induce a la sospecha de que hay Anticipo, más que un final, una re-
más en las ideas de lo que expresan las flexión después de leer este libro. Dice
palabras o que las palabras dicen más Michel Serres: «[...] la filosofía es la
de lo que hay en el pensamiento sub- única que puede explicar que la litera-
yacente. En este voluntario quebranta- tura puede ser más profunda que ella»,
miento de una conformidad plena resi-
de la sostenida intensidad de significa- Cristina Santamarina

LA MELANCOLíA DE LO AUTÉNTICO

CHARLES TAYLOR: Ética tarista y liberal. En este caso se trata


de la autenticidad (introd. de Charles Taylor, quien se cuenta en-
de Carlos Thiebaut, trad. de Pablo tre las figuras más reputadas de la pri-
Carbajosa), Barcelona, Paidós, mera de ellas. La reciente traducción
1994, 146 pp. al español de su obra principal (Las
fuentes de la identidad), junto con
Paulatinamente el mercado editorial las ya existentes de Walzer, Bellah O
está poniendo al alcance del lector es- Rorty, está permitiendo disipar en
pañol los textos originales de uno de nuestro país la asociación casi exclusi-
los debates filosóficos más significati- va del comunitarismo con el conserva-
vos de los años ochenta. Me refiero al durismo antimoderno de figuras como
que tuvo y sigue teniendo lugar, con MacIntyre. En este sentido es también
nuevos escenarios, entre las corrientes de agradecer la labor de Carlos Thie-
ético-políticas de inspiración comuni- baut, introductor de la presente edi-

222 ISEGORíAll1 {1995}


CRfTICA DE LIBROS

ción y autor de la primera monografía El desarrollo de la identidad parece


española sobre el tema. así haberse equiparado en volubilidad
La inexactitud que supone adscribir y despreocupación con el llenado de la
sin más el comunítarismo a orientacio- cesta de la compra, algo que no podía
nes políticas conservadoras no puede dejar de inquietar a quienes conciben
obviar, sin embargo, la desazón que la integración social en términos de
atraviesa las propuestas comunitarístas comunión de valores y hábitos del co-
de fundamentación normativa, unas razón. Sin embargo. más allá del pesi-
propuestas que nos remiten en última mismo que destilan este tipo de crí-
instancia a una nueva forma de Kul- ticas, advierte Taylor, existe un ele-
turkritik, De hecho, la edición cana- mento moral específicamente moderno
diense original de este opúsculo lleva bajo cuyo manto se ha llevado a cabo
el significativo título de El malestar de la banalización de la cultura contem-
la modernidad. Taylor pretende enlazar poránea: la invocación de una ética de
aquí con cierto pesimismo cultural la autenticidad apoyada en la autono-
norteamericano cuyo diagnóstico críti- mía moral del sujeto. El individuo que
co de la modernidad coincide en de- tantea y experimenta con las apdo.
nunciar una pérdida de densidad mo- nes vitales que se le ofrecen lo hace
ral por parte de sus sujetos. La desapa- buscándose a sí mismo. La necesidad
ricíón de los criterios de excelencia de realizarse a toda costa, sacrificando
moral contenidos en los cánones edu- otras prioridades si es preciso, alude a
cativos tradicionales (Bloom), el ensi- una concepción de la vida como una
mismamiento estético de unos sujetos potencialidad que debe desarrollarse
que han elevado el cultivo del ego a la en su plenitud. Lo contrario significa-
categoría de proyecto vital (Lasch) O la ría haber errado vitalmente, pecar de
sustitución de la ética de la productivi- inautenticidad, ser un proyecto fallido,
dad y del sacrificio por un experírnen- una trayectoria quebrada. La libertad
talismo hedonista entre los nuevos de elección, la búsqueda ilimitada de
grupos sociales creados por el estado la opción en la que me realizo, definen
de bienestar (BeH) describen un paisa- consiguientemente la esencia del su-
je social fragmentado, compuesto por jeto moderno y se conciben por enci-
individuos banales, desarraigados y su- ma de cualquier posibilidad de crítica.
perficiales, auténtica carne de cañón Quien elige buscando su verdad no tie-
de las modas, el consumismo y los me- ne que ser fiel más que a sí mismo.
dios de comunicación. Los individuos Nadie puede decidir por él ni debe, por
de las modernas sociedades industria- tanto, enjuiciar su elección.
les (y particulamente de la norteameri- Semejante acepción de la autentici-
cana, habría que añadir) encaran sus dad constituye para Taylor una desvir-
posibilidades de desarrollo vital como tuación de su potencia moral, en la
quien ojea las páginas amarillas: iden- medida en que equipara la autentici-
tificaciones simbólicas a la carta (con dad con el relativismo de valores. No
su correspondiente Iook, hábitos de con- se trata, por tanto, de alinearse con los
sumo y vocabulario «políticamente co- detractores o con los defensores de la
rrecto»), conjuntos de valores prét-a- modernidad, sino de corregir y recupe-
poner, creencias religiosas selecciona- rar para la misma la fuerza moral que
das a golpe de zapping, etc., todo ello comporta el ideal de la autenticidad.
desechable tras su uso y con garantía La tesis .weberiana sobre los riesgos de
de caducidad. alienación que abriga la modernidad le

ISEGORiAll1 (1995) 223


CRíTiCA DE LIBROS

sirve al autor de marco para analizar el contrario, una teoría normativa cen-
la desvirtuación de un ideal ético en sí trada en las normas e instituciones
mismo valioso. Es así como afloran los que puedan garantizar un determinado
argumentos morales «comunltaríos- que equilibrio en las relaciones de los índí-
han dado imagen de marca a su obra: viduos entre sí y con el Estado. Pese a
la reducción de la autenticidad a la su muy diversa formulación, los idea-
mera libertad de elección conduce a les regulativos liberales giran funda-
la atomización de los sujetos, a la difu- mentalmente en torno al principio jurí-
minación de sus horizontes morales y, dico de la igualdad, la autonomía del
por esa misma vía, a la pérdida de la individuo frente a la colectividad, la
identidad y de la libertad que se gene- neutralidad moral del Estado y las vir-
ran al compartir y participar en con- tudes que fomenten la convivencia so-
textos sociales plenos de significado. cial dentro de ese marco. De todo ello
Hace ya tiempo que el debate entre se deriva una concepción procedimen-
liberales y comunitarístas ha puesto de tal y unitaria de la justicia que insiste
manifiesto, o al menos ha acotado, la en tratar de forma igualitaria unos
inexactitud de algunos sobreentendi- contextos sociales que son necesaria-
dos recíprocos. Entre ellos se encuen- mente heterogéneos.
tra la idea de que el Iiberalismo pres- El núcleo de la divergencia entre los
cinde de todo consenso valoratívo. En liberales y sus críticos comunitaristas
realidad esta cuestión remite al proble- reside precisamente en la definición y
ma de la cooperación social. Las teo- defensa de aquello que pueda man-
rías liberales clásicas del Estado, en la tener unida una colectividad política.
medida en que estaban enraizadas en Aquí Taylor insiste en que la comuni-
el contractualismo hobbesíano, cifra- dad de valores alimentada por el es-
ban la integración social en el temor fuerzo participativo no sólo genera co-
recíproco y en la renuncia de la capa- hesión grupal, sino que es además lo
cidad individual de coerción en favor único capaz de proporcionar significa-
del monopolio de un tercero. En este dos relevantes para orientar el desarro-
caso la necesidad de una comunión de llo de identidades que se quieren au-
valores se disolvía ante un elemental ténticas. El problema consiste, sin em-
argumento utilitarista: la renuncia in- bargo, en la naturaleza de esos valores
dividual a la violencia a cambio de y en el grado de autonomía de los suje-
seguridad. El liberalismo económico tos frente a los mismos. El liberalismo
teorizado por la ilustración escocesa político no tiene por qué permanecer
abundó en ese utilitarismo al confiar preso de una argumentación burda-
la cooperación social al Iibre mercado, mente utilitarista y, de hecho, admite
prodigioso mecanismo autorregulativo la necesidad de un acuerdo básico
que transformaba el cultivo de los inte- (Rawls) sobre principios y/o procedi-
reses individuales en beneficios colecti- mientos que garanticen el respeto mu-
vos. Esa combinación de Estado fuerte tuo y la cooperación social. Algunos li-
y mercado libre, con sus consiguientes berales han ido más allá incluso, admi-
estructuras de dominación, es la que tiendo la posibilidad de que el estado
ha configurado la realidad histórica promueva determinados ideales mora-
del liberalismo y concentrado las críti- les (Raz, Galston). Ese COnsenso bási-
cas desde la izquierda. Lo que en tér- co, en cualquier caso, no puede versar
minos filosóficos se denomina actual- sobre elementos con un grado de sus-
mente «liberalismo político» es, por tantividad tal que excluya de la convi-

224 ISEGORfAl11 (1995)


CRiTiCA DE LIBROS

vencía a un número significativo de suele ser la excepción, actitudes mora-


sujetos con orientaciones morales hete- les como la indiferencia y la tolerancia
rogéneas. Lo contrario supondría asu- se basan, respectivamente. en la igno-
mir como un imperativo la homoge- rancia o la renuncia a enjuiciar al otro
neización moral del cuerpo político, y en la aceptación parcial y condicio-
tomando así el consenso en manipula- nada del mismo. Por el contrario, el re-
ción u obediencia forzada, o bien par- conocimiento de la alteridad exige un
tir del engañoso supuesto de que la ho- distanciamiento crítico con respecto a
mogeneidad existe de antemano. Des- los valores propios y ajenos a fin de
de una perspectiva liberal un acuerdo contrastarlos. y dilucidar su posible
sobre criterios básicos no equivale a compatibilidad, algo que. para j:lesgra--
un consenso moral en el sentido fuer- da de intelectuales melancólicos, sólo
te, sino a una vocación de convivencia resu1ta posible en un nivel superior de
de la que, caso de ser respetada, se de- discurso estructurado en torno a valo-
riva el bien de todos, noción matizada- res post-convencionales y criterios for-
mente distinta de la de un bien común. males de justicia, no en el ámbito de
Más importante es aún el problema las narraciones morales convenciona-
del reconocimiento, directamente derí- les sobre las que se constituyen las co-
vado del anterior y por el que Taylor munidades tradicionales. La búsqueda
pasa aquí de puntillas, aunque le haya de la autenticidad en un universo mo-
dedicado al mismo uno de sus escritos ral sin las asideras de la trascendencia
más recientes (Multiculturalism and o la tradición no previene ciertamente
the Politics of Recognition). El recono- del riesgo de alienaciones narcisistas o
cimiento mutuo de identidades diver- de la creación de auténticos "cretlnos.
sas, señala Taylor, sólo puede hacerse Sin embargo, resulta cuanto menos
en la medida en que se dé un «acuerdo irritante que las formas de enajenación
sustantivo» sobre determinados valo-
»»: moral, social o política vengan midién-
res, esto es, un «horizonte de significa- dose casi invariablemente desde la re-
dos compartidos». La necesidad de re- volución francesa con el falaz rasero
conocer la diferencia mostraría, según de la supuesta integridad orgánica de
ello, la insuficiencia de una.vnóción las comunidades «naturales». Las ad-
procedimental de justicia. La. desave- moniciones contra la «fragmentación»
nencia con una perspectiva liberal pa- y el «atomismo» como grandes males
recería así girar en torno a una mera de la modernidad muestran por ello un
cuestión de grado sobre la «den~idad}l cierto resabio de prédica dominical y
del consenso que funda la comunidad una reticencia a admitir que la convi-
política: procedimientos o valores. Lo vencia y la solidaridad pueden expe-
cierto es.isin embargo, que Taylor pasa rimentarse también de forma distinta
por :alto el proceso mediante el cual a las de la grey. la congregación o la
se puede llegar a alcanzar semejante tribu.
consenso. Sí la coincidencia por afini-
dad entre orientaciones morales ;;¡jenas Francisco Colom GonzdJsz

ISEGORiN11 (1995) 225


CRrTICA DE LIBROS

EPISTEMOLOGíA Y FILOSOFíA POLÍTICA EN CICERÓN

lOAN MANUEL DEL POZO: tiempo: frente al epicureísmo, que en-


Cicerón: conocimiento y política, cierra al sabio exclusivamente en su
Madrid, Centro de Estudios propia felicidad o goce individual, Cice-
Constitucionales, 1993, 197 pp. rón afirma que la sociabilidad es el ras-
go fundamental del hombre y que, por
Ha llegado a resultar banal reiterar tanto, servirla es deber supremo del sa-
permanentemente que en la antigua bio, pues éste COnoce el origen, la natu-
Roma sólo había lugar para la guerra, raleza y la finalidad del Estado; frente
el enriquecimiento privado y la admi- al estoicismo, el cual con su doctrina
nistración; de tal manera que la activi- de 1? representación cataléptica condu-
dad especulativa, el «filosofar», no era ce al camino del dogma y, a través de
un buen negotium. Sin embargo, en Ci- él, al autoritarismo y a la restricción de
cerón se produce, como bien prueba la libertad por medio del determinis-
J,M. del Pozo, una íntima conexión en- mo, Cicerón asumirá la «epistemología
tre el vivere y el philosophari: toda su académica» de su maestro Filón. Sin
investigación está directamente enlaza- embargo, como para Cicerón la virtud
da con su experiencia vital profesional, (vida buena) y la razón (pensar bien)
intelectual y política. En este sentido, están indisolublemente unidos de suer-
el autor insiste en señalar que el rasgo te que la filosofía será para él una ten-
característico de Cicerón es pensar des- sión insoslayable entre el saber y la
de la viday no sobre ella. El máximo bondad, entre pensamiento y acción,
ideal humanode .Cicerón, nos dice, era no puede aceptar la propuesta de los
fundir satisfactoriamente bios theoreti- neoacadérnícos de suspender el asenti-
kás y btos praktikás; siendo ésta su miento como resultado final de la in-
contribución esencial al humanismo. vestigación, Hubiera entrado, sin duda,
Generalmente se ha estudiado por se- en flagrante contradicción con su moti-
parado la epistemología y la filosofía vación filosófica central: la unidad di-
política ciceroniana, corno si su pensa- námica de filosofía y praxis.
miento no fuera unitario ni bien traba- Entonces, si no podemos tener con-
do. Pues bien, el objeto de la obra de fianza plena en la capacidad cognosciti-
J.M. del POZQ es precisamente estable- va de alcanzar la verdad, ¿cómo logra-
cer la relación íntima entre la epistemo- mos adquirir principios para la acción?,
logía y la filosofía política de Cicerón. ¿cómo fundamentar las reglas para la
«Se trata -argumenta el autor- de ha- vida, sin las cuales ni el conocimiento
cer explícitos los vínculos que su filoso- ni la vida tendrían sentido? Como bien
fía política tiene con su filosofía del co- subraya J.M. del Pozo, Cicerón «alcanza
nocimiento, pues ésta es la que le per- esos conocimientos y principios por vía
mite la transición de una filosofía políti- de la probabilidad, no de la certeza» (p.
ca desde el orden de los modelos donde 44). Éste parte de un hecho indudable:
la habían situado Platón y Aristóteles al la razón es lo que distingue al hombre
orden de las experiencias, aunque dra- del resto de los animales; ahora bien, el
máticamente contrastadas, donde acaba ejercicio de la racionalidad manifiesta, a
situándola Cicerón» (p. 15). la vez, la inevitabilidad de la limitacíán
Ya sea por razones políticas o episte- de la razón: las pru~bas de irracionali-
mológicas, Cicerón rechaza dos de las dad que nos aporta la historia, la simple
grandes corrientes filosóficas de su constatación de la diversidad de opinío-

226 ISEGOR1All1 (1995)


CRiTICA DE LIBROS

nes sobre un mismo asunto yJll inevita- sus es «asentir conjuntamente», en un


ble confusión entre el sueño y la reali- ejercicio de razón plural, donde la plu-
dad son razones suficientes para de- ralidad misma es garantía de aproxi-
mostrar que el hombre no está en pose- mación a la verdad y muestra, por tan-
sión de la verdad. Por el contrario, la to, de «razonabilidad» (véanse pp, 68-
verdad es un Gbjetivo, constituye el tér- 70). Nos dice del Pozo: «[...] la "razo-
mino natural de la razón aunque es su- nabilidad" del consenso consiste en re-
mamente dificil alcanzarla. Por ello, servar a todos los miembros del "popu-
tanto en el orden epistemológico como tus" la posibilidad de "disentir" del de-
en el orden de la filosofía política, Cice- recho, es decir, que gracias a la razón
rón recurre a los «postulados», es decir, conservamos una capacidad de apre-
a proposiciones que actúan corno da- ciar lo que es nuestro interés común y
tos con carácter fundamentador, funda- saber cuándo alguno-o muchos -la ti-
mentan sin que ellas mismas tengan ranía o la oclocracia polibiana- se ha
fundamentación. Y así como el postula- rebelado contra él y, por tanto. no me-
do de la epistemología es la «razón hu- rece nuestro consentimiento» (p. 70).
mana», el de la filosofía política es la Si en el orden epistemológico Cicerón
«Res Publica o Estado». deja un espacio trascendente a la ver-
Al igual que la ratio es el datum bási- dad como término natural de la aspira-
co, como vimos, del sistema epistemo- ción de la razón, en el orden polttico
lógico, la Res Publica es el datum de considerará a la justicia en un rango si-
la filosofía política, pues, Cicerón, si- milar: a través de ella intentará dar un
guiendo a Aristóteles, Cree que la mis- sentido último a los elementos de la res
ma naturaleza del hombre conlleva ne- publica. No obstante, la justicia no se
cesariamente a la sociedad política. Del debe fundamentar en el interés indivi-
Pozo se centra en la definición cicero- dual ni en el colectivo, sino que su fun-
niana de res publica porque en ella se damento se halla en la «naturaleza» en-
nos ofrece, tal vez como en ningún otro tendida ésta como realidad identificada
apartado.da estrecha vinculación entre y dirigida por el lagos, por una razón
conocimiento y política. Veámosla: universal (véanse pp, 95-96) La «natu-
«As! pues, la cosa pública [reptíblica] raleza» le dio al hombre la razón y, por
es lo que pertenece al pueblo; pero ende, la razón de lo justo, es decir, la
pueblo no es todo conjunto de hom- naturaleza les otorgó a los hombres la
bres reunido de cualquier manera, sino ley (definida como «recta razén») y el
el conjunto de una multitud asociada derecho, que son, según Cicerón, «uni-
por el consentimiento en torno a un versales», «constantes» y «perdurables».
Derecho y por un interés común" (Ci- Así pues, en el concepto de ley natural,
cerón, De re pub., l. 25, 39). . como demuestra J.M. del Pozo, se halla
El pueblo (populus), como bien sos- implícita la noción de «verdad» en la
tiene J.M. del Pozo, es el titular de una idea de «recta razón", como también
gestión -res- que se fundamenta en en las características de universalidad y
el interés común -utilitatis commu- de perdurabilidad subyace una noción
nio- y en el acuerdo jurídico -con- previa de «verdad».
sensus iuris-. De manera que, con Nos encontramos, pues; ante una ver-
esta definición de pueblo, Cicerón ex- dadera fundamentación epistemológica
cluye la teoría sofística del consenso de la justicia. El esquema ciceroniano
entre individuos que sólo buscan la se- es como sigue: -I...] no hay res publica
guridad. En efecto. para él el consen- si no hay acuerdo en torno a un cuerpo

ISEGORíAl11 (1995) 227


CRITICA DE LIBROS

de derecho; pero no hay derecho sí no al conflicto entre las clases dirigentes (la
hay un objetivo de justicia, que se mate- oligarquía senatorial frente al orden de
rializa en lo que establece la ley natural; los caballeros) y de éstas con la plebe y,
la cual, a su vez, descansa sobre una por otro, a cualquier imposición dog-
recta orientación de la razón: la verdad» mática de una parte sobre la otra: la
(p. 98). De la misma manera que no es dictadura oligárquica o la demagogia
posible la posesión de la verdad por el oclocrática. Las únicas propuestas posi-
solo hecho de aspirar a ella, tampoco es bles, según Cicerón, para garantizar la
posible realizar la justicia por el solo estabilidad, la libertad que respeta las
hecho de conocer que existe la ley natu- desigualdades de dignidad, la justa ar-
ral. Pues bien, para evitar caer o bien en monía entre el orden senatorial, el
el escepticismo absoluto o bien en el ecuestre y la plebe, son la concordia y el
dogmatismo, los cuales impiden solven- consenso.
tar con acierto la tensión entre filosofía De todo ello, concluye J.M. del Pozo:
y praxis, Cicerón elabora, en el orden "Probabilidad y consenso se convier-
epistemológico, una teoría que asume la ten, pues, en propuestas epistemoló-
verdad como horizonte lejano y que evi- gico-políticas destinadas a desatascar
ta la temeridad de afirmar una falsedad sistemas obturados por la contradic-
como si fuera verdad. es decir, se acoge ción entre el idealismo racional -don-
al criterio de probabilidad con el fin de de.habita la. verdad y la justida- y la
poder dar validez a algunas representa- experiencia vital -donde dominan el
ciones y proposiciones por encima de error y el caos social; la única clave
otras y, por tanto, derivar la acción de para el desbloqueo la constituían para
una cierta racionalidad; y, en el orden Cicerón una probabilidad y un consen-
.de la ri~osofía política, acorde con dicho so esencialmente posibilístas y posibíli-
criterio de probabilidad, Cicerón apues- tadores del equilibrio dinámico de los
ta por la concordia (concordia ordinum) dos polos en tensión» (p. 139).
y el consenso iconsensus omnium bono-
rum) como salida política, por un lado, Mario Salvatierra Saru

POR UNA EUROPA DEMOCRÁTICA

VICENfE DOMINGO GARcíA MARZÁ: cías estatales, administradora de la


Teoría de la democracia, fuerza sobre el país ajeno, más que fa-
Valencia, Nau Llibres, 1993, 150 pp.; vorecedora del equitativo entendimien-
VrCENlE DOMINGO GARCíA MARZÁ to entre los pueblos. Pero, igualmente.
y VrcENT l\1ARTfNEZ GUzMÁN: .. al realismo político cabe oponerle que
Teoría de Europa, el horizonte catastrófico que orientó la
Valencia, Nau Llibres, 1993, 152 pp. política moderna en sus diversos en-
frentamientos internacionales fueron
La primera guerra mundial se cerró los nacionalismos. El pathos trágico
con la convicción del realismo político que dinamizó el desapasionado meca-
de que la aspiración internacional de nismo de los aparatos burocráticos es-
un Estado mundial era quimérica: toda tatales fue movido por una pasión
manifestación de soberanía transnacio- atroz: la liza o competencia internacio-
nal DO es sino alianza de superpoten- nal por el liderazgo hegemónico de la

228 ISEGORiAlll (1995)


CRíTICA DE LIBROS

auténtica potencia nacionaL Tras este truccíón institucional de la idea de Eu-


negativo horizonte de nuestro pasado ropa va a ser el test más importante
político. Europa aparece hoy como la para los problemas tradicionales de nues--
entidad política y cultural superadora tras organizaciones democráticas. Vivi-
de las diferencias políticas fatales al mos en un mundo heredero de los valo-
porvenir de las naciones europeas, a la res universales de la Ilustración, a la vez
vez que como el complejo institucional que escindido entre el resurgir de los
que habrá de encarar, en sus meca- nacionalismos y la aparición de una so-
nismos de gobierno y legislación, los beranía transnacíonal, Las dos tradicio-
problemas propios de las instituciones nes más claramente representadas en
democrático-representativas; el afianza- estas dos publicaciones son las manifes-
miento de la dominación burocrática, tadas en la kantiana confederación jurí-
opuesta a la auténtica deliberación par- dica de los pueblos y el husserliana
lamentaria, y el descenso de la partici- mundo ordinario de la vida. Ambas son
pación política de los ciudadanos y aso- herederas de un mundo --el nuestro-
ciaciones cívicas afectados, ahora en valedor de los valores universales de la
un ámbito supranacíonal más alejado. Ilustración, a la vez que escindido entre
La interdependencia económica de los el resurgir de los nacionalismos y la
Estados reinscribe a la democracia en aparición de una soberanía transnacio-
estructuras internacionales que han re- nal, La ilustración griega afirmó unos
basado la esfera estatal de producción valores universales, favorecedores del
normativa, afianzando una esfera pú- cosmopolitismo de los pueblos. tan im-
blica de ámbito mundial, cuyo arraigo pulsados por la idea de la unidad euro-
en el ámbito público de deliberación de pea como impedidos por el surgimiento
los ciudadanos va a requerir de la pro- de los particularismos nacionales. Euro-
fundización de la educación política de pa es, de una parte, el espacio de discu-
los representados y su organización en sión universal de las culturas y, de otra,
cuerpos intermedios. la encarnación de una cultura sobreím-
Creo que estas dos publicaciones sur- puesta a Jos particulares mundos cultu-
gen de este doble compromiso teórico y rales bajo la hegemonía de un injustifi-
ético-político. La primera de ellas re- cado etnocentrismo cultural. Aparece
monta la historia de la democracia, da así bajo una condición polémica que la
cuenta de sus orígenes antiguos y del hace tanto más deseable, en tanto favo-
desarrollo de sus manifestaciones, para recedora del entendimiento pacífico en-
concluir reivindicando el interés prácti- tre los pueblos, como necesitada del re-
co de profundizar una democracia au- forzamiento de sus fundamentos legiti-
ténticamente particípativa. La segunda madores, a cuya tarea se emplean. de
de estas publicaciones, de carácter co- una forma crítica, los once trabajos de
lectivo, surgida a partir de un grupo de esta Teoria de Europa. La tarea no es
trabajo impulsado por Adela Cortina, pequeña pues la teoría política liberal,
va dirigida a la enseñanza de la «His- en un sentido amplio, habrá de remon-
toria del pensamiento europeo) él uni- tar los obstáculos y el déficit de legiti-
versitarios. La vocación pedagógica de mación que a la idea de Europa le opo-
ambos trabajos es expresa por parte de ne la reciente historia de nuestro conti-
sus autores y coordinadores. nente. Además, la cooperación regulada
El interés' de ambos trabajos es pal- de los Estados va a necesitar. asimismo,
mario en el contexto de la teoría políti- de la legitimación de su instancia de so-
ca y de la propia ciudadanía. La cons- beranía europea también en los rneca-

ISEGORfAl11 (1995) 229


CRITICA DE LIBROS

nísrnos de selección y actuación de los vos de nuestras instituciones y acciones


representantes europeos. Por mi parte, (Ética de la justicia, Madrid, Tecnos,
por sólo interponer dos obstáculos a la 1992, 197 pp.). Tras abordar los proble-
deliberación partieípativa, subrayados mas de fundamentación de la justicia,
por Weber como límite serio a la con- esta Teoria de la democracia afronta de-
fianza en las éticas de fundamentación cididamente las cuestiones relativas a
que obra como trasfondo de estas dos su realización práctica en el ámbito del
publicaciones: superadas ya las formas derecho y la política. El fuste normati-
de dominación tradicional por el desa- vo, más reciente, de este trabajo se en-
rrollo de la sociedad industrial y postín- cuentra en la ética universal de Haber-
dustríal, y observados los negativos re- mas: alentar un determinado sentido
sultados de la lucha nacional por ganar de humanidad, en cuyo imponderable
la hegemonía en el liderazgo internacio- práctico Kant y Husserl son la matriz
nal. se reafirma, cada vez más y de una teórica de la «pragmática universal del
forma irremisible, el peso de los apara- lenguaje». García Marzá había rastrea-
tos administrativos en la toma de deci- do, en trabajos previos, las vincula-
sión política. Weber perdió su apuesta ciones fenomenológicas de Habermas,
teórica y práctica por controlar la domi- pero su reflexión se asienta. más en el
nación burocrática por una dirección «giro lingüístico», y la afirmación del
política, en la que puso trágica confian- lenguaje como productor de normativi-
za. Se trató de un intento de dirección dad, que en las filosofías de la concien-
política elitista en la que no habrían de cia. En todo caso, ambas tradiciones le
deliberar todos. No obstante, en el mar- aportan una crítica resuelta a la reduc-
co de la Unión Europea, la idea de Eu- ción cíentíftcísta de la racionalidad por
ropa -avivable en el sentimiento colee- el positivismo, apropiada a la defini-
Uva- todavía podría servir de horizon- ción de la racionalidad como argumen-
te normativo que impida el sometimien- tación no infalible si bien incondiciona-
to absoluto de la futura acción social a da por particularismos. Dentro de esta
la dominación burocrática en el proceso definición de la racionalidad, el dere-
. de integración europea. La idea de Eu- cho y la política, recuperada su dimen-
ropa, como elemento valorativo de la sión ética, son mecanismos de comple-
acción colectiva' transnacional, se verá mentacíón e institucionalización de la
truncada de no verse reforzada por el idea de imparcialidad. Y, muy al con-
surgimiento de cuerpos intermedios, en- trario, la realización efectiva del diálo-
tre las agencias burocráticas internacio- go intersubjetiva en la democracia libe-
nales y los ciudadanos europeos afecta- ral refleja un déficit de legitimación, a
dos. De esta forma, en los mecanismos cuya alternativa se refiere la propuesta
gubernativos y en los procesos legislati- final de democracia particípatíva de
vos de las instituciones europeas se ha este libro. Parte de la ínconmensurabi-
de observar la repercusión de todo el lidad de la democracia antigua y la mo-
debate en tomo a los fundamentos legi- derna, para analizar sus más represen-
timadores de una nueva democracia tativas manifestaciones teóricas griega,
transnacional sustentada en un concep- grecorromana, medieval- renacentista y
to inédito de soberanía. liberal modernas. y prosigue analizan-
Vicente Domingo García Marzá ya do los modelos de democracia acep-
realizó un interesante análisis, a través tados --como protección, desarrollo,
de la ética discursiva de Habermas y competitiva de partidos y partícípati-
Apel, de los posibles criterios regulatí- va-, para concluir subrayando los dile-

230 ISEGORíN11 (1995)


CRITICA DE UBROS

mas que plantea laJ3MadQja democráti- de ser final en la kantiana paz perpe-
ca de basar su fundame~~ tua. Javier San Martín realiza una inda-
soberanía de todos y sustentar su ejecu- íón fenomenológica del sentido de
ción en la acción de los representantes. Europa o formación histórica con
La conclusión se desenvuelve entre la valor filosófico. da~n proseguida
relevancia de los mecanismos de pro- por Vicent Martfnez Guzm--arr,---desde la
fundizaci6n de la representación -par- fenomenología y desde la pragmática
tídos políticos, iniciativas. referéndum del lenguaje. para afirmar la superación
y consultas populares...-. la amplia- normativa de la racionalidad estratégica
ción del respeto a la libertad de con- por la racionalidad comunicativa. Otros
ciencia -objeción de conciencia y des- trabajos son interesantes aportaciones
obediencia civil- y la crítica de los locales a este planteamiento global: Sal-
obstáculos efectivos a la deliberación vador Cabedo Manuel subraya la apor-
democrática -burocratización. cultura tación rousseauniana de un ser huma-
de masa", burocratízacíón de la políti- no, en cuanto realidad siempre abierta y
ca...-. Vicente Domingo García Marzá compleja, como antídoto frente a la po-
postula -a través de la influencia de sible. conversión de Europa en estructu-
Ulrich- una «economía social crítica» ra tecnocrátíca y rutinaria; Agustín Do-
como paradigma racional para la eco- mingo Moratalla rastrea la «memoria» y
nomía. Esta es la propuesta ética más «responsabilidad europea» en la obra de
personal e innovadora de este trabajo. Patocka, Gadamer y Lévinas; Jesús Co-
Entre la defensa del Estado social pro- nill propugna la necesaria revisión ética
pugnada por el socialismo democrático de las categorías de la economía de
y la libertad económica defendida por mercado y la corrección normativa de
el capitalismo democrático, surge la ne- sus devastadores efectos sobre las rela-
cesidad de integrar el «cálculo econó- ciones sociales; Vicente Domingo Gar-
mico» entre las «preferencias colecti- CÍa Marzá analiza la necesaria reformu-
vas» expresadas en conflicto pero orga- lación de los conceptos tradicionales de
nízables normativarnente mediante la democracia y soberanía debida a la rup-
deliberación racional. El discurso eco- tura de los límites del Estado: Wences-
nómico-político, manifestado mediante lao Rambla expone la importancia del
la simétrica y libre deliberación. ha de desarrollo de la estética en la historia
subordinar la racionalidad económica a del pensamiento europeo; Rosalía .To-
la racionalidad en un sentido amplio. rrent estudia la peculiaridad de la mo-
Los estudios reunidos en Teoría de dernidad estética en la reivindicación de
Europa indagan en la misión uníversa- 10 singular y novedoso por Baudelaire; y
lista de la idea de Europa. Cuatro ar- Sonia Reverter manifiesta las insuficien-
ticulas agrupan la perspectiva general cias de la razón ilustrada respecto del
del libro. Karl-Otto Apel, en debate crítí- reconocimiento de la mujer, con con-
co con la filosofía de la diferencia de fianza final en el relanzamiento del
Foucault y Lyotard, sienta las bases de «viejo ideal uníversalísta de la Ilustra-
la defensa del libre desarrollo de la di- ción».
versidad de los ciudadanos en el espacio Este conjunto de trabajos ofrece una
de una ética universal diferenciada de reflexión casi inédita, en España. sobre
un poder eurocéntrico. Adela Cortina el futuro de la construcción democráti-
analiza la originaria vocación universa- ca de Europa, de marcado signo opti-
lista, no etnocéntríca, de la tradición de- mista. Forma, junto con esta Teorla de
mocrática europea y muestra su razón la democracia de García Marzá, una

ISEGORiNl1 (1995) 231


CRiTICA DE UBROS

buena introducción a la problematiza- seguirla y esperar que los retos de esta


cíén de nuestra futura democracia eu- urgente tarea no se conviertan en ruti-
ropea. Una vez subrayada la valía y el narios u oscuros desafíos.
interés. cargado de actualidad. de esta
reflexión colectiva, sólo nos queda pro- Julián Sauquillo

EL CONTRATO MORAL

DAVID GAUTHIER: La moral editorial que Gedisa ha proporcionado


por acuerdo (trad. de Alcira Bíxio), a la Filosofía y la Ética escritas en 'es-
Barcelona, Gedisa, 1994, 4,64 J)P' pañol, al ofrecernos una muy buena
versión de una obra ciertamente densa
Morals by Agreement, o La moral por y especializada.
acuerdo, es la obra principal de David La teoría moral de Gauthier ha sido
P. Gauthier. Es una teoría moral con- comentada entre especialistas españo-
tractual de raíz hobbesiana, pero con lesen Ética y Filosofía del Derecho.
el aparato lógico y analítico de la Teo- Pueden citarse, como ejemplos, el li-
ría de Juegos y la Decisión Racional. bro de C. Thíebaut Los límites de la co-
As.í mismo, puede considerarse deudo- munidad (Madrid, Centro de Estudios
ra de algunos ele los planteamientos Constitucionales, 1993), o el de C. Ba-
iniciales de John Rawls, al tratar de yón Mohíno, La normatividad del dere-
ofrecer una visión de la moral como cho: deber jurtdico y razones para la
parte de la Teoría de la Decisión Ra- acción (Madrid, Centro de Estudios
cionaL El libro fue publicado en inglés Constitucionales, 1991). Es de esperar
en t 986, Y rápidamente obtuvo un que esta traducción la acerque a un
gran eco en los ámbitos de Filosofía público filosófico más amplio, para el
Política, Filosofía del Derecho y Ética. cual algunas notas sobre su contenido
tanto en Europa como en América. tal vez sean interesantes.
Ahora aparece esta versión castellana La obra de Gauthier encierra princi-
de Alcira Bixio, que nos acerca la obra palmente una teoría moral contractua-
de Gauthier y responde al creciente in- lista. Pero contiene, además. una teo-
terés por ella despertado. El texto no ría de la racionalidad que revísaradi-
es fácil: primero por su amplitud y calmente la concepción económica uti-
complejidad, segundo porque se trata litarista clásica, una teoría subjetívísta
de un texto especialmente austero y del valor. un modelo de negociación
centrado en aspectos teóricos con po- racional alternativo al conocido de
cas concesiones divulgativas, por lo Zeuthen-Nash-Harsanyi, una nueva in-
que requiere cierta familiaridad (o. en terpretación de la estipulación lockea-
su defecto, cierta receptividad) hacia na aceptada por Nozick y. por último.
los presupuestos antropológicos y filo- un esbozo de la aplicación de una mo-
sóficos del neocontractualísmo ameri- ral contractual liberal a algunos pro-
cano, y, en tercer lugar, porque una blemas éticos y políticos actuales. To-
traducción excesivamente fiel al origi- dos estos aspectos conforman los su-
nal acentúa en ocasiones la aspereza puestos, condiciones o escolios de la
de aquél. No obstante, estas dificulta- teoría moral contractual, y fueron de-
des no deben oscurecer la gran noticia sarrollados en un largo período que va

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CRITICA DE LIBROS

desde 1966 hasta 1980. cuando el bo- tida. Para todos ellos tiene Gauthíer un
rrador del argumento principal de la enfoque nuevo que logra trascender las
teoría fue concluido. Responden a in- premisas tradicionales del contractua-
tuiciones y preocupaciones tan diver- lismo liberal, al demostrar que la moral
sas que el propio autor confiesa, en el -y no sólo la sociedad o el Estado--
prefacio del libro, que pensó en publi- puede derivarse a partir de los senci-
car los textos como un «conjunto de llos principios de la decisión asociados
interconexiones conceptuales» sobre la a la racionalidad instrumental. Pero. en
relación entre racionalidad y moral. su demostración. alcanza una nueva
sin afán totalizador. comprensión de esa misma racionali-
Sin embargo. el uso de materiales y dad -presentando su modelo de maxi-
técnicas analíticas Interdísciplínares no mizacion restringida- y ofrece una' so-
podía ocultar un proyecto nacido al lución a sus dilemas. Por otro lado, su
calor del «egoísmo ilustrado» de Kurt investigación le conduce a la base ra-
Baier y madurado a la sombra de los cional de una moral «no de normas
primeros intentos rawlsianos de supe- absolutas, sino de restricciones basa-
rar el utilitarismo desde una concep- das en el acuerdo» (p. 16). Esta visión
ción del individuo como mero «elector -que deriva la moral de un acuerdo
racional». Tal proyecto consistía en de- real, entre agentes auto-interesados-
mostrar que la moral posee una base permite, frente a Rawls, tener verdade-
radicada en la mera racionalidad ins- ramente en cuenta la Individualidad y
trumental individual, y que en esa mis- la personalidad de las partes y. frente a
ma racionalidad se funda la obligación Nozick, no tener que pre-suponer los
de obedecerla. Tal proyecto sólo po- derechos indívíduales, sino derivarlos
dría lograrse -según Gauthicr- me- también en el marco de una teoría ca-
diante una teoría contractualista, que rente de premisas morales.
es precisamente la que, de forma aca- Si el conjunto del argumento de
bada, ofrece La moral por acuerdo. Gauthier tiene éxito o no, es una cues-
La obra se asienta en la discusión de tión que ha sido, es y será debatida. Si
tres cuestiones esenciales: primero, de- juzgamos que lo tiene, estaremos de
mostrar que la moral puede concebirse acuerdo en que la teoría moral de Gau-
como un principio de cooperación ra- tille. supone un refuerzo del objetívís-
cional; segundo, demostrar la raciona- mo moral basado en la razón estraté-
lidad de aceptar tal principio, esto es, gica: una alternativa o un complemen-
la racionalidad de atenerse a las reglas to. por tanto, a la ética basada en la ra-
morales; y. tercero. determinar la posi- cionalidad comunicativa (Apel, Haber-
ción inicial a partir de la cual puede mas, Cortina) y una contribución capi-
dar resultados la cooperación racional. tal como respuesta a la crisis post-meta-
El debate de estas cuestiones enfren- física de la ética normativa. Es por ello
ta a Gauthier con el conocido Dilema por lo que el intento de Gauthíer mere-
del Prisionero. con las imperfecciones ce una especial atención. por su alcan-
del mercado, con el interminable de- ce, por la radicalidad de su propuesta.
bate sobre la «posición original» de por la compleja y sutil construcción de
Rawls, con la teoría de la negociación su teoría y -si se permite una opinión
racional. con la teoría de los derechos muy personal- por la esencial simplici-
individuales de Nozíck y con la propia dad y belleza de su idea.
concepción maxímízadora de la racio-
nalidad que adopta como punto de par- Pedro Francés Gomez

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