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UNIDAD Didáctica 7.

El Test de la familia

I. INTRODUCCIÓN

El niño es un ser social que depende (sobre todo en sus inicios evolutivos) del
sostén de los padres que procuran su necesaria seguridad básica a través de la
alimentación, cuidados, educación, etc., y no se le puede comprender totalmente si
se le aísla de su medio social básico, que es la familia. Por ello, para una evaluación
psicológica significativa se han de conocer siempre datos objetivos sobre su contexto
sociofamiliar (lugar que ocupa, edad, interacción...).

Parece que fue Appel, en 1931, uno de los primeros en trabajar con los dibujos de
la familia, solicitando al niño que dibujara una casa, el padre, la madre, hermanos,
profesores y amigos (en Frank de Verthely, 1985). Posteriormente, distintos autores
han ido modificando la técnica de aplicación, hasta llegar a la versión de Corman
(1961-1971).

Como indica su creador, este test se puede aplicar a partir de los 5-6 años, según
la maduración del niño, aunque también considera que no tiene límites cronológicos
ya que cada persona dispone de una envoltura familiar psicoemocional, ya sea real
o imaginada o inconsciente, lo que lo hace aplicable también a otras edades. Este
test permite básicamente evaluar el concepto que tienen los niños y demás, su
propio papel y las posibles relaciones interpersonales dentro de su propia familia.
Revela la actitud del niño hacia su familia, y sus preocupaciones conscientes e
inconscientes. Permite la expresión de ansiedades y conflictos que no representen
un riesgo para él.

Esta técnica del dibujo de la familia, que en un principio fue aplicada de una
manera sólo con la consigna: “Dibuja tu familia”, de Porot (1955) y Lluís (1978),
sufrió posteriormente diversas transformaciones hasta incluir otra consigna: “Dibuja
una familia imaginada”, de Corman (1967), a partir de apreciar que de aquella forma
frecuentemente creaba ciertas reticencias o defensas en el sujeto respecto a
desvelar información real conflictiva sobre su familia verdadera(representando una
amenaza para él), e impedía con toda libertad acercarse a detectar la esencial
dinámica de sus sentimientos, roles y relaciones dentro de la familia.

Esta nueva aplicación se realizaba al inicio del test para favorecer una total libertad
interna, de su fantasía, que permitiera proyectar y disfrazar imaginativamente las
apariencias y contenido de los miembros reales sin resultar persecutorio para el
sujeto y contrastarlo después con la segunda aplicación, con los miembros reales y
su caracterización o colocación en el espacio.

Mientras el examinado va dibujando se anota lo que dibuja primero, segundo,


etc., el tiempo que emplea, la ubicación en la hoja, qué personajes utiliza, reacciones
afectivas durante la prueba... Aunque se anote en el mismo momento, para que ello
no sea un elemento distorsionador para las producciones y espontaneidad del sujeto,
es preciso recordar lo más detalladamente posible todos los elementos, secuencia y
detalles con la máxima minuiciosidad.
Al finalizar los dibujos, se le harán unas preguntas para obtener más información
y poder corroborar lo apreciado en el gráfico: ¿quiénes son?, ¿qué hacen allí?, ¿quién
es el más/menos simpático de la familia, el más/menos bueno, y el más/menos
feliz? Y ¿por qué? ¿Qué personaje le gustaría ser si tuviera que elegir alguno? (¿con
cuál se identifica o le gusta más?, ¿qué otro personaje desearía ser?...).

De esta manera, Corman apunta a trabajar todo lo obtenido con el Método de las
preferencias e identificaciones, de cara a la proyección de sentimientos y al
conocimiento profundo del examinado, señalando preferentemente, entre otras, la
existencia de:

 La añoranza o reminiscencia ya sea pasajera o intermitente, de la


famosa llamada “edad de oro” (edad en que uno ha sido más feliz).
 Regresión estable y formal que afecta a toda la personalidad del sujeto.
 Una vez obtenida toda la información, pasaremos a comprobar las
discrepancias entre lo dibujado y la familia real. Cuanto más diferente sea la
familia que ha representado gráficamente de la original y propia del sujeto,
más apreciaremos la actuación del mecanismo de “proyección”.

No se ha de utilizar la situación gráfico-proyectiva o posible interpretación


psicopatológica como algo permanente, sino como vivencia personal en relación con
su familia en aquel momento determinado en el tiempo, puntual o momentáneo, ya
que se pueden desprender actitudes en los adultos a su cuidado que no beneficiarían
en nada al niño.

Se ha de tener en cuenta que la presencia de conflictos que un pequeño no puede


aún resolver (impulsos que siente y las defensas que despliega contra ellos), le
hacen frecuentemente regresar a estados evolutivos anteriores que leaportan una
mayor satisfacción o seguridad (hacia un estadio oral, apareciendo una
preponderancia de todo lo que tiene que ver con la boca, alimentación, etc. hacia
uno anal, con la presencia de lo obsesivo, de control retentivo, reactividad, etc.;
hacia lo genital, con manifestaciones edípicas, con presencia de terceros y sus
sentimientos asociados: celos, rabia, sentimientos de exclusión, eliminación, de
dominio, etc.).

II. INTERPRETACIÓN

El dibujo de la familia se puede interpretar basándose en los elementos del plano


gráfico en los que se asienta el dibujo de la figura humana de K. Machover,
elementos afines y aplicables a todos los demás test gráficos.

En cuanto al plano del contenido, debemos prestar atención a la estructura familiar


(real y gráfica), movimiento, interacciones, diferencias entre sí, ropa, adornos,
deformaciones (manifestación frecuente de la existencia de algún tipo de
conflictividad), etc.
Corman utilizó una serie de indicadores que consideraba significativos a nivel
simbólico:

 El lugar de ubicación de la figura.


 Edad que le proporciona.
 Detalles.
 Gestalt lograda.
 Roles (o su inversión).
 Transformación en lo contrario o identificación con el agresor.

Algunas de las defensas más importantes que suelen aparecer son:

 Represión inconsciente inhibidora con formaciones reactivas (niños


demasiado “sensatos”).
 Vuelta contra sí mismo de pulsiones (niño depresivo y ansioso).
 Aislamiento (solitario, indiferente, descriptivo, evitativo y negador).
 Regresión (niño que se vuelve “bebé”).

III. EJEMPLOS DEL TEST DE LA FAMILIA

La figura 7.1 muestra el dibujo de una familia imaginada realizado por una niña
de cinco años, manifestando su preocupación por la separación de sus padres (a
través del desplazamiento en una pareja de niños: ella y un amigo de la clase).
Destaca suidentificación femenina (noción valorada de la madre, a través del color
y de la gestalt conservada) así como, nada omnipotente frente a lo traumático,
también una figura paterna, con quien mantiene poco roce (y según aparece, menos
conservada, ambivalente y dañada), donde deposita la noción de gran afectación a
través del daño físico (pierna rota) y las borraduras. El fracaso de sus intentos por
vincular a la pareja aparece a través de la transparencia en las manos de ambos.
La figura 7.2 representa a una familia imaginada dibujada por un púber; en ella
aparece una negación de los conflictos y posterior divorcio entre los padres (con la
familia unida y enlazada, por las manos), que parece afectó en gran manera la
identidad y seguridad del menor (necesidad de introducir su firma y de elevarse a sí
mismo sobre un taburete, como reforzadores).

En la figura 7.3 se muestra el dibujo de la familia imaginaria de una mujer adulta


sana, que excluye a otros miembros (como sus otros hermanos, en la realidad),
aparece identificándose proyectivamente en la niña de un año, quien, en el relato
verbal, recibe, de forma regresiva, todo el foco de atención de los padres (la madre
es quien está más ocupada, tiene problemas, todos son buenos por igual..., la nena
es quien no tiene ninguna complicación en la vida...). Es apreciable, sin embargo,
cierta frialdad emocional y evitación (a través de los perfiles), pasividad (en las
figuras sentadas; las sillas como elementos “barrera” que protegen a lo infantil
respecto del exterior) y una falta de interacción entre ellos, a través de ir “cada uno
a lo suyo”. Véase el HTPP del caso, en el capítulo 5 (5.6), el Test de la familia propia
en el capítulo 1 (1.2.2) y el Test de la pareja en el capítulo 9 (9.3.3).
Las figuras 7.4, 7.5 y 7.6 son los dibujos de la familia propia de niños de cinco
años en los que aparece la proyección de rivalidad respecto a distintos personajes.
En el primero, aparece la madre como figura más valorada, junto a la que la niña se
sitúa y el padre, en último lugar, torcido y peyorativizado. En el segundo dibujo,
aparece en primer lugar la hermanita bebé, recién nacida, y en gran tamaño, cuya
importancia y valoración no elimina, a su vez, la representación de rivalidad a través
del rayado de la cara, que evita su clara identificación. En el tercer dibujo, la rivalidad
se manifiesta a través de situar a sus hermanos en la zona inferior, y menos
elaborados gráficamente, alejados de él y sus padres.

La figura 7.7 muestra el dibujo de la familia propia de una niña de 13 años que
dibuja a sus padres primero, más elevados (en un lugar destacado y valorados) y a
ella, por debajo y, en último lugar (minusvalorándose). La impresión gestáltica de
pobreza yoica, los ojos vacíos y el trazo tipo bosquejo nos indican la presencia de
alta ansiedad y noción de muy baja autoestima, que inciden en sus dificultades y
temor por afrontar el futuro (zona en blanco) ante la próxima separación parental.
En la figura 7.8, más allá de la importancia que este niño de 10 años otorga a la
imagen paterna en la familia, dibujada en primer lugar, entera, con un mayor
tamaño, y separada del resto, también presenta mucha dificultad por dibujarle, y
dibujarse a sí mismo, el quinto por la izquierda (hay abundante borroneo por su
inseguridad: existencia del mecanismo defensivo de anulación). Por otra parte, se
coloca muy cercano a la madre, pero incompleto. El niño parece proyectar en el
dibujo una situación de duda y temor ante la solicitud del padre de pedir su custodia
y llevárselo a vivir con él, cuando, a su edad, él aún parece sentirse muy unido y
dependiente de la madre, y con dificultad para separarse de ella (ubicación del dibujo
hacia la zona izquierda, cuerpo propio incompleto).
En la figura 7.9, una niña de 10 años parece plasmar a través del dibujo de la
familia propia dentro de un recuadro la necesidad de negar la separación de los
padres, vivida con mucho dolor, ansiedad y descontrol de impulsos (en relación con
ello, cabe destacar su fuerte trazo, rigidez, ojos hipervigilantes y falta de cuello en
las figuras, así como la imposibilidad de cerrar el techo, que conjuntamente con la
ausencia de línea de base, nos indica una noción de desbarajuste en su familia,
incontinencia y alta preocupación e incapacidad para poder pensar sobre esta
situación).

IV. CLAVES DIAGNÓSTICAS DEFINITORIAS DEL TEST DE LA FAMILIA

Algunas de las claves diagnósticas más definitorias de este test son:

 Exaltación de personajes: cuando se destaca alguno particular, cuando es el primero en


dibujarse, o cuando el tamaño o la altura respecto a los demás es el centro de atención, etc.
 Minusvalorización de personajes: cuando el sujeto expresa relaciones difíciles o
conflictivas con los personajes a través del mecanismo defensivo de la “negación” por el
que anula o elimina algún personaje de la escena, lo sitúa en un extremo de la hoja o, en
último lugar, lo hace más pequeño, le cambia el nombre, le presta nula o poca atención e
importancia en la historia, lo raya o ennegrece... La ausencia de un hermano indica
frecuentemente la eliminación agresiva de un rival, la evitación del “cuerpo a cuerpo”. La
proximidad con ciertas figuras indica feeling afectivo, al revés de la distancia,
especialmente si es con miembros de próximo parentesco (agresividad que les opone).
 Manifestaciones depresivas en los gráficos: como cuando se identifica con el poderoso
para así atenuar el miedo al castigo (identificación con el agresor y vuelta de la agresión
contra sí mismo); cuando se suprime a sí mismo (lo que indicaría un fuerte grado
depresivo), minusvalorándose (diferencia mucho menor de tamaño, ridiculizándose con
disfraces o apariencia, alejándose del grupo familiar, omitiéndose, etc.
 Regresión en los gráficos: Machover concluye que ésta se da cuando los personajes
aparecen rotos o destruidos, cuando no existe equilibrio en las figuras dando sensación de
derrumbe, cuando la dirección del dibujo y su movimiento se orienta hacia la izquierda o
hacia abajo, en forma de escalera o pendiente, si aparecen figuras muertas o accidentadas.
 Conflicto con un tercero o situación edípica conflictiva: cuando se sobrevalora a uno de
los padres, siempre que exista una relación distante con uno de ellos, dibujos estancos o
enmarcando las figuras, eliminación de uno de los progenitores, etc.

Un niño más o menos bien adaptado se sentirá seguro y contento, y tenderá a


dibujarse en un lugar privilegiado, suficientemente grande, y en un lugar central
dentro del grupo familiar, más allá de que generalmente tienda a asignar a los
padres (figuras más significativas para él en ese momento evolutivo, y más si son
valoradas) los primeros puestos al inicio del dibujo, que generalmente son los más
valorados. Si es persistente su propia ubicación en un primer lugar es un indicador
de egocentrismo o narcisismo.

Los conceptos de valoración-desvalorización también están asociados a la


colocación de figuras en niveles superior o inferior de la hoja, y en el mayor o menor
detalle, enriquecimiento o cuidado o descuido de la figura. El espacio en blanco es
indicativo del intento de supresión de algo muy persecutorio que no se puede ni
verbalizar: zonas prohibidas (a veces, es relacionado con el futuro, dejando en
blanco la zona derecha de la hoja, o, al revés, en la izquierda, con rechazo o
evitación del pasado).

A través de la temática, también se puede manifestar la agresividad de una forma


indirecta a través de la muerte accidental de algún personaje determinado (madre,
padre, hermano...), que, cuanto más pequeños de edad son, más tiende a aparecer
una agresividad salvaje (cosa que se puede permitir focalizándola más fácilmente a
través del dibujo de familias de animales, personajes de ficción, etc., no sólo
preservando así a su propia familia, sino también evitando el sentimiento de
retaliación).
De todas formas es importante tener presente dos conclusiones para intervenir a
nivel pedagógico y psicoterapéutico: que la agresividad está presente en todos los
individuos y no sirve de nada sólo constatar su presencia en los gráficos; lo que nos
importa es saber de qué modo concreto ha vivido el niño su agresividad, qué
compromiso ha podido establecer entre sus pulsiones y su defensa del yo, y si ha
podido encontrar una solución satisfactoria para su conflicto que le permita
preservar su adaptación al entorno.

Siempre se acostumbra a enmascarar la realidad. En su propia familia es más


difícil el disfraz, y ha de recurrir a omisiones, sustituciones o cambio de tamaños
(valoración de las figuras) o posición de las figuras, etc. para lograrlo. Las omisiones
son siempre significativas (aparecen como deseos de eliminarlo). Si se omiten ellos
mismos del dibujo es indicativo de que no se sienten bien integrados en su seno,
nunca es deliberado, y refleja un sentimiento de rechazo, inferioridad e
insignificancia o depresivo.

 Rivalidad fraterna que el niño puede manifestar de forma explícita o implícita,


respondiendo según conducta perversa (cuando actúa la conducta sádicamente) o neurótica
(cuando la reprime e inhibe), que correspondería a los celos entre hermanos como algo más
normalizado. Ejemplos de conductas explícitas, pueden ser: minusvalorar las virtudes o
destacar los defectos del/los hermano/s, considerarle como el menos bueno de la familia,
violencia manifiesta en el gráfico, etc. Ejemplos de conductas implícitas, pueden
considerarse: cuando suprime al rival o le dibuja a una edad en que aún no había nacido,
dibuja un hijo solo o sólo a los padres (centralizando toda la atención parental sobre él),
representar al rival como a un animal o cosa, etc. En todos los casos la agresividad implícita
se puede explicar por un “yo” inmaduro en el niño que actúa de forma deficiente ante las
frustraciones.

Los niños no tienen dificultad para dibujar a la gente que quieren o que les gusta.
Cuando aparecen dificultades por completar una figura (bloqueo, borrar mucho,
inacabamiento, ennegrecimiento, etc.), es un indicador de hostilidad hacia esa
figura.

Existen algunos signos que identifican la desvalorización de una figura:

 Figura más pequeña que las otras (atendiendo a su edad y talla reales).
 En último lugar o extremo de la hoja o por debajo de los demás.
 Menos enfatizada que las demás o con omisión de detalles de
importancia.
 Devaluada por una estimación peyorativa o por un cambio de edad.
 No se designa por su nombre, cosa que sí hace con las demás.
 Nunca se identifica con la imagen en cuestión (irreconocible).

V. EXPOSICIÓN DE CASOS

 Familia imaginada de púber víctima de abusos


La figura 7.11 muestra el dibujo de una familia imaginada perteneciente a un
púber, víctima de abusos por parte de su padre, desde hace mucho tiempo, por
quien él, al parecer, sentía veneración. En éste aparece la madre alejada en el balcón
y limpiando “la suciedad” de la alfombra -fue ella quien lo denuncióexcluyendo a la
otra hermana pequeña, y él, en la zona inferior (de los impulsos y lo concreto), junto
al padre, e igual que él (identificación narcisista).

 Historia

Estamos mi padre y yo yendo a buscar herramientas para el jardín. La mama está


limpiando el polvo y suciedad de una alfombra. Mi hermana no está.

 Análisis formal

Casa con gestalt desarticulada, excesivamente grande y desbordante, que excede


a la hoja; desorganización espacial (falta de límites, manifestación de problemas en
el hogar). Trazo tipo bosquejo y repaso de las figuras (ansiedad e inseguridad).
Presencia de un gráfico en la zona superior-izquierda que parece representar en
cierta manera, a “un pene”. No tiene techo (insuficiencia en el área del
pensamiento). Dificultades para acceder a la casa (escaleras), ventanas con
barrotes. Sombreado de las cabezas (ansiedad en el área del pensamiento,
sentimiento de culpa, preocupaciones y confusionalidad, entre otros). Figuras
rígidas,sin ojos, boca abierta e irregular y con los brazos pegados al cuerpo. Pies
unidos por un trazo, repaso de un pie (falta de autonomía). La madre está en la
zona superior, más alejada; él está al lado del padre, dibujado de forma idéntica
(identificación mimética y narcisista).
 Análisis de contenido

La consigna es: Dibuja una casa, pero él pierde la distancia y se va a la


autorreferencialidad, con “Esta es mi casa” (oposicionismo y egocentrismo que se
corrobora con los brazos pegados al cuerpo y el no poder ver el exterior por los ojos
vacíos). Dificultades en la comunicación (ventanas cerradas, inaccesibilidad a la
puerta de entrada, bocas rayadas, conflicto oral, etc.). Disociación en la ubicación
madre (zona de la fantasía)-padre (zona de lo concreto e impulsivo); padres
separados. Escasa diferenciación personal. Eliminación de la hermana competidora
y de la pareja del padre, su madre, arriba (“sacando la suciedad de la casa”: fue ella
quien denunció al entonces marido, por sus posibles abusos). Los problemas de
lenguaje, y síntomas de encopresis y enuresis en el chico (al parecer, vinculados a
problemática oral en la primera infancia), representan fallas de simbolización
importantes que agravan el panorama evolutivo psicosexual de futuro en el chico

 Familia imaginada y propia de un púber en crisis

La patología siempre se diagnostica por un exceso o defecto de las posibilidades


defensivas del yo, como se revela en las figuras 7.12 y 7.13.

En todos sus dibujos, incluidos los de la familia imaginaria (figura 7.12) y familia
propia (figura 7.13), este púber, con problemas escolares, sexuales y de relación,
realiza el giro de la hoja. De la primera familia, cabe destacar:

 Figura inicial masculina imponente, situada a la izquierda (con


sombrero y bastón), y en la historia, muy exigente, cruel y persecutoria que,
al igual que las otras dos, masculinas (mucho más pequeñas -son niñosy sin
pies ni manos, también con sombrero, y con la cara dirigida hacia la izquierda
(indicadores de conflictos afectivos, problemas de pensamiento y en su
identidad).

 Planteamiento en el dibujo de una situación, enfatizadamente oral, que


parece ser muy dificultosa y costosa (la escalera para acceder al comedor,
situado en la zona central, como indicador de conflicto en la comunicación e
internalización). Alimentos encima de la mesa, la cual necesita apuntalarse
más, con dos patas extra, como posible proyección de ciertodéficit en el
sostén o base estructural de su personalidad. La chimenea con fuego (a la
derecha) parece plantear determinados conflictos en su crecimiento, por
causa de la interconexión confusa y lucha entre sus necesidades más básicas
infantiles, de alimentación y comunicación psíquica, y otras necesidades de
cariz sexual (polimorfismo perverso).
 Énfasis en las sillas, por otra parte desproporcionadas (alusión a
pasividad y dependencia).
 Zona derecha en la que aparece el fuego del hogar, con una señal que
indica ventilación del humo, a través de la ventana (necesidad de ventilar y
elaborar aspectos internos vinculados, al parecer, con impulsos instintivos
movilizadores de excitación, bloqueo y tensión). ¿Posible vinculación con las
expectativas de un próximo inicio de psicoterapia?
 Aparece, de forma desconectada (y en el aire), un pequeño elemento
gráfico (¿de cierta similitud con un pene?), del que el chico no sabe dar
ninguna significación. De hecho, en la realidad del púber, se dieron actings
de cariz homosexual.
De la familia propia (figura 7.13), cabe destacar:

 De nuevo, hay un planteo de una situación oral. Cocina, de fachada,


plana y bidimensional, adosada y sin pared izquierda (es la hoja la que hace
de límite) y mesa, cuyo trazo casi inexistente de su tarima (que no puede
sostener encima), ya que sólo destacan las patas y una jarra encima, parecen
corroborar posibles dificultades habidas en la comunicación y alimentación
básica: internalización).
 Figura masculina, que dice que es el padre, dirigida hacia la izquierda,
sin pies ni manos, cabeza tipo casquete (imposición y asunción de normas
ajenas), ojos tipo punto, boca inacabada, pantalones con obertura en la zona
inguinal y énfasis energético en la cintura y zona genital.
 Ventana cerrada, en la derecha.
 La historia, centrada en el único personaje, ya que todos están
ausentes, parece confirmar un importante aislamiento emocional, pobreza de
recursos yoicos y una situación regresiva frente al crecimiento.
 Los problemas de aprendizaje y de relación que el chico manifiesta (con fallas
simbólicas graves, como son la enuresis y encopresis, de larga duración),
podrían atribuirse a los déficits de intemalización básica, en su primera
infancia. Pronóstico difícil e incierto.

 Familia imaginada y propia de una adolescente


La regresión, de características benignas o neuróticas, aparece en el dibujo de la
familia de una adolescente de 16 años (figura 7.14), focalizándose su atención
preferente, en un énfasis gráfico, más intenso, en el bebé (en el protagonismo verbal
que éste adquiere), así como en los padres, que dirigen su mirada hacia él, en la
zona izquierda o del pasado. Todo ello parece quedar enmascarado por la “excusa”
gráfica y verbal del relato, de algo trivial que realizan, como es, estar viendo la
televisión. Los hermanos de la explorada quedan como meras figuras esquemáticas
y de espaldas. La situación edípica parece proyectarse de forma camuflada y
evitativa (aspecto corroborado también con las tres marcadas manchas del cuadro,
el borrado intenso al dibujar a la figura materna, y el énfasis en los tacones afilados
y agresivos, femeninos), pues, posiblemente fuera susceptible de despertar
sentimientos de culpa en la explorada (como así lo parecen representar, las manos
de los adultos en los bolsillos).
La figura 7.15 muestra el dibujo de la propia familia de esta misma adolescente
que dibuja al hermano (por el que siente mucha rivalidad) en el extremo final de la
hoja y cortándole parte de su cuerpo. Cabe destacar, entre otras: la importancia
que reviste la vestimenta o ropaje en las figuras como convencionalidad y represión;
las dificultades que presenta para dibujarse a sí misma en primer lugar (borra
mucho), y junto al padre, al que viste, en plan más íntimo y cercano, “de estar por
casa” a diferencia de los demás miembros; la madre, dibujada con delantal (en la
realidad, es una mujer muy atractiva), es ubicada, verbalmente y sin darse cuenta,
dejándola sola en la cocina y atribuyéndole sólo funciones hogareñas), aspectos que
nos expresan una forma enmascarada de intentos de resolución de una situación
edípica en la adolescencia.

 Familia imaginada y propia de una niña problemática de ocho años

En niños con importantes problemas familiares, como esta menor de ocho años,
a los que les cuesta referirse al tema familiar porque les despierta demasiada
angustia (especialmente dibujar a su propia familia), suelen desplazarlo a través del
dibujo de una familia de animales (sobre todo en niños muy pequeños) o de
personajes imaginarios, como extraterrestres o monstruos, dibujos animados, etc.
cuando tienen la sensación de formar parte de una familia extraña, caótica, etc.).
Existe un excesivo control, alerta y rigidez, en el dibujo de la propia familia de la
niña de ocho años, anteriormente mencionada, que parece estar desbordándose a
nivel de sus impulsos (figura 7.17). Obsérvese el sobreacentuamiento en los cuellos
y ropas, así como la presencia de un dibujo arbitrario, algo bizarro y desconectado
del grafismo extraño de la zona inferior, sobre el que ella dice que le ha salido “eso”,
pero que no sabe qué es (todo lo cual expresa la existencia de núcleos psicóticos).

VI. LOS TEST DE LA FAMILIA KINETICA Y DE LA FAMILIA KINETICA PROSPECTIVA

En la década de los setenta, Burns y Kaufman (1978), entre otros, crean otras
técnicas del dibujo de la familia, introduciendo el movimiento y las expectativas de
futuro de la misma (ideadas inicialmente por Frank y Juri), a través de: la familia
kinética actual y la familia kinética prospectiva.

En la familia kinética, se le pide al sujeto la consigna: “Dibuja a todos los miembros


de tu familia, incluyéndote a ti mismo, haciendo algo, con algún tipo de movimiento”
y, posteriormente, que efectúe una historia sobre el dibujo realizado. F. de Verthely
(1985) añade una segunda consigna a la versión anterior que estimula la proyección
de la imagen familiar visualizada en el futuro, en la familia prospectiva: “Dibuja a tu
familia haciendo algo tal y como te la imaginas dentro de 5 años”. Este nuevo
enfoque permite obtener una visión más dinámica y multifacética de cada individuo.
Las dos pruebas se pueden administrar a partir de que un niño tenga noción del
transcurso del tiempo y a cualquier edad.

 El Test de la familia Kinética

Consiste en solicitar que se dibuje a la propia familia haciendo algo, cosa que
permite poder vislumbrar el estilo, dinámica e interrelación vivencial existente
dentro del núcleo familiar, entre el sujeto y sus propios miembros familiares.

Corman refiere que el personaje principal es aquel a quien el niño considera más
importante, a quien admira, envidia o teme. En los niños, dado el momento evolutivo
en que se encuentran, y al ser poco autónomos y dependientes de las figuras
parentales, tienden a graficar en primer lugar a la madre cuando se trata de la
familia actual y, posteriormente, a sí mismos. Al realizar la prospección desaparece
la tendencia a dibujar en primer lugar a la madre, para pasar a dibujarse más a ellos
mismos y a otros personajes, como por ejemplo a los primos, señalando una fantasía
de mayor autoafirmación que se expresa con más libertad en la prospección.

Como se aprecia en el dibujo de la figura 7.18, éste manifiesta una buena gestalt,
creatividad, riqueza simbólica y dinamismo del dibujo en su globalidad (más allá de
la presencia de defensas obsesivas de detallismo, autocontrol y reactividad frente a
sus impulsos: manos tipo guante, hacia sí o en los bolsillos, entre otros). Ella se
dibuja primero, indicando un buen ajuste en su identidad personal, manifestando
una buena comunicación e interacción entre todos los miembros de la familia, que
aparecen reunidos, con un mismo fin que les integra: la navidad.
 El Test de la Familia kinética prospectiva

Consiste en el pedido al sujeto de que dibuje a la propia familia como se la imagina


dentro de unos cinco años, para ver las perspectivas imaginarias de futuro que el
sujeto tiene de la misma. “Dibuja a tu familia haciendo algo, tal y como te la
imaginas dentro de unos cinco años”.

Según la autora R. Frank, se elige un término de cinco años por ser un periodo lo
suficientemente largo como para permitir imaginar cambios, y lo suficientemente
breve para que el sujeto pueda representárselos como propios y con carga afectiva.

La interpretación se dirige a las fantasías de cambio y es muy útil especialmente


cuando se inicia un tratamiento familiar para valorar las expectativas que cada
miembro trae al respecto.

La familia prospectiva de las figuras 7.19 y 7.20 corresponde a una mujer adulta
muy depresiva, que dibuja a la misma familia en dos ocasiones (cada una, con una
distancia de cinco años). En estos dibujos se plasma una situación de unaimportante
regresión oral, a través de la reunión de sus miembros familiares comiendo
alrededor de la mesa y sin ninguna expectativa de cambio en el futuro. Obsérvese
el énfasis gráfico de las sillas, indicador de intensa pasividad, falta de energía,
necesidad de respaldo y depresión.
En ambos dibujos destaca una mayor lejanía de los miembros familiares, en
relación con la mesa, así como la necesidad de reforzar los platos (elementos orales
regresivos), lo que nos indica una mayor presencia de regresión e involución en esta
mujer, sobre su futuro (el único cambio que prevé en el futuro es el alargamiento
del pelo, y seguir igual).
Existe otra variedad de este tipo, como es el Test de la familia kinética del
consenso (L. Juri), en el que a todos los miembros de un grupo familiar reunido se
les pide que cada uno y, al mismo tiempo, dibujen a su familia haciendo algo (dentro
de cinco años), anotándose posteriormente los comentarios, comparándose los
dibujos y registrando la dinámica grupal. No se les permite ver los dibujos para no
interferir en la producción espontánea de cada uno.

Sin embargo, estas técnicas suelen resultar muy útiles para las terapias
vinculares, familiares y grupales.