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« ¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente!

No temas ni te acobardes, porque el Señor


tu Dios estará contigo dondequiera que vayas».

«No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré,
ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia».

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio».

«Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero
confiad, yo he vencido al mundo».

«Los que confían en Dios siempre tendrán nuevas fuerzas. Podrán volar como las águilas,
podrán caminar sin cansarse y correr sin fatigarse».

El Señor, mi Señor, es mi fortaleza: él da a mis pies la agilidad de las gacelas y me hace caminar
por las alturas

Los plantaré en su propio suelo, y nunca más serán arrancados del suelo que yo les di, dice el
Señor, tu Dios.

Honra a tu padre con obras y de palabra, para que su bendición descienda sobre ti.

Cuando estés en la aflicción, el Señor se acordará de ti, y se disolverán tus pecados como la
escarcha con el calor.

No dejes que tu deseo y tu fuerza te lleven a obrar según tus caprichos.

No digas: «Su compasión es grande; él perdonará la multitud de mis pecados», porque en él


está la misericordia, pero también la ira, y su indignación recae sobre los pecadores.

Está siempre dispuesto a escuchar y sé lento para responder.

Nunca te sientes junto a una mujer casada ni bebas vino con ella en los banquetes, no sea que
tu corazón se incline hacia ella y por tu pasión te precipites en la ruina.

Frecuenta el trato de las personas inteligentes y conversa siempre sobre la Ley del Altísimo.

Haz el bien al hombre bueno, y tendrás tu recompensa, si no de él, ciertamente del Altísimo.

El enemigo tiene miel en los labios, pero por dentro piensa cómo arrojarte en la fosa. El
enemigo tiene lágrimas en los ojos, pero, llegada la ocasión, no habrá sangre que lo sacie.

¿Has pecado, hijo mío? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus faltas pasadas.

La oración del pobre va de su boca a los oídos del Señor, y la sentencia divina no se hace
esperar.

Huye del pecado como de una serpiente, porque si te acercas,, te morderá; sus dientes son
dientes de león, que arrebatan la vida de los hombres.

La sabiduría del humilde le hace erguir la frente, y lo hace sentar en medio de los poderosos.

Hijo mío, no pretendas hacer demasiadas cosas: si lo haces, no quedarás libre de culpa. Si
pretendes demasiado, no lo alcanzarás y aunque quieras huir, no escaparás.

El hombre sólo tiene misericordia de su prójimo, pero el Señor es misericordioso con todos los
vivientes. El reprende, corrige y enseña, y los hace volver como el pastor a su rebaño.

"Confía en el Señor con todo el corazón, y no te fíes de tu propia sabiduría."

"Si te has decidido a servir al Señor, prepárate para la prueba."

"Conserva recto tu corazón y sé decidido, no te pongas nervioso cuando vengan las


dificultades."
"Apégate al Señor, no te apartes de él; si actúas así, arribarás a buen puerto al final de tus
días."

"Pues el Señor es ternura y misericordia; perdona nuestros pecados y nos salva en los
momentos de angustia."

"Los que temen al Señor tienen su corazón preparado; se humillan ante él y dicen:
¡Pongámonos en las manos del Señor más bien que en las de los hombres, pues su
misericordia no es menos que su poder!""

"Hijo mío, actúa con tacto en todo, y serás amado por los amigos de Dios."

"El que responde de manera generosa asegura su porvenir: cuando esté a punto de caer
encontrará un apoyo."

"Sé cómo un padre para el huérfano y como un marido para su madre. Entonces serás como
un Hijo del Altísimo, te amará más que tu propia madre."

"El temor del Señor es nuestra gloria y de ello podemos estar orgullosos; es la alegría y la
corona de los vencedores."

"El hombre paciente soportará todo el tiempo que sea necesario, al final se le concederá la
alegría; se retendrá de hablar hasta el momento preciso, todos entonces reconocerán su valor."

"Un servidor inteligente tendrá por servidores hombres libres, y las personas sensatas no
tendrán nada que decir."

"Por gracia de Dios ustedes están en Cristo Jesús. El ha pasado a ser sabiduría nuestra venida
de Dios, y nuestro mérito y santidad, y el precio de nuestra libertad."

"Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. En el momento de la
tentación les dará fuerza para superarla."

"Todo está permitido, pero no todo me conviene. Todo está permitido, pero no todo me hace
bien."

"Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el
amor."

En el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y para la fe, conforme a lo que dice la
Escritura: El justo vivirá por la fe.

Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor.

Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como
ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

No se dejen engañar por falsas razones: todo eso atrae la ira de Dios sobre los que se resisten
a obedecerle.

Cuando se reúnan, reciten salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al


Señor de todo corazón.

Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella.

Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según


el espíritu del Señor.

Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.

Si alguno de ustedes ve que le falta sabiduría, que se la pida a Dios, pues da con agrado a
todos sin hacerse rogar. Él se la dará.

El hermano de condición humilde debe alegrarse cuando su situación mejora.


Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, después de probado, recibirá la
corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman.

Porque la generosidad del Dios Salvador acaba de manifestarse a todos los hombres; nos
enseña a rechazar la vida sin Dios y las codicias mundanas, y a vivir en el mundo presente
como seres responsables, justos y que sirven a Dios.

Porque Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su designio de


amor.

Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios
quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús.