Está en la página 1de 4

SEMINARIO DE TECNOLOGÍA

Alumna: Mendoza Díaz, Diana Milagros


Ensayo N°1
Tema: Arata Isozaki: Premio Pritzker 2019
INTRODUCCIÓN
Hoy en día, en un tiempo en el que existen infinidad de posibilidades y soluciones en el
mundo de la arquitectura; en el que aparecen nuevas técnicas, nuevas tecnologías y
nuevas ideas, es fácil perder la esencia de lo que es la arquitectura en sí.

Vivimos en un entorno tan cambiante que nombres como el de Arata Isozaki, resuena y
generan un camino claro que apunte a lo que deberíamos buscar como arquitectos, sin
perdernos en el camino.

El arquitecto japonés Arata Isozaki se ha llevado el máximo reconocimiento que se le


puede brindar a un arquitecto a los 87 años de edad. Creo que yo que son muy pocas las
personas, y sobre todo los profesionales, que encuentran una razón o una experiencia que
les sirva para encontrar su camino en lo que sea que se desempeñen en la vida.

Para mí, lo más sorprendente de ese arquitecto, no son sus obras en sí, sino el porqué de
sus obras. El porqué de sus decisiones, el porqué de su arte. La historia detrás de su
historia.

Al escuchar casos como el suyo me pregunto: ¿Qué es lo que nos mueve como
arquitectos?, ¿Por qué hacemos arquitectura?, ¿Para quién hacemos arquitectura? En
esta intensa lucha por saber cada día más, creo que yo que muchos de nosotros nos
perdemos de la esencia de lo que involucra nuestra carrera: el ser humano. Asimismo,
¿qué es lo que nos garantiza el éxito en un contexto complicado como el de Arata? Pues,
el cambio.

SU HISTORIA

Realmente pocas veces he leído sobre una historia tan conmovedora como la de Arata
Isozaki. Un niño golpeado por una de las realidades más crudas y más difíciles que puede
afrontar alguien de su edad; sólo a ese niño la vida lo puede mover tanto que decida su
camino desde tan temprana edad. Arata sufrió el impacto y los estragos de la catástrofe de
Hiroshima y Nagasaki. Es en ese contexto, roto, desolado, asesinado, en el que esa
pequeña mente puede despertar un deseo por revivir y reconstruir lo que sus ojos han visto
destruirse lenta y dolorosamente.

Arata al ver a Japón liberarse de una ocupación, descubre que la mejor manera de
encaminar su ciudad y resolver sus problemas, es abrir su mente a diferentes ideas, estilos
y visiones, haciendo pruebas con diferentes lenguajes hasta descubrir el suyo. De manera
paradójica, es así como descubre que el cambio y la falta de monotonía, sería su sello
personal.

Ante mi perspectiva, es esta también la razón de ser de sus primeras obras y proyectos
como arquitecto. Este enfoque futurista, con ciudades ‘utópicas’ era la expresión de lo que
su mente quería ver como ciudad. Un lugar nuevo, renovado y próspero. Aún sin poder
construirse en ese momento, sentaron las bases de un tipo de arquitectura que más
adelante se convertiría en una de las más notables en Japón. Junto a su mentor Kenzo
Tange (también premio Pritzker) implementaron los cimientos de lo que sería el
metabolismo japonés.

SU OBRA

Su estilo se forjó como una combinación de diferentes factores. Un crecimiento dado de


manera orgánica con mega estructuras de carácter futurista, como también una
arquitectura que va desde una expresión vernacular hasta lo high tech. Todo esto, bajo
este lenguaje brutalista y metabolista. Siguiente siempre un estilo propio sin seguir
tendencias.

Este es otro de los hechos que más me sorprenden de él. La capacidad de equilibrar sus
influencias sin dejar que se apoderen de él totalmente, lo cual, creo que es una de las
cosas más difíciles de hacer como arquitectos; ya que las recibimos a diario y a todo
momento, por cualquier medio. Fue capaz de seguir una línea propia, pero siempre
honrando las enseñanzas dadas por sus mentores y por su ciudad.

Obras como el Palau Sant Jordi, la Biblioteca Prefectural de Oita, el Museo de Arte
Contemporáneo de Los Ángeles, el Art Tower Mitor entre otras, son un claro ejemplo de la
versatilidad de Isozaki, al crear diversos usos, lenguajes y formas para distintos tipos de
edificios, pero todos bajo esa premisa y ese sello futurista pero consciente y realista que lo
caracteriza. Fue el equilibrio perfecto entre la arquitectura de Oriente y Occidente.
Diseñando obras perfectamente acoplables a su contexto pero sin perder lo que en ese
momento se desarrollaba alrededor del mundo. Su arquitectura no era totalmente
transgresora a ambas realidades, sin embargo era desafiante, e involucraba conceptos y
teorías perfectamente sustentables y potentes.

Su versatilidad, incluso en el uso de sus materiales era visible. Podía ir desde la más
grande mega estructura de acero hasta usar el concreto y hormigón de manera muy
consciente. Sin embargo, a pesar de la contrariedad de ambos materiales, nunca perdió su
característico toque.

En mi opinión, su fascinación por la arquitectura cúbica y que jugara con los llenos y vacíos
del volumen en todas sus perspectivas, fue uno de los factores más representativos de su
estilo, siempre brindando diferentes variantes de este lenguaje e incorporando nuevas
formas volumétricas que se conectaran con estas y crearan un elemento armonioso e
interesante.

Creo que su manera de incorporar su clara concepción futurista de la arquitectura en un


contexto aún en experimentación, fue brillante.

Su dinamismo lo llevó a involucrarse con el post modernismo creciente en la parte


occidental del planeta, lo cual le permitió desenvolverse no solo en su país, sino alrededor
del mundo, encajando de una buena manera en la arquitectura global.

Probablemente es eso lo que necesitamos hoy en día. Habiendo tantos problemas a nivel
de infraestructura en el mundo, en especial en nuestro país, puede ser que la salida a esto
sea la prueba de nuevas salidas que nos lleven no solo a satisfacer las necesidades de las
personas, sino a encontrar una identidad en nuestra imagen urbana. Arata Isozaki es el
perfecto ejemplo de esta práctica.

Su legado arquitectónico, su trayectoria y sus motivos son una profunda inspiración para
alguien que aún lucha por encontrar su voz en el diseño. Digo esto también a nivel
personal.

Es complicado saber cómo usar esta inspiración para encontrar una solución a nuestros
propios problemas, completamente diferentes a esa realidad, pero la resiliencia es la clave
para alcanzar lo que queremos como futuros arquitectos.
BIBLIOGRAFÍA

Katherine Allen. (2019). Arata Isozaki, Premio Pritzker 2019. 2019, ArchDaily. Sitio web:
goo.gl/zPVRkR

Anatxu Zabalbeascoa. (2019). “Arata Isozaki gana el premio Pritzker 2019”. 2019, de Diario
El País. Sitio web: goo.gl/vypKVA

Yuri Kageyama. (2019). Las impresionantes obras de Arata Isozaki, ganador del "premio
Nobel de la arquitectura". 2019, de Infobae Sitio web: goo.gl/c5nT9G