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URP-FAU

Alumna: Mendoza Díaz, Diana Milagros


Siglo XXI: Era contemporánea
Realidad y arquitectura
La edad contemporánea ha significado para el panorama mundial una serie de continuos cambios
que han cambiado el estilo de vida de las personas alrededor del mundo.
Desde la cercanía, las comunicaciones, la tecnología, las nuevas tendencias en las artes, la política, la
economía, entre otras cosas; han cambiado la forma de ver el mundo y de vivir. Esto difícilmente
excluye a alguna persona, ya que actualmente la necesidad de interconexión del ser humano parece
haber ido en aumento.
Esto ha llevado, especialmente a las últimas generaciones, a una aparente dependencia a los aparatos
electrónicos, redes sociales, Internet entre otras cosas. Personalmente, no me puedo excluir de este
porcentaje de la población, debido a que nacer en una época como esta, en que la manera de
comunicarse, interactuar y realizar actividades ha cambiado tanto, es difícil no seguir esta tendencia,
ya que muchas veces se vuelve una necesidad.
Como estudiante de arquitectura, se ha vuelto casi indispensable mantener un continuo diálogo y
conexión con mis compañeros, debido a que es una manera de retroalimentación para todos y de
poder cumplir con nuestras responsabilidades de manera correcta, aunque muchas veces sea
práctica, pero no eficiente.
No se puede negar que la implementación de estas nuevas formas de interconexión ha traído muchas
cosas buenas y positivas a la población, ya que es mucho más fácil compartir un mensaje y que este
llegue a más personas al mismo tiempo. Sin embargo, ha traído factores negativos también. Estas
tecnologías nos han alejado cada vez más con nuestra propia humanidad. La sensibilidad en la
población parece haber disminuido y eso se refleja en las acciones de las personas dentro de una
sociedad. Asimismo, se nos hace más complicado comunicarnos entre nosotros, aparentemente todo
se facilita escribiendo detrás de una pantalla.
En lo personal, he podido notar que cada vez más, se nos hace más fácil escribir que hablar. La
autoconfianza en muchos casos ha disminuido, ya que en su mayoría, parecemos adquirir cierto nivel
de valentía cuando no afrontamos directamente algún hecho.
Las personas en el siglo XXI, de acuerdo a mi perspectiva, nos encontramos más cerca cada vez, pero
al mismo tiempo, estamos más lejos unas de otras, y de nosotros mismos como individualidades.
Sim embargo, no todo es negativo. En una sociedad como en la que vivimos hoy, a pesar de sus
problemas, podemos aplicar cierta clase de libertad que antes no poseíamos, hasta cierto punto.
Parece una paradoja, pero esto también aplica en la arquitectura. Las formas desafiantes, la
creatividad y la visión sin límites, la vista hacia el futuro, y el carácter caprichoso de muchas de las
obras que vemos hoy en día, hacen notoria la libertad que los arquitectos poseemos actualmebte
para diseñar, ya que las nuevas tecnología está cada vez más a nuestro favor.
Como mujer, el panorama también parece haber mejorado, ya que estamos adquiriendo cada vez
más cierto nivel de protagonismo e igualdad dentro de la sociedad; no en todo el mundo, pero si en
la mayoría de este. Sin embargo, aún no es suficiente. Personalmente, siento que hemos vivido tantos
años de postergación que estos son los tiempos correctos para dejar todo esto atrás, y hacer cosas
realmente importantes.
Esto aplica en la arquitectura también. Como estudiante, he pasado por varias clases de historia en
las que he podido aprender sobre muchos arquitectos reconocidos mundialmente, sin embargo, muy
poco sobre arquitectas.
La mejor arquitectura, a lo largo de la historia, parece haber sido liderada por la comunidad
masculina, pero con el paso del tiempo puedo decir que el panorama se ve mucho más prometedor
para nosotras. Kasuyo Sejima, Zaha Hadid, Benedetta Tagliabue entre otras, son la prueba más
fehaciente de ello. Su trabajo es símbolo de la verdadera igualdad.
Esto, como alumna y persona, me inspira. Cierto porcentaje de personas dentro del mundo de la
arquitectura, parece subestimar las habilidades de otras, especialmente en una realidad tan
competitiva como en la que vivimos hoy en día. Esto, es verdad, saca lo mejor de cada profesional,
pero también saca lo peor de cada persona. La arquitectura va pasando por tantos cambios que es
difícil saber qué nos espera más adelante, sin embargo, creo que mientras se siga teniendo a la
persona y al lugar en el que vive como prioridad, todo lo que vendrá no será nada más que positivo.

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