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ROLAND BARTHES (1913-1980)

Roland Barthes (1913-1980) - Barthes y lo natural - La actuación y los signos -


Introducción a la lingüística estructural - Elementos de semiologia - Clasificación
de los signos según Barthes - La inmersión del mundo en el lenguaje - Los Tabúes

Roland Barthes (1913-1980)

Roland Barthes es conocido por el tiempo dedicado al estudio de los signos,


la semiología. Esta disciplina, entiende que los seres humanos se comunican no
solamente a través de los signos lingüísticos (el lenguaje) sino también de otros
elementos culturales tales como la ropa, el peinado, los gestos, las imágenes, las
formas y los colores a fin de convencernos unos a otros respecto de las emociones,
valores e imágenes que deseamos transmitir.

Barthes y lo natural
Barthes señaló que con frecuencia, cometemos el error de llamar "natural" a lo
que consideramos socialmente aceptable, moralmente deseable o estéticamente
placentero. Por cierto, es natural comer, dormir, tener relaciones sexuales y usar el
lenguaje... sin embargo, qué comemos, cuándo dormimos, cómo tenemos sexo y
qué palabras usamos es algo que varía de acuerdo a la cultura o subcultura de la
que formemos parte.
La actuación y los signos
En su ensayo "Le monde ou l’ on catche", Barthes expone su explicación respecto
en lo que ocurre en la mente del lector de ficción o del público del teatro. Su
trabajo se basa en el análisis de "Catch" lo que podríamos describir como "luchas
guionadas", espectáculo que se diferencia de un deporte genuino porque los
contrincantes no compiten "de verdad" y no se esmeran por disimularlo tampoco,
esto es, actúan sin hacerse daño con el objeto de reiterar las funciones, noche tres
noche. Lo que Barthes puntualiza es que el público, sabe que el combate es
fingido.

Barthes establece una analogía entre el espectador de una lucha de catch y el


público de un espectáculo teatral o una novela de ficción. Así como Otelo no
asesina "realmente" a Desdémona sobre el teatro (y el público lo sabe, aunque
pueda conmoverse), los combatientes de catch no se pegan en "realidad". Sólo se
trata de signos que carecen de contenido "real"

Introducción a la lingüística estructural


De acuerdo a la terminología acuñada por Saussure, no hay un centro de verdad
última que garantice que los signos funcionen como en verdad lo hacen. En
definitiva, el ensayo de Barthes sobre el catch pretende aplicar los conceptos de la
lingüística desarrollada por Saussure a la cultura popular.

Las palabras funcionan debido al lugar que ocupan dentro de la estructura del
lenguaje, porque siendo diferentes unas a otras se ajustan a un esquema
particular. De modo similar, los gestos de los luchadores de catch tiene un
significado aunque este no sea coincidente con lo que ellos pudieran pensar
"realmente" en el momento en que están actuando. En efecto, de los gestos, se
deriva el significado de las convenciones mediante las cuales los seres humanos
expresan sus emociones e interpretan las de los demás.

Los gestos de los luchadores parecen "naturales", del mismo modo que a nosotros
nos resulta "natural" hablar fluidamente nuestra lengua materna. Pero Barthes
observa que todas las formas de comunicación son artificiales pues su
funcionamiento se debe a una estructura y la estructura solo puede funcionar
en tanto y en cuanto vivamos dentro de una sociedad y no en estado
"natural".
Los signos, pues, dirá Saussure, son arbitrarios, por lo tanto, no deberían ser
considerados "naturales". Al observar un combate de catch, la primera impresión
puede ser que la lucha es "natural", pero luego se advierte una
cuidadosa codificación de modo tal que cada gesto significa algo específico:
enojo, frustación, agresividad, venganza, etc, de modo tal que el público pueda
interpretarlos al decodificarlos.

Del mismo modo, no es que un semáforo funciones porque exista una conexión
"natural" entre el color rojo y el peligro o el verde y la seguridad sino porque
aceptamos y convenimos una significación puntual para ese código cromático. El
sistema funcionaría también si "detenerse" se indicara mediante un conjunto de
líneas negras sobre un fondo amarillo y avanzar sobre líneas azules sobre un fondo
rosado. La diferencia sería suficiente para establecer la convención.

Elementos de semiologia
En Elementos de semiología (1965), Barthes reconoce el lugar de central
de Saussure en el desarrollo de la lingüística moderna especialmente por centrar el
interés en el funcionamiento estructural.

De acuerdo a Saussure, la peculiaridad del lenguaje reside en la arbitrariedad de los


signos, lo cual permite una combinación tan variada como los diferentes
significados que se deseen comunicar. Barthes introducirá además, el concepto
de signos motivados que resulta más preciso para explicar el funcionamiento de
ciertos signos gráficos.

Clasificación de los signos según Barthes


Barthes enumera tres clases de signos: los signos icónicos, los signos motivados y
los signos arbitrarios. La diferencia entre estos se corresponde con una escala
progresiva, los signos icónicos cumplen una sola función y se ubican en un
extremo, con posibilidades muy amplias de significación, los signos arbitrarios, se
encuentran en el otro extremo.

Por ejemplo, la cruz en la cultura cristiana o la luna creciente en el Islam, tienen un


único significado icónico. Estrechamente relacionados con este tipo de signos (cuya
aceptación se da por convención social) se encuentra las marcas de identidad de
las banderas nacionales, o los uniformes, por ejemplo que comienzan a confundirse
con signos motivados cuando ocasionan el uso de ropas civiles dotadas de
significación para la sociedad que las originó. El tradicional sobrero hongo y el
paraguas cerrado del funcionario civil británico es un ejemplo de signo motivado,
pero es posible imaginar los mismos signos con un significado diferente... en La
Naranja Mecánica (1971) el joven pandillero Alex y su amigos, llevaban sombreros
con las mismas características... En efecto, la carga de connotaciones que pesa
sobre esos signos nos impide considerarlos simplemente arbitrarios.

En realidad, lo que se intenta destacar es que sería inusual encontrar un signo que,
siendo absolutamente natural careciera de ambigüedad alguna... ¿es esto posible?

Se dice, por ejemplo, que levantar un puño cerrado a la altura del hombro es claro
signo de enojo, sin embargo, este mismo gesto, en los círculos izquierdistas de la
década del 30, significaba camaradería y solidaridad proletaria.

La inmersión del mundo en el lenguaje


Los seres humanos, viven un mundo lingüístico tan completo, que existen muy
pocos signos capaces de funcionar correctamente sin una explicación que
utilizando el lenguaje, explique su significado. Aquellos que sí pueden hacerlo
(cómo las señales viales o el código morse) son muy limitados y sólo alcanzan pra
producir un conjunto muy reducido de mensajes. Incluso las viñetas humorísticas,
que pueden parecer a primera vista fomas no lingüísticas de humor, solo cobran
sentido cuando son mediatizadas por el lenguaje. Porque aunque la risa de la
persona que ve la caricatura sea aparentemente instantánea, lo cierto es que el
humor es posible solo cuando ésta realiza internamente un comentario verbalizado
de la misma.

Los Tabúes
Barthes observará así, que nada en la sociedad carece de significado, y en esta línea
avanzará sobre el estudio semiológico de los tabúes.

Para el antropólogo, los tabúes nunca carecen de sentido aún cuando resulten
extravagantes para el observador externo puesto que son un medio a través del
cual la sociedad se habla a sí misma y rara vez tiene una función utlitaria directa.
Según Barthes, es muy probable que el tabú alimentario respecto al consumo de
carne de cerdo de acuerdo al judaísmo o el alcohol entre los musulmanes tenga su
origen en una pauta sanitaria como la de evitar la intoxicación o la borrachera...
sino tan solo operar como diferenciación respecto a otros grupos humanos.
En efecto, la prohibición del alcohol por parte del islam, permitía a los musulmanes
diferenciarse de los cristianos: no es un dato menor que el vino cumpla un papel
central en el ritual de la misa (eucaristía) y el primer milagro de Jesús fuera
precisamente, transformar el agua en vino (Bodas de Caná, Jn 1:1-11).

Del mismo modo, las leyes Kosher (pureza), conforman una serie
de signos dietéticos que se expresan en tabués alimentarios y signos corporales
(circunsición, pelo y barba sin cortar, etc.).

La aplicación de la semiología de Barthes al estudio de los tabués, subrraya la


distinción esencial entre hechos físicos e instituciones o acontecimientos sociales,
mientras que los primeros pueden ser considerados neutros, los segundos siempre
están cargados de significación. La importancia de los tabúes como signos no
puede seprarse de su necesidad de ser mediados por el lenguaje y expresados por
él.