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Los “No Deseados”

Por Isadora Stuven

Setenta y ocho cartas componen los mazos de Tarot contemporáneos.


Cincuenta y seis de estas cartas corresponden a los Arcanos Menores,
veintidós a los Arcanos Mayores y sólo tres de estos últimos hemos tenido
que elegir para desenmarañar todo aquello que permaneció velado en
nosotres durante quizás cuánto tiempo.
Tiene sentido si pensamos que la palabra Arcano, que viene del latín
arcanum, significa precisamente secreto, una cosa oculta, no develada. Por
tanto, los Arcanos Mayores serían los Secretos Mayores, guardados como
mensajes trascendentales para todes y se encontrarían a nuestra
disposición, siempre y cuando nos sintamos preparades para recibirles y
atenderles con la profundidad y responsabilidad que ameritan.
Las cartas que van apareciendo, mostrándose y revelándonos secretos
menores y mayores, son los mensajes que aparecen para cooperarnos en
nuestro viaje personal, en nuestro recorrido del Loco, o la Loca, hacia la
plenitud, hacia lo más recóndito de nosotres mismes.
No es de extrañar que dentro de este camino que algunes hemos decidido
transitar, nos suceda que, al realizar este tipo de ejercicios1nos encontremos
con mensajes que pueden tomarnos por asombro, pues estaban bien
guardados en la caja fuerte de nuestro interior. Y es precisamente por esta
razón, que esta relevante y sencilla acción, nos permite desarrollar no sólo
nuestra intuición en el camino del Tarot, si no que nos permite también ir
conociéndonos, y re-conociendo las murallas que consciente o
inconscientemente hemos ido construyendo para no ser quiénes realmente
somos y queremos ser.
La Rueda de la Fortuna, El Ahorcado y El Juicio
En virtud de lo anterior, me he enfrentado a la situación de observar las
cartas desde una perspectiva que nunca antes me vi enfrentada. Mientras
escuchaba el cómo debíamos realizar el ejercicio, tomé el mazo y mientras
Eve aún seguía dando las instrucciones antes de mirar las cartas con
atención, mientras las sostenía entre mis manos calientes, vinieron a mi
cabeza dos cartas, dos imágenes arquetípicas de forma espontánea: La

1Ejercicioque nos impulsa a elegir al menos un Arcano que nos produzca sensaciones
“negativas” o de desagrado inmediato.
Rueda de la Fortuna y El Ahorcado. La carta del Juicio apareció luego de
repetir el ejercicio observando las cartas arcano por arcano.
Es difícil encontrar las palabras que describan con precisión lo que intuye
la vista, la piel o el corazón. Aquello que todavía no ha sido nombrado por
la mente ni mucho menos, colocado en su lugar dentro de lo consciente, su
lugar en la psiquis y en el alma.
En los siguientes párrafos he intentado plasmar mi sentir y traducir, de la
manera más “neutra” posible, las percepciones de mi alma, de mi ser.
Haciendo un esfuerzo también por dejar a un lado toda preconcepción o
juicio anterior de los arcanos elegidos, todo con el propósito de dejarme
llevar al máximo por la inmensidad de los sentidos y el tarot.
La Rueda de la Fortuna
Puede ser quizás una misteriosa sensación de miedo, temor a lo que esta
carta me transmite. Una cierta falta de control. La sensación de estar
expuesta a la fortuna y al infortunio. ¿Miedo al fracaso? ¿Al no control?
Como si hubiese muchos posibles factores arbitrarios que me llevaran
ineludiblemente al fracaso. Todo lo que no entiendo, no manejo, no sé.
Siento, me obliga a soltar.
El Ahorcado
Entiendo y sostengo que no existen cartas negativas, asimismo, ni
invertidas. Todas las cartas tienen sus extremos correspondientes. Una
carta puede ser interpretada de distintas maneras dependiendo del contexto
de la pregunta y la intención misma de la pregunta formulada. Ahora bien,
el Arcano XII, El Ahorcado, está de por sí en una posición invertida. Pero se
ve cómodo, dominando la situación. Detrás del personaje un sol radiante
que ilumina su cabeza, haciendo equilibrio. ¿Será por la palabra ahorcado?
No me gusta sentir mi cuerpo de cabeza, ni el cielo a mis pies. La carta me
transmite una cierta sensación de ahogo, de vértigo. Es algo que no puedo
explicar.
El Juicio
La sensación llega a mi directamente en forma de lenguaje, el miedo a que
llegue el final de algo, que tenga consecuencias, que alguien me juzgue. Las
personas en la imagen de la carta abren sus brazos como si estuviera
recibiendo una sentencia, un juicio final, y es esa incertidumbre o temor
que se manifiesta en mi inmediatamente, mientras intento neutralizar mi
mente y estimular mi intuición, me siento perturbada por la imagen que
transmite este arcano.