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Un mundo sin arañas

Viendo hacia arriba, hacia el cielo, estaba una araña escondida entre las raíces del árbol que le
servía de casa. Cuando ve lo enorme del tronco y lo lejísimos que se ve la punta, piensa que el
mundo es gigantesco. Con 8 patas y muchísimos pelos que lleva encima, puede sentir las pisadas
de algunos insectos y sabe que su comida favorita camina tranquila, muy cerca de ella.

Se prepara entonces para ir a cazar, su estómago gruñe de hambre y ella empieza a moverse
suave, sin hacer mucho ruido, pero al tiempo muy rápido.

Su próxima víctima, un zancudo, se prepara también para almorzar usando su estilete, un tipo
especial de boca que le sirve para beber la savia del árbol. (¿Saben qué es la savia niños?) Bueno,
por si alguno no lo sabe, les diré que la savia es como la sangre de los árboles, lleva los nutrientes
que el árbol produce a todas sus partes para nutrirse.

Mmmm, pero que rica esta la savia de este joven árbol. Que gran banquete…, se deleitaba el
sancudo, aun sin darse cuenta de que la araña estaba muy cerca.

En ese momento el viento sopló muy fuerte, la araña se apresuró entonces aprovechando el ruido,
dio un gran saltote y ZUAS! Cayó justo encima del zancudo, y de inmediato comenzó a comérselo.

Pero que delicia de bocadillo me he almorzado hoy, pensaba la araña, mientras tomaba sopa de
zancudo.

Mientras tanto, un humano observaba el banquete que se estaba dando el arácnido, con cara de:
fuchi, que feo. Y de un golpetazo, tiro la araña al suelo, lastimándola seriamente. A este hombre
no le gustaban mucho estos bichos peludos de 8 patas, así que se dedicó a acabar con todas las
que veía en el jardín de su casa, sin saber, lo muy malo que eso sería para el mismo.

Pasaron los días y repentinamente, la casa de aquel hombre comenzó a llenarse de zancudos, cada
vez más y más, y más, y más, hasta el punto que se volvió insoportable. No había lugar donde el
hombre no recibiera piquetazos, ni momento en que no escuchará el yyyyyyyyy, zumba que
zumba de los zancudos.

¿Por qué? ¿De donde habrá salido tanto zancudo? Es insoportable, esta casa está llena de bichos
feos, creo que tendré que irme.

Un vecino que pasaba cerca, escuchó el alboroto que hacia este hombre y se detuvo cerca para
decirle:

Oye vecino, te había dicho que matar las arañas que comían los zancudos de tu jardín no era
buena idea.

La cara del hombre se sonrojo entonces, y recordó el día en que estuvo cazando a esos peludos
bichos, a los cuales ahora extrañaba

Mientras tanto, las zancudas, que eran quienes piqueteaban al hombre se le acercaban al oído
para zumbarle:

Muchas gracias buen hombre, como mataste todas las arañas de tu jardín, ahora ellas no nos
comen y hemos logrado llenar el jardín con nuestros hijos, y vienen muchos más, gracias y
disculpa, pero necesito tu sangre para hacer crecer mis huevos. Así que un piquetito más
mmmmmm.

No, mas piquetes no, Arañitas, ayudenmeeeeeeee

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