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UNIVERSIDAD DE LAS FUERZAS ARMADAS-ESPE

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES

EDUCACIÓN INFANTIL

ASIGNATURA: LITERATURA INFANTIL

DOCENTE: MGTR. DENICE BARRIONUEVO

EL TEATRO

Comunicación oral y dramatización

Francisco Galera Noguera50

La dramatización, escenario comunicativo

Dice Juan Cervera que «la Dramatización ofrece al niño la capacidad de proyectarse, de
experimentar nuevas vivencias y de manifestar sentimientos distintos de los propios»51.
Constituye, pues, un vehículo didáctico en el que el alumno se convierte en actor de su propio
proceso de aprendizaje ya que «la participación del niño debe ir mucho más allá de corear una
canción o hacer cabriolas detrás de un payaso o de un gigantón. Debe tener la facultad de
modificar el mismo hecho artístico en el que se le pide que participe»52.

La dramatización utiliza como elemento fundamental el diálogo, el intercambio


comunicativo de pensamientos, inquietudes, sentimientos o deseos entre personas o
personajes. Esta necesidad de comunicación originó la aparición en tiempos remotos del arte
de la representación que culminó entre los griegos con el nacimiento del teatro que, para
algunos investigadores, constituye el arte y el prototipo de la comunicación humana. El
Teatro, comenta Osolsobre, representa «la comunicación humana, por lo tanto comunica
acerca de la comunicación a través de la comunicación: por medio de qué podemos
representar, por medio de qué (o con ayuda de qué) podemos comunicar»53.

La expresión dramática sirve de auténtica comunicación entre los niños. Es fuente de


conocimiento para ellos, desarrolla su capacidad y potencia la espontaneidad, la imaginación
y la sensibilidad. El aula es, en palabras de García del Toro en la obra citada, «una
prolongación de las artes de la representación. En ella se encuentran los elementos
fundamentales del teatro y de la comunicación: el emisor, un docente que hace las veces de un
actor; el mensaje, el material académico que sustituye al texto representado y el receptor, los
estudiantes que se convierten en el público» 54. El aula se transforma así, retomando la idea de
Carlos Lomas, «no ya sólo en el escenario físico del aprendizaje escolar sino también en ese
escenario comunicativo donde se habla y se escucha (...), ese lugar donde unos y otros
conversan»55.

Dramatización, teatro y otras técnicas de comunicación oral

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Conviene matizar, aunque sin entrar en el análisis detallado de las diferentes formas de
dramatización y los pormenores escénicos del teatro, y antes de continuar el desarrollo de
estas ideas, que «la dramatización no es una actuación dramática menor, especie de
domesticación escolar del teatro, sino una actividad con entidad propia en el campo educativo,
distinta y anterior al teatro en un proceso de educación dramática. Luego las palabras teatro y
dramatización no han de sonar nunca como la misma cosa (...). La dramatización es la vía
lenta, pero la única vía, para conseguir la presencia efectiva del teatro en la educación»56.

El teatro, «un género que despierta no solo curiosidad intelectual y estética entre los
entendidos, sino un interés cada vez mayor debido a su espectacularidad y a sus posibilidades
didácticas»57, se centra más en el espectáculo y en el espectador, y la dramatización, en el
proceso para llegar a la representación. Entre ambos existen, siguiendo a Evaristo Carrillo et
al.58, unas:

Il. de Felipe López Salam para La leyenda de las palabras, de Juan Cervera (Valladolid: Miñón, 1983, p. 53).

Semejanzas:

-Se basan en la capacidad de encarnar y desarrollar un papel o un personaje dentro de una


situación ficticia.

-El cuerpo y la voz del intérprete son el medio principal de expresión.

-Uso simbólico del espacio, del tiempo y de los objetos.

-Su contenido versa sobre conflictos humanos.

-Integran lenguajes distintos y poseen un efecto catártico.

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Diferencias:

-En el teatro preocupa el espectáculo como resultado final con su acabado estético-
artístico y su efectividad, lo que exige múltiples ensayos; mientras en la dramatización
interesa el proceso de creación que utiliza ciertas técnicas y elementos del lenguaje teatral
como apoyo lúdico o didáctico.

-En el teatro es esencial el espectador ya que está pensado para su contemplación, en la


dramatización, por el contrario, los «roles» de espectador y actor son intercambiables.

En el aula, especialmente con los niños de los primeros cursos de la Educación Primaria,
prescindiríamos de algunas de las connotaciones asignadas al término teatro ya que lo
realizarían los propios niños en un rincón del aula con los demás compañeros como
espectadores y, al mismo tiempo, como partícipes en el entramado, cobrando mayor interés y
acrecentando la creatividad. La posibilidad de rectificar si se equivocan porque los temas y el
carácter desenfadado lo permiten, convierten esta actividad, en algunos momentos, en un
recurso cercano a la dramatización.

Dramatizar es la actividad en la que uno o varios personajes desarrollan la acción, a


través de monólogos y/o diálogos, valiéndose no sólo de la palabra, sino del gesto, la mímica,
los ademanes, la expresión corporal toda. Los alumnos, a diferencia del teatro, pueden utilizar
espontáneamente el lenguaje59. Para María José del Río «la dramatización se parece mucho a
la representación de papeles, pero requiere un menor grado de espontaneidad (...). No
obstante, la dramatización puede ser un camino intermedio hacia situaciones más naturales
para aquellos alumnos que tengan dificultades notorias para participar en representación de
papeles. Una variante interesante consiste en planear situaciones intermedias en las que los
alumnos más espontáneos improvisan, mientras otros recitan su papel previamente
memorizado»60.

En la dramatización los personajes pueden ser marionetas o títeres, lo que resulta muy
atractivo para los niños pequeños, o los propios alumnos como actores 61. Por tanto, utilizar
marionetas puede servir de ayuda a los tímidos y reservados para desarrollar su capacidad
creativa. Los muñecos actúan como catalizadores y son un medio para expresarse y establecer
relaciones62.

La simulación es otro de los recursos indicados para el desarrollo de la comunicación


oral en los alumnos. Este concepto encaja perfectamente -señala López Valero 63- con el de
dramatización, tal como la entiende Juan Cervera: «Proceso de transformar en drama aquello
que originalmente no lo es. O sea, de transformar en acción convencionalmente repetida lo
que de por sí no es más que un hecho real, un hecho imaginario, una narración, un estado de
ánimo, etc. La dramatización es un gigantesco proceso de codificación múltiple que se sirve
de los distintos recursos expresivos, de los distintos códigos, de nuevas concepciones» 64. De
esta idea deduce López Valero, en el artículo citado, que «cualquier simulación es una
dramatización, aunque en nuestro caso nos interesa sobre todo la de situaciones comunicativas
como pueden ser las fórmulas de cortesía, o escenas de la vida cotidiana: un mercado, hablar
por teléfono, la consulta de un dentista, azafatas y pasajeros en un avión, etc....». Para que
esto se produzca es preciso que el alumno sienta la necesidad de «contar».

Es necesaria la motivación en el niño para que desarrolle su imaginación y practique su


código lingüístico con temas de su interés, no imponiéndole situaciones ajenas a su mundo 65.

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Realizaríamos de esta manera juegos de dramatización en los que los niños representarían
situaciones de la vida real en sus diversos aspectos de comunicación oral, asumiendo los
«roles» o papeles de otros seres como propios, actuando de forma similar e incluso
identificándose con ellos.

Una forma especial de habilidad comunicativa es la lectura dramatizada que constituye


una interesante actividad ya que permite la intervención conjunta de varios lectores. La
distinguiremos de la dramatización realizada de memoria, sobre el escenario, con maquillaje y
vestuario, es decir, del teatro. Para Benjamín Sánchez 66 la dramatización leída tiene algunas
ventajas como: despertar en los alumnos el interés por la lectura dentro de un proceso fácil,
mejorar progresivamente la expresividad y comprensión lectoras y favorecer la disciplina y
cooperación entre los alumnos. Relacionada con esta técnica, Guerrero Ruiz y López Valero,
señalan, entre los posibles ejercicios de dramatización, leer un poema entre dos: uno lee y el
otro gesticula. Para una mejor entonación del alumno, el profesor puede leer el texto, en
primer lugar, como modelo comunicativo e intermediario en el aula. Después de la lectura
dramatizada, cada niño representa a un personaje, caracterizándolo, lo cual constituye un gran
estímulo para continuar con futuras lecturas.

El debate, en cierta manera, refleja una escenificación y se asemeja a una puesta en


escena por la polémica y el enfrentamiento que provocará reacciones en quienes no participan
directamente en el debate, algo parecido a lo que ocurre en la dramatización. Incluso, «la
conferencia, según Goffman, consiste en la ocupación oficial y prolongada de una escena.
Constituye una representación, en el sentido teatral del término, a lo largo del cual el
enunciador expone su punto de vista sobre un tema determinado»67.

Il. de Felipe López Salam para La leyenda de las palabras, de Juan Cervera (Valladolid: Miñón, 1983, p.