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Universidad Pedagógica Nacional

Facultad de Educación
Licenciatura en Psicología y Pedagogía

Trabajo escrito: Ensayo

Elaborado por: Nataly Andrea Castaño

Educación para jóvenes y adultos

En las actuales sociedades avanzadas donde los sujetos se encuentran permeados por
ideales consumistas y productivas, donde el tiempo influye de manera total en la vida de
cada individuo y donde intereses como, ser popular en las redes sociales, adquirir el ultimo
celular del mercado o ganar dinero a toda costa; se yuxtaponen a la posibilidad de adquirir
nuevos conocimientos, aprendizajes y la oportunidad de conocer el mundo; entonces, será
que puede caber la pregunta ¿Qué es la educación para adultos?

Tal cuestión, que si bien, trae consigo distintos puntos de vista, unos un tanto optimistas y
otros no tanto, es el tema principal del presente trabajo; puesto que, por qué no hablar de la
educación para personas que en muchas ocasiones son tomadas como seres incapaces de
aprender y menos aún, estos nuevos aprendizajes “tan sofisticados” del mundo actual.

Respecto a lo anterior, Hannah Arendt (1996) en su texto “Entre el pasado y el futuro:


ocho ejercicios sobre la reflexión política” en el capítulo V sobre la crisis de la educación,
afirma que “el papel desempeñado por la educación en todas las utopías políticas desde los
tiempos antiguos muestra lo natural que parece el hecho de empezar un nuevo mundo con
los que por nacimiento y naturaleza son nuevos” (pág. 188)., los nuevos como ella los
denomina, son quienes apenas llegan a este mundo a explorar y de quienes se tiene la
esperanza al cambio, puesto que los viejos no lograron encontrar las soluciones a todos los
problemas sociales. Así pues, el mundo es pensado ahora para todos, pero principalmente
para los más jóvenes, y más aún, en cuanto a la oportunidad por la duda, por la pregunta y
por adquirir nuevos saberes, porque “los viejos por cuestiones de edad, para qué aprender lo
que en sus tiempos no lograron aprender”. Ese para todos los incluye, en tanto que, se les
permita tener algún conocimiento que los vuelva productivos.

En relación a esto, la educación para adultos es un tema que debe traerse al debate, porque
la pregunta por el saber nos concierne e interesa a todos sin importar la edad, ante esto, el
Decreto 3011 de diciembre de 1997 en el artículo 3º, en los principios básicos de la
educación de adultos, se dice que,
a) Desarrollo Humano Integral, según el cual el joven o el adulto, independientemente del
nivel educativo alcanzado o de otros factores como edad, género, raza, ideología o
condiciones personales, es un ser en permanente evolución y perfeccionamiento, dotado de
capacidades y potencialidades que lo habilitan como sujeto activo y participante de su
proceso educativo, con aspiración permanente al mejoramiento de su calidad de vida.

Con respecto a esto afirma que la educación para los adultos normalmente responde a una
opción estatal que debe hacerse en un tiempo determinando, sin embargo esta debe
concebirse como “la posibilidad y la obligación de crear espacios de esperanza y
desarrollo, para la criticidad y la proposición, para gestar cambios sociales y conciencia
de nación y para crecer individuos y como sociedad…” (pág.46). Por tanto, este tipo de
educación, es una posible entrada para que cada individuo realice una introspección y
configure nuevos significados que le permitan ver el mundo que lo rodea de manera crítica,
que lo conlleve a una reflexión de la misma. Ante esto, en este mismo texto, se cita a Freire
(citado por Requejo Osorio, 1965) quien afirma que, “educar supone crear la capacidad de
una conciencia crítica como proceso de liberación que conlleva develar las razones de la
situación histórica para construir una acción transformadora de esta realidad…” (Pag75-
76).

Así pues, se hace necesario formar individuos con criticidad, que les permita transformar su
propia realidad, y buscar soluciones ante cada desafío que el mundo les presenta, por tanto,
es ineludible la creación de un mundo que nos incluya a todos y que se nos permita tener la
posibilidad de conocer y aprender, sin excepción alguna, “porque la educación es una
respuesta a la inconclusión, a la búsqueda de completud, ella se posibilita porque el ser
humano se siente y mira como ser inacabado, entonces recurre a la curiosidad, a la
pregunta”. ( , pág. 49).

En el capítulo II del Decreto 3011 en el artículo 6º precisamente se establece esto como


derecho, puesto que dice que,

Para efectos del presente decreto la alfabetización es un proceso formativo tendiente a que las
personas desarrollen la capacidad de interpretar la realidad y de actuar, de manera
transformadora, en su contexto, haciendo uso creativo de los conocimientos, valores y
habilidades a través de la lectura, escritura, matemática básica y la cultura propia de su
comunidad.

No obstante, aunque si bien, esto se establece como un derecho, socialmente se identifican


problemas de deserción y analfabetismo principalmente en los países en vía de desarrollo.
En la Declaración mundial sobre la educación para todos, se manifiesta que, más de la
tercera parte de los adultos del mundo no tienen acceso al conocimiento, ni a las nuevas
tecnologías que les permitirían mejorar su calidad de vida. (, pág. 58).

Este tipo de situaciones, conlleva la necesidad de revisar los distintos desafíos que tenemos
como nación y la pertinencia de hacer un cambio, pues sin cocimiento es imposible el
desarrollo personal y el mejoramiento social.
Además de esto, la educación tanto para jóvenes como para adultos no solo permite el
crecimiento individual sino que al mismo tiempo, se relaciona e involucra las posibilidades
sociales, que traen consigo la constitución del ser individual. Por tanto, es necesario que la
sociedad les de las condiciones necesarias para que los adultos puedan acceder de manera
óptima a la educación. Ante esto, el Decreto 3011 en el artículo 3º del capítulo 1, uno de los
principios es la flexibilidad, donde expone que, las condiciones pedagógicas y
administrativas que se establezcan deberán atender al desarrollo físico y psicológico del
joven o del adulto, así como a las características de su medio cultural, social y laboral.

Para concluir, el ser humano es un ser en constante construcción con la necesidad de


conocer el mundo que lo rodea y hacer de él un espacio de aprendizaje, donde se permita un
dialogo de saberes entre sujetos y la posibilidad de desarrollar la capacidad de participación
en los elementos básicos de la vida social. Asimismo, es necesario mejorar las condiciones
de vida de los individuos pues la vida del adulto está en plena experiencia y vivencia.

Referencias Bibliográficas

ARENDT, H. (2008) La crisis de la educación, en Entre el pasado y el futuro. Barcelona:


Editorial Península.

Decreto 3011 por el cual se establece normas para el ofrecimiento de la educación de


adultos y se dictan otras disposiciones. Ministerio de Educación Nacional. Dado en Santa
Fe de Bogotá, D. C., a 19 de diciembre de 1997.