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Diferencias entre el DSM4 – DSM5

El desarrollo del lenguaje es uno de los aspectos neuroevolutivos más importantes. Es


el medio a través del cual los niños comienzan a comunicarse con su entorno inmediato
– la familia – y los compañeros de la guardería. Su desarrollo cognitivo y emocional
pueden verse comprometidos dependiendo de la calidad de su implementación (“el
lenguaje es el alimento de la inteligencia”), aunque no todas las dificultades son
decisivas por igual. Muchas de las dificultades encontradas presentan un componente
genético y la mayoría obedecen a causas obstétrico-perinatales o desconocidas.
En el desarrollo de la comunicación verbal encontramos varios elementos básicos: la
pronunciación, la producción/expresión, la compresión y la pragmática. A lo largo de la
historia se han ido clasificando los trastornos del lenguaje en función de las anomalías
encontradas en uno o varios de estos elementos y teniendo en cuenta las bases
cerebrales que las codifican. En este post no hablaré del tartamudeo por considerarlo
diferente en cuanto a etiopatogenia y evolución.

Trastorno de la pronunciación
Se refiere a las dislalias o pronunciación anómala de las palabras (especialmente las que
contienen sílabas trabadas) sin que se encuentren anomalías médicas que lo justifiquen
(el paladar ojival o hendido, la dispraxia bucofacial y el frenillo lingual o anquiloglosia
son las más frecuentes). Cuando no encontramos ninguna causa médica que las
explique, decimos que son funcionales. Cuando existe una causa médica se le
denominan orgánicas. Normalmente, las funcionales se resuelven bastante bien con la
intervención logopédica.

Tanto el DSM 5 como el DSM IV lo denominan denominan trastorno fonológico.


Contrariamente a los trastornos siguientes, el trastorno fonológico queda mejor
precisado clínicamente en el DSM 5 que en el DSM – IV. Ambas versiones especifican
que es un trastorno de la producción fonológica, que debe producir un grado de
interferencia significativo en la comunicación social, en el rendimiento académico o
laboral. El DSM 5 precisa que su presentación se produce en las primeras etapas del
desarrollo. Ambos incluyen como criterios de exclusión cualquier condición médica que
pueda explicarlo.
Trastorno de la producción/expresión del lenguaje.

Este trastorno desaparece del DSM 5 que queda incluido en la categoría Trastorno del
Lenguaje. En el DSM IV se definía como la presencia de un lenguaje muy limitado, con
errores en los tiempo verbales, dificultades en la memorización de palabras o en la
elaboración de frases que por su longitud y/o complejidad son apropiadas para la edad.
Debía causar interferencia en el rendimiento académico o laboral y en la comunicación
social.

Se descartaba el diagnóstico, en cuanto tal, si existía una causa médica o un retraso


mental que lo explicara.

Trastorno de la comprensión del lenguaje.


En el DSM – IV queda incluido en la categoría Trastorno Mixto del Lenguaje Receptivo –
Expresivo. Igualmente, esta categoría desaparece en el DSM 5 quedando incluida en
Trastorno del Lenguaje.

Los síntomas del trastorno mixto incluían a los del trastorno expresivo , además de la
presencia de dificultades para comprender las palabras, las frases o tipos específicos de
palabras. Igualmente su interferencia debe ser significativa en el rendimiento escolar,
laboral y comunicación social.

Como en todas las situaciones anteriores se descarta el diagnóstico propiamente dicho


cuando existe alguna causa médica o retraso mental que lo expliquen, debiendo quedar
reflejada en el eje III.

Por tanto, en el DSM 5 desaparecen como categorías diagnósticas, tanto el Trastorno


expresivo del lenguaje, como el Trastorno mixto del lenguaje receptivo – expresivo.
Como primera observación apuntamos que si ya, desde el punto de vista clínico-
terapéutico, la clasificación del DSM IV pecaba de reduccionismo, en el DSM 5, este se
acentúa aún más. Puede que para registros estadísticos de prevalencia pueda ser útil,
pero para la clínica y su implicación en la planificación del abordaje terapéutico es muy
deficiente ya que ha construido un cajón de sastre en donde ha incluido, tanto a los
diferentes trastornos de la producción del lenguaje como a diversos trastorno
relacionados con la comprensión del mismo.

Trastorno de la comunicación social (pragmático).


El DSM 5 introduce esta nueva categoría que era necesaria por varias razones. La
primera , es que bastantes pacientes con un trastorno previo de la compresión del
lenguaje (categoría que al mismo tiempo elimina en esta versión) pueden evolucionar
hacia un trastorno pragmático de la comunicación. La segunda se refiere a que bastantes
pacientes que eran previamente diagnosticados de síndrome de Asperger o autismo de
alto funcionamiento, quedan mejor reflejados clínicamente en esta categoría que en la
de trastorno del espectro autista. (lea el post correspondiente).
Observaciones a la clasificación de los Trastornos de la Comunicación del DSM 5.

Ni el DSM IV, ni la versión 5, se desarrollan las categoría diagnósticas sobre los trastornos
del desarrollo del lenguaje de forma que puedan ser útiles para la clínica y para la
intervención terapéutica (logopédica) debido a su reduccionismo. Sólo resultan útiles
para estudios de prevalencia que indaguen sobre esta problemática del desarrollo de
forma general y pensando más en la necesidad de recursos que en la clínica.
Las disfasias del desarrollo, especialmente todos los problemas de compresión del
lenguaje quedan diluidas en la categoría “Trastorno del lenguaje”, perdiendo toda su
especificidad, ¡tan importante para la intervención logopédica! y para la evaluación
pronóstica.
Al incluir en la categoría del “trastornos del lenguaje” los errores en la escritura
entorpece el diagnóstico de los trastornos de la lecto-escritura, obligándonos a realizar
el doble diagnóstico en algunos casos.
Considero muy positivo la nueva categoría “trastorno de la comunicación (pragmático),
ya que es una realidad clínica que servirá para futuras investigaciones, tanto
etiopatogénicas como de aplicación terapéutica.
La clasificación propuesta en el DSM 5 no facilita las investigaciones etiopatogénicas en
las otras categorías ya que ha construido cajón de sastre que las incluye y que les resta
especificidad. Esta falta de especificidad produce errores en los diseños de investigación
(sesgo de selección) que son insalvables estadísticamente.

Diagnóstico
El diagnóstico está a cargo de un profesional de salud capacitado en la evaluación y
tratamiento de niños y adultos con trastornos del habla y del lenguaje (logopeda). El
logopeda observa el habla del niño o del adulto en distintos tipos de situaciones.

Si eres el padre o la madre


Si eres el padre o la madre de un niño que tartamudea, el médico o el logopeda pueden:

Hacer preguntas sobre los antecedentes de salud de tu hijo, entre ellos, cuándo
comenzó a tartamudear y cuándo es más frecuente el tartamudeo
Hacer preguntas sobre cómo el tartamudeo afecta la vida de tu hijo, como las relaciones
con los demás y el desempeño escolar
Hablar con tu hijo y pedirle que lea en voz alta para detectar diferencias sutiles en el
habla
Diferenciar entre la repetición de sílabas y la mala pronunciación de palabras, que son
normales en los niños pequeños, y el tartamudeo, que es probable que sea una
enfermedad a largo plazo
Descartar una afección de fondo que pueda causar el habla irregular, como el síndrome
de Tourette
Si eres un adulto que tartamudea
Si eres un adulto que tartamudea, el médico o el logopeda pueden:

Hacer preguntas sobre los antecedentes de salud, entre ellas, cuándo comenzaste a
tartamudear y cuándo es más frecuente el tartamudeo
Descartar una enfermedad no diagnosticada que podría causar el tartamudeo
Querer saber qué tratamientos has probado en el pasado, lo que puede ayudar a
determinar qué tipo de enfoque de tratamiento puede ser más adecuado
Hacer preguntas para conocer mejor cómo te afecta el tartamudeo
Querer saber cómo el tartamudeo ha afectado tus relaciones, desempeño escolar,
desarrollo profesional y otras áreas de tu vida, y cuánto estrés te causa
TRATAMIENTO
Después de que el logopeda realice una evaluación exhaustiva, puede tomarse una
decisión acerca de cuál es mejor enfoque del tratamiento. Existen varios enfoques
diferentes para tratar a los niños y a los adultos que tartamudean. Un método —o una
combinación de estos— que resulta efectivo para un paciente puede no serlo para otro,
debido a que los problemas y las necesidades varían según la persona.

Es posible que el tratamiento no elimine el tartamudeo por completo, pero puede


enseñar técnicas que ayuden a:

Mejorar la fluidez al hablar


Lograr una comunicación eficaz
Participar plenamente en la escuela, el trabajo y actividades sociales
Estos son algunos ejemplos de enfoques de tratamiento —no están presentados según
el grado de efectividad—:
Terapia del habla. La terapia del habla te enseña a reducir la velocidad del habla y a
detectar cuándo tartamudeas. Al principio, es posible que hables demasiado lento y en
forma pausada, pero, con el tiempo, podrás lograr un patrón del habla mucho más
natural.
Dispositivos electrónicos. Existen varios dispositivos electrónicos disponibles para
mejorar la fluidez. La recepción retrasada del sonido hace que tengas que disminuir la
velocidad del habla; de lo contario, el discurso se escuchará distorsionado a través de la
máquina. Hay otro método que imita el habla para que suene como si hablaras al
unísono con alguien más. Hay algunos dispositivos electrónicos pequeños que se llevan
puestos durante las actividades cotidianas. Pídele a un logopeda que te oriente en la
elección de un dispositivo.
Terapia cognitiva conductual. Este tipo de psicoterapia te puede enseñar a identificar y
a modificar las formas de pensamiento que podrían empeorar la tartamudez. También
te puede ayudar a resolver los problemas de estrés, ansiedad o autoestima relacionados
con este trastorno.
Interacción padres-hijos. La participación de los padres en la práctica de técnicas en el
hogar es fundamental para ayudar a los niños a afrontar la tartamudez, en especial, con
algunos métodos. Sigue las pautas del logopeda para determinar cuál es el mejor
enfoque para tu hijo.
Medicamentos
Aunque se probaron algunos medicamentos para tratar la tartamudez, aún no se ha
comprobado que alguna droga sea efectiva para resolver el problema.

Estrategias de afrontamiento y apoyo


Si tu hijo tartamudea, estos consejos pueden ayudar:

Escucha atentamente a tu hijo. Mantén contacto visual natural cuando habla.


Espera a que tu hijo diga la palabra que está intentando decir. No interrumpas para
completar la oración o el pensamiento.
Reserva tiempo para hablar con tu hijo sin distracciones. La hora de las comidas puede
ser una buena oportunidad para conversar.
Habla lentamente, sin apuro. Si hablas de esta manera, tu hijo a menudo hará lo mismo,
lo que puede ayudar a disminuir el tartamudeo.
Habla por turnos. Motiva a todos los integrantes de la familia a escuchar bien y hablar
por turnos.
Procura un ambiente de calma. Haz lo posible por crear una atmósfera relajada y calma
en el hogar en la que tu hijo se sienta cómodo para hablar libremente.
No te concentres en el tartamudeo de tu hijo. Intenta no dirigir la atención al
tartamudeo durante las interacciones diarias. No expongas a tu hijo a situaciones que
generen un sentido de urgencia, presión o necesidad de apurarse, o que requieran que
tu hijo hable frente a otras personas.
Ofrece elogios en lugar de críticas. Es mejor elogiar a tu hijo por hablar claramente que
dirigir la atención al tartamudeo. Si decides corregir el habla de tu hijo, hazlo de manera
amable y positiva.
Acepta a tu hijo tal como es. No reacciones negativamente ni critiques o castigues a tu
hijo por tartamudear. Esto puede incrementar sus sentimientos de inseguridad y
timidez. El apoyo y el aliento pueden marcar una gran diferencia.
Conexión con otras personas
Es posible que a los niños, padres y adultos que tartamudean les resulte útil conectarse
con otras personas que tartamudean o que tienen hijos que tartamudean. Varias
organizaciones ofrecen grupos de apoyo. Además de ofrecer estimulación, los miembros
del grupo de apoyo pueden brindar asesoramiento y consejos de superación que podrías
no haber considerado.