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Campus Acayucan

Ingeniería en sistemas de producción agropecuaria (distancia)


Actividad teórica
Experiencia educativa Docente
Edafología Retureta Aponte Alejandro

Alumna
Bernabé Sánchez Lizeth Jhoana
Antecedentes históricos de la edafología
Etapa inicial

Nacimiento de la agricultura se da en tres zonas de origen. La primera es el llamado


creciente fértil entre el Mar Mediterráneo y el Golfo Pérsico. La segunda zona es la
americana y la tercera zona es la asiática. En las primeras civilizaciones, la extensión e
intensificación de los cultivos, que permitió la existencia de grandes naciones, como las asentadas
en Mesopotamia o en el Valle Nilo, en el Altiplano de México o en los Andes, no parece que fuera
seguida de un conocimiento suficiente acerca de los suelos y sus principales propiedades.

La sucesión de diversas civilizaciones en Mesopotamia se basó en la agricultura bajo


riego en climas desérticos y subdesérticos.

La agricultura en la que el suelo recibe una atención acorde con los


n i v e l e s d e l conocimiento de la época greco-latina. Donde prestan especial atención al suelo con
la nutrición de las plantas, en esa época donde la base del conocimiento era la física de Aristóteles
se atribuye al suelo cuatro propiedades fundamentales: calor, sequedad, frío humedad. En Grecia
clásica el tema del suelo ha sido tratado por algunos con suficiente extensión y acertado con sentido crítico, obras:

La Agricultura en la Roma Antigua, García- Badell (1951) realiza un estudio detenido
y sistemático de los trabajos de los principales autores.
 Caton, Marco, Porcio escribe su tratado “De Re Rustica” que parece impulsado por la
competencia griega en la agricultura.
 Varron, Marco Torrencia, establece la clasificación de los suelos de neta influencialitológica con las
categorías que se subdivide en tres grupos. Su obra se titula Libri tres “Rerum Resticarun”.
 Virgilio, Publio Virgilio Marón, escribe las Geórgicas, tuvieron gran difusión a que han sido
objeto de numerosos estudios.
 Columela, Lucio Junio Moderato. Estudia y clasifica los suelos y el empleo de
ensayos, para caracterizar sus propiedades, puede ser como un percusor de la ciencia
edafológica.

Edad moderna al renacimiento

Obras:
 Agricultura General por Gabriel Alonso Herrera, es meritoria en cuanto al aspecto
edafológico donde se aborda el estudio de la agricultura.
 Helmont (1577-1644) descubre el bióxido de carbono y demuestra el papel
fundamental en la alimentación de la planta.
 Bernard Paliisy (1510-1590) destaca la importancia del suelo como suministrador de sales y señala la
necesidad de restricciones a la planta.
 Olivier de Serres, en su obra habla de los suelos y presenta u
n a b u e n a recopilación de las propiedades físicas del suelo y considera al
estiércol como fuente de calor.

Etapa precientífica

 En esta época se aborda especialmente la Agronomía como la futura ciencia.


 Garcilaso de la Vega /1549-1617) da a conocer el guano del Perú como fertilizante natural.
 Johan Rudolph indica el valor correlativo del nitrato de potasio.
 Lavoisier (1743-1794) precursor de la nutrición mineral de las plantas.

Inicio de la agronomía y de la edafología

 En 1840 Justus von Liebig (1803-1873) en su obra “Química en relación con la agricultura
y el crecimiento de las plantas” presenta la nutrición mineral de las plantas.
 Thompson (1850) es el primero en estudiar de forma sistemática el intercambio catiónico.
 Liebig enunció la ley del mínimo, método científico o baconiano al tema de la
nutrición de las plantas.
 Jean Baptiste Boussingault (1802-1887) consolida la agronomía como ciencia. Considera
que los elementos químicos se encuentran en el suelo bajo dos formas de comportamientos asimilables y
no asimilables por las plantas.

El conocimiento del suelo va perfilando cada vez más su personalidad y es Karl Sprengelquien en 1837 publica
el primer libro de edafología, bajo el título de Bondenkunde y se considera el fundador de la ciencia
del suelo. El alemán Frank Albert Fallou emplea por primera vez el término pedologie, en su obra
Pedologie Oder Allgemeine und besonderaBodenkunde 1862. Propone al suelo como un ente natural, por lo
que algunos autores lo consideran el fundador de la Edafología.

Dokuchaev (1846-1903)
E n s u t e s i s E l C h e r n o s e m r u s o c o n t i e n e l a m e t o d o l o g í a y contenido de lo
constituye la ciencia del suelo, a partir de ese momento, es
aceptadac o m o e l h i t o i n i c i a l d e l a E d a f o l o g í a . L o s d i s c í p u l o s d e D o k u c h a e v c
o m o : N i k o l a , Mikhallovitch desarrolla los conceptos de zonalidad, intrazonalidad y azonalidad
de los suelos que fueron la base de muchas clasificaciones hasta 1960. En 1906
EugeneWoldemar Hilgard perfecciona el estudio de las muestras del suelo en el laboratorio y otras
aportaciones.

El desarrollo de los conocimientos y los avances en la clasificación y la cartografía de los suelos


en los Estados Unidos han sido objetos detallados estudios debidos a Cline (1979) y Simonson
(1987). El grupo Baldwing Kellog y Thorp 1938 presentan un nuevo sistema de clasificaciones de
suelos, basados en los criterios de zonalidad climática.

En Alemania, Emil Ramunn publican el libro Edafología forestal y teoría de la distribución de los
suelos sirvió para impulsar el desarrollo de la Edafología en la Europa del Oeste. Ala iniciativa de
los científicos de la Sociedad se debe en buena parte una de las
laboresd e c o o p e r a c i ó n i n t e r n a c i o n a l q u e m á s h a n c o n t r i b u i d o e n l o s ú l t i m o s
t i e m p o s , l a confección del mapa de los suelos del mundo a escala 1: 5 000 000. En Francia
AlbertD e m o l o n a g r ó n o m o f í s i c o q u i e n s u o b r a “ D yn a m i q u e d u s o l ” h a c o n t r
i b u i d o a l a formación de generaciones enteras sobre estos temas y han permitido una
conexión importante con esta escuela edafológica.

Gilbert Wooding Robinson ha sido uno de los más firmes puntuales de la Edafología
genética, sobre todo a través de su obra “suelos, su origen, clasificación y constitución “que han
influido en otros países europeos. Una recuperación importante para España fue el apoyo que presto H. del
Villar para la elaboración del primer mapa de suelos de E u r o p a a e s c a l a 1 . 1 0 0 0 0
0 0 0 e n 1 9 2 7 . F . A v a n B a r e n l l e v o c o n g r a n a c i e r t o s u experiencia en suelos tropicales
demostrada a través de su obra “Tropical Soils”.

En los Estados Unidos de Norte América el desarrollo de las principales ramas de la


edafología, uno de los temas en que los edafólogos norteamericanos han tenido una
intervención del suelo, cuyo enfoque inicial se debe a Hugh Hammong Bennet (1881-1960). El
empleo de la ecuación universal de pérdida de suelos constituye un excelente punto de partida para
posteriores progresos y en todo caso un esquema conceptual y un instrumento de análisis de los procesos
erosivos. En el tema de la física de los suelos el enfoque conceptual que plantea Edgar Buckingham (1867-
1940) ha permitido orientar el desarrollo posterior de los estudios del agua del suelo. Una figura muy
destacada fue Huguet botánico y edafólogo, quien fue el primero en introducir ciencia del suelo
como más general “pedología” y finalmente “Edafología” ya que la raíz pedios se aplica más b i e n
al terreno o suelo sobre el que se está y edafos corresponde al concepto del
asentamiento de las raíces de las plantas.
Importancia de la ciencia del suelo
Por la importancia socioeconómica de la pedología, edafología en el desarrollo integral de un país
implicado en:
producir alimentos y fibra (problema socioeconómico más que agronómico);
necesitamos conservar el suelo, ecosistemas y fuentes de agua para que generaciones
futuras puedan tener acceso a estos recursos naturales esenciales;
necesario para construir carreteras, edificios y ciudades vinculados a un desarrollo urbano
ordenado.
Y porque necesitamos comprender procesos que ocurrieron durante su formación y que ocurren
dentro del suelo durante su uso como una motivación científica.
¿Por qué estudiar el suelo?
Provee de agua para agricultura y para la población
Transforma, sanea y diluye los desechos de patógenos existentes
Reducción del dióxido de carbono atmosférico y de los desechos producidos por las plantas
Cambios del albedo (razón entre la energía incidente sobre una superficie y la energía
luminosa que difunde por reflexión) y de la capacidad de acumular calor
Hábitat y reserva de organismos de interés económico
En áreas específicas para infiltración de agua de lluvia (en jardines urbanos)
Del punto de vista agrícola, implica estudiarlo para el uso racional en el manejo y cultivos
adecuados, así como para racionalizar proyectos de riego, para conocer efectos de
compactación y/o prácticas agrícolas del suelo en la productividad del cultivo, mostrando
la necesidad de un tratamiento multidisciplinar.

Los criterios edafológicos y podológicos


Pedología. - Significa Ciencia del Suelo
Edafología. - Ciencia que se encarga del estudio del suelo

«pedología» y «edafología» son sinónimos, la utilización de estos términos por los especialistas
establece una diferencia clara en su significación. Así, la pedología estudia la descripción, génesis
y clasificación de los suelos mientras que la edafología es la ciencia que trata del suelo únicamente
en tanto que medio vital para los seres vivos. En este sentido, la pedología es una especialización
de la geología del cuaternario que trata del suelo, mientras que la edafología constituye una
especialización de la ecología que trata del estudio de las relaciones y las interacciones de los
organismos animales y vegetales, extremadamente variados y numerosos, que se desarrollan en el
suelo (organismos llamados «endógenos») o sobre el suelo.

Conceptos básicos:
Suelo:
El suelo, en su significado tradicional, se considera como el medio natural para el desarrollo de las
plantas y está limitado en profundidad hasta donde penetran las raíces.
La definición anterior es muy útil para relacionar a la Ciencia del Suelo con el conocimiento
empírico del agro mexicano. Para el productor nacional el término “tierra” es equivalente a “suelo”.
Tierra es la capa donde se desarrollan sus cultivos. Williams y Ortíz (1981) consideraron esta
definición como bidimensional y mencionan que para la moderna Ciencia del Suelo el concepto es
tridimensional al definirlo como cuerpo natural de tal manera que al referirnos al mismo objeto el
técnico lo entiende de una forma y el productor de otra, lo cual origina una ruptura de la
comunicación entre ambos. Esta situación es importante considerarla si queremos realmente aplicar
conocimientos técnicos en nuestro país
Desde el punto de vista técnico, suelo de acuerdo con Ortíz y Cuanalo (1981) puede definirse como:
“un cuerpo natural que se encuentra sobre la superficie de la corteza terrestre conteniendo materia
viva y soportando o siendo capaz de soportar plantas”.
Los suelos a diferencia de plantas y animales, con frecuencia no muestran límites bien definidos,
sino que en muchos casos se aprecia una variación continua y sus límites son establecidos por una
definición que resulta útil desde el punto de vista de su uso y manejo. De esta manera, la abstracción
de dar límites claros y precisos a los suelos, debe entenderse como un artificio para su estudio y
clasificación.
En general, el término suelo se refiere a la superficie suelta de la Tierra y de la Luna,
distinguiéndola de la roca sólida. Mucha gente, cuando piensa en la palabra suelo, tiene en mente
el material que nutre y sostiene a las plantas en crecimiento. Esa acepción es aún más general, ya
que se aplica no únicamente en su sentido más común, sino también a rocas, al agua, la nieve y aun
al aire, todos ellos capaces de sostener vida vegetal. El agricultor, desde luego, tiene un concepto
más práctico del suelo y lo considera como el medio en que crecen los cultivos. Por otra parte, para
el ingeniero civil el suelo es el material que sostiene edificios y caminos. En breve, la palabra suelo
tiene muchos significados y a través del texto se usa en diversos sentidos.
El suelo como la tierra que pisamos.
Los hombres más antiguos deben haber considerado al suelo como el terreno que sostenía sus
movimientos y su habitación. Los suelos influyeron en la ubicación de las sendas y los
campamentos. Es indudable que la humanidad primitiva reconoció la capacidad variable de las
diferentes áreas para producir plantas y animales, pero es poco probable que haya asociado esas
diferencias con diferencias de suelo.
El reconocimiento del suelo como un medio para el crecimiento de las plantas fue muy posterior.
El suelo como medio para el crecimiento de las plantas.
Con el inicio de la agricultura, hace unos 10 000 años, el hombre empezó a considerar al suelo
como un medio para el desarrollo de las plantas. Para el año 3000 a. de J.C. ya existían aldeas tan
al norte como en Escandinavia en Europa. Esos primeros agricultores reconocieron diferencias en
los suelos y mostraron predilección por los suelos limosos (suelos desarrollados de loess, un limo
arrastrado por el viento).
Se cree que la clasificación de suelos más antiguas se desarrolló en China hace 4000 a 5000 años.
La clasificación se basaba en la capacidad de los suelos para producir cosechas y se utilizaba para
determinar los impestos. Los griegos y los romanos también reconocieron las diferencias de los
suelos para la agricultura, desarrollando diversas prácticas de manejo de ellos que todavía se
utilizan. De todos los conceptos del suelo, el de mayor importancia para la mayoría de la gente, es
aquel en que se le considera como medio para el desarrollo de las plantas. Cada día que pasa, con
el crecimiento incesante de la población mundial, ese concepto adquiere mayor importancia.
El suelo como una capa de roca intemperizada.
Los geólogos se empezaron a interesar en el suelo como un producto de intemperización.
En los E.U.A., las primeras investigaciones científicas de los suelos estuvieron dominadas por
geólogos, quienes clasificaron a los suelos como residuales, aluviales, calizos, silíceos, arenosos,
arcillosos, etc. Se reconoció la adición de materia orgánica en la parte superior de la capa
intemperizada y se vino a considerar al suelo como la capa intemperizada o regolito.
Como el regolito está expuesto a erosión y finalmente es transportado al océano, se puede decir
que el suelo es “roca en camino al océano”. Sin embargo, en su recorrido el suelo sirve como medio
para el crecimiento de las plantas.
El suelo es la capa de materiales orgánicos y minerales que cubre la corteza terrestre y en la cual
las plantas desarrollan sus raíces y toman los alimentos que les son necesarios para su nutrición.
Los procesos físicos, químicos y biológicos que intervienen en la formación de los suelos están
gobernados por factores del medio ambiente tales como el clima y la vegetación. Ellos actúan en
forma combinada y variable, de manera que los suelos resultantes de su acción son complejos
organismos sujetos a mudanza continua y que nunca alcanzan una condición estática. Su
permanente evolución puede dividirse en etapas que, como las de cualquier organismo, se
denominan juventud, madurez y vejez.
Perfil:
Cuando se hace un corte vertical en un terreno se observa una serie de capas superpuestas
perfectamente diferenciadas, con características físicas y químicas variadas, a las cuales se les da
el nombre de horizontes. El conjunto de horizontes constituye el llamado perfil del suelo.
Horizonte:
Una capa de suelo o de material de suelo aproximadamente paralela a la superficie del terreno y
que difiere de capas adyacentes genéticamente relacionadas con ella en propiedades físicas,
químicas y biológicas o en características como el color, estructura, textura, tipo y número de
organismos presentes, grado de acidez o alcalinidad, etc.
Cuando se describe un suelo en el campo, es subdividido en capas u horizontes, que son
aproximadamente paralelas a la superficie.
Un horizonte es considerado de diagnóstico cuando reúne un conjunto de propiedades definidas
cuantitativamente, que son consecuencia de los procesos formadores del suelo. Esta condición es
la base para que la clasificación se realice sobre principios generales de génesis de suelo. De esta
manera, se asegura objetividad en el proceso, ya que los procesos de formación no son usados por
sí mismos como un criterio, sino más bien sus efectos, expresados en términos de propiedades
morfológicas que tienen un valor de identificación.

Etapas de la formación del suelo


Aunque no existe una manera única y ordenada de formación de los suelos, al menos teóricamente
podríamos considerar tres etapas de acuerdo con el tipo de intemperismo, de la forma: Al quedar
expuestas las rocas al ambiente se inicia un proceso de desintegración (intemperismo físico),
siguiéndole un proceso de descomposición (intemperismo químico) y finalmente la invasión de
vegetación (intemperismo bioquímico).
El intemperismo físico que rompe y desmenuza a la roca puede llevarse a cabo por la acción del
agua, la temperatura y la gravedad, solos o combinados. Por ejemplo, al introducirse agua en una
grieta de una roca y congelarse, como es sabido incrementará su volumen y puede ejercer una
presión de 146 Kg/cm2. Lo cual favorecerá la desintegración de la roca. Otro caso puede ser el
calentamiento y enfriamiento, como todos los cuerpos son elásticos. Las rocas y principalmente
los minerales que las integran tenderán a expandirse y contraerse en forma diferencial, es decir
unos más rápidos que otros, lo que origina nuevamente presiones. De tal manera que al final de
esta etapa se tendrían fracciones de roca.
La siguiente etapa corresponde al intemperismo químico por medio de reacciones como hidrólisis,
hidratación, oxidación, reducción, carbonatación y solución, que originan cambios de solubilidad
o de las estructuras de los materiales.
Finalmente, intemperismo bioquímico es la invasión de la vegetación donde se produce la aparición
de un nuevo material, la materia orgánica que provoca cambios bioquímicos en el suelo. Además,
el agua de lluvia al atravesar a estos materiales provoca migraciones de arcillas y de materia
orgánica que dan por resultado la diferenciación de capas, mejor conocidas como horizontes.
La mayor proporción del suelo está formada de materia mineral, la cual proviene de la
descomposición de las rocas. La corteza terrestre está cubierta de materiales sueltos no
consolidados los cuales constituyen el llamado “manto rocoso”, en cuya composición química
participan los elementos enumerados en el siguiente Cuadro:
ELEMENTOS QUE FORMAN LA CORTEZA

ELEMENTOS %

Oxígeno 46.4
Sílice 27.6
Aluminio 8.1
Hierro 5.1
Calcio 3.6
Magnesio 2.1
Sodio 2.8
Potasio 2.6

98.3 %

Otros elementos (titanio, hidrógeno, fósforo, manganeso)1.7 %

Horizontes genéticos (Horizontes principales).


Horizontes orgánicos.
H - Horizonte dominado por el material orgánico formado de acumulaciones de este material no
descompuesto o parcialmente descompuesto sobre la superficie del suelo. Todos los horizontes H
están saturados con agua por periodos prolongados o estuvieron saturados con agua, pero están
ahora artificialmente drenados. Un horizonte H puede estar en la superficie de un suelo mineral o
enterrado a cualquier profundidad.
O - Horizonte orgánico de suelos minerales. Formado por el material orgánico que se encuentra
sobre la superficie y cuyo espesor generalmente varía entre 2 y 10 cm. En un suelo que haya
permanecido largos años cubierto de bosque, se pueden distinguir en este delgado horizonte varias
capas: en la parte superior hojas, tallos y otros residuos orgánicos caídos recientemente que aún no
muestran signos de descomposición: más abajo, material de esta misma clase que ya ha comenzado
a desintegrarse, de color pardo obscuro y en el cual aún puede distinguirse el material original y,
por último, una tercera capa de materia orgánica, de color negro o pardo obscuro, de material
completamente desintegrado y amorfo que se denomina humus.
O1 - Horizonte orgánico en el cual la forma original del material vegetal es visible a simple vista.
O2 - Horizonte orgánico en los cuales la forma original del material vegetal o animal no puede ser
reconocida a simple vista.
Horizontes minerales
Los horizontes minerales contienen menos de 30 % de materia orgánica si la fracción mineral
contiene más de 50 % de arcilla o menos de 20 % del material orgánico si la fracción mineral no
tiene arcilla. Contenidos de arcilla intermedios requiere contenidos proporcionales de material
orgánico.
Horizonte A
Debajo del horizonte O se encuentra la primera capa mineral del suelo denominada horizonte A.
La porción superior generalmente es obscura por la influencia del humus que sobre ella descansa.
Se aclara su color a medida que se profundiza y casi siempre alberga gran cantidad de raíces vivas
y muertas, insectos y otras formas, animales de tamaño reducido. Su espesor varía desde pocos
centímetros hasta uno o dos metros en regiones de poca lluvia y de gran fertilidad. En ocasiones se
subdivide este horizonte, por razón de su color más claro en la parte inferior, en los subhorizontes
A1 y A2.

A1 - Horizonte mineral, formado o formándose en o adyacente a la superficie, en el cual el


rango más enfatizado es la acumulación de material orgánico humificado asociado a la
fracción mineral.
A2 - El rasgo más característico de este horizonte es la pérdida de arcilla, hierro, aluminio;
con la concentración resultante de cuarzo en las fracciones arena y limo.
A3 - Horizonte transicional entre A y B, dominado por propiedades características de un
A1 o A2 que sobre yace, pero con algunas propiedades subordinadas de un B.
AB - Horizonte A de transición entre A y B, teniendo una parte superior dominada por
propiedades de A y una inferior dominada por propiedades de B, las dos partes no pueden
ser convenientemente separadas en un A3 y B1.
A/B - Horizontes que calificarían por A2, excepto para partes incluidas constituyendo
menos de 50 % del volumen que calificaría como B.
AC - Horizonte A transicional entra A y C, teniendo en cuenta propiedades subordinadas
de A y C, pero no dominado por propiedades características de A o C.
Capa Ap.
Cuando se cultiva un terreno los instrumentos de labranza con los cuales se rotura, mezclan el
horizonte O con la parte superior del A. Para fines prácticos, se ha juzgado conveniente considerar
esta capa en forma independiente, bautizándola con el nombre de “capa arable” y distinguiéndola
con el signo Ap., que indica que es una subdivisión del horizonte A.
Horizonte B
Sobre él descansa el horizonte A. Se reconoce fácilmente por el cambio que ocurre en color y por
su menor contenido de materia orgánica. Generalmente es también de textura más pesada que el
horizonte superior y su espesor es tan variable como el de aquél.
Horizonte C
Luego se encuentra el llamado horizonte C, cuyo color generalmente es más claro y el cual en
realidad ofrece poco interés desde el punto de vista del manejo del suelo. Su estudio se conecta
mejor con la geología.
La diferencia entre horizontes orgánicos y minerales es su contenido de materia orgánica (m.o).
Los horizontes orgánicos tienen un % de materia orgánica mayores a 20 o 30 % dependiendo del
contenido de arcilla.
Los horizontes O son frecuentes en áreas forestales, selvas y pastizales naturales. Mientras que en
suelos agrícolas es característica su ausencia. Es decir, en estas zonas la parte superficial de los
suelos son horizontes A y más específicamente Ap.
Es conveniente mencionar que a mayor desarrollo mayor diferenciación de horizontes. Un suelo
con horizontes A, B y C es más viejo que uno con horizontes A y C. En relación a esto es
conveniente mencionar que en México la mayoría de los suelos agrícolas son relativamente
jóvenes, de tal forma que lo más frecuente es el encontrar pocos horizontes.
Subíndices
El uso de subíndices en la nomenclatura es para especificar con mayor detalle un proceso o
característica de un horizonte como se indica a continuación:
ca - Acumulación de Carbonatos de Calcio y Magnesio
g - Gelivación fuerte, indica condiciones de anaerobiosis por largo tiempo, usualmente por exceso
de agua. Los colores del suelo son grises, azules o verdes.
h - Depositación de humus
ir - Depositación de hierro
m - Cementación fuerte
p - Alteración por el arado, usualmente con el horizonte A1
t - Depositación de arcilla de los horizontes supra yacentes, usualmente con el horizonte B2.
De acuerdo con lo anterior un horizonte Ap. es un horizonte A1 alterado por el arado, conocido
como “capa arable”, que estaría presente en todos los terrenos agrícolas. Un B21 sería un horizonte
de acumulación de arcilla o un Cg un horizonte sin actividad biológica continuamente inundado.
De esta forma la nomenclatura de los horizontes puede entenderse como una clave que permite al
técnico comprender rápidamente las características de un suelo.

Suelo y subsuelo.
Por otra parte, también es frecuente escuchar los términos de suelo superficial y subsuelo. El
primero, suelo superficial, es considerado como sinónimo de capa arable y horizonte Ap. El cual
varía en profundidad de acuerdo con el implemento utilizado y al tipo de tracción. Es decir, con un
arado de tracción animal, se puede establecer que el suelo superficial tendría 15 cm de profundidad
y con tractor 30 cm. A partir de estos límites inicia el SUBSUELO y es común considerarlo como
un espesor igual al del suelo superficial, esto es, de 15 a 30 cm.
La condición física del suelo superficial puede modificarse por la acción del laboreo y por la
incorporación de residuos orgánicos. Puede ser fertilizado, encalado y drenado. En resumen, su
fertilidad y en cierto grado su productividad puede aumentarse o disminuirse o simplemente
estabilizarse a niveles consistentes de una producción económica de cosechas. Esto explica por qué
tanta investigación y otros estudios han sido realizados con especial referencia al suelo superficial.
La productividad del suelo está determinada en gran parte por la naturaleza del subsuelo. La
importancia práctica de este hecho se observa cuando consideramos que el subsuelo normalmente
está sujeto a pocas alteraciones, excepto cuando se establece un sistema de drenaje. Aun cuando
las raíces no penetran profundamente en el subsuelo, la permeabilidad y su naturaleza química
puede aún afectar favorable o desfavorablemente el suelo superficial de donde se desarrollan las
raíces.

Componentes principales del suelo


La historia de un suelo comienza con la acumulación de materiales rocosos meteorizados y
finamente divididos. Luego aparecen los organismos vivos y con ello se inicia la fase constructiva
de los procesos de formación. Así se van diferenciando capas que descansan sobre el material
rocoso original y cuyo espesor varía desde pocos milímetros hasta varios metros. Tanto las
características como el espesor de los suelos dependen de la intensidad con que actúen los procesos
de formación, el tiempo que haya durado su acción y la resistencia del material original a sufrir
esos cambios.
Es fácil comprender que los suelos ofrecen toda una amplia gama de variaciones resultantes de las
diferencias de un lugar a otro en las fuerzas actuantes en el proceso. Tan solo cuando se presenta
una combinación más o menos uniforme de factores, puede esperarse que se encuentren suelos de
características similares.
El suelo está formado de substancias en estado sólido, líquido y gaseoso. La porción sólida está
constituida por materiales orgánicos, resultantes de las plantas y animales vivos o muertos y de sus
productos, y materiales inorgánicos o minerales, formados de los residuos de la descomposición
de la roca madre.
Los materiales inorgánicos o minerales del suelo varían en tamaño, desde pedruscos en tamaño
considerable hasta partículas coloidales de arcilla con diámetro inferior a 0.002 mm. La proporción
en que se hayan mezcladas las partículas de diferente tamaño determina la textura del suelo.
Los materiales gruesos y medianos son prácticamente inactivos y tan solo sirven como esqueleto
del organismo total. La parte activa es aquella de reducido tamaño que se denomina arcilla, la cual
es de naturaleza coloidal y sirve como depósito de almacenamiento de nutrimentos que luego van
siendo utilizados lentamente por las plantas. La clase y la cantidad de material coloidal determinan
asimismo la cantidad de agua que el suelo puede retener, en especial en regiones muy secas.
La parte orgánica del suelo está formada de substancias vivas y muertas, en las cuales se incluyen
raíces de plantas, hongos, algas, bacterias, larvas de insectos, miriápodos, roedores, etc., junto con
los productos de su descomposición. Los residuos son también de carácter coloidal (coloide
orgánico) y, como el coloide inorgánico, desempeñan un papel primordial en la retención de
nutrimentos y de agua.
La parte liquida del suelo consiste en agua con cantidades variables de materia mineral, anhídrido
carbónico y oxígeno, disueltos en su seno. debido a ella sus elementos minerales, el nitrógeno y el
agua penetran en las plantas para contribuir a su alimentación y desarrollo.
La parte gaseosa del suelo es también muy importante; tanto las raíces de las plantas como un
número considerable de microorganismos, que desempeñan un papel muy esencial en los procesos
evolutivos del suelo, necesitan cantidades variables de oxígeno proveniente del aire para su
existencia.

Componentes principales del suelo


Los cinco componentes del suelo alimentan la vida del mundo vegetal. Todas las partes del suelo
son esenciales para el desarrollo de la planta, y siendo cada una de ellas necesaria para que las
plantas puedan sobrevivir. La composición de los componentes del suelo varía para crear diferentes
tipos de suelo. El suelo clasificado como arcilloso, por ejemplo, contiene más agua que los suelos
ligeros y arenosos.

Los componentes básicos del suelo, entre ellos: agua, aire, minerales, así como los materiales
orgánicos y biológicos.

Componentes básicos
Los cuatro componentes principales del suelo son las rocas (minerales), el agua, el aire y el material
orgánico (hojas y animales en descomposición, por ejemplo). El quinto componente del suelo, el
cual muchas veces no es tenido en cuenta, es el mundo vivo que existe en la tierra. Todos los suelos
poseen una mezcla de los cinco componentes básicos, y la mayoría de los suelos pueden ser
modificados para mejorar esa composición para que sean más adecuados para el desarrollo de la
vida vegetal.

Agua y aire

El aire no es sólido o líquido, sino una combinación de elementos gaseosos que se encuentran
naturalmente en la atmósfera terrestre. En el suelo, los bolsillos de aire permiten que el agua pase
a través del mismo y a través de las plantas que crecen por encima y por debajo de la línea del
suelo. El agua en el suelo generalmente contiene sales disueltas y otros productos químicos. El
agua es una parte esencial del suelo, las plantas no pueden sobrevivir sin ella. Algunos suelos,
como los arcillosos, retienen el agua mucho mejor que los otros tipos de suelos. Cuando el agua
permanece en el suelo en lugar de pasar a través de él fácilmente, el suelo se vuelve más denso.
Algunas plantas no pueden crecer en suelos pesados, arcillosos y ricos en humedad.

Minerales

Todos los suelos están compuestos por arena, limo y arcilla, aunque algunos tipos de suelo tienen
mayores concentraciones de estos minerales que otros. Las rocas y los minerales constituyen la
mayor porción de la composición de suelo. Las rocas y los minerales que se encuentran en el suelo
provienen de materiales inertes, inorgánicos. La arena está formada por pequeños fragmentos de
cuarzo y otros minerales, y por sí misma no es rica en los nutrientes que las plantas necesitan. La
arena la partícula del suelo más grande y más gruesa, el agua pasa a través de ella más fácilmente
que en otros tipos de suelo. El limo es una combinación de rocas de cuarzo y otros. Las partículas
de limo son más pequeñas que la arena, pero más grandes que la arcilla. La arcilla es la más rica
de los minerales del suelo, y contiene nutrientes como hierro, potasio y calcio. Las partículas más
pequeñas del suelo provienen de la arcilla, la cual puede llegar a ser muy densa y difícil de ser
trabajada.
Materiales orgánicos y biológicos

Las plantas y los animales en descomposición proporcionan los materiales orgánicos que se
encuentran en el suelo. A través de la descomposición, la materia orgánica se descompone y se
convierte en nutrientes que las plantas pueden usar. La mineralización también se produce mediante
la descomposición y, a través de este proceso, los materiales orgánicos se tornan en inorgánicos.
El quinto elemento del suelo, el componente biológico, ofrece estos importantes elementos
orgánicos que son muy esenciales. Las plantas y los animales, cuando mueren, se convierten una
vez más, en parte del suelo, y así el ciclo continúa. El suelo da vida, la vida vuelve a la tierra.

Factores de formación del suelo.


Los factores que universalmente se reconocen como participantes en la formación del suelo son de
hecho condiciones del medio ambiente que influyen en los procesos formadores de suelo.
Material madre
Es la materia prima de la cual se forman los suelos. Su papel es por lo tanto pasivo, y las
modificaciones que sufre dependen de las diferentes influencias a que está sometido. Es posible
que sobre el mismo material parental se desarrollen dos suelos diferentes, si los factores activos de
formación son disímiles, como es posible que el mismo suelo provenga de materiales parentales
distintos.
Clima
La lluvia y la temperatura (activos) son los componentes del clima que principalmente influyen
sobre la evolución de los suelos.
La velocidad de las reacciones químicas aumenta en proporciones definidas con los aumentos en
temperatura y de allí la influencia de esta integrante del clima sobre la formación del suelo. A
temperatura bajo cero grados centígrados, se detienen las reacciones químicas en el suelo; a partir
de este nivel Jenny ha encontrado (en zona templada) que a medida que aumenta la temperatura
disminuye la acumulación de materia orgánica en el suelo, y aumenta su contenido de arcilla.
Sobre la superficie terrestre el clima es el factor dominante en la formación de suelos. Su mayor
influencia está dada por la precipitación y la temperatura. Algunos efectos directos del clima sobre
la formación del suelo son:
1. Acumulación de Carbonatos de Calcio en áreas de poca precipitación. El Calcio no es lavado
por la insuficiente cantidad de agua.
2. Suelos ácidos en áreas húmedas debido al intenso intemperismo y lavado
3. Erosión de suelos en pendientes pronunciadas

4. Depositación de materiales del suelo en las partes bajas


5. Mayor intensidad de intemperismo, lavado y erosión en las regiones húmedas y calientes que en
las frías.
Indirectamente el clima influye en la formación del suelo a través de la vegetación.
La actividad de plantas y animales y la descomposición de sus residuos orgánicos y sus
desperdicios (Biósfera), tienen una marcada influencia sobre el desarrollo del suelo. Las
características del suelo más claramente afectadas por las plantas y animales son:
1. Contenido y distribución de la materia orgánica
2. Acidez del suelo, y
3. Compactación del suelo.
Topografía
La topografía o relieve de la superficie terrestre interviene en la formación de los suelos
principalmente por sus relaciones con el agua y la temperatura en la influencia del movimiento
transversal y lateral del agua.
Suelos sobre pendientes ligeros, generalmente, cuentan con más agua que pasa a través de ellos,
son más profundos y la vegetación más exuberante y mayores contenidos de materia orgánica, que
los suelos sobre pendientes pronunciadas. De igual manera en depresiones las condiciones de
suelos son diferentes. Por ejemplo, si se acumulan aguas con sales disueltas de las áreas
circundantes, pueden generar zonas salinas en donde se desarrollen únicamente plantas tolerantes
a zonas tóxicas a todas las plantas.
Según Jenny, Bray obtuvo datos muy interesantes sobre la relación entre el grado de pendiente, por
una parte, y el pH y el porcentaje de arcilla en las aguas de percolación por la otra. A 10 pulgadas
de profundidad el porcentaje de arcilla en el percolado de la porción ondulada fue del 19.2 y sólo
del 18.2 en la porción plana en tanto que los pH fueron del 5.8 y 4.7 respectivamente; a 20 pulgadas
de profundidad ese contenido de arcilla subió a 30 % en la parte ondulada y al 38.4 % en la plana,
en tanto que la acidez se mantuvo cerca a los valores dados anteriormente. Estos datos son un claro
ejemplo de cómo, bajo diferentes condiciones topográficas, son diferentes también, tanto el grado
como el proceso de meteorización de los materiales del suelo.
Organismos vivos
La principal acción de los microorganismos en el suelo es la de descomponer los restos vegetales
que a éste llegan hasta convertirlos en materia orgánica. Diversas clases de hongos y bacterias son
los responsables de esa labor. Debe también mencionarse la acción de las bacterias fijadoras de
nitrógeno, que toman este elemento del aire y lo fijan de manera que puede ser aprovechado por
las plantas superiores.
Los escasos datos que existen permiten afirmar que cada suelo tiene una población microbiana
característica. Es más, se ha comprobado que los cambios en las propiedades del suelo siempre
originan cambios en su constitución microbiológica. En los suelos muy ácidos, por ejemplo, no se
encuentran organismos del genero Azotobacter, pero al neutralizar la acidez comienzan ellos a
establecerse hasta llegar a ser abundantes. Asimismo, en un terreno cubierto de bosques predomina
una microflora compuesta principalmente de hongos, en tanto que cuando la cobertura es de pastos
predominan las bacterias, cuyos productos metabólicos son diferentes.
La vegetación ejerce además un papel preponderante en la formación de los suelos a través del
suministro de materia orgánica y de la translocación de elementos de los estratos inferiores a los
superiores del perfil. Las raíces de las plantas aumentan la porosidad de los suelos en donde ellas
crecen y permiten una más rápida penetración del agua: además, toman agua y elementos en
solución y los transportan a la parte área del vegetal; al caer hojas y tallos sobre el terreno, dichos
elementos ingresan al horizonte superior del perfil, estableciéndose así una translocación
permanente de substancias minerales que tiende a mantener una condición adecuada para el
crecimiento vegetal.
Los animales, incluyendo al hombre, son en primer lugar agentes intermediarios en la
descomposición de muchos vegetales, ya que éstos directa o indirectamente, sirven de base a su
alimentación y las excreciones animales ingresan en un plazo más o menos largo al suelo. Las
lombrices se alimentan de materia orgánica y colaboran en su desplazamiento y descomposición.
Los roedores mezclan partículas de distintos estratos. El hombre, a través de su actividad agrícola,
modifica substancialmente los factores de formación del suelo, especialmente la vegetación,
cambia en ocasiones el clima de los terrenos, su actividad biológica y aun su propia composición
química, ejerciendo un papel preponderante en el desarrollo de determinadas características en el
suelo.
Tiempo.
El desarrollo de un suelo depende naturalmente del espacio de tiempo durante el cual actúan los
factores de formación. Esto no quiere decir que todos los suelos de la misma edad sean iguales o
parecidos, sino que el suelo, como organismo en permanente actividad, modifica sus características
paralelamente con su edad, hasta alcanzar un equilibrio con su medio ambiente, o sea, hasta llegar
a su madurez.
El proceso total puede requerir un plazo relativamente breve en material parental ácido que
contenga abundante arena y que esté cubierto de bosque denso, especialmente si el clima es húmedo
y frío. Sera más amplio si la textura del material es pesada o si existen concreciones de cal.

Procesos de formación del suelo.


Los procesos que causan cambios en los horizontes del suelo pueden ser resumidos bajo el
encabezamiento de la actividad físico, químico y biológica.
Procesos físicos
El proceso más común en los horizontes del suelo es la erosión. Los impactos de las gotas de lluvia
pueden destruir la estructura de los agregados superficiales, separando las fracciones minerales y
orgánicas. Estos pueden ser arrastrados o percolados a través del perfil. La erosión eólica puede
también ocurrir, removiendo el material más fino.
La contracción y expansión junto con los ciclos de secado y humedecimiento son procesos físicos
particulares de suelos dominados por arcillas esmectíticas. Estos procesos limitan la diferenciación
de horizontes en los vertisoles ya que el material es constantemente mezclado, aunque de hecho
este proceso produce en el perfil una morfología especial. De la misma forma el crecimiento de
cristales de sales y de hielo conduce a la homogenización del perfil del suelo y limitar el desarrollo
de los horizontes, pero tales conceptos están basados en la formación de suelos lavados que son
solo una forma del desarrollo del suelo.
Procesos químicos
Para el caso de la turba este proceso puede conducir a su oxidación producida por un descenso del
manto freático, así como a su desaparición total producto del cultivamiento prolongado.
La removilización del Al, Fe o humus puede ocurrir en los suelos podzólicos conduciendo a una
gradual migración más abajo del horizonte B o inclusive su destrucción. Igualmente, esto es posible
para la movilización de materiales de suelo que ocurren en la parte superior del perfil, debajo de
un manto de turba, resultando en un horizonte fuertemente en suelos de tierras altas, en un ambiente
marino.
La acumulación de CaCO3, derivado del polvo atraído por el viento en los suelos de regiones
semiáridas pueden completar el cambio del horizonte de suelo donde estos se acumulan. En áreas
donde un clima más húmedo ha seguido un período seco óptimo para la acumulación de CaCO3,
la movilización parcial o completa de los carbonatos puede resultar en un cambio morfológico.
Procesos biológicos
La disturbación biológica de los horizontes de suelo es uno de los más significativos procesos que
inhiben el desarrollo de los horizontes de suelo, y el ejemplo de un perfil de suelo puzolanio se
utiliza para demostrar la formación de horizontes donde la actividad biológica es restringida. Una
comparación entre los suelos fuertemente ácidos (podzol) y una tierra parda eutrófica demuestra la
eficacia de las lombrices en los podzoles es una de las causas del fuerte desarrollo de sus horizontes.
La actividad del hombre como el encalado, fertilización y cultivamiento también se reflejan en la
destrucción de algunos rasgos y el desarrollo de otros nuevos.

Clasificación del material original.


Las propiedades de suelos específicos están estrechamente relacionadas con las propiedades de los
materiales parentales. De los cuales han evolucionado. Es decir, muchas de las propiedades de los
suelos son características heredadas. Los materiales parentales de los suelos mexicanos se
clasifican en los siguientes grupos:
Residuales.
Son depósitos de rocas, expuestos a la intemperie un tiempo suficiente para permitir el desarrollo
del suelo. Este material parental cuando es residual comúnmente se dice que el suelo tiene un modo
de formación in situ (en el mismo lugar).
Transportados
Son minerales o fragmentos de rocas que han sido removidos de un lugar por la acción del agua,
del viento, de la gravedad o del hielo, este último no frecuente en nuestro país, o cualquier
combinación de estos cuatro agentes. En México como en muchas partes del mundo la mayoría de
sus suelos agrícolas son transportados. La evidencia del hecho anterior está fundamentada por la
presencia de piedras redondeadas, que dan idea del movimiento.
Residuos orgánicos.
En otros países se considera un tercer tipo de material parental, constituido por depósitos de materia
orgánica, conocidos principalmente como turbas. En Alaska y la Siberia se presenta este tercer tipo.

Eluviación e iluviación.
La capa en que predominan las partículas minerales y persisten el color oscuro o los residuos
orgánicos se designa como el horizonte A1. Por el contrario, la capa A2 es de color relativamente
claro y muestra al máximo los efectos de la lixiviación o eluviación, eliminación o arrastre de
materiales.
Eluviación es un horizonte de suelo formado por este proceso en la eliminación del material del
suelo en suspensión (o en solución) de una capa o capas del suelo. (por lo general, a la pérdida de
material en solución se le llama “lixiviación”.
El horizonte de acumulación o iluviación (de aporte o depósito de materiales) técnicamente es
designado como horizonte B. A menudo, se subdivide en las secciones B1, B2 y B3, dependiendo
del grado de acumulación que éste en evidencia.
Iluviación es el proceso del depósito en el suelo del material eliminado de un horizonte a otro, por
lo general de un horizonte superior a uno inferior en el perfil del suelo. Formando una capa de
acumulación.

Minerales y rocas formadoras del suelo.


El concepto de mineral procede del vocablo griego “MNA”, que indica que son componentes de la
corteza terrestre sólida. Un mineral es toda la materia que se encuentra en la litosfera, que poseen
determinados caracteres, propiedades y composición química. Es un sólido formado
inorgánicamente a base de elementos específicos expuestos a una ordenación estructural
característica.
Dentro de la dinámica que origina la Corteza Terrestre, se forman las rocas y minerales. Las rocas
son mezclas de minerales consolidados por un proceso natural y los minerales son compuestos
inorgánicos que tienen una composición química y propiedades físicas más o menos definidas.
De los 92 elementos químicos que se conoce de su existencia en la corteza terrestre, al establecer
sus combinaciones posibles, no es sorprendente determinar la presencia de más de 2000 minerales.
Sin embargo, pocos son los elementos y minerales importantes en la formación de suelos.
Sin embargo, de esos 2000 minerales sólo unos cuantos integran a la mayoría de las rocas y nos
referimos a ellos de la siguiente manera:
Los minerales de acuerdo con su origen, se clasifican en primarios y secundarios.
Minerales primarios.
Los minerales primarios se forman a partir del enfriamiento y solidificación del material
magmática.
MINERALES PRIMARIOS (originales)
1. Cuarzo, SiO2
Es el más común de los minerales formadores de suelo, por ser muy duro y tener baja solubilidad.
Constituye alrededor del 13 % de la corteza terrestre y en un suelo promedio puede constituir del
30 al 40 %. El cuarzo no contribuye con nutrientes de las plantas en el suelo.
2. Feldespatos; aluminio-silicatos con bases de K, Na y Ca.
Constituyen el 60 % de la corteza terrestre. Como consecuencia del intemperismo químico forman
minerales de la arcilla. La plagioclasa se intemperiza más fácilmente que la ortoclasa. La albita es
una plagioclasa. La ortoclasa (KA1Si3O8) es una fuente importante de K.
3. Anfíbolas y Piroxenas; silicatos de Ca, Mg y Fe (con algo de Al)
Este grupo constituye el 16 % de la corteza terrestre. Se intemperiza más fácilmente que los
feldespatos. Pueden persistir en los suelos como grava de color oscuro. La horblenda es una
anfíbola de color negro con ruptura precisa. La augita es una piroxena de color claro con ruptura
no precisa.
4. Micas, aluminosilicatos con bases de K, Mg y Fe.
Se intemperizan fácilmente y forman minerales de arcilla. Si persiste en los suelos son reconocidos
por su brillo. La muscovita (mica incolora) contiene más K que la biotita (mica negra), la cual tiene
más Fe y Mg.
5. Carbonatos, CO3.
Comúnmente se encuentran en las calizas y en el mármol. La calcita (CaCO3) es un mineral
relativamente soluble. Tiene un crucero perfecto y efervesce fácilmente con ácidos fríos. La
dolomita -- CaMg(CO3)2 -- es menos soluble que la calcita. Efervesce sólo ligeramente en ácidos
fríos y tiene un crucero no muy preciso.
6. Apatita (Ca3P2O8).CaF2CL
Es la fuente original de prácticamente todo el P del suelo. Existe en granos diminutos en muchas
rocas. La apatita es soluble en ácidos.
Minerales secundarios.
Los minerales secundarios provienen del intemperismo químico de los minerales primarios menos
resistentes.
1. Yeso, CaSO4.H2O
Se forma del sulfato de calcio al evaporarse las aguas que lo contienen. Es un mineral muy suave
y se intemperiza fácilmente. Se acumula, sin embargo, en grandes cantidades en las regiones semi-
áridas. El yeso puede ser primario o secundario.
2. Oxidos de Fe
Muchos de los óxidos de Fe se forman a través del intemperismo químico. La hematita (Fe2O3) es
responsable de la coloración roja en muchos suelos. La limonita (Fe2O3.3H2O ó FeO.OH. nH2O)
imparte un color amarillo.
3. Minerales de la Arcilla
Los minerales de la arcilla tales como kaolinita (H4AlSi2O9) son altamente coloidales. Son
formados en primer término, por el intemperismo químico de los minerales primarios. Los
minerales de la arcilla no suministran nutrientes directamente, pero tienen la capacidad de absorber
o reterner iones nutrientes en sus superficies. Son una parte de los materiales física y químicamente
activos en los suelos.
Rocas
El término material parental se usa para designar a las rocas a partir de las cuales se originan los
suelos. Las rocas se pueden dividir en tres grandes clases de acuerdo con su geo-historia y modo
de formación, como sigue:
Rocas igneas. (Magma solidificado)
A nivel mundial las rocas dominantes son las Ígneas y en México son las Sedimentarias como se
muestra a continuación:

CLASE EXTENSION
TERRITORIAL (%)

ROCAS SEDIMENTARIAS 64
ROCAS IGNEAS 12
ROCAS METAMÓRFICAS 4

Una roca ígnea es producto de la consolidación de un magma, el cual es una solución de silicatos
fundida (o parcialmente fundida) se localizan las rocas donde la corteza terrestre se ha fracturado.
El magma puede enfriarse en el interior de la corteza terrestre, formando las rocas ígneas intrusivas
que son en general pesadas y duras, o bien llegar a la superficie terrestre, donde recibirá el nombre
de lava y formar las rocas ígneas extrusivas que pueden ser desde pesadas y duras hasta ligeras y
fragmentadas o pulverulentas.
De todos los procesos formadores de roca, el vulcanismo fue el primero en ser estudiado, en la
actualidad es uno de los mejores conocidos esto se debe por la facilidad relativa de su observación.
De todas las rocas, las volcánicas, son las únicas donde se puede observar todo el proceso de
formación.

Rocas sedimentarias. (Sedimentos consolidados y no consolidados)


Constituyen las capas superiores de la corteza, que es donde ocurre su meteorización
(intemperismo), erosión transporte y depositación. Estas rocas pueden encontrarse casi en cualquier
lugar y están formadas por: 1) materiales sueltos, constituidos por partículas minerales depositadas
en la superficie o en el agua y posteriormente compactadas y cementadas, también son conocidas
como rocas clásticas, y 2) precipitados cristalinos a partir del agua de mar. Las rocas sedimentarias
se presentan usualmente en capas o estratos.
Una roca por efecto de la erosión, empieza a sufrir los cambios, provocados por los agentes
climáticos. La roca se disgrega sus minerales se recombinan con el agua y el CO2 dando lugar a
nuevos minerales y compuestos solubles.
Al entrar en acción la erosión remueve los materiales formados durante el intemperismo, la mayoría
de los fragmentos disgregados, son transportados por el agua, los compuestos solubles también son
transportados por el agua y posteriormente depositados en forma de fragmentos o en solución en
los cuerpos de agua, lagos, lagunas o en el mar.
Para que los sedimentos, en forma de disolución se depositen, hace falta que ocurran una serie de
reacciones químicas, para que la solución se precipite. De esta forma, hay rocas sedimentarias de
origen mecánico o físico y de origen químico.

Rocas metamórficas. (Transformación de rocas ígneas o sedimentarias)


Las rocas metamórficas son rocas ígneas o sedimentarias que han sufrido una transformación
(metamorfismo) por el calor interno, presión y penetración de fluidos, sin llegar a fundirse. Se
forman en lo profundo de la corteza, especialmente en zonas donde se desarrollan montañas y
posteriormente quedan expuestas por la erosión. La mayoría son duras y a excepción del mármol,
químicamente resistentes.
Referencias bibliográficas
Porta Casanellas, J., López-Acevedo Reguerín, M., & Roquero de Laburu, C. (2003). Edafología:
para la agricultura y el medio ambiente.

Lyttleton Lyon, T., & Buckman, H. O. (1947). Edafología: naturaleza y propiedades del
suelo (No. S591. L9718 1952.). Acme. Buenos Aires. AR.

Millar, C. E., Turk, L. M., & Foth, H. D. (2015). Edafología: fundamentos de la ciencia del suelo.