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Aspectos teóricos, contextuales y metodológicos en el análisis comparado de la

corrupción organizacional

Dr. Francisco Suarez y Lic. Adriana Christensen

Para la realización de la investigación sobre Corrupción Organizacional1 se


diferenciaron las organizaciones utilizando el marco teórico de A. Etzioni, quien clasifica las
organizaciones en función de la forma de poder que ejercen los que se encuentran en la
cúspide y las formas en las que se involucran los participantes que se encuentran en las
bases. Así es que se analizaron organizaciones denominadas coercitivas, debido a que la
forma de poder utilizada por los participantes mayores es la fuerza y la forma de
involucración de los participantes menores es la alienación. Para este tipo de organizaciones
se eligieron las cárceles.
En aquellas situaciones en que el poder utilizado es del tipo de los incentivos
materiales y la forma de involucramiento de los participantes menores es calculativa, es
decir que participan tanto como les conviene, se eligieron las organizaciones bancarias.
El tercer tipo de organizaciones congruentes se apoya en formas de poder normativas
que apelan a los valores constitutivos de las organizaciones y la forma de involucración es
moral, en el sentido de la identificación con los valores centrales de la organización. Para
este tipo de organización se eligieron las ONG.
También se eligieron varios casos incongruentes donde no coinciden la forma de
poder con la forma de involucración de los participantes. Estos casos aparecen en el “tráfico
de armas”, “la mafia del oro”, “el lavado de dinero”, las privatizaciones y diversas situaciones
en las que está involucrada la violencia organizada.
Como marco referencial para entender las semejanzas- diferencias de la corrupción de
estos tipos de organizaciones se utilizaron distintos esquemas interpretativos explicativos.
Los de Cloward y Ohlin relativos a la “estructura de oportunidades” para obtener
conocimiento y capacitación a fin de llevar adelante la operatoria de la corrupción; los de
David Matzda vinculados a las “técnicas de neutralización” que se utilizan para naturalizar la
corrupción institucionalizada como un hecho normal de la sociedad; y las formas de poder y
de “captura” del poder organizacional para entender los modos y grados de gobernabilidad
que facilitan o dificultan los actos corruptos. Se analizaron la estructura de poder, las
dimensiones de las crisis que afrontan las organizaciones, las etapas de las crisis y el perfil
de criticidad de las organizaciones.
Se realizó un análisis contextual para ver la vinculación de la operatoria de la
corrupción que brindan diversas formas de soporte institucional, ya sea a través de proveer
impunidad judicial, protección política como tráfico de influencias, o modalidades de violencia
organizada que amedrentan a los posibles denunciantes, u otros mecanismos como los de
lavado de dinero que permiten el blanqueo de capitales ilegítimos y negros en capital
utilizable.

I. Caracterizaciones conceptuales del fenómeno de la Corrupción

Toda estrategia que propenda incrementar el grado de conocimiento sobre algún


aspecto de la realidad implica hacer el mayor esfuerzo posible por lograr un grado aceptable

1
Proyecto de Investigación UBACyT “Corrupción en las organizaciones: Formas de emergencia, estructura de
oportunidades y mecanismos de prevención”.
de precisión en la delimitación y definición conceptual. Hemos observado que en las
definiciones de corrupción existentes suelen aparecer algunos de los siguientes aspectos:

1) Acción de alterar o trastocar la forma de alguna cosa, así, como la de echar a


perder su unidad material o moral, la idea de algo que se disgrega y deja de ser lo que
fue, pierde su cohesión y el todo se descompone en partes que buscan fines individuales
perdiendo de vista los fines comunes. Ruptura moral.

2) Es un proceso interaccional, siempre están presentes, al menos, dos actores,


el que corrompe y el que es corrompido. Alguien que seduce y alguien que es seducido o
encandilado por un supuesto beneficio. Reiteración del drama de Eva y Adán.

3) Supone el menoscabo de un bien público, institucional o aún grupal en


beneficio de un bien privado particular, grupal o familiar.

4) Implica un acto de desviación normativa es decir una desviación de la


conducta de los funcionarios públicos, institucionales o profesionales que se aparta de las
normas establecidas para ponerse al servicio de intereses privados (ej. Medico que
ordena hacer operaciones innecesarias arriesgando la vida del enfermo en beneficio
personal).

5) El beneficio puede ser monetario o de otro tipo, por ejemplo: cuadros, viajes,
promesas de futuras promociones o ascensos, honores, etc.

6) En la situación de corrupción normalmente se presenta una situación de


asimetría en alguna dimensión del poder por parte del actor corruptor frente al actor
corrompido, (ej. Un policía que pide una coima a un empresario muy rico para no cobrar
una multa por, reales o supuestas, transgresiones a las normas de tránsito).

7) Frecuentemente la asimetría de poder asume la forma que Sutherland


denominara Delito de Cuello Blanco, es decir, aquel que es cometido por personas de
alto status socio - económico en el marco de su profesión, y por lo tanto
frecuentemente expuesto a un sistema de inmunidades y criminalización selectiva,
que puede aprovecharse de la indefensión, incapacidad, indiferencia, complicidad o
temor de aquellos a quienes se dirige su actuación.

8) En un sistema de corrupción institucionalizada suele estar presente un tipo de


moral de frontera. Que se supone inherente al mundo de los negocios, y que
presenta al hecho criminal como una práctica inevitable, generalizada, conocida y
tácticamente tolerada por todos. El castigo sería, entonces, arbitrario, injusto; y el
delincuente una víctima fungible del azar o, quizás, de ocultas maniobras políticas
de sus adversarios. Por una parte, puede resaltarse la faceta humana, familiar o
profesional del delincuente: trabajador infatigable, emprendedor, audaz - como
todo buen empresario que debe arriesgarse - creador de riquezas y puestos de
trabajo, buen padre de familia y apreciado por quienes lo conocen. Por otra parte,
se rebaja la entidad y trascendencia del hecho criminal: es un negocio audaz no un
delito; una conducta tal vez irregular pero no criminal, no hace daño a nadie; la
prohibición es puramente formal y circunstancial. En último término, se llega a amenazar
con los efectos catastróficos que el castigo representaría para la propia economía

2
nacional o para el sector con la consiguiente perdida de puestos de trabajo creados por el
delincuente (García - Pablos de Molina).

9) La relación entre la corrupción y el Estado puede dar lugar básicamente a tres


situaciones diferenciadas.

a) Formas de corrupción que ocurren fuera del Estado sin ninguna intervención del
aparato Estatal; (ej. la relación de soborno, coima, que puede darse entre el Jefe de
compras de una empresa privada y un proveedor de otra empresa privada en
perjuicio de la empresa de la cual la persona sobornada fuese el Jefe de compras).

b) Delitos económicos y diversas formas de corrupción que ocurren fuera del


Estado, pero con intervención del Estado. Caso parecido al anterior, pero en el que el
Estado puede intervenir para proteger el bien común (ej. Soborno de profesores de la
enseñanza privada).

c) Formas de la corrupción en las que el principal perjudicado es el Estado mismo;


(ej. lavado de dinero).

10) Es un acto que ocurre en contextos de bajo grado de visibilidad.

11) Es una situación en la que se intenta comprar la voluntad de algún actor


protagónico que está obligado a hacer o no hacer algo diferente a lo que se le está
sugiriendo e instigando, por el cual se transforma un bien público en un beneficio privado.
Es decir que por medio de un incentivo material o simbólico, se induce a una transgresión
normativa y/o valuativa que se encuentra ínsita en la institucionalidad normal.

2. Niveles de análisis.

En algún momento hemos afirmado que la corrupción no es un todo indiferenciado,


este nivel de complejidad y diferenciación se manifiesta de maneras particulares en las
siguientes instancias en que se puede analizar el fenómeno.

1. La instancia del acto corrupto en la que se ha destacado toda la teoría de la


desviación social que trata de mostrar porque determinados individuos son más
propensos que otros a incurrir en comportamientos corruptos. La desviación social se
apoya en la racionalidad jurídica en tanto y en cuanto categoriza y tipifica al fenómeno y
se apoya en la racionalidad contable, en tanto y en cuanto se refiere al control del mismo.

2. La instancia del acto organizacional, ya que la mayor parte de las situaciones


de corrupción ocurren en el marco de alguna organización cuyas estructuras y procesos
favorecen o dificultan la comisión de situaciones de corrupción.

3. También es diferenciable una instancia institucional en la que es el conjunto


de organizaciones y demás componentes que se ven afectados dentro del contexto de
alguna institución dominante por situaciones del tipo de las que estamos analizando.
Ejemplo: el ana-ana, es una modalidad que se desarrolla en la institución salud y que
afecta fundamentalmente a la díada fundante de esa institución que es la de prestador de
servicio de salud (médico) y al receptor de ese servicio (paciente) y que consiste en el

3
traspaso de ciertos retornos por recetar, aconsejar, inducir el consumo de determinados
bien o servicio (droga, medicamento o instrumento) y esto puede ocurrir tanto en
consultorio, hospital, medicina pre-paga, farmacia, etc. Análoga situación se podría
encontrar en muchas otras instituciones como puede ser la institución judicial en su
expresión de la así llamada “industria del juicio”, que opera de maneras similares a lo
mencionado en el caso anterior. Y se podrían citar muchas otras instituciones como la
educativa donde los alumnos son derivados a profesores privados para que aprueben
materias que se han convertido en especialmente difíciles o las academias que funcionan
como instancias de aprobación de exámenes de ingreso, por mencionar solamente
algunos ejemplos de esta modalidad.

4. Subsumiendo en dos instancias diferentes en un proceso general se podría


hablar de la instancia inter-institucional, inter-organizacional, en donde estas
instancias actúan como redes entrelazadas y vinculadas por el hecho principal que es la
operatoria de la corrupción. Aquí es donde se ha mencionado los niveles o sistemas
institucionales que brindan impunidad (sistema judicial, sistema político u organizaciones
vinculadas a la violencia organizada así como modalidades de amedrantamiento más
simbólicos que funcionan como centrales de inteligencia amenazando con mostrar algún
pasado verdadera o supuestamente turbio. Asimismo para la gran mayoría de las
modalidades de corrupción sector-centrada más que actor -centrada es indispensable una
manera orgánica institucionalizada y estable que permita el lavado de dinero en el sentido
que lo introducido de la corrupción pueda desaparecer y volver a aparecer de manera
incuestionable jurídica e impositivamente.

5. Existiría un nivel que no tiene un nombre suficientemente acuñado que se podría


denominar el lavado o desaparición de las pruebas en todas sus dimensiones,
mediáticas, jurídicas, de registros contables, etc.

6. Por último se puede mencionar una instancia socio-cultural que suele actuar
como un proceso interpretativo y a veces explicativo del proceso de corrupción, en cuanto
que el impacto de la matriz cultural donde ocurren los fenómenos de corrupción le dan su
especificidad que los caracteriza y que deben entrar necesariamente en los marcos
referenciales y teóricos que intentan explicar la corrupción. 2

No creemos haber agotado todas las instancias diferenciadoras dado el trabajo


exploratorio de este proyecto de investigación. No obstante sí creemos haber mencionado
las principales.

3. Variaciones por tipo de organización.

Con respecto a las diferencias en la operatoria de la corrupción basadas en las


variaciones organizacionales, tomamos como punto de partida las especificidades fundadas
en las características de la organización y plano institucional en el cual se desarrolla.
Podemos observar que en las organizaciones utilitarias como el sistema bancario los
incentivos materiales transforman un bien institucional en un bien que beneficia al actor
privado al margen de la institución en la cual desempeña sus tareas. Esto ocurre más

2
Ver Suarez,F; Christensen, A. La corrupción: aspectos culturales de la invisibilidad. Cumbre Anti-corrupción 2000.21-23
de Septiembre 2000. Arlington – Virginia

4
frecuentemente en aquellos lugares y espacios organizacionales donde la criticidad
contextual en ese preciso momento histórico es más aguda. Por ejemplo, en los momentos
de escasez de insumos el departamento compras es más vulnerable que otros a la
corrupción, o en momentos de alta conflictividad social el departamento de personal es más
proclive a que en él ocurran distintos intentos de soborno, tráfico de influencias o equivalente.
Lo mismo se podría decir en situaciones de fluctuaciones de producción para el
departamento de comercialización y ventas donde sus directivos pueden asignar
discrecionalmente sus productos al mejor postor.
Observamos que en períodos de alta concentración de poder en determinadas
unidades funcionales de la organización se da la así llamada Ley de Hierro de la Oligarquía.
Al tener los CEO mayor discrecionalidad aumenta la probabilidad de que a través del
ejercicio del poder, se obtengan beneficios personales así como la perpetuación en el mismo.
De igual manera donde hay bolsones de mayor concentración de poder hay mayor
probabilidad de corrupción, mayor discresionalidad, menor visibilidad y menor control y la
tentación de utilizar ese poder en beneficio propio y en perjuicio de la organización.
Siguiendo a Lord Acton podemos decir que “el poder corrompe, el poder absoluto corrompe
absolutamente”.
Cuando hay concentración de poder, densidad normativa y alta división horizontal de
trabajo nos encontramos ante la típica situación descripta por Weber: como el tipo ideal
“burocrático” que es propenso a la creación de potenciales “estaciones de peaje”. La
circulación de un expediente o de una decisión puede ser ocasión de cobro de tarifas
(coimas) para acelerar una circulación decisoria. Si bien esta decisión ya está contemplada
conforme a una normativa predeterminada, dado que el destinatario no conoce si el resultado
de la misma le será favorable y que además un retraso en la misma significa un perjuicio, la
tarifa y “retorno” que se eroga en cada “estación de peaje” tiende a garantizar no sólo la
brevedad sino también que la naturaleza de la decisión sea lo más beneficiosa y lo menos
perjudicial posible. La frondosidad de instancias decisionales supone frondosidad de
instancias de control y supervisión que están en la misma línea de lo descripto anteriormente.
En el trabajo de Roberto Quintela se describe como esta situación si bien favoreció los
controles internos entorpeció los controles exógenos provenientes del Banco Central
impidiendo la misión que tenía de contralor público dejando pasar situaciones que
permitieron transgresiones normativas de fondo con respecto a la ley general.
Siguiendo con nuestra línea de razonamiento en otro tipo de organizaciones: las
morales, para las cuales hemos elegido a las ONG (Organizaciones No Gubernamentales) u
organizaciones sin fines de lucro; también observamos que no están exentas de modalidades
de corrupción específicas e idiosincráticas que operan con particularidades diferentes al
resto. Allí se observa el desplazamiento de un bien público por un bien institucional por las
características citadas en el artículo sobre el Dr. Suarez sobre las peculiaridades de este tipo
de organizaciones 3. En el mencionado artículo se habla de la vulnerabilidad de las ONG
caracterizadas por financiamiento discontinuo, profesionalidad incompleta e
institucionalización precaria. El hecho de ser organizaciones que no poseen recursos propios
ni un modo de proveerse de los mismos tan fácilmente, las hace depender de subsidios que
se procuran obtener de fundaciones empresarias o internacionales para llevar adelante
determinados proyectos de bien público sea tanto en el orden social, cultural como científico.
Esto las conduce a emplear una parte considerable de su tiempo diseñando y promoviendo
proyectos que puedan tener alguna relativa probabilidad de obtener fondos. Cuando ello

3
Suárez, Francisco (1996). Debilidades de las ONG, Enoikos, Año III, Número 9.UBA. Buenos Aires.

5
ocurre la baja experiencia de gestión organizacional que tienen las puede llevar a
sobredimensionar su estructura con respecto a la cantidad y cobertura de los proyectos que
en ese momento pretenden alcanzar, creyendo que cuanto más proyectos gestionen y
lideren más reconocimiento tendrán. Ese financiamiento obtenido en un período determinado
tiene un límite y tiende a ir disminuyendo su capacidad de brindar servicios a la población
externa necesitada. Dado que confían en su capacidad de seguir obteniendo más subsidios,
no restringen su infraestructura expandida, lo cual las hace derivar fondos que en principio
estaban pensados para dar respuesta a las necesidades básicas de la población beneficiaria
externa. Por lo tanto aquí está la génesis del acto corrupto que, a sabiendas que no están
cumpliendo con los objetivos para los cuales fueron otorgados esos fondos, los siguen
asignando para mantener una estructura de personal técnico y gastos fijos, con muy pocos
beneficios para la población-objetivo para la cual fueron destinados. Es decir reiteramos, la
corruptela estriba en que se desplazan los objetivos públicos por los objetivos de
mantenimiento de la institución. Nos encontramos en una situación de ilegitimidad que no
necesariamente implica la comisión de un delito. Otra característica de esta modalidad es
que se apoya en un mayor grado de invisibilidad ya que está amparada en la trayectoria y en
la imagen de honestidad de sus miembros.
Asumiendo características muy diferentes en las organizaciones coercitivas la
corrupción se da por diversas formas de concentración de poder entre el sector oficial y una
parte de los internos (los líderes informales) que negocian la distribución de “privilegios” (en
realidad, necesidades básicas) y aseguran, de esa forma, la gobernabilidad de un sistema
que se torna doblemente coercitivo. A la coerción formal se suma la informal ejercida por los
propios pares.
Esta modalidad de ejercicio de la corrupción se sustenta sobre la carencialidad a la
cual son sometidos los internos que los obliga a integrar todo un conjunto de transacciones
que rompen las reglas y refuerzan los comportamientos delictivos. Como puede observarse,
esta coalición delictiva - subyacente y opaca a la vista externa- está muy lejos de promover
un cambio en el comportamiento de los internos que tienda hacia la tan mentada
“resocialización”.
Analizando otro tipo de organizaciones, que inicialmente denominamos como no
congruentes, vimos que éstas cuentan con un grado mayor de complejidad ya que la forma
de poder de los participantes mayores y la forma de involucración de los participantes
menores obedece a lógicas diferentes. Observamos que aparecen características muy
particulares, como ser, una mayor multiplicidad de actores y una división horizontal y vertical
de trabajo compuesta por una mayor cantidad de niveles que buscan formas de integración y
de coaliciones más complejas aunque más frágiles. También el grado de entrecruzamiento
institucional es más acentuado que en las organizaciones congruentes y existe un grado de
institucionalización cambiante, más flexible y una influencia mayor del contexto que es más
heterogéneo y poderoso. En “el tráfico de armas” se ve que la influencia del contexto es más
determinante y más fuerte ya que sus destinatarios están fuera del contexto nacional.
También en el contexto nacional participan una variedad de órganos del aparato del Estado
(Ministerio de Defensa, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Economía), lo cual
produce que el sólo análisis organizacional resulte insuficiente para explicar las formas que
llevan a la corrupción. Asimismo se hace necesario recurrir al análisis político, ya que es
tanto o más importante que el organizacional como estudiar la interconexión con otros
sistemas de apoyo como pudimos detectar en “el lavado de dinero”. Vemos como es
indispensable ampliar el marco conceptual para su comprensión, a diferencia de lo que
pudimos observar en sus pares analizados como las cárceles y las ONG.

6
De esta manera estamos demostrando que la corrupción no es un todo indiferenciado
sino que adquiere modalidades muy diferentes de acuerdo a cual sea la situación de que se
trate y que las explicaciones omnicomprensivas y simplistas lo único que hacen es oscurecer
la capacidad de entendimiento del fenómeno. Como sostiene Etzioni sus estructuras y
procesos son más inestables y requieren ajustes mutuos más frecuentes.
En este sentido es más lógico trabajar con marcos referenciales que permitan
aprender estas formas complejas como en el caso de la corrupción sistémica
institucionalizada que definimos como aquella en la que se involucra un sistema específico,
con actores intercambiables que obedecen a un plan maestro. Por ejemplo la impunidad que
brinda el sistema judicial y político, que lleva a que independientemente de que los actores
roten el sistema sigue funcionando, puesto que es un instrumento de corrupción
perfectamente instalado en su modo de operar y debidamente consistente con el sistema
normativo. En estos sistemas pudimos ver como están “hechos a medida” de los objetivos
que se persiguen y que actúan como instrumentos de gobernabilidad diseñados dentro de la
lógica de lo que se ha dado en llamar “el Estado Capturado” 4. Esta lógica que se viene
observando en los estudios sistemáticos emergentes de las investigaciones de profesionales
con preocupaciones orientadas a la formulación de políticas en la explicación del fenómeno 5,
han dado lugar a una nueva óptica mucho más rica que la lógica ya institucionalizada de los
estudios de desviación social y criminología.

4. Consideraciones finales.

El énfasis de toda esta investigación ha sido enriquecer un marco referencial que


tienda a brindar elementos para centrarse en la explicación e interpretación de la corrupción
y no en la denuncia del mismo, si bien valoramos los aportes que se focalizan en ese nivel.
Este énfasis se basa en que si bien en el último lustro empiezan a emerger intelectuales y
profesionales que están presionando el desarrollo de esta área de reflexión, muchos de los
análisis referidos al tema realizados en décadas anteriores se caracterizaron por una cierta
pobreza y a-teoricidad. Uno de los problemas con que nos hemos encontrado es la relativa

4
“ Concebimos la noción de corrupción a través de un exámen empírico particular del fenómeno del “estado
capturado” sobre la base de los datos del “1999 Business Enviroment and Enterprise Performance Survey” (BEEPS).
Contrastamos el estado capturado con otras dos formas de relación entre las firmas y el estado- influencia y corrupción
administrativa. Mientras que el estado capturado se refiere a la capacidad de las firmas de modelar y afectar la formación
de las reglas básicas del juego (leyes, regulaciones, y decretos) a través del pago a funcionarios públicos y políticos,
influencia se refiere a la misma capacidad sin recurrir a tales pagos. La corrupción administrativa se refiere a las formas de
soborno llamadas “de bolsillo” conectadas con la implementación de las leyes existentes, reglas y regulaciones.
En muchos países en transición una economía capturada ha emergido con la generación de rentas ventajosas en forma de
políticas, leyes, y regulaciones que son vendidas por funcionarios públicos y políticos hechas “a la carta” para las firmas
privadas. Hemos encontrado que el estado capturado, la corrupción administrativa y la influencia tienen distintas causas y
consecuencias” . 4 Cfr. Hellman, J., Jones, G. y Kaufmann, D. “‘Seize the State, Seize the Day’. State Capture, Corruption
and Influence in Transition”. Policy Research Working Paper. The World Bank. World Bank Institute. Governance,
Regulation and Finance Division. Septiembre 2000.
5
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Cazzola, F. Della corruzione. Fisiología e patología del sistema politico. Citado en Caciagli, M. Clientelismo, corrupción y
criminalidad organizada. Cuadernos y Debates N° 60. Centro de Estudios Constitucionales. Madrid. 1996.
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Vanucci, A. “La corruzione nei sistemi democratici. Alcuni spunti per un’analisi comparata”. Citado en Caciagli, M.
Clientelismo, corrupción y criminalidad organizada. Op. cit.

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babelización de abordajes y modos de aproximación al tema, ya que actores de distintas
disciplinas, países y ámbitos institucionales cada uno desde su óptica brindó elementos de
difícil integración.
Nuestra intención es que este enriquecimiento del marco referencial colabore hacia
una posibilidad de formular políticas de control de la corrupción tales como se muestran en el
trabajo de Suarez F. Y Jabbaz M 6 .
En esta investigación hemos tratado de vincularlo y diferenciarlo de la temática
referida a los problemas sociales. Lo hemos vinculado en la medida en que tratamos
aspectos que tienen que ver con la desviación social y con el ciclo de vida de un problema
social hasta que logra convertirse en una cuestión socialmente problematizada y pasa a la
agenda pública de discusión. También hemos insinuado los usos que a veces se hacen
como un problema social espuriamente problematizado que se lo usa en la discusión política
y que lo aleja de una comprensión más profunda del fenómeno. Nos alejamos del enfoque
problemas sociales cuando hacemos la distinción entre acto corrupto y corrupción
institucionalizada de manera sistémica y vinculada con otros sistemas de apoyo. Luego
tomamos la idea de Estado Capturado de Kauffmann. Una de las carencias de este trabajo
es que no hemos podido aportar todavía demasiados elementos para la medición del
fenómeno de la corrupción de una manera más objetiva de la que usualmente se usa como
en los interesantes trabajos de medición de percepción de la corrupción. Sí creemos que se
hizo un avance metodológico aunque todavía muy elemental en los tests sociométricos que
intentan medir la vinculación entre sistemas y actores centrales y de apoyo en procesos de
corrupción. Otro aporte importante ha sido el análisis comparado de organizaciones e
instituciones y situaciones de diferentes tipos de corrupción y sus sistemas de apoyo.
También consideramos interesante la utilización de enfoques hermeneúticos que enriquecen
la comprensión de la lógica que impulsa la construcción de una “cultura de la corrupción” y
su contraparte en las técnicas de neutralización y moral de frontera que intentan naturalizar
el fenómeno.
Somos firmes convencidos que un evento y encuentro como el que propicia CLAD son
extremadamente útiles para identificar futuras líneas de trabajo y vincular distintas
profesionales que podrían formar redes de equipos para dar pasos más importantes de los
que hasta ahora se han logrado. Por lo tanto agradecemos a las autoridades del CLAD que
hacen posible estos intercambios que desde ya descontamos pueden ser de tremenda
utilidad para los fines que hemos planteado.

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6
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8
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RESEÑA BIOGRÁFICA

El Dr. Fancisco Suarez es Doctor en Sociología. PHD de la Universidad de Indiana.


Master of Arts en Sociología de la Universidad de Indiana. Licenciado en Economía,
Contador Público de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
Fue designado como Profesor Titular Emérito de la Universidad de Buenos Aires y
actualmente dirige el Instituto de Investigaciones Administrativas de la Facultad de Ciencias
Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeñó como Secretario de

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Investigación y Doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de
Buenos Aires y como Director del Centro de Estudios Organizacionales del Instituto de
Investigaciones Administrativas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de
Buenos Aires. También desempeñó cargos en la Organización de Estados Americanos y
otros organismos nacionales e internacionales. Expositor, Coordinador y Miembro de
Comisiones organizadoras de diversos congresos, seminarios, simposios, etc. Autor de
innumerables libros y artículos.

Adriana Christensen es Licenciada en Sociología de la Universidad Católica


Argentina. Tiene un Posgrado en Análisis Organizacional de la Escuela de Psicología Social
de las Organizaciones. Es Profesora Adjunta de la Cátedra de Sociología de las
Organizaciones y se desempeñó en el mismo cargo en la Cátedra de Comunicación en las
Organizaciones. Es investigadora del Centro de Estudios Organizacionales del Instituto de
Investigaciones Administrativas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de
Buenos Aires en temas de Cultura y Comunicación en las Organizaciones y actualmente
participa en un proyecto de investigación sobre Corrupción en las Organizaciones que dirige
el Dr. Francisco Suarez. Ha trabajado como profesora y consultora en distintos ámbitos
públicos y privados. Autora de varios artículos de su especialidad.

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