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LOS HORNOS DE FUNDICIÓN DE

ESTAÑO:
LA BATALLA POR LA
INDEPENDENCIA
ECONÓMICA DE BOLIVIA
El siglo XX es la Era del estaño, mineral estratégico esencial para la industria automotriz, bélica y
alimenticia. El 92,5% del ingreso de divisas en Bolivia provenía de los minerales y el 70% del
estaño. Durante la II Guerra Mundial, al ser ocupados los yacimientos del continente asiático por
Japón, fue catalogado como mineral estratégico siendo Bolivia el único proveedor para los
'Aliados', y barcos con estaño boliviano fueron hundidos por Alemania. El estaño impactó en la
Bolsa de Valores, en la industria del primer mundo y en los países proveedores de esta materia
prima.
Bolivia exportaba concentrados del mineral con fuerte drenaje económico por transporte, fletes,
impurezas y fundición, excedentes que beneficiaban a fundidoras extranjeras. Ante esa situación
Bolivia impulsó la instalación de Hornos de Fundición. El proyecto afectaba intereses de las
empresas mineras transnacionales, Patiño Mines, Hochschild y la Compagnie Aramayo de Mines,
que se opusieron a su instalación, con una estrategia de sabotaje caracterizada por una campaña
sistemática para persuadir sobre su impracticabilidad técnica y económica; el bloqueo económico
y restricción de créditos por los Bancos a sociedades o empresas nacionales interesadas en instalar
fundiciones; la acción directa de agentes incrustados en organismos técnicos del Estado que
obstruían cualquier plan de desarrollo e instalación de hornos de fundición en el país y
desahuciaban que Bolivia negocie fundir sus minerales con naciones amigas.
En 1952, las milicias mineras fuerzan al gobierno de Víctor Paz Estensoro nacionalizar los recursos
minerales y exigen la comercialización de materias terminadas para lo que se crea la Corporación
Nacional de Fundiciones, que busca financiamiento para instalar una Fundidora Nacional. En
1953, ante la dificultad de lograr préstamos internacionales, la Federación de Trabajadores Mineros
de Bolivia instruye entregar el equivalente a una jornada de trabajo de los salarios obreros, como
aporte para la instalación de una fundición de estaño. El objetivo político de los mineros era lograr
la integración de la extracción de minerales con la fundición, considerada como la única forma de
controlar el circuito minero-metalúrgico-industrial- comercial, con beneficio directo del país.
Sin embargo, la batalla por la instalación de los hornos de fundición, condición sine qua non para
alcanzar la independencia económica de Bolivia, estaba sometida a los monopolios y carteles que
controlaban la producción mundial. La legítima aspiración revolucionaria de construir una
fundición de estaño en Bolivia atentaba contra las altas ganancias monopólicas de las fundidoras
en el extranjero y provocaría el cierre de fundidoras en Europa y EE.UU.
En 1960 Nikita Kruschev, Primer Ministro de la Unión Soviética, ofreció a Bolivia la donación de
maquinaria para plantas concentradoras y fundiciones de estaño, seguido de un crédito de 150
millones de dólares, provocando una conmoción política en el país. El Departamento de Estado
de EE.UU. presiona al Gobierno de Víctor Paz Estenssoro para rechazar esa ayuda y ratificó que
los concentrados de estaño continúen siendo refinados en la Fundición Williams Harvey del grupo
Patiño en Inglaterra. EE.UU. implementa una serie de medidas políticas y económicas para
América Latina como la 'Alianza para el Progreso' cuya aplicación en Bolivia se expresa en el Plan
de estabilización monetaria y en el Plan Triangular (Impuesto con represión y masacres mineras)
dirigida a desmembrar COMIBOL y 'desjerarquizarla' en sus atribuciones y funciones para
adecuarla a los intereses de las transnacionales. La primera acción es instruir que el estudio de las
plantas de fundición sea asumido por el Instituto de Investigación Minero Metalúrgico, fuera del
control de la Federación de Mineros.
Pese a todo, la Empresa Nacional de Fundiciones (ENAF), fue creada el 15 de Julio de 1966, en
el gobierno del General Alfredo Ovando, que destina Sus. 802.534,61 para su instalación y autoriza
un crédito de 1.000.000 de dólares para adquisición de maquinaria, suscribiendo contrato con la
firma Klocner Angale de Alemania. La Empresa Nacional de Fundiciones es una entidad
autárquica con personalidad jurídica propia para administrar las plantas metalúrgicas no ferrosas
que deberían instalarse en el país. Tenía la misión de instalar una Fundición de Estaño en Oruro;
administrar plantas industriales y diversificar la industria metalúrgica, construir refinerías y
fundiciones para minerales, comercializar metales y financiar recursos económicos para el in-
cremento de su capital. Estaba liberada de todo gravamen nacional, departamental, municipal y
universitario y funcionaría bajo supervisión directa de la Presidencia de la República, que autoriza
un capital de Sus. 20.000.000, fiscalizada por la Contraloría General de la República. Las obras
civiles en Vinto empiezan en abril de 1968 y el 23 de noviembre de 1970 se establece la Empresa
Nacional de Fundiciones con atribuciones para suscribir convenios de asistencia técnica y de
financiamiento con organismos nacionales, extranjeros o internacionales y establece los
parámetros para las instalaciones de las plantas de beneficio.
La ENAF fue inaugurada el 9 de enero de 1971. Estaba constituida por el Complejo Metalúrgico
de Vinto, la Fundición de Estaño de Alta ley y la Fundición de Antimonio (instalada por la firma
Checoslovaca Skoda Export, inaugurada el 6 de agosto de 1975), una fundidora de estaño de baja
ley (enero de 1979) y el encendido de horno eléctrico de baja ley el 25 de abril de 1980. La
tecnología del primer mundo fue instalada en Bolivia venciendo todos los obstáculos. La ENAF
logró producir lingotes 'grado-A', absorbiendo el 80% de los concentrados nacionales, con fuerte
impacto en la economía de varios países del primer mundo. La consecuencia inmediata es que a
partir de 1966 cierran varias fundidoras en Europa y EE.UU., principalmente la fundición inglesa
Williams Harvey, la Capper Pass & Son Ltd., la Wah Chang y otras que reducen su capacidad de
fundición hasta finalmente cerrar por falta del concentrado boliviano.
Como cruel paradoja de la historia, el 29 de agosto de 1985, el DS 21060 cierra el ciclo del
capitalismo de Estado. En 1999 la planta de ENAF, valuada en Sus 140 millones, es privatizada y
entregada a Allied Deals-RBC por 14 millones de dólares. En un acto de dignidad nacional, el
Gobierno del presidente Evo Morales recupera su control y propiedad y crea la Empresa
Metalúrgica Vinto, en febrero de 2007.
Estos documentos que testimonian la histórica batalla por la independencia económica de Bolivia,
custodiados en el Archivo Histórico de la Minería Regional de Oruro de la Comibol, fueron
declarados por la Unesco, Memoria Regional del Mundo, en ciudad de Panamá en octubre de 2018.

LUIS OPORTO ORDÓÑEZ*


* Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas. Docente titular de la UMSA.

Fotos: De izquierda a derecha: Alfredo Ovando Candía, Juan José Torres y Evo Morales Ayma