Está en la página 1de 4

Tragedia griega: origen, características, estructura,

representantes
La tragedia griega fue una forma de drama popular que se representaba en los teatros
de la Grecia antigua desde finales del siglo VI a.C. Las obras existentes representan un
período muy corto de la historia. Las primeras obras de Esquilo se representaron
alrededor del 480 a. C., y las últimas de Sófocles y Eurípides, a fines del siglo V.

Tanto Sófocles como Eurípides escribieron sus primeras obras en los cincuenta años
desde 480, el final de la guerra con Persia, hasta el 430, el comienzo de la Guerra del
Peloponeso con Esparta. Estos cincuenta años fue la época de Pericles, cuando Atenas
estaba en su apogeo.

Además de Esquilo, Sófocles y Eurípides, hubo decenas de otros dramaturgos que


alcanzaron notoriedad a lo largo de la antigüedad clásica. Los triunfos de estos en los
festivales de la ciudad de Dionisia aparecen en los registros de la época y en otras
fuentes históricas.

Al final, no está claro por qué las obras de solo estos tres dramaturgos trágicos han
perdurado hasta el presente. Lo cierto es que estos tres, en particular, son considerados
por las generaciones posteriores como de una clase superior a la de sus pares.

Origen

Los orígenes exactos de la tragedia griega son aún un tema de debate entre sus
estudiosos. Algunos la han relacionado con una forma de arte anterior, las recitaciones
dramáticas de los poemas épicos. Otros sugieren que su origen tiene que ver con los
rituales realizados en el culto a Dionisio (dios mitológico griego del éxtasis).

En este sentido, Dionisio es una de las varias deidades cuyo culto popular se practicaba
en toda Grecia. Espacialmente está asociado con Atenas y Tebas.

Entre los rituales en su honor había una canción ritual llamada trag-ōdia y también se
acostumbraba el uso de máscaras. De hecho, Dionisio llegó a ser conocido como el dios
del teatro.

Por otro lado, otro de los rituales señalados como origen de la tragedia griega eran los
ritos de bebida. En ellos, los devotos bebían hasta perder el control total de sus
emociones y se convertían en otras personas, como los actores cuando actuaban.
Por su parte, el filósofo Aristóteles afirmaba que la tragedia griega se desarrolló a partir
del ditirambo, una danza coral conectada con la adoración de Dionisio. Se cree que era
cantada por un coro circular (koros) de cincuenta cantantes.

Finalmente, otros estudiosos diferentes a Aristóteles atribuyeron el origen de la tragedia


a Thespis. Este fue un poeta del siglo VI que introdujo los discursos de un actor en
interpretaciones corales.

Desarrollo

En el siglo V, la tragedia griega se representaba sólo en los festivales del vino: dionisias y
Leneas (ambos en diciembre), y las Grandes Dionisias (en marzo). Las representaciones
se hacían en teatros circulares al aire libre similares a las arenas deportivas.

Las primeras tragedias tenían un solo actor que se presentaba disfrazado y usaba una
máscara, lo que le permitía hacer representaciones de dioses. Más tarde, el actor solía
hablar con el líder del coro, un grupo de hasta 15 actores que cantaban y bailaban pero
que no hablaban.

Posteriormente, el actor se cambiaba de vestuario durante la presentación (utilizando


una pequeña tienda de campaña detrás del escenario). De esta manera, podían dividir la
obra en episodios distintos.

Aunque el escenario era de exclusivo uso de actores masculinos, se introdujo una


modificación para representar mujeres y ancianos. Consistía en dividir el coro en
diferentes grupos para representar incluso a otros personajes secundarios masculinos.

Más tarde, se permitió la entrada a tres actores en el escenario. Este número fue
incrementándose hasta tener obras con muchos intérpretes en escena (con la condición
que no participaran en los diálogos). Este último cambio permitió un mayor respaldo
financiero a las obras lo que se tradujo en mejores trajes para las representaciones.

Representantes y obras
Esquilo (525/524 a. C.- 456/455 a. C.)

Esquilo fue un dramaturgo griego. Es considerado por los estudiosos como el padre de la
tragedia griega. Fue el predecesor de otros exitosos dramaturgos griegos como Sófocles
y Eurípides.

También fue un asiduo participante de los concursos de teatro conocidos como las
Grandes Dionisias de los cuales ganó trece veces en total.
De las aproximadamente setenta a noventa tragedias escritas por Esquilo, solo siete han
sobrevivido intactas hasta el presente.

Obras como Agamenón, Los Portadores de la Libación y Las Euménides. Asimismo, Los
Persas, Los suplicantes, Siete contra Tebas y Prometeo encadenado forman parte de su
repertorio dramático teatral.

Sófocles (496 a. C. – 406 a. C.)

Sófocles fue un poeta trágico griego. Entre muchas de las innovaciones introducidas en
sus obras de tragedia griega, se encuentra la inclusión de un tercer actor. Esto le dió a
Sófocles la oportunidad de crear y desarrollar a sus personajes con mayor profundidad.

Según sus historiadores, escribió cerca de 120 obras. De acuerdo con El Suda (antigua
enciclopedia bizantina del siglo X), solo 7 de sus obras completas persisten en la
actualidad: Edipo rey, Edipo en Colono y Antígona Áyax, Las Traquinias, Electra y
Filoctetes.

En la opinión de los especialistas sus obras, siempre ganaron el primero o segundo


premio en los concursos de teatro en los que participó.

En sus puestas en escena, se inspiraba en la naturaleza humana y su bienestar. Comenzó


su carrera artística en el año 468 a. C., ganando un premio por su obra y derrotando a
Esquilo en la competencia.

Euripides (484/480 a. C. – 406 a. C.)

Eurípides fue un poeta trágico griego. Es considerado por los especialistas (junto con
Esquilo y Sófocles) uno de los tres padres de la tragedia griega. De hecho, Eurípides fue
el último y quizás el más influyente del grupo.

Como todos los dramaturgos principales de su tiempo, Eurípides compitió en los


festivales dramáticos anuales de Atenas celebrados en honor del dios Dionisio. Ingresó
por primera vez al festival en el año 455, y ganó la primera de sus cuatro victorias en
441.

A lo largo de su carrera como poeta y dramaturgo, escribió aproximadamente 90 obras


de teatro. No obstante, sólo 19 de ellas han sobrevivido para las generaciones actuales a
través de manuscritos.

Algunas de las tragedias más famosas de Eurípides son Medea, Las bacantes, Hippolytus
y Alcestis. Asimismo, son muy recordadas Las troyanas, Electra, Andrómaca, Helena,
Orestes, Ifigenia entre los tauros y Las fenicias.
Agatón de Atenas (448 a. C. – 400 a. C.)

Agatón fue un poeta trágico ateniense. Se le acredita la adición de interludios musicales


desconectados de la historia de la obra. Además, otra de la innovaciones introducidas
por Agatón fue que los personajes de sus obras, en lugar de derivarse de la mitología
griega, fueron de su propia invención.

Por otro lado, se le atribuye a Agatón solo una obra de teatro. El título de esa obra se
cree que fue La Flor. De ella solo ha perdurado unas 40 líneas de su escritura para las
posteriores generaciones.

Quérilo (546 a. C. – 460 a. C.)

Quérilo fue uno de los poetas trágicos atenienses más antiguos de los que se tengan
registros. Se dice que produjo su primera obra alrededor del 523 a. C. y que compitió
contra el trágico Esquilo alrededor del año 498 a. C.

Algunas fuentes le atribuyen 13 victorias en los concursos del festival de las Grandes
Dionisias y ciertas innovaciones hechas en máscaras trágicas y disfraces. De su trabajo
artístico, sólo perduró hasta estos días un título: Álope.

teatro griego y romano


El teatro griego consta de tres partes esenciales: escena, orquestra y graderío. La escena se
encuentra a nivel de tierra y en ella se emplean decoraciones giratorias en forma de prismas
triangulares. La orquestra es la parte dedicada al coro; tiene planta circular y en el centro se alza
la estatua dedicada a Dionisos, dios en cuyo honor se celebra la fiesta. El graderío tiene planta
ultrasemicircular, rodeando en parte a la orquestra.

La principal novedad en el teatro romano la encontramos en la disminución del tamaño de la


orquestra, que se hace semicircular debido a la menor importancia otorgada al coro durante la
representación. Al hacerse la orquestra semicircular, el graderío toma la misma forma.

Los romanos le llaman cavea y distinguen en él tres tercios. De esta manera, el teatro se
convierte en un edificio y la escena ocupa un papel importante en él, organizándose
habitualmente a través de arquerías, frontones y nichos.

En Roma el más importante de los teatros es el Marcelo mientras que en España destaca el de
Mérida, realizado en el año 18 a.C. aunque su escena se construya en el año 135 después de
Cristo.