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“Si un sistema cuántico puede estar

en uno de dos estados, entonces puede


estar también en cualquier
Superposición linear de esos dos
estados”.
’s
Pueden ser números
complejos, siempre y
cuando se normalizen
de forma que:
Por ejemplo:

es un estado cuántico
perfectamente válido
La superposición

es la unidad básica de
información codificada
en las computadoras
cuánticas y es llamado
qubit.
La amplitud

es una medida de su
inclinación hacia el estado
fundamental.
Es tentador pensar que

es la probabilidad de que el
electrón esté en estado
fundamental o tierra.
¿Pero cómo interpretaríamos
el estado si fuese negativo
o un número imaginario?
Esta superposición lineal es
el mundo privado del electrón
Para que nosotros podamos
obtener una aproximación
del estado del electrón
debemos hacer una medición
Y cuando lo hagamos,
obtendremos un único bit de
información (ya sea 0 o 1).
Si el estado del electrón es

entonces la probabilidad de
que la salida de la medición
sea 0 es
Cuando realizamos la
medición forzamos al sistema
a cambiar su estado, es
decir, si la salida de la
medición es 0, entonces
el nuevo estado del
sistema es
El principio de superposición
no se limita sólo a
sistemas de 2 niveles
como el que acabamos
de describir, sino que se
aplica en general a
sistemas de k-niveles.
Así podríamos considerar
un sistema de k niveles
denotado por:
Y por el principio de
superposición, el estado
cuántico general
de este sistema sería:
Y por el principio de
superposición, el estado
cuántico general
de este sistema sería:

donde:
Si midiéramos el estado del
sistema obtendríamos un
número entre 0 y k-1, y la
salida j ocurría con
probabilidad:
Para codificar n bits de
información podríamos escoger
usar k= niveles de un
átomo de hidrogeno, pero para
comprenderlo bien,
comencemos usando
simplemente n qubits.
Para empezar, consideremos
el caso de 2 qubits, esto es,
el estado de los electrones
de 2 átomos de hidrógeno.
Debido a que cada electrón puede
estar en estado fundamental
o excitado, en física clásica,
este sistema tendría un total
de cuatro estados – 00,01,10,11-
y debido a ello, es posible
almacenar 2 bits de información
en este sistema.
En física cuántica, el principio de
superposición nos dice que el estado
cuántico de 2 electrones va más
allá, y es una combinación lineal
de los cuatro estados clásicos.

Normalizado a:
Si medimos el estado del sistema,
obtendremos 2 bits de información.
Como antes, si la salida de la
medición es “jk” , entonces el nuevo
estado del sistema es:

Si “jk”=10, por ejemplo, entonces


el primer electrón está en
estado excitado y el segundo
electrón en estado fundamental.
Ahora consideremos el caso
general de n átomos de hidrógeno.
Pensemos en n como un número
relativamente pequeño de átomos,
como n =500. De forma clásica
los estados de 500 electrones
servirían para almacenar 500
bits de información en la forma obvia.
¡Pero el estado cuántico de un
sistema de 500 qubits es la
superposición lineal de todos

los estados clásicos posibles!


Es como si la naturaleza tuviera

pedazos de papel, cada uno


con un número complejo escrito
en él, sólo para llevar el registro
del estado de un sistema de
500 átomos de hidrógeno.
Ahora que si hablamos de un
sistema que evoluciona en el
tiempo, la naturaleza debería
tachar los números y
remplazarlos con su nuevo valor.
El número es mucho mayor
que los estimados del número
de partículas elementales que
existen en el universo.
¿Dónde almacena entonces
la naturaleza esta información?
En este fenómeno se
encuentra la motivación básica
de la computación cuántica.
Después de todo, si la
computación es tan
extravagante al nivel
cuántico, ¿porqué conformarnos
con la física clásica?
En este fenómeno se
encuentra la motivación básica
de la computación cuántica.
Después de todo, si la
computación es tan
extravagante al nivel
cuántico, ¿porqué conformarnos
con la física clásica?
Aquí surge un problema
fundamental:
Esta exponencialmente larga
superposición lineal es el
mundo privado de los electrones.
Medir el sistema sólo nos
revela n bits de información.
Un algoritmo cuántico es una
estructura que refleja la tensión
entre el “ambiente de trabajo”
exponencial de un sistema de
n-qubits y los meros n bits que
se obtienen con la medición.
La entrada de un algoritmo
cuántico consiste de n bits
clásicos, y la salida también
consiste de n-bits clásicos.
Es mientras el sistema cuántico
no es observado donde los
efectos cuánticos hacen lo suyo.
Si la entrada es un string binario
x de n-bits, entonces la
computadora cuántica tomará
como entrada n-qubits en
estado
Luego una serie de operaciones
serán ejecutadas para
transformar el estado de n
qubits a la superposición
Finalmente se realiza una
medición, y la salida será un
string binario de n bits “ ”
con probabilidad
Observe, querido espectador,
que esta salida es aleatoria.
Siempre y cuando “ ”
corresponda a la respuesta
correcta con una probabilidad
suficientemente alta, podemos
repetir el proceso algunas
veces para hacer el porcentaje
de error minúsculo.
Ahora veamos con mayor
énfasis la parte cuántica del
algoritmo. Algunas de las
operaciones cuánticas clave
pueden pensarse como la
búsqueda de ciertos
patrones en una superposición
de los estados.
Debido a esto, es conveniente
pensar en el algoritmo como
si tuviéramos dos etapas.
En la primera etapa, los n bits
clásicos son “desempaquetados”
hacia una superposición linear
exponencialmente larga,
la cual sabemos que tiene un
patrón escondido o una especie
de regularidad que, cuando se
detecte, solucionará el problema.
La segunda etapa consiste en
un conjunto de operaciones
cuánticas, seguidas por una
medición, que revelan el patrón
escondido.
La operación más importante
que se puede ejecutar de forma
eficiente por una computadora
cuántica es la versión cuántica
del algoritmo rápido de la
transformada de Fourier.
La transformada rápida de
Fourier (FFT) tiene una entrada
de un vector α de tamaño M y
valores complejos. La dimensión
del vector α debe ser potencia
de 2, es decir M=
La salida es un vector β de
valores complejos y de
tamaño M.
El algoritmo clásico FFT es
capaz de realizar su cálculo en
sólo O( ) pasos.
Las computadoras cuánticas
pueden implementar un FFT
exponencialmente más
rápido, en tiempo
O( ).
El algoritmo clásico FFT es
capaz de realizar su cálculo en
sólo O( ) pasos.
Las computadoras cuánticas
pueden implementar un FFT
exponencialmente más
rápido, en tiempo
O( ).
¿Pero cómo es posible que
cualquier algoritmo tome
menos tiempo que M,
el tamaño de la entrada?
El truco está en que podemos
codificar la entrada en una
superposición de sólo
m = log M qubits:
después de todo, esta
superposición consiste de
valores de amplitud.
Escribiríamos esta
superposición como:

donde sería la amplitud


del string binario de m bits
que corresponde al número
en la forma natural.
Aquí podemos ver que la
notación
es sólo otra forma de escribir un
vector, donde el índice de cada
entrada del vector se escribe
de forma explícita entre
estos símbolos .
Hasta ahora sólo hemos
considerado lo bueno del QFT:
su velocidad.
Pero veamos ahora la otra
cara de la moneda.
El algoritmo clásico de FFT tiene
como output los M números
complejos:

En contraste, QFT prepara


una superposición:
Y como vimos con anterioridad,
estas amplitudes son parte del
“mundo privado” de este sistema
cuántico. Por ello, la única
manera de poner nuestras
manos en el resultado es
midiéndolo, y midiendo el estado
del sistema sólo nos da
m = log M bits clásicos
.

De forma específica, la salida es


un número aleatorio “j” de m-bits
(esto es, 0≤j≤ M-1),
de la distribución de probabilidad
Pr[j]=