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Resumen.

El estadio del espejo como formador de las funciones del yo tal como se nos
revela en la experiencia psicoanlitica.
Acaso haya entre ustedes quienes recuerden el aspecto del comportamiento de que partimos: la
cria del hombre, a una edad en que se encuentra por poco tiempo, reconoce ya sin embargo su
imagen en el espejo como tal.

Este acto, lejos de agotarse, una vez adquirido, de la inanidad de la imagen, rebota en seguida en
el niño en una serie de gestos en la que experimenta lúdicamente la relación de los movimientos
asumidos de la imagen con su medio ambiente reflejado y de ese complejo virtual con la realidad
que produce, osea con su propio cuerpo y con las personas, incluso los objetos que se encuentran
junto a el.

Se debe comprender que el estadio del espejo como una identificación, a saber, la transformación
producida en el sujeto cuando asume una imagen, cuya predestinación a este efecto de fase esta
suficientemente indicada por el uso del termino imago.

El hecho de que su imagen especular sea asumida jubilosamente por el ser sumido todavía en la
impotencia motriz y la dependencia de la latencia que es el hombrecito en ese estadio infans,
manifiesta, en una situacion ejemplar, la matriz simbolica en la que el yo (je) se precipita en una
forma primordial, antes de objetivarse en la dialéctica de la identificación con el otro.

La forma total del cuerpo, gracias a la cual es sujeto se adelanta en un espejismo a la maduración
de su poder, se la es dada como un Gestalt, es decir, en una exterioridad donde sin duda esa
forma es mas contituyente que constituida.
Esta guestal, aunque su estilo motor sea todavía irreconocible, por esos dos aspectos de su
aparición simboliza la permanencia mental del yo (je) al mismo tiempo que prefigura su
destinación alienante.

Para las imagos, la imagen especular parece ser el umbral del mundo risible, si hemos de dar
crédito a la disposición en espejo que presenta en la alucinación y en el sueño la imago del cuerpo
propio, ya se trate de sus rasgos individuales, incluso de sus discapacidades, o de sus proyecciones
objetales.

La función del estadio des espejo nos revela entonces como un caso particular de la función del
imago, que es establecer una relación del organismo con su realidad.
Pero esta relación con la naturaleza está alterada en el hombre por cierta dehiscencia del
organismo en su seno, por una Discordia primordial que revelan los signos de malestar y la
incoordinación mostriz de los meses neonatales.

El estadio del espejo es un drama cuyo empuje interno se precipita de la insuficiencia a la


anticipación; y que para el sujeto, presa de la ilusión de la identificación espacial, maquina las
fantasías que se sacuden desde una imagen fragmentada del cuerpo hasta una forma que
llamaremos ortopédica de su totalidad y hasta la armadura por fin asumida de una identidad
alienante, que va a marcar con su estructura rígida todo su desarrollo mental.
En el momento en que se termina el estadio del espejo inaugura, por la identificación con la
imago, del semejante y el drama de los celos primordiales, la dialéctica que desde entonces liga al
yo con situaciones socialmente elaboradas.

Es este momento el que hace volcarse decisivamente todo el saber humano en la mediatización
por el deseo del otro, constituye sus objetos en una equivalencia abstracta por la rivalidad del
prójimo, y hace del yo (je) ese aparato para el cual todo impulso de los instintos será un peligro,
aun cuando respode a una maduración natural.

Lo imaginario (teortico)

Lo imaginario como indica la palabra es un derivado de la imaginación. La imaginación es la


facultad de crear o representar imágenes. Si ponemos el acento en “crear” es una facultad abierta
al cambio, y a lo nuevo, si ponemos el acento en “representar” subrayamos el acento reproductor,
de volver a poner algo que ya estaba, el aspecto pasivo de lo imaginario.

La palabra imaginario fue usada primero como adjetivo aparece en el siglo XV en lenguas
romances, pero la palabra imaginario se encuentra en uso reciente como sustantivo.
En Platón y Aristóteles tiene una función de mediación. Para el primero media entre el cuerpo y las
ideas, y para el segundo entre el intelecto y los sentidos.

Para el pensamiento científico aparece como un modelo devaluado y peligroso de representar. El


romanticismo reestablece un lugar para la imaginación nuevo y poderoso, que está en conexión
con una nueva manera de entender el arte y la estética. La imaginación cobra un lugar de
legitimidad y valor.

Freud no hablara de lo imaginario ni de la imaginación sino que dará un lugar de importancia a la


fantasía y hablara de fantasmas.

Lacan vive en un momento donde el término imaginario ya existe. Sartre y Bachelard escriben
obras donde este término es pensado en su potencia y en sus relaciones con el sujeto.

Cuando Lacan se encuentra con “el estructuralismo” había ya trabajado la idea del imaginario
potente y creador en su texto “El estadio del espejo” donde la imagen es configuradora del yo, y
de las posibilidades de crear algo que no existía, que es nuevo para el sujeto.

Del estadio del espejo a lo imaginario especular (1936).

Aquí es donde Lacan llama sus “antecedentes” respecto del psicoanálisis. Momento propiamente
psicológico de la teorización de Lacan.

Hablar de estadio piensa al mismo como un acto y no como evolución. Subraya el valor formativo
y estructurante que tiene lo imaginario.
El estadio, pone al descubierto la estructura en espejo del yo. Lo especular, como sinónimo de
imaginario.

La estructura de “espejo” del yo permite desmontar el espejismo del yo autónomo.


Del otro lado del espejo nos encontramos con el cuerpo desmembrado del niño. Entre los 6 y 18
meses se produce el reconocimiento de su propia imagen reflejada. Este reflejo produce un efecto
de unificación, que viene desde el exterior. Esto produce el “efecto ortopédico”.

Lo especular.

El espejismo del yo produce un desconocimiento una ilusión: de ser unificado desde dentro y
desde si. Capas de cebolla identificatorias es la verdadera estructura del yo.

El “yo” será para Lacan, producido por la identificación “Alienante” a una imagen que está afuera.
Esta imagen es una Guestalt una forma exterior que permite anticipar una unidad que no se tiene.
Lo imaginario en “el estadio del espejo”, toma el reconocimiento de la imagen como el punto más
importante. Esta Forma sitúa al yo, en una línea de ficción irreductible.

El aspecto creador donde la anticipación tiene fuerza de producción, deja de ser dominante en la
concepción del imaginario cuando lo articula con lo simbólico. Allí surge la concepción de
imaginario secundario, dependiente y subordinado al orden simbólico.

Lacan subraya la función de desconocimiento del yo.


El mito de Narciso muestra este desconocimiento y la alienación que esta identificación produce.
En esta alienación se produce un fenómeno de Transitivismo, o participación donde yo y el otro
quedan confundidos, situación que es frecuente de observar en niños pequeños.

Construcción del cuerpo.

En la Anticipación lo que hay es que la imagen da la posibilidad de una maduración que no se


posee, se inicia allí en esa identificación el proceso de acceso a “tener un cuerpo” La maduración
neuromotriz del niño esta retrasada respecto de lo que la imagen ofrece como anticipación.

Es a partir de esta imagen que aparece como un “otro” en el espejo que se produce la asunción del
cuerpo propio.

La entrada de significante en el organismo produce la fragmentación del organismo, la ruptura con


lo instintivo como saber de autoconservacion de la vida. La prematuracion del ser humano, lo deja
en un largo tiempo de dependencia del Otro, hace que la relación con los objetos quede para
siempre supeditada a la relación con el Otro.

El cuerpo es entonces una contruccion imaginaria, y se construye junto con el yo. Esto muestra
claramente la relación que tiene la construcción del cuerpo con la libido. Miradas que se cruzan
con una carga libidinal que invisten la imagen.

El cuerpo como totalidad y como propio no se forma de una percepción interna del organismo,
sino a partir de la aceptación de esa imagen exterior y ajena como imagen propia, que unifica y
totaliza.
Este cuerpo que parece entero esta agujereado, por los bordes que constituyen las zonas erógenas
(agujero, cortes reales. Produce placer, displacer).

Complejo de intrusión.

En las “confesiones” de San Agustin relata un episodio donde ve a un niño que “empalidece” de
celos viendo como amamantan a su hermanito. El otro imaginario y la reacción de palidez en el
cuerpo, indican los celos, el odio.
Esta confrontación mortificante con el otro, muestra la estructura paranoica del yo y la dificil,
conflictiva relación con el otro que es producto de esta estructuración.
El transitivismo propio de lo especular, nunca se elimina de las relaciones entre las personas.

La tensión propia de lo imaginario cobra en la psicosis un valor particular. En la psicosis esta


tensión no se sostiene. Aparece “el otro” alter ego, invadiendo el yo, el cuerpo, la familia sin que
el sujeto pueda reaccionar frente a esto. No distingue el otro del Otro.

Marguerote Duras escribe la novela Lol V. Stein, que le permite a Lacan volver sobre esta dificultad
en la psicosis de separación del semejante y el yo.

El arrebaro de Lol V. Stein y un análisis.

“El arrebato de Lol V. Stein” es una novela que Marguerite Duras escribió en el año 1964, al tiempo
de conocer personalmente a la paciente que inspiró al personaje en un hospital psiquiátrico de París.
Se interesó mucho en ella y la llevó a su casa durante largas horas, devolviéndola luego al hospicio.
Dice Lacan (1965):

La única ventaja que un psicoanalista tiene derecho a sacar de su posición (…) es que el artista
siempre lo precede y que, así pues, no tiene por qué hacer de psicólogo allí donde el artista le
facilita el camino. Precisamente es lo que reconozco en el arrebato de Lol V. Stein, en el que
Marguerite Duras resulta saber sin mí lo que yo enseño.

A pesar de las palabras de Lacan, sabemos que la escritora, además de conocerlo, ha leído sus
“Escritos”.
La novela parte de un acontecimiento traumático acaecido una noche, en un baile en el que una
joven, Lol V. Stein, va a una fiesta con su novio, con quien está a punto de casarse y a quien dice
haber amado desde el momento en que lo vio. Una mujer de unos cuantos años más que ella, que
se muestra como una mujer fatal, invita al novio a bailar y éste queda prendado de su abrazo y
fascinado con ella ante la mirada de su prometida.
Según Lacan, “la escena es propiamente el rapto de dos en una danza que los suelda y ante los ojos
de Lol, tercera, junto con todos los del baile, padece en él el rapto de su novio por aquélla que sólo
tuvo súbita que aparecer.”
Lol V. Stein queda como petrificada ante la escena, luego de lo cual cae desplomada, “arrebatada”,
hasta la madrugada cuando dejan el salón de baile.
“Lol no dice su dolor, nada de afecto, de celos, de reproches, de lucha, de enfrentamiento directo
para conservar su lugar (…) Hay un dolor omitido. No hay sujeto para ese dolor.” (Fernández, 1993)
Dice Lacan que “es despojada de su amante como de un vestido propiamente”. Desde ese episodio,
cae en una crisis muy profunda y permanece encerrada en su casa durante años. Luego se muda a
otra ciudad, y años más tarde vuelve a la de origen casada y con hijos, donde se reencontrará con
parte de su pasado.
Su amiga de la infancia, con quien se reencuentra y responsable de reconstruir la historia, Tatiana
Karl, cuenta que Lol parece estar bien, aunque percibe en ella algo extraño. Ya en su época de
colegialas le faltaba siempre algo para “estar”, se mostraba indiferente, nunca pareció sufrir ni
nadie la vio llorar.
Lol descubre la relación entre Tatiana y un amante, Jacques Hold, responsable de llevar a cabo el
relato de la novela, luego de lo cual comienza a acudir a un campo de centeno frente al hotel donde
se encuentran y desde allí, oculta entre las sombras de la noche, observa la ventana. Él la descubre,
y se genera un trío entre los personajes.
Nos interrogamos: ¿por qué acude a semejante cita y la reitera una y otra vez?: Lol V. Stein mira
con fruición la cabellera oscura de su amiga, esa cabellera que atrapa la mirada del amante y bajo la
cual hay un cuerpo desnudo.
Pero, dice Lacan, no es Lol quien mira, ya que no es sujeto deseante, como sí lo es la histérica. Ella
sólo es un sujeto que intenta armarse, precariamente, por la mirada. Pareciera necesitar el cuerpo
de su amiga para sentir que ella misma lo tiene; “en ese punto ella se constituye como ‘Je’, es decir,
es un ‘Je’ precario que cae en tanto la escena desaparece.” (Fernández, 1999)
Podríamos decir, entonces, que, a diferencia de la histérica, que se indignaría con lo que su amado
le muestra, por ejemplo que está con otra, Lol propicia escenas como ésta. “Para Lol es
fundamental que el hombre desvista el cuerpo de Tatiana y lo presente en la ventana. Lol no tiene
cuerpo y sólo así puede sostenerse”. (Errecondo, 2012)
Lol no se indigna ante la escena del baile; no lo hace frente a una invasión de su territorio de
semejante envergadura. Alguien viene a usurpar su lugar y nos encontramos con su imposibilidad
de decir, con una respuesta de no agresión. Es que “si esa imagen anticipada del niño no se
constituye por precipitación en el espejo, entonces tampoco se constituye la agresión propia de
esta estructura narcisista.” (Fernández, 1999)
Lol V. Stein anda por la vida con un vestido sin cuerpo para poner adentro. Cuando, por vez
primera, Lol se quita el vestido y Jacques Hold la toma en sus brazos para hacerle el amor,
sobreviene el desencadenamiento de su psicosis. Un párrafo de la novela reza:

Estoy obligado a desnudarla. No lo hará por sí misma. Hela aquí, desnuda. ¿Quién está en la cama?
¿Quién, cree ella?

Está tendida y no se mueve. Está inquieta. Está inmóvil, permanece donde la he colocado. Me sigue
con la mirada como a un desconocido a través de la habitación mientras yo me desnudo a mi vez.
¿Quién es? La crisis está ahí. La ha desencadenado nuestra situación en este momento, en esta
habitación en la que nos hallamos solos, ella y yo.

Y su delirio:

-La policía está abajo.


No la contradigo.
-Golpean a la gente en la escalera.
No la contradigo.
No me reconoce en absoluto.
-No sé, ¿quién es?
Después no acierta a identificarme. (…)
Dice:
-¿Quién es?
Gime, me pide que se lo diga. Digo:
-Tatiana Karl, por ejemplo.

Pensamos que un Otro primordial inexistente fundamenta la imposibilidad de constitución de su


cuerpo. Élida Fernández nos habla de un “exilio” en el cuerpo del psicótico, como de una suerte de
destierro del propio reconocimiento de un marco con el cual poder ubicarse ocupando un lugar.
“Decir cuerpo, cuerpo propio…es casi una obviedad. Pero para llegar a ella es necesario un
complejo entramado de deseos, identificaciones, ideales, posiciones de apropiación y de rechazo”.
(Fernández, 1999)
Cuando en el baile cae la mirada de su novio sobre ella, Lol no tiene de qué sostenerse y cae; no se
sostiene si no está presente el otro, otro imaginario, especular, que sostenga su estructura.
Lol V. Stein es “arrebatada” con la ida del otro. Errecondo explica el arrebato en dos sentidos: por
un lado, cuando pierde el amor de su prometido, la mujer del baile le roba –arrebata- su imagen y
también su cuerpo. En el tiempo que sigue Lol hace el intento de recuperar su cuerpo y lo toma de
Tatiana, al observarla junto al amante.
En las psicosis, la identificación con la imagen completa en el estadio del espejo no se lleva a cabo;
si no se realiza es porque, ante la falta del sostén del deseo del Otro, “el espejo no devuelve sino la
misma fragmentación que ninguna ilusión vuelve cuerpo”. (Fernández, 1999)
El desplome ante lo que sucedió frente a su mirada en el baile sería, justamente, consecuencia
inevitable de la falta de cuerpo, con inexistencia de sentimentalidad. Es que “sentimentalidad,
cuerpo e inconsciente son equivalencias” (D. Paola, 1994) Como aseveró Lacan, “ella no puede
decir que sufre”.

(Características de los imaginario: plasticidad, continuidad, formación gestáltica, agresividad


ambivalente con el semejante y constitutiva del deseo, deseo como deseo del otro…el objeto de
deseo es lo que el otro tiene porque aparece como completo; deseo histórico, goce imaginario,
jubilo narcisista, ilusión de completud y de eliminación de la falta, cierta destitución del deseo).

Simbólico (teorico)

El sentido del retorno a Freud es un retorno al sentido de Freud.


Desde 1953 al 63 Lacan lee en su seminario los conceptos de Freud renovando la interpretación
desde esta acentuación de la “estructura simbólica”.

El tiempo de preeminencia de lo simbólico está dominado por la posibilidad de obtener en la


lingüística una teorización que de estatuto científico a la teoría psicoanalítica.

¿Qué es el estructuralismo?
Levi Strauss es considerada el “padre” del estructuralismo. La lingüística da a las ciencias
posibilidad de una formalización que da rigor y generalidad a los enunciados. Esto es lo que le
permite a L. Strauss revolucionar la Antropología.

En L. Strauss y en Lacan lo simbólico es lo que ordena la cultura que separa al hombre de la


naturaleza. Organiza las diferencias de sexos y de generaciones.
Lacan reconoce en L. Strauss un trabajo en el mismo terreno que el de Freud. Esta elaboración
ademas, aporta una potencia investigativa nueva con el uso de la lingüística.
El orden simbólico es concebido como ese orden icc que regula la vida de los sujetos y las
comunidades, sin que ellos sepan cómo. El hombre esta desde su nacimiento, y más allá de la
muerte, insertado en una cadena simbólica. La inscripción en el orden es el verdadero nacimiento
del sujeto. Esta inscripción es la que da el padre, y lo coloca en un lugar que ya estaba destinado
por el sistema”.

Así lacan va a poder volver a pensar el Edipo desde esta nueva lógica: la estructura simbólica. El
Edipo pasa a ser una estructura que esta en la cultura y no un problema de pasiones familiares.
“El hombre esta desde antes de su nacimiento y más allá de su muerte, insertado en la cadena
simbólica, la cual ha fundado el linaje antes de que en ella se aborde la historia…y eso desde antes
que las reglas le hayan sido transmitidas.”
La inscripción en este orden es el verdadero nacimiento del sujeto. Esta inscripción es la que da el
padre. Y lo coloca en un lugar que ya le estaba destinado por el sistema. Este orden es anterior a
“que se borde” la historia.
Por otro lado No hay temporalidad en este orden.

Lacan toma el signo de Saussure y va a producir una modificación para emplearlo en el


psicoanálisis. Rompe la elipsis, pone el significante en la parte superior lo que indica que es el
significante el que introduce una ley que ordena, marca, determina, introduce en lo real la
significación.

Dentro del campo del lenguaje encuentra las figuras de la metonimia y la metáfora, para pensar
los mecanismos de funcionamiento de un icc, que declarará: “estructurado como un lenguaje”.

También sugiere el concepto de “Punto de capitón” que es el encuentro entre significantes y


significado, ya que el ser dos cadenas que se deslizan una sobre la otra, algo debe detener ese
deslizamiento. El ejemplo que da del punto de capitón es el de la Metáfora paterna.

El tema fundamental de lo simbólico es el concepto de sujeto dividido, sujeto del icc. El


significante lo que permite es “representar” al sujeto. El lapsus, el chiste, el síntoma son
portadores de “la representación” icc reprimida, diría Freud, del significante que representa al
sujeto, diría Lacan. Lacan los llamara formaciones del icc.

Caracteristicas que comparten lo imaginario y lo simbolico:

1. Palabra e imagen proceden el exterior. Ambas son del otro antes de pasar a ser del sujeto,
para que esto ocurra se producirá una identificación.

2. Ambos producen un proceso de inversión en el pasaje de la exterioridad a la interioridad.


Al recibirlas el sujeto aparecen invertidas.

3. En ambos casos el sujeto queda capturado, alienado y sea necesario la introducción de un


elemento tercero y ajeno para que se pueda producir la separación. Lo que permitirá ver
la imagen de si como separada y alienante, o escuchar el mandato que hace destino.

4. Tanto imagen, como significante están en un espacio intermedio entre el sujeto y el otro.

La identificación hay una diferencia en el efecto, la de la imagen es de júbilo anticipatorio de una


potencia de la que se carece. La del significante es de mortificación, también anticipación,
inscripción de una muerte que no ha llegado.

El significante

La primacía del significante respecto del significado es algo que había sido pensado por L.Strauss,
Lacan lo va a tomar y va a acentuar los efectos que tiene para el sujeto el hecho que el significante
no puede significarse a se mismo, que siempre requiere de otro significante para que pueda
significarse.
Esta primacia introduce una ley, un orden en lo real.
El significante hace cadena. El estudio de esa cadena, permite deducir a Lacan a lo largo de su
enseñanza importantes descubrimientos: el lugar del sujeto, del objeto o anomalías como la
holofrase.

Metáfora Paterna y Punto de Capitón

En el Seminario III, Lacan trabaja sobre el significante del Nombre del padre, como ordenador,
como el significante que atempera el goce. El Ste del N. del P. produce un ordenamiento de las
significaciones. Es propiedad del significante ser el recipiente, la envoltura de las significaciones.

El significante no solo da la envoltura, el recipiente de la significación, la polariza, la estructura, la


instala en la existencia.
El sintagma “la carretera principal” aparece como ordenadora de las significaciones. Nudo que
polariza los significados y permite la vida humana en sociedad.

Entonces esta polarización al modo de lo que produce un imán sobre la limadura de hierro. Al
acercar el imán a la limadura modifica su organización y queda ordenada, orientada por la fuerza
magnética del imán, del mismo modo este Ste del N. del P. ordena las significaciones que de otro
modo (en la psicosis) se encontraría dispersas.

Esta perspectiva de la función ordenadora del padre tuvo mucho éxito, donde parece que todo
reside en encontrar la carretera principal, de modo que no reproduzca la psicosis.

Este punto no solo ordena, anuda, sino que también tiene un punto de desorden y
desnudamiento, ese punto es también un límite. Limite a un goce sin medida, a un alienación sin
salida, a una obediencia de vida, pone medida a lo que aparece como terrible, inconmensurable,
horroroso, al goce ilimitado del otro.

La carretera principal, el punto de capitón son metáforas de este anudamiento de las


significaciones que producirá la metáfora paterna. Sin este nudo nos encontramos con el peligro
que en determinado momento se pueda producir “desencadenamiento”…es decir la cadena se
abre y los significantes dejan de esta ordenados.
Confrontando con esta catástrofe significativa el sujeto en cuestión podrá construir una “metáfora
delirante” como modo de rehacer el nudo deshecho.

El desencadenamiento reproduce cuando algo llama a que el sujeto tenga que hacer uso de la
función paterna que le de su significación de sujeto en relación a un amarre central que organice
su saber. Dicho amarre, punto de capitón, no está y la psicosis se desencadena.

Es interesante la idea de varios puntos de almohadillado que son necesarios para el sostenimiento
de la estructura. Esto nos permite pensar el desencadenamiento de una psicosis en conexión con
los diferentes sucesos que han producido el “aflojamiento” la “desconexión” de estos puntos y
que a veces un momento está a una distancia temporal importante respecto del otro.

No se trata de “seguir” el mandato del padre” lo que seria pensar que la ley es el super yo. Sino
que este encuentro con el significante del nombre del padre que organiza la significación, es el
encuentro con un significante, no con un significado, no con un signo, que dice que hacer y donde
ir. Es el encuentro con el enigma del otro.
Sujeto y fantasma:

Presentacion de la obra de Lacan

La enseñanza de Lacan comienza en 1953, comprende fundamentalmente los Seminarios y


Escritos y se extiende hasta 1981.
A lo largo de la enseñanza, Lacan pasa mas de una vez por los mismos puntos dándoles lecturas
distintas; a medida que avanza va ajustando cada vez más su idea de estructura y con ello cada vez
ajusta mas los términos y las funciones a la estructura.
De la idea de estructura que se tenga dependerá, por ejemplo, la idea de sujeto que es efecto de
esa estructura.

La enseñanza de Lacan puede dividirse en tres periodos.


El 8 de Julio de 1953 Lacan pronuncia una conferencia con motivo de la fundación de la Sociedad
Francesa de Psicoanalisis que llamo: Lo simbolico, lo imaginario y lo Real. Aquí Lacan presenta por
primera vez su triple nominación, son presentados como 3 regristros esenciales de la vida
humana.

A lo que antecede al 53´, Lacan lo considera sus antecedentes a su entrada al psicoanálisis, es


decir que su enseñanza propiamente dicha comienza en el 53´.

En el periodo que comprende del 32´ al 53´, Lacan desarrolla su primera teoría psicoanalítica
basada, esencialmente en la imagen, hace de lo imaginario la dimensión propia de la experiencia
analítica, la primacía es aquí de la imagen.

En 1936, en el Congreso de Marienbad, Lacan plantea la fase del espejo como formador de la
función del yo a partir de la identificación con la imagen del semejante. Explica que el hombre
nace con una prematuración fisiológica que le impide tener una imagen acabado de si. Al
reconocerse en la imagen de un semejante en el espejo logra la completud de la forma de una
manera anticipada con respecto a su madurez fisiológica. Si bien reconoce la imagen como suya,
esta sigue siendo al mismo tiempo la imagen del otro, lo que da lugar a la agresividad, a la tensión
agresiva, en la relación con el semejante, justamente, porque es el que esta en su lugar siendo a la
vez el mismo. También, esta forma de constituirse el yo explica la relación, paranoica, del hombre
y sus objetos; en el sentido en que el objeto le interesa en tanto el otro se lo pueda quitar.

A este movimiento sin fin de inclusión- exclusión entre el yo y el otro, Lacan le dara el nombre de
Imaginario.

Primer periodo (1953-1963): primacía de lo simbólico

Lacan introduce la proposición: el inconsciente está estructurado como un lenguaje que se agrega
a los tres registros: simbólico, imaginario y el real.
Aquí la primacía recae sobre el registro de lo simbólico por sobre lo imaginario. Entonces
mientras que la relación imaginaria es de rivalidad, Lacan ubica en la función de la palabra una
función pacificadora.

Que el icc esta estructurado como un lenguaje, es decir, que sea isomorfo con la estructura del
lenguaje, se lee en los primero textos de Freud; en la interpretación de los sueños, el chistes, etc,
donde muestra la existencia del icc y sus leyes de funcionamiento: condensación y
desplazamiento, prototipos de esa figuras de la retórica que son metáfora y metonimia.

Que este estructurado como un lenguaje no quiere decir que hay un lenguaje icc o que el
inconsciente es un lenguaje, sino que las leyes que rigen el funcionamiento del icc son las mismas
leyes que rigen el funcionamiento del lenguaje: metáfora y metonimia. De no ser así ¿Cómo se
explica que la palabra tenga efectos sobre el síntoma neurótico? Si ella actúa sobre el síntoma es
necesario suponer que hay una medida común entre ambos.

En lo simbólico podemos distinguir una vertiente de la palabra que es resolutiva respecto del
síntoma y que tiene una función pacificadora respecto de la imaginario, en la medida en que
introduce una terceridad entre el yo y el otro y una vertiente del lenguaje.

La estructura del lenguaje preexiste a la entrada del sujeto en esa estructura. El ser humano debe
someterse, debe ser capturado por dicha estructura, esto es condición del surgimiento del sujeto.

¿Cómo caracterizar el orden simbólico?


El orden simbólico es un conjunto diacrítico de elementos discretos, discontinuos, separados. Que
sea un conjunto diacrítico, quiere decir que los elementos adquieren valor unos respecto de los
otros, son elementos separados que no tienen sentido y forman una estructura articulada,
combinatoria y autónoma. Se trata de una estructura hecha de sin sentido, ningún elemento tiene
sentido por si mismo, sino que solo lo adquiere en relación a los otros elementos. Es decir, el
significante no se significa así mismo, así como tampoco es idéntico a si mismo, toma sentido en
su relación con otro significante.
Produciendo una modificación del algoritmo de Saussure, de manera tal, que es el sinsentido del
significante el que engendra el significado. El significado no esta dado de antemano sino que es a
producir en la relación de un significante con otro, en la cadena significante cuya
sobredeterminacion es la condición de las formaciones del icc.

Mostrará como lo simbólico es el término de la estructura que junto con el sujeto se diferencian
totalmente de la relación imaginaria entre el yo y el otro. Por eso introdujo la escritura A, Otro,
que se diferencia del otro que como semejante está comprometido en la relación imaginaria. El
Otro no es ninguna persona, es un lugar.

Características del A

 Es el Otro del lenguaje, el del discurso universal, o sea de todo lo que ha sido preferido,
dicho y puede ser pensado.
 Es el Otro de la verdad, el que con respecto a todo dialogo ratifica la verdad dentro del
discurso, aun dando la vuelta por el engaño.
 Es el Otro de la buena fe supuesta a partir del momento que se escucha a alguien. Es el
Otro de la creencia.
 Es el Otro cuyo discurso constituye el icc.
 Este Otro del discurso es, también, el Otro del deseo en la medida en que a nivel del
discurso del Otro es posible ubicar una falta en el Otro (A barrada).
 El Otro es una exterioridad radical al sujeto, que es determinante para el sujeto.
Lacan toma su idea de estructura de Jakobson y de Levi Strauss; se ocupa de la estructura en
relación al sujeto; pero no es estructuralista, ya que para estos la cuestión del sujeto no existe.
Otro motivo por el cual Lacan no es estructuralista es porque la estructura de a los estructuralistas
es una estructura completa, a diferencia de la estructura lacaniana que es fundamentalmente
descompleta, en falta. Entonces, la verdad habla y como no puede decirse toda porque en el Otro
hay una falta, la verdad tendrá estructura de ficción.

Periodo de transición (1959-1963): hacia lo real

Con el Seminario VII la ética del psicoanálisis (59-60) comienza a producirse un giro a lo real en la
enseñanza de Lacan que se plantea a partir de haber ubicado el límite de lo simbólico, es decir, la
falta en el Otro. Ya no se trata solo de lo simbólico y lo imaginario, sino de lo que se presenta
como límite en la práctica del psicoanálisis: Lo real

En el seminario VIII la transeferencia, esta ya no es una repetición de una demanda pasada, sino
que es algo que hace el analista. Habla del deseo del analista como aque del que parte la
transferencia; esto permite concebir al análisis como algo que va mas alla de la identificación con
el anlista.

Lacan va a diferenciar en el seminario IX la identificación, dos tipos de identificaciones:

1. Al significante, al rasgo unario, que va a estar en juego en la operación de alienación y va


a dar lugar a la constitución del ideal del yo.
2. La identificación al objeto a que es la que hace a la posición del sujeto en el fantasma y
que se va a corresponder con la operación de separación.

En estos años el objeto a emerge como inversión propia de Lacan.


En el Seminario X la angustia, el objeto a ya es causa de deseo, causa real que divide al sujeto.

Segundo Pertiodo (1964-1973): lo real

En 1964 se produce la segunda escisión, Lacan funda la Escuela Freudiana de Psicoanalisis.


Este periodo podemos caracterizarlo de primacía de lo real. La estructura es lo real por
convergencia a una imposibilidad y dado que lo real es lo imposible, lo que tendremos de lo real es
el goce, la sustancia.
El goce permite introducir esa función estructural que es la del plus de gozar. Para abordar el
campo del goce se le hace necesario recurrir a la lógica matemática y a la topología. El acceso a lo
real no es por via de la representación.

El icc es entonces un saber que trabaja (Seminario XVII) y en ese trabajo del saber se articula lo
real como goce.
La escritura de los cuatro discursos indica cuatro modos posibles de tratamiento del goce, formas
de escritura del saber en lo real que intaura diferentes lazos.

Tercer periodo (a partir de 1973): equivalencia RSI

Lacan llega a un limite del matema y tiene que pasar amostrar topológicamente la estructura.
En los seminarios XXI y XXII se trata del nudo borromeo de tres. Lo fundamental es como se
anudan los tres registros y como se puede mostrar esa presentación topológicamente.
Lacan plantea la equivalencia de los registros, cada uno de ellos es necesario para que los otros
dos se mantengan anudados. Son tres que hacen uno.
Entonces, se trata de redondeles de cuerdas que limitan agujeros. El nudo es la presentación de
tres agujeros que forman un agujeto donde el objeto a hace el calce.

En un segundo momento, a partir del seminario XXXIII el sinthoma, Lacan plantea el nudo
borromeo de cuatro. La experiencia analítica que conduce a la instalación del nudo de tres, dicha
experiencia no puede ejercerse sino a condición de un nudo borromeano de cuatro que anuda los
tres en uno.
Respecto de la cuestión del padre tenemos un desplazamiento que va del Nombre del Padre al
padre como nombre que suplementa y del cual hay que servirse.

Las tres formas de la falta de Objeto.

¿Qué fue lo que aporto Freud, sobre este tema?


lo que hoy voy a decirles probablemente no irá mas allá. Es esto. La idea de un objeto armonico,
que por su naturaleza consumala relacion sujeto-objeto, la experiencia la contradice
perfectamente.
Si la armonia no fuese en este registro un asunto problemático, no habria analisis en absoluto.
Las formulaciones de Freud al respecto- hay, en este registro, una hiancia, algo que no va, lo cual
no significa que eso baste para definirlo.
Esto nos lleva de nuevo a preguntarnos por el objeto.

El objeto se presenta de entrada en una busqueda del objeto perdido. El objeto es siempre el
objeto vuelto a encontrar, opuesto de la forma mas acategorica de sujeto autonomo.

Este es el objeto tal como surge de la accion de aquello que Freud llama “el sistema primario del
placer”.
En total oposicion a esto, en la practica analitica hay una nocion de objeto que se reduce a fin de
cuenta a lo real. Se trata de volver a encontrar lo real. Este objeto sobresale, del fondo de realidad
común, y el termino de la experiencia analitica es darse cuenta de que no hay razon para tenerle
miedo. (para diferenciarla de angustia).

Finalmente, el tercer encabezamiento debajo el cual encontramos al objeto, si lo seguimos a


Freud, es el de la reciprocidad imaginaria, o sea, en toda relacion del sujeto con el objeto. Así, la
identificacion con el objeto está en el fondo de toda relacion con el.

La practica de la neurosis obsesiva.


La neurosis onsesiva es, una nocion estructurante que puede expresarse así. Un obsesivo, es un
actor que cumple su papel y desempeña un numero de actos como si estuviera muerto. El juego al
que se entrega es una forma de ponerse a resguardo de la muerte.
Su juego se desarrolla delante de otro que asiste al espectaculo. El mismo es solo un espectador, y
en ello estriba la posibilidad misma de juego y del placer que obtiene. Sin embargo, no sabe que
lugar ocupa, esto es lo icc que hay en el. Lo que hace lo hace a titulo de coartada. Se da cuenta de
que el juego no es jugar donde el esta y por eso casi nada de lo que ocurre tiene para el verdadera
importancia.

¿Qué dirige el juego? De ahí la nocion de objeto, del objeto significativo para ese sujeto. Esta claro
que en esta situacion tan compleja, la nocion de objeto no esta dada, imediatamente, porque el
objeto participa de un juego ilusorio, un juego tramposo, que consiste en aproximarse a la muerte
tanto como sea posible quedando a salvo de todo los golpes, porque el sujeto, ha matado su
propio deseo por adelantado, lo ha mortificado.

Tratemos de darle a esta nocion de objeto un empleo uniforme. De esta nocion, no es escurridiza
sino que se muestra dificilmente de circunscribir.

Si toma la relacion deal como rela, una practica no puede sustraerse a las leyes de lo imaginario, y
a lo que conduce esta relacion de objeto es al fantasma de incorporacion falica.
¿Por qué? Cuanto mas nos aproximamos a la realizacion de la relacion dual, mas aparece en
primer plano ese objeto imaginario llamado el falo. Ese es el paso que trato de hacerles dar hoy.

La nocion nocion de relacion de objeto es imposible entenderla, si no se introduce el falo como


uno de sus elementos.

La relacion imaginaria, esta moldeada en base a una determinada relacion que es efectivamente
fundamental- la relacion madre-hijo. Esta relacion es como para dar la idea de que se trara de una
relacion relal.

Ahora bien, es imposible, hacer intervenir este elemento imaginario sin que se manifieste como
punto clace, en el centro de la relacion de onjeto, lo que podemos llamar “falicismo” de la
experiencia analitica. Y tratare de hacerles ver que callejon sin salida conduce toda tentativa de
reducir este falicismo imaginario a un dato real, cualquiera que sea.

Llegamos pues por fin a la pregunta fundamental que deberá ser nuestro punto de partida; toda la
ambigüedad de la cuestion sucitada en torno al objeto y su manejo en el analisis se redice a esto –
El objeto ¿Es o no lo real?

Cuando les hablan de la relacion de objeto en termino de acceso a lo real, acceso que debe
conseguirse al termino del analisis ¿Qué representa esto para utedes, espontaneamente?
Lo que se encuentra en lo real ¿es el objeto?
Si llegamos al nucleo de la problemática del facilismo que hoy estoy introduciendo, podemos ver,
que toda la dialectica del desarrollo individual, así como toda la dialectica de un analisis, gira
alrededor de una objeto principal, que es el falo.

No puede decirse que el falo no sea en la dialectica analitica un objeto predominante y que el
sujeto no se haga una idea de él como tal objeto. Si bien nunca se llego a formular que solo es
concebible aislar ese objeto en el plano de lo imaginario.
La nocion del falicismo implica de por si aislar la categoria de lo imaginario.

Antes preguntemosnos que significa la posicion reciproca del objeto y lo real. En cuanto lo
abordamos, vemos que lo real tiene mas de un sentido. En efecto, lo real se encuentra en el limite
de nuestra experiencia.
¿Qué queremos decir cuando nos referimos a lo real?
Cuando se habla de lo real, puede tratarse de cosas diversas. De entrada se trata de un conjunto
de cosas que ocurren efecivamente. Esta es la nocion implicada en el termino aleman
wirklichkcitm cuya ventaja es que distingue en la realidad una funcion que la lengua francesa no
permite aislar. Se trata de lo que implica de por si cualquier posibilidad de efecto. Es el conjunto
de mecanismos.

Luego lacan dice que todo lo que sucede en el terreno de la vida mental exija ser referido a algo
planteado como material ¿Qué interes puede tener esto para un analista? – si el principio mismo
del ejercicio de su funcion pone en juego efectos que por hipotesis admite que tiene su orden
propio. Si concibe lo que rige todo el espiritu del sistema, la perspectiva que debe captar es la
perpectiva energetica.

En analisis dice luego, se hace un uso distinto de la nocion de realidad, mucho mas importante y
que no tiene nada que ver con la anterior. La realidad, en efecto, participa del doble principio,
principio de placer y principio de realidad. Se trata de algo muy distinto, porque el principio de
placer no se ejerce de una forma menos real que el principio de realidad, el analisis precisamente
lo demuestra. El uso del termino de realidad es aquí muy diferente.

El señor winnicott llama la atencion simplemente sobre el hecho de que cada vez que nos
interesamos mas en la funcion de la madre y la tenemos por absolutamente desiciva en la
captacion de la realidad por parte del niño. Es decir, la oposicion dialectica e impersonal de los dos
principios, el principio de realidad y el principio de placer, la hemos sustituido por dos actores.

El principio de placer lo hemos identificado con una determinada relacion de objero, es decir, la
relacion con el ceno materno, mientras que el principio de realidad lo hemos identificado con el
hecho de que el niño debe aprender precindir de el.
Winnicott señala en que condiciones todo va bien y lo que va mal lo hacemos derivar de una
anomalia primordial, de la frustracion, termino que se convierte en clave en nuestra dialectica.

Si todo va bien el niño no tiene forma de distinguir lo que corresponde a la satisfaccion basada en
la alucinacion a priori vinculada con el funcionamiento del sistema primario, y la aprhencion de lo
real que lo colma y le satisface efectivamente. Se trata de que la madre enseñe progresivamente
al niño a experimentar las frustraciones y, al mismo tiempo, a precindir, en forma de cirta tencion
inaugural, la diferencia que hay entre la realidad y la ilusion. Esta diferencia solo puede instalarse
por la via e la desilusion, la realidad no coincide con la alucinacion surgida.
Winnicott señala:

1. En primer lugar que, en el interior de tal dialectica, es inconcebible la posibilidad de


elaborar algo que vaya mas alla de la nocion de un objeto estrictamente correspondiente
al deseo primordial. La extrema diversidad de los objetos, que intervienen en el desarrollo
del campo del deseo humano , es impensable en una dialectica así, si se encara en dos
actores de la reales.
2. En segundo lugar, como la experiencia lo demuestra, incluso en el niño mas pequeño
vemos aparecer esos objetos que Winnicott llama objetos trnacicionales porque no
podemos decir de que lado se situan en la dialectica reducida, de la alucinacion y el objeto
real.

Nosotso los llamaremos simplemente imaginarios.


Lo que se olvida en esta dialectica es que uno de los mecanismos mas esenciales de la experiencia
analitica es, desde el principio, la nocion de la falta de objeto.

Nunca, en nuestro ejercicio concreto de la teoria analitica, podemos precindir de una nocion de la
falta del objeto con carácter central. No es negativa, sino el propio motro de la relacion del sujeto
con el mundo.
Desde sus inicios, el analisis de la neurosis, empieza con la nocion de castracion, tan paradojica,
que puede decirse que todavia no ha sido completamente elaborada.
Cada vez hablamos menos de la castracion. De lo que hablamos cada vez mas es de la frustracion.
Y todavia hay un tercer termino del que se empieza a hablar, cuya nocion ha sido necesario
introducir, ya veremos por qué vía y frente a qué exigencia.

No son en absoluto tres cosas equivalentes. Hay que distinguirlas.

Empecemos por la freutracion.


¿Qué diferencia hay entre la frustracion y la privacion? Esta claro que si hay que referirse a la
privacion es porque el falicismo, o sea, la exigencia del falo es, el punto fundamental de todo el
juego imaginario en la progresion del conflicto descrita en el analisis del sujeto. Si puede hablarse
de privacion es a proposito de lo real como algo muy distinto.
Diremos pues que la privacion, en su naturaleza de falta, es esencialmente una falta real. Es un
agujero.

La nocion que tenemos de frustracion, es la de un daño. Es una lesion, tal como solemos verlo, de
acuerdo con nuestra forma de hacerlo intervenir en nuestra dialectica, no es mas que un daño
imaginario. Concierne a algo que se desea y no se tiene, pero se desea sin referencia alguna a la
posibilidad de satisfaccion o de adquisiscion. La frustracion es el dominio de las exigencias
desenfrenadas y sin ley. El nucleo de frustracion como una de las categorias de la falta es una
daño imaginario.

La castracion solo puede clasificarse en la categoria de la deuda simbolica.


Deuda simbolica, daño imaginario, agujero o ausencia real, he aquí como podemos situar esos tres
elementos que llamaremos los tres terminos de referencia de la falta de objeto.
El objeto es imaginario. La castracion en cuestion lo es siempre de un objeto imaginario.

Pero la falta y el objeto e incluso un tercer termino que llamaremos “el agente”, no son
forzasamente del mismo nivel en estas categorias. De hecho, el objeto de la castracion es un
objeto imaginario, y por eso hemos de preguntarnos que es el falo, eso que tanto tiempo ha
constado identificar.

El objeto de la frustracion, a la inversa, por su naturaleza, un objeto real, por muy imaginaria que
sea la frustracion.
El objeto de la privacion, por su parte, es siempre un objeto simbolico.

¿Cómo algo podria no estar en su lugar, no estar en un lugar donde precisamente no esta? Desde
el punto de vista de lo real, esto no quiere decir absolutamente nada. Todo lo que es real está
siempre obligatoriamente en su lugar, aun cuando lo deordenemos.
La ausencia de algo en lo real es puramente simbolica. Si un objeto falta de su lugar, es porque
mediante una ley definimos que deberia estar ahí.

Hay que añadir una nocion que luego ira adquiriendo toda su importancia, la de un “agente”; este
tambien juega un papel en la falta del objeto.
La calificacion del agente en estos tres niveles es una cuestion que nos es manifiestamente
sugerida por el inicio de la contrucion del falo.

Privacion: La mujer no tiene pene esta privado de el.


Padre imaginario: es con el que siempre nos encontramos, a el se refleja toda la dialectica, la de la
agresividad, la de la identificacion, la de la idealizacion. Es el padre terrorifico que reconocemos en
el fondo de todas las experiencias neuroticas.

Padre rel: Es algo muy distinto, que el niño dificilmente ha captado, el ser humano tal y como es. El
hombre del que se dice que es el padre biologico del sujeto. La madre existe sin que ello suponga
la existencia de un yo y un no yo. Existe como objeto simbolico y objeto de amor. La madre
simbolica empieza a realizarse tras la frustracion, puede ser madre real en cualquier momento en
la medida que sustrae el amor.

Angustia: Es relativa del momento de suspensión del sujeto, en un momento en el que el yo no


sabe donde está, hacia un tiempo en el que va a ser algo en lo que ya nunca podra reconocer.

Castracion: “te lo vamos a cortar”, prohibicion del padre con respecto a la pulsion real.
Frustracion: El padre simbolico frustra al niño de su madre (real), prohibe la madre.
Privacion: el tercer nivel de la privacion que interviene en la articulacion del complejo de edipo. Se
trata del padre, en tanto se hace preferir la madre conduciendo a la identificacion terminal.

Forclusion del nombre del padre

En norteamerica la gente se preocupa por lo mismo que yo. Tratan de introducir en la


determinación económica de los trastornos psíquicos el hecho de la comunicación y de lo que es
algún caso llame el mensaje.
Beatson trata de situar y de formular el principio de la génesis del trastorno psicótico en algo que
se establece en la relación entre la madre y el niño. Introduce el principio la nocion de la
comunicación en cuanto centrada, no simplemente en un contacto, en un entorno, sino en una
significación. He aquí que pone en el principio de lo que se ha producido originalmente como
discordante, desgarrador, en las relaciones del niño con la madre. Este elemento discordante de la
esta relación es el hecho de que la comunicación se haya presentado en forma de doble relación.

Hay dos mensajes simultaneos en la misma emisión, de significación, lo cual crea en el sujeto una
posición tal que se encuentra en un callejón sin salida.
Lacan elogia los avances de norteamerica en el tema, lo que permitio a Beatson relizar tal análisis,
y agrega que el mesaje es constituyente. “digo constituyente, pues si esta concepción no implicara
que el mensaje es constituyente para el sujeto, nose como posria atribuírsele efectos tan
importantes a ese primitivo doble relación”.

La cuestión que se plantea a propósito de la psicosis es la de saber que ocurre en el proceso de la


comunicación cuando, precisamente, no llega a ser constituyente para el sujeto.
Lacan dice que el “sistema” peca porque sus concepción (la de beatson) ignora lo que el
significante tiene de constituyente en la significación.

Sra Pankow sobre la psicosis “falta, decía ella, la plabra que fundara la palabra en cuanto acto. De
entre las palabras, ha de haber una que funde la palabra como acto en el sujeto”. Esto dice lacan
está claramente en la misma via de lo que ahora estoy abordando.

Lacan dice que no podemos dejar de tener la sensación y el presentimiento de que debe haber
algo en el origen de este déficit, y no tan solo la experiencia impresa de los callejones sin salida de
las significaciones, sino la falta de algo que funda la propia significación y que es el significante. Se
trata de algo que se plantea como dando autoridad a la ley.

Aquí llamamos ley a lo que se articula propiamente en el nivel del significante, a saber, el texto de
la ley.
No es lo mismo decir que ha de haber ahí una persona para sostener la autenticidad de la palabra,
que decir que algo autoriza el texto de la ley. En efecto, a lo que autoriza el texto de la ley le basta
con estar, por su parte, en el nivel del significante. Esto es, El nombre del padre, es decir, el padre
simbólico. Es un termino que subsiste en el nivel del significante, que en el Otro, en cuanto sede
de la ley, representa al Otro. Ese el significante que apoya la ley, que promulga la ley.

Esto mismo expresa aquel mito (el de Edipo); si es necesario que el mismo proporcione el origen
de la ley bajo esta forma mitica, si hay algo que hace que la ley este fundada en el padre, es
necesario el asesinato del padre. Las dos cosas están vinculadas, el padre como quien promulga la
ley es el padre muerto, es decir, el símbolo del padre. El padre muerto es el nombre del padre.

Lacan habla de Verwerfung ( rechazo). Trato de d hacerla percibir como distinta de la


Verdrangung, es decir, distinta del hecho de que la cadena significante siga desplegándose y
ordenándose en el Otro.

La Verwerfung, no es simplemente lo que esta mas alla de nuestro acceso, es decir lo que esta en
el Otro como reprimido en cuanto significante. Esto es la Verdrangung y es la cadena significante.
Tambien esta Verworfen. Puede haber en la cadena de los significantes un significante o una letra
que falte, que siempre falte en la tipografía. El espacio del significante, es el espacio del icc, es un
espacio tipográfico con leyes tipográficas. En una cadena de los significantes, algo puede faltar.
Han de comprender la importancia de la falta de este significante particular, el Nombre del Padre,
dado que funde el hecho mismo de que haya ley, es decir, articulación en un cierto orden del
significante- complejo de Edipo o la ley de prohibición de la madre. Es el significante que significa
que en el interior de este significante, el significante existe.

Es esto, el Nombre del Padre. Es en el interior del Otro, alrededor del cual trate de centrarles lo
que ocurre en la psicosis. A saber, el sujeto ha de suplir la falta de este significante que es el
Nombre del Padre. Todo lo que llamé la reacción en cadena, que se produce en la psicosis, se
ordena en torno a esto.

Lacan retoma “la deialectica de la demanda a partir del ego”. El momen de la demanda satisfecha
está representado por la simultaneidad de la intención, que va a manifestarse como mensaje, y la
llegada del propio mensaje al otro. El significante, llega al Otro. La perfecta identidad,
simultaneidad, entre la manifestación de la intención, que es la intención del ego, y el hecho de
que el significante en cuanto tal es admitido en el Otro, está en el principio de la posibilidad misma
de la satisfacción de la palabra. Si este momento existe, debe de estar constituido por la
simultaneidad, la coextensividad exacta del deseo en tanto que se manifiesta y el significante en
tanto que es su portador y lo soporta. Si este momento existe, lo que viene tras el mensaje cuando
éste pasa al Otro, se realiza a la vez en el otro y en el sujeto y corresponde a lo que es necesario
para que haya satisfacción.

Por la naturaleza del efecto del significante, lo que llega aquí, a M, se presenta como significado,
como algo hecho de la transformación, de la refracción del deseo debido a su paso por el
significante. El deseo se expresa y pasa por el significante.
El deseo cruza la linea significante y en su entrecruzamiento con la linea significante, se encuentra
con el Otro. Se lo encuentra como tesoro del significante, como sede de código. Ahí es donde se
produce la refracción del deseo por el significante. El deseo llega, como significado distinto e lo
que era al comienzo.

El paso del deseo a travez de la cadena del significante, introduce de por si cambio esencial en la
dialéctica del deseo. En lo que a la satisfacción del deseo se refiere, todo depende de lo que ocurre
en este punto A, definido de entrada como lugar de código y que por el solo hecho de su
estructura de significante, produce una modificación esencial en el dese en su franqueamiento de
significante.

Toda satisfacción posible del deseo humano dependerá de la conformidad entre el sistema
significante en cuanto articulado en la palabra del sujeto y el sistema del significante en cuanto
basado en el código, en el Otro como lugar y sede del código.

Lacan habla de que en el chiste occure algo que simboliza la condición necesaria para toda
satisfacción. A saber, se te escucha mas alla de lo que dice. La agudeza se desarrolla en la
dimensión de la metáfora, mas alla del significante, ya que con l tratas de significar algo y siempre
significas otra cosa.
Lo que ocurre en la agudeza, ella remedia hasta el punto de proporcionarnos una especie de
felicidad, el fracaso de la comunicación del deseo por la vía del significante, El Otro admite un
mensaje como impedido, fracasado, y en este mismo fracaso reconoce la dimensión mas alla
donde se situa el verdadero deseo, aquello que debido al significante no llega a ser significado.
Aquí la dimensión del otro se amplia, ya no es solo la sede de código sino que interviene como
sujeto, admitiendo un msj en el código y complicándolo. Ya esta en el nivel de quien construye la
ley propiamente dicha, capta el más allá del mensaje.

Cuando me dirijo al otro, hay una palabra que nos permite darle un fundamento de la forma mas
elemental, esta palabra es “tu”. Es la palabra plena, la palabra como fundadora en la historia del
sujeto, el tu de tu eres mi maestro. Este “tu” es el significante de la llamada del Otro.
En tu eres quien me seguiras, hay algo que no esta en tu eres quien me seguirá, y es lo que se
llama invocación. Si digo “tu eres quien me seguiras ,te invoco, te otorgo ser aquel que me seguía,
sucito en ti el “si” que dice: soy tuyo. En la otra frase solo anuncio, constato, a veces, rechazo.

La invocación exige una dimensión distinta, que yo haga depender mi deseo de tu ser, en el
sentido de que te llamo a entrar en la vía de este deseo, de una forma incondicional.

Es en este nivel de la palabra y en tanto que se trata de que esa voz se articule conformemente a
nuestro dese, donde la invocación se situa.

Supongamos que esté Verworfen todo lo que, pueda corresponder en el Otro a ese nivel que
llamo el del Nombre del Padre, el cual encarna, especifica, particulariza, a saber, representar en el
Otro al Otro en tanto que le da su peso a la ley. Si suponen ustedes la Verwerfung del Nombre del
padre, que este significante este ausente, verán utedes que los dos vínculos, la idea y la vuelta del
mensaje al código y del código al mensaje, resultan de esta manera destruidos e imposibles. Esto
le permite trasladar a este esquema los dos tipos fundamentales de fenómeno de voces (que
experimenta el presidente Schreber), de esa falta.

Del otro parten mensajes de otra categoría de mensajes. Es un tipo de mensaje que no es posible
admitir como tales. El msj se menifiesta aquí en la dimensión pura y quebrada del significante,
como algo que solo mas alla de si mismo tiene su significación, algo que, por el hecho de no poder
participar en la autentificación mediante el “tu”, se manifiesta como si su único objeto fuese
presentar como ausente la posición del tu donde la significación se autentifica. El sujeto se
esfuerza por completar la significación, el mensaje queda interrumpido aquí porque no puede
pasar por la via del tu, solo puede llegar al punto gamma como mensaje interrumpido.

La dimensión del Otro, al ser el lugar del deposito, el tesoro de significantes, supone, para que
pueda ejercer plenamente su función del Otro, que tambien tenga significantes del Otro en cuanto
Otro. El otro tiene, a ese Otro capaz de dar fundamento a la ley. Es una dimensión que pertenece
igualmente al orden del significante y se encarnan en personas que soportan la autoridad.

Lacan incluye el termino de “la metáfora paterna”, dice que la invocación de la que hacia alusión
hace un momento es de la dimensión de “la metáfora paterna”.
En otros términos, el nombre del padre hay que tenerlo, pero tambien hay que saber servirse de
el. De esto puede depender mucho el destino y el resultado de todo asunto.
Metáfora Paterna

Caracateristicas de la metáfora paterna: El nombre del padre permite la vida en social humana,
conecta con lo social.
Pone medida, limita el goce ilimitado del objeto a una alienación sin salida.
Sustitucion del deseo de la madre por el nombre del padre.
Metafora fundamental de la que dependen todas las significaciones (fálicas). Significante que
sustituye a otro significante.
Produce el sujeto.
En el Edipo el padre no es un agente real, aunque debe intervenir (como metáfora) como objeto
real para dar cuerpo a la castración. El padre es el padre simbolico.
La metáfora se situa en el icc, rige su funcionamiento.
El padre entra por vía metaforica con posesión del objeto de deseo de la madre, que se presenta
entonces en forma del falo.
Un hombre es siempre mas o menos su propia metáfora. Se le ermite tener un pene para mas
adelante, debe en otras palabras ser alguien idéntico al padre.
Produce ordenamiento en la significaciones (que están dispersas en la psicosis).

La metáfora paterna concierne a la función del padre. La función del padre, se encuentra en el
corazón de la cuestión del Edipo.

Lacan trata de ordenar en cierto número de direcciones las cuestiones q se plantearon en la


historia del análisis edipico. Los separa por polo.

El primer polo se agrupan los casos de excepción (si hay neurosis sin Edipo) y la relación entre el
superyó paterno y el superyó materno.

Segundo polo en torno a la cuestión del campo preedipico se agrupan la cuestión de la perversión
y de la psicosis.

Tercer polo, la relación del complejo de Edipo con la genitalizacion. El Edipo con su función
normativa no solo con su estructura moral sino tambien en la asunción de su sexo (virilidad o
feminización, vinculado aquí el Edipo con la función del idel del yo).

Se vio que un Edipo podía muy bien constituirse también cuando el padre no estaba presente. Si
nos situamos en el nivel donde se desarrollan las investigaciones, es decir al nivel de la realidad,
puede decirse que es del todo posible, se entiende, se comprueba por experiencia, que el padre
existe incluso sin estar. Incluso en los casos en que el padre no esta presente, cuando el niño se ha
quedado solo con su madre, complejos de Edipo completamente normales se establecen de una
forma homogénea con respecto a los otros casos.

El papel del padre, al principio, el padre terrible; interviene en diversos planos. De entrada,
prohíbe la madre. Este es el principio del complejo de Edipo, ahí es donde el padre esa vinculado
con la a ley primordial de la interdicción del incesto. Puede manifestarse de forma directa cuando
el niño se abandona a sus expansiones, pero ejerce tambien su papel mucho mas alla de esto. Es
mediante toda su presencia, por sus efectos en el icc, como lleva acabo la interdicción de la
madre.

La relación del niño y el padre esta gobernada por el temor a la castración. Lo aborda como una
represalia dentro de una relación agresiva. Esta agresión por parte del niño, porque su objetivo
privilegiado, la madre, le esta prohibido, y va dirigida al padre. Vuelve hacia el, en la medida en
que proyecta imaginariamente en el padre intenciones agresivas equivalentes con respecto a las
suyas, pero que parten de sus propias tendencias agresivas.
La experiencia nos enseñó enseguida que era en esta perspectiva como debía medirse la
incidencia del temor experimentado en el Edipo con respecto al padre.
La castración se manifiesta, por lo tanto, en toda nuestra experiencia y particularmente en quienes
son sus objetos privilegiados, los neuróticos, en el plano imaginario.

Así la forma en que la neurosis encarna la amenaza castrativa está vinculada con la agresión
inmaginaria. Es una represalia.

El Edipo invertido nunca esta ausente en la función del Edipo, quiero decir que el componente de
amor al padre no se puede eludir. Es lo que proporciona su declive, en una dialéctica, también muy
ambigua, del amor y la identificación, de la identificación en tanto que tiene su raíz en el amor.

El sujeto se identifica con el padre en la medida en que lo ama, y encuentra la solución terminal
del Edipo en un compromiso entre la represión amnésica y la adquisición de aquel termino ideal
gracias al cual se convierte en el padre. El puede tambien llegar a ser alguien, tiene sus títulos en
el bolsillo, tiene el asunto en reversa y llegado el momento, si las cosas van bien, si los créditos
no se lo comen, en el momento de la pubertad tendrá su pene listo.

No ocurre así si la naurosis estalla, y precisamente porque hay algo que no es conforme en el titulo
en cuestión. El Edipo invertido tampoco es tan simple. Por la misma via del amor puede producirse
la via de la posición de inversión, que en lugar de una identificación benéfica, el sujeto se
encuentre afectado por su simpática posición pasivizada en el plano del icc, que reaparece en el
momento oportuno. Esta posición es colocarse en el lugar adecuado para obtener sus favores,
hacerse amor por el. Pero como hacerse amar por el consiste en primer lugar en pasar a la
categoría de mujer, y uno siempre conserva su pequeño amor propio viril, esta posición, supone el
peligro de castración, aquella forma de homosexualidad icc que deja al sujeto en un situacion
conflictiva con múltiples repercusiones.

El padre llega en posición de importuno, porque prohíbe. Se trata de la prohibición del padre con
respecto a la pulsión real.
La experiencia muestra que la madre tambien lo hace. Por lo tanto es conveniente indicar que el
padre, en tanto que prohíbe en el nivel de la pulsión real, no es tan esencial.

Nivel de la amenaza de castración.


La castración es un acto simbolico, cuyo agente es alguien real, el padre o la madre, si el niño se
siente cortado, es que se lo imagina.

Por otra parte, ¿que es lo que prohíbe el padre? Prohíbe a la madre. En cuanto objeto, es suya, no
del niño. En este plano se engendra la rivalidad con el padre que por si misma engendra una
agresión.
He aquí otro piso, el de la frustración. El padre interviene como provisto de derecho, no como un
personaje real. Aunque no este ahí. Aquí el padre en cuanto simbólico el que interviene en una
frustración, acto imaginario que concierne a un objeto bien real, la madre.

Tercer nivel, la privación, que interviene en la articulación del complejo de Edipo. Se trata, del
padre, en tanto, que se hace preferir por la madre, lo que conduce a la formación del Ideal del Yo.
En realidad el padre se convierte, en un objeto preferible a la madre, puede establecerse la
identificación terminal. La cuestión del complejo de Edipo invertido y de su función se establece
en este nivel.

El padre en el complejo de Edipo. Ahí el padre no es un objeto real, aunque debería intervenir
como objeto real para dar cuerpo a la castración. No es tampoco únicamente un objeto ideal,
porque por este lado solo pueden producirse accidente.
El padre es el padre simbolico, esto es una metáfora. Una metáfora es un significante que viene en
lugar de otro significante. Esto es el padre en el complejo de Edipo. Es un significante que
sustituye a otro significante. Aquí esta el mecanismo, esencial, su intervención.
La función del padre en el complejo de Edipo es la de ser un significante que sustituye al primer
significante introducido en la simbolización, el significante madre.

Los tres tiempos del Edipo X

¿De que se trata la metáfora paterna? Es en lo que se ha constituido de una simbolización


promordial entre el niño y la madre, poner al padre, en cuanto símbolo o significante, en lugar de
la madre.
Admitir ahora como fundamental el triangulo niño-padre-madre es añadir algo que es real, sin
fufa, pero que establece ya en lo real, un relación simbolica. La establece porque podemos
convertirla en un objeto.

La primera relación de la realidad se perfila entre el niño y la madre y ahí es donde el niño
experimenta las primeras realidades de su contacto con el medio viviente. Si hacemos entrar al
padre en el triangulo, el niño todavía no se ha enterado.
El padre, para nosotros, es real. Es real para nosotros en tanto las instituciones lo confieren, su
nombre de padre.

Lo importante no es que la gente acepte perfectamente que una mujer no puede dar a luz salvo
cuando ha realizado un caito, es que sancione en un significante que aquel con quien ha
practicado el caito es el padre.
La posición del padre como símbolo no depende del hecho de que la gente haya reconocido mas o
menos la necesidad de una determinada sencuencia de acontecimientos. La posición del nombre
del padre, la calificación del padre como procreador, es un asunto que se situa en un nivel
simbolico. No depende de la forma cultural, es una necesidad de la cadena de significante. Por el
solo hecho de que instituyas un orden simbólico, algo corresponde o no a la función definida por
el Nombre del Padre, y en el interior de esta función introduces significaciones que pueden ser
distintas, pero en ningún caso dependen de ninguna necesidad distinta de la necesidad de la
función del padre.

Podemos llamar triangulo simbólico, porque se instituye en lo real a partir del momento en que
hay cadena significante, articulación de una palabra.
Hay una relación ternario simbolica y lo que se planteo antes en la forma del ternario imaginario
para presentarles la relación del niño con la madre, en tanto depende del deseo de la madre, de la
primera simbolización de la madre y de ninguna otra cosa.
Mediante esta simbolización, el niño desprende su dependencia efectiva respecto del deseo de la
madre de la pura y simple vivencia y se instituye algo que se subjetiva en un nivel primordial; la
madre como ese ser primordial. Se trata de la petición de su deseo.

Desde esta primera simbolización en la que el deseo del niño se afirma, se esbozan todas las
complicaciones ulteriores de la simbolización, pues su deseo es deseo del deseo de la madre.

Aquí el deseo de la Otra cosa hace su entrada de una forma confusa y completamente virtual. Hay
en ella el deseo de Otra cosa distinta que satisfacer mi propio deseo.
Es algo mas que hace falta es precisamente la existencia detrás de ella de todo el orden simbólico
del cual depende, como está mas o menos ahí, permite cierto acceso al objeto de su deseo, que es
un objeto tan especializado. Este objeto se llama El falo.

Es necesario este objeto en este lugar porque es privilegiado en el orden simbólico.


Hay una relación simétrica entre el falo (esta en le vértice del ternario imaginario) y el padre
(vértice del ternario simbólico). Esto no es una simple simetría, sino ciertamente un vínculo.

Observemos este deseo del Otro, que es el deseo de la madre y que tiene un mas allá. Para
alcanzar este mas alla necesita una mediación y esta se la da precisamente la posición del padre
en el orden simbolico.
Hay muy distintos, casos, etapas, en los que el niño se identifica con el falo.

La relación del niño con el falo se establece porque el falo es el objeto del deseo de la madre. Este
elemento desempeña un papel activo esencial en las relaciones del niño con la pareja parental.
La experiencia analítica nos demuestra que el padre, en tanto que priva a la madre del objeto de
su deseo, del objeto fálico, desempeña un papel del todo esencial en toda su neurosis y a lo largo
del complejo de Edipo. Ahí el padre priva a alguien de lo que a fin de cuentas no tiene, de algo que
solo tiene existencia porque lo hace surgir en la existencia en cuanto símbolo.
Es en el plano de la privación de la madre donde en un momento dado de la evolución del Edipo se
plantea para el sujeto la cuestión de aceptar, de registrar, de simbolizar el mismo, de convertir en
significante, esa privación de la que la madre es objeto. Esta privación, el sujeto infatil la asume o
no la asume, la acepta o la rechaza. (he aquí el punto nodal del complejo de Edipo)

Cuando el padre entra en función como privador de la madre, es decir, se perfila detrás de la
relación de la madre con el objeto de su deseo como el que castra, lo que es castrado, no es el
sujeto, sino la madre.
La experiencia demuestra que el niño no franquea ese punto nodal, es decir, no acepta la
privación del falo de la madre operada por el padre, mantiene por regla general, una determinada
forma de identificación con el objeto de la madre, ese objeto que les represento desde el origen
como un objeto rival.

Esta relación no es la misma en la neurosis, en la psicosis y en la perversión. Pero esta


configuración es, nodal. En este nivel, la cuestión que se plantea es ser o no ser el falo. La fase que
se ha de atravesar pone al sujeto en la posición de “elegir”; el sujeto aquí es tan pasivo como
activo, porque no es el quien mueve los hilos de lo simbólico.

Se ha de franquear un paso considerable para comprender la diferencia entre esta alternativa y la


que esta en juego en otro momento, la de tener o no tener. Tener o no tener el pene, no es lo
mismo. En medio está, el complejo de castración. De el depende estos dos hechos: que el niño se
convierta en un hombre, por otra parte, que la niña se convierta en un mujer.
En los dos, la cuestión de tener o no tener se soluciona. Lo cual supone que, para tenerlo, ha de
haber un momento en que no lo tenia; primero se ha de haber establecido que no se puede tener,
y en consecuencia la posibilidad de estar castrado es esencial en la asunción del hecho de tener el
falo.
Este es un paso en el que ha de intervenir en algún momento, el padre. (No es que hasta el
momento no lo haya hecho, pero se lo ha dejado, en segundo plano)

A partir de ahora, cuando se trate de tener o no tener, nos vemos obligados a tenerlo en cuenta
(padre real a parir de ahora). En primer lugar es preciso, que este fuera del sujeto, constituido
como símbolo. Pues si no lo está, nadie podría intervenir realmente en cuanto revestido de ese
símbolo.

Para prohibir las primeras manifestaciones del instinto sexual que alcanza su primera madurez en
el sujeto, cuando exhibe su instrumento, le ofrece a la madre, no tenemos la necesidad alguna del
padre (real). Todo esto que ocurre todavía en el plano de la dependencia imaginaria; con la madre
basta para mostrarle al niño hasta que punto lo que le ofrece es insuficiente.

El padre entra en juego, como portador de la ley, como interdictor del objeto que es la madre.
Esto, es fundamental, pero queda del todo fuera de la cuestión tal como el niño la pone en juego
efectivamente. Sabemos que la función del padre, del Nombre del Padre, esta vinculada con la
interdicción del incesto, pero a nadie se le ocurre poner en primer plano en el complejo de
castración el hecho de que el padre promulgue efectivamente la ley de interdicción del incesto.
Hace de obstáculo entre el niño y la madre, es el portador de la ley, pero de derecho, mientras que
el hecho interviene de otra forma y es tambien de otra forma como se manifiestan sus faltas de
intervención.
El padre en tanto que es culturalmente el portador de la ley, el padre en tanto que esta investido
del significante del padre, interviene en el Complejo de Edipo de una forma más concreta.

Solo después de haber atravesado el orden, de lo simbólico, la intención del sujeto, quiero decir su
deseo que ha pasado al estado de demanda, encuentra aquello a lo que se dirige, su objeto, en
particular la madre. El deseo es algo que se articula.
La demanda del joven sujeto franquea, pues más o menos felizmente la línea de la cadena
significante, que está ahí, latente y ya estructurante. Por este solo motivo, la primera prueba que
tiene de su relación con el Otro, la tiene con aquel Otro que es su madre, ya la ha simbolizado.
Esta primera simbolización va ligada a la primera articulación, que localizamos en el Fort-Da. SI
esta intención, o esta demanda, puede hacerse valer entre el objeto materno, es porque ha
atravesado la cadena significante.
Por eso el niño, que ha constituido a su madre como sujeto sobre la base de la primera
simbolización se encuentra sometido, a lo que podemos llamar, la ley; la ley para darle su
verdadera posición en el momento en que la empleo.
La ley de la madre es, el hecho de que la madre es un ser hablante, con eso basta para legitimar
que diga la ley de la madre. Sin embargo, esta ley es una incontrolada. Reside en el hecho de que
algo de su deseo es completamente dependiente de otra cosa que se articula ya en cuanto tal, que
pertenece ciertamente al orden de la ley, pero esta ley esta toda entera en el sujeto que la
soporta, a saber, en el buen o mal querer de la madre, la buena o mala madre.

Partimos que no hay sujeto si no hay significante que lo funde.


El niño empieza como subdito. Es un subdito porque se experimenta y se siente de entrada
profundamente sometido al capricho de aquello de lo que depende, este es un caprocho
articulado.

Tres tiempo

Primer tiempo: Lo que el niño busca, en cuanto deseo de deseo, es poder satisfacer el deseo de su
madre, es decir, se o no ser el objeto del deseo de la madre.
Se trata de esto, el sujeto se identifica en espejo con lo que es el objeto del deseo de la madre. Es
la etapa fálica primitiva, cuando la metáfora paterna actúa en sí, al estar la primacía del falo ya
instaurada en el mundo por la existencia del símbolo del discurso y de la ley. Pero el niño, solo
capta el resultado. Para gustarle a la madre, basta y es suficiente con ser el falo. En esta etapa,
muchas cosas se detienen y se fijan en un sentido determinado.

Segundo tiempo, en el plano imaginario el padre interviene realmente como privador de la madre,
y esto significa que la demanda dirigida al Otro, es remitida a un tribunal superior.
Eso con lo que el sujeto interroga al Otro, al recorrerlo todo entero, encuentra siempre en el, al
Otro del Otro, su propia ley. En este nivel se produce lo que hace que el niño le vuelva, pura y
simplemente, la ley del padre concebida imaginariamente por el sujeto como privadora para la
madre. Punto nodal y negativo, por el cual lo que desprende al sujeto de su identificación lo liga, al
mismo tiempo, con la primera aparición de la ley en la forma de este hecho.
Este estrecho vinculo de esta remisión de la madre a una ley que no es la suya sino la de Otro,
junto con el hecho de que el objeto de su deseo es soberanamente poseído en la realidad por
aquel mismo Otro a cuya ley ella remite. Aquello que constituye su carácter desicivo se ha de aislar
como relación con la palabra del padre.
La tercera, de ella depende la salida del complejo de Edipo. El falo, el padre ha demostrado que lo
daba solo en la medida en que es portador, de la ley. De el depende la posesión o no por parte del
sujeto materno de dicho falo. Puede dar o negar, porque lo tiene, pero del hecho de que el lo
tiene, el falo, ha de dar alguna prieba. Interviene en el tercer tiempo como el que tiene el falo y no
como el que lo es, y por eso puede producirse el giro que reinstaura la instancia del falo como
objeto deseado por la madre.
En el tercer tiempo el padre puede darle a la madre lo que ella desea, y puede dárselo porque lo
tiene. Aquí interviene, el hecho de la potencia en el sentido genital de la palabra, el padre es un
padre potente. Por eso la relación de la madre con el padre vuelve al plano real.

La identificación que puede producirse con la instancia paterna se ha realizado en estos tres
tiempos.
En primer lugar, la instancia paterna se introduce bajo una forma velada. Ello no impide que el
padre exista en la maternidad mundana, debido a que en este reina la ley del símbolo. Por eso la
cuestión del falo ya esta planteada en algún lugar en la madre.

En segundo lugar, el padre se afirma en su presencia privadora, en tanto que es quien soporta la
ley, y esto ya no se produce de una forma velada sino de una forma mediada por la madre, que es
quien establece como como quien le dicta la ley.

En tercer lugar, el padre se revela en tanto que el tiene. Es la salida del complejo de Edipo. Dicha
salida es favorable si la identificación con el padre se produce en este tercer tiempo, en el que
interviene como quien lo tiene. Esta identificación se llama ideal del yo. Se incribe en el triangulo
simbólico en el polo donde esta el niño, mientras que en el polo materno empieza a constituirse
todo lo que luego será realidad, y del lado del padre es donde empieza a construirse todo lo que
luego será el súper yo.

En el tercer tiempo, el padre interviene como real y potente. Este tiempo viene tras la privación, o
la castración, que afecta a al madre, a la madre imaginaria en su posición imaginaria de
dependencia. Si el padre es interiorizado en el sujeto como ideal del yo y entonces, el complejo de
Edipo declina, es en la medida en que el padre interviene como quien, el sí, lo tiene.

El niño tiene en reserva todos los títulos para usarlos en el futuro. El papel que desempeña aquí
la metáfora paterna es ciertamente el que podríamos esperar de una metáfora, conduce a la
institución de algo perteneciente a la categoría del significante, esta ahí en reserva y su
significación se desarrolla mas tarde. El niño tiene todos los títulos para ser un hombre.

En efecto, la formula que les di la metáfora no quiere decir sino esto, hay dos cadenas, las S del
nivel superior que son significantes, mientras que debajo encontramos todos los significados
ambulantes que circulan, porque siempre se están deslizando. La sujeción de la que hablo, el
punto de capitón, es solo un asunto mítico, porque nadie ha podido sujetar nunca una
significación a un significante. Lo que si puede hacerse, es fijar un significante a otro significante y
ver cual es el resultado.
En este caso se produce siempre algo nuevo, el surgimiento de una nueva significación.
El padre es, en el Otro, el significante que representa la existencia del lugar de la cadena
significante como ley. Se coloca, por así decirlo, encima de ella.
El padre está en la posición metafórica si y solo si la madre lo convierte en aquel que con su
presencia sanciona la existencia del lugar de la ley.
El tercer tiempo del complejo, la etapa de la identificación en la que se trata para el niño de
identificarse con el padre como poseedor del pene, y para la niña de reconocer al hombre como
quien lo posee.

Los tres tiempos del Edipo XI

De lo que se trata, es de una estructura, constituida no de la aventura del sujeto sino en otra
parte, en la que el ha de introducirse.
Estamos en posición de ver como se ha de introducir el sujeto en esa relación que es la del
complejo de Edipo.
Que no se introduce sin que en ello desempeñe un papel de primerísimo orden el órgano sexual
masculino. Este es el centro, eje, objeto de todo lo que se relaciona con aquel orden de
acontecimientos, el complejo de castración.

En un primer tiempo, la relación del niño, con la madre, como se suele decir, con el deseo de la
madre. Es un deseo de deseo. Lo que hay que entender es que este deseo de deseo implica estar
en relación con el objeto primordial que es la madre, en efecto, y haberla constituido de tal forma
que su deseo pueda ser deseado por otro deseo, en particular el del niño.
¿Donde se sitúa la dialéctica aquí? En ella el niño está particularmente aislado, desprovisto de
todo lo que no sea el deseo de aquel Otro que el ya ha constituido como el Otro que puede estar
presente o ausente.

Hay que tratar de precisar muy bien cual es la relación del niño con lo que esta en juego, el objeto
de deseo de la madre.
Este objeto es el falo, como eje de toda la dialéctica subjetiva. Se trata del falo en cuanto deseado
por la madre.
Desde el punto de vista de la estructura, hay diversos estados distintos de la relación de la madre
con el falo. Este desempeña un papel fundamental en la estructura subjetiva de la madre, puede
estar en diferentes estados como objeto.
El falo se situa aqui ( en el esquema) es un objeto metonímico.
El significante es un objeto metonímico. Debido a la existencia de la cadena significante circulara,
como la sortija, por todas partes en el significado y es en el significado, lo que resulta de la
existencia del significante. Este significante adquiere para el sujeto un papel principal el de un
objeto universal.

¿Cómo concebir que el niño que desea ser el objeto de deseo de su madre consiga satisfacerse?
No tiene otra forma de hacerlo mas que ocupar el lugar del objeto de su deseo.

LA constitución del sujeto como yo (je) del discurso no esta forzosamente diferenciada todavía,
aunque esté implicada desde la primera modulación significante. No es obstáculo que el yo se
designe en cuanto tal en el discurso para que pueda ser su soporte. De la misma forma, el objeto
metonímico, todavía no esta constituido para el niño.

En D surge el deseo esperado de la madre. Enfrente, se situa lo que será el resultado del
encuentro de la llamada del niño con la existencia de la madre como Otra, a saber, un mensaje.
Es preciso y suficiente con que el yo (je) latente en el discurso del niño vaya aquí, a D, a
constituirse en el nivel de este Otro que es la madre, que el yo (je) de la madre se convierta en el
Otro de niño, que lo que circula por la madre en D, en tanto que ella misma articula el objeto de su
deseo, vaya a M a cumplir su función de mensaje para el niño, lo cual supone, que este renuncie
momentáneamente a su propia palabra. El niño recibe, en M el mensaje en bruto del deso de la
madre, mientras que debajo, en el nivel metonímico con respecto a lo que dice la madre, se
efectúa su identificación con el objeto de esta.

Así el niño está abierto a inscribirse en el lugar de la metonimia de la madre, a convertirse en lo


que les nombre el otro dia como su súbdito, es porque primero asume el deseo de la madre, y solo
lo asume de una forma en cierto modo bruta, en la realidad de este discurso.
Consiste en este intercambio que hace que el YO (je) del sujeto vaya al lugar de la madre como
Otro, mientras que el Yo de la madre se convierte en su Otro.

En el segundo tiempo tiene como eje el momento en que el padre se hace notar como interdictor.
Se manifiesta como mediado en el discurso de la madre; en la palabra el padre interviene
efectivamente sobre el discurso de la madre. Aparece, de forma menos velada que en la primera
etapa, pero no se revela del todo. A esto responde el uso del término mediado en esta ocasión.
El padre interviene en calidad de mensaje para la madre. El tiene la palabra en M, y lo que anuncia
es una prohibición, un no que se transmite allí donde el niño recibe el mensaje esperado de la
madre. NO es un mensaje sobre un mensaje.
Este mensaje no es simplemente el no te acostaras con tu madre, dirigido ya en esta época al niño,
es un No reintegraras tu producto, dirigido a la madre.

Esta segunda etapa, es la que constituye el meollo de lo que podemos llamar el momento
primitivo del complejo de Edipo. Si puede establecerse la tercera relación, que es fecunda, es
porque el niño es desalojado, de aquella posición ideal con la que él y la madre podrían
satisfacerse, en la cual el cumpla la función de su objeto metonímico.

En la psicosis, el Nombre del Padre, el padre en cuanto función simbólica, el padre en el nivel de o
que ocurre aquí entre mensaje y código, y código y mensaje, está precisamente verworfen
(rechazado). Por esta razón, aquí no esta lo que he representado con líneas punteadas, aquello
que el padre interviene como ley. Esta la intervención en bruto del mensaje no sobre el mensaje
de la madre al niño.

He aquí a que se reduce la intervención del discurso del padre cuando desde el origen está
abolido, cuando nunca se ha integrado a la vida del sujeto lo que constituye la coherencia del
discurso, la autosancion mediante la cual, el padre vuelve a el y lo sanciona como ley.

Transferencia

La metáfora del Amor

La ultima vez nos quedamos en la posición erastes y del eromenos, del amante y del amado, tal
como la dalectica del Banquete, nos permitirá introducirla, en cuanto base, punto decisivo,
articulación esencial del problema del amor.
El problema del amor nos interesa en la medida en que nos permite comprender que ocurre en la
transferencia.

¿Cuál es nuestra relación con el ser de nuestro paciente? Sabemos bien, que de eso se trata en el
análisis. Nuestro acceso a aquel ser.
Hay precisamente en El Banquete una metáfora que quiero usar a este respecto.
En aquella época, había imágenes cuyo exterior representaba a un sátiro y en su interior, otra cosa
encajaba, no sabemos muy bien que, pero seguramente preciosa. Alcibiades compara a Socrates
con esos pequeños objetos.

Trato de abordar el problema de la relación del analizado con el analizante, que se manifiesta
mediante ese fenómeno de transferencia, tan curioso, de manera que se ciña a el lo mas posible y
eluda lo menos posible sus formas. Todo analista lo conoce, pero en mayor o menor medida se
intenta, evitarlo. A este respecto, lo mejor que podemos hacer es partir de una interrogación
acerca de aquello que el fenómeno de la transferencia imita, el amor.

Desde siempre hay algo en suspenso en el problema del amor, una discordancia interna, que es
precisamente aquello que tenemos motivos para circunscribir mejor.
El que viene a vernos, por el principio de la suposición de que no sabe lo que tiene, ahí se
encuentra toda la implicación del icc, del no sabe fundamental.
El acento está completamente desplazado, debido a este el no sabe.

¿Es esto a lo que vamos a conducir a quien viene a nuestro encuentro como analistas?

Tanto los lectores de Freud, ya sabrán algo de lo que, se presenta como la paradoja de aquello que
aparece para nosotros como termino, telos, desenlace, terminación del análisis. ¿Qué nos dice
Freud? Que a fin de cuentas, lo que encontrara al final quien sigue este camino no es
esencialmente sino una falta.
Llamenla ustedes, a esta falta, castración, eso es signo, metáfora. Todo su desarrollo inscribe, sin
embargo, ahí. Su desarrollo es, propiamente hablando, la revelación de ese algo, que esta por
entero en su texto, que se llama el Otro icc.
Se trata, de captar de inmediato que tienen de análogo este desarrollo y estos términos con la
situación de partida fundamental del amor.

Los dos términos de los que partimos, el erastes el amante, o incluso el eron, el cariñoso, y el
eromenos. El que es amado. Lo que caracteriza al erastes, el amante, no sabe que le falta, con este
acento particular de la nesciencia que es el del icc.
Por otra parte, el eromenon, el objeto amado, lo tiene, el amado no sabe lo que tiene. Lo que le
falta a uno es lo que esta, escondido, en el otro. Ahí esta todo el problema del amor. Que se sepa
o no se sepa no tienen ninguna importancia.

Podemos dar, una fórmula que retoma lo ya indicado por el análisis de la creación del sentido en la
relación signifícate-significado. El amor como significante –porque, para nosotros es un
significante y nada más- el amor es una metáfora.

La significación del amor se produce en la medida en que la función del erastes, del amante, como
sujeto de la falta, se sustituye a la función del eromenos, el objeto amado, ocupa su lugar.
Sucesión de discursos (en el Banquete).

El primero en hablar no es Fedro, sino Protagoras. Fedro, Pausanias, Eriximaco. Antes de Eriximaco
hubiera debido ir Aristoteles, pero deja pasar al otro delante. El eterno problema es saber porque
se encontraba allí, con Sócrates, Aristófanes, el poeta cómico, lo ridiculizaba, lo difamaba en sus
comedias y lo consideraban parte responsable de la condena y del trágico fin de Sócrates.
Luego viene Agaton y después Socrates. Todo lo que trascurre hasta el punto crucial, que se debe
considerar como esencial la entrada de Alcibiades. Esto supone la subversión de todas las reglas
del banquete.

Cada uno de ellos traduce el asunto a su registro, a su propia clave. Por otra parte, no se sabe
porque razón, Fedro, se encarga de introducir desde la perspectiva de la religión, del mito o
incluso de la etnología. Nuetro Fedro nos introduce el amor diciéndonos que es, un gran dios.

El amor es un vínculo contra el cual todo esfuerzo humano acabaría quebrándose. Un ejército
hecho de amados y amantes sería un ejército invencible, porque tanto el amado por el amante
como el amante por el amado son eminentemente susceptibles de representar la mas alta
autoridad moral. Esta noción culmina en lo más extremo, en el amor como principio de sacrificio
ultimo.

Comparación de 3 héroes.
El rey admeto es un hombre feliz, pero de pronto la muerte le da un aviso. Alcetes, encarnación
del amor, es la única que se ocupa para satisfacer la demanda de la muerte. Al de alcates, le vinen
dos ejemplos.
El primero es Orfeo, consigue decender a los infiernos para ir en busca de su mujer. Subio con las
manos vacias por una falta que cometio, la de volverse antes del momento permitido.
El otro ejemplo es el de Aquiles.

Alcestes suplanta aquí verdaderamente, en la muerte, a este ser del otro, según Fedro. La
sustitución se encuentra aquí realizada en sentido literal. Alcestes se pone de forma autentica en
el lugar de Admeto.

Aquiles es distinto. El es aquel que me seguirá. Sigue a Patroclo a la muerte. Aquiles habría podido
elegir. De lo que se trata es de matar a Hector, tan solo para vengar la muerte de Patroclo. Si no lo
matas a Hectoer, le deice la madre Tetis, volveras a tu casa muy tranquilo y tendras una vejez feliz.
Si lo matas, lo que te espera es la muerte.
Tal elección es considerada por si misma tan decisiva como el sacrificio de Alcestes. Tiene el
mismo valor que la sustitución de un ser por otro ser.

Lo importante es que Fedro se entrega a consideraciones extensamente desarrolladas sobre la


función reciproca de Patroclo y de Aquiles en su vínculo erótico. Nos desengaña respecto a lo
siguiente- no vayan a pensar en absoluto que Patroclo, como se solia creer, fuese el amado. Solo
podía serlo Aquiles.
Fedro opone expresamente Aquiles a Alcestes, e inclina hacia Aquiles la balanza del premio al
amor que los dioses tienen que otorgar, ello significa, que por su parte Alcestes estaba en la
posición del erastes, el amante. Si el sacrificion de Aquiles es mucho mas admirables es porque el
se encuentra en la posición de amado.
Agalma

Lacan toma para convertir el eje de la explicación la palabra agalma. En un texto que supone el
mas extremo rigos, el de El banquete, hay algo que nos conduce a este punto crucial.

Esta palabra es indicada en el momento en que, la escena da un giro completo. En el momento en


que entra Alcibiades, que hara que todo cambie.
El mismo cambia las reglas del juego atribuyéndose autoritariamente la presidencia. En adelante,
de lo que se hará el elogio ya no será del amor, sino del otro y, cada uno de su vecino de la
derecha. Si se va a tratar de amor, ello será en acto, y lo que tendrá que manifestarse es la
relación de uno con otro.

En cuanto se trata de intervenir al otro, este experto directo de escena ya no puede hacer que
haya solo uno -hay dos otro. Como sinónimo de tres; A Sócrates no se le escapa este hecho
notable en su respuesta a Alcibiades, tras esa extraordinaria confesión, esa salida a medio camino
entre la declaración de amor y casi, la difamación de Sócrates, este responde –No es para mi para
quien has hablado, sino para Agaton.

Lo que hoy señalamos dice Lacan, es esencial para volver a aquelloa tópica (la segunda de Freud),
pued tenemos que hacerlo en lo referente al tema del amor. Se trata de la naturaleza del amor y
de una posición, de una articulación esencial pero olvidada, y respecto a la cual nosotros,
analistas, hemos aportado la clave que ermite advertir su problemática. En este punto se
concentrara lo que hoy tengo para decirles a propósito del agalma.

Agalma, he aquí como se presenta en el texto. Alcibiades, hablando de Socrates, dice que va a
desenmascararlo. Este entra en todos los pormenores de su aventura con Sócrates. ¿Qué intento?
– Que Sócrates, digamos, le manifestara su dese. Sabe que Sócrates siente deseo por el, pero lo
que él quería era un signo.

Al principio del discurso de Pausanias, se trataba de lo que se va a buscar en el amor, y y se decía


que lo que cada uno busca en el otro era lo que tenia de eromenon, de deseable.
Alcibiades nos dice a modo de preámbulo es alguien cuyas disposiciones amorosas sucitan en el
una inclinación por los jóvenes bellos. Toma el ejemplo de los silenos y apunta a dos cosas. Por
una parte, esta la apariencia de Sócrates, que es todo lo contrario de bella. Pero, por otra parte, el
sileno no es solo la imagen que se designa con este nombre, es tambien un embalaje que tiene el
aspecto habitual de un sileno, una forma de presentar algo.
De esto se trata precisamente. Lo importante es lo que hay en el interior. Agalma puede
perfectamente significar ornamento o adorno, pero aquí es, ante todo, joya, objeto precioso –
algo que esta en el interior. Y así es como Alcíbiades nos arranca de la dialéctica de lo bello, que
hasta ahora había sido la via, la guía de lo deseable.

EL primer encuentro con el agalma fue imprevisto, la palabra le llamo la atención en unos versos
de Hecuna. En la descripción de Delos, Hecuba menciona un objeto que allí era celebre. La dorma
en que habla de el indica que se trataba de una palmera. Se trataba del nacimiento de Apolo, y la
palmera es el Agalma del dolor de la divina.
Esto por fuerza tiene que despertarnos en nosotros los analistas el registro de la temática del falo
porque, su fantasma, que es la que sotua ese objeto infantil, se encuentra en el horizonte. Y el
fetiche que es al fin y al cabo dicho objeto debe ser tambien para nosotros eco de esta
significación.
Queda claro que aquí el agalma no se puede introducir, como ornamento o adorno, como se ve a
menudo en los textos, como estatua.

En la raíz hay escondida un idea de brillo, aglae, brillante, tiene para nosotros un eco familiar.
Agalma siempre está relacionado con las imágenes, como en todo contexto, se trata siempre de
un tipo de imágenes muy especiales.

Se trata de un sentido brillante, del sentido galante, porque este termino viene de gal; brillo en
francés antiguo. En un palabra, se trata de aquello cuya función hemos descubierto nosotros los
analistas, bajo el nombre de objeto principal.

Hay un hallazgo el del aspecto fundamentalmente parcial del objeto como eje, centro, clave del
deseo humano. Nuestro primer esfuerzo fue interpretarlo orientándolo hacia una dialéctica de la
totalización; la totalidad del otro, en la que, como todo el mundo sabe, irresistiblemente nuestro
amor encuentra su culminación, alcanza su punto máximo.
Aun tomando las cosas de esta forma se nos ha ocurrido decir que ese otro, como objeto de
deseo, es quizá la suma de un monton de objetos parciales, lo cual no es en absoluto semejante a
un objeto parcial.
Pero a este otro lo hemos convertido en el otro a quien se dirige aquella función estrambótica
que llamamos oblatividad. Amamos al otro por el mismo. Al menos cuando hemos alcanzado el
objetivo y la perfeccion.

Dicho termino (oblatividad) no se sostiene bajo una forma tan simplificada, si no es porque se
encuentra en ellos subyacentes, a saber, la oposición, del sujeto y del objeto.
El objeto en cuanto se situa en el contexto de un valor de placer, de frucion, de goce. Se considera
que reduce a un función omnivalente aquello que en el otro es único en la medida en que este
debe ser para nosotros un sujeto. Si solo hacemos de el un obejto, no será sino un objeto
cualquiera, un objeto como los demás, un objeto que piede ser rechazado, cambiado, quedara
profundamente devaluado. Eh aquí la temática subyacente a la idea de oblatividad.

Lo que esta haciendo lacan no es tanto criticar esta necesidad analítica como cuestionar aquello
en lo que se basa, a saber, que habría en el amado, en el partenair del amor, alguna superioridad
como para que sea considerado un sujeto.
EL hecho de considerar al otro un objeto, nadie a hecho nunda la observación de que considerarlo
un sujeto no es mejor. Admitamos que un objeto vale tanto como otro si le damos el sentido
inicial . Si es pues deplorable que el amado se convierta alguna vez en un objeto ¿es acaso mejor
que sea un sujeto? En lo que al sujeto se refiere la cosa es todavía mucho peor. Porque no es que,
sencillamente, valga como otro sujeto –un sujeto es, estrictamente, otro sujeto.
El sujeto es alguien a quien le podemos imputar ¿Qué? – nada menos que ser, como nosotros,
este ser que se expresa en lenguaje articulado, que posee la combinatoria y puede responder a
nuestra combinatoria con sus propias combinaciones.

Podemos comprobar que es estrictamente necesario que ocurra lo siguiente- que haya en el
sujeto una parte donde ello habla por si solo, algo en lo que, el sujeto permanece suspendido. Y se
trata precisamente de saber, cual es, en esta relación tan precisamente electiva, privilegiada,
como en las relaciones de amor, la función de este hecho – que el sujeto con quien, de entro todos
los sujetos, tenemos el vinculo del amor es tambien el objeto de nuestro deseo.

Es preciso acentual al objeto correlativo del deseo, porque el objeto es esto. Es algo que es la meta
del deseo en cuanto tal, que destaca un objeto entre todos los demás como imposible de ser
equiparado con ellos.

Cuando hablan ustedes con mayor o menor apasionamiento acerca de las relaciones entre sujeto y
objeto, ello es porque ponen debajo el sujeto algo distinto de sujeto estricto del que les hable
hace un momento, y ponen bajo el objeto algo distinto de lo que acabo de definir como aquello
que confía con la estricta equivalencia de la comunicación sin equivoco de un sujeto científico. Si
este objeto les apasiona es porque ahí dentro, esta el objeto de deseo, agalma. Es lo que
constituye el peso, la cosa por la que interesa saber donde se encuentra ese famoso objeto, cual
es la función en la que opera tanto en la inter como en la intrasubjetividad. Ese objeto privilegiado
de deseo culmina como la metonimia del discurso icc. Este objeto desempeña allí un papel que he
tratado de formalizar en el fantasma.

Este objeto llamado pecho, falo, es siempre objeto parcial. Eso es lo que esta en juego, en la
medida en que el psicoanálisis es un método, una técnica que se ha adentrado en este campo
abandonado, por ser accesible a su dialéctica, que se llama el deseo.

En resumen hacemos que nuestra subjetividad se constituya enteramente en la pluralidad, de esos


niveles de identificaciones que llamaremos el ideal del yo, el yo idea, el yo desecante.
Es preciso saber dónde se sitúa y funciona el objeto parcial. En el desarrollo actual del discurso
analítico, este objeto, agalma, a minúscula, objeto de deseo, cuando lo buscamos de acuerdo con
el método kleniano, está presente desde el principio, está ya presente como objeto de deseo.

Entre Sócrates y Alcibíades

Con la entrada de Alcibiades, ya no se trata de elogiar al amor. Se trata de hacer el elogio del otro
y en esto precisamente reside el pasaje de la metáfora. Elogio del otro sustituye, no al elogio del
amor, sino al amor mismo, y lo hace de entrada.

El amor de este hombre, Alcibiades, no es para mi un asunto de importancia, dece, dirigiandose a


Agatón, Socrates – cuyo gran amor como todo el mundo sabe fue Alcibiades. Desde que me
enamore de el, fue su erastes, ya no le he podido volver a poner los ojos a un bello joven, ni
charlar con ninguno de ellos, sin que se ponga celoso y sienta envidia, por lo que se entrega
entonces a excesos increíbles. Ten cuidado, pues, y protégeme – le dice a Agaton- porque su
manía y su furor amoroso da miedo.

Dialogo de Alcibiades y Eriximaco, se decide que se elogiara por turno al que viene a continuación,
hacia la derecha. El epainos, el elogio en cuestión, tiene, como les dije, una función simbólica, y
precisamente metafórica. Lo que expresa tiene entre el habla y aquel de quien se habla una
especie de función de metáfora de amor.

Alcibiades incurre sin duda, empezando por presentar las cosas atreves de la comparación (con la
agalma). Esta aparece tres veces en el discurso, con una insistencia casi repetitiva en cada ocasión.
Socrates es comparado con aquel envoltorio tosco e irrisorio que constituye el sátiro.
Con lo que lo compara Alcibiades no es simplemente con una caja en forma de sátiro, sino en
particular con un sátiro Marsias y con el embrujo que, cuando entra en acción, se desprende de su
encanto.
A lo que se refiere Alcibiades es a un estado de posecion que produce Socrates con sus palabras.
De esta forma queda situado el punto de experiencia por el que Alcibiades considera que en
Socrates se encuentra aquel tesoro, aquel objeto indefinible y preciso que tras desencadena su
deseo fijara su determinación.

Si Alcibiades sabe que ah captado el deseo de Socrates. ¿Por qué no iba a dar tanto más por
supuesta su complacencia? Si ya sabe que el, Alcibiades, es para Sócrates un amado, un eromenos
¿para que necesita obtener de Socrates el signo de un deseo? Socrates no había hecho de este
deseo ningun misterio. Dicho deseo es re-conocido y por lo tanto conocido.
Alcibiades desarrolla su relato con un arte, con un detalle, y al mismo tiempo con un impudor mas
allá de los limites, que conduce a la frase “quienes aquí encontrarais os tapense los oídos”.
Esta exigencia esta en correspondencia con la conducta de Socrates. Si este, siempre ha sido
erastes de Socrates.

Toda su conducta indica que el hecho de que Socrates se niegue a entrar en el juego del amor va
estrechamente ligado a lo que se plantea al principio como punto de partida- que el sabe.
Sabe que esta en juego en las cosas del amor, incluso es lo único que sabe. Y diremos que si
Socrates no ama es porque sabe.

Llegado a esto, que Alcibiades se ha explicado es esto lo que quiero, Socrates le responde –
Pensadolo bien, no eres el peor de los idiotas si es cierto que lo que quieres es que te posea, en
caso de que exista en mi ese poder gracias al cual te volverías mejor. Si es eso, has debido percibir
en mi algo distinto, una belleza de otra cualidad, una que difiere de todas las demás y te pones en
situacion de compartirla conmigo o, de llevar a cabo un intercambio. Y al mismo tiempo quieres
intercambiar lo que en la perspectica de la ciencia es la ilusión, la falacia, la doxa que no conoce su
función, el engaño de la belleza, por la verdad. Y ciertamente eso es trocar cobre por oro.
Entre otras cosas prosigue diciéndole “allí donde tu ves algo yo no soy nada”.

Lo que socrates rehusa mostrarle a Alcibiades es algo que adquiere otro sentido. La metáfora de
amor. En la medida en que Socrates admitiera ser amado, se admitiera como amado, icc. Pero
precisamente porque Sócrates sabe, rechaza haber sido a cualquier título, eromenos, deseable, lo
que es digno de ser amado.
Socrates no puede sino negarse, porque considera que no hay nada en el nada que sea amable. Su
esencia es este vacio, este hueco.

Socrates dice- Agaton eres tu quien esta lleno y asi como se ayuda a pasar un liquido con la ayuda
de una mecha, de esa misma forma yo me llenare.

Se trata precisamente de aquello por cuya falta sovrates no puede sino negarse a entregar, el
simulacro. Si plante ante Alcibiades que no puede demostrarle los signos de su deseo, es porque
rehusa haber sido el mismo, un objeto digno del deseo de Alcibiades.

Alcibiades es el hombre del deseo. A decir verdad ya es deseado, y el lo sabe. El ,ilagro del amor se
realiza en el en tanto que se convierte en el deseante. Y cuando Alcibiades manifiesta estar
enamorado, no lo hace como una jovencita.
Lo que le responde Socrates a Alcibiades- Me das toda la impresión de estar en tus
cabales.Alcibiades se ha expresado amparándose en un nose lo que digo. Si Socrates, que sabe, le
dice que le parece que esta en sus cabeles. Es Sócrates quien lo sabe, no Alcibiades.
Socrates indica de que se trata refiriéndose a Agatón.
Al final de su discurso, Alcibiades se vuelve hacia Agaton para decirle – Ya ves, no te dejes engañar
por esté. Ya ves como fue capaz de tratarme, no vayas con el. Se lo duce de manera accesoria. La
intención de Sócrates, no tendría sentido si no se apoyara en este de manera accesoria.
Lo que nos dice Sócrates es que Agatón estaba presente como objeto en todo las circunlocuciones
de Alcibíades, y que todo su discurso se iba a enroscando alrededor de el. Como si tu discurso no
hubiera tenido otro objetivo.
A fin de cuentas, lo que tu quieres, le dice Socrates a Alcibiades, es ser amado por mi y que Agatón
sea tu objeto.

Que socrates elogie a Agaton es la respuesta a la demanda, no pasada, sino presente, de


Alcibiades. Cuando Sócrates elogia a Agatón, satisface a Alcibiades. Le da satisfacción mediante su
acto actual de declaración píblica, situando en el plano del Otro universal lo que ocurrio entre ellos
tras los velos del pudor.

Sustituye una cosa por otra. No es la belleza, ni la ascesis, ni la identificación con Dios lo que desea
Alcibiades, sino aquel objeto único, aquel que vio en Sócrates y de lo que Sócrates le apunta –
porque sabe que el no lo tiene.
Pero Alcibiades, sigue deseando lo mismo. Lo que busca en Agaton, es el mismo punto supremo
donde el sujeto se aniquila en el fantasma, sus agalmata.

Presencia del Analista

La transferencia, en la opinión común, es representada como un afecto. Se la califica, vagamente,


de positiva o de negativa. De manera general, se admite no sin fundamento, que la transferencia
positiva es el amor.
Por lo general se tiende a afirmar que se trata de una especie de falso amor, de una sombra de
amor. Para Freud, de ningún modo la balanza se inclina hacia ese lado.
El aspecto más interesante para nosotros nos da la experiencia de la transferencia es que ella
sucita, de manera quizá más decisiva que nunca, la pregunta por el llamado amor autentico.

Se es mas prudente a la hora de evocar la transferencia negativa y nunca se la identifica con el


odio. Se usa mas bien el termino ambivalencia.

Diremos, con mas exactitud, que la transferencia positiva es cuando a quien esta en juego, el
analista en este caso, lo miran con buenos ojos – y es negativa cuando la tienen ojeriza.

Existe otro uso del término, se dice, que la transferencia estructura todas las relaciones
particulares con ese otro que es el analista, y que el valor de todos los pensamientos que gravita
en torno a esa relación debe ser connotado con un signo de reserva muy particular.

Este concepto está determinado por la función que tiene en una praxis. Este concepto rige la
manera de tratar a los pacientes. A la inversa, la manera de tratarlos rige el concepto.
Puede que así se zanja, la cuestión de si la transferencia esta ligada o no a la practica analítica, si
es su producto o incluso un artificio.
Ida Macalpine habla sobre el tema, pero lo lleva a una posición extrema. Aunque tuviéramos que
considerar la transferencia como un producto de la situacion analítica, cabe decir que esa
situacion no puede crear en su totalidad el fenómeno y que, para producirlo, es preciso que, fuera
de ella, ya estén presente posibilidades a las cuales ella proporcionara su composición, quizá
única.
Esto no significa que cuando no ha ningun analista a la vista no pueda haber efectos de
transferncia.

Para lacan el psicoanálisis supone que introduzcamos cierta coherencia entre los conceptos
principales que lo fundan. Esto asoma en su manera de abordar el concepto de icc – que no puede
separarlo de la presencia del analista-.

La presencia del analista es una manifestación del icc, de tal que cuando en nuestros días se
manifiesta en cierto encuentros como rechazo del icc.
Esto nos brinda un acceso rápido a la formulación que he destacado, la de una movimiento del
sujeto que solo se abre para volver a cerrarse en una pulsación temporal- que la distingue como
mas radical que la inserción en el significante, que sin duda la motiva, pero que no es primaria a
nivel de la esencia-.

Indique que era necesario ver el icc como los efectos de la palabra sobre el sujeto; ya que sus
efectos son radicalmente primarios que el estatus del sujeto en tanto sujeto esta determinado por
ellos.

El icc es la suma de los efectos de la palabra sobre un sujeto, en el nivel en que el sujeto se
construye por los efectos del significante. Esto deja bien sentado que el termino sujeto, no
designamos el sustrato viviente necesario para el fenómeno subjetivo, ni ninguna especie de
sustancia, sino el sujeto cartesiano, que aparece en el momento en que la duda se reconoce como
certeza.

LA diferencia que asegura el campo de Freud su mas segura subsistencia es la de ser un campo
que, por su propia índole, se pierde. En este punto la presencia del psicoanalista es irreductible,
por ser testigo de esa perdida.
NO hay nada mas que sacar de el, porque es una perdida sin compensación, sin ningún saldo a
favor, salvo el ser retomada en la función de la pulsación. La pérdida se produce necesariamente
en una zona oscura- dividida por la raya con que divido las formulas que se despliegan frente a
cada uno de estos términos: Inconciente, repetición, transferencia.
Esta zona de la perdida entraña incluso, respecto a esos hechos de la practica analítica, cierto
reforzamiento del oscurantismo, muy característico de la condición del hombre en nuestra época
de pretendida información.

La causa del icc, esta causa se ha de ser concebida intrínsecamente como una causa perdida. Es la
única posibilidad que tenemos de ganarla.
Por eso puso de relieve en el concepto ignorado de repetición ese resorte del encuentro siempre,
evitado, de la oportunidad perdida. La función del malogro esta en el centro de la repetición
analítica. La cita siempre es fallida – a ello se debe, con respecto a la tyche, la venalidad de la
repetición, su ocultación constitutiva.
Hay que definir la causa del icc, no como un ente, sino una interdicción que trae un ente al ser,
pese a su no advenimiento, es una función de lo imposible sobre la cual se funda una certeza.

Esto nos lleva a la función de la transferencia. Pues es a este indeterminado de puro ser que no
tiene acceso a la determinación, a esta posición primara del icc que se articula como contituido
por la indeterminación del sujeto, nos brinda acceso, de manera enigmática, la trasferencia. Un
nudo gordiano nos ha conducido a la siguiente: el sujeto busca su certeza. Y la certeza del propio
analista en lo concerniente al icc no puede ser extraída del concepto de transferencia.

Si seguimos las enseñanzas de Freud, corremos el peligro de un deslizamiento que no podemos


imputarle * no ver en el concepto de transferencia sino el propio concepto de repetición. Cuando
nos lo presenta, el nos dice – Lo que no puede ser rememorado se repite en la conduca. Esta
conducata, para revelar lo que repite, se ofrece a la reconstrucción del analista.

Podemos llegar a creer que la operación del trauma, es en ese momento explícitamente
considerada como responsable del limite de la rememoración. Y sentirnos comodos en nuetra
teorización, si reconocemos que este es un momento muy significativo, el de la transmisión de
poderes del sujeto al Otro, que llamamos el gran Otro, el lugar de la palabra, virtualmente, el lugar
de la verdad.

En este punto aparece el concepto de transferencia.


Ese momento, en Freud, no es simplemente el momento limite antes mencionado como el
momento de cierre del icc, la pulsación temporal, que lo hace desaparecer en cierto puto de su
enunciado. Freud, cuando introduce la función de la transferencia, se esmera en señalar ese
momento como causa de lo que llamamos transferencia. El Otro, latente o no, esta presente,
desde antes, en la revelación subjetiva. Ya esta presente cunado ha empezado a asomar algo del
icc.

La interpretación del analista recubre simplemente el hecho de que ya el icc, juego de significante,
en sus formaciones, chistes, sueño, lapsus, procede mediante la interpretación. El Otro, el gran
Otro, ya esta presente cada vez que el icc se abre, por mas fujaz que sea esta apertura.
Lo que Freud nos indica, desde un principio, es que la transferencia es esencialmente resistencia.
La transferencia es el medio por el cual se interrumpe la comunicación del icc, por el que el icc se
vuelve a cerrar. Lejos de ser el momento de la transmisión de poder al icc, la transferencia es al
contrario su cierre.

En algún lugar, dice lacan, digo que el inconsciente es el discurso del Otro. Pero el discurso del Otro
que hay que realizar, el del icc, no está detrás del cierre, está fuera. Es quien pide, por boca del
analista, que vuelvan a abrir los postigos.
Es una paradoja designar este movimiento de cierre el momento inicial en que la interpretación
puede lograr su cometido.

La contradicción de su función, que hace que se la vea como el punto de impacto del alcance
interpretativo en la medida misma en que, con respecto al icc, es momento de cierre, exige que la
tratemos como lo que es, un nudo. Es un nudo y nos apremia que demos cuenta de el mediante
consideraciones topológicas cuya mension espero no les parezca superflua.
Es preciso que hagamos surgir el campo del engaño. Cuando introdujo el sujeto de la certeza
cartesiana como punto de partida necesario de todas nuestras especulaciones sobre lo que el icc
revela, subraye muy bien el papel de péndulo esencial que tiene en Descartes el Otro, no debe en
ningun caso ser engañoso.
En análisis, el peligro esta en que el engañado sea el Otro. Esta no es la única dimencion que ha de
aprehenderse la transferencia. Reconozcan que si hay un terreno, en el discurso, en que el engaño
tiene posibilidades de triunfo, su modelo es el del amor.
Persuadiendo al otro de que tiene lo que puede completarnos, nos aseguramos precisamente de
que podremos seguir ignorando que nos falta. El circulo del engaño, en tanto que hace surgir el
amor en el momento preciso, nos servirá de puerta ejemplar, para mostrar en que consiste su
lazo. Esto no es lo que causa radicalmente el cierre que la transferencia entraña.
Lo que lo causa es lo que designe como objeto a.

Analisis y Verdad O El Cierre del Inconsciente.

En la realcion de uno con otro que se instaura en el análisis queda eludida una dimensión.
Es evidente que esta relación se instaura en un plano que no es simétrico ni reciproco. En esta
relación de uno con otro se instituye una búsqueda de la verdad en la que se supone que uno de
los dos sabe, o al menos, que sabe mas que el otro. Respecto a el surge de inmediato el
pensamiento no solo de que no debe engañarse sino también de que lo pueden engañar.
Engañarse, se le engilga al sujeto. Es que, en una forma móvil, en su discurso, está situado
esencialmente en la dimensión del engañarse.

Nos tropezamos por fin y al máximo con la profunda ambigüedad de toda aseveración del
paciente, debido a que ella tiene, de por si, dos caras. Nosotros nos topamos con la dimensión de
la verdad como con algo que se instaura con cierta mentira y aun por ella, pues la mentira se
postula como tal en la dimensión de la verdad.

El punto de referencia que se ha querido destacar para una rectificación general de la teoría
analítica es la relación del sujeto con el significante, porque éste es primordial y constituyente
tanto en la instauración de la experiencia analítica como en la función radical del icc.

La división entre enunciado y la enunciación hace que, del yo miento que esta a nivel de la cadena
del enunciado, resulte un yo te engaño – el miento es un significante que forma parte, en el Otro,
del terroso del vocabulario donde el je (yo), determinado retroactivamente, se vuelve significación
engendrada a nivel del enunciado de lo que este produce a nivel de la enunciación. El yo te engaño
proviene del punto donde el analista espera al sujeto, y le devuelve, según la formula, su propio
mensaje en su verdadera significación, en forma invertida.

Por el camino del engaño en que el sujeto se aventura, la postura del analista le permite formular
ee tu dices la verdad.

Si el icc es aquello que se vuelve a cerrar en cuanto se ha abierto, según una pulsación temporal;
si, por otra parte, la repetición no es simplemente estereiotipia de la conducata, si es repetición
con respecto a algo de siempre fallido, ya se habran percatado que la trasferencia – tal como
modo de acceso a lo que se esconde en el icc- solo puede ser una via muy precaria. Si la
transferencia no es mas que repetición, será siempre repetición del mismo malogro. Si la
transferencia pretende, mediante esta repetición, restituir la continuidad de una historia, solo lo
lograra provocando el resurgimiento de una relación que, por su naturaleza, es sicopada. Vemos
que la transferencia no es por si sola un modo operatorio suficiente si se la confunde con la
eficacia de la repetición, con la restauración de lo que esta escondido en el icc y aun con la catarsis
de los elementos icc.
Cundo se habla de icc como lo aparece en la pulsación temporal puede presentárseles la imagen
de la nasa que se entreabre, y en cuyo fondo se realiza la pesca del pez. Según la figura de la
alforja, el icc es una cosa reservada, cerada por dentro, a donde tenemos que penetrar desde
afuera.

Veran que el sujeto se constituye como ideal en el Otro, que la definición de lo que adviene como
yo, o yo ideal, lo ha de ajustar en el Otro, es decir, que su realidad imaginaria la ha de construir en
ese Otro. Este esquema (el de espejo opcito) permite ver claramente que allí donde el sujeto se
ve, donde se forja esa imagen real e invertida de su propio cuerpo que esta presente en el
esquema del yo, no es allí desde donde se mira.

El sujeto se ve en el espejo del Otro, y el punto desde donde se mira está tambien en ese espacio.
Pero, ese es tambien el punto desde donde habla, pues en tanto habla, comienza, en el lugar del
Otro, a constituir esa mentira verídica con que empieza a esbozarse lo que a nivel del icc participa
del deseo.

Tenemos que considerar al sujeto en relación a la nasa –en particular, en relación a su orificio, que
es su estructura esencial- como dentro de ella. Lo importante allí, no es lo que entra, sino lo que
sale.
Podemos concebir el cierre del icc por la incidencia de algo que desempeña el papel de obturador-
el objeto a succionador, aspirador, en el orificio de la nasa.
Los primeros enunciados de la asociación libre cocinados en esa gran ruleta sale de ella en el
intervalo en que el objeto no tapa e orificio. Es el juego del sujeto, a pares o nones con su nuevo
hallazgo, con lo que viene allí a personificarse en la relación efectiva de la maniobra analítica.

Este esquema concilia la noción de que la transferencia es a la vez obstáculo a la rememoración y


presentficacion del cierre del icc, que es el fracaso, del buen encuentro.

La trasferencia no es la puesta en acto de una ilusión que, según se supone, nos lleva a esa
identificación alienante que es la de cualquier conformizacion, así fuera a un modelo idea, modelo
al que en ningún caso, además, puede servir de soporte el analista, la trasferencia es la puesta en
acto de la realidad del icc.

Transferencia (teorico)
La transferencia estructura todas las relaciones en torno al analista. Tambien junto con el icc son
los dos pilares del psicoanálisis.
Es un fenómeno que permite la emergencia del icc en un lugar acotado, explorado y por lo mismo
será lo que posibilita que la intervención analítica tenga eficacia.

La transferencia, es aquello que permite la lectura en tanto le suponemos un saber a los textos es
que vamos a darle sentido.
Suponemos la transferencia en la posibilidad de tomar la palabra del Otro, y el que emita la
palabra tambien supone una transferencia con su interlocutor al emitirla.
Esa transferencia que habilita la toma de una palabra que es siempre ajena y siempre nuestra.

Es un fenómeno producto de la relación analítica pero esta no lo crea en su totalidad, ya que se da


en otras relaciones.

En los primero tiempos Lacan pone al análisis en el lugar del Otro. Este lugar del Otro facilito que
los analistas utilizaran la sugestion como modo de intervención. Para Lacan el problema del saber
se encontraba en el corazón de la dificultad en el manejo de la transferencia.

La cuestión referida al saber del analista toma su fuerza del hecho de no implicar la respuesta de
que el analista sabe lo que hace, puesto que es el hecho patente de que lo desconoce, en la teoría
y en la técnica, el que nos ha llevado a desplazarla hacia allí.
Por esta via la interpretación queda cada vez mas del lado del “saber” del analista, que es
injertado en el paciente por la via de la sugestion en la medida en que los verdaderos resortes de
la transferencia son olvidados.

Si la teoría de la transferencia que se sostiene es la que va por la via del yo y de la sugestion, la


tractica será la misma que Freud dejo de lado cuando abandono la hipnosis.
“Que el hecho mismo de esa sugestion sea analizado como tal no la convertirá por ello en una
interpretación verdadera. Semejante análisis dibujaría solamente la relación de un yo con un yo”.

En la sugestion Freud encuentra que hay un influjo psíquico que no queda advertido en la
conciencia del que está influido, que esta deja pasar la palabra sin sospechar, sin tomarla como
palabra del otro. Permite que una representación pase a ser acogida sin ser sometida a examen.

El amor de Transferencia

La transferencia le aparece a Freud a modo de un enamoramiento intempestivo. Un amor que


interrumpe e irrumpe, algo que es un obstáculo para el desarrollo del tratamiento.

Freud va a articular la transferencia con el amor, porque es de ese modo como se le presenta, con
una forma de amor que a veces es odio, donde el termino ambivalencia tendrá su lugar.

Lacan va poner en relación este amor con el saber, a través del comentario que hace del dialogo el
Banquete.
El amor tiene su momento de producción, su punto de pasaje con la eficacia de la “metáfora”, en
tanto sustituto de las posiciones del amante en amado.
En un análisis el lugar de amante y amado juegan distintas posiciones para el analizante y el
analista. Pasaje de amante a amado para el analizante, que le permite instaurar al analista en el
lugar de sujeto supuesto saber, lugar del Otro que lo aloja, y que desde allí puntúa, resignifica los
dichos del paciente. Tiempo de la potencia, de la omnipotencia del otro, puede ser infantilizado.
Tiempo que si termina conlleva la caída de ese Otro, y el pasaje de eromenós a erastés.

Sócrates fue capaz de sostener la transferencia más larga de la historia: El enigma de eso que
Sócrates oculta en su interior tomara un nombre de objeto sobre el que recae el amor de
trasferencia: El objeto agalmatico.
Agalma es el nombre de la envoltura, del adorno, de lo que aparece como recubriendo el objeto
valioso que Sócrates tiene en su interior en palabras de Alcibíades.
El agalma tiene dos sentidos, el objeto envoltura que recubre, que se conecta con el brillo y la
mirada, es la estatua, el retrato, la imagen. Por otro lado es el objeto oculto, el objeto contingente
de la pulsión parcial. La voz de Sócrates.

La agalma del “eron” (el amado) se muestra como el principio por el que el deseo cambia la
naturaleza del amante. En la búsqueda, Alcibíades enseña el cobre del embuste del amor y de su
bajeza (amar es querer ser amado) en la que estaba dispuesto a consentir.
El amor tiene esta posibilidad de transformarse en demanda de identificación. Depende que
respuesta se dé a ese amor la posibilidad que emerja allí una posición deseante. Si la respuesta
conduce al sujeto a una identificación con el significante del Ideal del yo, desde el que el sujeto se
pueda amar en tanto yo ideal, nos encontramos con la alienación como salida del análisis.

Presencia del analista

Freud advierte que la presencia del analista no es “exterior” a la cura, que el forma parte de la
misma.
ES en “la dinámica de la transferencia” donde se ocupa del aspecto económico, y cierra el texto
con la cuestión de la “actualización” o “la realización” que implica la transferencia como
fenómeno. Lo económico hace referencia a lo libidinal, lo energético.
Es gracias a esta actualización que el tratamiento es posible, si algo de los conflictos no se hiciese
presente en el tratamiento, no habría posibilidad de trabajar con ellos. Es un trabajo con algo que
esta presente.

“no hay análisis en ausencia o en efigie”. Al hablar de ausencia y efige dice por via negativa y en
otra lengua que la transferencia requiere de la presencia, del encuentro presente, entre esos dos
cuerpos.
Cuando hablamos de cuerpo presente el cadáver se presentifica. Hablaremos de este cadáver que
esta abrazado a nuestro cuerpo, que debemos, todo el tiempo, atravesar, olvidar para extender
los brazos en el abrazo que no retiene.
Cuerpo que sufre, goza, habla. Habla con palabras. La relación entre la presencia y las palabras, los
significantes que van dando cuenta del sufrimiento del paciente, es de sustitución. Freud dice,
cuando “las asociaciones del paciente se detiene se puede asegurar que se elimina esta detención
ala decir que esta prensado algo del médico”. Cuando falta los significantes, el analista parece
encarnar un objeto sin mediación simbólica.

“el analista es la otra mitad del significante” Y es desde ese lugar que “hace hablar” al paciente, es
desde esa “escucha” que en principio parece un lugar “pasivo”. Podemos ver el punto de actividad
de potencia del objeto.
El analista es la otra parte del significante en tanto Otro, S2 que puntúa, da sentido como Otro
simbólico, también lo es porque acepta ser el soporte, el lugar donde un objeto presiona y
distorsiona.

Tenemos la cadena asociativa, y en medio de ella el analista como objeto “a”.


Los significantes bordean, conducen al punto donde el deseo de la amdre esta sustituido por
significantes que la metáfora paterna puso en juego para poder hacer de ese deseo algo
reprimido.
La presencia es lo que permite que se produzca la transferencia como puesta en acto de la
realidad sexual del icc.

Presencia: apertura y cierre del Inconsciente.

La presencia del analista es una manifestación del icc. Cuando el analista como objeto se hace
presente se produce el cierre del icc.

El “a” esta en lugar de obturador. Por el agujero salen los significantes. Cuando el objeto aparece
en el agujero ya no sale nada, se tapa. Se cierra.
El icc se abre y surge la repetición cuando se cierra alrededor de la presencia del analista que en
ese acto es tomado como objeto, alrededor del cual se produce el cierre. El analista pasa a ocupar
el lugar de “objeto a”, objeto fantasmatico, que vela el vacio del “a” real objeto causa del deseo.
En el lugar que es puesto, requiere de su abstinencia y de su deseo para poder permitir y propiciar
el atravesamiento del fantasma con la caída de ese objeto. Abstinencia del goce del lado del
analista y puesta en juego del “deseo del analista” como operador.

El origen del sujeto está en la perdida de ser la causa del deseo del Otro.
Está perdida que esta en el origen es el hilo por el cual avanza un análisis. Es la vía de la
subjetivación de la castración, entendida como la perdida de la completud imaginaria.
En la transferencia el final de un análisis permite el pasaje y al mismo tiempo la construcción de
ese “objeto”, al repetir con el analista puesto en el lugar de objeto causa, la caída, la separación
del mismo.

EL significante de la transferencia Lacan hablara como ese significante que hay que producir en
tranferencia, ese S1, significante amo, que es una marca de goce y que por aparecer bajo los
efectos de la repetición se puede aislar en un análisis.
El significante le será dedicado al analista, y produce una perdida del goce. Al analista se le da una
dedicación de goce. Este goce es marca del encuentro con lo real, alrededor del cual se
desencadena el síntoma. Es el significante que señala un punto traumatico.

Disparidad subjetiva modo en que Lacan responde al problema de la simetría entre transferencia-
contratansferencia.
Toma el problema del poder de la transferencia en una relación disimétrica. Donde la disimetría
aparece como un obstáculo.

El poder de la Transferencia.

Si se usa este poder nos encontramos con los “actings” en análisis. Es trabajar de una modo
sugestivo. El poder de la transferencia Freud lo piensa como sugestion, limite que hay que
atravesar para poder llegar a análisis.
En “consejos al médico” Freud nos indica que el psicoanálisis propiamente dicho comienza con el
abandono de la sugestión y de la hipnosis.
Esto indica tener clara la diferencia entre “la suposición de saber” y “encarnar el saber”.

La abstinencia del analista la llama Lacan “no actuar”, ya que el sujeto es a quien le corresponde
encontrar su medida. Freud a puensa como no poner en juego los afectos, ni la compasión del
analista, sin tampoco identificarse con el lugar del saber.

La transferencia en Freud se desarrolla apelando a los siguientes conceptos: amor. Positiva y


negativa. Repetición. Contratransferencia. Interpretación de Transferencia. Resistencia. Sugestion.
Condición de tratamiento: “neurosis de transferencia”, obstáculo.

Primera tarea: ligar al paciente a la figura del analista. Producir el enlace transferencial. En
segundo lugar, libido se desliga de los síntomas para concentrarse en el análisis. Tercer momento,
la cura se desarrolla alrededor de los objetos; la persona del analista que es un objeto “igualemnte
fantástico” que los otro. Los objetos primarios de la libido son tan fantásticos como los otros.

Es decir que no hay un encuentro con “una escena efectivamente vivida” sino que esa escena es
siempre una traducción, una fantasia, un relato, de algo vivido que queda en su sentido ultimo,
radicalmente perdido.
Al dirigir los síntomas al analista (neurosis de transferencia), el analista pasa a ser Objeto de deseo,
que saber, que tiene poder, al que se ama, objeto que himnotiza, objeto que produce
identificaciones.

En Lacan: Amor: erastes eromenos. Metafota del amor. “dar lo que no se tiene a alguien que no
es”. Agalma. Deseo del analista. Sujeto supuesto saber.
Diagnosticar en y por la transferencia. Puesta en acto de la realidad sexual del icc.
Disimetria, disparidad subjetiva. Presencia del analista.

El sujeto supuesto Saber.

Este cocepto será para Lacan el pivote, el articulador mayor de todo lo que tiene que ver con la
transferencia. Al igual que Freud, en un principio piensa a ese concepto como un obstáculo, pero
luego se da cuenta que es la condición de posibilidad del tratamiento.

Cuando se efectua la demanda de análisis el paciente cree que tenemos un saber. El sujeto viene a
pedirlo. Un saber sobre aquello que lo hace sufrir. Sin esta suposición no llegaría nunca a hacer un
pedido de análisis.
En el psiconalisis el analista no posee el saber que el paciente supone. La causa del sufrimiento, de
su neurosis será algo a develar en el análisis. El analista pone en juego algo que no posee, da el
saber que no tiene. El saber que no se sabe.
Sujeto supuesto

Para producir un nuevo significante es necesario partir del supuesto de la existencia de un saber
en el otro.
La transferencia es posible por este “error subjetivo”, propiamente humano que al hablarle a otro
es al Otro a quien nos dirigimos.
En análisis hacemos de ese cualquiera que es el analista otro, operación que produce el sujeto
supuesto saber. El saber supuesto en el Otro engendra el amor. Así nos alienamos a ese Otro. El
resorte oculto de la alienación de la masa en el líder está en el amor, en el funcionamiento del
Ideal.
Rasgo de saber vuelve amable al otro, y produce un movimiento de búsqueda de la verdad del
síntoma.

El analízante da saber que no tiene a través de la asociación libre, deja que su icc diga aquello que
él ignora. Pasa de una posición de erastes a eromenos. Para luego llegar a erastes.

El SsS es el analista. Es el analizante, es una función que engloba a ambos, que desprende de la
articulación significante. Es una función, que en diferentes momentos recibe diferentes
encarnaduras. Es la figura que se desprende de cualquiera articulación significante.

El Sss es un motor y condición del análisis.


El sujeto cree en el Otro y se dirige a el suponiendo que el saber está en algún lugar.
Por otra parte supone que donde hay saber hay sujeto. Esta suposición es tambien darle al saber
un sujeto. El psicoanálisis funciona con el saber icc entendiendo como un saber sin sujeto.
Esta suposición nos protege de la inconsistencia e incompletud de todo sistema significante.

El psicoanálisis trabaja con el abismo de un saber sin fundamento que es el saber icc, un saber sin
sujeto.
La maniobra carteniana le permite pensar a Lacan este lugar de separación entre el saber y el
significante. El “cogito” para descarte es el sgte que viene a sustituir a todos los significantes como
“rasgo único” al modo de rasgo identifica torio (de Freud).

El “pienso” es el significante que dice de la existencia, pero vaciado de todo saber hacerca de ella.
Es un ste que gracias a la maniobra de reposicion del sujeto supuesto saber, dios, adquiere
sentido, será un ste que puede llenarse de sentido y saber a partir del S2 que es el Dios cartesiano.

Con esa identificación a un S1 que es el cogito anterior a dios, se produce una idenificacion que
separa al ser del saber. Y el Otro pasa a ser una lugar de saber y garante de la verdad.
El S1 no se puede sostener sino es en relación a otro.

El final del análisis supone a caída del sujeto supuesto saber. Atravesar la experiencia de la caída
del Otro. Esto puede llevar a la dificultad de reintalar el deseo del saber en el analista.

El SsS en tanto función aparece frente a la pregunta ¿Qué quiere decir?. Algo es distinguido como
significante y nos preguntamos eso. Llamamos a otro significante para que diga lo que quiere
decir, esto ya implica la suposición de un saber sobre el primer significante, la suposición de que es
portador de un significado, aparece como ENIGMA.
S…….S”
“s”

“s”: sentido.
Suponemos en algún lugar un saber acerca del sentido de lo que quiere decir las cosas.
sentido: “un querer decir”, busca una traducción.

En el inició de análisis nos encontramos con un “no saber” y al finalizar tenemos el saber acerca de
la falta. Al principio el paciente: erastés, el analista eromenos. Allí el eromenos no sabe pero” sabe
algo acerca del deseo, esta habitado por una experiencia del deseo, y comandado por esa
experiencia del deseo, que produce un enigma en el paciente, ese punto vacío del deseo del
analista transforma, metaforiza, produce la sustitución del analizante, que le permite dejar la
posición de erastés respecto del analista.

La posición del analista respecto de su deseo, implica una posición “ética” una responsabilidad.
Que se advierte en un estilo de vida. Es tomar el deseo como objeto, se desea el deseo como
objeto.
Deseo de saber en tanto diferente de la búsqueda de saber ya sabido en los ste del Otro, deseo de
saber acerca de lo que descompleta al Otro.

“el deseante nada piede decir de si mismo, a no ser abolidandose como deseante: ante cualquier
tentativa de articularse, no saca nada mas que sincopa del lenguaje… puesto que a partir del
momento mismo en que dice, pasa al registro de la demanda”.

Laca separa la transferencia simbólica y la imaginaria, tambien el momento de alienación y de


separación en la transferencia.
La separación en la transferencia es la caída del analista del lugar de SsS. Esta caída al final del
análisis deja lo interminable del análisis que va por la via del significante, y enfrenta al paciente al
encuentro con el “a”. Con la falta que permite que emerja un sujeto deseante, que haga con la
falta que este “a” pone en juego algo diferente que sufrir y hacer síntoma.

El deseo del analista

Freud postula en el origen de las formaciones del icc la existencia de “un deseo” peculiar, que no
se debe confundir con las ganas.
Lacan realiza una comparación entre la posición Freudiana y socrática en relación al deseo y el
amor. Ambos logran servir a Eros para servirse de el.
Tanto Sócrates como Freud por estas características pueden no quedar atrapados en ciertos
espejismos imaginarios que detiene el camino de la interrogación.

Atopía es el nombre de la posición Socrática, que también será el nombre de la posición del
analista. Exilió, el analista debe estar en un territorio donde no deja de ser extranjero.

El “pudiera perderme” es la pregunta acerca de “que” objeto soy para el otro. Fantasia infantil
típica, donde se aloja la cuestión de si el otro puede vivir sin mi. No como sujeto, sino como objeto
con el que el Otro tapa, olvida, su falta.

Apertura, momento donde se le dirigen los significantes, momento donde el analista funciona
como el Otro a quien se le destina el síntoma. Cierre, cuando el objeto tapon, se presentifica.
Momento donde la metáfora del amor permite que no sea un saber en mas lo que pasa de uno a
otro, sino precisamente la castración. No tener aquello que “el amante-amado” solicita, no tenerlo
implica la posibilidad de “seguir hablando de ello” de intentar saber de que se trata. El deseo en
tanto deseo del Otro, en su punto objetivo.

Punto donde el analista se rehusa a ser tomado como Ideal al cual el analizante debe identificarse.
La castración es el resorte nuevo que Freud introdujo en el deseo, dado a la carencia del deseo el
sentido que había permanecido enigmático en la dialéctica de Sócrates.

La relación del deseo con la castración lleva a situar el punto de corte, vacio, como punto
provilegiado en la operación analítica. Punto, espacio que llamábamos de “atopia” en Sócrates.
El analista es necesario como presencia real, como cuerpo que esta allí. Para que la parte real lo no
simbolizante del goce pueda entrar en la perdida.

El silencion del analista opera produciendo una separación entre el Otro y la pulsión. Entre lo
simbolico y lo real, entre el saber y la verdad. Este silencio esta soportado por el deseo del
analista.
Es un deseo que funciona comandando la transferencia y que es efecto de lo que quedo del final
de un análisis: los restos de los deseo subjetivos. Es un deseo ligado al saber, en tanto es motor de
la interrogación sobre “la causa” del deseo.

Es un deseo que se necesita para que se pueda finalizar el análisis. Momento donde el analizante
deja de encontrar lo que le “falta” en su analista. Momento en que la falta en ser ya no se
encuentra en el ser del Otro.

Los esquemas

Intersubjetividad y Esquema Lambada.

Cundo dos personas se relacionan no pensamos en principio que se trata de una relación de una
persona y un objeto, sino que entendemos que se trata de una relación inter-subjetiva, de un
encuentro entre sujetos.

Freud y Lacan se inclinan por subrayar la cualidad de objeto que tiene el otro en la relación “inter-
subjetiva”.
Con Freud la primera referencia a la idea de objeto tiene que ver con la pulsión y con aquello que
produce satisfacción corporal, placer. Placer que será paradojal, porque al mismo tiempo en que
orienta a sostener con vida a un organismo queda atravesado por algo extraño que produce un
disloque en esa vida introduciendo un extra, un plus de gratificación o también un menos.

Los objetos tienen esa carga y ese vacío que la carga les produce. Ese vacio será una perdida del
objeto, el objeto perdido, lo es entanto trae algo que no es objetal. Trae algo que es del orden de
la representación, de la palabra, del significante.

La pulsión encuentra una satisfacción que queda ligada a ese Otro que es proveedor de los
primero objetos.
La relación con el otro da una experiencia de intersubjetividad paradojal. La experiencia del otro
como sujeto suscita angustia. EN tanto es otro y es enigma.
Tambien tenemos la experiencia de la captura del otro en tanto otro fragmentado, queda la
belleza de un rasgo, o la repusion de un detalle corporal. El cuerpo del otro es un cuerpo que nos
encanta o espanta.

Eso que creemos que sucede en nuestra vida cotidiana. Las personas que se encuentras se hablan
y creen hablar desde sus yoes. Esto es lo que Freud descubre como falso.

La transferencia será que aquello que se vehiculiza a través de la palabras sin que sea aquello que
se comprende como sentido o significado de la misma pueda hacerse visible con su cargo.

Lacan se interroga: ¿Qué es lo que puede producir, en el sistema cerrado de la relación de objeto,
el reconocimiento con el semejante?
Allí Lacan va a afirmar entonces que la perversión se sostiene en la intersubjetividad.
Para Freud lo perverso de la pulsión esta en el punto de la imposibilidad de una satisfacción
completa en tanto objeto se transforma en un objeto huidizo, en desplazamiento permanente.

Lacan dira: “La experiencia perversa tramada en el plano de lo imaginario, de la intersubjetividad


remite a Sartre…” “A partir del momento en que existe esa mirada, yo soy algo distinto en tanto yo
mismo me siento devenir objeto para la mirada del otro”.

En este punto hablar del deseo humano como reconocimiento del deseo. El otro no se reconoce
como deseante sino como objeto, de lo contrario me encuentro siendo el objeto del otro.
Para Lacan la escuela inglesa habla de objeto y de relación de objeto como si el objeto fuera un
objeto de la realidad. Confunden la realidad psíquica con la empírica. Para dar orientación a esto
Lacan construye el esquema “L”.

Esquema Lambada

En el seminario II y en “la carta tobada” Lacan reinterroga con este esquema aquello que en ese
momento llamaba la “intersubjetividad”.
No pensara la relación del sujeto con otro como una relación “diádica interpersonal”.

Toda relación con “otra persona” estará interferida por la relación con el Otro.
Esta relación, no es una “relación”. No se trata de nadie en particular, sino que precisamente
hablando a cualquier otro, hablo tambien del otro. La palabra tiene dos dimensiones.

Cuatro elementos: a, a´, A y S, están presente en el esquema.

Tenemos entonces, el yo y el otro, es decir el semejante (“autre” en francés, queda a.) Ese otro
con el que nos identificamos en el espejo, ese otro que nos hace de espejo.

En la otra línea vemos que la palabra al dirigirse al otro, queda interceptada por la cadena que
viene del Otro, en tanto discurso del icc que se dirige al sujeto, a ese que se representará (mas
adelante) en el significante.

Es el sujeto que Freud reconoce en la emergencia del lapsus, del síntoma, que irrumpe e
interrumpe en el vector entre el “a” y el “a´”.
Hay dos ejes, uno imaginario que va de a-á. y tenemos el eje simbolico, el eje icc que intercepta la
palabra, que va de A al S.

El S no sabe lo que dice, ya que se trata del sujeto que al hablar dice otra cosa de lo que cree decir.
Este S se ve en “a”. y ve a los demás como se ve a si mismo, como “semejantes”, es la cualidad que
le da la identificación en espejo, ver al otro bajo su propia forma.
Toma a los “yoes” imaginarios por cosas no simplemente ex-istentes sino reales.
En la medida en que el sujeto los pone en relación con su propia imagen, aquellos a quienes les
habla, tambien son aquellos con los que se identifica.

Los analistas creen que hay otros sujetos aparte de ellos, que hay relaciones auténticamente
intersubjetivas. No tendríamos motivo alguno para pesarlo si no fuera por el testimonio de aquello
que caracteriza la intersubjetividad: que el sujeto puede mentirnos.

Nos dirigimos de hecho a unos A´,A´´,A´´´…que son lo que no conocemos, verdaderos Otros,
verdaderos sujetos.
A ellos apunto cada vez que pronuncio una verdadera palabra, pero siempre alcanzo a a, a´, a´´…
por reflexión.

“si se forma analistas es para que haya sujetos tales donde el yo este ausente”. Este es el ideal del
analista, desde luego es siempre virtual.

Del discurrir del icc, a Lacan, le interesa: que en ese discurrir se plantea, para el sujeto, “la cuestión
de su existencia”.

El otro (esquema L) es el lugar desde donde se le puede plantear al sujeto la cuestión de su


existencia, en tanto “no es todavía un sujeto” sino aquel que va a constituirse, ese que es un
proyecto.
No se tranta tanto de intersubjetividad y de una relación con otro, como del circuito de la palabra
entre el que habla y el lugar al que se dirige al habla.

Esquema Optico.

En el caso del “Esquema Optico”, hacer una construcción “óptica” es para Lacan continuar con la
manera en que Freud contruye sus esquemas. Freud localiza al icc en un lugar virutal.

El esquema de Lacan da una fecundidad mayor a esta idea de virtualidad tomado prestado
esquemas de la física, donde encuentra que ademas de “imágenes virtuales”, podemos encontrar
“imágenes reales”. Imágenes que surgen en el espacio, en medio del mundo casí como un objeto
entre los objetos.
El fenómeno de “imágenes reales” puede hacerlo por el encuentro con el equema que había
realizado el físico Bouasse donde mostraba la construcción en el espacio real de una imagen de
unas flores que estaban fuera de la vista del espectador, producidas por la reflexión en un espejo
cóncavo, tambien llamado esférico.

Este fenómeno de la óptica inspira a Lacan para pensar el tema del “yo”.
Va articulando su concepción de imaginario y de yo, la concepción de libido y narcisismo en Freud,
en el marco de una critica a la concepción de yo y sus problemas en el desarrollo post freudiano.
Aquí se repiensa “ lo especular” de la primera identificación que desarrollo en 1936-1949.

Lacan toma el esquema de la óptica y propone algunas inversiones. Donde se encuentran las flores
pondrá un jarrón y arriba del cubo que lo esconde unas flores. Esto le permite pensar que el
“cuerpo-yo” es lo que aparece como la proyección de esa iagen real de lo que es imposible de ver
y de tener acceso. Ese cuerpo aparece “conteniendo” en su abertura a las flores. Estas son los
objetos de la pulsión, la boca del jarrón encierran las flores.

En la primera tópica, Freud había separado pulsiones sexuales y del yo, en Introduccion al
narcisismo produce una unificación pulsional, donde queda el concepto de libido como unificación
pulsional. Este nuevo acto psíquico, que toma como objeto de amor al yo, Lacan lo explica y
desarrolla como la “identificación especular”. En esa primera identificación imaginaria la que dara
una forma, que hace que sea el inicio, la con-formacion de un espacio nuevo.
Esta nueva identificación este nuevo espacio será tambien el espacio del cuerpo. Allí en esa
imagen construiremos el cuerpo como cuerpo imaginario.

Esta imagen que se comporta como un objeto permite hacer de “vaso contenedor” del ramillete,
de las pulsiones parciales, cuando la construcción de la imagen se encuentra con dificultades surge
lo pulsional como su empueje irrefutable.
En la psicosis por lo general hay una dificultad en la construcción de la imagen porque lo simbolico
no funciona permitiendo la construcción que separa este real.

El “cuerpo imaginario” que se construye en este esquema corresponde a la neurosis, ya que es en


ella que sibolico, imaginario y real se anudan del modo que permite que la castración abra un
espacio donde se proyecte de esa manera la imagen – Es la castración la que separa el cuerpo del
goce.
Ideal del Yo y Yo ideal.

Yo Ideal

El niño en el espejo plano, en el espejo donde encuentra a su imagen queda “capturado”,


facinado, encantado. Lacan se interrogará repecto de donde viene este poder.
Encuentra que este poder viene precisamente del valor pulsional que toda imagen tiene, tanto de
pulsión parcial como sobre todo narcisista, donde el yo se aliena en el “yo ideal”.

El narcisismo produce una unificación de la libido y toma un objeto único. El yo en tanto unidad
ilusoria, el yo en tanto “objeto imaginario”.

Esta primera identificación permitirá que cuando en ese espejo virtual aparezcan otro objetos,
ellos tambien reciban eso que Freud llamo “seudópodo”,de la libido, es decir el amor en tanto es
el desplazamiento del narcisismo secundario.

No solo los seres humanos quedan capturado por la imagen, esta es la manera en que el instinto
logra la conservación de la especie. (desencadenan conductas de autoconservacion y de
apareamiento).
Estas imágenes son “señuelos” del objeto, en tanto no es el “objeto total”.

Lacan va a ubicar en el esquema dos narcisismos. El primero esta en la conjugación real-


imaginario, esta construido a nivel de la imagen real, en producto del cruce entre el cuerpo del
que llega pora información, que está fuera de la captación del ojo.

La imagen que contruye en el estadio del espejo, es la imagen de la primera identificación, donde
lo fundamental es el cruce con la mirada del Otro que sanciona esta identificación. Por esto es el
cruce entre real e imaginario, es una identificación constituyente, formadora y orenadora. Ese real
del cuerpo propio que es poco accesible, que remite a la fragmentación se unifica en esa primera
imagen que en realidad no se capta directamente, sino que se capta a nivel del espejo plano, pero
que si no estuviera no hubiera ningun reflejo en el espejo plano. (es el nuevo acto psíquico).

El segundo narcisismo es el que aparece en el espejo plano, es imaginario-imaginario. Esta entre


i(a) y i´(a), identificación al falo materno que constituye el yo ideal.
Ambos cruces están comandados desde los simbolico que esta en el sujeto virtual, desde donde
emana el criterio por el cual el i(a) es mas o menos satisfactorio, luego desde donde se ve, que es
el ideal del yo, lugar simbolico.

Ideal del yo

Se trata de la identificación con el padre, con la introyección de la imagen paterna. Que les
permite organizarse subjetivamente, y dar forma a su yo ideal.

Para que se produzaca la identificación con la imagen el niño esta sostenido por la voz y la mirada
del Otro. Se ve desde un lugar donde no solo no es su organismo sino desde un entramado
simbolico-imaginario.

Ese otro que sanciona y legitima que esa imagen es el.


El Ojo esta situado en el espejo cóncavo y no ve mas que atreves del Otro que es representado por
el espejo plano. El ojo aparece reflejado en el fondo del espejo plano, allí representa el ideal del
yo, lugar desde donde se mira.

Tanto yo ideal, como ideal del yo son identificaciones.


La identificación del ideal del yo es una identificación a un significante. No es una imagen, ni una
identificación a una imagen. Es una identificación a un significante “emblemático” del padre al
final del tercer tiempo del Edipo. Identificacio que no ha pasado por la pregunta “¿che vuoi?”, es
decir que no registra la castración del otro, por esto está en el plano de la alienación. Se contruye
mediante una significación de un elemento imaginario.

EL ideal, cumple una función sobre el deseo, determina la posición del sujeto en su deseo. No con
la prohibición.

Imaginario no especular límite de los simbólico

Lacan ya en el S. V “formaciones del icc”, escribe el límite de lo simbólico como S(A) Significante
del Otro tachado. Punto de agujero del Otro. Limite interno que estructura el orden simbólico
como un orden donde falta un elemento.
Aquí da una primera versión de “el grafo del deseo”.
Escribe el significante de Otro barrado, es poner un lugar donde en el Otro no hay respuestas
significante para el sujeto.
Punto donde se escucha el silencio del Otro, falta un significante en lo simbolico. Este punto pone
al sujeto frente a aotra cosa que la palabra. El Otro no puede decir nada al sujeto respecto de su
ser ni de su deseo. Esa “otra cosa” es lo que llamara “real”. El encuentro con ese punto produce en
el sujeto algo del orden de lo inasimilable, de lo intramitable, es traumático. Recibe el nombre de
“goce” en un sentido muy laxo.

La angustia surge alrededor de ese agujero en lo simbolico. Cuando algo de lo que debería indicar
la falta en el Otro, aparece faltando, “falta la falta”. “la angustia no es sin objeto”.
Lacan dira “la angustia es el único afecto que no engaña” en tanto es el afecto que “señala” lo
Real.
Ella “no es sin objeto” remite a que algo de la falta falta, es decir, que allí donde no debería haber
nada se encuentra algo. O que falta el significante que marque la falta del Otro. El significante de
la falta del Otro es la represión primordial; nudo originario sobre el cual se construye el icc.

Lacan vuelve a reconsiderar el esquema óptico para pensar como el objeto con el que se relaciona
la angustia puede ser situado en este esquema.

Esta libidinizacion se produce en función del Ideal del yo, que se conecta con la “demanda del
Otro”
La libidinizacion no es total y el resto queda ligado al cuerpo como reserva de goce, esto que no
pasa el espejo es un blanco, es menos fi. Esta corporeidad no pasa a la imagen. El goce fálico no se
metaboliza por el narcisismo.

En este segundo momento de la teorización, Seminario X Lacan produce una nueva manera de
entender el “objeto”, acentuando el registro de lo real, va a concebir el objeto “a” del que dira que
era su “único invento”.
Desde esta modificación vuelve al esquema óptico. Articula lo imaginario con lo simbolico pero
desde el centro de gravitación que tiene lo real a través de este objeto a.

La angustia es un afecto real, que no engaña; se produce por el acercamiento a la falta del Otro, es
señal frente al deseo del Otro. Cuando la falta falta la angustia nos alerta.

En el esquema óptico se puede pensar como se puede construir un yo vacio donde funciona
puramente en espejo, o un yo que logra incorporarse en la imagen.
El “yo ideal” puede cubrir al “yo” cuando en el primero se escribió el borde de un agujero…dede el
cual la libido se atraviesa de uno al otro. Es el yo ideal catectizado por ese trasvasamiento quien
abrirá la posibilidad de un imaginario no especular.

Cuando en la imagen del yo no hay marca, no hay una marca realizada por el trazo unario, que
indica que el objeto ha caído del campo del Otro, cuando no hay marca se contruye una imagen
que o tiene el objeto “a”, que no es i(a), sino que es solo i(´).
El sujeto vivirá el objeto como perdido como la perdida de una parte de su cuerpo.

En el seminario X surge un modo no especular de pensar lo imaginario, trabaja con los modos en
que se produce esta carga, travesamiento, inmersión de libido desde el goce de objeto. Para que
se produzca debe haber una caída de ese lugar de “ser el objeto del otro”.

Momento de inscripción de S1 que marca la caída del objeto. Conexión entre la imagen viril y el
goce. Crisis por este encuentro. El S1 tiene una cara simbolica que es la que se produce en su
enlace con la batería del saber icc donde se despliega como un ste.

En la imagen existe un punto que no se liga libidinalmente. Que falta en la imagen. Esto no se ve,
que no está en la imagen porque no fue cargado “opera”. Funciona, opera como “recerva”
libidinal.
Esta nueva versión de lo imaginario surge cuando en este seminario Lacan piensa la constitución
del sujeto partiendo del Otro y su castración. Parte de un sujeto sin barra, de un sujeto “no existe”
y realiza un grafo para pensar el modo en que el trazo unario divide al sujeto y al Otro, dejando un
resto, el objeto a, esa prueba única y garantía de la alteridad del Otro.

El yo ideal y ideal del yo (practico- el sujeto y el fantasma)

El estadio del espejo

Lacan entiende en el seminario I (´53-54) que el esquema óptico es un modelo susedaneo del
estadio del espejo.
Lacan plantea el estadio del espejo en el dispositivo óptico y ubica ahí la constitución del yo.
Lacan va a pasar a usar el termino moi para referirse al yo como instancia psíquica. El je es un
pronombre de primera persona del singular que apoyándose siempre en el verbo indica al sujeto
que habla. Designa a aquel que es soporte del mensaje.

A partir de 1953, Lacan pasa de un icc estructurado por la imago a un icc estructurado por el
lenguaje indicando así, una prevalencia de lo simbolico por sobre lo imaginario, es decir, una
prevalecía del ideal del yo sobre el yo idea, como lo plantea en el dispositivo óptico.
Lo que Freud llama “el nuevo acto psíquico” para la instauración del “Yo”, Lacan lo llama “estadio
del espejo”.
Aquí Lacan plantea como la cria de hombre, entre los 6 y 18 meses de edad, donde esta sumido en
la imposibilidad motriz, reconoce su imagen en el espejo con gestos y movimientos que indican el
jubilo que esto le produce. Basta comprender por ello al estadio del espejo como una
identificación, como la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen.

Identificacion formadora del yo que parte de un insuficiencia organica propia del infans dada la
prematuracion del nacimiento respecto del desarrollo del sistema nervioso. Se produce entonces
una anticipación: El chico, se anticipa en el otro a su propio desarrollo por la captación de esa
imagen de dominio que tiene del otro.
Se anticipa a si mismo y lo hace en el otro del espejo. Así logra una totalidad unificada, una festalt,
que resuelve una fragmentación corporal.

El dispositivo óptico

Lacan basa este dispositivo en una experiencia de la óptica, que es una rama de la física.
El primer esquema del Seminario I retoma la experiencia de Bouasse y se refiere a la constitución
del yo como totalidad unificada, como representación del pripio cuerpo que será el eje de lo que
Freud llama “el sentimiento de si”.

En la experiencia de Bouasse: experiencia del ramillete invertido, lo que esta debajo – en la caja –
es el ramo de flores. Aquí había 4 elementos: el espejo esférico, la caja (abierta de un lado), el
ramo dentro de la caja y el florero arriba de la caja. En esta experiencia se obtiene una imagen real
del ramo de flores.

Lacan invierte ramo y florero, pone las flores arriba de la caja y el florero dentro, de manera tal
que lo que se obtiene es una imagen real del florero.
Lacan fundamenta porque le es mas útil poner el florero debajo: se trata de la necesidad de
pensar a la imagen del cuerpo como un continente, respecto de un contenido (las flores).

La superficie que se refleja en el espejo cóncavo hace a la constitución del yo como totalidad
unificada respecto del cuerpo propio que ubicamos abajo, dentro de la caja. Distinguimos el
cuerpo real – bajo la caja- de la imagen real del cuerpo – arriba de la caja.

La imagen real se va a producir según se ubique el ojo dentro del cono de luz o no. Para que ella se
forme el ojo debe estar dentro del cono.
La superficie del cuerpo real, se pliega en determinados lugares que se construyen en zonas
erógenas, que están representadas en el borde del jarrón, la abertura del jarrón es la fuente, las
flores representan los objetos de la pulsión.

Abajo, dentro de la caja, las pulsiones parciales – el cuerpo real- arriba la totalización de esta
fragmentación – la imagen real del cuerpo-. Este será un primer narcisismo referido al cuerpo
propio, a su constitución.
La constitución de la imagen del cuerpo se forma por un cruce entre lo real del cuerpo y lo
imaginario, la imagen real se produce por un cruce de lo real y lo imaginario que da lugar además
a la constitución del mundo de los objetos.

El hecho de que le imagen real se produzca, dijimos, dependía de la posición del ojo. A este ojo
Lacan lo caracteriza como “el sujeto”.

“El sujeto virtual, reflejo del ojo mitico, es decir, el otro que somos, esta allí donde primero hemos
visto a nuestro ego: fuera nuestro, en la forma humana. Esta forma esta fuera nuestro (….) en
tanto esta fundamentalmente vinculada con la impotencia primitiva del ser humano. El ser
humano sólo ve su forma realizada total, fuera de si mismo”.

“Podemos suponer ahora que la inclinación del espejo plano esta dirigida por la voz del Otro. Esto
se ha realizado posteriormente en nuestra relación con el otro en su conjunto: la relación
simbólica. Pueden comprender entonces que la regulación de lo imaginario depende de algo que
está situado de modo trascendente siendo esto el vínculo simbólico entre los seres humanos”.

La relación simbólica define la posición del sujeto como viviente. La palabra, la función simbólica,
define el mayor o menor grado de perfección, de completud, de aproximación de lo imaginario. La
distinción se efectúa en esta representación entre yo ideal e ideal del yo. Siendo este último quien
dirige el juego de las relaciones de la que depende toda relación con el otro. Y de esta relación con
el otro depende el carácter más o menos satisfactorio de la estructura imaginaria.

Este punto SV (sujeto virtual) donde Lacan ubica al ideal del yo, es un punto reglado por las
exigencias de la ley, o sea que es simbólico, a diferencia del yo ideal que es imaginario. El ideal del
yo es un lugar desde donde es mirado y desde donde se dice qué y cómo debe ser para alcanzar la
perfección.

¿A qué se identifica el niño a nivel del yo ideal?


Se trata de un narcisismo condicionado fálicamente. Los tres registros se articulan desde el deseo
de la madre que ha pasado por la ecuación falo=niño.

Seminario IV Lacan dice que el niño en tanto real, simboliza la imagen fálica deseada por la madre.
Si el niño se constituye como falo de la madre, es porque el falo falta ahí, falta algo a nivel
imaginario, el falo se ha relativizado por el complejo de castración.

El niño identificado al falo de la madre goza de todas las perfecciones y satisfacciones.


El ideal del yo en tanto que simbólico, introduce una distancia entre si mismo y las satisfacciones
del yo ideal. Estas satisfacciones no serán tan directas, tan inmediatas y fáciles de alcanzar, ahí
está el Otro que media.

El Otro en su conjunto, el orden simbólico, un orden externo a las satisfacciones que se pueden
jugar en el plano imaginario, un orden extremo que comanda.

Si a una imagen real la confrontamos con un espejo plano obtendremos una imagen virtual de esa
imagen real.
Para que el ojo tenga la ilusión del florero invertido, hace falta un espejo plano que me reproduzca
la imagen real como imagen virtual. (a partir de la introudccion del espejo plano, vamos a hablar
de un yo libidinal)
Este es el de la captura libidinal en el otro. Es el que está fuera en el otro del espejo plano y que
via identificación da origen al yo ideal.

De aquí en mas, todas las satisfacciones de las pulsiones parciales van a tener que pasar por este
centro que es la organización narcisística del yo. El otro es el lugar donde las pulsiones parciales se
unifican.

Lacan ubica dos narcisismos:

1. Va a estar en relación con la imgen corporal, el cuerpo propio, al sentimiento del cuerpo
propio (Freud- sentimiento de si). Este primer N, se situa a nivel de la imagen real del
esquema, en tanto permite organizar el conjunto de la realidad.
2. Está en relación a la identificación con el semejante, el otro, que le permite al hombre
situar con precisión su relación imaginaria y libidinal con el mundo en general.

EL primero surge de un interpretación entre lo imaginario y lo real. Lo real del cuerpo propio
queda sumergido, perdido. Tenemos la imagen real del cuerpo pero no el cuerpo propio, que no
es otra cosa que el cuerpo fragmentado.
El segundo narcisismo surge de los cruces entre una imagen real y una imagen virtual, entre
imaginario e imaginario.

Entre lo real y lo imaginario esta el nuevo acto psíquico y entre lo imaginario y lo imaginario, todos
los fenómenos de enamoramiento, o doble relación de objeto, o la angustia.

El ideal del yo.

Estos cruces de lo real y lo imaginario, y lo imaginario y lo imaginario, están anudado por lo


simbólico en el punto SV (sujeto virtual).
Es decir, que lo simbólico es exterior, trascendente, tiene primacía sobre lo real y lo imaginario.

Este comando que es el ideal del yo en lo simbolico proviene de la metáfora paterna, que es la que
funda la posibilidad de desear.
En la articulación yo ideal e ideal del yo, lo que tenemos es una articulación entre los imaginario y
lo simbólico, una posición simbólica en este punto del ideal del yo. Al introducir el espejo plano
introducimos la estructura retroactiva del sujeto desde el campo del Otro; tenemos una
exterioridad entrada, es el campo del Otro.
La posición que el sujeto tiene en el ideal del yo, en el campo del Otro, esta posición, ya esta antes
de que el nazca. ( el lenguaje nos preexiste; Se concibe al sujeto barrado desde el inicio xq el
lenguaje los preexiste. Grafo).

El niño para construirse narcisisticamente se soporta de la voz y mirada del otro.


El sujeto deteniéndose en el punto del ideal del yo, sija el imaginario a nivel de su yo (moi).

El lugar original del sujeto

“Pero ese lugar original del sujeto ¿Cómo lo recobraría en esa elisión que lo constituye como
ausencia? ¿Cómo reconocería ese vacio de la cosa mas próxima, aun cuando lo excavara de nuevo
en el seno del Otro, por hacer resonar en el su giro? Mas bien se complacerá en encontrar en el las
marcas de respuestas que fueron poderosas a hacer de su giro llamada. Así quedan circuncristas en
la realidad, con el trazo significante, esas marcas donde se inscribe la omnipotencia de la
respuesta. No es en vano si se llaman insignes a esas realidades. Este termino es aquí nominativo.
Es la constelación de esas insignias las que constituyen para el sujeto el ideal del yo.”

Ahora pasara a comentar frase por frase:

“ese lugar original del sujeto”… (recurre a referencias en Freud y Lacan)

Das Ding

Freud se refiere al complejo del semejante como la primera aprehensión de la realidad. Lo Divide
en dos posiciones: Una comprensible por la memoria; otra que permanece incomprensible,
consistente, como una cosa (Ding), elemento aislado, extranjero. Esta fuera de la actividad del
pensamiento, fuera de lo simbolico y su predicado, será lo que de la cosa puede ser dicho.

Ding es, un primer exterior irrepresentable en torno al cual se organiza el mundo de las
representaciones. Todo lo que del objeto es causa o atributo cae dentro del sistema psíquico
sistema de memoria.

Das Ding, va a ser algo distinto, se ubica en un terreno ajeno al de la representación, fuera de
significado y es anterior a toda represión porque el lugar donde opera la represión es el de las
representaciones.

Lacan dira que la relación entre la madre y el niño que se expresa en la frustración, la gratificación
y la dependencia no es mas que el desarrollo de “la cosa materna” en tanto que ocupa el lugar de
Das Ding. El correlato de esta cosa materna, es el deseo incestuoso que, Lacan entiende, es el
hallazgo de Freud.

La frase continua “¿Cómo reconocería ese vacio como la Cosa mas próxima…” ahí, esa Cosa, es
Ding.

La ley de prohibición del incesto hace que este Bien que es das Ding, la Cosa Materna, quede como
un bien interdicto. La organización de las representaciones regladas por el funcionamiento del
principio de placer, mantiene a distancia a este Bien del objeto.

Entonces hay un vacío en el centro de la articulación significante, un vacío que se constituye en un


interior excluido, excluido de la organización de las representaciones pero en su interior, es decir,
algo que quede como extimo, adentro pero afuera. Las representaciones se organizan en torno a
algo irrepresentable.

Das Ding será:

1. Por un lado ese íntimo que se pondrá en relación al goce incestuoso en la medida en que
la distancia con ese real (Ding- cosa) no se mantenga dando lugar al rehallazgo de objeto,
distancia, que pone al mundo de las representaciones regladas por el principio de placer.
2. Por otro lado la cosa opera como limite al goce en la medida en que la prohibición del
incesto la torne inaccesible en el sentido de ser privado de algo real: la cosa materna.

¿En qué sentido la torna inaccesible? En el sentido en que la ley de prohibición del incesto (que es
simbólica) si opera respecto de algo, es respecto de privar de un real que es justamente, la cosa
materna.
A ese lugar, alguien lo llamo la “vacuola” es creada en el centro del sistema de los significantes, en
la medida en que esa demanda ultima de ser privado de algo real, esta ligada, a la simbolización
primitiva que tiene lugar en la relación entre el niño y la madre.

Wo Es War

Respecto de ese lugar original del sujeto también se podría mencionar el “Wo es War”.
En el seminario II aparece el esquema L en el que se trata de articular y diferenciar lo simbólico de
lo imaginario. Lo imaginario lo ubicamos en el vector aa´ y lo simbólico es el vector AS. (la idea de
la escritura $ no aparezca hasta el seminario V, no quiere decir que la idea no este claramente
presente desde el comienzo).

Escribe S y dice que se trata del sujeto en su división.

Este esquema parte de un sujeto que recibe su determinacion desde lo simbolico, como indica la
flecha que parte de A y se dirige a S. Todo esta ligado a un orden simbolico desde que hay mundo
y se habla.

Este sujeto es el sujeto analitico, no en su totalidad, sino en su abertura, es decir, es un sujeto que
habla y no sabe lo que dice.
Tambien es el Es, que podemos pensarlo en terminos Freudiano, como el deposito de las
pulsiones, reserva donde reina el silencio de las pulsiones. Como un real previo, un lugar donde el
sujeto debe advenir, que es lo que dice el Wo Es War, soll Ich Werden: “donde ello estaba, el yo ha
de advenir”. El Es es el sujeto en tanto no esta barrado, no advenido.
No se trata para nada del yo (moi) entendiendo como instancia psiquica, sino del lugar total de la
red de significantes, del sujeto. De eso que estaba, lo real, el sujeto ha de advenir.
“¿Cómo lo recobraría en esa elisión que lo constituye como ausencia?

Esa elisión, esta division del sujeto es efecto de la captura del viviente en la estructura del
significante. Es la divicion que sufre el sujeto por no ser ser sujeto sino en tanto que habla.
Esta captura produce un efecto que es el sujeto dividido, sujeto que como tal, es una ausencia y
solo se articula en la relacion entre los significantes. La estructura del significante produce al
sujeto como ausente y como habiendo perdido ese lugar original.

“¿Cómo reconoceria ese vacio de la cosa mas proxima, aun cuando lo excavara de nuevo en el seno
del Otro, por hacer resonar en el su grito?

Ya ubicamos a Ding como ese interior exluido del mundo de las representaciones.
Lo simbolico mordiendo lo real, introduce una privacion, privacion de un real que es la Cosa
Materna. Lo unico que introduce un falta en lo real es lo simbolico ya que en lo real en si mismo
no falta nada y la falta que losimbolico introduce llamoamos privacion.

Su grito, resuena en el Otro. La madre en el lugar de Otro, en tanto primer Otro, se hace eco del
grito y al hacerlo transforma al grito en llamada. Ya dijimos que este Otro era un lugar, puede ser
encarado por diferentes personas y la primera es la madre, otro primordial.

Este poder del Otro es lo que caracteriza, al Otro omnipotente.

Mas bien se complacerá en encontrar en él las marcas de repuesta que fueron poderosas a hacer
de su grito llamada.

Las respuestas del Otro al llamdo habra que pensarla en termino de marcas, de marcas
significantes, las que llamamos “rasgo unario”.

Fort – Da

Lacan trata de diferencia la identificacion que se produce en este momento – al rasgo- de lo que
sera una identificacion al ideal del yo propiamente del final del edipo, la identificacion simbolica
con el progenitor del propio sexo que hace a la posicion sexuada, masculina o femenina; la
identificacion al ideal del yo. De todas formas esta primera identificacion que es eso efecto de las
marcas que introduce el Otro primordial, es la primera realizaion de un ideal.

Este juego inaufural es metafora de la constitucion del sujeto y en relacion a el tambien podemos
pensar el Wo Es War, soll ich werden.
La madre no esta constituida desde el comienzo como un objeto total, sino, apartir de esta
simbolizacion de la ausencia- presencia de la madre, que es lo que se articula en el juego – Fort
Da- que la madre puede ser concebida como una totalidad que puede estar ausente o presente
sobre un fondo de ausencia.

Lacan habla de las consecuencias del hecho de que la relacion madre- hijo se introduzca este par
de oposicion: presencia- ausencia, oposicion que esta en el origen mismo del orden simbólico.
De aquí en mas, la relacion del niño con un objeto real, la madre, llevara las masrcas, los trazos
que permiten ligar esta relacion real con una relacion simbolica como tal. Va a ser justamente la
estructura simbolica, la que hace objeto precente-ausente, en funcion de ese llamado a la madre y
apartir de allí ella deviene real. Ella deviene una potencia, es de ella de quien va a depender para
el niño el acceso a los objetos.

Esta potencia, omnipotencia materna, tiene el poder de privar los objetos, de introducir en la
dialectica presencia ausencia. Ellos (los objetos) pasaran a ser por parte de esta potencia, objetos
de don.

La omnipotencia es de la amdre en tanto que Otro, lo que interesa son las carencias que se
ponene en juego en relacion a esa omnipotencia. En principio, la caida de la potencia del Otro, lo
que ponga en juego una falta en el Otro.

Lacan en 1958 contruye el esquema R. Se trata de la realcion de dos triangulos, uno imaginario: I y
otro simbolico: S, unidos por una misma base, su relacion muestra como se constituye el campo de
la realidad.

La realidad tiene una estructura imaginaria que se soporta en lo simbólco y que deja oculto a lo
real.

A su vez, este triangulo imaginario, tiene una base que esta constituida por la pareja imaginaria del
estadio del espejo, el yo-m- y la imagen especular-i-. Ademas tiene un tercer vertice que comanda
el triangulo, el falo – φ- phi que es a lo que el sujeto se identifica en lo imaginario.

En el triangulo simbolico, los vertices son: I- el ideal del yo. M la madre entendida como
significante primordial. P como la posicion en el Otro del Nombre del Padre.

Se puede ubicar como la identificacion del sujeto al falo repercute en el sosten del campo de la
realidad delimitada por el cuadrángulo miMI. De i a M, se puedo colocar las figuras del otro
imaginario, los objetos y de m a I, las sucesivas identificaciones que hace a la constitucion del ideal
del yo. I es el punto de vista desde el cual el sujeto se ve amable para el otro, es el punto desde
donde se ordena la relacion especular, aquello a lo que el niño se identifica en relacion al deseo de
la madre.
Lo que viene como deseo de la madre el niño lo viene a demandar para satisfacer ese deseo de la
madre.

Es solo por el significante nombre del padre – P – opera en lo simbolico, que es posible la
identificacion al falo imaginario y la constitucion de la realidad. P es el vertice mayor del triangulo
simbolico, si el significante nombre del padre estuviera forcluido de lo simbolico, no habria
identificacion especular. Es porque la ley del padre ha operado que el falo se ha negativizado y en
tanto falo falta, el niño se identifica a ese objeto del desel materno en lo imaginario.
El faltasma en la histeria.

De entrada, en Freud, nos encontramos con esa dimension del deseo que se sostiene en la
insatisfaccion y con la huida, que es esencial en la insatisfaccion, es decir, huye cuando se ve
convocada a responder como objeto del deso del Otro.

El sueño de la bella carnicera:


“ quiero dar una comida, pero no tengo en mi despensa sino un poco de salmon ahumado. Me
dispongo a ir de compras, pero recuerdo que es domingo a la tarde, y todos los almacenes están
cerrados. Pretendo llamar por telefono a alguos provedores, pero el telefono esta descompuesto.
Así debo renunciar al deseo de dar una comida”.

Freud dice, mi paciente se ve obligada a crearse en la vida un deseo insatisfecho, su sueño


tambien le muestra la negacion de un deseo, que es el de dar una comida. (Ella ama el caviar, pero
le habia dicho al marido que nunca le trajera eso, para no generar un gasto economico).

¿Para que puede precisar un deseo insatisfecho? (antes habia visitado una amiga, de la cual esta
celosa xq su marido la celebra, ella dice que tiene suerte de que esta amiga sea delgada y que a su
marido le gusten las mujeres rellenas. Ademas la amiga habla con ella de su deseo de engordar, y
le pregunta cuando la va a invitar a comer).

Freud interpreta del sueño, que de lo que se trata es de no colaborar en engordar a la amiga, ya
que comer afuera significa engordar. (como dice su marido).
Freud le pregunta por el salmon ahumado, y ella dice que es el plato preferido de su mejor amiga.

Al mismo tiempo a este sueño que parece negarle un deseo (dar una comida) la sujeto se ocupa de
crearse un deseo insatisfecho que es el del caviar. Tambien, su amiga expreso el deseo de
engordar y no es de extrañar que la sujeta (carnicera) le suponga ese deso negado. Freud dice que
su propio deseo (carnicera) es efectivamente, que no se realice un deseo de su amiga. Pero en
lugar de esto, sueña que no se le realiza a ella otro deseo suyo.

Se identifico a ella,y como signo de esta identificacion, se ha creado en la realidad un deseo


insatisfecho. El deseo insatisfecho es efecto de esa identificacion. (este corresponde al ercer tipo
de identificacion que plantea Freud, no es imitacion, sino un apropiacion basada en la misma
causa, expresa una equivalencia y una comunidad icc).

Respecto a la identificacion habra una equivalencia: salmon ahumado = caviar.

Lacan plantea que en la histerica hau un deficit en el clivaje, en el corte entre el deseo y la
demanda que la lleva a rehusar lo que desea – caviar-, para sostener la dimension de la falta
propia del deseo.

Para asegurar que el deseo es irreductible a la demanda, el histerico o la histerica, es elevada a


restaurar la dimension del deseo, insatisfaciendo la demanda.
La histerica es el sujeto por el cual es dificil establecer una relacion con el Otro que le permita
guardar su lugar de sujeto.
Esa nesecidad del sujeto de crearse un deseo insatisfecho, esta en relacion a constituir para el
sujeto Otro real que no sea totalmente inmanente a la satisfaccion reciproca de la demanda, para
que ese deseo del que se trata sea verdaderamente el deseo del Otro.
Se trata del deseo como deseo de otra cosa, es decir, un deseo mas alla del objeto que está
comprometido en toda demanda.
Al rehusar su deseo, sostiene la dimension de la falta del deseo del Otro. Ella ignora que no puede
ser satisfecha en la demanda, por ciertas carencias en la barradura del Otro.
El deseo de la histerica, es un deseo de deseo, deseo de una falta. Por lo contrario, ella se
identifica con el objeto para luego hurtarse, restarse, independizado al objeto de deseo de
cualquier objeto de cualquier nesecidad.

El soporte de este tercer tipo de identificacion es el fantasma donde el objeto a, esta ligado a la
constitucion del sujeto en el lugar del Otro.
la identificacion histerica corresponde a ese tipo de la constitucion subjetiva, el de identificarse
con el objeto a, como causa del deseo del otro.

Cuando lacan avanza respecto de la cuestion del goce, desplaza el centro de la dupla demanda-
deseo, para pasar a deseo-goce, al goce como limite real a lo imaginario.

La insatisfaccion toma entonces el estatuto de un modo de goce, de un modo de satisfaccion. La


insatisfaccion como modo de goce sumplira la perdida de goce que se produce por estructura (por
el corte que lo sombolico introduce entre el cuerpo y el objeto). La exclusion de goce que recupera
en esa insatisfaccion, que toma el rango de un plus de goce, repecto de la perdida de goce.

La insatisfaccion toma la funcion de ubicar en el horizonte de la histerica un absoluto de goce


respecto del cual cualquier satisfaccion resulta poco.
Lacan putualiza, que como el goce absoluto no puede ser alcanzado, la histerica rehusa cualquier
otro goce prefiriendo la privacion. En esa privacion, en esa satisfaccion en la insatisfaccion es
ubicable un goce que es preferible al goce falico, ya que para acceder a este es necesario haber
pasado por la castracion, por ese punto de falta en el Otro.

Se hace la representante de un goce que queda por fuera del goce falico, ella perserva lo que una
mujer accede a perder. Y es en ese punto (no acceder a perder) donde ella obtiene un plus.
Ubicandose a nivel de lo que el padre le falta, ella evita su propia castracion. El padre de la
histerica es un padre impotente. Ella sostiene un padre si tachadura, dueño de su deseo. Un padre
ideal es un padre muerto vivo, el que instaura el super yo del que se goza moralmente.

El fantasma en la neurosis Obsesiva

Es lo imposible del desvanecimiento del sujeto, de su tachadura.


Lacan plantea el deseo del obsesivo como evanescente por una dificultad en su relacion con el
Otro que lo hace, dependiente del Otro.
El deseo del obsesivo es, es un deseo interdicto, prohibido, por el otro. Es en ese sentido que
siempre demanda su permiso, que no es mas que una manera de sostener a ese Otro interdictor.
(no hace mas que evidenciar las exigencia del super yo).

El se balance, ocila, desde la manifestacion de un deseo que de ir muy lejos deviene agresivo, para
con el Otro interdictor, hacia una desaparicion del deseo ligado al temor de sufrir el mismo, por
parte del otro, una daparicion si pone en juego su deseo.
En la nerosis obsesiva, el deseo del Otro ha sido literalmente destruido, anulado; se trata de que
no se ponga en juego el deseo del Otro entendiendo como falta.
Y Es esto, lo que impide acceder a su dese y lo hace retroceder ante toda posibilidad de acceder a
el.

Para cubrir el deseo del Otro, el obsesivo, tiene un camino que es el recurso a su demanda, el
neurotico identifica el deseo del Otro con la demanda del Otro; toda las tentativas en relacion a su
deseo van a estar marcadas, por una condena original a alcanzar su fin, siempre va aser imposible.
Siempre nesecita hacerse autorizar, es preciso que el Otro le demande eso.

En la medida en que el obsesivo cubre el deseo del Otro con la demanda del Otrom el objeto a
como causa, viene a situarse allí, donde la demanda del Otro domina, que es a nivel anal. A nivel
del objeto anal se trata de la demanda del Otro que es la demanda educativa por exelencia.

Por intermedio de la demanda del Otro representada, por la madre. Se trata de la educacion que
ordena al niño retener y despues soltar, siempre a pedido. Esta parte, excremento, pasa a ser
valorada porque da a la demanda del Otro su satisfaccion.
El deseo de retener tendra, la funcion de tapon respecto del deseo del Otro. La evacuacion grafica,
la perdida del falo, la castracion, y es en la retencion que esta perdida se desconoce, de esta
manera aparece como un garante del Otro, otro sin tachar.

Produccion de los Cuatro Discursos

Lalogica de los cuatro elementos.

Las letras que Lacan establece en los cuatro discursos. E


En primer lugar S1. El S1 es la marca de la exterioridad del significante respecto del capo del Otro.
S2 sería el campo del Otro.
Entoces S1, que marca la exterioridad, S2 bateria de significantes, y de lo que se trata es de como
interviene ese S1, sobre una bateria significante, que por ser un red, la bateria significante, no son
significantes sueltos, se pueden llamar un saber.
Este S1 viene a representar algo, al sujeto. Sujeto que ya por estar representado por el S1 se
distigue de lo que seria el individuo, del individuo viviente.
El cuarto termino es el a, se define como una perdida

Hay que pensar la operatoria de la repeticion para entender este armado de los cuatro terminos.
En el primer tiempo S1, que se repite ante el S2, y de esta puesta en relacion S1-S2 surge el sujeto
$ representado por algo que es cierta perdida a. Esto es lo que produce la repeticion, este objeto
faltante, esta perdida sera la hincia, la falta de goce, lo que hace que el sujeto no tenga mas
remedio que repetir. Tambien se lo puede considerar un sobrante de esta operación y es lo que
permite situar allí el lugar de plus de gozar. Lo que Lacan indentifica con la plusvalia de Marx. La
funcion de la perdida es fundamental de la parcialidad del discurso como imposibilidad de que un
saber haga totalidad.
Esto reafirma que el discurso del amo no es el discurso de laciencia. Lacan sobre la relacion del
Psicoanalisis y la ciencia, problematiza la cuestion de esta idea imaginaria de la esfera, del todo,
presente en la antigüedad y luego horadada por la emergencia de la ciencia moderna.

En nuetra expericia estamos frente a un sujeto que habla. Y en tanto que habla tiene boca y no es
una esfera. Hay en funcion una falta que hace hablar, dirigirse al otro.

Lacan dice que si bien son cuatro los discursos, el le da valor distinto al discurso del Anlista que a
los otro discurso, es decir, esta en la serie de los cuatro pero tiene una operatoria diferente.
Porque es el unico que puede dar cuenta de los otros, ya que da lugar al rechazo de los otros.

La escritura de los discursos

Discurso del Amo

Lacan ubica el discurso del Amo del lado del saber teorico, del lado de la filosofia.
S1 es la funcion del significante en la que se apoya la esencia del amo.

Subraya que de lo que se trata es de la identificacion, no del deseo, y de la identificacion a un


nombre siendo esto lo que da la funcion. Se trata de que esté nominado en esa funcion.
Afirmaremos que alguien puede estar indentificado a ese nombre o a esa funcion sin quererlo o
sin saberlo.

Veamos porque Lacan plantea que no se trata del deseo.


Por un lado S1, en la que se apoya la funcion del amo; por otro lado S2 que es el campo que
corresponde al esclavo. Está planteado ahí que el campo que corresponde al esclavo es el campo
del saber.

Lacan hace referencia a al funcion que tiene el esclavo en la antigüedad y la diferencia del esclavo
moderno. El esclavo moderno es una clase social, pero el antiguo no es una clase social sino que es
una funcion inscripta no solo en la sociedad sino en la familia. Esta funcion esta sostenida en un
saber hacer.
El saber hacer no es lo mismo que un saber que se sabe.
Distingue dos clases de saber. El saber hacer, que no llega a ser un saber articulado aunque no es
totalmente desarticulado porque esta en la red del lenguaje como una cara del saber. La cara
articulada sería un saber que se puede organizar, transmitir. Ahí aparece el termino episteme
como un saber transmitible.
Esta transimision, es la transmision – ironiza Lacan – que val del bolsillo del esclavo al bolsillo del
amo. Por lo que la funcion de la episteme está siempre tomada del saber artesanal de esclavos.
A través de las preguntas que el amo hace al esclavo va extrayendo de él ese saber.
Lacan dice que este es el saber teorico. Hay una advertencia que hace Lacan, afirma que este
discurso no debe confundirse con lo que dominamos ciencia. Por que el discurso que conduce al
saber no es el Discurso del Amo sino el Discurso de la Histerica. Al amo no le interesa saber nada,
solo quiere que la cosa funcione.
Aparece otra vez la cuestion del deseo, el no desea saber sino que quiere que las cosas anden.

Por otro lado Lacan situa el nacimiento de la ciencia en el momento en que alguien puso en duda y
renuncio a este saber mas adquirido.

Entonces el Discurso del amo no se trata de la produccion del saber. El amo al producir esta
transferencia de saber no por ello está interesando en saber nada. Lo hace para que la cosa
funcione.
Lacan dice que el Amo tambien tiene un deseo pero ni se da cuenta que lo tiene. Mientras se
sostenga…tendria que haber una ruptura, alguna caida para que emerga esto.
A la vez la posicion del esclavo tiene que ver con que el amo no conoce su deseo. Hay un saber
que no se sabe. Por otro lado, el yo es un pequeño amo que cre que sabe. Pero justamente, mas
cree que sabe en la medida en que no sabe.

Lo interesante es que el amo aspira a que el saber pueda hacerse totalidad, y esto es inmanente al
discurso de la politica. Esto nos da una idicacion de porque dice que el discurso del psicoanalisis es
el reverso del discurso del amo.

Del amo antiguo al amo moderno o el Discurso Universitario.

De lo que se trata aquí es de un cambio en el lugar del saber. EN el discurso del Amo hay una
funcio que cumple el esclavo, un trabajo que hace que este relacionado con el goce y que le es
necesario al amo en la medida en que va extrayendo de allí el saber con el cual se construye la
episteme.
Lo que plantea Lacan acá es que el paso del saber del Amo antiguo al Amo moderno, implica la
desposesion del saber del esclavo.
Ya no hace falta o no interesa el saber del esclavo, porque ya se ha constituido en saber del amo.
Porque S2 en el lugar del agente es todo-saber. Entonces el saber del esclavo se vuelve inutil.

Que este hecho de que el todo-saber haya pasado al lugar de amo es algo que hace mas opaco el
tema de la verdad en juego. ¿Por qué?. Hay varias cuestiones. Una es incluir el planteo del Lacan
acerca de la imposibilidad y la impotencia. Donde, subraya el tema de la imposibilidad del discurso
del Amo y en el discurso analitico, y la impotencia en los otros dos.
Porque la impotencia vela lo imposible, y si lo imposible hace mas opaca la verdad.

Tambien puede pensarse desde Marx. Cuando Lacan dice que Marx es el inventor del sintoma, lo
situa en el pasaje que se da del feudalismo al capitalismo. En las relaciones feudales estaba claro
que se tratada de una relacion de dominio y de sumision. Eso que estaba claro, quedo oculto en el
pasaje al capitalismo porque todos lo hombre son libres, iguales antes la ley. Esa relacion de
dominio queda oculta, ya no es transparente, no es refrenada por el discurso juridico o explicito
sino que queda veleda.

Que el amo tenga el saber, impide la aparicion de la verdad, el signo de la verdad esta en otra
perte. Debe ser producido por lo que ocupan el lugar del esclav.
La conciencia de la burguesia esta de acuerdo al discurso explisito, mientras que el ploretario
tendra que hacerse una conciencia para sí que se contraponga a lo que dice el discurso explicito,
para situarse como explotado. Este es un paso, que se refiere a eso por cuanto si el signo de la
verdad está en otra parte debe ser producido por los que ocupan el lugar de esclavo. Esto no
puede venir de otro lugar.

Lacan dice que ellos son productos tan consumibles como los otros. El proletario es libre de verder
su fuerza de trabajo por lo que no es mas que una mercancia entre otras.

En resumen, en el discurso Universitario el lugar del agente, de la dominacincia es el S2 cuya


caracteristica no es saber todo sino todo-saber.
Por lo tanto lo que produce este cambio, este giro, este cuarto de vuelta, es el cambio en el lugar
del saber en el sentido que el proletariado ha sido desposeido del saber. Por lo tanto, la
operatoria es distinta. Al haber pasado ya el saber al lugar de amo se hace mas opaca la relacion
con la verdad.

Del que trabaja, del lugar del trabajo, del lugar del otro, dice lacan: que son ellos mismos
productos, son objetos. Porque en el lugar del trabajo, en el lugar del otro está a, por lo cual son
ellos productos tan consumibles como los otros.

Discurso de la histerica.

En el discurso de la Histerica es donde Lacan situa que transcurre la experoencia analitica. Lacan
dice que este discurso existio y existira siempre, haya o no haya psicoanalisis.
En el discurso de la histerica se trata de un $ que se dirige a un amo, orientadi por el deseo de
saber, por lo que Lacan caracteriza a la histerica como industriosa, trabajadora, que quiere hacer
hombres.

“el histerico es el sujeto dividido, dicho de otra manera, es el inconsciente en ejercicio, que pone al
amo al pie del muro de producir un saber”.

Funciones de este discurso: Deseo verdad ---} Otro perdida

Valor del discurso de la histeirca: “tiene el merito de mantener en la istitucion discursiva la


pregunta por lo que constituye la relacion sexual, a saber, como un sujeto puede sostenerla, o no”.

Discurso del analista

Aquí el analista es el amor, pero bajo la forma de a. Como la funcion de resto rechazada de cada
uno de los disursos.
El lado izquierda es el del analista, en este caso, esta S2. Esto implica un saber en juego que
provisoriamente lo llamara saber hacer analitico. Cuya particulareidad está en ocupar el lugar de la
verdad.
a, como causa de deseo, agente del discurso que se dirige a un sujeto divivivo $, y como resultado
de esta operación hay produccion de significante S1 y un efecto de saber S2 sobre la verdad.

Giro del discurso

Cuando hay un giro del discurso se cambia de razon, se cambia de amor, es del amor de lo que se
trata en los vinculos con el otro.
Lacan plantea los distintos tipos de amor. En todos los discursos hay algo rechazado, podemos
pensar que el rechazo tiene relacion con la castracion y esto da lugar a que en cada discurso haya
un modo de hacer con esto que genera los tipos diferentes de amor.

Cuando Lacan habla que el discurso capitalista rechaza la castracion, y por eso hace imposible
cualquier cuestion que tenga que ver con el amor.

4 modalidades logicas de amor se apoyan en los matemas de la sexuacion: “carta letra de amor”;
“amor cortez”; “amor al projimo”; “carta de a-muro”.

Discurso capitalista

Lacan anuncia que habra un quinto discurso en 1969, en 1972 lo escribe en la conferencia de
Milan, titulada “del discurso psicoanalitico”.

Lo que plantea es que el discurso capitalista es una variante del discurso del amo y que se
distingue por un pequeño cambio en el orden de las letras. Pasa $ a estar en el piso superior y S1,
en el piso inferior. Tambien se produce un cambio en la vectorizacion. Se invierte el vector que
conecta el lugar del agente con el lugar de la verdad. Queda rechazada la determinacion que
recibe el agente desde el lugar de la verdad para pasar a distinguirla.

El autor J.Alemán sostiene que esta vectorizacion produce un movimiento circular, que no hay
ningun lugar de impasse, ningun lugar de obstaculo para pasar de un termino al otro.

El agente repudia la determinacion que recibe de la verdad para pasar a dirigirla. El sujeto opera
sobre el significante colocado en el lugar de la verdad. Se observa como justamente es el rechazo
de la castracion, lo que constituye al discurso capitalista en una circularidad. Al hablar de rechazo
a la castracion, no hay barrera alguna con respecto al goce.
El modo de cerrar el bucle, estaría sostenido en que habría una reapropiacion total de lo que está
situado en el lugar de plus de gozar, una reapropiacion total de esto hacia el lugar del agente.
“se caracteriza por ser un movimiento circular en donde la apropiacion del plus de gozar no esta
obstaculizada por barrera alguna”.

No se respeta dos cosas de los discursos: 1 regla de construccion que dice que la letras tienen que
estar en un determinado orden y porque para que haya discurso un lugar vacio. Y aquí se trata de
un circuito que se ciera permanentemente no hay ningun lugar vacio. Es una perversion del
discurso del amo.

En “el saber del psicoanalisis”, Lacan plantea que lo que opera en el discurso capitalista es la
forclusion, a esto hay que quitarle el sentido de la psicopatologia. Esta forclusion de la castracion
hace imposible el amor, porque para que ocura algo del orden del amor tiene que estar en funcion
la castracion. Usamos el termino forclusion en el sentido: que algo que tendria que ser dicho no se
diga.

El mercado del saber y el mercado del goce aparecen como solidarios y en Lacan están planteados
justamente, como la solidaridad entre el capitalismo y la ciencia.
Lo que ocurre a partir de la unificacion de la ciencia es que el saber vale. Empieza a participar de la
produccion a partir de la indisoluble union de ciencia y tecnica.

Lacan afirma que la produccion de estos objetos son objetos de capatacion de goce, es solidaria de
un discurso que articula la renuncia al goce. La renuncia es solidaria con el intento de recuperacion
de goce. La ciencia nos da artefactso de consumo.

Lacan esta situando la forclusion en el campo de lo social y la imposibilidad del lazo, ruptura del
lazo. Trama social desgarrada.
Disyuncion entre $ y S2. No hay lazo entre $ y saber.
Si este discurso que forcluye la castracion, no hay eficacia de la funcion paterna. Desfallecimiento
de la funcion paterna en cuanto a su funcion simbolica como agente real de la castracion.
La falta del limite que la castracion inscribe nos abre a un esenario del “todo es posible”. Se trata
de la promocion del goce, al que podriamos clasificar de insectuoso, en tanto no hay ley que
ponga un limite.
El fantasma tiende a realizarse. Fantasma sustituye al sintoma y plusvalia sustituye la logica del
deseo en tanto sostenida por la falta, ya que permite la produccion extensiva e ilimitada de
objetos al servicio de la satisfaccion pulsional. El objeto colma la division subjetiva.

$ recibe un vector que provine de a, no esta en relacion al saber sino que se trata de un sujeto
determinado por el producto, por el objeto (realizacion del fantasma).

No se trata strictu senso de un discurso, ni de lazo social, en tanto no se trata de articular la


renuncia al goce sino mas bien la realizacion del fantasma de un goce sin resto.

Como funciona este lugar del agente donde se escribe $ en el discurso del capitalista ya que se
pone en juego la existencia del sujeto.
Podriamos pensarlo como instrumento de goce. Este $ del piso superior a la izquierda que rechaza
la determinacion significante es intrumento pero adquiere el aspecto de sujeto autonomo.

Ciencia y psicoanalisis

Psicoanalisis: Tenemos desde el inicion ambiguas posiciones, por una parte, su deseo de
reconocerse como “cientifico” y la presentacion del psicoanalisis como una teoria que cubre los
requisitos de la ciencia y por otro lado, la imposibilidad que esto ocurra.

Es el triple frente que abre frente a las neurosis: Terapeutico (donde desarrolla toda la
metodologia de la cuera), Psicopatologico (desbrozado de sintomas), teorica (hacer modelos
conceptuales que fundamentes los descubrimientos).
El psicoanalisis habla de un objeto que habla; su practica será de escucha. Por lo tanto con solo
empezar a investigarlo se cura.

Ciencia: su sujeo es anonimo puede hablar del objeto que es mudo. En el psicoanalisis el objeto al
habla deviene sujeto.

El ideal cientifico lo lleva a freud a pensar las experiencias con un lexico tomado de la fisica de su
epoca (describe mecanismos, describir por medio de aparatos y leyes).

El paso del objeto mudo al que habla es el paso de la “res extensa”, del mundo geometrico, al
espacio de la palabra en tanto huella, marca (señala un antes y despues), tiempo. Es la entrada en
la temporalidad.

El psicoanalisis es una teoria que sabemos desde el inicio, que no esta hecha para ser “apalicada”.
Asocialcion libre y atencion flotante, rompe con la maxima cientifica de la “aplicación”.

Lacan sostiene que no habria psicoanalisis sino hubiera existido las ciencias y un lazo social que
queda determinado por su existencia. Pensamos al psicoanalisis como un sintoma de nuestro
tiempo, tiempo de los objetos tecnicos que son fabricados por el capitalismo, con el cual la ciencia
se encuentra ligado.
El psicoanalisis aparece discolocado y en cierta medida “reverso” de ese nudo (ciencia, tecnica,
capitalismo).

La linealidad es uno de los modos en que se concibe este saber (el de la ciencia). Es una
concepcion que aplana la posibilidades individuales y colectivas de intercambio y crecimiento.
Propone la existencia de una voz autorizada, unica.

La ciencia esta bien situada respecto del objeto pero no piensa las consecuencias que esto acarrea
para el sujeto.

El sujeto de la ciencia es aquel saber el que el psicoanlisis espera. El yo libre, autonomo en grado
superlativo, sera el sujeto que tres siglos despues se recostara a quejarse en el divan de freud.
La ciencia tiene otro fundamento que es el principio de igualdad: A es igual a A. La repeticion es el
retorno de lo mismo.

Lacan, plantea que cuando algo se repite produce siempre el encuentro con una diferencia. Solo
en la mente humana puede haber objetos que sean identicos a si mismo.

La ciencia “clasica” cuando habla lo hace desde un sujeto anonimo y universal. El lugar de la
enunciacion queda absoluta y explicitamente vedado, EJ “la biologia en las ultimas
investigaciones..”.

La raicionalidad del saber cientifico y la emergencia del sintoma como aquello que aparece
absurdo, irracional, incoherente.
La comunicación de los enunciados, lo que dice es univoco.
La memoria en tanto historia es algo que la ciencia desecha, no le interesa historizarse, sus
verdades son eternas, estan suspendidas en un tiempo sin historia.