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- En la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, a los veintiocho
días del mes de mayo de 2019, a
la hora 14 y 31:

Sr. Presidente (Martínez).- Buenas tardes a todos; les


agradezco su presencia.
Si bien en esta reunión de la Comisión de Energía
y Combustibles no tenemos quorum, de todos modos
escucharemos la exposición que harán los invitados
presentes sobre la temática a considerar.
Hoy nos acompañan los señores diputados Soria,
Filmus, Ciampini, Salvarezza y Álvarez Rodríguez.
En primer lugar, hará uso de la palabra el señor
Federico Bernal, quien brindará una explicación técnica
sobre la adjudicación de las áreas; luego hará su
exposición el doctor Agustín Gerez y abriremos el debate.
También contamos con la presencia de Fabián
Brown, Francisco Cafiero, Alicia Castro, Sergio Novarín,
Carlos Gómez, Guillermo Rossi, Juan Soto y Jorge Taiana.
Tiene la palabra el señor Federico Bernal,
Director General del Observatorio de la Energía, la
Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo, OETEC.

Sr. Bernal.- Les agradezco la invitación.


Lo felicito por la iniciativa, señor presidente,
que es estratégica y fundamental en pos de la defensa de
nuestra soberanía nacional, de nuestro país y de nuestra
Constitución Nacional. Quiero agradecer también la
presencia de nuestros héroes de Malvinas.
En el Observatorio hemos venido denunciando,
junto a mi colega Agustín Gerez, lo que es esta gravísima
afrenta, que lesiona nuestra soberanía nacional. Tal como
podrán observar en nuestra presentación, me refiero a la
adjudicación de estas áreas hidrocarburíferas nada más y
nada menos que al interés británico y kelper.
Para ubicarnos, nos referimos al decreto 872/18,
que fue el inicio de la licitación, el Concurso Público
Internacional Costa Afuera N° 1, aparentemente la primera
ronda de otras varias que tendrán lugar.
Se trata de la mayor licitación del Mar Argentino
de nuestra historia. Involucra una superficie de 200.800
kilómetros cuadrados ─mil veces la superficie de la Capital
Federal y casi el 65 por ciento de la superficie de la
provincia de Buenos Aires─ y un total de tres áreas: la
Cuenca Argentina, frente a la provincia de Buenos Aires; la
Cuenca Austral Marina, frente a Tierra del Fuego,
prácticamente lindante con esa provincia; y la Cuenca
Malvinas Occidental, entre Tierra del Fuego, el sur de la
provincia de Santa Cruz y las Islas Malvinas.
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Lo que ustedes ven en rojo en la filmina son las


treinta y ocho áreas de estas tres cuencas que se
licitaron.
¿En qué etapa nos encontramos? Esto no está en
orden cronológico, pero quiero que observen que la apertura
de ofertas se realizó el 16 de abril, la adjudicación
─prevista para el 16 de mayo─, el 17 de mayo, y el 1° de
agosto de 2019 será la publicación, con las resoluciones de
otorgamiento del permiso de adjudicación de áreas, lo que
contractualmente ─a esto se referirá el doctor Gerez─ ya
implica el otorgamiento formal y concreto del derecho para
la exploración.
Recordemos que en esta primera etapa estamos
hablando de exploración; si los resultados son positivos,
se avanzará sobre la extracción comercial, es decir, el
desarrollo de las áreas o la explotación.
En esta filmina pueden observar la resolución ─es
de hace unos días, oficial, por supuesto─ con el dato de
las empresas que han ganado las distintas áreas. Se
presentó una oferta para dieciocho áreas y se adjudicó la
totalidad de las ofertas recibidas.
Por las ofertas, la Secretaría de Energía piensa
recaudar -esto lo que figura en la resolución- 724 millones
de dólares, monto que, en este contexto de recesión y con
un Fondo Monetario Internacional que decide y dirige la
política económica, irán a parar directamente a los
bolsillos de la señora Christine Lagarde.
En esta filmina pueden observar las grandes
ganadoras de las dieciocho áreas adjudicadas. Me remitiré a
esta información, que es en la que nos hemos concentrado y
en la que se basan las denuncias y las advertencias que
venimos haciendo y que se vienen realizando desde la
Comisión de Energía y Combustibles ─tanto de parte del
diputado Norman Darío Martínez como del diputado Martín
Pérez. Respecto de este punto, también presentó un amparo
la Municipalidad de Río Grande.
Tenemos entonces, por un lado, a la empresa
estatal noruega Equinor, conocida como State Oil, que ganó
siete áreas de las dieciocho adjudicadas. Por otro lado,
tres empresas británicas ─Shell, British Petroleum y
Tullow, esta última como consorcio con Pluspetrol y
Wintershall─ ganaron un total de siete áreas.
Entonces, tenemos dos primeras conclusiones. La
primera, que hay una empresa estatal, noruega
─lamentablemente no YPF─, que fue adjudicataria de la mayor
cantidad de áreas y, la segunda, que la nación más
favorecida fue Gran Bretaña, a través de tres empresas
privadas de origen británico.
Acá las pueden ver distribuidas en el mapa.
British Petroleum y Shell ganaron frente a la provincia de
Buenos Aires, en la Cuenca Argentina, y Tullow Oil ganó
estas tres áreas ─como bien se señala en la filmina─ en la
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Cuenca Malvinas Occidental. En dos de estas áreas, Tullow


Oil irá como concesión, es decir, con Pluspetrol y
Wintershall, y, en la tercera área, irá con un cien por
ciento de participación. No importa que lean lo que dice la
filmina, pero lo incluí porque son los documentos que
nosotros publicamos oficialmente.
Voy a pasar ahora a los gravísimos conflictos que
tiene Tullow Oil. Si hay algún lugar en el mapa de la
República Argentina ─económico, político, comercial, el que
ustedes quieran─ en que el interés británico no debiera
estar presente ni consolidarse es precisamente en esta
zona; sin embargo, es justamente donde el interés
económico, comercial e hidrocarburífero británico ─es
decir, es geopolítica pura, e intervencionismo militar─
comienza a consolidar su presencia. Precisamente acá, entre
las Islas Malvinas y el sur de la provincia de Santa Cruz.
Tullow Oil, entonces, es una empresa británica
que ganó tres áreas en la Cuenca Malvinas Oeste, pero no se
trata de cualquier empresa británica ─acá ven el logo de la
firma─ y no está ahí por capricho; en esta zona, al sur de
las Islas Malvinas, esta empresa operó en 2007 licencias de
exploración otorgadas por el ilegítimo gobierno colonial
isleño. No se trata de una empresa británica solamente,
sino de una empresa británica que reconoció como legítimo
al ilegítimo gobierno de las Islas Malvinas, que está
ocupando el Departamento Malvinas e Islas del Atlántico Sur
de la Provincia de Tierra del Fuego.
En uno de los documentos de Tullow Oil se comenta
la campaña exploratoria que realizaron en 2007 en esta
área, a la que luego me referiré.
Si la Secretaría de Energía, el Comité de
Evaluación de Ofertas y, por tanto, el que después
recomendó a la autoridad aplicación que se adjudiquen las
áreas, hubiese ingresado a la página oficial del
Departamento de Minería del ilegítimo gobierno kelper
habría encontrado precisamente la mención de la empresa
Tullow Oil en su paso por estas licencias en 2007. Al menos
hace unos días, en la página oficial del Departamento de
Minería del gobierno kelper, figuraba la mención a esta
empresa Tullow Oil en su paso por las licencias al sur de
las islas otorgadas por las autoridades isleñas.
Otro tema a tener muy en cuenta y que es muy
importante es el siguiente. Les pido que se concentren
primero en la imagen que está proyecta en la pantalla. Está
un poquito borrosa, pero quiero que vean que ahí están las
licencias que operó Tullow Oil en 2007, cada recuadro rojo
que ven al sur de las islas. Esta es la cuenca
sedimentaria, es decir, donde se supone que residen
hidrocarburos en cantidades comercialmente viables al sur
de las islas que, como ven todo lo blanco, tiene una
continuidad geológica con la Cuenca Malvinas Oeste. ¿Qué
significa continuidad geológica? Este inclusive es un
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informe de 2004 de otra petrolera pirata que publicó la


importancia que tuvieron ciertas perforaciones en nuestra
cuenca, es decir, perforaciones de exploración en la Cuenca
Malvinas Oeste años atrás; o sea, la importancia que tienen
los resultados de esas perforaciones en la cuenca que ahora
se licitó para el futuro prospectivo de las áreas al sur de
las islas que están bajo dominio colonialista.
¿Qué quiero decir con esto -y acá el gobierno
isleño inclusive también publica en su portal oficial la
importancia de esta continuidad geológica? Significa que
cualquier resultado importante, determinante, que realice
Tullow Oil con toda la geología, que además la suministró
gratuitamente la Secretaría de Energía a todas las empresas
que participaron. Ahora no solo tiene toda la información
geológica sino que además lo que realice es determinante
para el futuro prospectivo de la Cuenca al Sur de las islas
porque es una continuidad geológica.
Otro dato interesante es que cuando Tullow Oil se
desprendió de estas áreas, que lo hizo a fines de 2007,
terminaron en poder de Rockhopper, que es la empresa punta
de lanza en la avanzada exploratoria y en breve
posiblemente de extracción, de desarrollo, alrededor de las
Islas Malvinas, por supuesto de forma ilegal e ilegítima.
Ahora me voy a referir a la otra empresa,
Equinor. Como les decía, la estatal noruega ganó siete de
las dieciocho áreas adjudicadas, tres en la Cuenca
Argentina, dos en la Cuenca Marina Austral y otras dos en
la Cuenca Malvinas Oeste. Es decir, entre Tullow Oil, la
empresa británica que reconoció como legítimo el gobierno
kelper en 2007 que tenía esas tres áreas, y Equinor que
ganó otras dos, suman cinco áreas. Y ahora les voy a contar
lo grave de esta empresa noruega.
¿Qué encontramos con mi colega Agustín Gerez?
Encontramos que esta señora que es miembro de la Junta
Directiva de Equinor, Anne Drinkwater, fue y es asesora
petrolera del gobierno isleño. Reitero: un miembro del
directorio de Equinor, que ganó siete de las dieciocho
áreas adjudicadas, dos de ellas en la Cuenca Malvinas
Oeste, fue por lo menos desde 2013 y sigue siendo -y ahora
les voy a decir por qué sigue siendo- asesora petrolera del
ilegítimo gobierno kelper. Drinkwater no es asesora en cómo
se corta el pasto en la casa de gobierno que tiene el
gobernador colonial en Puerto Argentino, sino que es
asesora en hidrocarburos, y no cualquier asesora sino una
asesora estratégica. Porque como se publicó y está en
Internet fue además quien trazó, diseñó, la hoja de ruta
para una exitosa campaña de exploración y explotación
hidrocarburífera, que entregó a las autoridades isleñas y
que iba de 2013 a 2018. Esa es la directora de Equinor.
Y esta mujer no solamente fue asesora petrolera
del gobierno isleño desde 2013 como mínimo y hasta 2019, es
decir vigente; además de ser directora de Equinor, fue
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directora de Tullow Oil, la otra empresa. Es asesora


petrolera desde 2013 y hasta la actualidad del gobierno
kelper, fue directora de Tullow Oil -la empresa que ganó
tres áreas y que operó para los kelpers en 2007 al sur de
las islas-, y en julio de 2018 dio el salto de Tullow Oil y
pasó a Equinor. Es asesora petrolera de una política como
creo que solamente los británicos saben hacer, que es con
esa inteligencia a la hora de intervenir y hacer valer sus
intereses, sobre todo en las en las áreas consideradas
coloniales.
Por otro lado, ven en pantalla la foto de un
señor que está posando delante de un mapa de nuestras islas
con todas las áreas licitadas; al norte son las áreas que
están más avanzadas en materia de exploración
hidrocarburífera. Este señor es el director de Minería de
las Islas Malvinas, o sea del gobierno kelper, Stephen
Luxton. El diario Clarín le realizó una entrevista y figura
el video también, porque además él tuvo un rol protagónico
como kelper durante la invasión británica de nuestras islas
que algunos confunden y hablan de la invasión de 1982, que
ahora no importa, porque no es el caso. Él fue entrevistado
por el diario Clarín porque tiene mucho conocimiento de la
política argentina.
Desde el Observatorio de la Energía le mandamos
un mail pidiéndole que nos confirme -porque hasta unas
semanas atrás no sabíamos- si Anne Drinkwater, la directora
de Equinor, seguía ejerciendo la asesoría. Nos respondió en
inglés lo que está subrayado. Es decir, básicamente lo que
nos está diciendo es que no pueden dar información sobre
personas que estén asesorando al gobierno de las Falklands
Islands, con lo cual, no nos respondió, pero nos dijo “who
advise”. Se está refiriendo precisamente a ella y hasta
ahora no hubo ninguna rectificación: Ann Drinkwater, ex
directora de Tullow Oil que ganó tres áreas, actual
directora de Equinor que ganó siete áreas en total, dos de
ellas en la Cuenca Malvinas Oeste, es asesora petrolera del
gobierno kelper. Esto fue confirmado por ese señor, el
director de Minería, que está ahí posando delante de un
mapa de nuestras islas, y por supuesto con lo que es la
avanzada pirata alrededor de ellas en materia
hidrocarburífera.
Simplemente para relacionarlo políticamente, lo
que ven en pantalla es una nota que salió en Interfax
Global Energy Natural Gas, que es un portal especializado,
el 23 de septiembre 2016 en el que precisamente este señor,
Stephen Luxton, habla de la importancia que tiene el
triunfo de la administración Macri para la realización de
una actividad hidrocarburífera conjunta entre Gran Bretaña,
y por supuesto los kelpers, y la República Argentina, un
viejo anhelo de la potencia colonialista invasora de
trabajar conjuntamente amparada por la legislación nacional
y la Constitución Nacional, con el otorgamiento formal de
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un gobierno argentino sobre nuestros hidrocarburos en el


archipiélago y en el Atlántico Sur.
Lo que ven en pantalla es el mapa que nosotros
creemos que hay que ver de cómo queda ahora la geopolítica
hidrocarburífera y el interés comercial y económico
británico y kelper alrededor de las Islas Malvinas. Acá
tenemos a Tullow Oil, en el área a 150 o 100 kilómetros de
las Islas Malvinas, la otra área que ganó Tullow Oil y la
tercera área que ganó Tullow Oil. También se observa a
Equinor que, si bien el logo de la empresa es otro, le
pusimos el escudito de los kelpers porque tiene en su
Directorio a la asesora petrolera del gobierno kelper, y
sus áreas. Se ven las empresas y las áreas en la Cuenca
Malvinas Occidental. También se observa Rockhopper, que es
la petrolera británica que está a muy poco de conseguir
financiamiento para comenzar la fase de extracción, o sea,
de desarrollo de pozos para la producción comercial de
hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.

Y la misma empresa es la que tiene las licencias para


explorar al sur de las islas; como les comentaba, Tullow
Oil le cedió la geología, porque esta empresa se quedó con
la licencia que Tullow Oil exploró en 2007.
Acá ven datos de Rockhopper, un poco para
actualizarlos sobre lo que sucede; este es uno de los
directores de Rockhopper, que el año pasado señaló la
importancia que tienen los hallazgos hidrocarburíferos en
Sea Lion ─lobo marino─, que es el prospecto más importante
en la Cuenca Norte y está entre los más importantes del
mundo.
Esto que ven acá, esta curva, es para señalar que
ellos, si consiguen unos mil millones de dólares, comienzan
con la fase de desarrollo de la Cuenca Norte. Para eso
deben readaptar toda la logística portuaria en las Islas
Malvinas, porque en los cinco primeros años ─tal como dice
acá─ tendrán una presencia de entre veinte y veintisiete
buques petroleros extranjeros por año fondeando en
Malvinas. Entonces, imagínense que, si esto prospera, a
partir de 2020, 2022, estos buques vendrán a buscar nuestro
petróleo con plataformas semisumergibles, al norte,
posiblemente al sur y, desde ya, en la Cuenca Malvinas
Oeste, 150 kilómetros al oeste de las Islas Malvinas.
Entonces, las islas estarán rodeadas, en una jugada
magistral de ajedrez en la que, por supuesto, las piezas
las moverán desde Downing Street, desde Londres, junto a
los kelpers y al señor presidente de la Nación. Nada
quedará del otro lado del tablero.
Para finalizar quiero decir que -sobre este
aspecto Agustín dará más detalles- la Secretaría de
Energía, motivada por nuestros informes, se expidió en los
dictámenes de la Comisión Evaluadora -que nadie sabe
quiénes integran─. Nosotros tenemos la sospecha ─ojalá los
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legisladores y las legisladoras tomen este tema en cuenta─


de que el señor Aranguren también está detrás de todo esto,
a través de su consultora, Energy Consilium. Aranguren fue
muy afecto ─y tuvo una brillante gestión, acorde─ a los
intereses británicos; creemos que muy probablemente haya
estado ahí metido, asesorando. Esto es algo por investigar.
En esta filmina pueden ver la opinión de la
Comisión Evaluadora sobre la empresa Tullow. Simplemente
quiero que vean esto que dice acá en cuanto a la opinión
que ellos dieron: “… dicha empresa realizó actividades de
exploración en el año 2007 en la Plataforma Continental
Argentina, sin haber obtenido habilitación emitida por
autoridad competente argentina;…” ─chocolate por la
noticia─ “…; aunque, en ese mismo año vendió su
participación en esas actividades”.
Y hacemos hincapié donde dice “… sin haber
obtenido habilitación emitida…”. Este es el problema, o,
mejor dicho, la solución, porque lo presentan como algo
favorable.
Ahora, fíjense cómo debiera haberse redactado
esto. No debiera haber dicho “sin haber obtenido
habilitación emitida por autoridad competente argentina”,
sino “habiendo obtenido habilitación por parte del
ilegítimo gobierno colonial isleño”, reconociendo de esta
forma su legitimidad sobre el Departamento Malvinas e Islas
del Atlántico Sur de la Provincia de Tierra del Fuego,
hecho que debe ser consultado urgentemente y sin mayores
dilaciones por parte de la Cancillería ─tengo entendido que
se está impulsando, de parte del diputado y de la comisión,
un pedido de interpelación al canciller─ e
independientemente del destino dado a aquellas licencias
─es decir, si la empresa las dejó de operar o no en 2007─.
Esta empresa reconoció como legítimo al gobierno
colonial isleño, y este es motivo suficiente para que el
canciller actúe en forma urgente; debiera preguntarle a
esta empresa ─ante una eventual escalada del conflicto,
como hipótesis del conflicto si se quiere latente, como es
la que tenemos con el Reino Unido─ cuál será su posición
respecto a su plataforma semisumergible, y todos los
portaviones y los submarinos nucleares que envíe Gran
Bretaña para defenderse, como lo han hecho y lo hacen en
cualquier parte donde Gran Bretaña tiene intereses, sobre
todo hidrocarburíferos. Les dejo el mapa. (Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Tiene la palabra el doctor


Agustín Gerez, especialista en Regulación Energética e
Hidrocarburífera.

Sr. Gerez.- Ante todo, señor presidente, quiero agradecer


la invitación. Celebro profundamente que nos hayan
convocado a abordar una temática tan importante para todos
los argentinos.
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En particular, me entristece que, si bien existe


una normativa tan clara al respecto, tengamos que salir
corriendo a apagar los incendios de aquellos que pretenden
atropellar, incluso, la propia Constitución Nacional.
En primer lugar, es importante destacar que
nuestra Constitución Nacional, en su Disposición
Transitoria Primera, ratifica la legítima soberanía sobre
las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y
de los espacios marítimos e insulares correspondientes por
ser parte integrante del territorio nacional.
¿Cuál es la primera pauta que nos da la
Constitución Nacional? Toda la normativa argentina, no
solamente la hidrocarburífera, es de aplicación en las
Islas Malvinas; cualquier acto de comercio, cualquier acto
civil que allí se cometa, está en una clara e ilegítima
contradicción con nuestro ordenamiento jurídico.
En particular, Federico ha sido muy preciso
respecto del trabajo que hemos realizado en el
Observatorio. Ha abordado los hechos con absoluta claridad.
Creo que solamente le faltó mencionar que a todos esos
indicios habría que agregarle que Noruega fue uno de los
once países que se abstuvo de votar la famosa resolución
2065, que convocaba e invitaba a las partes, a los
gobiernos de Gran Bretaña y de Argentina, a llegar a una
pacífica solución respecto de la soberanía sobre las Islas
Malvinas.
Sobre el particular que nos convoca, la
licitación, el decreto que mencionaba Federico, estableció
algo muy grave: la prórroga de jurisdicción en tribunales
foráneos. Es decir, cualquier cuestión relativa a la
legalidad o a la actividad que las empresas adjudicatarias
realicen en el Mar Argentino no será resuelta por jueces y
tribunales argentinos, sino por tribunales extranjeros. La
autoridad de aplicación va a devenir en tribunales
extranjeros.
En segundo lugar, la resolución 407 de la
Secretaría de Energía, de marzo de 2007, estableció una
clara prohibición para aquellas empresas que hubieran
operado en las Islas Malvinas sin tener la autorización por
parte del gobierno argentino. En este sentido, la empresa
Tullow, al momento de ser titular de los permisos otorgados
por el gobierno kelper, estaba en una violación concreta de
la normativa hidrocarburífera argentina, la resolución 407.
Posteriormente, en 2011, como es de público
conocimiento, a través de la ley 26.659, sancionada por
este Cuerpo legislativo, se establecieron las sanciones en
particular que se les iban a aplicar a las empresas que,
ilegítimamente, operaran en las zonas de la plataforma
continental de la Argentina, que actualmente están siendo
ilegal e ilegítimamente ocupadas por el gobierno kelper. Es
en esa ley donde se establecieron sanciones, hasta penales,
para esas empresas.
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Pero pareciera que ni siquiera una constitución


fuera suficiente para frenar un proceso de adjudicación a
estas empresas. Sin perjuicio de haber puesto esto en
conocimiento de la autoridad de aplicación, el pasado 17 de
mayo se procedió a la adjudicación y, en un dictamen
vergonzoso -permítanme que lo denomine así-, el titular de
la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de
Hacienda manifestó que en 2007 no había normativa que
sancionara la explotación ni la exploración de
hidrocarburos en las Islas Malvinas, cuando la resolución
407 justamente hace eso.
Entonces, uno ya no sabe, sinceramente, si
estamos gobernados por personas que no tienen conocimiento
de lo que están haciendo y que no están capacitadas para
llevar adelante las tareas para las que fueron
encomendados, o si tenemos que pensar que, realmente, lo
hacen con malicia.
Porque en el dictamen que citaba Federico Bernal se hace
una mención expresa a la empresa Tullow Oil, pero nada se
dice respecto de Equinor, reitero: absolutamente nada se
dice respecto de Equinor. Y en uno de los incisos de la ley
26.659 se establece que las personas físicas que lleven a
cabo contratos de asesoramiento con actividades ilegales
tienen prohibido realizar actividades hidrocarburíferas en
nuestro país.
La señora Drinkwater, como recién lo veíamos,
está en una clara violación de ese inciso. Pero nada es
suficiente. Son resoluciones que en el año 2013 han tenido
empresas sancionadas como Rockhopper, Desire, Argos,
Borders, Falkland Oil & Gas, que ya fueron sancionadas, y
hay normativas que tienen que seguir aplicándose. En cuanto
aparezcan nuevas empresas hay que sancionarlas, porque esa
es la manera en la cual nosotros tenemos que defender
nuestra soberanía en las islas.
No me quiero extender mucho más, y obviamente si
así lo requieren pueden hacer las consultas que necesiten.
El 2 de agosto del 2016 –esto es de público
conocimiento porque cualquiera puede tener acceso- la
primera ministra inglesa, Theresa May, le envió una carta
al presidente Mauricio Macri solicitándole, entre otras
cosas, que remueva las restricciones para la actividad
hidrocarburífera en las islas. Reitero: en agosto de 2016
le solicita que remueva las restricciones para las
operaciones hidrocarburíferas en las islas. Y nos
encontramos dos años después con una licitación y seis
meses después, con adjudicaciones –casualmente- a empresas
que ya han estado y están vinculadas con el ilegal e
ilegítimo gobierno kelper.
No me voy a extender mucho más, simplemente
quiero decirles que desde acá se puede y se debe actuar, y
creo que es también nuestra obligación como ciudadanos -por
eso celebré al inicio de esta breve intervención que el
10

diputado Martínez haya propiciado este espacio- interferir


en la definición de esta adjudicación y del otorgamiento
definitivo de los títulos.
Les voy a decir una última cosa -y con esto
finalizo: la legislación argentina en el inciso c) del
artículo 35 de la ley 17.319 establece que las concesiones
de explotación sobre la plataforma continental argentina
son por treinta años prorrogable por períodos de diez años.
Es decir, las concesiones cuanto mínimo son por cuarenta
años. Díganme ustedes si esto no implica una entrega de
nuestra soberanía argentina. Muchísimas gracias.
(Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Agradezco nuevamente a los


expositores representantes del Observatorio de la Energía,
Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo.
Ahora sí, abrimos la lista de oradores. En
primer lugar, tiene la palabra Jorge Taiana actual
parlamentario del Parlasur.

Sr. Taiana.- Señor presidente: agradezco a usted y a los


miembros de la comisión, a las amigas y amigos que están
participando, a los veteranos de guerra a los que siempre
les brindamos nuestro reconocimiento y a Guillermo Rossi,
con quien hemos trabajado mucho tiempo defendiendo estos
temas.
Me parece que las exposiciones han sido muy
claras, pero quiero hacer un par de consideraciones
generales porque considero que está claro lo que significa
esta licitación. Pienso que hay que tener la visión del
conjunto, sobre todo los miembros de la Comisión de Energía
y Combustibles, de qué es lo que nos estamos jugando y por
qué esto tiene una enorme trascendencia negativa sobre el
interés nacional.
Ustedes saben que desde el fin de la guerra se
firmaron unos pactos como el Acuerdo de Madrid y en los
años 90 hubo una serie de acuerdos que se los llamó
preliminares tendientes -desde la perspectiva argentina, se
decía- a quitar desconfianza y generar espacios para que se
restableciera el diálogo sobre soberanía. De esos hay
muchos acuerdos, algunos sobre toponimia por ejemplo, pero
hay acuerdos muy trascendentes. Entre esos acuerdos, además
de algunas cuestiones para que no hubiera conflictos
armados, los más importantes tienen que ver con los
recursos naturales -renovables y no renovables. Uno, los
acuerdos de pesca y otro, el Acuerdo sobre Hidrocarburos en
el Atlántico Sur Occidental.
Durante los diez, doce o catorce años que
estuvieron en vigencia, esos acuerdos no produjeron ningún
resultado positivo, es decir, no acercaron a los británicos
ni un milímetro a la mesa de negociación, que era el
objetivo; en cambio, favorecieron el enriquecimiento, una
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mayor autonomización de las islas y, en algunos casos, el


ejercicio de decisiones que de alguna manera -aunque
hubiera un paraguas-, iban consolidando la posición
británica.
Algunos de esos temas desde el 2003, con la
llegada del nuevo gobierno, fueron revisados porque la
conclusión que sacamos en aquel entonces era que esa
política de generar con buena voluntad una posición
favorable al diálogo no había logrado ningún resultado. Y
eso se vio en tres debates claros: uno fue sobre los
vuelos, otro sobre pesca y otro, la cuestión de
hidrocarburos.
Lo de los vuelos también está de moda ahora y por
eso aparece en el memorándum de septiembre del 2016. Hubo
un largo debate y se logró un solo vuelo operado por LAN
Chile que pasa sobre territorio aéreo administrado por la
Argentina y que una vez por mes para en Río Gallegos. Ahora
acaban de permitir un segundo vuelo porque –como lo dijeron
anteriormente- la Argentina se comprometió a levantar los
obstáculos que impiden el desarrollo de las islas. ¿Qué son
los obstáculos que impiden el desarrollo de las islas? Se
trata de la legislación o las normas argentinas que impiden
que nos roben lo nuestro, para decirlo de manera sencilla y
clara.
Con los vuelos hicimos algo verdaderamente
escandaloso. Ahora han firmado un acuerdo sobre un segundo
vuelo que pareciera que va a parar una vez por mes en
Córdoba, pero que tiene la característica central de que
los otros vuelos no pasan por este espacio aéreo
administrado desde la Argentina, con lo cual se autonomizan
de la Argentina, que es el objetivo de las islas. Nosotros
durante mucho tiempo peleamos para que ese segundo vuelo
partiera del territorio continental y fuera operado por una
aerolínea de bandera. Fíjense cómo ellos están desarmando
el tema.
En cuanto a la pesca, veníamos paralizados desde
2005. ¿Por qué? Porque los acuerdos de pesca que
teóricamente tenían solo el fin de ayudar a la conservación
del recurso, porque muchos de los recursos pasan de un lado
al otro de la zona que está ocupada y controlada
administrativamente por los británicos. En realidad, ellos
empezaron a dar licencias de pesca, primero de un año,
después de cinco y después de veinticinco años. Cuando
llegaron a los veinticinco años dijimos que no porque
significaba modificar lo que establecieron las Naciones
Unidas, que no se puede aprovechar el espacio que debe
negociarse para consolidar cosas. Entonces, paralizamos la
Comisión de Pesca.
En marzo del 2007, el mismo día que salió la
resolución, denunciamos el acuerdo sobre hidrocarburos en
el Atlántico Sur Occidental. ¿Por qué? Porque nosotros
observamos dos fenómenos que se daban y que continúan su
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vigencia. El primero, es el proceso de agotamiento de los


yacimientos hidrocarburíferos del Mar del Norte que son
compartidos por Noruega y el Reino Unido.

Entonces, la primera hipótesis era que si a ellos, con


experiencia en la exploración y explotación en alta mar, se
les iba agotando el recurso, iban a venir a buscar por este
lado.
La segunda hipótesis era que estaba empezando a
subir el precio del petróleo. Entonces, necesitábamos
desarmar el acuerdo, ya que tan muy malo que desde el
momento en que se firmó, las dos partes lo interpretaron de
manera distinta. La Argentina consideraba que el acuerdo
habilitaba a hacer trabajos conjuntos en 200.000 kilómetros
cuadrados, y, el Reino Unido, en 20.000, y prácticamente
solo para ellos.
¿Qué problema tenía ese acuerdo -que es el mismo
que tiene este-, más allá del robo del recurso? El problema
era que legitimaba y daba la idea al mundo ─y, por lo
tanto, a las empresas, a los financistas que deben apoyar
las tareas de exploración y explotación─ de que la
Argentina no tenía problemas en que las empresas
británicas, o de cualquier otro país, hicieran acuerdos con
las ilegítimas autoridades de las islas y se pusieran a ver
dónde había petróleo.
Tal como ya se dijo, es seguro que hay petróleo
en esa zona; el asunto pasa por ver dónde y en qué
cantidad. Es una zona sedimentaria, por lo que es indudable
que hay yacimientos hidrocarburíferos de gran importancia.
Nosotros en 2007 denunciamos ese acuerdo y
emitimos una resolución de la Secretaría de Energía, que
claramente disponía castigar y prohibir el ingreso a
quienes fueran a pedir permiso a los ilegítimos isleños.
Esto, porque la lógica era desanimar la exploración y
explotación de nuestro recurso; primero, porque no nos
gusta que nos roben, y, segundo, porque lo que queremos, en
todo caso, es atraer para nuestra parte y dejarlos a ellos
en dificultades.
Todo esto, además, tuvo otra serie de
complementos en cuanto a los barcos y al lugar donde
paraban, para evitar el proceso de ocupación.
Lamentablemente, entre las medidas que tomó el
Gobierno, hubo una serie de actos y señales que tendieron a
favorecer la ocupación.
El segundo vuelo a las islas, por ejemplo, tiende
a favorecer la ocupación. Por su parte, creo que el hecho,
sin antecedentes, de enviar a embajadores argentinos junto
a embajadores británicos a pedirle a los países limítrofes
de la Argentina ─cuando todos estaban comprometidos en la
defensa y reconocen los derechos de soberanía argentina
sobre las islas, no solo de diálogo─ que se presenten en la
licitación de ese segundo vuelo ha dañado mucho la
13

solidaridad regional y la comprensión por parte de nuestros


vecinos de la importancia que para nosotros tienen las
Malvinas.
Nosotros desestimamos eso. ¿Por qué? Porque, al
deslegitimar y al imponer sanciones, hacíamos que se
perdiera la voluntad de explorar y encarecíamos muchísimo
el posible financiamiento de las tareas para hacerlo.
A todo eso le sumamos un gran éxito diplomático
en 2010 cuando, al crearse lo que luego sería la CELAC,
logramos incorporar la posición del Grupo de Río ─el
reconocimiento de los derechos soberanos argentinos─.
La diferencia de la CELAC respecto del Grupo de
Río es que en la CELAC están incluidos todos los países
angloparlantes del Caribe. Logramos entonces, por primera
vez, que esos países plantearan que no solo era necesario
reconocer un conflicto de soberanía sino también que no se
podía hacer exploración hidrocarburífera sin acuerdo de la
Argentina.
Como decíamos recién con Alicia Castro, se
enviaron muchas cartas a todas las empresas con la
finalidad de evitar su consolidación. De hecho, una de las
primeras empresas tenía un financiamiento que no logró
consolidarse gracias a la fuere campaña de la Argentina,
que sostenía que íbamos a demandar a quien estuviera allá y
que no iba a poder entrar acá nunca.
Esa estrategia buscaba presionar, sabiendo que, a
largo plazo, las dificultades con la Argentina y con toda
América del Sur y América Latina toda iban a ir moviendo la
balanza para lograr la negociación por el conflicto de
soberanía entre el Reino Unido y la Argentina.
Es muy fácil responder la pregunta que me hacen
siempre respecto a cuándo se van a sentar los británicos.
Los británicos son muy inteligentes; se van a sentar cuando
comprendan y vean que les cuesta más no sentarse que
hacerlo. El día en que pelearse y tener problemas
económicos, comerciales y de todo tipo con la región sea
más difícil que sentarse a negociar, se sentarán a
negociar.
Esta resolución 407 es muy obvia. No quiero
entrar en detalles legales, pero está vigente. ¿Cuál es la
diferencia entre la resolución 407 y la ley 26.659? Hay un
pequeño detalle, que no es menor. La ley habla en presente,
habla de aquellos que “realicen” o “tengan” actividad, y
dice que no se le podría dar una concesión a quien esté
actuando en las islas. Eso dice, y así la interpretan
algunos. En cambio, la resolución 407 habla en presente y
en pasado; dice: “aquellos que hubieran actuado”. Entonces,
hay una diferencia.
Algunos interpretan que como la ley utiliza el
presente, en el caso de Tullow no tendría valor, porque
actuó en el pasado. La resolución 407 no dice eso. Yo no
soy un gran experto en legislación, pero lo cierto es que
14

el artículo 1° de la ley, que habla en presente, dice: “…


solo podrán realizarse observando las condiciones
establecidas por la presente ley, las leyes y los
reglamentos vigentes”, y dentro de esos reglamentos
vigentes está la resolución 407.
Con esto quiero decir que, claramente, acá hay
una violación de las normas básicas. Creo que la Comisión
de Energía debiera pronunciarse ─o interrogar al Estado, o
a la Secretaría de Energía─ sobre esto porque, la verdad,
parece una falta muy obvia a una norma.
En lo que se refiere a la jurisdicción extranjera
─que es algo que se ha utilizado en otras jurisdicciones─,
cabe decir que hay una diferencia abismal cuando se trata
de Malvinas, ya que a algunos podrá gustarle más o menos
que se aplique una jurisdicción extranjera para cierta
licitación. Seguramente los que lo defienden podrán citar
otros casos, pero no es lo mismo utilizar un tribunal
extranjero en una situación donde hay una disputa de
soberanía y los países se pronuncian de distinta manera.
Es obvio que nosotros, dentro de nuestras
posibilidades ─o al límite de nuestras posibilidades─,
debemos tratar de que la jurisdicción para actuar, en
relación a todo lo que tiene que ver con las Malvinas,
dependa la de nuestros tribunales y nuestro sistema de
justicia.
Como bien mencionó Federico, creo que ellos están
expandiendo el área; avanzar hacia el oeste implica ir
armando el cerco que ellos quieren e ir desarrollando una
fuente petrolera que tiene un gran potencial y que, en el
caso del Reino Unido, viene a suplir una necesidad o una
carencia que es muy significativa: el retroceso o el
agotamiento paulatino de todo el petróleo del Mar del
Norte.
Obviamente, como ustedes comprenden, al interés
estratégico, a la prevención sobre la Antártida y a los
recursos naturales renovables, el petróleo les asigna una
importancia y una relevancia que le da muchísimo más
interés, prioridad y recursos a la ocupación ilegítima de
las islas.
Para terminar, lo malo de esto es que no nos
sorprende, porque toda la política del gobierno de Macri ha
sido favorable a los británicos.
Quiero decir que quizás, además de pedir esas
explicaciones o hacer las actuaciones judiciales,
tendríamos que mandarle un cierto saludo -no diría de
pésame, pero sí de condolencias al presidente Macri- porque
a pesar de que creo que fue el único gobierno del mundo que
apoyaba a la señora May, la primera ministra ha tenido que
renunciar. Es decir que entiendo que el presidente debe
estar pasando un mal momento y quizás merezca un saludo de
parte de esta comisión. Muchas gracias. (Aplausos.)
15

Sr. Presidente (Martínez).- Lamento que el oficialismo no


esté sentado aquí. Creo que, sin lugar a dudas, más allá de
que no compartimos el proyecto político, económico y social
de este gobierno, creo que si hay uno de los puntos en el
cual los argentinos estamos unidos es en la defensa de los
derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Este era un momento para mostrarnos en una
cuestión en la cual el pueblo argentino coincide
absolutamente, más allá de algunas posturas. Como decía
Jorge Taiana creo que está claro lo que hace el gobierno
británico con esto; lo que no tenemos muy claro es lo que
está haciendo nuestro gobierno con este dejar hacer ante
este avance. Así que lamento que el oficialismo no esté
aquí sentado.
Los diputados que quieran hacer uso de la
palabra, me lo solicitan y los anoto.
Tiene la palabra la señora Alicia Castro.

Sra. Castro.- Señor presidente: celebro la iniciativa de


realizar esta reunión y es una alegría para mí estar
reunida esta tarde con tantos viejos especialistas y
jóvenes interesados en la cuestión Malvinas, que es un tema
que efectivamente, además de que debiera ser política de
Estado, atraviesa a los argentinos y argentinas.
Estamos hablando acá de soberanía; estamos
hablando de soberanía territorial, de soberanía marítima,
de soberanía antártica y de soberanía de recursos
naturales.
¿De dónde venimos? Como decía Jorge Taiana
recién, venimos de un escenario muy diferente donde la
región unida estaba reivindicando la soberanía sobre
Malvinas, donde Malvinas había dejado de ser una cuestión
argentina para ser una causa regional, para ser una causa
global, que tenía la adhesión todos quienes creemos que
luchar contra el colonialismo es un imperativo ético, y
particularmente de los gobiernos y pueblos del continente
que rechazaban muy activamente, en todos los foros
bilaterales y multilaterales, la presencia de un enclave
colonial del siglo XIX al sur de nuestro continente,
rechazaban la depredación de nuestros recursos naturales
renovables y no renovables, y rechazaban la militarización
en el Atlántico Sur.
No me voy a poder extender sobre este tema, pero
lo hemos conversado en muchas oportunidades. Durante
nuestra gestión nosotros logramos consenso incluso dentro
del Reino Unido de aquellos ambientalistas que entendían
que una exploración de hidrocarburos sin una adecuada
logística con el continente podía terminar en un desastre
ecológico como fue el de British Petroleum en el Golfo de
México. Un derrame en un área costa afuera de las Islas
Malvinas podría alcanzar el continente en una o dos
semanas. También logramos la adhesión de los británicos que
16

no querían ver sus impuestos invertidos en una gigantesca


base militar en unas islas remotas para impedir una
invasión que nunca ocurrirá. De modo que todo este consenso
se ha desperdiciado para ir hacia esta política de entrega
que yo creo –Jorge Taiana también recién lo decía- que no
tiene antecedentes porque la Argentina ha sido siempre así.
Todos los partidos políticos, todos los gobiernos con mayor
o menor intensidad, con distintas características han
defendido la cuestión Malvinas. Particularmente da pena ver
a la Unión Cívica Radical arrastrada a estas políticas de
entrega cuando tuvieron grandes éxitos diplomáticos como
fue la Resolución 2065, el alegato Ruda, hitos en la
cuestión Malvinas que hoy se empeñan en olvidar.
¿Dónde está el antecedente de estos acuerdos que
estamos analizando hoy? El primer antecedente es aquel
viaje el primer lord del Almirantazgo, Lord Anson, en 1753
cuando avista las islas que llama Pepys y dice: “Estas
islas en tiempos de paz nos servirán para abastecernos de
todo cuanto nos sirva y en tiempos de guerra nos hará
dueños de los mares” -“masters of the seas”. Y de esto se
trata: es un interés estratégico, geoestratégico, que
prevalece hasta el día de hoy y cuya intensidad e
importancia podemos entender cada vez mejor. A la luz de
los adelantos del siglo XXI, en un planeta superpoblado y
recalentado, vemos la importancia que tiene el agua, la
Antártida, el petróleo probablemente en el último siglo de
su explotación, y los recursos naturales que se pueden
encontrar en el Mar Argentino y que por cierto los
británicos están explorando.
El antecedente más directo, como se mencionaba
recién, es esta carta que vino de Downing Street el 2 de
agosto al presidente Macri donde le contesta su aliada
hasta hace 2 o 3 días, Theresa May, que no le puede
responder la pregunta sobre si el Reino Unido va a votar a
favor o en contra de Malcorra como secretaria de Naciones
Unidas y que, por cierto, votaron en contra. Es conocer muy
mal a los británicos pensar que porque iban a empezar a
ceder iban a votar a Malcorra. Pero de todos modos Theresa
May le contesta: “No es nuestra práctica adelantar nuestras
elecciones, pero voy a tomar esta oportunidad para expresar
mi esperanza de que podamos continuar trabajando juntos y
estoy muy contenta de que el Foreign Secretary se haya
reunido para hablar de negocios, comercio e inversiones,
combate a las drogas, al crimen y a la corrupción, pero
creemos que en una atmósfera de mutuo respeto podamos
actuar en beneficio mutuo.”
Y dice crudamente en una misiva muy cortita: Esto
incluye hacer progresos en los vuelos entre las Falklands
Island y terceros países de la región “under removal of the
restricted hydrocarbons measures”, es decir, la remoción de
medidas restrictivas con respecto a los hidrocarburos. Esto
es del 2 de agosto del 2016, y días después, el martes 13
17

de septiembre de 2016 se firma un acuerdo redactado en


Londres, traducido literalmente del inglés, en el que se
hace mención a “remove the obstacles” -un lenguaje que no
se usa normalmente “remover los obstáculos”. El acuerdo que
se llamó Foradori-Ducan, con la firma de los dos
vicecancilleres, plasma textualmente la ambición británica
de remover todos los obstáculos para el comercio y el
desarrollo de las islas, especialmente en lo referido a
hidrocarburos, pesca, comercio y navegación.
Crudamente, como decía Jorge Taiana, en criollo
esto significa que el gobierno argentino se comprometió a
desmantelar las medidas jurídicas, administrativas y
legales que hemos tomado para proteger los recursos
naturales en Malvinas que pertenecen a 42 millones de
argentinos.
En aquel momento, esa medianoche, con un grupo de
diputados del Frente para la Victoria, militantes y
personas de distintos sectores como Pérez Esquivel,
etcétera, lanzamos un manifiesto de repudio al acuerdo
Foradori-Duncan. Y entonces en ese contexto Carlos Foradori
vino a explicar el acuerdo a la Cámara de Diputados y
Susana Malcorra al Senado.

Los dos hicieron lo mismo: una actuación de nuestra


Cancillería: el secretismo y la negación.
Cuando, pese a que lo habían ocultado, el acuerdo
se dio a conocer, empezaron a decir: “Esto no es un
acuerdo”. A mí me hacía acordar a ese cuadro surrealista de
Magritte con una pipa, que decía: “Esto no es una pipa”.
El acuerdo, que supuestamente no era un acuerdo,
era un texto que quince veces repetía la palabra “acuerdo”;
no decía “acordará”, “se reunirán para acordar”, o
“evaluarán”, como suelen decir los memorandos, sino “las
partes acuerdan…”. Obviamente, era un acuerdo.
Entonces, nos empezamos a preguntar qué
intentaría el Gobierno, si cambiar la ley ─en este caso, la
ley de hidrocarburos─, o violarla. Malcorra en el Senado
fue un poco más explícita ─por más que tanto Malcorra como
Foradori decían que no era un acuerdo sino una hoja de
ruta─ y dijo: “Vamos a tratar de cambiar la ley, pero tiene
que pasar por el Congreso”.
Evidentemente, en este momento no tienen la
capacidad de cambiar esta ley y, entonces, han optado por
violarla. Tal como han expresado quienes me precedieron en
el uso de la palabra, es claro que esta adjudicación de
áreas petroleras brinda mucha información sobre prospección
geofísica y geológica en una zona altamente sensible, desde
el punto de vista estratégico, y que se encuentra a pocos
kilómetros de donde hay una base militar que tiene casi dos
mil efectivos británicos, buques de guerra, aviones de
combate, tanques, misiles y un submarino con capacidad
nuclear, por la hipótesis de conflicto ─lo he visto con mis
18

ojos en el Parlamento cada año, cuando suben el


presupuesto─ con la Argentina.
Estamos dando toda nuestra información
geográfica, geológica y geofísica. Evidentemente, esta
adjudicación en la Cuenca Malvinas ─con las características
que explicaron brillantemente los expositores Federico
Bernal y Agustín Gerez, de la OTTEC─ significa consolidar
la permanencia del usurpador en las Malvinas y en los
espacios marítimos circundantes, en contra del mandato
constitucional y también en violación de la ley de
hidrocarburos.
Como decía Jorge, la modificatoria de la ley de
hidrocarburos, la ley 26.915, tomó todos los recaudos para
que las empresas que operaran sin autorización del gobierno
argentino en las Islas Malvinas no pudieran operar ni en
plataforma ni en el territorio continental argentino,
además de recibir sanciones penales.
Desde la Embajada, en aquella época nosotros
enviamos cientos de cartas a los pequeños accionistas y a
los bancos que operaban con esas compañías; además,
recibimos muchísimas respuestas, porque los británicos son
educados, contestaban.
Yo recibí respuestas significativas, como la del
gerente general de British Petroleum, que me contestó
asegurando que su empresa quería operar en la Argentina y
no en las islas Malvinas. O sea, había respuesta.
Esa ley y esas acciones administrativas y
diplomáticas realmente no fueron un brindis al sol, sino
que desanimaron concretamente la exploración de empresas
serias. Ahora, el gobierno firma un acuerdo por el que dice
que va a remover todos los obstáculos para la explotación
hidrocarburífera, por lo que estas empresas avanzan.
Muchas veces cuando uno habla de esto en otros
ámbitos, la gente pregunta si el Congreso no hace nada.
Esto lo habrán escuchado decir en varias oportunidades.
El Congreso ha hecho mucho. Tengo delante de mí,
por ejemplo, algunas de las preguntas que le ha hecho el
diputado por Mendoza, Guillermo Carmona, al jefe de
Gabinete. Por ejemplo: ¿Cuáles son los recaudos jurídicos y
diplomáticos que ha adoptado el gobierno argentino para
evitar que las empresas británicas obtengan información
estratégica de la plataforma continental argentina que
puede ser utilizada en contra de los intereses de nuestro
país? ¿Cuáles son los motivos por los cuales no se han
otorgado áreas exclusivas a YPF?
Los diputados y las diputadas han estado activos,
pero el gobierno ha sido sordo frente a esto.
Creo que desde la época de Roca no hubo un
gobierno que defendiera más claramente los intereses
británicos en la Argentina que el gobierno de Macri. Lo
creo sinceramente, como creo sinceramente que es el peor
19

gobierno de la democracia argentina, especialmente por su


desastrosa política de relaciones exteriores.
Creo –y espero- que prosperen medidas judiciales
tales como el amparo colectivo del municipio de Río Grande,
y otras que se pudieran presentar. Comparto con el diputado
Martínez que es una lástima que el oficialismo no solo no
esté acá hoy sino que haya impedido el funcionamiento del
Observatorio Parlamentario Cuestión Malvinas.
Ustedes saben que la diputada Cornelia
Schmidt-Liermann, que preside la Comisión de Relaciones
Exteriores, desatiende el reglamento del Observatorio
Parlamentario Cuestión Malvinas -que lo integramos con el
diputado Filmus siete diputados y siete expertos- y lo
convoca en un promedio de dos veces por año y nunca que
coincida con algún tema urgente de la cuestión Malvinas
como el que estamos tratando hoy. (Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Antes de dar la palabra, quiero


trasmitir el saludo del diputado Carmona, que no pudo estar
presente, y también le quiero agradecer a Jorge Taiana su
presencia.
Tiene la palabra el señor diputado Filmus.

Sr. Filmus.- Señor presidente: quiero felicitarlo por la


convocatoria y lamento que no estén no solamente los
diputados del oficialismo, sino de otras fuerzas de la
oposición que no nos están acompañado en esta reunión.
Voy a ser muy breve y pido disculpas porque me
tengo que ir a una reunión de otra comisión. En la misma
dirección de lo que se venía planteando aquí, en primer
lugar quiero señalar que el presidente de la Nación, en su
primer discurso, cuando asume su cargo, no menciona a la
cuestión Malvinas como una prioridad de la política
exterior argentina. Es la primera vez que eso ocurre desde
1983 hasta ahora.
Asimismo, uno de sus primeros actos de gobierno
fue la supresión de la Secretaría de Malvinas. La primera
medida de gobierno tuvo que ver con sacarle la
institucionalidad que tenía Malvinas en la Cancillería y,
por supuesto, todo lo que se contó, que no voy a reiterar.
Me tocó ser presidente de la Comisión de
Relaciones Exteriores del Senado y defender la reforma de
la ley 26.659, a través de la ley 26.915, de diciembre del
año 2013, que justamente ha permitido un avance enorme al
colocar como delito penal a aquellos que exploraren o
explotasen hidrocarburos en la plataforma continental. Esto
fue decisivo porque permitió que por primera vez en la
Argentina iniciáramos juicio -y fueron el excanciller
Timerman y Julio de Vido, quienes presentaron en el juzgado
federal de Tierra del Fuego una demanda- hasta el punto de
que la Justicia argentina -porque justamente el lugar era
la Justicia federal, como plantea la ley 26.915 para
20

cualquier cuestión que tuviera que dirimirse- embargó por


156 millones de dólares a las empresas que estuvieran
explorando o explotando hidrocarburos en la región. Fue un
embargo por 156 millones de dólares.
Acto seguido, como también es un delito penal, se
pidió que comparezcan los directivos de las empresas que
estaban cometiendo este delito en la plataforma continental
argentina. Esto hizo que en una semana las acciones de las
empresas bajaran más del 30 por ciento. Una de las razones
por las cuales todavía no pueden explotar hidrocarburos es
la amenaza concreta de que se apliquen las leyes
argentinas.
Estamos en un interregno porque este gobierno
paralizó estas causas, no se pudo avanzar porque cuando
llegó Macri las causas se paralizaron, pero están en curso.
Quiere decir que en cualquier momento, por ejemplo si
hubiera otro gobierno a partir del 10 diciembre, pueden
volver a ponerse en movimiento porque el demandante es el
Estado argentino y esto puede seguir avanzando. Yo creo que
ésta es una de las cuestiones más importantes que tenemos a
futuro y que hay que plantear, que se cumplan las leyes.
Finalmente, simplemente quiero decir no se puede
remover ninguna legislación puntual respecto de estos
temas, porque no hay ninguna legislación puntual respecto
de Malvinas; ninguna de estas leyes menciona a Malvinas,
menciona plataforma continental argentina porque para
nosotros las Malvinas son tan argentinas como el Obelisco,
como que hoy vinieran a explorar hidrocarburos aquí.
No necesitamos movilizar estas leyes y decir que
no se permite explorar o explotar hidrocarburos en la
plataforma continental argentina sin autorización del
gobierno argentino, cosa que sería imposible que hiciéramos
nosotros en el Mar del Norte, o decir “excepto en Malvinas”
porque nuestra Constitución deja claro que las Malvinas son
parte del territorio argentino. Lamentablemente a Theresa
May ya no le va a servir, pero queremos aclarar que
respecto de las leyes argentinas no hay posibilidad de una
modificación que no afectara nuestra Constitución, porque
no hay ninguna ley específica para este tema sino que es
una ley para toda la plataforma continental.
Parece que esto que se está haciendo hoy de
otorgar esta licencia debería frenarse. Es más, debiera
frenarse por múltiples razones, entre otras porque estamos
en vísperas de un cambio de gobierno, por lo menos de una
elección que puede promoverlo y, como se dijo acá, como son
cuestiones a décadas en adelante, me parece que el gobierno
debería tener el respeto necesario a la continuidad de la
democracia en la Argentina y no llevar adelante estas
acciones. (Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Tiene la palabra la señora


diputada Soria.
21

Sra. Soria.- Señor presidente: seré breve porque los que me


antecedieron en la palabra creo que dieron cátedra sobre la
importancia de las Islas Malvinas. Sin embargo, quiero
aprovechar la oportunidad de que nos acompaña un abogado
que tiene muy estudiada la legislación que nos antecede,
sobre todo nuestra legislación y lo que ha sucedido en este
otorgamiento de la licitación, para hacer unas preguntas
puntuales.
Respecto de lo que dijo recién el diputado Filmus
acerca de las demandas que nuestro Estado -el Estado
argentino- ha interpuesto, y que no me sorprendería que
antes del 10 de diciembre sea el propio Estado argentino el
que las desista, quiero saber si estas licitaciones siguen
tomando el cauce que están tomando. Son licitaciones que
nacieron nulas, porque sabemos que se contradicen y se
contraponen con legislación nacional actual vigente, con
las leyes que mencionó. Al margen del amparo que haya
presentado el municipio de Tierra del Fuego y demás,
¿existe la posibilidad de que a través de la declaración de
inconstitucionalidad estas licitaciones caigan? Yo entiendo
lo que dijiste sobre el plazo, sobre los cuarenta años y
sobre el peligro inminente que tenemos, pero, ¿existe esa
posibilidad?

Sr. Gerez.- El mecanismo para, de una manera u otra,


intentar frenar estos actos es el amparo como medida
urgente y luego, que el órgano jurisdiccional analice las
cuestiones que estamos planteando y que decrete la medida
cautelar frenando el otorgamiento definitivo de los títulos
de exploración.
Permítanme que me extienda un segundo más. Es muy
importante lo del otorgamiento definitivo del título
porque, sin perjuicio que ya el Estado nacional reconoce
sobre los oferentes una posición dentro de la licitación y
una adjudicación -es decir acepta la oferta que le está
haciendo el privado-, a partir del 1° de agosto es que
entiendo que empieza a correr la prórroga de jurisdicción.
Entonces, si la Justicia no se expresa en el
sentido de frenar el otorgamiento de los permisos
exploratorios hasta tanto la cuestión de fondo no esté
definida, el 1° de agosto no vamos a tener que ir a
discutir esto a los tribunales de Río Grande sino con
árbitros o con jueces del CIADI, básicamente.

Entonces, como decían los expositores


anteriormente, este es un atropello evidente a toda la
normativa argentina e, incluso, a nuestra
institucionalidad. Es cierto que existen prórrogas de
jurisdicción, pero en materia petrolera esto tampoco es tan
habitual en la Argentina. Estas cuestiones se dirimen en
22

nuestro país porque son nuestros recursos, más aún cuando


está comprometida una cuestión de soberanía nacional.

Sr. Presidente (Martínez).- Tiene la palabra el señor Juan


Soto.

Sr. Soto.- Buenas tardes, señor presidente. Ante todo,


quiero felicitarlo por el acto patriótico que está llevando
adelante. Felicito también la labor que están haciendo los
compañeros de la OETEC.
Es un honor para mí estar en esta comisión.
Debiera estar aquí sentado Mariano Memolli, pero está
defendiendo los intereses soberanos de la Antártida en
Bulgaria, en el Instituto Antártico Búlgaro.
Mientras hacían uso de la palabra Alicia Castro y
Jorge Taiana, recordaba todo lo que trabajó Mariano en la
Reunión de Administradores de Programas Antárticos
Latinoamericanos, conocido por sus siglas como RAPAL, un
espacio estratégico para aunar fuerzas a nivel patria
grande y CELAC para respaldar nuestros derechos soberanos
en la Antártida, ya que esta es una proyección hacia la
Antártida.
Para tratar de complementar y encontrar
soluciones a lo que preguntaba la diputada, quería decir
que estamos ante un acto propio internacional del Estado
argentino. Entramos en lo que sería una confluencia de
nuestra problemática del derecho interno con el derecho
internacional. Hay jurisprudencia y distintas visiones de
lo que se entiende como un acto propio de derecho
internacional. La Corte Internacional de Justicia lo
denomina estoppel, y hay distintos tipos.
Nosotros tenemos la posibilidad, apelando al
activismo parlamentario y siguiendo la línea que
mencionaban Alicia Castro y Jorge Taiana, de notificar a
las compañías vía parlamentaria.

Sra. Castro.- Perdón, no es vía parlamentaria sino vía


diplomática.

Sr. Soto.- Gracias por la aclaración.


Estuve investigando. Tenemos un régimen
fuertemente presidencialista. Supongamos que, como
parlamentarios, queremos defender este interés soberano. El
bloque opositor, FPV-PJ, políticamente, sin arrogarse la
representación del Estado argentino, podría advertir que se
está violando la Constitución Nacional, la ley 26.659 y su
modificatoria, la 26.915. Creo que de ese modo, ante un
juicio en el Tribunal Arbitral, agregaríamos una
herramienta de defensa.
Por supuesto, el andamiaje jurídico internacional
de las corporaciones data de la Segunda Guerra Mundial, de
la década del 50, del 60, y nosotros vivimos demandados
23

ante el CIADI ─justamente esa es la idea de la


privatización de los años 90.
Es cierto que también tenemos tratados
bilaterales de inversión recíproca suscriptos con el Reino
Unido; ya nos demandaron por el problema de Suez. Es decir
que esto no sería nuevo para ellos.
No sé si tenemos tratado bilateral con Noruega,
pero, al haber capitales británicos, los capitales
británicos de Equinor podrían también demandarnos.
Si vamos el día de mañana al tribunal del CIADI,
nuestra defensa eventualmente ─si cambiamos de Gobierno el
10 de diciembre─ podría sostener que fueron advertidos por
los representantes del pueblo argentino pertenecientes al
bloque opositor en la Cámara de Diputados.
¿Por qué la Cámara de Diputados es importante?
Porque el pueblo argentino es el titular de los recursos
naturales, con una interpretación complementaria de la
disposición transitoria, por los derechos económicos,
sociales y culturales que tienen jerarquía constitucional.
Somos los titulares de los hidrocarburos que se
están explotando en las tres cuencas licitadas en las Islas
Malvinas y que se giran al exterior.
Básicamente, creo que podríamos buscar la vía más
decorosa para no quedar desprolijos a nivel internacional.
Esto sería una novedad. Uno trata de dificultar y
desalentar que nos demanden nuevamente ante el CIADI,
porque lo más probable es que el tema se judicialice, y el
derecho contencioso administrativo en la Argentina,
lamentablemente, es muy engorroso.
Tal vez tenía razón el compañero Daniel Filmus
cuando decía que la vía penal también prevé medidas
precautorias. En el proceso penal uno puede suspender la
ejecución del delito.
Para desalentar a las empresas ─muy bien contaban
las experiencias de cuando notificaban a los accionistas, a
los bancos intermediarios, a los financistas─, el bloque
opositor ─que claramente puede ganar en las urnas y, a
partir del 10 de diciembre, recuperar el Poder Ejecutivo y
la Cancillería─, podría advertir de esta flagrante
violación, porque está también la teoría de riesgo
empresarial.
Esto incrementa su aventura de riesgo empresarial
y sería más difícil de defenderlos en un tribunal arbitral.
Felicitaciones de la Multisectorial de la
Soberanía Argentina. (Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Tiene la palabra el licenciado


Guillermo Rossi.

Sr. Rossi.- Señor presidente: quiero agradecer la gentil


invitación que me hizo llegar.
24

Me tocan muy de cerca estos temas que estamos


discutiendo porque de los 39 años de carrera diplomática,
17 trabajé en el tema de Malvinas, primero en el gabinete
del canciller durante la guerra y luego quince años como
subdirector general de Malvinas, siete años de ellos a las
órdenes del doctor Taiana, como habrán apreciado.
Fui uno de los redactores de la resolución 407 y
uno de los impulsores de la denuncia de la declaración
costa afuera que concretó el propio presidente Néstor
Kirchner desde Casa de Gobierno el 27 de marzo 2007.
Las exposiciones que me han precedido han sido
verdaderamente brillantes y solamente quedarían algunas
poquitas cosas como para unir lo que se dijo.
Efectivamente, como dijo el doctor, vamos a terminar en el
CIADI, porque es la forma que encontró este gobierno para,
justamente, proceder, como dijo la ex embajadora Castro, a
cumplir con el compromiso asumido el 13 de septiembre de
2016. Como no se pudo reformar o anular la ley 26.659 por
las vías normales, o sea por el Congreso, entonces se lo
hace aviesamente utilizando una norma impuesta en la
reforma de 1994, por la cual los tratados tienen
preeminencia sobre las leyes nacionales y, por lo tanto,
vamos, como dijo el doctor Díaz y como acaba de decir el
doctor Soto, a terminar en el CIADI con esto
indefectiblemente.
Obviamente, como ustedes advertirán, la respuesta
a esto no está en los detalles jurídicos, porque con eso
nos vamos a enredar y podemos estar ocho años discutiendo.
Esto es producto de una decisión política. Cualquier país
serio que se precie de tal no toma decisiones que tienen
que ver con la defensa de su propio territorio
apresuradamente.
En este caso hablamos de tres millones de
kilómetros cuadrados ocupados ilegítimamente por el Reino
Unido, no solamente con una base militar -podemos discutir
si son bases o instalaciones-; estamos hablando de seis
instalaciones, que son, la base militar conocida de Monte
Agradable, la base naval de Puerto Agradable, tres radares,
el más poderoso en Monte Kent, y la sexta instalación es la
base de lanzamiento de misiles que está en Puerto
Argentino.
Esto es una decisión política. Ustedes ven, por
ejemplo, en el enfrentamiento entre Estados Unidos y China
que, por supuesto, las decisiones después toman, o tratan
de tomar, forma jurídica, pero no hace falta ser muy
especialista para darse cuenta de que las medidas que toman
uno u otro país nada tienen que ver con el estatuto de la
OMC, porque violan el principio de la nación más
favorecida, el principio de la discriminación, etcétera.
Esto es una decisión política y lo que está mal
acá es la decisión política y además no lo digo yo.
Extrañamente, increíblemente, esto lo dice Mercopress.
25

Ustedes saben que el MercoPress es la agencia de


noticias no oficial de las islas, si bien está manejada por
el servicio secreto uruguayo, desde Montevideo. Acá parece
que nunca nadie se enteró de nada y funciona desde hace
treinta años.
El propio MercoPress dice que la cuenca Malvinas
sudeste es lindera de la zona económica exclusiva de
Malvinas y se ha transformado en una zona de gran
significancia geopolítica y de seguridad, que la Resolución
65 no tiene en cuenta. No lo digo yo; no lo dicen ustedes:
lo dicen ellos. O sea que con esto creo que ha terminado la
discusión.
Quiero aprovechar para llamar la atención sobre
otros peligros. Ustedes me dirán que ya con todo esto es
suficiente para sacarle el sueño a cualquiera, pero tengo
una lista de peligros inminentes sobre la posición
argentina en la disputa de soberanía.
En este sentido, uno siempre discute sobre
petróleo -como ha pasado acá-, sobre los vuelos, sobre la
pesca, etcétera, y no estoy diciendo que no tengan
importancia estos temas. Considero que el problema no es de
importancia sino de prioridad, porque de esas cosas se va y
se vuelve. Lo digo porque lo hemos hecho.
El 3 de noviembre de 2003 anulamos los vuelos
chárter a las islas. El 6 de diciembre de 2005 suspendimos
la declaración conjunta sobre pesca. Tal como acabo de
mencionar, el 27 de marzo de 2007 le denunciamos
directamente la declaración sobre explotaciones costa
afuera. O sea que de esto se va y se vuelve.
El problema de la cuestión Malvinas es que le
exige al Estado argentino -como a cualquier otro Estado que
tenga una disputa semejante- coherencia, y acá el doctor
Soto acaba de hablar del estoppel, y es eso. Lo peor que
nos puede suceder es contradecirnos. El peor enemigo de la
Argentina, y de cualquier país -Noruega lo sabe bien por el
caso que en 1926 le significó perder Groenlandia-, es el
acto propio que lesiona nuestra propia posición.
Quiero ser práctico y llamar la atención, no
porque los diputados no lo sepan, pues saben de los temas
que voy a mencionar, pero nunca viene mal recordarlos para
ver si se le puede poner finalmente un punto terminante.
Cabe precisar que apunto a estos temas porque, de
tomarse posición en estas cuestiones, no se vuelve, y la
cuestión Malvinas va a pasar a ser inmediatamente una
cuestión histórica. Nos vamos a juntar acá a hablar de
Malvinas y la semana siguiente nos vamos a juntar a hablar
de la Campaña de los Andes o de la Guerra del Paraguay.
El primero y más peligroso de todos es el Acuerdo
de Nueva York, realizado en 1995, sobre Convención
Internacional sobre Especies Transzonales y Altamente
Migratorias. En agosto de 2000, a través de una ley, el
Congreso aprobó ese acuerdo. Muchas personas hemos
26

trabajado durante diecinueve años para taponar la


posibilidad de la ratificación, porque literalmente estamos
a una firma de perder la cuestión Malvinas.
Esto no es sofisticado ni requiere un simposio de
cuatro días ni reuniones ni nada. Lo único que requiere es
que un tercer secretario de la Cancillería escriba una nota
donde explicite que la Argentina adhiere al Acuerdo de
Nueva York, la coloca en una carpeta, el chofer se lo lleva
a la Casa Rosada o a la Quinta de Olivos para que firme el
presidente y se terminó la cuestión Malvinas. Esto demora
media hora y es así de fácil.
¿Por qué sucede esto? Porque el Acuerdo de Nueva
York contiene el artículo 8°, que es el verdadero “huevo de
la serpiente”, que permite la constitución de una
organización regional o de ordenamiento pesquero. Eso lleva
automáticamente al reconocimiento del Reino Unido como
Estado ribereño, no por nosotros sino por los otros países,
cosa que hasta ahora nunca ha sucedido. Esto es lo más
grave que hay.
Ya sé que la semana pasada una legisladora
patagónica presentó, creo que es el tercer proyecto, porque
el primero lo presentamos con un grupo de gente el año
pasado, después existe un segundo proyecto que impulsa
Chubut y ahora creo que hay una iniciativa de una
legisladora de Río Negro que presentó el tercero. En
definitiva, es lo mismo, pero es urgente que se derogue esa
ley. ¡Es urgente, porque estamos a una firma de perder la
cuestión Malvinas!

Otro caso parecido -quizás de menor entidad pero


que también hemos discutido en el Congreso el año pasado-
es el caso del ICCAT, que es como la OROP, que controla la
pesca del atún en el Océano Atlántico central. Existe el
interés de una empresa argentina para que la Argentina
ingrese a la ICCAT porque quiere capturar 300 toneladas. Es
decir, para empezar, vamos a perder 3 millones de
kilómetros cuadrados, con todo lo que eso significa, y
después vamos a perder la salida hacia la Antártida.
Reitero: por 300 toneladas de atún. Estamos en la misma
situación y voy a explicar los motivos.
El Reino Unido forma parte de la ICCAT, no en
representación propia del Reino Unido sino como potencia
administradora del territorio de ultramar de Santa Elena y
Ascensión.
Entonces, en cuanto la Argentina ingresa, el
Reino Unido tarda diez minutos -porque están tomando un té-
para sentarse y decir que ahora representa a las Islas
Malvinas. En las Islas Malvinas no hay ni una foto del
atún. No saben si el atún tiene tres aletas o cuatro
ruedas, no lo saben, pero en el momento en que el Reino
Unido dice eso, nosotros hacemos un reconocimiento
implícito de las Islas Malvinas.
27

El tercer caso es un desprendimiento del terrible


acuerdo Foradori Duncan, que es la catástrofe absoluta.
Esto ocurrió el año pasado -en ocasión de una reunión
preparatoria del G20-, con el Acuerdo de Cooperación
Antártica. Yo no tengo ningún problema con la cooperación
antártica con el Reino Unido siempre que sea al sur del
paralelo de 60 grados, que es donde rige el artículo 4° del
Tratado Antártico. Pero al Norte, que es el caso de las
Islas Georgias y Sandwich del Sur, están bajo el régimen de
CCAMLR, la Convención sobre la Conservación de los Recursos
Vivos Marinos Antárticos, y ahí no hay artículo 4° ni
escudo, solamente la fórmula de soberanía. Los redactores
de este gobierno, mis colegas de la Cancillería, ni
siquiera se han preocupado por incluirla, pues solo hay una
mención.
No voy a defender la década del 90 pero por lo
menos en las declaraciones conjuntas de esa época se ponía
la fórmula de soberanía completa. Ahora se hace solamente
una mención.
Tal como dijo la exembajadora Castro, nosotros no
intervenimos. Yo negocié seis tratados durante quince años
con los británicos así que sé cómo escriben. Estoy
convencido, al igual que ella, de que ni siquiera
intervenimos en la redacción. Uno lee el acuerdo Foradori
Duncan y se da cuenta de que ningún argentino redactó eso.
No se menciona en ningún documento en forma explícita la
fórmula de soberanía que se acordó en 1989.
Entonces, vamos a terminar haciendo un
reconocimiento implícito en las islas Georgias y Sandwich,
porque además el Reino Unido viola el instituto de CCAMLR y
hace actos unilaterales propios. No respeta el control
internacional que impone CCAMLR.
Por último, quiero llamar la atención sobre dos
temas que nacen de haber revivido la declaración de pesca,
que se volvió a reunir desde mayo pasado. Lamentablemente,
a pesar de todo lo que luchamos, el 6 de diciembre de 2005
solamente se suspendió la declaración. No se denunció como
la de petróleo, solamente se suspendió. Entonces, en mayo
de 2018 se reunió de nuevo la comisión de pesca.
Y ahí, olvídenlo -es como el cartel de la obra de
Dante Alighieri-, olviden cualquier interés por la
ecología, la especie y todo eso. Eso, por supuesto, no
existe. Ustedes saben que las ONG están todas, o casi
todas, controladas por WWF, cuyo presidente, aunque sea
honorario, es el príncipe Felipe de Edimburgo, así que
estamos fregados, como dicen los mexicanos.
Ahí hay dos temas que les interesan al Reino
Unido y que figuran permanentemente desde el año 1989, en
todos los acuerdos que firma la Argentina con el Reino
Unido. El primero es el acuerdo para altamar, que es el
acuerdo de Nueva York de formación de la OROP y, en segundo
lugar el acuerdo para patrullar. ¿Saben cuál es el acuerdo
28

para patrullar? Es una invención extraordinaria. Estuvieron


15 minutos preocupados pensando los británicos cómo hacían.
Ya lo rechazamos como cuatro veces. Yo mismo la rechacé, no
estoy hablando de un invento. Lo que ellos quieren es que
de la supuesta línea de las 200 millas hacia el oeste de
las Islas Malvinas hacia la Patagonia, ellos patrullen por
adentro de su zona y nosotros patrullemos por afuera. Eso
implica reconocimiento implícito de un límite que no
existe, que, por supuesto, no está reconocido, pero no
solamente reconocido por Naciones Unidos, ni siquiera está
reconocido por nadie, ni por la Argentina ni por nadie.
Entendamos eso.
Estos son los peligros inmediatos que existen,
más allá del petróleo. Yo creo que este tema
lamentablemente en gran medida ya está jugado, mal jugado,
por supuesto, pero está jugado, porque nos tienen atrapados
en un sándwich con el tema del CIADI.
Además, quiero hacerle una sugerencia al
Congreso, no solamente a la Comisión de Energía y
Combustibles sino también a la Comisión de Relaciones
Exteriores: no se molesten en convocar al canciller, ni al
jefe de Gabinete, ni al presidente. No vale la pena, es un
esfuerzo inútil. El Congreso tiene que convocar, que yo
sepa nunca jamás lo convocaron, al verdadero ministro de
Relaciones Exteriores y de Defensa de este gobierno, que es
el señor Fulvio Pompeo; con él es con quien tienen que
hablar. Así, por lo menos se van a enterar de cosas que los
demás no se enteran. (Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Tiene la palabra el señor


Sergio Novarin, por los veteranos de guerra de Malvinas.

Sr. Novarin.- Señor presidente: quiero agradecer que esta


comisión permita expresarse a la Confederación de Veteranos
de Guerra de la República Argentina; veintiún provincias
unidas, la Carpa Verde, cuyo presidente Gómez acá está, y
la federación nacional, todos unidos en la comisión
nacional, dependiente del Ministerio del Interior.
La cuestión es cómo llegamos acá. ¿Cuál fue el
recorrido para hoy estar acá discutiendo esto? Ya había
indicios de qué política de Estado iba a hacer este
gobierno con la causa de Malvinas, los mapas sin Malvinas,
en el discurso del presidente ante el Congreso no estaba
Malvinas, y ¿saben qué? Nosotros hicimos algo muy bien.
Cuando volvimos de Malvinas nos preguntábamos por qué
estábamos vivos y nos pudimos organizar.
Ante tanta desmalvinización, empezamos a
malvinizar en los jardines de infantes, en las escuelas
primarias, en las secundarias y en las universidades. Hoy
tenemos ciudadanos de 35 o 45 años que saben lo que es
Malvinas, que saben lo que son los ingleses, porque tenemos
la sabiduría de haber combatido con el inglés y sabemos de
29

qué forma es diplomático. Combate de una forma, como


criminal de guerra. Diplomáticamente piensan a 20 o 30 años
y nosotros siempre estamos sobre los problemas. Ahora
estamos tratando sobre un hecho consumado.
Nosotros ya presentamos tres demandas judiciales
al embajador argentino en Inglaterra, al canciller y al
presidente de la Nación por mal desempeño de funcionario
público y por traición a la patria.
No caímos en la escuela pública, caímos en el
juez Lijo, pero los tiempos de la política y de la Justicia
cambian. Y no vamos a parar hasta que estos tipos estén
presos. Vamos a seguir denunciando hasta que estén presos
por la memoria de nuestros compañeros.
Pero después de esta malvinización que nosotros
hicimos, hoy a cualquier pibito de jardín ustedes le
preguntan qué son las Malvinas y dice “son argentinas”. Y
todo un pueblo sabe que las Malvinas son argentinas.
Para doblegar y poder hacer estos negociados
espurios hay que cambiar esa mentalidad que nosotros
durante 37 años le mostramos al pueblo. Le mostraron un
inglés más amable, un inglés más bueno, y si bien fue un
acto bueno, con buenas intenciones, como fue la
identificación de las tumbas -derecho inallanable e
inajenable de los familiares-, era una obligación del
Estado inglés y del Estado argentino haber identificado a
esos cuerpos y haberlos puesto en tumbas identificadas. No
hicieron nada extraordinario los ingleses, cumplieron con
el tratado de Ginebra.

Sr. Rossi.- Al revés, lo violaron.

Sr. Novarin.- Lo violaron, pero ahí aparece mágicamente el


coronel Geoffrey Cardozo, que el 23 de mayo de 2018 fue
homenajeado en esta Cámara de Diputados.

Sr. Rossi.- Una vergüenza, porque él fue el que desenterró


y volvió a enterrar.

Sr. Novarín.- ¿Saben qué entregó el soldado Maciel a los


familiares, como pertenencia? La medalla identificatoria
que teníamos todos los soldados, y este pibe -este héroe-
tenía el documento militar. Éramos soldados pero nos daban
un documento militar en esa época. Por eso digo que los
ingleses, piensan a 20 años cuando hacen algo.
Ellos sabían que en algún momento iban a tener un
gobierno al que iban a poder doblegar y conseguir lo que
quieren: nuestros recursos y nuestras Malvinas. Es más, lo
quisieron nombrar para premio Nobel de la paz a Geoffrey
Cardozo, criminal de guerra. Y, ¿por qué? El 2 de mayo de
1982 hunden el Belgrano fuera del área de exclusión. El 9
de mayo hunden al Norwal, barco civil pesquero. Cuando los
marinos estaban en el agua, en las balsas, fueron
30

ametrallados por los ingleses. También hubo fusilamiento de


soldados argentinos una vez tomados prisioneros por los
propios ingleses. Diplomáticamente son unos señores, pero
en la guerra son unos criminales de guerra. Nunca hay que
olvidar eso. Los ingleses deben pedir perdón, cien años de
perdón por tomar nuestras Malvinas, por matar a nuestros
soldados, por traición.
Voy a decir algo más, todos los recursos y
riquezas naturales de la Argentina están puestos en
garantía en esta deuda externa que todos sabemos que el año
que viene va a ser imposible pagar.
Sin dejar de pensar en que el sábado pasado se
cumplieron 209 años de la Revolución de Mayo, donde esa
Primera Junta firmó y juró que iba a gobernar para el rey
ya depuesto, pero ya había un bichito de independencia que
nos duró seis años, hasta el 9 de julio de 1816. Ahí está
la verdadera brecha, donde había dos sectores, los cipayos,
los apátridas, los que amaban el imperio, y los patriotas,
los que querían una nación libre y soberana.

En octubre, cuando se produzcan las elecciones,


¿de qué lado de la vereda van a estar? ¿De los traidores,
de los enemigos internos, o todos juntos atrás de esta
bendita Patria? (Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Tiene la palabra el señor


Gómez, veterano de guerra.

Sr. Gómez.- Señor presidente: ¿qué puedo agregar a la


expresión de mi camarada excombatiente de Malvinas? Para
muchos jóvenes, nosotros somos los que combatimos al
imperio con el cuerpo, con la sangre y con el abandono
sistemático del Estado nacional por la gran hipocresía
política.
Yo iba a hablar técnicamente de un estudio, como
lo expresó el doctor, pues compartimos geopolíticamente
todo lo expresado en esta comisión. Lo que vemos es que en
ningún momento los gobiernos democráticos que accedieron
después de la batalla de Malvinas aplicaron la ley del
Gaucho Rivero.
En segundo lugar, muchas veces nos jactamos de
defender la soberanía y la pregunta es qué significa la
soberanía. Es lamentable que, vuelta la democracia,
nosotros hayamos tenido que -desde nuestras organizaciones-
juntar orín para que los señores legisladores,
representantes de nuestro pueblo, asumieran en qué
condiciones volvieron los excombatientes de Malvinas.
Por eso, ¡basta de hipocresía política! No por
nosotros, por nuestros nietos y las futuras generaciones,
pues va a ser muy difícil que puedan encontrar
representantes honestos que realmente sean defensores de la
causa nacional y popular, en tanto y en cuanto la Argentina
31

se maneje con una Justicia corrupta, servicios de


inteligencia, y después vengan los señores legisladores y
gobiernos temporales.
Lamentablemente, qué se puede decir más que lo
dicho geopolíticamente por el general Rossi. Qué lástima
que cuando se fue el gobierno anterior, Malvinas era
geopolíticamente el último paradigma latinoamericano. Hoy
Malvinas es la moneda de cambio para satisfacer los
intereses imperiales, que entregan muchos señores
argentinos que ostentan el poder, a costa de la sangre de
nuestros camaradas caídos en Malvinas, a costa de las
futuras generaciones.
Entonces, sabemos de sobra que es difícil, pero
también sabemos que esto no se arregla con una Justicia
corrupta sino codo a codo, argentino con argentino,
“malvinizando”, reivindicando la causa, pero no lo bélico,
porque las guerras no sirven para nada.
Hace un tiempo, en Almirante Brown, tuve el honor
de inaugurar el segundo monumento al “General Belgrano” y
conocí a Héctor Elías Bonzo, capitán del crucero General
Belgrano. Él decía en sus alocuciones que nosotros fuimos a
Malvinas para vivir, no para morir. ¡Cuánta verdad! ¡Cuánta
razón!
¿Saben cuántos de ustedes, los legisladores
nacionales y provinciales, no saben la tasa de muertos que
tenemos? Uno cada dos días. ¿Saben cuántos legisladores y
funcionarios políticos temporales de turno usan el 2 de
abril como una muestra de museo, nos desempolvan y después
nos esconden? Hasta se dan el lujo y tienen el tupé de
llamarnos “golpistas” en algunos lugares, por querer armar
proyectos de “malvinización” en las escuelas. Nosotros
estamos sorprendidos de la tremenda hipocresía política.
Por eso, aspiramos a que esta comisión prospere,
que tenga el poder absoluto de comunicar a las futuras
generaciones la entrega que se está realizando, pero no
será un país justo si todos los que entregan la soberanía,
los recursos naturales, no son juzgados en tiempo y forma.
Vamos a creer en este Congreso y en el próximo
proyecto, venga el gobierno que venga, y vamos a seguir
reclamando como el primer día que llegamos, derrotados en
la Argentina y ocultados por la dictadura militar.
Yo tengo cáncer y quiero decir humildemente que
lo único que les pedimos -por nuestros nietos- es que no
deleguemos la bandera de soberanía. ¡Los muertos en
Malvinas y los muertos en el Atlántico Sur nos dan el
derecho indelegable de soberanía sobre las Islas Malvinas!
(Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Tiene la palabra el señor


Fabián Brown.
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Sr. Brown.- Señor presidente: muchas gracias por la


invitación a la Comisión de Energía y Combustibles de la
Honorable Cámara de Diputados de la Nación.
Vengo en representación de la Universidad
Nacional de Lanús, que tiene la cuestión Malvinas como un
elemento clave en la formación de sus estudiantes.
Por estos motivos, dentro de Planificación y
Políticas Públicas, la cuestión Malvinas es fundamental
para la formación de nuestros estudiantes de Relaciones
Internacionales. Malvinas es la mayor disputa territorial
del planeta, la que mantiene la Argentina con el Reino
Unido de Gran Bretaña, y no puede ser que nuestros
estudiantes de cualquier universidad no conozcan este
conflicto. Sin embargo, es poco conocido y estudiado en
nuestro país.
En 1946, el general Perón, en una de sus primeras
medidas de gobierno, lanza la Carta de Intención diciéndole
al mundo el sector antártico que reclamamos. Entonces, la
cuestión Malvinas deja de ser una disputa de soberanía por
nuestras islas para pasar a ser una disputa de soberanía
por el Atlántico Sur, en donde Malvinas es el elemento
fundamental, articulador y el alma de ese espacio.
Tal como ha mencionado la exembajadora Alicia
Castro, estamos hablando de cuantiosos recursos naturales
que integran un espacio marítimo que une Sudamérica con el
continente antártico. En definitiva, esto es lo que está en
disputa.
Quisiera que veamos el mapa que estoy mostrando
para ubicar todo en un contexto. La Argentina sufre una
fragmentación social que se manifiesta en más del 30 por
ciento de compatriotas en estado de pobreza. Esa situación
de fragmentación social está indisolublemente vinculada a
una fragmentación territorial.
La concentración en la región central del país
hace que particularmente la Región Patagónica no haya
podido tener el desarrollo humano deseable.
Nuestro litoral marítimo tiene escaso desarrollo
humano, no tenemos industria pesquera ni empresas navieras
que estén navegando el Atlántico Sur; estamos poco en
nuestros mares. No tenemos obras de infraestructura
portuaria para este desarrollo y tenemos un creciente
proceso de extranjerización de tierras en la Patagonia.
Si miramos este mapa podemos ver un avance hacia
el oeste -como bien expresaron anteriormente-, de parte de
los ingleses, en una zona que es precaria y vulnerable por
su escaso desarrollo humano. Esta es la situación
geopolítica que presenta la Patagonia.
También queremos remarcar que en 1990 se crea la
provincia de Tierra del Fuego, pero el ensamble jurídico de
esta región es mucho más complejo. Acá no hemos visto las
implicancias legales que tiene, tanto la Constitución de la
provincia de Tierra del Fuego como quienes son los
33

depositarios de los recursos naturales, que es el pueblo,


pero también en esencia lo son las provincias, por la
reforma constitucional de 1994. Los contactos con la
provincia de Tierra del Fuego nos manifiestan su creciente
desencanto ante las medidas que se toman desde el Poder
Ejecutivo, pasando por encima de las atribuciones
provinciales que establece la Constitución Nacional.
La provincia de Tierra del Fuego ve cercenada su
integridad territorial por el acuerdo de Madrid, que ha
mencionado el ex canciller Jorge Taiana.
Aquí quiero poner énfasis en que los famosos
subcomités de pesca de los que hemos hablado y los
subcomités de hidrocarburos son los únicos ámbitos en los
que la República Argentina puede hablar con los ingleses.
Porque son los únicos temas de los que ellos aceptan
hablar. Fuera de las cuestiones que ellos quieren hablar no
hay forma de cooperación de nada. O hablamos de algo, como
se ha manifestado reiteradamente acá, sobre lo que ellos
nos escriben qué hay que decir o qué hay que opinar, o no
se habla. Entonces, cada vez que generamos espacios de
cooperación hablamos exclusivamente de intereses británicos
puestos sobre la mesa.
En estas circunstancias, a esta situación
geopolítica de debilidad, y de creciente debilidad en los
últimos años, hay que agregarle que un país endeudado, como
dice don Arturo Jauretche, es un país que pierde autonomía,
pierde capacidad de decisión y nuestro endeudamiento está
directamente relacionado a la pérdida de nuestros recursos
naturales. Conjuntamente con estas decisiones de
adjudicación de áreas a empresas británicas está la
desinversión y el abandono de las áreas protegidas de
pesca, otro golpe durísimo a nuestra soberanía en el
Atlántico sur.
Al mismo tiempo, como señaló el ex canciller
Taiana, estamos facilitando comunicaciones que le permiten
conectar a Malvinas desde distintos lugares, especialmente,
como dijeron acá, desde el puerto de Montevideo, desde
donde se abastecen las islas y pasa a ser un núcleo
fundamental de la articulación del Atlántico sur con
Inglaterra.
Malvinas no solamente es una base militar, es
parte de un sistema militar en el Atlántico Sur, que se une
a la base de Tristán da Cunha y que se une a la base de
Ascensión. En el Atlántico sur las bases militares son
inglesas. Eso lo tenemos que tener en cuenta y comprender
cuál es la situación militar que se vive en el Atlántico
sur.
A esta situación estructural que mencionábamos de
nuestra Patagonia, se le suma que la Argentina hace décadas
viene desinvirtiendo en sus fuerzas armadas; y no solo
hemos hecho eso sino que nos hemos ido de la Unasur, que
34

era el marco de cooperación que nos garantizaba un apoyo y


un encuadre en esta situación.
Para mostrar el contexto de todo lo que hemos
hablado, quiero marcar la situación de precariedad en que
se encuentra la Argentina con la Patagonia, que se
encuentra en el Atlántico sur, y que está directamente
vinculado a nuestros intereses en la Antártida.
Como dijeron los compañeros veteranos de guerra,
esto no lo hacemos por nosotros sino por las generaciones
que vienen. Se trata de los recursos en los que va a
descansar la felicidad del pueblo argentino que, como pasó
con el Potosí en su momento, con el modelo agroexportador,
como pasó en reiterados períodos de la vida sudamericana,
serán ser parte de la felicidad de nuestros pueblos o serán
parte de la felicidad de otros pueblos, como fue en estos
años donde el colonialismo fue la constante de la vida de
los sudamericanos. (Aplausos.)

Sr. Presidente (Martínez).- Damos por finalizada la


reunión. No solamente vamos a tomar nota de todo lo que se
ha expresado en esta reunión, vamos a socializar este
trabajo absolutamente con todos los diputados de todos los
bloques, no solamente los de la comisión de Energía y
Combustibles. Seguramente habrá muchas más actividades para
darle visibilidad, con la mayor celeridad posible, teniendo
también como fecha importante el 1° de agosto.
Agradezco a todos y a cada uno de los que han
estado presentes. Lamento y pido disculpas en nombre del
Congreso por el hecho de no contar hoy uno de los temas
sobre los que no tengo dudas de que a lo largo y ancho de
la Argentina seguramente hay unanimidad de criterios, pero
a veces en la dirigencia hay intereses ocultos que hacen
que no estén sentados donde tienen que estar sentados, la
caja de resonancia de los intereses argentinos. La
soberanía de nuestro país es un problema que debería
tenernos absolutamente a todos los diputados y diputadas
sentados en este lugar. (Aplausos.)

- - Es la hora 16 y 31.