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Que Jesús tu viera sent ido del humo r es un a

facet a que n i po r asomo pa sa po r las men-


tes de la mayo ría de las pers onas . Y es que
estamos marcados por la imagen que se nos
ha transmi tido de Jesús, el maest ro solemne
de pro f und as doct ri nas. di scut idor con los
jud ío s. se rio y severo con lo s discípulos,
como una suerte de gran catedrático un i-
versi ta rio . Esa imagen la vemos plasmada
en la rconogra tra . Pensamos más en Jesús
como i n t elect ual y po le mista que como
simplemente humano. la teolog ía tradicio-
na l. así como la cateqUeSiS] la pred icación .
han acentuado la div inida de Jesús hasta el
punto de que tendemos a olvidar su huma-
nidad o la vemos como una especie de pa-
rén tesis o concesión.
la primera pa rte de estas páginas es el res ul-
tado de una lectura curiosa de los evangelios
en clave de humor. no buscando doctrinas .
sino tratando de lee r entre lineas. observan-
do las huellas más q ue los pies y ten iendo en
mente la visión de la vida típicamente med i-
terránea . para descubrir el posible sentido de l
h umor d e Je sús. En un segundo momento . el
horizon te inicia l se a mplía y nos preg un tam os,
más allá de Jesús, por el es pír itu festivo en el
cristianismo. As í es como es ta segunda part e se
centra en la a legr ía y la fiest a en la vida del
cristiano a la luz de los testi mon ios del Nuevo
Testa mento.

Eduardo Arens (Dresde. Alemania . 19431 es ma-


rianista. Ha sido profeso r de Sa~ rada Escr itu ra en
d ive rsas u niversi d ades e inst it ut os de Per ú. Es
autor de más de u na ve inten a de lib ro s y nu me-
rosos artícu los. en t re los q ue d estaca n: Asia
Menor en tie mpos de Pablo , lUC05 y ilion. As-
pectos socia les y econ óm icos p ara 'a
prensión del Nue vo Testamento (Cór do ba .
co m-
1995), Apocatipsis, la fuerza de l a espe-
ra nz a. Estudio, lec tura y come nt ario
(en co labo ració n con M. Dfa z Me teos.
Li ma, 2000) y La Biblia sin mitos. Una
int roducción herm en éutica (li ma ,

...
2004 , 3 ª ed . rev , y aum. I.

p pe
A mis hermanos Douglas y Javier,
como testimonio de gratitud
por los felices años de comunidad
Publicado originalmente por el Centro de Estudios y Publicaciones, que vivimos juntos con la alegría de Jesús,
de Lima (Perú), en 2004
y a Elena, que hizo posible vivirlos
al dar posada a estos peregrinos.

Diseño de cubierta: Estudio SM

© 2005, Eduardo Arens


© 2005, PPC, Editorial y Distribuidora, S.A.
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INTRODUCCIÓN

«¿Por qué no se quedó [Jesús] en el desierto,


lejos de los buenos y justos?
i Quizá habría aprendido a vivir y a amar la vida
-y también a reír- h>

F. NIETZSCHE, Así habló Zaratustra, 1

Hace algunos años, el renombrado teólogo Christian


Duquoc escribió un precioso librito sobre Jesús en
cuanto hombre libre l. Hombre libre de ataduras y
constricciones, pero también liberador de ellas. El lado
complementario e inseparable de la libertad es la ale-
gría de vivir. Se es alegre porque se es libre, porque se
es auténtico, porque se ama en libertad. Y por eso se
celebra. Esto lo vivió Jesús, y lo remarcó san Pablo, es-
pecialmente en su carta a los Gálatas. En mis «tiempos
de ocio» he querido explorar ese aspecto, y ahora
puedo compartirlo contigo, estimado lector o lectora.
Que Jesús tuviera sentido del humores una faceta que
ni por asomo pasa por las mentes de la mayoría de las
personas. y es que estamos marcados por la imagen
que se nos ha transmitido de Jesús, el maestro solemne
de profundas doctrinas, discutidor con los judíos, serio
y severo con los discípulos, como una suerte de gran
catedrático universitario. Esa imagen la vemos plas-
mada en la iconografía. Pensamos más en Jesús como

1 Ch. Duouoc, Jesús, hombre libre. Salamanca, 1974.

7
intelectual y polemista que como simplemente hu-
mano. Las teologías, catequesis y predicaciones que aquí y ahora cuando se fundamenta en la acogida del
tradicionalmente escuchamos han estado marcadas hambriento, del desnudo, del excluido; es hablar del que
mucho más por las presentaciones de Juan y de Pablo, es severo con los ricos y poderosos, pero condescen-
que traspiran solemnidad, que por las de Marcos, Ma- diente con los pecadores y humildes, y todo eso para
teo y Lucas (sinópticos), más cercanas al sencillo Jesús muchas personas resulta incómodo o no encaja en sus
de Nazaret. esquemas.
En efecto, la teología tradicional, así como la ca- Este es un ensayo que hace años quería escribir,
tequesis y la predicación, han acentuado la divini- desde que caí en la cuenta de que, en la Iglesia, ha-
dad de Jesús, al punto que tendemos a olvidar su blamos muy poco de un anhelo humano tan básico
humanidad o la vemos como una especie de parén- como es la felicidad y la alegría en relación con la
tesis o concesión. Como repetía el renombrado teó- vida cristiana. Más aún, lamentablemente pocas veces
logo Karl Rahner, la mayoría somos solapados mo- las expresamos como realidad haciendo fiesta ,en - el
nofisitas cuando pensamos y hablamos sobre Jesús 2. sentido estricto de la palabra -aunque calificamos de'
y cuando de su vida se trata, concentramos general- «celebraciones» lo que son rígidos rituales-o Por otro
mente la atención en su cruz, y en ella en el aspecto lado, el perfil de Jesús que se suele presentar es el de
sufriente. Nos rodean crucifijos. Se escriben libros y una persona adusta, seria, majestuosa, y por ende ca-
se hacen películas sobre la pasión. Pero no le damos rente de humor. En consecuencia, el cristianismo se
la misma importancia a su resurrección, al triunfo de proyecta como una religión que, más allá del ocasio-
la vida sobre la muerte -vida, no simplementeexis- nal discurso o algarabía, no incluye el tema de l~ fe-
tencia-, por no mencionar el poco peso dado a la licidad y cuya máxima expresión «festiva» es la pom-
vida misma de Jesús antes de su pasión, que muchos posa solemnidad -excepto en la llamada religiosidad
todavía ponen entre paréntesis, siguiendo el Credo: popular, que precisamente expresa el sentir natural
«Nació... y murió...», Y es que hablar de la vida de Je- y espontáneo, no reglamentado-o ¿Es que fe, religión y
sús es hablar de su preferencia por los marginados, vida están divorciados? Me temo que todavía somos
por aquellos a quienes declarara «bienaventurados». esclavos de la heredada visión dualista que contra-
Hablar de la vida de Jesús es hablar de las críticas de pone cuerpo y alma, tierra y cielo, materia y espíritu
ese laico a los cultivadores del legalismo y los ritos, solemnidad y fiesta. '
de su predicación de un reino de Dios que es fiesta La primera parte de estas páginas es el resultado de
una lectura curiosa de los evangelios en clave de hu-
mor ', no buscando doctrinas, sino tratando de leer en-
2 El monofisismo es la doctrina que afirma que Jesús era solamente de
tre .líneas, observando las huellas más que los pies y
naturaleza divina (una sola fysis). Afín a esta doctrina es el docetismo,
que afirmaba que Jesús parecía un ser humano, pero en realidad no lo temendo en mente la visión de la vida típicamente me-
era. Ahora bien, la idea tradicional de Dios era de una persona severa,
pronta a juzgar y castigar, en la que no cabe el humor... Y si Jesús era
3 En su delicioso librito Lachen ist eine Gabe Gottes. Fríburgo, 1983,
igual a Dios, no sorprende que desde ese ángulo no se piense en la posi-
bilidad del humor en Jesús. Johannes LOTZ propuso considerar el buen humor como «la quinta virtud
cardinal».
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nunca rió, porque, según él, la risa no es compatible
diterránea 4, para descubrir el posible sentido del hu-
con la divinidad, cosa que el franciscano refutaba Bi-
mor de Jesús. Él era galileo, de temperamento medite-
blia en mano. Eco pinta al monje como un personaje
rráneo, el cual se caracteriza por ser ocurrente y ale-
adusto, rígido y arisco, que lucha para que desapa-
gre, imaginativo y festivo. No extrañaría que Jesús
rezca cualquier risa de las bocas y cualquier rastro de
también lo fuera. La perspectiva que he asumido es la
lo lúdico en los libros de su monasterio. Pues bien, la
del auditorio (que ahora es el lector), es decir, lo que
segunda parte de este ensayo mío nació de la constata-
conoce como Reader's Criticism, enriquecido por la
ción de que, en efecto, el cristianismo es entendido y
narratología. Consiste en observar el efecto o reacción
vivido por muchos como ese monje, como una religión
primera que produce en el lector (afín a la retórica),
adusta, carente de sentido del humor, que incluso se
que tiene lugar en el nivel afectivo o emocional. No es
.opone al disfrute de la vida 5. Asumen que Jesús mismo
tanto desde el lado de Jesús, como «situándonos» en el
era así, y que ese fue su legado y su encargo, y que,
lado de su público (receptor implícito), cuando podre-
por tanto, así debe ser el cristianismo -y esa es la ima-
mos apreciar la dimensión humorística de ciertas esce-
gen que proyectan, imagen que para muchos produce
nas, y de frases, imágenes y metáforas. No tanto lo he-
un justificado rechazo-o Sin embargo, si nos quitamos
cho como lo que su relato transmite; no tanto lo dicho
los anteojos oscuros descubriremos a «otro Jesús», uno
como lo que resuena en «el alma» del auditorio. Soy
luminoso, mucho más sencillo y alegre, más cercano y
consciente de que mis colegas biblistas pueden objetar
humano que aquel cuya imagen quizá nos transmitie-
que no tomo en serio los criterios histórico-críticos en
ron. Es un hecho que no solemos asociar, al menos ex-
mi presentación, especialmente a propósito de algunos
presa y explícitamente, el cristianismo con lajelicidad,
pasajes, y que caigo en una suerte de «eíségesís» en lu-
palabra esta casi ausente de nuestro vocabulario reli-
gar de hacer «exégesis». Pero, con un poco de humor,
gioso, opacado por su carácter solemne y las enseñan-
convendrán conmigo en que es necesario resaltar lo
zas en clave de prohibiciones. Lo festivo ha sido casi
que con esos mismos criterios podemos tomar como
anulado, incluso en nuestras celebraciones litúrgicas
dato seguro: Jesús de Nazaret tenía sentido del hu~or
-aunque decimos que «nos alegramos», «vivimos con
y gustaba de festejar. Y es ese dato, por lo general Ig-
pleno gozo», «cantamos con alegría», «llenos de alegría
norado u olvidado, el que quiero poner de relieve, aun
por ser hijos de Dios decimos...» 6.
permitiéndome infringir algunas reglas, de .exé,ge~is,
Por eso, en un segundo momento he querido ampliar
pues este no es un trabajo de estricta .ex~gesIs. blblI~a,
el horizonte inicial y preguntar, más allá de Jesús
sino más bien un ejercicio de hermenéutica existencial
mismo, por el espíritu festivo en el cristianismo. Así es
-que es inseparable del arte (H.-G. Gadamerj-.
como en la segunda parte me concentro en la alegría y
En su novela El nombre de la rosa, Umberto Eco
pinta una discusión entre un monje y un francisca~o
sobre el humor de Jesús. El monje afirmaba que Jesus 5 Cf. el agudo análisis de J. M. CASTILLO, Dios y nuestra felicidad. Bil-
bao,2001.
6 Cf. las observaciones de J. M. BERNAL, Celebrar, un reto apasionante.
4 Cf. B. J. MALINA, El mundo del Nuevo Testamento. Perspectivas desde
Bases para una comprensión de la liturgia. Salamanca, 2000, cap. 1.
la antropología cultural. Estella, 1995.
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la fiesta en ella vida del cristiano a la luz de los testi-
monios del Nuevo Testamenro.
Para esta edición española he revisado el texto origi-
nal publicado en Perú y,-tras una relectura del Nuevo PRIMERA PARTE
Testamento, lo he enrique~idQ con algunos pasajes que
se me habían escapado. En la primera parte he inver- EL HUMOR DE JESÚS
tido además el orden de algunos parágrafos por razo-
nes metodológicas.
Muchas veces se ha preguntado por la conciencia que
Jesús de Nazaret tenía de sí mismo. Algunos hall tra-
tado de estudiar su carácter y temperamento. S~ han
hecho perfiles de su personalidad y, por cierto, de su
religiosidad. Los evangelios apócrifos -antiguos y mo-
dernos- son un testimonio de ese tipo de inteteses;
muchos libros de piedad y predicaciones se han dedi-
cado a elucubrar por esos vericuetos, y no pocas Veces
han apelado a los evangelios. Pero la atención se cen-
tra predominantemente en lo teológico o lo magiste-
rial, y con tono severo y grave, o con una fuerte carga
emotiva si son exposiciones «piadosas». La impresión
general que se tiene de Jesús es la de una persona se-
ria, de porte hierático, con tono magistral, que oC:asio-
nalmente cedía a cierta familiaridad con algunas per-
sonas o tenía misericordia 7 de un «pobrecito». La
iconografía ha plasmado esa impresión, y a la Vez ha
ayudado a alimentarla: ese Jesús bien afeitado y serio,
con mirada penetrante y catadura solemne 8. Otro

7 Notoriamente es común hablar de la misericordia de Jesús, cuando

lo que los evangelios muestran es su compasión. La misericordia es una


actitud de superioridad frente al necesitado; la compasión es Precisa-
mente la actitud de "pasión con» el otro.
B Me viene a la mente la polémica que se desató hace poco cuando un

equipo de científicos, sobre la base de cráneos palestinos de aquella


época, presentó una reconstrucción por medios modernos del posible ros-
tro de Jesús. El resultado fue una persona de tez morena, cabello crespo,
frente ancha, nariz aguileña, ojos color aceituna, sonriente, como muchos

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tanto se observa en muchas de las películas hechas so- tos acompañantes. Un guiño de ojo puede indicar que
bre Jesús y en las «vidas de Jesús» que se han escrito, lo dicho no debe tomarse literal y seriamente. La voz
en las cuales cada autor lo presenta según su particu- levantada indica el grado de seriedad de lo dicho.
lar percepción y desde sus prejuicios y personal expe- Pero, además de eso, preguntarse si Jesús tuvo sen-
riencia de la vida y sus orientaciones ideológicas 9. tido del humor es importante porque él es maestro, y
Pero rara vez se ha preguntadoisíquíera por su sentido para muchos es paradigma de vida. El que era criti-
del humor. Para algunos, incluso la sugerencia de que cado por los carentes de humor de ser un «(comilón y
Jesús pudiera tener sentido del humor les suena a borracho», amigo de esos «sueltos de huesos» que son
blasfemo, como antaño algunos contemporáneos su- los tildados de pecadores (Mt 11,19), nos inVita a
yos se escandalizaron al constatar que disfrutaba de aprender de él, que es «manso y humilde de corazón»
las comidas y lo calificaron de «comilón y borracho»
(Mt 11,29). Y ser discípulo suyo significa asumir su vi-
(Lc 7,34).
sión de la vida, lo que incluye el sentido lúdico y la di-
¿Tiene algún interés preguntar por el sentido del hu-
mensión festiva de la misma.
mor en relación con Jesús? ¿Es correcta la impresión
Cuando se habla de la humanidad de Jesús general-
que tenemos de que fue «na persona sumamente seria
mente se destacan sentimientos como el llanto ante la
y solemne? ¿Era esa su visión de la vida? El humor es
tumba de Lázaro, la ira en el templo, la indignación en
una dimensión posible en la vida, y es una pregunta
ciertos conflictos con fariseos y maestros de la Ley, la
que debe ser integrada en nuestras presentaciones de
angustia en la pasión, pero nunca se menciona la ale-
Jesús de Nazaret. Preguntar por el humor de Jesús no
gría o se sugiere expresamente que pudiese haberse
es solo una cuestión de pasajera curiosidad: toca el
reído o hecho reír -como Nietzsche le reclama en la
sentido de su predicación para la vida misma de las
cita del epígrafe de este libro-o Cierto, no lo dicen tam-
personas. Es el ropaje con el que revestía su predica-
poco los evangelios. Pero hay muchas otras COSqS que
ción, el tono que le daba y con el que se debe tomar. Es
tampoco dicen, por ejemplo que tuviera (o no) cabello
lo no dicho con palabras y que las matiza. La comuni-
cación oral se da mediante el conjunto de sonidos (pa- largo o barba. Y es que los evangelios, que no son
labras), tonos (ánimo), acentos (énfasis) y a veces ges- obras biográficas como tales lO, no describen su c::arác-
ter, temperamento y personalidad.
El Nuevo Testamento menciona pocas veces algún
palestinos hoy. No era el Jesús ario que se ha pintado tradicionalmente. rasgo de la personalidad de Jesús. No era la preocupa-
Por lo mismo, las protestas y rechazos no se hicieron esperar. En otras pa-
labras, sin que poseamos alguna fotografía suya, tenemos una imagen en
nuestra mente -no hablemos del roStro de la sábana de Turin, cuya auten- \0 No es este el lugar para exponer la naturaleza, el propósito y los
ticidad se discute.
límites de los evangelios como obras literarias. Baste destacar aquí que no
9 Esto fue estudiado magistralm~nte a inicios del siglo pasado por Al-
son ni biografías ni historia de Jesús en el sentido moderno, y qu~ los in-
bert Schweitzer, quien, tras analizar- más de un centenar de tales vidas de gredientes usados para la composición de los evangelios incluían la cate-
Jesús, concluyó lapidariamente que cada una era el reflejo de la vida del quesis, la predicación, las polémicas y las orientaciones éticas ell y para
biógrafo y su época. Es decir, se hacía un Jesús a su imagen y según sus el tiempo de los evangelistas (no de Jesús mismo). Remito al lector inte-
prejuicios conceptuales e ideológic()s: asceta, revolucionario, humanista, resado a alguna introducción exegétícamente informada al Nuevo Testa-
poeta, hippy, místico ...
mento o a los evangelios.
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ción de esos escritos. hacerlo. Por cierto no era un pro- El vocablo «human) es originalmente latino, y de-
feta de calamidades ni un juez severo. Era notablemente signa la humedad, los líquidos que emanan del cuerpo
distinto de Juan Bautista, hombre ascético y severo y, por extensión, se aplica al estado anímico que
(Mt 3,4; 9,14; 11,18). Es conocido su carácter místico y emana de la persona, cual jugo de la vida. Es, pues, un
su cercanía a Dios, su «Padre». Jesús era un hombre de estado afectivo. No se reduce a emociones -no es irra-
"
gran sentido de la justicia y de compasión, de calor y cional-. Hay humor agrio y humor dulce, hay humor pe-
sensibilidad humanos. Conversaba mucho con aquellos simista y lo hay optimista. Pero también hay humor
cercanos a él, y aceptaba las invitaciones a cenar. Pero, reflexivo, donde, tras la superficie graciosa, hay una
¿y su humor? Si la gente venía a él, en particular los ni- observación o reflexión seria. Piénsese en las tiras cómi-
ños, que saben leer las actitudes de los adultos, no era cas de Mafalda o Peanuts en inglés 11. Por eso el Diccio-
tanto por su doctrina ni por sus milagros, sino porque nario de la Real Academia define la expresión comuni-
su persona misma transmitía una buena nueva: con- cativa del humor como la «breve composición poética,
fianza serena en Dios, calor y sensibilidad humanos, a de aspecto paremiológico, que encierra una advertencia
la par que rechazo de la hipocresía y de la «dureza de moral o un pensamiento filosófico, en la forma cómico-
corazón». En otras palabras, podemos suponer que Jesús sentimental propia del humorismo».
era una persona de espíritu alegre que irradiaba paz y El humor -que no hay que confundir con el chiste
confianza, yeso es inseparable de una buena dosis de ni con la simple hilaridad- nace y se capta desde el
sentido del humor, de un espíritu festivo. corazón, no desde la razón; es, por lo mismo, espontá-
Si el amor y la compasión eran los sentimientos do- neo, no calculado. El humor rompe a menudo los es-
minantes de Jesús -que, por lo mismo, conlleva la in- quemas lógicos. Los adultos matamos el humor con la
dignación, incluso la ira, ante los atropellos y la pre- razón; sabia es la advertencia de que solo «si os hacéis
potencia-, entonces tenemos razones para pensar que como niños [sencillos] entraréis en el reino de Dios»
sería un hombre con buen humor, con comunicativa (Mt 18,3). El reino de Dios tiene que ver con la celebra-
alegría, de fácil (son)risa. Rasgos estos que explican ción de la vida (cf. Le 16,16ss Q) 12. De hecho, la gente
bien el eco que encontró en su sufrido pueblo, y el fes- sencilla, a menudo la más arraigada en la vida misma,
tejo de los que lo oían criticar a los severos maestros
de la Ley incapaces de compasión.
II En relación con los evangelios, es interesante el libro de R. 1. SHORT,
Pero, ¿qué entendemos por humor? No es simple- The Gospel According to Peanuts. Richmond, 1964, basado en las tiras
mente comicidad, diversión, broma. El Diccionario de cómicas de Charles Schulz.
12 La letra «Q» después de una cita de un evangelio viene de Quelle
la Real Academia lo define como «jovialidad, agudeza».
(= fuente), término que designa una supuesta fuente a la que recurrieron
Tiene mucho que ver con el amor y la comprensión, y Mateo y Lucas para la composición de sus respectivos evangelios, fuente
con la felicidad (o amargura) que se vive. El humor es desconocida por Marcos. Esta se reconoce por una larga serie de pasajes
la disposición de ánimo -del alma-; es un don del co- . que se hallan solo en Mateo y Lucas. Para ahorrarse citar ambos evange-
razón. Se refleja en una actitud frente a la vida. El Dic- lios (Mateo y Lucas), es costumbre citar solo el pasaje en uno de los evan-
gelios, el que preserva la (probable) forma original, seguido de la letra Q.
cionario define el buen humor como: «Propensión más Cf J. M. ROBINSON ET AL, El Documento Q. Salamanca, 2002, cuyo texto he
o menos duradera a mostrarse alegre y complaciente». consultado cuando se trata de un pasaje de Q.

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es la que más sentido del humor tiene. Los intelectua- de ver el lado gracioso como una actitud personal
les suelen carecer de sentido del humor: todo lo filtran frente a la vida, que a menudo desmontaba la seriedad
por la razón. Por eso las personas que leen los evange- con la que ciertas costumbres y comportamientos ha-
lios solo con la cabeza, buscando doctrinas o restos bían sido revestidos por la cultura, especialmente por
h~stóricos, no verán el sentido. del. hum~r que s?stiene la religión. Era su manera de leer la vida. La seriedad
diferentes escenas y pronunciamientos de Jesús, que de los fariseos y maestros de la Ley en particular con-
vienen del corazón. Porque lo vivía, ese Jesús podía trasta con la soltura y la jovialidad de Jesús (no solo
decir: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la contrasta, sino que lleva precisamente a pensar con se-
tierra, porque ocultaste todas estas cosas a los sabios e riedad sobre lo realmente. importante en la vida, que
inteligentes y se las has revelado a los sencillos [ni- no era lo que ellos exigían, sino más bien lo que Jesús
ños]» (Lc 10,21 Q). defendía). Ese contraste, en sí mismo, a menudo hace
El humor es espontáneo, natural, y es jocoso cuando sonreír. Y es que lo humorístico se descubre precisa-
pone de relieve 10 absurdo o ilógico, que provoca hila- mente en los contrastes, en lo inesperado y sorpresivo,
ridad -por cierto, según el humor del que lo observa o incluso en lo absurdo. A menudo lo gracioso viene de
escucha, pues no faltarán quienes en cambio desespe- la sorprendente desproporción entre lo que se con-
ren o se angustien-o Más aún, la [sonlrisa, reacción na- trasta, entre el mosquito y el camello (Mt 23,24), o de
tural ante lo jocoso, es muchas veces la mejor respuesta lo ilógico rayano con lo ridículo, como querer pasar un
a determinadas conductas o afirmaciones. Y, como ve- camello por el ojo de una aguja (Mc 10,25).
remos, Jesús supo responder no pocas veces con hu- Comoya he mencionado, al hablar del sentido del hu-
mor, delineando o provocando una sonrisa. mor en Jesús no estoy preocupado con doctrinas, sino
En pocas palabras, humor es la capacidad de reírse más bien con la imagen de Jesús que se proyecta, con la
ante una situación apremiante; es cuando, «a pesar de apreciación de su personalidad y su relación con las
todo», uno se ríe. Siempre responde a situaciones y personas, su manera de ver y vivir la vida, y lo que esto
acontecimientos de la vida. El buen humor resulta de significa como paradigma para el cristiano. Es elocuente
una visión positiva y optimista en cualquier circuns- la acusación de que era «un comilón y un borracho»
tancia de la vida. Es importante tener esto presente (Lc 7,34 Q). Cierto, estamos centrándonos en la humani-
cuando nos preguntamos por el humor de Jesús. El dad de Jesús de Nazaret, no en su divinidad como tal.
colmo del buen humor es reírse de las propias desgra- Y la queremos tomar en toda su seriedad y realismo 13.
cias, lo cual las relativiza. Es expresión de tranquilidad Puesto que Jesús mismo no ha dejado nada escrito y
y de confianza positiva. Es reflejo de libertad anímica y los evangelios no son crónicas de su vida, no podemos
de áfirmación afectiva. simplemente tomarlos como reportajes histórico-cro-
En cristiano, el humor no es lo agrio del sarcasmo ni nísticos. Por lo tanto, no es fácil descubrir con abso-
de la burla hiriente, porque brota del amor. ¿Cuál era luta certeza los rasgos de su personalidad. Pero su vida
el humor de Jesús reflejado en su mensaje? Jesús no
era un showman, un payaso que recurría a lo jocoso 13 Cf., a este respecto, las agudas observaciones de A. TORRES QUEIRUGA,

con el fin de hacer reír. Recurría al humor, y era capaz Repensar la cristología. Estella, 1996, esp.cap. 6: «Jesús, hombreverdadero».

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compartida con sus discípulos ha dejado muchas hue- de acuerdo a la teología del redactor, un Jesús joánico,
llas claras en sus memorias, muchas impresiones, el Jesús de los solemnes ((yo soy ...». Cierto, los otros
quizá tantas o más que los recuerdos de frases y sen- evangelistas también presentan a Jesús según su vi-
tencias concretas. Los discípulos ciertamente se queda- sión teológica. Pero el cuarto evangelio fue escrito con
ron con una determinada apreciación de la personalí- el fin de poner de relieve el sentido y el valor salvífica
dad de Jesús, ciertos rasgos de su carácter estarían en de la persona de Jesús, por eso difiere notablemente de
primer plano. Lo que se hace y cómo se es queda gene- los sinópticos y apenas si se interesa en el Jesús histó-
ralmente más vivo en el recuerdo que lo que se dice rico de Galilea 15. Pero, como veremos, el propio evan-
con palabras. Eso se refleja entre líneas en los evange- gelista tiene un gran sentido lúdico que marcó su obra,
lios, pues viene del sustrato de la tradición que fijó pero pocas veces se aprecia.
ciertas memorias de su tiempo. Eso han proyectado los Como tantas otras dimensiones de la vida, el humor
evangelistas, tributarios de tradiciones sobre Jesús, en se comprende como tal dentro del contexto de una de-
sus presentaciones del Señor. En el humor que se tenga terminada cultura. El humor sajón nos suena tonto a
se refleja su visión de la vida, y en los evangelios cla- los latinos. Los «chistes de Otto y Frítz» contrastan con
ramente se proyecta una determinada visión de la los de «Condorito». Esto es más cierto aún cuando de
vida, esa visión que básicamente tuvo y compartió Je- sutilezas lingüísticas y juegos de palabras se trata,
sús de Nazaret. Hablar del humor de alguien es hablar como bien sabemos. Es muy probable que no poco del
de la persona, de su humanidad, de su sentido relacio- humor original de Jesús se haya perdido en el proceso
nal con el mundo, de su optimismo (o pesimismo) y de traducción de un idioma a otro: los evangelios es-
sus esperanzas, de su cercanía. tán escritos en griego, pero Jesús hablaba en arameo, y
No me detendré a indagar acerca de los detalles del la predicación y las catequesis al salir de Palestina
Jesús histórico 14. El Cristo en quien creían los escrito- eran en griego, además de que suponían interpretacio-
res del NT, el Resucitado, es el predicador galileo Jesús nes más bien teológicas que humanas de Jesús.
de Nazaret. De todos esos escritos, los que más aportan El carácter «típico» mediterráneo es notablemente
en términos del Jesús histórico son los evangelios si-
alegre, festivo, inclinado al optimismo y el buen hu-
nópticos (Marcos, Mateo, Lucas), en particular la ver-
mor. No es el carácter sajón. Esto se observa fácilmente
sión de Marcos y la llamada «fuente Q» (colección de
en la literatura hebrea de antaño. Y Jesús era un semita
sentencias conocida por Mt y Le], por ser los más anti-
mediterráneo. Con ese trasfondo hay que entender la
guos. En ellos me apoyaré en especial. El evangelio se-
sentencia: (El que no reciba el reino de Dios como niño
gún Juan, por su lado, presenta a un Jesús estilizado
no entrará en él» (Mc 10,15). El niño es plenamente hu-
mano. Por su inocencia está abierto a las bondades de
14 De la copiosa literatura sobre el problema del Jesús histórico,

cf. F. LAMBlASI, El Jesús de la historia. Santander, 1985; para una expo- la vida, a ver las cosas con humor, a gozar con las co-
sición mucho más detallada, G. THEISSEN J A. MERZ, El Jesús histórico. sas sencillas de la vida: los pajarillos que vuelan, las
Salamanca, 1999. Una pormenorizada y casi exhaustiva exposición
científica del Jesús histórico es la de J. P. MAlER, Un judío marginal,
4 vals. Estella, 1997. 15 er. el opúsculo de J. BLINZLER, Juan y los sinópticos. Salamanca, 1968.
20 21
ovejas que pacen, las flores del campo, la algarabía en
casa, el abrazo de papá. El niño fácilmente sonríe y ríe, Finalmente, tengamos presente que la «palabra de
no anda indagando posibles sutilezas ni en busca de Dios» no se circunscribe a las palabras del texto, sino
doctrinas; vive la vida. Los adultos tendemos, por que abarca también el espíritu que las anima, yeso in-
nuestras complicaciones y suspicacias, a ser ciegos at\ cluye el humor que está tras el texto. De hecho son
inseparables.
sentido del humor que la gente sencilla ve en la vida
-mucho más aún los que viven en las grandes ciuda-
des no en el campo o en pueblos-o Cuando el niño se
1. Pasajes que reflejan el humor de Jesús
ríe,'nos reímos de él... y es que no hemos visto lo que él
vio. Por lo mismo, será cierto que el humor es insepara-
Empecemos por observar que el mensaje de Jesús es
ble del amor y de la sencillez, dos rasgos asociados con
la niñez, ¡y también con el contacto con la naturaleza! calificado como «buena noticia», euanqelion.Es una
noticia que debe alegrar los corazones. Así lo com-
En las páginas que siguen centraremos nuestra aten-
prendieron y así lo comunicaban. Eso caracterizaba a
ción en el humor que ha transmitido y dejó Jesús
la predicación de Jesús y sus actitudes frente a los se-
como recuerdo vivo en sus discípulos, en la medida en
veros maestros de la Ley, y su cercanía a los relegados.
que podamos discernirlo en los testimonios sobre él.
Si es buena noticia, y no simplemente noticia, enton-
Dada la tendencia de la tradición cristiana de la que se
ces 10 es porque se espera que alegre el corazón del
alimentaron los evangelistas y la visión de estos de en-
que la recibe. Ese era el sentido del vocablo en el An-
grandecer y sublimar la imagen de Jesús, en particular
tiguo Testamento, y es el sentido pleno con el que lo
su autoridad y majestad, los rasgos de humor que de-
empleaba Pablo. A los cristianos de Roma les escribió
tectamos tienen una alta probabilidad de corresponder
que el evangelio «es poder de Dios para salvación de
al estrato histórico original de Jesús 16. Nada nos lleva
todo aquel que cree» (Rom 1,16; 1 Cor 1,17s).A los te-
a pensar que simplemente lo hubieran inventado. Si pre-
salonicenses les recordó que «nuestro evangelio no
sentan rasgos humorísticos, y estos se repiten, es porque
llegó a vosotros en palabras solamente, sino también
probablemente Jesús los tuvo. Eso no significa, por
con poder, en el Espíritu Santo» (1 Tes 1,5). No es ca-
cierto, que no fuera posible que los evangelistas pudie-
sual que, como primera escena de la misión pública de
sen relatar un episodio consentido del humor -no pocos
Jesús, Mateo lo presente declarando «bienaventurados»
son caricaturescos- o incluir algún rasgo humorístico
a los pobres, los tristes, los sufríentes ... (5,3ss). Maka-
por su cuenta, como por ejemplo Lucas al resaltar el
rios, el vocablo griego (el arameo beruj o 'ashré ex-
tamaño de Zaqueo y presentarlo subiéndose cual niño
presa una bendición), equivale a una felicitación ale-
travieso a un árbol para ver pasar a Jesús. gre, una congratulación: es seguido de una buena
noticia. Según Le 10,23 (Q), Jesús declaró bienaven-
1& Entre los criterios a los que se apela para afirmar la probable histo- turados los ojos y los oídos de sus discípulos, porque
ricidad de algún dicho o escena de Jesús está el de la múltiple atestación:
lo que se encuentra en varias fuentes independientes probablemente se
veían y oían lo que muchos profetas y justos desearon
remonta a Jesús. poder ver y oír. Un poco más adelante, en Le 11,27, en-
contramos a una mujer que proclamó bienaventurado
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no hubiera momentos de algarabía, de humor. El alma
el vientre que portó a Jesús, a lo que él replicó: «Antes mediterránea es profundamente festiva, gusta de la
bien, [blenaventurados los que oyen la palabra de Dios música y el ritmo poético, y si es de Galilea goza con
y la obedecenl». la colorida naturaleza de esa región, patente en las re-
Es notorio que la primera escena pública de Jesús en ferencias de Jesús a pajarillos, ovejas, flores, lirios,
cada uno de los evangelistas es el anuncio de una hierba verde, trigo. El carácter mediterráneo es expre-
buena noticia. En Mateo son las bienaventuranzas. La sivo, de fácil verbo y frondosa imaginación, con vena
versión de Lucas empieza por la visita a la sinagoga en poética y facilidad narrativa 17. Eso se refleja en los
Nazaret, donde, ante los reunidos, Jesús se aplicó con escritos bíblicos de arraigo palestino, a diferencia de
tenor programático la misión de Isaías: «El espíritu del
los escritos impregnados de la mentalidad griega,
Señor está sobre mí, porque me ungió para anunciar la .
como son los escritos sapienciales, que son más so-
buena nueva a los pobres; me envió a proclamar la li-
brios y racionales.
bertad a los cautivos, la recuperación de la vista a los
Dada la naturaleza de los evangelios, que no son
ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, ya procla-
crónicas ni reportajes, sino «buena noticia», empezare-
mar el año de gracia [jubileo] del Señor» (4,18s). En la
mos por considerar las escenas que reflejan el humor
versión de Marcos, Jesús empieza por anunciar que «se
de Jesús, y solo después miraremos de cerca los pro-
ha cumplido el tiempo [de la espera mesiánica]: el
nunciamientos y los diálogos. La razón es simple: lo
reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la
menos susceptible de transformaciones en toda tradi-
buena nueva» (1,15).
En efecto, Jesús anunciaba con palabras y gestos la ción oral (que es elsustrato de los evangelios) son las
cercanía de un reinado de Dios donde los angustiados, narraciones de escenas ocurridas, y lo más sensible a al-
los oprimidos, los marginados, recuperan su valía y su teraciones son las sentencias, que incluye la posibilidad
sentido de la vida, es decir, les anuncia una esperanza de creación de frases históricamente no dichas -aunque
con pleno optimismo de un mundo mejor. Invita a no puedan reflejar el ánimo o las ideas del personaje-o
preocuparse tanto del mañana, porque basta con las
penurias del hoy, es decir, no dejarse hundir por las an-
gustias de las incertidumbres futuras y vivir la realidad Escenas con humor
presente. Sin embargo, son escasas y aisladas en los
evangelios las menciones de expresiones emotivas de Después de que la hemorroísa tocó el manto de Jesús y
Jesús, como temiendo decir demasiado sobre su huma- quedó curada, súbitamente, «dándose cuenta de que
nidad: lloró (Jn 11,35), entró en cólera (Mt 21,12s), se había salido poder de él, volviéndose a la multitud,
alegró (Lc 10,21), tuvo miedo (Mt 26,37). Nunca se dice
que haya reído, o incluso sonreído, o que haya produ- 17 Estos rasgos que los latinos podemos apreciar fácilmente en el AT,

cido risa, o que haya hecho alguna broma. Pero las pues en mucho tenemos el mismo espíritu jovial, me resultan evidentes
después.de h~ber vivido en Palestina y haber podido visitar muchos pue-
huellas del sentido del humor están aún por doquier. blos y villorríos, y haber gozado de la amistad de varias familias palesti-
. Si Jesús vivía «en comunidad» con sus discípulos, nas -y ahora también con la «colonia árabe» en Líma-.
SIendo de sangre mediterránea, es difícil pensar que
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preguntó: "¿Quién ha tocado mis vestidos?" Sus discí-
de la primera cláusula: «Si le pide un huevo le dará un
pulos le dijeron: "Ves que la multitud te apretuja Y>
escorpión» (11,11)-. ¡Hay que tener humor negro para
preguntas: ¿Quién me ha tocado?" Pero él miraba alre-
dar a un hijo una serpiente en lugar de un pez o un es-
dedor para ver quién lo había hecho. Entonces la mu-
jer, temiendo y temblando, pues sabía bien lo que le corpión en lugar de un huevo! Dios es el Padre bueno
había sucedido, vino y se postró delante de él y le dijo que da cosas buenas. Tal es su bondad que «hace salir
toda la verdad» (Mc 5,30-33). La escena tiene un claro el sol sobre buenos y malos, y manda la lluvia sobre
sabor lúdico: se juega al escondite. La razón para dete- justos e injustos» (Mt 5,45). Bondad y buen humor van
nerse en el relato en este detalle es evidentemente ca- de la mano. A continuación se invita a ser como él:
tequétíca, expuesta en la sentencia de Jesús: «Tu fe te «Sed perfectos como vuestro Padre celestial es per-
ha salvado». fecto» [v, 48). Con mayor razón, el cristiano debe ser
La narración de la resucitación de la hija de Jairo como Dios: bondadoso, optimista, positivo, artífice de
proyecta a Jesús riéndose de los que se reían de él por alegrías para los demás.
haber dicho que «está dormida» [Me 5,40: «Se burla- Hablando de dar cosas buenas a los hijos, es notoria
ban de él»]. [La levantó! No deja de tener su lado jo- la cantidad de referencias a niños, además de las men-
coso la narración de la curación del ciego en Betsaida ciones de que los niños estaban cerca y él ponía a al-
(Me 8,22-26): Jesús lo saca de la aldea, luego «le escu- guno de modelo a los adultos. Según Jesús, junto con
pió en los ojos (ptysas eis ta nommataw y, como si du- los pobres, los predilectos en el reino de Dios son los
dara (o estuviese jugando con él), le pregunta: «¿Ves niños, porque ambos son personas sencillas, sin pre-
algo?», a lo que le responde: <Neo a los hombres como tensiones de arribismo, sin aires de superioridad ni en
árboles, pero andan», o sea, a medias; Jesús le toca los busca de poder, sino más bien de convivencia fraterna:
ojos y ahora ve bien; finalmente, sin explicación, lo «Quien acoge a uno de estos niños en mi nombre, es a
envia ordenándole que no entre en la aldea (contraste mí a quien acoge» (Mc 9,33-37) 16. Precisamente la dis-
con la curación del ciego de Jericó, Me 1O,46ss). cusión entre los discípulos sobre «quién es el más im-
En varias ocasiones, Jesús aparece hablando de rea- portante» provocó la presentación de los niños como
lidades no conscientes como si lo fueran: «Cuando des paradigmas de grandeza, como lo es Jesús mismo. Ma-
limosna, que tu mano derecha no sepa lo que hace la teo incluye en su evangelio la advertencia de que
izquierda», como si las manos supieran lo que hacen
(Mt 6,3). «Haceos bolsas [de dinero] que no envejecen»
18 Esta inaudita predilección de Jesús por los marginados o relegados
(Le 12,33), como si fueran seres vivientes. Estas sen- por la sociedad de su tiempo es una crítica implícita a esa sociedad, que
tencias tienen sazón humorística. no toma en serio su dignidad y valía humana, como reiteradamente re-
Con buen sentido del humor, Jesús exhortaba a pedir saltaban los profetas de antaño. Tácitamente se está riendo de los valo-
res de su sociedad, que cree que los poderosos serán los primeros, que
a Dios confiando en que no decepcionará, porque:
los apegados a la Ley de Moisés son los privilegiados de Dios y tendrán los
«¿Quién de entre vosotros, si su hijo le pide pan, le primeros lugares en el reino de Dios, que creen que existe tal cosa como
dará una piedra, o si le pide un pez le dará una ser- méritos sobre la base de cumplimientos de preceptos rituales. La total
piente?» (Mt 7,9 Q) -en su versión, Lucas puso en lugar inversión de valores por parte de Jesús es harto conocida: «Los primeros
serán los últimos ...».
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«quien se haga pequeño como este niño, ese es el ma- hicimos milagros?», con lo que creen merecer la vida
yor en el reino de los cielos» (18,4). Ahora bien, si los eterna, pero la respuesta será tajante: «¡Nunca os he
niños se le acercaban a Jesús era porque tenía sentido conocido! ¡Apartaos de mí, agentes de íniquidadl»
del humor, era alegre, incluso jugaba con ellos, los (7,22s). Lo mismo da a entender en la parábola de los
abrazaba. Los niños huyen de los gruñones y de los que dos hijos, mio de los cuales dice que hará lo que el pa-
andan con caras largas. Jesús sabía ser festivo y senci- dre le pide, pero no lo hace, y el otro, al revés, se niega
llo como los niños, riéndose y alegrándose con las a obedecer, pero termina haciendo la voluntad del pa-
ocurrencias de la vida. Notemos que se enojó con la dre (21,28-30). Remata la parábola con la advertencia
actitud contraria de sus discípulos, que los ahuyenta- a las autoridades religiosas de que «los publicanos y
ban: «[Dejad que los niños vengan a mí! (...) y los las prostitutas entrarán antes que vosotros en el reino
abrazaba» (Mc 1O,13ss). Clara es la advertencia de que de los cielos». No cuesta imaginarse la reacción de
«si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de quienes escuchan esto: la sonrisa de sorna es inevita-
los cielos» (Mt 18,3). ¡Es un reino donde se festeja, lile: [publicanos y prostitutas gozarán de la vida eterna
como en unas bodas o un gran banquete! antes que los «hombres de la religión»!
Cuando se trata de vivir cabalmente su camino, Je- En la escena de la multiplicación de los panes
sús invitaba a ser inteligentes, no tontos: «Todo aquel (Mc 6,35-44; cf Me 8,1-9), la invitación de Jesús de
que escucha mis palabras y las pone en práctica es se- que sean los discípulos los que alimenten a la gente, y
mejante a un hombre que edificó su casa sobre la roca; la respuesta de estos, que apenas tienen para ellos mis-
cayó la lluvia, se precipitaron los torrentes, los vientos mos, tiene su lado humorístico. Los discipulos consta-
soplaron y se abatieron sobre aquella casa, pero no se taron que era tarde y arreciaba el hambre, pero no
derrumbó, porque estaba cimentada sobre la roca. Pero pensaban en compartir sus víveres, por lo que dijeron
todo el que escucha mis palabras y no las pone en a Jesús: «"Despídelos para que vayan a los campos y
práctica es semejante a un hombre que edificó su casa aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen qué
sobre arena; cayó la lluvia, se precipitaron los torren- comer". Pero él les dijo: "Dadles vosotros de comer".
tes, soplaron los vientos y sacudieron aquella casa, y Ellos le dijeron: "¿Quieres que vayamos y compremos
enseguida se derrumbó, y fue muy grande su ruina» pan por doscientos denarios y les demos de comer?" Él
(Mt 7,24-27 Q; d. también Lc 14,28-32). En su ver- les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis? [ld a ver!" Y al
sión, Mateo lo elaboró más para dramatizar la situa- saberlo, dijeron: "Cinco, y dos peces". Entonces les
ción: «Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron mandó que hicieran recostar a todos por grupos...»,
los vientos y embistieron contra aquella casa» (7,25). Jesús parece haber estado riéndose de ellos. Los in-
Jesús se reía de aquellos que creen que basta con tercambios no se corresponden, sino que pasan por la
pronunciar lindas palabras, pero no pasan a hacer la tangente. Era obvio que los discípulos no podrían ali-
voluntad del Padre. Caricaturizándolos, Mateo pre- mentar a tanta gente con los pocos víveres que tenían
sentó a Jesús advirtiendo que en el día del juicio le di- para ellos, pero ellos no entendieron que les estaba in-
rán: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y vitando a compartir sus propias provisiones: «¿Cuán-
en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre tos panes tenéis? Ild a verb, En pocas palabras, es una
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aún, Jesús parece divertirse con los escribas: «(¿Qué es
escena con un lado divertido -como los juegos al es- más fácil, decir a un paralítico "Tus pecados te son
condite y luego de magia-o La presentación narrativa perdonados" o decir "Levántate, toma tu camilla y
pone de relieve su humor y permite entender la escena anda"?» (v. 9). Obviamente, más fácil es decirle a al-
como invitación a la reflexión sobre la solidaridad hu- guien que sus pecados son perdonados. Pero, ¿qué
mana: despídelos para que se compren comida - dad- hace Jesús? [Cura al paralítico! Con lo que implícita-
les vosotros de comer - no tenemos - id a ver cuántos mente se estaba riendo de la religiosidad de esos auto-
panes tenéis - traedlos - y, [oh sorpresa!, dio de comer proclamados defensores de la «santidad de Dios». Aun
a unos cinco mil - y sobraron doce canastas. O sea, si la escena fuera legendaria, no deja de tener su toque
había más que suficiente... 19 humorístico.
Había que tener verdaderamente sentido del humor Cuando los fariseos criticaron a Jesús por no impedir
en aquella sociedad para sugerir que (cuando des una que sus discípulos recogieran espigas en sábado, no les
comida, no llames a tus amigos ni a tus hermanos ni a dio una respuesta directa, sino que, como tomándoles
tus parientes ni a vecinos ricos, no sea que ellos, a su el pelo por lo absurdo que le parecía la queja, les remi-
vez, te vuelvan a convidar, y tengas ya tu recompensa. tió a lo que la Escritura cuenta sobre David: ((¿Nunca
Cuando des un banquete, llama más bien a los pobres, habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad
a los mancos, a los cojos y a los ciegos; y serás di- y sintieron hambre él y los que con él estaban; cómo
choso, pues ellos no tienen con qué recompensarte» entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacer-
(Lc 14,12-14). Lucas puso a continuación un relato pa- dote, y comió los panes de la proposición, de los cua-
rabólico que lo ilustra: «Un hombre preparaba un gran les no es lícito comer sino a los sacerdotes, y los repar-
banquete y convidó a mucha gente...», Y es que más tió también entre sus compañeros?» (Mc 2,25s). Mateo,
fiesta hay cuando se hace con sentido de total gratui- por su parte, añadió: ((¿No habéis leído en la Ley cómo
dad que cuando se hace por interés, para luego ser re- en sábado los sacerdotes en el Templo profanan el sá-
compensado. Y la gratuidad brota del corazón opti- bado sin incurrir en culpa?» (12,5) -es que trabajaban
mista, sencillo, con sentido del humor. Así es la vida más que de costumbre ese día-o Parecida es la escena
en el reino de Dios (Lc 14,15). de la curación en sábado de aquel que sufría de hemi-
La escena del paralítico que es bajado desde el techo plejia [smano seca»): (¿Quién de vosotros, si se le cae
por cuatro personas no deja de ser cómica (Mc 2,1-12). un buey a un pozo en día sábado, no lo saca en se-
¡Hay que imaginar haciendo un hueco en el techo y guida?» (Lc 14,5).
desde allí descender a un paralítico en su camilla! Más Ante la protesta del jefe de la sinagoga por haber
curado a una mujer encorvada en día sábado, Jesús, en
19 Las cifras son, obviamente, simbólicas. Con cinco panes alimenta a
son sarcástico, apunta al hecho de que desatan a los
cinco mil personas, lo que en nuestro lenguaje equivale a decir "mucha animales, aunque sea sábado, para llevarlos a beber, y
gente" (miles cifra simbólicapara expresar «una gran cantidad»;cf. 2 Pe 3,B; añade: «[Hípócritasl ¿no había que hacer igual con
Ap 7,4ss; 20,25S). Igual la cifra doce, que denota perfección.aquí alude a
la Iglesia (de doce apóstoles, reemplazando ahora a los doce hijos de esta hija de Abrahán [de la fe] a la que Satanás tenía
Jacob, o sea, a Israel, la que goza del alimento de Dios -el del éxodo-, atada desde hace dieciocho años, aunque fuera en sá-
dado ahora por Jesús).
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bado?» (Lc 13,15s) ¿No sería una risotada la reacción otra-, que los puso en ridículo: «¿De quién es esta ima-
del auditorio al escuchar tan ingeniosa réplica de Je- gen y la ínscripción?», La respuesta era obvia. La sen-
sús? No en vano antepone a la réplica de Jesús la ex- tencia de Jesús fue con sorna: «Lo del César, devolvéd-
presión «[hipócritasl» 20. selo al César, pero 10 que es de Dios, dádselo a Dios».
Un día, los discípulos discutían entre sí como niños Le ha dado la vuelta a la tortilla: los que querían atra-
sobre quién era el más importante. Al preguntarles Je- parlo son los atrapados. No se dejó llevar a una res-
sús sobre qué discutían, como si su disparate hubiera puesta reducida a sí o no (que lo mostraría como
sido descubierto, simplemente se callaron (Mc 9,33s). amigo o enemigo del César). Con su respuesta se ha
Como el papá que se entera de la travesura, los llamó y reído de ellos, de su pretendida astucia «para hacerlo
les dio una lección sobre la humildad (vv. 35s). Es en caen) -esto se aprecia más aún cuando se observa que
esa clave socarrona en la que hay que leer esta perí- la pregunta era para hacerlo caer en su trampa y así
copa, si se quiere llegar al fondo de su mensaje -que poder llevarlo preso y ser juzgarlo (v. 13; Le 20,20)-.
será más directo y abierto en Mc 10,35-45-. Otro tanto hay que decir sobre aquella ocasión en la
En cierta ocasión acusaron a Jesús de hacer exorcis- cual los saduceos le preguntaron por la resurrección de
mos porque, decían, estaba confabulado con Belcebú, los muertos (Me 12,18-27). Estos no creían en la resu-
a lo que replicó: «Si yo echo fuera los demonios con el rrección, y por lo mismo hacían mofa de esa creencia:
poder de Belcebú, vuestros hijos, ¿con el poder de «Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de al-
quién los echan?» (Le 11,19 Q). Jesús se ha reído de su guno muere y deja esposa, pero no deja hijos, su her-
lógica, y bien se reirían con él los que lo escuchasen. mano debe casarse con ella para dar descendencia a su
Cuando le preguntaron a Jesús si es lícito pagar el hermano. Hubo siete hermanos: el primero tomó es-
impuesto al César, su reacción estuvo acompañada de posa, y murió sin dejar descendencia. Entonces el se-
sentido de humor [Me 12,13-17). Para empezar, en lu- gundo se casó con ella, pero él también murió sin de-
gar de dar una respuesta les pidió una moneda, cosa jar descendencia. Lo mismo pasó con el tercero, y con
que le proporcionaron; ya aquí juega, pues supuesta- los siete: ninguno dejó descendencia. Finalmente, mu-
mente los fariseos no deberían cargar con monedas rió también la mujer. En la resurrección, cuando resu-
extranjeras, y menos con efigies grabadas. Les hizo citen, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete
una pregunta retórica -responde a una pregunta con la tuvieron por mujer?». La respuesta de Jesús siguió
esa corriente da darle la vuelta a la argumentación:
«Vosotros ignoráis las Escrituras y el poder de Dios,
20 El vocablo «hipócrita» o «hipocresía» no tenía antaño el sentido des-
pectivo que le damos hoy de fingimiento, doblez, con un matiz de falsedad
porque cuando resuciten los muertos, ni se casarán ni
o mentira. Denotaba el comportamiento propio de artistas en escena; en se darán en casamiento, sino que serán como los ánge-
el mundo griego es un vocablo propio del mundo del teatro. Para judíos, les que están en los cielos». Yañadió que «Dios lo es de
hanef designaba la conducta propia de malvados e impios, que con la boca los vivos, no de los muertos», y para sustentarlo remi-
alaban a Dios mientras su corazón está lejos de él (Sal 12,3; Is 29,13). En
los evangelios (tiempo posterior a Jesús), aplicado a los fariseos y maestros tió al referente esencial de los saduceos, el Pentateuco:
de la Ley, se fue deslizando el matiz de fingimiento, tomado del sentido «¿No habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló
griego del teatro, pero con la connotación de falsedad, doblez. Dios en la zarza, diciendo: "Yo soy el Dios de Abrahán,
32 33
el Dios de lsaac y el Dios de Jacob»?». En su versión, comparó con el Bautista, conocido por su ascetismo,
Mateo añadió al final el comentario: «Los fariseos se que (<TIa comía pan ni bebía vino». Ya antes, apun-
enteraron de que había tapado la boca a los saduceos>. tando a sus discípulos, se lo criticaron: «¿Por qué
(22,34). mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los
La entrada de Jesús en Jerusalén montado en un bo- fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?» (Mc 2,18)
rrico en lugar de un caballo, tal como está narrada en -se sobreentiende que los discípulos siguen el ejemplo
los evangelios, tiene ribetes de leyenda, pues ha sido del maestro-o En la versión de Lucas, el reproche es
elaborada y exagerada para resaltar la importancia de más explícito: «Tus discípulos se lo pasan comiendo y
la entrada como mesías a la capital de su pueblo. Lo bebiendo» (5,33). Los hombres de la Ley (fariseos, es-
probablemente histórico fue mucho más sencillo, sin cribas y afines) concebían la relación con Dios en tér-
aspavientos ni como una grandiosa apoteosis -que, de minos de sacrificios y ayunos, no así Jesús. ¿Qué cara
haber sido así, sin duda le hubiera costado el arresto pondría un grupo de amigos si, en plena celebración
por parte de los romanos por su aire revoltoso-o Lo no- de una boda, un amigo austero y adusto objeta que
torio en los relatos es el contraste entre el animal que por qué no ayunan en lugar de festejar? Y si uno le
monta, un humilde borrico, y la grandiosidad de la re- responde: ((¿Acaso deben ayunar los invitados a la
cepción por parte del pueblo, contrastes con sabor lú- boda mientras el novio está con ellos?», y se enteran
dico. La algarabía es evidente, y Jesús la aprobaba. que quien así replicó no era otro que el propio novio,
Después de volcar mesas en el Templo, las autorida- ¿cómo lo tomarían los amigos del novio? Segura-
des religiosas le preguntaron a Jesús con qué autoridad mente se matarían de risa. Pues así respondió Jesús a
había hecho eso (Mc 11,27-33). Él les entró por la tan- los fariseos.
gente: «Os vaya hacer una pregunta solamente. Si me A sus discípulos les dejó arrancar espigas en sábado
respondéis os diré con qué autoridad hago todo eso: el para satisfacer su hambre, y ante la critica de los fari-
bautismo de Juan, ¿era del cielo o era de los hom- seos los defendió (Mc 2,23ss). No solo eso, sino que
bres?». Puesto que cualquier respuesta los comprome- para sus discípulos declaró que no tienen por qué ayu-
tería, respondieron: «No lo sabemos». ¿Cuál habría sido nar como hacen los discípulos del Bautista y los fari-
la reacción del pueblo que oyese este intercambio, so- seos 21. ¿La razón? «El novio [Jesús] está con ellos»
bre todo la respuesta de Jesús: «Pues yo tampoco os (Mc 2,19). El ayuno se asociaba con la penitencia y el
diré con qué autoridad hago esas cosas»? Dado su giro duelo. Y, por si fuera poco, en ese espíritu festivo aña-
socarrón, seguramente reaccionaría con hilaridad. dió: «Nadie echa vino nuevo en pellejos viejos, por-
que, si lo hace, el vino reventará los pellejos y se echa-
rán a perder el vino y los pellejos>. (v. 22 par.). A lo que
El carácter de Jesús: ¿ascético o alegre?
Lucas añadió en su versión: «Nadie después de beber
Nada indica que Jesús fuera un hombre ascético. De
21 Eso no significa que se criticara el ayuno por principio. Mt 4,2 pre-
hecho se lo criticaron; no solo no ayunaba, sino que
senta a Jesús haciendo ayuno durante su retiro en el desierto (episodio
fue tildado de (comilón y borracho» (Lc 7,34 Q). Se le que es un mídrás, no historia).
34 35
el vino añejo quiere del nuevo, porque dice: "El añejo Salomón con toda su gloria se vistió como uno de
es el mejor"» (5,39). Hablar de vino nos trae a la me- ellos. Y si a la hierba, que hoy está en el campo y ma-
moria el relato de las bodas de Caná, donde la contri- ñana se echa al horno, Dios la viste así, ¿cuánto más
bución de Jesús no es otra que la de animar la fiesta: hará por vosotros, hombres de poca fe? Por lo tanto,
proporciona nada menos que seis tinajas enormes lle- no andéis preocupados diciendo: "¿Qué comeremos, o
nas de vino hasta el borde (nmos 450 litros!). A todo qué beberemos, o con qué nos vestiremos?", porque
esto podemos añadir las parábolas basadas en fiestas todas estas cosas las buscan las gentes. Pero vuestro
y bodas. A los discípulos les aseguró en el curso de la Padre ya sabe que tenéis necesidad de ellas. Buscad,
última cena que celebró con ellos que «no volveré a be- más bien, el reino de Dios, y todas estas cosas se os
ber del fruto de la vid hasta el día en que lo beba con darán por añadidura» (Lc 12,22-31 Q). Lo que se re-
vosotros de nuevo en el reino de mi Padre» (Mt 26,29). sume con la sentencia sapiencial: «No os angustiéis
Jesús no era un estoico. Invitaba a alegrarse, a cele- por el día de mañana, porque el día de mañana traerá
brar; los sentimientos cuentan para él, no son indife- su propia preocupación. Basta a cada día su propio
rentes ni deben ser anulados. mal» (Mt 6,34).
Contribuye a ese espíritu de alegría y felicidad el he- Jesús se reía de las prioridades fijadas por el mundo
cho de sentirse liberado del «yugo de la Ley», saber que materialista y consumista, e invitaba a todos a hacer
«el sábado fue hecho para el hombre, no el hombre igual. Porque, «¿de qué le sirve al hombre ganar el
para el sábado» (Mc 2,27) -siendo el «sábado» repre- mundo entero si él mismo se pierde?» (Mc 8,36). Es la
sentativo del sistema legalista judío-o Alegria y liber- invitación más clara a vivir libres de las angustias
tad van de la mano. Para Jesús eran más importantes materiales que impiden respirar con paz y alegría. Es
las personas que la Ley tomo tal. Por lo mismo ha- la respuesta a la enfermedad más extendida hoy en
blaba de Dios como Padre, abbá, no como trascen- Occidente: el estrés. El buen humor supone tranquili-
dente, soberano, omnipotente, altísimo. dad, serenidad. Es una invitación a vivir humana-
La excesiva preocupación por el futuro mata la ale- mente, no como títeres o robots -hoy particularmente
gría del presente. De ahí las sabias advertencias: «No evidente en el mundo de la economía neoliberal, que
andéis preocupados por vuestra vida, pensando qué reduce a las personas a piezas de una maquinaria fun-
comeréis; ni por vuestro cuerpo pensando con qué os cional y eficaz 22_. Eso se asegura en relación con la
vestiréis. ¿Acaso no es la vida más importante que la confianza en la Providencia divina, por lo mismo el
comida, y el cuerpo que el vestido? Fijaos en los estrés social, así como el materialismo y consumismo
cuervos: ni siembran, ni cosechan, ni acumulan en que están en su base, es una de las causas de las crisis
graneros, y [sin embargo] Dios los alimenta. ¿Acaso de fe (¡y psíquicas!), y, por cierto, del ateísmo (quizá
no valéis vosotros mucho más que los pájaros? ¿Y haya que hablar más bien de paganismo). Claro, no es
quién de vosotros podrá, a fuerza de preocuparse, que Dios mande pan cual maná del cielo para alímen-
añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por
qué os preocupáis? Fijaos en los lirios, cómo crecen: 22 Merece ser leído atentamente el libro de N. CHOMSKY, El beneficio es
no trabajan ni hilan y, sin embargo, os digo que ni lo que cuenta. Barcelona, 2000.

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tar a los hambrientos, sino que en Jesús invita a con- Jesús también exhortó a no estar excesivamente
fiar en que habrá hermanos que medien la bondad di- preocupados en lo que a la expansión del reino de
vina y les hagan sentir el realismo de aquello de «bien- Dios concierne, pues no todo depende de nosotros. Sin
aventurados los que tienen hambre y sed...» -que por un mínimo de sentido de humor no se entiende aque-
lo mismo los evangelios califican como «[hambre y lla comparación con la semilla que crece sola: «El
sed) de justicia»- Si hay justicia, no habrá hambre ni reino de Dios es como cuando un hombre echa semi-
sed, ni las angustias que ello genera. Un cristianismo lla en la tierra. Duerma o vele, de noche y de día, la
feliz es aquel donde la justicia reina y, como conse- semilla brota y crece sin que él sepa cómo, porque la
cuencia, la paz, el shalom de los hebreos. Esto lo po- tierra da por sí misma el fruto: primero hierba, luego es-
día decir alguien que vivía de esa confianza en la Pro- piga, después grano lleno en la espiga...» (Mc 4,26-29).
videncia. Por cierto, valga advertir que en ningún En la misma vena va la comparación con el grano de
momento se invita a estar de brazos cruzados ni a vi- mostaza (Mc 4,30ss). Jesús recomendó a sus discípu-
vir abandonados. La exhortación es a no vivir preocu- los que cuando salieran a predicar el reino, no lleva-
pados hasta el punto de la angustia. Comer y vestirse ran más de lo necesario y no se preocuparan por lo
son necesidades básicas para vivir, pero no deben que han de comer (Mc 6,7-9). Sus necesidades estarán
convertirse, como lo es para no pocos, en lo más im- cubiertas. Igualmente cuando los arresten, que no se
portante de todo -a menos que se esté en la miseria y preocupen por lo que han de decir en su defensa, pues
la vida esté en juego-o Recordemos el dicho de que el Espíritu se lo dirá (Lc 12, ns Q). El que no tenga
«hay que reírse de la vida, antes que la vida se ría de sentido del humor objetará que es irresponsable «dejar
uno» -(no se preocupen de mañana, que mañana se las cosas a la Providencia», y que hay que planificar
preocupará de sí mismo»- (Mt 6,34); vivan el hoya y tener estrategias con miras a resultados. Pero ese
fondo, sin dejar para mañana lo que puedan vivir y no era el punto de vista de esas exhortaciones: Jesús no
hacer hoy. estaba invitando a dejar las cosas al azar y estar de
Jesús se reía de aquellos que, cual niños tontos, ha- brazos cruzados (d. Me 1,17; Le 10,2 Q), sino a no vi-
cen del comer y vestirse la razón de ser de sus vidas: vir tontamente sobrepreocupados con lo que haya que
¿acaso no valen la vida y el cuerpo más que el ali- hacer o decir con miras a resultados palpables, al
mento y la ropa? (Le 12,23 Q). ¡Qué simpático! Vale- éxito, como si todo dependiera exclusiva y absoluta-
mos más que los pajaritos del cielo y que los lirios del mente de nosotros. Si de algo se reía Jesús era de lo
campo, con los cuales somos comparados. No deja de que llamamos éxito, en sus múltiples manifestaciones
tener humor hablar de los pajaritos como si fueran (prosperidad, resultados, prestigio, posicionamientos).
personas al aplicarles la siembra, la cosecha, la pose- En la parábola del sembrador es interesante observar
sión de bodegas y graneros, y hablar de los lirios en que Jesús pone el acento en el trigo, mientras que
términos de hilar y tejer, como si fueran mujeres. Solo otros lo ponen más bien en la cizaña. Además, hace la
el que carece de sentido del humor lo tomará literal- observación con serenidad, sin excitarse, invitando
mente y objetará que incluso los pajaritos se mueren más bien a la calma. Es como aquel sembrador que
de hambre. «duerme tranquilo» sabedor de que el crecimiento si-

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gue su ritmo natural (Mc 4,27). La serenidad es uno de
dencia divina con un lenguaje más directo, pero prefi-
los rasgos del buen humor, de la visión positiva y es-
rió hacer uso del humor para poner en ridículo lo con-
peranzadora de la vida. trario: valéis más que los pajaritos, y hasta los cabellos
En relación con la expectativa apocalíptica del fin los tiene contabilizados Dios. Es fundamental vivir en
del mundo, Jesús invitaba a no vivir angustiados. calma, con sosiego. Es una visión optimista de la vida.
Rehusaba entrar en especulaciones y tremendismos. A fin de cuentas, los que puedan matar el cuerpo no
Nadie sabe cuándo será, excepto Dios (Mc 13,32.33-36). pueden hacer más, pero tontamente creen que así aca-
En cuanto a la vida futura, siempre se mostró opti- ban con uno, cuando la vida es mucho más que la
mista, reafirmando además la resurrección-en con- existencia corporal.
traste con los saduceos-, que, sin embargo, no será de Los evangelios presentan a un Jesús «distendido»,
la manera en que nos imaginamos: «Serán como ánge- no sobrepreocupado. A pesar de la tormenta y las
les» (Lc 20,27-38 Q). La idea misma de que ángeles pu- olas que azotaban el bote cuando cruzaban el lago,
diesen casarse es un comentario ocurrente que pro- se quedó dormido en la popa, con la conciencia tran-
voca una sonrisa. quila y sin temores. En otra ocasión alabó a María, la
En la misma vena Jesús invitó a sus allegados a no hermana de Marta, por preferir estar escuchándolo
vivir temiendo que los pudieran matar: «Os digo, ami- en lugar de preocuparse por la merienda, como su
gos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, pero hermana: «Marta, Marta, estás preocupada y agitada
después nada más pueden hacer. Temed más bien al por muchas cosas, pero una sola es necesaria. María
que, después de haber quitado la vida, tiene poder de ha elegido la mejor parte» (Lc 1O,41s). Reales o legen-
echar en el infierno 23. Sí, os digo, temed a este. darios, estos episodios revelan un Jesús calmado. Por
¿Acaso no se venden cinco pajaritos por dos cuartos? lo mismo, sus discusiones no eran acaloradas ni fa-
Con todo, ni uno de ellos está olvidado por Dios. náticas, sino serenas y lúcidas. Pero hay dos actitu-
Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos des que, según lo pintan los evangelistas, provoca-
contados -observación ocurrente esta última-o No te- ban una reacción áspera: la soberbiá y la hipocresía.
máis, pues; vosotros valéis más que muchos pajaritos» A ello suele responder con ironía, si no sarcasmo,
(Lc 12,4-7 Q). Jesús pudo haber hablado de la Provi- que es una forma de humor. Esto lo proyecta sobre
todo Mateo, por su propia experiencia de rechazo y
hostilidad por parte del judaísmo. Jesús también apa-
23 En su versión, Mateo habla de «matar el alma» (10,28). No hay que

entenderlo en sentido platónico (cuerpo-alma), sino semítico, como el


rece combativo cuando se trataba de defender a los
resto del evangelio según Mateo: corresponde al sentido y valor de la pobres.
vida. Por lo mismo añade: «Temed al que pueda llevar a perdición cuerpo El humor está relacionado con la humildad y el
y alma», o sea, la persona como tal en su valía. A pesar de ser más bien amor. y Jesús fue humilde, sencillo, asequible. El hu-
griego en su mentalidad, Lucas escribió: .... echar al infierno (gehenna)>>.
Cf en ese sentido Mc 8,36; Mt 16,26: .¿De qué le vale al hombre ganar el mor es propio del que sabe sonreír ante las limitacio-
mundo entero si pierde su alma?»; no habla de infierno o muerte, sino del nes y deficiencias humanas, incluso se ríe de las torpe-
sentido de la existencia, se pierde «a sí mismo», diríamos hoy, como dice zas. La persona humilde y sencilla, por lo mismo,
literalmente Lucas en su versión (9,25).
disfruta de las pequeñeces de la vida, de las flores del
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campo, de los pajarillos que revolotean, del juego de fermedades, las guerras, el hambre, las injusticias, la
los niños. muerte... Ante ellas no cabe más que la solidaridad
El humor es fruto del amor. Siendo el humor una ac- con el sufriente; eficazmente solidarios, como lo fue
titud frente a la vida, es natural en aquellos que se Jesús.
desviven por los otros. Y Jesús vivió el amor de Dios
por las personas, lo proclamó, lo prodigó de modo ad-
mirable. El humor es uno de.los frutos que deberia ca- Humor en la manera de referirse a personas
racterizar al cristiano, ya que exterioriza su fe. Y es
que, permítaseme repetirlo, el que vive su cristianismo Jesús recurría ocasionalmente a metáforas como una
como lo que debe ser, como seguimiento de Jesús, no suerte de caricaturas que apelan al sentido del humor,
vive del miedo y de la angustia, sino de la confianza pero no en son de burla, sino para invitar a la refle-
y la paz. Su mirada no está fijada en la muerte, sino en xión. Hoy lo usan con frecuencia los medios de comu-
la vida -pues Jesús vino para que tengamos vida, y la nicación para retratar en pocas líneas una realidad que
tengamos en abundancia-o No vive sobrepreocupado cuesta aceptarla como seria. Los encuentros de Jesús
por el futuro sino confiado en la Providencia. con los fariseos a menudo van acompañados de ese
Jesús era una persona profundamente confiada en humor suyo, hasta de socarronería, cuando la actitud
Dios, su Padre, yen sus designios. Era notoriamente li- es incisiva. En eso se asemeja mucho a los profetas de
bre de angustias y temores, de constreñimientos reli- antaño.
giosos y preocupaciones mundanas. Una persona así De Juan Bautista dijo Jesús: «¿Qué salisteis a ver en
es optimista, alegre, hasta humorística. En una persona el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿O qué
así aflora la insistencia en la centralidad del amor salisteis a ver? ¿A un hombre vestido lujosamente?
como norma fundamental de conducta: es el manda- Los que tienen vestiduras finas están en los palacios de
miento primero y más importante, que resume toda la los reyes. Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿A un pro-
Ley y los profetas. De una persona así brota la insis- feta? Sí, os digo, y más que profeta» (Lc 7,24-26 Q).
tencia en la humildad y la disponibilidad a servir y Las comparaciones son sin duda ocurrentes, pero tam-
perdonar. Y es que una persona es así porque valora lo bién elocuentes, a la vez que provocan una sonrisa de
humano por encima de todo, al hombre por encima del aprobación por parte de la gente sencilla, pues era sa-
«sábado» 24. bido que Juan no era un aristócrata. El Bautista no era
Lo que indudablemente no es jocoso son las mal- un tarambana común y silvestre (euna caña agitada
dades que se cometen y las penurias de la vida, las por el vientos), ni de los que van «vestidos con ropas
necesidades elementales no cubiertas (salud, alimen- finas» (lestes no andan en los desiertos!). t.Iuan era
tación, techo). Uno no puede reírse frente a las en- precisamente un crítico de estos! Como los profetas de
antaño, Juan no era de los que encajan en esquemas
tradicionales; tenía algo de estrafalario, yeso tiene un
24 Lo que hoy llamamos «humanidad», en los evangelios se expresa
ribete de caricaturesco que las comparaciones ponen
por el vocablo «vida», que no es simplemente existencia. Aquí tendríamos
que detenemos en el sentido de la vida en los escritos bíblicos.
de relieve.

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Aparte de la connotación teológica añadida en Según Mateo, Jesús se reía de la piedad farisea: al dar
Mt 16,18 al sobrenombre dado a Simón, kefa, piedra limosnas van «tocando la trompeta», al orar lo hacen
grande redonda, petrós en griego (Jn 1,42; Mt 4,18) 25, públicamente «erguidos en las esquinas de las plazas
este no deja de tener su lado gracioso, pues no solo para ser vistos de todos», y al ayunar «desfiguran su
evoca algo masivo, corpulento, sino que connota soli- rostro para que los vean que ayunan» (6,2.5.16). Se reía
dez, «testarudez». En otro momento, Pedro fue califi- también de las oraciones de los paganos, «que se figu-
cado de Satanás, porque reprendió a Jesús a raíz del ran que por su palabrería serán escuchados» (Mt 6,7).
primer anuncio de la pasión (Mc 8,33 par.). Como un Son caricaturas, ciertamente, pero no por eso caren-
niño caprichoso, no quería oír hablar de un posible fin tes de humor. Lo mismo se descubre en la parábola
trágico del mesías. ¡Hay que imaginar la reacción de del fariseo y el publicano en el Templo, el uno parado
los discípulos ante tal calificativo! Y a los hermanos delante haciendo alarde de su celo por la Ley, el otro
Santiago y Juan les puso Jesús por sobrenombre boa- al fondo, abatido, pidiendo compasión (Lc 18,9-14).
nerges, «hijos del trueno», probablemente por su carác- El centro de atención es el publicano, el que, cabiz-
ter fogoso (Mc 3,17). bajo, se golpeaba el pecho diciendo: "[Oh Dios! Ten
Cualquiera que no simpatizara con los escribas y fari- misericordia de mí, que soy un pecador», en contraste
seos y que oyera referirse a ellos como «guías ciegos que con el fariseo, que se jactaba: «Te doy gracias, oh Dios,
cuelan el mosquito y se tragan el camello» (Mt 23,24), porque no soy como los demás hombres: ladrones, in-
«sepulcros blanqueados que por fuera parecen hermo- justos, adúlteros, ni tampoco como ese publicano;
sos, pero por dentro están llenos de huesos e inmundi- ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas
cia» (23,27), no podria evitar al menos la sonrisa soca- las cosas que poseo». Podemos traer a la memoria la
parábola del «buen samaritano» (Lc 10,30-35), donde el
rrona. Jesús calificó a los fariseos de «ciegos, guías de
centro de atención es el malherido. La descripción de
ciegos», que conducen a caer en el hoyo (Lc 6,39 Q)¿Po-
los maestros de la Ley (escribas) en Me 12,38-40 tiene
demos imaginar la escena de un ciego con ínfulas de sa-
un sabor burlón: «Gustan pasearse con amplias vesti-
bihondo guiando a otro y cayendo ambos en un hoyo?
duras, acaparar los saludos en las plazas, ocupar los
Según Lucas, Jesús comparó a los escribas con «los se-
primeros asientos en las sinagogas y los primeros
pulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres
puestos en los banquetes, y devoran las casas de las
sin saberlo» (11,44). En su versión, Mateo los comparó
viudas mientras fingen entregarse a largos rezos». El
con «sepulcros blanqueados», hermosos por fuera, pero
conjunto resulta divertido, como una obra de teatro.
llenos de huesos e inmundicias por dentro (23,27). Sea
Si bien algunas de esas afirmaciones se deben a la
como fuere, Jesús se reía de su preocupación por las
tradición posterior a Jesús, de corte antijudío, es muy
apariencias, por 10 exterior y visible (Lc 11,39s Q).
probable que en sustancia él mismo viera como gra-
ciosa esa piedad legalista. Es un hecho que Jesús no se
25 P. LAMPE, «Das Spiel mit dem Petrus-Namen - Mt 16,18», en New interesó por ella, y que la criticó cuando era un obs-
Testament Studies 25 (1978), pp. 227-245; U. Luz, Das Evangelium nach
táculo para anteponer a la persona en sus necesidades
Matthiius, Il, Zúrich, 1990, pp. 457s (ed. española: El evangelio según san
Mateo. Salamanca, 2001). (por ejemplo en relación con el sábado y la pureza

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ritual), e incluso la descalificó en nombre de Dios miedades que, sin embargo, terminaban siendo motivo
cuando era deshumanízadcra. En su lugar puso en el de desprecio y discriminación de personas.
centro el amor a las personas. Y el evangelista Juan Al hablar de los falsos profetas, Mateo presenta a
aclaró que ese mandato no es por otra razón «que mi Jesús advirtiendo que estos vendrán (disfrazados
gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo» como ovejas siendo lobos rapaces», y da como regla
(15,11). y ese gozo, en el fondo, se experimenta para reconocerlos sus frutos. En esto también recurre
cuando se es libre de las ataduras dellegalismo:"Car- a la imaginación, que provoca una sonrisa a gente del
gad con mi yugo y aprended de mí... porque mi yugo campo: «¿Acaso se recogen uvas de los espinos o hi-
es llevadero y mi carga ligera» (Mt 11,29s). Por lo gos de los abrojos?» (Mt 7,15-20). No habla en len-
mismo, Pablo, más tarde, defenderá con vigor, espe- guaje directo severo, sino con un toque de humor,
cialmente en su carta a los Gálatas, la libertad que como con sorna.
viene de la fe, libertad de la Ley: por la «inserción» en En su intercambio con la mujer siro fenicia que le pe-
Cristo (fe) ya no somos esclavos, sino, como él,hijos día sanar a su hija, Jesús trató a los paganos de «perrí-
(Gál 4,6s) 26. tos»: «Jesús le dijo: "Deja primero que se sacien los hi-
Cuando algunos fariseos criticaban a los discípulos jos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y
por no lavarse las manos antes de comer, Jesús se reía echarlo a los perritos': Respondió ella y le dijo: "Si, Se-
de su celo por las leyes de pureza ritual: «Nada hay ñor; pero aun los perritos, debajo de la mesa, comen
fuera del hombre que, entrando en él, pueda contami- de las migajas de los hijos"» (Mc 7,27s). Fue el sentido
narle; lo que sale del hombre, eso es lo que contamina» del humor de la mujer, que Jesús supo apreciar, el que
(Mc 7,15). En Mateo se añade el comentario: «Todo lo le valió la curación de su hija. En otra ocasión había
que entra en la boca pasa al vientre y luego se echa al advertido: «No deis lo santo a los perros, ni echéis sus
excusado» (15,17). No hay rubor alguno en hablar así perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con SUs pa-
de claro y directamente. Podemos imaginarnos la son- tas y luego se vuelvan para destrozaros a mordis-
risa de aprobación que provocaría en los «impuros» al cos» (Mt 7,6). «Perros» es una metáfora para referirse a
oír tal sentencia. Lo que (sale del hombre» y que real- los paganos y pecadores, y «cerdos» para referirse a los
impuros e indignos. A primera vista, la advertencia
mente contamina son <das malas intenciones, asesina-
parece absurda, pues a nadie se le ocurre arrojar algo
tos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimo-
tan valioso como perlas a cerdos (cf. Mt 13,45s); Esta
nios, injurias». Las leyes religiosas de pureza desviaban
sentencia probablemente no se remonte a Jesús mismo;
la atención de lo central, y en última instancia eran ni-
se refiere aquí a las enseñanzas de Jesús o al evangelio
como tal. Otro contraste igualmente desconcertante,
26 Aquí tendríamos que detenemos en la libertad propía del cristiano, con un claro aire jocoso, se encuentra poco después:
asunto que dejamos para otra ocasión. Cf, F. PASTOR RAMos, La libertad en «(¿Quién de entre vosotros a quien su hijo le pida pan le
la carta a los Gálatas. Valencia, 197'7; J. BUCKEL, Free to Love. Paul's De-
fense ofChristian Liberty in Galatiar¡s. Lovaina, 1993; B. HÁRING, The Li- dará una piedra, o si le pide pescado le dará una ser-
berty of the Children ofGod. Nueva York, 1966; J. COMBLIN, Voca~ao para piente?» (Mt 7,9s Q). Lo mínimo que todas esas compa-
a liberdade. Sao Paulo, 1998. raciones provocan es una sonrisa por lo ocurrentes que
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son, con sabor picaresco, pues describen comporta- mía ni bebía, y decís: "Tiene un demonio". He venido
mientos absurdos que parecen tomados de un libro de el Hijo del hombre [yo], que come y bebe, y decís:
chistes. "Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de pu-
Advertido por los fariseos de que Herodes quiere ma- blicanos y pecadores"» (Lc 7,31-34 Q). El tono soca-
tarlo, en lugar de huir, como le aconsejaban, Jesús re- rrón es evidente.
plicó con burla llamando a Herodes «zorro» (Lc 13,32), No pocas metáforas e imágenes son ocurrentes, y
que equivalía a nuestro «Don Nadie, tonto» -no sagaz o algunas muestran un filón humorístico. «Haceos ami-
astuto, de lo cual es imagen la serpiente (cf. Mt 10,16)-. gos con el injusto Mammón [riquezas], para que
Ignora la amenaza de muerte declarando además que cuando llegue a faltar os reciban en las eternas mora-.
seguirá en su misión liberadora «hoy y mañana». Hero- das» [Le 16,9). Notemos que se refiere al dinero mal
des nada tiene que decir sobre su eventual muerte, sino adquirido, producto de injusticias, como si fuera un
Dios. ¡Herodes no es nadie! individuo o un grupo de personas, y además se vuelve
La sorna también se manifiesta en la recomendación irónico cuando los ubica en «las eternas moradas».
que Jesús dio a los discípulos de sacudirse el polvo de Esta sentencia viene a continuación de la parábola del
los pies de las ciudades que no los acogieran (Me 6,11). administrador deshonesto, narrada con fino humor:
Lucas es más elocuente: «Decid: "Hasta el polvo de su «Había un hombre rico que tenía un administrador, y
ciudad que se nos pegó a los pies lo sacudimos sobre este fue acusado ante él como derrochador de sus bie-
vosotros"» (10,11). Es un gesto de claro tono desprecia- nes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué estoy oyendo
tivo, pero, visto desde el lado de los discípulos, equi- decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque
vale a decirles que «no se hagan bolas sobre eso y tiren ya no podrás seguir más en el cargo". Entonces el ad-
para adelante», por eso se advierte a continuación que ministrador se dijo a sí mismo: "¿Qué haré?, porque
Dios se encargará dejuzgar a esos pueblos. mi amo me va a quitar la administración. Para cavar
En cierta ocasión, Jesús advirtió a los discípulos: ya no tengo fuerzas; pedir limosna me da vergüenza.
«Cuidaos de la levadura de los fariseos (y saduceos)» Ya sé lo que haré para que, cuando quede destituido
(Me 8,15), pero ellos no entendieron el sentido de lo de la administración, las gentes me reciban en sus ca-
dicho, porque pensaban en la falta de pan (vv. 14.16s). sas", Y llamando a cada uno de los deudores de su se-
Estaba jugando con un sentido connotativo, no deno- ñor, dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?" Este
tativo, de «levadura», pero ellos no lo captaron. Mateo dijo: "Cien barriles de aceite". Le dijo: "Toma tu re-
aclarará en su versión que se refería a las enseñanzas cibo, siéntate y escribe en seguida que son cincuenta".
de los fariseos y saduceos (16,12). Después preguntó a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Este
En otra ocasión, Jesús dijo de sus compatriotas que contestó: "Cien medidas de trigo". Él le dijo: "Toma tu
no lo escuchaban que «se parecen a los chiquillos recibo y escribe que son ochenta". Y alabó el amo al
que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros administrador malo por haber obrado tan sagazmente,
diciendo: "Os hemos tocado la flauta y no habáis bai- porque los hijos de este mundo son más sagaces en el
lado, os hemos entonado cantos de lamentación y no trato con los suyos que los hijos de luz» (Le 16,1-8). El
habéis llorado". Porque vino Juan Bautista, que no co- asunto es que hay que usar la inteligencia para asegu-
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rarse estar en buenas relaciones con el señor. Si bien No deja de tener su lado jocoso llamar a los discípu-
la intención de Jesús era presentar al administrador los oligopistoi, «pequeñocreyentes» (Mt 6,30; 8,26;
como modelo de astucia, no de falta de honradez, el 14,31; 16,8). Jesús les advirtió de que deberían tener
que lo escucha queda inicialmente desconcertado, una fe al menos «como un grano de mostaza», capaz de
más aún cuando al final ese administrador es alabado srnover montañas» (Mt 17,20; 21,21). Contraste este que
por su señor y por Jesús mismo (v. 8). Obviamente, no tiene su ángulo gracioso: hay que imaginar decirle a
se puede asegurar la buena relación con Dios por me- una montaña, como si fuera un ser animado: «Pásate de
dios deshonestos. Nada indica que estaría en la mente aquí allá», y esperar además que lo haga. En su versión,
de Jesús recomendarlo. Lo humorístico de esta pará- Lucas lo ilustró con mayor sentido del humor: si tuvie-
bola está en el juego entre la astucia recurriendo a ar- rais fe «podríais decir a este sicómoro: "Arráncate y
timañas deshonestas (provechosas para ambos, el ad- plántate en el mar"» (17,6). Literalmente un absurdo.
ministrador y el señor) para asegurarse su futuro, y la Suena a tomadura de pelo. ¿Se puede imaginar un árbol
aprobación del señor. Nos recuerda la breve parábola «volando» y plantándose en el mar? ¡Hay que tener
del tesoro hallado en el campo, que quien lo halla lo imaginación y sentido del humor! El pensamiento es
esconde y, sin decir nada al dueño, le compra su profundo, pero la presentación es parabólica y a pri-
campo (Mt 13,44). Pero también aquella del juez in- mera vista provoca al menos una sonrisa. Lamentable-
justo (Le 18,2-5) y la invitación expresa a ser «astutos mente, los evangelios no mencionan reacción alguna.
como las serpientes» (Mt 10,16). Es una astucia que Obviamente se está hablando de la fe que es confianza
provoca una aprobatoria sonrisa. en Dios, no de una fe conceptual o doctrinaria, fe que se
Por cierto, algunas de estas expresiones pueden ha- puso a prueba de forma paradigmática con la tormenta
. berse originado en la tradición posterior a Jesús, como durante la travesía del lago de Galilea, en medio de la
cualquier exégeta sabe, especialmente aquellas con sa- cual Jesús simplemente seguía durmiendo (Mc 4,35-40).
bor agresivo hacia las autoridades judías. Pero en to- En cierta ocasión le anunciaron a Jesús: «Mira, tu
das se manifiesta, en mayor o menor grado, un sentido madre y tus hermanos están ahí fuera buscándote».
del humor que ha sido heredado. Cualquiera se alegra ante la visita de familiares queri-
dos. Pero la reacción que describe el evangelio es des-
concertante a primera vista: «¿Quién es mi madre y
Humor en el trato con personas quiénes son mis hermanos?». Y paseando la mirada
apuntó a los discípulos sentados allí, y dijo: «He aquí a
Además de ser un juego de palabras, invitar a los hu- mi madre ya mis hermanos» (Mc 3,32ss). Es un episo-
mildes pescadores de Galilea a ser «pescadores de hom- dio que ha dejado a más de uno perturbado. Si se toma
bres» es una expresión ocurrente, sazonada con humor en tono serio, la reacción de Jesús: «¿Quién es mi ma-
(Mt 4,19; Le 5,10). ¡Hay que imaginar tirando una red dre...?», se entiende como una actitud displicente hacia
para pescar hombres como si fueran peces! Nosotros, los suyos; al menos no muy afable. En la versión de
acostumbrados a su sentido metafórico, no captamos la Mateo es más chocante, pues se dice que «querían ha-
fuerza evocadora de la imagen para pescadores. blar con él» (12,46s). Pero si se lee con una pizca de
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humor, desde el lado del sentido de la aclaración: «He Me 9,33-36), podemos imaginar a los discípulos, esos
aquí a mi madre...», se entiende distinto: no es un des- hombres maduros, en seria discusión sobre quién tiene
precio hacia su familia, sino una relativización del mayor rango en el reino, y a Jesús responder seña-
sentido de parentesco desde la perspectiva de Dios lando a un niño para ser advertidos de que ese, el
-Jesús no habla a sus parientes, sino a su entorno in- niño, es el mayor de todos. No puede menos que pro-
mediato-o El parentesco definido por Jesús subraya el ducir como primera reacción hilaridad. Conocemos la
grado de amistad que siente por sus discípulos. Es un advertencia de que «quien no recibe el reino de Dios
vinculo tan amoroso y sensible como aquel que tiene como un niño no entrará en él» (Mc 10,15). Formar
con sus parientes de sangre, y produce la misma ale-
parte del reino, entendido aquí como la comunidad
gría y felicidad. En efecto, es así como lo explica el
cristiana 27, es solo posible si se asume la humanidad
evangelista al añadir: «El que hace la voluntad de
en su sencillez, en su capacidad de gratuidad, de feste-
Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre» -en
jar la vida, de confiar y amar sin doblez. La tradición
la versión de Mateo, Dios es calificado expresamente
añadió luego la aclaración de que (quien recibe a un
como «mi Padre», algo sorprendente, pues no suele ha-
niño como este, me recibe a mí» (Le 9,48 Q).
cerlo-. Y en ese sentido, que es el de su predicación del
reino, no hay privilegiados. Jesús parece haber apreciado las comparaciones
Algo parecido se observa en su trato con su madre contrapuestas: enseñorearse y servir, mirar la viga en
con ocasión de las bodas de Caná -que veremos más el ojo propio antes que la paja en el ajeno. A quien se
abajo-o La respuesta de Jesús allí también es descon- crea mejor que su prójimo le advierte: ((¿Por qué te po-
certante, dependiendo de con qué sentido de humor se nes a mirar la paja en el ojo de tu hermano, y no te fi-
lea. Si no se ve desde el lado festivo, no se compren- jas en la viga que tienes en el tuyo?» (Mt 7,3). Lo noto-
derá -jy estamos en unas bodasl-. Ambas escenas hay rio es que habla de paja y viga en el ojo, en lugar de
que leerlas en clave de humor para entenderlas. El hu- apelar a las imágenes más comunes que eran grano
mor nace del amor por la vida y la visión positiva de la de arena y mosquito, provenientes de realidades del
misma; brota del corazón, y con él se comprende, no ambiente. ¡Nunca se ha visto una viga en ojo de nadie!
con la fría razón. El humor, además, es espontáneo y Lo ocurrente de la comparación provoca risa -y un
no sigue una lógica racional. En efecto, la respuesta de restregar de ojos-o Nos recuerda la imagen del camello
Jesús en ambas escenas no es una que lógicamente se frente alojo de una aguja(Mc 10,25). Igual da a qué se
esperaría -es con humor-, por eso deja inicialmente refería con (aguja», pues el contraste es igual de im-
desconcertado, pero se comprende en el momento en pactante y socarrón: algo tan inmenso como un carne-
que se capta el sentido del humor, en este caso pro-
ducto del amor y la gran confianza que conlleva. El 27 Valga la llamada de atención al importante detalle de que el reino
humor lleva a reflexionar y apreciar aquello que es ob- de Dios es fundamentalmente la comunidad de discípulos de Jesús no
jeto del humor. <dos cielos», como es tan frecuente pensar. Cf N. PERRIN, Jesus and' the
La delicadeza de Jesús aparece en las comparaciones Lanquaqe oj tne Kingdom. Londres, 1976; B. J. MALINA, The Social Gos-
pelo]Jesus. The Kingdom o] God in Mediterranean Perspective. Minnea-
con los niños. Siguiendo la versión de Mateo (18,2s Q; polís, 2001.

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110 frente a algo tan pequeño como el agujero de una preeminencia del reino de Dios, sino. con una risotada?
aguja -además, hay que imaginar el cuadro de un ca- Además, j atreverse a afirmarlo estando nada menos
mello doblándose para tratar de pasar por el agu- que en el Templo! (v. 23). Como en tantas otras ocasio-
jero...- Por eso los discípulos aparecen desconcertados, nes, se ha reído de esos que se tienen por justos por
pues no han entendido el sentido del humor: «¿Quién antonomasia, anteponiendo a los que consideran las
podrá entonces salvarse?». Quien trate de determinar a criaturas más fuera de la ley, los cobradores de im-
qué podría referírse con «el ojo de la aguja» (por ejem- puestos y las prostitutas.
plo, que se refiriese a algún tipo de puerta estrecha), ha
perdido de vista el sentido de la sentencia y su tono pi-
cante: «Es más fácil que un camello pase por el ojo de El reino de Dios
una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios».
No es literal; se está riendo. No dice que sea imposible, Empecemos por aclarar que el tema central de la predi-
sino que es difícil, razón por la que añade al cuestío- cación de Jesús era lo que llamaba el «reino de Dios».
namiento de los discípulos la explicación de que do En nuestro lenguaje habría que traducirlo por el «reí-
que para los hombres es imposible, para Dios es posi- nado de Dios», pues ese es su sentido fundamental. El
ble». Él puede cambiar el corazón de un rico. En estas trasfondo es la expectativa de que Dios reinaría algún
perícopas es evidente la exageración, con su cuota de día sobre Israel, y mediante su mesías le liberaría de
buen humor, típica palestina. Y lo es con el fin de re- la opresión de los poderes extranjeros y le restauraría la
saltar el punto en cuestión. supuesta gloria del reino de David, reino de absoluta
En esa línea provoca sonrisa la observación de Ma- paz y prosperidad. Jesús, por su parte, no asumió de
teo de que los escribas y fariseos son «ciegos que con- modo directo (pero sí implícitamente) la dimensión po-
ducen a ciegos» (15,14), y su casuística es ridícula, lítica que era central en la expectativa de su pueblo.
pues lo que hacen es que (cuelan el mosquito y se tra- Ese reinado, como vemos, sería en un primer momento
gan el camello» (23,24) -el mosquito, un animal insig- una realidad sobre la tierra. Los evangelistas la enten-
nificante; el camello, uno gigantesco-o Podemos com- dieron extendiéndose más allá de la tierra, como se co-
pararlo con la manera de invitar a pensar que emplea noce ahora, al referirse al reino en su plenitud, es de-
Quino en sus tiras cómicas de Mafalda. Lo jocoso está cir, en (dos cielos» (5,12). Lo que Jesús predicaba e
precisamente en los contrastes que rompen cualquier invitaba a empezar a vivir era el reinado de Dios en un
esquema natural. (ya pero todavía no», es decir, unos inicios cuya pleni-
Estando en el Templo, Jesús advirtió a los sacerdotes tud se daría posteriormente. Un cuadro de esa plenitud
y ancianos allí presentes, que cuestionaban su autori- está pintado al final del Apocalipsis: «cielos nuevos y
dad: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas tierra nueva».
entrarán antes que vosotros en el reino de Dios ...» Lo que Jesús entendía por «reino de Dios» lo daba a
(Mt 21,31s). ¿Cómo habría reaccionado el auditorio conocer al poner en su predicación como prioridad el
sencillo al ver la cara de asombro o de espanto de los amor irrestricto e incondicional, el perdón y la aco-
sacerdotes y ancianos, que se creían merecedores por gida, especialmente de los pobres. También lo daba a
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tativas y visiones que conocemos como apocalíptica,
conocer por su praxis al compartir la mesa en nombre que eran parte del aire teológico de su tiempo. La ten-
de Dios con los considerados pecadores, para traerlos a sión que resulta de esas dos concepciones temporales,
él, al sanar de «lepra» a marginados para que puedan la que entiende el reino de Dios como una realidad ya
reintegrarse en su comunidad, al dar la vista a los cie- iniciada en el presente y la que lo ve como una reali-
gos... (cf. Mt 11,2-5). Ese reino de Dios debe empezar dad futura, es reconocida por los estudiosos. Sea como
a vivirse, según Jesús, como realidad ya presente en fuere, lo cierto es que, para Jesús, el reino era una rea-
la comunidad de discípulos. En otras palabras, es en la lidad intramundana, no de <dos cielos» 30. El reino de
comunidad donde debe vislumbrarse la presencia vívi- Dios no es sinónimo de «el cielo» donde habita Dios. Es
ficante del reinado de Dios, de forma concreta en la
un «ya pero todavía no»: empieza aquí y se realiza ple-
solidaridad, la justicia, la compasión, el perdón, la fra-
namente «allá» -pero empieza aquí-o
ternidad. La mayoría de los textos que hablan de «en-
El reino de Dios es comparado con un banquete
trar en el reino» se refieren a la comunidad donde lo
(Lc 14,16ss Q), que Mateo reformuló en términos de
del reino se vive, aquí y ahora 28.
unas bodas (Mt 22,1ss). La imagen de las bodas vuelve
Según Lucas, cuando los fariseos le preguntaron a
a aparecer en la parábola de das diez vírgenes»
Jesús cuándo llegaría el reino de Dios, respondió: «La
(Mt 25,1-13) Y en la sentencia que reza que <dos invi-
venida del reino de Dios no se producirá aparatosa-
tados a la boda no ayunan mientras el novio está con
mente, ni se dirá: "Vedlo aquí o allá", porque el reino
ellos» (Mc 2,19) 31 -sentencia que viene después de que
de Dios ya está entre vosotros» (17,20s). Como se anti-
Jesús compartiera mesa con pecadores y publicanos-.
cipa al inicio del evangelio según Marcos, Jesús pro-
Más escuetamente está dicho en Le 13,29: «Vendrán de
clamaba: «El tiempo se ha cumplido: el reino de Dios
oriente y occidente, del norte y del sur -alusión a la
está al alcance (engiken); convertíos y creed en (esta)
expansión del cristianismo- y se pondrán a la mesa en
buena nueva» (1,15). Para Jesús no era cuestión de fi-
el reino de Dios». La comparación del reino de Dios
jar cuándo y cómo vendrá el reino de Dios, sino más
con un «banquete de bodas (Mt añade: de su hijo]»
bien lo que es el reino; no era cuestión de especular
(Lc 14,16-24 Q) posiblemente tenga en el trasfondo las
sobre el reino de Dios, sino de tener parte en él. Cier-
múltiples cenas de Jesús, que para la comunidad cris-
tamente, en muchos pasajes el «reino» se refiere clara-
mente al futuro, pero en la tierra. En los pocos casos
en que la referencia es a «los cielos», es decir, a un JO • La expr~sión «reino de los cielos» es exclusiva de Mateo, y equivale

a. «remo de ~lOs». Escribiendo para una comunidad compuesta por crís-


reino fuera de la tierra, estos se deben a la teología tia.nos de ongen predominantemente judío, respetó la costumbre judía de
posterior (por ejemplo en Mc 14,25 y Mt 5,12)29. Es sa- eVIt?r usar el nombre de Dios, el cual es reemplazado por una expresión
bido que Jesús compartía en buena medida las expec- e~,U1valente, en este caso por «los cielos». Por influencia de la expre-
sion mateana, lamentablemente se entiende a menudo el reino de Dios
como equivalente a «los cielos>.
• 2B Cf. la nota anterior, y en especial J. M. CASTILLO, El reino de Dios,
JI Tengamos presente que no era raro referirse a la relación entre Judá

Bilbao, 2000, y R. D. KAYLÜR, Jesus the Prophet, His Vision oj the Kinq- y Díos por medía de la imagen de las nupcias; d. Ex 34,16; Dt 31,16;
dom on Earth, Louísville, 1994. ls 54,6; Jr 2,2, y especialmente Oseas.
29 H. GIESEN, Herrschaft Gottes - heute oder morgen? Regensburg, 1995.
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tiana evocan la cena eucarística 32. El Apocalipsis, pen-
sando en la realidad de la nueva Jerusalén de la que sivo y determinante: la conducta frente al prójimo ne-
gozarán los cristianos fieles al Cordero -que se da en cesitado. «Cuando tuve hambre me disteis de comer,
la tierra, no fuera de ella (d. Ap 21)-, hace también cuando tuve sed me disteis de beber; cuando era fo-
mención de «las bodas» del Cordero (19,7ss), donde el rastero me hospedasteis..... (vv, 35ss). No hay una sola
último cántico del Apocalipsis reza: «Alegrémonos y palabra sobre el cumplimiento de mandamientos ri-
regocijémonos y démosle gloria, porque ha llegado la tuales o religiosos como tales. El destino final no re-
boda del Cordero ...» (Ap 19,7). Ese «mundo nuevo» sulta de un balance comercial. Esto también lo ilustra
Juan lo pintó como una Jerusalén celestial, «ataviada la parábola del fariseo y el publicano en el Templo
como una esposa hermoseada para su esposo», llena de (Lc 18,10-14): Jesús sentencia que solamente el publí-
luz, vida, alegría, desterradas las tristezas, el llanto y cano sale justificado, es decir, santo ante los ojos de
las angustias (Ap 21). Dios, no así el fiel cumplidor de los mandatos rituales.
Pensando en la vida eterna, Jesús, en cierto modo, Estas escenas han sido narradas por la tradición cris-
se reía de la visión tradicional en términos de acumu- tiana; no sabemos si se remontan al propio Jesús. Sea
lar méritos. [Con Dios no se negocia! Lo fundamental como fuere, lo que es cierto es que el tono humorís-
es fe en él, y una vida consecuente con el mandato tico sobre el tema «méritos>. y la actitud «liberal»
fundamental del amor al prójimo. Eso lo destaca la frente a los legalismos tradicionales, en contraste con
parábola del dueño de la viña que a diferentes horas un esperado tono serio de un expositor moralizante,
invita a viñadores a trabajar para él, y al final del día se remonta a Jesús mismo. En este sentido valga re-
les paga a todos la misma suma, sin tener en cuenta cordar la cantidad de veces que en los evangelios se
las horas que hayan trabajado (Mt 20,1-15). Que ese refiere a niños o se relaciona con ellos 33.
es el punto lo revelan precisamente las reacciones de Para tener parte en el reino de Dios hay que ser sen-
los viñadores:«Estos últimos han trabajado una sola cillo como los niños. No en vano en repetidas ocasio-
hora y los has tratado igual que a nosotros, que he- nes Jesús advirtió al respecto: «El que no recibe el
mos soportado la carga y el calor del día », Estos se ha- reino de Dios como niño, no entrará en él», y los abra-
bían frotado las manos pensando que recibirían más. zaba porque «de los que son como estos es el reino de
Lo gracioso es que rompe los esquemas de las expec- Dios» (Mc 10,15s). Ser como niños no evocaba antaño
tativas naturales -como los chistes-, hasta el punto de ser ingenuo, inocente, confiado, ni evocaba ternura,
que algunos pensarían que es una «broma de mal sino sencillez y receptividad sin prejuicios. En aquella
gusto ••. Por otro lado, el cuadro del juicio final en Ma- sociedad, los niños eran una categoría de marginados;
teo 25 claramente se centra en un único criterio deci- eran insignificantes en una sociedad de adultos. Por
eso, en buena medida, hablar de niños era sinónimo
de pobres y de esclavos. Ser niño sugiere también la
J2 Cf M. DíAZ MATEOS, El sacramento del pan. Lima, 1995; Madrid,
1997; también, ID., «La esencia del cristianismo: comer juntos», en Revista
capacidad de tomar las cosas con espíritu festivo, no
Teológica Limense 31 (1997), pp. 231-254; Y E. LAVERDIERE, Comer en el
Reino de Días. Santander, 2002.
33 Me 9,36s; 10,13ss; Mt 18,2ss; 21,16; Le 10,21 Q; Jn 3,3ss.
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puritano. Para formar parte de la comunidad 3\ allí La risa es una expresión natural del sentido del humor.
donde el Padre reina, hay que tener espíritu de niño. Lo que Jesús advierte es que la risa superficial, la risa
Yeso lo comprende mejor la gente sencilla, abierta a la light de los ricos, satisfechos y repletos es para llorar,
gratuidad de la vida, dispuesta a dejarse sorprender: «Te pues no tiene el fondo y la seriedad del llanto de los
bendigo, Padre, porque has ocultado estas cosas a sa- pobres; es una risa hueca e irresponsable. Los ricos no
bios e inteligentes, y se las has revelado a los peque- han sabido tomar en serio a los pobres, los que ahora
ños» (Mt 11 ,25). Frente a los sabios, que se ríen de Jesús lloran. j Cuántas veces los ricos se ríen de los pobres,
cuando, por ejemplo, advierte que «el que quiera ser el del pueblo sencillo y sus costumbres, mirándolos por
mayor entre vosotros, sea vuestro servidor, y el quiera encima de los hombros con aires de superioridad, eso
ser el primero, que sea esclavo de todos» (Mc 10,43s), o si no con gestos de desprecio! Y es que no saben tomar
ante los que desprecian la «sabiduría» cristiana como las cosas en su justo valor desde la perspectiva de lo
necedad (cf. 1 Cor 1,18-25), la respuesta cristiana es fundamental de la vida, que era a lo que Jesús apun-
como aquella de «el que ríe último, ríe mejor». No en taba: «Buscad el reino de Dios, y todo lo demás se os
vano se advierte muchas veces en los evangelios sobre dará por añadidura» (Lc 12,31 Q), reino de compasión,
el peligro de las riquezas como obstáculo para la parti- de solidaridad, de acogida (cf. Mt 25,31-46), cuya
cipación en el reino de Dios. Y es que las riquezas en- norma suprema es el amor tal como Jesús lo vivía y
vuelven el corazón, tienden a hacer a los ricos autosu- mostraba, desprendido y gratuito, «sin mirar la apa-
ficientes, a creerse superiores hasta en el saber, no solo riencia de los hombres» (Mc 12,14).
en el tener; los hace «grandes», como los camellos. La
parábola del rico epulón y el pobre Lázaro lo ilustra
bien: el pecado de aquel fue su indiferencia frente al Los relatos parabólicos
indigente que estaba a su puerta, por eso ahora sufre
de la distancia de aquel que es solidario con los pobres Los exegetas están de acuerdo en reconocer que, de to-
(Lc 16,19ss; cf. Mt 25,41ss). Hay que imaginar la cara dos los discursos de Jesús preservados en los evange-
de los pobres y la de los ricos al escuchar esta parábola. lios, los que mayor grado de probabilidad tienen de re-
En cierta ocasión, Jesús exclamó: «Bienaventura- montarse a Jesús de Nazaret, al menos en su esencia,
dos los que ahora lloráis (por pobreza, marginación, son las parábolas 35. Es un género conocido en su
hambre...), porque reiréis», y luego añadió: «Ay de mundo, pero no usado con tanta frecuencia ni tan ela-
vosotros, los que ahora reís (los ricos, satisfechos, re- borado como encontramos en los evangelios. Ahora
pletos...), porque vais a gemir y llorar» (Lc 6,21.25). bien, es notorio que la mayoría de las parábolas refle-

35 Empleo el vocablo «parábola» en su sentido original de cualquier


Es este el sentido básico de la frecuente expresión «entrar en el
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reino de Dios», que muchos entienden en el sentido de «ir al cielo». El relato imaginario, breve y sencillo mediante el cual se comunica una
reino del que Jesús habla es una realidad que empieza aquí, tal como se verdad o una enseñanza. No pocas veces son ejemplos que invitan a la
pide en el Padrenuestro, y debe empezar concretamente en la comunidad reflexión. En los evangelios, no todo relato es expresamente calificado
de seguidores de Jesús anunciar su cercanía. como parábola.

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jan un cierto grado de buen humor, eso si no tienen un tradición heredada). Sea como fuere, el tono es el
aspecto alegre, optimista, hasta jocoso. No conocemos mismo: festivo. Atribuido a Jesús, es difícil pensar que
ninguna parábola en el Nuevo Testamento que hable hubiese sido inventado si no se tenía por tradición una
de un velatorio o un funeral, pero sí varias que hablan clara imagen suya como de un hombre alegre, con hu-
expresamente de fiestas o de un final feliz. mor, que sabía narrar situaciones o referirse a ellas con
Las tres parábolas de Lucas 15 terminan con fiesta. ese tono. Es la alegria que encontramos en otras pará-
Jesús se ríe allí del complejo de santidad que tienen los bolas y en algunas sentencias de Jesús, como venimos
que se creen justos y merecedores de toda la atención viendo.
de Dios, y deja claro que su atención estaba centrada Similar a estas son las breves parábolas del tesoro
en «10 perdido», en «los pecadores». Ya antes advirtió: escondido y de la perla preciosa: «El reino de los cielos
«No he venido a llamar a justos, sino a pecadores» es semejante a un tesoro escondido en un campo, el
(Mc 2,17). En estas parábolas señala que «habrá más cual es hallado un hombre, que lo esconde de nuevo; y
alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta por la alegría que le da, va y vende todo lo que tiene
que por noventa y nueve justos que no necesitan con- y compra aquel campo. También el reino de los cielos
versión» (Lc 15,7.10). Notemos que las cantidades son es semejante a un comerciante que busca perlas finas,
exageradas (nos recuerdan las setenta y siete veces que y al hallar una de gran valor, va y vende todo lo que
hay que perdonar): un pecador frente a noventa y tiene y la compra» (Mt 13,44-46). El hallazgo produce
nueve justos; una moneda perdida frente a nueve que una gran alegría. Lo gracioso de la primera es la saga-
todavía tiene -que además es una moneda de poco va- cidad del hombre: esconde primero el tesoro y luego
lor (una dracmal-. Igualmente, no hay proporción en- compra el campo sin decirle nada sobre ello a su
tre lo hallado y la gran fiesta: normalmente nadie hace dueño, sagacidad que nos recuerda al administrador
una gran fiesta por encontrar una oveja o una mo- infiel (Lc 16,lss). Pero no es eso de lo que se trata,
neda. Son escenas que apelan a la imaginación, y sus sino de resaltar que vale la pena invertir «todo lo que
exageraciones con tono festivo expresan alegría. De se tiene» para asegurarse el tesoro, el reino de Dios
estas parábolas, la más elocuente es sin duda la del lla- (cf. Mt 6,20; Le 12,15). En cuanto al símil de la perla
mado hijo pródigo. Al ver a su hijo retornando, el pa- preciosa, lo ocurrente de la comparación es que en el
dre «corrió a abrazarse a su cuello y lo besó repetida- mundo semítico era común hablar de una mujer bella
mente», y ordenó hacer una gran fiesta con «música y como de una perla.
danzas», además de abundante comida. El hijo mayor, En relación con el envío en misión de los Doce, en
que «jamás ha quebrantado una orden», es invitado a Mt 10,16 se les ínvíta a ser «astutos 36 como las ser-
la fiesta, pero no quiere celebrar el retorno de su her- pientes y sin falsedad, como las palomas». ¿Cómo
mano, a quien despectivamente lo llama «ese hijo
tuyo» (v. 30), dirigiéndose a su padre.
36 Se suele traducir por «prudentes», pero el sentido comparativo con
Dos de estas tres parábolas se encuentran solamente la serpiente es el de su astucia, sagacidad, sentido propio del vocablo
en Lucas, por lo que suscitan la pregunta de si se re- griego jrónimos. Es la misma imagen que encontramos en Gn 3,1: «La
montan a Jesús o son producto del evangelista (o de la serpiente era el 'más astuto de todos los animales del campo...s,

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puede ser la serpiente modelo para los discípulos? La lestias, le haré justicia, para que no me fastidie más
conjunción de serpiente y paloma raya además con lo con tanto venir'». [Obviamente ese juez injusto no es
absurdo, que, sin embargo, se comprende si se ve con Dios! Hay que entenderlo en sentido comparativo,
un toque de humor, por lo que no se debe tomar lite- como se aclara a continuación: «Si eso sucede... cuanto
ralmente. No invita a los discípulos a ser astutos y fal- más...)) (si eso sucede con un juez que difícilmente ac-
sos, sino a estar despiertos y atentos: las dos imágenes túa a favor de la justicia, cuanto más Dios, que es un
se conjugan. juez justo). Esta historieta nos recuerda aquella otra del
En Le 14,28-30 encontramos esbozada una escena padre de familia que es despertado a medianoche por
jocosa: «¿Quién de vosotros que quiere edificar una to- su vecino y se levanta para prestarle panes para com-
rre no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si partir con un amigo -iY que lo deje en paz! [Le 11,5-8)-.
tiene lo que necesita para acabarla? No sea que, des- Ambos reaccionan «para no ser molestados más». Rela-
pués de que haya puesto el cimiento, no pueda aca- tos de este tipo -en forma oral probablemente más ela-
barla y todos los que lo vean comiencen a hacer burla borados- no dejan de ser divertidos. Lo gracioso es la
de él, diciendo: "Este hombre comenzó a edificar y no comparación con Dios, aunque no responde por ese
pudo acabar"». ¿Quién no calcula? Solo un tonto, motivo. Es una manera interesante de decir que la per-
como tantos que se ven, y que se convierten en el haz- sistencia logra que se sea atendido -por Dios también-o
merreír de muchos. Debajo de la superficie, esta escena Para advertir que la conversión debe ser radical, Je-
es una invitación a calcular si se está dispuesto a se- sús recurrió a un relato que refleja su imaginación hu-
guir a Jesús sin caer en el ridículo (v. 33). Es llamativa morística: «Cuando el espíritu impuro sale del hombre,
la cantidad de ejemplos, escenas, proverbios y adver- anda por lugares sin agua en busca de reposo; pero, al
tencias que describen a personas necias cuya conducta no hallar uno, dice: "Volveré a mi casa, de donde salí".
provoca hilaridad. El sabio de Nazaret parece haberse Cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va
recreado con situaciones cómicas. y toma otros siete espíritus peores que él; y entran y se
¿Cómo reaccionaría el público ante la respuesta a la alojan allí, y el estado final de aquel hombre viene a
pregunta de si se debe «orar siempre, sin cansarse», ser peor que el primero» (Le 11,24-26 Q). Parece un
dada por Jesús mediante el ejemplo del juez injusto cuento. Es gracioso, pero tiene una clara moraleja.
que accede a hacerle justicia a una viuda insistente Le 16,19-31 es un relato divertido, tejido con hilari-
«para que no me fastidie con tanto venir» (Lc 18,2-5)? dad, que compara el destino de dos personajes -como
Lo mínimo sería admitir que es ocurrente, eso si no los cuentos de la bella durmiente y de la cenicienta-o
provoca una tímida risita inicial: «Había en una ciudad Particularmente jocosas resultan los intercambios entre
un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. el rico y Abrahán. Helos aquí: «Dijo el rico a Abrahán:
Había también en aquella ciudad una viuda, la cual "Envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en
venía a él diciendo: "Hazme justicia contra mi adver- agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado
sario". Él no quiso durante mucho tiempo, pero des- en esta llama". Pero Abrahán le dijo: «Hijo, acuérdate
pués pensó en sus adentros: "Aunque ni temo a Dios ni que recibiste tus bienes en tu vida, mientras Lázaro, en
respeto a los hombres, como esta viuda me causa mo- cambio, males; ahora él tiene el consuelo aquí, y tú el
64 65
tormento. Además de todo esto, hay un gran abismo Valga una acotación que deberíamos ver con mayor
entre nosotros y vosotros, de manera que los que detenimiento: así como Jesús contó parábolas, la tra-
quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá dición cristiana también contó parábolas acerca de Je-
pasar acá". Entonces le dijo el rico: "Te ruego, padre, sús -como más tarde compuso evangelios sobre la ni-
que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo ñez de Jesús, entre otros-o Un ejemplo es el relato de
cinco hermanos, para prevenirlos a fin de que no ven- su caminata sobre las aguas: «Jesús mandó a sus discí-
gan ellos también a este lugar de tormento". Abrahán pulos que subieran a una barca y pasaran antes que él
le replicó: "Tienen a Moisés y a los profetas; [que los a la otra orilla, mientras él despedía al pueblo. Y la
escuchen!" Él insistió: "No, padre Abrahán; pero si al- barca estaba en medio del mar y el viento les era con-
guno de los muertos va a ellos, se convertirán". Pero trario. A eso de la cuarta vigilia de la noche, vino ha-
Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés ya los pro- cia ellos caminando sobre el mar. Ellos, al verlo, creye-
fetas, ni aunque resucite uno de entre los muertos se ron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues lo
dejarán persuadir"». Notoriamente socarrona es la res- habían visto y se sobresaltaron. Pero él les dijo: "Soy
puesta final. yo. [No tengáis miedo!" Subió con ellos a la barca y la
Ejemplos adicionales de relatos parabólicos presen- tormenta se calmó» [Me 6,45-51) 37. ¿Qué invita a pen-
tando comportamientos que rompen los esquemas es- sar sobre Jesús esta parábola? Igual que la transfigura-
perados, con un toque humorístico, son el del viña- ción, es un relato «epifánico», es decir, de apariciones
dar que paga a todos sus trabajadores igual, incluidos del Señor en la vida de sus discípulos como aquel que
los que apenas trabajaron una hora (Mt 24,14ss), el domina y subyuga a las fuerzas destructoras represen-
del administrador astuto (Lc 16,1ss), el de las diez tadas por el mar y el viento (tormenta): «Subió .con
vírgenes, cinco de las cuales eran tontas (Mt 25, 1ss) y ellos y la tormenta se calmó».
el del criado que en lugar de hacer fructificar el ta-
lento que le fue confiado lo esconde por miedo por-
que cree que su señor «cosecha donde no sembró, y Sentencias con humor
recoge donde no esparció» (Lc 19,12-26 Q). ¿Y quién
en sus cabales empieza una construcción ostensible, Cuando Pedro preguntó a Jesús cuántas veces debía
como lo es una torre, sin calcular si puede terminarla, perdonar a su hermano, en lugar de darle como res-
y no exponerse a ser el hazmerreír por su fracaso? puesta la categórica afirmación de «siempre» o «sin po-
A ese se parece aquel que no lleva a la práctica lo que ner límites», le respondió a ese pescador galileo con ci-
Jesús dice: construye su casa sobre arena (en lugar de fras: (Setenta veces siete» (Mt 18,21s). A nadie se le
roca). Para eso hay que tener sentido del humor
(Lc 6,47ss Q). Es notorio que todos estos comporta-
37 El texto retoma la reconstrucción de lo que probablemente consti-
mientos inauditos van acompañados de preguntas al
tuía la versión original, producto del estudio pormenorizado de M.-E.
auditorio. Mediante la presentación de una conducta BOISMARD, Sinopsis de los cuatro evangelios. Comentario. Bilbao, 1977. Un
aparentemente jocosa hay una invitación a la refle- antecedente posiblemente fue la experiencia de la tormenta en el lago,
xión. Eso es el humor. cuando Jesús dormía (Me 4,35-41).

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66
ocurriría contabilizar las veces que perdona. ¿Cómo parábolas a la gente «para que, viendo, vean y no per-
suena la respuesta traducida a nuestra lengua colo- ciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se
quial?: «[No seas tonto! Perdona cuantas veces sean conviertan y sean perdonados). ¿Acaso no era desea-
necesaríasl», ¿Qué reacción provoca en quienes la es- ble que vieran y que entendieran su mensaje? ¿Acaso
cuchan? Hilaridad. Obviamente Jesús estaba jugando no se trataba precisamente de obtener la conversión
con aquello de «cuántas veces», y respondió de manera del auditorio? En su versión, Mateo lo amplió conside-
que provocara una reacción, un abrir de ojos. rablemente (13,11-17). Solo quienes reconozcan el me-
Hay una serie de reflexiones hechas sobre la base de sianismo de Jesús entenderán el sentido de la praxis y
observaciones de realidades evidentes, que por lo de las parábolas de Jesús. De ahí la advertencia prece-
mismo no necesitan ser explicadas, pero que encierran dente: «El que tenga oídos para oír, que oiga) ise es-
un sabor jocoso. Así se advierte que «nadie pone un re- taba riendo de la incapacidad de comprensión de <dos
miendo de paño nuevo en un vestido viejo», porque de de fuera», que aunque oyen no entienden! Valga acotar
hacerlo así produce un desgarramiento (Mc 2,21). aquí que esta exhortación, repetida varias veces, tiene
Igualmente «nadie echa vino nuevo en pellejos viejos», un lado jocoso, pues todos tienen oídos, y los oídos
porque de hacerlo así revientan los pellejos y todo se son para oír, sin embargo Jesús invita a (quien tenga
echa a perder (Mc 2,22). ¿Quién no lo sabe? Solamente oídos para oír, que oiga» 38.
los tontos. ((¿Acaso se recogen uvas' de los espinos o Jesús habló de arrojar «perlas a los cerdos» (Mt 7,6),
higos de los abrojos?» (Mt 7,16 Q). ¡ Ciertamente no! de (colar el mosquito y tragarse el camello) (Mt 23,24), de
¿Y quién de vosotros, por más que se preocupe, puede (añadir medio metro en tamaño a fuerza de preocu-
añadir medio metro a su estatura/edad (helikia)?)) parse» (Lc 12,25 Q), de ordenar a un árbol: «Arráncate
(Lc 12,25 Q). Obviamente nadie -poco importa saber si
y plántate en el mar» (Lc 17,6 Q). A uno de los que
se trata de añadir estatura o días, según el texto
querían seguirle, pero pidió poder enterrar primero
griego-o Parece una tomadura de pelo. Pues eso es lo
a su padre, Jesús le contestó: (Deja que los muertos
que está diciendo: tan absurdo es eso como creer que
entierren a sus muertos» (Lc 9,60 Q) -recordemos que en-
las cosas se arreglan porque uno se preocupe (v. 26).
A continuación remite a los lirios, que «ni hilan ni te- terrar a los muertos, y más a un familiar, era uno de los
jen, y sin embargo ni Salomón en todo su esplendor se deberes más sagrados de los judíos-o Estas y otras sen-
vistió como uno de ellos) [Hay que tener sentido del tencias, algunas con picardía, quizá eran frases popu-
humor para sugerir que a alguien se le ocurra «encen- lares de aquel entonces. Sea como fuere, el hecho de
der una lámpara y ponerla debajo de un mueble (cele- echar mano de ellas revela el sentido del humor tanto
mín) o debajo de la cama! (Mc 4,21). Quien haga algo de Jesús como también de los evangelistas. Todas ellas
tan risible es un tonto. presentan lo simplemente absurdo, por lo tanto jocoso.
La explicación dada en Mc 4,12 para recurrir a pará- Evidencian la capacidad creativa y lúdica de Jesús
bolas, que es una cita de Isaías 6,9 dentro del contexto como buen maestro de verdades sobre la vida.
de predicación de Jesús, es a primera vista desconcer-
tante, a la vez que tiene sabor irónico: dice hablar en 38 Me 4,9 par. Le 8,8/ Mt 13,9; Me 4,23; 7,16; Le 14,35; Mt 13,43.

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Aparentemente, Jesús te!lía residencia en Cafarnaún, dos últimos» y provoca reírse de los que creen ser «los
no solo retornaba allí. Así lo da a entender Marcos: primeros».
después de invitar al publkano Levi a seguirlo tuvo lu- Ser comparados con los pájaros del cielo (Mt 6,26),
gar una cena; ¿dónde? «Leví lo siguió. Estando en la con las golondrinas (Mt 1O,29ss), con los lirios del
casa de él -en tei oikiai autou-, muchos...» (2,15). campo (Mt 6,28s), así como decir que no se pierde un
Nada indica (en Marcos) que fuera Levi quien preparó solo cabello sin que Dios lo sepa (Le 21,18 Q), son ~xa­
la cena. Lo natural y lógico es deducir, siguiendo la se- geraciones, pero con un toque de delicadeza que se di-
cuencia del texto, que la Cena fue en la casa de Jesús, rige a los sentimientos. Dios cuida así de los seres hu-
a la cual Levi lo siguió -por eso se hicieron presentes manos, con la ternura con que se cuida a pájaros y
fariseos y escribas, cosa ql:te no harían si la casa fuera lirios. Por lo mismo exhortó a «no jurar por tu cabeza,
de un publicano-. La versión de Mateo es ambigua: porque no puedes volver blanco o negro un solo cabe-
«Sucedió que, reclinados eh la casa, vinieron...» (9,10). llo) [Mt 5,36), y recomendó no dar limosna «tocando la
Lucas, en cambio, aclara: sLeu! hizo una gran cena en trompeta» (Mt 6,2) «ni rezar erguidos en las esqUinas
su casa» (5,29). Ahora bien, si la casa era de Jesús, la de las plazas» para ser vistos (Mt 6,5), advertencias to-
8fii7118ciáiJ. de qUé' ,<'las za{"ras tienen madrigueras y las das con un toque cancaruresco que consrnuyen críti-
aves del cielo tienen nidos, pero el Hijo del hombre no cas al mundo religioso fariseo.
tiene dónde reclinar la cabeza» (Le 9,58 Q) tiene un En cierta ocasión, Jesús advirtió a los judíos con evi-
claro sentido humorístico. Quien conoce la realidad de dente tono socarrón que al final de los tiempos,
Jesús sabe que no es así literalmente, y no puede evi- «cuando se levante el dueño de casa y cierre la pu~rta,
tar la sonrisa. ¿Y Nazaret? Si se toma literalmente, Je- os quedaréis vosotros fuera y empezaréis a llamar a la
sús era un vagabundo o erc3. un oportunista. El mensaje puerta diciendo: "[Señor, ábrenos!" Pero él os respon-
es evidente: Jesús no ofrece seguridades materiales. derá: "No os conozco". Entonces empezaréis a dl~cir:
Cuando Jesús advirtió sobre la seriedad del escán- "Hemos comido y bebido contigo y has enseñado en
dalo de los pequeños, dijo que «seria mejor que a ese le nuestras sinagogas". Pero él os dirá: "No os conozco.
pongan al cuello una de esas piedras de molino que ¡Alejaos de mí, malhechores!"» (Lc 13,24-27 Q). ¿Cómo
mueven los asnos y que lo echen al mar» (Mc 9,42 reaccionaria el público al oír esta sentencia contra los
par.). ¡Hay que imaginar tratando de atar una tre- que se creen con derecho a «entrar en la casa»?
menda rueda de molino al cuello de alguien! La idea
misma, aunque macabra, es jocosa. Solo quien tiene
un mínimo sentido del hunlOr la podrá apreciar. ¿Y qué 2. Pasajes de la tradición pospascual
decir de la exhortación «tened sal en vosotros mismos
(éjete en heautois hala)) (Mc 9,50)? La sentencia de En varias ocasiones he advertido que no es seguro que
que ~dos primeros serán los últimos, y los últimos serán talo cual observación, detalle, frase o incluso r~lato
los primeros» (Mt 19,30) tiene el mismo sentido básico se haya originado en Jesús o provenga tal cual direc-
que nuestro refrán: «El q4e ríe último, ríe mejor». Es tamente de él. Incluso he mencionado ya algunos tex-
una inversión total de valores que alegra el corazón a tos que ciertamente no provienen directamente de él.
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Recordemos que han pasado varias décadas antes de Sarepta de Sidón. y muchos leprosos había en Israel
que Marcos, el primero de los evangelistas, escribiera a en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos
finales de los años sesenta su obra, que calificó como fue limpiado sino Naamán el sirio» [Le 4,25-27). Que
«evangelio» (1,1). Mateo y Lucas tuvieron la obra de se trata de una mofa de su auditorio .10 dio a entender
Marcos ante sus ojos cuando escribieron años más Lucas cuando añadió que reaccionaron buscando
tarde. Los episodios y sentencias que veremos a conti- despeñarlo.
nuación provienen de tradiciones muy probablemente En las antitesis del Sermón del monte, en Mateo, en-
tejidas en comunidades cristianas, no de tiempos de contramos expresiones producto del buen humor. En
Jesús de Nazaret -por eso hablamos de tradiciones 5,36 se advierte de que no se debe jurar «ni por tu ca-
pospascuales 39_. En ellas, la apreciación que de Jesús beza, porque ni uno solo de tus cabellos puedes ha-
tenían los cristianos ha sido plasmada de manera pic- cerlo blanco o negro». Poco después se recomienda que
tórica o sapiencial. Y es eso, precisamente, lo que se «al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, dé-
quería comunicar y debemos valorar. jale también la capa», pues eso lo avergonzaría, ya que
La escena del niño perdido y hallado en el Templo dejaría desnudo al despojado (5,40). A continuación se
tiene un giro divertido. El niño es un «travieso»: se es- recomienda que «a cualquiera que te obligue a llevar
capó «sin que lo notaran sus padres» (2,43), y cuando una carga durante una milla, anda con él dos», pues
lo encuentran es respondón: «¿Por qué me buscabais eso le echa en cara su injusticia, ya que no estaba le-
¿No sabíais que tenía que estar en la casa de mi Pa- galmente permitido forzar a nadie a llevar cargas de
dre?» (v. 49). Sus padres «no comprendieron» -igual otros. Esos consejos tienen un claro sentido irónico.
que muchos lectores a quienes les falta el sentido del Más adelante, al proponer la manera de orar, el Jesús
humor-o de Mateo advierte que no se debe creer que «por su
Después de la presentación lucana de Jesús en la si- mucha palabrería serán escuchados» (6,7).
nagoga en Nazaret, al saberse rechazado por su pue- En sus invectivas contra los escribas y fariseos, Je-
blo, Jesús les recordó que ya mucho antes «había mu- sús se ríe del sentido de ciertos juramentos: <Nosotros
chas viudas en Israel en los días de Elías, cuando el decís: "Si alguien jura por el Templo, no es nada; pero
cielo fue cerrado durante tres años y seis meses y hubo si alguien jura por el oro del Templo, es deudor". [ln-
una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de sensatos y ciegos! ¿Qué es mayor, el oro o el Templo
ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en que santifica el oro? También decís: "Si alguien jura
por el altar, no es nada; pero si alguien jura por la
39 Sobre el asunto del origen de las tradiciones sobre Jesús, cf. en par-
ofrenda que está sobre él es deudor". [Necios y ciegos!
ticular R. LATOURELLE, A Jesús el Cristo por los evangelios. Salamanca, ¿Qué es mayor, la ofrenda o el altar que santifica la
1982;K. KERTELGE (ed), Rückfrage naeh Jesus. Friburgo, 1974 (fundamen- ofrenda? El que jura por el altar, jura por él y por todo
tal); más recientemente, y de forma más sucinta, J. P. MAlER, Un judío lo que está sobre él; y el que jura por el Templo, jura
marginal, 1. Estella, 1998, cap. 6, y G. THElSSEN I A. MERZ, El Jesús histó-
rico. Salamanca, 1999, pár, 4. El método de estudio, conocido como «his- por él y por el que lo habita...)) (Mt 23,16-22).
tórico-critico», está expuesto nítidamente en H. ZIMMERMANN, Los métodos La parábola de los obreros contratados a diferentes
histórico-criticos en el Nuevo Testamento. Madrid, 1969. horas para la viña tiene su lado lúdico por cuanto
72 73
empieza pagando a los contratados a última hora, y en el poseído, que resulta ser una «legión», y Jesús;
al final los que creían que recibirían más por haber luego la famosa escena en que, con la autorización
trabajado todo el día reciben igual que los otros de Jesús, la «legión» que poseía al hombre se apodera de
(Mt 20,1-15). Parece una broma de mal gusto, pero es una piara de cerdos (Marcos acota: «Unos dos míl»), los
un relato con fines pedagógicos. Solo con una dosis cuales terminan arrojándose por un precipicio. Los lec-
de humor se comprenderá la lección, que finamente tores no han dejado de preguntar por el motivo de este
desbarata la teoría mercantilista de los méritos. Por suicidio masivo. Una vez más, los detalles tienen fines
eso en otra ocasión leemos que Jesús advierte a los catequéticos: el espíritu maligno tiene poder 'destruc-
discípulos que deben entender su servicio al Señor tivo, no solo en un nivel personal, sino incluso hasta
como el de «siervos inútiles, pues 10 que debíamos afectar a la comunidad entera. Jesús es el libertador de
hacer, eso hicimos» (Le 17,10). ¡No somos indispensa- los espíritus destructivos.
bles para Dios! La ilustración sobre el exceso de previsión en la
Parecido a la escena de la tempestad en el lago, du- parábola del granjero acaudalado que decide dedi-
rante la cual Jesús duerme plácidamente (Me 4,36ss), carse a la buena vida, construye grandes graneros y
es el relato de la caminata sobre las aguas (Me 6,47-32; se tira panza arriba (Le 12,16-21) es ocurrente. Hay
Jn 6,16-21). Es de noche. Los discípulos estaban en que imaginar a un tonto tan tonto que está más preo-
medio del lago y el viento soplaba en su contra. Jesús cupado por la buena vida que por la vida misma. La
«viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pa- advertencia final lo remata: «[Necio l Esta misma no-
sar de largo». Los discípulos creían ver un fantasma. che te reclamarán el alma. Las cosas que preparaste,
Pero él los tranquiliza y sube a la barca, y los vientos ¿para quién serán?». Hay que tener sentido del humor
se calmaron. El relato tiene sabor a cuento, que pro- para tejer ese relato. Esta parábola va precedida por
voca al menos una sonrisa, pero la enseñanza o mora- una breve escena lucana en la que un personaje le
leja es obvia, como la anterior en el lago. Una nota jo- pide a Jesús que actúe como repartidor de herencias
cosa adicional se encuentra en la versión de Mateo, (12,13-15). Jesús responde advirtiendo más bien so-
cuando a continuación Pedro quiere salir a su encuen- bre la codicia, pues las riquezas «no garantizan la
tro caminando sobre las aguas (14,28-31). Jesús <de vida». Sabiduría con gracia.
dijo: "Ven': Y descendiendo Pedro de la barca, andaba Inquiridos sobre el impuesto de la dracma anual,
sobre las aguas para ir hacia Jesús. Pero al ver el fuerte después de aclarar que las personas libres, como ellos,
viento tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces no tienen por qué pagarlo, en este episodio narrado
gritó: "¡Señor, sálvame!" Al momento, Jesús, exten- por Mateo Jesús ordena a Pedro: (Echa el anzuelo y
diendo la mano, lo sostuvo y le dijo: "[Hombre de poca toma el primer pez que saques, ábrele la boca y halla-
fe! ¿Por qué dudaste?"». La hilaridad de esta escena ha rás una moneda. Tómala y dásela por mí y por ti»
dado pie a sendos (chistes». (17,27). [Hay que tener humor para dar semejante or-
En la misma vena, el relato sobre la curación del po- den! La escena, que ilustra la importancia de evitar el
seído de Gerasa (Me 5,1-20) es notoriamente gracioso. escándalo innecesario, parece un cuento folclórico: un
Primero los intercambios entre el espíritu demoníaco pez con una moneda en la boca. El mismo tema es tra-
74 75
tado en otra ocasión, también con sabor gracioso: el reacción tan infantil-o Una escena similar presenta Lu-
causante de escándalo merece que se le ate al cuello cas más adelante, cuando proceden a arrestar a Jesús:
«una rueda de molino de las que mueven los asnos y «Señor, ¿herimos a espada?» (22,49b). Y en un acto
sea arrojado al fondo del mar» (18,6). que, de no ser porque se ubica en el arresto de Jesús,
La maldición de una higuera que no tenía frutos tiene un toque de hilaridad, uno de los discípulos sacó
para ofrecer cuando Jesús los buscó, a pesar de que la espada y rebanó la oreja de uno de los presentes
<ella era tiempo de higos», parece una broma de mal gusto -Ique Jesús procede a reponerl-
(Mc 11,12-14). Lo mínimo que provoca es una sonrisa Podemos traer a colación la reacción de Pedro du-
de sorpresa. Parece producto de un arranque de niño rante la transfiguración, que tiene su lado humorís-
caprichoso que a un adulto -le hace reír. Es un relato tico: «Hagamos tres tiendas, una para ti, otra para
históricamente inverosímil, pero pedagógicamente útil, Moisés y otra para Elías» (Me 9,5). Se olvidó total-
narrado con un fin catequético, que se explica a conti- mente de él y de sus dos compañeros. No había enten-
nuación (vv. 20-24). Lo gracioso es que la relación en- dido nada, estaba en otra onda. El evangelista co-
tre la maldición de una inocente higuera y la fe exigida menta que Pedro «no sabía lo que decía».
ha sido incluso forzada en el evangelio. Va seguida de La escena de la pecadora que besó los pies de Jesús
otro imposible en el plano natural: «Cualquiera que en casa del fariseo tiene un aspecto lúdico (Lc 7,36-50).
diga a este monte: "Quítate de allí y arrójate al mar", y Por un lado, llama la atención que semejante mujer en-
no duda en su corazón, sino que cree que será hecho lo trara sin mayor trámite en casa de un fariseo. Por otro,
que dice, 10 conseguirá» (v. 23). Encontramos una va- a la lectura que hizo Jesús de la objeción mental del fa-
riante en Lc 17,6: «Si tenéis fe del tamaño de un grano riseo le sale al paso con un ejemplo que culmina con
de mostaza, podréis decir a ese sicómoro: "i Arráncate y una pregunta. La respuesta del fariseo la aplica Jesús a
plántate en el mar!", y os obedecerá». El lenguaje es se- la mujer, con lo cual tácitamente se ríe del puritanismo
mítico, exagerado, con un claro toque de hilaridad. del fariseo y su incomprensión del amor de Dios: «Un
Propone lo simplemente imposible, lo absurdo, la fan- acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientos
tasía. [Hay que imaginar un monte o un árbol trasla- denarios, y el otro cincuenta. No teniendo ellos con qué
dándose y plantándose en el mar! Deja perplejo al que pagarle, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos 10
lo escucha, provoca una sonrisa, pero luego invita a amará más? Respondiendo Simón, dijo: "Pienso que
pensar -es el arte comunicativo de Jesús, para resaltar aquel a quien perdonó más". Él le dijo: "Has juzgado
el poder transformador de la fe-o bien". Entonces, mirando a la mujer, dijo a Simón:
La escena lucana del rechazo de Jesús por parte de "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua
los samaritanos pinta a dos discípulos buscando la para mis pies; pero ella ha regado mis pies con lágri-
aprobación de Jesús para actuar como si fueran Elías: mas y los ha secado con sus cabellos. No me diste el
((¿Quieres que digamos que baje fuego del cielo y los beso; pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar
consuma?» (9,51-55). [Hay que imaginar la reacción mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; pero ella ha
que provocaría en Jesús semejante sugerencia! Por 10 ungido con perfume mis pies. Por eso te digo que sus
mismo, Lucas añadió que Jesús los reprendió -por esa muchos pecados le son perdonados, porque amó mu-
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cho: pero aquel a quien se le perdona poco, poco amor rael apegada a sus viejas costumbres (que no acepta la
muestra"». Quien lee esta escena, si tiene sentido del conversión pedida por Jesús), como un cadáver ex-
humor, se ríe con Jesús de la estrechez del fariseo (no puesto, hasta el punto de que atrae a los buitres (Lucas
le reclama ni recrimina), porque los gestos de hospita- habla de «cuerpo»). ¡El juicio se está produciendo ya!
lidad que debió haber mostrado han sido suplidos por Quienes escuchan esta respuesta no pueden menos que
la pecadora -que, podría decirse, tpara eso ha entrado sonreír por lo ocurrente de la incisiva comparación de
en la casal- Israel con un cadáver que atrae buitres.
En la misma vena, pero usando una breve anécdota, Mt 12,5 se refiere a Jesús de una manera particular-
Jesús se ríe de la actuación de las autoridades religio- mente ocurrente: «Aquí hay algo mayor que el Tem-
sas: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y, plo». ¿Comparar a Jesús con el Templo? Más adelante
acercándose al primero, le dijo: "Hijo, vete hoya tra- lo compara con Jonás y con Salomón (12,41.42 Q).
La tradición evangélica recogió una invitación a los
bajar en mi viña". Respondiendo él, dijo: "¡No quiero!"
judíos para reflexionar sobre el mesianismo de Jesús ,
Pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro le
en tono picante: «¿Cómo dicen [los escribas] que el
dijo lo mismo; y respondiendo él, dijo: "Sí, señor, voy".
Cristo (= mesías) es hijo de David? David mismo dijo
Pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su
[inspirado por el Espíritu Santo]: "Dijo el Señor a mi
padre? Dijeron ellos: "El primero". Jesús les dijo: "De
Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus
cierto os digo que los publicanos y las rameras entra-
enemigos bajo tus pies". Si David lo llama "Señor",
rán antes que vosotros en el reino de Dios, porque vino ¿cómo puede ser hijo suyo?» (Mc 12,35-37).
Juan en camino de justicia y no le creyeron; en cam- A diferencia de la versión de los otros evangelistas,
bio los publicanos y las prostitutas le creyeron. Pero la puesta en escena en la versión de Mateo de la en-
vosotros, aunque visteis esto, no os arrepentisteis des- trada triunfal de Jesús (21,1-7) es jocosa: le traen un
pués para creerle"» (Mt 21,28-32). Nos recuerda aque- par de animales, «un asna y un pollino», y los discípu-
lla comparación de «esta generación» con los niños ca- los «pusieron sobre ellos (plural, epethékan ep'auton)
prichosos en la plaza: «Os tocamos la flauta y no sus mantos, y él se sentó encima de ellos (epano
bailasteis; os entonamos canciones de duelo y no llo- auton)>> -¿sobre ambos animales?- El plural lo pre-
rasteis» (Lc 7,31s Q). servó el evangelista para concordar con la cita del
A la pregunta sobre dónde tendrá lugar el juicio profeta Zacarías (9,9) con la cual quería relacionar el
(más tarde entendido como la segunda venida del Se- relato: «He aquí que tu rey viene a ti, manso y mon-
ñor), la respuesta es irónica: «Donde esté el cadáver, tado en un asno y un pollino». A la crítica de las auto-
allí se reunirán los buitres» (Lc 17,37 Q) 40. Califica a Is- ridades religiosas, en la versión de Lucas, respondió
Jesús: «Si estos se callan, gritarán las piedras) (19,40;
40 Esta sentencia ha sido retocada y adaptada en el curso de la tradi-
Mateo, en cambio, cita Sal 8,3), lo que tiene un tono
ción, y está situada en distintos contextos por Mt (24,28) Y Le (17,37). de soma.
Eventualmente se aplicó a la parusía, segunda venída del Señor. Lucas Cuando leemos que Pedro no pudo mantenerse ni
sustituye «águilas» por buitres, probable alusión a Roma y a la caída de
Jerusalén el año 70. una hora despierto acompañando a Jesús en Getse-
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maní (Mc 14,37), es inevitable reírse sotto uoce del dis- ¿no ven sus manos y pies con las señales de la cruz
cípulo, pues hacía poco que solemnemente aseguraba (d. V. 39), no identifican Su voz, ni siquiera preguntan
a Jesús que no le daría la espalda. por su identidad? Está con ellos y no lo reconocen; les
A la pregunta del sanedrín a Jesús sobre si es el me- habla y no entienden. Hace el ademán de seguir de
sías, Lucas presenta con tono socarrón como res- largo, pero, sin presentarse él ni saber ellos quién es
puesta: «Si os lo digo, no me creeréis. Si os pregunto, ese «residente de Jerusalén», 10 invitan a quedarse con
no me responderéis» (Le 22,67s). ¡Está de más que les ellos, incluso a presidir la mesa. En la repeticíón del
conteste! El que lo lee con humor capta su sentido. Por gesto de partir y compartir el pan lo reconocen. Los
eso a continuación el evangelista presenta a las auto- discípulos se percatan de que la presencia de Jesús se
ridades como si no se dieran por aludidas, pregun, manifiesta en ese compartir lo suyo, su bendición, su
tanda si es «el hijo de Dios», a lo cual sí responde Je- pan -antes había compartido su lectura de las Escritu-
sús, pero de modo ambiguo: «Vosotros decís que lo ras-o La repartición del pan en comunidad es una ma-
soy» (v. 70) -diferente en Me y Mt, donde es directo-o nera palpable de hacer sensible la presencia viva de
¿Quién no ha sonreído al leer lo que se dice en Jesús. Es este un episodio escrito con fino sentido del
Me 14,51s sobre el joven al que quieren prender en humor, con una estructura lúdica, pero impactante en
Getsemaní junto a Jesús, pero, «dejando el lienzo, se cuanto al mensaje. Sí, es un episodio en el que Lucas
escapó desnudo»? Se han ofrecido todo tipo de expli- parece reírse de los cristianos que oyen, pero no escu-
caciones, siendo la más común la que afirma que se chan; que miran, pero no ven a Jesús presente en su
trataba del propio Marcos, que, por vergüenza, no caminar de la vida (d. 8,9). Está presente al comunicar
puso su nombre, explicación esta a su vez ocurrente, las Escrituras desde la perspectiva de Jesús y al repar-
pues, de haber sido así y sentirse avergonzado, simple- tir el pan como tantas veces hizo él, el pan de la vida
mente no lo hubiera incluido en el relato. El joven no (d. Hch 2,42). En la medida en que en comunidad se
es otro que el que aparece sentado a la diestra de la comparta el pan, Jesús estará «sentado a la mesa con
tumba vacía (16,5). Es un juego con imágenes 41. ellos» 42.
El lector no puede menos que sonreír cuando lee el
episodio de los discípulos camino de Emaús, con su es-
tructura lúdica (Le 24,13-35). Jesús está con ellos, con- 3. El humor del Jesús joáníco
versa y aclara todo lo relacionado con él, les explica
las Escrituras (vv, 25-27.32), pero no lo reconocen; El autor del cuarto evangelio (Jn) presenta a Jesús con
rasgos notablemente diferentes de los otros evange-
lios, los sinópticos (Me, Mt, Le). Por eso suele ser tra-
4\ En Getsemaní es un lienzo (synd6n, la vestimenta interna) de lo que
se apropian, pero no del joven. En la tumba, el joven está vestido con una
tado aparte. Es el que menos elementos biográficos
túnica (stole, la vestimenta externa), y esta es de color blanco. Recorde- incluye, pero el que más pone de relieve la identidad y
mos que las vestimentas simbolizan las actitudes básicas, las opciones
fundamentales, los «hábitos». El vestido lo identifica en cuanto al tipo de
42 E. LAVERDIERE. Comer en el Rf!ino de Dios. Los orígenes de la euca-
persona que es. El color blanco es el clásico de la victoria, la gloria. Sen-
tado a la diestra es la expresión tradicional al hablar del Jesús glorioso. ristía en el evangelio de tucas. Santander, 2002.

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el significado salvífica de la persona misma de Jesús. auditorio". En pocas palabras, la presentación de Je-
Es el que más resalta el impacto que la persona de Je- sús que percibe el lector del cuarto evangelio es la de
sús ha tenido en la comunidad. Al leer el cuarto evan- un personaje seguro de sí mismo y su identidad, y por
gelio sentimos que estamos ante un Jesús cuyo tem- lo mismo con buen sentido del humor, especialmente
peramento oscila entre hierático y alegre, entre serio e en sus intercambios con otras personas. Una de las
irónico. más finas ironías está precisamente en que, tras la se-
El Jesús joánico es solemne, se dedica más a hablar riedad y la solemnidad, el lector se encuentra ante un
que a hacer, y el centro de atención de sus discursos es Jesús de carácter lúdico y feliz.
su propia persona. Habla de su origen en el Padre y de En las incomprensiones, el lector no pocas veces
su relación con él. Es el Jesús de los famosos «yo descubre un fino sentido del humor 45. Así, por ejem-
soy...», y el que pide fe en él -en contraste con los si- plo, la samaritana no entendía aquello del «agua viva»
nópticos, donde Jesús no habla de sí, sino del reino de que le ofrecía Jesús (4,10), expresión que literalmente
Dios, y la fe a la que se refiere es la confianza en Dios, significa agua potable, que fluye, pero aquí adquiere
que puede actuar por Jesús como mediador, no es fe un sentido más profundo. Por eso ella le respondió:
directamente en él, en Jesús-, «Señor, ni siquiera tienes un cubo, y el pozo es pro-
A pesar de ser un Jesús hierático el que presenta fundo. ¿De dónde, pues, vas a sacar esa agua viva?».
Juan, es también un Jesús con rasgos alegres y sentido Al pedirle ella de esa agua, él súbitamente cambia de
del humor. Con notable frecuencia recurre a la ironía tema: «Llanta a tu marido» (v. 16). ¿Tomadura de pelo?
-y el evangelista también-o El humor que se respira en «No tengo marido ...»; tpero ha tenido nada menos que
la versión joánica del evangelio es del propio evange- seis 46! Ella cambia de tema (aparentemente, pues no
lista -es su apreciación de Jesús-. En efecto, uno de sabe que es el mismo) para preguntar por el lugar vá-
sus aspectos característicos es el manejo sutil del len- lido de culto, ¿Garizín o Jerusalén? Para el lector
guaje por parte del evangelista; vocablos y hasta ex- atento, que conoce ya la identidad de Jesús, no puede
presiones pueden tener más de un nivel de significa- menos que provocar una sonrisa la actitud lúdica de
ción, claramente manifiesto en las ironías, los dobles Jesús con la samaritana. Ha paseado a la mujer por va-
sentidos, las ambigüedades que deja flotando, además
de los simbolismos 43. Esto obedece al deseo de invitar
44 Cf., por ejemplo, Jn 3,3-5.10-15; 6,32-35.51-53; 7,33-36; 8,31-
a reflexionar, y con ello a tomar partido por Jesucristo. 35.51-58; 11,11-15.
Es notorio que este lenguaje se entreteje a menudo con 45 H. LEROY, Rütsel und Missverstlindnis. Bonn, 1968; R. A. CULPEPPER,

un claro sentido del humor, especialmente en las na- o. C., pp. 152-165.
46 La referencia a los cinco maridos del pasado y el del presente es
rraciones y en muchas de las reacciones de incom-
simbólica: no es literal. No se permitía más de tres matrimonios, fuera del
prensión de las exposiciones de Jesús por parte del levirato. La problemática no está en el plano moral, sino religioso; por
eso se pasa al tema del culto. En hebreo, el vocablo baal se usaba tanto
para designar al marido como a la divinidad. Estamos probablemente
43 D. W. WEAD, The Literary Devices in John's Gospel. Basilea, 1970;
ante una referencia simbólica a la sumisión a los cultos paganos que se
C. R. KüESTER, Symbolism in the Fourth Gospel. Minneapolis, 1995; R. A. establecieron en Samaría (2 Re 17,24-34), por eso ella reconoce ahora a
CULPEPPER, Anatomy 01 the Fourth Gospel. Filadelfia, 1983, cap. 6. Jesús como «Señor» (v, 19a).
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rios temas: de la petición de agua a la cuestión de los Por eso añaden con furia: «¡Nosotros no somos hijos
maridos y al asunto del lugar de culto, para finalmente ilegítimosl» (v. 41) -sugíríendo que Jesús sí lo es-o
tocar la clave para entender los temas en cuestión, la En varias ocasiones Jesús parece estar jugando al es-
venida del mesías -que el lector ya sabía, por eso condite. En 7,8 ordena a sus hermanos que vayan sin él
puede sonreír-o Lo mismo sucede a continuación con a Jerusalén para la fiesta de los Tabernáculos, «porque
los discípulos, que tampoco comprenden a Jesús mi tiempo no se ha cumplido todavía», pues le advirtie-
cuando a la invitación que le hacen de comer algo él ron de que trataban de matarlo (v. 1), y se quedó en Ga-
les responde: «Para comer tengo un alimento" que vo- lilea. Pero, oh sorpresa, a continuación nos enteramos de
sotros no conocéis»; por eso se preguntan si alguien le que cuando ellos se habían ido, «entonces él subió tam-
habría traído comida (4,31ss). Simplemente no enten- bién, no públicamente, sino como a ocultas» (v, 10). Los
dían que estaba hablando de «la voluntad del que me judíos andaban buscándolo. «Mediada ya la fiesta, Jesús
envió». El lector no puede menos que sonreír ante la subió al templo y se puso a enseñan (v. 14). Algo simi-
falta de entendimiento de los discípulos. lar ocurre con ocasión de la multiplicación de los panes:
La misma reacción divertida provoca en el lector la quisieron hacerle rey, y él huyó (6,15), pero poco des-
insistente incomprensión de los judíos sobre la libertad: pués estaba con la multitud (vv, 25ss). ¡Cuántas veces se
«La verdad os hará libres», dijo Jesús, a lo que replica- escapa dejos judíos cuando trataban de prenderlo e ín-
ron: «Jamás hemos sido esclavos de nadie», y se desen- cluso de apedrearlo! (7,1.30.44; 8,59; 10,31.39; d. 5,13).
cadena un largo discurso (8,31-47). Jesús se reía de la Recordemos que, cuando recibió la noticia de la enfer-
supuesta libertad de los judíos, que basaban en su des- medad de Lázaro, demoró a propósito dos días su viaje a
cendenciade Abrahán. Ellos insisten en ser descen- Betania (11,6), aduciendo que «esta enfermedad no es de
dientes de Abrahán, cosa que Jesús reconoce, pero en el muerte, sino para la gloria de Dios) (v, 4). [Nada más
plano histórico, no en el religioso: «Si sois hijos de morir Lázaro decide bajar a Betania! Y después de su
Abrahán, haced las obras de Abrahán. Pero vosotros resucitación las autoridades judías decidieron matar a
pretendéis matarme... Eso no lo hizo Abrahán», Por eso Jesús (vv. 47-53), razón por la que, según Juan, «Jesús
Jesús afirma reiteradamente que el padre de esos judíos ya no andaba en público entre los judíos». En la Pascua
no es Abrahán: «Lo que yo he visto estando junto al se genera la expectativa de verlo en Jerusalén (v. 56).
Padre, eso hablo, pero vosotros hacéis lo que habéis Sin embargo poco después entra con gran despliegue
oído a vuestro padre» (v. 38) -que obviamente no puede de algarabía en Jerusalén montado sobre un pollino.
ser Abrahán (en el v. 44 dirá expresamente: «[Vosotros En pocas palabras, Jesús parece jugar con las expec-
procedéis del diablol»). Jesús se está riendo del criterio tativas de las personas; sus apariciones y desaparicio-
de descendencia abrahámica que esgrimen los judíos 47. nes son calculadas: huye, se esconde, reaparece. Lo re-
sume en cierto modo la afirmación de 8,34, que no
comprende el auditorio (pero sí el lector): «Me buscaréis
47 Este era un tema importante en el cristianismo naciente: remonta

sus raíces a Abrahán, el padre de la fe, no a Moisés, el legislador. El ju- y no me encontraréis, y adonde yo voy no podéis venir
daísmo afirma tener como figura primordíal a Moisés; el cristianismo, a vosotros). La frustración de los pontífices ante el fra-
Abrahán. Cf. Gálatas 3 y la argumentación en Jn 8,52-58. caso de los guardias de arrestar a Jesús no deja de tener
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para el lector un toque jocoso: ee"Pero, ¿por qué no lo plicación de los panes, la multitud que lo seguía pre-
habéis traído?" A lo que los guardias respondieron: "Ja- guntó: «¿Qué señal vas a dar para que al verla creamos
más hombre alguno habló como habla este". Los fari- en ti? Nuestros padres comieron maná en el desierto,
seos les replicaron: "¿Es que también vosotros os habéis conforme está escrito: "Pan del cielo les dio a comer"»
dejado engañar? ¿Acaso alguien entre los jefes o entre (6,30s). Tras aclarar que el maná no era «el pan del
los fariseos ha creído en él? Pero esa plebe, que no co- cielo» (v. 32), Jesús se lanza con el discurso del pan de
noce la ley, son unos malditos"» (7,45-49). Nos recuerda vida, que no entienden cuando lo identifica con su
la reacción destemplada de los fariseos ante la increpa- carne: «¿Cómo puede este damos a comer su carne?»
ción del ciego curado, que sugirió que querían oír nue- (vv. 51s). Tienen razón: en la superficie parece una
vamente narrada la curación: «¿Acaso también vosotros broma de mal gusto o una simple y llana locura.
queréis haceros discípulos suyos? [Tú serás discípulo de Parecida es la cuestión de la edad de Jesús: «Abrahán,
ese; nosotros somos discípulos de Moisés!...» (11,27s). vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y
La ironía es un rasgo característico en este evangelio. lo vio y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: "Aún
Ironía es decir una verdad bajo la forma de una burla no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?"
de la misma 48. La ironía es, en cierto modo, una toma- Jesús les- dijo: "En verdad os digo: Antes de que
dura de pelo, tiene por tanto un componente lúdico, Abrahán fuera, yo soy"» (8,56ss). Antes, a la afirma-
manifiesto en su efecto cómico para el auditorio, ción de Jesús de que «el que guarda mi palabra nunca
efecto que resulta de no ver que la apariencia oculta sufrirá muerte», los judíos le habían objetado: «¿Eres
una realidad. Lo hace ironía porque, tras la fachada lú- tú acaso mayor que nuestro padre Abrahán, el cual
dica hay una verdad, y es de esa de la que se trata. El murió? ¡También los profetas murieron! ¿Quién crees
anuncio de la destrucción del templo en su versión que eres?» (vv. 52s). [No han entendido nada! La sa-
joánica está marcada por la ironía: ce" ¿Qué señal nos maritana también preguntó: «¿Acaso eres más que
muestras para tú poder hacer esto [la expulsión de los nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo...?» (4,12).
mercaderes del templo]?" Jesús respondió: "Destruid No entendió que Jesús hablaba de agua de otra
este templo y en tres días lo levantaré"». El descon- fuente. Todos estaban seguros de conocer las respues-
cierto de los judíos es comprensible: «Cuarenta y seis tas, y todos se quedaron en la superficie -Jesús rién-
años duró la construcción de este templo, ¿y tú lo vas dose por dentro, pues no han entendido-o Las incom-
a levantar en tres días?» (2,18s) ¡Suena a tomadura de prensiones se dan por doquier 49. Este es uno de los
pelo o burla! El lector es advertido de que se refería a
«su cuerpo». Es una ironía. Más adelante, tras la multi-
49 Las incomprensiones se encuentran en intercambios verbales y se

deben casi siempre a algún elemento ambiguo o de doble sentido en la


48 Cf. J. JONSSON, Humor and lrony in tne New Testament. Reykjavik, respuesta de Jesús. Las más obvias son: 2,19-21 (este templo); 3,3-5 (vol-
1965 (no ha estado a mi alcance); P. DUKE, Irony in the Fourth Gospel. ver a nacer); 4,10-15 (agua viva); 4,31-34 (comida); 6,32-35 (pan del
Atlanta, 1985; R. A. CULPEPPER, o. c., pp. 165-180. Ironía no es burla, ri- cielo); 6,51-53 (mi carne); 7,33-36 (adonde voy); 8,21s (me voy); 8,31-35
dículo, mofa. Es un género literario que invita a reflexionar, a ver más (os liberaré); 8,51-53 (no morirá jamás); 8,56-58 (ver mi dial; 11,11-15
allá de la superficie, precisamente a no quedarse en las apariencias. El no (está durmiendo); 12,32-34 (elevado); 13,36-38 (me voy); 14,4-6 (adonde
comprender que se trata de una ironia es lo que la hace cómica. vas): 16,16-19 (dentro de poco).

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rasgos del relato evangélico de Juan, y en muchos hay vaca hilaridad, de ahí la reacción final: «Naciste en pe-
un tono de humor. cado, ¿y nos vas a dar leccíones?», Como en el caso de
Incomprensión e ironía se entretejen en el diálogo Nicodemo (3,10: «¿Eres maestro de Israel y no sabes?»),
con Nicodemo. El lector no puede menos que sonreír aquí también Jesús se ríe de la supuesta sabiduría de
ante la ingenuidad del rabino: «Quien no nace de lo los maestros de la Ley, que protestaron porque había
alto [o de nuevo: án6then] no puede ver el reino de dicho que vino «para que los que no ven, vean; y los
Dios», dijo Jesús. A lo que responde Nicodemo: «¿Cómo que ven, se queden ciegos», a lo que, al sentirse aludi-
puede un hombre nacer cuando ya es viejo? ¿Aca- dos, les aclara que «si fuerais ciegos, no tendríais pe-
so puede entrar por segunda vez en el vientre de su cado [como el curado], pero como decís: "Nosotros ve-
madre?». Jesús le dijo: «¿Tú eres maestro de Israel y no mos", vuestro pecado permanece» (9,39ss).
lo sabes?» (3,3-10). Podemos imaginarnos la risita de El lector, sabedor del lugar de nacimiento de Jesús,
Jesús. Jesús le hablaba de tener que «volver a nacen) no verá la ironía tras la pregunta por la legitimación de su
biológica, sino espiritualmente. El comentario final de mesianismo, pues algunos objetaban: «¿Acaso el me-
Jesús (representando a los cristianos) lo remata: «Noso- sías va a proceder de Galilea? ¿No dice la Escritura que
tros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio el mesías procederá del linaje de David, y de Belén, la
de lo que hemos visto ...» [vv, 11s). También en otras aldea de David?» (7,40ss) -de hecho, todo este capítulo
ocasiones se ríe de la ignorancia de los judíos, que está espolvoreado de finas ironías-o
creen saberlo todo. Escudriñan las Escrituras porque en La! respuesta de Jesús a la pregunta de Natanael:
ellas piensan tener vida, pero no reconocen lo que di- «¿De dónde me conoces?», es jocosa si el «cuando es-
cen sobre el mesías (5,39). Dicen seguir a Moisés, pero tabas debajo de la higuera, ya te vi» (1,48) tiene el
no reconocen a aquel sobre quien escribió: «Si creyerais sentido popular en ese mundo de decir: «Cuando es-
en Moisés, también creeríais en mí» (5,45ss; cf. 9,28). tabas haciendo tus necesidades», es decir, en sentido
Una serie de ironías se siguen cual cascada en los in- más profundo, cuando te descubrías tal como eres.
tercambios a raíz de la curación del ciego de naci- Por eso había dicho Jesús de él que es «un israelita
miento, relato construido como una obra de teatro en auténtico, en quien no hay doblez». Antes, refirién-
seis breves actos (Jn 9). El culmen tiene lugar cuando dose a Jesús, Natanael había dicho a Felipe con iro-
los fariseos le preguntan por segunda vez al ciego sa- nía: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?»
nado: «¿Cómo te abrió los ojos?», a lo que les res- (v. 46; cf. 7,40).
ponde: «Ya os lo dije y no me habéis escuchado. ¿Para La respuesta de Jesús a su madre en las bodas de
qué queréis oírlo otra vez? ¿Acaso también vosotros Caná tiene un toque de humor: «¿Qué nos incumbe? 50
queréis haceros discípulos suyos?» (9,26s). A los insul-
tos que le dirigen, el curado les dice: «Pues eso sí que
50 Ti emoi kai soi, literalmente: «¿Qué a mí y a ti?», Es una expresión
es asombroso: que vosotros no sepáis de dónde es y
idiomática semítica para descartar ser involucrado en algo (cf. 2 Sam
que me haya abierto los ojos. Sabemos que Dios no es- 16,10; 2 Re 3,13; Os 14,8). Dentro del contexto habría que traducirla en el
cucha a los pecadores...» (vv. 30ss). El sanado les ha sentido de: «¿Qué tengo que ver con esa preocupación tuya? No ha lle-
dado a los sabios una lección que al auditorio le pro- gado mi hora».

RR 89
No ha llegado aún mi hora» (2,4). Si no se lee con hu- ha reído de ellos; su supuesta justicia es una broma de
mor, como suele suceder, se siente como una respuesta mal gusto. Se agachó, escribía, se enderezó, dice el re-
displicente y se buscarán explicaciones para justificar lato dos veces, como para resaltarlo. Al final pregunta
o desvirtuar un supuesto desplante por parte de Jesús. dónde están los acusadores de la mujer -¿con una
Pero, siguiendo el relato, María -y el evangelista- no sonrisa en los labios?-, para concluir con una declara-
lo entendió como un rechazo o un reproche, por eso ción de perdón, exhortándole a no pecar más. Es el
dijo a los sirvientes tranquilamente: «Haced lo que él perdón del padre de la hija pródiga. No en vano algu-
os diga», y él procedió sin más a ordenar que llenaran nos calificaban a Jesús como «amigo de publicanos y
las tinajas de agua. Están en una fiesta y ella conoce a pecadores» (Le 7,34 Q), Y él, por su parte, aseguraba a
su hijo. Jesús habla con humor. Recordemos que el hu- los «justos» que antes que ellos entrarán en el reino
mor nace y se comprende con el corazón, no con la ra- «los publicanos y las prostitutas» (Mt 21,31).
zón; proviene de una actitud positiva y esperanzadora. Jesús no vino a anunciar un juicio, aún menos una
El buen humor proviene de un corazón que ama, no de condena, sino una buena nueva de salvación (d. Jn 3,17).
uno amargado o resentido. Estamos, además, en una ¡Yeso es lo que hizo con la adúltera! Si es buena nueva,
fiesta. tiene una dosis de alegria, de esperanza y también de
La escena de la mujer sorprendida en adulterio (8,1-11) humor frente a la seriedad malsana de quienes ven y
presenta a un Jesús sereno, que contrasta con la agre- juzgan todo desde el lado jurídico, para culpar y con-
sividad de los acusadores, dispuestos a lapidarla como denar; que andan en busca de los defectos y deficien-
ordena la Ley. Guarda silencio ante la exigencia de que cias, al punto de no saber reírse de sus propias limita-
dé su parecer. Más aún, parece reírse de ellos al po- ciones y caídas y, más tristemente aún, se olvidan del
ser humano como tal. Buscan y ven la paja en el ojo
nerse a garabatear en el suelo mientras ellos se excitan
ajeno, sin darse cuenta de que tienen una viga en el
-esto es más impactante en una sociedad dominada
propio que les impide ver lo bueno y la alegría que hay
por varones-o Solo quien no capta el humor de la es-
en las personas -juzgan a las personas como si fueran
cena pregunta si escribía o hacía dibujos; es un gesto robots, que deben comportarse según/programas prefi-
elocuente en sí, soma que raya con el desprecio. Y todo jados, y no como seres humanos-o
eso a pesar de que, para la mujer, la situación era seria, El relato dedicado a la resucitación de Lázaro, com-
pues se enfrentaba a una eventual lapidación (v. 5). puesto sobre la base de episodios yuxtapuestos, no
¿Qué decir de la respuesta de Jesús ante la insistencia obstante lo dramático de la escena, tiene un aire lú-
de los acusadores: «El que no tenga culpa alguna, que dico. Para empezar, enterado del estado de su amigo
arroje la primera piedra» -jpara volver él a garaba- Lázaro, en lugar de ir, Jesús se queda dos días más «al
tear!-? Es una manera de reírse del auditorio, pues na- otro lado del Jordán» (10,40; 11,5), después de los cua-
die es perfecto. Nada indica que Jesús descartara como les dice a sus discípulos: «Nuestro amigo Lázaro se ha
irrelevante la prohibición del adulterio (cf. Mt 5,27s), dormido, pero vaya ir a despertarlo» -obvia referencia
pero sí pone de relieve lo importante que para él era la a que había fallecido-o Sus discípulos lo entendieron,
persona: no cae en la trampa de avalar la condena. sin embargo, en su sentido primero, pues dijo que iría
Pone en ridiculo a los que se tenían por muy justos, se
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a «despertarlo», no a «resucitarlo»: «Señor, si se ha dor- Ante los reiterados anuncios de Jesús de que se irá a
mido, se pondrá bien». A lo que Jesús replica acla- un lugar donde no pueden encontrarlo, las reacciones
rando que hablaba de su muerte; [vaya broma de mal provocan una sonrisa al lector atento: «¿Pensará acaso
gusto! El exabrupto de Tomás, cuando Jesús decide ir irse a la diáspora, entre los griegos, para enseñar a los
allá, provoca una sonrisa en el lector: «[Vamos tam- gríegos?», se decían los judíos (7,35); «¿Es que se va a
bién nosotros a morir con él [Jesús]l» (v, 16) -pues le suícidar?» (8,22), pensaron en otra ocasión. No han en-
advierten de que poco antes habían querido apedrearlo tendido; Jesús parece estar tomándoles el pelo. El lec-
allá-o Al final, después de ordenar Jesús: «¡Lázaro, sal tor, que sabe que hablaba de su retorno al Padre, no
fueral», el relato acota un detalle de colorido gracioso: puede menos que sonreír ante la ingenuidad de los ju-
«Salió el muerto atado de pies y manos con vendas, y díos. Finalmente se desvela la total ignorancia, esta
con el rostro envuelto en un sudario» -¿cómo podría vez de los discípulos, sobre el destino de Jesús, pri-
«salir» si estaba así de inmovilizado?-. Eso ha captado mero por boca de Pedro: «Señor, ¿adónde vas?»
la imaginación de muchos artistas. La orden de Jesús (13,36), y luego Tomás: «No sabemos a dónde vas,
es clave: «Desatadloy dejadlo andar» (v. 44). Es la libe- ¿cómo vamos a saber el camino?» (14,5), a pesar de
ración de las ataduras de la muerte. Todos esos detalles que ya se lo había anticipado repetidas veces. Tanta
son parte del propósito catequético del relato sobre la ignorancia no puede menos que provocar una sonrisa
identidad de Jesús como «resurrección y vida» (v. 25) al lector. Hacía tiempo que venía hablando de que vol-
-que lo presenta como Señor de la vida, a la que invita vería al Padre.
a vivir con optimismo y una gran sonrisa...- 51 Afín a esto es la ignorancia de Felipe sobre el Padre,
al cual Jesús venía dando a conocer hacía tiempo, y el
No deja de tener un sabor divertido el papel de Judas
lector lo sabe bien: «"Si me hubierais conocido, ha-
en la escena de la unción de Jesús por parte de María.
bríais conocido también a mi Padre. Ya desde ahora lo
Su reacción es conocida: «¿Por qué no se ha vendido
conocéis y lo estáis viendo". Le dijo Felipe: "Señor,
este perfume por trescientos denarios para dárselos a
muéstranos al Padre, yeso nos basta". Jesús le con-
los pobres?», a lo que acota con tono sarcástico el
testa: "Tanto tiempo estoy con vosotros, ¿y todavía no
evangelista: «Esto lo dijo no porque él se preocupara
me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto
de los pobres, sino porque era ladrón, y, como estaba
al Padre. ¿Cómo dices: 'Muéstranos al Padre'?"»
encargado de la bolsa, robaba de lo que se depositaba
(14,8s). Este intercambio, como otros similares, pro-
en ella» (12,5s). El servicio a los pobres sirve de excusa
voca una sonrisa.
para el hurto.
En la escena del lavatorio de los pies, la actuación de
Pedro y la reacción de Jesús tienen un sabor lúdico.
• .51 Aunque mucho más escueto, encontramos el mismo esquema, tam- Pedro es, de hecho, un hombre que a menudo aparece
bíén con sabor lúdico, en la resucitación de la hija de Jairo (Mc 5,38-42
p.ar.): el padre le pide a Jesús que vaya a ver a la niña, que «se está mu-
desempeñando el papel de la persona voluntariosa, in-
riendo»: la muerte es presentada por Jesús como que «está durmiendo», tempestiva, pero que «mete la pata» con notable fre-
lo que provoca que se rian de él, pues sabían que había muerto; se cuencia. Y no se amilana. Rehúsa ser lavado por Jesús:
acerca a la muerta y grita: «¡Talitha, qum [niña, levántate] [», y esta «No me lavarás los pies jamás». Jesús le aclara que, de
vuelve a la vida.
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ser así, «no tendrás parte conmigo»; a lo que Pedro re- burla: «[Aquí tenéis a vuestro reyl» (vv. 13s). La res-
plica: «No solo los pies, sino también las manos y la puesta de Pilato provoca una sonrisa burlona a los
cabeza» (13,8s). Es el mismo Pedro el que poco después pontífices cuando estos protestan por el letrero puesto
dirá: «[Daré mi vida por til», y Jesús se ríe: «¿Tu vida sobre la cruz: «Lo que he escrito, he escrito» (19,22).
darás por mí? De verdad te aseguro que antes que haya En la pasión narrada por Juan, es Jesús quien do-
cantado el gallo me habrás negado tres veces» (13,37s). mina el escenario. Él toma la iniciativa cuando vienen
Es el mismo Pedro el que, en la escena de la pesca mi- a arrestarlo: «¿A quién buscáis?» (18,4.7). Emplaza al
lagrosa, al oír que Jesús estaba allí, «se puso el vestido sacerdote cuando lo interroga: «He hablado pública-
-pues estaba desnudo- y se lanzó al mar» (21,7). mente al mundo... Pregúntales a los que me han oído a
El relato de la pasión en la versión de Juan está sal- ver de qué les hablé; ellos saben bien lo que dije»
picado de escenas de humor mordaz, con respuestas (18,19-21). Parece burlarse de Pilato en varias ocasio-
con sabor irónico. Así, por ejemplo, Pilato pregunta a nes. Así, al inicio del proceso se produce el siguiente
los judíos qué acusación tienen contra Jesús, a lo que intercambio que provoca una sonrisa de sorna: «¿Eres
estos responden, con poco sentido del respeto: «Si este tú el rey de los judíos? - ¿Eso lo dices tú por tu cuenta
no fuera un malhechor, no te lo habríamos traído» o te lo han dicho otros de mí? - ¿Acaso soy judío?»
(18,30). Pilato le pregunta a Jesús sin ningún preám- (18,33ss). Con firmeza, Jesús dice: «Pues sí, soy rey.
bulo si es rey de los judíos, a lo que este responde: Para eso he nacido y para eso he venido al mundo...)).
«¿Dices eso por tu cuenta o es que otros te lo han dicho Pilato parece derrotado: Jesús le ha quitado cualquier
de mí?» (v. 34). Pilato replica también en el mismo asidero para condenarlo. En resumen, visto en su con-
tono: «¿Es que yo soy judío?». En el breve discurso (1) junto, la versión joánica del juicio ante Pilato provoca
de Jesús sobre su misión como testigo de la verdad, la una sonrisa socarrona, porque este cree estar domi-
reacción de Pilato ha dado pie a muchas especulacio- nando la situación, cuando es Jesús quien la domina.
nes por no captar su sentido irónico: «¿Qué es la ver- Parece que es Pilato el que es juzgado, no Jesús -hasta
dad?» (v. 38). Obviamente, es de lo que Jesús hablaba y el punto de que el evangelista presenta a Pilato sen-
atestiguó: Dios mismo (v. 37b). Después de presentar a tando a Jesús en el tribunal (19,13)-.
Jesús tras la flagelación, Pilato se dirige de nuevo a él,
pero esta vez Jesús calla, y ante la advertencia de que en el tribunal» -«sentó» lekáthisen) puede ser intransitivo [Pílato se
su vida depende de él, Jesús responde osadamente: sentó) o transitivo (sentó a Jesúsl-. El contexto, lleno de ironías, así
como el paralelismo con los vv. 2.3 y 5, Y el hecho de que, si se hubiera
«No tendrías ningún poder contra mí si no se te hubie- sentado Pilato, se esperaría que fuera para pronunciar sentencia, cosa
ran dado de arriba» (19,11). Jesús se ríe del poder polí- que no hizo, y no para hacer una simple presentación. Pílato se está bur-
tico. Y Pilato, a su vez, se ríe de Jesús: «Lo sentó en el lando de Jesús y en él de los judíos -actitudes conocidas de Juan en su
tribunal» 52 y lo presentó a la muchedumbre judía con obra-o La.gran ironía es que Jesús está sentado como juez -ly en reali-
dad lo es!- Cf. especialmente 1. DE LA PomRIE, «Jésus, roi et juge d'apres
Jn 19,13: ekáthisen ept bématos», en Biblica 41(1960), pp. 217-247, Y
R. E. BROWN, The Death of tne Messiah, Il. Nueva York, 1994, pp. 1388-
52 Es común la traducción e interpretación de esta escena como si Pi-
1393, que resume bien la discusión al respecto ledo española: La muerte
lato fuera quien se sentó en el tribunal. El texto griego es ambiguo aquí,
del Mesías. Estella, 2005).
pues no especifica el objeto: literalmente, do sacó fuera a Jesús y sentó
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94
La carrera al sepulcro provoca una sonrisa en el lec- Todavía reverberan las advertencias joánicas de Je-
tor: «El otro discípulo» corre por delante de Pedro, llega sús a los judíos: «Si Dios fuera vuestro padre, me ama-
primero, pero le cede al patriarca el honor de entrar ríais, porque salí y vengo de Dios... ¿Por qué no enten-
primero al sepulcro... ve los lienzos, y «entonces entró déis mi lenguaje? ... El que es de Dios escucha las
también el otro discípulo... y vio y creyó» (20,3-8). palabras de Dios. Por eso no escucháis vosotros, por-
¿Para qué corre el discípulo adelantándose a Pedro, si que no sois de Dios... El que me glorifica es mi Padre,
al llegar cede el paso a Pedro? Hay una fina hilaridad de quien vosotros decís que es vuestro Dios, pero al
en toda la escena. Igualmente, la actuación del incré- que no conocéis. En cambio, yo sí lo conozco, y si di-
dulo Tomás tiene un sabor saleroso: la reacción de Je- jera que no lo conozco sería igual que vosotros, un
sús es desconcertante: «Trae aquí tu dedo y mira mis mentiroso» (Jn 8,42-56). Por eso pone al descubierto
manos; trae tu mano y métela en mi costado...» (20,27). sus intenciones: «Vosotros buscáis matarme, precisa-
mente a mí, que os he dicho la verdad, la verdad que
he oído estando junto a Dios» (8,40). La palabra o ver-
4. Síntesis dad que Jesús proclamaba y los judíos rechazaban, esa
que viene de Dios, no es otra que la afirmación de que
Jesús invitaba a una actitud positiva frente a la vida, la salvación (la plenitud de la vida) se obtiene por el
una actitud de alegría y esperanza de un mundo mejor camino de la radical humanización: «Que tengáis vida,
confiado en la paternidad de Dios: «Amaos unos a y la tengáis en abundancia» (10,10; 12,50; 20,31). Es lo
otros, como yo os he amado» es la síntesis de su pro- que presentan los evangelistas, especialmente en las
puesta para la humanidad renovada (Jn 15,9-12). El discusiones, exposiciones y praxis de Jesús.
reinado de Dios, que es un reinado de vida, integridad Cuando hablamos de Jesús, cuando nos dirigimos a
y dignidad humana, de verdad y solidaridad, de sana- él, cuando pensamos en él, tenemos una imagen suya
fijada en nuestra mente. Para muchos es la de un Jesús
ción y fraternidad, está a nuestro alcance (Mc 1,15).
Y es que Dios es, por antonomasia, «Padre». Aquel que severo, hierático, que es aquella reflejada en el discurso
y la iconografía tradicionales. Pero, ¿por qué no un
conocía tan bien a Dios, Jesús, lo puso de relieve enfá-
rostro alegre? Su mensaje no era ciertamente del color
ticamente con sus palabras y con sus actitudes y pra-
de algunos profetas del caos, ni de Juan Bautista, sino
xis concretas. Esa concepción de Dios que Jesús tenía,
de los que anuncian buenas nuevas. ¡Por eso la gente
producto de su vivencia mística con él, por chocar con
lo seguía! Por eso se le acercaban los humildes y los
la de los fariseos y afines, está en el trasfondo de su
niños. ¿No era alegría lo que transmitía e incluso pre-
tragedia, de su eventual ejecución «en nombre de
dicaba, como todavía se vislumbra en los evangelios?
Dios» 53 -del dios idolatrado-o
En vista de la cantidad de referencias a bodas y fiestas,
y de la acusación de los más adustos guardianes de
53 J. M. CASTILLO, Dios y nuestra felicidad, esp. cap. 2, pone claramente la piedad de ser un «comilón y borracho» [Le 7,34 Q),
de relieve el papel fundamental que juega en todo esto la idea que se
podemos pensar que Jesús de Nazaret era un hombre
tiene de Dios. Está en la base en el conflicto de Jesús con los fariseos; y
está en la base de los conflictos religiosos hoy. alegre, de espíritu festivo. Contrasta precisamente
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con Juan Bautista, que «ni comía pan ni bebía vino» está en escenas o sentencias provocadoras, a veces
(Le 7,33). En ningún momento se dice que Jesús invi- incluso chocantes, es decir, el humor mismo es pro-
tara a ser adusto, austero: «¿Acaso van a ayunar los in- vocador de reflexión con el fin de invitar a decidirse
vitados a bodas [sus discípulos] mientras el novio está por el reino. Es parte de la buena nueva. Indudable-
con ellos?» (Mc 2,19). No llamaba a ello tampoco, sino mente, no pocos detalles que tienen un filón jocoso
a aceptar la buena nueva, a ver en Dios a un Padre pueden deberse a la tradición o a los evangelistas
compasivo y a imitarlo siendo compasivos y sensibles mismos. La transmisión de ideas y enseñanzas tiende
unos con otros (Mt 5,44-48; 25,31-46). ¡Y cuando los naturalmente a acentuar su formalidad, en otras pa-
judea-cristianos quieran ayunar, que se laven la cara! labras, la tendencia es a eliminar lo que pudiese ro-
En contraste con el Bautista, su predicación no fue barle seriedad. Por lo mismo, es llamativo que toda-
de amenazas, sino de invitación a aceptar el reino de vía haya humor en ciertos pasajes evangélicos y,
Dios, de ahí el desconcierto de Juan expuesto en como hemos visto, no son pocos. Eso se debe proba-
Mt 11,2 Y la respuesta de Jesús en términos de sana- blemente al espíritu del propio Jesús, a su carácter
ciones: «¿Eres tú el que tiene que venir o hemos de es- jovial y alegre que se reflejaba en su manera de ex-
perar a otro? - Id a contar a Juan lo que estáis oyendo presarse, de jugar con palabras, también en las com-
y viendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos paraciones y parábolas ocurrentes, y en referencias, a
quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resuci- veces hasta socarronas, a ciertas personas, incluso
tan, y se anuncia el evangelio a los pobres», que con- al hacer broma ocasionalmente de alguna situación o al
cluye con la advertencia que sigue resonando hasta dar respuestas mordaces a preguntas tontas y al reírse
hoy: «Bienaventurado aquel que no se escandalice por de los necios.
mí». [Cuántos se escandalizan cuando se presenta a Je- Nunca se dice que los discípulos o la gente en gene-
sús como hombre alegre, libre y espontáneo, como ral se riesen con Jesús (no en son de burla, cierta-
hombre del pueblo y no del templo! -o, simplemente, mente) o que se alegrasen. Eso probablemente porque
en su dimensión plenamente humana-o la tradíción se centró en la seriedad de Jesús, en el
Ahora bien, el humor, que es parte integral del ser maestro severo y sabio -que se supone que nunca se
humano, resulta de una determinada actitud frente a la ríe o gasta bromas-o En efecto, su humanidad ha sido
vida. Se puede adquirir, alterar y alimentar. Ser alegre limitada en aras de la teología, destacándose mucho
y jocoso no significa otra cosa que gozar de las bonda- más su mesianismo, su calidad de Hijo de Dios que la
des de la vida y de las personas. No es sinónimo de li- de «hijo de hombre» (solidario con la humanidad). En
gereza, como (son)reír no es opuesto a seriedad. La otras palabras, se desarrolló una especie de censura
persona incapaz de sonreír, sin hablar de reírse, no en- interna, inconsciente sin duda y en aras de la exalta-
tiende la vida ni disfruta de ella; no entiende a Dios ción de Jesús en su relación divina, seria (o más aún)
tampoco. Así de simple. De hecho, el humor es parte como las divinidades paganas. Y si, a pesar de todo,
integral de la sabiduría. algo del humor de Jesús ha quedado impregnado en la
El humor de Jesús que se revela o trasluce en los tradición, ciertamente se eliminó cualquier mención
evangelios, que se siente aun entre líneas, a menudo de una reacción que revelara ese humor. Quizá es lo
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que hay que entrever en las menciones de que la
gente «se quedó admirada» (Mc 6,2; 12,17; Mt 7,28;
13,54; Lc 20,26; 24,41; etc.).
Pero aquel hombre que tenía alma poética, que se SEGUNDA PARTE
refería a las flores del campo, a los pajaritos, al trigo,
que hablaba con delicadas y sentidas parábolas, que LA ALEGRÍA COMO ACTITUD BÁSICA
era sensible al verse frente a un enfermo de parálisis o DEL DISCÍPULO
de los sentidos, frente a un leproso marginado, frente a
un «poseído», ese hombre que abría los brazos acoge- «Estad siempre alegres» (1 Tes 5,16)
dores a minusvalorados, a niños, mujeres, pecadores,
ese hombre que se atrevía a mediar el perdón de Dios y
a devolver el sentido de la autoestima, ese hombre que Es notoria la cantidad de veces que en el Nuevo Testa-
hablaba del reino de Dios como de una perla, un te- mento se menciona el regocijo-regocijarse, exultar-
soro, un banquete, no podía ser menos que una per- exultación (agall-, 16 veces), alegría-alegrarse (jara,
sona con alma sensible y feliz, presta a festejar y a ale- jairó, 131 veces) y celebrar con júbilo (eufrainó, 14 ve-
grarse, con sentido del humor, y que contagiaba ces). El saludo más común es el griego jaire, «alégrate»,
optimismo y esperanza, que atraía a las multitudes como el del ángel a María (Le 1,28; cf. Mt 26,49;
sencillas y sufridas. Me 15,18). Es notablemente frecuente en la pluma de
Pablo y de Lucas. Veamos los pasajes y contextos más
notorios en el Nuevo Testamento que resaltan la alegría.

1. El evangelio de la alegría

Lucas es el evangelista que con mayor frecuencia habla


de gozo, alegría, júbilo. No solo el vocabulario, sino
muchas escenas transpiran alegría. Jesús es fuente de
alegría. Su nacimiento está marcado por un contagioso
tono de alegría, además de expresas menciones de ello.
Así, el ángel anunció a Zacarías que su paternidad sería
para él «gozo y alegría, y muchos se gozarán por su na-
cimiento» (1,14), pues se trata del precursor del mesías.
En la visita de María a su pariente, apenas Isabel oyó el
saludo de María, encinta de Jesús, el bebé Juan «saltó
de gozo» en el seno de su madre (Lc 1,41.44), y esta, a
su vez, declaró a María: «iDichosa tú, que has creído...!»
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(1,45). Ya antes, el ángel saludó a María: «Alégrate, Mateo, por su parte, también resalta la alegría que
llena de los dones divinos (jaire, kejarit6méne)•• provocó el nacimiento de Jesús en la persona de los
(Lc 1,28) 54. Esto es más que un simple saludo; es un im- sabios de Oriente: estos fueron en busca del «rey de
perativo por la buena nueva anunciada, empezando los judíos que ha nacido•• (2,2). Y «al ver la estrella,
por la declaración de que ella es «llena de gracia» y que sintieron inmensa alegría» (v. 10) 55. Es la alegria que
será madre del «hijo del Altísimo)•. En su réplica a Isa- provoca la toma de conciencia de que ha llegado el
bel, el cántico de gratitud de María es una explosión de tiempo mesiánico, tiempo de plenitud 56.
alegría: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi La escena con la que Lucas inicia el relato de la vida
espíritu se alegra en Dios, mi salvador... desde ahora to- pública de Jesús es aquella en la sinagoga de su tierra
das las generaciones me llamarán dichosa...•) (1,46ss) donde se aplicó a sí mismo el anuncio de la buena
nueva que leyó en Isaías 61: «El Espíritu del Señor está
-no por el hecho de que será madre, sino porque lo será
sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena
de aquel que «ocupará el trono de David, su padre, y
nueva [euangelísasthai] a los pobres...» (4,16-22). Es
reinará por los siglos de los siglos» (1,32).
una misión que solo podía cumplir si tenía un mínimo
Al nacer Juan, todos los allegados «se alegraban con
de alegría por la vida, por eso el mensaje ocasiona ale-
ella» (v, 58). Con alegría su padre entonó un cántico de
gría a los pobres, tullidos y marginados.
alabanza: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque
Además de las famosas bienaventuranzas (Lc 6,20-23),
ha visitado a su pueblo....) (vv. 64.68ss). Y al nacer Jesús,
cuando la madre de Jesús fue proclamada «bienaven-
un ángel rodeado de una gran luz anunció a los pasto- turada» por una mujer entre la muchedumbre, este re-
res: «Os traigo una buena noticia que será de gran ale- plicó ampliando su alcance: «jBienaventuradoslos que
gría para todo el pueblo: Hoyos ha nacido un salva- oyen la palabra de Dios y la obedecenl» (11,27s). Igual-
dor...). (Le 2,lOs). A continuación, un coro angélico canta mente son declarados «bienaventurados» aquellos que
el famoso estribillo: «Gloria a Dios en las alturas...•). El estén velando cuando venga el Señor (12,37s.43)~
gozo de los pastores se manifiesta en su marcha «a toda En las parábolas de Lucas 15, dirigidas a los que cri-
prisa» al lugar indicado. Y cuando van, lo hacen como ticaban a Jesús por acoger a pecadores y comer con
antes los ángeles, glorificando y alabando a Dios.Luego, ellos, se invita a la comunidad reiteradamente a ale-
los dos ancianos del Templo, Simeón y Ana, se alegran grarse con el Señor, a hacer fiesta con él al hallar la
al ver al niño y, maravillados, hablan de él. oveja extraviada y al encontrar la moneda perdida:
«Alegraos conmigo...» (vv. 6.9). No es un gozo mera-
54 Kejaritoméne es el participio perfecto pasivo del verbo jaritein, dar mente íntimo, sino compartido, celebrado en alegría
gratuitamente algo, donar. La forma pasiva se empleaba comúnmente
como referencia tácita a Dios en cuanto actor de la acción (d. el Padre-
55 Nuevamente, la conjunción de dos verbos para denotar intensi-
nuestro: venga, hágase). Es decir, es Dios quien le ha hecho dones. «El Se-
ñor está contigo». El modo perfecto denota duración y plenitud. Este dad: ejáresan jaran -«se alegraron con alegrta--, y, para resaltarlo, el
verbo proviene de la misma raíz básica que el verbo alegrarse, jairein: evangelista añadió el calificativo «grande» (mega/en). Es la alegría en
jar-, La conjunción de dos formas verbales de la misma raíz es una fo~a grado superlativo.
56 Cf. al respecto especialmente Isaías (4,3; 9,3; 12,6; 24,14; 25;
semítica de indicar la intensidad de una acción. La alegría es un don di-
vino, y su plenitud o sobreabundancia obedece a una elección divina. 49,13, etc.).

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exuberante, como resalta la última de las tres parábo- El cristianismo naciente en Jerusalén «partía el pan
las tras el retorno del hijo pródigo: alegría que se ex- en las casas y compartía el alimento con alegría y sen-
presa con un gran banquete en gran algarabía (v. 32). cillez de corazón», lo que resultaba en que «el Señor
La participación en el reino de Dios provoca alegría, agregaba día tras día a la comunidad a los que iban
porque es un banquete, un compartir en sencillez y siendo salvados» (Hch 2,46s).
apertura (Lc 14,45ss). Zaqueo recibió a Jesús (muy go-
zoso» en su casa (19,6), como antes había hecho otro
publicano, Leví (5,29). 2. Alegría en comunidad
Cuando los discípulos regresaron «con gOZO» de su
misión, Jesús les dijo: «Alegraos más bien de que vues- Mateo, el evangelista eclesiástico, también resalta la
tros nombres están escritos en los cielos» (10,20), es de- alegría. Ya hemos visto que la produce el nacimiento
cir, de que son hijos de Dios. Por su parte, «jesús se llenó de Jesús. Los sabios de Oriente «al ver la estrella -que
de gozo en el Espíritu Santo» y bendijo a Dios por haber los guiaría hacia el mesías-, sintieron inmensa alegría»
dado a conocer su evangelio a las personas sencillas (2,10). Mateo es el evangelista de las bienaventuranzas
(v. 21 Q). Acto seguido se dirige a los discípulos: «Bien- (5,3ss). Además de las tres originales preservadas por
aventurados los ojos que ven lo que vosotros veis...» Lucas (6,20.21a.21b), que probablemente se remonten
(10,23) -Ia revelación del Padre vía Jesús (v. 22)-. a Jesús, añadió cinco más. El vocablo «bienaventu-
Lucas es el único que introdujo en el relato de la en- rado» (makarios; en arameo beruj o 'ashré) se emplea
trada de Jesús a Jerusalén el detalle de que (toda la para felicitar a alguien considerado afortunado por una
multitud de los discípulos, alegrándose, comenzó a situación que provoca alegría, gozo. Pero, ¿por qué
alabar a Dios a grandes voces...» (19,37). Y añadió: declara Jesús afortunados o bienaventurados a los po-
«Algunos de los fariseos le dijeron: "Maestro, reprende bres, los hambrientos y los afligidos? Porque, en con-
a tus discípulos". Pero él respondió: "Os digo que si es- sonancia con lo que siglos atrás gritaban los profetas,
tos se callan, gritarán las piedras"» (19,39s). ¿Por qué ellos son los favoritos de Dios, y en el balance final
habrían de callarse? Es momento de alegrarse, pues Dios hace la justicia que el mundo se negó a hacer
está entrando el mesías. Ya antes, en otra ocasión, Lu- (cf. el cuadro del juicio final, Mt 25,31-42) 57. Por eso
cas indicó que «el pueblo entero se alegraba de todas Mateo concluye exhortando a los que dan la cara por
las maravillas realizadas por Jesús» (13,17). Más ade- la justicia para que se «alegren y. regocijen porque su
lante dirá que incluso Herodes «se alegró mucho» recompensa será grande en los cielos, pues así persi-
cuando supo que Pilato le enviaría a Jesús (23,8). guieron a los profetas anteriores a vosotros» (5,12).
Igual que los relatos sobre la natividad, los encuen-
tros con el Resucitado también reflejan alegría.
57 En su exhortación apostólica Gaudete in Domino, «sobre la alegría
Cuando Jesús se aparece a todo el grupo de discípulos, cristiana» (1975), Pablo VI resaltó que «el mensaje de Jesús promete ante
estos estaban tan gozosos que no lo podían creer todo la alegría, esa alegría exigente; ¿no se abre con las bienaventuran-
(24,41). Después de la ascensión vuelven a Jerusalén zas? "Dichosos vosotros, los pobres, porque el reino de los cielos es vues-
tro. Dichosos vosotros, los que ahora pasáis hambre, porque quedaréis sa-
(con gran gOZO» (24,52). ciados. Dichosos vosotros, los que ahora lloráis, porque reiréis"».
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A diferencia de la versión de Marcos sobre la razón había sido invitado a una fiesta de bodas, no a un ve-
por la que los discípulos no ayunan, Mateo escribió: latorio. En el reino de Dios -que está conformado por la
«¿Acaso van a estar afligidos [penthein; Mc: ayunar] comunidad cristiana- se entra para estar alegre, con
los invitados a una boda mientras el novio está con ánimo de fiesta.
Notoriamente, las escenas y parábolas sobre comi-
ellos?» (9,15). La comunidad cristiana debe vivir ale-
das en general tienen un carácter festivo. Para esto
gre, porque Jesús aseguró: (Yo estaré con vosotros
hay que recordar, además, el sentido que tenía en
hasta el final de los tiempos» (28,20), es decir, «el no-
aquella sociedad el compartir la mesa y los alimentos
vio está con ellos» (cf. 18,20).
con alguien: era más que comer, era compartir su
Mateo destacó que «el reino de los cielos se parece a
existencia, festejar la amistad. Ese es el trasfondo
un tesoro escondido en el campo. Un hombre lo en-
también de la última cena, que se distinguió de otras
contró y lo escondió, y se va lleno de alegría, vende por el sentido especial dado por Jesús al pan y el vino
cuanto tiene y compra el campo» (13,44). Y es que ese compartidos en términos de su vida misma compar-
reino se encuentra ya entre nosotros. A los servidores tida, entregada, ofrecida por amor a las personas. Ese
que, en la parábola, han hecho fructificar los talentos sentido festivo eucarístico -palabra esta que significa
encomendados por su amo, este los invita al banquete «dar gracias» [eujaristein]- ha sido preservado en los
de su señor (Mt 25,21ss). relatos de las multiplicaciones de los panes y en la
Al final de la parábola de la fiesta de bodas, Mateo cena pospascual con los discípulos de Emaús:
añadió un párrafo que parece desconcertante: «Cuando «Tomó... dio gracias... partió... daba» (Mc 6,41; 8,6;
entró el rey para ver a los invitados, vio allí a un hom- Lc 24,30).
bre que no estaba vestido de boda, y le dijo: "Amigo,
¿cómo entraste aquí sin estar vestido de boda?" Pero
él guardó silencio. Entonces el rey dijo a los que ser- 3. La alegría de Jesús
vían: "Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinie-
blas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dien- El evangelio según Juan transpira un distintivo aire de
tes"» (22,11 ~ 13). Pero, ¿cómo podría haber conseguido júbilo. Al hablar de Jesús nos detuvimos ampliamente
el vestido de boda si los comensales habían sido invi- en el espíritu lúdico y los empleos lingüísticos del
tados en el último minuto, encontrados «en los cami- evangelista, especialmente de la ironía y las incom-
nos»? El vestido en cuestión representa el estado de prensiones, a pesar de la solemnidad de muchas esce-
ánimo de la persona (recuérdese nuestro vocablo «há- nas y discursos. En 3,29, el evangelista apunta que
bíto») 58. El hombre no estaba con ánimo de festejar: Juan Bautista se alegró «con gran alegria» de la apari-
ción en escena del «esposo», y que su gozo era «pleno».
58 Con notable frecuencia se habla en el NT de vestidos en un sentido
También Abrahán «se llenó de gOZO» con la esperanza
metafórico, no real. Denota, naturalmente, un «hábito», costumbre, acti- de ver el día de Jesús (8,56).
tud o estado de la persona (Is 49,18; Job 29,14; Sal 73,6; 104,1; 1 Cor En el cuarto evangelio, Jesús es presentado como
15,54; etc.), Vestido blanco (Me 16,5; Ap 3,4s; 6,11; 7,9.13) denota victo-
ria; vestido escarlata (Ap 17,4), pompa, soberbia.
portador y trasmisor de alegría. Es la petición que
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Juan pone reiteradamente en labios de Jesús en la alegría esté en vosotros», y que esta aumente hasta
oración final al Padre: «Que ellos tengan en sí mis- llegar a su plenitud (pleróthe) (Jn 15,11). La fuente de
mos mi alegría plenamente colmada» (17,13). Hacia esa alegría es el amor, por eso la exhortación prece-
el inicio de su discurso de despedida, Jesús deja como dente: «¡Permaneced en mi amor!», amor que se ex-
«mandato nuevo» el amor mutuo. La razón es ofre- presa concretamente de la manera en que Jesús lo ha
cida expresamente: «Para que mi alegría esté en vo- mostrado en su vida: «Como yo os he amado», amor
sotros, y vuestra alegría sea plenamente colmada» que resume los «mandamientos de mi Padre» 59. En estos
(Jn 15,11). Les asegura a los discípulos que, cuando párrafos del discurso de despedida se destaca un punto
vuelva, tras la crucifixión, «se alegrará vuestro cora- importante (13,34s; 15,9-17): el «mandato nuevo» de
zón, y esa alegría nadie os la quitará» (16,21ss). Es la amarse tiene como paradigma el amor de Jesús, que lo
alegría en el espíritu Vara), sinónimo de felicidad, contrasta con el amor entendido en los términos más
que se vive en las entrañas. Es la alegría de las bien jurídicos y restrictivos de la ley de Moisés. Por eso lo
rociadas bodas en Caná, donde Jesús «manifestó su califica como «nuevo», novedad que radica en la mo-
gloria» (z.sss), dalidad, no en el hecho mismo de amar, pues hasta los
Llena de humor es la escena de las bodas de Caná. La fariseos sabían que amar era uno de los mandamien-
conversación: «No tienen vino - qué tengo que ver con tos fundamentales de la ley de Dios. Es el amor que
eso - haced lo que él os diga - llenad esas tinajas de une a todos como hijos del Padre. Es el tipo de amor
agua», provocan en el lector sencillo una sonrisa. Ade- que se da entre padre-madre e hijo-hija, amor que
más de la calidad, la cantidad de vino proporcionada produce inmensa alegría. Es lo que Jesús ruega preci-
por Jesús para que la fiesta continúe es extraordinaria. samente a su Padre: «Que tengan en sí mismos mi ale-
y si es fiesta, ¡hay risa y baile! Era una celebración «a gría enteramente colmada» (17,13).
tope», como se estila en los países mediterráneos. El Esa compenetración entre padre-madre e hijo-hija,
vino, naturalmente, denota alegría; en clave teoló- que resulta en la «alegría plenamente colmada» -dice
gica designa la alegría de los tiempos mesiánicos. Re- Jesús un poco más adelante-, debe servir para que «el
firiéndose a los nuevos tiempos, Jesús advierte que mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21.23). En
«nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque, si efecto, signos visibles del discípulo de Jesús, según
no, el vino rompería los odres, y el vino y los odres se Juan, han de ser el «amaos unos a otroS» (13,35), y la
perderían. El vino nuevo hay que echarlo en odres unidad entre ellos, que proviene de una unión «como
nuevos» (Mc 2,22). En la última cena Jesús declara tú, Padre, en mí y yo en ti» (17,21). Esos signos, que
a sus discípulos: «Ya no beberé del producto de la son correlativos, atraerán otros: «Ved cómo se aman
vid hasta que llegue el reino de Dios»(Lc 22,18), o, lo unos a otros».
que es lo mismo, que no festejará con ellos hasta que
haya qué festejar, en un mundo nuevo, donde quien
59 Notemos que Jn habla de mandamientos en plural (14,15.21; 15,10),
reine sea Dios. pero nunca en toda su presentación del evangelio explicita cuáles son. La
La alegría de Jesús es el punto de referencia de la de razón es fundamentalmente la misma expresada en los sinópticos: amar a
los discípulos, aquella que le es propia a él: «Que mi Dios y al prójimo encapsula todos los mandamientos (Mt 22,35ss par.).

108 109
El reencuentro con Jesús, ahora resucitado, hizo que cado s aclaratorios 60: no es cualquier alegría o jolgo-
los discípulos se llenaran de alegría (Jn 20,20). Ya les rio; es la alegría que se vive en el alma, en la interio-
había anticipado en la última cena: «Volveré a veros, y ridad, donde Dios se comunica con la persona, la que
se alegrará vuestro corazón, y esa alegría vuestra na- viene de la comunión con el Kyrios Jesucristo. Es, en
die os la quitará» (16,22). Es el triunfo de Jesús, mani- pocas palabras, lo que nosotros designamos como
fiesto en su resurrección, con todo lo que eso com- felicidad -ese «pedazo de cielo» que se vive anticí-
porta, que provoca en sus discípulos esa alegría que padamente-.
«nadie os la quitará». Y es que la resurrección es el Pablo aclaró a los gálatas que «el fruto del Espíritu
aval de Dios a la predicación de Jesús y la reivindica- es amor, alegría, paz ...)f (5,22), en contraste con «las
ción de «la verdad». El cristiano está seguro de estar obras de la carne», que son fornicación, impureza, li-
del lado de la vida (11,25: «Yo soy la resurrección y la bertinaje, idolatría... (vv. 19s). Notemos la manera di-
vida»). Jesús es efectivamente «el camino, la verdad y ferenciada de designarlos: «obras de la carne» (en plu-
la vida» (14,6). Él es el rostro visible del Dios invisible, ral) y «fruto del Espíritu» (en singular). De las primeras
y la voz audible del Dios inaudible: quien me ve a mí enumera algunas de sus manifestaciones evidentes, y
-dice Jesús-, ve al Padre; quien me escucha a mí, es- del segundo especifica cualidades más bien «del
cucha al Padre. alma». De estas fijémonos en la secuencia, que parece
estar en orden de mayor a menor peso: amor, alegría,
paz, comprensión, benignidad, etc. La tríada inicial
4. El Espíritu, fuente de alegría constituye en cierta manera un todo, como en Rom
14,17. La alegría emana naturalmente del amor, y su
Pero no solo Jesús, sino también el Espíritu, que es la consecuencia es la paz tanto interior como hacia
vida de Dios mismo, es designado como fuente de fuera. Nos recuerda la advertencia de Jesús según la
alegría, especialmente por Pablo. «El reino de Dios cual «al árbol se le conoce por sus frutos» (Le 6,45 Q).
(...) consiste en justicia y paz y alegría en el Espíritu La liberación del dominio de la «carne» y la sumisión
Santo» (Rom 14,17). La justicia se refiere a las rela- al camino del Espíritu produce la alegría auténtica
que toma posesión de la existencia cristiana, expre-
ciones interpersonales; la paz es consecuencia social
sión de vida maximizada 61. Es aquella propia de los
de la justicia; y la alegria puede designar la actitud del
hijos de Dios, que genuinamente claman «abbá, Pa-
cristiano, así como el fruto «interior» vivido por quien
dre» (Gál 4,6s). El contraste entre los goces de la carne
así conduce su vida, guiado por el Espíritu Santo.
Y Pablo exhortó a los tesalonicenses: «Estad siempre
60 Antaño no había una diferenciación clara entre lo que más tarde la
alegres» (1 Tes 5,16), Y a los filipenses: «Alegraos siem-
teología llamará «las personas de la Trinidad». El Espíritu es de Dios, y «el
pre en el Señor. Os lo repito: [estad alegresl» (4,4). No- Señor» es igualmente referencia a Dios, y también a Jesucristo (kyrios).
temos que en esta carta Pablo habla de la alegría «en el Cf. al respecto, E. ARENS, «LaTrinídad en la Biblia», en La Trinidad, expe-
Señor» (también en Flp 3,1 Y 4,10) cuando en Rom 14 riencia de comunión. Lima, 2000, pp. 9-46.
61 Cf. J. MOLTMANN, Un nuevo estilo de vida. Salamanca, 1980, Parte 1I:
habla de la alegría «en el Espíritu Santo». Son predi- «Sobre la libertad, la alegria y el juego».

110 111
y la alegría del Espíritu, como el contraste entre el ser Pero, lamentablemente, la tradición ha puesto el énfa-
esclavo y el ser libre, están resaltados ampliamente en sis en la cruz, y ahí, en lugar de entenderla y presen-
la carta de Pablo a los Gálatas. «Los que son de Cristo tarla como el resultado de una vida consecuente hasta
Jesús crucificaron la carne con sus pasiones y deseos» el final en el don de sí mismo por amor a los pobres de
(5,24). Son ahora personas libres: «Cristo nos ha libe- la sociedad, por la vida con dignidad y valía humanos,
rado para que vivamos en libertad» (5,1). Y si libres, se ha centrado en el sufrimiento como tal 62. Como
alegres. consecuencia, la relación con Jesús se fijaba en el do-
La alegría se vive porque algo la ocasiona y sus- lor, no en el compromiso de vida de ser «buena nueva
tenta. No se da «porque sí». La relación existencial con para los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos»
Jesús como liberador y vivificador es motivo suficiente (Le 4,~8). El tono y el color de nuestra espiritualidad
para vivir alegres, como lo fue para los discípulos. Si han estado dominados por lo triste, lo melancólico y lo
no lo es, se justifica preguntar quién es realmente Je- sombrio; por el temor más que por el amor. La «pa-
súspara mí, en qué medida he comprendido y asumido síón» de Jesús que solemos resaltar es la de sus últimas
el camino de Jesús, y si he dado espacio al Espíritu en horas, cuando la que deberíamos subrayar es su «pa-
mi vida -el mismo que sustentó a Jesús-, en qué con- sión» por el reino de Dios, por la justicia, la paz y la fe-
siste mi supuesta fe y cómo se manifiesta como real licidad de las personas, su «pasión» por la liberación
(y no-es una quimera o un espejismo).
del yugo de laLey antigua para dar paso al reinado de
la Ley de la nueva humanidad.
José María Castillo nos alerta de que «las teologías
5. Corolario ético
de la cruz, del sacrificio, del dolor, lo mismo que las
espiritualidades de la mortificación y de todas las pri-
Jesús, el hombre jovial y con sentido del humor, es el
que nos invita a seguirlo. Eso supone asumir su visión vaciones (con las humillaciones correspondientes),
optimista y positiva de la vida, fijando la atención en tienen su razón de ser en formas de pensar que, de
la instauración del reinado de Dios, no en la gehenna; una manera o de otra, intentan conectar el sufri-
en el perdón, no en el castigo; en la gracia, no enlos miento con la voluntad de Dios» 63. Ya se entienda a
méritos. Es fijar la mirada en un Dios que es padre más Dios como el artífice del sufrimiento y el mal, o que al
que juez, compasivo más que castigador, solidario más menos lo permite, bien para purificar o para castigar,
que soberano. Vivir la vida así es vivirla con confianza ya se le entienda como un sádico que está satisfecho
en Dios y libre de cualquier desesperanza cara al fu- cuando ve sufrir a alguien, yesos sufrimientos apaci-
turo existencial. Es vivir el presente con serenidad y
confianza, y proyectarse hacia el futuro con opti- 62 Es lo que ha puesto de relieve, por ejemplo, La reciente película de

mismo escatológico. Mel Gibson, titulada precisamente La pasión. Pero d. las agudas obser-
El cristianismo celebra la resurrección de Jesús como vaciones de J. MOLTMANN, El Dios crucificado. Salamanca, 1975, cap. 2;
J. SOBRINO, Jesucristo liberador. Madrid, 1991, cap. IlI, y B. FERNÁNDEZ,
fundamento de su fe, y con ello el triunfo de la vida El Cristo del seguimiento. Madrid, 1995, cap. VIII, entre otros muchos.
sobre la muerte (1 Cor 15,13-17). Es lo que afirmamos. 63 J. M. CASTILLO, Dios y nuestra felicidad, p. 71.

112 113
guan su supuesta ira o «le agradan» 64. Esta visión de viene de la fe ahora, no del cumplimiento de la Ley
Dios es responsable del rechazo de la religión por (Rom 4-5; 9-10; Gál 3-4). Más clara es la carta de
parte de muchas personas, para quienes, en un mundo Santiago (¡hay que leerla!).
de derechos humanos, ese Dios es un tirano, y por Ahora bien, ¿qué es fe sino confianza en Dios Padre,
tanto deleznable. i Ese es un Dios opuesto a la felicí- que conlleva una visión positiva frente a la vida y op-
dad de las personas! Esa, por cierto, no es la manera timismo cara al futuro? Es una relación existencial con
en que Jesús entendió a Dios ni como lo medió en pa- Jesucristo, mediador primordial con el Padre. Es una
labras y hechos. El Dios de Jesús es un Padre amoroso relación afectiva y efectiva de armonía y fraternidad,
indiscriminada y auténtica con la sociedad. Por lo
y compasivo, severo con los injustos, pero que celebra
mismo, la alegría debe caracterizar a la persona de fe,
con los que vienen a sus bodas. Si Jesús compartió
como la que se tiene al estar cercanos al ser más que-
nuestra historia no fue para hacer caer desgracias so-
rido, de ser herederos de las promesas de Dios, de ser
bre las personas, sino porque «Dios amó tanto al
hijos del Padre y, por tanto, auténticamente libres
mundo, que dio a su hijo único para que todo el que
[Gál 3,26-4,7). Resulta desconcertante ver a personas
cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Dios
que tratan de vivir su religión cabalmente con caras
no envió a su hijo al mundo para condenar al mundo,
largas, serias, de pocos amigos. Dan la impresión de
sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él vivir «religión», no fe; viven pendientes de cumplir con
cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido prescripciones rituales y asegurar su fiel adhesión in-
condenado, porque no ha creído en el nombre del uni- telectual a un sistema conceptual en lugar de vivir una
génito hijo de Dios. Y esta es la condena: la luz vino relación existencial de amor. Por lo mismo, viven en
al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas esclavitud, no como personas realmente libres. Su
que la luz» (Jn 3,16-19). La condena no resulta de la dios, sin darse cuenta, es un ídolo; no es el Dios del
falta de sacrificios, mortificaciones y abstinencias, que hablaba Jesús. Por eso viven del temor, no de la
sino de la opción por das tinieblas» en lugar de da alegría. ¡Provocan lástima! Bien se dice que «un cris-
luz», resulta de ignorar al hambriento, al desnudo, al tiano triste es un triste cristiano» -y eso, por lo que es-
desvalido, al marginado (Mt 25,31ss), y esa condena, tamos viendo, poco tiene que ver con el seguimiento
como Juan enfatiza, se da ya ahora (Jn 3,18; 5,24; de Jesús, que es lo que define al cristiano-o
6,47). 0, como dirá san Pablo, la justificación pro- Esa falta de una visible alegría no pocas veces es el
resultado de vivir una religión del Iegalismo funda-
64 Esto lo revelan expresiones comunes entre nosotros como «tienes mentalista, que se sustenta en la tríada pecado-in-
que agradar a Dios», «ofréceselo [el sufrimiento] a Dios», «estás ofendiendo fiemo-castigo, y que entiende a Dios como si fuera
a Dios», que, aunque inocentes y bien intencionadas las actitudes que las
sustentan, reflejan una idea de Dios precristiana. Cf, al respecto, entre
un ídolo al cual hay que aplacar, entre otros medios
otros, J. ARIAs, El Dios en quien no creo. Salamanca, 1969; J. A. ESTRADA, matando las alegrías y los gozos naturales de la vida.
La imposible teodicea. Madrid, 1997, esp. cap. 7. Incisivo y provocativo es Tales personas no sienten, ni viven, ni palpitan el
el librito de J. A. T. ROBINSON, Honest to God. Londres, 1963 ledo española: amor de Dios en sus vidas. También resulta esa falta
Sincero para con Dios. Barcelona, 1967), que durante años dio mucho que
hablar, pues merece ser leído con detenimiento y reflexión. de alegría de la altanería que tanto Jesús como el fa-

114 115
riseo Pablo criticaban a aquellos apegados a la letra aunque a mí no me creáis, creed en esas obras para que
de la ley, habiendo matado su espíritu, y en el proceso sepáis y conozcáis que el Padre está en mí y yo en el
perdieron su humanidad -por tanto, su sentido básico Padre» (Jn 10,30-33.37). Y si en Jesús se ve a Dios, y se
del humor y su capacidad de alegrarse desde el fondo le ve en «las obras» que realiza, entonces ese Dios es
del alma por las bellezas de la vida y de celebrar con como Jesús: apasionado, com-pasivo, alegre, con sen-
júbilo el cariño y las alegrías de las personas y el tido del humor, plenamente «hijo de hombre». No ex-
amor de Dios-. El legalismo y el ritualismo, entre traña que, al no entender al Dios revelado en Jesús,
otras actitudes reconocibles en los fariseos, que gene- más allá del jolgorio externo, tales personas no vivan
ralmente desembocan en fanatismo e intolerancia, su religión con alegría de corazón, reflejada en la cara
matan la alegría de la vida; crean angustia y generan y en las actitudes básicas descritas por Pablo a los gá-
pesimismo religioso, pues viven más del miedo a la latas: «Comprensión, benignidad, bondad, lealtad,
condena que de la confianza en la salvación. Creen mansedumbre» (5,22s). Esas personas están demasiado
«agradar a Dios» negando su propia humanidad, re- preocupadas con su salvación, en lugar de centrarse en
primiendo, como los estoicos de antaño, todos sus vivirel amor a los otros. Como el levita y el sacerdote
afectos. ¿Qué imagen de Dios tienen tales personas? quena se detuvieron para ayudar al judío herido en el
¿Han entendido la encarnación ya Jesús como el ros- camino a Jericó, están preocupadas con no infringir las
tro visible del Dios invisible? ¿Es la resurrección o prescripciones rituales para poder participar «digna-
más bien el Calvario el fundamento de su fe? ¿Viven mente» en el templo.
la gratuidad del amor de Dios? Pero también hay otro aspecto que se reitera en el
El dios de muchos que se tienen por cristianos no es NT: la falta de fe ostensible en la excesiva preocupa-
el Padre, el abbá de Jesús, sino el pantokrátor de los ción por las cosas de este mundo, concretamente por el
griegos. Y la relación con él no es como la de Jesús, de tener, el figurar, el dominar -las famosas tres tentacio-
confianza plena, sino como la de los paganos, de temor nes de Jesús-. Es necio el que pone su confianza en su
a atraer la ira divina, ira que hay que aplacar. Muchos Mammón, en los bienes que las polillas se comen, que
no han entendido que el rostro visible de Dios es Jesús, el moho corroe (Mt 6,19.24). En cambio, al que quiera
el hombre de Nazaret -«el que me ve a mí, ve al Padre» seguir a Jesús se le pide: «Vende todo, compártelo con
(Jn 14,9)-. Ese es el hilo conductor del evangelio en la los pobres, y entonces ven y sígueme» [Me 10,21). La
versión de Juan -que deberíamos leer y releer-o Los ju- vida y su sentido son más importantes para el discí-
díos lo entendieron bien, y por eso lo rechazaron: «El pulo que la comida y la ropa. Ese desprendimiento de
Padre y yo somos una sola cosa» (Jn 10,30), afirmó Je- lo material da la libertad que permite gozar de la vida
sús. La reacción de los judíos fue tratar de apedrearlo, misma, la vida en sí y las personas que lo rodean; per-
a lo que Jesús reaccionó preguntando por qué, y res- mite experimentar la alegría que viene de vivir el amor
pondieron: «No te queremos apedrear por una obra al estilo de Jesús: desinteresado, desprendido e incon-
buena, sino por blasfemia, porque tú, siendo hombre, dicional. Si algo mata la alegría de vivir es la angustia
te haces a ti mismo Dios». Jesús replicó: «Si no realizo por el mañana, pues no se vive el presente, y la sobre-
las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las realizo, preocupación por poseer, las riquezas, que sustituyen
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la verdadera fuente de alegria y felicidad, que es la re- él en su muerte» (Flp 3,to); «completar los sufrimientos
lación con las personas -las cosas reemplazan a las que faltan a Cristo» (Col 1,24; cf. Rom 8,17; 2 Cor 1,5;
personas (Mt 6,24-33)-. Es la alegría que es propia de 4,8ss; Flp 3,10; 1 Pe 4,13). Ese camino conduce a la es-
los niños. Por eso Jesús advirtió de que para tener tación final: la vida gloriosa con él. Sabemos que los
parte en el reino hay que ser como los niños. Es una sufrimientos en este mundo son pasajeros. Bien re-
alegría como la del que confía plenamente en sus pa- calcó el autor de la primera carta de Pedro: «En la me-
dres, del que no está sobrepreocupado por el mañana. dida que tomáis parte en los padecimientos de Cristo,
Quizá deberíamos reflexionar más sobre los valores alegraos, para que también en la revelación de su glo-
que enseñan los niños... ria gocéis con gran alegría» (4,13).
«Alegraos con los que se alegran. Llorad con los ¿Masoquistas? Las persecuciones indudablemente
que lloran», exhortó Pablo a los cristianos de Roma producen sufrimientos, pero también purifican, po-
(12,15). Él mismo lo vivía así: «Confío en todos voso- nen a prueba la sinceridad y el grado de compromiso
tros en que mi alegría es la vuestra» (2 Cor 2,3). Pa- con aquello que provoca las persecuciones. La aten-
blo, que esperaba ser recibido en Corinto con alegría, ción no estaba fijada en el dolor (un mal, y, como tal,
no con tristeza, quería «colaborar en su alegría, pues debe erradicarse y no hacerse objeto de culto), sino
vosotros estáis cimentados en la fe» (2 Cor 1,24). En 2 en la fidelidad al compromiso y la consecuencia con
Cor 8 alabó la «alegría desbordante» de las Iglesias de la opción hecha. En efecto, las persecuciones son
Macedonia, que se manifestó en su generosidad con ocasiones ostensibles de atestiguar (martyría) abierta
las Iglesias de Jerusalén. La alegría es un factor que y claramente la fidelidad a Jesucristo, y así proclamar
crea comunidad: la alegría se expresa en fiesta, y en lo vivido personalmente la verdad del evangelio.
fiesta es comunidad: «La comunidad hace la fiesta; Después de ser azotados, los apóstoles «salían gozo-
y la fiesta hace la comunidad» 65. sos de la presencia del sanedrín, porque habían sido
Finalmente, no podemos soslayar el hecho de que, dignos de padecer afrentas por el Nombre» (Hch 5,41;
en varias ocasiones, en el NI se invita a alegrarse cf. Flp 2,17s).
cuando se produzcan persecuciones -obviamente, por Evangelio es buena noticia que alegra ahora. Pero
el hecho de ser cristianos-o «Considerad, hermanos también incomoda a aquellos que lo sienten como
míos, motivo de alegría profunda el verse sujetos a «mala noticia», especialmente cuando atenta contra los
toda clase de pruebas, sabiendo que la prueba de vues- intereses de los poderosos -por lo mismo mataron a
tra fe produce constancia» (Sant 1,2s; 1 Pe 1,6s). Ser Jesús y a muchos de sus discípulos a lo largo de los si-
perseguidos o maltratados por razón de su fe lo enten- glos-. Por eso oímos a Jesús aclarando a sus discípu-
dían los cristianos como solidaridad con el destino los: «Bienaventurados seréis cuando, por causa mía, os
violento que sufrió el Maestro; era estimado «partici- insulten y os persigan y digan toda clase de calumnia
par de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a contra vosotros. Alegraos y regocíjaos porque vuestra
recompensa será grande en los cielos, pues así persi-
guieron a los profetas que vivieron antes que vosotros»
65 F. TABORDA, Sacramentos, praxis y fiesta. Madrid, 1987, cap. 6. (Mt 5,l1s Q; cf. 1 Pe 4,14). Notemos que las persecu-
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cienes en cuestión son por tomar partido a favor de con la que se la asociaba, la falta de humor ante las
aquellos declarados bienaventurados: los pobres, los deficiencias humanas. Al priorizar el amor del Dios
afligidos, los que luchan por la justicia, los compasi- Padre, la gratuidad de su perdón y acogida, Jesús in-
vos, los transparentes, los artífices de paz (Mt 5,3-9). yectaba optimismo y alegría de vivir, confiados en la
Son perseguidos porque su vida es profética, porque com-pasión de Dios 66. Había algo en la vida y la vi-
de palabra y de hecho proclaman, como los profetas de sión de Jesús que atraía ala gente sencilla hacia él,
antaño, que el verdadero Dios es el que ha tomado incluso a querer seguirlo.
partido por «las viudas, los huérfanos y los extranje- Porque se sigue a Jesús, se vive corno seguidor suyo.
ros», es decir los desclasados; es el Dios que espera Porque se está comprometido con su visión de la vida
«compasión y justicia» (Miq 6,8; Zac 7,9) antes que sa- y de Dios, se vive consecuentemente con esa aprecia-
crificios y oblaciones (Os 6,6; Mt 9,9); es el Dios que ción jesuánica. Por lo mismo, los discípulos de Jesús
antepone el hombre al sábado; en otras palabras, es el deberíamos asumir su actitud alegre y optimista frente
Dios liberador de «Egipto» que conduce a «la tierra que a la vida, basada en la confianza en la paternidad de
mana leche y miel». Dios y sentida en el amor fraternal.
La predicación de Jesús se basaba en tres grandes
ejes: que Dios es primordialmente corno un padre, que
6. Centralidad del amor el ser humano es lo más importante y que toda la ética
se resume en aquello de amar a ese Padre y al prójimo.
Ni en Jesús ni en Pablo encontramos tratados de ética; La realización de eso la llamaba «el reino de Dios».
los aspectos de conducta no son considerados en sí y Ahora bien, hay una estrecha correlación entre el amor
por sí mismos, sino que son corolarios necesarios del y el buen sentido del humor, entre la aceptación de las
evangelio. La ética no ocupa el primer lugar en la pre- personas y sus deficiencias y el humor -que a menudo
dicación de Jesús. Prioritario es el anuncio de la es provocado precisamente por las deficiencias y «me-
buena nueva, de la cercanía del reino de Dios, que es teduras de pata» humanas-o Y al revés, el sentido del
una realidad comunitaria. Y su ética estaba orientada humor y la alegría influyen en la vida.
hacia las personas, no hacia Dios, es decir, a los hijos El mandato del amor tiene preeminencia sobre cual-
de Dios. Basta recordar el: mandato del amor, que quier otro mandato, ritual, precepto y tradición. Estos
mide el amor a Dios por el amor a las personas -tema no pueden, no deben, ser fines en sí mismos. Lasque
principal de la primera carta de Juan-. Lo ilustra muy dan preeminencia a los mandatos sobre las personas,
bien el episodio de Zaqueo: primero le anuncia Jesús como los fariseos y escribas de antaño, se arriesgan a
la salvación y, como respuesta, ese publicano declara caer en el fanatismo y la deshumanización: «¿Es licito
su nueva actitud frente a la sociedad: devolverá el en sábado... salvar una vida en vez de destruirla?»
cuádruplo a quienes haya defraudado, y a los pobres (Mc 3,4), es decir, anteponer la persona a la Ley, pre-
les dará la mitad de sus bienes (Lc 19,1-10). Al no
darle a la ética la prioridad ritual y jurídica que le da-
66 Cf, J. MOLTMANN, o. c., cap. 6.
ban los fariseos y escribas, Jesús le quita esa gravedad
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guntó Jesús -por eso «los fariseos se confabularon con Ley, hasta el punto de que (cuelan el mosquito y se
los herodianos contra Jesús para ver cómo eliminarlo» tragan el camello» (v. 24) -expresión esta con su toque
(v. 6)-. En cierta ocasión, Jesús justificó la curación en de gracia-o Su escrupulosidad es tal que «dan el
sábado con la simple pregunta: «¿Quién de vosotros si diezmo de la menta, del anís y del comino, pero dejan
se le cae un buey a un pozo en día sábado no lo saca lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia
en seguida?» [Le 14,5). O como advirtió en otra oca- y la fe» (v. 23). El que así entiende los mandamientos
sión: «¿Acaso no desatáis del pesebre en sábado a de Dios, como fríos principios o decretos divinos,
vuestro buey o vuestro asno para llevarlo a beber?» abusa de ellos y, si convence a otros de ello como si
[Le 13,15) -esto lo incluye Lucas a propósito de la cu- fuera la absoluta verdad, es «un ciego que guía a otro
ración de una mujer encorvada (edesatarlas], y añade ciego, de modo que ambos caen en la fosa» (Mt 15,14),
que ((SUS adversarios se quedaban abochornados, es como los escribas y fariseos, que «cierran a los hom-
mientras toda la gente se alegraba» (v. 17)-. La vida y bres el reino de los cielos: ni entran en él ni dejan a
la dignidad humanas valen más que los mandatos (fi- otros entran (Mt 23,13).
jados, además, por los propios hombres): «El sábado Por lo expuesto podemos decir que el humor, que
fue instituido para el hombre, no el hombre para el tiene su asiento en el amor y en el reconocimiento de
sábado» [Me 2,27). Quien entiende el descanso del sá- las debilidades humanas, es un factor que ayuda a
bado como un inflexible mandato absoluto ha traicio- evitar que la ética, con sus preceptos y principios, sea
nado su sentido y la intención de Dios. Fue instituido inhumana. El humor es un rasgo propio del ser humano,
para la alegría de las personas, para su solaz y gozo en de lo humano. Evidentemente, no estamos hablando de
familia, no como una constricción o un yugo 67. humor en el sentido de broma o chanza. Suficientes
Cuando la Ley (sábado) deshumaniza, pierde su razón ejemplos hemos visto en los evangelios para ver que el
originaria de ser. Amar es lo primordial en la vida. Es hecho de que una sentencia o un acontecimiento tenga
lo que «resume toda la Ley y los profetas» (Mt 22,40 un aspecto humorístico no solo no le quita un ápice a
par.; Rom 13,10; Gál 5,14). Es más importante que la fe su seriedad y verdad, sino que incluso lo pone de re-
y la esperanza, como recordó Pablo a los corintios lieve. El humor, ciertamente, no tiene lugar allí donde
(1 Cor 13). y amar es inseparable del buen humor. La están en juego la vida y la dignidad humanas, donde la
actitud contraria es fuertemente criticada en Mt 23,16- justicia y la verdad son vilmente atropelladas.
26, filípica dirigida a los fariseos y escribas, calificados
de «guías ciegos» por su fanatismo con respecto a la
7. Celebrar la alegría
67 Aquí habría que traer a colación la profanación hoy del «sábado»,

vale decir del «día del Señor» -domíngo para los crístíanos-. Se ha con- José Manuel Bernal nos recuerda que «el hombre, por
vertido en día de trabajo, igual que los demás días de la semana, obli-
gando además a las personas a trabajar, robándoles el tiempo que debe-
naturaleza, es un horno festivus que no solo trabaja y
rían disfrutar con la familia, además del tiempo dedicado al Señor mismo. piensa, sino que canta, danza, ora y celebra. La condi-
Un buen ejemplo de la reacción contra la «profanación» del domingo lo ción festiva del hombre arranca, por otra parte, de sus
dan muchos países europeos. raíces más hondas y ancestrales. Por eso desproveer al
122
123
hombre de su capacidad festiva es privarle de algo en cuerpo en Cristo. Sobre esto advirtió ampliamente Pa-
que va implicada su misma condición de hombre» 68. blo en 1 Coro De hecho, originalmente la expresión
La felicidad genuina se exterioriza; es incompleta si «cuerpo de Cristo» se refería a la comunidad cristiana
no se comparte y celebra. Celebrar es explicitar, prego- (Pablo). Siglos más tarde se traspuso como referencia a
nar la vida desde la azotea 69. Por lo mismo, una cele- la eucaristía 70. Sin embargo, la eucaristía debe formar
bración será auténtica si nace de aquello que se pre- comunidad; es forjadora de comunidad 71. Y allí debe
tende celebrar de la vida y si se lleva a cabo con evidenciarse el amor cristiano.
espontaneidad -si no, es teatro-o Esa exteriorización Los primeros cristianos, a decir de Hechos, regular-
de felicidad por parte de Jesús fue motivo de escándalo mente «partían el pan en sus casas y compartían el
para muchos ya antaño: «Es un comilón y borracho», alimento con alegría y sencillez de corazón» (2,42),
objetaban los guardianes de la Ley. La más importante pues «tenían un solo corazón y una sola alma»
celebración de Jesús con sus allegados era la «fracción (4,32) 72. La cena eucarística tenía como trasfondo las
del pan», celebración hasta el final en clave de solida- diversas cenas compartidas a lo largo de la vida de Je-
ridad y fraternidad alegre. sús, incluidas las multiplicaciones de panes (idos ben-
Las celebraciones cristianas como tales, como la fe dijo, los partió y los daba), Mc 6,41; cf. Lc 24,30, en
misma, tienen su fundamento en la resurrección de Emaús). Aquí hay que traer a la mente el significado
Jesús: él vive, está cercano, sigue siendo duz, verdad y que antaño tenía el compartir la mesa, que era funda-
vida», en otras palabras, da sentido pleno a la vida mentalmente festivo, como lo es aún hoy en el Pró-
desde ahora y en su proyección más allá del presente. ximo Oriente 73. Esto es algo que hemos olvidado 74. Lo
Es motivo de inmensa alegria para quienes valoran la que en las cenas se comparte es la alegría de la vida,
vida como tal. Por eso inspira celebrar el triunfo de
la vida: se celebra la vida -no la muerte-o Y celebra...
70 Cf. al respecto el detallado estudio de H. DE LUBAC, Corpus mysticum.
mos esa vida plena que debemos al Resucitado. El Hijo París, 1949, que merecería ser reeditado, leído y meditado.
vino «para que tengáis vida, y la tengáis en abundan- 71 La fiesta no es diversión, que es frívola, superficial y fugaz. No es

cia» (Jn 10,10). Por eso el pilar y centro del cristia- presencia en un teatro. Mientras que la fiesta parte de y refuerza el espí-
ritu de comunidad, la diversión es personal. Lo que atrae en la fiesta es el
nismo es la resurrección, no la pasión (que recapitula otro, el grupo, no el escenario o la música. Una fiesta no es una masa hu-
la trayectoria de su misión: amar hasta dar la propia mana yuxtapuesta, sino una comunidad de personas que se comunican,
vida para que haya vida). atraídas unas a otras. La fiesta forja comunidad y la vitaliza -por lo
Si es celebración cristiana, tiene que ser fraternal, mismo exige la aceptación mutua, el perdón, la acogída-. Por eso Jesús
compara el reino de Dios con fiestas.
sin discriminaciones. Esto es especialmente cierto en 72 Es notorio que la eucaristía se celebraba desde temprano con fre-

relación con la eucaristía, que nos une como un solo cuencia; no se limitó a la fiesta anual de la pascua judía. Los cristianos
estaban «adheridos a la fracción del pan y a las oraciones...• (Hch 2,42s).
73 Cf. D. E. SMITH, Prom Symposium to Eucharist. The Banquet in the

68 J. M. BERNAL, Celebrar, un reto apasionante. Salamanca, 2000, p. 80. Early Christian World. Minneapolis, 2002.
Más ampliamente, cf. H. Cox, La.fiesta de los locos. Madrid, 1983; J. MATEOS, 74 Cf. L.-C. BERNAL, Recuperar la fiesta en la Iglesia. Madrid, 1998,

Cristianos enfiesta. Madrid, 1972, esp. cap. V; F. TABORDA, o. c., caps. 34. parte 1; J. M. BERNAL, Celebrar, un reto apasionante. Salamanca, 2000,
69 J. MATEOS, O. C., p. 315. caps.1, 2 y 4; L. MAwONADO, Eucaristía en devenir. Santander, 1997.

124 125
que solo tiene sentido en relación con otros (no es tivo a solemne, de festejo a ceremonia. Por eso se ha-
mera existencia, sino vida). Es lo que Jesús compartió bla de «oír misa», y no de «celebrar la eucaristía» -pa-
con los suyos: «Tomad y comed, esto soy yo» 75. labra esta última que literalmente significa «gratitud»,
La celebración de la cena del Señor, la celebración «dar gracias»-.
más importante y distintiva del cristianismo, será «ce- Pero no solo la eucaristía debe ser ocasión de expre-
lebración» cuando se lleve a cabo en el mismo espí- sar alegremente la fe cristiana en comunidad, de cele-
ritu de las cenas de Jesús: en espíritu festivo 76. Ya brar la presencia viva del Señor entre y con nosotros,
desde el AT, en consonancia con el espíritu festivo sino tantas otras ocasiones como el bautismo, la con-
mediterráneo, se hablaba de celebración y alegría firmación, la primera comunión y el matrimonio de al-
predominantemente en el ámbito cultual: era fiesta. gún miembro de la familia (Mt 18,20) 79, Y también la
Y toda fiesta tenía un carácter sacral, Lamentable- reconciliación (como el padre que celebra el retorno
mente, cuando se cambió la comprensión de la eucaris- del hijo pródigo), del mismo modo que llevamos a
tía de cena a sacrificio, se cambió también la tónica 77. cabo en espíritu festivo procesiones y otras celebracio-
Se pasó de celebración a ritualismo 78, de espíritu fes- nes comunitarias 80.
Cierto, las celebraciones tienen a menudo una es-
tructura y ritual mínimos, propios de la cultura, pero
75 La expresión tradicional «esto es mi cuerpo», en su sentido primige-

nio semítico, corresponde a la persona misma. Tanto «cuerpo» (no carne)


lo predominante es la naturalidad y la comunicación
como «sangre» designaban a la persona, vista desde aspectos diferentes: espontánea. El ritual tiene su lugar válido cuando re-
en cuanto comunicativa (cuerpo) o en cuanto viviente (sangre). Cf. X. sulta de convenciones significativas y vivas en la so-
LÉoN-DuFOUR, La fraccián del pan. Madrid, 1983, pp. 159ss; H. W. WOLF,
Antropología del Antiguo testamento. Salamanca, 1975, pp. 89ss. Si el
ciedad que las instituye, y mientras siga siendo así. Es
trasfondo de esa última cena era la Alianza, entonces su tono era festivo, el caso de muchos gestos y símbolos que usamos:
y así lo entendió la Iglesia (d. Le 22,20; 1 Cor 11,25; Heb 9, 15ss). Cf. al arrodillarse, girar la cabeza lateralmente para decir
respecto A. SCHENKER, Das Abendmahl Jesu als Brennpunkt des Alten Tes- «no» (que en algunas culturas expresa afirmación), dar
taments. Fríburgo (Suiza), 1977.
76 L. MALDONADO, O. C., partes 1-3.
la mano, comer con utensilios, decir: ((¿Cómo estás?» o
77 Cf. J. M. BERNAL, O. C., pp. 275-299; X. BASURKO, Compartir el pan. «¿qué tal?», para expresar interés por el otro. Aquí en-
De la misa a la eucaristía. San Sebastián, 1987. tra en juego la inculturación de gestos propios de otras
78 J. M. BERNAL, o. C., pp. 46s, señala que el ritualismo mata las cele-

braciones. Ritualista es el que «considera que el cumplimiento exacto de latitudes. Bien advirtió Juan Mateos que «es difícil ne-
las normas que regulan la realización de los ritos es lo principal, y que garlo, a veces se utiliza el pasado para obstaculizar el
una celebración es más o menos perfecta en la medida en que el cumpli- presente: en su nombre se atajan iniciativas, insti-
miento de las normas rituales es más o menos exactos.' Es el rubricista,
que ve un sentido mágico en gestos, simbolos y objetos. Fijándose en
tuciones anacrónicas se yerguen como barreras, con-
tiempos preconcílíares, Bernal dice que antes «las celebraciones habían cepciones superadas se remozan para ostentar e impo-
quedado reducidas a la pura ceremonia, la liturgia se había convertido en
protocolo ritual y la solemnidad había dado lugar al boato y a la pompo-
sidad superficial y vacía de sentido•. Muchos vemos que esa descripción 79 Una vez más es revelador el vocabulario común: el presbítero admi-

sobrevive en muchas partes donde la liturgia no ha recuperado «su di- nistra talo cual sacramento; no solemos hablar de celebrar un bautismo
mensión vital y de compromiso, como expresión viva de la fe de la Igle- o una confirmación.
sia y como encuentro comunitario con el Señor en sus misterios •. 80 Cf. al respecto F. TABORDA, O. C., tercera parte.

126 127
ner una ilusoria validez» 81. No significa que haya que vida. Y la vida se festeja. Lo que Jesús comunicaba
desterrar el pasado por ser pasado, sino que hay que era vida. Y la vida se expresa con efervescencia, con
darle su justo valor como maestro e inspiración para el espíritu festivo, con alegría. Y la alegría se expresa, se
presente. Es el papel de la tradición, bien entendida: comparte. Aquí hay materia para la reflexión... 83
llevar a cabo la función hermenéutica de confrontar el «¿Acaso van a estar afligidos los invitados a bodas
pasado con el presente, velando por el progreso de la mientras el novio está con ellos?» (Mt 9,15).
vida en la historia 82.
En pocas palabras, el cristiano, por ser cristiano, ha
de ser una persona eminentemente alegre, que irradie
paz y bondad, con la felicidad de quien se sabe y vive
como hijo (no esclavo) de Dios, y que es capaz de fes-
tejar. Por lo mismo, no reprime ni posterga esa alegría
para más allá del presente, sino que la posee y vive
desde ahora, aunque no sea absoluta. Y, por lo mismo,
la festeja, especialmente en la liturgia y los sacramen-
tos, en particular celebra en comunidad la cena del
Señor, en la que conmemora su salvación, su libera-
ción de «la esclavitud de Egipto» (pascua), gracias al
don de la vida de Jesús, vida que comparte para dar

81 O. C., p. 278. Mateas añade: «El presente es el alambique del pa-

sado; lo que ahora, maduramente, no aparezca como cálido hay que ti-
rarlo a la basura o, por lo menos, dejarlo en cuarentena».
82 La tradición es un tema y un concepto a menudo mal entendido.

Para muchos denota preservación inalterada de un pasado, especial-


mente ritos y costumbres, sinónimo, por tanto, de inmovilismo y des-
actualización. En el cristianismo hay grupos que se definen por su «fi-
delidad a la tradición» entendida de esa manera. Lo notorio, sin
embargo, es que no se remontan a sus orígenes, sino a un época a mi-
tad de camino, sea el Medievo, el Concilio de Trento o el Vaticano 1 en
la iglesia católica. Serán fieles, en tal caso, si se remontan a los oríge-
nes mismos, al tiempo de Jesús. Pero la tradición bien entendida es in-
separable de la vida, lo que implica evolución, constante actualización
relevante del pasado. Es lo que atestigua nada menos que la Biblia
misma -¿será por eso que los «tradicionalistas» tienen un respetuoso
temor a ser confrontados con la Biblia?-. Cf. Y. CONGAR, La Tradition et
la vie de I'Église. Paris, 21984; P. LENGSFELD, Tradición, Escritura e Igle-
sia en el diálogo ecuménico. Madrid, 1967, esp. cap. III.2; y más re-
cientemente K. SCHORI, Das Problem der Tradition. Stuttgart, 1992, esp. 83 Para una visión critica remito al análisis de L.-C. BERNAL, o. c.,
el apartado 3.4. cap. II: «UnaIglesia poco festiva•.
128 129
REFLEXIONES FINALES

Jesús era un hombre alegre, con sentido del humor,


que atrajo a un camino donde el ser humano mismo
era el centro de atención, el hombre en su humani-
dad y humanización 84. Por lo mismo, da palabra se
hizo carne y habitó entre nosotros... y todos hemos
recibido de su plenitud» (Jn 1,14.16). El Dios que Je-
sús predicaba era un «Padre», lo que significa que to-
dos los seres humanos son y deben ser vistos como
hermanos, especialmente los más sufridos y relega-
dos, con los cuales Jesús se declaró solidario como
«hijo de hombre» (cf. Mt 25,31ss; Le 9,47 Q). La vi-
sión que tenía Jesús de la vida contrastaba notable-
mente desde la perspectiva religiosa con. la de sus
coetáneos. Es la vida del «reino de Dios», entendido
este desde el amor entre las personas y no desde el
dominio o el poder (Mc 1O,42ss). Su centro eran las
personas, no la religión. Resaltó una y otra vez, y de
diferentes maneras, que «el sábado [la Ley mosaica y
tradiciones] fue hecho para el hombre, no el hombre
para el sábado». De la praxis y la predicación de Je-
sús, especialmente en sus parábolas, se desprende
que Ia actitud fundamental de sus discípulos debe ser
alegre: el reino de Dios es como un banquete, como
unas bodas a las que todos están invitados, pero hay
que «vestirse de fiesta», es un tesoro que se encuen-
tra. Y es que el Jesús del evangelio es el Resucitado
de Galilea: el Nazareno. La palabra última la tiene la

84 Cf. K. RAHNER I P. OVERHAGE, El problema de la hominización.

Madrid, 1973.

131
vida, no la muerte, y por eso debemos estar y vivir Como consecuencia de esa nueva visión, particular-
alegres, con optimismo y en ánimo de fiesta, compar- mente por el influjo de la filosofía estoica primero y de
tiendo y acogiendo. la neoplatónica después, fue ganando predominio la
Con la predicación hacia el mundo occidental, bajo ética de la negación y el ascetismo sobre la ética de
la influencia de la mentalidad griega, esa visión de la afirmación, el amor y el perdón gratuito. Como en
Dios, de Jesús y de la vida cristiana fue cambiando 85. tiempos del Antiguo Testamento, se predica que, para
Paulatinamente, la comprensión de Dios como abbá, acercarse dignamente a Dios, hay que ser absoluta-
Padre, fue siendo reemplazada por aquella muy griega mente «puros». Se forjaron ideales abstractos de lo que
del Dios pantokrátor, todopoderoso. El Dios compasivo debería ser el hombre y se olvidó su concreción. De
y misericordioso que Jesús predicaba 86, y cuya cerca- por medio hay una inconsciente distorsión antropoló-
nía mediaba, fue reemplazado por el dios justiciero y gica y teológica. Se opone cuerpo y alma, materia y
castigador; el Dios del amor por el del temor. Conco- espíritu, humanidad y divinidad. El cuerpo debe ser
mitante con esa visión de Dios, también cambió la doblegado como si fuera una bestia salvaje. Lo que
imagen de Jesús, del humano de los evangelios, el de hay que salvar es el alma, no la persona en su integri-
Nazaret, al divino de la filosofía, el de los cielos (se dad, que incluye su corporalidad 87. La idea misma de
habla más de Cristo que de Jesús); el Jesús de la hu- creación, y con ella del Creador, sufrió una distorsión.
mildad y el servicio cedió su lugar al Cristo de la ma- Si Dios creó al hombre con un cuerpo y sentidos, con
jestad y el culto; el Crucificado fue reemplazado por el emociones y sentimientos, con un innato deseo de fe-
rey (no pocos crucifijos representan a Jesús con indu- licidad aquí y ahora, con una necesidad natural de
mentaria regia o sacerdotal). Al minimizar la humani- amar y ser amado como ser humano y entre seres hu-
dad de Jesús, y con ello su presentación de Dios c~mo manos, entonces cuesta entender que se predique que
Padre, se fue imponiendo la imagen predominante de Dios exige la negación, eso si no la casi aniquilación
Dios en el Antiguo Testamento: de poder soberano y de su obra 88, que se anteponga la ascesis represiva al
magnificencia.
87 Cf. al respecto A. GORRES, «Caro cardo salutís», en M. HORKHEIMER ET
85 Teólogos como K. Rahner y A. Grillmeier han advertido sobre la se- AL., Elcuerpo y la salvación. Salamanca, 1975, pp. 41-70, Y K. RAHNER, «El
riedad de este problema, particularmente por cuanto el cambio cultural, cuerpo y la salvación», en ibid., P\3. 71-91. También O. SCHILLING, Geist
del palestinense al grecorromano, concierne a la fidelidad al mensaje le- und Materie in biblischer Sicht. Stuttgart, 1967.
gado por Jesús de Nazaret. Cf. al respecto P. STOCKMEIER, Glaube und Reli- 88 Es común apelar para esa antropologia a san Pablo, cuando en dife-

gion in der frühen Kirche. Príburgo, 1973; ID., Glaube und Kultur. Dussel- rentes momentos contrapone la carne y el espíritu, y exhorta a los cris-
dorf, 1983; L. LEGRAND, The Bible on Culture. Nueva York, 2000. Aunque tianos a «crucificar la carne y sus pasiones y deseos> (Gál 5,24). El pro-
algo esquematizadas, las diferencias de mentalidad están expuestas en blema es que se le interpreta en clave platónica, de contraposiciones, y en
C. TRESMONTANT, Ensayo sobre el pensamiento hebreo. Madrid, 1962, y más sentido literal. ¡La carne simplemente no es equivalente al cuerpo en la
amplia y detalladamente en T. BOMAN, Das hebriiische Denken im Ver- antropología paulina! Ni las pasiones tienen el sentido estoico que sé le
gleich mit dem griechischen. Gotinga, 1968. dio más tarde. Cf. sobre todo esto J. A. T. ROBINSON, El cuerpo. Estudio en
86 Cf. al respecto esp. J. 1. CARAVIAS, El Dios de Jesús. Bogotá, 1986; teología paulina. Barcelona, 1968; W. G. KÜMMEL, Riimer 7 und das Bild
también J. SCHLOSSER, El Dios de Jesús. Salamanca, 1995, y P. GRELOT, des Menschen im Neuen Testament. Múních, 1974, pp. 163-214; C. SPICQ,
Dieu, le Pére de Jésus-Christ. París, 1994, esp. cap. 5. Dieu et l'homme seion le Nouueau Testament. París, 1961, pp. 147-177.

132 133
amor expansivo. ¿Qué dios es ese que provee para cuyo nombre se justifica el poder, que toma el lugar
luego prohibir, que crea para luego exigir destruir? Por del servicio-. Es una especie de inconsciente esquizo-
eso José María Castillo observó agudamente que esa frenia; la incoherencia la detecta cualquier persona
manera de ver las cosas despierta y culta. Todo esto explica porqué tan pocas
veces se asocia a Dios con la felicidad de vivir en esta
expresa una mentalidad que, de hecho, es una agresión tierra -y se le ve más como castigador- y por qué mu-
no solo contra el ser humano, sino también contra chas personas rechazan la religión judeacristiana y su
Dios. Porque, en definitiva, lo que con todo esto se Dios.
viene a decir es que Dios está en contra no solo del pe- La alegría es un rasgo que debe caracterizar al cris-
cado y del mal que se hace en este mundo, sino en tiano 90. No es opcional; tes imperativo! Y no solo una
contra también del ser humano. Es decir, sin afirmarlo
alegría «espiritual», sino una alegría plenamente hu-
expresamente, en realidad se viene a afirmar que Dios
está en contra de nosotros mismos. Y de lo más hu-
mana, un sentimiento netamente humano de felici-
mano que hay en nosotros: nuestro cuerpo, nuestra dad. Y esto es tan cierto como que el cristianismo es
voluntad, nuestros deseos e inclinaciones naturales, un humanismo radical 91. Desde el inicio de su misión,
todo aquello que, según se nos ha dicho, lo tenemos Jesús anunciaba una buena nueva: «El reino de Dios
porque Dios nos ha hecho así. O sea, que Dios odia y está a vuestro alcance; convertíos y creed [esa] buena
detesta lo que él mismo ha creado y ha querido que sea nueva» (Mc 1,15). Ese reino de Dios es la plena valía
el ser humano. Es la expresión más fuerte y más dura de la integridad de la persona en todo sentido, por eso
de la contraposición y hasta de la contradicción que (si la ilustra con exorcismos y sanaciones diversas. Es el
es que Dios es así) existe entre lo divino y lo humano. reinado del perdón y la dignidad humana. El reino
Porque para acercarse a lo divino hay que despojarse (o reinado) de Dios no es como el de los reyes de la
de lo humano. Y, por supuesto, lo primero que hay que
tierra, con temor y poder, sino que es como el de un
abandonar, según esta mentalidad, es lo más humano
que hay en nosotros: la aspiración a ser felices yel de- padre que invita a un banquete; ese reino es como
seo de poner los medios que conducen a la felicidad 89. unas bodas, y para tener parte hay que ponerse el ves-
tido de fiesta. Es un reino donde «los primeros son los
Aunque no deja de afirmarse que Dios es bueno, mi- últimos y los últimos los primeros», yeso precisa-
sericordioso, compasivo, por otro lado se impone la
imagen de Dios como el todopoderoso y justiciero, y 90 C. Spicq nos recuerda que la Buena Nueva, como «una de gran ale-

en su nombre se imponen reglas y normas que se pro- gría, contrasta con el pesimismo y la desesperanza del paganismo del pri-
mer siglo. Eso explica por qué una gran proporción de las veces que apa-
yectan a un dios exigente al que se debe evitar ofender
rece chara en los papiros, estas son de origen cristiano, por qué son raras
y que hay que aplacar para no ser castigados. No es el las ocurrencias paganas [del vocablo], y especialmente por qué la alegría
Dios Padre de Jesús, el abbá, sino el dios de los griegos pagana no lo es del alma» (.Chara», en C. SPICQ, Notes de lexicographie
el que se predica y se hace sentir, el pantokrátor -en néo-testamentaire. Priburgo [Suiza], 1982).
91 Cf esp. J. GÓMEZCAFFARENA, La entraña humanista del cristianismo.
Estella, 1988, y A. TORRES QUEIRUGA, Creo en Dios Padre. El Dios de Jesús
89 J. M. CASTILLO, Dios y nuestra felicidad, p. 218. como afirmación plena del hombre. Santander, 1986.

134 135
mente hace posible la felicidad y la alegría de la con- «anunciéis que el reino de Dios está cerca; curad en-
vivencia. Por lo mismo, Pablo también exhortó reite- fermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad
radas veces a ser alegres. Y si el cristianismo atraía demonios» (Mt 1O,7s).
era por lo que la gente veía, no por sus doctrinas «Para el cristiano, la fiesta es la experiencia y afir-
como tales. Si Jesús atraía a la gente era porque con mación clamorosa del reino de Dios, que se realiza de
su vida y su predicación irradiaba y contagiaba ale- modo incoativo en el grupo reunido. En ella da reali-
gría, era un hombre feliz que invitaba a vivir huma- dad a la utopía de una sociedad humana anudada por
namente alegres. Era la felicidad de quien incluso la hermandad», sentenció Juan Mateas en su estudio
ante la pobreza, el hambre o el dolor podía declarar a sobre el factor festivo en el cristianismo 93.
quienes lo viven que son bienaventurados. En resumen, hay una estrecha correlación entre ale-
La felicidad se celebra, se festeja en comunidad. Ce- gría, humor y libertad. Solo una persona libre puede
lebrar es parte del ser humano, es expresión de vida, tener sentido del humor, porque ve las cosas con des-
alegría por ella; por eso la comparte con sus iguales. prendimiento, y no preocupada por su imagen, ni re-
Es propio del ser humano la creatividad y la esponta- primida por complejos, ni avasallada por miedos. Solo
neidad; no es de personas ser robots, como no lo es de una persona libre es capaz de reírse de las contradic-
personas libres ser esclavos. No podemos hablar ge- ciones, incongruencias y faltas de lógica en la vida.
nuinamente de celebración si no hay espacio para la Solo una persona libre puede ser alegre porque goza
espontaneidad, las expresiones naturales de alegría, el de la vida tal como se presenta y agradece lo que tiene.
intercambio entre los celebrantes, es decir, el predomi- Ve la rosa, no las espinas. Alegría es inseparable de
nio de la libertad de expresión. optimismo y de esperanza. Y es libre solo la persona
Jesús fue un hombre notablemente alegre y con que ama, porque no está pendiente de sí misma ni de
sentido del humor, un hombre que sabía festejar. Si estructuras, sino de las otras personas y de su libertad
así fue el Maestro, el discípulo no puede menos que y, con ello, de su crecimiento como personas en su
tratar de serlo él también, pues esa alegría y humor dignidad y valía. Solo la persona que vive el amor
son parte integral de la Buena Nueva 92 -que mucha desde sus mismas entrañas, sede de la com-pasión,
falta le hace al mundo materialista y hedonista de como lo vivió Jesús, vive auténticamente libre, tiene
hoy-o «Un mandamiento nuevo os dejo: que os améis sentido del humor y descubre y disfruta las alegrías:
unos a otros como yo os he amado. Os digo esto para «Como el Padre me amó, así también yo os he amado.
que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea Permaneced en mi amor... Os he dicho estas cosas para
colmada» (Jn 13,34; 15,11s). Ahí fija Jesucristo lo dis- que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea
tintivo del cristiano: «En eso conocerá el mundo que plena. Este es mi mandamiento: que os améis unos a
sois mis discípulos» (Jn 13,35). Y, cara al mundo, el otros como yo os he amado» (Jn 15,9-11).
encargo expreso de Jesús a sus discípulos es que

92 Es el tenor del opúsculo de 00 KNacH, Menschsein in Freude. Leben

nach der Weisung Jesu. Príburgo, 19800 93 00 c., p. 3100

136 137
ÍNDICE

INIRODUCCIÓN •••••••••••••••••••••.. 7

PRIMERA PARTE. EL HUMOR DE JESÚS 13


1. Pasajes que reflejan el humor de Jesús 23
Escenas con humor 25
El carácter de Jesús: ¿ascético o alegre? 34
Humor en la manera de referirse a las personas... 43
Humor en el trato con personas 50
El reino de Dios 55
Los relatos parabólicos 61
Sentencias con humor 67
2. Pasajes de la tradición pospascual 71
3. El humor del Jesús joánico 81
4. Síntesis 96

SEGUNDA PARlE.LA ALEGRÍA COMO AOTIUD BÁSICA DEL DISCÍPULO.. 101


1. El evangelio de la alegria 101
2. Alegría en comunidad 105
3. La alegría de Jesús 107
4. El Espíritu, fuente de alegria 110
5. Corolario ético 112
6. Centralidad del amor 120
7. Celebrar la alegría 123

REFLEXIONES FINALES 130

139
Colección Pastoral

Corresponsabilidad y participación en la parroquia,


Joan BESTARD COMAS
La parroquia, comunidad evangelizadora,
Miguel PAYÁ ANDRÉS
Los cuatro pilares de la catequesis, René MARLÉ
La planificación pastoral al servicio de la evangelización,
Miguel PAYÁ ANDRÉS
Celebrar la eucaristía, Luis MALDONADO
Arte para vivir y expresar la fe, Antonio GASCÓN
Cómo transmitir hoy la Palabra, José RAMos DOMINGO
El sentido litúrgico. Nuevos paradigmas, Luis MALDONADO
Opción preferencial por los enfermos, BADENHAUSER /
BRIGNON / KONIG / MEYER
La formación del sacerdote del tercer milenio, ARZOBISPADO
DE SEVILLA
Palabras al corazón. Ciclo C, Emilíano CALLE MORENO
El año litúrgico como itinerario pastoral, Casiano FLORISTÁN
Educación de la fe y comunidad cristiana, Secundino MOVILLA
Praxis sacramental y compromiso de fe, Luis MALDONADO
Palabras al corazón. Ciclo A, Emíliano CALLE MORENO
Palabras al corazón. Ciclo E, Emíliano CALLE MORENO
Los laicos y el futuro de la Iglesia, Jesús MARTÍNEZ GORDO
y la llamaron misa. De la cena clandestina a la retransmisión
televisiva, Martín VALMASEDA (2a ed.)
Id y curad. Evangelizar el mundo de la salud y la enfermedad,
José Antonio PAGOLA (2' ed.)
El Evangelio en el ciberespacio, Píerre BABIN y Angela Ann
ZUKOWSKI
Estoy en duelo, José Carlos BERMEJO (2a ed.)