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Los fundamentos de la contratransferencia *

El Yo ideal y las identificaciones directas

Fidias R. Cesio **

En el establecimiento de la transferencia y de la contratrans-


ferencia participan las más primitivas relaciones de objeto e identifica-
ciones. Freud lo dice cuando revela cómo en la transferencia reencon-
tramos las vicisitudes del complejo de Edipo del paciente tal como fue
experimentado en la infancia. Melaine Klein 14 enfatiza la importancia de
los primeros meses de vida extrauterina en los orígenes de la transferen-
cia. Tanto Freud como Melaine Klein describen el proceso transferencial
sobre todo en una hipótesis histórico-genética que comprende la revivis-
cencia en la situación psicoanalítica de las experiencias del niño con los
primeros objetos del mundo externo posnatal.
Con el desarrollo del concepto sobre la contratransferencia -P.
Heimann, H. Racker- se describieron en la misma -siguiendo los
mismos lineamiento~ generales que en la transferencia- las experiencias
del analista en relación con su paciente, en función de las identificacio-
nes con éste y sus objetos. Agregaremos ahora que las identificaciones
que tienen lugar en los primeros estadios del desarrollo del Yo del niño
se fundamentan en otras, primarias. Tal como lo señala en particular
Freud 10, el Yo se configura sobre la base de las identificaciones directas
-previas a toda carga de objeto- con los objetos y sus relaciones, he-
redados, y también con los primeros objetos de la experiencia posnatal.
En otras palabras: en sus comienzos el Yo aparece como el producto de
las identificaciones directas con los protopadres, los de la "prehistoria",
o, lo que es lo mismo, los filogenéticos, y con los padres de la historia
personal correspondientes a las primeras experiencias posnatales. Pen-
samos que este concepto, fundamental para explicar la formación del Yo
y su desarrollo, lo es también para explicar las bases mismas de las iden-
tificaciones. que encontramos en la experiencia transferencial-contratrans-
ferencial.
Nuestras investigaciones * * * acerca de las identificaciones del ana-
lista con objetos aletargados, nos llevaron a. interrogarnos sobre los me-

• Trabajo leido en la Asociación Psicoanalltlca Argentina, en octubre de 1972.


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Dirección: Avda. del Libertador 2698, 39 A, Buenos Aires, Argentina.
Que se extienden desde 1956 hasta la fecha. .
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Fidias R. Cesio

dios por los cuales se establecen estas identificaciones. Los elementos


que nos 'daban jes sentidos -olfato, vista, oído- eran insuficientes
para explicarlas. Teníamos, sin embargo, en la teoría psicoanalítica, la
hipótesis que acabo de mencionar -lilas identificaciones directas previas
a toda carga de objeto", base de la formación del Superyó y del Yo-,
con la que intentamos una explicación del fenómeno que observábamos .
. Las ideas de A. Rascovsky 18 acerca de las identificaciones directas del
Ello en el Yo prenatal, es decir, previas a la' percepción sensorial del
objeto externo posnatal, agregaron una nueva perspectiva a esa hipótesis.
Incitado por el enigma que significaba el establecimiento de las
identificaciones' contratransterenclales, investigué, junto con el letargo
en la coritratransferencia, el lenguaje no verbal ¡; e hice una primera
aproximación al' estudio de la participación de la comunicación incons-
ciente y de' las' identificaciones directas 'en . el proceso transterencial-
contratrarisferenclal 6:" También se abordó el tema '4' a través del estudio
dé la' telepatía explicada' como el resultado de una "transferencia psí-
quica . directa", "estableciendo, "además, una diferenciación entre una
telepatía primaria, que correspondería al inconsciente no reprimido, y
otra telepatía secundaria que comprende la represión, y que, por lo
tanto, sería" trartsterenclabre, Esta 'hipótesis resulta de sumo interés para
ahondar' en el' conocimiento de las diversas características que presentan
las' identificaciones contratransferenciales. Otra aproxlrnaclón a la ac-
ción' de las identificaciones directas' en el analista fue expuesta en
nuestros" trabajas sobre' 'la rnlcroenferrnedad etaboratíva 1, 2, en los que
elaboramos la hipótesis de una microparticipación somática del terapeuta
en él" tratamiento psicoanalítico de pacientes que padecen enfermedades
orgánicas.' " ."

Es notabte la 'observación de la simultaneidad que existe entre


la' investigación: acerca de la contratranéterencla y la del Yo ideal. Mani-
fiestamente dlsoclados, ambos conceptos fueron desarrollados, sobre
6 todo, por H. Racker y A: Rascovsky, paralelamente, en la década del 50,
Los fundamentos de la cennatransferenela

culmtnando con la aparición en el mismo año -1960- del libro de


Rascovsky sobre el psiquismo fetal 18 y det de Racker l7 sobre técnica
psicoanalítica. Durante esos años" profundamente interesado por' am-
bas teorías, las integré en mis trabajos acerca del letargo y de la reac-
ción terapéutica negativa. En la década siguiente ese mismo interés es-
tuvo presente en un grupo de estudios, en el que participaron, junto
conmigo, los doctores Aizenberg, Chab, Chiozza, Gilda S.. de Foks y
Granel, y en distintas épocas Aray y Olivares.
En lo que sigue haremos una síntesis de conceptos fundamen-
tales en la elaboración de esta contribución -como son los de la con-
tratransfer.encia y del Yo ideal- para que el lector se informe del
contenido que poseen para nosotros y facilitarle el entendimiento de las
hipótesis que enunciamos.
En primer término trataremos sobre la contratransferencia y el
autoanállsls, pues el análisis de la contratransferencia es un autoaná-
lisis en el que el analista ahonda en las profundidades de sus iden-
tificaciones, como dice Racker, con el Ello, el Yo y el Superyó de su
paciente., Como ya vimos, las bases de estas identificaciones son las
directas, previas a una carga de objeto.

Contratransferencia y autoanálisis

La técnica y la teoría psicoanalíticas 'nacieron y dieron sus pri-


meros pasos cuando Freud decidió analizar sistemáticamente sus propios
sueños y asociaciones -1897-, es decir, cuando creó el autoanállsls.
La interpretación de los sueños, la obra pslcoanatrtlca básica, encierra
las observaclones y conclusiones a las que llegó de esta' manera. El
autoanálisis -que se desarrolló en Freud como una particular manera
de ser y pensar configurando lo que hoy conocemos como el pensa-
miento psicoanalítico- define la contratransferencia en el análisis de
los pacientes, pues significa el análisis del "material" del propio terapeuta 7
Fidias R. Cesio

que le permite acceder a lo reprimido del paciente. La "atención flo-


tante", que describe la actitud ideal por adoptar el terapeuta en la .si-
tuación psicoanalítica, es el medio del que nos valemos para conocer el
"material" del autoanálisis, indispensable para el desarrollo de nuestro
trabajo psicoanalítico. Estas observaciones fueron expuestas por Freud 11
cuando define la contratransferencia como el resultado de la influencia
del paciente en los sentimientos inconscientes del terapeuta, llamando
la atención sobre la circunstancia de que "ningún psicoanalista va más
allá de lo que le permiten sus propios complejos y resistencias internas".
En lo que sigue de esta definición aparece enunciada la, inseparable
relación entre la terapia pSicoanalítica, la contratransferencia y el auto-
análisis. Continúa Freud: "Consecuentemente requerimos que el tera-
peuta debe comenzar su actividad con un autoanálisis, profundizándolo
mien,tr:as está analizando a sus pacientes. Aquel que fracase en producir
resultados en un autoanálisis de esta clase debe abandonar cualquier idea
de ser capaz de tratar pacientes por análisis". Es decir que, mientras
analizamos a nuestros pacientes, estamos encontrando nuestras resis-
tencias, productos de la identificación con las del paciente. Tan sólo
el análisis de nuestro propio material resistencial nos permite internar-
nos en lo inconsciente del analizando. Freud define así a la contratrans-
ferencia como la identificación del analista con el paciente, identificación
que al mismo tiempo es la manifestación de la resistencia y también el
"material" del análisis.
La indicación de Freud de que el analista "debe comenzar su
actividad con un autoanálisis, profundizándolo mientras está analizando
a sus pacientes", está basada en su propia experiencia que continuó
mientras realizaba sus tratamientos psicoanalíticos. El autoanálisis que
Freud practicara no alcanzó a tener en la formación psicoanalítica el mis-
mo papel fundamental que tuvo para su autor. En lugar del autoanálisls
-el realizado por el propio terapeuta- y con los mismos fines, se des-
arrolló el análisis didáctico. El analista didáctico pasó a ocupar el lugar
8 del Yo observador, analítico, el mismo que realizaba el autoanálisis de
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Los fundamentos de la contratransferencia"
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.Freud. Junto con esta modificación técnica la contratransferencia como


el material del constante autoanálisis perdió su significado. La contra-
transferencia y su análisis dejaron de ser un tema de investigación.
No obstante se conservaron los fundamentos del concepto a través
del análisis didáctico, el que proporciona al candidato una identificación
con el pensamiento psicoanalítico que, en principio, lo capacita para
realizar el autoanálisis.
Durante cuarenta años las ideas de Freud sobre la contratrans-
ferencia permanecieron aletargadas, hasta que alrededor de 1950 Ra-
cker 17 y Paula Heimann 13, sobre todo el primero, las reactivaron, des-
tacando nuevamente el papel protagónico que posee el concepto, el
mismo papel que le cupo en la creación de la teoría psicoanalítica.
Racker define la contratransferencia como "la totalidad de la
respuesta psicológica del analista frente al paciente", y sistematiza el
concepto diferenciando una contratransferencia concordante y una contra-
transferencia complementaria. A la primera la define como "la resonan-
cia de lo externo en lo interno, la equiparación de lo ajeno -el pacien-
te- con lo propio y la identificación del analista con el Ello, el Yo y el
Superyó del paciente", y a la segunda como "el resultado de la identi-
ficación del analista con los objetos internos del analizado". Destaca
Racker para la contratransferencia concordante un carácter fundamental
para la comprensión que del paciente desarrolla el analista, y para la
complementaria, el peligro que surge de que el analista entre en el
círculo vicioso en el que a veces el impacto de la transferencia amenaza
encerrarlo.
Pasemos ahora a desarrollar el otro concepto que aparece tan
destacado en la explicación del establecimiento de la contratransferencia.

El Yo ideal, el Yo fetal, el objeto aletargado y el objeto idealizado

El Ello es una formación totalmente inconsciente que contiene la-


tentes, en su constitución instintiva o pulslonal, .Ias infinitas estructuras 9
Fidias R. Cesio"

yoicas que. se configuraron a lo largo del desarrollo filogenético. Cuando


conJa concepción se crea una nueva estructura yoica,el Ello es el
fundamento de. su desarrollo y .sustentaclón, reproduciendo en el .Yo
las antiguas formas. A' esta "primera" estructura yoica en la que el Ello
se realiza se la ha denominado Yo ideal. Para Nunberg 16 el Yo ideal es
una formación genéticamente anterior al Superyó. Es "el Yo, todavía no or-
ganizado, que se siente íntimamente unido al Ello y no conoce oposición
alguna a esta compenetración". Para Lagache U¡, el Yo ideal corres-
ponde a la unión del Yo con el Ello. A. Rascovsky 18 concibe al Yo ideal
como aquel que realiza el. ideal del Ello,' considerando que durante el
período prenatal del desarrollo se dan las condiciones para que esto
ocurra. En una concepción histórico-genética concebimos que en el pe-
ríodo ernbrlonarlo-tetal del desarrollo, el Ello encuentra sus máximas
realizaciones posibles en el Yo. De ahí su capacidad genética, creadora.
Lo denominamos ideal (al Yo) pues aparece con una capacidad de iden-
tificación directa incomparable con la posnatal, y es el modelo de las
identificaciones directas que están presentes desarrollando y sustentando
al Yo a lo largo de toda su' existencia posnatal.
SiguiendO con el modelo histórico-genético diremos que con el
nacimiento se establece otra estructura yoica, posnatal, definida entre
otras cosas por la percepción sensorial, aunque, así' como las que des-
cribimos para la etapa prenatal, fundamentada en las identificaciones di-
rectas. Es decir que en la esencia de esta estructura yolca posnatal
reconocemos una continuidad de las capacidades que describimos como
propias del Yo embrionario-fetal, a las que ahora, en este período, deno-
minamos ideal-posnatal. (Siendo una estructura que se continúa sin una
solución de continuidad entre. et. período 'prenatal y el posnatal, las de-
nominaciones que caben son ideal-prenatal e ideal-posnatal.) Así como en
el período prenatal, en elposnatal es la estructura básica que, como antes
dijimos, mantiene y desarrolla al Yo *.
El concepto de Vo ideal que aqui exponemos encierra semejanzas con la hipótesis de Chiozza acerca
de la existencia de una zona visual-ideal del Yo. "Las introyecciones bidimensionalés, provenientes en
10 el feto predominantemente. del Ello"¡cOJifiguran· al poro visual-Ideal, el que más adelante, en el des-
arrollo"es la' zona vlsual-Idaat del Yo. También encierra diferencias en cuanto para' nosotros el con-
Los fundamentos de la contratrensferenela

También en el Yo embrionario-fetal reconocemos una patología,


la qué en sus manifestaciones posnatales es letargo, enfermedad somá-
tica y formación caracterológica 8, 7, 9. Se trata de las manifestaciones
de todo aquello que ha quedado fijado en momentos del desarrollo pre-
natal. (Podemos compararlo con los restos embrionarios que permanecen
como tales en el organismo adulto y que son capaces de activarse, ma-
nifestándose como enfermedad somátlca.) El concepto de fijación ex-
tendido a los niveles prenatales del desarrollo 9 nos facilita concebir
la existencia de estructuras' yoicas que, conservando rasgos del mo-
mento en que se produjo la fijación, se manifiestan en el desarrollo
posnatal. La activación de estas estructuras yoicas "prenatales" -Yo
fetal-, por su estructura inarmónica con la del Yo actual, crea conflicto
y, enfermedad. La manifestación virtualmente constante de estos conte-
nidos en la situación psicoanalítica como letargo 7,8, o sus derivados, nos
ha llevado a denominarlos objetos aletargados *.
A estas estructuras -el Yo ideal y el Yo prenatal-, por sus cua-
lidades ideales que incluyen la capacidad de identificación directa, agre-
gamos al objeto idealizado **. Este es el producto de una relación pri-
maria con un objeto externo pos natal frustrante que implica una 'percep-
ción' y una mínima satisfacción de las necesidades del sujeto. Por su
carácter ideal posee una cualidad "genética" en el sentido de sus
efectos "creadores" en ,el Yo. El Yo, que ha perdido en el objeto sus
contenidos ideales esenciales, pasa a depender del mismo y a servirlo, o
se identifica directamente con él.

Las identificaciones directas tienen lugar entre el Ello y el Yo


ideal, y entre éste y el Yo, y -como ya dijimos- son los fundamentos

cepto de Vo Ideal configura una estructura yoica que asimilamos al Va célulohumoral, distinto del Va
embrionario-fetal y del Va definido por el autoerotismo y por la relación con el mundo externo posnatal,
En cuanto a la capacidad del Vo ideal de desarrollar y mantener al Vo, pensamos que -con
la salvedad que deriva de las consideraciones que acabamos de hacer en esta misma nota- corresponde
a la realizaci6n de las fantaslas especificas según la concepci6n de Ohlozza 9.
* Chiozza describe en la base de la manlfestaci6n letArgica al letargo primario, resultado de una de-
felisa del Yo ante tina parte disociada del mismo que contiene al estimulo qua .Ia deS9rganlz6·.
El concepto de objeto idealizado es en sus lineas generales el que desarrolla MelBnie Klein.
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Fidias R. Cesio.

de las identificaciones propias del desarrollo del complejo de Edipo de


la historia personal. Es decir que las identificaciones contratransferen-
clales correspondientes a estos niveles edípicos, las que el analista ex-
perimenta. con los objetos del paciente, y cuyas representaciones son
el objeto del autoanálisis, están también fundamentadas en identifica-
ciones directas que, desde el Ello y desde el Yo ideal del paciente /legan
al Yo ideal y al Yo del analista. La circunstancia de que en el caso de las
identificaciones contratransferenciales el autoanálisis nos revela las iden-
.tificaciones del paciente, nos confirma esta hipótesis.
La comunicación de inconsciente a inconsciente es la hipótesis
que nos permite comprender el medio por el cual se realizan estas iden-
tificaciones directas. Por esta razón vamos a ocuparnos específicamente
de la misma.

La comunicación de inconsciente a inconsciente

La noción de contratransferencia como "la resonancia de lo ex-


terno en lo interno" sigue el modelo que adopta Freud cuando se re-
fiere a la comunicación inconsciente entre paciente y terapeuta. Freud
toma como modelo el teléfono. Nos dice que en el paciente "vibra"
algo comparable con la membrana sensible del emisor del teléfono, vi-
bración que se reproduce en la "membrana sensible" del analista, que
es el receptor. En las palabras de Freud: " ... Como el receptor trans-
forma de nuevo en ondas sonoras las oscilaciones eléctricas provocadas
por las ondas sonoras emitidas, así también el psiquismo inconsciente
del médico está capacitado para reconstruir, con los productos de lo
lnconsclente que le son comunicados, este inconsciente mismo que ha
determinado las ocurrencias del sujeto" 12.
Se trata de una experiencia inconsciente, la que, por lo tanto, po-
see las cualidades de lo inconsciente. Entre las mismas destacamos la
atemporalidad y la aespacialidad. Es decir, tiempo y espacio, en cuanto
12 son productos de la actividad preconsciente, le son ajenos. Inferimos
Los fundamentos de la contratransferencia

entonces que las identificaciones directas tienen lugar más allá de la


distancia y del tiempo que median entre paciente y analista, a dife-
rencia de las identificaciones indirectas, secundarias - a través de las
que se manifiestan las identificaciones directas-, que ocurren en función
del espacio y del tiempo como creaciones propias del preconsciente.

El letargo en la contratransferencia

De . una manera esquemática aplicaremos las ideas que hemos


expuesto a la experlencla letárgica en la contratransferencia. En medio
de una sesión que transcurre totalmente dentro del encuadre. psicoanalí-
tico, el analista, en un momento en el que suponemos la inexistencia
de estímulos sensoriales específicamente referidos al paciente -está
sentado en su sillón y mira la biblioteca de su consultorio mientras el
paciente asocia libremente o está en silencio-, experimenta malestar,
pesadez o bien un franco letargo, mientras el paciente parece estar
particularmente animado. El análisis del material verbal del paciente le
revela el drama edípico que tiene lugar entre ambos en los niveles orales,
anales y genitales, y, si va más allá, encontrará que aparecen repre-
sentaciones, entre las que se destacan las de enfermedad somática, las
de locura o de muerte, que le permitirán analizar el letargo y resolverlo.
Si el paciente está en silencio el analista recurre, entonces, al
análisis de sus propias representaciones; por este camino llega tam-
bién a las específicas del letargo. En ambos casos la interpretación ac-
tuará sobre el paciente haciéndole consciente los contenidos que se
expresan como letargo.
El análisis de las representaciones del letargo le revelan al analista
su experiencia inconsciente y la participación que en la misma tienen sus
propios objetos aletargados. El siguiente paso es el de comprender que
éstos han sido activados. por la identificación que :ha tenido lugar con
objetos del paciente a través de la comunicación de inconsciente a in- 13
Fidias R. Cesio

consciente. En la base del proceso concibe una identificación directa


con contenidos aletargados del paciente, cuya manifestación es su
vivencia letárgica.

Bibliografia

1. Abuchaem, J., Cagnoni, A. J., Cesio, F. R. (coordinador), fundia, T. A de, Marotta,


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hombre que padece, CIMP-Kargieman, Buenos Aires, 1970.
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XIV.
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7. Cesio, F. R., "El letargo. Una contribución al estudio de la reacción terapéutica
negativa", Rey. de Psicoanál., 1960, XVII.
8. Cesio, F. R., "Contribución al estudio de la reacción terapéutica negativa", Rey. de
Psicoanál., 1960, XVII.
9. Chlozza, L., Psicoanálisis de los trastomos hepáticos, Kargieman, Buenos Aires, 1970.
10. freud, S., "El Yo y el 'Ello", S. E., XVI.
11. Freud, S., "Future Prospects of Psycho-Analysis", S. E., Xl.
12. Freud, S., "Recomendations to Physicians Practising Psycho-Analysis", S. E., XII.
13. Heimann, P., "On Countertransference", Int. J. Psycho-Anal., 1950, XXXI.
14. Klein, M., "Los orrgenes de la transferencia", Int. J. Psycho-Anal., 1952, XXXIII.
15. Lagache, D., citado por Laplanche y Pontalls, Vocabulaire de la Psychanalyse, P.V.F.,
14 Parls, 1967.
Los fundamentos de la contrªtransferEm~i~

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celona, 19~7.
17. Racker, H., Estudios sobre técnica psicoanalftica, Paidós, Buenos. Aires,. 1960.
18; Rascovsky, A., El psiqulsmo lelal, Paidós,. Buenos Aires, 1960.

: Resumen

l.a hipótesis de esta contribución es que en le¡ base de las. iden~lf.jcaci.onescon-


tratransferenciales encontramos identificaciones directas -,.prevlas a toda carga de
objeto- con el Ello y el Yo ideal del paciente. Sólo asl resultan comprensibles expe-
riencias contratransferenciales como, por ejemplo, las letárgicas. Estas identificaciones
aparecen confundidas con las secundarias, productos de la carga de los objetos corres-
pondientes al complejo de Edipo de la historia personal del individuo, las que le dan
representación.
El autoanálisis, inseparable de la contratransferencia, es estudiado como el instru-
mento que nos lleva a conocer las fantaslas básicas contratransferenciales, productos
de estas identificaciones directas.
Para comprender la hipótesis que presento, y por el papel fundamental que
en ésta desempeñan, el Yo ideal y las estructuras que aparecen con esa misma conno-
tación -el Yo fetal, el objeto aletargado y el objeto idealizado- son objeto de un
particular estudio .
. La comunicación de inconsciente a inconsciente -en la que se destaca su ca-
rácter atemporal y aespacial- es el medio por el cual se establece la identificación
directa.
El trabajo concluye con una aplicación esquemática de la hipótesis central
a la comprensión de la contratransferencia letárgica.

Summary

This paper sets forth the hypothesis that, at the root of counter-transference iden-
lifications, we find direct identifications -previous to any object cathexis- with the
patient's Id and ego. Only then such countertransference experiences as the lethargic
ones become understandable. These identifications are mixed with the secondary ones,
whlch result from the cathexis of the objects correspondlng to the Edipus complex in
the patlent's Iife history, and which represent them. ,15
Fidlas R. Cesio

Self-analysis, inseparable rrom countertransference, ls regarded as the instrument


which allows us to laarn about the basic countertransference fantasles, resultlng from
these dlrect identifications.
In order to understand my hypothesis and because of the crucial role they play
in lt, the ideal ego and the structures with the same connotation -foetal ego, the letharglc
object and the idealized object- are the object of careful study.
Communication from unconscious to unconscious -in which a-temporallty and
a-spatiality are remarkable features- ls the means through which direct identification
ls established.
The paper ends with a schematic applicatlon of the central hypothesis to the
understandig of lethargic countertransference.

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