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LOS BUENOS HABTOS ALIMENTICIOS

En mi opinión referente al hábito alimentario, también es conocido


como régimen alimentario o a veces como dieta, es un conjunto de
sustancias alimentarias que se ingieren formando hábitos o
comportamientos nutricionales de los seres humanos y forma parte de
su estilo de vida.

Los hábitos alimenticios se transmiten de padres a hijos y están influidos


por factores como el lugar geográfico, el clima, la vegetación, la
disponibilidad de la región, costumbres y experiencias, pero también
tienen que ver la capacidad de adquisición, la forma de selección y
preparación de los alimentos y la manera de consumirlos.

Se hace un recuento de la relación entre buena alimentación Básica y se


considera que la alimentación saludable no debe escapar del ámbito
educativo, se deben inculcar los valores y costumbres alimenticias que
permitirán al estudiantado desarrollarse de forma óptima en la vida. Según
investigaciones, los principales resultados mostraron la poca cultura
nutricional que tiene el estudiantado en los centros educativos, y el poco
compromiso del personal docente para transversalizar en sus clases los
hábitos saludables de alimentación.

Consumir pocos o demasiados alimentos y de forma desbalanceada,


tiene consecuencias que pueden ser muy graves: por un lado si faltan
algunos nutrimentos en el organismo, hay desnutrición, que es muy grave
y frecuente en niños de todos los ámbitos sociales, y por otro si se comen
cantidades excesivas se puede desarrollar obesidad.

Por ello, la alimentación de los niños y niñas debe ser: Completa,


incluyendo en los tres alimentos principales del día: desayuno, comida y
cena, alimentos de los tres grupos:
-Cereales y tubérculos que proporcionan la energía para poder realizar
las actividades físicas, mentales, intelectuales y sociales diarias.
-Leguminosas y alimentos de origen animal que brindan proteínas para
poder crecer y reparar los tejidos del cuerpo.
-Frutas y verduras, que contienen vitaminas minerales para conservar la
salud y que el cuerpo funcione adecuadamente.
-Agua, para ayudar a que todos los procesos del cuerpo se realicen en la
forma correcta y porque ella forma parte de nuestro cuerpo en forma
importante.
Para comer bien necesitas alimentarte de una manera variada y
equilibrada. En tu dieta debemos tener distintos tipos de alimentos, en
proporciones y cantidades variables. La pirámide de los alimentos te da
la clave de esa dieta variada.

Cambiar hábitos alimenticios puede salvarnos la vida. Una mayor oferta y


precios accesibles de alimentos procesados con poco valor nutritivo listos para
comer así como una publicidad más sugestiva, han encaminado a que los ticos
cambien sus hábitos de alimentación y por lo tanto, ha desencadenado un
aumento en padecimientos crónicos no transmisibles.

Los principales problemas de salud crónicos como obesidad, diabetes, presión


alta, colesterol y triglicéridos altos tienen relación directa con hábitos de
alimentación poco saludables, según afirman los expertos en nutrición humana.
Estas patologías desencadenan otras de mayor gravedad como enfermedades
cardiovasculares y varios tipos de cáncer.
LOS BUENOS HABITOS ALIMENTICIOS
Después de haber revisado el tema opino que los buenos hábitos alimentarios hacen a su
contenido y a su modo. Seleccionar comidas con variados nutrientes, que aporten
vitaminas, proteínas, minerales, hidratos de carbono, en la proporción que el cuerpo necesita,
requiere al principio un estudio, pero luego de que se conocen cuáles son los alimentos que
hacen bien al organismo, los elegimos con naturalidad, despreciando los que hacen daño,
como la sal, el azúcar, las grasas, las harinas refinadas, o los colorantes artificiales. Consumir
abundante agua también forma parte de un hábito alimenticio saludable, al igual que
incorporar muchas frutas y verduras frescas, combinando múltiples colores. Se recomienda a
los padres formar este hábito desde pequeños, acompañándolos, mostrando que los adultos
que comparten la mesa ya lo tienen incorporado.

Se incorporamos una práctica continua, y luego se vuelven naturales es así como buenos
hábitos podemos citar en cumplir horarios; La ayuda del maestro y la familia como guías para
la incorporación de estos hábitos es fundamental.

Si día a día consumimos los productos mencionados como perjudiciales el hábito será no
saludable, y nos costará sacarlos de nuestra dieta, tal como sucede en general en la cultura
occidental, que tiene incorporado el hábito de las comidas rápidas, grasosas y poco
sustanciosas.

También en mi opinión considero que es importante la forma de acostumbrarnos a comer en


familia, masticando bien los alimentos, distribuyéndolos en varias comidas poco abundantes,
desayunar más, almorzar poco y cenar aún más , enriquecerán nuestros buenos hábitos en
esta materia.

La formación de hábitos alimentarios inicia desde edades muy tempranas, por ello es de gran
importancia que, desde el período de introducción de alimentos sólidos en los bebés, se
enseñe a los niños a consumir aquellos alimentos que propician la salud, además de fomentar
el establecimiento de horarios o tiempos de alimentación, está demostrado que es más fácil
promover adecuados hábitos alimentarios desde la niñez que tratar de modificarlos en la edad
adulta”

Una adecuada alimentación, en calidad y cantidad, es indispensable para el crecimiento ya


que aportará los nutrientes que se relacionan con la formación de los tejidos y la energía
necesaria para el buen funcionamiento de los órganos, además funcionará como factor de
prevención de la enfermedades que pueden ser causadas por la deficiencia o exceso de
alimentos.
El Ministerio de Educación fomenta la alimentación saludable mediante diversas estrategias
y espacios en los centros educativos, complementa con el tema transversal de educación para
la salud y fortalece los estilos de vida activos mediante la universalización de la educación
física para la promoción de la salud.
Los buenos hábitos alimenticios se pueden complementar con ejercicio físico realizado en
forma periódica y moderada, lo cual favorece, entre otras cosas, la oxigenación de los
músculos, el buen funcionamiento del corazón, la circulación de la sangre y el control de peso
corporal, al tiempo que contribuye a prevenir y/o controlar la diabetes y enfermedades de
origen reumático.

La inclusión en nuestra dieta alimentos ricos en fibra y en vitamina C, en especial vegetales


y frutas libres de residuos químicos, es una fuente de energía indispensable para la
preservación de la salud. En este tipo de alimentos, cultivados respetando las leyes de la
naturaleza, hay sustancias que previenen o ayudan a contrarrestar las enfermedades
cardíacas, el cáncer, la obesidad, la diabetes, la artritis, el envejecimiento prematuro, las
arrugas faciales, la pérdida de memoria asociada con la edad, las apoplejías y la hipertensión
arterial.

Cambiar nuestros hábitos alimenticios no suele ser una tarea fácil, más cuando ya nos hemos
acostumbrado a consumir comida rápida tanto fuera como dentro de casa. Sin embargo,
debemos recordar que los beneficios de alimentarnos de forma adecuada son innumerables
y, sin duda, los podemos notar en toda nuestra actividad diaria.

La adquisición de hábitos sanos o insanos depende, en un primer momento, de la influencia


de las personas que nos rodean, primeramente en la familia, luego en la escuela y
posteriormente en el resto de los ambientes donde nos desenvolvemos. Un hábito se
mantiene en el tiempo gracias a sus consecuencias, a las recompensas que se reciben del
entorno; es por esto que las personas encargadas de la crianza deben actuar de forma
consciente, es decir, con intención y trascendencia.

Ahora, ¿cuándo podemos comenzar a incorporar hábitos alimentarios saludables?. Aunque


cualquier momento es bueno para cuidarnos, lo ideal es comenzar desde la niñez porque
mientras más temprano aprendamos a tratarnos adecuadamente más años con salud
añadiremos a nuestra existencia.

Concluyo, se puede decir que la adopción y mantenimiento de hábitos alimentarios saludables


son un reflejo de la crianza consciente (con intención y con trascendencia) recibida durante
nuestra niñez. Primero modelados y reforzados por nuestros cuidadores naturales y
posteriormente, mantenidos por nosotros mismos gracias al estado de bienestar
experimentado internamente, en cuerpo y en mente.