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Gestionar las emociones de manera inteligente significa

canalizarlas para mantener el equilibrio y la armonía. Gracias a


ello, logramos ser una fuerza positiva para nosotros mismos y para
todos los que nos rodean y evitamos que nuestro mundo emocional
nos quite energía vital.
Cuando nuestras emociones logran mantenerse en equilibrio somos
más productivos, más creativos y más felices. Impedimos que aquello
que sentimos se adueñe de lo que somos. Así, conseguimos dar
un rumbo constructivo a ese mundo subjetivo, poniéndolo a
nuestro favor y no en contra nuestra.
“La inteligencia emocional representa el 80 por ciento del éxito en la
vida”.
-Daniel Goleman-
Con las emociones en calma somos capaces de trazarnos objetivos y
lograrlos. De tener relaciones sanas con los demás y poder dar lo
mejor de nosotros mismos. De ahí la importancia de aprender a
gestionar nuestras emociones. Lograrlo solo exige decisióny
constancia. Y aquí hay cuatro claves para conseguirlo.
1. Entender que no existen las emociones
negativas
Las emociones tienen una razón de ser. Por lo tanto, es un error
catalogarlas en el grupo de las positivas o las negativas. Simplemente
hay que tener presente que existen estímulos que llevan a
experimentar determinadas emociones. Es inevitable.

https://comogestionarlasemociones.wikispaces.com/space/dav
El miedo, por ejemplo, es una respuesta a las situaciones de
amenaza. Si no lo experimentáramos, fácilmente caeríamos en
conductas temerarias que pondrían en riesgo nuestra integridad. La
ira, por su parte, también es una respuesta defensiva, cuyo papel es el
de prepararnos para el ataque cuando hay un peligro.
Por lo tanto, no hay emociones negativas. Para aprender a gestionar
las emociones lo importante es que sepamos interpretar el mensaje que
comunica cada una de ellas. Son una guía para saber que algo sucede
y que esto debe abordarse.
2. Permítete sentir, para gestionar las
emociones
La educación y la crianza tradicionales casi nunca nos enseñan a
gestionar las emociones. Nos convencen de que hay sentimientos y
emociones que no debemos experimentar. Nos dicen por ejemplo
que llorar o tener miedo no soluciona nada.
Sin embargo, las emociones no nacen porque sí, ni desaparecen
porque sí. Por lo tanto, reprimir lo que sentimos no es una manera
correcta de gestionarlas. Intentar asfixiar lo que se siente solo aplaza
su expresión. Lo reprimido retorna y a veces de mala manera.
Lo primero entonces es entender que todas las emociones son
legítimas y tienen pleno derecho a existir y a expresarse. Si aceptamos
lo que sentimos, será mucho más fácil gestionar las emociones. No
aceptarlo implica propiciar una confusión que termina dando
como resultado una tormenta interna.
3. Observa, observa, observa…
La mejor manera de gestionar las emociones es aceptándolas, pero
también comprendiéndolas. Para lograr esto es indispensable que
incrementemos la capacidad de observación sobre ellas. El solo hecho
de prestarles atención ya permite comenzar a canalizarlas.

Daniel Goleman, el gran teórico de la inteligencia emocional, indica


que “La atención regula la emoción”. Esto quiere decir que cuando se
enfoca la atención en aquello que estamos sintiendo,
automáticamente se modula o se matiza esa experiencia subjetiva.
Para observar las emociones lo adecuado es preguntarse: ¿qué
estoy sintiendo? ¿cómo me siento? Luego intentar poner el nombre
exacto a esa emoción que se experimenta. ¿Es ira o es frustración?
¿Rechazo o es fatiga? Cuanto más precisa sea la identificación, más
fácilmente llegaremos a comprender el por qué de esas emociones.
4. Ser críticos con nuestros pensamientos
Aunque nos parezca que no es así, muchos de nuestros
pensamientos surgen de manera mecánica. Se trata de
interpretaciones de la realidad, que a veces tienen fundamento y a
veces no. En ocasiones son fruto de un razonamiento y en otras no.
El pensamiento no es la realidad, sino un filtro para la realidad. Nos
induce a sentirnos de una determinada forma frente a lo que sucede y
en muchas oportunidades nos lleva a equivocaciones. Por ejemplo, el
pensamiento puede decirnos que una dificultad es una molestia. Pero
también podría decirnos que es un reto, una oportunidad. Sin
embargo, esto se logra solo cuando nos atrevemos a cuestionar esas
ideas y no simplemente a dejarnos llevar por ellas.

Aprender a gestionar las emociones de manera inteligente implica


estar plenamente despiertos. Atentos y enfocados hacia nuestro
mundo interno. Puede que al comienzo sea difícil, pero los beneficios
son tan grandes que bien valen la pena.
Educar en emociones
Las emociones determinan nuestra relación con el mundo, por ello es
importante educar en emociones desde la infancia. Descubre con este
artículo la importancia...Ver más »





Edith Sánchez
Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y
de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de
asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".
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¿Se pueden gestionar las emociones? Estoy convencida: se


puede. No solo eso, sino que cuando somos capaces de gestionarlas,
nuestras posibilidades crecen de forma inmediata, tanto a nivel
personal como a nivel profesional.
Es importante conocer como reaccionamos ante los estímulos que
nos rodean. Tanto como lo es saber calibrar y controlar la cantidad de
respuesta emocional que nos interesa. Estos aspectos nos ayudarán a
no gastar nuestras fuerzas y energías de forma inadecuada e
innecesaria.
Un ejemplo, ¿de qué me sirve enfadarme con gran intensidad con
un desconocido?Es más que probable que no vuelva a verlo en la
vida. De esta manera, lo único que estoy haciendo es gastar una
energía valiosa de forma improductiva. Energía que podría canalizar
hacia actividades mucho más satisfactorias. Porque, para colmo, esta
sensación de disgusto se prolongará en el tiempo mucho más de lo que
sería razonable.
“La persona inteligente emocionalmente tiene habilidades en cuatro
áreas: identificar emociones, usar emociones, entender emociones y
regular emociones.”
–John Mayer-

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Conocer para gestionar las emociones


Temo que un buen número de personas piense que las emociones no
son controlables ni gestionables, que es algo que surge y nos
inunda. Sentimos miedo o amor y no sabemos cómo, por qué y, lo
que aún es peor, no nos planteamos la posibilidad de comprender y
gestionar esos sentimientos.
No profundizamos en este tema, y el resultado es que no nos
tomamos el tiempo suficiente para conocer y comprender las distintas
emociones y cómo nos afectan.
Por este motivo en tantas ocasiones confundimos los
sentimientos. Es fácil llegar a pensar que alguien está enfado, cuando
realmente está preocupado. No es un hecho banal, al contrario, una
mala percepción de las emociones produce una confusión que puede
llegar a puede producir graves consecuencias en nuestras relaciones
interpersonales.
“Las emociones pueden dejarte en el camino o dejarte sobre el
camino.”
-Mavis Mazhura-
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Pero, para poder distinguir los sentimientos, necesitamos primero


conocerlos e identificarlos en nosotros mismos. Es el primer paso
imprescindible para después ser capaces de hacer lo mismo en los
otros y dar el siguiente paso, que es aprender a gestionar con eficacia
nuestras propias emociones..

Las fases para identificar y gestionar las


emociones

Es necesario poner nombres a esas emociones que sentimos en un


momento dado. Es fundamental pararse a averiguar, en el instante
exacto, qué es lo que sentimos, respondiendo a la pregunta ¿Qué
siento exactamente? ¿Ira, enfado, disgusto…? Y hay que hacerlo
desde la sinceridad.
Porque la primera fase para poder gestionar la emoción sería
identificarla. Es fácil reconocer emociones, las vemos en los
demás. Lo que las hace complejas es el hecho de que suelen
producirse varias a la vez. Podríamos decir: “me siento infeliz”,
pero, ¿qué quieres decir realmente? ¿Estás: triste, enfadado,
avergonzado, celoso, te sientes culpable…? ¿Cuál responde a tu
sentimiento?
Llega entonces el segundo paso inevitable e imprescindible. Solo
cuando identifiques esas emociones podrás profundizar, analizar
y tomar decisiones al respecto. Separar e identificar las emociones
me permite saber lo que siento, aprender a conocerme mejor y,
partiendo de esta base, afrontar de una forma más eficaz mis retos. En
definitiva, a gestionar las emociones de una manera eficiente.
“Si no controlas tus habilidades emocionales, si no tienes consciencia
de ti mismo, si no eres capaz de controlar tus emociones estresantes,
si no puedes tener empatía y relaciones efectivas, entonces no
importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos.”
-Daniel Goleman-

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Si nos enseñaran desde la infancia a identificar y gestionar las


emociones, la vida sería más fácil. Si no tuvimos la suerte de que nos
lo enseñaran siendo niños, ahora es el momento de empezar.