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UNIVERSIDAD NACIONAL PEDRO RUIZ GALLO

FACULTAD DE CIENCIAS BIOLÓGICAS


ESCUELA PROFESIONAL DE BIOLOGÍA

EL FETO Y LA
PLACENTA
Curso: Diferenciación Celular y Embriología

Estudiantes

Álvarez Chacón Carla Fiorella

Fernández Ordinola Edwin José

LLatas LLúncor Leonardo

Docente

MSC. Marco Antonio Guzmán Tello

06 de diciembre del 2016


ÍÍ NDÍCE

Introducción……………………………………..………………………….2

Desarrollo del Feto ………………………………………………...………3

Cambios mensuales del feto……………………………………………....5

Membranas fetales y placenta………………………………………...…..10

Cambios del trofoblasto……………………………………………….…..12

Corion frondoso y decidua basal……………………………………..…13

Estructura de la placenta……………………………………………….… 14

Amnios y cordón umbilical………………………..……………….....…..17

Cordón umbilical………………………………………………………….20

Cambios placentarios al final del embarazo……………………………....27

Líquido amniótico………………………………………………………...31

Membranas fetales en los gemelos………………………………………. 42

Parto (nacimiento)………………………………………………………...47

Consideraciones clínicas…………………………………………………51

Referencias bibliográficas………………………………………………...54

El Feto y la Placenta Paá gina 1


ÍNTRODUCCÍOÍ N

“Este extraordinario órgano actúa de intermediario entre dos organismos diferentes: el


feto y la madre”

Hace más de 120 millones de años, mientras los dinosaurios gigantes se enzarzaban en
las selvas, ocurría en el sotobosque del Cretácico un espectáculo más tranquilo: cierto
linaje de seres diminutos y peludos dejó de poner huevos y parió crías vivas. Se trataba
de los ascendientes de casi todos los mamíferos actuales (a excepción de ornitorrincos y
equidnas, que hoy en día todavía ponen huevos). Lo que hace posible el nacimiento con
vida de los mamíferos es un órgano singular, la placenta, que envuelve al embrión en
desarrollo y regula el flujo de nutrientes y gases entre el feto y la madre a través del
cordón umbilical. La placenta parece haber evolucionado a partir del corion, una
membrana delgada que reviste el interior de la cáscara de los huevos y sirve a los
embriones de reptiles y aves para obtener oxígeno. Los canguros y otros marsupiales
poseen y necesitan sólo una placenta rudimentaria: tras una corta gestación, sus crías,
del tamaño de una alubia, finalizan su desarrollo mientras maman en la bolsa de la
madre. Sin embargo, los humanos y la mayoría de los mamíferos requieren una placenta
que extraiga los nutrientes de la sangre de la madre durante una prolongada gestación.

Como se viene mencionando la placenta es un órgano extraordinario, esencial para la


vida humana, pero fugaz. En su breve tiempo de duración actúa como una barrera
protectora vital para el feto. Sus vasos sanguíneos —que se asemejan a las raíces de los
árboles suministran el oxígeno y nutrientes desde la madre hacia el bebé en desarrollo.
Sin embargo, la importancia de la placenta se ha infravalorado en gran medida.
Actualmente se están descubriendo nuevos campos en como interviene la placenta en el
desarrollo del feto

1. Desarrollo del feto


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La transformación de un embrión en feto
constituye un pro ceso gradual, pero el cambio
de nombre es importante debido a que
significa que el embrión se ha desarrollado en
un ser humano totalmente reconocible y que
se han formado los primordios de todos los
sistemas principales. El desarrollo durante el
período fetal se relaciona con el crecimiento
rápido del cuerpo y la diferenciación de tejidos, órganos y sistemas. Un cambio notable
que se produce en este período es el relativo enlentecimiento del crecimiento de la
cabeza con el resto del cuerpo. El ritmo de crecimiento corporal durante el período fetal
es muy rápido y el aumento de peso del feto es enorme durante las últimas semanas. Los
períodos de crecimiento continuo normal se alteran con intervalos prolongados de
ausencia de crecimiento.[ CITATION Flo \l 10250 ]

El período que se extiende entre el comienzo de la novena semana hasta el final de la


vida intrauterina se denomina período fetal. Se caracteriza por la maduración de los
tejidos y órganos y el rápido crecimiento del cuerpo. La longitud del feto suele
expresarse como longitud vértice – nalga (es la talla en posición sentado), o longitud
Vértice – Talón, que es la medida del vértice del cráneo hasta el talón (talla en posición
erecto). Estas medidas expresadas en centímetros son correlacionadas con el equivalente
a la edad del feto expresado en semanas o meses. Durante el tercero, cuarto y quinto
mes el crecimiento en longitud es extraordinario, mientras que el incremento de su peso
es más notable durante los dos últimos meses del embarazo. En general se considera que
la duración de la gestación es de 280 días o de 40 semanas después del comienzo de la
última menstruación (fecha de la última regla, FUR) o, de manera más exacta, 266 días
o 38 semanas después de la fecundación. La edad se calcula desde el momento de la
fecundación y se expresa en semanas o meses de calendario. [ CITATION Lan12 \l
10250 ]

1.1. Cambios mensuales

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Una de las modificaciones más destacadas durante el período fetal es que el
desarrollo de la cabeza se vuelve relativamente más lento en comparación con el resto
del cuerpo. Al comenzar el tercer mes la cabeza constituye aproximadamente la mitad
de la longitud vértice – nalga. Al comienzo del quinto mes su tamaño equivale a una
tercera parte de la longitud vértice – talón, y en el momento del nacimiento es de
alrededor de la cuarta parte de la longitud vértice – talón. En consecuencia, con el
tiempo, el crecimiento del cuerpo se acelera mientras que el de la cabeza se enlentece.

En la novena semana, el hígado fetal


representa el lugar principal de eritropoyesis
(formación de eritrocitos). Hacia el final de las
doce semanas, esta actividad disminuye en el
hígado fetal y comienza en el bazo fetal, por
otro lado la formación de orina se inicia entre
la semana novena y duodécima y se vierte
hacia el líquido amniótico.

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Durante la sexta semana, las asas intestinales producen una tumefacción voluminosa
en el cordón umbilical (hernia umbilical), pero alrededor de las 12 semanas se retraen
hacia la cavidad abdominal. Al final del tercer mes puede desencadenarse actividad
refleja en fetos abortados, lo cual indica actividad muscular.

Durante el tercer mes la cara


adquiere un aspecto más humano. Los
ojos, en un principio orientados
lateralmente, se desplazan hacia la
superficie ventral de la cara, y las orejas
se sitúan cerca de su posición definitiva
a los lados de la cabeza. Los miembros
alcanzan su longitud relativa en
comparación con el resto del cuerpo,
aunque los miembros inferiores son aún
algo más cortos y menos desarrollados
que los superiores.

A las doce semanas están presentes los


centros de osificación primaria en los
huesos largos y los del cráneo. También
los genitales externos se han desarrollado
lo suficiente como para que en la
decimosegunda semana pueda
determinarse por medio del examen
externo (ecografía) el sexo del feto.

En el curso del cuarto y el quinto mes, el feto aumenta de longitud rápidamente y al


término de la primera mitad de la vida intrauterina su longitud vértice – nalga es de 15

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cm. aproximadamente, es decir, mas o
menos la mitad de la longitud del recién
nacido. El peso del feto aumenta poco
durante este período y al final del quinto mes
todavía no supera los 500 gr. El feto esta
cubierto de un vello muy fino, llamado
lanugo, que ayuda a retener el unto sebáceo
en la piel; también son visibles las cejas y el
cabello. Durante el quinto mes los
movimientos del feto pueden ser percibidos
por la madre a razón de que las extremidades
alcanzan sus proporcionalidades. La piel esta ahora cubierta por un material grasoso
similar al queso, la vermix caseoso o unto sebáceo, que esta formado por una mezcla de
secreción lipidica de las glándulas sebáceas fetales y de células epidérmicas muertas.
Esta sustancia protege la delicada piel fetal de rasguños, agrietamientos y
endurecimientos como consecuencia de la exposición al líquido amniótico.

Durante la segunda mitad de la


vida intrauterina el peso fetal aumenta
de forma considerable, sobre todo en
los últimos dos meses y medio,
cuando adquiere el 50% del peso del
término (alrededor de 3200 gr).
Durante el sexto mes la piel del feto
es rojiza, ya que se puede visualizar
los capilares y tiene aspecto arrugado
por la falta de tejido conectivo subyacente. Un feto nacido prematuro durante el sexto
mes tendrá gran dificultad de sobrevivir por si solo. Aunque puedan funcionar varios
sistemas de órganos, el aparato respiratorio y el sistema nervioso central no han
madurado lo suficiente y aún no se ha establecido la coordinación entre ambos. Aunque
ya se ha iniciado, 24 semanas, la secreción de sustancia tensioactiva por parte de los
neumocitos tipo II en los alveolos pulmonares. Asimismo a esta edad gestacional se
puede observar la presencia de uñas en los dedos de las manos. A los 6,5 a 7 meses, el

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feto alcanza una longitud cercana a los 25 cm. y pesa aproximadamente 1100 gr. Si nace
en estos momentos tiene un 90% de posibilidades de sobrevivir. A las 26 semanas, los
párpados están abiertos y el lanugo y el cabello de la cabeza están bien desarrollados. Se
pueden observan uñas en los pies y existe una cantidad considerable de grasa
subcutánea (bajo la piel), que alisa muchas de la arrugas. Durante esta fase, la cantidad
de grasa blanca aumenta hasta alrededor de un 3,5% del peso corporal. El bazo fetal es
ahora un sitio importante de hematopoyesis o formación y desarrollo de diversos tipos
de células sanguíneas y otros elementos formes. La eritropoyesis del bazo fetal finaliza
hacia la semana 28, momento en el cual la medula ósea se ha convertido en el lugar
principal de formación de células sanguíneas.

En los dos últimos meses se redondea el contorno corporal del feto como
consecuencia del depósito de grasa subcutánea. Al final de la vida intrauterina la piel
esta cubierta por una sustancia oleosa blanquecina (vermix caseoso). Al final del noveno
mes, el cráneo tiene mayor circunferencia que cualquier otra parte del cuerpo, hecho
importante para su paso por el canal del parto. En el momento del nacimiento el peso
del feto es de 3 000 a 3 400 gr, su longitud V–N es de alrededor de 36 cm. y su longitud
V-T de uno 50 cm. Las características sexuales son evidentes y los testículos deben
haber descendido al escroto.[ CITATION Lan121 \l 10250 ]

1.2. Momento del nacimiento

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La fecha de parto se indica de manera más exacta en 266 días o 38 semanas tomando
como referencia la fecundación. El ovocito por lo general es fecundado dentro de las 12
horas después de la ovulación. Sin embrago, los espermatozoides depositados en el
aparato reproductor femenino pueden sobrevivir hasta 6 días para fecundar al ovocito,
por lo tanto la mayoría de los embarazos es la consecuencia de relaciones sexuales
dentro del período de 6 días que finaliza en el día de la ovulación. Pero para el cálculo
dela fecha de nacimiento, el recuerdo del contacto sexual suele ser muy vago, por lo que
se recurre a la fecha de la última menstruación, por lo que debe ser tomada a partir del
primer día de la última regla (fecha en que suelen acordarse la mayoría de las mujeres).

Sólo así se calcula la fecha de parto en 280 días o 40 semanas. En mujeres con
períodos menstruales regulares, el cálculo suele ser exacto, pero cuando los ciclos son
irregulares pueden cometerse importantes errores de cálculo. Otra complicación se
origina cuando la mujer presenta una hemorragia de corta duración unos 14 días
después de la fecundación como consecuencia de la actividad erosiva durante la
implantación del blastocisto. Por ello, no siempre resulta fácil de determinar la fecha del
parto. La mayoría de los fetos nacen en el término de 10 a 14 días de la fecha calculada
del parto. Si en nacimiento de produce mucho antes, se los considera prematuros, y si lo
hacen bastante después, se consideran posmaduros. A veces es necesario precisar la
edad del embrión o de un feto pequeño.

La combinación de datos relativos al comienzo del último período menstrual, la


longitud, el peso y otras características morfológicas fetales típicas para un mes
determinado del desarrollo permite la estimación razonable de la edad aproximada. Un
parámetro útil para esta determinación es la ecografía, que puede proporcionar una
medida exacta (1 a 2 días) de la longitud V-N durante la sétima a la decimocuarta
semana. Las mediciones que se efectúan por lo habitual en la decimosexta a la trigésima
semana son el diámetro biparietal (DBP), la circunferencia de la cabeza y del abdomen
y la longitud del fémur. En el manejo del embarazo es importante la determinación
precisa del tamaño y la edad del feto, sobre todo cuando la madre tiene la pelvis
pequeña o el niño presenta un defecto congénito.

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2. Membranas fetales y placenta
A medida que el feto crece aumenta la
demanda de principios nutricionales y otros
factores, lo cual determina los cambios más
importantes en la placenta. El más destacado
entre estos es el incremento de la superficie
entre los componentes maternos y fetales para
facilitar el intercambio, la disposición de las
membranas fetales también se modifica y la
producción de líquido amniótico aumenta. La
parte fetal de la placenta y de las membranas
fetales separan al feto del endometrio uterino.
A través de la placenta se produce un
intercambio de sustancias (como nutrientes y oxigeno) entre los torrentes circulatorios
materno y fetal. Los vasos del cordón umbilical conectan la circulación placentaria a la
fetal. El corion, amnios, saco vitelino y alantoides constituyen las membranas fetales. Se
desarrollan a partir del cigoto, pero no participan en la formación del embrión ni del

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feto, excepto algunas porciones del saco vitelino y alantoides. Una parte del saco
vitelino se incorpora como el primordio del intestino primitivo. El alantoides forma un
cordón fibroso conocido como uraco en el feto y el ligamento umbilical medio en el
adulto.

2.1. Cambios del trofoblasto

Al comienzo del segundo mes, el


trofoblasto se caracteriza por abundantes
vellosidades secundarias y terciarias
(corionica) que le dan un aspecto radiado. Las
vellosidades troncales (de fijación) se
extienden desde el mesodermo de la lámina o
placa corionica hasta la envoltura
citotrofoblastica. La superficie de las
vellosidades esta formada por el sincitio, que
descansa sobre una capa de células citotrofoblasticas, las cuales, a su vez, cubren la
parte central del mesodermo vascularizado. El sistema capilar que se desarrolla en el
centro de las vellosidades pronto se pone en contacto con los capilares de la lámina
corionica y del pedículo de fijación, lo cual da origen al sistema vascular
extraembrionario.

La sangre materna es llevada a la placenta por las arterias espirales del útero. La
erosión de estos vasos maternos para liberar la sangre en los espacios intervellosos es
llevada a cabo por invasión endovascular de las células citotrofoblasticas. Estas células,
que surgen desde los extremos de las vellosidades de fijación, invaden los extremos
terminales de las arterias espirales, donde remplazan a las células endoteliales maternas
en las paredes de los vasos y crean vasos híbridos que contienen células fetales y
maternas. Para cumplir este proceso, las células citotrofoblasticas experimentan una
transición epitelial endotelial.

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La invasión de las arterias espirales por las
células del citotrofoblasto transforma a
estos vasos de pequeño diámetro y mayor
resistencia en vasos de gran diámetro y
menor resistencia que pueden proporcionar
cantidades mayores de sangre materna al
espacio intervelloso.

En los meses siguientes, desde las


vellosidades de fijación salen abundantes
prolongaciones pequeñas que se dirigen
como vellosidades libres hacia los espacios
intervellosos o lagunares circundantes.

Estas vellosidades libres neoformadas son


primitivas al principio, pero al comienzo
del cuarto mes las células citotrofoblasticas desaparecen, lo mismo que algunas de las
células de tejido conectivo. Entonces las únicas capas que separan las circulaciones
materna y fetal son el sincitio y la pared endotelial de los vasos sanguíneos. Con
frecuencia el sincitio se adelgaza y grandes segmentos que contienen varios núcleos
pueden desprenderse y llegar a los lagos sanguíneos intervellosos. Estos segmentos,
llamados nudos sincitiales, entran en la circulación materna y por lo común degeneran
sin causar síntoma alguno. La desaparición de las células citotrofoblasticas avanza
desde las vellosidades menores hasta las mayores, y aunque siempre persisten algunas
en las vellosidades más grandes, no participan del intercambio entre las dos
circulaciones.

2.2. Corion frondoso y decidua basal

En las primeras semanas del desarrollo las vellosidades cubren toda la superficie del
corion. A medida que avanza la gestación, las vellosidades del polo embrionario siguen
creciendo y expandiéndose, lo cual da origen al corion frondoso (corion velloso); las del
polo abembrionario o vegetativo degeneran, y en el Tercer mes esta porción del corion
es liso y se llama Corion leve o calvo.

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La diferencia entre el polo embrionario y el polo abembrionario del corion se manifiesta
también en la estructura de la decidua, la capa funcional del endometrio que se
desprende durante el parto. La decidua que cubre al corion frondoso, llamada decidua
basal, consiste en una capa compacta de células voluminosas, las células deciduales, con
abundantes lípidos y glucógeno. Esta capa, la lamina decidual, está íntimamente unida
al corion.

La capa de decidua sobre el polo abembrionario o vegetativo se denomina decidua


capsular, la cual se expande y degenera con el crecimiento de la vesícula coriònica. En
una etapa ulterior, el corion leve se pone en contacto con la pared uterina (decidua
parietal) en el lado opuesto del útero y las dos capas se fusionan, de modo que queda
obliterada (cortada) la cavidad uterina.

En consecuencia, la única porción del corion que participa en los procesos de


intercambio es el corion frondoso que, junto con la decidua basal, forma la placenta. De
igual modo la fusión del amnios y el corion para formar la membrana amniocorionica
obliteran la cavidad corionica. Esta es la membrana que se rompe cuando se inicia el
trabajo de parto (rotura de la bolsa de las aguas.

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3. Estructura de la placenta

Al comienzo el cuarto mes, la placenta tiene dos componentes: a) una porción fetal,
formada por el corion frondoso, y b) una porción materna, constituida por la decidua
basal. En el lado fetal, la placenta esta rodeada por la lámina corionica y en el lado
materno, por la decidua basal, cuya lámina decidual es la porción más íntimamente

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incorporada a la placenta. En la llamada zona de unión se entremezclan células del
trofoblasto y deciduales. Esta zona se caracteriza por células gigantes deciduales y
células sincitiales y porque contiene abundante material extracelular amorfo.

En este momento, la mayor parte de las células citotrofoblasticas han degenerado. Entre
las láminas coriònica y decidual se hallan los espacios intervellosos ocupados por
sangre materna; provienen de las lagunas del sincitiotrofoblasto y están revestidos por
sincitio de origen fetal. Las vellosidades arborescentes se desarrollan en los lagos
sanguíneos intervellosos. En el curso del cuarto y quinto mes, la decidua forma varios
tabiques deciduales, que sobresalen en los espacios intervellosos pero no llegan a la
lámina corionica. Estos tabiques tienen un núcleo central de tejido materno, pero su
superficie esta cubierta por una capa de células sincitiales, de manera que en todo

momento hay una capa sincitial separando la sangre materna que se encuentra en los
lagos intervellosos, del tejido fetal de las vellosidades. Como consecuencia de la
formación de esos tabiques, la placenta queda dividida en varios compartimientos o
cotiledones. Como los tabiques deciduales no llegan a la lámina coriònica, se mantiene
el contacto entre los espacios intervellosos en los diversos cotiledones

Como resultado del crecimiento continuo del feto y la expansión del útero, la placenta
también crece. El aumento de su superficie es en cierta medida paralelo al del útero en
expansión, y durante todo el embarazo cubre aproximadamente del 15 al 30% de la
superficie interna del útero. El aumento del grosor de la placenta se debe a la
arborización de las vellosidades existentes y no a la penetración ulterior en los tejidos
maternos.

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3.1. Circulación placentaria

Los cotiledones reciben sangre a través de las arterias espirales, que en número de 80
a 100 atraviesan la lámina decidual y entran en los espacios intervellosos con intervalos
más o menos regulares. La presión en estas arterias impulsa la sangre hacia la
profundidad de los espacios intervellosos y baña las abundantes vellosidades pequeñas
del árbol velloso con sangre oxigenada. Al disminuir la presión, la sangre retorna desde
la lámina coriónica hacia la decidua donde entra en las venas endometriales. En
consecuencia, la sangre de los lagos intervellosos retorna drenada hacia la circulación
materna a través de las venas endometriales.

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3.2. Placenta de término

La placenta de término es discoidal, tiene un diámetro de 15 a 25 cm. y alrededor de 3


cm de espesor, y pesa entre 500 y 600 gr. En el momento del nacimiento se desprende
de la pared uterina y unos treinta minutos después del parto es expulsado de la cavidad
del útero. Si se la observa entonces del lado materno, se advierten con claridad 15 a 20
zonas ligeramente abultadas, los cotiledones, Cubiertos por una delgada capa de decidua
basal. Los surcos que separan a los cotiledones son formados por los tabiques
deciduales.

La superficie fetal de la placenta está cubierta completamente por la lámina coriónica.


Se observan arterias y venas de grueso calibre, los vasos coriónicos, que convergen
hacia el cordón umbilical. A su vez, el corion está cubierto por el amnios. La inserción
del cordón umbilical suele ser excéntrica y a veces incluso marginal. Sin embargo es
raro que se inserte en la membrana corionica por fuera de la placenta (inserción
velamentosa).

En conjunto, los espacios intervellosos de la placenta madura contienen alrededor de


150 ml. de sangre, que se recambia unas tres a cuatro veces por minuto. Esta sangre se

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desplaza a lo largo de las vellosidades coriònicos, que
tienen una superficie de 4 a 14 m2. Sin embargo el
intercambio placentario no se produce en todas las
vellosidades, sino solo en aquellas en las cuales los
vasos fetales están en íntimo contacto con la
membrana sincitial de revestimiento. En estas
vellosidades, el sincitio tiene, a menudo, un ribete en
cepillo formado por numerosas microvellosidades, lo
cual aumenta considerablemente su superficie y en
consecuencia el índice de intercambio entre las
circulaciones materna y fetal. La membrana
placentaria (barrera placentaria) separa la sangre
materna de la fetal, y está formada inicialmente por
cuatro capas: a) el revestimiento endotelial de los
vasos fetales; b) el tejido conectivo del núcleo de las
vellosidades (mesodermo extraembrionario); c) la capa citotrofoblastica, y d) el sincitio.
A partir del cuarto mes, sin embargo, la membrana placentaria se adelgaza ya que el
revestimiento endotelial de los vasos se pone en íntimo contacto con la membrana
sincitial aumentando significativamente el índice de intercambio.

Aunque a veces se la denomina barrera placentaria, la membrana placentaria no es una


verdadera barrera por cuanto muchas sustancias pasan libremente a través de ella.
Puesto que la sangre materna que se encuentra en los espacios intervellosos esta
separada de la sangre fetal por un derivado corionico, se considera que la placenta
humana es de tipo hemocorial.

[ CITATION ULA16 \l 10250 ]

4. Amnios y cordoá n umbilical

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La línea ovalada de reflexión entre el amnios y el ectodermo embrionario (unión
anmioectodermica) es el anillo umbilical primitivo. En la quinta semana del desarrollo
pasan a través de este anillo las estructuras siguientes: a) el pedículo de fijación, que
incluye la alantoides y los vasos umbilicales, representados por dos arterias y una vena;
b) el pedículo vitelino (conducto onfalomesenterico), acompañados por los vasos
vitelinos, y c) el conducto que comunica las cavidades intraembrionaria y
extraembrionaria. El saco vitelino propiamente dicho ocupa un espacio en la cavidad
corionica entre el amnios y la lámina corionica.

Durante el desarrollo ulterior, la cavidad amniótica crece rápidamente a expensas de la


cavidad coriònica, y el amnios comienza a envolver a los pedículos de fijación y del
saco vitelino para formar el cordón umbilical primitivo. En sentido distal, el cordón
comprende entonces al pedículo del saco vitelino y a los vasos umbilicales. En sentido
proximal incluye algunas asas intestinales y el resto del alantoides. El saco vitelino se
encuentra en la cavidad corionica unido al cordón umbilical por su pedículo. Al final del
tercer mes, el amnios se ha expandido de tal medida que se pone en contacto con el
corion y se oblitera la cavidad corionica. Es habitual que el saco vitelino se retraiga y
quede obliterado en forma gradual.

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La cavidad abdominal es transitoriamente demasiado pequeña para albergar las asas
intestinales que se desarrollan con rapidez, algunas de ellas sobresales hacia el espacio
extraembrionario en el cordón umbilical. (1)

Es la membrana que recubre a la cavidad amniótica y que está insertada en la


periferia del disco embrionario, el cual le sirve como piso. La formación
del amnios depende de forma inicial del ectodermo, y luego, al formarse
el mesodermo extraembrionario, el amnios queda revestido internamente
por ectodermo y externamente por mesodermo extraembrionario.Queda configurada una
membrana transparente, traslúcida y no vascularizada que produce inicialmente el
líquido amniótico.

En los embriones jóvenes, el amnios está adherido a la pared corporal solamente en el


punto en que ésta se une al tallo corporal o abdominal ; allí el amnios recubre al cordón
umbilical, lo envuelve, siendo ésta la posición normal; cualquier adherencia o inserción
anormal que presente el amnios en otra parte del cuerpo del embrión será causal de
presentación de anomalías en esa área, por ejemplo si el amnios llegase a adherirse a un
miembro provocaría la amputación de este, o en cualquier región que lo hiciese
provocaría anomalía de ella.

Fig. Anomalías producidas en feto por adherencias amnióticas.

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Ya se ha mencionado que el amnios es el principal productor de líquido amniótico, pero
al formarse los riñones, éstos, al ejercer la función de filtración de la sangre fetal, pasan
a ser la fuente principal del líquido amniótico.

Durante la última mitad de la gestación, el feto deglute parcialmente el líquido


amniótico, que pasa al aparato digestivo, es absorbido y luego es llevado hasta la madre
a través de la circulación placentaria. Así se puede concluir que la cantidad de líquido
amniótico está constantemente en circulación y recambio, y no es siempre el mismo.

4.1. Cordón Umbilical


4.1.1. Aspectos generales

Es un tubo cilíndrico de 1 a 2,5 cm de diámetro y de 30 a 60 cm de longitud que sirve


de unión entre el feto y la placenta. Contiene una vena y dos arterias en una matriz
gelatinosa llamada gelatina de Wharton. Esta gelatina, formada por un tejido de aspecto
mesenquimatoso rico en mucopolisacáridos, protege al flujo sanguíneo del cordón,
aunque este flujo también depende indirectamente de la cantidad y osmolaridad del
líquido amniótico.

Los tres vasos sanguíneos siguen un trayecto helicoidal a través de la gelatina de


Wharton, conformando estructuras en forma de bucles. Se han descrito un promedio de
11 bucles de cordón umbilical entre el feto y la inserción placentaria. La presencia de
estos bucles hace que el cordón umbilical sea más resistente a la torsión y compresión
(3). La tríada conformada por los bucles, la gelatina de Wharton y el líquido amniótico,
son los encargados de proteger el flujo sanguíneo a través del cordón. Cualquier
alteración en uno de sus componentes altera al otro y puede afectar la oxigenación fetal.

La frecuencia de cordones lisos sin la presencia de bucles varía entre un 2.5% y un 5%.
La importancia de estos hallazgos radica en que estos fetos presentan: desaceleraciones
variables aun con líquido amniótico normal, presencia de meconio, restricción del
crecimiento, oligoamnios, anomalías fetales cerca del 8% de los casos, baja puntuación
de Apgar, pH umbilical bajo, parto pretérmino aumento de la frecuencia de cesáreas por
sufrimiento fetal. La incidencia de muerte fetal es de hasta el 10% (4).

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Existen dos teorías que explican la ausencia de bucles. La primera es por una ausencia
de las fibras helicoidales del músculo liso en las paredes del cordón umbilical, lo que
imposibilita la formación de bucles y, la segunda, por una disminución de la presión
dentro de las arterias que no permite la turgencia necesaria para la formación de los
bucles. El diagnóstico y seguimiento a partir de la semana 20 se puede realizar por
ultrasonido y eco Doppler. Se han descrito variaciones de tamaño que van desde
cordones casi ausentes, en los cuales el feto está materialmente unido a la placenta,
hasta cordones de casi 2 metros. Cuando el cordón es largo con frecuencia se producen
las circulares y los nudos reales de cordón; cuando es corto, puede ocurrir
desprendimiento placentario (3).

Fig. Estadios en el desarrollo del cordón umbilical en cortes transversales.

4.1.2. Embriología

El celoma extraembrionario reviste el interior del citotrofoblasto y forma la placa o


lámina corionica, una capa de revestimiento del saco vitelino secundario y el amnios.
Entre el día 19 y 20, el único sitio donde el mesodermo extraembrionario atraviesa la
cavidad corionica, es por el pedículo de fijación o del cuerpo que une el embrión con el
trofoblasto. Este pedículo consiste en un mesénquima extraembrionario que se continúa
con la placa corionica y está unido al embrión por el extremo caudal. La línea de
reflexión entre el amnios y el ectodermo es ovalada y se llama anillo umbilical primario.
Hacia la semana 5 por este anillo pasan las siguientes estructuras.

1. El pedículo de fijación, que incluye el alantoides.


2. Una vena.
El Feto y la Placenta Paá gina 21
3. Dos arterias.
4. El conducto vitelino, acompañado de los vasos vitelinos u onfalomesentéricos.
5. El conducto que comunica los celomas intra y extraembrionarios.

El sistema vascular del embrión humano aparece hacia la mitad de la tercera semana, en
esta etapa, las células del mesénquima del corion, el pedículo de fijación y la pared del
saco vitelino proliferan y forman cúmulos celulares llamados angiógenos. Estos
originan los vasos onfalomesentéricos o vitelinos y los del corion.

La cavidad amniótica crece rápidamente a expensas de la cavidad coriónica y el amnios


comienza a envolver el pedículo de fijación y el pedículo vitelino; de esta forma, se
origina el cordón umbilical primitivo. En este momento, el cordón incluye el pedículo
vitelino, los vasos umbilicales y el resto del la alantoides, además de algunas asas
intestinales. Hacia el final del tercer mes, se oblitera el alantoides, el conducto y los
vasos vitelinos y en el cordón sólo quedan los vasos umbilicales rodeados de la gelatina
de Wharton. Las paredes de las arterias son musculares y poseen muchas fibras elásticas
que contribuyen a la constricción y a la contracción rápida de los vasos del saco
vitelino, después de ligar el cordón umbilical. Con el desarrollo de los vasos sanguíneos
el pedículo se convertirá en cordón umbilical (1).

4.1.3. Anomalías de inserción

El cordón se puede insertar en el centro de la placenta, pero es más frecuente que lo


haga en forma excéntrica. La inserción marginal es más rara y produce la llamada
placenta en raqueta que no tiene ninguna significación patológica (fig. 21-3). Más rara
aún es la inserción velamentosa del cordón y, su consecuencia, la vasa previa.

Velamentosa

Es una anomalía anatómica donde los vasos umbilicales no están contenidos en el


cordón y atraviesan libremente las membranas ovulares antes de llegar a la placenta. Si
se localizan por delante de la presentación se llama vasa previa. La inserción
velamentosa es poco frecuente, su incidencia varía entre 0,24% y 1,8% en embarazos
simples y aumenta hasta un 18% en gestaciones múltiples (5).

El Feto y la Placenta Paá gina 22


Vasa previa.

Es una anomalía anatómica que para que ocurra debe coexistir una inserción
velamentosa del cordón, una placenta succenturiada o vasos abe-rrantes. Su incidencia
está alrededor de 0,2% y es más frecuente en embarazos múltiples en forma
proporcional al número de fetos . El síntoma más frecuente es la hemorragia genital, la
cual no pone en riesgo la vida de la madre, pero tiene una mortalidad fetal entre el
43,5% y el 66%.

Figura: placenta y cordon umbilical normal (izquierda) y vasa previa (derecha)

4.1.4. Anomalías morfológicas y funcionales

El Feto y la Placenta Paá gina 23


Cordón gelatinoso.

Es cuando el diámetro del cordón es mayor que el promedio, por un aumento de la


gelatina de Wharton. Aunque se le ha encontrado relacionado con ciertas patologías que
producen edema fetal, se puede ver con frecuencia en casos completamente normales.

Circulares.

Es la presencia de una o más asas de cordón umbilical alrededor de una parte del cuerpo
fetal. La más frecuente es la circular del cuello y su importancia radica en que pueden
comprometer la circulación útero-placentaria con la consiguiente hipoxia y muerte fetal
intrauterina o provocar sufrimiento fetal durante el trabajo de parto. La incidencia varía
entre el 18% y el 33% (Agüero, 1993). También se ha encontrado que los niños que
nacen con circulares de cordón tienden a presentar menos bucles, especialmente, en el
segmento que está alrededor del cuello o la nuca (Strong, 1995). Esto se podría explicar
por una disipación o licuefacción de la gelatina de Wharton por la presión local o por
una disminución de la misma, al hacer contacto con el cuerpo del feto. Para que se
produzca una circular de cordón se requiere una longitud mínima de cordón de 33,5 cm,
cuando existen dos circulares de 65 cm y cuando hay tres de 75 cm. El diagnóstico se
puede sospechar mediante los hallazgos que se enumeran a continuación.

1. Clínicamente, por la presencia de hipo fetal y disminución de los movimientos


fetales percibidos por la madre.
2. Mediante el ultrasonido, por la presencia de asas alrededor de una estructura
fetal, cordón sin bucles y rectilíneo.
3. Monitoreo fetal ante e intra parto, que revela la presencia de desaceleraciones
variables.
4. Mediante el eco Doppler, por las restricciones del flujo en algún segmento de
cordón.

Brevedad

Esta entidad ocurre cuando la longitud del cordón está alrededor de 35 a 45 cm.
Mediante el ultrasonido se puede observar un cordón con ausencia de bucles y

El Feto y la Placenta Paá gina 24


longilíneo. Puede producir hipoxia y sufri-miento fetal intraparto, trombosis del
cordón .Puede producir hipoxia y sufri-miento fetal intraparto, trombosis del cordón,
desprendimiento prematuro de placenta, rotura de cordón, falta de descenso de la
presentación y alto índice de cesárea (6).

Nudos

La superficie del cordón generalmente es muy irregular debido a que los vasos
contenidos en su interior se doblan para acoplarse a la longitud del cordón, y produce
llamados ”nudos falsos”, que no tienen ninguna significación patológica. Los “nudos
verdaderos” ocurren cuando el feto, en su movimiento, hace que se forme un nudo.
Generalmente cursa sin problemas pero, en algunos casos, puede ser causa de
sufrimiento fetal. El diagnóstico se hace luego de ocurrido el nacimiento, aunque en
algunos casos se puede hacer diagnóstico por ultrasonido.

Figura: nudos verdaderos (izquierda) y nudos falsos (derecha)

Ausencia de arteria umbilical (AAU)

Es una anomalía común, sobre todo en embarazos múltiples, con una incidencia entre el
0,5% al 1,1% de todos los nacimientos. Existen controversias sobre la embriología de la

El Feto y la Placenta Paá gina 25


AAU y sus implicaciones obstétricas y neonatológicas. Se han propuesto tres
mecanismos o teorías para que ocurra. La primera señala la posibilidad de una falla en
su formación (aplasia o agenesia), la segunda, por una involución (atrofia) y, la tercera,
un origen vitelino más que alantoideo. La teoría más aceptada es que la AAU es debida
a un proceso de atrofia. (7)

La asociación con anomalías feto-placentarias se ha señalado en más del 50% de los


fetos con malformaciones congénitas importantes. Los fetos con trisomías 13 y 18
presentan AAU en más del 10% de los casos, casi 10 veces más que en los embarazos
normales. Además, se ha encontrado una asociación con restricción de crecimiento
intrauterino, parto pretérmino y aumento de la mortalidad perinatal. También se ha
encontrado una relación entre esta anomalía y las enfermedades congénitas del sistema
nervioso central, cardíacas, gastrointestinales altas y bajas, onfalocele, ano imperforado,
focomelia, renales, labio leporino. En general, la tasa de malformaciones mayores está
aumentada 4 veces y, además, está asociada con inserción velamentosa del cordón en un
2,7%.

El diagnóstico se puede hacer por ultrasonido, aunque las arterias umbilicales son
difíciles de observar por ecosonografía antes de la semana 20. La mejor forma de hacer
el diagnóstico es mediante eco Doppler en cortes transversales y longitudinales del
cordón, al nivel de su inserción en la pared abdominal fetal, porque en ese lugar es
donde mejor se observa su anatomía . Si se sospecha su existencia, hay que revisar en
toda su longitud hasta la inserción placentaria, para evitar errores diagnósticos, porque
en este sitio se pueden unir las 2 arterias y parecer una sola (8).

Si se diagnostica la presencia de una AAU, se debe dar un consejo genético y ofrecer la


alternativa de una amniocentesis por su asociación con malformaciones. Se debe hacer
un ecocardiograma fetal para descartar malformaciones cardiacas, vigilar el crecimiento
fetal para descartar restricción del crecimiento intrauterino y realizar las medidas de
prevención de parto pretérmino. A pesar de observar un crecimiento dentro de los
parámetros normales, se debe practicar monitoreo fetal no estresante a partir de la
semana 32, para diagnosticar una posible hipoxia y así evitar una posible muerte fetal
intrauterina (6). Si hay un polihidramnios, se debe descartar la posibilidad de una fístula
tráqueo-esofágica o una atresia esofágica. También hay que pensar en una inserción

El Feto y la Placenta Paá gina 26


velamentosa del cordón y, luego del alumbramiento, enviar el cordón y la placenta para
estudio anatomo-patológico.

Trombosis.

Es una entidad muy rara y, generalmente, se acompaña de muerte fetal intrauterina. En


la ma-yoría de los casos no se precisa si la trombosis ocurre primero o es consecuencia
de una patología de cordón como un nudo verdadero, circular, brevedad real, torsión,
inflamación, etc. Su incidencia está alrededor de 1/1 500 embarazos y el diagnóstico
prenatal por ultrasonido o eco Doppler es difícil (9).

Tumores.

Son raros y se han descrito mixomas, degeneración mucoide de la gelatina de Wharton,


mixosarcomas y hematomas, estos últimos producidos por la ruptura de los vasos
umbilicales. (9)

4.1.4. Cambios placentarios al final del embarazo

Al final del embarazo se producen


modificaciones en la placenta que podrían
significar una reducción del intercambio entre
las dos circulaciones. Estas modificaciones
son: a) aumento del tejido fibroso en el centro
de las vellosidades; b) engrosamientos de la
membranas basales de los capilares fetales; c)
la obliteración de los capilares pequeños de la
vellosidades, y d) deposito de sustancia fibrinoide en la superficie de las vellosidades de
la zona de unión y de la lámina corionica. La formación excesiva de sustancia fibrinoide
causa a menudo el infarto de un lago intervellosos o, en ocasiones, de todo un cotiledón.
En estas circunstancias el cotiledón adquiere un color blanquecino. (1)

La exploración mediante flujometría Doppler ha constituido quizás uno de los pasos


tecnológicos mas importantes en la exploración no invasiva de las condiciones fetales,

El Feto y la Placenta Paá gina 27


permitiendo conocer a fondo los cambios de flujo sanguíneo que se dan tanto en el
compartimiento materno -como es el caso de las ondas de velocidad de flujo en las
arterias uterinas- como en el micro mundo embrio-fetal, en los que es posible explorar
numerosos sectores vasculares y cardíacos y obtener una visión del estatus
hemodinámico materno fetal, tanto en condiciones normales como en las patológicas.
(10)

La información obtenida permite actuar al experto en medicina materno fetal de una


manera más inteligente, al integrar los parámetros derivados de la clínica con los
imagenológicos y flujométricos, que integrados permiten ser más asertivos en el
diagnóstico y en la elección de conductas que permitan la preservación de los intereses
del feto y del neonato. Las generaciones actuales de obstetras y perinatólogos pueden
considerarse privilegiadas al disponer de una herramienta que vino para quedarse y cuyo
experto empleo se traduce en beneficios tangibles para el binomio madre feto

Arteria y vena umbilical mediante Doppler

Sin lugar a discusión, los índices de resistencia elevados luego de las 32 semanas de
gestación constituyen un marcador importante en la sospecha y manejo del crecimiento
fetal restringido, y la pérdida de las velocidades telediastólicas y holodiastólicas en un
feto afectado por esa condición lo convierten automáticamente en un paciente de riesgo
alto, cuya exploración hemodinámica debe ser ampliada con otros territorios vasculares:
arteria cerebral media, ductus venoso de Aranzio e istmo de la aorta. La insonación
simultánea de AU y de la vena umbilical resulta de importancia; la existencia de
pulsatilidad en la vena umbilical es un signo patológico que se observa en la
insuficiencia cardiaca de origen hipóxico o en casos de cardiopatías funcionales y
algunas estructurales. (10)

Figura: vista de arteria umbilical mediante doppler

El Feto y la Placenta Paá gina 28


Bridas amnióticas

El síndrome de las bridas amnióticas (SBA) es un conjunto completo de anomalías


congénitas cuya incidencia varía entre 1 en 1.200 a 1 en 15.000 recién nacidos vivos.1,2
Una anomalía congénita puede ser debida a malformación, deformación o disrupción.
La malformación es resultante de un problema primario en la morfogénesis y
generalmente, con implicancias genéticas. La deformación es un cambio físico en
relación con la forma o posición, causada por fuerzas mecánicas secundarias a la
restricción de los movimientos intrauterinos. La disrupción es un defecto congénito
originado por alguna interferencia intrínseca en un proceso de desarrollo
originariamente normal.3 La causa más común de anomalías por disrupción es la
ruptura prematura del amnios (RPA). La naturaleza y severidad de las consecuencias de
la RPA se encuentran en relación con el tiempo de gestación. La presencia de bridas
fibrosas de origen corioamniótico en la placenta es el elemento común que permite
agrupar estas anomalías con el término de SBA. (11)

El Feto y la Placenta Paá gina 29


La presentación más típica consiste en anillos de constricción en los miembros,
amputaciones digitales asimétricas y pseudosindactilia. También se han descrito
alteraciones faciales y defectos de la pared abdomino-torácica. Aunque se han publicado
algunos casos familiares, en la mayoría no se ha podido determinar el factor causal, la
presentación es esporádica y el riesgo de recurrencia, muy bajo. La diferenciación con
acciones de fenotipo parecido pero origen hereditario es importante. El pronóstico
depende de la severidad de las anormalidades. Presentamos una niña de ocho meses de
edad con hallazgos típicos del síndrome. Durante su tercera semana de gestación la
madre fue intervenida quirúrgicamente y durante diez semanas se medicó con diosmina.
Ya que las consecuencias de la RPA pueden tomar diversas formas, el diagnóstico de
SBA debe ser considerado en todo niño que presente múltiples defectos estructurales.
La detección en un recién nacido de una lesión compatible con disrupción debería
alertar al obstetra en la sala de partos para la realización de un examen minucioso de la
placenta a fin de confirmar el diagnóstico.(11)

4.2.

4.2. Líquido anmiótico


4.2.1. Concepto
La cavidad amniótica está ocupada por un líquido acuoso y cristalino formado en parte
por las células amnióticas, pero que se origina primariamente a partir de la sangre
materna. En los primeros meses del embarazo, el embrión, sujeto por el cordón
umbilical, flota en ese líquido, que le sirve como almohadilla de protección. (1). El
líquido está formado en gran proporción por agua, entrando también en su composición

El Feto y la Placenta Paá gina 30


pequeñas cantidades de proteínas, glucosa, sales inorgánicas, las cuales al mezclarse con
porciones de piel descamada y pequeño lanugo o pelo fetal, configuran una sustancia
líquida, que en conjunto se denomina meconio. (12)

Funciones:

 Proporciona un medio líquido donde al feto se le permiten movimientos activos


y pasivos libremente.

 Proporciona una protección mecánica al feto frente a agresiones externas


(amortigua posibles traumatismos abdominales maternos) y el efecto de las
contracciones uterinas.

 Permitir aislamiento de los miembros y otras partes del feto. Hace difícil la
compresión del cordón umbilical.

 Proporciona un hábitat adecuado, estéril y con temperatura y pH constantes para


el buen desarrollo del feto.

 Actúa en la homeostasis bioquímica fetal.

 Ayuda a la acomodación del feto al canal del parto cuando la bolsa está íntegra y,
cuando se rompe, lubrica el canal del parto.

4.2.2. Dinámica del líquido amniótico:

a) Formación del líquido amniótico:

El origen del líquido amniótico varia a lo largo del embarazo: De la 1 a las 8 semanas:
Trasudado del plasma materno a través del amnios; de hecho, puede haber líquido
amniótico sin embrión. De la 10 a las 18 semanas: Su origen estaría fundamentalmente
en un trasudado del líquido intersticial fetal a través de la piel fetal inmadura, que es
muy fina en estos momentos, siendo pues su composición similar a la del líquido
intracelular del feto.

Más allá de la semana 18 el desarrollo fetal determina un engrosamiento y


queratinización cutáneos, que va a impedir la trasudación a su nivel; a la vez que se

El Feto y la Placenta Paá gina 31


inicia la función de diversos órganos fetales (riñón, pulmón, etc.). El líquido amniótico
se va a producir ya activamente por el feto:

 Diuresis fetal: La orina fetal constituye el origen principal del líquido amniótico.
El feto produce grandes cantidades diarias de orina que aumentan conforme
avanza la gestación (aproximadamente un 30% del peso fetal: 7 a 600 ml/día en
el periodo comprendido entre las semanas 14 a 40). Una evidencia de la certeza
de esta hipótesis es la práctica ausencia de líquido amniótico en las agenesias
renales y en la oclusión de las vías excretoras, así como la disminución de su
osmolaridad.

 Fluido traqueal: Las secreciones del epitelio del tracto respiratorio fetal
constituyen un aporte de escasa importancia cuantitativa (50-80 ml/día), aunque
sí cualitativa (fosfolfpidos, surfactante).

 Trasudado de líquidos entre la sangre fetal y la cavidad amniótica, a través de la


placa corial placentaria, el cordón umbilical y la piel fetal vía intramembranosa
(40-50 ml/día a término)

 Trasudado materno a través de las membranas ovulares (corion y amnios) —•


vía transmembranosa (10 ml/día).

b) Eliminación del líquido amniótico:

La eliminación del líquido amniótico hasta la semana 18 se autorregula por el propio


proceso de trasudación. La vida media del líquido amniótico, a partir de la semana 18,
es de 90 minutos, lo que hace que en tres horas, todo el volumen se haya renovado, ello
supone un nivel elevado de transferencia de líquido que se realizaría de la siguiente
forma:

 Deglución fetal y su posterior reabsorción intestinal constituye la vía de


eliminación principal: El feto deglute grandes cantidades de líquido
amniótico (>20 ml/hora 500-1000 ml/día a término).

 Trasudación a través de pulmón y piel fetales.

 Vasos sinusoidales de la decidua a través de las membranas.

El Feto y la Placenta Paá gina 32


 Trasudación a través de placa corial, membranas y cordón umbilical. En
resumen, el volumen de líquido amniótico está determinado por tres
procesos: a) Movimiento de agua (centrifugo) y solutos (centrípeto) en el
interior y a través de las membranas. b) regulación fisologica fetal de los
flujos de producción de orina y deglución, si bien los puntos de
intercambio para las distintas sustancias varian en los distintos momentos
de la gestación.c) influencias maternas sobre el intercambio
trasplacentario de liquidos.

4.2.2. Volumen del líquido amniótico:

La cantidad de líquido aumenta desde unos 30 ml. A las 10 semanas de gestación hasta
450 ml. a las 20 semanas, y de 800 a 1000 ml. a las 37 semanas.

En la semana 20 aumenta hasta 400 ml. En la semana 25 alcanza los 600 ml. Alcanza su
máximo volumen en las semanas 32-34 con cantidades cercanas a los 1000 ml. A partir
de ahí comienza a descender, hasta que en la semana 40 se ha reducido en un 20%,
siendo el volumen de 800 ml. En la semana 42 se ha reducido un 50% (500 ml) y en la
semana 44 se reduce un 85%, quedando tan solo 150-200 ml.

Tabla: volumen del líquido amniótico en la gestación

Se considera que la cantidad de líquido amniótico que debe rodear al embrión es de


aproximadamente 1.000 centímetros cúbicos. Si esta cantidad está por debajo de 500
cc, se dice que hay oligodramnios y el médico examinante, se debe empezar a
sospechar que puede existir una asociación con anomalías de aparato urinario, bien sea
de agenesia renal, Síndrome de Potter, o de vejiga.

El Feto y la Placenta Paá gina 33


Por el contrario, cuando la cantidad de líquido es elevada y sobrepasa los 1.500 cc se
dice que hay polidramnios o hidramnios, la cual está generalmente asociada
con anomalías del sistema nervioso, tales como anencefalia.

Como ya se dijo, la cantidad de sustancias que componen el líquido amniótico


normalmente, está prácticamente determinada y bien medida; en algunos casos en los
cuales se presentan anomalías en el embarazo, se recurre a averiguar la proporción de
las sustancias dentro del líquido y para el efecto se hace una punción de la pared
abdominal que llegue hasta el amnios, y se extrae un poco de líquido para su posterior
examen. (12)

Si por casualidad existiese una mala nivelación de sustancias amnióticas y maternas, se


reflejará en el líquido y el médico podrá determinar si existe sufrimiento fetal o no. De
la misma forma, con estudio cromosómico de las células que se encuentran descamadas
dentro del líquido amniótico, se puede determinar el sexo cromosómico del producto en
desarrollo.

Cuando se inicia el trabajo de parto, se desplaza por el conducto cérvico uterino una
porción de amnios y corionfusionados, a medida que aumentan las contracciones
uterinas, la cuña formada por amnios y corion se ve obligado a avanzar hacia abajo y se
va estirando hasta desprenderse de la pared uterina y alcanzar el tapón de moco que
cierra el conducto cervical; luego la membrana se rompe y escapa parte del líquido
como “agua”, lo que es llamado ruptura de la fuente o bolsa. Mientras está
ocurriendo esto, el feto está también descendiendo a través del conducto cervical y
luego de ser expulsado, sale el resto de líquido.

a) POLIDRAMNIOS

Es un término médico que se refiere a la presencia excesiva o aumento de líquido


amniótico, por lo general mayor a los 2 litros. La alteración puede ocurrir cuando
el feto no puede tragar la cantidad normal o suficiente de líquido amniótico o debido a
diversos problemas gastrointestinales, cerebrales o del sistema nervioso (neurológicos)
o de otro tipo de causas relacionadas con el aumento en la producción de líquido como
cierto trastorno pulmonar del feto. (13)

La causa subyacente del exceso de volumen de líquido amniótico es evidente en algunas


condiciones clínicas y no es completamente entendida en otros.

El Feto y la Placenta Paá gina 34


Las causas que con más frecuencia se asocian con el polihidramnios incluyen las
siguientes:

1.- Embarazo múltiple con síndrome de transfusión doble-doble de los gemelos, es


decir, un aumento de líquido amniótico en el gemelo receptor y una disminución de
líquido amniótico en el gemelo donante. Se ha visto por ejemplo en caso de gemelos
acárdico-acéfalos

2.- Anomalías fetales abdominales, incluyendo atresia esofágica, generalmente


asociada con
una fístulatraqueoesofágica, agenesia traqueal, atresia duodenal, atresias intestinales
y otras.

3.- Déficit de la hormona antidiurética.

4.- Trastornos del sistema nervioso central y enfermedades neuromusculares que


causan disfunción fetal para tragar.

5.- Trastornos del ritmo cardíaco congénito, anomalías asociadas con hidropesía
fetal, hemorragia fetal materna y la infección por parvovirus.

6.- Un mal control de la diabetes mellitus materna (si está presente la enfermedad
vascular grave también puede aparecer un oligohidramnios).

7.- Anomalías cromosómicas, en la mayoría de la trisomía 21, seguida de la trisomía


18 y la trisomía 13.

8.- Acinesia fetal con incapacidad para la deglución.

El Feto y la Placenta Paá gina 35


Como ya se ha mencionado, el volumen normal del líquido amniótico fluctúa entre 500-
1000 cc; todo aumento por encima de esta cantidad se considera como polidramnios o
hidramnios simplemente. Claro está que la cantidad de líquido aumenta a medida que
se avanza en el estado de preñez, pero se podría decir que lo que se va a cambiar es más
que todo su constitución, pasando de un color claro a uno oscuro, por la contención de
partículas tales como epitelio descamado y lanugo. Esta situación de hidramnios se
observa que acompaña regularmente a anomalías del Sistema Nervioso Central en
general, tales como anencefalia, meningocele y otras. (13)

Las complicaciones maternas asociadas al Oihidramnios son derivadas de la


sobredistensión uterina y cursan con disconfon materno, en ocasiones con dificultad
para respirar, irritabilidad uterina, mayo; frecuencia de hemorragia pasparto,
preeclampsia y un aumento en las tasas de cesárea. El incremento de la mortalidad
perinatal en fetos que han presentado polihidramnios se debe a un aumento en las
malformaciones congénitas, la mayor incidencia de parto pretérmino y las
complicaciones derivadas del síndrome de transfusión feto•fetal. El aumento del
volumen de liquido amniótico y la presión que ejerce sobre la perfusión uterina,
posiblemente sea la causa de un aumento en la frecuencia de hipoxia fetal anteparto e
intraparto.

El Feto y la Placenta Paá gina 36


Las opciones de manejo en la paciente con polihidramnios dependen de la causa
subyacente. Ante un polih:drarrimos moderado o severo o con síntomas de parto
pretérmino con un feto que no presente una anomatia fetal incom-patible con la vida, la
realizaoón de un amniodrenaje (amnioreducoón) dis-minuye el disconfort materno y
disminuye la frecuencia de parto pretérmino'

b) OLIGODRAMNIOS.

En estos casos, aunque raros, la cantidad de líquido amniótico está por debajo de 500 cc,
generalmente se observa en los casos de agenesia renal (Síndrome de
Potter), agenesia vesical, y en obstrucción de la uretra. (11)

En casos infrecuentes, el volumen de líquido amniótico puede de-crecer bastante por


debajo de los límites normales y a veces hasta ser de unos cuantos mililitros. En general,
el oligohidramnios que se presenta en etapas tempranas del embarazo es menos
frecuente y casi siempre tiene mal pronóstico. Por el contrario, a menudo sc puede
encontrar disminución del volumen del líquido en embarazos que continúan más allá del
término. Marks y Divon (1992) hallaron oligohidramnios, definido como un AH de 5
cm o menos en 12% de 511 embarazos de 41 semanas o más. En 121 mujeres estudiadas
longitudinalmente hubo un decremento promedio de 25% por semana en el AF1 después
de las 41 semanas. Descubrieron que la insuficiencia placentaria grave crónica causaba
disminución del volumen del liquido amniótico no atribuible a una menor producción de

El Feto y la Placenta Paá gina 37


orina por el feto. El riesgo de compresión del cordón y, a su vez, el de sufrimiento fetal
aumentan conforme se reduce el volumen del líquido en todos los trabajos de parto,
pero en especial después del término (14).

Oligohidramnios de inicio temprano

Varios trastornos se han vinculado con disminución dcl líquido am-niótico y algunos se
listan en el cuadro 21-3. El oligohidramnios casi siempre es evidente cuando hay
obstrucción de las vías urinarias o agenesia renal retales. Por tanto, la anuria casi con
certeza tiene una participación causal en tales casos. Una pérdida crónica por una
malformación en las membranas fetales puede aminorar de mane-ra apreciable el
volumen del líquido, pero con frecuencia máxima pronto se presenta trabajo de parto.
Se ha vinculado la exposición a los inhibidores de la enzima convertidora de
angiotensina con el oligohidramnios (cap. 14, pág. 319). De 15 a 25% de los casos se
relaciona con anomalías retales que se incluyen en el cuadro 21-4. La menor cantidad de
líquido ami-nora la precisión de las imágenes ecográficas. Por ejemplo, Pryde et al.
(2000) pudieron visualizar estructuras fetales en sólo 50% de las mujeres enviadas para

El Feto y la Placenta Paá gina 38


estudio ecográfico por oligohidramnios en el segundo trimestre. Después de la infusión
amniótica, pudieron observar 77% de las estructuras buscadas de manera sistemática. La
identificación de anomalías vinculadas pasó de 12 a 31% de los fetos. (14)

Diagnóstico

Mediante ecografia: Diámetro de la laguna máxima < 2 cm (siendo grave si es < 1 cm),
o un ILA < 8 cm. El feto sano a término tolera bien una disminución leve del ILA (5-8
cm), pero no así oligoamnios marcados (ILA < 5 cm) Detección de malformaciones
renales. Detección de insuficiencia placentaria mediante la cardiotocografia, estudio
vascular fetal con Doppler. (12)

Tratamiento:

La conducta clínica consiste en su diagnóstico ecográfico e investigación etiológica.


Hay que realizar una valoración ecográfica de la anatomía y crecimiento fetal y estudio
con Doppler para diagnosticar una insuficiencia placentaria. En estos casos hay que
realizar un control exhaustivo del bienestar fetal, preparación fetal para un eventual
parto pretérmino si procede mediante la administración de corticoides para acelerar la
maduración pulmonar, y programación adecuada del momento óptimo para la
finalización del embarazo (idealmente antes de que aparezca un sufrimiento fetal). En
gestación postérmino e insuficiencia placentaria, se aconseja terminar la gestación. En
el caso de rotura de membranas, tratar como se indica en el apartado del tema

El Feto y la Placenta Paá gina 39


correspondiente. En las formas yatrógenas eliminar la medicación. En las
malformaciones dependerá del tipo y de la severidad:

 Normalmente acabar la gestación por inviabilidad de la malformación.

 En las patologías renales cabria considerar en ocasiones el drenaje quirúrgico de


la vejiga distendida, así como en otras estenosis de vías excretoras urinarias si
son bilaterales.

 Se puede recurrir a la amnioinfusión o repleción de la cavidad amniótica con


suero salino a 37°C, siendo su principal objetivo el proteger el cordón dentro de
las medidas adoptadas para intentar finalizar el embarazo por vía vaginal si ésta
está comprometida dentro del oligoamnios. También permite diluir el meconio
en su caso y favorecer los diagnósticos. (12)

4.2.3. Valoración del líquido amniótico:

En la práctica se estima el volumen de líquido amniótico de forma semicuantitativa


mediante la exploración ecográfica: a) Se mide el diámetro vertical de la laguna máxima
libre de líquido amniótico (normal = 2-8 cm) b) O bien se calcula el llamado indice de
liquido amniótico (ILA; método de Phelan), que no es más que la suma de los diámetros
de las lagunas máximas libres de liquido amniótico halladas en cada uno de los cuatro
cuadrantes en que dividimos la cavidad amniótica (ILA normal = 8-24 cm).

4.2.3.1. Aplicaciones clínicas:

En la práctica clínica, la obtención de una muestra de líquido amniótico por


amniocentesis permite realizar una serie de estudios fetales, los principales de los cuales
se describen a continuación:

 Estudio del cariotipo fetal.

 Valoración de la madurez pulmonar fetal, mediante la determinación de la


concentración de fosfolípidos en líquido amniótico.

 Valoración de la afectación fetal en la isoinmunización Rh.

 Valoración del riesgo de defectos abiertos del tubo neural o de defectos de cierre
de la pared abdominal anterior, mediante el estudio de la concentración de a-
fetoproteína y acetilcolinesterasa en líquido amniótico.

El Feto y la Placenta Paá gina 40


 Valoración del riesgo de defectos abiertos del tubo neural o de defectos de cierre
de la pared abdominal anterior, mediante el estudio de la concentración de
afetoproteína y acetilcolinesterasa en liquido amniótico.
 Estudio de infecciones intrauterinas, mediante la detección de fragmentos
específicos del ADN del agente infeccioso por PCR. Por otra parte, en la fase
preparto o durante el inicio del parto es posible visualizar directamente el polo
inferior de la bolsa amniótica por amnioscopia con el fin de valorar el color del
líquido amniótico. Aunque en condiciones normales el líquido amniótico es de
color transparente, si acontece una emisión prenatal de meconio, el líquido
amniótico se torna verdoso (líquido meconial). (15)

4.3. Líquido amniótico meconial

En condiciones normales el liquido amniótico tiene un color transparente. Sin embargo,


en ocasiones puede teñirse de verdoso por la emisión intrauterina del meconio contenido
en el interior del tubo digestivo fetal. El meconio debe su coloración verdosa a los
pigmentos biliares que contiene. Usualmente se elimina tras el nacimiento, pero puede
ocurrir su emisión intrauterina siempre que exista un estimulo del peristaltismo
intestinal previo al nacimiento. Sólo ocurre en fetos con una maduración intestinal
adecuada (> 34 semanas), por lo que se detecta sobre todo en fetos postérmino. También
influye la presentación fetal, siendo frecuente en presentaciones podálicas. El aspecto
ecográfico del líquido amniótico no resulta útil para el diagnóstico de un líquido
meconial. El interés clínico radica en que el líquido meconial se debe en el 2% de los
casos a una hipoxia fetal, lo que hace que en la práctica este hallazgo, en presentaciones
cefálicas, implique la necesidad de inducción del parto y control del bienestar fetal
intraparto. El líquido meconial puede ser fluido o espeso, según la cuantía de meconio
que haya pasado a la cavidad amniótica, la capacidad de dilución del líquido amniótico
(que depende del volumen de líquido existente) y lo reciente que haya sido dicha
emisión de meconio. Cuanto más espeso sea mayor es el riesgo de aspiración meconial
del recién nacido. Por ello, algunos autores han planteado la posibilidad de instilar suero
fisiológico al interior de la cavidad amniótica durante el parto (amnioinfusión) para
intentar diluir la viscosidad del líquido meconial. En cualquier caso se recomienda la
aspiración de las vías aéreas al nacimiento para prevenir una posible aspiración
meconial. (15)

El Feto y la Placenta Paá gina 41


Figura: líquido amniotico meconial rn vigoroso rn deprimido

4.4. Líquido amniótico

La cavidad amniótica está llena de un líquido acuoso claro que es producido, en parte,
por las células amnióticas, pero que sobre todo procede de la sangre materna. La
cantidad de este líquido aumenta significativamente desde la semana 10 de gestación
empezando con 30 ml llegando inclusive hasta los 800 a 1.000 ml durante la semana 37.
[CITATION MarcadorDePosición1 \l 10250 ]

El líquido amniótico cumple variadas funciones entre las cuales se encuentran: absorber
las sacudidas, evitar que el embrión se adhiera al amnios y permitir que el feto se
mueva. Dicho esto se define al líquido amniótico como un fluido líquido que rodea y
amortigua al embrión y luego al feto en desarrollo en el interior del saco amniótico.
Permite al feto moverse dentro de la pared del útero sin que las paredes de éste se
ajusten demasiado a su cuerpo, además de proporcionarle sustentación hidráulica.
[ CITATION Cre \l 10250 ]

Los últimos trabajos realizados por un grupo de investigadores dirigidos por Anthony
Atala de la Universidad Wake Forest y un equipo de la Universidad Harvard ha
descubierto que el líquido amniótico también es una fuente de abundantes células madre
no embrionarias.1 Se ha demostrado que estas células poseen la capacidad de
diferenciarse en diversos tipos celulares, entre otras el neuronal, hepático y óseo.
[ CITATION Cre1 \l 10250 ]

5. Membranas fetales en los gemelos

El Feto y la Placenta Paá gina 42


La frecuencia de gestaciones múltiples (mellizos, trillizos, etc.) ha aumentado en
grado sustancial en años recientes y en la actualidad representa más de 3% de todos los
nacimientos vivos en Estados Unidos. La tasa de nacimientos gemelares se incrementó a
32,6 por \ 000 nacimientos en 2008. La causa de este incremento es doble: la edad
creciente a que las mujeres dan a luz y el uso cada vez mayor de tratamientos para la
fecundidad, incluidas las tecnologías de reproducción asistida (TRA). [CITATION
MarcadorDePosición1 \l 10250 ]

5.1. Gemelos dicigóticos

Los individuos cuya gestación ocurre de manera simultánea y se originan por la


fecundación de dos óvulos distintos por dos espermatozoides distintos dan como
resultado individuos dicigóticos o, dicho coloquialmente, mellizos. Ambos individuos se
producen debido a que, durante el periodo de ovulación, más de un óvulo es liberado, en
este caso, dos. Durante el coito, ambos óvulos son fertilizados por espermatozoides
distintos y dos cigotos comienzan a desarrollarse independientemente. La palabra está
compuesta del prefijo «di» que indica ‘dos’, y «cigótico», que hace referencia al cigoto;
significa ‘proveniente de dos cigotos (distintos). [ CITATION Cre2 \l 10250 ]

A pesar de desarrollarse de forma separada, existe en ocasiones la posibilidad —de


manera no del todo clara— de que ambos mellizos compartan parte de una misma
placenta, y un proceso de intercambio de sangre y células ocurra entre ambos,
alojándose en ciertos tejidos. Esto significa que luego de nacer, ambos individuos
manifiesten una quimera, sanguínea o de otro tipo, en la que presenten diferentes tipos
de sangre, o células genéticamente disímiles, que provienen de su mellizo. [ CITATION
Cre2 \l 10250 ]

En ocasiones, los dos gemelos dicigóticos poseen glóbulos rojos de dos tipos distintos
(mosaicismo eritrocitario), lo que indica que la fusión de sus placentas fue tan íntima
que se intercambiaron glóbulos rojos. [CITATION MarcadorDePosición1 \l 10250 ]

5.2. Gemelos monocigóticos

El segundo tipo de gemelos, que se desarrollan a partir de un único óvulo fecundado,


son los gemelos monocigóticos o idénticos. La incidencia de gemelos monocigóticos es
de entre un 3 y un 4%. Estos gemelos son el resultado de la división del cigoto en

El Feto y la Placenta Paá gina 43


distintas etapas del desarrollo. Se cree que la separación más temprana tiene lugar
durante la fase de dos células y, en este caso, se desarrollan dos cigotos separados. Los
blastocitos se implantan por separado, y cada embrión posee su propia placenta y su
propio saco coriónico. Aunque la disposición de las membranas de estos gemelos se
parece a la de los dicigóticos, se puede reconocer que se trata de una pareja
monocigótica por las fuertes semejanzas en los grupos sanguíneos, las huellas
dactilares, el sexo y el aspecto externo, como el color de los ojos y el pelo. [CITATION
MarcadorDePosición1 \l 10250 ]

La masa celular interna se separa en dos grupos celulares dentro de la misma cavidad
del blastocito. Los dos embriones poseen una placenta y una cavidad coriónica
comunes, pero cavidades amnióticas separadas. En algunos casos poco frecuentes, la
separación se da durante la fase de disco germinativo bilaminar, justo antes de la
aparición de la línea primitiva Este tipo de división forma una pareja que comparte la
placenta y los sacos coriónico y vitelino. Aunque los gemelos tienen una placenta
común, el suministro sanguíneo generalmente está bien equilibrado.

5.3. Trillizos

Las gestaciones de trillizos son poco frecuentes, (aproximadamente una por cada 7 600
embarazos), y el nacimiento de cuatrillizos, quintillizos. etc., es todavía más
excepcional. En los últimos años, la frecuencia de nacimientos múltiples ha aumentado
entre las madres que toman gonadotropinas (fármacos para fomentar la fertilidad) para
tratar la insuficiencia ovulatoria. [CITATION MarcadorDePosición1 \l 10250 ]

5.4. Consideraciones clínicas


Los términos hidramnios y polihidramnios se usan para describir un exceso de líquido
amniótico (de I 500 a 2000 mi), mientras que el término oligohidramnios hace
referencia a una cantidad reducida del mismo (menos de 400 mi). Ambos trastornos se
asocian a un aumento de la incidencia de anomalías genéticas. El polihidramnios
principalmente se debe a causas idiopáticas (35%), a la diabetes materna (25%) y a
malformaciones congénitas, incluidas alteraciones del sistema nervioso central (p. ej.
anencefalia) y defectos gastrointestinales (atresias, p. ej.. esofágicas) que impiden que el
bebé trague el líquido, El oligohidramnios es infrecuente y puede deberse a agenesia

El Feto y la Placenta Paá gina 44


renal. La falta de líquido en la cavidad amniótica puede constreñir al feto y causar pie
zambo, o bien es posible que haya demasiado poco líquido para que el feto "respire”
con el resultado de hipoplasia pulmonar

La rotura prematura de membranas (RPM) se refiere a la rotura antes de que se inicien


las contracciones uterinas, y ocurre en 10% de los embarazos. La RPM antes de término
ocurre antes de que se completen las 37 semanas de embarazo. Se presenta en 3 % de
los embarazos, y es una causa común de parto prematuro. Se desconocen las causas de
RPM antes de término, pero entre los factores de riesgo se incluyen embarazo previo
con premadurez o RPM. Raza negra, tabaquismo, infecciones y polihidramnios grave.
[CITATION MarcadorDePosición1 \l 10250 ]

Fuente: Langman J. Embriologia médica. 3ra ed. Madrid: Interamericana, 1976

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Fuente: Langman J. Embriologia médica. 3ra ed. Madrid: Interamericana, 1976

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6. Parto (nacimiento)
El parto humano, también llamado nacimiento, es la culminación del embarazo
humano, hasta el periodo de salida del bebé del útero. La edad de un individuo se define
por este suceso en muchas culturas. Se considera que una mujer inicia el parto con la
aparición de contracciones uterinas regulares, que aumentan en intensidad y frecuencia,
acompañadas de cambios fisiológicos en el cuello uterino. [ CITATION Cen \l 10250 ]

Durante las semanas 34 a la 38 el miometrio uterino no responde a las señales del parto
(nacimiento). Durante las últimas 2 a 4 semanas del embarazo, sin embargo, este tejido
entra en una fase de transición que lo prepara para cuando se desencadene el parto. Esta
fase termina con un engrosamiento del miometrio de la región superior del útero y un
ablandamiento y un adelgazamiento de la región inferior y del cuello del útero.
[CITATION MarcadorDePosición1 \l 10250 ]

Se desconocen cuáles son las causas que precipitan el parto, pero se cree que
determinadas sustancias producidas por la placenta, la madre o el feto, de factores
mecánicos como el tamaño del bebé y su efecto sobre el músculo uterino contribuyen al
parto. Por lo tanto los efectos coordinados de todos estos factores son probablemente la
causa de la aparición del trabajo del parto.

Se habla de inicio del parto cuando se conjugan varias situaciones como son las
contracciones uterinas, el borramiento (o acortamiento de la longitud del cérvix) y la
dilatación del cuello uterino. La fase activa del parto suele iniciarse a partir de los 4 cm
de dilatación del cuello uterino.

6.1. Prodrómico o preparto


Es un periodo excluido del trabajo del parto el cual no tiene un inicio definido,
comienza con la aparición progresiva de un conjunto de síntomas y signos que le
servirán a la madre para darse cuenta que se aproxima el momento del parto, aunque no
siempre en forma inmediata. Este periodo puede durar hasta dos semanas y finaliza con
la dilatación del útero. No todas las embarazadas perciben que están pasando por la
etapa del preparto, por tanto, comienzan directamente con las contracciones rítmicas
características del trabajo de parto. Durante este periodo se produce un incremento
progresivo de la frecuencia e intensidad de las contracciones, se expulsa a veces el

El Feto y la Placenta Paá gina 48


tapón mucoso y se incrementan las molestias a nivel de la pelvis. [ CITATION Pri01 \l
10250 ]

6.2. Dilatación
El primer período de parto tiene como finalidad dilatar el cuello uterino. Se produce
cuando las contracciones uterinas empiezan a aparecer con mayor frecuencia,
aproximadamente cada 3-15 minutos, con una duración de 30 segundos o más cada una
y de una intensidad creciente. Las contracciones son cada vez más frecuentes y más
intensas, hasta una cada dos minutos y producen el borramiento o adelgazamiento y la
dilatación del cuello del útero, lo que permite denominar a este período como período
de dilatación. La duración de este periodo es variable según si la mujer ha tenido
trabajos de parto anteriores (en el caso de las primerizas hasta 18 horas) y se divide en:
fase latente, fase activa y fase de desaceleración. La etapa termina con la dilatación
completa (10 centímetros) y borramiento del cuello uterino. Usualmente entre la
dilatación completa y la fase de nacimiento se da un corto periodo de latencia en el que
las contracciones desaparecen por completo. [ CITATION Uni07 \l 10250 ]

6.3. Nacimiento o expulsión


También llamada período expulsivo o período de pujar y termina con el nacimiento del
bebé. Es el paso del recién nacido a través del canal del parto, desde el útero hasta el
exterior, gracias a las contracciones involuntarias uterinas y a poderosas contracciones
abdominales o pujos maternos. En el período expulsivo o segundo período distinguimos
dos fases: la fase temprana no expulsiva, en la que la dilatación es completa, y no existe
deseo de pujar ya que la presentación fetal no ha descendido y la fase avanzada
expulsiva, en la que al llegar la parte fetal al suelo de la pelvis, se produce deseo de pujo
materno. Es deseable no forzar los pujos hasta que la madre sienta esta sensación, para
no interferir con el normal desarrollo del parto.

6.4. Alumbramiento
Comienza en la expulsión de la placenta, el cordón umbilical y las membranas; esto
lleva entre 5 a 30 minutos. El descenso del cordón umbilical por la vulva después del
parto es una indicación del desprendimiento final de la placenta, cuanto más sale el
cordón, más avanza la placenta hacia fuera de la cavidad uterina. Ese movimiento

El Feto y la Placenta Paá gina 49


natural del cordón umbilical proporcional al descenso de la placenta se conoce con el
nombre de signo de Ahlfeld. [ CITATION Ins08 \l 10250 ]
El desprendimiento de la placenta ocurre en dos posibles mecanismos. El primero el
desprendimiento ocurre en el centro de la unión útero-placentaria, mecanismo conocido
como mecanismo de Baudelocque-Schultze y por lo general son cerca del 95 % de los
casos. Menos frecuente es cuando la placenta se desgarra inicialmente de los lados de la
unión útero-placentaria, conocido como el mecanismo de Baudelocque-Duncan. Las
contracciones uterinas continúan durante el descenso de la placenta, las cuales ayudan a
comprimir los vasos terminales del miometrio que pierden su utilidad después del parto,
proceso que se conoce en obstetricia como las ligaduras vivas de Pinard. [ CITATION
Hos08 \l 10250 ]

Para muchos autores en el alumbramiento termina el período del parto, pero otros
consideran un cuarto periodo que sería el de recuperación inmediata y que finaliza dos
horas después del alumbramiento. En este período denominado "puerperio inmediato",
la madre y el niño deben estar juntos para favorecer el inicio de la lactancia, la
seguridad del niño y su tranquilidad. En este sentido, se emplea el concepto
"alojamiento conjunto" para designar la permanencia del bebé en el mismo cuarto que
su progenitora, mientras se encuentran en el hospital o lugar del alumbramiento. Para
favorecer ese "alojamiento conjunto" e instaurar una lactancia exitosa es de vital
importancia el descanso y la tranquilidad de la madre y el recién nacido, por lo que se
deberían reducir en número y duración las visitas por parte del entorno durante los
primeros días.[ CITATION Gon \l 10250 ]

El canal de alumbramiento. Aproximadamente entre el 95 y 96 % de los partos ocurren


en presentación cefálica y de ellos la más frecuente es la presentación de vértice.

6.5. INICIO DEL PARTO

Se espera que el parto de una mujer ocurra entre las semanas 37 y 42 completas desde la
fecha de la última menstruación. El inicio del trabajo de parto varía entre una mujer y
otra, siendo las signos más frecuentes, la expulsión del tapón mucoso cervical, la
aparición de leves espasmos uterinos a intervalos menores de uno cada diez minutos,
aumento de la presión pélvica con frecuencia urinaria, la ruptura de las membranas que
envuelven al líquido amniótico —con el consecuente derramamiento del voluminoso
líquido— con indicios de secreciones con sangre. [ CITATION Yal \l 10250 ]

El Feto y la Placenta Paá gina 50


Aunque no existen evidencias científicas que lo apoyen, es frecuente oír que las madres
sienten una urgencia de «limpiar el nido», poco antes del franco trabajo de parto, o dar
los últimos toques al cuarto del bebé, afirmando hasta levantrse de madrugada con tales
faenas.

6.6. Trabajo de parto falso

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La aparición de contracciones uterinas breves e irregulares —tanto en intervalo como en
duración— sin cambios cervicales se denomina trabajo de parto falso o falsa labor. A
menudo resulta conflictivo, en especial durante los días finales del embarazo, decidir si
se ha comenzado el trabajo de parto o la aparición de ciertos signos es una falsa alarma,
en especial si se sienten contracciones que no aumenten en intensidad y frecuencia. Las
contracciones leves previas a las verdaderas contracciones del trabajo de parto son
normales y llevan el nombre de contracciones de Braxton Hicks. Además de ser
contracciones leves, son esporádicas, no tienen un patrón definido y tienden a
desaparecer con el descansar, cambiar de posición, baños tibios y la hidratación.9 Es
importante realizar un correcto diagnóstico del inicio de la fase activa del parto, ya que
un error en el mismo puede conducir a una serie de intervenciones en el parto que no
son necesarias. [ CITATION Uni07 \l 10250 ]

7. Consideraciones clíánicas
7.1. Anomalías en embarazos gemelares

Entre los embarazos gemelares existe una mayor incidencia de la mortalidad perinatal y
la morbilidad, así como una mayor tendencia a que el parto sea prematuro. Alrededor de
60% de los gemelos son prematuros, y también tienen una alta incidencia de peso bajo
al nacer. Ambos factores hacen que los niños de embarazos gemelares corran un nesgo
elevado, y éstos conllevan una tasa de mortalidad infantil del triple que la de los bebés
de embarazos simples.

La incidencia de embarazos gemelares podría ser mucho mayor de lo reflejado en los


nacimientos, ya que se conciben más gemelos de los que nacen. Muchos gemelos
mueren antes del nacimiento y algunos estudios indican que sólo el 29% de las mujeres
embarazadas de gemelos acaba dando a luz a dos bebés. El término gemelo evanescente
se refiere a la muerte de uno de los fetos. Esta desaparición, que tiene lugar durante el
primertrimestre o al principio del segundo, puede ser debida a la reabsorción o a la
formación de un feto papiráceo.

El Feto y la Placenta Paá gina 52


Otro problema que aumenta la mortalidad entre los gemelos es el síndrome de
transfusión intergemelar, cuya incidencia en embarazos monocigóticos monocoriónicos
es de entre un 5 y un 15%. En este trastorno, la anastomosis vascular placentaria, que en
la mayoría de placentas monocoriónicas es equilibrada, se forma de tal manera que uno
de los gemelos recibe la mayor parte del flujo sanguíneo, lo que compromete el flujo del
otro. El resultado es que uno de los gemelos es más grande que el otro. Las
probabilidades de éxito son pocas y en 50 a 70% de los casos mueren ambos gemelos.

En fases tardías del desarrollo, la división parcial de la línea y el nódulo primitivo forma
gemelos unidos o siameses. Estos gemelos se clasifican de acuerdo con la naturaleza y
el grado de unión. A veces, los gemelos monocigóticos sólo están conectados por un
puente de piel o por un puente hepático común. El tipo de gemelos que se forman
depende del momento en que tuvieron lugar las anomalías de la línea primitiva y de su
extensión. La pérdida de expresión de algunos genes, como Goosecoid, también puede
provocar gemelos unidos. Muchos gemelos unidos han sobrevivido: el par más famoso
fue el formado por Chang y Eng, que estaban unidos por el abdomen y hacia mediados
del siglo xix viajaron a Inglaterra y Estados Unidos para ser exhibidos. Finalmente, se
establecieron en Carolina del Norte, cultivaron la tierra y con sus esposas fueron padres
de 21 niños.

En pares de gemelos dicigóticos de ambos sexos, la testosterona del hermano puede


afectar el desarrollo de la hermana. De este modo, tas mujeres de tales parejas tienden a
presentar mentón cuadrado, dientes grandes, mejor desempeño en pruebas de destreza
visuoespacial y mejor desempeño en deportes de pelota que la mayoría de las niñas.
Tienen 15% menos probabilidades de casarse y presentan problemas de fecundidad, por
lo que paren 25% menos hijos. [CITATION MarcadorDePosición1 \l 10250 ]

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REFERENCÍAS BÍBLÍOGRAÍ FÍCAS

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1. A. FPF. Embriología Humana. Chimbote: Universidad Los Ángeles de Chimbote , Escuela
Profesioal de Obstetricia.

2. Langman. Embriología Médica. 12th ed. España; 2012.

3. Langman. Embriología Médica. 12th ed.; 2012.

4. ULADECH. [Online]. [cited 2016 Diciembre. Available from:


http://files.uladech.edu.pe/docente/25558907/EMBRIOLOGIA_HUMANA/SESION_06/PLAC
ENTA_Y_MEMBRANAS_FETALES.pdf.

5. Langman TWS. Embriología Médica. Doceava ed. Kluwer W, editor. Barcelona-España:


Lippincott Williams & Wilkins; 2012.

6. Creative Commons Atribución. Wikipedia. [Online]. Available from:


https://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%ADquido_amni%C3%B3tico#cite_note-1.

7. Creative Commons Atribución. Nature Biotechnology. [Online]. Available from:


http://www.nature.com/nbt/journal/v25/n1/abs/nbt1274.html.

8. Creative Commons Atribución. Wikipedia. [Online]. Available from:


https://es.wikipedia.org/wiki/Gemelo_(biolog%C3%ADa)#Gemelos_dicig.C3.B3ticos.

9. Centro Nacional de Información sobre la Salud de la Mujer. Medline Plus. [Online]. Available
from: https://medlineplus.gov/spanish/childbirth.html.

10 Pritchard J, MacDonald P, Gant N. Williams Obstetricia. Veinteava ed. Madrid: Editorial


. Médica Panamericana; 2001.

11 University of Maryland Medical Center. Trabajo de Partoy Parto. ; 2007.


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12 Instituto Químico Biológico. Diccionario Ilustrado de Términos Médicos; 2008.


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13 Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Alumbramiento Patológico; 2008.


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14 González G. JF. Salud y Medicinas. [Online]. Available from:


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15 Yale Medical Group.. Yale Medical Group. The physicians of Yale University. [Online].
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