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FICHA

DE EJERCICIOS
Ficha 0010 Fecha: 10/05/2019 categoría técnicas de escritura: el narrador testigo
número

DESCRIPCIÓN DEL EJERCICIO:

Imagina la siguiente escena: un par de atracadores asaltan un banco en cuyo interior hay cuatro clientes y tres
empleados. Uno de los empleados (que será el protagonista de la historia), reconoce a uno de los ladrones y
logra salvar la situación a costa de su propia vida. Como el protagonista ya no está, puedes probar a contar la
historia desde el punto de vista de uno de los testigos del atraco.

Ejercicio:

Un día en la Ciudad de Ibarra ya casi la hora de cerrar la sucursal; solamente quedaban cuatro clientes,
Ejerccompañeros y mi persona dentro cuando entraron los dos individuos encapuchados.
mis dos

— ¡Todos al suelo! —fueron las primeras del líder del grupo, mientras levantaba el revólver que llevaba
en la mano derecha.

Marta, la nueva becaria, fue la única que se mantuvo en pie tras el grito, levantando las manos. Los
demás no dudamos ni un instante en obedecer la orden del asaltante. La miré. Estaba temblando,
completamente paralizada por el miedo, e incapaz de seguir aquellas sencillas instrucciones. Temí que
ese tipo utilizara su arma contra ella, así que me decidí a hablar.

—Obedeceremos, tranquilo —le dije.

Intentando hacerlo de la manera más lenta posible, me levanté y avancé en dirección a Marta. Aunque
parecía incapaz de mover ni tan siquiera la cabeza. Le puse una mano en el hombre antes de hablar. No
va a pasar nada. Si hacemos lo que nos dicen, seguro que todo irá bien.

En ese momento me imaginé cómo el revólver me apuntaba a la cabeza, pero cuando me di la vuelta, la
realidad era otra: el segundo atracador había sacado también un arma y apuntaba hacia el suelo. Uno de
los clientes sostenía un celular, quién sabe si con la intención de realizar una llamada o de hacer una
fotografía. Sea como fuere, aquello no le había gustado nada al hombre de la pistola, que parecía más
que dispuesto a usarla en breves segundos.

Ambos llevaban pasamontañas, lo que hacía que sus voces no se escuchen de manera clara. Eso, sin
embargo, no impidió que reconociera la voz de quien acababa de hablar.

— ¿Luis? —pregunté, dándome cuenta de mi error al instante. Dejó de apuntar al del cliente del celular
para hacer de mí el objetivo de su pistola. En un arranque de valor, le dije: no vas a poder cumplir con lo
que te propones.

Milagrosamente, mis palabras no hicieron que Pedro disparase sino que bajase el arma y se dispusiera a
guardarla. El primer atracador, el del revólver, observaba la escena sin decir nada.

Entonces, pedro le dijo a sum compañero, tenemos que retirarnos me han reconocido. Su compañero con
un carácter fuerte le dijo ¡corre¡. Y los dos asaltantes decidieron marcharse sin hacer daño alguno.

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