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Distintas miradas a la minería ilegal y un solo objetivo: la protección al medio ambiente.

SÁNCHEZ ZAPATA, Sebastián Felipe (2016). “La protección penal del medio

ambiente. Análisis del art. 338 del Código Penal colombiano sobre minería

ilegal”. En: Trans-pasando Fronteras, Núm. 9, pp. 77-114. Cali, Colombia:

Centro de Estudios Interdisciplinarios, Jurídicos, Sociales y Humanistas

(CIES), Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Icesi.

Por: Isabella Buelvas Tamara

Ingeniería industrial

Tercer semestre

Universidad tecnológica de bolívar

En los últimos años la calidad ambiental en Colombia ha declinado a un ritmo constante y sin

precedentes debido a la explotación de las riquezas naturales por parte del ser humano. Estos

problemas generados por el aprovechamiento de los recursos de una manera ilegal han

provocado un gran impacto negativo sobre la diversidad biológica en el país de una forma

incalculable.

La minería ilegal además de ser una actividad cuyos ingresos en la mayoría de ocasiones

terminan siendo destinados a financiar grupos armados ilegales, también tiene efectos nocivos

y severos para el medio ambiente. Este es uno de los problemas más difíciles de afrontar

actualmente en el país como lo indica Sánchez Zapata en su tesis de grado: “El estudio de la
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criminalidad medio-ambiental comprende todo un elenco de problemas jurídico-penales de

muy difícil solución”.

Analizando la situación, se encuentra que si existen leyes para judicializar el delito, sin

embargo se dice que es muy difícil de afrontar la problemática, esto lleva a preguntarse ¿será

que el gobierno nacional y los entes encargados están cumpliendo su función y están

aplicando a cabalidad las leyes existentes para contrarrestar la transgresión? al respecto

Martínez (2012), dice que son varias las medidas legislativas y administrativas que se han

adoptado, pero poca la efectividad de las mismas para poner bajo control este fenómeno.

Hay muchas leyes que han sido expedidas entre ellas tenemos las leyes 685 de 2001 y 1382

de 2010, en las cuales se autoriza la extracción de minerales a los barequeros en los términos

de los artículos 155 y 156 del Código de Minas, así como a las personas en procesos de

legalización de que tratan los artículos 165 de la Ley 685 de 2001 y 12 de la Ley 1382 de

2010 y a los beneficiarios de áreas de reserva especial declaradas de acuerdo con lo dispuesto

por el artículo 31 de la Ley 685 de 2001. Así mismo dentro del Plan Nacional de Desarrollo

(PND) 2010-2014 fue incluido el artículo 107 con el fin de implementar una estrategia para

diferenciar la minería informal de la minería ilegal y a lo que respecta al código penal

colombiano que es el objeto de estudio consagró en el Título XI "De los delitos contra los

recursos naturales y el medio ambiente" el art. 338.

Sánchez Zapata: “Pues bien, el art. 338 CP, que mucho desdice de la publicitada "minería

responsable", no ha contribuido a brindar una conexión entre las decisiones administrativas y

la cruel realidad”. Según estudios realizados en los últimos años revelan que la minería ilegal

sigue ocasionando estragos y a pesar de existir leyes y normas que protegen el medio
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ambiente, el desastre ecológico no ha podido controlarse. Torres (2015) Desde el espacio, a

702 kilómetros de altura, los satélites del sistema Landsat de la Nasa revelan el crecimiento de

un cáncer que, literalmente, se está comiendo la tierra y los ríos de al menos nueve

departamentos de Colombia: Es el cáncer de la minería ilícita del oro, y lo peor de todo es que

la ineficacia del Estado colombiano para combatir la problemática ha contribuido a que la

metástasis se haya disparado en los últimos cinco años, de la mano de miles de dragas y

retroexcavadoras que en cuestión de meses son capaces de convertir en un desierto de arenas

muertas y lagunas de mercurio áreas que se creen más grandes que cualquiera de los centros

urbanos del país.

La tesis de grado de Sebastián Sánchez que aquí reseñamos empieza con una frase citada

anteriormente que de manera muy resumida dice que estudiar la criminalidad medio-

ambiental conlleva una lista de problemas jurídico-penales muy difíciles de solucionar. El

autor muestra una viva y cruel realidad de Colombia, donde los grupos al margen de la ley,

paramilitares y organizaciones criminales se apoderan de los recursos naturales y de las

riquezas de un país de una manera abrupta y descabellada ya que no se contrarrestan con el

peso judicial con se debería hacer; todo está causando un daño ambiental irreversible y donde

la contra parte que los debe combatir que es el Estado junto con los entes competentes para

ello, con el transcurrir de los años han buscado soluciones que han sido inútiles, y para nada

han mejoran el asunto y no se muestran resultados definitivos y puntuales.

En este sentido a partir de esta apatía entre leyes y problemática, Sánchez realiza un análisis

particular del art. 388 del código penal colombiano, en el cual plantea posibilidades de hacer

más efectiva las normas para la protección de los recursos y de la diversidad en general.
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En el año 2016 se radico en el congreso una ley por medio de la cual se adoptan medidas

tendientes a fortalecer la lucha contra la extracción ilícita de minerales. [Medidas contra la

minería ilegal], esta ley tiene por objeto otorgar herramientas jurídicas a las diferentes

entidades del Estado con la finalidad de perseguir la extracción ilícita de minerales, así como

eliminar la producción, uso, transporte, almacenamiento y comercialización de químicos

como el zinc, bórax, cianuro y mercurio, utilizados en el proceso de exploración, explotación

y extracción de minerales. El economista catalán Joan Martínez Alier asegura que en

Colombia existe “una obsesión por la locomotora minera sin contar los costos sociales y los

costos ambientales”. El Estado debe trabajar con la verdad y especificar el costo/beneficio de

la minería, mostrar las cifras y el monstruoso daño al medio ambiente, y cuantificar los costos

de los ecosistemas, fuentes de agua y suelos afectados.

De acuerdo a lo argumentado, queda establecido cómo la minería ilegal se está convirtiendo

en una amenaza importante para la seguridad nacional. Conforme los esfuerzos del gobierno

para terminar con los cultivos ilícitos no han tenido éxito, la minería emergió como el sector

ideal para cambiar las fuentes de ingresos para la subversión, ya que la minería ilegal suele ser

un negocio más rentable que el narcotráfico. No hay duda que las FARC en los últimos años

pasaron de ser una narco guerrilla a adquirir un perfil de mineros criminales. Se puede afirmar

también que el Estado colombiano no exhibe una estrategia minera definida y deja enormes

vacíos legales que son aprovechados por grupos ilegales para apoderarse del negocio.

En Colombia, la minería legal representó 2,3% del PIB en 2012, según el Departamento

Nacional de Estadísticas (DANE), pero más de la mitad de los sitios explotados en el país son

ilegales. Mientras el Estado hace algo para frenar la minería ilegal, debe por lo menos ordenar

el mundo de la minería legal, comenzando por cancelar los títulos en los que se violan las
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reglas. Todos ellos, así sean el 90% de los que ya están otorgados, lo primordial es cambiar

el actual enfoque de puertas abiertas y títulos mineros fáciles y sin control por un modelo

responsable

Referencias

Martinez Villegas, Adriana. (2012). La minería ilegal: un problema difícil de resolver.

Asuntos legales.

Gomez Fonseca, Fredy. (2012). Se expiden primeras normas para combatir mineria ilegal en

Colombia. Wradio.

Torres Martinez Jhon. (2015). Nuevos desiertos avanzan detrás de la fiebre del oro. El

tiempo.

Redacción vivir. (2013). Dos miradas a la minería. El espectador

Correa, Maria Victoria. (2017). Minería en Colombia. El colombiano