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UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO

FACULTAD DE MEDICINA HUMANA


PIURA
"AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA
CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD”

SEMINARIO:
 CURSO: Inmunología

 TEMA: Células Dendríticas

 DOCENTE: Silupu Garcia,


Carmen Rosa

 INTEGRANTES:

1. Campos Rojas, Edgardo


2. Castillo Abad, Aaron
3. Javier Orozco, Jorge
4. López Ortiz, Jesús
5. López Vite, Vayra
6. Mogollón Coronado,
Maribí
7. Núñez Tello, Nicolle
8. Plasencia Flores, Nicole
9. Reto Navarro, Lucía
10. Toledo Alegre, Nathaly
11. Torres Castillo, Tatiana
12. Vidal Gutiérrez, Lourdes

 HORARIO: Martes: 6:00pm – 7:45 pm

2019
INTRODUCCIÓN:
En el presente informe se llevara a cabo el desarrollo del tema sobre células
dendríticas es por ello que se ha decidido dividirlo en puntos estratégicos para su
mejor comprensión:

a) Origen
b) Morfología
c) Funciones
d) Tipos-Clasificación
e) Interacciones con otras células y sistemas inmunológicos

Sin embargo debemos tener un concepto básico de lo que son estas células
dendríticas para así dar inicio a su desarrollo.

Las células dendríticas (DC) son células residentes y circundantes que detectan la
presencia de microbios e inician reacciones de defensa inmunitarias innatas y
capturan proteínas microbianas para mostrarlas a los linfocitos T con el fin de
comenzar las respuestas inmunitarias adaptativas.

La función de las DC las sitúa en una posición únicamente en el sistema


inmunitario, sirviendo de centinelas de la infección que da comienzo a la
respuesta inmunitaria innata pero también ligando las respuestas con el
desarrollo con respuestas inmunitarias adaptativas.

Las funciones de las DC en la inmunidad innata y en la inmunidad adaptativa son


posibles debido a las diversas características importantes en estas células.

Las DC expresan TRL (Receptores Tipo Toll) y otros receptores que reconocen
moléculas microbianas, y responden a los microbios secretando citosinas que
reclutan y activan células innatas en las zonas de infección.

Las DC son sumamente eficientes capturando antígenos proteicos de microbios,


degradando estos antígenos y mostrando porciones de estos antígenos para que
sean reconocidos por los linfocitos T.

La respuesta inmunitaria innata potencia esta capacidad presentadora de


antígenos de las DC, y este es un mecanismo importante porque la inmunidad
innata promueve las respuestas inmunitarias adaptativas.

Expondremos el papel de las DC como mediadores de la inmunidad innata y


como APC (Células Presentadoras de Antígenos).
OBJETIVOS:
o Conocer sobre las Células Dendríticas, su definición, funciones y
tipos.
o Identificar el tipo de respuesta inmunitaria en la que participan las
Células Dendríticas.
o Diferenciar los tipos de células según su localización.
o Diferenciar los tipos de células según su madurez.
o Diferenciar tipos de células según su origen.
CÉLULAS DENDRÍTICAS
I. ORIGEN:

Las CD se originan de la medula ósea, tiene proyecciones membranarias largas y


capacidad fagocítica, y están distribuidas ampliamente en los tejidos linfáticos, el
epitelio mucoso y el parénquima de los órganos linfáticos, el epitelio mucoso y el
parénquima de los órganos.

La mayor parte de las DC constituyen la línea mielocitica de las células


hematopoyéticas y surgen de un precursor que puede diferenciarse también en
monocitos. La maduración de las DC depende de una citosina llamada ligando
de Flt3, que se une al receptor tirosina-cinasa Flt3 situado en las células
precursoras.

Las células Langerhans, un tipo de DC que se encuentran en la capa epitelial de la


piel, se desarrolla a partir de precursores embrionarios del saco vitelino o del
hígado fetal pronto en desarrollo del organismo, y toman residencia en la piel
antes del nacimiento.

Todas las DC expresan moléculas de dos clases I y II del Complejo Principal de


Histocompatibilidad (MHC), que son esenciales para la presentación de
antígenos a los linfocitos T CD8 Y CD4, respectivamente.

II. MORFOLOGÍA:

Las principales características morfológicas de las células dendríticas son las


numerosas proyecciones de membrana que se extienden de forma similar a las
dendritas en las neuronas y las estructuras intracelulares relacionadas con el
procesamiento de antígenos tales como endosomas y lisosomas.

Las células dendríticas basan su nombre en su característica morfología que se


distingue por presentar múltiples protuberancias en su membrana celular en
forma de tentáculos que se incrementan considerablemente durante su
maduración. De hecho, dada esta característica morfológica en forma de árbol
fue que se nombraron como células dendríticas (dendron, del griego que significa
árbol). Como puede seguirse a través de un microscopio invertido, las células
dendríticas muestran una considerable plasticidad morfológica ya que durante su
generación in vitro pasan de un estado inmaduro no adherente a la adherencia
completa cuando están en presencia de las citocinas GM-CSF e IL-4; pero cuando
se induce su maduración con la citocina TNFα se convierten nuevamente en
células no adherentes que se caracterizan por tener múltiples plegamientos en su
membrana en forma de vellos o tentáculos. Estas diferencias en morfología entre
formas inmaduras y maduras que presentan las células dendríticas in vitro
probablemente reflejen lo que ocurre in vivo: las células inmaduras se distribuyen
en la periferia donde migran hacia los tejidos, mientras que las formas maduras
con sus tentáculos establecen fuertes contactos con otras células, especialmente
con células T que se encuentran en grandes cantidades en las áreas ricas de los
nódulos linfáticos.

Las CD maduras (CDm) presentan una morfología propia, caracterizada por la


presencia de numerosos procesos membranosos que pueden tomar la forma de
dendritas, pseudópodos o velos. Contienen altas concentraciones de estructuras
intracelulares relacionadas con el procesamiento antigénico, como endosomas,
lisosomas o los gránulos de Birbeck de las células de Langerhans de la epidermis.
Están presentes en tejidos y órganos linfoides y no linfoides, así como circulantes
en linfa aferente y sangre periférica. Reciben diferentes nombres según la
ubicación, pero guardan características y funciones similares entre sí.

Fuera de tejidos linfoides, son abundantes en piel, faringe, esófago alto, vagina,
ectocérvix y ano, y en las superficies mucosas de los sistemas respiratorio y
gastrointestinal. Extienden sus procesos membranosos entre las estrechas uniones
de las células epiteliales sin alterar la función de la barrera epitelial. Esto aumenta
la captura de antígenos del entorno incluso si no hay infección o inflamación,
conduciendo al silenciamiento del sistema inmune ante los antígenos ambientales
inocuos.

Aparecen en las regiones T dependientes de los ganglios linfáticos y bazo, donde


se las conoce como células interdigitantes. En el bazo son más numerosas, ya que
hay nidos de ellas en la periferia del área de linfocitos T, donde están
posicionadas como puentes a través de los cuales deben pasar los linfocitos para
entrar en el torrente sanguíneo. Las células dendríticas foliculares se encuentran
en los centros germinales de los folículos secundarios de las áreas de linfocitos B
de ganglios linfáticos y bazo, siendo parte integral del microambiente del
folículo. También están presentes en el timo, sobre todo en la región medular.
En linfa aferente se las conoce como células veladas, representando células de
Langerhans migrantes en tránsito desde la piel al ganglio linfático donde se
transformarán en células interdigitantes. En sangre periférica constituyen menos
del 2% de las células mononucleares.

También se encuentran en corazón, hígado, parénquima pulmonar y lámina


propia del intestino. En el cerebro no se han descrito; sin embargo, las células de
la microglía se asemejan a CD por la forma y por sus marcadores de membrana.

Un obstáculo para la detección y estudio de las CD hasta el descubrimiento de


los BDCA ha sido la ausencia de un marcador en la superficie celular específico
de esta estirpe celular. Se caracterizan por la elevada expresión de antígenos
MHC clase II y la ausencia de marcadores de linaje como CD14 (monocitos),
CD3 (linfocitos T), CD19, CD20 y CD24 (linfocitos B), CD56 (células NK) y
CD56b (granulocitos). Presentan moléculas de adhesión comunes con monocitos
y macrófagos (CD11a, CD11c, CD50, CD54, CD58, CD102) y moléculas
coestimuladoras (CD40, CD80, CD86). Su fenotipo varía a lo largo de los
diferentes estados de maduración y activación. Los precursores circulantes en la
sangre pueden expresar CD2, CD4, CD13, CD16, CD32 y CD33, que van
perdiendo gradualmente con la maduración. Por el contrario, las moléculas
coestimuladoras, de adhesión y los antígenos del MHC aumentan a lo largo de la
maduración. Otras moléculas, como CD80 y CD86, incrementan su expresión
con la activación, principalmente tras la unión de CD40 a su ligando. CD86 es
un marcador temprano de maduración, mientras que CD80 aparece más
tardíamente y está ausente en los precursores circulantes.

III. FUNCIONES DE LAS CD:

Dependiendo de su ubicación, las células dendríticas tienen diferencias


morfológicas y funcionales. Sin embargo, todas las células dendríticas expresan
constitutivamente altos niveles de unas moléculas llamadas MHC-II y B7 (co-
estimuladora).

El hecho de poseer estas moléculas en su superficie celular hace que las células
dendríticas sean mejores células presentadoras de antígenos que los macrófagos y
las células B, que requieren activación antes de funcionar como células
presentadoras de antígeno.

De manera general, las funciones de las células dendríticas son:

 Detección del patógeno (o del antígeno).


 Fagocitosis (o endocitosis) del antígeno.
 Degradación intracelular del antígeno.

IV. LAS CÉLULAS PRESENTADORAS DE ANTÍGENO:

Las células presentadoras de antígeno profesionales (APC) representan un


conjunto celular, perteneciente a nuestro sistema inmune innato, especializado
en fagocitar o pinocitar microorganismos, hidrolizarlos en pequeños fragmentos
moleculares e incorporarlos a sus correspondientes moléculas presentadoras de
antígenos.

Este conjunto de APC está compuesto principalmente por precursores en la


médula ósea, monocitos circulantes en la sangre periférica, macrófagos en los
tejidos, linfocitos B, células dendríticas y células de Langerhans en prácticamente
todos los tejidos de nuestro organismo. Cada uno de estos tipos celulares está
especializado en capturar, procesar y presentar antígenos de diferente naturaleza.
Mediante moléculas de histocompatibilidad de clase II son capaces de presentar
pequeños fragmentos peptídicos a los linfocitos T convencionales, mientras que
mediante moléculas presentadoras como el CD1 son capaces de presentar
pequeños fragmentos lipídicos a los linfocitos NKT.

Como consecuencia de la presentación de antígenos a las células T, las CPA


causan:

 Activación de linfocitos T vírgenes con expansión clonal y diferenciación


en células efectoras, representadas por lo general por células dendríticas.
 Activación de la inmunidad celular: macrófagos y linfocitos T efectores.
 Activación de la respuesta humoral por estimulación de linfocitos B y la
producción de anticuerpos.

 TIPOS DE CPA:

1. CÉLULA DENDRÍTICA. Son miembros del armamento celular del


sistema inmune, las cuales poseen características prolongaciones
citoplasmáticas repletas de receptores antigénicos. Se encuentran en los
órganos linfáticos, en el epitelio de la piel y la mucosa del aparato
digestivo y respiratorio. Como norma, presentan antígeno asociado a
la molécula MHC tipo 2 estimuladas por IFN-γ. Pueden presentar
antígeno a células B por interacción con el receptor B7 así como la
formación del complejo-ligando CD40:CD40L.
2. MACRÓFAGOS. Son células fagocitarias por excelencia, por lo que
principalmente presentan antígenos procesados de bacterias y
parásitos. Tiene la peculiaridad de producir receptores co-
estimuladores para linfocitos T cuando entran en contacto con el
lipopolisacárido de ciertas bacterias. Pueden también producir
interacción de CD40 con su ligando CD40L.
3. CÉLULAS B. Reconocen antígenos por medio de su principal receptor,
la inmunoglobulina de membrana BCR. Fagocitan el complejo
antígeno:BCR y presentan el antígeno a linfocitos T cooperadores por
medio del MHC-II. Son sensibles a la estimulación de citocinas, como
la IL-4.
4. CÉLULAS ENDOTELIALES. A pesar de no ser procesadora de antígeno
profesionales, en el humano expresan exclusivamente MHC-II y
presentan antígenos a linfocitos T circulantes en la sangre o adheridas
al endotelio vascular contribuyendo al reclutamiento de linfocitos a los
focos de infección.
5. Células epiteliales del timo. Al igual que las células endoteliales,
presentan antígeno en función del MHC-II a los timocitos, los cuales
son células T inmaduras, como parte de la selección negativa típicas
del timo.
6. CPA PARA LINFOCITOS T CD8. Cualquier célula del organismo puede
presentar antígeno a los Linfocitos T citotóxicos o CD8+ por razón de
que todas las células nucleadas del cuerpo presentan en su superficie el
MHC-I. Los CD8 solo reconocen antígenos foráneos presentados sobre
MCH-I, los cuales provienen de producción endógena, tal como es el
caso de los antígenos virales y proteínas mutantes de células tumorales.

V. CIRCULACION DE LAS CELULAS DENDRITICAS E


INTERACCION CON LOS LINFOCITOS T:

Las células dendríticas son células de origen hematopoyético, que expresan


constitutivamente moléculas presentadoras de antígeno MHC de clase I y II, y
son funcionalmente las inductoras más potentes de la activación y proliferación
de linfocitos T a los que presentan antígenos.

Esta es una subpoblación de CD que circula en la sangre y está presente en


órganos linfáticos denominada CD plasmocitoide. Su rasgo funcional más
llamativo es que producen grandes cantidades de las proteínas antivirales INF-α e
IFN-β en respuesta a la presencia de virus. Las CD plasmocitoides detectan la
presencia de RNA de características virales en sus endosomas a través del
receptor TLR-7. El papel de estas células en presentación antigénica ha sido
controvertido, pero en artículos recientes se ha demostrado su capacidad de
presentar antígeno tanto a linfocitos T CD4 y CD8 en las condiciones adecuadas.

Desde allí, las CDs inmaduras buscan los tejidos en los que actúan como células
centinela, vigilando la posible entrada de patógenos invasores, a los cuales
capturan, procesándolos en fragmentos antigénicos. Una vez que se ha
capturado el patógeno, la DC inmadura recibe señales de activación, que inician
su maduración y migración a los órganos linfoides secundarios donde presentan
los antígenos procesados a los linfocitos T vírgenes para la inducción de una
respuesta inmune específica frente a esos antígenos.

La maduración y la migración de las CDs están minuciosamente dirigidas por


diversas quimiocinas y moléculas de adhesión. Una vez en las áreas T de los
nódulos linfáticos, las quimiocinas atraen a los linfocitos T vírgenes hacia las CDs,
permitiendo que se establezca la interacción entre la CD y el linfocito T.

En esta interacción o sinapsis inmunológica intervienen diversas moléculas:

 En primer lugar, se establece la “señal 1” resultado de la interacción entre


la molécula CMH-II de la CD, cargada con el antígeno, y el receptor del
linfocito T. Las CDs expresan además distintas moléculas coestimuladoras
que incluyen miembros de la familia B7 como CD80 (B7-1) y CD86 (B7-
2), que pueden interactuar con CD28 y CD152 (CTLA4) presentes en el
linfocito T, así como miembros de la familia TNF, como es el caso de
CD40, cuyo ligando en el linfocito T es CD154.
 Esta segunda señal (“señal 2”) generada por las moléculas
coestimuladoras, presentes también en otras CPA, es necesaria para la
correcta activación de los linfocitos T. Dicho de otro modo, la señal 2
debe acompañar a la señal 1 para que se produzca inmunidad, ya que la
señal 1 en ausencia de coestimulación se asocia con la inducción de
tolerancia. Hay que matizar que esta segunda señal inmunógena es
resultado de la interacción con CD28 en el linfocito T, ya que si se
produce con CTLA4, tendrá lugar una inactivación del linfocito, es decir,
una respuesta tolerogénica.
 Existen además interacciones en las que intervienen moléculas de adhesión
intercelular, que proporcionan estabilidad a la unión, como es el caso de
CD58 (LFA-3) y CD54 (ICAM-I) presentes en la CD, cuyos correceptores
en el linfocito T son LFA-2 y LFA-1 respectivamente. Se han identificado
nuevas moléculas de la superficie celular de las CDs que pueden contribuir
en su función, como es el caso de las lectinas de tipo C, que regulan
muchas funciones implicadas en el establecimiento de la inmunidad innata
y adaptativa. Algunas de estas moléculas pueden no solo reconocer
patógenos sino también regular la interacción celular con los linfocitos T,
como es el caso de CD209 (DC-SIGN).

Los linfocitos T CD8+ proliferan y adquieren capacidad citotóxica cuando


reconocen su antígeno específico presentado en la superficie de una o varias
células dendríticas con las que interactúan. Sin embargo, solamente algunas
subpoblaciones de células dendríticas pueden presentar antígenos internalizados
desde el exterior celular a través de procesos de pinocitosis y fagocitosis a
precursores de linfocitos T citotóxicos. Esta función se denomina presentación
cruzada o presentación subrogada (en inglés, crosspresentation) y requiere
mecanismos de translocación de los antígenos que se encuentran internalizados
en fagosomas al citosol para su procesamiento. Se ha establecido que la
diferenciación de subpoblaciones de células dendríticas con capacidad de efectuar
este tipo de presentación cruzada a linfocitos T CD8+ son dependientes del
factor de crecimiento FLT-3L y del factor de transcripción BATF3. Presentan
peculiaridades tanto funcionales como de marcadores de membrana que nos
permiten identificarlas. En ratones se distinguen por la expresión de CD8 y en
humanos por la de CD141 (BDCA-3). Esta población en ambas especies es capaz
de internalizar selectivamente restos de células necróticas mediante su receptor
CLEC9A que se une a actina polimerizada extracelular. Disponen del receptor de
quimioquinas XCR1 que asegura su encuentro con linfocitos T CD8+.

VI. CÉLULAS DENDRÍTICAS E INMUNIDAD INNATA:

Las CDs son conocidas por el importante papel que juegan enlazando la
inmunidad innata y la adaptativa. La respuesta inmune innata limita la infección
y activa a la CPA para desencadenar la inmunidad adaptativa, que incrementa la
especificidad y crea memoria inmunológica. Existen varios mecanismos que
llevan a la activación innata de las CDs, compartiendo todos ellos un nexo de
unión con las infecciones. Las células del sistema inmune, incluyendo las CDs
poseen los denominados receptores de reconocimiento de patrones moleculares
(PRR - Patternrecognition receptor) que como su propio nombre indica,
reconocen distintos patrones moleculares asociados a patógenos (PAMP -
Pathogen-associated molecular pattern) presentes en virus, bacterias, hongos y
protozoos, como pueden ser su material genético, lipopolisacáridos (LPS), etc.

Los PRR mejor estudiados son los Receptores de tipo Toll (TLR - Toll-like
Receptors), los cuales tienen un importante papel en la biología de las CDs,
aunque se ha visto que el repertorio de TLRs entre los tipos de CDs no es el
mismo entre distintas especies como es el caso de ratones y humanos.

Es posible hacer una distinción entre las distintas vías de activación de CDs, que
pueden ser dependientes o independientes de los PAMPs. La activación
dependiente de PAMP puede producirse de manera directa por contacto con
PAMPs, o bien de manera indirecta mediada por citoquinas producidas por otros
tipos celulares que han contactado con el patógeno. La activación independiente
de PAMP se produce en respuesta a moléculas propias del organismo o
alteraciones del medio interno, como las proteínas de choque térmico. Además
de los TLRs, responsables de señalizaciones intracelulares, existen otros PRR
incluidos en la familia de lectinas de tipo C, que están siendo objeto de
numerosos estudios debido a su presencia en las CDs (DEC205, langerina, DC-
SIGN, BDCA-2, etc.). La activación de las CDs implica que éstas secreten distintas
citoquinas proinfl amatorias implicadas en la defensa del hospedador. El mejor
ejemplo de ello son las CDs plasmacitoides, las cuales son conocidas por ser
grandes productoras de INF de tipo 1, de gran importancia en la inmunidad
innata frente a los virus.

VII. CÉLULAS DENDRÍTICAS E INMUNIDAD ADQUIRIDA:

La inmunidad adquirida, es un mecanismo de defensa mucho más evolucionado,


que es estimulada luego de la exposición a agentes infecciosos, y cuya capacidad
e intensidad defensiva aumenta después de cada exposición subsiguiente a un
determinado microorganismo.

Las células dendríticas residen en la piel, en los ganglios linfáticos y en tejidos de


todo el organismo. La mayor parte de las células dendríticas ingieren antígenos y
los fragmentan (mecanismo denominado preparación del antígeno), lo que
facilita que los linfocitos T cooperadores (colaboradores) reconocen el antígeno.
Las células dendríticas presentan los fragmentos de antígeno a los linfocitos T en
los ganglios linfáticos.

Otro tipo de células dendríticas, las llamadas células dendríticas foliculares,


presentan a los linfocitos B antígenos intactos (que no han sido procesados),
unidos a un anticuerpo (inmunocomplejo o complejo antígeno-anticuerpo), los
linfocitos T y B se activan después de la presentación de antígenos.

Estas células son un elemento clave en el paso de la inmunidad innata a la


adaptativa, ya que tienen un papel central en la eliminación de patógenos, el
control de la inmunidad y la tolerancia.
Las CDs han demostrado ser de vital importancia para la regulación del tipo de
respuesta inmune de linfocitos T, que va a ser específica del antígeno que procesa
y presenta. En este sentido, las CDs van a desencadenar respuestas de linfocitos T
colaboradores de tipo 1 (Th1) y de tipo 2 (Th2). Existe la denominada “seńal 3”
para referirse precisamente a estas seńales que dan las CDs a los linfocitos T para
que estos se diferencien en células efectoras como Linfocitos Th1, Th2 o
citotóxicos. La IL-12 es un ejemplo de mediador que proporciona una señal 3
inductora de linfocitos Th1 o CTL.

Existe mucha controversia acerca de si los distintos tipos de inmunidad son


producidos por distintos tipos de CDs en respuesta a diferentes PAMPs o si una
sola subpoblación de CDs tiene el potencial suficiente de producir distintas
citoquinas dependiendo del estímulo activador. Parece ser que las
subpoblaciones están en cierto modo especializadas para inducir distintos tipos
de inmunidad, pero conservando una plasticidad suficiente para ajustar su
respuesta a las señales de los patógenos autoinmunes e inmunosupresoras,
respectivamente. En otras palabras, las células Th pueden originar respuestas
inflamatorias y anti-inflamatorias, e incluso un estado de tolerancia.

VIII. CÉLULAS DENDRÍTICAS Y TOLERANCIA INMUNOLÓGICA:

Las células dendríticas no solo están relacionadas con la activación de linfocitos T


para desencadenar respuestas inmunes adaptativas sino que también están
implicadas en la inducción de tolerancia inmunológica, de gran importancia para
evitar que el cuerpo produzca un ataque inmune contra antígenos inocuos,
incluidos los de los tejidos, células o proteínas del propio organismo.
Dependiendo de dónde se produzcan estos fenómenos de tolerancia, hablamos
de tolerancia central o de tolerancia periférica.

La tolerancia central tiene lugar en el timo, donde se produce no sólo un proceso


de selección positiva de aquellos linfocitos T que no reconocen antígenos
propios, sino también un proceso de selección negativa mediado por las CDs de
la médula, en el que se destruyen aquellos linfocitos T que reconocen complejos
CMH-péptidos con alta afinidad.

Dado que algunos linfocitos T pueden esquivar el primer proceso de tolerancia,


que además existen otros antígenos propios que no están presentes en el timo, o
que otros surgen más tarde en la vida, las células dendríticas también participan
en los fenómenos de tolerancia periférica que restringen su actividad. Estos
mecanismos incluyen la muerte, anergia o supresión activa de linfocitos T, para
lo cual las CDs pueden inducir linfocitos T reguladores (Treg) a nivel periférico .
Fallos en el mantenimiento de la tolerancia inmune pueden conducir a la
aparición de enfermedades autoinmunes al igual que un exceso de tolerancia
puede crear un ambiente permisivo para agentes infecciosos crónicos, como el
VIH.

Tradicionalmente se ha considerado que las CDs fenotípicamente inmaduras son


las tolerogénicas y que las fenotípicamente maduras son las CDs inmunógenas.
Sin embargo, observaciones recientes muestran que las CDs fenotípicamente
maduras no siempre promocionan inmunidad de linfocitos T sino que pueden de
hecho inducir tolerancia. Ver apartado de tipos de CDs según madure.

IX. TIPOS DE CÉLULAS DENDRÍTICAS SEGÚN SU UBICACIÓN:

 DCs de la piel: Se originan en la medula ósea, de donde migran a la


dermis de la piel. Otras células que se encuentran en la epidermis, las de
Langerhans, tienen morfología dendrítica pero realmente hacen parte de
los macrófagos tisulares.

 DCs del intestino: Emiten prolongaciones entre las células epiteliales que
llegan a la luz intestinal para tomar muestras de las bacterias presentes,
para llevarlas a las Placas de Pleyer y presentárselas a LsT de memoria, a
los que activan.

Si el inmunogeno capturado es nuevo, es decir, que no ha estado en


contacto previo con el sistema inmune, lo transportan a los ganglios
mesentéricos para buscar LsT vírgenes que tengan el receptor apropiado
para determinado Ag, el contacto DC-LsT virgen, da inicio a una
respuesta inmune especifica o adquirida.

Si la Bacteria no es patógena, es presentada a los LsTreg para inducir


tolerancia hacia ella.

 DCs en las amígdalas: Ayudan en la defensa contra infecciones por virus y


producen hasta mil veces más moléculas de IFNs tipo I que las demás
células del sistema inmune. La participación de las amígdalas en la
defensa inmune parece ser que es muy importante en los primeros meses
de vida extrauterina.

X. TIPOS DE CÉLULAS DENDRÍTICAS SEGÚN SU MADUREZ:

Ya se ha visto anteriormente que las CDs tienen la capacidad de captar antígenos


extracelulares, procesarlos en distintos compartimentos de su citoplasma y
asociarlos con moléculas CMH-II de su superficie para que sean presentados a los
linfocitos T.

Sin embargo, no todas las CDs tienen la misma capacidad para realizar por igual
estas tres funciones, lo cual va a depender de su estado de maduración.
Distintos trabajos en los que se comparaban células de Langerhans aisladas en
fresco (“inmaduras”) y CL procedentes de suspensiones epidermales
posteriormente cultivadas in vitro (“maduradas”) revelaron sus distintas
capacidades de captación y procesamiento antigénico y de estimulación de
linfocitos T . Se pueden dividir en:

1. Las CDs inmaduras se caracterizan por presentar una elevada


capacidad fagocítica y de procesamiento antigénico, localizarse
principalmente en regiones periféricas del organismo como piel y
mucosas y presentar un menor cantidad de moléculas CMH-II y de
moléculas coestimuladoras, las CDs inmaduras presentes en piel y
mucosas, maduran durante su migración a los nódulos linfáticos,
disminuyendo su capacidad de captación de antígenos y aumentando
su capacidad de estimular a los linfocitos T. Sin embargo, existe
numerosas excepciones y matices, como el hecho de que las CDs en
estado inmaduro no solo están en piel y mucosas sino también en
otros lugares como la sangre o los propios tejidos linfoides
secundarios. Además de cambios en la expresión de distintas moléculas
de superficie, las CDs también experimentan cambios de forma muy
significativos que van a depender del estado en el que se encuentren.
Cuando se encuentran en sangre o linfa en forma de células migrantes
o de precursores de CDs, su morfología es básicamente redondeada.
Sin embargo, cuando se trata de CDs inmaduras existentes en regiones
superficiales del organismo (principalmente CLs), su superficie presenta
numerosas prolongaciones para facilitarles un mayor contacto con los
antígenos. De manera similar, Las CDs inmaduras disponen de distintos
mecanismos para la captación de antígenos.

En primer lugar, pueden captar partículas o microorganismos por


fagocitosis. En segundo lugar, pueden formar grandes vesículas en las
que se toman muestras de fluido extracelular y solutos, mediante un
proceso denominado macropinocitosis. Por último, expresan elevados
niveles de receptores que median endocitosis por adsorción, incluidos
en la familia de Lectinas tipo C, como es el caso de DEC-205. Gracias a
esta variedad de mecanismos de captación antigénica, las CDs realizan
una presentación tan eficiente que concentraciones tremendamente
inferiores a las necesarias empleadas por otras CPA son suficientes . La
mayoría de proteínas que entran por vía endocítica en los macrófagos
son degradadas en aminoácidos en los lisosomas, lugar en el que
existen muy pocas moléculas CMH-II. Las CDs inmaduras en cambio
se caracterizan por la presencia de “compartimentos ricos en CMH
tipo II” (MIICs), que son muy abundantes en las CDs inmaduras.
Durante la maduración de las CDs, los MIICs se convierten en vesículas
no lisosómicas que descargan sus complejos péptido-CMH en la
superficie. La sobreexpresión en superficie de CMH-II y de moléculas
coestimuladoras son indicadores fenotípicos.

2. Las CDs maduras se dirigen a las zonas T de los órganos linfoides


secundarios, donde queda reflejada su capacidad para la presentación
de antígenos a los linfocitos T, siendo su actividad fagocítica más
limitada. Además sobreexpresan la molécula CMH-II superficialmente
(y no en el citoplasma como en las inmaduras) y moléculas
coestimuladoras.

Las CDs maduras de las áreas T también presentan numerosas


prolongaciones citoplasmáticas, pero en este caso para son
proporcionarles una mayor superficie con la que contactar con los
linfocitos T.

En de CDs maduras existen otras moléculas como CD83 y CD208 (DC-


LAMP) que se conocen por ser marcadores exclusivos de CDs maduras,
aunque los datos obtenidos provienen únicamente de estudios
realizados en humanos y ratones. Reis e Sousa analiza una serie de
conceptos erróneos a cerca del paradigma de la maduración de las
CDs, incluyendo los siguientes:
a. No todas las CDs de los órganos linfoides secundarios proceden de
la periferia ya que gran parte de las CDs presentes en el bazo y
nódulos linfáticos proceden de progenitores sanguíneos,
b. No todas las CDs de los órganos linfoides secundarios son maduras,
sino que hay muchas (sobre todo las derivadas de progenitores
sanguíneos) que están en estado inmaduro y
c. Dado que la expresión superficial de elevados niveles de moléculas
CMH-II, CD40, CD80, CD83 y CD86 se correlaciona normalmente
con la habilidad de activar a linfocitos T, se asume de manera
generalizada que las CDs que son maduras por criterios fenotípicos,
son también maduras funcionalmente, es decir, inmunógenas. Sin
embargo, observaciones recientes muestran que las CDs
fenotípicamente maduras no siempre promocionan inmunidad de
linfocitos T sino que pueden de hecho inducir tolerancia.

XI. TIPOS DE CÉLULAS DENDRÍTICAS: SEGÚN SU ORIGEN:

1) De origen hematopoyético:

El origen de las CDs ha sido siempre un tema de interés entre los investigadores.
Hoy día se sabe que las CDs se originan a partir de precursores hematopoyéticos.
Las CDs de origen hematopoyético, se dividen a su vez en células dendríticas
procedentes de progenitores linfoides y procedentes de progenitores mieloides.
Las CDs siguen varias vías hematopoyéticas de diferenciación y maduración, y las
múltiples y heterogéneas subpoblaciones de CDs varían en la expresión de
marcadores de superficie. La diversidad de funciones de las CDs en la regulación
del sistema inmune (respuestas inmunes innatas, adaptativas (Th1-Th2),
tolerancia inmune, producción de linfocitos T reguladores, etc.) reflejan las
heterogéneas subpoblaciones con diferente origen y plasticidad funcional.

Al igual que en las CDs de ratón, las CDs humanas también comprenden
múltiples subpoblaciones en cuanto a la expresión de numerosos marcadores
superficiales, aunque parece que están más relacionados con la madurez o
funcionalidad que con su origen. Las CDs humanas también se definen por ser
CMH II +, aunque todas ellas expresan CD4 y carecen de CD8. Además, se
dividen en subpoblaciones de CDs convencionales, de linaje mieloide (CD11c+) y
CDs plasmacitoides, de linaje linfoide CD11c-, a diferencia de las CDs de ratón,
que expresan en su totalidad CD11c independientemente de su origen. En sangre
periférica de humanos se han descrito dos subpoblaciones de CDs mieloides
convencionales denominadas como CDm1(CD4+CD1a+CD11c+↑BDCA-1+) y
CDm2 (CD4+CD1aCD11c+↓BDCA-3+). Ambas subpoblaciones expresan además
CD13, CD33, CD45RO y CD116 pero otras moléculas como CD2, CD11b, CD32
o CD64 se restringen solo a CDm1. Las subpoblaciones CDm1 y CDm2 parecen
ser los precursores directos de las CL y de las CD intersticiales respectivamente.
Estas CDs convencionales pueden dar lugar a respuestas de tipo Th1 o Th2
dependiendo del entorno inflamatorio existente.

 Las CDs plasmocitoides son reconocidas en humanos como


subpoblaciones de CDs únicas de origen linfoide. Estas células se
identificaron por primera vez en áreas paracorticales de nódulos linfáticos
reactivos con una morfología similar a la de las células plasmáticas y con
marcadores comunes a linfocitos T y monocitos. Se observó también que
estas células producían grandes cantidades de IFN de tipo 1 en respuesta a
ciertos virus y que en determinadas condiciones de cultivo (IL3, CD40L) se
transformaban en células de morfología estrellada y con capacidad para
activar linfocitos T vírgenes. Por todo ello, los linfocitos T plasmacitoides,
monocitos plasmacitoides o Células productoras de IFN naturales
resultaron ser el mismo tipo celular denominado CD plasmocitoide.

Las CDp humanas se identifican como subpoblaciones CMHII+ CD4+


CD45RA+ IL-3Rα(CD123)+ ILT3+ ILT1– CD11c- [33] con ausencia de otros
marcadores mieloides observados en CDc y con dos marcadores
adicionales, BDCA-2 (CD303) y BDCA-4 (CD304), restringidos a CDp
humanas en sangre periférica y médula ósea.

Las células dendríticas plasmacitoides (PDC) son un subtipo raro de células


dendríticas en circulación que se encuentran en la sangre y los órganos
linfoides periféricos. Estas células expresan marcadores de superficie
CD123, CLEC4C y BDCA-4, pero no expresan ni CD11c ni CD14, lo que las
distingue de las células dendríticas convencionales y los monocitos,
respectivamente. Como parte del sistema inmunitario innato, expresan los
receptores de tipo Toll 7 y 9, que permiten detectar ácidos nucleicos
víricos y bacterianos, como motivos ssRNA o ADN CpG. Al ser
estimuladas y activadas, estas células producen grandes cantidades de
interferón de tipo I (principalmente IFN-α (alfa) e IFN-β (beta)), que son
compuestos antivíricos pleiotrópicos esenciales que medien una gran
variedad de efectos. El número de pDCs en circulación se reduce durante
una infección crónica por VIH o una infección por VHC.
 Las células de Langerhans se consideran de origen hematopoyético,
porque en estado de reposo son renovadas independientemente de las
células precursoras de la sangre y medula ósea. Sin embargo, cuando la
piel se ve alterada por procesos inflamatorios, las CL son repobladas a
partir de precursores sanguíneos. Son un tipo de células dendríticas que
residen en la epidermis contienen unos gránulos de gran tamaño llamados
gránulos de Birbeck. Suelen encontrarse en los ganglios linfáticos y otros
órganos, incluyendo el estrato espinoso de la epidermis. También se las
puede encontrar en otras partes del cuerpo, especialmente en relación con
la histiocitosis. Cuando se produce una infección de la piel, las células de
Langerhans cercanas captan y procesan los antígenos. Las células de
Langerhans derivan de la diferenciación celular de monocitos con el
marcador Gr-1 (también conocido como Ly-6G/Ly-6C). La diferenciación
requiere estimulación por el factor estimulador de colonias (CSF)-1. Tienen
una morfología y función similares a las de los macrófagos. La proteína
langerina, también presente en otras células dendríticas, se encuentra en
las células de Langerhans. Investigaciones recientes apuntan a que esta
proteína podría tener un papel especial en este tipo de células, haciendo
de barrera natural para la transmisión del VIH-1 por células de
Langerhans. Uno de los investigadores apuntó que «la langerina es capaz
de capturar virus del medio, previniendo así la infección», y que «como en
general todos los tejidos exteriores del cuerpo tienen células de
Langerhans, creemos que el cuerpo humano está dotado de un
mecanismo de defensa antivírica que destruye los virus invasores».

2) De origen mesenquimal:

 Las CD Foliculares: Durante mucho tiempo ha existido una gran


controversia sobre el origen de las CDF, pero parece que su origen
estromal ha quedado claro con numerosas evidencias, como es el hecho
de compartir distintos marcadores con los fibroblastos, carecen del
marcador leucocitario común (CD45) o presentar un conjunto único de
moléculas en su superficie. Como se ha visto, las CDF se localizan
exclusivamente en los FL primarios, así como en la zona clara de los FL
secundarios, siendo muy escasas en la zona oscura. En este contexto, es
importante recordar que en los FLs también existen las denominadas
CDCG, cuyo origen es hematopoyético (CD4+CD11c+CD3-).

Se diferencian del resto de CDs por ser células estromales típicas de tejido
conectivo que se originan por tanto de precursores mesenquimales. Estas
células se han incluido en esta revisión para dejar claras las diferencias con
respecto al resto de CDs de origen hematopoyético, ya que lo único que
comparten con ellas es la morfología dendrítica. En este sentido, las CDF
no son verdaderas presentadoras de antígenos ya que no expresan
moléculas del CMH-II, y por tanto no presentan antígenos procesados a
los linfocitos T CD4+. En su lugar, presentan antígenos completos en
forma de complejos inmunes a los linfocitos B, ayudando a su activación
o maduración selectiva y contribuyendo en la formación de los centros
germinales y de células plasmáticas y de linfocitos B de memoria. Siempre
que se hable del término CDs en esta revisión, nos referiremos
exclusivamente a las de origen hematopoyético, utilizando la
denominación completa de CDF cuando queramos referirnos a estas
últimas.

Las células dendríticas foliculares (FDC) se encuentran en los folículos


linfáticos de los órganos linfoides secundarios y órganos linfoides
terciarios. Probablemente no son de origen hematopoyético, a pesar de su
aspecto similar a las células dendríticas propiamente dichas, que se debe a
sus procesos dendríticos filo coliformes. Su origen es estromal y
mesenquimal. El término FDC fue acuñado para distinguirlas de otras
células estromales situadas en los folículos de linfocitos B, las células
fibroblásticas reticulares. Capturan complejos inmunitarios y contribuyen a
la maduración de linfocitos B mediante la presentación de antígeno, que
implica un cambio de clase.

XII. INMUNOTERAPIA:

La eficacia de la inmunoterapia contra el cáncer depende de la inmunogenidad


de las células T citotóxicas. Por lo tanto, las células cancerosas deberían expresar
antígenos inmunogenéticos susceptibles de convertirse en dianas terapéuticas. Las
primeras inmunoterapias se dirigieron contra antígenos virales expresados por
virus oncogénicos. Sin embargo un numero bajo de cánceres humanos son
provocados por infecciones virales.

Con el paso del tiempo se descubrió que las células cancerosas acumulaban
mutaciones transformantes que resultaban en inestabilidad genética, incremento
de supervivencia celular y proliferación incontrolada. Muchas de las proteínas
afectadas en estas mutaciones son factores de transcripción (c-myc), moléculas de
señalización intracelular (ras), reguladores de división celular (Rb) y anti-onco-
genes (p53). La proliferación incontrolada y los defectos en la reparación del
ADN celular provocan aún más mutaciones, que dan lugar a la expresión
aberrante de proteínas celulares (mutadas o no), confiriendo en la
inmunogenicidad de las células cancerosas.

 INMUNOTERAPIA CONTRA EL CÁNCER CON CÉLULAS DENDRÍTICAS

Las DC son las presentadoras de antígeno más eficaces e ideales para la


inmunoterapia. Las DC se diferencian con facilidad a partir de médula ósea de
ratón utilizando GM-CSF recombinante, y también monocitos humanos. Estos
métodos de producción ex vivo aceleraron el progreso de la inmunoterapia
basada en DC, ya que el número dejó de ser un factor limitante. Las DC
diferenciadas son fenotípica y funcionalmente inmaduras, lo que facilita su
manipulación. Como uno de los grandes problemas de la inmunoterapia contra
el cáncer es la activación ineficiente de células T efectoras, la vacunación con DC
parece de las mejores opciones. La potenciación de sus capacidades endógenas
de presentación de antígenos podría romper la tolerancia natural contra
antígenos tumorales endógenos.

La producción a gran escala de DC permitió su aplicación directa en vacunación,


tras la incubación con antígenos tumorales, ya sea en forma de péptidos o a
partir de lisados tumorales. Otra ventaja de la producción ex vivo de DC es la
facilidad con las que se pueden modificar genéticamente con vectores virales y
no virales. Además como su estado de maduración se puede controlar con
relativa facilidad, las DC son ideales para las inmunoterapias. Las DC generadas
ex vivo se han utilizado para generar respuestas T contra agentes infecciosos y
cáncer. Los resultados preclínicos en inmunoterapia con DC han proporcionado
datos muy relevantes. Sin embargo, en algunos casos estos no se han trasladado
con éxito esperado en pacientes humanos.

 OBTENCIÓN Y PREPARACIÓN DE LAS CD

En humanos se intentó inicialmente la obtención de precursores de CD de sangre


periférica mediante centrifugación en gradiente de densidad, método poco útil
por la baja frecuencia de los mismos (constituyen menos del 2% de las células
mononucleares circulantes).

La introducción de la técnica de aféresis ha permitido mejorar notablemente el


rendimiento del proceso, al obtenerse cifras elevadas de precursores que pueden
ser manipulados y expandidos ex vivo. Si los precursores obtenidos son
monocitos se seleccionan por inmunoselección, elutriación o adherencia,
diferenciándose posteriormente en presencia de factor estimulador de colonias
de linfocitos y macrófagos (GM-CSF) e interleuquina 4 (IL4).

Para la obtención de células CD34+, otra fuente de precursores, puede utilizarse


la médula ósea o sangre de cordón umbilical. También pueden obtenerse
mediante aféresis. En este caso cabe efectuar previamente una movilización de
las mismas desde la médula ósea hacia sangre circulante con citoquinas como el
factor estimulador de colonias de granulocitos (G-CSF) para aumentar el
rendimiento de la aféresis. Finalmente se cultivan con GM-CSF, factor de necrosis
tumoral (TNF), IL 6, IL 1b y prostaglandina E2 independientemente del modo de
obtención.

La exposición al antígeno puede hacerse siguiendo diferentes estrategias. La más


frecuente es la incubación de las CD con péptidos derivados de proteínas
tumorales restringidos por el complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) y
con epítotos definidos para la estimulación de linfocitos T, principalmente CD8+.
Se han utilizado para ello péptidos derivados de antígenos tumorales como
MART-1, MAGE-1, gp100, CEA, PSMA o HER-2/neu. Esta metodología se basa en
algoritmos predictivos que identifican péptidos con alta afinidad por la molécula
de antígeno leucocitario humano (HLA), más comúnmente con los alelos
HLA*A0201. Tiene las ventajas de evitar procesos autoinmunes y el no
requerimiento de células o tejido tumoral. Sus principales inconvenientes son la
necesidad de conocer los epítopos tumorales y la posibilidad de aplicarla
únicamente a los pacientes cuyo HLA sea el adecuado. Para evitar los
mecanismos de escape tumoral, es frecuente el uso de varios péptidos
simultáneamente, en lugar de un único péptido.

En caso de que el epítopo no esté definido, se puede utilizar la proteína tumoral


completa. De esta forma se evita la restricción por un HLA concreto. Se han
utilizado diferentes métodos para introducir las proteínas solubles en interior de
las CD, como microinyección, fusión mediada por liposomas, electroporación, o
a través de su unión a otras moléculas que faciliten su transporte, como pueden
ser fragmentos de receptor de la porción Fc de las inmunoglobulinas, toxinas
bacterianas o proteínas víricas.

Con el objeto de intentar inducir una respuesta dirigida contra el mayor número
de antígenos tumorales posibles, se han desarrollado estrategias en las que se
cargan las CD con todos los antígenos derivados de las células tumorales
completas; esto también reduce la posibilidad del escape tumoral que puede
ocurrir si la vacunación se hace con un pequeño número de antígenos. La
congelación repetida o la sonicación de las células tumorales generan extractos
que pueden aplicarse en este tipo de protocolos. Otra opción es el uso de células
tumorales a las que previamente se ha inducido apoptosis o necrosis. Se han
definido ya algunos de los mecanismos moleculares instaurados en el proceso de
daño celular, críticos para la adecuada activación de la respuesta, mencionados
anteriormente.

Una estrategia más reciente emplea la fusión de las CD con las células tumorales
mediante técnicas de electroporación o polietilenglicol. La incorporación en un
hibridoma del genoma completo de ambas células parece favorecer el
procesamiento y exposición a los linfocitos T de todos los antígenos tumorales
susceptibles de inducir activación inmune.

Por último, existen técnicas en las que se introduce en la CD el ARN o ADN que
codifican la proteína antigénica o sus fragmentos, para que sea la propia
maquinaria celular la encargada de producir y procesar los antígenos tumorales.
Así se consigue su expresión selectiva y posterior presentación en la membrana
unidos al MHC.

La cuestión de cuál es el momento de maduración óptimo para la utilización de


las CD en el proceso de vacunación permanece abierta. Con la maduración las
CD adquieren una gran motilidad y pierden su capacidad de capturar antígenos
al disminuir la expresión de receptores de fagocitosis y endocitosis. Las CD
maduras optimizan el procesamiento de antígenos aumentando la expresión de
los componentes de la maquinaria enzimática responsable del proceso, y
adquieren la capacidad de presentar antígenos y estimular a los linfocitos T tras
el incremento en la expresión de moléculas del MHC y de moléculas de adhesión
y co-estimulación.

Aunque el paradigma general es que las CD maduras son superiores a las


inmaduras en la inducción de respuesta, no se conoce con certeza si la
maduración se ha de inducir in vitroo in vivo. La comparación de datos
provenientes de 32 estudios con más de 500 pacientes que utilizaban CD
maduras o inmaduras, e incluso diferentes combinaciones de citoquinas para la
maduración, no reveló diferencias significativas en términos de respuesta clínica u
objetiva a favor de uno u otro grupo de pacientes.

 ACTIVACIÓN CONSTITUTIVA DE RUTAS DE SEÑALIZACIÓN


INTRACELULAR EN CÉLULAS DENDRÍTICAS

Durante una infección las moléculas derivadas de los patógenos se unen a


receptores en las DC que reconocen patrones moleculares de patógenos,
causando su maduración. Ese es el papel que juegan los adjuvantes en la
formación de las vacunas clásicas.

Cuando estos receptores se unen a sus ligando, activan una red de cascadas de
señalización intracelular que convergen en la activación de un número
relativamente pequeño de rutas. De éstas, las cuatro principales son la ruta NF-
kB, las proteínas kinasas activadas por mitógenos (MAPK) y los factores
reguladores de interferón (IRF). Estas rutas regulan la expresión de MHC y
moléculas coestimuladoras, así como la producción de citoquinas. Aun así, estas
rutas también activan mecanismos reguladores terminadores de estas señales
(negative feedback). En situaciones fisiológicas, estos mecanismos inhibitorios
aseguran el control de la inflamación que protege al organismo. Sin embargo, en
el contexto de la inmunoterapia contra el cáncer, estos mecanismos son
contraproducentes.
 MODULACIÓN DE LA COESTIMULACIÓN PARA MEJORAR LAS
RESPUESTAS INMUNITARIAS CONTRA EL CÁNCER

Recientemente se han desarrollado terapias con anticuerpos bloqueantes de la


interacción entre PD-L1 (expresado con cierta frecuencia en tumores) con PD-1
expresado en la superficie de los linfocitos T. Esta interacción es fuertemente
inhibitoria, y se han demostrado que la inmunoterapia puede llegar a ser muy
efectiva contrarrestándola con anticuerpos.

La inmunoterapia contra el cáncer busca obtener un beneficio terapéutico a


través de la movilización del sistema immune. Las CD ejercen un papel central en
la respuesta inmune. No son una única estirpe celular, existiendo diferentes tipos
de CD con sus correspondientes aspectos morfológicos y funcionales. Las CD
pueden eliminar directamente células tumorales, activar linfocitos T citotóxicos o
inducir la estimulación de linfocitos T reguladores. El tipo de respuesta inmune
generada depende de la regulación ejercida por las CD.
CONCLUSIONES:
Las CD están presentes en los intersticios de la mayor parte de los órganos
(corazón, pulmón, hígado, riñón, tracto gastrointestinal).

El prototipo es la célula de Langerhans de la piel, muy rica en MHC-II (Complejo


Mayor de Histocompatibilidad II). Cuando entran en contacto con un Ag,
migran como células "a vela" por los vasos linfáticos aferentes hasta llegar a la
paracorteza de los ganglios linfáticos regionales, donde se convierten en células
dendríticas interdigitantes. Allí presentan el Ag a los linfocitos TH, para que se
inicie la respuesta inmune. Parece ser que las células de Langerhans son también
las precursoras de las células dendríticas interdigitantes de los órganos citados
anteriormente, y de las de las áreas ricas en células T del bazo y del timo.

Estas células dendríticas son las más potentes inductoras de respuestas inmunes
restringidas por MHC-II.

Además, son mejores que otras células presentadoras en la misión de presentar


autoepitopos procesados a las células T restringidas por MHC-II, por lo que
juegan un papel importante en la autotolerancia.
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