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ENSAYO: ALAN MOORE: DECONSTRUCTOR DE HISTORIAS

Autor: J. F. Álvarez Tortosa, autor de la charla Ni hace tanto tiempo ni la galaxia era tan lejana:
contexto histórico en la ciencia-ficción

¿Qué se puede decir de Alan Moore que no se haya dicho todavía? Todo elogio parece quedarse
corto para uno de los más grandes narradores de los últimos tiempos. El hecho de que eligiese el
cómic como medio de expresión no dificultó la difusión y el calado de su obra, impacto que se ha
visto incrementado en los últimos años a partir de varias versiones cinematográficas (algunas con
mayor acierto que otras) de sus relatos más famosos.

Pero si hay que atribuir un verdadero mérito a Alan Moore, algo que le diferencie del resto de
guionistas de cómics, debemos hablar de su faceta de deconstructor de historias. Así, mientras que
un guionista normal crea un armazón sobre el que construir una historia más o menos elaborada,
Moore prefiere acudir a los grandes temas universales y deconstruirlos, pieza a pieza, para volver a
presentarlos ante nuestros ojos, para ir directamente a la raíz y jugar con ella. Siempre se ha
sentido cómodo en los cómics de super-héroes, pero si de algo se pueden calificar sus historias
dentro de este subgénero tan manido y maniqueo es de atípicas. Partiendo de reflexiones como,
qué haría especial a los super-héroes si todo el mundo tuviese super-poderes (Top Ten), o como
qué sentido tiene disfrazarse para luchar contra el crimen cuando el único peligro real no es otro
que la propia condición humana y la constante amenaza de guerra entre las potencias nucleares
(Watchmen). Por no hablar de su análisis descarnado de los totalitarismos, de su advertencia de los
peligros que éstos suponen para la sociedad occidental y de la necesidad de prevenirnos contra
ellos (V de Vendetta).

Como sabéis, si habéis visto el programa de nuestro curso de verano, una de las charlas se centrará
en este interesante autor, con el título “Se trata de una ficción, no de una mentira…”: las realidades
de Alan Moore, entre el cómic y la historia, por T. Crespo Mas. En todo caso, en breve tendremos
una nueva entrega sobre este controvertido y excelente autor.

***

La semana pasada os hablamos de uno de los autores de ciencia-ficción más controvertidos de


los últimos años, Alan Moore, con dos adaptaciones cinematográficas de gran
calidad: Watchmen y V de Vendetta. Sus producciones en forma de novelas gráficas reflejan un
mundo de super héroes que son puestos en cuestión, son diseccionados y juzgados por sus actos.
Pero en esta segunda entrega sobre Moore os queremos hablar de una producción poco conocida
de este autor y mal tratada por una olvidable adaptación cinematográfica.

Sin embargo -y a pesar de que no es ni su mejor obra ni la más célebre- será en “La Liga de los
Caballeros Extraordinarios” donde Moore realmente explore las raíces prístinas del concepto de
super-héroe: la literatura de género del siglo XIX y de principios del XX. Efectivamente, podemos
rastrear el origen común de géneros literarios tan bien definidos en la actualidad como la novela
negra, el terror o la ciencia-ficción en un mismo tronco: la novela gótica. Ésta irá evolucionando y
atravesando distintos estadios hasta alcanzar su máximo desarrollo y difusión con la eclosión de la
cultura pulp. El mérito de esta obra de Moore radica en hacernos ver que el origen de los super-
héroes es el mismo. Así, la máxima deconstrucción que se puede hacer de los super-héroes es la
que lleva a cabo Moore en esta obra: crear un grupo de super-héroes integrado por personajes
extraídos de obras literarias de finales del XIX y de principios del XX.

De este modo nos muestra, por ejemplo, que el origen de super-héroes que basan su poder en el
uso de la ciencia y la tecnología -sirva como ejemplo Iron Man- siguen en realidad el mismo patrón
que el capitán Nemo de Verne. Todavía resulta más impactante la heroización a la que somete al
Dr. Jeckyll y a su alter-ego Hyde, plasmación absoluta de la dualidad entre razón e impulso, entre lo
apolíneo y lo dionisíaco, entre Gilgamesh y Enkidu. ¿No es cierto que es el mismo principio al que
recurrió Stan Lee para crear a Hulk? La inspiración de la Chica Invisible de Los 4 Fantásticos en la
novela de H.G. Wells es tan evidente que casi podemos obviarla.

https://www.elconfidencial.com/cultura/2014-05-12/el-dia-en-que-alan-moore-se-convirtio-en-
mago_127787/

Ocurren cosas extrañas cuando uno cumple 40 años. Muchos hombres comienzan entonces a
hacer extravagancias, del tipo vestirse como adolescentes o liarse con mujeres que podrían ser sus
hijas... Pese a su condición de icono cultural heterodoxo, Alan Moore no pudo evitar caer en la
trampa de cambiar de vida el día que cumplió 40 años. Eso sí, lo hizo a su manera iconoclasta: en
lugar de intentar rejuvenecer de golpe para mitigar la crisis de los cuarenta, tomó una decisión que
enardeció a su base de fans más underground: reunió a sus amigos por su cumpleaños y les
anunció que iba a hacerse mago. En dos palabras: la juerga.

A poco que uno conociera la trayectoria artística, política y personal del autor -guionista de cómics
emblemáticos como Watchmen y V de Vendetta; azote de Hollywood; simpatizante anarquista, y
militante contracultural internacional- era fácil imaginar que eso no significaba que Moore
quisiera compartir espectáculo en Las Vegas con David Copperfield, sino algo bastante más oscuro,
lisérgico y subversivo: quería sumarse a toda una tradición ocultista donde habitaban nombres
legendarios como Aleister Crowley o John Dee.

La idea de entrar en el club del ilusionismo obsesionaba a Moore desde que a finales de los
ochenta publicó el primer episodio de From Hell, cómic sobre Jack el Destripador repleto de
referencias ocultistas.

Moore aseguraba que transformarse en mago era "un paso final lógico" en su "carrera como
escritor". He aquí el quid de la cuestión, los estrechos vínculos entre ocultismo y escritura, en
los que iba a profundizar los siguientes años. En 2002, Moore escribió un largo ensayo sobre la
relación entre magia y cultura llamado Ángeles fósiles, que desde entonces ha circulado
por revistas underground vinculadas al ocultismo. La editorial madrileña La Felguera saca ahora el
texto de las catacumbas al publicarlo por primera vez en formato libro, en español y con la
complicidad del autor.
"Si lo que hacemos no se puede considerar ni ciencia ni religión propiamente dichos, ¿acaso sería
provocador sugerir que consideremos la magia un arte? ¿O incluso El Arte con mayúsculas, si les
parece bien? No es que la noción carezca por completo de precedentes. Incluso puede
considerarse un regreso a nuestros orígenes chamánicos, en los que la magia se expresaba por
medio de máscaras, mímica y marcas en las paredes, de aquellos pictogramas que derivaron en el
lenguaje escrito, que es de donde viene a su vez la conciencia. No cuesta nada imaginar que la
música, la performance, la pintura, el canto, la danza, la poesía y la pantomima vienen todos del
repertorio de trucos mágicosque empleaba el chamán para transformar las mentes", escribe
Moore en el ensayo.

Viñeta de 'From Hell', una de las obras cumbres de Moore

El autor británico suele dar el siguiente ejemplo para demostrar la raíz compartida entre magia y
escritura: el término anglosajón "spell" significa hacer un hechizo, pero también escribir y
deletrear. Como si la magia y el arte hubieran sido una vez la misma cosa, separado luego sus
caminos durante cientos de años y ahora llegara Moore (y otro muchos antes de él) a juntarlos de
nuevo en una casa común.

La terminología de la magia, su simbolismo, sus conjuros y evocaciones, son casi idénticos a los de
la poesía. En el principio estaba la Palabra. La magia es casi por completo un constructo
lingüístico"La literatura está tan intrínsecamente relacionada con la sustancia misma de la magia
que en la práctica ambas se pueden considerar la misma cosa: conjuros y conjugaciones, ensalmos
bárdicos, grimorios y gramáticas, magia en el sentido de 'enfermedad del lenguaje', que es como la
describió sagazmente Aleister Crowley. Odín, Thoth y Hermes, dioses de la magia y dioses escribas.
La terminología de la magia, su simbolismo, sus conjuros y evocaciones, son casi idénticos a los de
la poesía. En el principio estaba la Palabra. La magia es casi por completo un constructo
lingüístico", razona Moore en el libro.

Pero Ángeles Fósiles no sólo es una máquina de producir analogías sobre los vínculos entre arte y
ocultismo, sino también un tratado histórico sobre los usos sociales de la magia.

El ocultista Alisteir Crowley

Como explica el escritor y editor Servando Rocha en el prólogo de Ángeles fósiles, Moore no solo
se unió a las filas del ocultismo por motivos literarios. Anunciada su mutación a los 40 años, el
autor se tiró de cabeza a la piscina mágica con todas las consecuencias: rindiendo culto a un dios.
"Su primer paso fue seguir a un determinado dios. No eligió un dios cualquiera, sino a Glycon,
una serpiente con cabeza semihumana de la que salen mechones largos y de la que se conserva
una imagen, tallada en piedra, encontrada cerca de la costa del Mar Negro....Glycon sería su aliado,
su guía. Al hacerlo, estaba creando su propio sistema de magia. Pensar en una idea cualquiera, si lo
hacemos de forma intensa, metódica e incansable, puede hacer que esta idea sea real. Como
experiencia subjetiva, es suficiente para afirmar que efectivamente existe: existe para quien crea
en ella. Las deidades carecen de forma física. Dios en una idea".

Moore culmina su ensayo con una enfervorecida defensa de la magia como fogonazo para iluminar
tiempos oscuros. He aquí sus vibrantes palabras para rematar la función. O el sentido político del
ocultismo en plena siglo XXI: " La humanidad, encerrada en la penitencia que es este mundo
material que llevamos siglos construyéndonos, tal vez no haya necesitado nunca tanto como hoy
esa llave que es la magia, ese pastel con una lima dentro, ese perdón que manda el gobernador en
el último minuto. Con sus religiones chifladas y sus fundamentalistas pasmosamente dementes,
con sus realezas de opereta y sus demagogos más despreocupadamente desvergonzados a la hora
de perseguir su viles ambiciones... jamás desde que alcanza el recuerdo, la sociedad actual, tanto
la de Oriente como la de Occidente, parece carecer de centro moral o espiritual, parece que no se
molesta siquiera en fingir ligeramente que lo tiene... El mundo parece estar prácticamente
implorando que lo numinoso venga a rescatarlo de esta cultura material enloquecida que
prácticamente ya lo ha devorado entero...".

https://losinrocks.com/alan-moore-entrevista-jerusalem-bb77a4020b32

“El medio de comunicación más fuerte es la prosa.” Entrevista a Alan Moore

Celebrado como autor de los cómics Watchmen y V for Vendetta, el gran Alan Moore se pasó diez
años escribiendo su novela Jerusalem, magnífico fresco de su ciudad, su familia y la historia que no
tiene todavía edición en español. Encuentro con un ser extraño.

Por Nelly Kaprièlian

Estrella de la contracultura inglesa, guionista adulado de grandes historietas como Watchmen, V


for Vendetta y From Hell, respetado porque, como no estaba de acuerdo con que fueran adaptadas
al cine, se negó a tocar las regalías y a que su nombre estuviera en los títulos: Alan Moore, de 63
años, es un tipo raro. Y eso se corresponde con su condición de anarquista y libertario, no solo en
sus obras y en sus palabras (durante mucho tiempo vivió con dos mujeres que terminaron por
largarse juntas con los hijos).

Marcado por una infancia pobre en The Boroughs, barrios obreros de Northampton, pequeña
ciudad a cincuenta minutos de Londres, de donde nunca se fue, Moore le dedicó a su lugar de
origen las dos novelas que lleva editadas. La primera, La voz del fuego (1996), pasó inadvertida; la
segunda, Jerusalem, se impuso como la obra más ambiciosa de 2017. Un clásico instantáneo.

“Me robaron Watchmen en 1985 por un contrato complicado y retorcido entre una sociedad
hiperpoderosa y un pibe, yo, que creció sin tener agua corriente en su casa. Por eso mi desencanto.
Hoy pienso que hubiera sido mejor haber escrito novelas y no Watchmen y V for Vendetta”.

Mezcla de autobiografía, novela fantástica y manual de historia, Jerusalem es también filosofía,


poesía, metafísica, esoterismo, misticismo… A través de la historia de una familia y de dos
hermanos, Michael (inspirado en su propio hermano) y Alma (“Claramente, soy yo en versión drag
queen”), Moore hizo de The Boroughs la metáfora del mundo entero. La locura merodea, los
fantasmas aparecen, los ángeles hablan, los seres surreales viven en los techos. Y el conjunto le
permite a Moore hacer cruces temporales vertiginosos, para poder revisar mejor la historia y
mostrar que todo concuerda perfectamente, que las causas y los efectos engendran otras causas y
tejen una multitud de historias. Compuesta por tres partes, esta obra maestra de más de mil
páginas multiplica los personajes reales (William Blake, Cromwell, Lady Di, Lucia Joyce, la hija de
James, internada en el asilo de Northampton), tiene una imaginación delirante y formas de
escritura diversas (del realismo al cuento gótico para chicos), de un capítulo escrito como
Finnegans Wake a otro al estilo Beckett). Bienvenidos al torbellino Alan Moore.

ENTREVISTA > ¿Cómo empezaste Jerusalem?


Es el punto de convergencia de varios libros que tenía en mente. Quería escribir sobre el barrio del
que vengo, sobre la historia de mi familia, y también sobre una idea que cada vez me preocupa
más: el eternalismo, que cada segundo es eterno, que nuestra vida es infinita. El problema
conmigo es que tiendo a creer que inventé todo, entonces creí que yo había inventado el
eternalismo. Pero me puse a estudiar los trabajos de Einstein y de Hawking, y descubrí que ellos
hablaban de eso. Si el universo tiene al menos cuatro dimensiones, quiere decir que es un bloque
sólido; y si una de esas dimensiones es la que percibimos como el paso del tiempo, significa que,
en su esencia, es una hiperdimensión sólida que mezcla tiempo y espacio, que nada se mueve, y
entonces nada cambia. En consecuencia, si todo en este universo es eterno, entonces nuestros
pensamientos, nuestras acciones, también son eternos. Y el barrio pobre en el que crecí también
es eterno. Cuando empecé, sabía que iba a ser un libro largo, ¡pero no tan largo! También quería
escribir un libro para chicos, pero cuando vi lo que produjo el fenómeno Harry Potter –escritores
para adultos escribiendo para cierto mercado–, se me fueron las ganas.

¿Pensás en las clases sociales cuando escribís?


Siempre. Fui muy consciente de las clases cuando crecí en The Boroughs, en una familia de clase
obrera de varias generaciones. Rápidamente comprendí que en la literatura la mayoría de los
escritores venían de clases más acomodadas, lo que les permitía tener acceso a la educación y no
trabajar. Hoy vienen de clase media. Y esa clase social escribe sobre la clase obrera sólo de dos
formas distintas: o los pobres están caricaturizados y despreciados por su sentimentalismo y sus
ideas de derecha, o los presentan con lástima. Esos escritores hasta llegan a ganar premios por sus
buenos sentimientos, sin que sus libros hayan cambiado nada en la vida de los pobres. Pero la
gente de la clase trabajadora no ve su vida así: son los protagonistas de su propia historia y sienten
todo el abanico de emociones humanas. La tragedia no es privativa de reyes y reinas.

Todo tu libro gira en torno a un secreto familiar, una historia de incesto, que descubriste tarde. ¿La
base de la novela es la necesidad de reparar esa injusticia?
Cuando mencionaban a mi prima Audrey en la familia, siempre me decían que se había vuelto un
poco rara y la habían internado. Esta locura atravesaba mi familia. Hace quince años –todos
nuestros padres estaban muertos–, mi prima Jacky me contó todo. El papá de Audrey había
abusado de ella y sus padres la habían encerrado en un asilo para que no dijera nada. De repente,
me di cuenta de que esta cascada de historias increíbles era un libro. Los padres de Audrey fueron
marginados por la familia, algo que siempre me intrigó porque todos sabían.

“Hoy pienso que el medio de comunicación más fuerte es la prosa. Sólo con el lenguaje podés
describir todo, lo que se ve y lo que hace sentir. Un escritor puede transportar tu consciencia a
cualquier lugar. Es como la realidad virtual.”

Sin embargo, nadie impidió que Audrey fuera internada…


Me imagino que una familia de clase obrera era impotente frente a las instituciones psiquiátricas.
Era difícil para ellos sacar a alguien de allí, incluso visitarlo. De hecho, si sos obrero, tenés más
posibilidades de ser diagnosticado como esquizofrénico o psicótico, mientras que si venís de clase
media te dicen que estás cansado y te dan Prozac. No diría que el silencio alrededor de la historia
de Audrey es lo que me hizo escribir Jerusalem, sino más bien la leyenda sobre mi bisabuelo
Ginger. Todas las familias tienen sus rincones sombríos, pero me parece que mi familia y mi barrio
tenían más de lo habitual. Cuando empecé a investigar sobre la historia de The Boroughs, me di
cuenta de que iba más allá de un barrio, e incluso de un país: era también la historia del mundo
occidental, de la industria, del libre mercado, de las cruzadas, de la guerra civil, de las purgas de la
Iglesia inglesa… Todo empezó en Northampton, y especialmente en esos barrios.

¿The Boroughs podría ser una metáfora de nuestra época?


Sí, cada vez más. Cuando en 1971 nos obligaron a mudarnos, nos dijeron que iban a demoler
nuestra casa. Pero quedó como terreno baldío durante cuarenta años. Hace poco el ayuntamiento
construyó un edificio, que ellos llaman “vivienda accesible”, lo que plantea la pregunta: ¿Accesible
para quién? ¿Quién compraría una vivienda al lado de las vías del tren? Intentan obtener ganancias
pero sin pensarlo, y eso es un síntoma de esta época.

De Watchmen a V for Vendetta, toda tu obra es política, contestataria. EnJerusalem, apuntás a la


historia del mercado, de las finanzas, que destruye muchas cosas en las ciudades y en nuestras
vidas. ¿Cómo luchar contra eso?
En Jerusalem, un ángel de piedra habla del derrumbe de esas instituciones, de la economía, de la
industria, de nuestras ideologías… Lo que yo quería mostrar es que tradicionalmente, en
Northampton, si uno nacía en una clase privilegiada no iba a The Boroughs, porque pensaba que
corría el riesgo de que lo atacaran o robaran. En esos barrios, se sabía qué quería decir la palabra
austeridad mucho antes de la crisis financiera de 2008. Hoy se está volviendo una condición
universal. En Jerusalem, quería usar esos lugares como un microcosmos que iba a generalizarse.

¿Pensás que el arte puede cambiar las mentalidades?


Sí, realmente. Por eso a los 40 años decidí asustar a mis amigos volviéndome mago. Después de
haber hecho esa declaración, probablemente borracho en mi cumpleaños, al día siguiente me di
cuenta de que tenía que hacerlo. El arte es magia, fue una fuerza mayor en la sociedad, y si hoy las
personas trataran el arte que hacen con respeto (y quizás con algo de temor), como si llamaran a
un demonio, tendría incluso más poder. Pero si tratás al arte como entretenimiento, como suele
suceder, puede ser una catástrofe. Un chico de 18 años que se lanza en la música y a quien la
industria le dice que es un genio, si se la cree, corre el riesgo de que un su cadáver aparezca lleno
de heroína en la portada de un diario. Porque la consecuencia del entretenimiento es la
celebridad, y como es un fenómeno muy reciente, que apareció en el siglo XX, nadie entiende
todavía sus peligros ni cómo protegerse de ellos.

“Un chico de 18 años que se lanza en la música y a quien la industria le dice que es un genio, si se
la cree, corre el riesgo de que un su cadáver aparezca lleno de heroína en la portada de un diario.
Porque la consecuencia del entretenimiento es la celebridad, y como es un fenómeno muy reciente,
que apareció en el siglo XX, nadie entiende todavía sus peligros ni cómo protegerse de ellos.”

Te volviste célebre con Watchmen a mediados de los 80. ¿Para vos protegerte es quedarte a vivir
en Northampton?
Cuando empecé a llamar la atención con mis libros, me dijeron: “Entonces, ¿te vas a mudar a
Londres?”. Me sorprendió. Como yo no tenía para nada la intención de ir detrás de lo mundano y
socializar, no veía el interés en irme de ahí. Cuando me volví más famoso, me dijeron: “¿te vas a
mudar a Estados Unidos?”. Eh, sí… ¿Para qué me voy a quedar en Northampton cuando tengo la
oportunidad de desarrollar una adicción a la cocaína al borde de una pileta o cuando puedo
escribir películas para Hollywood? Tristemente, esa es la manera de pensar de mis ex colegas de la
industria de la historieta. Desde que el cine se interesó en nosotros, dejaron la historieta de lado
para dedicarse a las películas. Yo decidí dedicarme a la magia, y fue una etapa vital. Claro,
preocupó a mis amigos, pero yo no tenía otra opción. La gente pensaba que era peligroso, pero
para mí era al revés: lo peligroso era no hacer magia. La magia es entender ese maravillloso
torbellino de significaciones, es vivir la experiencia de su humanidad. Y me ayudó con sus
reflexiones.

Pero en la práctica, ¿qué es hacer magia?


Cuando tuve mi primera experiencia mágica, pensé que era un poco un problema, porque yo soy
racional. Estaba listo para aceptar el hecho de que sólo era una alucinación. Pero durante esta
primera experiencia, convoqué a una fuerza que me pareció que era un demonio. Se puso a
hablarme, me dijo que se llamaba Asmodeo. La forma de este demonio no era un cuerpo sino
ideas, lenguaje. Esa entidad sabía matemáticas. Me pareció amable. Cuando verifiqué que estaba
ahí, descubrí que era el demonio de las matemáticas. Hay una frase de Shakespeare que dice que
Asmodeo va a llevarte sobre los techos y que vas a poder ver el interior de las casas. Me sirvió
mucho para Jerusalem. En fin, mi magia me hizo comprender mi imaginación, mientras que la
mayor parte de la gente se mantiene atrapada por fuera de la suya y pasa la vida sin darse cuenta
de nada.

Watchmen

Es cierto que tenés una imaginación genial. ¿Sabés de dónde viene?


Sí, perfectamente. Empezó como una compensación. Me acuerdo de que, cuando era chico, leí y
deseé unos muñecos de personajes de historietas de la vidriera de un negocio de juguetes, pero
mis papás no me los podían comprar. Entonces, cuando volvía a mi casa agarraba mis soldaditos de
plástico y hacía como que eran superhéroes: uno volaba en el tiempo y tenía poderes chamánicos;
a otro lo cubrí de plástico violeta y lo transformé en un villano, y así… Con un poco de imaginación,
creé todo un mundo. Era mi manera de evadirme de mi vida ordinaria. Si hubiera tenido acceso a
todo, como los chicos hoy, me habría vuelto el receptáculo pasivo de ideas de otros y no el
generador de las propias.

¿Por qué solo escribiste dos novelas?


Es inútil lamentarse en un universo en el que no tenemos libre albedrío. A veces me digo que
hubiera tenido que empezar a escribir libros y no historietas. Pero quizás digo eso por la mala
experiencia que tuve con la industria, que me quitó mis derechos sobre mis historietas que
tuvieron más éxito: Watchmen, V for Vendetta o Batman; es decir, las que escribí para DC Comics.
Tendrías que leer el libro de Jarett Kobek, I Hate the Internet: habla de cómo las compañías de
Internet han puesto a todo el mundo en la misma posición que los empleados de las empresas de
historietas. Marvel ganó siete mil millones de dólares a costa de Jack Kirby, un pequeño obrero
judío de Brooklyn con una imaginación muy loca, que fue a Europa a pelearse con los nazis, que
creó los Fantastic Four, The Avengers, The X-Men, Iron Man, Ant Man… No vio un peso. Kobek
señala que es el primer gran robo a un ser humano por parte de una industria. Habla
de Watchmen, que me la robaron en 1985 por un contrato complicado y retorcido entre una
sociedad hiperpoderosa y un pibe, yo, que creció sin tener agua corriente en su casa. Por eso mi
desencanto. Hoy pienso que hubiera sido mejor haber escrito novelas y no Watchmen y V for
Vendetta.

“Desde los años 90 sólo repetimos lo que ya fue hecho en el pasado. Como si nos aterrorizara la
idea de abrazar el futuro y el nuevo siglo, lo único que hacemos es reciclar las franquicias del siglo
XX, en el pop, en el cine, etcétera. Es lo que sucede cuando no hay contracultura. Y cuando hay un
vacío cultural, un tirano, o incluso un monstruo, puede aparecer.”

¿Empezaste a escribir novelas porque escribir historietas es frustrante?


No me sentí frustrado. Si no hubiera trabajado tanto tiempo con historietas, Jerusalem no hubiera
sido tan visual. Cuando trabajo, lo hago sobre lo que no fue hecho, sobre lo que le falta. Es lo que
hice con las historietas y la magia: abordar un medio de comunicación en su particularidad. Por eso
siempre me negué a ver las películas Watchmen y V for Vendetta. Pensé esos guiones para
historietas: los primeros planos de Watchmen solo se pueden hacer en historietas. Hoy pienso que
el medio de comunicación más fuerte es la prosa. Sólo con el lenguaje podés describir todo, lo que
se ve y lo que hace sentir. Un escritor puede transportar tu consciencia a cualquier lugar. Es como
la realidad virtual.

Jerusalem es un poco una performance en la que mostrás todo lo que podés hacer con la prosa…
Un crítico dijo que yo era el fanfarrón más amable. Eso es porque mi hermano Michael era más
lindo que yo, no tenía mis ojos maléficos. Mis capacidades variadas son consecuencia del hecho de
que quería decirle a mi mamá: “Mamá, mirame”.

V for Vendetta

¿Qué pensás del Brexit?


Primero, estaba en shock, pero ahora empiezo a verle el lado bueno, sobre todo después de los
resultados de las elecciones en Francia y las últimas elecciones en Inglaterra, cuando los jóvenes
salieron en masa a votar a Corbyn. Temíamos que la política de derecha tomara poder en el
mundo, pero hoy parece estar en retirada. Creo que si hubiera otro referéndum sobre el Brexit hoy,
el voto sería otro. Soy anarquista, así que no voto. Creo en la acción política directa. O en el arte.

¿Todavía es posible una contracultura?


Sí, y es necesaria. La contracultura es un órgano de la cultura por medio del cual ésta se renueva.
Los gobiernos piensan que la contracultura trae demasiados problemas y siempre quieren
deshacerse de ella, pero sin ella la cultura moriría. De hecho, se puede ver desde los años 90: sólo
repetimos lo que ya fue hecho en el pasado. Como si nos aterrorizara la idea de abrazar el futuro y
el nuevo siglo, lo único que hacemos es reciclar las franquicias del siglo XX, en el pop, en el cine,
etcétera. Es lo que sucede cuando no hay contracultura. Y cuando hay un vacío cultural, un tirano,
o incluso un monstruo, puede aparecer.

“Con un poco de imaginación, creé todo un mundo. Era mi manera de evadirme de mi vida
ordinaria. Si hubiera tenido acceso a todo, como los chicos hoy, me habría vuelto el receptáculo
pasivo de ideas de otros y no el generador de las propias.”
¿Cómo ves la política?
Creo que deberíamos tener un mundo sin líderes políticos, ya que pienso que no son necesarios,
que no nos ayudan. Al contrario… Apenas necesitamos una administración competente, no
personas que nos digan qué hacer, ya que una democracia no es eso. Una democracia quiere decir
que la gente dirige. Pero es necesario que la gente esté bien informada, no solo leyendo los títulos
de ciertos sitios web. El problema es que hoy todo es plataforma. Y los artistas solo son vistos
como generadores de contenidos de esas plataformas.

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ENSAYO: SOY REPLICANTE Y EXTRANJERO

He visto cosas que tu gente no creería - tu gente, porque yo no soy tu gente, yo no pertenezco a
los tuyos; las personas, que disfrazan su realidad con máscaras, con bailes de máscaras, que ellos
mismos son máscaras... la máscara y la máquina: yo le llamo tu gente...

Naves de guerra, más allá del hombro de Orión, envueltas en llamas - he visto lo más grande y lo
más pequeño; he visto cosas más allá de lo que alguien pudiera imaginarse; he viajado a otros
lugares, he visitado otros mundos, he observado otras vidas, y visto, y en mis ojos están ocultos
los secretos del Universo... si hay un Dios, seguramente en sus ojos están ocultos, con lágrimas,
los secretos de su creación...

Vi al mar emitiendo luz en la oscuridad en la entrada de Tannhäuser -vislumbré un mar, observé


su vida, a cientos, miles, millones de kilómetros lejos de tu planeta; contemplé el océano, vi su
luz muy cerca de la entrada de otro cielo, de algún paraíso olvidado y regresé...

Contemplé rayos de mar, rayos C, que brillaban en las tinieblas, en las sombras, cerca de la
Puerta de Tannhäuser - la esperanza brilló ante mis ojos, brilló por un instante, ¿puedes tú
decirme qué color tiene la esperanza? ¿puedes enseñarme el origen del Universo? ¿puedes tú
jugar a que eres Dios? Contemplé los rayos del mar en la Puerta de Tannhäuser y supe que la
vida es para siempre, y un fuego eterno arde en mi corazón, en mis entrañas; estuve parado
frente a la Puerta de Tannhäuser y esperé...

Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia -mis ojos
contemplaron la vida, se asombraron ante lo más pequeño, alabaron lo más grandioso,
contemplaron el Universo, lloraron porque estaban espantados al descubrir que la belleza
existía, lograron ver a los ángeles envueltos en llamas, observaron el viento mover mi cabello, y
vieron los besos que las Musas me dieron; ¿tengo que dejar pasar todos estos momentos?
¿tengo que dejar de ver ahora? ¿mis ojos ya no contemplarán el cosmos? He descubierto, al
mirar, que cada vida guarda un secreto, y que se pudieran escribir cientos de miles de millones
de libros, pero la única palabra verdadera que encierra todo aquello que se experimentó en vida,
es la que llevamos en la mente, en la memoria, y esta palabra que guarda todo lo que he visto,
se va a perder, será borrada para siempre, ¿y quieres que no llore? Justo cuando conozco el
secreto de Dios, cuando es mío, empiezo a borrarme en el tiempo, y ya va dejando de existir ese
secreto en mi interior. Cuando Dios es mío, deja de ser mío...

Es momento para morir - cada cosa tiene su tiempo, cada cosa tiene su lugar, cada vida tiene su
momento, todo dura un instante, todo es pasajero. Es la hora de mi muerte, y después, no
recordaré nada, y tal vez no sea recordado. Estoy espantado, porque ante tan terrible secreto, no
tengo palabras para explicar todo lo que siento... es tan corto el lenguaje para explicar algo...
nunca lograré decir toda mi palabra...

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