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Los

grandes del reino


debían acudir a la corte con las manos llenas;sus
regalos
periódicos no eran solamente la manifestación pública de su amistad ysumisión, sino
también una
garantía de paz
semejante a la obtenida entre los pueblos por medio del intercambio de presentes.
Ofrecidos al soberano, al que cada unoconsideraba el intercesor natural entre el
pueblo en su conjunto y las potencias del másallá, los
regalos garantizaban
a todos la
prosperidad
: prometían un suelo fecundo,cosechas abundantes, el fin de las pestes.*Una
buena parte de los bienes que la posesión de la tierra y la autoridad sobre
loshumildes proporcionaban a los señores era de este modo redistribuida entre los
mismosque habían entregado dichos bienes. A través de la munificencia de los
señores, lasociedad realizaba la justicia y suprimía, dentro de una pobreza
generalizada, laindigencia total.*Toda reunión alrededor de un soberano se
presenta como el momento más importantede un sistema regular de intercambios
gratuitos que se ramifica por todo el cuerpo socialy que hace de la realiza
la verdadera reguladora de la economía general.
E
n definitiva, de arriba debajo de la sociedad y hasta en su más
oscurasprofundidades, las creencias, el temor a lo invisible, el interés de
burlar lastrampas insidiosas tendidas en todas partes por las potencias
sobrenaturales,levantaban barreras, obligaban a realizar actos de
consagración y sacrificios cuyainfluencia en los movimientos de
la economía sería peligroso desconocer.

3.
Prácticas funerariasEn los ritos del paganismo, un gran número de estas ofrendas
se dedicaban alos
muertos
, a los que hay que considerar como una categoría importantede
consumidores en un sistema económico
que se proyecta ampliamente hacia losobrenatural. El difunto tenía derecho a
llevar a su tumba lo que le había pertenecido.Esto nos muestra la gravedad de las
pérdidas que sufrieron por este motivo, durantegeneraciones, la riqueza de los vivos.
3.a.
C
ambios
en las
prácticas funerarias
a partir de la influencia del
cristianismo
.El progreso de la evangelización hizo vaciarse las tumbas. Por otra parte las
prácticas paganas fueron reemplazadas por otras no menos exigentes. La ³parte
del muerto´, loque dejaban sus herederos para su vida futura, fue reclamada por la
iglesia. Latesaurización, que antes se realizaba en las tumbas, se desplazó hacia
los santuarios delcristianismo.La penetración del cristianismo desembocó así en la
instalación de un grupo numerosode especialistas que no participaban en el
trabajo de la tierra ni en las empresas militaresde saqueo, y que formaron uno de los
sectores más importantes del sistema económico. No producían nada. Vivían de lo que
recibían del trabajo de otros.
4. Intercambio
y
comercio
Desde la casa del rey a la de los monjes o a la de los campesinos más pobres, reinaba
la preocupación de bastarse a sí mismos y de sacar de la propia tierra lo esencial
de los

bienes de consumo. Existía una inclinación a la autarquía, un deseo de vivir de los suyoy de
pedir lo menos posible en el exterior.Pero por toda la sociedad entera corrían lo
canales, continuamente diversificados, deuna
circulación de riquezas
y deservicios suscitada por lo que he llamado lagenerosidad necesaria. Pero se
trata de
intercambios
, no de
comercio
.
5.
C
onclusión
En realidad, la expansión del comercio en la Europa medieval, no fue sino la
muy progresiva y siempre completa inserción de una economía del saqueo, del donativo y dela
largueza en el marco de la circulación monetaria. Este marco existía: era el
legado deRoma
.
LA FAS
C
INA
C
IÓN D
E
LOS MOD
E
LOS ANTIGUOS
La Europa de los siglo VII y VIII está fascinad por los recuerdos de la
civilizaciónantigua, cuyas formas materiales no han sido completamente
destruidas y cuyos restosse esfuerza en reutilizar.En este sentido, todos los
bárbaros aspiran a vivir a la romana. La parte de su lujo de laque más
orgullosamente estaban llevaban los oropeles de la romanidad.
1.
Las
ciudades
las ciudades se ruralizaron, pero no desaparecieron completamente. En cualquier
caso,la ciudad, siguió siendo el centro de la vida pública, porque en ella estaba el
palacio delsoberano o su representante, la residencia del obispo, lugares en los
que los viajeroshallaban asilo.
2
.
El
campo
Igual preocupación por no dejar perder una tradición de bienestar y
suntuosidadmonumental se manifiesta en el campo, en las vilae que subsistían, ocupadas por
los propietarios más afortunados y menos rústicos.
3. Obispos
Entre los propagadores de los modelos romanos, los obispos desempeñaron un
papelconsiderable, y con ellos los monjes.
4.
Costos de imitar a Romatrasplantar lo modos de existencia romanos al norte salvaje
no equivalía sólo a reanimar los restos que podían subsistir de la antigua colonización y a
modificar el paisajeaclimatando el cultivo de la viña; era preciso además mantener
contactos con las fuentesde aprovisionamiento de productos exóticos. Ahora bien
estos contactos estabanamenazados por la degradación continua de
comunicación implantado por Roma.
4.a.
Comercio²comercio marginal.

La circulación de productos lejanos no consistía sólo en el intercambio de


regalos;intervenían también, sin duda, especialistas del comercio.Pero eran
sociedades para las cuales el comercio es una actividad marginal, situada enlos
linderos de una economía del donativo, y por consiguiente sospechosa,
encomiendanvoluntariamente la práctica del comercio a los extraños.
5.
La
moneda
.Por todas partes y hasta en los lugares más marginales circula almoneda, pero no
entodas partes se acuña. La acuñación se introduce en los países bárbaros como
unelemento tomado en préstamo de una cultura superior y fascinante. La moneda
debe ser tenida por un vestigio de las estructuras romanas. Fabricar monedas no
esnecesariamente un signo de promoción económica. Es prueba de un
renacimiento o deuna aculturación. En el caso de las civilizaciones bárbaras
seguía existiendo de todasformas una economía de intercambio. La razón
profunda de su desaparición fue que lossoberanos se desinteresaron de su
acuñación: ésta no añadía nada a su prestigio. Delsistema romano sólo
conservaron los elementos de majestad y acuñaron la moneda deoro porque su
desea era ante todo imitar al emperador.Emitir moneda es un asunto de Estado.La
retirada progresiva de estas monedas, la aparición de otras emitidas en nombre de
losreyes bárbaros se integran, en el proceso general de aculturación que hizo que
la barbarie se insertase insensiblemente en los marcos política de la romanidad.
Paraatreverse a sustituirla por la suya propia fue preciso que se persuadieran de
que ya noeran delegados del poder imperial, sino verdaderos dueños y
responsables del orden público.Funciones de la moneda: 1- afirmación del prestigio
monárquico. 2-símbolo de orden.3- canalizar los intercambios que se desarrollan
alrededor de la persona real.Poco a poco las monedas de oro desaparecieron, un
nuevo sistema monetario se instalóen tres decenios, los talleres emitieron
monedas de plata. Este sistema triunfócompletamente. A fines del siglo VIII, la
acuñación del oro no era más que unrecuerdo.La moneda es una herencia de las
estructuras económica mucho más evolucionada quese habían creado alrededor del
Mediterráneo antiguo. El occidente bárbaro y rural habíaolvidado durante largo
tiempo esta herencia, y por este hecho almoneda había perdidouna de sus dos
funciones principales, ya no eran consideradas como reservas de riqueza,y como
símbolo de medida de valor de las cosas. Se puede situar en el curso del sigloVII
el término de esta degradación progresiva que tendía a limitar el papel
delinstrumento monetario. A partir de esta fecha, el sentido de laevolución se invierte,
al parecer. Desde que en un pueblo las estructuras políticas han alcanzado
suficientemadurez para que la acuñación se regularice, ésta tiende naturalmente a
intensificarse por el efecto conjugado de dos factores: 1-las ventajas para su
intercambio y el deseo delos señores de obtener mayores beneficios. Fue el
crecimiento de las estructurasestatales el que, con el progreso general de la
civilización medieval, afianzó poco a pocola costumbre de emplear la moned

Comentario del libro 'Guerreros y


campesinos' de George Duby (y II)
Resumen
El libro es un ensayo sobre la evolución económica de la sociedad medieval desde la caída
del imperio romano de occidente hasta la entrada a la plena edad media centrada sobre todo
en la zona de la Galia y áreas adyacentes. Se ‘olvida’ casi por completo de la península
Ibérica. El ensayo lo divide en tres periodos cronológicos claramente diferenciados. Duby
utiliza todo el material que tiene a su alcance para hacer el estudio: fuentes escritas (reglas
monásticas, leyes, polípticos, tratados agrícolas, documentos regios…), evidencias
arqueológicas y paleoambientales. Sin embargo los textos conservados son escasos, los
vestigios materiales son de datación insegura y existe una gran diversidad geográfica.
Esta edición traducida al castellano está prologada por Esther Pascua Echegaray. En el
prólogo se nos presenta al autor, qué influencias ha tenido como historiador, su campo de
estudio preferente y cómo se llegó a gestar esta obra. Además realiza un somero esquema
de la temática tratada en cada una de las partes del libro.
- Las bases:
Fuerzas productivas.
Antes de hacer cualquier tipo de estudio es necesario reconstruir el medio natural pues en él
se desarrolla la lucha cotidiana del hombre para sobrevivir. Las condiciones climáticas de la
época favorecieron la abundancia del bosque sobre todo en la zona septentrional de Europa a
pesar de las variaciones del clima. Las tierras boscosas estaban prácticamente despobladas.
De los útiles de trabajo se desconoce casi todo. El arado figuraba entre los útiles de madera y
poco a poco se introdujo el uso del hierro en la agricultura. Es decir, hay pocos hombres y no
están bien equipados. La explotación de los recursos dependía de los dos tipos de paisajes
dominantes de la época: un tipo romano en degradación donde se explotaba el ager y otro
germánico en vías de perfecciona-miento donde se explotaba el saltus y predominaba una
producción más pastoril que agrícola. El cultivo mayoritario era el cerealístico y se practicaba
una rotación bienal sembrándose leguminosas en la zona de barbecho. A pesar de ello se
tiene un cultivo cerealista extensivo muy poco productivo por agotamiento edafológico. En
consecuencia había hambre, elevadas tasas de mortalidad sobre todo infantil y un crecimiento
demográfico casi nulo.
Estructuras sociales.
Se distinguen tres clases diferenciadas: esclavos, campesinos libres y los señores. Los
esclavos eran meros instrumentos de trabajo. La mayoría de los campesinos libres eran
colonos que cultivaban tierras ajenas. Los señores eran los “grandes” con poder para mandar,
dirigir ejércitos y administrar justicia. Eran los dueños de la tierra y utilizaban a los esclavos y
colonos en su explotación. Se dividen en aristócratas y eclesiásticos. Es en esta época
cuando se produce una sumisión de la población rural, poniéndose en marcha una relación de
dependencia que sometía todos los “humildes” a los “grandes.”
Actitudes mentales.
La guerra o saqueo es la fuente de la esclavitud y una forma de movilizar la riqueza. Sin
embargo mucha de esa riqueza no se ponía de nuevo en circulación ya que se dedicaba como
ofrenda a los muertos (oblación) en las zonas paganas. Con la evangelización la tesaurización
de desplazó hacia los santuarios cristianos. Se extendió así la práctica del donativo con lo que
el sector eclesiástico comenzó a enriquecerse. En la época existía una fascinación de la forma
de vida típica romana. Para poner en circulación los productos (mayoritariamente por los ríos)
surgieron los auténticos mercaderes. Se acuña (no en todas las zonas) y se pone en
circulación un número limitado de monedas no fracciona-das. Progresivamente la moneda de
plata sustituye a la áurea. Es el monarca quien afirma el monopolio de las acuñaciones como
un atributo capital de la soberanía.

- Los beneficios de la guerra:


Etapa carolingia.
Se observa un incremento demográfico significativo lo cual se tradujo en movimiento
migratorio de la población. No existe, sin embargo, mejoras técnicas en la explotación del
territorio por lo que se necesitaba más mano de obra. Los esclavos, temporeros asalariados y
mayoritariamente los mansos proporcionaban dicha mano de obra a través de prestaciones
personales, censos en productos o su equivalente en monedas. El poder señorial sigue
aumentando y con ello la necesidad de obtener mayor rendimiento de la tierra. El gran dominio
contribuyó a la concentración económica y al auge del comercio. Y correspondió al soberano
vigilar este sector de la economía controlando la acuñación de moneda y regularizando sus
medidas. Asimismo se vigiló el comercio de larga distancia de los mercaderes (mercatores).
En esencia se comercia con artículos de gran lujo y se restringió el comercio de esclavos. La
moral de la época influyó de forma notoria en la evolución de la economía (ayuda al prójimo
necesitado, condena de la usura…).
Últimas agresiones.
El occidente cristiano (zona atlántica, el Mediterráneo) sufrió una serie de incursiones desde
Escandinavia y las llanuras de Panonia dada la debilidad de los estados europeos. Los
ataques no fueron muy destructivos siendo los monasterios aislados y los campos los lugares
más afectados. El resultado fue una puesta en circulación de los tesoros monásticos. Las
ciudades y la moneda experimentaron un desarrollo importante durante esta época aunque los
centros de desarrollo varían según la zona geográfica. Así, por ejemplo, Dinamarca
experimentó la urbanización, la infiltración de las creencias religiosas, una expansión agrícola
y un uso del instrumento monetario. En Germania se crearon mercados y se instalaron talleres
monetarios.

- Las conquistas campesinas:


Época feudal.
Se dan los primeros signos de expansión: animación de los caminos, reconstrucción de
iglesias e instauración del orden feudal. El feudalismo se caracteriza por la descomposición
de la autoridad monárquica, por el desarrollo de la ideología de la paz de Dios y por la
institución señorial. Se instaura los tres órdenes clásicos: oratores, bellatores, laboratores. Los
dos primeros se benefician del trabajo del tercero aunque estos órdenes no eran homogéneos.
Se asiste a una reorganización de la fiscalidad cuyo peso soportan exclusivamente los
“trabajadores”.
Campesinos.
Se experimenta un crecimiento demográfico debido a la pérdida de fuerza de los ataques
exteriores y la implantación de instituciones de paz. A su vez se incrementó la producción
agrícola con lo que se pudo alimentar a más hombres y hubo una evolución de la condición
servil. Se estimuló la producción de pan y el uso de los molinos, se sembraba en dos
estaciones, se utilizaron instrumentos aratorios más eficaces (uso del hierro) junto a más
animales de tiro (bueyes y caballos) y se aumentó el territorio cultivable mediante la roturación
(nacieron nuevas aldeas).
Señores.
Permitieron que el dominio de los campesinos sobre la tierra se reforzase para seguir
esquilmándolos por otros medios. Los campesinos van ganando privilegios aunque se-guían
sometido fiscalmente a los señores. Los señores obtienen sus beneficios de la explotación de
los hornos, de los molinos, de los diezmos y de la explotación directa de sus tierras (son las
más productivas). El papel de las sernas se redujo al mismo tiempo que el de los asalariados
se ampliaba. En cuanto a los monasterios el manejo del dinero tomó poco a poco mayor
amplitud en la administración de las fortunas monásticas. Si los señores gastaban, algunos
monasterios como el de Cluny seguían su ejemplo. Las cortes señoriales y los grandes
monasterios se convierten en el epicentro de la economía de consumo. En esta época las
ciudades experimentan un auge significativo cumpliendo, en principio, una doble función
religiosa y militar. La artesanía y el comercio fueron el motor del crecimiento urbano. Los
mercaderes comienzan a atesorar capital y pronto destacaron como “patriciado” urbano.

- El despegue:
El empuje de la expansión comercial se hace mucho más vivo a finales del siglo XII. En esa
época se alcanzan nuevos perfeccionamientos técnicos (tonos de hilar, molinos aplicados al
batanado…). A partir de ahora dominará la economía urbana y la rural se situará en una
posición subordinada.

Comentario crítico
Desde un principio el autor hace hincapié en que su obra no es un manual tradicional de
economía medieval sino un ensayo. Duby considera que la economía en los primeros siglos
del Medievo no era cerrada. Existía una circulación de bienes y se practicaba el trueque
aunque no fuera un comercio propiamente dicho. A partir de la etapa carolingia empieza a
haber distintos tipos de textos que permiten sacar conclusiones sobre la vida económica y
social de la época. Sin embargo las últimas invasiones posteriores al renacimiento carolingio
ofrecen pocos testimonios. En esta fase se apoya sobre todo en testimonios arqueológicos. En
pleno siglo XI se instaura el sistema feudal en gran parte de Europa con un crecimiento
económico como consecuencia de la presión del señorío sobre la fuerza productiva y del
aumento de producción del campesinado. Se pudo alimentar sin mejorar la alimentación a
más hombres con lo que Europa experimentó un crecimiento demográfico. Hay que desterrar
el mito de que solo los más poderosos se beneficiaban de la coyuntura económica de la
época. El aumento demográfico permitió al señor cobrar mayores censo pero a su vez,
permitió a los campesinos disponer de más mano de obra, más tierras y aumentar la
productividad con lo que podían vender el excedente de las cosechas. La evolución (o
podríamos llamar revolución) que experimentó el sistema agrícola se pone de manifiesto en el
paisaje agrario (concentración de hábitat, cambio en la fisonomía física…). De gran
importancia es, durante toda la edad media, el derecho de ban de los señores. Con él los
poderosos ejercen su poder sobre los menos favorecidos.

Valoración personal
Siempre me ha interesado más los aspectos sociales que los políticos a la hora de
comprender la forma de vida del pasado. Considero que es un acierto poder entender la baja
edad media desde una perspectiva global, incluyendo las actitudes mentales y la historia
social. Duby va mucho más allá de la clásica narración de los hechos, superando el
positivismo del siglo XIX. El libro ha sido un gran ejemplo de la historiografía francesa de los
Annales: renovación documental, historia económica y social, historia de la larga duración,
historia interpretativa y comparativa. La estructura de la obra sigue una secuencia lógica
desde los orígenes de la Edad Media hasta la Plena Edad Media. Los razonamientos del autor
se sustentan sobre muchos datos como son documentos y hallazgos materiales aunque a
menudo no son suficientes. Nunca se cansa de señalar este hecho. Existe lógica en las
argumentaciones y las conclusiones. El vocabulario utilizado es complejo en ocasiones y eso
complica la lectura. No es una lectura fácil (tampoco lo es la temática). A veces salta de un
tema a otro de forma poco coherente y cuesta seguir el hilo. No cabe duda de su capacidad
como historiador. Huye del positivismo histórico y elabora un discurso coherente a partir de los
hechos aunque nunca generaliza y pone en cuarentena algunas de sus afirmaciones.

PRIMER PARTE: ¨ La Época feudal ¨ Pág. 199 / 227¨


El Orden Feudal: ( Pág. 204 / 208)
El feudalismo se caracteriza, en primer lugar, por la descomposición de la autoridad
monárquica, y hemos visto que la impotencia de los reyes carolignos para contener las
agresiones exteriores había acelerado, en el siglo IX la dispersión de su poder. La defensa del
país paso de manos de la realeza a una fragmentación regional, en manos de los príncipe,
luego los principados se fueron descomponiendo de la misma manera que los reinos. Jefes de
menor importancia van adquiriendo independencia de los príncipes y poderes reales.
Esta fragmentación del derecho de mandar y castigar, de asegurar la paz y la justicia; en
marcos territoriales cada ves más reducidos; fue una adaptación política a las estructuras de
la vida material. Coincide con el abandono poco a poco de las guerras de saqueo. Coincide
con la instauración de una practica nueva de la guerra y con el establecimiento de una nueva
concepción de la paz. El desarrollo de la ideología de la ¨ paz de Dios ¨ acompaño las ultimas
fases de la feudalizacion. Sus principios eran: ¨dios había delegado en los reyes la misión de
mantener la paz y la justicia; los reyes ya no son capaces de hacerlo, y por tanto Dios
reasume su poder de orden y lo concede a sus servidores, a los obispos apoyados por sus
príncipes locales. La guerra se sanciona con recursos morales y espirituales, bajo pena de
venganza divina.
En la alta edad media, la guerra, era considerada una actividad normal, ningún beneficio
parecía más justo que el que se podía obtener de la guerra. En adelante, según los preceptos
de los concilios de paz, no fue licito combatir, sino dentro de limites muy precisos. Toda
violencia militar fue prohibida en ciertas áreas próximas a los santuarios y contra ciertas
categorías sociales consideradas vulnerables: el grupo de los eclesiásticos y el de los pobres.
La fragmentación de poderes que contenía el territorio europeo, pudo haber sido caldo de
cultivo para el pillaje y la guerra constante, restaurando la estructura económica anterior
basada en el saqueo y el pillaje. Pero las prescripciones de la ¨ paz de dios ¨ contribuyeron a
desviar los poderes de agresión que contenía la sociedad feudal hacia el exterior del mundo
cristiano. Contra los enemigos de dios, contra los infieles era permitido y considerado
saludable guerrear. El espíritu de la cruzada, que procede directamente de la nueva ideología
de paz, dirigió a los guerreros hacia frentes de agresión exteriores, hacia las franjas
florecientes en las que los combates contribuían poderosamente a poner en circulación las
riquezas.
Apoderarse por la violencia militar de los bienes de las iglesias y de los poderes apareció cada
ves mas claramente como un peligro para la salvación del alma. Condenando los beneficios
de la violencia, la moral de la paz de dios legitimo en compensación la explotación señorial al
presentarla como el precio de la seguridad ofrecida, en las nuevas estructuras, a las masas
trabajadoras.
Esta moral desembocaba en una representación sociológica que vino a ajustarse
estrechamente a la realidad de las relaciones economicas y que, simultáneamente dio a estas
mayor firmeza.
Alrededor del año 1000, las prohibiciones aprobadas por los concilios de paz llevaron a la
madures la teoría de los tres ordenes. Dios desde la creación había dado a los hombres
tareas especificas: a unos la misión de rezar por la salvación, otros están llamados a combatir
para proteger al conjunto de la población, y al tercer grupo, el más numeroso, le corresponde
mantener con su trabajo a las gentes de la iglesia y a las gentes de la guerra. Este esquema
ofrecía una imagen simple, conforme al plan divino y servia para justificar las desigualdades
sociales y todas las formas de explotación económica. En este marco mental, rígido y claro, se
incluyeron sin dificultad todas las relaciones de subordinación de los campesinos y
trabajadores hacia los señores de la tierra, que son las que rigen los mecanismos de un
sistema económico que se puede llamar, simplificando, feudal.
Los tres Ordenes (Pág. 208 / 212)
La iglesia se situaba en el mas alto escalos de los tres ordenes, por esta razón no solo debía
estar exenta de la fiscalidad y el pillaje, sino que parecía necesario que una parte considerable
de la producción llegara a sus manos para ser ofrecida, por intermedio, a Dios y ganar así los
favores de la divinidad. La idea de sacrificio y consagración se instalan en la conciencia
colectiva, coincidiendo con limosnas abundantes. Nunca en la historia de la cristiandad las
limosnas fueron tan abundantes como el los cinco o seis decenios que rodean al año 1000.
Los fieles daban limosnas con cualquier motivo, y entre estas estaba la tierra. Este enorme
trasvase de bienes raíces puede ser considerado el movimiento más importante entre los que
animaron la economia europea del momento. Este movimiento de riquezas produjo el
crecimiento sin cesar, durante los siglos XI y XII, de monjes y clérigos.
Estos hombres no estaban totalmente alejados de la producción. El clero rural permaneció en
su mayor parte al nivel del campesinado. Sin embargo, un numero considerable de los
hombres de Iglesia, los mas ricos, los que recibían las mayores ofrendas, eran puros
consumidores. Vivian con comodidades señoriales próximas a loas de los laicos mas
poderoso, especialmente los que Vivian alrededor de las iglesias catedralicias.
Con la riqueza recibida, se daba a los pobres limosnas y hospitalidad, de esta manera
contribuyo a reducir la extensión de la miseria en una sociedad siempre desprovista. Sin
embargo la redistribución era de importancia secundaria si la comparamos con la exigencia
fundamental, la de celebrar el oficio divino con el lujo mas resplandeciente. El mejor uso que
los dirigentes creían poder hacer de sus riquezas era embellecer el lugar de plegaria,
reconstruirlo, adornarlo. La consigna era: gastar para mayor gloria de dios.
La misma actitud tenían los miembros del segundo orden de la sociedad. También gastaban,
pero para su propia gloria y en los placeres de la vid. Esta categoría social, que proporcionaba
a la iglesia los equipos dirigente, que tenia la fuerza y que la utilizaba duramente a pesar de
las prohibiciones levantadas por la moral de dios, debe ser considerada la clase dominante de
este tiempo. La teoría de los tres ordenes y las instituciones de paz fueron elaboradas y
forjadas en función del poder del grupo militar, y su situación y su comportamiento rigen en los
siglos XI y XII toda la economía feudal.
Este grupo posee la tierra, excepto la parte que por el temor que la muerte le obliga a ceder a
dios. Vive en la ociosidad y cree indignas las tareas productivas. Dado que la disolución de la
autoridad, monárquica a colocado a estos en una situación de independencia, la clase
guerrera no acepta ningún tipo de limitación. Por consiguiente no acepta a despojarse de sus
bienes sino a trabes de donaciones gratuitas y de generosidades mutua. Su vocación es la
guerra, y el primer uso que hace de sus riquezas, es procurarse los medios más eficaces para
combatir. En la economia domestica de los hombres de este grupo se destina una gran parte
de sus ingresos a perfeccionar su potencia militar. Los gastos en guerra no son todo en este
grupo social; también esta el gasto en el lujo, el derroche es una de las virtudes primordiales.
Las fiestas y reuniones en las que los bienes de la tierra son colectiva y alegremente
distribuidos en competencias de ostentación, son junto a la guerra, el punto fuerte de la
existencia aristocrática. El medio económico que representa, en la sociedad de la época, el
grupo de los caballeros es, por vocación profesional, el de la rapiña. Por sus hábitos, es el del
consumo.
El tercer orden, el de los trabajadores, la capa formada por la gran masa del pueblo, debe
proporcionarle a los que rezan y a los que combaten los medios para mantener su ocio y
alimento para sus gastos. Otros ganan para el su salvación, otros están encargados de
defenderlo contra las agresiones. Como precio de estos favores, las capacidades de
producción del campesinado están totalmente presas en el marco del Señorío.
El Señorío: ( Pág. 213 / 223 )
En el plano económico, el feudalismo no es solo la jerarquía de las condiciones sociales que
aspira a representar el esquema de los tres ordenes; es también y ante todo, sin duda; la
institución señorial.
La sociedad feudal se ordeno en dos clases, una de ellas, la de los señores, engloba la
categoría de los eclesiásticos y la de los caballeros. Y la conciencia que esta clase adquiere
de si misma hace que se considere escandaloso, si no pecado, el hecho de que un trabajador
pueda elevarse por encima de su condición hasta el punto de compartir los privilegios de
sacerdotes y guerreros, de vivir el ocio gracias al trabajo de otro. En los años que las
estructuras feudales acabaron de implantarse, es decir en los años que siguen al milenio, es
donde la iglesia y la caballería consolidan su situación señorial y a ampliar el foso, que en
nivel de relaciones económicas los separaba del pueblo. El movimiento de consolidación se
desarrollo en dos planos diferentes.
1) Fue reforzada la coherencia de las fortunas aristocráticas: las pertenecientes a los laicos
estaban amenazadas de disolución por la acción de dos movimientos: a) el de las donaciones
piadosas; y el de b) las divisiones sucesorias. Su efecto combinado adquiría todo su vigor en
el momento en el que el patrimonio pasaba de una generación a otra. Una parte pasaba a
manos de la iglesia porque el difunto la entregaba para ir al cielo; y el resto según las
costumbres heredadas de los germánicos, se dividía en partes iguales entre los hijos e hija.
Este doble movimiento hiba a pulverizar las bases territoriales de la aristocracia.
a)La aristocracia laica utilizo todos sus lazos de parentesco y ante todo su fortuna para
obtener de la fortuna eclesiástica concesiones compensadoras. Ya que las limosnas de los
alrededores del año 1000 superaban las necesidades de la iglesia, no tuvieron problema en
ganarse la benevolencia de los notables del siglo, concediéndoles a sus parientes y amigos el
disfrute de algunas de sus tierras. Luego fue difícil quitarle a los herederos del primer
beneficiario una concesión que había estado unida durante largos años al patrimonio familiar.
La practica de concesiones de este tipo tendió a disminuir hacia fines del siglo XI y dejo paso
al esfuerzo constante, pero con frecuencia inútil, de los administradores de los bienes
eclesiásticos para recuperar los derechos que les habían arrebatado por este sistema. Pese a
este cambio la practica duro lo suficiente como para reducir en parte el desequilibrio, que el
mecanismo de donaciones piadosas tendía a introducir.
b) La consolidación de las fortunas de la aristocracia se vio igualmente favorecida por una
lenta modificación de las estructuras de parentesco. La preocupación por contrarrestar los
efectos de las divisiones sucesorias llevo a limitar la proliferación de la descendencia: la
familia solo autorizaba a uno de los hijos, al mayor a contraer matrimonio legitimo; los demás
siempre que fuese posible, serian destinados a las dignidades del alto clero, es decir se
apoyaban en los bienes de la iglesia. Para no disminuir la importancia de la familia, dotaba a la
hija de bienes mueble, lo que le quitaba el derecho sobre los raíces.
La mayor parte del siglo XII aparece como un periodo de relativa estabilización de los
patrimonios de la iglesia y de la caballería. Esta, hasta en sus capas superiores se mantenía
en una clara posición superior a la del campesinado.
2) La superioridad de la caballería fue reforzada, en un segundo plano, por la creación de un
sistema fiscal cuyo peso soportaron en exclusiva, los pobres. Esta fiscalidad no era nueva;
pero fue organizada de manera diferente. Procedía directamente del poder del Ban que tenían
los antiguos reyes, en el que se observan dos modificaciones fundamentales.
a) Mientras que en la época anterior todos los hombres libres estaban sometidos a la
autoridad real, con la separación de la sociedad en tres ordenes nace un nuevo concepto de
libertad. El cual es el privilegio de escapar a las obligaciones deshonrosas y fiscales, en el
cual se inscribe la iglesia y los caballeros que ya no sentirán la presión económica ejercida por
el poder. A cambio sometió a este mismo poder a el resto de la sociedad. Confundiendo en
una misma explotación a quienes descendían de hombres libres y a los descendientes de
esclavos. Reunió a unos y a tros en una clase homogénea.
b) El ejercicio del poder y el disfrute de los beneficios que este autorizaba quedaron limitados
en adelante a un espacio reducido, cuyos limites exteriores se hallaban reducidos raramente a
más de medio día a caballo desde el punto central. La persona que mandaba la guarnición
central de cada castillo aspiraba a asumir, sobre el conjunto del territorio, las funciones de paz
y justicia, es decir, las misiones propias de la realeza. Su acción de justicia y de policía era
fuerte y penetrante, por cuanto era rentable. Obligaba a los campesinos a trabajar en las
reparaciones de las fortificaciones, hacia pagar a los extraños, mercaderes o peregrinos que
cruzaban la castellania; y a cuantos frecuentaban los mercados. Como antiguamente los reyes
el era el garante de pesos y monedas y en ocasiones acuñaba moneda.
Por todos los medios explotaba la autoridad que poseía, y en definitiva el poder se traducía en
una red de puniciones realizada de diferentes maneras sobre los excedentes de la producción
o los beneficios del comercio
El jefe de la fortaleza era el primero en beneficiarse del ahorro de los trabajadores, porque
tenia la fuerza militar.
El poder de Ban fue un factor determinante en los mecanismos económicos, de dos
maneras:
a) Para recurrir a este poder fue necesario recurrir a numerosos auxiliares ( sargentos,
prebostes, forestales. Estos ministeriales fueron reclutados de entre los siervos mas
estrechamente unidos al señor, porque se trataba de tenerlos solidamente controlado. Pero
como participaban directamente de los beneficios, puesto que percibían una parte de las tasas
y de las multas, eran los agentes más virulentos de la explotación del derecho de Ban. Hacían
esta explotación tan pesada como era posible y constituyan su propia fortuna sobre las rentas
que les procuraba.
b) En segundo lugar, y primero en importancia, esta explotación, llevada hasta sus ultimas
consecuencias, fue muy rentable. Los agentes de la fiscalidad estaban en todas pasrtes y
tenían de su parte la fuerza. ¿ a Quien habrían podido quejarse quienes sufrían sus
arbitrariedades? He aquí el buen funcionamiento de la maquina fiscal. Consigue quitar al
campesino la mayor parte de lo que producía y no consumía y por consiguiente freno en gran
medida el movimiento de ascenso económico entre los humildes. Redujo la diferencia entre
los campesinos libres y los dependientes. Nivelo la condición campesina. La rebajo, y de este
modo ahondo el foso que separa a esta clase de la de los señores.
La clase de los señores estaba lejos de ser una clase homogénea. Existieron tres formas
distintas de explotación señorial. Que se superponían y mezclaban unas con otras.
1) Explotación domestica: entendiendo por esta designación el tipo de enajenación que ponía
el cuerpo de una persona a disposición de otra. Era el residuo tenaz de la esclavitud. Los
lazos de esclavitud no se habían roto, tomaron la forma de lo que llamamos comúnmente
servidumbre. Ante todo el señor obtenía beneficios de su trabajo, en su casa y en sus campos
y el servicio que esperaba de ellos era ilimitado. Estos campesinos ponían a disposición de la
economia domestica una mano de obra permanente, cuyo coste era el de la alimentación.
Pero este tipo de dependencia podía convertirse en una fuente de recaudación. Algunos
campesinos establecidos lejos de su control, mantenían esta dependencia, y este lazo no eran
solo servicios en trabajo, sino en tres clases de prestaciones: el pago de un censo anual en
dinero, la obligación de pagar derecho a casarse con alguien que no perteneciera a la familia
del señor y la parte que este recibía de la herencia de su hombre.
En este tipo de señorío, se baso hasta fines del siglo XII la explotación de todo capital
territorial de alguna importancia. Redujo considerablemente el recurso de los asalariados. Por
las reservas de trabajo que podía movilizar era una de las bases fundamentales del poder
económico.
2) El segundo era el señorío territorial. Este no se basaba en la posesión de seres humanos
sino en la posesión de la tierra. Los ricos muy raramente cultivaban, con solo el trabajo de
quienes dependían de ellos, toda la extensión de tierra que poseían. Concedían una buena
parte a tenentes. Conceder la tierra equivalía a adquirir un poder: el de participar en los
recursos de las familias tenientes. Esta participación no era ilimitada sino que estaba
estrictamente fijada; era el cobro de una parte de la producción del manso, en productos
agrícolas o en dinero.
3) El tercer tipo de explotación señorial deriva del ejercicio del derecho de Ban. Era en la
practica una especie de saqueo, legitimado, organizado moderado solo por la nueva moral de
la paz y por la resistencia de la solidaridad campesina. Añadamos que esta forma de
explotación se acumulaba a las dos primeras y con frecuencia competía con ella. Estaba
mucho más concentrada que las anteriores, solo un pequeño grupo de señores se
beneficiaban de sus ventajas, que eran las más considerables.
La desigual repartición del poder de Ban creo la principal distinción en el interior de la clase
señorial. Por un lado están los grandes o ricos hombres, que dominan desde muy alto a través
de los intermediarios que son los interpretes de las exigencias señoriales, las riendas del
poder económico están en manos de estos auxiliares. Los grandes son rentistas, y ceden una
parte de su poder a quienes lo ejercen en su nombre.
Por otro lado están los demás señores, los simples caballeros, los monjes al frente de un
priorato rural, y los mandatarios de los grandes. Más o menos ricos, tienen en común la
característica de asumir directamente la gestión diaria de un dominio concentrado cuyas
dimensiones no sobrepasan su capacidad de control. Para poder adecuar su comportamiento
al de los ricos hombres cuyas cortes frecuentan se esfuerzan por acrecentar al máximo los
beneficios del señorío.
Los Resortes del Crecimiento, ( Pág. 224 / 227)
El impulso del crecimiento interno que tuvo como escenario la economia europea debe
situarse en ultima instancia en la presión ejercida por el poder señorial sobre las fuerzas
productivas. Esta presión, de intensidad creciente, fue el resultado del deseo de las gentes de
la iglesia y los guerreros de realizar más plenamente un ideal de consumo para el servicio de
dios o gloria personal.
Durante los siglos XI y XII las campañas de la cristiandad latina hacía los países
mediterráneos, creo una fascinación de los aristócratas en los recuerdos de las ciudades del
sur, que les hacia ver su rusticidad. En la mentalidad de estos empieza el deseo de
desprenderse de su rusticidad, complementariamente buscan alcanzar el tipo de vida que
llevan los habitantes del sur. Y esta mentalidad crecía cuanto más salían de su aislamiento, a
medida que se multiplicaban las ocasiones de encontrarse, en reuniones mundanas se
difundían modelos de comportamiento nobiliario y se exhibían riquezas traídas de oriente. De
esta forma se avivaba en todas partes la propensión al lujo.
Para satisfacer gustos cada vez más crecientes era necesario disponer continuamente de
mayores medios. En la frontera de la cristiandad todavía era posible obtenerlos por la
violencia. Pero una cierta paz y orden reinaban en la Europa feudal, y limitaba cada ves mas ,
a medida que se consolidaban las estructuras de poder, el área de turbulencia militar. Lo
importante, desde este momento era acrecentar los ingresos de la explotación señorial.
El deseo de aumentar los beneficios de la explotación señorial suscitó poco a poco la
intención de mejorar, el rendimiento de los campesinos que le estaban sometido, bien
favoreciendo el aumento de la sociedad rural, bien poniendo a los trabajadores en condiciones
de ampliar sus capacidades de producción. Esta intención estimulo, en el marco del
feudalismo, la búsqueda de un movimiento de progreso.
Algunos signos indirectos de este movimiento se observan a partir del año 1000. Pero se
hacen mucho más evidente en los textos desde el 1075. Así se ve durante este periodo la
construcción de muchas iglesias y el aumento del intercambio en el campo , con la
penetración del instrumento monetario en el mundo rural, la diversidad de acuñaciones y por
ultimo de la percepción de una noción nueva, la del cambio. Por esta misma época los
señores de Ban se preocupan por obtener beneficios del paso cada ves más frecuentes, entra
en plena expansión el peaje. Los campesinos participan en los intercambios, vendían
compraban ganado, llevan para vender en los mercados de los alrededores cera miel, carne
pieles, lana, etc. Hacia estos años se hace sentir por primera ves y con carácter general una
gran animación que se basa en la lenta habituación a utilizar de manera menos excepcional
las monedas cuya acuñación se hace más abundante. Aclimata en el corazón rural actividades
que en el siglo anterior no eran perceptibles más que en los lugares donde la guerra mantenía
la movilidad de las riquezas.
La efervescencia comercial y monetaria que se percibe deriva de la vitalidad de estructuras
económicas más profundas, de las que es la revelación y que a su ves, contribuye a estimular.
En los tres últimos decenios del siglo XI hay que situar, por tanto, el comienzo de una nueva
fase de la historia económica europea: la de un desarrollo general, continuo, acelerado, cuyas
modalidades conviene analizar.
SEGUNDA PARTE : ¨ La roturación ¨ ( Pág. 252 / 265 )
La Roturación ( Pág. 252/ 265)
La roturación era ante todo un paliativo a la deteorizacion de los suelos, una medida
indispensable para mantener el nivel de los rendimientos. Sin embargo, este acto tomo un
significado económico distinto cuando, en lugar de desarrollarse en un área de cultivo de
limites estable, desbordo estos limites. Tomo el aspecto de una verdadera conquista que
desembocaría en una ampliación duradera del espacio alimenticio.
El retroceso del yermo ante el campo fue sin duda, la gran aventura económica del siglo XII. El
empuje demográfico y los perfeccionamientos técnicos la pusieron en marcha. Pero la
escasez fue el verdadero resorte de la expansión agraria, y sus verdaderos autores fueron los
pobres. Las familias cada ves más numerosas que no podían satisfacer sus necesidades a
pesar de los adelantos técnicos que acrecentaron la capacidad de producción, esta iba a un
ritmo más lento que el desarrollo demográfico. Era igualmente necesario que los dueños delas
tierras vírgenes, los señores no se opusieran a dicha empresa. La conquista agrícola fue
también obra de los ricos, los cuales cedieron a la presión de los campesinos, sacrificando
algunas de sus fuentes de placeres, que les proporcionaba el bosque, y modificando su
comportamiento económico ancestral. Se dieron que el poblamiento de las comarcas todavía
desiertas seria a largo plazo fuente de ingresos suplementario, aunque previamente debieran
gastar dinero para acelerarlo. Se hicieron más sensibles al espíritu de lucro. Dentro de una
mentalidad económica enteramente dominada por el gusto del gasto, fueron las operaciones
de roturación, los esfuerzos para llevar más adelante el cultivo y para dar más valor a la tierra,
los primeros que dieron un sentido a la palabra ganar.
Existen muchas formas de roturación que no se desarrollaron al mismo ritmo:
1) La forma mas simple fue la ampliación del claro aldeano. Fue con mucho la más corriente.
Con frecuencia se trata de una reconquista, de un simple esfuerzo de recuperación de las
tierras abandonadas. Se trata a veces de avances temporales sobre tierras decepcionantes.
Lo que es seguro es que el movimiento se acelero en los últimos decenios del siglo XI, que se
generalizo hacia estos años y que, mantuvo su impulso durante todo el siglo XII.
Las familias campesinas fueron las primeras en beneficiarse de este movimiento espontáneo
lento, insidioso, y que por estas razones no hallo una fuerte resistencia señorial. También los
señores se beneficiaron con estas roturaciones, y de modo especial los pequeños, los que
dirigían de cerca su explotación agrícola. Como vigilaban de cerca de los campesinos,
pudieron obligarles a pagar censos considerables por las nuevas parcelas que estos habían
acondicionado en los confines del yermo. Generalmente percibieron una parte de la cosecha.
2) La roturación adquiere un carácter distinto cuando hace surgir un nuevo núcleo de
poblamiento, cuando la acción pionera tiene lugar en el corazón del espacio inculto para
atacarlo desde el interior y destruirlo poco a poco.
Estas zonas fueron atacadas primero por hombres que no establecían su vivienda en estas,
estos exploradores, buscaban el hierro o el carbón. Junto a ellos están los religiosos que
huyen del mundo. Estos abrían nuevos claros en las zonas desiertas. Luego se establecen
ordenes religiosas con la consigna del aislamiento absoluto. Desde fines del siglo XI empiezan
los campesinos a introducirse en dichas áreas. Pero a fines del siglo XII esta actitud tendía a
extenderse por todas partes, debido a dos razones: Los progresos del equipamiento
campesino permitía que este no necesite la solidaridad colectiva, las mejoras técnicas dieron
vía libre al individualismo agrario.. Por otro lado las explotaciones creadas en un medio
forestal y pastoril se orientaban menos abiertamente al cultivo de cereales. Su sistema de
producción respondía a nuevas tendencias de una economia de consumo menos primitiva: en
los últimos decenios de el siglo XII, un sector cada ves más amplio de la sociedad reclamaba
menos pan y más carne, lana, cuero, etc. Se iniciaba la época de utilización sistemática del
bosque, que hizo a la prosperidad de pastores y leñadores.
3) Por ultimo el ataque a las soledades incultas se manifestó de una nueva forma: la fundación
de nuevas tierras. Este movimiento empieza a fines del siglo Xi y logra su apogeo a mediados
de l siglo XII. A veces nacieron nuevas aldeas gracias a una inmigración espontánea. Pero la
mayoría de las veces, este tipo de empresa fueron suscitadas por iniciativa de los señores.
Precisemos bien, de los mayores, de los dueños del poder de Ban que habian heredado de los
soberanos la posesión de grandes tierras incultas. Decidieron arrancarlas del yermo y
convertirlas en campos de labor. Pagaron el precio necesario para acrecentar él numero de
sus súbditos. Al hacerlo se preocuparon menos por realizar beneficios de tipo agrícola que de
acrecentar los importes de los tributos y de los derechos de justicia. Les importaba establecer
comunidades agrícolas que le servían e herramienta para un mejor control del territorio. Para
ellos era ante todo una operación de tipo fiscal y política.
Este tipo de roturación difiere de la primera y segunda, básicamente porque esta era una
decisión formal, una reflexión conciente sobre los beneficios de la empresa y los sacrificios
que merece. Por otra parte se inserta más estrechamente en una economia monetaria, porque
el señor cuenta ante todo con efectuar cobros en dinero de los nuevos habitantes de la tierra,
y para hacer que acudan, para instalarlos, necesita la más de las veces adelantar fondos.
En el estado actual de nuestros conocimientos, podemos afirmar que el movimiento de
roturación se inicio aquí y allá primero lenta, insensiblemente, sin duda desde el siglo X, si no
antes, en el momento en que la población comenzaba a aumenta. Después, poco a poco, al
mismo tiempo que se difundían las innovaciones técnicas y que se incrementaba la presión
demográfica, el movimiento se amplió. Se puede situar el momento de mayor intensidad en el
siglo XII y quizás, con mayor precisión entre 1140 y 1170. En cuanto a sus efectos fueron
múltiples y complejos. Provoco ante todo el cambio del paisaje rural, disgrego los espacios
incultos, facilito la comunicación, y ante todo provoco profundos cambios en la conformación
de la tierra. Un cambio en la formación interna de las estructuras agrarias. Amplios espacios
se abrían para acoger a loa hombres sobrantes y para disminuir en todas partes las presiones
del poblamiento. Esta situación explica que los rendimientos agrícolas hayan podido elevarse
y que las hambres, sino desaparecieron, al menos perdieran su carácter trágico, favoreciendo
un crecimiento equilibrado de la producción y del numero de hombres.
Gracias a las roturaciones se introduce una flexibilidad en la condición campesina. Estas
aceleraron la disolución de los antiguos marcos en los que se inscribía la explotación señorial.
Los espacios conquistados, daban la seguridad a los inmigrantes de gozar de privilegios
evidentes, de beneficiarse, en virtud de su residencia en estos lugares, de una disminución de
las exacciones, obligo a los dueños de las viejas tierras a abrir un poco la mano y reducir sus
exigencias. De esta forma, una especie de libertad se difundió poco a poco en el conjunto del
mundo rural, a partir de los frentes pioneros en los que era necesario prometer mucho a los
autores de la expansión agrícola. Estaban exentos de cargas colectivas que pesaban sobre
los mansos antiguos, eran más libres. De sus filas salieron quizás, los herreros y molineros.
Su numero creció a medida que los progresos técnicos ampliaron la capacidad de acogida de
los señores. Y llego el momento en el que la costumbre extendió los privilegios de que
gozaban al conjunto de la comunidad de la aldea. Parece cierto que el impulso demográfico, la
mejora del equipo y la ampliación del espacio agrario aseguraron a la aristocracia el aumento
de bienes que pudo, a fines del siglo XII, sin resentirse a corto plazo, aflojar ligeramente y de
modo temporal su presión económica sobre la masa de los trabajadores.