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Erik Barrera RL 5 Boecio

La mayeútica y el diálogo platónico en la


consolación de la filosofía de Boecio

Resumen:
En el trabajo presente intentaré demostrar que Boecio gustaba de la literatura pagana al
grado de imitarla y crear un sincretismo entre el clasicismo y su vida doctrinal. Por suerte
no fue trabajo difícil demostrar lo que aquí procuro, pues parece ser una visión que se
advierte inmediatamente desde que los estudiosos fijaron los ojos en Boecio. Para ello he
partido de la larga tradición del Diálogo mayéutico en la literatura filosófica, por lo que
haremos una revisión esquemática de la estructura del diálogo filosófico, sus funciones y
finalidades. Para concluir usaremos el mismo esquema aplicándolo a alguna parte de la
obra de Boecio, lo cual será la demostración de nuestra hipótesis.

Introducción

Anilio Manlio Torcuato Severino Boecio, c. 480-524 o 5251.


Parece ser que nadie ha dado mucha importancia a su biografía, por lo que los datos que he
encontrado son someros. Fue un escritor, filósofo y político romano que fue condenado por
apoyar al Imperio Bizantino, según él, injustamente2. Recibió una esmerada educación,
plena de oportunidades, que lo llevaron a él mismo al consulado en el 510. Se casó con
Rusticiana, hija de Símaco, con quien tuvo dos hijos, Símaco y Boecio, que llegarían a su
vez al consulado en el 522. Asociado al neoplatonismo cristiano, aunque su filosofía fue
bastante ecléctica3. Retomamos brevemente la biografía de Boecio por una sola cosa:
Recibió una esmerada educación, plena de oportunidades, esto es importante para nosotros
debido a que tratamos de encontrar si nuestro autor conocía a los clásicos y en específico a
los filósofos, particularmente a Platón. La respuesta a nuestro cuestionamiento se contesta
de inmediato:

1
MILLARES, Carlo, pp 216-217.
2
Bardy, Gustavo, Prólogo.
3
http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/567/Boecio
Erik Barrera RL 5 Boecio

Por lo que a mí toca, explica, voy a traducir todas las obras de Aristóteles que han caído en
mis manos, dotándolas de comentarios en latín; todo lo que escribió Aristóteles, ya sea que
tenga relación con la sutileza lógica, ya con la gravedad del conocimiento moral, ya con la
agudeza de la verdad natural, lo voy a ordenar y traducir, ilustrándolo, de paso, con la luz
de mis comentarios. Lo mismo pienso hacer con los diálogos de Platón: los voy a traducir al
latín y los voy a explicar. Una vez llevado a cabo eso, voy a intentar concordar la doctrina
de estos dos filósofos y demostrar, al revés de lo que suele hacer la mayor parte, que no sólo
no están en desacuerdo Aristóteles y platón sino que coinciden en la mayor parte de los
problemas filosóficos4
Sabemos que tradujo algunas obras de Aristóteles y que no pudo hacer lo mismo con las de
Platón, sin embargo había ya versiones traducidas al latín que Boecio podía leer
tranquilamente, aunque no estuviera conforme con ellas y así es como llegó a conocer la
obra de Platón, además de que, como ya sabemos, el nuestro es un autor cristiano apegado
al neoplatonismo.

El diálogo platónico

Los diálogos de Platón, obra perenne de la literatura filosófica, están fundamentados en un


personaje en específico: Sócrates, quien es considerado el hombre más sabio de la época.
Éste se dedicaba a filosofar por las plazas y a sacar a más de uno de sus casillas, el método
que utilizaba para sus disquisiciones filosóficas es llamado Mayéutica5, por medio del cual
lograba demostrar Sócrates sus razonamientos basándose en principios básicos de los
silogismos lógicos. En parte, a través de tales cuestionamientos directos se podía llegar a
una conclusión o no, en caso de que no hallara el problema una solución a esto se le llama
aporía6.

4
Boecio, In Peri hermeneias, II, 3. (cita tomada del prólogo de Bardy)
5
mayéutico, ca
Del gr. μαιευτικός maieutikós; propiamente 'perito en partos'; la forma f.,
de μαιευτική maieutikḗ; propiamente 'técnica de asistir en los partos'.
1. adj. Perteneciente o relativo a la mayéutica.
2. f. Método socrático con que el maestro, mediante preguntas, va haciendo que eldiscípulo descubra noc
iones que en él estaban latentes.
6
aporía
Del gr. ἀπορία aporía.
1. f. Fil. Enunciado que expresa o que contiene una inviabilidad de orden racional
Erik Barrera RL 5 Boecio

En la literatura filosófica no existía nada parecido pues los razonamientos eran


explicativos o ejemplificativos, de ahí que la filosofía se estudie en antes de Sócrates y
después de éste. Nuestro personaje murió defendiendo sus ideas, su compromiso con la
democracia y con las leyes de la Atenas que lo cobijó en vida. Su vida quedó por escrito en
los legajos admirables de Platón y de Jenofonte, siendo el primero el que instauró en sus
relatos este sistema aprendido de su maestro.
Posteriormente fueron muchos los autores que cultivaron este sistema hasta
convertirlo en un género que nunca más se iría:
Aristóteles de Estagira, aprendiz de Platón, no utilizó este sistema, prefiriendo la
dialéctica, que se antepone a la forma de exponer de su precursor.
Pero podemos recordar algunos diálogos ciceronianos como De amicitia, de
senectute o el Hortensius. El diálogo de los oradores de Tácito; y muy posteriormente
encontramos el De consolatione Philosophiae de Boecio, el diálogo de la lengua de Juan
Valdés, la tradución alcanza textos de Voltaire, Roseau o Nietzsche, como en el Caminante
y su sombra o algunas secciones del Así habló Zarathustra.
Para crear un diálogo mayeútico es necesario tener las respuestas para saber cuáles
son las preguntas, pues sirve para exponer una sola idea y un solo pensamiento, haciendo
que parezca más un monólogo en el que a penas y se puede contestar con la pregunta
misma o simplemente se puede asentir o negar lo que se dice:
Critón: Soy de tu dictamen, Sócrates.
Sócrates: Estame atento, yo te lo suplico; si adoptando la opinión de los
ignorantes, destruimos en nosotros lo que sólo se conserva por un régimen sano y
se corrompe por un mal régimen, ¿podremos vivir con esta parte de nosotros
mismos así corrompida? Ahora tratamos sólo de nuestro cuerpo; ¿no es verdad?
Critón: De nuestro cuerpo sin duda.
Sócrates: ¿Y se puede vivir con un cuerpo destruido o corrompido?
Critón: No, seguramente.
Sócrates: ¿Y podremos vivir después de corrompida esta otra parte de nosotros
mismos, que no tiene salud en nosotros, sino por la justicia, y que la injusticia
destruye? ¿O creemos menos noble que el cuerpo esta parte, cualquiera que ella
sea, donde residen la justicia y la injusticia?
Critón: Nada de eso.
Sócrates: ¿No es más preciosa?
Critón: Mucho más.7

7
Tomado de http://www.filosofia.org/cla/pla/azc01091.htm (Platón, Critón o el deber, versión de Patricio de
Azcárate, Madrid 1871.)
Erik Barrera RL 5 Boecio

¿Se puede decir que esto es un diálogo?, pues sí, lo es, son dos remitentes/remisores
intercambiando un mensaje, y se puede decir también que no pues sólo hay un remitente y
un remisor8.

El Diálogo de Boecio y la Filosofía

En otro trabajo podría esbozarse fácilmente cómo Boecio y la Filosofía, mujer sencilla y
elegante, son parte del mismo razonamiento, es decir, ambos son Boecio, y podrían
apuntarse también las ideas que tienen en común Boecio y el Sócrates que dibuja Platón,
por ejemplo, lo que para Boecio es Dios, para Platón es el bien sumo y natural, e incluso
podría uno a aventurarse a decir que la Filosofía del de Consolatione es sin más ni más el
Sócrates de este diálogo, pues tiene todas las respuestas preparadas. Comparemos un
fragmento escogido arbitrariamente de lo que se dicen nuestros interlocutores9.
1.– Había ella terminado su canto, mientras yo, ávido de escucharla, permanecía estupefacto con mis oídos
atentos todavía ante la dulce armonía de sus versos. Luego exclamé: 2.– “¡Oh tú, suprema consolación de los
espíritus abatidos! ¡Cómo me ha reanimado el encanto de tu voz y la profunda amplitud de tus consejos!. En
adelante, ya no me sentiré incapaz de resistir los golpes de la Fortuna. Así, pues, aquellos remedios que antes
dijeras ser demasiado fuertes por su aspereza, lejos de serme odiosos serán para mí muy estimables: y en mi
anhelo de escucharte te pido no me los niegues”. 3.– “Lo había adivinado —dijo— al ver que recibías mi
mensaje con el más atento silencio; y ese estado de ánimo expectante en que te encuentras lo esperaba de ti,
mejor dicho, yo misma te conduje a él. Lo que me resta decirte podrá serte amargo al principio; mas si de ello te
penetras, experimentarás incomparable dulzura. 4.– ”¿Dices que estás deseoso de oírme? Arderías en ansias
infinitas de escucharme si supieras a dónde quiero llevarte”. 5.– “¿Adónde, pues?” —dije. ”A la felicidad
verdadera —respondió—; a esa dicha suprema que tú has soñado, pero que no puedes ver, ofuscada como está
tu mente por engañosas apariencias”. 6.– A lo que repliqué: “Habla, te lo suplico; y muéstrame sin titubeos cuál
es esa verdadera felicidad”. 7.– “Hablaré gustosa —prosiguió—, para complacerte; pero antes intentaré
representar y describir el estado que tú mejor conoces; y con la visión clara del mismo, cuando vuelvas atrás tus
ojos, podrás llegar a vislumbrar lo que es la felicidad verdadera.10

Como podemos observar en el texto, y esto se repite constantemente, Boecio no tiene otro
poder que el de narrar los actos de la Filosofía, o simplemente asentir o negarse o
llanamente redodear una idea, esto sucede durante todo el diálogo y aunque cumple con las
reglas que cita el apéndice a este trabajo no podemos dejar de lado la idea de que estos son
soliloquios donde la respuesta no es más que una respiración para el que lleva la voz
cantante de las ideas.

8
Confróntese el apéndice a este trabajo.
9
Boet. De Consolatione, III, 1
Iam cantum illa finiuerat, cum me audiendi auidum stupentemque arrectis adhuc auribus carminis mulcedo defixerat. Itaque paulo post:
o, inquam, summum lassorum solamen animorum, quam tu me uel sententiarum pondere uel canendi etiam iucunditate refouisti, adeo ut
iam me posthac imparem fortunae ictibus esse non arbitrer! Itaque remedia quae paulo acriora esse dicebas non modo non perhorresco,
sed audiendi auidus uehementer efflagito. Tum illa: sensi, inquit, cum uerba nostra tacitus attentusque rapiebas, eumque tuae mentis
habitum uel exspectaui uel, quod est uerius, ipsa perfeci; talia sunt quippe quae restant ut degustata quidem mordeant, interius autem
recepta dulcescant. Sed quod tu te audiendi cupidum dicis, quanto ardore flagrares si quonam te ducere aggrediamur agnosceres! —
Quonam? Inquam. — Ad ueram, inquit, felicitatem, quam tuus quoque somniat animus, sed occupato ad imagines uisu ipsam illam non
potest intueri. Tum ego: fac, obsecro, et quae illa uera sit sine cunctatione demonstra. — Faciam, inquit illa, tui causa libenter; sed quae
tibi [causa] notior est, eam prius designare uerbis atque informare conabor, ut ea perspecta cum in contrariam partem flexeris oculos
uerae specimen beatitudinis possis agnoscere.
10
http://www.librosdearena.es/Biblioteca_pdf/consolacion_de_la_filosofia.pdf
Erik Barrera RL 5 Boecio

Conclusión: Hemos visto la cómo la educación de nuestro autor le permitió conocer las
literaturas paganas para recrear sus sistemas argumentativos en la cristiandad, imitando a
Platón, Cicerón y Tacito, tal vez a otros más. Es innegable que la literatura clásica, en este
caso la que es de corte filosófico se crea y se recrea en el tiempo. Creo que quedó
comprobado mi argumento, Boecio se basó en el sistema platónico para poder crear su
opera magna: De consolatione philosophiae. Así mismo dejo escuetamente un árbol
genealógico de este género filosófico-literario.
Erik Barrera RL 5 Boecio

Apéndice
Encontramos en Internet un hermoso artículo que retrata muy amenamente el diálogo
filosófico, de él es que extraemos los siguientes apuntamientos11.

ETAPAS Y REGLAS DEL DIÁLOGO ARGUMENTATIVO

En un diálogo argumentativo podemos distinguir cuatro etapas:

a) Etapa de apertura
En esta etapa los participantes se ponen de acuerdo en involucrarse en un determinado tipo de
diálogo. Las reglas del diálogo deberían especificarse hasta donde sea posible, aunque hay
reglas implícitas exigidas por la cortesía y la racionalidad, que han de ser respetadas en una
buena conversación. Se debería establecer también las reglas que rigen el turno de palabra y el
tipo de actos de habla permitidos.

b) Etapa de confrontación
En esta etapa se debe plantear el tema o el problema sobre el que se va a discutir, y cada una
de las partes que intervienen en el diálogo ha de fijar sus posiciones de entrada.

c) Etapa de argumentación
Es el momento en que cada participante tiene la obligación de contribuir a la consecución de
sus propios fines en el diálogo, así como la de cooperar para que los otros miembros puedan
lograr los suyos. Para cumplir estas obligaciones se deben cumplir ciertas reglas como, por
ejemplo, participar ordenadamente, permitir al otro el derecho de réplica...

d) Etapa de clausura
Es el momento en que los objetivos del diálogo se han cumplido o cuando los participantes
están de acuerdo en que el diálogo puede terminar.

11
MARTÍNEZ Navarro, Emilio, El diálogo filosófico como base de la formación ética, Murcia.