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Juan II de Francia

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Juan II de Francia

Rey de Francia

(Panel de madera, hacia 1350)

Información personal

Reinado 22 de agosto de 1350 - 8 de abrilde 1364

Coronación 26 de septiembre de 1350 en la Catedral de Reims

Nacimiento 26 de abril de 1319


Le Mans
Fallecimiento 8 de abril de 1364
Londres

Entierro Basílica de Saint-Denis

Predecesor Felipe VI

Sucesor Carlos V

Familia

Casa real Casa de Valois

Dinastía Dinastía Capeta

Padre Felipe VI

Madre Juana de Borgoña

Descendencia Véase Descendencia

Escudo de Juan II de Francia

[editar datos en Wikidata]

Juan II de Francia, llamado el Bueno, en francés original Jean II le Bon (Le Mans, 26 de
abril de 1319-Londres, 8 de abril de 1364), fue el segundo rey de Francia de la Casa de
Valois. Era hijo de Felipe VI de Francia y Juana de Borgoña.
Índice

 1Biografía
 2Personalidad
 3Contexto
 4Matrimonio y Delfinado
 5Ducado de Normandía
 6Ascenso al poder
 7La ejecución de Raúl de Brienne
 8Medidas de reorganización
o 8.1Creación de Ordre de l’Étoile
o 8.2Regulación de la economía
o 8.3Reglamentación de guerra
o 8.4Suspensión de las deudas
 9Conflicto con el Rey de Navarra y continuación de la guerra de los Cien Años
 10Primer cautiverio
 11Lucha por el poder en Francia
 12Segundo cautiverio y muerte
 13Matrimonios y descendencia
 14Ancestros
 15Véase también
 16Notas
 17Bibliografía
 18Enlaces externos

Biografía[editar]
Al iniciarse la guerra de los Cien Años, Juan fue nombrado oficial y más tarde general de las
tropas francesas, combatiendo principalmente en Bretaña. Como general era ávido de dinero,
de juicio mediocre, terco y principalmente mal aconsejado. Sin embargo, era generoso con los
suyos y dotado de un espíritu valiente en batalla, lo que le valió el sobrenombre de “El Bueno”.
Fue coronado al cumplir 30 años. Su reinado estuvo marcado por graves problemas
financieros, intrigas generadas por el Rey de Navarra, Carlos el Malo (pretendiente al trono
francés), por la crisis de los Estados Generales y por la prolongada guerra de los Cien
Años con Inglaterra.
Los ingleses, dirigidos inteligentemente por Eduardo III y su hijo el Príncipe Negro, hicieron
prisionero al Rey Juan en la batalla de Poitiers junto con su hijo Felipe el año 1356. Fue
conducido a Londres y liberado cuatro años más tarde, al firmarse el Tratado de Brétigny con
el compromiso de un pago de 3 millones de escudos de oro. Como garantía dos de sus hijos
(Juan y Luis) debieron marchar a Londres y ocupar el lugar de su padre y hermano. No
obstante, Luis huyó en 1363 y el Rey debió volver y entregarse, cumpliendo con el código de
honor que lo obligaba. Murió a los pocos meses, en abril de 1364.

Personalidad[editar]
Carta de Juan el Bueno durante su cautiverio en Windsor, a su hijo Carlossobre Pierre de la Batut

Juan el Bueno era de frágil salud.1 No desarrollaba mucha actividad física, rara vez participaba
en las justas, y sólo ocasionalmente disfrutaba de la caza. Los relatos contemporáneos
señalan que rápidamente se enfadaba y recurría a la violencia, lo que llevaba a frecuentes
confrontaciones políticas y diplomáticas. Gustaba de la lectura (mandó traducir al francés
las Décadas del historiador romano Tito Livio al benedictino Pierre Bersuire, al que asimismo
protegió), y fue además mecenas de pintores y músicos.2
La imagen de un "rey guerrero" probablemente deriva de su valiente comportamiento en
la batalla de Poitiers y por la creación de la Orden de la Estrella (Ordre de l'Étoile), ambas
provocadas por necesidad política más que por amor a la caballería, pues Juan estaba
decidido a probar la legitimidad de su corona, particularmente porque su reinado, como el de
su padre, estuvo dominado por continuas disputas sobre la pretensión Valois que procedía
tanto de Carlos II de Navarra como de Eduardo III de Inglaterra.
Sin embargo, demostró su honor y respeto por las normas de caballería imperantes en la
época, al entregarse a los ingleses, una vez que su hijo Luis escapó y rompió su palabra.
Desde muy joven, Juan resistió las fuerzas descentralizadoras que afectaban a las ciudades y
la nobleza, cada uno de ellos atraído bien por la influencia económica de los ingleses, bien por
el partido reformista. Creció en medio de la intriga y la traición, y en consecuencia gobernó en
secreto con sólo un reducido de asesores en los que confiaba.
Se casó con Bona de Bohemia y fue padre de once hijos en once años. Debido a su cercana
relación con Carlos de la Cerda, se difundieron rumores por parte de Carlos II de Navarra de
que había una relación romántica entre ellos.3 A La Cerda le confirieron diversos honores y fue
nombrado para el alto cargo de connetable (condestable), por lo que cuando Juan se convirtió
en rey, lo acompañó en todos sus viajes oficiales por las provincias. El auge de La Cerda en la
corte excitó los celos de los barones franceses, varios de los cuales lo apuñalaron hasta morir
en 1354. El destino de La Cerda fue muy semejante al del favorito de Eduardo II de
Inglaterra, Piers Gaveston y el de Juan II de Castilla, Álvaro de Luna; la posición de favorito
real era peligrosa. El dolor del rey Juan por la muerte de La Cerda fue abierto y público.

Contexto[editar]
La corte de Felipe VI era sumamente cosmopolita. Juan I de Bohemia se encontraba presente
habitualmente en la corte, así como su hijo Carlos de Luxemburgo, futuro emperador
del Sacro Imperio Romano Germánico.4 Fue así como Juan fue desposado a los 13 años
con Bona de Luxemburgo, hermana de Carlos e hija de Juan de Bohemia.4 Francia ejercía
una atracción económica y administrativa desde tiempos de San Luis, la modernización del
sistema jurídico atrajo a las naciones limítrofes a acogerse a este nuevo sistema y poco a
poco integrarse culturalmente. Particularmente en las tierras del Sacro Imperio Romano
Germánico, en las ciudades del Delfinado, en el condado de Borgoña o Franco Condado se
recurría a la justicia francesa para la mediación de litigios. Por ejemplo, el Rey enviaba a sus
representantes de Mâcon para intervenir en Lyon.5
Matrimonio y Delfinado[editar]
Los reyes franceses supieron aprovechar la relación con la nobleza en torno al Ródano,
concediéndoles rentas y poniendo en práctica una hábil política matrimonial. Así, la Casa de
Saboya rendía homenaje al Rey de Francia. De esta misma forma, el Conde Humberto II de
Vienne apremiado por las deudas6 y sin herederos después de la muerte de su único hijo,
vendió el Delfinado7 a Felipe VI con el sueño de hacerse cruzado, con la única condición de
que fueran los príncipes primogénitos quienes llevaran la corona de Delfín. De esta manera el
Delfinado gozaría siempre de un rey exclusivo para ellos y lo suficientemente joven para no
intervenir demasiado en sus asuntos.
Así pues, Juan fue el primer Delfín de Francia, título que se conservaría hasta el fin de la
monarquía francesa.

Ducado de Normandía[editar]
Juan recibió como herencia Normandía y constató que gran parte de su nobleza estaba bajo
influencia inglesa. De hecho, económicamente Normandía dependía tanto del comercio
marítimo del canal de la Manchacomo del comercio fluvial del Río Sena. Los rebeldes
normandos querían ver a su líder Godofredo de Harcourt como duque, quien perseguía una
mayor autonomía para el ducado.8 Su castillo Saint-Sauveur-le-Vicomte fue ocupado por las
tropas reales y Godofredo tuvo que refugiarse en el Ducado de Brabante, ciudad natal de su
madre. Tres de sus aliados fueron atrapados, posteriormente decapitados en París el 3 de
abrilde 1344 y sus cabezas fueron puestas en la entrada principal de Saint-Lô.8
En Brabante, el rebelde Godofredo constató que los flamencos guiados por Jacob Van
Artevelde habían reconocido al Rey Eduardo de Inglaterra como soberano de Francia debido
al conflicto sucesorio que tenían ambos reinos.9
Godofredo marchó a Inglaterra donde Eduardo lo tomó bajo su protección. Además del
homenaje de los normandos y flamencos, Francia se veía cada vez más amenazada por
Inglaterra a causa de la inestabilidad de los Valois en el trono y de los desastres de la batalla
de Crécy y el asedio de Calais10 por los ingleses. Fue así como los franceses comenzaron a
perder prestigio luchando contra sus propios vasallos que se pasaban al bando del enemigo. A
este punto los Valois decidieron parlamentar. Juan se reunió con Godofredo de Harcourt, a
quien se le restituyeron todos sus bienes y el Rey Felipe VI lo nombró Capitán Soberano de
Normandía.8
La nobleza normanda estaba dividida desde hacía mucho en dos bandos: los Condes
de Tancarville y los Condes de Harcourt se enfrentaban en una guerra sin piedad que ya
duraba muchas generaciones.11 Era necesario que, tras el nombramiento de Godofredo, Juan
se reconciliara con los Tancaville para poder dominar Normandía.
El Vizconde Juan de Melun estaba desposado con Juana, única heredera del Condado de
Tancarville y estaba a la cabeza de este partido.12 Los Melun-Tancarville formaron parte del
partido a favor de Juan, ya que entre Godofredo y Carlos el Malo, pretendiente al trono de
Francia como descendiente de Felipe el Hermoso, era obvia una alianza secreta.8
En 1347, tras la batalla de Crécy y el asedio de Calais, Felipe VI era ya un anciano de 53 años
sumamente desacreditado, por lo que su hijo Juan junto a sus aliados de Normandía fueron
tomando el poder, entraron en el Consejo del Rey y en la Cámara de los Condes,13 para ir
asumiendo posiciones elevadas en la administración del Estado. Fue Juan quien finalizó las
negociaciones con el Delfinado.
La mujer de Juan, Bona de Luxemburgo, quien le había dado once hijos (de los cuales cuatro
eran varones), murió el 11 de septiembre de 1349 de peste negra. Felipe, para aumentar sus
posesiones, realizó un movimiento diplomático haciendo desposar a su hijo con la viuda Juana
I de Auvernia, hija de Guillermo de Auvernia y Margarita de Evreux.
Juana, de 24 años, era condesa de Boulogne y Auvernia, viuda de Felipe de Borgoña, Conde
de Auvergne. Así, el Delfín heredero Juan se vio a la cabeza de ducado y el condado
de Borgoña, además del Artois,14 como regente en representación de su hijo Felipe.