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NO ES PARA TANTO o el Desapego. (Despedida de Miguel Ángel.

Miguel Ángel me cuesta tanto aprender a perderte.

La verdad es que me espanto por perder algo cada día. Rosas que se deshojan, nombres,
amigos, palabras que huyen, encuentros, horas que vuelan, tardes que se pierden en el
infinito, llaves, un pendrive en la clase, cuanto pueda a uno ocurrírsele, aunque no es para
tanto.

Miguel Ángel, cómo me insisten tanto las cosas hasta tal punto en perderse, pero el llanto por
ellas la verdad dura poco, no es para tanto.

Así que amigo mío, practico y pierdo más, gozo al ritmo de la vida y la pérdida la tomo con
encanto, pierdo ciudades como Llanes, incluso un canto, pierdo un destino, una mujer tal vez,
pero nada de esto, es para tanto. Pues perdí a mi hermana y a mis padres, perdí la taza de
café que tomaba de niño, el reloj de mi comunión incluso mi alma, pero… del mismo modo
canto. Perder, perder, perder. Perdí mi tierra gaditana, mi rumbo por Leipzig, hasta mi sonrisa,
pero uno aguanta y aguanta de lo más bien con tanta pérdida. Es cosa de acostumbrarse
Miguel Ángel. Y no es para tanto.

Pero amigo mío, perderte a ti, tu encanto, tu salero, tu presencia, tu voz alegre musical, tu
cariño y ternura, perder todo esto sería una dolorosa prueba, bueno no es para tanto.

Antonio Alba Cifuentes.

Sevilla, junio de 2019