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“Sharmuta”, me dijo el soldado. Por suerte no lo entendí y me enteré cuando ya estaba lejos.

“Sharmuta” significa “puta”, en hebreo y en árabe. Así empecé el día hoy.

Bueno, está bien, tengo que contar que por primera vez provoqué a un soldado y fue divertido.
La cosa es así: puerta de la escuela de As Sawiya-Al Lubban, 7.45 de la mañana, aparecen dos
jeeps militares, un vehículo de la policía y 11 soldados. En grupos de dos o tres los soldados
caminaban yendo y vienendo por la cuadra donde los estudiantes entran a la escuela y
nosotrxs caminamos tres veces por semana.

Cuando todos los chicos ya habían entrado, dos de ellos se quedaron en la puerta de la escuela
y nos acercamos a preguntarles si había algún problema. “¿Por qué hay 11 soldados rodeando
la escuela?”, le pregunté al chico –que no tendría más de 19 años- de buena manera. Me
respondió: “No entiendo inglés” (lo cual suele ser mentira para no responder), entonces dejé
de hablarle. Intenté que alguien me ayudara a traducirlo al hebreo pero no tuve éxito.

Pocos instantes después, me pregunta: “Where are you from?”, a lo que le respondo: “I don´t
understang English (no entiendo inglés)”, con cara –quizás, algo sobradora. El soldado le
comenta a mi compañero: “Ah, mirá que inteligente que es”. Así que bueno, como empezó a
hablar inglés, le volví a hacer la pregunta de por qué era necesario tener 11 soldados armados
con M16 en la puerta de una escuela.

- Ah, así que contás soldados- me dice - ¡Qué lindo hobbie!


- Sí, es un juego relativamente fácil- responde mi compañero de equipo.
- Bueno – interrumpo – es un juego divertido pero no tan fácil en realidad: de repente
contás que hay tres, pero a los dos segundos ya son ocho, y al rato pueden ser veinte, y
mañana veinticinco, aparecen sin que te des cuenta, así que no es un juego sencillo.
- Y claro, hoy somos once, mañana podemos ser veinte acá- responde el adolescente
armado y vestido de verde.
- Vamos – me llaman desde la puerta de la escuela, tenemos que entrar.

Obedezco. Cuando estoy entrando, Carl (el que trabaja conmigo) me dijo: “te dijo puta”.
“¿Cómo sabés?” / “Lo aprendí hace poco, y es igual en árabe y en hebreo. El profesor también
escuchó lo mismo y me lo dijo”.

La primera sensación fue una mezcla de un poco de enojo, asombro y diversión. Realmente me
había divertido “charlando” con el soldado. Claro está que si le hubiese entendido, hubiera
reaccionado distinto, o no, no lo sé. Pero por unos minutos me reí de la situación.

Después vinieron las dudas, de si mañana vuelvo o mejor no, etcétera.

Ya de vuelta en casa, recibimos dos llamados.

El primero, colonos en el pueblo. Le dijeron al vecino que estaba pastoreando las ovejas que se
vaya, que no debía estar ahí. Llamaron a la seguridad israelí para que los acompañe. “Según la
ley internacional, usted no debería estar acá”; “Acá no rige la ley internacional, usted está en
Israel”, respondió.

Segundo llamado: escuela de Urif. Habían entrado colonos y se había armado bardo adentro,
con soldados afuera disparando balas de plomo y tirando gases lacrimógenos. En el viaje a Urif
aprendí a decir “Sharmut” (el masculino de “puta”, que no sé si tiene el mismo sentido de
“puto” o distinto), “Aju sharmuta” (tu hermana es una puta) y “Ibn Sharmuta” (hijo de puta). La
conclusión es que me voy a empezar a buscar insultos no sexistas en árabe.

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