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ECONOMIA DE FICHAS

ANALISIS EXPERIMENTAL DEL COMPORAMIENTO

PRESENTADO POR:

María Nicole Carvajal Álvarez

Andrés Mauricio García Reinoso

CORPORACION UNIVERSITARIA UNIMINUTO

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS

PSICOLOGIA SEMESTRE III

NEIVA

2019
ECONOMIA DE FICHAS

ANALISIS EXPERIMENTAL DEL COMPOTAMIENTO

PRESENTADO POR:

María Nicole Carvajal Álvarez

Andrés Mauricio García Reinoso

PRESENTADO A:

Alber Vásquez Silva

CORPORACION UNIVERSITARIA UNIMINUTO

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS

PSICOLOGIA SEMESTRE III

NEIVA

2019
Economía de fichas: Un método de modificación de

conducta

La economía de fichas es una de las técnicas de modificación de la conducta, las

cuales pretenden producir un cambio en el comportamiento del sujeto a tratar o bien

implementar o desvanecer conductas concretas. Este tipo de técnicas se basan en la

creencia de que el comportamiento puede ser modificado a partir del aprendizaje de

nuevas acciones, y son muy utilizadas para educar o intervenir sobre trastornos.

La técnica de la economía de fichas se basa en el concepto del reforzamiento propio

del condicionamiento operante de B. F. Skinner. Esta teoría indica que el hecho de

emitir o no una conducta depende de las consecuencias de dicha acción que

son percibidas. Si estas son positivas tenderemos a repetir la conducta ante la

previsión de más refuerzo, mientras que si son negativas disminuiremos su frecuencia

o eliminaremos la conducta de nuestro repertorio.

Quizás te interese: “La teoría de B. F. Skinner y el conductismo”

¿Cómo se utiliza?

El procedimiento a emplear en esta técnica se basa en el intercambio. La emisión de

la conducta objetivo se verá recompensada con un reforzador generalizado en forma

de fichas, que posteriormente puede ser intercambiado por reforzadores apetecibles

para el sujeto. La realización de la conducta se controla mediante algún tipo de

sistema de registro. Las fichas en sí son un estímulo neutro, sin valor para el sujeto

hasta que conoce su vinculación con la obtención de reforzadores.


Hay que tener en cuenta que esta técnica es de gran utilidad para modificar conductas

ya presentes en el repertorio del sujeto, implementar nuevos comportamientos

o desvanecer conductas mediante la recompensa de acciones incompatibles, o bien

mediante la retirada de fichas entregadas previamente.

Sin embargo, la economía de fichas solo es útil si queremos introducir modificaciones

en unas pocas conductas concretas, o de lo contrario que las modificaciones se

realicen de forma muy gradual y negociando de antemano con el niño, niña o paciente

el progreso que se debe ir realizando.

Fases del procedimiento

La economía de fichas es una técnica de fácil aplicación, pero que requiere seguir una

serie de etapas para poder ser aplicada correctamente. Concretamente podemos

encontrar tres fases diferenciadas, si bien en ocasiones se consideran reducibles a

una fase de implantación del programa y otra de desvanecimiento de éste.

1. Fase de establecimiento del programa

El primer paso para poder aplicar esta técnica pasa por explicar y establecer junto al

individuo a tratar el procedimiento que se va a llevar a cabo.

Para que esta técnica sea efectiva el sujeto debe ser capaz de comprender el

concepto de ficha, y para qué sirve. Se muestran las fichas que se van a emplear y se

ayuda a la persona a comprender que estos elementos van a ser utilizados como

objetos intercambiables por determinados reforzadores.

Así, volvemos la ficha algo deseable por sí mismo y despertamos el deseo de

obtenerlo. Si es necesario se puede ejemplificar dándole al individuo fichas para que

las pueda intercambiar por algún elemento que pueda ser eficaz como reforzador,
mostrando el funcionamiento básico y el significado de estos símbolos

intercambiables. Se podría considerar este procedimiento como una súdbase, el

muestreo de la ficha como reforzador.

Posteriormente se indica al sujeto que obtendrá una cierta cantidad de fichas por cada

vez que lleve a cabo una conducta, o bien si durante cierto periodo de tiempo ha

realizado o evitado una conducta concreta.

Se especifica también si existe algún tipo de coste por hacer lo contrario a lo

pretendido. Además, se pactan los reforzadores a obtener con las fichas y se

establece el valor de cada una ellos, condicionando su obtención a la realización o no

realización de determinadas conductas.

Por último, se establece y elabora un sistema con el que poder registrar las acciones

de la persona a lo largo del tiempo.

2. Puesta en marcha del programa

Una vez establecido qué se va a hacer, llega el momento de ponerlo en práctica. Se

realiza un seguimiento de la actuación del niño, niña, estudiante o paciente,

otorgándole fichas (o quitándoselas en el caso de que haga conductas prohibidas,

según si se aplica o no el costo de respuesta) según se vaya registrando la conducta.

Se recomienda que al menos al principio se recompense cada conducta emitida

inmediatamente, de forma que se fije el funcionamiento del sistema, si bien con el

tiempo las recompensas se irán postergando. Además, es recomendable que de los

posibles reforzadores solo haya disponibles unos pocos, de manera que el deseo de

los aún no disponibles permita que la conducta se mantenga en el tiempo.

3. Fase de finalización
En la última fase, que va a cerrar el programa, se va a proceder a hacer un

"desmantelamiento" del sistema de economía de fichas hasta su finalización.

Según el sujeto va aumentando el dominio y la práctica en la conducta objetivo, poco

a poco se va ir comenzando a aumentar el número de fichas requeridas para lograr

los reforzadores, a la vez que se reducen las fichas ganadas por cada conducta

realizada, se endurecen los requisitos para obtener las fichas y/o se aumenta el

periodo que tardan en entregarse.

Con el tiempo, el programa en sí deja de aplicarse, teniendo el sujeto ya establecida

la conducta. Sin embargo, los cambios deben ir siendo informados al individuo, de

modo que no se produzca un rechazo y una reacción de eliminación de la conducta

buscada o recrudecimiento de la que se pretendía disminuir.

Ámbitos de aplicación

La técnica de la economía de fichas puede emplearse tanto en formato individual

como colectivo, pero siempre va a ser necesario ajustar y acordar tanto las conductas

a ejecutar como los reforzadores que se pueden conseguir según las necesidades de

los individuos o grupo. Puede utilizarse para nivelar y estandarizar un ambiente

determinado, permitiendo su reorganización.

La economía de fichas tiene un gran número de ámbitos de aplicación. Inicialmente

fue empleada para motivar a pacientes con trastornos mentales a actuar de un modo

más competente y adaptativo. En el ámbito de la clínica, pues, puede usarse para

enseñar a los pacientes con trastornos a combatir su sintomatología mediante el

cambio conductual.
También puede servir en el ámbito educativo, donde de hecho es utilizada

frecuentemente, especialmente en escuelas de primaria, o directamente en hogares

como herramienta para educar a hijos e hijas. Utilizado en colegios, permite que éstos

se esfuercen por actuar de manera que consigan el reforzador, ayudando a mejorar el

comportamiento. Pero no solo se aplica en la escuela o en la clínica, sino que también

puede usarse a nivel particular para conseguir cambiar los hábitos.


Referencias bibliográficas:

 Almendro, M.T. (2012). Psicoterapias. Manual CEDE de Preparación PIR, 06. CEDE:
Madrid.

 Jurado López, R.L (2009). Técnicas para la disminución y/o restauración de


conductas. Innovación y Experiencias educativas.

 Oblitas, L.A. (2004). “¿Cómo hacer psicoterapia exitosa?” Los 22 enfoques más
importantes en la práctica psicoterapéutica contemporánea y de vanguardia. PSICOM
Editores. Bogotá D.C. Colombia. Pág. 146.