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EL ESPIRITU

M IG U E L DE CERVANTES

Y SA A V ED RA .
EL ESPIRITU
Í> E M IG U E L DE CERVANTES

t s a a v e d r a :

Ó
1 A FILO SO FIA D E E S T E G R A N D E
rngenio, presentada en m á x im a s, reflexio­
nes , m oralidades y agudezas de todas es­
pecies , y sobre todos los asuntos mas
importantes de la vida c iv il j sacadas d*
sus obras r y distribuidas por orden
alfabético de materias*

V a a ñ a d i d a a l f, i n d e e l
una Novela Cómica, intitulada l a t í a
F in g id a ; obra postuma del mismo Cervan­
tes , hasta ahora inédita , y la thas amt-
fta, fe stiv a y correcta de todas las de es­
te inmortal é incomparable autor.

POR D. AG USTIN G A R C IA A R R IE T A ,
BIBLIOTECARIO BE LOS ESTUDIOS REAEH*.

M A D R ID .
IMPRENTA d e LA VIUDA DE TALLIN.
A fío ¿JE 1 8 14 .
Omne tulit punctum ,...................................
Lectorem delectando, pariterquc monendo.
HOR.
Llegó de perfección al sumo grado,
A l lector instruyendo y deleitando.
A D V E R T E N C IA .

T j o. presente compilación, qué


ofrezco al P ú b lic o , con el titulo
de Espíritu de M iguel de C ervan­
tes y S a a v e d ra , no la había yo
formado con el fin de darla á lu z
sola; puesto que debia hacer par­
te de otra mucho mas volumino­
sa , que ha tiempo estoy traba-
'an d o , y tengo ya bastante ade-
Íantfida ( * ) . Empero consideracio­

(*) Esta es una Biblioteca Españo­


la , escogida y portátil, de b.elja y ame­
na literatu ra; ó sea Colección de lar
mejores proiuciones de nuestros mas
(¿Ubres, escritores antiguos y moder~
n o s , tanto poetas , como prosadorest
que han florecido desde principios del s i ­
glo X V , hasta fines del X V 111 ; con
sus correspondientes noticias histórico•
criticas. E l obgeto de esta obra es ¿n *»
Vi
nes posteriores , y aun instancias
de varios literatos amigos mios, tan
apasionados como yo del inmortal
y nunca bien apreciado autdr del

sentar ó los españoles amantes de su lite­


ratura patria loi mejores modelos de cada
■uno de los buenos autores de nuestro si­
glo de oro, y de los que dtspues han
-seguido dignamente sus huellas; de
.aquellos que, trayendo entre los despo­
jo s de las conquistas las ciencias y lar
artes de la vencida Ita lia , las.cultivaron
despues en su p a ís , hacienda gloriosa en­
tre las demas naciones, por su sabiduría,
á aquella misma España que diá leyet
al mundo por su política y sus victo­
rias. Su lectura dará á conocer qualer
fueron los principios de la renovación
de las Letras en España ; qualés las
'causas de su explendor, y las de su de­
cadencia ; y así mismo que es lo que de­
bemos tomar necesariamente de los ex-
frahgeros , y lo que tenemos en nuestro
‘suelo digno de imitarse con incesante
Ifan*. E ste estudio -nunca ha sido mas
TJX
Quijote , me han decidido á darla
¿ luz separadamente ; persuadido
de que la filosofía de este singu­
lar ingenio, que en e lla vá com­

necesario que en nuestros dias, en que


la fanática y exclusiva manta por la
literatura extrangera, unida á la p la ­
g a de traducciones , por l j mayor p a r ­
te mtnstrutsas, rid icu las, inútiles, y aun
perjudiciales , nos han sepultado en un
vergtnzost) abandono de nuestra propia
literatura, y hasta de nuestro nativo
idioma , el qual se ve ya desfigurado y
estropeado hasta el exceso ; enervada su
robustez ; y afeada con aliños que no le
pertenecen su gracia y hermosura natural.
Constará de tres partes. L a p r i ­
mera contendrá, bajo el titulo de P arn a­
so Español antiguo y nuevo , una se­
lección completa y cronológicamente o r ­
denada ( qual no tenemos todavía ") de
todas ¡as buenas poesías que han salido i
¡u z (y aun de las inéditas) de núes tros n-at
celebres poetas, desde el siglo X V iticlu-
tive hasta nuestros dias ; p r e n d id a
V III
pilad.i , merece fijar sola y e x ­
clusivamente la atención de todos
los lectores } así nacionales como
extrangeros , y un particular es-

de la historia critica de 1# poesía


castellana eti g e n e ra l, y de el ju ifio
de cada uno de sus autores en p a r t i­
cular : porf cuyo media podrá el es­
tudioso form ar una cabal idea del ori­
gen , progresos , vicisitudes y estado
actual de la poesía y de la lengua cas­
tellana. Lu segunda , que abrazará la
poesía dramática, comprenderá bajo el
titulo de Teatro Fspañul antiguo y nue­
v o , una coleccion completa y cronológi­
camente ordenada ( que tampoco tene­
mos todavía)1 de todas las mejores com­
posiciones de cala uno de nuestros au­
tores dramáticos, desde Lope de V ega
hasta nuestros dias ; precedida de la
historia critica del teatro español , de
que absolutam;nt¿ carecemos, y que h a­
ce suma f ilt a . La tercera y ultima com­
prenderá , por el misma orden que las
dos anteriores, todas las mejores produc-
tudio , de parte de la juventud

Porque, á la verdad, entre todos

dones que tn bella y amena literatura


han dado á luz hasta el presente los
mejnres prosadores castellanos: como
dialogps, ca rta s, novelas, fábulas, dis­
cursos, disertaciones, y tn fin todas
aquellas composiciones filológicas, que
f o r su moderada extensión, y notorio y
’bieti calificado mérito, deban ser compren­
didas tn una coleccion como la presen­
t e ; ¡a qual tendrá la ventaja de reu­
n ir y presentar en el menor numero po­
sible de volúmenes lo mas precioso y
selecto de la poesía y de la prosa cas­
tellana, ó lo que es lo mismo, los me­
jores modelos que la antigua y moder­
na literatura espadóla ofrece á nuestra
instrucción , “imitación y recreo ; s ir ­
viendo a l mismo tiempo de la mas ho­
norífica apología de psta para con p ro ­
pios y extraños, y harto mas convin­
cente que quantas hasta aquí se han
publicado por nuestros apologistas , con
tnas zclo que buen exílo.
los ingenios españoles ninguno mere­
ce m is aprecio , mas consideración y
estudio, que el incomparable M i ­
guel de Cervantes y Saavedra: pues,
dejando aparte los justos y re­
petidos elogios que ha merecido do
todos su inmortal Quijote (o b ra c e ­
lebrada y aun leida en rodos los pu e­
blos que tienen libros, y la prime-
n entre todas las novelas heroi-
cóm icas, ó burlescas) por el buen
gusto que en el reina, la feliz in­
vención , la naturalidad, el gra­
cejo, y la fina y festiva sátira; no
puede menos de admirarse el gran
talento y acierto que muestra en
él su autor para instruir deleitan­
do ; en lo qual excede , sin. dis­
puta , á quaotos escritores antiguos
y modernos han florecido hasta aho­
ra entre nosotros. A cada página
se ven reflexiones y moralidades
las mns juiciosas é importantes, al
lado de las mas chistosas agudezas,
XI
▼ de las mas cómicas escenas.
* Admiróme ( dice á .este propósi-
*»to el célebre Saint-Ev:em cnd )
«com o en boca del hombre mas
m loco de la tierra halló Cervan-r
«tes media de mostrarse el mas
«cuerdo y entendido , y el mejor
uconocedor del mundo que pue-
»>de imaginarse.” Y en efecto, la
muchedumbre de sentencias sobro
cnsi todos los asuntos de la vida cir
v i l , que se hallan en esta obra,
tari* sárigúlar, como o rigin al, jus-?
tifican bien la admiración del res­
petable escritor francés, y la del
buen Sancho , quando. a l. ver la
sabiduría de su señor don- Q uijor
te, exclama así (Q uij. p. 3.C , 2 2 )1
** Este-m i amo, quando yo hablo fie;
j» cosas de meollo y sustancia, sue-
« le deck; que podría yo tomar un
11 púlpíto en las manos, y irme por
»>er.e mundo adelante predicando
lindezas: y y o digo de él; que
X II
»> quando comienza á enhilar sen-
wtercias, y dar consejos , no solo
v puede tomar un pulpito en las
manos, sino dos en cada ded o, y
candarse por esas plazas á que
wquieres boca, { V álate el D iablo,
» p o r caballero andante que tantas
*>cosas sabe! Y o pensaba, en mi
»anim a, que solo podia saber aque­
ja lió que tocaba á sus caballerías.;
«pero no hay cosa donde no p i-
wqiie , y dege de meter su cu-
#»eharada.’> Y á la verdad na hay
apenas asunto de quantos se ver­
san en el trato social sobre que
ho se hallen en esta obra observa­
ciones y advertencias las mas sa­
ludables y oportunas; por manera
que acreditan , ó á lo menos ha­
cen disculpable en parte, la arro­
gancia con que en el capítulo 4 4
de la parte 2 . habla de sí mismo
su autor , diciendo: Mque pues se
» contiene y cierra en los estrechos
X lll
n limites de su narración , teniendo
»>habilidad, suficiencia y entendi-
»>miento para tratar del universo
«to d o , pide no se desprecie su
»»trabajo, y se le den alabanzas,’
»»no por lo que escribe, sino por
^lo que ha dejado de escribir.”
T a l era porcicrto la gran fecun­
didad del ingenio de Cervantes, y
su profundó conocimiento del mun>
do y de los hombres, á quienes no
solo se propuso divertir con sus ame­
nos escritos, sino también mejorarlos
y corregirlos. Y nsi, no contento con
impugnar en su Quijote los vicios
caballerescos , repreende de paso,
tegun le viene la ocasion, casi to<
dos los defectos de las demás pro»
fesiones y estados; ya proponiendo,
y a alabando á los que estaban libres
de ellos; ó ya ridiculizando los
que en ellos incurrían: como se p u e ­
de ver en muchos pasages, en los
guales, ora se proponen varios egem-
píos de hospitalidad, que es la que
mantiene el trato y comercio de los
hombres; ora se zahiere la mala cos­
tumbre de mantener bufones, sim­
ples, y tunos, los príncipes y gran­
d e s, y pagarse de sus chocarrerías
y necedades: ya Se recomienda la
buena crianza y educación de los
hijos, fuente principal de la felici­
dad ó infelicidad de los hombres, y
de los estados: ya se combaten las
preocupaciones de la mala crianza,
como la de criar á los hombres m e­
tiéndoles miedo desde la infancia;
la de creer en agüeros, inclinación
tan necia, como nociva; la de ca­
nonizar al instante de sobrenaturales
todos los acontecimientos que pasan
algo la línea de los comunes, 6
ouya causa no es conocida ; la creen*
cía perjudicial de la astrologia ju-
diciaria: se recomienda con egem-
píos el aseo, la compostura y la
decencia; la urbanidad, la honradez
XV
y la buena fe ; la bondad, la com­
pasión, la beneficencia, la justicia, y
en fin todas las virtudes sociales:
de modo que son innumerables las
sentencias y moralidades que con­
tiene el Quijott , y por las qua-
les se puede conocer que no tan so­
lo se propuso su autor desterrar
los libros de caballerías, sino tam­
bién la corrección de las costumbres
en general. Y otro tanto se puede
decir que. egecutó respectivamente
en las demas obras su y a s, como las
N ovelas egemplares , el Pérsiles,
y la G a la tea ; en todas las quaies
se hallan esparcidas con abundancia
las mas sabias y acendradas máximas
para el gobierno civil del hombre,
conocimiento del mundo y de sus
semejantes; sin omitir la crítica y
censura de los vicios y ridiculeces
del mundo literario.
Todas estas preciosidades, espar­
cida* en las obras de Cervantes, y
XVI
que son un verdadero tesoro para
la educación, y para la lengua cas­
tellana , se han procurado reunir
en la presente compilación, orde­
nadas y distribuidas por órden a l­
fabético de materias, para mayor co­
modidad de los lectores. Por ellas se
verá que este insigne español no so­
lo fué el escritor mas ameno é in­
genioso, sino también el mas sabio
de su nación j y que la lectura de
sos obras es y será siempre tan útil
como agradable. £ 1 obgeto, pues, de
la presente est como ya hemos dicho,,
ofrecer á los apasionados de M igu el
de Cervantes, á los amantes de la li­
teratura española y de la lengua cas­
tellana, los dichos, reHxiones, senten^
cías y agudezas mas útiles, y mas me­
morables de este inmortal y original
ingenio; y aun se puede decir que un
libro de educación, que al paso que
presente á los lectores, y en especial
i los jóvenes, una preciosa coleccion
xva
d» maximas y documentos sobre lo
que se llama ciencia de mundo , 6
conocimiento de los hombres y de
la sociedad; les sirva de modelo^
ó texto escogido de buena elocu­
ción castellana , de la qual todos sa­
ben que está justamente reputado
por príncipe'i y legislador; por
cu yai razones debiera ponerse, y
andar en manos de todos ellos, .
desde que saben leer¿ párá que dft
este modcf sé formasen practica é
insensiblemente en el casruo y
hermoso lenguage castellano. T an
apreciables circunstancias deben por
tanto grangear al Espíritu de Cer­
vantes la aceptación de todos los
españoles amantes de la literatura y
de el idioma de sú pátiia.
Añádese á estas otra, no menoi
recomendable, que sin gular, y ca--
rio sa, qual es la de llevar al fia
una N ovela suya postuma., y hasta
•ahora iaedita, intitulada l a t ía
*
acvm
f i n g i d a í producción la mas ame­
na, festiva y correcta de todas quan-
tas en este género han salido de su
fecunda y salada pluma. Escribió­
la con el loable obgeto de dar á
conocer al mundo las harterías, los
embustes, embelecos y .perversas ma­
ñas de cierta clase de mugeres em -
bahidoras, que son la pe6te de la so­
ciedad ; fuente y origen de la per­
versión del bello sexo, en sus mas
tiernos é inocentes años; del des­
honor y la ruina de un gran n ú ­
mero de fam ilias, que por desgra­
cia han llorado, lloran y llorarán
los funestos efectos de su maléfica
inflencia, Ínterin no sean extermi­
nadas á sangre y fu e g o , si posi­
ble fuere. El lector habrá conoci­
do desde luego que hablo de las
terceras, ó alcahuetas, que con nom­
bre de T ias solian en tiempo de
C ervan tes, y acostumbran en el
nuestro corromper ¿ tantas .incautas
XIX
é inocentes doncellas, y aun robar­
las á sus fam ilias, haciendo despues
con ellas el mas criminal y ver­
gonzoso tráfico. Para darlas , pues,
á conocer, hacerlas odiosas, y es­
carnecerlas quanto es necesario, y
ellas se m erecen, emplea Cervantes
los hermosos colores de su pincel,
que con tal facilid ad , naturalidad
y maestría sabe pintar todo géne­
ro' de caracteres; y ameniza -su
asunto con las gracias , chistes y sa­
les cómicas de que tanto abunda­
ba su lozana y alegre fantasía. Y
lo que mas liay que admirar e s , que
siendo el argumento de esta nove­
la de’ la naturaleza que es,-le tra­
ta' sin embargo con el mismo deco­
r o 'y decencia que' brilla en las de­
más que dió a luz , y todos cono­
cem os; p o f manera que puede 11a-
inarsela egemplar , lo mismo que á
« r a s , puesto que de ella se saca
un provechoso’ aviso y un saludable
* £
XX
escarmiento; y el lector puede en­
tretenerse con su lectura sin da ñ ó
d e b a r r a s , para usar de lá frase
de su a:itor ( * ).
Q ue este lo sea él incompara­
ble Cervantes no hay para que yó
iñ i detenga á demostrailo. r u d ie -
ra'.o hacer fácilmente, cotejando mu­
chas de las expresiones, frases y mo­

(*) No hay duda que en esto, asi


como en otras muchas cosas, ¡leva gran
ventaja Cervantes i todos los antiguos,
y aun modernos escritores españoles, jo ­
cosos, y satíricos, asi prosadores, como
poetas. Ninguno poseyó la delicadeza, y
aquel dicnium , que tanta recomienda Ho­
racio i como nuestro autor i y no hay
asunto , por lúbrico que sea, que na
salga de su pluma aliñado con el trage
de la decencia. En prueba de esto cote'
gesele con qualquiera de ellos, y sobre
todo con un Qutvedo, un Gúngora, un
Lope y otros va rio s, cuyas obraí andan
impresas, y tn manís de tedas , y des*
XXI

dismos de esta N o v e la , con otras


que se registran en sus demas obras,
y que son hermanas carnales de es­
tas, por no decir idénticas; lo niis-
jno que su giro , su estilo y su len-
g u age,tan tuyos, y tan singulares,
que no pueden equivocarse con los
de ningún otro escritor. Pero es­
to sería hacer bien poco favor al
discernimiento del lector; pues es*
toy seguro de que el menos ver-,
sado en la lectura de las obras de
Cervantes conocerá , á las prim ras
líneas de esta, que es hija legitima del
escritor alegre, del regocijo de ¡as
M u sa s , d¿l famoso todo : y aun

de luego se echará de ver la diferencia;


sin que por eso dege de excitar mucho
mas ¡0 risa y el agrada que todos ellos
juntos: efecto del fino y delicado gusto
que le caracteriza y distingue en el
tnas alto grado.
X X IJ
conocerá asimismo que es la mas ele­
gante , la mas donosa y felizmente
escrita, no solo de todas sus novelas,
sino aun de todas sus obras; pues
en ella campean , al ppr de la lo­
zanía, las sales y las gracias cóm i­
cas , tan características de este ini­
mitable y nunca bien alabado in­
genio, cierta ligereza, cierto esme­
ro y cierto aticismo, que se echan
de menos en todas las demás com­
posiciones su yas, las quales suelea
á veces pecar de pr.oirjas, y dar en
algo pesadas. Pero no lo sea yo
derramándome en elogios de esta
preciosa obrita: léala y gócese con
ella el curioso lector; que yo sé
bien que convendrá conmigo ea
quanto llevo dicho en orden á su
mérito y filiación, y que se con­
gratulara por el feliz hallazgo da
esta nueva y preciosa joya de la
literatura española. H izolc el d i­
funto y benemérito D on Isidoro
' X X III
Bosarte T Sesretario de la Academ ia
de San Femando , entre los m a ­
nuscritos que registro del C o legio
de San Hermenegildo de Sevilla, en
lincódice antiguo q u e, bajo el títu­
lo de Compilación de Curiosidades
Españolas ( * ) contenia la presen­
te novela de C ervan tes', juntamen­
te con las de Rinconete y Corta­
dillo, y el Zeloso Extremeño , según
este las escribió , y las quales in­
sertó aq u el en. una Coleccion que

(*) Debele dicha Compilación al L i ­


cenciado Francisco Porras de la Cáma­
ra , prebendado de la santa iglesia de
S e v illa , varón erudito, que floreció á
fines del s ig h diez y s e it , y prinoipior
del diez y siete. E l fin que se propuso
en ella el Compilador ( dice el B iblio te­
cario Don Ju a n Antonio Pellicer, en su
'Vida de Cervantes pag. 148) f u i servir al
a^ztbispo de S ev illa , que entonces lo era
Don Fernando Niño de Guevara, quien le
kabia encargado que le enviase algunos
xx ir
publicaba años pasados, con el títu­
lo de Gabinete de lectura española.
D e su amistad obruve yo copia de
la presente, la qual me he resuel­

papeles de gusto suyos, para pasar ¡as


siestas del verano en Untbrstt ; y el dice
en ¡a epístola á aquel prelado: ttque ¡e en­
viaba y hacia plato á su buen gusto con
etsas agenas, por no contentarme {añade),
ni satisfacerme las mías,,. Unas de estas
cosas agenat son, pues , los tres referidos
cuentos, intitulados, el uno'. Novela de
Rinconete y Cortadillo, famosos ladro?
nes que hubu en Sevilla, Ja qual pasó así
en el año i ;Ó9 \ e ! otro-. N ovela del Z c-
loso Extreqiefio, que refiere quanto per­
judica la ocasjori ; y últimamente ¡a pre~
senie Novela de la T ía fingid a, cu ya
verdadera historia sucedió en Salaman­
ca el año de 1 5 7 5 , y demuestra quanto
perjudican las terceras. Habíalas com­
puesto Cervantes en Sevilla, en la dilata­
da residencia que hizv allí ; y anda­
rían por la ciudad algunas copias de
ellas en manos de los curiosos, y caerían
JX V
to á ^publicar con el mayor gus­
to , seguro de que me lo agrade­
cerán todos los apasionados de C e r­
vantes, y amantes de las glorias de
nue>tra literatura , .cuya delicia es

también en lat del licenciad» Porras de ia


Cámara, que las archivó, para lisongear el
gusto de su arzobispo , en su Misceianea¿
6 Compilación; la qual, ademas-de las
wtcpresadas Novelas , contiene varios d i­
chos agudos, sentencias, cuentos f e s t i ­
vos r cartas jocosas, invectivas y t exá­
menes. Como eran los primeros borradores,
¿bosquejos, por decirlo así; quando mas
de veinte años despues , el de 1 6 1 3 , de­
terminó M iguél de Cervantes dar á luz
las dos prim eras, las reconoció ,.corrigió,
alteró y mejoró, suprimiendo muchas co­
sas por buenos respetos, como el dice. Otro
tanto hizo sin duda despues con la p re­
sénte, para quando llegase el caso de darla
i lu z , incluyéndola en la segunda edición
de sus novelas; p u es que de e lla , así
como de la del Zeloso , tengo entendido
^ue para alguna copia en poder .de uno
acxri
y será siempre la lectura de las
obras de este singular ingenio, ho*
ñor del entendimiento humano; lus­
tre de su patria y de su siglo; re­
creo y admiración de todos los hom­
bres, y de todas las naciones que
cultivan las Letras.

que otro curioso , en la qual se leen pa-


sages que no s* hallan en la que publica-
mas, y sin duda ¡os suprimió desptteí
Cervantes , por dichos buenos respetos,
en la última copia que de ella hizo p a ­
ra publicarla á su tiem po: el qual no
llegó para e l, pues le previno la muer­
te-, y los que hicieron las siguientes edi­
ciones di sus novelas no deben haber
tenido nunca á las manos esta y cuyas co­
p ia s han sido en efecto muy ra ra s, y tan .
guardadas por los curiosos , que, por tal
de poseer ellos una cosa rara y precio­
sa que los demas no tengan, la habrán
tenido sepultada en la akscuridai de sur
gabinetes. E l citado Basarte pcnsak*
xxn r
sacarla i luz , según me significó, ilus­
trada con varias notas justificativas, p a ­
ra probar con un gran número de f r a ­
ses y expresiones , tomadas de las demas
obras de Cervantes , y que son idénticas
con otras .que se registran en la p r e ­
sente novela, que esta es parto le g iti­
mo de su ingenio. L a muerte le impi­
dió sin duda ,concluir y publicar su tra­
bajo-^ el qual, si bien muy loable y cu­
rioso , no le contemplo necesario: pues
(como he dicho arriba, y vuelvo á r e ­
petir) estoy bien persuadido de que qual-
quiera lector, &poco versado que esté en
tas obras de .Cervantes, conocerá, sin d i­
cho auxilio, y casi desde las prim eras
lineas de esta novela, que é l, y no otro
alguno, es su legítimo autor. De este
mismo parecer son todos.quantos literatos ¡a
ban exáminado-,entre los qualespudiera c i­
tar algunos de la primera nota, s i fuese
necesario su apoyo y autoridad en ma­
teria de suyo tan clara y p alp ab le, y
en la que qualquiera lector de mediano
discernimiento puede cerciorarse y conven­
cerse por sí mismo , sin mas que cotejar la
presente novela con otras de Cervantes, de
X X V III
este mismo genero cómico; como, por egetrr
p ío , la del Casi miento engañoso, que tie­
ne gran analogía con ella ; el Coloquio
de los perros Cipion y Bergan za; y tam­
bién La G itanilla ; Ririconete y Cortadi­
llo ,^ el Zeloso Extrem eño; en tod$s Iqs
quales hallará muchos rasgos de seme­
janza con la de la T ia fingida.
A l leer todas estas novelas, y espe­
cialmente la de la T ia fingida , el lec­
tor observador no podrá «..nos de excla­
mar, lleno de admiración y'estrañeza'. ¿ có­
mo es que Ctrvantet no se dedicó exclusiva-
viente al genero cómico , qve le era tan g e ­
nial ? ¿ Cómo es que no ha sido el mejor
poeta de ridiculo , no digo de España,
sino de la E u ro p a , teniendo todas las
dotes necesarias para poderlo ser ? I n ­
genio , amenidad , agudeza , gracejo;
sales y chistes los mas cómicos; tacto el
mas fino para hallar y presentar el ridícu ­
lo ; destreza sin igual para pintar toda
cíate de caractíres y costumbres; natura­
lidad y maestría inimitables p ir a el diá­
logo : ¿ qué es pues lo que le fa lt ó para ser
en España otro Moliere , y quizá superior
á £11 Esta admiración subirá mas d e p u n -
XXIX
1ó si observa que de loi echo Entremeses
en prosa , que el mismo Cervantes p u ­
blicó en 1 6 1 $ , quatro de ellos son unos
excelentes ensayos , y unas muestras nada
equívocas de su singular aptitud pata
vn genero tan difícil, y en el qual hubie­
ra sin duda alguna sido eminente si , co­
mo el célebre dramático francés , se hu~
Hese dedicado de intento á pintar y r id i­
culizar los vicios sociales de su nación y
de su siglo. Tales son en efecto E l R e ­
tablo m aravilloso, L a Cueva de Sala­
m anca, E l V iejo Zeloso, y El V izcaino
fingido. M r. F lo ria n , uno délos escritores
franceses mas conocedores, y mas justos
apreciadores de nuestras cosas, dice de
los dos primeros que son hermosos , y que
de ellos se formaren en Francia dos ópe­
ras-cómicas, el Soldado mágico , y el
F also prodigio, de Pirón i si bien añade
que es harto menos graciosa esta última
que el origina l español. T , volviendo á la
T ia fin g id a, ¿qué le fa lta para ser una
hermosa comedia, sino dialogarla, y su­
p lir é intercalar algunas escenas p re ­
paratorias'i ¿Por qué desgracia, puest
por qué fa ta lid a d , no solo no fu é C e r -
XXX
vantes el PJauta, 6 t i Moliere de su
nación, sino que, por el contrario, quan­
do s é dedicó de propósito á hacer come­
dias' las hizo tan‘ insulsas, desatinadas
i insoportables, como indignas de su
nombre,• y de la luz p ú blica? Porque
tales son en efecto las ocho que publi­
có , acompañadas de otros tantos Entre­
meses, en el referido año. A no ver al
fre n te de ellas el nombre de Cervantes,-
¡ se podría nadie pérs'uadif' que su au­
tor fuese él mismo qué con tanto ju i ­
cio y sabiduría criticó en su Quijote'
las malas' comedias de su tiempo, re­
batiendo' y desvaneciendo victoriosamen­
te quantas razones' se alegaban para dis­
culpar sus monstruosidades? Pues á p e ­
sar de esto, el mismo crítico que, la ­
mentando y ponderando el desorden y '
escandaloso quebrantamiento de las uni­
dades err muchas de ella s, diciendonor
que ha visto Comedia qué la prim era jo r ­
nada comenzó en Europa, la segunda p a ­
só en A s ia , y la tercera acabó en A f r i ­
ca , y .que s i fu era de quatro1 jornadas
se hubiera hecho en las quatro p arles
del mundo; este mismo ' critico, repito,
consuma despues tamaña monstruosidad
XXXI
en una J e sut ocho Comediar, quizá ¡a
menos mala de todas ellas. Esta es la
intitulada E l rufián dichoso, cuya p r i­
mer jornada pasa en S ev illa , y las dos
restantes en Mágico. A l considerar yo
qual puede haber sido la causa de una
inconsequencia y contradicción, tan es­
candalosas , como inconcebibles en el ju i­
ciosísimo' é ilustrado autor del Quijote,
creo bailarla en ¡a dura y fa ta l necesi­
dad á que se vio reducido de escribir para
comer, y de temporizar con el deprava­
do gusto del pueblo, debido en g tu n p a r­
te al mal egemplo. del famoso Lope de
Vega r de este ponstruo de ¡a natura­
lez a , como le llama Cervantes, que, al­
zándose con la monarquía cómica, avasa­
lló y puso debajo de su jurisdicion . á
todos los fa rsa n tes, y aun al pueblo
misma , cuyo guste estragó notablemente ,
en virtu d de el poderoso influxo que eger-
ció en él con sus tan numeresas, como
monstruoras comedias; las quales re co­
noce tiré i imitar Cervantes en las ocho
suyas, por seguir la corriente; s i bien
acreditó con ellas Io que de i l había d i­
cho cierto autor de título: « qu ede su
prosa re pedia esperar mucho, pero que
xxxil
del verso nada*> ¥ en verdad no erg etft
género de composicion dramática di que
le inclinaba su genio; sino otrg mucho
mas ú t il, y mas digno de su salada y
Satírica plum a, al qual, /o repito,■ de­
bemos sentir no se hubiese didi.ádo e x -
elusivamente. Su Dialogo de los perros,
Cipion y V erganza, esta hermosa crfti
ca de nuestras costumbres, llena de sai
de chiste y filosofa, y en donde brillan
Inda la agudeza y naturalidad de Cer­
vantes, indica bien claramente que g e ­
nero de comedia es el que debiera y pu­
diera haber cultivada este insigne in ­
gen io , con el mus fc líq éxito: y en tal
caso iquien duda que la España ten­
dría ahora el placer y la gloria de ver
y ostentar en é l, á la fa x de todo el
orbe literario, su Plauto, 4 , quando
m in es, su Lucianoi
XXXUl

ÍNDICE
D E LOS A R T ÍC U L O S CO N TEN IDO S

E N E S T A O BR A ;

A D V E R T E N C IA .

A F R E N T A : ¿ éñ q ü i se diferencia
del agravio'i pág’. v i.
A G U D K Z A S ( las ) del Licertciádo
Vidrierd. . ' 3.
A G Ü E R O S í tonto dibtf el Biscreté
ju zgar de ellos; 4.
A L M A : causa de lá inconstancia
de sus pensamientos y deseos. 6.
A M A N T E S : pintura de elloscom o
debeh portarse coh la persona que
- aman. ib.
A M O R ; fu definidor} ; descripción ■ -
de sus efectos y propiedades, bue­
nas y. malas. 6.
A M O R C O N Y U G A L : íú mayor
contrario et la pobreta.
A M O S : su i cargos retpteto délos
criados. 38.
A M IG O S s ¿ qué uto debe híCtetse
X X X IV
de ellos ? 39.
A N C IA N O S : su hiptcresfaen amor. 30.
A N IM A L E S : dan á veces egetn-
plos de virtudes sociales á los
hombres. ib.
A R M A S Y L E T R A S : su compara­
ción ; calidades y preeminencias
de estas, dos profesiones. 3 1.
A R R IF .R O S : su definición. 4 ».
A U T O R E S : critica chistosa , ( in*
.1 geniosa del mal gusto y superche­
ría de.esits en tiempo' de Cervan-
,-:tes , así en España , como en el
resto-.de "'Europa \ y asimismo de
.. las obras y de las criticas. 42.
b e n e f i c i o s : quamo obligan; y
sugetan. 5 1.
B O T IC A R IO S : abusos que come­
ten en sus oficios , y perjuicios
que con ellos causan. ib.
B U R L A S : no lo son la r que p e rju - .
' dican .á otro' , ja .
C A B A L L E R O S : diferencias que
hay de ellos. ib.
C A R ID A D : su excelencia. 53*
C A R R E T E R O S : su condicion. ib.
C A S A D O S : como deben conducir-
se con sus mugeres» 54.
XXXV
C A S A M IE N T O S : ¿ qué circuns­
pección y edad exigen para ha­
cerse. S f.
C A S O S : los hay verdaderos que son ¿
del todo inverosímiles é increíbles. 56.
C A Z A D E M O N T E R ÍA : sus p er. ¿
juicios y utilidade; respecto de los
principes y magnates. J 7¿
C O B A R D K S : quan insolentes son
favorecidos. JJ.
C O M E D IA : tu utilidad: ingeni»~
sa comparación entre\ella .y la
vida humana-. C ritieá ¿e la t come­
dias del tiempo de Cervantes,
aplicable á muchas de nuestros
dias. 60,
C O M E D IA N T E S : pensiones de su
ojicio-'y su.,utilidad. 6 9 .,
C O L E R A » sus efectos, . 7 1,
C O N S E G E R O ; sus calidades, ib .
C O N S E JO S : ( los ) dados por D . ¿
.■ Quijote j Sancho, muy convenien-
tes'ú iodos los que egercen auto­
ridad y jurisdicción en los p u e -
x blos. 72.
C U L P A S : iq ü a í es la mayor % 19 ’ .
D E S D IC H A S : quan trabajoso es
acomodarse 4 ellas. 80.
** a
sxxvi
d e s g r aAcC iIA
a sS \Y rf-
f fitxir. s actrc¿,
D E S E O S ........... \ aquellos*. * ■ 8 l.
D E S V E N T U R A S : en sus p rin ­
cipios no tienen consuelo. 82.
D O N C E L L A S : qual debe ser su
recato. ib .
E D A D D E O R O : su hermosa des­
cripción. 83,
E N A M O R A D O S : tu caracter y
propiedades. 86.
E N V I D I A : sus efectos. 88.
E S C R IT O R E S JO C O S O S r su
mérito. ib.
E S P E R A N Z A : como díbe ser.- 89.
E X T E R I O R ID A D E S : quanto nos
imponen. ib¿
E X T R A N G E R O S : pueden aparen­
t a r , y darse «l origen y fa m ilia 1
■ que gusten. 9 1,
F A M Á : quanto influye en ¡os hortí-
bres eí deseo de ella. ib.
F E N Ó M E N O S : ¡os hay raros i
inexplicables en nuestra natura­
liza. 9 3.
F O R T U N A : el hombre es muchas
veces autor de su buena ó mala
fortuna) y las quejas de algunos
XXXVII
eorttrt? ella tan ó veces ridiculas
¿injustas. .ib.
G I T A N O S : su caractcr, y sus
costumbres. 9$.
G L O S A S D E V E R S O S : no deben
hacerse. 104 .
G R A C IA S Y D O N A IR E S : iqu ién
y cómo debe usarlas* io y .
H E C H IC E R O S Y H E C H IZ O S :
j qué aprecio merecen ? 10 6 .
H E R E N C I A S : su efecto. 10 7 .
H E R M O S A S : ¿ con qué armas tp
las rinde ? ib .
H E R M O S U R A : ¿ quál es la ver­
dadera? Sus prerrogativas. 10 8 .
H IJO S : 1 cómo deben mirarlos sus
padres-, y como deben conducirse
con ellos , asi en su educación, co­
mo en sft casamiento. 10 9 .
H IST O R I A D O R E S : su obligación. 1 1 1 .
H O M B R E : (xdmen 4c tu defini­
ción. II* .
IN D IA S : iq u é son para algunos ? 1 1 3 .
1N G R A T I T U P : es uno de los ma­
yores y mqs injuriosos pecados. ib.
I N S T A B IL ID A D : la de las cosas
humanar. 114 *
IR A : tu «rigen y efectot. 1 1 J»
■XXXVIll
J U E C E S : sus obligaciones; d ife­
rencia entre los buenos y los
matos. i i 6.
JU S T I C I A : qu¿ impresionef causan
sus procedimientos. 118 ,
L L A N T O : ¿qujndo le esta bien
al hombre ? ' ib,
L E T R A S . V . Armas.
.L IB E R A L ID A D : su dcfin'cion. 1 19 .
L I B h R T A D : su p r r d o . ib .
L 1BR F R O S : sus mañas y manejos. 1 ao.
L I B R O S : su utili.lad. J2 I.
L IB R O S D E C A B A L L E R Í A S :
critica de ellos. 13*.
L 1N A G K S : hay quatro especies'.
¿ quá’.es son los verdaderamente
ilustres? 1 28.
M A L D I C I E N T E S : su carácter y
• disfraces', son menos odiosos quan-
• do son discretos. 13 1.
M A L E S : quanto mas se temen, mas
‘ fa tig an . 13 3 .
M A U rD O S : ipor qué razón les to­
ca ¿I deshonor d e s u m u g e r ’i 13 5 .
M A R I N E R O S : su definición. 13 7 .
M E D IC O S : idea de tilos.. 13 8 .
M E R C A D E R E S : su porte y ca­
rácter. 13 9 .
xxxix
M O D ELO S D E IM IT A C IO N : de­
be haberlos , y se deben seguir
en todos los oficios y profesiones
útiles ó agradables á la república. 1 4 1 .
M C ZO S D É L IB R E A Y D E M U -
L A S : sus costumbres. 14 3 .
M U E R T E : chistosa descripción de
ella. 14 3 .
M U G F R E S : su condicion en amor. 14 4 .
i Son útiles , ó perjudiciales las
pruel’as en las mugeres ? >4Í-
E s difiril guardarlas , s i ellas no se
guardan. 14 8 .
{ Quál es la muger buenai 15 1.
L a mala es ¡a carga mas pesada. I 5 2.
E l parto de la muger no se diferencia
de el de una res. 15 3 .
M U S IC A : sus virtudes. M 4-
N A R R A C IO N P O É T IC A : ¿ en
qué st distingue de ¡a histórica^ ib.
N A T U R A L E Z A H U M A N A : su
misera condicion. ib .
N E C IO (e l) siempre lo es. 1 55.
P A D R E S : quanto hacen por sus
hijos lo hacen por si mismos. ib .
PED AN TES Y C H ARLA TA N ES:
censura de ellos. >$7*
P IN T O R E S : idea de los buenos y
de las malos. 15 5 ,
PLACERAS , Ó REVEN D ED O ­
R A S D E P L A Z A : idea de tilas. ib%
P O B R E Z A : graciosa invtctiva con­
tra fila . 1 fio.
P O E SIA : su s excelencias ; verda­
dera idea de ella; y en particular
de la poesía de romance. 16 1,
P O R T A S : v e rd a S fa idea de los
buenos y de los ríalos. l6(¡.
R A Z O N A M IE N T O S ; advertencia
sobre ellas. 1 7Q.
R E F R A N KS : idea de ellos ; y a d ­
vertencia sobre su uso en la con -
versachl}. 17 1.
R E Y N Q S i-como se deben gobernar
- ■los nuevamente conquistados. ib«
R E Y E S : como deben hacer sus ca-
samientifs. l 7 a,
R IQ U E Z A S : son para algunos car­
g a pesada 5 pero siempre apeteci­
das de las mugtres. ib .
R A S T R E S : qualfdades de estos a r-
tejarips', 17 4 .
S E Ñ O R A S , Ó A M A S : su mal
egem plopervierte á las criadas; y
sirviéndose de ellas para malos f i­
nes f vienen 4 hacerft sus escla­
tL l
mas. ib•
S E Ñ O R E S : qual debiera ser su
ocupadori. 17 y .
S p L D A D p S : sy, liberalidad: con*
fejos para ¡os que emprenden la
profesión de foidafo- 17
S O L E D A D : discreto elogio de tila. 17 8 .
S U C E S O S : no todos son para con­
tadas en las obras de invención. 17 9 .
S U E N O : su elogio ; debe ser mo­
derado. 18 0 ,
S U lC ip iO : es locura propia de
cobardes. l8 r .
T I T IR IT E R O S : idea de ellos. ib.
T R A D U C C IO N E S : critica de
ellas; las de poetas son poco apre -
ciablts. 18 3 .
T R A B A JO S : i toda clase de p er­
sonas alcanzan. 18 3 .
T R I S T E Z A : reflexiones sobrf esta
pasión. 18 4 .
V A G O S : quan perjudiciales son á
la república. ib.
V A L E N T ÍA : idea de esta virtu d. 1 8 5 .
V A S A L L O S : quales son ¡os leales• 1 8<í,
V E S T I R : como se debe. ib.
V IR G IN ID A D : con quanta escru­
pulosidad y miramiento debe gu ar—
xn i
darse.
V I R T U D : su senda es aspera y
■ estrecha. ib.
Z A P A T E R O S : crítica de ellos. 18 8 .
Z E L O S : descripción de sus efectos, ib.
K O V liL A D E L A T I A F I N G I ­
DA. 19J.
f

A F R É N T A :

¿ E N QUÉ SE D IF E R E N C IA D E L AG H AVI 0 ?

-Klvntre ja ¿fritnid y él a g rivió hajf


ésta diferencia: la afrenta vien« dé parJ
te de quien lá pudde hacer j y la hace,
y la sustenta : el agravió puede venif
de qilalquiera parce ,' sin que afrente'.
Sea egemplo: esta uno en 'la callc des­
cuidado , llegan diez con mano arma­
da,- y , dándole de palos , pone mano á
la éspada:, y hace su debeT; pero lá
muchedumbre de los con i raí ios se le
opone,- y no le deja salir con su in ­
tención,' que és de vengarse: éste tal
queda ag raviad o ; pero no afrentado.
Y lo mismo Confirmará otro' egeinpioí
est'á Ono vuelco de espaldas, llega otro
y dale de palos, y en dándoselos, hu­
ye y no espera, y el otro le Mgue, y
no le alcanza: este que recibió li,.- pa­
los iccibió agravio f nías no afren ta
a
porque la afrenta ha de ser suiten-
tad a: si el que le dió de palo^, aun­
que se los dió i ’ hurta coidel, pusie­
ra m aro á su espada , y se estuviera
quedo haciendo rostro á su enemigo,
quedará el apaleado agraviado y afren­
tado juntamente ; agraviado , porque
le dieron á traición; afrentado, por­
que el que le dió sustentó lo que ha­
bía hecbo> sin volver las espaldas, y i
pie qued«,;
A G U D EZAS,

Z S K K T E N C 1AS D rL J.IC E N C IA D O V ID R IX K A '.

Pasando una vez el Licenciado V i­


driera por la ropería de Salam anca, le
dijo una ropera: en mi anima » señot
lic e n c ia d o , que me pesa de su desgra­
cia; ; pero qué haré que no la puedo 1 lo—
raí ? El ce volvió á e lla , y muy me-
íu ie d o le d ijo : filite Jtru ta le m , plora-
te super vos, et super filios vestros. En-
ttrd ió el marido la malicia del dicho,
y le d ijo : hermano Licenciado V idríe­
l a , nías ttntis de b e llac o , que de lo­
co. N o se me da un ard ite, rc.'pondió
, como nu teuga nada de necio.
■ Patango otro día por la casa llana
y venta común , vio que estaban á la
puerta de ella mucha! de sus morador
r » s , y dijo que eran bagajes del egér-,
cito de Saran as, que estaban alojado*
en el mesón del infierno.
Preguntóle u n o , ¿qué consuelo da­
ría i un amigo ¿u y o j que estaba m uf
triste porque la muge? se le habia ido
con otro? A lo qual respondió: dile
que dé gracias á Dio* por haber per­
mitido le llevasen de casa á. su enemi-
g o ¿Luego .nQ i n ^ R oscarla?- N i por
pienso, replicó V id riera; que seria el
hallarla hallar un perpetuo y verdade­
ro testigo de su deshonra Y a que eso
f?a a s í, dijo el mismo, ¿qué haré yo
para tener paz con mi mugir? Respon­
dióle; dejala que mande á todos los
de tu ca sa ; pero no sufras que ella
*te mande á tí.
Dijole un muchacho ; señor Licen­
ciado V id riera, yo me quit.ro desgar­
rar de mi padre,'porque me a ¿ota mu­
chas veces. Y respondióle; advierte, ni-
fio , que los azotes que los padre* dan
á sus hijos honran, y los del verd^igo
afrentan. ,
A a
Preguntóle uno ¿qué le parecía de
las alcahuetas? Y el respondió; que
no lo eran las apartadas, sino las ve­
cinas.
Topándole un dia cierto caballero,
le d ijo : sepa el señor Licenciado V i­
driera que un gran personage de la
Corte envía por él. A lo qual respon-
d ió : vuesamerced me excuse con ese
señor; que yo no soy bueno para P a ­
lacio , porque tengo vergüenza, y no
sé Iisongear.
Topó una vez á una tenderá qui
llevaba delante de sí una hija suya muy
fe a , pero muy llena de diges , de ga­
las y de perlas, y dijole á la madre:
muy bien habéis hecho «n empedralla,
porque se pueda pasear.

AG Ü ER O S:

COMO D E B E EL D ISC R ET O JU Z G A * BK
EL L O S.

Esto que el vulgo suele llam ar co­


munmente agüeros , que no se fundan
sobre natural razón alguna , del que
íes discreto han de set tenidos- y juz—
í
gados por buepos acontecimientos. L e­
vantase uno de estos agoreros por la
mañana , sale dé su casa , encuentras*
con un fraile de la órden del bienaven­
turado san F ra n c isc o , y corno si hu­
biera encontrado con un g r ifo , vuel­
ve las espaldas, y vuelvese á su ca-r,
éa. Derrámasele al otro Mendoza la sal
de encima de la m e s a , y derram adle
á él la melancolía por el corazon : po-,
mo si estuviese obligada l f naturaleza,
á dar señales de Jas venideras desgra­
cias con cosas de tan. poco momento
como las referid as.-E t discreto cristia­
no no ha de andar en puntillos con lo
que quiere hacer el ciclo. Llega C i -
pion á A frica ; tropieza en saltando en
tierra ; tienenlo por mal agüero sus sol­
dados ; pero é l , abrazándose con e l
suelo , dijo : no te tpe podras h 'iir ,
A fr ic a , porque te tengo a sid a , y entrt
mis brazos.
(
ALMA:

CAU SA D E I A INCO N STAN CIA D * «Üg ÍE W *


3AA1JfrNTOS I DESEO S.

Como están ntféftttas almas siempre


en coiitírtuo movimiento, y no pueden
¿araTrii sosegar , sino en su centro, que
és'D io s , para quien fueron criadas; no
és maravilla que nuestros pensamientos
se muden ^ ^Me este se tome, aquel se
dege; ui.o sé prosiga, y otra se olvide.
E l que mas cerca anduviere de su so­
siego , ese será el m ejor, quando no se
Jñeacle con error de entendimiento, n

■AMANTES!

¡PÍN TTJBA P E F i t o s ; COMO P E J i r N TO* -


T A n S E CON L A PJiJISO N A QUE A M A N .

, Entre los amantes las accione* y lor


movimientc s exteriores que muestran,
quando de sus amores tratan , son cer­
tísimos correos que traen las nuevas
de lo que allá en el interior del alma
pasa.
Es propio de los amantes tendidos
pensar siempre que nn tienen partes que
merezcan ser amadas de las personas
que bien quieren : andan" el amoc y el
temor tan apareados , qtie á dó quierk
que volváis la caía los vereis juntos: y
no es sobervio al am or, como algunos
dicen; sino hum ilde, agradible y man­
so , y tanto , que suele per ier de su
derecho por do dar i- quien bien quie­
re pesadumbre: y 'm a s , que como to­
do amante tiene en sumo precie» y es-
tim i la cosa que a ma , huye' de’ que
de su paite nazca algu-A aocssion' de
perderla.
Las alabanza* que se dan i la p er­
sona amada hilas de decir el am ihte
como propias , y no C';mo se dicen de
persona agena. N o hi de enauu rar el
amante con las gracias de otro , fuys*
hin de ser las que mostrare ¿ su d a­
ma : sino canta bien , no le traiga quien
le cante; sino es denmiridn germ l-hom ­
b r e , no se acruTiDafie con guiimi-diís;
■y finalmente , soy de parecer •[ue las
faltas que tuviere no las enmiende coa
igenas obras.
6
AMOR:

f u DEFINICION ;■ DESC*rrCJOfI D * SE?


»F£CXOS , X U p SUS P R ü P ltD A D E ? , B U £r
ÑAS I MALAS.

y p soy el Dios poderqjíq


jen el ayre y en la tierra,
y en el ancho piar undoso,
y en quantp el abismo eqcicrra
en su báratro espantoso.
Nunca conocí que es njiedo;
|odo quanto quiero pi]e<)p,
aunque quiera lo imp< s'ble;
y en todo lo que es posible
p a n d o , q u jfo , pppgo j vedo.

f!n ningunas otra; acciones de na-^


jturaleza se ven mayores m ilagros, ni
mas continuos , que en las de nrnor;
que por ser tanto* y tales los milagros
se pasan en silencio, y no se echa de
ver en e l l o s - por extraordinarios que
sean. E l amor jupra los cetros con.los
cayad o s, la grandeza con I? bage7a;
ihace posible lo im posible; iguala dife­
rentes estados ; y viene á ser podero­
so como la muerte.
D e él se ¿ice que d o puede fcstaj
fin zelo s; los quales, quando de fla -
jcas' y debite» ocasionas nacen * le ha­
cen crecer, sirviendo de espuela; á 1%
voluntid que de puro confiada se en-
tiv ia , 6 á lp ajenos parece que se des-
maya.
H ay dos rpales ep el ampr , que lle­
gan á todo extreipo ;~el.i)no es querer,
y no ser querido ; el .otro querer y set
ab o irerid o ; y á este mal no le igualg
el de la ausencia, o¡ el de losfzelos. . ,
N inguna cosa quita .ó borra el ?m of
ñ as presto de la memoria que el des-?
den en los principios de su nacimien­
tos: que el desden en los principios
del amor tiene la mi^ma fuerza que
la hambre en la vid.i hum ana: á la.
tim bre y al sueño se rinde la valen­
tía; y al desden Jos mas gustosos y,
vivos deseos. Verdad es qpe esto sue­
le ser en los principios; que después
que el amor ha tomado larga y ente­
ra posesión del alma , lo» desdenes y
desengaños le sirven de espuelas para
que con mas ligereza corra á poner en
efecto sus pensamientos.
Yo oo se lp que es amar, «mnqijQ
io
sé lo que es querei1 bien— N o entienda
ese modo de hablar , ni la diferencia
que hay entre amar y querer bien—
Esta en que querer bien puede ser sin
causa vehemente que os mueva la vo«
luntid ; como se puede querer á una
«riada que os sirve , ó á una estatua 6
pintura que bien oí parece, A que mu­
cho os a g r id i ; y estas 110 din zelos,
ni los pueden dar: pero aquello que
dicen que se' llam l amor, que es una
vehemente pasión del anim o, ya que
no dé zelo s, puede dar temores que
lleguen á q u itarla v id i; del q u il te­
m or á mi me parece que no puede es­
tar libré el amor-en ninguna manera:
porque no hay ningún am ante, que es­
te en posesión de la cosa amada , que
nn tema el perderla ; no hay ventura
tan firme que tal vez no dé vaivienes;
no hay clavo tan fiierte que pueda d e­
tener l.i rueda de la fortuna : asi que
pu«de haber amor sin zelos, pero no
éiii temor.
E l am or, según he oído d ecir, unas
reces vuela, y otras anda ; con e<t«
corre, y con aquel va le s ^ c io ; á unos
en tivia, y á otros a b u sa i á unos lúe*
It
fe, f 4 «tr«s mata; en un mismo puri-
to cottúehza la carreta de- tus desets,
y-fen á^quel mismo punto los acaba. y-
concluye; per la mañana suele poner»
el cetco á una fortaleza, y á la noche
la tiene rendida, poique no hay fuer­
za que te le rctataPVC....: E l amor
no tiene otro mej<¡*> nfillísno 'para e je ­
cutar lo q u e deseí?; tJSW ts la ocasionj
de )a ocasjop se sirve en iodos luchos,r
principalmente en los principios.
Solo se vence la pasión-a Bp>r«s»íoiu
huilla ; y nadie pé^tn ^dtíjSjneV á b ra -'
zos con-|»n ;poderowft, enetnipo ; por­
que es- menester fuerzas divinas p a rí
veneer las suyas humanas.
jíl amor en los mozos por la ma­
yor parte no lo es, sino apetito; el
q u al, come tiene por último fin el de­
leite , en llegando á alcanzarle se aca--
b a , y ha de volver atrás aquello quer
paréela amor , que no puede pasar ade­
lante del termino que le puso natura-
l e » 4 el qiial teírmino no le puso Á lo
que es verdadero amor,-
¡O h poderosa fuerza d e este que lla­
man dulce Dios de la amargura (titu ­
lo que le ha dado la ociosidad y el
13
descuido nuestro) y con queyera^noy
avasallas ! Caballero es Andrés , y mo­
zo , y de mu y buen entendimiento,
criado casi toda su vida en la Cnrte, y
con el regalo de sus ricos padres; y
desde ayer acá: J}% Jiecho tal mudanza,
que engañó á su v«fiad o s y á sus ami­
g o s , defraudói ¡las.-, esperanzas que sus
Padres eri el tenían; dejó el camino de
g l a n d e s , donde había de egercitar el
valor eje su perspna y acrecentar la hon­
ra de su linage , y se vino á postrac
¿ los pies de una muchacha , y á ser su
la c a y o ; que puesto que hermosísima,
ai-fin era gitana : privilegio de la her­
mosura', que trae al redopelo y por la m«-
lena á sus pies á la voluntad mas exénta.
Es amor un deseo de b elleza; y
e*ta definición le d an , entre otras min­
chas , los que en esta question han
llegado mas al cabo. Pues si se me
concede que el amor es deseo de be­
lleza, forzosamente se me ha de con­
ceder que qual fuere la belleza que
se am are, tal será el amor con que
se ama...... L a belleza es de dos ma­
neras, corporea, é incorpórea.... M ués-
*3
(ráse lá una parte de la belleza cor­
poral en cuerpos vivos de varones y
hembras; y esia consiste en que todas
las partes del cuerpo sean de por si
b u en as, y que todas juntas hagan un
todo perfecto, y formen un cuerpo
proporcionado de miembros y suavidad
de colores. L a otra belleza de la par­
te corporal no v iv a , consiste en pin-
türas, estatuas, edificios; la qual be­
lleza puede amarse, sin que el amor con
que se amare se vitupere. L a belleza
incorpórea se divide también en dos
p a rte s;-e n las virtudes y ciencias del
ánimo j y el amor que á la virtud se
tiene necesariamente ha de ser bueno,
ni mas ni menos que el que se tie­
ne á las virtuosas ciencias y agrada­
bles estudios. Pues como sean estas
dos suertes de bellezas Ja causa que
engendra el amor en nuestros pechos,
■iguese que en el amar la u n a, ó la
otra, consiste ser el amor bueno ó ma-
ld : pero como la belleza incorpórea se
considera con los ojos del entendimien­
to , limpios y claro*, y la belleza cor­
pórea se mira con los ojos corporales,
« a comparación de los incorporeos m i-
1+
b io s y c ie g o s ; y com o sean los ojos
d e l cuerpo mus prestos á m irar la b e­
lle z a presente corp oral que a g r a d a , que
n o la d e l en ten d im ien to á considerar
la ausente incorpórea que g lo r ific a : sí­
gu ese q u e tnas o rd in ariam en te am an
Jos m ortales la cad u ca y m ortal b e -
-Ueza q u e los d e s tr u y e , que. no la sin­
g u la r y d ivin a que los m ejora. P u e s
d e este am or , ó desear la corp oral
b e lle z a , nacen y nacerán en el rnttn»
d o asi h c io n de c iu d a d e s , ru in a de es­
ta d o s , destrucción de imperios^ y m u er­
te de a m ig o s: y q u an d o esto, g e n e ra l­
m e n t e n o su ced a - j q u é desd.ichas m a­
y o re s , q u é torm entos mas gra ves, q u é
in c e n d io , q u é zelo s , q u é p e n a s , q u é
m u e r te s , puede im aginaT el hum ano
e n te n d im ie n to , q u e á las q u e p ad ece
el m iserable am ante puedan com parar­
l e ? Y es la causa d e e s to , que com o
tu d a la felicid a d d el am an te consista
e n g o z a r la belleza que desea , y es­
ta b elleza .sea im posible go zarse y p o -
ceerse en tera m en te; aqu el no poder lle ­
g a r a l fin que se desea , en gend ra en
é l los su sp iros, las lágrim as,, Jas q u e ­
ja s y d esabrim ien tos. P u e s q u e i t a r e r -

l
1?
d a d que la b elleza J e q u ien h abló no
se pueda go zar perfecta y enteram en­
t e , está m anifiesto y c la r o ; porque no
está en mano d el hom bre g o z a r cu m ­
plidam ente cosa que está fu era de é l,
y no sea t o i a s u y a : porque las estra—
ñas con o cid a cosa es que están siem ­
pre d eb ajo del a rb itrio de la que llá­
m anos fo r tu n a , y c a s o , y no en po­
d er de nuestro a lb e d iio ; y asi se con*
c lu y e que d on d e hay am or h a y d olor;
y quien esto n e g a se , n egará . asim is-
m o que el sol es c la c o , y q u e e l fu eg o
abrasa'. M as p o iq u e se v e n g a con mas
fa c ilid a d en conocim ien to de la am ar­
g u ra que am or e n c ie rra , por las pa­
siones del anim o d isc u rrie n d o , se v e ­
ta clara la verdad que d ig o . S o n , pues,
la s pasiones d el ánim o q uatro g e n e ia le s,
y no mas. D e se a i d em a siad o ; a le g r a r ­
se m u c h o ; gran tem or de las fu tu ra s
m iseria s; gran d olor de las presentes
c a la m id a d e s: las quales p asion es, por
aer C^mo viento».contrarios qu e la tran ­
q u ilid a d del anim a p e rtu rb a n , con mas
p rop io vo cab lo perturbacion es son lla ­
m a d a s : y d e estas perturbacion es la
prim era •* prop ia d e l a m o r; ^ues e l
16
am or no es o tra 'c o sa que d ese ó ; y así
es el deseo principio y origen de don­
d e todas nuestras pasiones p ro ced en , c o ­
m o (|ualquier a rro y o de 'Mi fu e n te : y
d e aquí vien e que todas las veces q u e
el - deseo d e .algu n a Cosa se en cie n d e
e n nuestros, c o r a z o n e s , lu eg o nos m u e­
v e á. seguirla y á b u sca rla ', y buscán­
dola y siguiénd ola , á mil desordena­
dos fines nos con d u ce, fis ié deseo esr
aqu el que in cita a i herm ano i procu­
rar de la am ada herm ana los á b o m i-
n ables a b ra zo ' , la’ m adrastra' d sl a l­
n ad o , y , lo que es peor,- el mism o pa­
d re d é la propia hija. E ste deseo es e l
q u e nuestros pensam ientos i dolorosos'
p e lig ro s acarrea. N i ap rovech a que le
b agam os ob stáculo con fa' r a ío n ; quA
puesto que nuestro mal claram ente c o ­
n ozcam os , 110 por eso sabem os r e ti­
rarnos de é l. Y no se conienra a'mot'
con tenernos á un a sola vo lu n ta d
a te n to s; a n res/co m o del deseo de las
Cosas todas las pasiones nacen . asi d el
p rim er deseo que nace en nosotros otro*
m il se d eriva n , y estos son en ios en a­
m orados no menos d iversos que in fir
xiitos. Y a u n q u e todas las mas de la i
Teces m íren í un soló f i n , con to d o
e so , com o son d iversos los o b g e t o s ,y
d iversa la fortuna d e los a m ad ores, de
'cada uno sin du d a a lg u n a d iversam en ­
te se desea........... Y a s í, en gañ ad os y
atrahid os los miseros am antes con ürfa
d u lce y falsa tis a , con un solo v o lv é t
de o jo s , con dos m a l 1 form adas p ala­
bras ,q u e e n s u s p e c h r t 9 tifla falsa y f i -
•la z esperanza e n g e n d ra n ; a rr ó ja m e lu ? -
g o á ca'minar tras e l l a , a gu ijad o s d i l
d eseo; y d esp ues, á poco trech b y t *
■pocos d ia s , h a llan d ó -lst» 'séíltíá ae'ylí\ í
rem edio c e tr a d * ,'^ r cé l'fá t n in o d e's|u
gu sto im pedid o y a cu d en lu e g o á reg a r
su rostro con lá g rim a s, á tu rb ar el a í­
r e con suspiros , á fa tig a r lus «idos con
lam entables q u ejas; y lo peor es qiíe
si acaso con las lá g rim a s, con los sus­
p iro s, éon las q u e ja s, tío pbeden veirtfc
^1 firt* de lo que d e se a n , lá e g ó ifiü d áh
cstilor, f procuran a lca n za r por ma'rt»
medióS 16 que por buenos no p u e d en . Die
»q‘UÍKttácéft t o é o d i o s , las i r a s , li s
m tiérteiv'*4<í de am igos-, com o d e e n e­
m igos,“'P o r esta causa- se ha visto y sé
v é á cada paso q u e -la s 'tie r n a s y déí-
lica d a s-m u ge res se poneft h a cer átH >
*8
sas- e x tra fia í-y tem erarias, q u e a u n so­
l o el im ag in a ilas pone espanto. Por es1-
ta se ven ios santos y c o n y u g a le s lechos
d e roja san g re b a ñ a d o s , ora de la
..triste mal a d vertid a esposa, ora d el in ­
c a u t o y d escu id ad o m arid o. Por ven ir
. a l fin d e é s jte deseo es traid or el h e r-
jtn a n o al h erm a n o , el padre a l h i j o , el
. a m ig o al am igo. E s ti rom pe am ista­
d e s , atropella respetos, traspasa le y e s,
}o lv id a o b lig a c io n e s , y solicita p a rie n -
ta s......... Y no por los gu stos tan c o l­
m ados q u e , á su p a re c e r, lo s am an­
tes consiguen , se h a d e d ecir que son
.fe lic e s y b ie n a v e n tu ra d o s; porque n o
^ a y n ip g u n con ten to su y o «que no ven*
tg a acom pañado d e in n u m era b les d is ­
g u s t o s y sinsabores con q n e am or los
9 gu a y turba , y nunca lle g ó la g lo ria
.am orosa á donde llega y alcan za la pe­
n a. Y es tan m ala la a le g ría d e los
^amantes, q u e los suca, fu era de si mes-
ih o s , torn án dolos d escu id ad o s y locos:
j o r q u e , com o ponen tod o su in ten to y
fu erza s en m antenerse en a q u el gusto*
¿ p eptado que ello s se im a g in a n , de
to d a o tia cosa se descu id an ; de que
poco 4dño se les s ig u e , a si d e ha-
~*9
r ie n d a , com o d e honra y v i d á . jP u e a
q u é q uan do sucede que en m edio d e
la carrera de sus gustos les toca el hier»
ro frió de la pesada lan za de los z e ­
tas? A llí se Ies oscurece el c i e lo , s e le s
turba el" a ir e , y todos los elem entos se
les vuelven contrarios. N o tienen en ­
tonces de quien esperar c o n te n to , pues
n o se le puede dar el con segu ir el fin
qu e d esean : a llí a cu d e el tem or con ­
tin u o , la desesperación o r d in a r ia , Jas
a gu d as sospechas, los pensam ientos v®-
rio s, la solicitu d sin p ro v e c h o j lá faN
sa risa, el verd ad ero lla n to , y otros m il
extraños y terribles acciden tes que le
consum en y aterran. T o d a s las a ccio ­
nes de la cosa am ad a les fa tig a n ; s i
m ir a , si r ie , si torna , si v u e l v e , s i
c a lla , si h a b la ; y fin a lm en te, todas las
gracias, que le m ovieron á qu erer b ie a
son las mesmas que atorm entan a l am an ­
te zeloso. ¿ Y q u ié n no sabe que si la
ventura- á m anos llen as no fa v o re c e á
los amorosos' p rin cip io s, y con presta
d ilig e n tf? á d u lce fin los co n d u ce,
quan costosos le son a l am ante q u a les-
q u ier otros m edios que el d esd ich ad a
pone para con segu ir su in ten to ? ¡Q u é
B*
20
<de lá g r i irías 'd e rram a ! | Q n é d e suspi­
ro s esp a rce! ¡Q u in ta d , cartas escribe!
^ Q u in ta s noches no duerm e! ¡Q u in to *
-y quan con trarío s pensam ientos le>com-
¿ a i e n i ¡ Q u in t o s recelos le fa tig a n , y
-quaotos tem ores le so b re sa k a ñ í ¿ H a y
p o r ven tu ra T a n ta lo que mas fa tig a ten-
¡ g a y e a t ie las a gu as y e l -manzano p u es­
t o , que la que tien e e l m iserable a m an -
-te. entre e l tem or y la esperanza c o -
jlacajio ■ ? ¡Son. loa s e r v ic io s xlel am ante
-no fa v o re c id o k>s can taros -d e las b ija s
4 e D an a o , tan sin p ro v ech » d ei!ra m a -
idos, q u e jam as lleg a n á con segu ir u n a
«hlnijna pa rte de su in ten to . ¿ H a y A gui­
ja - q u e asi d estru ya las en trañ as d e T i *
c ió ,,, com o destonyen y roen Job zetas
Jas. d e l am ante zelo so ? ¡ H a y p ie d ra
q u e tanto ca rg u e las espaldas d e S y -
«yfo,cotTK> carga e l am or co n tin o los
pensam ientos de lo s enam orados? ¿ H a y
ju e d a d e Y x ío n q u e mas presto se v u e l-
v k y atorm ente» q u e las prestas y v a -
xiasr : im agin acio n es d e Jos temerosos
^.mantés? ¡ H a y M in o s , o i R ^ d am an to,
q u e . asi castigu en y aprem ian Jas des­
d ich a d a s con d en ad as a lm a s, com o cas­
t ig a y aprem ia eJ am or a l en am orad?
3T
pecho q u e al in su frib le m ando su y o es-;
ta su g eto ? N o hay crud a M e g a r a , n i.
rabiosa T is ifo n e , ni v e n g a d o ra A l e c ~
t o , qué así m altraten el a lm a donde s e
encierran , com o m altrata fcsta f u r ia , es­
te deseo á ¡os «in ventura q u e le re-i
conocen por señ o r, y se le hum illan co ­
m o va sa llo s: Jos q u a le s, por dar a lg u ­
na disculpa de las lo cu ra s qu e h acen ,;
d ic e n , ó á 4 om enos di ge ron lo s anti-*-í
guos g e n tile s . que aquel in stin to que ir»—i
c ita y m ueve al en am orad o.p ata-am as?
m a sq u e á su propia vida* la a g e n a ,'erai.
u n D i o s , í quien pu9Íerafn por n om bre
C u p id o ; y que así forzad os de su d e i­
dad-, no podían dejar de seg u ir y c a ­
m inar tras lo que el q u eria . M o vióles,
á decir e s to , y á d ar nom bre d e D ios;
i este d e se e , el ver los efectos sob re—,
naturales q u e hace e n los enamorados».
S in d u d a parece sobrenatural co sa es­
tar u n am ante en u n insta A t e mesmo»
tem eroso ,.:y ^ c o n fia d o , a rd er* lejos d e
s u .o rn a d a h e la n e q u a n d o mas.
cerca «stáv d e e U a . ; . m u d o q u a n d »
p a r ie re , y parlero q u a n d o s u d o . E k -
rra ñ í cosa es asim ism o s e g u ii á q u ie ta
roe h u y e y alabar á. q u ie n me. vít-
tu p e ra , dar voces á q uien n o me es­
cu ch a , servir á una in grata , y es­
p erar en quien .jamas prom ete, ni pue­
d e dar cosa que buena sea. ¡ Q h am ar­
g a d u lzu ra ! j O h venenosa m edicina de
Jos am antes no san o s! ¡O h triste a le ­
g r ía ! ¡O h flor a m o ro sa,q u e ningún fru ­
to 's e ñ a la s , sino de tardo arrepentim ien ­
to ! E stos son los tfectos de este D io s
im a g in a d o ; estas son sus ha*aña9 y ma­
ra v illo sa s obras. Y aun tam bién puede
verse en la pintura co n que figu rab an
á este su van o D io s , quan vano» ellos
a n d a b a n ,p in tá n d o le n iñ o ,d e s n u d o ,a la ­
d o , vendados los o jo s , con arco y sae­
tas en las m anos; para darnos á en ten­
d e r , en tre otras cosas, que en siendo
u n o enam orado se v u e lv e de la con ­
d ició n de un niñ o sim ple y an to jad i­
z o ; que es c ieg o en las p reten sio n e s
lig e r o en los pensam ientos; cruel en las
o b ra s; desnudo y pobre d e las rique­
z a s del Entendim iento. D c ria n asim is­
m o que entre las saetas suyas tenia dos,
la una de p lo m o , y la otra d e o r o , con
l u quales d iferen tes efectos h a cía : por-
4pie Ja d e plom o en gen d rab a od io en
los pechos que tocaba, y la de oro.
crecid o am or en le s q u é h ería ; paría,
avisarnos q u e el o r a rico e& aquel que ha*
ce a m a r, y el plom o pobre ab orrecer.
Y por esta ocasion n o erv v a ld e cantart
los poetas á A tala n ta ve n cid a d e t r e s ;
hermosas m anzanas d e n tó ;. y a t a b e - '
] la D a n a e , preñada d e i» durada l l u b ñ .
E n fin , el oro y- la d íd iv a es un a d e l a * 1
mas fu ertes saetas q u e ef am or tie n e ,
y con U que m as corazon es s u g e ta : b ie n
al reves d el p lo m o , m etal bajo y me—-
D esp reciad o, com o lo e s la? pobreza ¿ Ii.J
qual antes e n g e n d tt o d io y - a b o r r e c í—’
m iento d o r d e l l e g a , q o e o tra b en evo --
len cta a fg a n a . Pero si la i razones has­
ta ahora p«-r mí d ich as no bastan á per­
suadir la que y o ten g o de estar m a l.
con este pérfido a m o r, ob-ervad en a l - ;
gtinos egem plos verd ad eros y p asad os-
ios efectos s u y o s , y- v e r e i s , corno y o
v e o , q u e no v é , ni tie n e ojo» d e; en­
tendim ien to e l qne no a lca n za la v e r--
dad q u e sigo. V eam os pnesr. ¿ q u ién si—
n t t w i a m o r e s e l q u e a l ju sto I^pth
h iz o , rom per e l casto 'in te n to , y v io la r ■
í - la s propias h ija s-su y a s? E ste e s sin
duda el que h izo q u é e l esco g id o D a ­
vid fuese- a d ú lt e r o - y hom icida- j y i L
qHe fo iz ó i l lib id in o so Á m on á pro­
cu rar el torpe a yu n tam ien to d« T h a -
m a r , su querida h erm a n a ; y el quft
puso Ja cabeza cjel fu erte San són en la*
traid o ra s faldas- de D a lila , por dó>
perd ien d o s u .f u e r z a , perdieron lus su -
y o » s j i : am paro cabo él y otros
.ta~v i4a>.JSste f u é e l que m o v i¿
J aj.J fn g u a de H erodes para prom eter a
l a bolladura niña la cabeza d el precur-
s a i de- lajvidai. -Este hace que se d u ­
d e de la sa lvá ájo n .d el mas sabio y ric o
i e y de los reyes* y a u n .d e todos lo s
hprobres. E ste red ujo los fuertes b ia -
z o j d e l fam oso H e r c u le s , acostum brado»
á - ife g ij- l^ ,.p e s a d a m azar, á torcer un
pequeñtiel^ u j o , j> egercirarse en m u g e -
iile s egercicios. F s t* h iio que.-la. fu rio ­
s a ..y enarporada' M e d ea esparciese por
e l aire los tiernos miembros de sus pe­
queños hijos. «Este cortó la len gu a á
P r o g n e , A ra g n e y.: á . H ip ó lito ; in fam ó
á -P a s ifa c ; dearru y ó _á T r o y a ; y m ató
á riE elstp , £ ste , hiz«' cesar las com en -
zgfIitf -<ot>r4&: d e Iq nueva C a r t a g o , y
qfí£ *tt p d jp e ía rein a pasase su casto
peffo) .cr>n.»Ia~£guda espada. E ite . puso
eft> i a íj n a á o a d f c 1 » . nombrada.-,y-hs*>*
a?
m ofo Sofonisba el vaso d e m ortífero v e ­
neno que le acabó la vid a . E ste qu i­
t é la su ya al valien te T u r n o ; el re y n o •
á :T a r q u in o ; el m ando á ,M . A n to n io ,
y la vid a y la honra á su am iga C te o -
patra. E ste , en fin , en tregó nuestra E s - ■
paña á la bárbara fu ria A g aren a , lla ­
m ada á la ve n g a n za d el desorden ado
am or d el m iserable. R o d rig o .
E la m o r d eleitab le f ^ olo y sin mez­
c la de otro a cc id e n te , es d ig n o a m es
de a la b a n z a , que de vitu perio-; ;y -él 3
tenerle por en em igo « a m alo q íífir w 3
se le en tien d e ni cofwrffer-jktrque t í u n - '
ca se le há visto solo y en su misma
fig u r a , sino siem pre acom pañado de d e ­
seos pern iciosos, lascivos y mal c u lo - *
cad os: y esto no es culpa del a m o r, q u e
sieAipre es b u e n o , sino de los a c c i d e n - ;
te s que. se le lle g a n : com o vem os q u e '
acaece en a lg ú n cau d aloso r io , el q u a f*
tien e.isu nacim iento de algu n a liquida. '
y i ¡d a ta r -fu e n te , q r e siem pre claras y^
fw tc a & s g v a s le vá m in istran d o, y á ;>oco
esp ació «pie de la limpia m adre .se a l e - 1
j a , sus dulces y cristalin as a g n ss e n '
a m a rg a » 'y turbias son co n v ertid as por ■ '
lo s iriuchós. y. no lim pios a rto y o s q u e:
a6
d e una y otra parte se le ju n tan . A s í '
que este primer m o vim ien to , a m o r, ó
d ese o , com o llam as se q u is ie re , no |>ue-
de nacer sino de buen p rin cip io . Y au n
de elio& es et conocim ien to de la b elle­
z a , la q u a I conocida por t a l , casi pa­
rece im posible que d e am ar se d e g e ....
P ero vien d o el hacedor y criador nues­
tro que es propia n aturaleza del anim a
nuestra estar co n tin o en perpetuo m o­
vim ien to y deseo (p o r no poder ella pa­
rar sin o en D io s , com o en su. propio
c e n tro ) quisr>, porque n o se arrojase á
rien d a suelta á desear las cosas perece­
d eras y van as ( y esto sin q u itarle la li­
bertad d el libre a lb e d r ío ) ponerle en ­
cim a d e sus tres potencias u n a des­
pierta cen tin ela que le avisa re de lo& pe­
lig ro * q u e la c o n tra sta b a n , y. d e los
enem igos que la p e rse gu ía n ; la q u al fu é
la ra zó n , que co rrige y en fren a n u es­
tros desordenados d eseo » ::::: Y v ie n d o
asimismo que la b e lle z a ' hum ana h ab ía
d£ lleva r tras sí nuestros afectos é in ­
c lin a c io n e s, y a que no le p a re c ió 'q u i­
tarnos este d e s e o , á lo m enos quiso rem ­
ir a r le y c o rr e g irle , ord en an d o el santo
yu£»o d el m a trim o n io , debajo d el q u a l.
a7
a l varón y á la hem bra los mas de los
gustos y contentos amorosos le son líc i­
tos y d eb id os.......... C o n estos dos re­
m ed ios, puestos por la d iv in a m ana,
s í vino á tem plar la dem asía que (Hie­
de haber en el amor n a tu ra l; el q u a l
amor de si es b u e n o , y si en noso­
tros fa ltase , el m undo y nosetros a c a ­
b aríam os....... D e l a n tig u o C re m o trá­
g ic o fue opinion que así com o el vin o
m ezclado con a gu a es b u en o ; asi e l
amor tem plado es p ro v ech o so ; lo q u e
es al reves en el inm oderad o.

- A M O R C O N Y U G A L :

SU MAYOR CO N TR A R IO ES LA P O B R E Z A .

E l m ayor con trario q u e el am o r


tie n e es el h a m b re, y la co n tin u a n e­
cesidad : porque el am or es todo a le ­
gría , rego cijo y c o n t e n t o , y mas
qu an d o el am ante está en posesion d e
Ift cosa a m a d a ; co n tra q u ien Son ene­
m igos Opuestos y d eclarad os la n ece­
sidad y la pobreza........ £ 1 pobre h o n ­
rad o (si es que puede ser hon rado e l
pobre ) tiene pren da en tener m u ge t
2.a
herm osa r que- q u a n d c se- la qu itan , t e
qu itan la honra y se la m atan. L a tn u -
g er hermosa y h o n ra d a , c u y o marido-
es pobre ¿ merece ser coronada con lau ­
reles y palm as d e vencim ien to y tr iu n ­
fo . L á herm osura por si sola atrae la»
^voluntades de q uan tos la m iran y co­
nocen , . jt 'com o á señ u elo gu stoso se­
j e abaten las á g u ila s reales y los pá­
ja ro s altaneros : p eto si á la tal her­
m osura se le ju n ta la n ecesidad y es-
trechcza , tam bién la em bisten los c u e r­
vos , los m ilano* y la s . otras a ves d e.
rap iñ a ; y la 'que está á tantos en c u e n ­
tros f ir m e , bren m erece llam a rse co­
rona d e su m arido.

A M O S :

StTJ CARGOS n E S P E C IO D E IO S C R IA D O S,

D u erm e el criado-, y está v e la n d o


e l.s e ñ o r 1, pensando com o le ha de s u s - ,
te n ta r ^ m ejorar y^ h acer m ercedes. L a
co n g o ja d e ver q u e e l cielo se h a c e :
d e bronce y sin> a cu d ir a la tierra c o a
e l co n v en ien te r o c í o , n o a flig e al c ria —:
d o , sin o a l señ or &ue h a d e susten—
'atf
M r «n h esterilid ad y ham bre al q u é
le sirv ió en la fertilid a d y abundan*-
c ía i... contrapeso y carga que r u 1;» la
n atu ra le za y la costum bre á lo s sefknfc
tes.
E n tanto m is es te n id o el señ o r,
q u an to tiene mas honrados y bien no­
cidos o r ia d o ;: y u n a d e las v u n t ijis
m ayores que' llevan los príncipes a los
«lamas h o m b te r ‘ es <nie se sirven de
c ria d o s ta n buenos com o e llo s.; 1‘ ‘ 1-
, -J

. , ^ 'fryrp i-':.'
<£UÉVUSÓ "S fiK R HACEHSH S E E IX O S .
«6 l.»
L o s buenos am igos han de p ro b aí
á sus a m ig os, y valerse de ello s com o
d ijo un { x te ta , usque- ad arar : qu e
quiso d ecir; que no se'h a b ia n d e 'v a le c
<te-MJ ariiistad en cosainqoe ftiéseii.-aw i*
tra D io s. P ites .si esro sin tió - Un g e n ­
t i l d e la a m is ta d ; ¿q u á n to mejor es
q u e shp fltan tar e l *«riitiáno j q u e sabe
■qn«7'pDr4 ÍH>g6 iidtfaii|fttria ha d e per­
derse- la am istad d i^ in tf? tY q u an d o e l
a m ig o tirase tanto la barra q u e ' p u -
«i£te 4 p a ite loa.- respetos d e l - c ie li

por a cu d ir á los de su a m ig o , no h a
d e ser por cosas lig e r a s , y d e poco
m om ento ; sin o por aquellas en que va ­
y a la honra y la vid a de su a m ig o .

A N C I A N O S :

SU HIPO CH H SÍA E N A M O R. .

L o s Impetus am orosos que suelen


parecer en los a n cian o s se cu bren y
d isfrazan con la capa de la hipocre­
sía : que no hay h ip ó c r ita , sino es co*
n ocid o por tal , que d iñ e á n ad ie, s i­
n o á sí m ism o ; y los viejos con- la
som bra d e l m atrim onio d isim u lan sus
d ep ravad os apetitos,

A N I M A L E S :

DAN Á vr.CK S EGKM PLOS D E V IR T U D ES


S0C1A.LKS Á LOS H O M A R E S.

V ' no le parezca a lg u n o que a n ­


d u v o el. a u tor a lg o fuera d e cam in e
en haber com parad o Ja am istad de es­
tos a n im iles (r u c io y ro c in a n te ) á la
d e lo s h a m b r e s : que d e las b estia l
h án recjb id o m uchos ad vertim ien to*
los h o m b re s, y ap ren d id o m uchas c o ­
sas de im p o rta n cia ; com o son de las
cigü eñ as el clistel ; d e los perros e i
bom ito y el agrad ecim ien to; d e las g r u ­
llas la v ig ila n cia ; de las horm igas la
providencia ; de los elefan tes la hones­
tid ad; y la lea lta d d el ca b a llo .

ARMAS * LETR A S:
CA LID A D ES Y P R E E M IN E N C IA S D É EST+M
DOS fa O T S S I Q S S S .

Q u itén setn e d ela n te los que d ig e -


te n que las letras hacen ventaja ¿
las a rm a s: que les d iré , y sean q u ie ­
nes fu e r e n , que no saben lo que d i ­
cen . P orque la razón que los tales su e­
len d e c i t , y á lo q u e ellos mas se a lie ­
n en , es; que los trabajos d el esp íritu
« xceden á los d e l c u e rp o ; y q u e las
arm as solo con el cuerpo se e g e rc ita n :
c o m o -si fuese su e g e rc ic io oficio d e
g a o la p a n e s, para el qual no es m enes­
te r mas de buenas fu e r z a s ; ó com o
si en esto q u e llam am os armar los que
la s profesam os o o se e n e s m s i n lo s a c ­
•33
tos de la fo r ta le z a : io s q u ales piden
para egecutarlos m ucho en ten d im ien to:
ó com o sin o trab ajase el ánim o del
g u errero que tiene á su ca rg o un e g é r -
c ito , ó la defensa de un a c iu d a d s i ­
t i a d a , así con el espíritu , com o con
e l cu erpo. S in o vease si a lc a n z a con
la s fu erzas corporales ¿ saber y c o n -
g e tu ra r el in ten to del e n e m ig o , los
d t s i g n i o s , las. estra ta ge m as, las- d ifi­
c u lt a d e s , y el p reven ir los daños que se
tem en : que tod as estas cosas ;soix a c ­
cion es del en ten d im iento ,\ e n q u ien no
tie n e parte a lg u n a el cuerpo. S ien do
p u es, a s í q u e las arm as requieren es­
p ír itu ,, veam os ah ora q u a l de los do»
esp íritu s, el d e l ie tr a d o , ó el d e l g u e í
r e t o , trabaja m a s : y estosew .vfen d ró
A con o cer por el fin y p arad ero ¿ q u e
cad a una se en cam in a: porque aqu ella
in te n c io n s e ha d e estim ar en m as, que
tien e pnr o b g e to mas. n o b le finr>fil fin
y paradero d e las letras ( y no hablo
4 e las d iv in a s , q u e tien en por
b la n co r lle v a r y en cam in ar las alm as
a l cielo ; q u e á un fin tan sin fio
com o este n in gu n o - otro se le puede
ig u a la r )$ b ubio d e : las lé u a s h u m a n a l
32
q u e es su fin poner en su p u n to la
ju sticia d istribu tiva , y dar á cada u n o
lo que es su yo ; entender y hacer qu e
las buenas leyes se gu arden ; fin por
cierto generoso y a lto , y d ig n o d e g ra n ­
d e ‘ alabanza ; pero no de tanta com o
fnerece aquel á que las arm as atien -
d e n : las quales tien en por ob geto y
fin la paz , que es el m ayor bien que
los hombres pueden desear en esta v i ­
da ; y así las prim eras, buenas nuevas
4jue tu v o el m undo, y tu viero n lo s
hom bres, fu eron las que d ié to n lo s ánge*
les la noche q u e fu é n uestro d í a , quan-
d o can taron en los a ire s , gloria tea en
las alturas , y paz en ¡a tierra & lot
hombres de buena voluntad ; y la salu *
ta cio n que el m ejor m aestro de la t ie r -
í a v del c ie lo enseñó á sus 'a lle g a d '»
y favorecid os fu é d ecirles , q u e q u an *
d o entrasen en a lg u n a casa dige« en,
f a z sea en ésta ca sa ; y otras m uchas
ve ce s les d ijo , mi pai, os d oy , mi paz
es defo,' pa z seá con vosotros : bien c< -
m o jo y a y prenda d ad a y dejada d e
ta l m ano ; jo y a qtíé sin ella en la tie r­
ra , ni en el c ie lo , puede haber, bien
a l g u n o : esta p a z es e l v e td a d e ro fin
C
d e la guerra ; q u e lo m ism o .es d ecic
a rm a -, que g u eria . Presupuesta , pues,
estt v e rd .id , qu¿ el fia de la g u erra
es la p a z , y que en esto haré ven taja
a l fin de las l e t r a '; ven gam os a h o ­
ra i los trabaja s del cuerpo d el l e ­
trad o , y á los d el profesor de las a r ­
mas , y véase q u a'es son m a y o re s......
D i g o , p u e s , que los trab tjo s del estu­
d ian te son ettos : p rincipalm en te po­
b r e t a ; no poique tcd<s sean pobres,
lin o por poner este caso en tod o e x ­
trem o que pueda se r: y con haber d i ­
c h o que padece pobreza , me parece que
n o . había que d i c ir mas de sil m ala
a ven tu ra ; porque quien es pobre r o
tien e cosa b u en a. Esta pobreza h pa­
d e c e por sus p a r te s ; ya en h am b re,
>a e n f r i o ; ya en desi u d e z , ya en
t o d o j u n t o ; ptru con t> d o eso no es
ta n ti , que no c o m a , aunque sea m as
ta rd e de lo que se usa , a u n q u e sea
d e las sobras de los ri cos : que es la
m «yor m iseria del estudian te «mu que
e tm e ellos llaman aiidar á la sopa ; y
jH' les falta alguri brasero ét ch im en ea,
q u e, sino calien ta , á lo m enos e n iiv ia
t u fiiu 3 y «a fia la noche duerm en
m u y bien debajo de cu b ie rta . N o q u ie ­
ro llega r á otras m e n u d e n cia s, c o n v ie ­
n e á s a b e r ; de la falca de camisa-*,
y no sobra de za p a to s; la raridad y
poco pelo d el v e s tid o ; ni a q u el a h i­
tarse con tanto g u s t o , qiíando la b u e ­
na suerte les depara a lg ú n banquete.
P o r este cam in o que he pin tado , a s -
pero y d ificultoso * trop ezan d o a q u í,
c a y e n d o a l l i , levan tán d ose acu llá , to r­
nando á caer acá , llega n al grado, qu^
desean : el q u a l, a lza n d o ¿ .m ild io s , he­
m os visto que hftbjcndtr r p asad o par
estas Sirtes* y {for esta* Scila.f y C a -
zib dis 1 com o lleva d o s en vu elo de la
fa vo ra b le fu r tu n a f d ig o que los hemos
visto m andar y go b ern ar el m undo
d o d e una s illa , trocad a su ham bre en
h a rtu ia , su f iio en refrig erio , su d e s ­
n u d e z en ga la s , y su dorm ir en n n a
estera y en reposar en olan d a y d am as­
c o s ; prem io ju stam en te m erecido de su
v ittu d : -pero con trap u estos y com para­
d os -aus trabajos con lo» del m ilitar
g u e r r e r o , se q uedan m u y atrás en to ­
d o , com o ahora d ire . T pues com en­
zam os en el estu d ian te por la p o b re-
m y sus partes , veam os si es ma« rico
3<S
e l s o ld a d o , y verétnos qu e n o h a y
n in g u n o mas pobre en la misma pobre­
za : porque está a ten id o á la m iseria
d e su paga , que vie n e tard e ó n u n ca,
ó á lo que garbeare por sus m anos,
c o n n otable p elig ro d e su v id a , y d e
su c o n c ie n c ia ; y i ve ce s su ele ser su
d esn u d ez ta n ta , que un coleto a c u c h i­
lla d o le sirve de g a la y de cam isa ,
y en la m itad del in v ie rn o se su ele re­
parar de las inclem en cias d e l c ie lo , e s­
tan d o en la cam paña ra sa , con solo
el a lie n to de su b o c a , que com o sa le
d e lu g a r v a c io , ten go por a v e rig u a d o
q u e d eb e de salir frió contra toda n a­
tu r a le z a . Pues esper 4 H q u e espere q u e
lle g u e la noche , p ara restaurarse d e
todas estas incom odid ad es en la cam a
q u e le a gu ard a , la qual , sino es p o t
su c u lp a , jam as pecará de estrecha;
q u e bien puede m edir en la tierra los
p ies q u e quisiere , y revo lverse en ella
á su s a b o r , sin tem er que se le e n -
co r ja n las sa b a n a s: llegú ese pues á to ­
d o esto el d ía y la hora de rec¿>ir el
g ra d o de su eg ercicin ; llegú ese un d ia
d e batalla , que a llí le pondrán la b o r­
la en la c a b e z a , hecha d e h ilas para
curarse a lg ú n b a l a z a , que q u izá le h a ­
brá pasado las sie n e s, ó le dejará estro ­
pead o de b razo, ó d e p iern a; y quando
esto no suceda, sin o que el c ie lo piadoso
le gu ard e y conserve sa n o y v i v o , p o ­
drá ser que q ued e en la misma p o bre­
za que antes estaba , y que sea m e­
nester que suceda u n o y otro reen cu en ­
tro u n a y o tra b a t a l l a , y q u e d e
todas sa lg a venced or , para m edrar en
a l g o ; pero estos m ilagros veen se ra­
ía s veces. P ero d e c id m e , s e ñ o r e s , *si
es que habéis m irado en e l l o , j q u á n
m enos son los prem iados por la g u er­
ra , que los q u e han perecido en ella?
S in d u d a habéis de responder q u e no
tien en com paración , ni se pueden re­
d u cir á cuenta ios m u e rto s; y q u e se
podráA contar los prem iados viv o s co n
tres letras de guarism o... T o d o esto, es
a l reves en los letrados ; porque d e f a l -
d asV que no q u iero d e c ir de m a n g as,
todbautienjpn en que-, en treten erse : así
q ú e - a w p i e , es. m u c h o .m a y o r el tra b a ­
jo -.-d e l s o ld a d o , es* m u ch o m enor e l
prem io. Pero á esto- j e . puede respon ­
der ; -que es mas fá c il prem iar á dos
m il le tr a d o s , que á u e in ta m il su id a -
38
d o *: p o rq u e á a quellos se prem ia con
darles oficios; que por fuerza se han de
dar á los de su profesion ; y á estos
no se puede prem iar sin o con la pris­
ma hacienda d el sejíor á quien sirven ;
y esta im posibilid ad ,fortifica mas la
raznn que ten go. P e ro degám os esto
a p a rte , que es lab erin to de m uy d i f í ­
c il salida ; sino volvam os á la p reem i­
n en cia de las arm as con tra jas l e ­
tr a s ; m ateria que hasta ahora está por
a v e rig u a r , según las razon es que c a ­
da una de las partes a le g a . Y en tre
la s q u e h e d ic h o , d icen las le tr a s :
q u e sin ellas /io se p o d iia n sustentar
las a rp ia s ; porque la gu erra .también
tien e sus l e y e s , y está su g eia á ellas;
y í)ue las leyes caen d e b a jo d e lo qu e
son las letras y letrados. A estb< res­
ponden las a rm a s; que las ley es rio
se podrán sustentar sin el a s ; porque
c o n , las arm as se d efien d en las r e p ú ­
b lic a s í se co n serv a n los r e y n o s , se
gu ard an las ciu d ad es , se aseguran los
c a m in o s, se d i.'p ojan los mares de c o r ­
sarios , y fin a lm e n te , si por ellas no
f r e s e , las r e p ú b lic a s , los r e v n o s , las
m i>n*rquias, las c iu d a d e s , los cam inos
39
de y tierra , e«tarian ."ueetnsal r i­
gor y á la confu sión que trae c o n tig o
la guerra el tiem po que d u ra y tien e
lice n c ii de usar d e su i p rivileg io s y
d e sus fu e r z a s : y es ra 7 on a mengua­
da que a^urllM que mas cuesta se es­
tim a y ¿ tb e estim ar en mas. A lcan ­
z a r a lg u n o á ser em in en te en le ti a s la
cuesta, tie m :o , v i g i l i a s , ham bre , des*
n u d e z , vagu id o s de cab eza , in d ig e s ­
tion es de titó m a g o , y c tra s cosas, i
estas a d h rrertes , que en parte y a 1m
t e i g o referida* : mas lle g a r .‘u n o f o r
*u i térm inos i ser b u en sold ad o le cu es­
ta tedo l a q u e a l e s tu d ia n te , en t a n ­
to m ayur g r a d o , que no tienen com ­
p a r a c ió n ; porque á c j.da paso está á
pi-lde de perder la v id a . ¿ Y qu é te ­
mor de necesidad y d e pobreza pu e­
de lle g a r, ni fa tig a r a l estu d ian te , q u e
1 egu e a l que tien e u n soldado q u e , ha­
llándose cerca d o en a lg u n a fu e rz a ,
y ertando de p o n a ó gu arda de a l -
g u a r e b e llín , ó c a b a lle r o , sien te q u e
los«nen<iges están m iran do ácia la par­
te donde él está , y no p u rd e a p ar­
tarse de a llí por n in gú n cnso , ni huir
e l ^ e lig ió q u e de tan ce ic a le am ena­
4o
za ? S o lo lo q u e puede h acer es d ar
n oticia á .cu capitán de lo que pasa,
para que lo rem edie con alg u n a c o n -
tia m in a , y el estarse q u e d o , temien­
d o y esperando q u an d o im pro»isaiBtn-
te ha de sub ir á las nubes 'sin a las,
y bajar al p n ^ u n d o sin volu ntad. Y
si este parece pequeño p tli^ ro , veam os
si le ig u a la , o hace ve n taj?, el de em ­
b o l a s e d os ga lera s por las prc as , y
en m itad del mar •.«paci<*>, las q u a -
l e s , e rc la v jjtd a s y tra b a d a s, no le que­
da al sald ad o mas espacio del que con^
ceden d< s pies de t bla del e s p o lm ;
y con tod o e ‘ t<>, v k n d o q u e tiene
d ela n te d e si t - n t s in r i- tr o s de la
m u erte que le .a .m e r a z a n , quantos c a -
fiones de artillería le a 't - t a n de la
parte c o n tra ria , que no dictan de su
cu erpo una lnnza ; y vien d o qu e a l
prim er descuid o de los pies irá á v i ­
sitar los profundos- senos d e N ep tu n o ;
con todo e*to , con intrépid o c razón ,
llev a d o de la honra que le in cita , se
pone á ser b lan co de tanta a rca b u ce-
tia , y procura pasar por tan estrecho
paso al va g el c o n t r a n o : y lo q u e m a s
es de a d m iu t que apenas u n o ba c a i-
d o d on d e rio se podrá lev a n ta r hasta
e l fi n dol mu d o , quandu utri» o c u ­
pa su mismi) lu g a r ; y - si este tam bién
cae en el m a r , que com o á en em ig o
k aguarda , otro y otro le s u c e d e , sin
d ar tiem po al tiem po de vus m uertes:
va len tía y atrevim ien to el m ayo r-q u e
se puede h allar en todos los tran ces
d e Iz g u e ira . B ien hayan aq u ellos ben­
d ito s sig lo s que carecí ron d e la es­
pan table furia de aquestos endem onia»
dos instrum entos d e la a r t i l l e r í a á
c u y o in ven to r te n g o para m ir q u e en:
el in fiern o: se le está d a n d o el p re­
m io de su d iab ó lica inven ción , con la
qual d ió causa que un infam e y com­
bar de brazo quite la vid a á un v a le ­
roso cab a llero , y que , sin saber com o,
ó por d o n d e , en la m itad d ej cora g e
y brio que en cie n d e y an im a j . í lo s
valien tes p e c h o s , llega u n a desm an­
dada bala , disparada d e quien q u izá
h u y ó y se espantó del re sjla n d o r que
h izo el fu eg o al disparar d e la m al­
d ita m á q u in a , y corta y acab a en
u n instante loe pensam ientos y vid a de
q u ien la m erecía g o za r lu en go s s ig lo s .
4*
ARRIEROS:

SV S t f 'l N I C I O K .

L o s a rricio s son gente que tien e he­


c h o d ivo rcio ern las sabanas , y .se ha
casado con las jalm as. Son ,tm d ilig e n ­
tes y. presurosas , -que á trueco d e no
perder la jnrn’ da , per.1er.in el alm a .
S u mú ica es la del m ortero; su s a l ­
sa la ham bre; sus -maitines levan tarse
i dar sus p ien so s.; y sus misas no o i f
n in g u n a .
A U T O R E S :

C n lT t e A CHISTOSA é IK A f M-1SA T »F t M A S
GUSTO Y S IP k R C H E M .IA DU RSTi.S I N T IE M ­
P O DK C F R V A N T E S , ,AS| V N I S P a A a , C**«
|I U F N F L H I STO P E FU ROPA ; T A S IM II-
H > Uh. LAS OBRAS X DE L a S C illT iC A l

• | C ó m o ^ n ereís ivns q u e n o me te n ­
g a con fu so el que dirá el a n tic u o le g is-
la d o e , que llam a n . V u lg o , q u an d o vea
q u e al cabo de t a n t o B a ñ o s , c o m o ha
q u e duerm o en el silen cio d el o lv id o ,
s ilg o ahora , con todos mis a ñ o s acu es­
ta s , c o a u a a le y e n d a seca com o u r f e s -
43
p a r to , agen a de in ven ció n , pobre de
concetos ,, y falta de toda eru d ición y
dotrina , sin acotacior.es en jas m a rce­
n e s , y sin ano.tdliojies en el fin d e l
lib ro ; c o iro veo que están otros |jbn s
(a u n q u e sean frhule sos y profanos) u n
llen o s de sen tencias de .A n sióte!?*, de
P la to » y .de tod a Ja ^ atefva de filó so ­
f o s , q u e ad m itan á jos le y e n te s , y tie­
nen á aiis au'.ores por hom bres leíd os,
eruditos y elocuen tes? ¡ P u e s q u ¿ q u an -
d<> citan la D iv in a E <vú.tura!. N o 4 i/r.
rán sino q u e son uóosvaantps í o mases
y otros doctores d é la Iglesia , g u a r ­
dando en esto un decoro tan in g e n io ­
so;, que en un renglón han p in ta d o
un enam orado d is tr a íd o , y en otro h a ­
cen un serm oncico c r js tr ia n o , qtie t s
un conten to <el o írle ó leerle. D * le d o
esto ha d e carecer m i-lib ro ; porque q i
tengo que a co tar en el m a r g e n , ni q u é
anotaj\er» el fin ; ni menos sé que a u ­
tores si^ o j a j á ponerlo? al prin­
cip io £ iRnno -^aicar.lOidiifr, por las l e -
t r is íilel íít, b , c i cem&iiBantlo en A r is ­
tó t e le s ,. y acaban d ó e n 'X e n o fo n te , y
en Z o ilo ó Z c u x is , au n q u e fu é m aldi-,
cien te el u n o , y p in to r e l o tro . T a m -
A4
bien ha de carecer mi libro de soneto*
al prin cip io , á lo m enos de soneto*
cu y o s autores sean d u q u e s , m arqueses,
c o n d e s , o b is p o s , dam as y poetas cele­
b é r rim o s.... E n f in , señor y a m ig o , yo
determ in o que e l señor D o n Q u ijo te se
q u ed e sep u lta d o en sus a rch ivo s en la
M a n c h a , hasta que el c ie lo dep are quien
le adorne de tantas cosas com o le fa l­
ta n ; porque y o me h allo in capaz de re­
m ed ia rla s por m i in su ficien cia y pocas
le tr a s , y p rque n aturalm ente s í y p o l-
tro n y perezoso d e andarm e b u scan ­
d o autores que d iga n lo que y o me sé
d e c ir sin ellos. D e a q u í nace la su s­
pensión y elev a m ien to en q u e me ha-
lla s t e s : bastante causa para ponerm e en
e lla la que de mi habéis o id o .----- E s­
tad me aten to y vereis com o en u n abiic
y cerrar de ojos co n fu n d o todas vu es­
tras d ific u lta d e s, y rem edio todas las
fa ltas q u e d ecís q u é os-suspenden y aco­
b ard an p ir a d eja r d e sacar á la lu z del
m a n d o la h istoria d e vu estrro famoso
D . Q u ijo te , lu z y espejo de toda la
cab a llería a n d an te. L o prim ero en que
reparais d e los sonetos , epigram as y
elo g io s que 03 faltan para e l prin cip io,
45
y que sean d e personages g ra ves y d e
titu lo , se puede rem ediar con que vos
ptitiíno tom éis a lg ú n trab ajo en hacer­
lo s, y despues los podéis b a u tiz a r , y
ponet el nom bre q u e q u is ie re d e s, a h i­
ján dolos al Preste J u a n de las Indias»
6 al E m perador de T rap ison d a , d e qu ien
y o sé que h a y n o ticia que fu ero n fa­
mosos p o e ta s ; y quan d o n o lo h a y a n
s i d o , y h u b iere a lg u n o s pedantes y b a ­
ch illeres que por d etras os m uerdan y
m urm uren de esta verd ad , no se os d é
dos m a ra ve d ís; porque y a q u e os a v e ­
rig ü e n la m e n tir a , np os han de cor­
tar las m anos con que lo escrib istes. E n
lo de c ita r en las m árgenes los libros
y autores d e donde sacaredes las sen­
tencias y d ich os que pusieredes en v u e s­
tra historia , n o h a y mas sin o hacer
de m anera q u e ve n g an á p elo a lg u n a s
sentencias ó la t in e s , q u e v o s sepáis d e
m emoria , 6 á lo menos os cuesten po­
co trabajo el buscallas; com o será poner,
tratando d e^ jb e rta d y c au tiv erio ;
Non bene pro tolo libertas venditur auro\
y lu eg o en el m argen cita r á H o ra cio ,
ó á qifien lo d ijo : si trataredes d el po­
der de la m u e rte , a cu d ir lu e g o co a

Pallida mors cequo pulsat pede paa-
pirum tabernas, regum que turres : si de
Ja am istad y am or que D io s m ard a que
se tenga al en em ig o , entraos lu e g o ai
pun to por la E s o itu r a D i v i n a , q u e 1q
podieis hacer con ta n tic o de cu riosid ad ,
y d ecir las p alab ras p o í lo merros del
m ism o D io s ; Ego autem dico vobis , di-
ü g ite inimicos vestros : si (rataredes de
n u lo s pensam ientos, acu d id con el E v a n ­
g e lio , de cor de exeunt cogita! iones ma­
lte •. si de la in stab ilidad d e-ló s ¡amigos,
ahí está C atón que os daráf s& d ístico;
Doñee erii f e lix multas numetabis amicos\
Témpora si fuerint nubil a , stlus eris:
y con estos la t ín ic o s , y otros cales, u»
tendrán siq u ie ra po r g ra m á tic o ; que
e l serlo no es d e poca honra y p r o v e ­
c h o el dia de h oy. E n lo q u e toca el
poner anotaciones al fin del l i b r o , s e ­
gu ram en te lo podéis hacer de esta ma­
n era : si nom bráis a lg ú n g ig a n t e , ha­
c e d le que sea el gi^ ai.te G o lia th , y con
solo e s to , que os o p ta rá ^psi nada, te -
jiei* una grand e a n o ta c io n , pues po­
d éis poner : tfeJ g ig a n te G n lia s , ó G o -
» i i a t h , fue un filisteo á q u ien ¿I p a s-
w tuc D a v id m ató d e un a gran p ed ra-
*»da en el v a lle de T e r e b in to , segú n se
v c u e n ta en el libro de los R e y e s , en
« e l cap ítulo que vos h illa te d e s que se
« a c r i b e . ” T ra s esto , para m ostraros
him br-- eru d ito en letras h u m a n a s, y
cosm ógrafo , h je e d de m odo com rf en
vuestra h íu o ria se nom bre el rio T a jo ,
y vereisys luego con « ira famosa a n o ­
ta c ió n , poniendo : " el tío T a j <, asi d i-
j>cho por un R e y d e las E s p a ñ a s , tie -
»>ne su nacim iento en ta l l u g a r , y
muere «n el O c é a n o , b e sá n d o lo s m u-
« ro s de la famosa c iu d a d d e L is b o a ; y
»>es o p in ió n q u e tien e las aren as d e'
»>oro.” S í tratared es d e la d r o n e s , y o
t i daré la historia de C a c o , que la *é
de c o ro ; si de m ugeres ram era s, a h í
esta el obispo de M o p d o ñ rd o que <s
prestará á L am ia , L a y d a y F lo r a , c u ­
y a anotacion <’S dará gran créd ito;, »i de
crueles , O v id io os e n u e g a fá á M e d ea ;
y si de en can tadoras y hechiceras , H o ­
m ero tiene á C alip sn , y V iig ilio á C i r ­
c e ; si (fe cap itan es v a le r o s o ', el mes*
m o J u lio C esar os prestará á si m is­
m o en sus C o m e n ta rio s , y P lu ta rco ..s
d a rá mil A lejan d ro*. S i tratared es de
i m o i e i , c o a dos m u i que i s y i i i de
48 i
la len gu a T osca nV, topareis con L eón
H ebreo que os h i n c h a las m ed id as; jr
sino q u ereis a n d a r o 9 p o r t i e r r a s e x tr a -
fias , en vuestra ca>-a teneis á F o n seca,
del amor de D i o s , d on d e se cifra todo
lo Que vos y el mas in gen ioso a ce rta ­
re á desear en tal m ateria. En reso­
lu ció n , no h a y mas sino que vos p r o ­
c u r é i s norrbrar estos nombres , ó tocar
estas historias en la v u e str a , que aquí
h e d ic h o , y dejarm e á m i el cargo de
p o n e r las anotacion es y a c o ta c io n e s que
y o os voto á tal de llenaros las m arge­
nes , y de ga«t»r o narro p liegos en el
fin del ín d ice. V en gam os ahora á la c i­
tació n de los a u to r e s , que los otros l i ­
b r o s tie n e n , q u £ en el vu estro os fa l­
ta n . E l rem edio que' esto tien e es m uy
f á c i l f porque no hab^i* de hacer otra
cosa que b u ccar un lih ro que los aco­
te to d o s, la A , hasta la Z , c o ­
m o vos d e c ís ; pues e«te mism o abere»
d a r i o pond réis vos en vuestro Ij^ro; que
pu esto q u e á la clara se vea la m enti-
r a , por la poca nec<*iHad qtie vos te -
n ia d e s d e aprovecharos de t ilo s , no im­
porta n a d a ; y q u iza a lg u n o h 'b r i r a n
sim ple, que c ie a que d e todos os babeia
49
aprovechad o en la sim ple y sen cilla h is­
toria v u e s tr a : y quan d o n o sirva <f¿
otra cosa , por lo menos servirá a q u el
la rgo catálog o de autores d e d á j de Im­
proviso autoridad al libro ; y más qutf
n o habrá quien se ponga á averiguar!
si lo S 'S e g u iste is, ó no los seg u iste is,
no y en d o le nada en ello.
H a y a lg u n o s que a sí arrojan libroá
d e s i , <$mo si fuesen b u ñ u elo s— N ó
h a y lib ro tan m á lo / que no tenga a lg d
b uen o— N o h a y d u d a en eso j perefr
m uchas veces acontece que k>i q u e teJ
fiian m em am en te grarigéada 1¡ át'cáriA
zada gran fam a por s'üs e s c r ito s , eti
dándolos á la estam pa la perdieron del
lo d o , ó la m enoscabaron en a lg o — L a
causa de esto es qué , com o las ob ras
im presas se miran d e sp a c io , fá cilm en ­
te se ven sus faltas , y tan to mas &
escudriñ an , q uan to es m ayor la fam a
del que las.co m p u so. L os homb'reS fa-
rnusos por su'í ingen ios , los grandes
po etas, los ilustres histo riad ores, siem ­
p r e , ó las mas v e c e s , son envidiados
d e aquellos que tien en por gu sto y por
p articu lar en treten im ien to ju z g a r los
escritos á g e n o s, sin h a b tt d ado a lg u ­

nos propios á la lu z del m undo— E so
n o es de m aravillar; porque m uchos teó­
lo g o s hay que no son buenos para el
p u lp ito , y s o n bonísim os para conocer
las faltas ó sobras da los qu e pred ican —
T o d o eso es a s í; pero quisiera y o que
los tales censuradores fueran mas m i­
sericordiosos , y m enos escru pu losos, sin
atenerse á los átom os del sol clarísim o
d e la obra de que m urm uran ; que si
oliqtiando bonus dormitat Homerus, co n ­
sideren lo m ucho q u e estu vo d esp ieito
por dar la lu z de su obra con la me­
nos som bra que p u d ie s e : y q u iza po*
d rá ser que lo que á ellos les parece
inal fuesen lunares que á las veces a cre­
cien tan la herm osura del rostro q u e los
tie n e : y así d ig o que es "gra n d ísim o el
rie sg o á que se expone el qu e im prim e
un libro , siendo de toda im) o sib iiid sd
im ponible com ponerle tal que satisfaga
y co n ten te á todos los que le k y e r e n .
í*
BENEFICIOS:
QU A N TO OBLIGAN X S U G E T A N .

L a s ob liga cio n es de las recom pensas


de los heneficios y m ercedes recib id as,
son ataduras que n o ‘ dejan cam pear e l
anim o libre. ¡ V en tu ro so aqu el i q u ien
e l cielo d ió un p ed azo de p a n , sin que
le quede o b lig a ció n d é • a g ra d e ce rlo z
otro que a l mismo cielo í

B O T I C A l£. í O Sí •
ABUSOS QU E COM ETEN I N SU O F IC IO , X
P E R JU IC IO S QUE CON ELLOS C A U iA N

Q u a n d o esto d ecía ( e l L ic e n c ia d o
V id riera ) estaba á la puerta de un B o ­
ticario , y vo lvién d ose a l d u eñ o le d i­
jo : vuesam erccd tien e un lau d ab le o f i ­
cio , sino fuera tan en em igo de los can ­
d iles.— ¿ E n qué m odo soy en em igo de
los c a u d ile s? — D ig o esto porque en
fa lta n d o q u alq u ier a c e ite , lo suple el
can d il que esta mas á m ano: y aun tie ­
ne otra cosa este o fic io , b astan te,» -q u i­
tar el c u d it o a l mas a ce ita d o m ed ico

d e l m u n d o ....; que por rtb a tr e v e r s e , ni
osar d ecir que faltab a en su b otica lo
que recetaba el m e d ic o , por las cosas
que le faltab an ponía otras q u e á su
parecer tenían la misma v irtu d y c a li­
dad , no siendo a s i ; y con esto la me­
d icin a mal com puesta obraba al reves de
lo que d eb ía o b rar Ja 'b ien ord en ad a.

B U R L A S :

NO XO SON LAS QUE P E R JU D IC A N A O T R O .

N o son b u rlas las que d u elen ; n i


h a y pasatiem pos que v a l g a n , si son
con daño tercero.

C A B A L L E R O S :

D IFER E N C IA S QUE H A T D E F X X 09.

N o t o d o s los q u e se l l a m a n c a b a l l e ­
ros l o s o n d e t o d o e n t o d o ; q u e u n o s
son de o r o , o tro s, de alquim ia , y todos
p a r e c e n c a b a lle r o s rcro n o todos p u e d e n
e«tar al t o q u e d e la p ie d T a d e l a v e r d a d .
Hom bres bajos hay q u e rebientan p o r
a r c c e r p c a b a l l e r o s ; y c a b a l l e r o s a l o s jh a y
53
que parece qué aposta m ueren por pare­
cer hombres bajos: aquellos se lev an ta n , ó
con la am bición , ó con la virtu d ; estos se
a b a ja n , ó con la flu ge d ad , ó con el v i ­
c io ; y es menester aprovecharnos del
conocim ien to discreto para d istin g u ir
estas dos maneras de cab a llero s, tan pare­
cidos en los n om bres, y tan distintos e a
las acciones.
C A R I D A D :

SU E X C E L E N C IA . —

N o h a y m a y o r, ni mejor bolsa que


la c a r id a d , cu ya s liberales manos jam as
están pobres: y asi no estoy bien con
aquel refrán que d i c e , mas d i el dur»
que el desnudo; com o si el d u ro y el
avaro diesen a lg o , com o lo d.í el li­
beral d esn u d o ; que en e fe c to dá e l
buen d e se o , q uan do mas n o tie n e .

C A R R E T E R O S :

SU CONDICION.

E l C arretero pasa lo mas de la v i ­


da en el espacio de vara y m ed ia , .de
j u g a r , q u e poco mas debe d e h a b e t
d el j u g o de las m uías á la boca del
c a rro : canta la mitad d el tie m p o , y
la otra m itad r e n ie g a ; y en d ecir h a -
gan se á zaga se les pasa ttr a p a rte; y
si acaso le queda per sacar a lg u n a rue­
da de a lg ú n a tollad ero mas se a y u d a n
d e dos pebetes, que d e tres m uías.

C A S A D O S :

COMO ST BE N CONDUCIRSE CON SU M U G ER .

D e c ía L o ta r io , y decía b ie n , qu«
e l casad» ¿ quien el cielo había co n ­
ced id o m uger hermosa , tan to cu id ad o
¿ a b ia de tener qué am igos llev a b a á
su c a sa , com o en m irar con que am i­
g a s su ' m uger con versab a: porque Jo
q u e no se hace ni concierta en Jas pla­
z a s , ni en los tem p los, ni en las fies­
tas p ú b lica s, ni estaciones , (cosas que
n o todas las veces las han de n egar
los m aridos á sus m ugeres) se co n cier­
ta y fa cilita en casa dé la am iga , ó
la parienta de quien mas satisfacción
se tien e. T am bién decia L o ta rio que
teniao necesidad io» casados de ttu e i
5.5
cada u n o a lg ú n a m ig o que le a d v ir ­
tiese de los descuidos que en su p ro c e ­
der hubiesen : porque suele a co n tecer
que con el m ucho am or que el m arido
á la m uger tie n e , ó no le a d v ie r te , ó
n o le d ic e , por no e n o ja lla , que h a ­
g a , ó d ege de hacer algu n as co sa s, q u e
el h a ce lla s, ó n o , le seria de honra, 6
de v itu p e r io ; de lo qual siendo d el
am igo a d v e r tid o , fácilm en te p o n d ría
rem edio en todo. |P e ro dónde se h a­
llará am igo tan d iscreto , y tan lea l y
v e rd a d e ro , com o aquí L o ta rio le pic^c?
N o lo sé y o por cierto .

C A S A M I E N T O S :

QUE CIRC U N SrECC tO K Y ED A D E X IG E N


P A R A H A C ER SE .

L a s obras que no han de hacerse


mas de una v e z , si se* y e r r a n , no se
pueden enm endar en la s e g u n d a , pues
no la tie n e n ; y el casam ien to es una
de estas a ccio n es: y asi es m enester
que se considere b ie n antes que se h a ga .
E s mas acertad o ajustarse las ed a ­
des en tte los que se c a sa n ; que s i ,p u e -
el núm ero de d iez han de lleva r ven­
taja á los d e la in u g e r, ó con a lg u ­
nos m as, porque la v e g e z Jos alcan ce
en un misroo tiem po.

CASOS»

tos HAT V E H IM D E JIO S , QUE SON DE$


T O SO IN VEROSIM ILES É Jh C R E ID I.E S .

C asos y cosas su ced erre n el m undo,


que si Ja im a g in a ció n , antes de su ce­
d er , pudiera hacer que asi su ced ieran ,
' ' ; y así m uchos
acontecen pa-
san. plaza de a p ó crifo s, y no son teni­
dos por tan verdaderos com o son : y así
es menester que los ayu d en ju ram en tos,
ó á Jo menos eJ buen crédito de q u ien
Jos c u e n ta : aunque y o d ig o que m ejor
seria nr> co n ta rlo s, según Jo aconsejan
aquellos a n tigu os versos castellan os que
d ice n :
L a s cosas de adm iración
n o las d ig a s , ni las cuentes;
q u e no ta b e o todas gente*
com o son.
C A Z A D E M O N T E R ÍA :

•VS T K R JU IC m s Y U T II ID a D E S R E 'P E C T O
D E XOS r n iN C I F E S t M aG N aT £S.

Y o no sé que gusto se recib e 'd e


esp erará un anim al qne , si es a lc a n za
con un c o lm illo , os puede qu itar la v i­
d a . Y o me a cu erd o d e haber oíd o cane­
lar un roipance a n tig u o que 'd ice;

D e los osos seas co m id o ,


com o F a v ila e l nom brado,

■— E se fu é un rey G o d o , q u e , yen d o
i caza de m o n tería , le com ió un oso.
«— Eso es lo que yo d ig o , qu e no q u er­
ría .yo que los p rín cipes y los rey es
se pusiesen en sem ejantes peligros , %
tru eco% é* un gu sto que parece que no
lo habia d e 's e r ; pues consiste en m a­
tar á un a n im a l, que no ha com etid o
d e lito a lg u n o , — A n tes os engafiai»;
porque el e g e rcic io de lá caza de m on ­
te es el mas con ven ien te y n e c e sa rio
para los reyes y p rín cip e s, q u e otro
a lg u n o . L a caza e<¡ una Im agen de la
g u c r ia : hay en ella e s tra ta g ^ p a s , as-*
*8
t u d a s , in sid ia s para ven cer í su sa l­
v o al en em ig o : padecense en ella fríos
gran d ísim os, y ca lo res in to lerab les; m e­
n oscabase el o c io ^ y el sueño ; c o r r o -
boranse las fu e r z a s ; a g ilita n se los m iem ­
bros d el q u e la u s a ; y , en resolu ción ,
es e g e rc ic io qu£ se puede jia cer sin
p e r ju ic io 4 e n a d ie , y con gu sto de m u­
c h o s: y lo mejor que tiene es que no
es para to d o s, com o lo es el de los otro»
genejros de c a z a , excep to el de v o la ­
tería , que tam bién es solo para reyes
y grandes señores. A siq u e , oh S a n ­
c h o , m udad de o p in io n , y q uan do seias
gobern ad or ocupaos en la r a z a , y v e -
reis com o os va le un pan por cien to .
-— E so n o ; el buen gobern ad or la pier­
n a quebrada y en c a sa ; b u en o sería
q u e vin iesen los n egociaptes á b u scar­
le fa tig a d o s, y el estuviese eo é m on­
te holgándose : asi enhoram ala a n d a ­
ría el go b iern o . M ia f é , se ñ o r, la c a ­
z a y los pasatiempos mas han de ser
para los h o lg a za n e s, que p a ra los g o ­
bernadores.
59
C O B A R D E S :

QVAN INSOLANTES SON FAVORECIDOS.


*•
H asta los cobardes y de poco ánim o
son a trevid os é insolentes q u an d o son
favorecid os , y se ad elan tan á ofend er
á los que valen mas que ellos. — U n a
n u e stra y señal d e esa verdad nos dan
a lgu n o s hom brecillos q u e á la som b ra
de sus amos se atreven á ser in solen ­
te».; y si acaso la m u e ite , ú o tro ac­
cidente de fortu n a , d errib a e l árb ol
d nde se a rrim a n , Juego se descubre
y manifiesta su v a lo r : porque en e fe c ­
to no son de mas q u ila te sus prendas
que los que les dan sus dueños y v a ­
ledores. La virtp d y el buen en ten d i­
m iento siempre es u n o , y siem pre es uno
d e'n u d o ó vestido , solo , ó acom pa­
ñado : typn es verdad que puede pa­
decer acerca de la estim ación de las
gen tes; mas no en la realid ad verd ad era
d e lo que merece y v a le .
6o
C O M E D I A :

su trn trn A D : in g e n io s a c o m p a r a c ió n
ENT*RE F L L A T LA VIDA H U M A N A . CRI­
TIC A l i s X A S COMEDIAS P F X T IE M P O DB
C L R V A N T E S , A PLIC A B LE A MUCHAS
D E NUESTROS D IA S.

N o fuera acertad o que los atavíos


d e la com edia fueran fin o s, sin o fin­
gid o s y a p a ren tes, com o lo es la mis­
m a c o m ed ia ; con la qual q u ie ro que
estes b ie i , ten ién d ola en tu g r a c ia ; y
po r el mismo co n sig u ien te á los que las
co m p o n en , y á los que las representan:
porq ue todos son instrum entos de ha­
ce r un gran bien á la re p ú b lica , po­
niéndon os un espejo á cada paso d e­
la n te , donde se ven al v iv o las accio ­
nes de la vida hum ana: y nin gun a com ­
paración h ? y que mas al vjgn nos re­
presente lo que somos y lo que habe­
rnos de s e r , com o la com edia y los co ­
m ediantes. S in o d iin e : ¿ n o has viste
tú representar a lg u n a com edia adonde
se introducen r e y e s , em peradores, pon­
tífices, caballeros , damas y otros d i­
versos personages í U n o hace el rufián;
61
otro el em b ustero \ este el m ercad er;
aquel e l so ld a d o ; otro el sim ple d is ­
creto ) otro el enam orado sim p le: y a ca ­
bada la com edia f y d esn udán dose d e
los ve jtid o s de e l l a , q uedan todos lo s
re c ita n te ; igu a les? Pues lo mismo a co n ­
tece en la com edia y trato de este m un­
d o : d on d e unos hacen los em perado­
r e s ; otros los p o n tífices, y finalm en ­
te tod as quantas figu ra s se pueden in ­
trod u cir en un a c o m e d ia ; -pero en lle ­
g a n d o al fin , que es q u an d o se a c a ­
ba la v id a , á todos les q u ita la .m u er­
te las ropas que los d ife re n cia b a n , y
quedan igu a les en la sep u ltu ra — ‘ ¡B r a ­
ba com p atacio n ! aunque no tan n u eva ,
que y o no la h a y a oíd o m uchas y d i­
versas veces ; com o aqu ella del ju e ­
go del a g e d r e z , que m ientras dura e l
ju eg o cada pieza tien e su p a rticu la r
oficio ; y en acabandose el ju e g o todas
se m e z c la n , juntan y b a ra ja n , y d an
con ellas en una b o lsa , que es com o
dar con la vid a en la sep u ltu ra.
L o qUe mas me q uitó de las manos
( ti plan de un libro arreglado de Caba­
llería ) , y aun del pensam iento de aca ­
b a r le , fu é . u n argum en to que hice c o o r
6i
m ig o m is m o , sacado de las com edía*
que ahora se rep rese n ta n , d ic ie n d o : si
estas que ahora se usan ,- así las im ag i­
n a d a s , com o las de h is to r ia , todas , ó
las mas ¿ son conocid os disparate», y co­
sas que no lle v a n pies ni c a b e z a , y con
tod o eso a l vu lg o ' la ? o y e con gu sto,
y las tie n e y las aprueba por buenas,
estan d o tan lejos d e s e r to ; y los a u to ­
res que las com ponen , y los actores
q u e las representan dicen que así han
d e s e r , pofqtfe asi las q u iere el v u lg o ,
y no de otra m anera ; y q u e las que
lle v a n traza , y siguen la fabula , c< mo
e l arte p id e , no sirven sino para q u a -
tro discretos que las en tien d en ¿ y to­
dos los dem as se quedan a yu n o s de
en ten d er su a r tific io ; y que ¿ ellos les
esta m ejor gan ar d¿ com er con los m u­
c h o s , que no opinion con lo s pocos:
de este modo vendrá á ser mi libro,- al
c a b o de' haberm e quem ado las cejas,
po r gu ard ar Jos preceptos referid) s , y
ven d ré, á ser el sastre dtfI cami iJlo. Y
a u n q u e algu n as veces he procurado-per­
su ad ir á l o s actores que se engañan en
ten er la opinion que tie n e n , y que mas
Kentc a tr a e r á n ,y mas fgm a c u b r a ia u ,r e »
6*
presentando com ed ias'q u e sigan el a rte ,
que no las d isp aratad as; y a están
asidos é incorporados en su p a recer,
que no hay razón , ni e v id e n c ia que d e
el los ja q u e ........ — Fin m ateria ha da­
do vm d. que ha despertado en mi u n
a n tig u o rencor que te n g o con las co ­
m edias que ahora se u s a n , ta l que ig u a ­
la a l que te n g o con los libros de c a ­
b allería s. E o rq u e h abien d o d e ser la
c o m e d ia , según le parece á T u l i o , es­
pejo de la vid a h u m a n a , egem p lo d e
las costum b res, é im agen d e la 'v e rd a d ;
las que ahora se representan son espejos
de d isp arates, egernplos de necedades,
é im ágenes de lasciv ia . Porqué ¿qué
m ayor disparate puede s e r , en el s u g e -
to que tratam os ,q u e sa lir u n o niñ o en
m antillas en la prim er escena del p ri­
mer a c t o , y en la segu n da salir y a
hom bre barbado? ¿ Y qu é m ayor que
pintarnos un m ozo v a lie n te , y un m o­
zo c o b a r d e ; un la ca y o r e tó r ic o ; un
p age c o n s e g e r o ; un rey g a n a p a n , j
una princesa frego n a ? ¿ Q u é d iré , pues,
d e la observancia que gu ard an en los
tiempos en que pueden , ó podían s u ­
ceder las acciones que tep resen tan , si­
64
no que h e visto com ed ia, qu e la pri­
m era jorn ad a com en zó en E urop a y la
segu n d a en A s ia , la tercera se aca b ó
en A f r i c a , y , si fuera d e q uatro jor­
n a d a s , la q u arta a cab aría en A m é rica}
y así se hubiera hecho en Jas q u atro
partes d el m un do ? Y si es que la im i­
ta ció n e s * lo prin cip al q u e ha de tene¿
la c o m e d ia , ¿com o es posible que sa­
tisfa g a á n in gú n m ediano en ten d im ien ­
to q u e, fin gien d o una acción que pasa eri
tiem po del rey P ip in o y C a rlo -m a g n o ,
a l mismo que en ella hace la persona
p rin cip a l le a trib u y en que íu é el em­
perador H e ra c lio , que entró con la cru z
en J e ru sa le n , y. el que g a n ó la casa
s a n ta , com o G o d o fred o de B u lló n ; ha­
b ie n d o in fin itos años del uno al otro:
y , fundándose la com edia sobre cosa fin­
g id a , a trib u irle verdades de h is to ria , y
m ezclarse pedazos de otras sucedidos á
d iferen tes personas, y en diferen tes tiem ­
p o s ; y esto no con trazas verosím iles,
sin o con patentes errores de todo p u n ­
to inexcusables? Y es lo m alo que h ay
ign oran tes que d igan que esto es Jo per­
fecto , y que lo demás es buscar g u -
llu tía s . ¿ P u e s qué si venim os á Jas c o ­
m edias d iv in a s? ¡Q ué de m ila g ro s fa li­
sos fingen en e lla s ! ¡ Q u é d e ccsas apó­
crifas y mal en ten d id as , a trib u y e n d o
á un santo los m ilag ro s d e o tr o ! Y
aun en las .hum anas se a treven .á ha­
cer m ilagros , sin mas respeto, ni co n ­
sideración , que p a r e a r le s que a llí es­
tará b ien el ta l m ila g ro y ap a rien cia ,
com o elfos-llam an,- para q u e lá g e n te
ig n o ra n te se a d m ire y v e n g a á la co­
m ed ia : que to d o esto es en peijuicio
de la v e r d a d , y en menofC&bo-dfr-Ja
h is to r ia , y aun en_¿ipn»bio‘ de los in­
genios esp a ñ o les. Porque loS e x tr a r g e -
r o s , que con tru ch a p u rtu a lid a d g u a r­
dan las ley es d e la ci>n:edia , nos tie­
nen por bárbaros é ig n e rn n ie s, vien ­
do les absu rd os y disi arates de la s q u e
hacem os. Y no seria b a s ta n te .d ú c u lp a
de esto d e c ir ; q u e el ,pii n c if a la m e n ­
to que las tej iiblicas bien uidensjdas
tien en , p eim iiit-rd o r,ue te hagan | ú -
búcas ce median* es para en tretener la
cem un ided con a lg u n a hor.eíta recrea­
ción d iv e itir la á ,v e c e s de les i r a -
los -huir.c res que ju e le e r g e i d i a r la
c c io s id a d ; y q u e , [ í e s este f t etijM -
• gu e con quaJquier c e ir.e d ia , t u c M , é
£
66
m a la , n o h a y para q u e poner ley es,
n i estrechar á los q u e las com ponen y
representan á que las h a ga n com o de­
b en h a cerse; p u e s, com o ne d ic h o ,c o n
q u alq u ie ra se c o n sig u e lo que con ellas
se p reten d e. A lo q u al respondería yo:
q u e este fin se co n segu iría m uch o me-
. íjo r , sin com paración a lg u n a , co n las
' com ed ias b u e n a s , q u e con las n o ta ­
le s ; porque .de haber o id o la com edia
^ a rtific io sa y bién ord en ad a saldría el
o y e n te a le g re con las b u r la s , enseña­
d o con las v e ra s; a d m ira d o d e lo s su -
- c e so s; d iscreto con las razo n es; a d -
-^ vertid o co n los e m b u ste s; sa g a z con
lo s e g e m p lo s; a ira d o c o n tra el v ic io y
- e n a m o ra d o 'd e . lá v ir tu d : q u e tod o s es-
- to s a f ’ ctos h a d e d esp erta r la buena
j- com ed ia en e l ánim o d el q u e la escu-
c h a r e , po r rú stico y torpe q u e s e a ; /
d e tod a im p o sib ilid ad es im posib le de-
. j r d e a le g ra r y e n tre te n e r, satisface!
y - c o n te n ta r la com ed ia q u e toda9 es*
■ta s partes tu v ie r e , m ucho mas q u e aque*
' l i a q u e c areciere d e e lla s , com o por
la m ayo r parte carecen estas q u e de
o rd in a rio ahora s e ■representan. Y no
tien en l a c u lp a d e e sto lo s po etas que
fif
las com p o n en ; p o rq u e a lg u n o s h a y de
ellos que conocen m u y bien en lo q ue
hierran , y saben eitrem a d am en te 'lo
que deben h a ce r; pero com o las c o ­
m edias se han hecho m ercadería v e n ­
d ib le , dicen y d icen v e r d a d , que Ib»-
representantes no se las com prarían si­
no fuesen d e aqu el j a e z ; y así el poe­
ta procufa áComGdárse-.-con lo q u e el
rep resen ta n te, q u e le ha d e p a g ar su
obra , le pid e. Y que esto se a -v e rd a d
veese por * m uchas é in fin ita s comedias’
que ha com puesto utrcieticisifno I n g e ­
nio d e estos reynos (* ), con tanta g a ijy
tanto d on aire , con tan eleg a n te v e rs o ,
con tan buenas ra zo n e s, con tan g r a ­
ves sen te n cia s, y fin alm en te tan Hie­
nas d e -elo cu cio n y a lteza de. e s tilo ,' q u e
tiene el mUndo llen o d e s u fam a ; y-p oc
querer acom odarse a l g u sto de los'-fer!
presentantes, no han lle g a d o t o d a í f ñ v
mo han lle g a d o a lg u n a s , a l p u n to de
perfección q u e requ ieren . O tr o s las com ­
ponen ta n . sin m irar lo q u e h aceiv, que
despues de representadas tien en n e c e -

• (*) Alude í Lops- de -Vega.


E 2
68
sitiad- k r m i f l u i m i e liy in e /« o se» -
tsise, .temerosos. de ser castigados, c o -
irto lo han ü d o .m u c b u í.R tts , por fia-
ber, i éntreseatad» cosas en perjuicio de
l 0 K t e y e s , y - e n destenta de algonos
tina ge». Todo* etkos incoo veniente» cesa-
■***« A ofros muchos reas qne do
digoveoa» que. hubiese en la corte osa.
persona. iareíigeQi<¿ que elim inase -to­
das .las O) medias antes que. .se repte-
*niasei» , no s»lt>>a/;iiellas ^ae sp hi­
ciese» ea la corre', sino las que
as-finivesen representar é» Espafia; sin
^qifAt»^n>fjacÍj£*» sella y firma, nin-
, en. su lagar dejase re»
p«e*e«ng r c o m e d ia ■ .atgooa y de esta
tornera . lo» «^muijanye» .tendrían„mn-
cjfe* cuidado -de enviar las.comedias i
la corte , T coa seguridad podría r» re-
pMSeofarl*.«; y aquel ios que ta sco s^
pernea. n^ iaiian ^oa , mas cuidado y
w ja ¿ rp li». q^-j(Fu;9»^teiniei«SQt de
pas^r «os' obras por e l irga*
gtnaiM^exíroeia de qoien las.cntiende:
>3dei impera se, Jtari^ a$ vefiascv
it n K ir , y se c « r g a in a felicisima-
Jo. que en ellas se pretende» asi
*1 eiwmeOTm¿gmu d e l ¿web*»» ctuaa jh
«platón de los ingratos d eE sp a fia , «1
ínteres y seguridad de lo * te c iu n R t,
y e l ahorro d el cuidado d e -Castigaría.
' '»
COMEDIANTES:
* '»
ntvsietiÉ s b b sv o f ic io ; su c t i l i d a » .

’ " A títrtíi' g ís a r flirt* *ex p o r don­


d e e 1 estüba («l licenciado Vidriera^iila
com edíante vestido com o a a : pcto cip ^
y en viéndoJe d ijo : ■ ¡acucMfe
h iS e r visto ¿ este te a tro e n ­
harinado cJ rfcstro, y vestido un M o a t^
ro d el reves; f con tod o eso á cada
•paso, fuera del tab la d o , jura á fé d e
hidalgo. Debelo ser, respondió nno; pot-
q u e * h iy muchos com ediantes qUe «a»
nVuy bien nacidos y h ijo sd algo ,. Aá<«*
v e rd a d , replico V i d x i e ú f ptir« ló 4QC
menos ha menester la farsa, e s péraMUf*
bien n a c id a s ;g a la n e safr, gemine* hom­
bres y de expeditas lengüás. T am bién
tó decir d^ ■eilos rjBe « a e l sudor d e
ra cara ganan «u pan, con ioilevabfa
tra b ijo ; tom ando confino d e memoria;
hechor' perpetuos g ita n o s, de lugar en
lo g a r, y ■ d e mc&oa e n ven ta; d esv e-
7o
landose en contentat á o tr o s , porque
en el gusto ageno consiste su bien pro­
pio. T ien en m as, que con su oficio no
engañan á nad ie; pues por momentos
sacan su mercaduría á pública plaza,
al ju icio y á la vista de todos. E l tra­
bajo de los autores es increíble, y su
cuidado extraordinario; y han de ga-
jia r mucho p2ra que al cabo del año
no salgan tan empeñados, que les sea
forzoso hacer pleito de acreedores. Y
con todo esto son necesario? en la re­
p ú b lica, como lo son las florestas, las
alamedas y las vistas da recreación, y
•Somo lo son las cosas que honestamen­
te recrean. D ccia que había sido opi-
nion d e un am igo s u y o , que el que
-servia á una com edíanla, en una so­
la servia á muchas damas ju n tas; co*
mo era una rey na, una ninfo, una diosa,
una fregon a , una pastora, y muchas
.Teces caía la suerte en que sirviese en
. e l la . á un page y á un lacayo ; que
todas estas, y mas fig u ia s, suele haceí
-una farsanta.
7f
C Ó L E ELA:

SUS XFICTO S»

N u n ca la cólera prometió buen fin


de sys ím petus; ella es pasión del áni­
mo apasionado; y el animo apasionado
pocas veces acierta en lo que emprende»

' ~T C O N sI É G É R O ;

SUS CALIDADES^ .., .


11y-fíji*** .•
E l que lo ha d e -ser requiere , te­
ner tres c a lid a d e s: la prim era a u ­
toridad ; la .segunda , prudencia , y
la tercera ser llamado.
N ad ie se ha de meter donde no le
llaman , ni ha de querer usar del o fi­
cios que en ningún caso le t o c a ; y
ha de considerar que nunca el co n sf*
jo del p o b r e p o r bueno que sea, fue
a d m itid o ; ni e l pobre humilde ha de
tener presunción d e aconsejar á los
grandes , y á lo s que piensan que se
lo saben todo. L a - sabiduría en el po­
bre está asom brada; q u e .la necesidad
y m iseria son sombras y nubes que
la oscurecen; y si acaso se descubre
la ju zga n por tontedad, y la tiatan
con menosprecio.

r- CONSEJOS;

S^niOS í 1MÍOHTANTF.S CONSEJOS DADOS


P R ft í). QinXOTK A SANCHO, M U YC O N V IN I-
. ENTFS A TuDOS LOS QUK I G m c i N AUTO­
RIDAD Y JURISDICCION * N L ' S TULBLOJ.

Primeramente ; oh hijo , has de te­


mer á D io s; porque en el temerle es­
t ila - s a b id u r ía ; y-siendo sabio nó po-
itrés errar en nada.
L6 segundo ¡ has de poner los ojos
en q u ie ii. eres procurando ^conocerte
á tí mismo’', qüe es el mas difícil co­
nocim iento que puede imaginarse : de
conocerle saldrá el no hinchsrtci como
. 'la rana qu« quiso igualarse con el
buey ; que si esto haces’, vendrá á ser
fed í pies de la rueda de tu locura la
^consideración de, haber guardado puer­
cos en tíi tierra....... Por lo-qu al l«;s
no de principios nobles deben acom­
pañar la gra vedad del cargo que eger-
LÍtan con una blanda «uaVidad -quCj
guiada por la prudencia , , los libre d a
la murmuración maliciosa, de quien no
hay estado que se e«cape. , .
H az gula de la humildad de tu Ir-'
na ge , y no te desprecies de decir que
▼ienes de lib ra d o re s; poique , viendo
que no te corres, ninguno se pondrá
á correrte; y preciate mas de h u m il­
de viriuGpDj q u £ d e pecador sorbe v io .
Innumerables son aquellos que de ba­
ja estirpe nacidos han subido á la s u ­
ma dignidad pontificia é im peratoria;
y de eua verdad te pudiera 3raer ta n -
tus egemplos, que te cansarán. S i tomas
por medio á la virtud , y te precias
de hacer hechos virtuosos, no hay pa­
ra que tener envidia .i los príncipes-y
señores; porque la sangre se h ered a,
y la virtud se a q u ista, y va le por s i
sola lo que la sangre no va lé . Sien do
esto a*í, como lo e s ,, si acaso viniétB
á v e r te , quando estés en tu Infula»
alguno de. tus pariente», no l e des­
echos, ni le afren te» ; antes le has d e
a c o g e r , agasajar y r e g a la r ; que co n
esto satisfarás al c ie lo , que gusta que
nadie se desp ecie de lo que él hizo-,
y corresponderás ¿ lo que debes
74
á la naturaleza bien concertada.
■ S i trageres á tu m uger contigo
(p o rqu e do es bien que los que asis­
ten á. gobiernos d e mucho tiempo es­
ten sin las p rop ias) enséñala , doctrí­
nala y desbástala de. su natural rude­
za ; porque todo lo que suele adqu i­
rir, un gobernador discreto, suele per­
der y derramar una muger rústica y tonta.
S i acaso enviudares ( cosa que pue­
d e suceder) y con él cargo mejorare*
de consorte, no la tomes tal que te
sirva de anzuelo y de caña de pescar,
y del no quiero de tu c a p illa : porque
en verdad te d ig o , que de todo aque­
llo que la muger del ju e z recibiere ha
de d a i cuenta el marido en la resi­
dencia u n iv e rsa l, donde, pagará co a
gl-g.uatro tanto en la muerte las parti-
d a a j íe tfue no se hubiere hecho *car-
g o en la - vida.»
N u n ca te gu¡A»?por J a le y del en­
ea g e , que suele tener mucha cabida
C on Jos ignorantes que presumen de
agu d os.
H allen en tí mas compasion Jas lá­
grim as del pebre', pero no mas justi­
cia q u e las iaforqiaciones d e l tico*
I
Procura descubrir la verdad por én ­
tre las promesas y dádivas d el rico*
como por entre los sollozos é im portu­
nidades del pobre.
Q uando pudiere y debiere tener lu­
gar U equidad , no cargues todo a l
rigor de la ley al delincuente ; que no
es mejor la fama del juez rigurpso, que
la del compasivo.; -
S i acaso doblares la vara de la ju s ­
ticia , no sea con el peso de la d ád iva ,
sino con el de la misericordia.' , ,
Q uando te sucediere jirtg a r algú n
pleito de algú n tu E n em ig o , aparta las
mientes de tu injuria , y ponías en la
verdad del caso.
N o te ciegue la pasión propia en
la causa agena ; que los • hierros .que
en ella hicieres las mas veces ferárv sin
rem edio; y si le tu v ieren ,.será . á c o s ¿
ta de tu crédito , y aut) de tu hacienda,
Si la mugec hermosa viniere á pe­
dirte justicia , quita los ojos de sus lá­
grim as, y tus oídos de sus gemidos , y
considera despacio- la sustancia de lo
que p id e ; sitio quieres que se anegue
tu razón en su llanto y tu bondad
en sus suspiros. .
AT q W has d e castigar con fibras
n o trates mal de p a h b ras; pues le bast­
ea. a t desdichado-la pena del suplicio,
s£a 1» añadidura de h s malas, razones.
~n ¿ t t tulpado q u e cayere debajo de
•tí jim sificion , considérala hombre m i-
s é ta b le , «ligero á ' las- condiciones de
fe? depravada naturaleza «nuestra ; y en
to d o quanto fuete d e tu parte , sin
fcacer agravio- ir la contraria .m uestra-
te le piadoso y clem en te: porque aun­
qu e tos atributos de D ios todos son
ig tfa le s , mas resplandece y campea &
iraetrr» ver e l de la m isericordia, q.ue
* t «te la ju sticia.
Quiero que adviertas, qué mu­
chas veces cóináeiN), y es necesario-
pflps fa.autoridad dél oficio ir contra
la humedad del corazón ; porque el
buen adorno de la persona, que estí
puesta en gravea cargos, ha de ser con-
tfrtme á lo qué«Ho^'piéen , y no á
HTINfedida de lo qñe su humilde con-
dicMrt le inclina. Viste bien , que un
iM » compuesto no parece palo: n o d i-
g o que n aifes diges , ni.galas , ni que
liendo’ juez te vistaC coim soldado; si­
no que te « f t r n a coa et fajbittf qtis
• a o ficio re q u ie re , « en tal que seaJno-
p io y bien compuesto. P ara ¿ana* i»
voluntad del pueblo *jue .gobiernas, ¿en-?
l ie o tr a s , has d e hacer d e s co sa s; la
una sec bien cria d o c o a ¿ o d o s , y Ja
otra; procurar la abundancia de lo sjn a a r
lenim ieittos: que no h í y cosa q u em a*
ís u g u é e i corazon d e los pobre*., que
t i tam bre y la carestía. N o hagas mu­
chas pragm áticas* y a» la.s hicieres, pao-
cura que sean buen^s^ y «óbre<pd#^u^
se guarden y cumpUn/:, mjjt laa&&£~T
m ancas que no ,$e¿4iw tf^ .:1< km Ssin»
es que sino lo fuesen ;a n fe s dan á en ­
tender ,qqe el principe que tu v o dis^-
cieecion y autorid ad para hacerlas, no
tuvo valor para hacer que se guardasen;
y las leyes que atenvoiizan, y n o ■sp
egecutan , vienei) á.ser cqoio 1% *Í£a»
ley de las ranas.f . al principio Jas
espantó, y con el úempo. la menpsgfer
ciaron y se subieron sobre ella. Se f a -
dre d e las virtudes , j padrastro de lo#
vicios. N o seas .¿iempre riguroso, n i
siempre blan d o, y escoge el m ed ioen -
rte estos dos extremos; que en t?to
estÁ. e l punto d e la jHicrecjon. ‘VJjv-
a las cárceles, las carncccrias j la*
p la z a s : que la presencia del gobernar
dor en lugares tales es de mucha im ­
portancia ; consuela á los presos que
esperan la brevedad de mi d esp ach o ;
es coco i Jos carniceros, que por en­
tonces igualan los pesos; y es espan­
tajo á las placeras por la misma razón.
N o te m uestres, aunque por desgra­
cia lo seas , codicioso ,'-.mugeriego, ni
g lo to n : porgue en sabiendo el pueble,
y los qtie te tratan, tu inclinación de­
terminada , por allí te darán batería,
hasta derribarte en el profundo de la
p erd ición. '
: Tom a con discreción e| pulso á
lo qu e pudiere valer tu o fic io ; y si
sufriere que des, libreé á tus criados,
dásela honesta’ ' y provechosa, mac que
vistosa y b iz a r ra , y reparcela entre
tus criados y los*pobres : quie/o d e­
cir , que si has de vestir seis pages,
vistas tre s, y otros tres pobres; y asi
tendrás pages para e l' cielo , y para
el su e lo ; y este nuevo modo de dar
librea no le alcanzan los vanagloriosos.
S i estos preceptos y estas ' reglas
s ig u e s , serán luengos tus dias; t u f o -
*79
ma será eterna ; tus premios colm ados;
tu felicidad i n d e c i b l e » i * vivirás
pafc y beneplácito de las g e n te s ; y en
los últimos pasos de la vida te a lesa»
zará el de la muerte en vegez suave
y m adura; y cerrarán tus ojos las ticr*
nas y delicadas manos de tus terceros
nietezuelos.

CULPAS: *

QUAL ES X A

L a m ayor culpa- qu e h a y en las


culpas es estar pertinaces en ellas: por­
que es de condicion de dem onios el
nunca arrepentirse de los yerros com e­
tid os: y así mismo una d e las prin­
cipales causas que m ueve y fuerza i
perdonar las ofensas es v e r e l bfendido
arrepentimiento en el que ofende 5 ' y
mas quando está el perdonar en manó
de quien nada hace én hacerlo , pues
su noble condición Je tira y compele
á que lo haga ; quedando mas rico y
satisfecho con el perdón , que con la
v e n g a n za ; como se v é en los g ra n ­
des reyes y se ñ a re s, que mas g lo -
8o
m grangean err perdonar las injuria*,
flue en vengarlas.

D E S D I C H A S :

Q U A N TRABAJOSO KS ACOMODARSE Á
FJLI/AS.

; A y si suoieras qu a n dura, cosa es


sufrir el'p asar de un estad» feliz á un
d esd ich ad o ! M ir a ; quando l is mise­
r ia s y d c s t A h a s tienen larga la ci-r-
iien te y son co n tin u a s, ó se acaban
prest**-cor» la muerte , ó la coniihua-
<üyn de ellas hace u n habito y cos-
tunihte..en padecellas , que suele en su
m ayor rigor séfvir de a liv io : mas quan-
di>~de la suerte desdichada y calam i­
t o s a , sin pensarlo y de improviso se
sale á - g o z ir de otra suerte próspera,
vemurps:' y a le g r e , y de a llí á p< co
s e vu elve á padecer la suerte'prim era,
p rim e ro s trabajos y d e sd ic h a s, es
UJ).d;>li r tan riguroso , que, sino aca­
b a la vid i , es p or atormentarla mas v i ­
v ie n d o .
N o h .y cosa mas excusada , y
aun p e rd id a , que ¿un tar el miserable
Si
tus desdichas á quién tiene el pecho
colmado de contentos.

D E S G R: A C Í A S .

Tan de v a lie n t e -corazones eá t e ­


ner sufrimiento en las d esg ra cia s, col­
irio alegría en. las prosperidades........ :
porque.he oído decir ^que esta que lla­
man por abi. fortuna-es una muger bor­
racha y an to ja d iza, y Sobretodo cie'r
g a; y así no ve lo que . hace , vpi. 5*-.
be á quien derriba , n i i ^ i i ^ a s n n i z * ;

D E SEO S.

En esta vida los deseos son infini­


tos , y unos se encadenan de o tu » >
y se eslabonan , y van formando una
cadena, que tal vez llega a l-.cielo , y
tal se sume en el infierno.
Los deseos que se quierpn cum plir
no reparan en incovenientes, aunque
cean mortales.
8'i
DESVENTURAS:

XN SVS PRINCIPIOS NO 1J1ENXN CON­


SUELO.

E n las recientes desventuras no ha­


lla n lugar consolatorias persuasiones.
£ 1 . dolor y desastre que de repente su*
c e d e , no de im proviso adm ite conso-
Jacion a lg u n a , por discreta que sea.
L a postema dueje mientras no se ablan­
d a y el ablandarse requiere tiempo,
¿a sta que llegue el abrirse : y asi mien­
tras se llora, mientras se gim e, mientras
se tiene delante quien mueva al senti­
m ie n to , á quejas y á suspiros, no es
díscréccion demasiada acudir a l remedio
«on agu d as medioinas.

DONCELLAS:

Q U AI» DBXX » & SV RECATO.

M ir a , C r is tin a ; de lo que te bit


d e guardar es de un hombre s o lo , y
íl solas, y no de tantos ju n to s: por­
qu e antes el ser muchos quita el mie­
d o y recelo de ser ofendidas. Está ciet-
81
ta de una c o s a , que la m uger que sa
determina á ser honrada , entre un
un egercito de soldados pu£de serlo.
Verdad es que es bueno huir de las
ocasiones; pero ha de ser de las se­
cretas , y no de las públicas.

ÍSDAD DE O R O :

SU HERMOSA DESCRIPCION.

¡D ichosa e d a d , y sig lo s■dichosos


aquellos á quienes los Antiguos- pusie­
ron el nombre de dorados ! Y no por­
que en ellos el oro , que en nuestra
edad de hierro tanto se estima , se a i-
ranzase en aquella venturosa sin fa ti­
ga alguna ; sino porque entonces los que
en ella vi\?iaii ignoraba® estas dos pa­
labras tuyo y mio. Eran en aquellg
edad todas las cosa's comunes: á nadie
le era necesario , para alcanzar su or­
dinario su sten to, tomar otro trabajo que
alzar la mano , y alcanzarle de 1m
robustas en cin a s, q u e lib m lm e n t e les
estaban convidando con su dulce y sau
zonado fruto. Las tiaras fuentes, y c o f-
t i entes ñ o s , en m agnifica abundancia
n
sahrosns y transparentes aguas les ofre­
c ía n . En las quiebras de las peñas , y
.en io hi/eco de los árboles formaban
su s'rep ú blicas las solícitas abejas, ofre-
-ciendn á qualquiera mano sin in te-
res a lg u n o , la fértil cosecha .de sil
dulcísim o trabajo. L os valientes alcor-
nnqués* despedinn d e s í , sin otro ar­
tificio que el de su cortesía, sus an­
chas y livianas cortezas , con que se
comenzarán á cubrir l.-ts casas sobre
^úotícas estacas sustentadas, no mas que
para, defensa 'd e las inclemencias del
e ie lo r T o d o era paz entonces, tudo
' jA intttad, to d o , concordia. A u n no se
•ifctifo .atrevido la pesada ceja del cor-
-bi> :acado.á.abri« j ná visitar las entra-
s&as piadosas- -de—nuestra piadosa rua­
d l e ; que ella , sin ser fotz% da, ofre­
c ía por todas partes, de su fértil y es­
p a cio so seno Jo que pudiesejhartar,
-«oscffiitar y d etów xj 4 lí» hijos que en-
•*«^C^s la, poseiani Entonce» sí que an-
xdiaháfi la» simples y hermosas zagale-
¿ks ¿ d e valle ¡er»;:va lie , y de otero en
jagv>-^en trenza y en c a b e llo , sin mas
■vestido» d e aquellas ’qt»».. eran menes-
le r pata cubtix honestamente lo que ls
r ’-l
honestidad quiere y hft’ querido siem -'
pre que se cubra : y no eran sus a d o r- >
ia>\ de los que ahora se usan ¿ á q u ie * ;
nes la purpura de T y r o , y A potT
tantos modos m artirizada seda e i c a - '
recen; sino de algunas hojas de ver-á
des lampazos y yedra entretegidas, cor»-.
Jo que quizá iban tan pomposas y com ­
puestas , como van ahora n u e r a s cor­
tesanas, con l is raras y> peregrin asen -
venciones que la curiosidad o c io s a :!* *
ha mostrado. Entonces sé ctecorabáir;l0si
conceptos amo roso s-cdfch ilm a-'sim ple.'jp
sencillamente, del mésmo modo y ma­
nara que ella Iffs Concebía , sin *buscar
artificioso rodeo de palabras para en­
carecerlos. N o habia la frande , .el en­
gaño , ni la m alicia mezcladose coi»
la v jfd a d y llaneza. L a jutfiida.- sé es­
taba en sus propios termino» ;..sm qno
la osasen turbar ni o fen der, k-s. del. fa*
vor y los del in terés, que tanto ahora
la menosprecian , turban y persiguen;
La ley del en cag t aun no se había
tentado en el enMtadkniento del ju e z;
porque entonces n a habia que ju zga r,
ni quien fuese juzgado» L as doncellas
y la honestidad, andaban.* cu irifcieD gf
96
d ich o , per donde quiera, solas y seño­
ras, sin temer que la agena desenvol­
tu ra y lascivo intento las menoscabasen;
y su p erd ició n nacia de su gusto y
propia voluntad : y ahora en nuestros
detestables siglos no está segura nin­
gun a , aunque la oculte y cierre ot/d
nuevo laberinto como el de C r e t a ;
porque f l l í p ir los resquicios, ó por
e l a ir e , con el zelo de la maldita so­
licitu d , se les entra la amorosa pes­
tilencia , y les hace dar con todo su re*
cogim iento al traste.

E N A M O R A D O S :

1U CARACTER T PROPIEDADES.
ítcn
- ; L as pasiones amorosas en los rucien
cnamorodos son como ímpetus indiscre­
tos, que hacen salir á la voluntad de
sus q u icio s; lá q u a l, atropellando in­
convenientes, desatinadamente se ar­
roja tras su deseo; y pensando dar con
Ja gloria de sus o jo s , dá con el in­
fiern a de sus pesadumbres. Si alcanza
lo que d esea , mengua ei deseo con la
posesidb de ia -cosa deseada , y quizá
abriéndose entonces los ojos del en ­
tendim iento, se vé ser bien que se abor­
rezca lo que antes se adoraba...... L os
ímpetus amorosos corren i rienda su el­
ta., hasta que eñcuéntran ton la i a -
zon, ó el desengaño. L o s juramentos j
promesas que hace el cautivo porque
je den libertad pocas veces se cum plen
con e lla ; y así so n , según p ien so , lus
del a m a n te, que por conseguir su d e -
seo prometerá los r^yos de Jú p iter, jr
las alas de M ercu rio ; como me pro-
metió á mí cierto poeta f. que juraba
por la laguna E stig ia .
Las culpas que comete el enam o­
rado , en razón de cum plir su d eseo ,
.no lo s o n , en razón de que no es su-?
yo , ni es él el que las com ete; sino
el amor que manda su voluntad.
N unca los enam orados. han de d e ­
cir que son p o b res; porque á los prin­
cipios, á mi parecer, la pobreza es
m uy^enemiga del amor.
88
E N V I D I A :

SUS EFECTOS.

- ' ' fO h en vid ia , raiz de infinitos'm a­


te*, y carcom í dé las virtudes! Todo*
J«S"vicÍ0S ttaen no se que deltite consi­
g o ;, pero él de lá- envidia no trae sino
d iíg u «tos, rencores y rabias.
La envidia tart bien se aloja en los
Kdtf’a res de los bárbaros, y en las cho­
zas de los pastores, como en los pala­
cios de los principes: y esto de ver me­
drar al vecin o , que me parece que no
tiene mas merecimientos que y o , ftiti-
N o hay merced que el, principe
hága'á su privado, que no sea una lanza,
'que Atraviese el corazon del envidioso.

E S C R IT O R E S JO CO SO S:

SU MÉRITO.

D e cir gracias y escribir donaires es


de grandes ingenios. La mas discreta
figura de la comedia es. el bobo; por­
que no lo ha de ser el que quiere dar
á entender que es simple. *
*9
ESPERANZA:

COMO DEBE SER»

N o seria esperanza aquella que pu­


diesen» contrastar y derribar los infor­
tunios : pues así como la luz resplan­
dece mas en las tin ieb las; así la espe­
ranza h a d e estar mas firme en los tra­
bajos: que el desesperarse en elloá es
acción de pechos cobardes; y no 'h a y
mayor pusilanim idad, ni bageza , que
entregarse el trabajado, :por m asqúeJt»
sea, á la desesperancion. E l a-litÁ ha de
estar el un pie en los labios, y e l otro
en los dientes, si es que habió con pro­
piedad , y no ha de dejar de esperar su
rem edio: porque seria agraviar i D io s,
poniendo tasa y coto á sus infinitas mi­
sericordias. . '- ~

E X T E R I O R I D A D E S :

QUANTO NOS IM PONEN.

Todas las cosas presentes, que los


ojos están m irando, se presentan , es­
tán , y asisten en nuestra m emoria, mu*
f9
cho mejor, ycon mas vehemencia, que la*
cosas pasad.it: de donde nace que quan*
do vemos alguna persona, bien adereza­
da , y con ricos vestidos compuesta, y
con pompa de c r ia d o s , parece que poc
fuerza nos m ueve y convida á (pie Ja
tengamos respeto; puesto que la me­
moria én aquel instante nos represen­
te alguna bageza en que vim os á la tal
perdona, la qual ignominia ? ahora sea
de po breza, ó de lin age, como ya pa­
s ó , no e s , y solo es Jo que vemos pre­
sente : y si e<te á quien la fortuna sa­
có de] borrador de su bageza á la al­
teza de su prosperidad , fuere bien cria­
d o ,- lib e r a l y cortes con to d o s, y no
se pusiere en cuentos con aquellos que
por antigüedad son nobles , ten por
cierto que no habrá quien se aguerde
de lo que fué , sino que reverencien lo
que e s ; sino que fueren los e n v id io ­
sos , de quienes uingana prósper& for­
tuna esta segu ra.
9*
EXTR AN GEROS:

ÍUEDEN A P A R E N T A R T DARSE E L OIUGBJt


T F A M IL IA QUE GUSTEN.
$

E l ' que esta ausente de su patria,


donde nadie le conoce, bien puede dar­
le los padres que q u isie re ; y con la
discreción y artificio parecer en sus cos­
tumbres que es hiju del sol y de la lu­
na. N o niego yo que no sea virtud d ig ­
na de alabanza mejorarse cada u n o ; pe­
ro ha de ser sip perjuicio de tercero. E l:
honor y la alabanza sou premios de la
virtud , que, siendo firme y sólida , se
le deben; mas no se le efeben á la fic­
ticia j hipócrita.

F A M A :
*
QUANTO INFLUYE E N LOS HOMBRES I »
DESliO DE E L L A .

E l deseo de alcanzar fama es acti­


vo en gran manera. ¿Q uién piensas tú
que arrojó á H oracio del puente aba­
jo , armado de todas armas, en la pro­
fundidad del T ib cr ? ¿Quién abrasó el
S*
brazo y la mano d i M tlcío ? {Q uién
im pelió á C u rcio á lanzarse en la pro-'
fonda sima ardiente, que. apareció en
la mitad de Roma ? ) Q uién.conrra to­
dos los agüeros nue encontra se I» ha­
bían m ontado hizo .pasar el RuWcon á
Cesar ? Y con egempios mas; modernos,
¿qu ién-barrenó los n avio s, y. dejó en
«eco y aislados los valerosos Ksñafióles,
guindos por el cortesanísimo Cortés en
el nuevo mundo ! Todas estas , y Atrás
grandes y diferentes hazañas, s o n , fue­
ron y serán obras de la a fama que lo»
mortales desean, como premio y parte
d e la inmortalidad que sus famosos he­
d ió* m erecen.* . :
U na de las cosas que mas deben
dar contento í un hombre virtuoso y
em inente es verse , viviendo , andar con
buen nombre por«las lenguas de las
gentes impreso y en estampa : dige con
buen nom bre, porque siendo a l Contra­
rio , ninguna m uerte se le igualará.
53
FENOMENOS:

IO S HAT TIATIOS É INEXTL1CAI11ZS DI


KUliSTB*. IIA T U E a U Z A .

Efectos vemos en la naturaleza de


quien ignorartios las causas-? adcgm e-
cense , ó entorpecense ¿ urfbs los dien­
tes de ver cortar con un cuchillo un
pafio; tiembla ta l vez un hombre de u n
ratón ; y yo le he visto temblar de v e t
cortar un rábano ; y i otro le he visto
levantarse de una mesa d e isspetopOc
ver poner unas aceitunas? si ie pregun­
ta la c a u sa , no hay saber decirla.

F O R T U N A :

K L HOMItRB ES MUCHAS VECÉS BI> AUTOR


•HE SU BUENA-Ó M A L A F O R T U N A AS
4 VEJAS DF. ALGUNOS CO NTRA ELLA j « W
AV E C E S RIDICULAS £ INJUSTAS. '

L a baja fortuna jamas se enmendó


con la ociosidad, ni con la pereza: en
los ánimos encogidos nunca tuvo lugar
la buena dicha. Nosotros mismos nos
fabricamos nuestra v e n tu ra ; ; no h ay
alma que no sea capaz de levantarse í
su asiento. Los cuba (des, aunque naz­
can r ic o s , son siempre p obres, como
los avaros -mendigos..».. Si suda el ca-
bador rompiendo la tie rra , y apenas
saca premio que Je sustente mas que
un ¿lia , -sin ganar fa m í alguna , ¿por
qué no to A a rá , en lugat de una ha-
zada , una lanza , y sin temor del sol,
ni de todas las inclem encias del cielo,
procura g a n a r , con el sustento , fama
que le engrandezca sobre las demas
hombres?
N o puado su frir, ni llevar en pacien­
cia oir las quejas que dan de la fortuna
algunos hombres , que la mayor que
tuvieron fue tener premisas y esperan*
zas de llegar á ser escuderos. ¡C o n qué
m aldiciones la m aldicen! ¡C on quántos
improperios la deshonran ! Y no mas
porque piense el que los oye que de alta,
próspera, y buena ventura, han venido i
Ja desdichada y baja en que los miran.
9S
GITANOS:

SU CARACTER Y SUS COSTUMBRES.

Los ingenios /le los G itanos van poc


otro norte que los d e las demás gentes;
siempre se adelantan á sus años. N o
hay gitano necio , ni gitana lerda: que
como el sustento d e su vida consiste
en ser agudos , a stu to s. y embusteros,
despavilan el ingenio á cada paso, y,
no dejan que c iie moho en ninguna
m anera.... N o hay m uchacha d e doce
que no sepa lo que de veinte y cinco;
porque tienen por maestros y precep­
tores al diablo, y al uso, que les ensu-
fia en una Jiora lo que habian de apren­
der en un año.
Nosotros (los G itan os) guardam os
fielmente la ley de la am istad: ninguno
colicita la prenda del otro: libres y exén -
tos vivim os de la amarga pestilencia
de los zelos: entre nosotros aunque hay
muchos incestos, no hay ningún adul­
terio ; y quando le hay en la m uger
propia, ó alguna bellaquería en la ami­
g a , no vamos á la justicia á pedir cas­
tig o : flssotris somos los jueces y Itm
verdugos dé nuestras esposas ó amigas;
con |,a misma facilidad las matamos y
Jas enterramos por las montañas y. de­
siertos, como si fuesen animales noci­
vos: no hay pariente que las vengue,
n i padtes que nos pidan su muerte; con
este temor y ¿miedo ellas procuran set
•ju stas,-’y. nosotros vivimos seguros. Po­
cas cosas tenemos que no sean comu­
nes á to d o s, excepto la muger , ó la
a m i g a q u e queremos que cada una
sea del que le cupo la suene: entre
no.totros asi es divorcio la y e g e z, co­
mo la muerte ; ei que quiere puede
dejar la muger vieja , Curao el sea mo*
- y escoger otra que corresponda al
gusto de su* años. C on estas y con otras
leyes y estatutos nos conservamos y vi vi­
mos alegres. Somos señores de los cam­
p o 1:, de los sembrados, de las selvas, de
los montes, de las fuentes y de los ríos:
los montes nos ofrecen leña de valde; los
árboles f<utas; las viñas u va s; las huer­
tas hortaliza; las fuentes a g u a ; los rios
p eces; los vedados ca za ; sombra las pe-
fia s; aire fresco las quiebras; y casas
las cuevas. Para nosotros las inclemen­
cias del cielo son o reos; lefigerio iai
nieves; baños las llu v ia s ; músicas los
'truenos, y achas los relám pagos: pa*
ra nosotros son los dnjos terrenos Col­
chones de blandas plum as; el cuero
curtido de nuestros cuerpos nos si Ir-
ve de arnés-im penetrable que nos d e ­
fiende : á nuestra ligereza no la im ­
piden g rillo s, ni la detienen barran­
cos, ni la contrastan paredes: á nues­
tro ánimo no le tuercen co rd eles, ni
le menoscaban garruchas y ni le ahogan
tocas, ni le doman potros: d e l-s i1; a l
no no hacemos difetenoia quando nos
conviene: siempre nos preciamos mas
de mártires que de confesores. Para n o ­
sotros se crian las vestías de carga en
los cam pos, y se cortan las faldrique*
ras*en las ciudades: no hay á g u ila , rti
ninguna ave de rapiñay que mas pres­
to se abalanee á la presa qfte se le oíre*-
ce, que nosotros nos abalanzamos á
las ocasiones que algún- ínteres ncs se­
ñale ; y fin alm en te, tenemos muchas
habilidades que felice fin nos promer-
ten: porque en la cárcel cantam os; en
el potro callam os; de día trabajamos,
y de noche hurtam os, ó , por mejor de*-
cir, avisamos que nadie viva descu:*
98'
dado de mirar donde pone su hacien­
da. N o nos fatiga el temor de perder*
la honra, ni nqs desvela la ambición
de acrecentarla: ni sustentamos bandos;
n i madrugamos á dar m em oriales, ni
á acompañar m agn ates, ni á solicitar
favores: por dorados techos y suntuo­
sos palacios estimamos las barraca» y
m ovibles ranchos; por quadtos y paí­
ses de Flandes los que nos dá la na­
turaleza en los levantados riscos, y ne­
vadas peñas, tendidos prados y espe?
sos bosques que á cada paso á los ojos
se nos muestran. Somos astrólogos rús­
ticos ; porque como casi siempre dor­
mimos a l cielo descubierto , - á todas
horas sabemos las que son del d ia , y
las que son de la noche: vemos como
arrincona y barre la aurora las estre­
llas del c ie lo , y como ella sa le , con
su compañera el a lb a , alegrando el ai­
r e , enfriando el a g u a , y humedecien­
d o la tierra ; y luego tras ellas el sol,
dorando cumbres, como dijo el otro poe­
ta , y rizando montes: ni tememos que­
dar elados por su ausencia, quando nos
hiere ¿ soslayo con sus ra y o s, ni que­
dar abtasadus, quando con ellos per-
99
pendicularmente nos toca : un mismo
rostro hacemos a l sol, que al h ielo, á
la esterilidad, que á la abundancia. En
conclusión , somos gente que vivim os
por nuestra industria y p it o , y sin en­
tremeternos con el antiguo refrán , ig le -
tíd t m ar, ó casa rea l: tenemos lo que
querem os, pues nos contentamos con
lo que tenemos........ ¿Y es cosa de bur­
la salir de vacro por la m añana, y v r l-
ver cargado á la nuche al r a r c h i? —
De azotes he visto yo vo lver cargados
á algunos de esos vacíos. — N o se to ­
man truchas á braga» enjutas: todas las
cosas de esta vida están sugetas á d i­
versos peligros; y fas acciones del la -
dioa al de Jas g aleras, azotes y horca:
pero no poique corra un navio tor­
menta, ó se an e g u e , han de dejar JoS
otros de navegar. ¡ Búerío seiia que
porque la' guerra come los hombres y
los caballos, dejase {le haber soldados?
Quanto mas que el ser azotado jo r lá
justicia entre nosotros es tener un ha­
bito en las espaldas, que, le parace á
uno mejor que si le trugese en los pe­
chos, y de los buenos. El toque está
en no acabar acoceando el aire en Ja
¿c o
flor de mientra ju v en tu d , y á los pri­
meros d elitos; que el mosqueo de las
espaldas, ni el apalear el agua en las
galeras , no lo estimamos en un cacao.
La vida que tuve con los Gitanos
fu e con.'iderar en aquel tiempo sus mu­
chas m alicias; sus embaimientos y em­
b u stes; los hurtos en que se egercitan,
así g ita n a s, como g ita n o s, desde el
punto casi que salen de las mantillas
y saben andar. V es la multitud que
hay de ellos esparcida per España ¿Puei
todos se conocen, y tienen noticia los
unos de los otros; y trasiegan y tras*
ponen los hurtos de estos en aquellos,
y los de aquellos en ?stos. D an la obe­
d ie n cia , mejor que ál r e y , á uno que
llam an C o n d e; el q u a l, y todos Ips que
de el suceden, tienen sobrenombre de
M ald on ad o: y no porque vengan del
apellido de este noble lin a g e ; sino por­
gue un page de jin caballero de este
poir.bre sfe enamoró de una gitan a, la
qual n o ,q u iso concederle su a m o r r i ­
ño se hacia gitano y la tomaba por su
in u g e r : hizolo asi el p a g e , y agradó
tanto á los demas g ita n o s, que le al­
zaron por señor y le dieron la obe-
lo t
díencia , y , corno en* sefial de vasalla*
ge , le acuden con parte de los hurtos
que hacen, como sean de importancia;
Ofcupanse, pqr dar color á su ^ciosidad,
en labrar cosas de hierro, hacítendo in s­
trumentos con que facilitan sus hur­
tos; y así los Verás siempre traer i. ve n ­
der por las calles ten a za s, barrenos,
m artillos; y ellas trevedes y badiles:
todas ellas *on parteras; y en «sto De­
ban ventaja á las nuestras; porqtttí sin
costa, ni adherentes , tacan sus páífos á
lu z , y lavan las criatuéas 'con a g u a fr ia
en naciendo; y desde qne nacen, has­
ta que m ueren, se curten y amaestran
á sufrir la6 inclemencias y rigores del
cielo : y así veras que todos ellos sol*
a len tad o s, voltead ores, corredores y
bailadores. Casanse siempre entre elloty
porque no salgan sus costurftbres í ¿elf
conocidas de o tro s: ellas guardan él
d eroro’ á sus ¿naridos; y pocas hay que
les. ofendan con otros que no sean d e
su generación. Q uando piden lim osna,
mas la sacan con invem ioiies y ch o ­
carrerías, que con devociones; y , á t í ­
tulo de que no hay quien se fie de'
ellas, no sirven, y dan en ser haigas
103
zan as; y pocas, 6 ninguna v e z , se ha
v is to , si mal no me acuerdo, ningu­
na gitana al pie del altar com ulgan­
do. Son sus pensamientos^imaginar éti­
mo han desengañar, y d*nde han de hur­
tar : confieren sus hurtos , y el mo­
do que tuvieron en hace1|o<; y asi un
d ía contó un gitano delante de mí á
otros un engaño y hurto que un día
habia hecho á un lab rador, y fué que
el gitano tenia un asno rabón, y en
el padazo de la cola que .tenia sin
cerdas Je in girió otia pelu da, que pa­
recía ser suya n atural; sacóle al mer­
c a d o , comprosele el labrador por diez
ducad os, y en habiéndosete vendido,
y cobrado e) d in e r o , le dijo que si
quería comprarle otro asno hermano del
m ism o, y tan bueno como el que lle­
va b a , que se le vendería por mas buen
precio: respondióle el labradói1 que fue­
se por el y le rrugese,, que el se le
com praría, y que en'tanto que volviese
llevaría el comprado á su posada : fue­
se el lab ra d o r, siguióle el g ita n o , y,
sea como sea , el gitano tuvo mafia de
h urtaf al labrador el asno que le ha­
bia ven d id o , y al mismo instante-le
ijuitó la cola p ostisa, y quedó con la.
suya pelada; mudóle la albaida y j a -
quim a, y atrevióse á it i buscar al la­
brador para que se le com prase; halló­
le antes que ‘ hubiese hechado de me­
nos el asno prim ero, y á pucos lances
compró el segundo; fuesele á pagar á
la posada, donde halló menos la bes­
tia á. la bestia; y aunque lo era mu­
ch o , sospeclfó que el gitano se la ha­
bía hurtado, y no quería pagarle: acu ­
dió el gitano por te s tig o , y. trujo á
los que habían cobtad& j a .ajcabala d el
primer ju m en to , y juraron que el g i­
tano había vendido al labrador un as­
no con una cola m uy la rg a , y m uy
diferente del asno segundo que vendía:
á todo esto se halló presente un a l­
guacil , que hizo las partes .del gitano
con tantas veras, q u e .$1 labrador hm-
bo de pagar el asno dos veces. Q tfos
muchos hurtos co n taro n , y todos, ó
los m as, de bestias , en quien son ellos
graduados, y en lo que ntas se egcrci-
tan. F in a lm en te , ella es mala gente;
y aunque nuckos y m uy prudentes ju e­
1^4
ces han sido contra ello s, no por. eio
se enmiendan.

G L O S A S D- E V E R S O S :

N O D E B E N HACERSE.

U n am igo y discreto era de pare­


cer que no se habia de cansar nadie
en glosar versos ; y la ra&on, dccia el,
era : que jatna.s la glosa podía llegar al
te x to ; que m uchas, ó las mas veces,
iba Ja glosa fuera de la intención y
propositó de Jo que pedia 1» que se
glosaba ; y mas que las leyes de la glo­
sa •erar»'demasiado estrechas que no su­
frían interrogantes; Hi d ijo , ni dije-, ni
-hacer nombres de verbos; ni mudar el
.sen tid o , con otras ataduras y estreche­
ces con que van atados Jos que g lo ­
san.
IjO<
GR A C I A S t DONAIRES:

QU1MJ S E B E XJSABLAS, Y COMO.

N o puede haber gracia donde no


hay discreción............ Acordem e de la
fábula- de E sopo, quando aquel a.4ffb,
tan asno, que quiso hacer á su señor
las mismas caricias que le hacia una
perrilla regalsda su y a , que le gran gea-
ron ser molido á palos: parecíame que
en esta fábula se nos dió í etjtender
que las gracias y d e n a ir e s d f alguqos
no están bien en otros: apodé el truan;
juegue de martos y voltee el hiitrion;
rebüine el picaro; im ite el canto de
los pajaros ? y los diversos gestos y ac­
ciones de los anim ales, y los hombres,
el hombre bajo que se hubiere dado á
ello ; y no lo quiera hacer e l hojfibre
principal,'^ quien ninguna habilidad de
estas le puede dar crédito ni nombre
honroso— B asta, adelante , Ik rg a n za ,
que ya «stas entendido-' - —O jala que co­
mo tú me entiendes,, me entendiesea
aque'ioS’ por quien..lo d ig o : que no só
que tengo- de buen n a tu cal',- que me
pesa infinito guan d o .veo que uti c*ha-t
io 6
Jlero se hace chocarrero, y se precia
que sabe jugar los cubiletes y las aga­
lla s , y que no hay quien como el se­
pa bailar la chacona. U n caballero co­
nozco yo que se alavaba de q u e, á rue­
gos de un sacristan, habia coitad o treiiW
ta*flores para poner en un monumcn*
to sobre paños negros; y de estas cor­
taduras hizo tanto ca u d a l, que asi lle­
vaba á sus am igos á verlas, como si
los llevara á ver las vanderas y despo­
jos de enem igos que sobre la sepultu­
ra . de sps padres y abuelos estaban
puestas.

H E C H IC E R O S t H E C H IZ O S : .

Q U E APR ECIO M E R E C E N .

Bien sé que no hay hechizos en


el mundo que puedan mover y forzar
la voluntad , como algunos simples
piensan: que es libre nuestro albedrio,
y no hay yerba ni encanto que le fuer­
ce. L o que suelen hacer algunas mu-
gercillas sim ples, y algunos embuste­
ros bellacos, es algunas misturas y ve­
nenos, con que vuelven I q c o s á los bom-
107
bres , dando á entender que tienet)«fuer-
za para hacer querer b ien ; sien d o , co­
mo d ig o , cosa imposible forzar Ja vo ­
luntad.
H E R E N C IA S :

,SV EFECTO.

Esto d e l heredar a lg o ,b o rra 6 tem­


pla en el heredero Ja memoria de la
pena que es rayón que d ege $1 muerto.

HERM OSAS:

CON QUE ARM AS SE ¿AS R IN D E .

N o hay <;osa que mas presto rin ­


da y allane las encastilladas torres d i
la vanidad de las hermosas, que la mis­
ma vanidad, puesta en las lenguas de
la adulación.
to8
% H E R M O SU R A :

Q U A L ES L A VJMRDADPRa : SUS PRERRO*


CA TIVA S.

‘ .La hermosura que se acompaña con"


la honestidad es herm osura; la que no,
no es mas de un buen parecer.
N o todas las hermosuras enamoran:
que algunas alegran la v ista , y no rin­
den la voluntad: que si todas las be­
llezas enamorasen y rindiesen , sería un
andar las voluntades confusas y des­
cam inadas, sin saber en qual habian
de fia fa r : r ort)ue siendo infinitos los
obgetos hermosos, infinitos habian de
ser los deseos; y , según yo he oido
decir , el verdadero amor no se d ivi­
d e , y ha du ser voluntario y no forzo­
so .......... La honra y las virtudes son
adornos del alma , sin las quales el
c u e r p o , aunque lo s e a , no debe pa­
recer hermoso.
L as g< ntes discretas saben y cono­
cen que es prerrogativa de la hermo­
su ra , aunque este en sugeto humiide,
a m o se acompañe con ^ h o n e stid a d ,
poder levantaise é igualarse á qualquie-
.109
ra alteza, sin noja de menoscabo del
que la levanta é iguala á sí mismo: y
quando se cumplen las fuertes leye’s del
gusto, como en ello no intervenga pen­
cado, no debe ser culpado el que las
sigue.
4 Y a se sabe que la hermosura de las
mugeres tiene días y sazones, y requie­
re accidentes para dism inuirse, ó acre­
centarse; y es natural* cosa, que las pa­
ilones del ánimo la levanten , 6 bagen,
puesto que las maa veces la destruyen.

HIJOS:

COMO D B B E N MIRARLOS SUS P A D R E », T


CONDUCIRSE CON IJ.XOS, ASI E N SU EDU­
C A C IO N , COMO E N SU CASAM IENTO.

Los hijos son padazos de las en?


trañas de sus padres; y asi se h»n d t
qu erer, ó buenos , ó mal¿s que «ean,
como se quieren las almas que nos dan
vida. A los padres toca el encaminarlos
desde pequeños por los pasos de la vir-'
tu d , de la buena c ria n za , y de las bue­
nas y cristianas costum bres, para que,
guando g t ln d « s ,je a n báculo de U ve?
no
g cz de sus padres y, gloria de su pos­
teridad. Y en lo de forzarles á que es­
tudien esta, ó aquella cien cia , no lo
tengo por acertado; aunqoé el persua­
dirles no será dañoso: y quando- no se
ha de estudiar para pane ¡turando, siendo
tan venturoso él estu d ian te,q u e le dió
el c ie la padres que se lo tfegen ; serla
y o de parecer que le degen seguir aque­
lla ciencia á qué mas le vieren in cli­
nado.
S í todos los que bien se quieren
se hubiesen de casar, quitaríase la elec­
ción y jurisdicion á los padres Je cusar
i sus hijos con quien y quando deben:
y ai i la voluntad de las hijas que­
dase escoger los tfiaridos , tal habria
que escogiese al criado desu 'pad re, y tal
al que vió pasar por la calje , á su
parecer bizarro y entonado, aunque
fuese un disparatado e.spadanchin: que
el alnor y la afición con facilidad cie­
gan los ojos del en ten d im ien to, tan
necesaiios para escoger estado; y el ma­
trim onio esta muy á peligro de errar­
s e ; y es menesrer gran tiento, y par­
ticular favor del cielo para acertarle.
Q uiere hacer uno nn via^é la r g o , y ,
111
si es p ru den te, antes de ponerse en
cam ino, busca alguna compañía segura
y apacible con quien Scompañarse:
¡pues por qué no hará lo mesmo el que
ha de caminar toda la vida hasta el
paradero de la m uerte, y mas si la com ­
pañía le ha de acompañar en la ca­
m a, en la meia y en todas partes, co­
mo es la de la m uger cotí su m arido’ L a
de la propia m ugét no es mercadería
que, una vez com prada, se v u e ív e , ó se
cam bia; porque es accidente insepara­
ble que dura lo que dura la v id a ; es un
la z o , que si una vez le>.echáis a l.cu e­
llo , se vuelve en nudo gordiano, que
sino le corta la guadaña de la muer­
t e , no hay desatarle.

H IS T O R IA D O R E S :

SU O BLIGACION.

Los 1historiadores que de mentiras


se valen habian de ser quem ados, co­
mo los que hacen moneda falsa......... :
habiendo y debiendo ser los historia­
dores puntuales, verdaderos, y no na­
da apasionados; y que n i el ínteres.
ir *
ni el m tedo.elfen coivn i la afición,no lea
haga torcer el Camino de la verdad, cu­
ya madre es la historiar, emula del tiem­
po , depósito de las accio n es, testigo
de lo pasado , egemplo y aviso de
lo presente, y advertencia de lo por­
ve n ir....... La historia es cosa sagrada;
-porque ha de ser verdadera ; y don-
dfe esta la verdad esta D ios, en quan­
to á verdad....... ETn efecto, lo que yo
alcanzo'es; que para componer historias
y libros, de qualquier suerte que sean,
es menester un gran ju ic io , y un m i*
duro entendimiento.

>*••• •* H O ’M B R E í

EXAM EN D E SU D E FIN IC IO N .

U na de las definiciones del hombre


es decir que es a n im a l. risib le, poique
solo el hombre se rie , y no otro al-
’g u n o ; y yo digo que también se pue­
de decir que es animal llórable , ani­
mal que llora: y asi como por la mu­
cha risa descubre el poco entendimien­
to ¿ por el mucho llorar el poco di*-
cursé........................ ¿ . - . ..
M*
INDIAS.» ;¡

Í<?UÉ SON P A R A ALGUNOS? _

•- ~1 X
Las Indias son refu gio y atnparo.de'
los desespetados de España; iglesia de loe
alzados; salvo conductode los homicidas;
pata y cubierta de los jugadores; añagaza
general d&m ugereslibres; engaño comurí
de muchos ; y remedio particular do
pocos.
I N G R A T I T U D : : ..
•* j >
■'" •'
ÉS U N O .D X IO S M.A'ÍORJRS T MAS IN J U R IO »
_ SOS PECADOS.

L a ingratitud es h ija de la sober-


via , y uno de los m ayoies pccadosqtie
se sabe: y la personé que es agrade*
cida á lo s u jü é b ie n 'ld ,h a £ heclid, dá
indicio d e q u e tam bién lo Será á D io s,
que tan to s. bienes le b i z o , ’ y de conti­
nuo le h a ce .... E n tre los pecados m a-
yores qú e 'los hombres -com eten, aun­
que algunos dicen que es la sobetvig,
yo digo que es el desagradecím iem oj
ateniendome ,á lo que suele decirse, que
de los desagradecidos está llen e el ia.b
f t*
fiem o. Este pecado, en quanto tne ha
sido posible, he procurado yo huir, des­
de el instante que tuve uso de-razón;
y sino puedo pagar las buenas obras
que me hacen con otras o b ra s, pango
en su lu g a i los deseos de h acerlas; y
quando estos no bastan , las publico:
porque quien dice y publica la bueAas
obras que r e cib e , también las recom­
pensara con otras si pudiera ; porque
por la mayor parte los que reciben son
inferiores á los que dan : y .asi es Dios
sobre todos , porque es dador sobre to­
d o s ; y no pueden covesponder las dá­
d ivas del hombre á las de Dios con
igualdad , por su infinita distancia ; y
esta estrecheza y cortedad en cierto mo­
do la suple el agradecim iento.

IN S T A B IL ID A D

DE LAS COSAS H U M A N A S .

Pensar que én esta vida las cosas


han de durar siempre en un estado, es
pensar en lo excusado: antes parece que
-en ella anda todo en redondo, digo á
la redonda. L& primavera sigue al ve*
rano'; el verano al e s ñ o ; el estío a l
otoño; y el otoño al in viern o: y asi
torna á andarse el tiempo con esta ruet-
da continua. Sola la^vlda humana cor­
re á su fin lig era , mas que el tiem ­
po, sin esperar renovarse mas qúe en
1»otby^que no tiene términos que la l i ­
miten.
IR A

Sü ORIGEN- I EFECTOS.

L a ira-, segurt-se'^tóctfy e» <na re­


volución de la «trfgre que esta cerca
d el'C o ra zo n ; la qual se altera en el
pecho con la vista del obgeto que agne-t-
v ía 1, y 't a l vez con la memoria. T ien e
por último fin y paradero la vevgan *
z a ; que como la torn ee! agfavútdtf) co a
razón , ó sin ella* soriega;
Ii6
. ! J - .lU i G E Sí

*UJ OBLIG A CIO NE S; D IF E R E N C IA EK THX


• ' 1,08 BUENOS X LOS MALOS.
r— ' • ' • r ••I| * « -i
. Coheche vuesa merced, señor T en ien­
t e , . coheche., ..y •_tendrá d in ero; y no
b»gá usos nuevos, que morirá de ham-
b ie. M ire, 3cfior, que por hay he oído
decir que de los oficios se han de sa­
car dineros pará pagar Jas,coiyienacio-
nts de las residencias, y para preten­
der otrcs caigos. r - A sí Jo d ic e n ;y lo
ta c e n los desalmados; pero el juez qu«
tlá rhuena residencia- no tendrá que pa-
•gaí,¿condenación’ d lg w ia ; y el haber
íisadb bien de su: oficio será el v fle -
-dor; para • que le den otra-
, Pa5Ó una vez .por delante .dondt
estaba V idriera un ju e z de comisión^
que iba de camino á una causa cri-
ín in a l, y llevaba m ucha gente consi­
g o , y dos algu aciles: preguntó quien
e r a , y ocmo se lo crtgeron, dijo: yo
apostaré, que lleva aquel ju e z vtvorai
en el se n o , pistoletes en la tin ta , y ra­
yos en las manos para destruir todo l í
que alcanzare su com ision. Y o v e acuer-
P If
3 o haber teh'do úri am igo .que en u n a
comision crim inal que tuvo dióuna sen­
tencia tan cxdrb’ taWle', qú eciced ia'eftl
mucho* quilates á lá Culpa de los d e -
lin quentc': pregúntele porque habia d a­
do aquella tftn cruel sentencia, y ha­
cho tanta injusticia? Respondióme <jue
pensaba otorgar la apelación , y que
crin esto-‘dejaba campó abierto á lo*
señor» s del consejo para Mostrar su mi­
sericordia, moderando y poniendoaqué*
lia su rigurosa sentencia e n s ú - p ií n -
to y debida proi>orcff»n. Y o le-resp on ­
dí que mejew fifeift/haberla dado d *
manera- que les quitara de aquel tra -
b a jtr^ fu e* con esto le tuvieran á e l
por inez recto y acertado::::: Los J u e ­
ces discretos castigan; pero - ao 'to m a n
venganza de lo s-d elln n r-ta s .ipVüden^
tes y los piadosos (tienten i a t i j ’pidad
con la ju sticia; y entre ei ri^or'1
clemencia dan lu z d e su buen enten­
dimiento.
nS
JU STIC IA :

QUE IMPRESIONES CAUSAN SUS PROCEDI­


M IENTOS.

A sí como los com etas, quando «e


m uestran, siempre causan terrores de
desgraciás é infortunios; ni m as, ni
menos, la ju stic ia , quando de repente
y de tropel se entra en una casa, so­
bresalta y atemoriza basta las concien­
cias no culpadas.

L L A N T O i

QUANDO LE ESTA BIEN A L HOMBRE.

-P o r-tre s cosas es lícito que llore


el varón p ru den te: la una por haber
pecado; la segunda por alcanzar per-
* don de é l; la tercera por estar zeloso:
las demas lágrimas no d icea bien en
lostro grave.
¿«9
L I B E R A L I D A D:

SU DEriNICI N.

Llam an liberalidad
al d a r, que ^1 extremo huye
de la prodigalidad,
y del contrario, qpe arguye
tibia y .floja yoluntad,

L IB E R T A D :

SU P R E CIO .

L a libertad es uno de los mas pre-


ciosos dones que á lus hombres dieron
los cielos: con ella no puedep igua-*
laxse los tesotus que encierra >.la tier­
ra , ni el mar encubre,. Ppjf la lib e ú ^ d ,
así como por la. h o n ra, je -puede^y-de^
be aventurar la. v id a : y , por :el ,<;oii£
trario, el cau tiverio es el mayor, mal
que puede venir á los hombres.
12®
L I B R É R © S:

6US m a RAs I 'm a n e j o s .

Arrimóse un día ( V id r ie r a ) á 1$
tienda de un lib rero , f dijole: este ofi­
cio me contentara m ucho, sino fuera
por una' Jaita que tiene. Preguntó­
le el librero se la digese. Respondió­
le : los melindres que hacen quando
.compran el privilegio de wn lib ro ; y
la burla que hacen á su au to r, si aca­
to le imprime á su c o s ta ; pues , en
lugar de mil y q u in ien to s, imprimen
tres m iT libros j y quando el autor pien­
sa que se venden los su yo s, se des­
pachan los ágenos.
’ Dí game* vueSaraerced: este libro
imprímese por su cuen ta; ó tiene ya
el privilegio vendido á algún librero?
— P or tni cuenta le im prim o; y pien­
so ganar m il d u cad o *, p o r 'lo menos,
en esta primera im presión, que ha de
ser de dos mil cuerpos; y se han de
despachar á seis reales cada uno en da­
ca las pajas. — Bien esta vuesamerced
en la cuenta : bien se conoce que no
sabe las entradas y salidas de los im-
r*r
presores, y las correspondencias que
hay de unos á otros: yo Je prometo
que quando <e vea cargado de dos mil
cuerpos de libros, vea tan molido su
cuerpo, que se espante; y mas si el
libro es un poco avieso, y no nada' p i­
cante. — ¿Pues qué quiere vuessm er­
ced qué se le dé á un librero, que me
dé por el privilegio tres m aravedís , y
aun asi piensa que me hace mercett
(en dármelos?

L I BRO S:

8U U T IL ID A D .

L is lecciones de los libros m uchas


vetes hacen mas cierta experiencia de
las cosas, que no la tienen los miismos
que las han vistof á camisa de que<el' que
lee con atención repara una y muChaV
veces1en lo que va leyen d o; y el que
rfiira sin ?el1a no repara en nada ; y
con este excede la lección á la v« ra..
132

. L IB R O S D E C A B A L L E R Í A S í

SU C n ÍT lC A .

Y o hallo por mí cuenta que son


perjudiciales en la república estos que
llam an libros de caballerías', y aunque
he leíd o , llevado, de ocioso y falso
g u s to , casi pl piiucipio de todos los
m asque hay im presos, jamas me he pq-
dido acom odará leer ninguno del prin­
cipio al cabo ; porque me parece que,
qual ma9,qual menos, todos ellos son una
misma cosa, y no tieae maseste que aquel,
este otro que el otro : y , según á mí
me parece, «s|e .genero ,de escritura y
cotnppwción caeni^bajo de aquel de la*
fabu las que llaman milesias , que
son cuentos disparatados, que atienden
solamente á deleitar y. no á enseñar;
il.CQ ntrerio d fi.lo que hacen las fabu -
las a p d o g a s , que deleitan y enseñan
juntam ente. Y puesto que ej principal
intento de semejantes libros sea el de­
le ita r , no se yo como puedan conse­
gu irle , yendo llenos de tantos y tan
desaforados d isparates: que el deleite
que en el alma se conc4be ha de ser
de la hermosura y concordancia que
ve, ó contempla en las .cosas que .la:
vista ó la im aginación le ponen de­
lante ; y toda cosa que tiene en .sí
fealded y descompostura no nos r u e ­
de c a u s a r con tin to alguno. ; Pues qué1
hermosura puede haber, ó que propor­
ción de parfes con to d o , y del to­
do con la9 partes, en un libro ó fábu­
l a , donde un mozo de diez y seis afín?
da una cuchillada á , un g ig a n te - < E & ip $
una torre , y le d iv id e e n -.d o s 'i'H a -
des, como si fuera 9lfp$iqUe? ) Y ; f lu é
quando ¿ios q u i e r e n pintar una b a t a ­
lla? Despues de haber dicho que hay.
de la parte de los enemigos un m illón
de com batientes, com osea contra ellos
el señor del libro , forzosamente *, mal
qué nos pese, habernos de,entender l e
el tal caballero alcanza 1a vicwtia-.pójC’
solo el valor de su fuerte-brazo. ¡Pues*
que dirémos de, |a facilidad con que
una reyna, ó empef»tii«-jhered(?ra¿j.ae:
conduce en los bra zos-de-uji a n d an te y
y no conocido caballero Quévirtgen.“ :
n io , sino e# del todo b áibaro, é: i o cu Ico,
podrá, contentarse leyendo que ttn& gtaoi
Ia4
rorre llena de caballeros vk por la m «
adelante, como nave con prospero vien­
to , y hoy anochece en' Lomba relia, y
mañana amanece en tierras del preste
Juan de las In d ia s , ó en o tra s, qué
ni las descubrió Tolom eo , ni las vió
M arco Polo ? Y si - á esto se me res­
pondiese; que los qae rales libros com­
ponen los escriben como cosas de men­
tira , y que así no están obligados i
mirar en delicadezas, ni verd ades, res­
p o n d ería is yo; que tanto la mentira el
mejor , quanto mas parece verdadera; y
tanto mas agrada , quanto tiene mal
d e lo no dudoso y posible. Hanse de ca­
sar las fábulas mentirosas con el en­
tendimiento de los que las leyeren, es­
cribiéndose de suerté q u e , facilitando
Jos im posibles, allanando las grande­
z a s , suspendiendo los ánim os, admi-
miren , suspendan, alborocen y entre­
te n g a n , de modo que anden á un mis­
m o pasa la adm iración y la alegría
ju n tas: y todas estas cosai no podrá
hacer el que huyere de la verosim ili­
tud y de la im itación, en quien om -
sisté la perfección de lo que se escri­
be. N o he visto- ningún' libro de ca-
J.«s
ballenas que haga un cuerpo de fá­
bula en te ro , con todos sus miembros,
de manera que el medio corresponda
al principio, y el fin al principio y al me­
dio; sino que los componen con tantos
miembros, que mas paréete que llevan in ­
tención á form arunaquim era, ó un mons­
truo, que á hacer una. figura proporcio>
nada. F uera de esto, son en el estilo du­
ros, en las hazañas increíbles; en los amo­
res lascivos; en las cortesías mal mi­
rados; largos en las batallas; necios ¿ n
las razones; disparatado», en los- via^
ges, y finalmente, ágenos d e t o d o d i s -
creto artificio , y por esto dignos d e
ser desterrados de la república existía—
n a , como á gente i n ú t i l.-----Con top
do quanto mal habéis dicho de los t a l ­
les lib ro s, hallo en ellps una cosa bu&-
na , que es el sugeto que ofrecen pa**
la que ún buen entendimiento pue^ji
mostrarse en ellos: porque dan targp
y espacioso campo poi don de, sin em­
pacho alguno, pueda correr la phim a,
describiendo naufragios , torm entas,
reencuentros y b atallas; pintando un
capitan valeroso , con todds las partes
qu cpaia. se! tal ce requieren} raostuMr
126
cióse' prudente, previniendo las astu­
cias de sus enemigos; y elocuente ora­
dor j persuadiendo, ó disuadiendo í
Jo» -soldado*; maduro en el consejo;
presto en lo-d eterm in ad o ; tan valien­
te en el espefar ^ como en el ácome-
rer v pirttandO't*FS\un lamentable j
TífrgiílV írtcesu'J ’tirSLttfnalegre y no pen-
■Saá-.» acontecim iento;- allí una bermo-
sisima dam a,-honesta , discreta y re-
catachi ; a^uí un cabaHero cristiano,
A l i e n t e y Comedido; acullá un desa­
fo rad o bárbaro fanfarrón; acá un prín-
"ci'pe cortés , valeroso- y bien noirado;
Representando bondad- y lealtad de va-
grarteléaá m ercedes.de seño-
r e s id a - p u e d e 'mostrarse astró lo g o ; ya
't& A tágráfo :'¿irceléñie ; ya m ú sico.; ya
TÍueligénte en las materias-.de citado;
y tal vez se le vendrá la ocasion de
-mostrarse nigrom ante , si quisiere:
filfrd e rrtastrar-.b,s ^astatiasr de Ulyses;
piedad d é - E n eas; la valentía de
A q u íle s; las - desgracias de H éctor; las
traiciones de.Sinkjn-j la a m istad d e Eu-
%ltil6V‘:fe liberalidad de-Aleiand<o $ el
de O s a r l a - clemericia y ver-
d a d -d e Trajanay.- fidelidad de, Zo-
127
piro ; la prudencia de Catón ; y final*
mente todas aquellas» acciones que pue­
den hacer perfecto á un varón ilustre,
ahora poniéndolas en uno solo; ahora
dividiéndolas en muchos. Y tiendo es­
to hecho con apacibilidad de estilo, y
con ingeniosa invención que tire lo
mas que fuere posible á la verd ad , sin
duda compondrá una tela de varios y
hermosos lazos tegida que , despueS de
acab ad a, tal perfección, y hermosura
muestre , que consiga el fia..m.ejdrrqu«
«e pretende en los escritos^^que .es:en­
señar y deleitar juntam en te, cotpo ya
tengo d ic h o : porque la escritura des­
atada- de estos libros da lugar á que
el autor pueda mostrarse épico , l í r i ,
c » , trágico , cómico , con todas aque*
lias partes que encierran .en si las dul­
císimas y a grada bles ,ciencias d«r la i>oe-
lía y de la o ra to ria ; que lar épica
también puede escribirse en prosa.-------
Así es como vuestra merced d ice; y
por esta causa son m uy dignos de re­
prehensión los que hasta aquí han com­
puesto semejantes libros , sin tener a d ­
vertencia á ningún buen discurso, ni
«1 arte y reglas por donde pudieran
1*8
guiarse, y haCersé fámosbs en pros»,
como lo son en qerso los principes do
Ja poesía griega y latín».

LIN AGESí

a A ? <»UATRO ESPFC1ES : QUALES SON LO*


. V m SA D H nÁ M EN TE ILU ST R E ».

A qiratro suertes de linages se pue-


den reducir todos los que hay en el
m u n d o , que so n 'esto s: unos que tu­
vieron principios h u m ild es, y se fue­
ron extendiendo y dilatando hasta lle­
g a r í una suma g ra n d e z a : oíros que
tuvieron- principios grandes y los fueron
co n servan d o , y los conservan y man­
tienen en el se i que comenzaron : ottot
qUe aunque tuvieron principias grandes*
acabaron en punta , como pirámides,
habiendo dism inuido y aniquilado su
principio, hasta parac- en nad a; como
l b :e$ la punta de la' pirám ide, que
respecto de su basa ó asiento no es na*
da : otros h a y , y estos .son los maji
qtte ni ruvieron principio bueno , ni
razopable medio y y a s i tendrán e l finj
•in hombre $ có m a le ! lin age de la gen»
139
te plébeya y ordinaria." B e los primie-»
ros que tuvieron principio.hutnilde,.f •
subieron á la grandeza q u e ahora cqiín
servan, te sirvan de ig cm p lo la casa
Otomana, que de un humilde y bajo
pastor que le dió principio , está; eni
la cumbre que la vem os: del segundo
linage , que tuvo principio en gran­
deza , y la\ conserva.sin aum entarla, se­
rán egempió .muchos príncipes que poe
herencia- lo son y se conservan en ella*
sin aumentarla ni disminjiirla , conte­
niéndose en los líniite8í*tlB*j«í5: estados
pacificamente^ de lo*cipitr«othtnzaron
en grandes^ <y.acabaron:'en punta h ay
m illares-de egem plos; porque todos los
Faraones y Tolomeos ck E g y p to ; loa
Cesares de Roma , con .toda la cater­
va de infinitos ptíncipesL,..3ñ<>tp,Kas;
señores, medas ,> «sirias^ petSMjVgí^eá
gos y bárbaros, todos ew osJin agfc^ y
señoríos h jn acabado en :pi^nta -y en
nonada, asi ello s, como los. Que les
dieron principio: pues no-será- posible
hallar ahora ninguno de descen­
dientes, y si le h a llá s e m o s s e r ia en
bajo y humilde estado. D e el linage ^lebe»
yo no tengo que decir , sino que a iiv t
1
13®
solo de acrecentar el numero de lot
que viven , sin que merezcan otra fa­
m a, n i otro elogio sus grandezas. De
todo lo dicho quiero que infieras; que
es grande la ..confusíon que hay entre
los linages ; y que solos aquellos pa­
recen' grandes é ilu stres, que lo mues-
> ra ir« n la virtud , y en la riqueza y
liberalidad de sus dueños: d ige virtu­
des , riquezas y liberalidades , porque
el grande-'que fuere vicioso será vi­
cioso-.-grande ¿ y el rico no liberal se­
rá un avaro m endigo : que al posee-
d or .de las riquezas no le bace dichoso el
tenerlas, sino engastarlas, y no el gastar-
lAS cono, quiera,-, sino el saberlas bien gas­
tar. A l x tta J le ro poB reno le queda utro
cam ino :paxa mostrar que es caballero,
aino el de la virtu d , siendo afable,
bien c r ia d o , cortés y comedido y ofi­
c io s o ; no sobervi» , no a rro g a n te , no
m urm urador; y sobrem odo ser carita*
tiv .o , que con dos maravedises que con
anim o alegre dé él pobre se mostrará
tan lib e ra l, como el que á campana
herida dá limosna ; y no habrá quien
Je ve* adornado d e las referidas vir-
ludes q u e , aunque no le co n o zca, de*
?3X
ge de ju zga rle y tenerle por de bue­
na casta; y el no serlo seria m ilagro;
y siempre la alabanza fue premio d«
ia virtu d ; y los virtuosos no pueden
dejar de ser alabados.
Jamas te pongas á disputar de -li-
nages, n lo menos comparándolos en­
tre s í ; pues por fuerza en los que se
comparan uno ha de ser e l mejor ; y
del que abatieres serás a b o rrecid o ; y
del que levantares en ninguna mane*
ra premiado.

M ALDICIENTES:

SU C A R A C T E R Y DISFIlXCES : SON MENOS


ODIOSOS QUANDO SON D IS C R E T O S .

Ahora acabo d e confirmar por v e r­


dad lo que p u ch a s veces he ó jd o .d e -
cir. Acaba un m aldiciente murm ura­
dor de echar á perder d iez linages, y
de calum niar veinte b u en o s, y si a l­
guno le reprende por lo que ha dicho
responde: que el no ha dicho nada, y
que si ha dicho algo no lo ha dicho
por ta n to , y que si pensára que a lgu ­
no se habia de agraviar, no lo d i g e r í
la
*33
A la fé tnudhó lia de saber, y m uy so­
bre los estribos toa de andar el que
Quisiere sustentar dos horas de conver-*
dación ■ , sin tocar los limites de la nvur-
rau racin o ; porgue yo veo en m i que,
con ser un anlitíal como soy , á quatro
razoné* qtíc d ig o rae acuden las pala-
t e s y 4 fo létíffúa , tom o mosquitos al
V irio , y todas m aliciosas y murmuran­
te s: por lo qual vu elvo á decir lo
q u e otra v e z he d ic h o ; que el hacer
y decir mal lo heredamos da nuestros
prim eros p a d res, y lo mamamos en la
lech e': veese cla ro en que apenas ha
sacad o e l niño el brazo de las fajas,
levanta la m ano, con muestra*
d e q u e rér-y m ga rse d e quien á su pa-
je c e r le ofende ; y casi la primera pa­
labra articulada es llam ar puta á .s u
a m a , ó á su madre.
A d vierte , V-erganza , no sea tenia-
¿io rt ctel dem onio esa gana de filoso­
fa* ifne <J¡ces te ha ve o ido ; porque
ot> tiene la murmuración mejor velo
para paliar y encubrir so maldad dis-
soU ita, que darse á entender el mur-
múMidort)ue todo quanto dice son sen-
tenciaa^de -filósofos t y que e l decir
v
n a l es • reprehensión y , rel de<<obrir
los defectos a geno» buen z£lo y no
hay vida de ningún m urm urante, que,
si la consideras y escudriñas , no la h a ­
lles llena de vicios y de ilu olentiaá.
É l tonto y simple no sabe m urm u­
r a r , m fn ald ecir; y aunque no es bieji
decir bien m a l, con todo esto alabap
al m aldiciente, d iscreto : que la a g u ­
deza maliciosa no h ay conversación q u t
no la ponga en punto y d é sabor , c o ­
mo la sal á los m anjares; y j*oi lo
menos al m aldiciente a g a d p , si le v i­
tuperan y condenan por perjudicial,
-no dejan de absolverle y alabarle por
discreto.9 j

M A L E S :

QUANTO HAS SE TEMEN, MAS FATlOAK.

N o h ay du la sino que el repentino


y nía espetado dolor que viene no f a t i­
ga ta n to ,'a u n q u e sobresalta, com o el
que con largo discurso d e tiempn ame­
naza y quita todos los.cam inos de re­
mediarse: pero con todo eso d igo que
no d¿ e l cielo tan apurados loa m a­
*34
l e s , qne quité de todo en todo el re-
m edio de ello s; principalmente quan­
do nos los deja ver primero : porque
parece que entonces quiere dar lugar
a l discurso de nuestra razón, 'para que
se egercite y ocupe en contemplar y
desviar las venideras desdichas; y m u­
c h a s veces se contenta de fatigarnos
con solo tener ocupados nuestras áni­
mos con algún espacioso temor, sin que
se venga i i \la egecucion del nial que
se tem e; y quando. á efla se viniese,
com o no acabe la v id a , ninguno por
ningún mal que padezca debe deses­
p erar d e l rem edio.— N o dudo yo de
e s o ' si fuesen tan ligeros los males
que se tem en, ó se padécén , que de­
jasen libre y desembarazado el discur­
so de nuestro entendim iento ; pero
quando el mal es tal que se le puede
dar este nom bre, lo primero que ha­
c e es anublar nuestro sentido y ani-
qu ilár la fuerzas de nuestro alvedrio,
descaeciendo nuestra virtud de mane­
ra, que apenas puede levantarse, aunque
mas la solicite la esperanza.
Los males com un icad as, sino alcan­
za n sanidad, alcanzan a liv io .
*35
Lo» males que no tienen fu e r a s
para acabar la vida.:,_jio la h a n d e tte t
ner pata acabar la paciencia. ->

M A R I D O S : . -í
Vi 'íi>
PO RQ U S R A Z O N I .F S T O C A E L D ESH O N O ft
• SE SU MUGE A.

D e aqbí nace Jo rq u e com unm ente


se platica;, que el tnaiidd de la m uger
ad ú ltera, pu esto .qu e elr no lo < e p a , iií
haya dado ocasiorr .p*Tai¿qu£;«ti Jnuger
n o sea. lo-.que d e b é y ni h aya1 sido en
su -roanoy ni en set descuido-, y poco
recato estorbar su d esgracia, con todo
le llaman y le nombran con nombre
d e vituperio y bajo ; y en cierta ma-r
ñera le m iran, los que.,1a m ald ad .d e
su muger saben * con o jo t deeoleaos*-
precio , en cambio- d e m ir a r le - a »
tim a , viépdo q u e , no por sttr'cn lp a,
sino por el gusto dé su mala ctmpa<-
ñera , está en. aquella desventura. P e­
ro quierote d ecir la causa porque -con
justa razón es deshonrado: el márido de
la muger mala , aunque el no se^a que
l o e s , n i. t e n g a .c u lp a , n i h a y a ^ ji d o
*3®
parte, n i dado ocasión para que elfs
ío;sea. Q ü a ty lo D io s crió i nuestro pri­
mer padre en elr. paxai*o terren al, dice
la D ivin a Escritura que ¡efundió Dios
sueño en Adám ,-y que estando durmien­
do le sacó urta costilla del lado sinies-
tro-.pde la qual formó á nuestra ma­
dre Eva i y asi cómo Adam despertó,
d ijo ; ésta es carne de mi carn e, y
y hueso de mis huesos. Y Diusr'dijoj
por esta dejará .el hombre á su padre
¡y m adre, y. serán do*, en una carne
•■miima ; y entonces fué instituido el di­
vin o ,. sacramento del m atrim onio, con
«tales la zo s, que seja la muerte puede
«feiatanjtw i .y tiene t^nta fuerza y vir-
tudésfe ¿müagiips(>.saeraineato, que ha-
ce nqneí■d'as^diférenres personas . sean
lina, Jiilsma carne ; y. aun hace mas
en . .los buenos casados , que -aun
que .tienen dos a lm a s, no tierwn mas
.d f una . volqntat^i. y, d e aquí. Viene que,
cñmDoJa carne dé la esposa sea una
irnsnra.£pn la d elíeap o so , la* manchas
que en -e jla ca en , ó. los defectos que
se^jMocura^ redundan ■ en ia carne del
m ár¡4o^ aunque él no. haya dado oca -
sien para aquel daño ; porgue asi como
137
el dolor del pié , 6 de qúalquier miem­
bro del cuerpo humano le siente todo
el cuerpo, por ser io$o de una carne
misma ; y la cabeza siente el daño det
tobillo, sin que ella, se le haya causado;
asi el marido es participante de la d es-
h-irra d éla muger, por ser una m/ma cosa
con ella :'y como las honras y deshonras
del mundo sean todas y nazcan de ca r­
né y sa n g re, y las ..de la -muger ma­
la sean de este género; es forzoso qué
al marido le quepa parte de ellas-, ye
sea tenido por deshpni*doft.«jtn qu e.-el
lo sepa. . 1 •’
MARINEROS:

SU D E F IN IC IO N .

Los marineros son ¿gente .gentil 4


in u rb a n a , q u e -n o salien.orto iérigOS1
ge que el que se usa en lo sp a v io tív tlt
la bonanza son d iligen tes, y en la bor*
rasca perezosos: en la tormenta man­
dan m uchos, y obedecen pocos; su Dios
es su arca y su ran cho; y su pasatiem­
po ver mareados á los pasagetos.
13»
M E D IC O S :
' IDEA SE ELLOS.

Preguntáronle (á V id riera) que sen­


tía de los M édicos? Y respondió esto:
honor& Medictrm propter necesitatem,
ftaiínp- creavit tum Aftíssím us: á Dto
epim est omnis medela, et á Rege acci-
p iet dortationem: disciplina medid exai-
tabit caput illiu s , et irt conspectu mag-
natum collaudahitur. A ltíssim us de térra
creavit medhinam , et vir prudens non
abkorrehh eam. Esto dice , dijo , el Ecle­
siástico d e la m edicina, y de los bue-
nas-tnédicos; y de los malos se podría
d e cir todo a-I re v e s : porque no hay
gen te reas dañosa i la república qne
ellos. El ju ez ríos puede torcer, ó di­
latar la ju sticia ; el letrado sustentar
por su Ínteres nuestra injusta demanda;
el m ercader chuparnos la hacienda; y
finalm ente todas las personas con quie-
n es d e necesidad tratamos nos pueden
h scer d añ o; pero quitarnos la vida , sin
quedar sugetos al temor del ca?tigo,n in ­
g u n o : solo los médicos nos pueden ma­
t a r , y nos m atau , sin temor y á pie
*39
quedo, y sin desenvainar otra espada
que la de un récipe: y no hay d e s-
cubtirse sus delitos , porque al momen­
to los meten debajo de la tierra. Acuer*-
dáseme que á un -médico de estos d e
segunda clase le despidió un enfermo
por curarse con o tro , y el primero de
allí á qüatro dias acertó á pasar por
la 'b o tic a donde kec£tábá el segundo;
preguntó a l boticario q'ué ebn fij 'le iba
al enfermo que ¿1 habia d eja d o , q u e
si le habia recetado a lg u n a f>urg%: e l
otro médico? E l-b otitirh t**e» iSp 5 h 4 H$t
que a lli tenia^firtfc'piijrjfi'que a l diá si­
guiente habla"dé"tomat el enferm o; d ijo
q u e ^sé'la mostrase, y vió que al fin
■de ella estaba escrito, surhat di ¡aculo,
y dijo* todo lo que lleva esta purga me
conten ta, sino es este dHúeulby aporque
es húmedo demasiadamente.
\
M E R C A D E R E S : \
\
SU T O R T E I C A R A C T E R .

E s costumbre y condicinn de los


mercaderes de Sevilla , y aun de las
otras ciudades, mostrar su autoridad y
140
liq u e z a , no en sus personas, sino en
Jas de sus hijos: porque ios mercade­
res ion mayores en.sií'som bra, que en
s í mismos; y como ellos por maravi­
lla atienden á otra co sa , qu eá. sus' tra­
tos y contratos, traíanse modestamente:
y como la ambición y Ja riquza mue­
ren poc .manifestarse, rebienta por sus
íiijo s, y así los traían y autorizan co­
mo si fuesen hijos de -algún príncipe:
y algunos hay que les procuran títu-
lo s , y ponerles en el pecho la marca
que tanto distingue á la gente prin­
cipal y plebeya. — Am bician es, pero
am bición generosa, la .de aquel que
pretende mejorar su estado sin perjui­
cio de tercero. — Pocas, ó ninguna vez,
se cm npíe con ía am bición, que no sea
con daño de fercero.
*4*
M O D E L O S D E IM IT A C I O N :

D EBE H A B FR LO S Y SE D ÍB E N SEGUIS.
XN TODOS 1,0$ OFICIOS X PRO FESIO N ES
Ú T IL E S Ó A GR A D A BLES A L A ' '
U lP Ú n L IC A .

Q uando algú n pintor quiere salir


famoso en tu a rte, procura imitar los
originales de los mas únicos pintores que
sabe; y esta misma regla corre por to­
dos los demas oficios ó egercicios ude
cuenta, que sirven p?ra* A d o r n a d e u lr t
repúblicas. Y a s t l o - i i a d e hacer y ha^
ce el qUdT'«)Íiisiere alcanzar nombre de
prudente y su frid o, im itando á U ly -
s e s , en cuya persona y trabajos nos
pinta Homero urt retrato'vivo de pru­
dencia y de sufrim iento; como también
nos mostró V irg ilio eft petsoná de Enea*
el valor -de un Jiijo''piadosn y y la sa-^
gacidad de un valiente y entendido c a -
pitan; no pintándolos, ni describiéndo­
los como ellos fu e ro n ; ^rno como ha­
bían de s e r , para d ar egem plo á los
venideros hom bies Üe * u s vin ud es.
>42

M O Z O S D E L I B R E A Y D E M U L A S:

SUS COSTUM BRES.

H allóse allí (donde estaba Vidriera)


u n o de estos que llevan sillas de ma­
n o s , y d ijo le j ¿dé nosotros, Licencia­
do^, no teneis que d ecir? N o , respon­
dió V id riera; sino que sabe' cada uno
de vosotros mas pecados que un con­
feso r: mas con esta diferencia , que el
confesor los sabe para tenerlos secretos, y
vosotros para publicarlos.
O y ó esto un mozo de m uías, y di-
jo je : de nosotros, señor redom a, poco,
ó n a d a ^ h a y que d ecir, porque somos
gente .de bien, y necesaria en la repú­
b lica. A lo qual respondió V idriera: la
honra del amo descubre la del criado;
según esto mira á quien sirves, y ve­
ras quan honrado eres. M ozos sois vo-
Sptros de la mas .ruin canalla que sus­
tenta la tierra: una v e z , quando no
«ra de vidrio, caminé una jornada en
una muía de alqu iler, tal, que la con­
té ciento y veinte una tachas, todas ca­
pitales, y enemigas del género huma­
*43
no. Todos los mozos de muías tienen
su punta de rufianes, su punta de ca­
cos, y su si es no es de truhanes: si sus
amos (que así llaman ellos á Jo? que
llevan en sus muías) son boquimuelles
hacen mas «uettes en ellos, que las que
echaron en esta ciudad años pasados;
si son extrangeros, los roban; si reli­
giosos lo$ ren iegan ; y ai soldados los
tiemblan: estos, y los marineros, y ca r­
reteros y arrieros tienen un mudo d e
vivir extraord inario, y solo para ellos.

. M U E H -T E :

■GRACIOSA D ESC RIPCIO N P E E L L A .

A buena fé noJiay que fiar en la des


carnada; d igo en la m uerte,- la q u a l
tan bien come cord ero, com o carnero:
y á nuestro ciira he oído decir que-coa
igu al pie pisaba las altas torre* de Jos
reyes, que las humildes chozas de los
pobres. T ien e esta señora mas de po­
der, que de m elindre; no es nada as­
querosa, de to d o 'co m e, y á rodo ha­
c e , y de toda suerte d e genres, eda­
des y preeminencias hinche sus a lfo r-
144
j - s : no es segadora que duerme las sies­
ta s; que á todas horas , siega y corta,
asi la seca, como la verde yerb a; y no
parece qué m asca, sino que engulle y
traga •quanto se le pone d elan te; por­
que tiene hambre ca n in a, que. minea
se barta ; y aunque no tiene bar-
i i g a ?. d á á en ten d ir que esta hidrópi­
c a y sedienta de beber todas Jas vi­
das de quantos viv en , como quien se be*
be un jarro d e agua fria.

M U G ERES:

SU CONDICION F.N AM OR.

' E s n a tu ra l' condicion de m u gero


desdeñar á q u ien Jaj q u iere,> y arnar
á quien las aborrece.
N o hay inuger tan recatada y tan
puesta en atalaya para mirar por su hon-
i a , que le pese mucho de ver y saber
q u e es querida; porque entonces cono­
ce ella que no es van¿ la presunción
que de sí tiene; lo qual sería al re­
ves , si viese que de padie era soli­
citad a.
*45
¿SON Ú T 1 L F S , Ó P E R jlT D IC t AÍ.A5 lA S P llU Í -
HAS liN LAS M U G E IIE S . ?

Y o tengo para fttí <)ue no es uná


tnuget mas buena de quanto es, ó no,
solicitada;' y que aquella sola es fuer-,
te, que no se dobla á las promesis , á
las d ád ivá s, á la^s lágrim as, y á las
continuas itÁpOrfúnfddues d e los solíci­
tos amantes. ¿Porque qué hay que agra­
decer que una m uger sea bu en a, si na­
die le dice, ó' persuádVqlie sea malá^
¿Q ué mucho que este recogfdá y teme­
rosa la qúe no le daft ocasión para qué
se suelte, y la que sabe tieife maridó
que, en cogiéndola en la primer deseñ-
Volturá, la ha de quitar lá vid a? ASÍ
que lá que es buerítf pór tertior, ó póí
falta de lu g a r, y o 00 la qiiieió tenet
en aquella esfimá en' qúé fendré1 1 I¿
solicitada y perSegoidá que salió con
la corona del vencim iento'.— L a mu­
ger es animal im perfecto, y no se te
han de poner embarazos donde tropie­
ce y ca ig á ; sino quitárselos t y despe­
jarle el camino de qüalqúier inconve­
niente'-, porqúe siVi pfcsád;um bi6 corra
K
>4$
ligera á alcanzar la perfección que le
falta , que consiste en ser virtuosa.
Cuentan los naturalistas que el arm i-
nio es un animalejo que tiene una piel
blanquísim a, y quando quieren cazar­
le los cazadores usan de este artificio,
que sabiendo las partes por donde sue­
le pasar y acu d ir, las atajan con ludo,
y despues , o gean d o le, le encaminan
ácia aquel lu gar; y así como el armi-
nio llega al lodo, se está quedo y se
deja prender y ca u tiv a r, á trueco de
no pasar per el cien o , y perder y en­
suciar su blancura, que la estima erf
mas que la libertad y la vida. La ho­
nesta y casta muger es a rm in io , y mas
que . nieve blanca y limpia la ,virtud de
la honestidad; y el que quisiere qué no
la pierda , antes la guarde y conser­
ve , ha de usar de otro estilo diferen­
te que con el arm inio se tiene: por­
que no le han de poner delante el cié*
lio de los regalos, servicios y solici­
tudes de los importunos am antes; pues
q u iz á , y aun sin q u iz á , no tiene tan­
ta virtud y fuerza natural que pueda
por si misma atropellar y pasar por
aquello» em barazos; y es necesario qui-
Carselos , y ponerle delante la lim pie­
za de. la v ir tu d , y la-beHeza! que en ­
cierra en si la buena1 faniav Es> asii mis­
mo la buena m uger c o t ia *¡espejo da. d is ­
ta! luciente y c la r a ; pero-esta sugeto
i empañarse y obscurecerse con q u al-
quier aliento que le toque. Hnse de
usar con la honesta muger el estilo que
con las reliquiasvadorada»;, y no tocar­
las. Hase de guardar: y i estimar laf m u­
ger buena,, como -ser guarda y . estima
un hermoso jard in rq u e .está/lleno de
flores y rosis^ c u y o 'd u é ñ b fn q c p n iie n -
te que nadie le pasee , ni manosee;
basta que desde lejos y por entre las
bprjas de hierro gocen:de su fragancia.,
y hermosn-raw Finalm ente q u iero .d ecir­
te unos versas que se me han venido
¿ la m em oria, que los oí en una co­
media moderna r que.\ne'pdreyé que ha­
cen al propósito de-''lorqne.v%mo.s tra­
tando. Aóoosejaba un prodente viejo
á o tro , padre de .una-doncella, que la
recogiese, guardase y encerra‘s e , y en­
tre otrax .Tazones-'le Uttjorvci&s: '
«48
, . E s de vid rio la m u ger,
- y no se ha de probar
•i se puede, ó no, quebrar,
porque todo puede ser;
y es mas fácil el quebraise,
* y no es cordura ponerse
i . ¿.p eligro d e romperse
lo que no puede sr ldarse.
Y en esta opinión esten
tod os, y en. razón la fundo;
que si hay D anaes en el mundo,
¿ a y plubias de oro también.

U JJ IF IC it GUARDAR A tA .1 MUGKRES,
SI EX.LAS NO SE G U A R D A N .

Madre , la mi madre,
guardftt me ponéis;
t ... que-si yo no me g u a rd é.
y no me guardareis.
J i
D icen que esta..esctito,
y con gran razón,
ser la privación
cauta de apetitos
crece en infinité
encerrado am or.
; ppr eso es .mejaci
que no me encerreis;

fu e tji yo nom v -g u a rir


no me guardareis,

Si la vH untad1'.
por si rro se g u ard a,
no Ja batán guardias
m jedotó ottlidad :
romperá en' verdadi'>
por la ipism^ muerte^
hasta bailar la suerte
que vo^ no entendeis;

quc j h yo fia.wetgt««íai
no me guardtrsi-.x^

Q uien tiene costumbre


de ser amorosa,
como mariposa
se irá tras la lum bre,
4(0

aunque muchedumbre
de guatdas ia i>ongan,
y aunque ma^ propongan
de hacer Jo que hacéis;

qüe- tryo nom e g uard»


.no me guardartis.

Es de tal'uiRnera .
ia fueriza aromosa,
que á Ja mas hermosa,
la vuelve quimera,
el pecho-.de .cera,
de fuegoi Ja gan a,
las a an u s dé -lana, .
de fieiMfo'losrtipiesf - .

que j i yv,no me guard»


no' me g uardareis.
*5*
{ Q U A L ES t A M U G ER BU EN A ?

O pinión fué de no sé que sabio,


que no había en todo el mundo sino
una sola mugér bu en a; . y daba p o í
consejo que cada uno pensase y creyese
que acuella sola buena era la suya , y así
viviría contento. Yo, no soy casado, ni
hasta ahora.rilé In venido ¿n pensamien­
to s e r ió ','y con to d a esto trie atreve­
ría á dar consejo al qtie' me le picfiest)
del modo que había de buscar la mu­
ger con q u ie n ' quisiese «V^ar. X ó " pfi-
mero- le aconsejaría qué m iraje fnas ' í
la fam áy qué á !a hacienda : pnrjufc'
la buena muger no alcanza la bue­
na fama solamente con ser bucna^ s i­
no ‘ton p arecerlo; qu e; nVucho masada-
fian á las. honras rd e 'i a r “ müg^ié 9: Í 4‘»
desenvolturas y lib e r ta o s pútatifcas^fltlé
las maldádé? secretas . 1 Sí ‘*Ti'aéT“6 ire:ífit
muger* i ' t u casa fá cil cofa séría "con"-!
servarla , y aun mejorarla en a^ueNa
bondad pero si la traes m a l a x e n
trabajó té pón-lrá eh enmendarla : que
no es muy hacedero p'ásar de un ex ­
tremo' á o tro ; y no digo <tfie sea im«-
posiblej pero tengoltf pdí dificultoso .1
*J8
Ha 4 * *er ?nejo ,á la tpygex.prin­
cipal el ser g r a v e , el ser compuesta,
y regatada ; $in que por est,o sea sober­
bia, desabrjda y de<cui.dadp' t^nto ha de
parecer mas bucniJ.J.e y mas .grave un^
{nuger, quanto e? mas señor*.
N o hay joya ejn el inundo que tan­
to v a lg a ,, como Ja muger caita y hon­
rada ; y todo el honor de las m uge-
re*; consiste en la opinioi) |?uena ¡jije
de eüas .se .tienp.. ;
T• ■ |
W M l’C F.R MAJ.A FS 3LA CAR.OA VAS P E ?
SAQA ; X SE H A C E SOSriíCÍIOSA AVN CON
£ * ' ■< 1 J
^yU EL M.liMO H O M BRE (¿VIEN L0
' ' ! H A SIDO.
• »'k- * • •• ■ .
.i .. I; ; n..V; •-'* 1 \ i- "■ '
rI)Np..Ijajr_ C a rg a ría s p e » ^ , que la
jn.\iger liv ia n a ...... í-a tnejt^r ,dpte que
puede llevar pna muger ptincipal es
ja tyorestid^d ; , parque la hermosura y
Já riqueza el tiempo Ja g.a,stp, ó la
íp^túna la deshace.
f Éstas añadiduras trae consigo la
m aldad de la mu¿;er maja que pierde
éi^cr/díto de <tn honra con e) . mismo
á filien se .entregó rogada y ,persuadi­
d a ; y c it e este q u e 'co n m ayor L e í -
Jidad se entregara á '.o tjo j:, y da in fa ­
lible crédito á qualquiera sospecha que
de esto le venga.

I*/ í ^ j a x o D K X>A, M V C X K NO S p -I>1F E -


J ltN p iA D p i , D B UNA B E S .

E l anciano pastor dijo ; que no ha­


bía rnars 4 ifpTPjTpi®/^ una
m u ger, q u e,d el de una res; y que asi
Como la ¿es,, v o otra, regala algjHW)
despues de su parto se quedaba á Jas
inclemer.pias ,de| cÍ£l9jJ$*i4 a .p u g é tfp o -
dia , * in í* io ,.« ; g * t a a lg u n o , acudir á
sus e g e w c ip s } sipo que el uso- habí»
introducido entre las mu g ires los -re­
galos; y todas aquellas prevenciones q u é
supl#n jiacer coñ las recien parida».*
Y o a'egu ro , d ijo .;mas,, que jquande*
Eva parió el primer hijo , que no se
echó-, en .:el le ch o ; "mi i se guaedft del
aiie , ni usó de los melindres que aho*
ta se usan en.Ips partos*
• M Ú S I C Ae

SUS V IR T Ü D E S .

L i música rcórtipóné los animos'desa


compuesto*, y -a liv ia ' los trabajos que
nacen del espíritu.
-,r:i 01* ■. '■
> i■
N A R R A C IÓ N P O É T IC A .

¿ e n Q l) é sr íjis t iiíg u e d e ia h is t ó r ic a ?

U no es escribir cómo poet'a ,-y otro


e o tn ó h m m isd o x : elp o eta puede contar
6 «am ar las .cosas , n9 contó fueron, sino
é<*ma/afltbián Set} y historiador las
ha .dfcisesétlbrrV«rie^'iébnio -debian ser;
sitió ;ct>Oi(i'fúéi,!r)n ¿'áirTvsfiadir, ni qui­
tar á la verdad ■cósa alguna.

• NATURALEZA H U M AN A: 1
rio. : .
SU "MÍSERA COTÍDICION .

Todos deseaban, pero á ninguno


«e le cumnlian sus deseos; condicion
de la naturaleza hum ana, que puesto
que Dios la crió perfecta , nosotros por
*55
nuestra tu lp a la hallam os siem pre fal­
t a ; la qual filia siem pre la ha de ha~
b e i , m ientras no ¿kgem o9 de desear.

MECJOs

BX" NlíClO ÍIFMPH.E LO ÉS.

M as sabe el necio- en nu-casa, -qu®


el cuerdo' eh la 'B g e n a .— K *o¿io.; que
el necio’, ni en sft ca sa , ni en la a ge—'
na sabe n a d a ', á causa de que siibtej
el oimiento de la neoedad''nü SSl&ntU'
oinguti 1 discreto .edificio." - * '■- •- '

■ P A D R E S ':

^UAIÍTO HACPN TOH SUS XO BACBM"'


POR Sí Ml6UdS. r- >».-
..... ir?; m —iLy-i. t-r>
* El h&ter el p a í l t e ^ ó t ■su* Tiijór «jr
hacer por si m ism o : p orq u e ra í"‘hijo’
es otro^ycf,-*n el qual .«.é d ilata y <,ort--
tinúa él ser del - p a d re ; y asi como Ol­
eosa n a tu ra l y fcnrzítsa 1 el hacer : - tid i'
uno por «i mismo , a*r lo es h a c e r
jw -íü s ^ h ijo s : lo qtie' nA r t tan naru-f
la l, n i f o r to s o , haccx los- -hijos f o f
J5&
p a d res; p o rq u e-« l'atilo r que e l padre
ticné%á su hijo d escien d e, y el des­
cender es cauiinarsin trabajo : y. el amat
del hijo con el padre asciende y sube, que
es caminar cueita a riib a ; de donde ha
racid p el refrán , un p a ire es para cien
b ija s, y . cjen- fojo* son, para* un pa­
dre. — ¡G rande debe ser la fuerza que
o b lig a -á los jadees á Sustentar á 's u s
hijos ! Sino digalo aquel hombre que
quiso empeñar>t por sustentar á su
pobre fam ilia: la libertad no,debe. ser.
Vendida por. ningún pinero , y éste la
veod ió por tan i>oco-, que lo 1/evaba
la muger en la mano. Acuerdóm e tam­
bién de habqr>ojdi> decir á mis ma­
yores que, llevando á ahorcar á un hom­
bre a octano ,. ,y ayudándole lo srsa«r~
dotes á bien m o r ir , les dijo : vuesas-
mercedes se sosieguen , y degénm e mu­
llir despa«yo; que aunque es terrible es­
te paso en que-me veo,, muchas .vences me
he. visto en ojtios mas terribles. Pre-
guntaróole quáles eran? Respondióles;
que el amanecer .D io s , y -rodearle, seis
hijos pequeños pidiéndiJe; pan.,, y no
teniéndolo para dárselo; la quaL nece­
sidad me puso Jas ganzúas
,e 7
nos , y fieltros en los pies con que f a ­
cilité mis hurtos , no viciosos , sino ne­
cesitados. É 'ia s razones llegaron á los
oídos del señor que le habia sentencia­
do al su p licio , <)ue fueron parte para
volver la justicia en m isericordia, y la
culpa en gtacia.

PEDAN TES y CH ARLATAN ES:

CENSURA D F S L L O S .
> -J
H ay algunos romancistas q ü e e ft la»
conversaciones disparan de quando en
quando -con algún latin breve y com ­
pendioso; dando á entender á los que
no lo entienden que son grandes lati­
nos , y apenas saben declinar un nom­
bre , ni conjugar un verb o .— P or me­
nor dafio tengo eá«, qüe el que ha-:
cen los que verdaderamente' saben
latin : de los quales hay a lg u n o s
tan imprudentes , que hablando
con un za p a te ro , ó con un sastre,
arrojin latinea como a g u a .— D e eso
podrémos inferir que tanto peca el que
dice latines delante de quien los ig —
ñora., «em e e l qus los d ife ign o ra n -
f ?8
dolos.-— Pues otra cosa .puedes adver­
tir-, y es, que hay algunos que no les
exrusa el ser latinos de ser asnos. —
¿ Pues quién 1<> duda ? l,a razón está
clara : pues quando en tiempo- de los
romanos- hablaban iodos J a tin , como
lengua materna suya T algún majadero,
ha bú a entre ellos-, á quien no excusa­
rla et: hablar latin dejar de ser necio.
— Para saber callar en rom ancé, y
hablar en latin ., discreción §s menes­
te r.— Así e s ; porque tan bien se pue­
de decir, una necedad en latin ^.Cí'tno
e n rcunaoce: y yo he vistn-.leiitados.
to n to s, y gram áticos pesados,,. wy io-
m aacistas vareteados con sus listas de
laúri ^ u e cvn mucha facilidad pueden
en fadar al';friUfK&p-itQ-U4av .sino mu­
chas veces....... Y tambien hay qijien
presuma saber la lengua grieg«*j-sin sa­
berla,. có m ala latina. ignoraoJola.-r—Eso
eS' lo que yo d igo 4., y quisiera- que í
esios-.tales los- pusieran en una prensa,
y ¿ fuerza de- vueltas les sacaran el
ju g o dte lo que sa b e n ; porque no an­
duvieran engañando en ¿el.-mundo co a
el oropel de sus gre#uescos fotos , y
sus latines .falsos, como ha cea io s ¡fot-
IÍ9
tugueses con los negros de Guinea»

P I N T O R E S :

ID E A D E LO S S U E Ñ O S Y D E XOS M A L O S ;

V ió un día (V idriera) en la acera


de san F ran cisco unas figuras pintadas
de mala m an o, y d ijo : que los b u e­
nos pintores imitaban- Ja.. N atu raleza;
pero que los malos la vomitaban.

PLACERAS, ó REVENDEDORAS
DE PLAZA: , ,

I D E A B E E I X A 3.

L o que sé decir á vuesamerced es;


que es fama en este pueblo que. no
¿a y gente mas mala que las:placerasj
porque todas son desvergonzada»^, des-,
alonadas, a trevid a s; y y o así Jo creo,
por 1« que he visto en oíros .pueblos.
íd>ó
- P O B R E Z A :

GRACIOSA IN V EC TIV A C O ^ ÍR A ELLA.



¡ O h pobreza , pobreza! ¡N o sé yó
con qué razón se movió aquel gran
^oeíá- cordovés á' llamarte dádiva sania
desagradecida! Y o bien sé que la san­
tidad consiste en la caridad , humil­
dad , fé , obediencia y pobreza; peto
con todo eso digo , que ha de tener
m ucho de D io* el que se viniese á
íonrehfar con ser pobre, sino-es c£e aquel
m odo^de pobreza , de quien dice uno
de sus mayores santos , tened todas las
cosas como sino las tuviesedes ; y a esto
llam an pobreza de espíritu. Pero tú,
segunda p o b r e ta , que eres de la que
y o h a b lo , ¿ por qué quienes estrellarte
con los hidalgos y bien nacidos , maá
que coii la otra gente? ¿ P o rq u é los
o b ligas á daT panralia á los zapatos, y
á qfue los-botones de sus ropillas unos
sean de seda, otros de cerda, y otros
de v id rio ? ¿ P o r q u é sus cuelius hin
d e ser por la mayor paite escarolados,
y no abiertos con molde ? ¡ Miserable
del bien nacido que y 4 dando pistos
i6 i
í su honra ; comiéndo tnal y á puer­
ta cerrada; haciendo hipóct'íca al par
lilio de dientes, con que sale á la cá­
lle despues de no haber comido eos*
que le obligue á limpiárselos! ¡ M istr
rabie de a q u e l, d ig o , que tiene la
honra espantadiza, y piensa que des­
de una legua se le descubre el re­
miendo del zapato , el trasudor del som­
brero , la hilaza del herreruelo y y la
hambre de su estómago^

P O E S Í As- ' .

Sus E X C E L E N C IA S ; VERDADERA ID E A Dfe


IL L A j Y E N P A R T I C U L A R D E L A POESÍAI
DE ROM ANCE.

L a excelencia de la poesía és tan


limpia como el agua clara, que í todo
lo no limpio aprovecha : es corto .«i
sol, que pasa por todas las cosas ¡o riu n ­
das sin que se le pegúe n a d a : es ha­
bilidad que tanto vale , qúanto se es­
tima : es un rayo que suele f t l ir de
donde está en cerrad o , no abrasando,
sino alum brando: es un instrumento acor­
dado que dulcem ente alegra los cen-
L
i6 i
tid o s, y al paso del deleite, lleva con­
tig o la utilidad y el provecho.
L a poesía,* ¿ mi p a re cer, es como
ana doncella tierna, y de poca edad, y
•n todo extremo hermosa , á quien tie­
nen cuidado de enriquecer, pulir y ador­
nar otras muchas d o n cella s, que son
todas las otras cien cjas, y ella se ha
de servir de to d a s , y todas se han
de autorizar con ella : pero ésta tal
doncella no quiere ser manoseada, ni
traida por las c a lle s , ni publicada por
las esquinas de las p la za s, ni por los
rincones de los palacios: ella es he-
cha de una alquim ia de tal virtud , que
quien la sabe tratar la volverá en oro
p u risim o , de inestim able precio : hila
de t e n e r , el que la tuviere , á raya,
no dejandoia correr en torpes sátiras,
ni en desalmados sonetos: no ha de
ser vendible en ninguna manera, si ya
no fuere en poemas h eroico s, en la­
mentables tragedias, ó en comedias ale­
gres y artificiusas : no se ha de dejar
tratar de los tru a n es, ni del ign oian-
te v u lg o , incapaz de conocer ni esti­
m ar los tesoros que en ella se encier-
ia n t y no penseis que j o llam o aquí
vülgo solamente i la gente plebeya y
hum ilde; que todo aquel que no sabe*
aunque sea señor , y principe , púed.t
y debe entrar en número de vu lgo .
Y asi el que con los requisitos que
he dichu traráre y tuviere á 1} poesía,
será famoso y estimado su nombre' en
todas las naciones políticas del mundo.
Y á lo que d e d s que vuesrto hijo
no estima en mucho la p o e s ía de ro­
mance f doime á entender que no an­
da muy acertado en ello* y la ra z o n e s
esta: el grande Homero-no escribió é'n
latin , porqite era' g r i e g o ; ni V irg ilio
escribió en griego , porque era latino.
E n resolución, todos los poetas anti­
guos escribieron en la lengua que ma­
maron en la le ch e , y no fueron á bus­
car las extrangeias para declarar la a l-
teza de sus conceptos: y siendo esto
a s i , razón serla te estendiese esta cos­
tumbre por todas las n acio n es,’ y que no
se desestimase el poeta a lema n porque
escribe en su lengua , ni el castellano,
ni aun el vizca ín o , porque escribe en
la suya. Pero vuestro’ hijo , á lo que
yo im agino , no debe de estar mal co a
U poesía de rom ance, sino con los
poetas que íotr.m efos rom ancistas, sin
laber otras len gu as, ni otras ciencias
que' adornen , despierten y ayuden ¿
iu natural impulso : y aun en esto pue­
de haber yerro ; porque , según es opi­
nión- verdadera , el poeta naCay quie­
re^ d e c ir , que del vientre de su m a­
dre el poeta natural sale poeta , y con
aquella inclinación que le dió el cielo,
sin mas estudio ni a rtificio , compone
cosas que hacen verdadero al que dijo
is t Deut in m bit Q c. Tam bién d ig a q u e
el natural poeta, que se ayúdate del
a rte, será m u c h o mejor, j se aventa­
jará al poeta q u e 's o lo por arte qtmiéie
sCflo: la tatúa es , porque el arte no sa
aventaja á la naturaleza, sino peiieccio-
n á la: asi q u é , mezcladas la naturaleza
y el arte, sacarán un perfcctlsimo poeta.
Sea pues Ja conclusión de mi plática,
que voesamerccd dege cam in ará su hi­
jo por donde su estrella le llam a , qú«
siendo el tan buen estudiante como de­
be de s e r , y habiendo ya subido fe­
lizm ente el primer escalón de las cien­
cia s, que es el de la» le n g u a s , con
ellas por sí mesmo subirá á la cumbre
de las letras hum anas, Jas quales tan
bien'parecen en un caballero de c ^
y espada, y asi le adornan, honran
y engrandecen , como las mitras á los
obispos, ó como .(.as garnachas á Jo?
peritos jurisconsultos. R iña vuesa’m er-
merced á Ai hijo si hiciere sátiras que
perjudiquen á las honras agenas, y cas-
tiguélc , y rómpaselas: pero si hiciere
sermonej , al -piodo .d e Horacio , donde
reprenda los vicios en .gerferal, como
tan elegantemente ¿1 lo h iz o , alabóle:
porque licito es al poeta escribir contra la
envidia , y decir en ¿us, versos mal do
los envidi'-sos|, y asi de los otros vit­
elos con que no señale persona a lg u ­
na : pero hay poetas que , á trueco de
decir una malicia , se pondr.íq.á p el'r
pro de que los desutrten á las isla*
del Piyiio. Si el poeta -fuere casto en
sus costumbres, Jo será también en cus
v e r s o s : 1a pluma es la lengua d e l
nía ; quales fueren los copceptox que
en c!la se engendraren , tales serjn su*
escritos: y quando los, reyes y princi-»
pes ven la milagrosa ciencia de la p o e-
sia en sugetos prudentes, virtuosos y
g ra v e s, los h o n ran , los estiman, y U<|
enriquezcot . y aun Igs cv*ionaj\ .Cím
Í5 6
las ojas del árbol á quien no ofende
<1 rayo , como en señal de que no
barí de ser ofendidos de nadie los que
con 'tales coronas ven honradas y ador­
nadas sus sienes.

POETAS:
VERDADERA ID E A D E LOS BU E N O S T DB
LO S M A L O S .

Preguntóle un estudiante á V id rie ­


ra , si era poeta, porque le parecía que
que tenia ingenio para todo. A lo qual
respondió : ha.'ta ahora no he sido tan
n e cio , ni tan ve n tu ro so .— N o entien­
do eso necio y venturoso, dijo el es­
tud ian te; y respondió Vidriera : no he
sido tan necio que diese en pogta ma-
l r , ; ni tan venturoso que haya mere­
cido serlo bueno. Preguntóle otro es­
tudiante , jq u é en que estimación te­
nia á los poetas? R esp o n d ió: que á la
ciencia en mucha ; pero que á los poe­
tas en ninguna. Replicáronle que por
qué decia « qu ello ? Respondió : que del
infinito numero de poetas que hibia
eran tan pocos los buenos, qu« casi no
hacían num ero; y así como sino hubie»
te poetas Tos estim aba; pero que a d ­
miraba y reverenciaba la ciencia de la
poesía , porque encerraba en si todgs las,
cien cias porqué de todas se s ir v e , de to ­
das se adorna y pule, y saca A luz sus m a-
r a v i l l o s a s o b r a s , conque llena el inundodt
provecho, dedeleite y dem aravilla. Aña*
dió mas: yo bien sé en lo que se deba
estimar un buep poeta , porque te m*
acuerda de aquellos ve n o s de O v id io
que dicen :

Cura Ducum fu e r u n t «lim R egum que


poete,
prem ia que antiqui magna tulere chori\
t a n a a-que m ajestas, et erat venetabile
Ritmen
vjtib u s\ et larg a s<epe dabantuc opet.
. .. . ■
Y menos se tne. olvida U ■ aItft; ca­
lidad de los p o etas; pues los llama
Platón interpretes de los dioses; y de
ellos dice O vid io :

E t t D e u tm nebisj agitante Cales cimas iü 9.


168
Y también d ice:

A t s ’a cri vates , et D ivum cara vocamur.


f
E sto se' dice de los buenos poetas:
que de los m alos, de los churrulleros,
jq u é se ha de d e c ir , sino que son
la idiotéz y 4a arrogancia del mundol
Y añadió mas: que es ver á un poe­
ta de estos de la primera impresión,
quando quiere decir un soneto á otros
que le rodean, las salvas que les hace
diciendo j vuesasmerced¿s escuchen un
soneto que anoche á cierta ocasion hi­
ce , -q u e , á mi parecer , aunque no vale
n a d a , tiene n a no s.é qué de bonito.
Y en esta tuerce los láb ios,*pon e en
arco las ceja s, se rasca la faldrtqne-:
ra , y .entre otros mil papeles mugrien­
tos y medio r it o s , donde queda otro
m illar de sonetos , saea el que quiere
re la ta r, y ai fin l e 'd ic e con tono me­
liflu o y alfeñicado. Si acaso Jos que le
escuchan , de socarrones , ó de ignoran­
tes , no se le alaban , dice : ó vuesas-
mercedes no han encendido el soneto, ó
y o no le he sabido decir, y así será bien
recitarle otra vez, y que vueusm erce-
IÍ9
des ie presten mas atenqion j porque eo
verdad , en verdad , que el soneto lo
m erece; y vuelve como primero á re­
citarle con nuevos ademanes y nuevas
pausas. ¿Pues qué es verlos censurar los
unos á Jos otros? > Q u é diré del ladrar
que hacen los cachorros y modernos á
los m asiinazo 9 antiguos y graves? ; Y
qué de los que murmuran de algunos
ilustres y excelentes su g eto s, donde
resplandece la verdadera luz de la poe*
sía , que tomandula por a liv io y en­
tretenimiento de sus muchas y gray.es
ocupaciones, muestran la divinidad de
sus ingenios , y la alteza de sus ro n ­
ce ptos, i despecho y pesar del ign o ­
rante , que Juzga de lo que no sabe, y
aborrece lo que no entiende , y del que
quiere que se sienta y tenga en p re­
cio la la necedad que se encierra d e­
bajo de doseles, y la ignorancia que se
arrima á los sitiales? O tra v e z le pre­
guntaron qual era la causa de que los
poetas por Ja mayor parte eran pobres?
R esp o n d ió : que porqu.e ellos querían;
pues estaba en su mano ser ricos, si se
sabian aprovechar de las ocasiones que
por momentos traían entre las manos,
17 o
que eran las de sus dam as, que todas
eran riquísimas en extrem o; pues (odas,
tenían los cabellos de o ro; Ja fíente
de plata brufíida; los ojos de verdes
esmeraldas; los dientes de marfil ; los
labios de c o r a l, y la garganta de cris­
tal trasparente; y lo que lloraban eran
liquidas p erla s: y mas, que lo que sus
plantas pisaban, por dura y esteril tieria
que fuese , al momento producía jaz­
mines y rosas; que su aliento era de
puro ám b ar, alm izcle y algalia ; y que
todas estas cosas eran señales y mues­
tras de su mucha riqueza. Estas y otras
muchas cosas decia de los malos pos­
tas; que de los buenos siempre dijn bien
y los levantó -cobre- el cuerno de la
luna.

R A Z O N A M I E N T O S :

A D V E R T E N C IA SO BR E E L L O S.

Sé breve en tus razonam ientos; que


ninguno hay gustoso si es largo.
i7 i
R E F R A N E S :

ID E A D F E L I.O S ; T A D V E R T E N C I A S SOBHS
SU USO E N 1 A fO N V JLR S A C IO N .

Parece me que no hay refrán que


tío sea verdadero: porque todas son
sentencias sapadas de la misma expe­
lí enría , madre -de las ciencias tudas.
N o has de usar en tus pláticas la
muchedumbre de refranes que sueles;
que puesto que los refranes son sen­
tencias breves , muchas veces los traes
tan por lo$ cabellos, que mas parecen
disparates que sentencias....... N o re
digo yo que parece mal un refrán
traído á proposito; pero cargar y en*
sartar refranes á troche m oche, hace
la plática desmayada y floja.

R E Y N O S :

COMO SE D B B E N G O B E R N A R IO S K U H V A -
M E N T R C O N Q U ISTA D O S.

Has de saber que en los reynos y


provincias nuevam ente conquistados
nunca están tan quietos los ánim os de
1JZ
su? naturales , ñi tan de parte del nue­
vo «efior, que no se tenga temor de que
han de hacer alguna novedad para a l­
terar de nuevo las co sas, y volver,
como dicen , á probar ver,tura ; y así
es menester que el nuevo p tsee ik r ten­
ga entendim iento para saberse gober-*
n a r , y valor para ofender y defender-
fe en qualquicr acontecim iento.

R EY ES:

COMO DF.BBitf. HACIÍR. SUS CASAMIENTOS.

Los reyes están obligados á casar­


s e , no con . la hermosura , -sino con el
lin a g e; no con la riq u e za , sino con la
virtud , por la obligación que tienen
de dar buenos sucesores á íu s reynos.
Desm engua y apoca el respeto que se
debe .a l principe, el verte cogcar en la
sangre; y no basta decir que la gran­
deza del rey es en. si tan poderosa, que
iguala consigo ipismo la bageza de la
tptiger que esco g iere: el caballo y
la yegua de casta generosa y conoci­
da prometen crias de va lo r' admirable,
mas que las no, con^cid^s y de baja es­
>»73
tirpe. Entre ía gente cotnnn tiene Ju­
gar de mostrarse poderoso el gusto;
peco n o lo ha de mostrar entre la noble.

R 1 Q 0 E Z A S:

SON P A R A ALGU N O S C A R G A P E S A T IA , P H -
R O SIBM SJIE A P E T E C I B L E S 1) » LAS
M U G U ItB S ^ .

Tan pesada carga es la.riqueza al


que no está usado á tenerla , ni sabe
usar de e lla , como lo^ejtJa pobreza £Ü
que de continuo kt tiHoe-s-cujdadps acar­
rea e l o r o , y cüüáados la falta de él;
pero, los.unos se remedian con alcanzar
alguna .m ediana ca n tid a d ; y los otros
se aumentan mientras mas parte se a l­
ean 7.3.'
Pocas veces se desprecian las rique­
zas, ni los señoríos , especialmente 4 *
las m u geres: que por naturaleza las
mas son codiciosas, como las mas son
altivas y sobeivias...
*74
SASTRES:

QV ALID ADES D E ESTOS ARTESAN OS.

Estando una vez (Vidriera) arrima­


do á la tienda de un sastre, viiSle que
estaba mano sobre m ano, y d ijo le:sin
d u d a , señor m aeso, que e«tais e n c a ­
mino de salvación. — ¿En qué la veis?
preguntó el sastre.— Veolo en qu e, puei
no teneis que hacer, no tendreis oca-
sion de m entir. Y añadió: desdicha­
do el sastre que míente y cose las fies­
tas. ! C o sa .m a ravillo sa es que ca9i en
todos los de este oficio apenas se ha­
lla uno que haga un vestido ju sto , ha­
biendo tantos que los bagan pecadores!

S E Ñ O R A S Ó AMAS:

IV M AL EGEM PLO P E R V IE R T E A LAI


C R IA D A S ; Y S IR V IE N D O S E D lí E L L A S P A ­
RA M ALOS F IN É S ,- V IE N E N A H A C E R SE
SUS E S C L A V A S .

•Es cosa cierta que Jos descuidos de


las señoras quitan la vergüenza á las
criadas> las guales, quando ven ¿ ias
175
amas echar traspiés, no se les dá na­
da á ellas de co gear, p id e que lo se­
pan............ Este daño acarrean , entre
otrus, los pecados de las señoras; que
se hacen esclavas de sus mismas cria­
das , y se obligan á encubrirles sus
deshonestidades y vilezas.

SEÑ O RES:

Q U A L D E B I E R A S E R SU < £ U P A C IO N .

Si todos los señores se ocupasen en


hacer buenas obias.» .no ; habria quien
se ocupase en decjr mal de e llo s ; ¿p e­
ro por qué ha de esperar el que obra
mal que digan bien de él? ; Y si las
obras virtuosas y bien hechas son ca­
lumniadas de la malicia ■hum ana, por
qiió un I<> serán las malas? ¿P or qué
ha de esperar el que siembra cizaña
y maldad, que dé buen fiu to su cu sí-
cha ?
17 6
SOLDADOS»

SU L IB E R A ¿ I D A D ; CONSEJOS P A J IA tO S
Q UE E M P R E N D E N ESTA C A R R £ R A.

L a -condicion' que mi padre tenia


de ser liberal y gastador le procedió
de habek sido soldado los años de su
ju v en tu d ; que es escuela la soldades­
ca donde el mezquino se hace franco,
y el fran cq ip ró d igo; y si algunos sol­
idados se hallan m iserables, son como
monstruos que se ven raras veces.
N o hay mejores soldados que loí
que se trasplantan de la tierra de los
estudios en los campos de la guerra:
ninguno salió de estudiante para sol­
d a d o , que no lo fuese por extremo)
porque quando se avienen y se juntan
las fuerzas con el in g en io , y el ingenio
con las fuerzás, hacen un compuesto
m ilagroso, con quien marte se alegra-,
la paz se sustenta, y la república te
engrandece.
El soldado mas bien parece muer­
to en la batalla, que libre en ia fu­
g a ......... Las heridas que muestra en el
icstro , y en ios pechos, estrellas sun
«jue guian á los demás al cielo de. la
honra, y al d f desear la ju sta alaban>
n .............A parte la. im aginación de loa
sucesos adversos qué le podrán venir,,
que el peor de codos es la m u erte; y
como esta sea buena , el mejor de todos
es el m orir. Preguntaron i Ju lio C e -
sa r, aquel valeroso em perador romano*
jq u á l era la mejor Inuerte? Respon-L
d ió ; que Ja im pensada, la -de repen^-
le y « o p re v is ta ;-y aunque respondió
como g e n til, y ageno d el conocim ifn^
to del verdadero D io s ,- c o n • tod a esé
dijo b ie n , para abortarse d el sentimien­
to hum ano; q-ue puesto caso que oa
matrti en la prim era facción y íe fr ie -
ga, ■ ó ya d e un tiro de a tiilie n a , ó
ya volado de una mina , ¿Qué importa?
Todo e$ m o rir, y acabóse la o b r a ....
¥ ramo ¿Icanza de fam a *1 buen sol­
dado , quanto -tiene -de obediencia l
sus capitanes y á los que mandarle pu e­
den. Y a d v e rtid , h ijo , que al soldado
mejor le e<ta el oler á pólvora , que
i a lg a li a ; 'y que si la vegez os coge
en este honroso eg erciciq , aun que sea
lleno de heridas, y estropeado 6 co jo ,
¿ lo meaos s o os po d rí coger sin ¿oa**
178
r a , y t a l , que no o s la podrá menos­
cabar ia pobreza.
SOLEDAD:

DISCRETO ELOGIO DE E L L A .
- " P

¡O h soled ad , alegre compafiia de


Jos tristes! ¡O h silen cio , vo z agrada­
b le á los oidos donde lle g a s, sin que
la adulación ni la lisonja te acompa-
fie n !...... ¡O h vida so lita ria , santa, li­
b re y segura , que infunde el cielo en
las regalada» im aginaciones.1 ¿Q uién te
am ara, quien te abrazara, quien te es­
co g ie r a , y quien finalm ente te goza­
r a ! — A h ! dices b ie n ; pero esas consi­
deraciones han de caer sobre grandes
su getos: porque no nos ha de causar
m aravilla que un rústico pastar se re­
tíre á la soledad de un campo j nr nos
h a d e adm irar que un pobre, que en
la ciudad muere d e ham bre, se reco­
ja á l a ,soledad donde no le ha de fal­
la r el sustento. M odos hay de vivir que
los sustenta la ociosidad y la pereza; y
d o es pequeña pereza dejar y o el re*
m edio de mis trabajos en las agenas,
aunque misericordiosas manos. S i y»
viera un A n íb al cartaginés encerrado
en una herm ita, como vi á un C a r­
los v , encerrado en un m onasterio, süs-
pendierame y adm iraram e; pero "que
se retire un p leb ey o , que se recoja un
pobre, ni me ad m ira, ni me suspended

S U C E S O S :

n o TODOS SON T A R A CONTADOS E N X.A9


OBRAS DB INVENCION. •

N o todas las cosas que suceden7 soit''


tuenas para con tadas-;'y podrían pa­
sar sin se rlo , y 's i n ’ quedar menósca'-'
bada la historia. Acciones hay que por
grandes deben callarse, y otras que p p ?
bajas no deben d ecirse; puesto que es
excelencia de la historia q u e ’quálq'üie^ '
ta cosa que en ella sfc íB c r ib r pueda'
pasar al sabor de la ‘ verdad que tráte1
consigo; lo que no tien e la fá b ú 1á ,'á -
quien conviene g u isar sus acciones con
tanta puntualidad y g u sto , y con tan­
ta verosim ilitud, que á despecho y pe­
sar de la m entira, que hace disonan­
cia en el entendim iento, forme una ver­
dadera harmonía.
M a
sv E io e io : s u s s e r m ode&abo.

, ¡B ien .haya el qu e inventó e l so e-


fio» capa que cubre todos lo» huma­
nos pensam ientos; manjar que quita la
ham bre; agua que auyenta Ja se d ; fue­
g o que calienta e l fr ió ; frió qu e tem­
pla el ard or; moneda general con que
todas las cosas 9e com pran; y final­
m ente, balanza y peso que iguala al
pastor con el r e y , al simple con el dis­
creto! Sola una c«$a tien e m ala el sue­
lt a , y es que se parece á la muerte;
pues de un dorm ido á un muerto hay
m uy poca diferencia.
Sea moderado w in e fio ; que el que
no madruga con el sol no goza d e ld ia .
V advierte que la d iligencia es madre
d e la buena ve n tu ra ; y la p e re z a ,.sa
con traria, jam as llegó a l término que
pide un buen deseo.
iS t
SUICIDIO:

BS tO C U H /1 P R O P IA S E CO BARDES. '
- J
I
L a nftyor cobardía del mundo í s
el macarse: porqae el homicida- d i í l
mismo dá señal de que le falta ánimo
para sufrir los males que teme. £ Y qué
mayor mal puede venir i un hombre
que la m uerte! j Y siendo esto a s ig n o
es locura apresurada? Con la vida 'Se
enmiendan y mejoran las malas suer­
tes; y con la muerte desesperada no so­
lo no se a c a b a n , ni se m ejo ra n , pero
•e empeoran y com ienzan de/nuevo

T I T I R I T E R O S :

ID EA DE B ltO S . >

D e los titiriteros decía (V ld rie r* )


mil males: decia que eran gente v a ­
gam unda, y que trataba cotí indecen­
cia de las cosas d iv in a s: porque con
la? f i g u r a s que mostraban en sus retra­
tos volvían la dcvociorf en risa ; y que
íes -acontecía embrear en un costal to­
das ó las mas figuras del- testam ento-
?í8 2
viejo y n u e ío , y sentarse á com er só»
bre ellas el en los bodegones y tabernas:
en resolución, decía que se m aravilla­
ba de como quien podía no les ponía
perpetuo silencio en sus letáb lo s, ó lo*
desteriaba del reyno.

T R A D U C C I O N ES:
i
C RÍTIC A' DR E L L A S ; LAS DE POETAS SON
POCO ÁPRKCIABLES.

M e parece que ei traducir de una


ie n g u a en p tra , como no sea de las rey-
n a s d e las len gu as, la griega y la latiría,
es como quien mira los tapices flamencos
por el ¿feues, qué yun que se ven, las
fig u ras, son llenas de hilos que las es-
cu re cen , y no se ven con la lisura y
lustre de la haz: y el traducir de len­
guas ftfciles ni a rgu ye in g en io , ni elo­
cu ció n ; como no le argu ye el que tras­
la d a , ni el que copia un papel de otro
p apel: y no por eso quiero inferir que
o o sea loable este egcrcicio del tradu­
c ir ; porque, en otras cosas peores se po­
dría ocupar el h om b re, y que menos
provecho le ttugesen.
Y aquí le perdonáramos al señgt
capitán (don Gerónimo Ximenez de. Ur~
rea) que no le hubiera tiaid o á Espa­
ña {el Orlando de Ariosto') y hecho cas­
tellano; que le quitó mucho de su na­
tural valor; y lo mesmo harán todos
aquellos que libros de verso quisieren
volver en otra len g u a; que por mucho
cuidado que p o o g a n , y habilidad que
m uestren, jamas llegarán al punto que
ellos tienen de su primer naciraieato.

T R A B A J O S : ' l :

A TODA CLASE DE PERSONAS ALC AN ZAN .

Los trabajos y lo; peligros no so­


lamente tienen jurisdicion en el mar,
sino en toda la tierra : que las d esgra­
cias é infortunios .así se encuentra^ con
los levantados sobre los m ontes, como
con los escondidos en sus rincones. E s­
ta que llaman fo rtu n a , la qual se d i­
ce que quita y dá los bienes quapdo,
como , y á quien q u iere, sin duda a l­
guna debe de ser cieg a y antojadiza;
p u es, á nuestro parecer, levanta á los
que habiaa de « su r yoi el su e lo , J
derrívá á los que están sobre losfnón-
tes de Ja luna.

T R IS T E Z A :

'• REFIiEXÍÓNES SOBRK E S T A PASION.

1 "Las tristezas no se hicieron paralas


b e stia s, sino para los hom bres; pero
si I"” hambres las sienien demasiado)
se vuelven bestias^
E> cosa ya averiguada que á los
tristes é im aginativos coraaones ningu­
na eos» les es de mayor gusto que
Ja soledad , d esp ertad o ra-de memorial
tristes, ,ó alegres.
- * • •* tr*:
VAG OS:

Q U Alí PEHJUIMCtAtES SON A I A R E PÚ ­


B LIC A.

- Porque qniero que sepáis que la gen-


fe valdia y perezosa es en Ja repúbli­
ca- lo iitesmn que los zanganos en las
colm enas, que se comen la miel que
las trabajadoras abejas hacen.
ID EA BE ESTA V IR T U D .

L a valentía es una virtud que estft


puesta entre dos extremos viciosos, co­
mo son la cobardía y la tem eridad:
pero menos mal ser¿ que el que es va­
liente toque y suba al punto de teme­
rario , que no bage-y toque- en el pun­
to de cobarde : que así como es'mas
fácil venir el pródigo á ser liberal , que
el avaro ; asi es mas fácil dar el tem era­
r i o e a verdadero valiente, que no el
cobarde subir á 'la verdadera valentía.
La valentía que se entra en la ju -
tisdicion de la temeridad , mas tiene
de locura , que de fortaleza........ P or­
que has de saber que la valentía que
no se funda sobre la basá de la pru­
dencia se llama tem&ridad; y las ha­
zañas del temerario mas se atrib u yen
á la buena fortuna , que á su anim a.
X lZ 6
VASALLOS!

.QUAI.ES SON LOS J.KALBS.

: D e vasallos leales es decir la ver­


dad á sus señores en su ser y figura
propia , sin que la adulación la acre­
cie n te , ú otro vanp respeto la dismi'
-nuya : que si á los oídos de los prínci­
pes llegase la verdad desnuda , sin los
vestidos de la lisonja , otros siglos cor­
rerían , otras edades serian tenidas por
ñ a s de hierro que la nuestr?.

V E S T I R :

, COMO SE DEOS.

N o andes desceñido y flojo ; que


el vestido descompuesto dá indicios de
anim o desm azalado; si ya la descom­
postura y flogedad no cae debajo de
socarronería, com o se jtizgó de la de
J u lio C esar.
187
VIRGINIDAD:

<0N QVANTA DELICADEZA Y M IR AM IE N TO


DEBE GUARDARSB.

F lo t es la de la virginidad q u e , £
ser posible, ni aun con la im aginación
había de dejar ofenderse. Cortada la
losa del ro sal, ¡ con qué brevedad y
facilidad se m archita 1 Este la toca;
aquel la huele ; el otro la d e so ja , y
finalmente, entre las manos rústicas tm
deshace.

VIRTUD:

SU SENDA ES ASPERA T ESTRECHA.

La senda de la virtud es m uy es­


trecha ; y el cam ino' del vicio ancho
y espacioso; y sus fines y paraderos son
diferentes: porque el del v ic io , d ila ­
tado y espacioso, acaba en m uerte; y
el de la virtud , angosto y trabajoso,
acaba en vida ; y no en vida que se
acab a, sino en la que no tendrá fin;
que como dice el' gran poeta castella­
no, nuestro Garcifoso*
.185
par en a s aiperetar te camina
de ¡a inmortalidad al alto asientor
d i nunca arriba quien de allí declinar

Z A P A T E R O S :

■CRITICA .DE ELLOS.

"De los zapateros decía ( V id riera)


que jamas hacían conform e á su pa­
recer zapato m alo : porque si al que
se le calzaban le venian estrechos y
apretados , le decían que así habían de
caer , por ser de galanes calzar justo,
y que trayendolos dos horas vendrían
m as anchos , que alpargates; y si le
venían ancho» decían que. asi habian
de v e n ir , por am or de los callos y la
g o ta .
Z E L O S :

. DESCRIPCION DB SOS EFECTOS.

E n tre todos los disgustos y sinsa­


bores que e| amor trae consigo, ningu-
no fatiga tanto al enam orado pecho,
com o la incurable pestilencia, de los ze­
ta s .... ¡O h z e io s , tu rb ad oresd c la*»>
r&9
legada paz amorosa 1 j Z elo s, cu ch illo
de las mas firmes esperanzas! N o se
yo que pudo saber de linages el q u e
i vosotros os hizo hijos del am or;
siendo tan al r e v e s , que por e l mis­
mo caso dejara el amor de s e r lo , si
tales hijos engendrára. ¡ O h ze lo s, h i­
pócritas y fementidos ladrones! Pues
para que se haga' cuenta d^ vosotros
en el m u n d o , en viendo nacer, a lgu n a
centella de amor en algún pecho, lue­
go procuráis m ezclaros con e lla ,- V o l­
viéndoos de su co lo r,' y a o n procuráis
usurparle el mando J" señorío que tie­
n e.... Y porque se vea la destrucción
que hace en IoS enamorados pechos es­
ta maldita dolencia de los rabiosos z e ­
lo s, en siendo el amante z e lo s o , con­
viene ( con paz sea d ich o d e los zelo -
sos enamorados ^convierte-, d i g o , q a e
s e a , como lo e s , tra id o r, astu to,'R e­
voltoso , ch ism oso, antojadizo, y aun
mal criado. Y á tanto se extiende la
zeíosa furia qu e le señorea, qu e i la
persona que mas quiere e9 á quien mas
mal desea. Q uerría el amante ze!os©
que solo para el su dama fue<e h er-
g u s a , y .fti» paia todo e l ia u a d o ijfe -r
<90
sea que no tenga ojos para ver mas
de lo que el quisiere 4 ni nidos para
o i r ; ni lengua para hablar: que sea
retirada , desabrida , sobervia. y mal
acondicionada ; y aun á veces desea
( apretado de esta pasión diabólica) que
su dama se muera y que todo se aca­
b e : todas estas pasiones engendran los
ze lo s en los ánimos de los amantes ze-
losos. T ien e mas asimismo la fuerza
de este crudo veneno; que no hay an­
tídoto que le preserve, consejo que le
v a lg a , amigo que le a y u d e , ni dis­
culpa, que le quadre: todo esto cabe
en el enamorado zeloso , y m as; qual-
quiera sombra le espanta; qualquiera
niñería le turba ; y qualquiera sospe­
ch a, falsa ó verdadera , le deshace. Y 1
toda esta desventura se le añade- otra,
que son las disculpas que le engañan;
y 110 habiendo para la enfermedad de
los z^Jos otra medicina que las discul­
pas ,• y no queriendo el enfermo zeta-
so adm itirlas , siguese que esta enfer­
medad es sin remedio. Y así es mi pa­
recer que ei zeloso es el mas penado,
pero n o e l mas enamorado : porque no
toa los zelos «tíñales de mucho amor,.
f 9*
■Ino de mucha curiosidad impertinen­
te ; y si son señales de a m o r , son
como la calentura en el hombre enfer->
Oto, que el tenerla es señal de tener
vida , peto vida enferma y mal d is­
puesta : y si el ena:noradoazeloso tie ­
ne amor , mas es amor enfeim o y mal-
acondicionado. Y también el ser ze lo -
*0 es señal de poca confianza del v a ­
lor de s i m esm o: y que esto sea ver­
dad nos lo muestra el discreto y fie-*,
me enamorado , el q u a l, sin llegar á
la escuridad de los z e lo s , toca en la t
sombras del tem or; pero no se entra
tanto en e lla s , que le escurezcan e l
sol de su contento, ni de ellas fce a p ar­
ta tanto , que le descuiden de andac
solícito y temeroso : que si' este d is ­
creto temor faltase en el am ante,: y a
le tendría por sobervio y demasiada­
mente co n fiad o : porque , como d ice n a
provervio nuestro , quien bien ama te­
me ; y aun es razón que tema el aman­
t e ; que com o la cosa que ama es e n
extremo buena , 6 á el le parece ser­
lo, teme no parezca lo mesmo á los ojos
de quien la m irare, y por 1a mesma cau­
la *e co gen d ie el am oi en o u « qu *
»9»
pueda y venga i turbar el suyo. T e ­
m e, y tema el buen enamorado las mu­
danzas de los tiempos , .y de las nue­
vas ocasiones que en su daño podrán
ofrecerse, de que con brevedad no se
acabe el R eboso estado que goza ; y
este temor ha de ser tan secreto, que
n o le salga á la lengua para decirle,
n i aun á los ojos para significarle. Y
hace tan contrarios efectos este temoc
d e l que los zeloi hacen en los pechos
enam orados, que cria en ellos nuevos
deseos de acrecentar mas el amor, si
pudiesen , y procurar con toda solici­
tud que los ojos de la amada no vean
en 'ello s* cosa que no sea digna de
a la b a n z a ; mostrándose liberales , co­
m edidos , galanes , limpios y bien cria­
d o s ; y quanto este virtuoso temor es
ju sto se alabe , tanto, y mas, es d ig­
no que los zelos se vituperen.
Ésta enfermedad , que los amantes
Ha’man zelos , que la llamáran mejor-
desesperación rabiosa , entra á la par­
te con ella la envidia y el menospre­
cio i y quando una vez se apodera
del alma enamorada , no h ay conside-
tac¿un que la sosiegue , ai- remedio que
*93
It r a i g a ; y aunque son pequeñas las
causas que la engendrar», los efecto*
que hace son tan grandes , que pot
lo menos quitan el seso, y por lo m al
la v id a : que mejor es al amante ze^
loso el morir desesperado, que el v i­
vir con z e lo s ; y el que fuere aman*
te verdadero no ha de tener atrevi­
miento para pedir le lo í á .la a me d a ; y
puesto que llegu e ¿ tanta perfección
que no los pida , no puede dejarlos de
pedir ¿ sí m ism o, digo á su misma
Ventura , de la qual es imposible v i­
vir segu ro: porque las cosas de mu­
cho precio y valor tienen en continuo
temor al que las posee, ó al que las
am a, de perderlas; y esta es una pa­
sión que no se aparta del alma ena­
m orada, como accidente inseparable-.
Es propia condlcion de zelosos pa-
lecerles magnificas y grandes las accio­
nes de sus rivales.
L as musarañas de los zelos , aun­
que no sea mas de una , y sea mas pe­
queña que un m osquito, el miedo la
representa en el , pensamiento de el
amante m ayof qúe el monte O lim pc;
7 quaodo la honestidad ata la lengua
N
*94
de modo que no pueda quejarse, d i
tormento a l alma con las ligaduras del
s ile n c io , d e:.m o d o que á cada paso
anda buscando salidas pata dejar la v i­
da del cuerpo. N in gú n otro remedio
tienen los zelus, que oir d iscu lp as; y
quando estas no se adm iten , no hay
que bacet caso de la vid a.
*9S
NOVELA
D B

LA TIA FINGIDA:

CUYA V F R D A D B R A H IS T O R IA SUCB-
D lO 1N SALAMANCA EL
A ¡sa 1 5 7 5 .

Pasando' por cierta calle de Sala­


manca dos estudiantes manctbns y man­
chemos, mas amigos del baldeo y r o -
dancho (*), que de B artulo y B ald o,
vieron en una ventana de una casa y
tienda de carne una celo sía ; y pare-
ciéndoles novedad, porque la gente d e
la tal casa, si no se descubría y a pre­
gonaba , no se ve n d ía ; queriéndose in­
formar d el caso , deparóles su dilig^n-

(*) L i espada y la rodela. D icción, d t


U Germanía.
l c6
cía un oficial v e cin o , parieren medio,
el qual les d ijo : señores, habrá ocho
días que vive en esta casa una seño­
ra forastera, medio b e a ta , y . de mu­
cha austeridad. T im e consigo una don­
cella de extrem ado parccer y brío, que
dicen ser su sobrina. Sale con un es­
cudero y dos dueñas; y , según he juz­
gado , es gente granada y de gran re­
cogim iento. Hasta ahora no he visto
entrar persona alguna de la. ciu d a d , ni
de o tra, á visita 1las; ni rabié decir de
qual vinieron á Salamanca r mas lo que
sé es que la moza es hermosa y ho-
Desta, al parecer, y que el fausto y au­
toridad de la tía no es do gente po­
bre.
L a relación que dió el vecino ofi­
cial á los estudiantes les puso codicia
de dar cima á aquella aven tu ra: poi­
que siendo pláticos en la c iu d a d , y de-
sollinadores de quantas ventanas tenian
albahacas con to cas, en toda ella no
sabian que tal tia y sobrina hubiese
cursantes en su U n iversid ad , principal­
mente que viniesen á vivir ¿ semejan­
te casa; en la q u a l, por ser de buen
pea g e , siempre se babia vendido tin*
197
t i , aunque no de la fina: que hay ca­
sa*, así en Salam anca, como en otraa
ciudades, que llevan de »uelo v iv ir
siempre en ellas mugeres cortesanas, 6
por otro nombre , trabajadoras, ó ena­
moradas. 1
Eran ya casi las doce del d ia , y
la dicha casa estaba cerrada por fuera;
de lo que coligieron , ó que no cnmian
en .ella sus m oradoras, ó que vendrían
con brevedad; y no les salió vana su
presunción, porque á poco rato viero n
Y£rvir una reverenda m atron a, con tinas
tocas blancas como la nieve , mas lar­
ga! que sobrepelliz de canónigo por­
tugués, plegadas sobre la fre n te , con
su ventosa; y con un gran rosario al
cuello de cuentas sonadoras^ tan gran*
des como las de S a n tin u flo , que á la
cintura le lleg a b a ; manto de seda y
lana; guantes blancos y n u ev o s, sin
vuelta; y un báculo , ó junco de las
Indias, con su remate de plata. D e la
mano izquierda Ja traia un escudero,
de los del tiempo del conde F ernán
G onzález, con su sayo de b e llu d o ,y a
sin bello; su m artingala de csra rh ta ;
su* borceguíes bujataños; capa d t fa ­
19*
j a s gorra de M ilá n , con su bonete Je
a g u ja , porque era enfermo de vagui­
d o s ; y sus guantes peludos, con su
tahalí y espada navarrjsca. D elante ve­
nia su sobrina, m oza,al parecer,de diez y
ocho años; d e rostro mesurada y grave,
mas agujleño que redondo; Jos ojos ne­
gros rasgados, y ai descuido adormecidos;
cejas liradas y bien lompue^tas; pes­
tañas largas, y encarn.d-» Ja coior del
rostro ; los cabellos rub io', v crespos
por artifitj.i, se^u.-i se descubrían por
las sienes; siy a de b u n i l fin ..; ropa
justa de co n tray, ó frisado; los cha­
pines de terciopelo n e g ro , con sus cla­
vetes y raparejos de plata bruñida;
guantes olorosos, y no de p o lv illo , sino
de ambar. El ademan era g r a v e ; el
mirar honesto; el paso airoso y de gar­
za. Mirada por partes parecia muy bien,
y en el todo mucho mtj <r: y aunque
la condicion é inclinación de los dos
m anchegos era la misma que la de los
cuervos nuevos, que á qualquier carne
se abaten; vista la de la nuev? garza,
se abatieron á ella con todos sus cin­
co sentidos, quedando suspensos y ena­
morados de tal donaire y b elleza: que
esta prerrogativa tiene la herm osura,
aunque sea cubierta de sayal. V en ían
detrás dos dueñas de honor, vestidas á
la traza del escudero. C on todo este
estruendo llegó la buena señora á su
casa; y abriendo el buen escudero la
pu erta, se entraron en e lla : bien es
verdad que, al entrar, los estuciantea
derrivaron sus bonetes, con un ex u ao r-
dinario modo de crianza y respeto, m ez­
clado de afición , plegando sus rodillas,
é inclinando sus o jo s, como si fueran
los mas benditos y corteses hombres
del mundo. Atrancáronse las señoras;
quedáronse los señores en la calle, pen­
sativos y - medio enam orados, dando y
tomando brevem ente en lo que hacer
debian ; creyendo sin duda que, pues
aquella gente era forastera, no habría
venido á Salam anca á aprender leyes,
sino á quebrantarlas. Acordáronse pues
en darle una música la noche siguien­
te ; que este es el primer servicio que
¿ sus damas hacen los estudiantes pobres.
Fueronse luego á dar finiquito á
su pobreza, que era una tenue porcion;
y , comidos que fu ero n , convocaron á
sus am igos; juntaron guitarras c ins-
«oo
trunientos $ previnieron mtísicos; y ftje-
Tonse á un poeta de los que sobran
en aquella ciu d a d , al qual rogaron que
Sobre el nombre de Esperanza (que asi
ae llamaba la de sus v id a s, pues ya
por tal la tenian) fuese servido de com*
ponerles alguna letia para cantar aque­
lla noche; m as que en todo caso in­
clu yese la composición el nombre de
Esperanza. Encargóse de este cuidada
el poeta, y en poco rato, mordiéndo­
se los labios y las uñas, y rascándose
las sienes y fren te, forjó un soneto
. como le pudiera hacer un cardador ó
perai.e. Diosele á los am antes; conten-
toles; y acordaron que el mismo au­
tor se lo fuese diciendo á los músicos,
p o r q u e no babia Jugar de tomalJo de
m e m o r ia .
L 'eg o se en esto la noche, y en Ja
h .ra acomodada para la solemne fies­
ta , juntáronse nueve matantes de la
B u n ch a, y quatro músicas de vi>a y
g u it a n a ; un salterio , una h arpa, una
b an d u tria, doce cencerros y una gaita
zam «rana; treinta broqueles , y otras
tantas cotas, todo repartido entre una
tropa d i paniaguados , ó por mejor d»-
901
«Ir, de -pañivinagres. Con toda esta
procesión y estruendo llegaron á la ca­
lle y casa de la señora; y en entran­
do por ella , sonaron los crueles cen­
cerros con tal ru id o , que puesto que
la noche habia ya pasado el filo , y to ­
dos los vecinos y moradores estaban
de dos dorm idas, como gusanos de se­
d a , no les fu¿ posible dormir mas sue­
lto; ni quedó persona en toda la ve­
cindad que no despertase y á las ven­
tanas se pusiese. Sonó luego la g a itt
las g jm b e ta í, y acabó con el esturdion,
ya debajo,de las ventanas de la dama.
L u ego , al son de la harpa, dictándolo
el poeta su artífice, cantó el soneto un
músico de los que no se hacen de ro­
g a r , en voz acordada y su a ve , el qu al
decía de esta manera;

E n esta calle yace mi Esperanza,


á quien yo o.>n el alma y cuerpo adoro,
.Esperanza de vida y de tesoro,
pues no la tiene aquel que no la alcan za.
Si yo la alcanzo tal será mi andanza,
que no im -feie al francés, al ind io, al
moro:
por u n to tu favor gallardo im ploro,
to s
C upido , dios d e toda dulce holganza:
Q u e aunque es esta Esperanza tan
pequeña,
que apenas tiene años diez y nueve,
será quien la alcanzare un gran gigante.
C rezca el in cen d io , añadase la leña,
¡oh Esperanza gen til ! y quien se atreve
á no ser en servicios vigilante.

Apenas se habia acabado de can­


tar este descom ulgado son eto, quando
un bellacon d é lo s circunstantes, gra­
duado in utroque, dijo á otro que al
lado ten ia, con vo z levantada y sono­
ra: voto á tal que no he oido mejor
estranbote en los dias de mi vida. ¡ Ha
visto usted aquel concordar de versos;
aquel ju g a r d el vocablo con el nombre
de la d am a; y aquella invocación de
C u p id o ; y aquel gallardo tan bien en­
cajado; y los años de la niña tan bien
engeridos ; con aquella comparación
tan bien contrapuesta y traida, de pe­
queña i gigante! ¡P ues ya la maldición,
ó imprecación, me d ig a n , con aquel ad­
m irable y sonoro vocablo leña! Juro í
tal que si conociera a l poeta que tal
soneto com puso, que le habia de .en-
*03
iriar mafiana media docena de chori­
z o s , que me trajo esta mafiana e 1 re­
cuero «je mi tieria! Por sola la palabra
chorizos se peisuadieri n l<s <>\eiies ' t i
el que la* .alaba zas decía .eMlimeño
Sin d u d a , V no s t en gafia i o n ; porque
se supo despues que era d e un lugar
Je K.Mremadur.i, que esta junto á X a -
raicejo; y de allí adelante .quedó en
opinión de lodos por h o m b r e ct , y
versado en el ai te w . ética , s o io r
haberle « i d o desmenuzar tan en i'ar-
ticulrr el cornado y de-com unal soneto.
A l< do lo qual se estaban las ven­
tanas de la casa cerradas como su ma­
dre las p a iio ; de lo que n» poco se
desesperaban los dos espetantes m an-
chegos: pero c<>n t<>d«-, « se , al son de
las g u i'arras, segundaron á tres veces
con el siguiente rom ance, asi mismo
hecho á posta , y por la posta , para
<1 propósito;

S a lid , Esperanza m ía,


i favorecer el alm a,
que sin vos ago n izan d o ,
casi el cuerpo desam /ara.
La* nubes d el temor ftio
104
no cubran vuestra lu z clara,
que es mengua de vuestros solea
110 rendir quien los contrasta.
E n el mar de mis enojos
tened tranquilas las a gu a s,
sino quereis que el deseo
dá al trav.es con la esperanza.
Por vos espero la vid a,
quando la muerte me mata,
y la gloria en el infierno,
y en el desamor la gracia.

A este punto llegaban los músico*


con el rom ance , quando sintieron abrir
la v e n ta n a , y ponerse á ella una da
las dueñas que aquel dia habían visto,
la qual lea d ijo, con una voz afilada y
y p u lid a : ^Señores: mi señora doña
C lau d ia de A stu d illo y Q u iñ on es su*
plica á vuesasmercedes la reciba tan se­
ñ a lad a , que se vayan á otra parte á
dar esa m úsica, por escusar el escán­
d alo y m il egsm plo que se dá í la
vecindad,; respeto de tener en su casa
lina sobrina d on cella, qu« es mi seño­
ra doña Esperanza de T o rr a lv a , M e-
neses y P a c h e co , y no le estar bien á
su piofesion y estado que semejantes
soy
cosas se hagan i su puerta: que de
otra su e rte , y por otro estilo , y con
menos escándalo, la podrá recibir de
ustedes.” A lo qual respondió uno de
los dos pretendientes: <r haced me rega­
lo y m erced, señora dueña , de decir
i mi señora doña Esperanza de T o r-
ralva , Meneses y Pacheco, que se pon­
ga en esa ve n ta n a , que la quiero decic
solas dos palabras, que son de su ma­
nifiesta utilidad y servicio.» ¡H u y!
¡ huy ! dijo la dueña; en eso por cier­
to está mi señora doña Esperanza! Se­
pa , señor m ío , que no es de las que
piensa: poique es mi señora muy prin­
cip al, muy honesta, muy reco gid a, m uy
discreta , muy leída y m uy escribida;
y no hará lo que usted la suplica, aun­
que la cubriese de perlas.»
E u a n d o en este deporte y conver­
sación con la repulgada dueña del hujt
y de la s'p e r la s, venia por la ca lle
gran tropel de g en tes; y c re y é n d o lo s
músicos y acompañam iento que era ls
justicia de la ciudad , se hicieron to ­
dos una rueda , y recogieron en medio
de el escuadrón el bagage de los rmí*
íico»; y ceino llegase la ju u ic ia , em­
90í
pezaron á repicar los broquele*, y crn-
g ir las m alla*, á cu yo son no quito
la ju^ticii danz«r la dan?a de espada*
de los hortelanos de la fiesta del Cor­
pus de Sevi;l:<¿ síno1 que pasó adelan­
t e . " o r n o i>arecer á sus mini>.tros, cor­
chete?, y pórq nerones,- aquella' furia de
-¡ganancia. Quedaron ufritos I<’ S bn b o s,
y quisieron proseguir su comenzada
'música : mas uno de los d> s dueños de
la maquina no quiso se pro-iguiera, si
la señora d> ña Esperanza ntr se aso­
mase x la' ven tan a, á la qual ni aun
la dueña se asom ó, por mas que la
volvieron á llamar:' d e lo que e n fu la -
dos y corridos t o d o s , quisieron ape-
d rea lle la casa,- y quebralle la celosía,
y d arle u n í m africa ó can taleta;co n ­
dición propia de mozos err casos seme­
jantes. M as aunque en ojados, volvie­
ron á hacer la refacción de la música
con alguno* v illa n c ic o s ; vo lvió á soi ai
la gaita , y el enfadoso y b iu ta l son
de los cencerros, con el qual ruido
acabaron su serenata;
Casi al alba seria quando el escua­
drón se desh izo; mas no el enojo qua
loa qianchegoa tenigp, viendo lo poco
*© 7
que había aprovechado su música : coa
el qual se fueron á casa de cierto ca­
ballero am igo s u y o , de los que lla­
man generosos en Salam anca , y se sien­
tan en cabecera de banco; el qual era
mozo, ric o , gastador, m úsico, enam o­
rado , y sobre todo am igo de valientes;
al qual le contaron muy por extenso
su suceso sobre la b e lle z a , donaire,
brio y gracia de la d o n cella , jun ta­
mente con la gravedad y fausto de la
tía , y el poco, 6 ningún rem edio que
espéraban para gozarla ; pues el de la
música, que era el primero y el postrer
servicio qué ellos podian hacerla , no
les había ap ro ve ch ad o , ni servido de
mas que in d ign arla, con el disfame de
la vecindad. E l c a b a lle r o , pues, que
era de los de campo tra v é s, no tar­
dó mucho en ofrecerles que el la con­
quistaría para ellos t costase lo que cos­
tase; y luego aquel mismo dia envió
un recaudo tan largo, como com edido,
¿ la señora doña C la u d ia , ofreciendo
á su servicio la persona , la v i d a , la
hacienda y su favor. Informóse del p a-
ge la astuta C la u d ia de la calidad y
condiciones d e su le fio r ; de «u renta,
rt>8
de su inclinación j y de sus entrete­
nimientos y egeicicios, como si le hu­
biera de tomar por verdadero yerno;
y - e l page , diciendo la r e id a d , le re­
trató de su erte, que ella quedó media­
namente satisfecha , y envió con el la
dueña del buy con la respuesta, na
menos larga y com edida, que habia si­
do la embajada. Entró la d u e f i i ; re­
cibióla el caballero eortesm ente; sen­
tóla jun to á sí en una s illa ; qu im il
el manto de la cabeza: y dióla un len­
zu elo de encages con que se quitase
ei su d o r, que venia algo fatigadilla det
cam ino; y , antes que le digese pala­
bra del recaudo que traía, hizo que la
aacasen una caja de mermelada , y el
por su . mano le co ftó dos buenas pos­
tas de ella , haciéndole enjugar los dien­
tes con dos buenos pares de tragos de
de vino del santo; con lo qual quedó
hacha una am apola, y mas contenta
qu e si la hubiesen dado una canongía.
-Propuso luego su em bajada, con sui
torcid os, repulgados y acostumbrados
vocablos, y conclu yó con una inuy
forjada mentira , qual f u á ; que su se­
ñ o !* doña J fc p e u n » de T o tis ly a , Me?
10£
neSe* y Pacheco estaba tan pií'cela c o ­
mo su madre la p a r ió : mas que con
todo eso no habría para su merced puer­
ta de su señora cerrada. Respondióla
el. caballero; que todo quanto le h a ­
bia dicho dei m erecimiento, valor, her­
mosura, recogim iento y principalidad
(por hablar á su m odo) de su ama, lo
cteia; pero que aquella del pulcelage
se le hacia a lg o d u rillo ; por lo qual
-le rogaba que en este punto le d e d a -
rase ia verdad de lo que sabia; y que
la ju r a b a , á fé de caballero, que si leí
desengañaba^ lá d aiia un manto de se­
da de los cinco en p ú a. N o fu¿ me­
nester con esta promesa dar otra vu el­
ta al cordel del ru ego , ni atezarle los
garrotes para que la melindrosa due6ft
confesase la verdad ; la qual era (pof
el paso en que estaba ; f por el de lái
hora de su postrimería) que su sefiora
doña Esperanza de T orralva¿ Metiese*
y P ach e co, estaba de tres m ercados, ó
por fnejor decir y de tres v e n ia s; aña*
diendo el com o, y,- en qu anto, el c o a
quien, y en donde , con otras mil cir­
cunstancias, con que quedo don F cliff
(que asi- «e llam aba el caballero )
910
tisfecho cíe todo quanto saber quería;
y acabó con ella que aquella misma
noche le encerrase en casa , donde que­
ría hablar á solas con la Esperanza,
sin que lo supiese la T ia . Despidióla
con buenas palabras y ofrecimientos
que llevase á sus a m a s; y dióla en di­
nero quanto pudiese costar «1 negro
manto. Tom ó la orden que tendría pa­
ra entrar aquella noche en la casa;
con lo ?ual la dueña se fué loca de
contento ¿ y el quedó pensando en su
id e a , y aguardando la n o ch e , que le
pareció tardaba mil años, según de­
seaba vetse con aquellas compuestas
fantasmas.
L leg ó el p la z o , que ninguno hay
que no llegue ; y , hecho un san J o r ­
g e , sin am igo, ni c r ia d o , se fué don
F é lix donde halló que la dueña le es­
p e r a b a ^ , a b rié n d o te la p u erta, le en­
tró en casa con mucho tino y silencio,
y le puso en el aposento de su seño­
ra Esperanza, tras las cortinas de su ca­
m a ; encargándole no hiciese ningún
ru id o , porque y a la *eñora doña Es­
peranza sabia que estaba a l l í » y que,
•in que su tia lo su p iese, á persuasión
211
t u ? * , quería darle todo conten to; y
apretándole la mano, en señal de pa­
labra de que así lo h aria, se salió la
d u eñ a, y don F é lix se quedó tras la
cama de su Esperanza , esperando en
que habia de parar aquel embuste ó
enredo.
Serian las nueve de la noche quan­
do entró á esconderse don F é lix , y en
una sala, conjunta á este aposenro, es­
taba la tía sentada en una silla baja
de espaldas; la sobrina en un estrado
frontero , y en medio un gran brase­
ro de lumbre.- L a casa puesta ya en
s ile n c io ; el escudero acostado; la otra
dueña retirada y dorm ida ; sola la sa­
bedora del negocio estaba en p i e , y
solicitando que su señora la vieja se
acostase, afirmando que Jas n u e v e ,q u e
el relox habia dado, eran Jas- d ie z; m uy
deseosa de que sus conciertos viniesen
¿ efecto, según su señora la moza y
ella lo tenian ordenado, qu alei eran;
q u e, sin que la C lau d ia lo supiese,
todo aquello que don F é lix diese fu e ­
se para ellas solas , sin que la vieja
tuviese que v e r , ni haber en e llo ; la
qual era tan m ezquina y a v a r a , y tan
O 2
• 12
«efiora de lo que la Sobrina ganaba j
ad q u iría, que jamas le daba un solo
T e a l para comprar lo que extraordina­
riam ente hubiese menester: pensando
sisalle este contribuyente de los muchos
que esperaban tener andando los dias.
P ero aunque sabia la dicha Esperanza
que don F é lix estaba en casa , no sa­
b ia la parte secreta donde estaba escon­
d id o . C o n v id a d a , pues, del mucho s i ­
lencio de la nuche , y de la com odi­
dad del tiem po, d'mle gana de hablar
á C lau d ia , y asi en medio tono
com enzó á decir á la sobrina en esta
guisa:
» M uchas veces te he dicho , Espe­
ranza mía, que no te se pasen de la me­
m oria los consejos , documentos y ad­
vertencias que te he dado siem pre; loa
q u .ile s, si los guardas corno debes , y
me has prometido , te servirán de tanta
u tilidad y p ro v ech o , quanto la mesma
experiencia y tie m p o , que es maestro
de todas las co sas, te lo darán á en­
tender. N o pienses que estamos aquí
e n . P lasen cia, de donde eres natural;
n i en Zam ora donde comenzaste á sa­
ber que cosa es mundo; n i menos estamos
US
en T o r o , donde diste el tercer esqu il­
mo de tu fertilidad : las quales tierra»
ion habitadas de gente buena y llan a,
rin m alicia, ni recelo, y no tan intrin­
cada , ni versada en bellaquerías y d ia­
bluras , como en la que hoy estamos.
A d v ie r te , hija mia , que estás en S a ­
lamanca , que es llamada en todo e l
mundo madre de las c ie n c ia s ; y que
de ordinario cursan en ella y habitan
d iez ó doce m il estudiantes , gente
m oza, a n tc ja d iia , arrojada , lib r e , afi­
cionada , g astad ora, discreta , diabóli­
ca y de lium ot. Esto es en lo gene­
r a l; pero en lo p a rticu la r, como todos
por la m ayor parte son fo r a s t e r o s ,/
de diferentes partes y p ro vin cia s, no
todos tienen unas mesmas condiciones.
Porque los viz.cainos, aunque son po­
co s, es gente corta de ra z o n e s; pero si
se pican de una m uger, son largos d«
bolsa. Los m anchegos son gente -aval­
en to n ad a , de los de C iis to me lle v e ,
y llevan ellos el amor á m ogicones.
H ay aquí también una masa de a ra g o ­
n e ses, valencianos y ca tala n es: teñios
por gente pulida , olorosa , bien c r ia ­
d a , y úaejor ad erezad a: mas n o los pi­
BI4
das m as; y si mas quieres saber, sá­
b ete, h ija , que no saben de burlas: por­
que s o n , quando se enojan con una
m u ger, algo cru eles, y no de buenos
hígados. A los castellanos nuevos teñios
por nobles de pensamientos, y que si
tienen dan., y , por io menos, sino dan,
no piden^ Los extremeños tienen de to­
do , como b o ticarios; y son como la
alqu im ia, que si llega á p la ta , lo es,
y si á cobre, cobre se queda. L'ara los
an d alu ces, h ija, hay necesidad de te­
ner quince sentidos, no que cin co: por­
que son agudos y perspicaces de inge­
n io , astutos, sa g a c e s, y no nada mi­
serables. Los gallegos no se colocan en
predicam ento., porque no son alg u ien .
L o s asturianos son buenos para el sá­
b a d o , porque siempre traen á casa gro­
sura y mugre. Pues ya los portugueses;
es cosa larga de pintarse sus cond icio­
nes y propiedades: porque como son
gen te enjuta de cerebro, cada loco con
su tema ; mas la de casi todos es que
puedes hacer cuenta que el mismo amot
v iv e en ellos envuelto en laceria.
M ir a , p u e s ,E e p e ra n za , con que va­
riedad de gentes has de tra tar, y si
ai y
será necesario, habiéndote de engolfar
en un raar de tantos b a g ío s, te seña­
le yo y enseñe un norte por donde te
guies y rijas, porque no dé al través
e l navio de nuestra intención y pre­
tensa , y echemos al agua la merca­
dería de mi n a v e , que e<¡ tu gentil y
gallardo cu erpo, tan dotado de gracia,
donaire y g ara va to , para quancos de
el toman en vidia. A d v ie rte , n iñ a , que
no hay maestro en toda esta U n iv er­
sidad que sepa tan bien leer en su fa ­
cu lta d , como y o sé y puedo enseñarte
en esta arte mundanal que profesamos;
pues así por los muchos años que he
vivido en e lla , y por e lla , como por
las muchas experiencias que he hecho,
puedo ser ju b ila d a . Y aunque lo que
ahora te quiero decir es parte del to­
do que otras muchas veces te he d i­
cho; con todo eso quiero que me es­
tes aten ta, y* me des grato o id o : por­
que no todas veces lle v a el marinero
tendidas las velas de su n a v io , ni to­
das las lleva co g id a s; pues según el
viento, tal el tie n to " .
Estaba á todo lo d icho la dicha
niña Esperanza bajos los ojos t y e t -
ai 6
carbando el brasero con un cu chille;
inclinada la cab eza, sin hablar pala­
b r a ^ al parecer muy contenta y obe­
diente ¿ quanto la tia le iba dicien­
d o ; p ero , no contenta C lau d ia con
esto , le dijo: a lz a , n iñ a , la cabeza,
y deja de escarbar el fu eg o ; clava y
fija en mi los ojos, no te duermas;
que para lo que te quiero decir otros
cinco sencidos mas de los que tiene»
debieras ten er, para aprenderlo y per­
cib irlo ; á lo qual replicó Esperanza:
señora tia , no se canse, ni me canse,
en alargar y proseguir su aren ga; que
y a me tiene quebrada la cabeza con
las muchas veces que me ha predica­
do y advertido de lo que me convie­
ne y tengo de hacer; nó quiera ahor­
ra de nuevo volvérm ela á quebrar. ¡M i­
re ahora que mas tienen los hombres de
S alam an ca, que los de las otras tier­
ras ! ¿T odos no son de carne y huesoí
¿T o d o s no tienen alm a, con tres po­
tencias, y cinco sentidos? ¿ Q u ¿ impor­
ta que tengan algunos mas letras y es*
tudios que los otros? A ntes im agino yo
q u e los tales se ciegan y caen mas presto
que los otro s; porque tienen mas en-
Ji7
rendimiento pafa conocer y estimar
quanto vale la hermosura. T odas estas
cosas, señora tia, ya me las se yo de
coro: traiganie otras nuevas, que avisar­
me y advertirm e, y degelas para otra
coyun tu ra; porque le hago saber que
toda me duerm o, y no estoy para po­
derla escuchar.
A qu í llegaban en su platica la tia
y la sobrina; la qual platica toda la
habia oido don F é lix , no poco admi­
rado; quando, sin ser poderoso, para
escusarlo, comenzó á estornudar con
tanta fuerza y ru id o , que se pudiera
oir en la calle. A l qual se levantó d o -
ña C la u d ia , tuda alborotada y confu­
sa ; y , tomando la y c la , entró en el apo­
sento donde estaba la cama de Espe­
ranza , y , como si se lo hubieran dicho,
se fué derecha i la- cam a, y alzando
las cortinas, halló al señor caballero,
empuñada la espada, calado el sombre­
ro , m uy aferruzado el sem blante, y
puesto á punto de guerra. A sí como
le vió Ja vieja com enzó á santiguar­
se d icien d o; Jesús valm e! ¿Q u é gran
desventura y desdicha es esta? ¡Hom~
bies en mi c a s a , y en tal lu g a i, y i
S lft
tales horas! ¡Desdichada de m í! ¡D es*
venturada fui yo! ¿ Y mí honra y re­
cogim iento? ¿Q u é dirá quien lo jupíe­
te? Sosiegúese usted, mi señora doña
C la u d ia , dijo don F é lix , que yo no
he venido aquí por 6U deshonra y me­
noscabo, sino por su honor y prove­
cho. S o y caballero, rico, y callado, y
sobre todo enamorado de mi señara doña
E speranza; y para alcanzar lo que me­
recen mis deseos y afición , he procu­
rado , por cierta negociación secreta
que usted sabrá algún d ía , ponerme en
este lu g a r, no con otra in ten ción , si­
no de ver y gozar desde cerca de la
que de lejus me ha hecho quedar sin
m í. Y si esta culpa merece alguna pe­
na , en parte e s to y , y á . tiempo somos,
donde y quando se me puede d a r; pues
ninguna me vendrá de sus manos que
y o no estime por m uy crecida gloria,
ni podtá ser mas rigurosa para m t, que
la que padezco de mis deseo1;. ¡ A y sin
ventura de m í, vo lvió á replicar C lau ­
d ia , y á quantos peligros estamos e i -
puestas las mugeres que vivim os sin ma­
ridos, y sin hombres que nos defiendan
y amparen! ¡A h o ra si ^ue te hecho me*
• 19
píos , m alogrado de tí don Juan de B ra-
camonte, mal desdichado consorte mío!
Que si tu fueras v iv o , ni y o ,m e v ie ­
ra en esta ciu d a d , ni en la confusion
y afrenta en que me veo. U ste d , se­
ñor m ió, sea servido luego al punto
de volverse por donde £ntró ; y si al­
go quiere en esta casa de m í, ó de
mi sobrina, desde afuera se podrá ne­
gociar con mas despacio, con mas hon­
ra, y con mas provecho y gusto. Pa­
ra lo que yo quiero en la ca sa , repli­
có don F é lix , lo mejor que ello tiene,
señora m ia , es estar dentro de e lla : que
la honra por mí no se perderá; la ga­
nancia está en la m an o, que es el pro­
vecho; y por lo 'in e hace al g u sto , sé
decir que no puede faltar. Y para que
no sea todo palabras, y que sean ver*
daderas estas m ias, esta cadena d e oro
doy por fiador de e lla s ; y , quitándose
una buena cadena de oro del cuello,
que pesaba cien ducados, se la ponía
en el suyo. A este punto , luego que
vió tal oferta, y tan cum plida parte de
paga, la dueña del concierto, antes que
su ama respondiese, ni la tom ase, d i­
jo: ¿ H a y príncipe en la tierra como
920
« t e ; ni p a p a , ni em perador, ni fúcar
ni embajador, ni cagero de mercader, ni
perulero, ni aun canónigo, que haga
tal generosidad y largueza? Señora do-
fía C la u d ia , por vid a mia que no se
trate mas d? este n ego cio; sino quo
se le eche tierra , y haga luego todo
quanto este señor quisiere. g listas en
tu seso G rija Iva (qu e así se llamaba
la d ueñ a); estas en tu seso, loca de­
satinada? dijo duña C lau d ia, j Y la lim­
pieza de E speranza; su flor cándida,
su pureza, su doncellez no tocada? ¿Asi
la habia yo de aventurar y vender, sin
m as, ni m as, cebada de esa cadeni­
lla ? ¿E stoy yo tan sin ju icio que me
tengo de encandilar de sus resplando­
res, ni atar con sus esUvone's, ni pren­
der con sus ligam entos? Por el siglo
del que pudre que tal no será. Usted
se vuelva á poner su cadena , señor
caballero, y mirenos con mejores ojos;
y en tien d a• q u e, aunque mugeres solas,
romos prin cipales; y que esta niña es­
ta coma su madre la p a iiá , sin que
h aya persona alguna en el mundo que
pueda decir otra cosa; y si en contra
de esta v e rd id le hubiesen dicha a lg a -
231
na m entira, todo el mtindo se enga­
ñ a , y al tiempo y á la experencia doy
por testigos. C alle i señora, dijo á es­
ta sazón la G rijalva , q u e , ó yo sé po­
co, ó que me maten si este señor no
labe toda la verdad del hecho de mi
señora la moza. ¡Q u é h a d e saber, des­
vergonzada? ¿Q u é ha de saber re­
plicó C lau d ia? ¿ N o sabtis vos la lim­
pieza de mi sobrina? Por cierto bien
limpia estoy, dijo entonces la E iperan za
(queestaba en medio del aposento, me­
dio embobada y suspensa, viendo lo
qne pasaba sobre su cuerpo) y tan lim­
pia , que rio ha una hora que, con tc-
do este frío , me vesti una camisa lim ­
pia. E ‘ té usted como estu v ie ie , dijo
don F é lix ; que solo per la muestra del
paño que he visto , no saldré de la
tienda sin comprar todk la p ie za : y
porque no se me dege de vender poc
melindre ó ignorancia, sepa, señora
C la u d ia , que lie oido u d a la platica
ó sermón que acaba de hacer á la n i­
ñ a; y que quisiera yo ser el primero
que esquilm ara este m ajuelo, ó vend i­
miara e!ta v iñ a , aunque se añadieran
á esta cadena unos zarcillos de o ra , y
is a
unas esposas de diamantes. Y pues es­
toy tan al cabo de esta verd ad, y ten­
g o tan buena prenda, ya que no se
estima la que d o y , ni la que tiene mi
persona, úsese de mejor término con­
m ig o , que será justo; con protestación
y juram ento que por mi nadie sabrá
«n el mundo el rompimiento de esta mu­
ra lla ; sino que yo mismo seré el pre­
gonero de su entereza y bondad. Ea,
dijo entonces la G rija lva , buen pro,
buen pro le h a ga ; suya es la jo y a ; y,
í pesar de maliciosos y de ruines, pa­
ra en uno son; yo los ju n to , y los
bendigo ; y tomando de la mano
de la niña , se la acomodaba á
don F é lix : de lo qual se encolerizó
tanto la v ie ja , que quitándose un cha­
p ín , comenzó á dar á la G rijalva , co­
mo en real de enem igos: la q u a l, vién­
dose m altratar,, eché mano de las to­
cas de C la u d ia ,!y no le dejó pedazo
en la ca b eza: descubriendo la buena
señora una calva mas lucia que la de
un fr a ile , y un pedazo de cabellera
postiza, que le colgaba por un lado; con
que quedó con la mas fea y abo m i-
fiable catadura del m undo. Y vicnda-
se trata» así de su cria d a , comenzó á
dar grandes alaridos y vo ces, apelli­
dando á la justicia; y al primer grito,
como si fuera cosa de encantamiento»
entró por la sala el Corregidor de la
ciu dad , con mas de veinte personas,
entre acompañados y corchetes. E l qual,
habiendo tenido soplo de las personas
que en aquella casa v iv ia n , determi­
no visitallas aquella noche; y habien­
do llam ado á la puerta, no le o yeron,
como estaban embebecidas en sus pla­
ticas; y los corchetes con dos palancas,
de que de noche andan cargados para
semejantes efectos, desquiciaron la puer­
ta , y subieron tan qu ed itos, que no
fueron sencidos; y desde el principio de
Jos documentos de la t i a , hasta la pen­
dencia de la G rijalva , estuvo oyendo
el C o rre g id o r, sin perder un p u nto; y
asi quando entró dijoe descomedida a n ­
dáis con vuestra a m a, señora criada.
¡ Y cómo si anda descomedida esta be­
lla c a , señor C o rr e g id o r , dijo C lau d ia,
pues se ha atrevido á poner las ma­
nos dó jam as han llegado otras algunas,
desde que D io s me atrojó á este mun­
d o ! B ie n decis que os a tro jó , dijo el
S34
Corregidor; porque vos no sois buena
sino para artojada. Cubrios, honrada, y
cúbranse todas, y venganse á la cá r­
cel. ¡ A la cárcel, señor! ¿Por qué? dijo
C laudia. ¿A las personas de mi calidad
y estofa usase en esta tierra tratallas de
esta manera? N o deis mas voces, señora;
que habéis de venir sin d a d a , mal que
os pese, y con vos esta señora, cole-
gial trilingüe, en el desfrute de su here­
dad. Q u e me m aten, dijo la G rijalva,
si el señor Corregidor no lo ha oido to­
d o ; que aquello de tres pringues par
lo de Esperanza lo ha dicho. Llegóse
en esto don F é lix , y habló á parte al
C orregidor , suplicándole no las llevase;
que el las tomaba en fiado: mas no pu­
dieron aprovechar Con el los r u e g o s , a
menos las promesas.
Empero quiso la suerte qtfé entre
la gente que acompañaba al C o rregi­
dor venian los dos estudiantes m anche-
g o s , y se hallaron presentes á toda es*
ta historia; v viendo lo que pasaba,
y que en todas maneras habian de ic
á la cárcel E sp eran za, Claudia' y la
G iija lv ? , en un instante se concerta-
ton en u a sí en lo que babiao cíe h a-
33 J
te r ; j ; sin ser sentidos, se salieron
«le la c a sa , y se pusieron en cierta
calle, tras can tó n , por donde habían de
pasar las presas, con seis amigos de
so tr a z a , y que luego les deparó su
buena ven tu ra; á quienes rogaron les
ayudasen en un hecho de importancia
contra la justicia del lu g a r , para cu ­
y o efecto los hallaron mas prontos y
listo s, que si fuera para ir á algún
solemne banquete. D e a llí á poco-aso­
mó la justicia con las prisioneras, .y,
antes que llegasen, pusieron mano los
estudiantes c o n ta l brío y d enu ed o, que
á poco rato no les esperó porqueroo
en la c a lle ; si bien no pudieron l i ­
brar roas que á la E speran za: porque
así como los corchetes vieron travatla
la pelea, los que llevaban á C lau d ia
y á la G rija lv a se fueron con ellas pos
otra c a lle , y las pusieron en la cár­
cel. £ 1 corregidor, corrido y afrenta­
d o , se fu é á su casa; don F é lix á la
s u y a ; y los estudiantes i su posada.
Y queriendo el que la habia quitado á
la justicia gozarla aquella noche, el
o t r o ü o lo quiso consentir, antes le
«menaaó de muerte si tal hiciese.
• 36
¡O h m ilagros del amor! ¡O h fuer~
zas poderosas del deseo! D ig o esto, por»
que, viendo el estudiante de la presa
que el otro su compañero con tantQ
ahinco y veras le prohibía ehgozalla,-
sin hacer o tro -d iscu rso , y sin mirar
qual le estaba lo que quería hacer,
d ijo ;''« h o r a ptlés, ya que vns no con-
Sentís que yo goce á la que tanto me
ha costado',: y no quereis que por. am i­
g a me entregue en e lla , á lo meno*
no me' podéis negar que como á mu­
g er legítima' no me la habéis, ni pudeis^
n i debeis qu itar; y volviendo á la m o-
i a , á quien de la mano no habia deja­
d o , le d ijo : está mano que hasta a q u í
é i He d ad o, señora de mi alm a^com o'
defensor vuestro, ahora # si vos quereis,
os la d oy'com o legítim o esposo- y tpa-
rido. La Esperanza, que de mas baj<r
partido fuera contenta,' al punto qu e
v id e f qué sé le o fre c ía , dijo que :sí
y qutf resl, no una t sino mucha» v e ­
r e s ; y abrazóle como á su señor y ma­
r id o .- E l com pañero, adm irado de ver
tan extraña resolución , sin decirles na­
d a,- se les quitó d e d elan te, y se fu é á
su aposento. £1 desposado, temeroso d a
227
que sus amigos y conocidos no le es­
torbasen el fin de su deseo y le im­
pidiesen el casam iento, que aun no es­
taba hecho con las debidas circunstan­
cia s, aquella misma noche se fué al me­
són donde posaba el arriero de su tier­
ra. Quiso la buena suerte de Esperan­
za que el tal arriero se partía al otro
dia por la m añana, con el qual se fue­
ron ; y , según se d ijo, llegó á casa
de su p ad re, donde le dió á entender
que aquella señora que a llí traia era
bija de un caballero p rin cip al, y que
la habia sacado de casa de su padre,
dándole palabra de casamiento. Era el
padre viejo , y creyó fácilm ente quan­
to le decia el h ijo ; y viendo la hue­
lla cara d é l a n u era, se tuvo por mas
que satisfech o, y alabó como mejor
supo la buena determinación d é su hijo.
N o le sucedió asi á la C la u d ia : por­
que se le averigu ó, por su misma con­
fesión, que la Esperanza no era su so­
brina ni parien ta, sino una niña á quien
habia.,: tom ado de la puerta de una ig le ­
sia; y que á ella, y á otras que en su
poder babia tenido, las habia vendido
por doncellas muchas veces á diferen-
*28
les personas; y qué de esto se tharitfr;
n ía , y esto tenia por oficio y egerci-
c io ; y que las otras tres mozas se 1¿
habían i d o t enfadadas dé su codicia f
miseria. Averigüosele también terter sus
pUntas de hechicera ; por cuyos d eli­
tos et corregidor la sentenció á q u a -
trocientos azotes, y á estar ert úna es­
calera, con una jaula y coróza', en medie
de la p laza; que fué el mejor día qué
aquel año tuvieron los muchachos dá
Salam anca.
Súpose luego éí casamiento del es­
tudiante ; y aunque algunos escribierort
á su padre la verdad del caso, y la ca­
lid ad de la nuera; ella se Fiabia dadó
ton stf asíiK-ia y discreción tan bue­
ña maña ¿n con testar y servir al vie­
jo suegro, que aunque mayores maleá
le digeran de ella , no quisiera haber
dejado de alcanzalla por hija. ¡T a l fuer­
za tienen la discreción y la hermo'iusa! Y
tal fin y paradero tuvo la señora C lau d ia
de Astudillo y Q uiñ on es; y tal le tengaii
todas qúantas su vida y proceder
vieren.
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