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«El procesado D.

José se encontraba, tras haber tomado unas copas en una


taberna próxima, en una bodega de su propiedad en compañía de sus convecinos
D. Luis y D. Eladio. En un determinado momento, el citado D. José se inclinó
hacia delante para sacar vino de una barrica. Mientras permanecía en esa
posición, dándole la espalda a D. Eladio, y con las piernas un poco separadas,
éste le agarró con fuerza los genitales con el propósito de gastarle una broma, y
al sentirse dolorido D. José, giró bruscamente su cuerpo empujándole con el codo
de tal modo que D. Eladio cayó al suelo golpeándose fuertemente contra el suelo
de cemento, con la cabeza, cayendo primeramente de lado y después de espaldas.
D. Eladio quedó unos momentos inconsciente, recuperándose aparentemente
después. Entonces, ante su negativa de acudir a un médico, D. José procedió a
conducirle a su casa pues D. Eladio se encontraba herido, sangrando algo y
bastante bebido. A la 1.30 de la madrugada le dejaron en las inmediaciones de su
domicilio. Hora y media después, visto por su esposa, que salió a la calle al oír
unos quejidos, se encontraba tendido en el suelo, boca abajo y observándose que
sangraba por la nariz. Llevado ante el médico titular del lugar, éste, pese a
observar tan sólo una pequeña herida, ordenó en prevención enviarlo a la
Residencia Sanitaria de la capital. Allí falleció, estimándose causa de la muerte
una contusión frontoparietal izquierda y hematoma apareinquimatoso.