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FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA

POLÍTICA ESCUELA PROFESIONAL DE


DERECHO

EL ORADOR FORENSE CUALIDADES PERSONALES

Autor
Luis Elvis Villarreal Avalos

Docente Tutor
Hernán Cabrera Montalván

Curso
Oratoria Forense

Ciclo
VII

Chiclayo – 2017

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INDICE

DEDICATORIA

AGRADECIMIENTO

INTRODUCCIÓN

CAPITULO I

LA ORATORIA

1.1. DEFINICIÓN

1.2. PARTES DE LA ORATORIA

1.3. PARTES DEL DISCURSO

1.4. PRINCIPIOS DE UNA ORATORIA EFICAZ

1.5. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA ORATORIA

1.6. CLASIFICACIÓN DE LA ORATORIA

1.6.1. Oratoria Política

1.6.2. Oratoria Didáctica o Académica

1.6.3. Los Discursos

1.7. GÉNEROS

1.7.1. Género judicial

1.7.2. Género deliberativo o político

1.7.3. Género demostrativo o epidíctico

1.8. GRANDES ORADORES

CAPITULO II

CUALIDADES DE UN ORADOR

2.1. CUALIDADES FÍSICAS:

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2.1.1. La voz:

2.1.2. Gesticulación y ademanes

2.1.3. Porte

2.1.4. El aseo personal

2.1.5. El vestido

2.1.6. La actitud mental positiva

2.1.7. Gozar de buena salud física

2.1.8. Gozar de buena salud psíquica

2.2. CUALIDADES INTELECTUALES

2.2.1. Memoria

2.2.2. Imaginación

2.2.3. Sensibilidad

2.2.4. Iniciativa

2.3. CUALIDADES MORALES

2.3.1. Honradez

2.3.2. Puntualidad

2.3.3. Sinceridad

2.3.4. Congruencia

2.3.5. Lealtad

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

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DEDICATORIA

A mis profesores; por ser parte de mi inspiración.

A mi esposa y a mi hijo, por ser mi motivación.

AGRADECIMIENTO

Un agradecimiento muy especial a todos los que


contribuyeron de manera directa e indirecta en la
realización del presente trabajo de investigación; así como
también a todos los docentes, en especial mi profesor de
curso por guiar mis pasos en el conocimiento científico; y
a todos mis compañeros de aula.

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INTRODUCCIÓN

El presente trabajo monográfico aborda el tema de la oratoria y las cualidades del


orador. Está dividida en dos capítulos: en el primer capítulo se trata sobre las
generalidades de la oratoria y en el segundo capítulo analiza sobre las cualidades del
orador.

Por oratoria se entiende como el arte de hablar con elocuencia. En segundo lugar, es
también un género literario formado por el discurso, la disertación, el sermón, el
panegírico, sin contar con otras.

En un sentido más amplio, se aplica en todos los procesos comunicativos hablados, tales
como conferencia, charla, exposiciones o narraciones.

En todos los procesos se aplica la oratoria, y su finalidad, por lo general, es persuadir.


Esta finalidad de lograr la persuasión del destinatario, es la que diferencia la oratoria de
otros procesos comunicativos orales. Del mismo modo que la finalidad de la didáctica
es enseñar y la de la poética deleitar, lo que pretende la oratoria es persuadir.

La persuasión consiste en que con las razones que uno expresa oralmente, se induce,
mueve u obliga a otro a creer o hacer una cosa. Ahora bien, no es su única finalidad.

Los buenos oradores deberían ser capaces de cambiar las emociones de sus oyentes, no
sólo informarlos. La comunicación interpersonal y la oratoria tienen diversos
componentes que abarcan cosas como el lenguaje motivacional, desarrollo
personal/liderazgo, negocios, servicio al consumidor, comunicación ante grupos grandes
y comunicación de masas. La oratoria puede ser una poderosa herramienta que se usa
para propósitos tales como la motivación, influencia, persuasión, información,
traducción o simple entretenimiento.

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CAPITULO I

LA ORATORIA

1.1. DEFINICIÓN

Por oratoria se entiende como el arte de hablar con elocuencia. En segundo lugar, es
también un género literario formado por el discurso, la disertación, el sermón, el
panegírico, sin contar con otras.

En este segundo sentido más amplio, se aplica en todos los procesos comunicativos
hablados, tales como conferencia, charla, exposiciones o narraciones. En todos los
procesos se aplica la oratoria, y su finalidad, por lo general, es persuadir. Esta finalidad
de lograr la persuasión del destinatario, es la que diferencia la oratoria de otros procesos
comunicativos orales. Del mismo modo que la finalidad de la didáctica es enseñar y la
de la poética deleitar, lo que pretende la oratoria es persuadir.

La persuasión consiste en que con las razones que uno expresa oralmente, se induce,
mueve u obliga a otro a creer o hacer una cosa. Ahora bien, no es su única finalidad. En
la oratoria, como en cualquier forma de comunicación, concurren cinco elementos
básicos, a menudo expresados como "quién dice que si llore es que yo si te ame". El
propósito de la oratoria pública puede ir desde, simplemente, transmitir información, a
motivar a la gente para que actúe, a simplemente relatar una historia. Los buenos
oradores deberían ser capaces de cambiar las emociones de sus oyentes, no sólo
informarlos. La comunicación interpersonal y la oratoria tienen diversos componentes
que abarcan cosas como el lenguaje motivacional, desarrollo personal/liderazgo,
negocios, servicio al consumidor, comunicación ante grupos grandes y comunicación de
masas. La oratoria puede ser una poderosa herramienta que se usa para propósitos tales
como la motivación, influencia, persuasión, información, traducción o simple
entretenimiento.

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Se llama oratoria al arte de hablar con elocuencia.1 En segundo lugar, es también un
género literario formado por el discurso, la disertación, el sermón, el panegírico, entre
otras varias.

Este segundo sentido más amplio se aplica a todos los procesos literarios que están
planteados con propósito persuasivo, tales como la conferencia, la charla o las
exposiciones. Esta finalidad de persuadir al destinatario es la que diferencia la oratoria
de otros procesos comunicativos orales. Del mismo modo que la finalidad de la
didáctica es enseñar y la de la poética deleitar, lo que pretende la oratoria es convencer
de algo. La persuasión consiste en que con las razones que uno expresa oralmente se
induce, mueve u obliga a otro a creer o hacer una cosa. Ahora bien, no es su única
finalidad. El propósito de la oratoria pública puede ir desde transmitir información a
motivar a la gente para que actúe, o simplemente relatar una historia. Los buenos
oradores deberían ser capaces de cambiar las emociones de sus oyentes y no sólo
informarlos. La oratoria puede ser una poderosa herramienta que se usa para propósitos
tales como la motivación, influencia, persuasión, información, traducción o simple
entretenimiento.

1.2. PARTES DE LA ORATORIA

Para elaborar un discurso, el orador debía prestar atención a las siguientes fases,
llamadas «oratoria e partes»:

• Inventio. El orador extrae las posibilidades de desarrollo de las ideas verdaderas,


o verosímiles, que le permitan probar su causa.

• Ordo o dispositio. Es la distribución adecuada, en el lugar oportuno dentro del


discurso, de las ideas y pensamientos encontrados gracias a la inventio.

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• Elocutio. Traslada al lenguaje las ideas previamente extraídas y ordenadas;
suministra el «ropaje lingüístico»: selección de los términos apropiados, orden en la
frase, ritmo, empleo de figuras retóricas, etc.

• Memoria. Es el ejercicio por medio del cual se llega a dominar el conjunto del
discurso y la distribución de cada una de sus partes. Un discurso leído era algo insólito.
La memoria se cuenta entre las cualidades que el orador debe tener por naturaleza.

• Pronuntiatio, declamatio o actio. Afecta a la exposición oral del discurso. El


orador debe desarrollar determinadas técnicas para modular la voz y controlar los
ademanes y desplazamientos, que deben acomodarse al tono y al asunto de que se vaya
a hablar.

1.3. PARTES DEL DISCURSO

En la elaboración del texto del discurso, las ideas halladas (inventio) debían quedar
distribuidas (dispositio) en cuatro partes las llamadas «orationis partes», de acuerdo con
el llamado «orden natural» (que si se alteraba se convertía en «artificial»):

• Exordium. Es el comienzo del discurso. El objeto del exordio es ganarse la


simpatía (benevolentiam captare) del auditorio hacia el asunto del discurso.

• Narratio. En la narratio se hace partícipe al auditorio del estado de la cuestión,


exponiendo de manera concisa, clara y verosímil los hechos sobre los que se va a tomar
una decisión. La verosimilitud se consigue mediante la correcta concatenación de los
siete elementa narrationis, 'elementos de la narración': quis 'quién', quid 'qué', cur 'por
qué', ubi 'dónde', quando 'cuando', quemadmodum 'cómo', quibus adminiculis 'con qué
medios'. Como es lógico, el orador resaltará aquellos aspectos de la narración que le
convengan y atenuará u omitirá los que lo perjudiquen.

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• Argumentatio. Es una confirmación complementaria de la narratio, que hace
hincapié en lo que favorece al orador. Algunos tratadistas dividen la argumentatio en
dos partes, distinguiendo la presentación de las pruebas favorables (confirmatio,
probatio) y la refutación de las pruebas desfavorables (refutatio, confutatio).

• Epilogus o peroratio: La parte final del discurso tiene un doble objetivo:


refrescar la memoria haciendo una recapitulación, e influir en los sentimientos del
auditorio.

En cada una de estas partes el orador seguía determinadas pautas para cumplir la
finalidad del discurso: hablar de manera apropiada para convencer. Si quiere convencer
(persuadere) el orador debe antes instruir o demostrar (docere), deleitar (delectare) e
impresionar (movere), combinando estos elementos en diversos grados.

Escuchar un discurso elaborado según estas reglas, sobre todo si se trataba de un orador
afamado, constituía un gran espectáculo, una verdadera «puesta en escena», que los
romanos tenían como uno de sus entretenimientos preferidos.

1.4. PRINCIPIOS DE UNA ORATORIA EFICAZ

Si no informas debidamente, no te entenderán; si no impactas, no recordarán lo que


dijiste; si no conmueves, no los persuadirás; y si no entretienes, se aburrirán y no te
prestarán atención.

Un orador pudiera presentar información valiosa, pero hacerlo de manera poco


entendible; pudiera mencionar algunos ejemplos o ilustraciones bien pensados, pero
enredarse y hacerlo de manera confusa; pudiera decir cosas que tienen en cuenta los
sentimientos del auditorio, pero hacerlo de manera que no parezca que realmente sus
oyentes le importan; o pudiera hacer participar al auditorio y aun así aburrirlo por

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hacerlo de manera aburrida y monótona, o desconsiderada y frívola. El resultado no es
que solo no le prestan atención, sino que le pierden el respeto. Su oratoria no tiene
fuerza para invitar a la reflexión ni para impulsar los cambios.

Uno pudiera estudiar y aprender una larga lista de principios de oratoria, y aún así
fracasar en su intento de llegar al corazón de sus oyentes. Porque aunque LO QUE se
dice es muy importante, la MANERA de decirlo contiene el secreto del éxito.

Una voz apagada, monótona y carente de entusiasmo, y unos gestos y ademanes débiles
que no pintan cuadros en el aire, difícilmente pueden estimular a un auditorio, porque el
oyente lo interpreta como desinterés, lo cual despierta una empatía negativa (si a él no le
interesa, a mí tampoco, mejor me voy a dar una vuelta y regreso cuando hable otro
orador, o mejor, la próxima vez no regreso). Si una reunión siempre comienza de
manera poco agradable, aumentan las probabilidades de que todos lleguen tarde, cuando
los temas tienden a ser menos monótonos. Pero si promete ser muy interesante, será
probable que todos lleguen puntualmente.

Cuando los discursantes tienden a ser aburridos, los oyentes tienden a sentarse en la
parte posterior de la sala para sentirse libres de poder fugarse tan pronto como
consiguen una buena excusa (tengo sed, me dio tos, me duele la columna, no puedo
estar sentado mucho tiempo, olvidé algo en casa, ya regreso, etc.). Pero cuando tienden
a ser entusiastas, todos madrugan y hasta se pelean por ocupar las filas delanteras.

Por eso, no creas que es suficiente con hablar bien o no tener temor de hablar en
público. El secreto del éxito en oratoria está en la manera de hacerlo.

1.5. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA ORATORIA

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La oratoria nació en Sicilia y se desarrolló fundamentalmente en Grecia, donde fue
considerada un instrumento para alcanzar prestigio y poder político. Había unos
profesionales llamados logógrafos que se encargaban de redactar discursos para los
tribunales.

El más famoso de estos logógrafos fue Lisias. Sin embargo, Sócrates creó una famosa
escuela de oratoria en Atenas que tenía un concepto más amplio y patriótico de la
misión del orador, que debía ser un hombre instruido y movido por altos ideales éticos a
fin de garantizar el progreso del estado. En este tipo de oratoria llegó a considerarse el
mejor en su arte a Demóstenes.

De Grecia la oratoria pasó a la República Romana, donde Marco Tulio Cicerón lo


perfeccionó. Sus discursos y tratados de oratoria nos han llegado casi completos.
Durante el imperio, sin embargo, la oratoria entró en crisis habida cuenta de su poca
utilidad política en un entorno dominado por el emperador, aunque todavía se
encontraron grandes expertos en ese arte como Marco Fabio Quintiliano; los doce libros
de su Institutio oratoria se consideran la cumbre en cuanto a la teoría del género. Sin
embargo, como ha demostrado Ernst Robert Curtius en su Literatura europea y Edad
Media latina, la Oratoria influyó poderosamente en el campo de la poesía y la literatura
en general pasándole parte de sus recursos expresivos y retorizándola en exceso.

1.6. CLASIFICACIÓN DE LA ORATORIA

1.6.1. Oratoria Política

Por razón de la gran variedad de asuntos que comprende, es el género que más
transformaciones recibe según las épocas, el auditorio y las circunstancias, y por lo
mismo la que goza de una mayor libertad de forma y la que menos puede sujetarse a
reglas

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En ningún otro género ofrece el discurso oratorio caracteres tan distintivos, porque las
oraciones del púlpito se acercan ya más a las composiciones poéticas, como ya hemos
apreciado en anteriores casos, como Roberspierre, Lincoln, y otros; mientras que la
oratoria forense pertenece a las obras científicas.

En los encarnizados combates de los partidos y en las graves cuestiones de cuya


resolución dependen la dignidad o la vida de las naciones, es donde se manifiesta con
más evidencia el carácter apasionado de la oratoria política, pues nunca es más difícil,
variables e inconstante el público que en las asambleas políticas.

La oratoria política exige conocimientos vastos y profundos, y más en los tiempos en


que la ilustración y cultura se encuentran extendidas.

Además de un perfecto estudio de las cuestiones de política general y conocimientos


técnicos en las diversas y complicadas ramas de las ciencias administrativas, debe el
orador político conocer a fondo la historia, el modo de ser y sentir del pueblo a que se
dirige la palabra.

La historia por tanto, cumple un factor determinante en la oratoria política, ya que el


orador que fragüe planes para el porvenir, debe fundar su experiencia en la segura
escuela de lo pasado.

a) Preparación del Discurso

En cuanto a su preparación, el discurso político difiere en muchos casos de todo otro


linaje de discursos. No siempre es el mejor discurso político el que se prepara con
mucho tiempo en la soledad del gabinete; pues sucede con frecuencia que donde lucen
con mayor brillo las cualidades del orador es en las rectificaciones, o sea en los discurso
que apenas han sido objeto de preparación, verdaderas improvisaciones en que se
contesta y refutan las afirmaciones del contrario.

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Claro está, que nos referimos a la falta de preparación de forma, pues para conseguir el
triunfo oratorio en una rectificación es preciso un profundo conocimiento del asunto y
haber pasado horas enteras examinándolo desde todos los puntos de vista.

b) Elocución

Varía mucho según el auditorio, pues tendrá que revestir formas templadas si se dirige a
una asamblea de personas respetables, por ejemplo en el Senado; más necesitará mayor
vehemencia y fogosidad si se trata de un tribuno que se dirige a masas populares.

c) División de la oratoria política

La oratoria política puede dividirse a su vez en varios géneros:

• Oratoria Parlamentaria

Es decir los discursos que se pronuncian en las Cámaras para formar y discutir leyes, y
censurar o defender la conducta de los gobernantes.

• Oratoria Popular

Discursos dirigido al pueblo para formar o dirigir su conciencia política, ilustrándose


acerca de sus derechos y encauzando sus voluntades para conseguir el completo
reconocimiento de éstos; claro es que hablamos en el supuesto de tratarse de un orador
honrado.

• Oratoria Periodística

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Esta oratoria, es agregada a esta especie, por parte de COLL y VEHÍ. Considerando la
oratoria escrita, por adoptar muchos de los artículos de los periódicos formas
completamente oratorias, sobre todo los artículos de fondo que solían y suelen
caracterizar a parte de la prensa española.

• Oratoria Militar

Discursos o arengas pronunciados por los generales o caudillos en momentos críticos


para exaltar el ánimo de los soldados con palabras enérgicas, sin artificio alguno, y
dejando que el corazón hable en lugar de los labios.

1.6.2. Oratoria Didáctica o Académica

Este género, comprende los discursos encaminados a persuadir a los hombres de las
verdades científicas, tiene su origen en la creciente necesidad de expansión y
propagación que la ciencia moderna va experimentando, y abarca todos los asuntos
puramente científicos o de algún modo relacionado con la ciencia, de donde se deduce
cuan extenso y general es su objeto, puesto que en nuestros días apenas queda aspecto
de la realidad que no sea estudiada por la ciencia.

Navarro y Ledesma dice, que esto podría justificar el criterio de los que reputan como
forma didáctica este género de oratoria; más para comprender la razón de nuestro
concepto, basta fijarse en que el propósito del orador académico no es tanto enseñar o
exponer teorías científicas como convencer o persuadir de la verdad de ésta al público,
empleando para ello la forma de oratoria.

El orador didáctico tiene que reunir cualidades especiales, pues no le basta un


conocimiento completo de la cuestión sobre la que va hablar, es preciso que posea,
además, lo que se llama talento expositivo, o facultad de hacer llano, agradable y
accesible a todas las inteligencias lo que de por sí es abstracto y difícil.

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1.6.3. Los Discursos

Entre las varias especies de discursos didácticos debemos señalar los que se llaman con
toda propiedad discursos académicos, porque se leen o pronuncian en las Academias
científicas y literarias.

Los de Exposición Científica, en los cuales el orador ilustra a sus oyentes respecto de un
punto por el investigado.

Los de Vulgarización, destinados a exponer teorías o descubrimientos modernos,


poniéndolo al alcance del público profano.

Y los de Controversia o discursos de puntos opinables de olas nuevas investigaciones.

1.7. GÉNEROS

Originalmente, la oratoria se dividía en varias partes. Anaxímenes de Lámpsaco


propuso una clasificación tripartita que asumió después Aristóteles.

1.7.1. Género judicial

Se ocupa de acciones pasadas y lo califica un juez o tribunal que establecerá


conclusiones aceptando lo que el orador presenta como justo y rechazando lo que
presenta como injusto.

1.7.2. Género deliberativo o político

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Se ocupa de acciones futuras y lo califica el juicio de una asamblea política que acepta
lo que el orador propone como útil o provechoso y rechaza lo que propone como dañino
o perjudicial.

1.7.3. Género demostrativo o epidíctico

Se ocupa de hechos pasados y se dirige a un público que no tiene capacidad para influir
sobre hechos, sino tan solo de asentir o disentir sobre la manera de presentarlos que
tiene el orador, alabándolos o vituperándolos. Está centrado en lo bello y en su
contrario, lo feo. Sus polos son, pues, el encomio y el denuesto o vituperio.

1.8. GRANDES ORADORES

Dentro de los grandes oradores de la historia se pueden encontrar a:

Entre los griegos, Gorgias, Protágoras, Pericles, Demóstenes, Esquino e Isócrates.

En Roma, Julio César, Cicerón y Hortensio, Octavio Augusto.

Entre los modernos, José Antonio Primo de Rivera, Martin Luther King, Winston
Churchill , Robespierre, Adolf Hitler, Benito Mussolini, Juan Perón, Raúl Alfonsín, Eva
Perón, Ramón Otero Pedrayo, Emilio Castelar, Jorge Eliécer Gaitán,Salvador Allende,
Fidel Castro Ruz, Barack Obama.

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CAPITULO II

CUALIDADES DE UN ORADOR

Sean cuales fueran las tareas específicas que el orador deba realizar en una disertación y
aunque muchas de ellas puedan parecer mecánicas o rutinarias, no puede pasarse por
alto la importancia de la posición que ocupa como comunicador social y/o líder de
opinión. Por ello, en el orador no sólo se valora la aptitud para el desempeño de las
funciones como expositor sino también la idoneidad a través de una serie de cualidades
que a nuestro entender debe poseer un orador de éxito y que a continuación
presentamos.

2.1. CUALIDADES FÍSICAS:

Estas cualidades tienen que ver con la apariencia personal del orador, no involucra que
sea hermoso o de físico impresionante. Implica el cumplimiento de una serie de pautas
sencillas que le permitan resaltar su personalidad, de tal forma que constituya un
conjunto armonioso y estético ante los ojos de los demás.

2.1.1. La voz:

Constituye el medio primordial y básico del orador, ya que por medio de ellas se
proyecta. Deberá ser clara, sonora y proporcionada a las circunstancias. Aunque sea
perfectamente cierto que un auditorio tolerará una voz desagradable también es cierto
que aceptará de mayor gusto una voz agradable. Hay gran cantidad de ejercicios que
podemos utilizar para embellecer nuestra voz. Para matizarla, para acomodarnos en
nuestro mejor tono. Tienda a abrir la boca con amplitud, muchos oradores pretenden
hablar con los dientes apretados, con los músculos del rostro y de las mejillas casi
inmóviles y rígidos. Tenga siempre cuando hable que el tono sólo puede fluir con

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libertad si la boca está siempre bien abierta. Para lograr eso hay que dedicar tiempo a
los ejercicios de gimnasia facial.

2.1.2. Gesticulación y ademanes

La gesticulación se refiere a los movimientos de los músculos de la cara que dan mayor
expresión al estado de ánimo. Los ademanes son los movimientos de los brazos y manos
que hacen más enfática y enérgica la expresión.

2.1.3. Porte

Corresponde a la buena disposición, presentación personal, decencia y lucimiento del


orador. Es un factor que contribuye en gran parte a despertar la simpatía y atracción del
auditorio.

2.1.4. El aseo personal

Es la limpieza, cuidado, compostura y buena disposición de nuestro cuerpo. Ello


transmite una agradable impresión a través del sentido visual y olfativo. El
acicalamiento en nuestro peinado, maquillaje y perfume permiten un buen acercamiento
de los oyentes hacía nosotros. El no bañarse o no cepillarse los dientes, a la larga van
produciendo un hedor insoportable o un aliento nada agradable que pondrá una barrera
entre nosotros y las personas con las que tratamos. Es recomendable el baño diario, el
cambio de ropas con la misma frecuencia, el corte de uñas y de cabello en forma
periódica.

2.1.5. El vestido

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Es la cubierta que nos ponemos en el cuerpo para abrigo o adorno. Involucra el conjunto
de piezas que sirven para cubrir nuestro cuerpo, pueden ser formales o informales según
la ocasión en la que tengamos que utilizarlo. Constituye la prenda exterior completa de
una persona y en el caso de los oradores constituye su uniforme de trabajo; esta
vestimenta debe ser la adecuada para cada reunión oratoria debiendo primar los
principios de elegancia, limpieza y una correcta combinación de prendas y/o colores.
Recordemos que el vestido resalta nuestra personalidad, formalidad y pulcritud.

2.1.6. La actitud mental positiva

Es la condición subjetiva de nuestra mente; ésta nos permite tener una actitud mental
positiva que nos impulsa a realizar lo anhelado o en su defecto, una actitud mental
negativa que sólo apunta a buscar excusas para no realizar lo deseado. Estas actitudes
tienen que ver, principalmente, con nuestros pensamientos ya que nuestras acciones son
el reflejo de ellos. Por ello, todo orador debe estar imbuido de actitud mental positiva
para realizar sus exposiciones con entusiasmo y mucho optimismo; ello se logra a través
de la autosugestión y del correcto uso de las técnicas de respiración y de relajamiento.

2.1.7. Gozar de buena salud física

Un orador con dolor de muela, dolor de cabeza o fuerte dolor de vientre, no podrá
realizar con eficacia sus exposiciones, el dolor lacerante lo pondrá de mal humor o lo
indispondrá para sus tareas. Lo recomendable es que periódicamente se acuda al médico
para un chequeo general y evitar desagradables sorpresas. La labor un tanto estresante,
conlleva a padecer de una serie de dolencias que al no ser atendidas o al ser mal
curadas, pueden convertirse en crónicas y mortales. Se debe combinar una buena dieta
con ejercicios matutinos para evitar el sedentarismo y las enfermedades psicosomáticas.

2.1.8. Gozar de buena salud psíquica

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La mente también se enferma y puede producir lamentables estados de distorsión de la
personalidad; paranoia, esquizofrenia y aún, psicopatía. Logicamente una persona con
desbarajustes mentales no podrá realizar a satisfacción su labor como orador, casi
siempre tendrá problemas con sus superiores, compañeros de trabajo y más aún, con el
público oyente. Una visita al psicólogo o psiquiatra es recomendable, pues a diferencia
de las enfermedades físicas estas no se manifiestan pasivamente, sino a través de un
accionar desequilibrado que perjudica el buen desempeño del orador.

2.2. CUALIDADES INTELECTUALES

Estas cualidades están relacionadas con la facultad para conocer, comprender y razonar;
implican un conjunto de características inherentes que todo orador debe desarrollar y
utilizar con eficacia. Estas cualidades propias de la actividad mental, están al alcance de
todos y sólo requieren de decisión para aplicarlas.

2.2.1. Memoria

El poder recordar nombres, rostros, situaciones y la ubicación exacta de documentos o


cosas, constituye un requisito indispensable en la labor del orador, ello le permite
evocar con facilidad, información que se necesita en lo inmediato. El llamar a las
personas por su nombre, luego de haberlos reconocido, constituye una muestra de
especial deferencia hacia el público con el que tratamos. Recordar la ubicación de
documentos y cosas, nos permite realizar las labores con mayor rapidez. La memoria se
ejercita a través de la observación minuciosa, la retención y la evocación.

2.2.2. Imaginación

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Consiste en la facultad de reproducir mentalmente objetos ausentes; de crear y combinar
imágenes mentales de algo no percibido antes o inexistente. El término imaginación,
incluye dos características básicas: la renovación o "reexperimentación" de lo ya vivido
(memoria), y la creación de imágenes mentales que antes no existían (imaginación). Los
psicólogos distinguen entre imaginación pasiva, que recupera imágenes previamente
percibidas por los sentidos y la imaginación activa, constructiva o creativa, mediante la
cual la mente produce imágenes de sucesos o de objetos poco o nada relacionados.

2.2.3. Sensibilidad

Es la facultad de sentir física o moralmente los sentimientos de alegría, pena, dolor,


compasión y ternura. Es una cualidad propia de los seres humanos, pero no por ello
todos los tienen desarrollados en la misma medida. Existen algunos oradores que
parecieran insensibles al dolor ajeno, dan la impresión de no interesarles para nada los
sentimientos de sus congéneres. A la larga, estas personas se hacen odiar y son
públicamente vilipendiadas. En cambio, un orador que demuestre sensibilidad en su
trato y en sus acciones se ganará el cariño y estima de las personas con las que trata.

2.2.4. Iniciativa

Es el ideal que nos mueve a realizar algo por voluntad propia sin que nadie nos lo diga,
ordene o motive. Involucra la acción de adelantarse a los demás en hablar u obrar, es
una cualidad personal que inclina a las personas a realizar acciones para alcanzar una
ventaja competitiva. En la mente de todo orador debe estar presente siempre la frase: «la
iniciativa es del interesado», si anhelamos lograr un objetivo, no podemos confiar sólo
en la voluntad divina o en la buena voluntad de las personas; sino que, como
interesados, debemos intervenir directamente para su concretización.

2.3. CUALIDADES MORALES

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La moral está relacionada a las costumbres y a las normas de conducta de una
determinada sociedad. Por extensión, podemos decir que es el conjunto de normas de
comportamiento que debe cumplir un orador, para que exista congruencia entre lo que
predica y hace, en el ejercicio de su labor profesional.

2.3.1. Honradez

Es una cualidad que involucra un proceder recto y honesto de parte de un orador. Actuar
con honestidad significa, no apartarnos de los cánones morales establecidos por la
profesión ya que muchas veces suelen presentársenos oportunidades o propuestas nada
decentes, que bien podríamos aprovechar en beneficio nuestro. La falta de honradez
significa una falta moral hacia nuestra profesión y el desprestigio para nuestra persona.
Un orador que no sea honrado, poco tiempo durará en su trabajo, pues las exigencias de
su labor demandan de él, un proceder recto y honesto.

2.3.2. Puntualidad

Es la cualidad de hacer las cosas con prontitud, diligencia y a su debido tiempo. Es ser
exactos en hacer las cosas a su tiempo y de llegar a los sitios convenidos en la hora
establecida. Napoleón Bonaparte solía decir: «la hora es la hora... cinco minutos antes
de la hora, no es la hora... cinco minutos después de la hora tampoco es la hora.» y
concluía diciendo: «puedo perder una batalla pero nunca un minuto; las batallas se
recuperan, el tiempo jamás» La puntualidad es en esencia, una cualidad que todo orador
debe practicar e interiorizar en su subconsciente.

2.3.3. Sinceridad

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Es el modo de expresarse libre de fingimiento y mentiras. Involucra hablar con
veracidad y sin doblez. En la boca del mentiroso todo se hace dudoso; en cambio, en los
labios de una persona sincera, todo es creíble y aceptado con confianza. Un orador debe
ser sincero tanto en lo que dice como en lo que hace; existen ocasiones en las que se ve
al orador fingiendo, descaradamente, estados de ánimos que no siente para tratar con
personas o públicos que no les agrada. Piensa que el fingimiento no se nota, pero es
evidente y causa serios problemas en la interrelación con nuestros semejantes.

2.3.4. Congruencia

Es la relación que existe entre «el pensar» y «el actuar», relación que muchas veces no
es armoniosa, pues a menudo no hacemos lo que predicamos. Un orador puede
manifestar en una exposición empresarial, que los cigarrillos son perjudiciales para la
salud y que por consiguiente no debemos fumar, pero al terminar su exposición, en el
hall del auditorio, compra una cajetilla para fumarlos delante de su sorprendido público.
Todo lo que decimos debe tener su contraparte en la acción, caso contrario corremos el
riesgo de caer en la demagogia o cháchara barata.

2.3.5. Lealtad

Es la cualidad de ser leal; es decir, convertirse en una persona incapaz de traicionar la


confianza depositada en uno, o ser incapaz de engañar a quien le ha brindado su
consideración. Se entiende por leal a la persona que pese a los graves problemas que se
suscitan, no abandona jamás al compañero, jefe o institución para la que trabaja. Dícese,
que la lealtad inspira la realización de acciones nobles, altruistas y hasta de sacrificio.
Más que una cualidad, es una virtud que todo orador debe practicar a diario como parte
de su comportamiento ético y moral.

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CONCLUSIONES

1. La Oratoria es un arte de hablar en público con elocuencia. Es muy útil en la


sociedad actual.

2. La oratoria se aplica en todos los aspectos de la vida; en una graduación, en una


despedida, en un discurso, en una conferencia, una charla, exposiciones o narraciones.

3. La finalidad de la oratoria, es persuadir. Esta finalidad de lograr la persuasión


del oyente, es lo que marca la diferencia con los demás géneros.

4. La persuasión consiste en que con las razones que uno expresa oralmente, se
induce, mueve u obliga a otro a creer o hacer una cosa.

5. Los buenos oradores son capaces de cambiar las emociones de sus oyentes, no
se ciñe a un acto informativo.

6. El comienzo y en el final de una exposición son las partes más influyentes. Sin
duda son los momentos más importantes y más difíciles, y también los más descuidados
por los inexpertos.

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BIBLIOGRAFÍA

1. Badós, A. (1990). Hablar en público. Guía práctica para lograr habilidad y


confianza. Madrid. Editorial Pirámide.

2. De Bono, E. (1999). Cómo atraer el interés de los demás. Técnicas para


desarrollar la capacidad de comunicación. Barcelona. Ediciones Paidos.

3. Hambly, K. (2002). Mejora tu autoconfianza. Barcelona. Editorial


Hispanoeuropea.

4. Janner, G. (1989). Cómo hablar en público. Madrid. Editorial Deusto.

5. Lázarus, R.S. y Folkman, S. (1984). Estrés y procesos cognitivos. Barcelona.


Editorial Martínez Roca.

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