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Conceptos y Fundamentación

1. Uso de Fuerza Policial

Es la cantidad de esfuerzo intelectual y físico del funcionario policial, manifestado a


través de acciones inherentes al servicio de policía dirigidas a una ciudadana,
ciudadano o grupo de estos,cuya aplicación debe ser
sistematizada y respetando el ordenamiento jurídico
correspondiente a los fines de controlar los niveles de resistencia de las (os) ciudadanas
(os).

2. Principios
 Legalidad.
 Necesidad.
 Proporcionalidad.

LEGALIDAD:

Son todos los actos que realizan los funcionarios policiales dentro del marco jurídico vigente
nacional e internacional. El uso de la fuerza debe estar dirigido a lograr un objetivo legal.

NECESIDAD:

Es la respuesta a una situación que representa una


amenaza y que requiere de una accion inmediatapara evitar el agravamiento en actos delictivos
o ilegales. El uso de la fuerza física y armas de fuego es necesario cuando no existe otra forma
de lograr un objetivo legal.

PROPORCIONALIDAD:

Es el equilibrio entre la gravedad de la amenaza y la cantidad de fuerza policial


empleada, considerando sus posibles consecuencias para alcanzar el objetivo
legal deseado.
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1.
AUG

USO DE LA FUERZA

En primer lugar, es necesario tener un concepto claro y objetivo de lo que


significa “fuerza”. La palabra tiene distintos significados, según el contexto, y
suele entenderse como vigor, energía, acción de contacto físico; inclusive la
consideramos como un acto de violencia.

Sin embargo, una definición apropiada de fuerza en el accionar policial es: “El
medio a través del cual el efectivo policial logra el control de una situación que
atenta contra la seguridad, el orden público, la integridad y la vida de las
personas

dentro del marco de la ley”. La fuerza, así definida, debe aplicarse mediante un
acto discrecional, legal, legítimo y profesional. Nótese que debemos tomar
conciencia que todo empleo excesivo de la fuerza se convierte en violencia y
es visto como un acto arbitrario, ilegal, ilegítimo y no profesional, con lo cual
debe quedar claro para los efectivos policiales que “FUERZA NO ES
VIOLENCIA”.

El Policía no debe temer usar la fuerza. En la medida que su objetivo es


siempre garantizar la vida e integridad física de las personas, los parámetros
de uso de la fuerza aquí descritos, no exigen que el policía tenga que ser
agredido primero o se exponga innecesariamente al peligro antes de poder
hacer uso de la fuerza.

Los miembros de la PNE tienen el derecho a defenderse de agresiones físicas


y deberán adoptar medidas apropiadas para disminuir o evitar la violencia en
su contra.

La facultad de recurrir al empleo de la fuerza en determinadas circunstancias


cuando otros medios resultan ineficaces, lleva consigo la gran responsabilidad
de velar para que ésta se ejerza lícita y eficazmente, ya que su uso excesivo
afecta directamente los derechos humanos. Es esencial, por consiguiente,
adoptar medidas que impidan su uso excesivo o indebido. Esto se logrará a
través de la capacitación del personal policial en temas referidos a solución
pacifica de conflictos, estudio del comportamiento de multitudes así como
técnicas de persuasión, negociación y mediación. De presentarse excesos en
el uso de la fuerza, se dispondrá las investigaciones y sanciones
correspondientes.

3.1. PRINCIPIOS DEL USO DE LA FUERZA

La Organización de las Naciones Unidas emitió en su Octavo Congreso sobre


la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en La
Habana (Cuba) en 1990, los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y
de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley
(PBEFAF), los cuales deben ser respetados en toda circunstancia, por lo que
no cabe invocar situaciones excepcionales o de emergencia pública para
justificar su incumplimiento.

Es de suma importancia y obligatoriedad que todas las intervenciones policiales


se basen en los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad. Estos
principios deben ser puestos en práctica con un alto grado de racionalidad y
sustentados en una conducta ética.
3.1.1. Legalidad

Todos los actos que realiza el efectivo policial en el cumplimiento de su función


deben estar amparados en las normas legales (ley, reglamentos, directivas,
entre otras); de igual forma los procedimientos que adopte el efectivo policial
deben ceñirse a todas las disposiciones legales nacionales e internacionales.

El uso de la fuerza debe estar dirigido a lograr un objetivo legal.

Vv sxs

3.1.2. Necesidad

La intervención policial debe ser la respuesta a una situación que represente


una amenaza y que requiera de una acción inmediata para evitar su
agravamiento en actos delictivos o ilegales.

El uso de la fuerza es necesario cuando no existe otra forma de lograr un


objetivo legal.

3.1.3. Proporcionalidad

Es la equivalencia entre la gravedad de la amenaza y la cantidad de fuerza


empleada. En otras palabras, la cantidad de fuerza debe ser proporcional al
objetivo legal deseado y a la gravedad de la amenaza sufrida.

Se debe considerar, entre otras circunstancias, la intensidad y peligrosidad de


la agresión, la forma de proceder del agresor y los medios de los que disponga
el policía para defenderse.

Por tanto, cuando las consecuencias negativas del uso de la fuerza sean
superiores al objetivo legal pretendido y a la gravedad de la amenaza sufrida,
se recomienda al policía abstenerse de seguir usando la fuerza.

El uso de la fuerza es proporcional cuando existe un equilibrio entre la


gravedad de la amenaza y la cantidad de fuerza empleada para alcanzar el
objetivo legal deseado.

3.2. USO DIFERENCIADO Y PROGRESIVO DE LA FUERZA


El efectivo policial, al intervenir a personas en el cumplimiento de su función,
encontrará como respuesta una serie de conductas clasificadas en niveles de
resistencia pasiva y activa, que va desde riesgo latente hasta agresión letal.
Ante estas conductas el policía deberá hacer un uso diferenciado y progresivo
de la fuerza.

3.2.2. Niveles de resistencia

a. Pasiva

- Riesgo latente

Es la amenaza permanente no visible presente en toda intervención policial.

- Cooperador

Acata todas las indicaciones del efectivo policial, sin resistencia manifiesta
durante la intervención.

- No cooperador

No acata las indicaciones del efectivo policial. No reacciona ni agrede.

b. Activa

- Resistencia física

Se opone a su sometimiento, inmovilización o conducción, llegando a un nivel


de desafío físico.

- Agresión no letal

Agresión física al personal policial o personas involucradas en la intervención,


pudiendo utilizar objetos que atenten contra la integridad física.

- Agresión letal

Acción que pone en peligro inminente de muerte o lesiones graves al efectivo


policial o a personas involucradas en la intervención.

3.2.3. Niveles del uso de la fuerza por el efectivo policial

En el desarrollo de los niveles del uso de la fuerza, se encuentran las


respuestas a cuándo y cómo ésta debe ser utilizada.
Los niveles de resistencia que puede ejercer la persona intervenida deben ser
entendidos de forma dinámica, ya que se puede subir gradual o
repentinamente del primer nivel hasta el máximo nivel o viceversa; o
presentarse en cualquier nivel y subir o bajar gradual o repentinamente.

No siempre se van a dar en una intervención policial todos los niveles del uso
de la fuerza. Puede haber oportunidades en que bastará una buena
verbalización para lograr el control de la situación a que se enfrenta, y otras en
que, debido a la gravedad de la amenaza, se deba hacer uso inmediato de la
fuerza potencialmente letal.

Por tanto, el policía debe estar concentrado en observar los cambios de los
niveles de resistencia de la persona intervenida para decidir qué nivel de fuerza
debe emplear. Este uso debe ser progresivo y diferenciado. La decisión entre
las alternativas posibles, se basará en el grado de confianza alcanzado por el
policía en su formación, permanente capacitación, entrenamiento, experiencia y
disponibilidad del equipo adecuado., policía, no debe temer hacer uso de la
fuerza siempre que lo haga de forma PROFESIONAL.

El policía responderá al nivel de resistencia del intervenido de acuerdo a las


características de cada intervención. Pero siempre es necesario mantener el
dinamismo en su acción.

a. Preventivo

- Presencia policial

Es entendida como demostración de autoridad. Por ello el efectivo policial


correctamente uniformado, equipado, en actitud diligente y alerta, será
suficiente para disuadir y prevenir la comisión de una infracción o un delito.

Cuando sea posible, la presencia policial debe ser igual o superior al número
de personas a intervenir, salvo en las operaciones de mantenimiento del orden
público.

- Contacto visual

Es el dominio visual sobre una persona, vehículo, área o instalación, que


permite ejercer un control con la finalidad de impedir la realización de un acto
ilícito.

- Verbalización

Es el uso de la comunicación oral con la energía necesaria y el empleo de


términos adecuados que sean fácilmente entendidos y comprendidos.
Las variaciones en el tono de voz dependen de la actitud de la persona
intervenida. En situaciones de riesgo es necesario el uso de frases cortas y
enérgicas.

La verbalización debe ser utilizada en todos los niveles del uso de la fuerza.

El entrenamiento y la experiencia mejoran la capacidad de verbalizar. Siempre


que sea posible, debe mantenerse en contacto visual con el intervenido.

b. Reactivo

- Control físico

Es el empleo de las técnicas policiales que permiten controlar, reducir,


inmovilizar y conducir al intervenido, evitando en lo posible causar lesiones.

- Tácticas defensivas no letales

En este nivel recurriremos al equipo con el que contamos, lo que nos permitirá
contrarrestar o superar el nivel de resistencia con la intención de lograr un
impacto psicológico para que el intervenido desista de su actitud. Hay
situaciones en las que tendremos que desenfundar nuestra arma de fuego para
conseguir este objetivo.

- Fuerza potencialmente letal

Uso del arma de fuego por el policía contra quien ejerza una agresión que
involucre riesgo de vida, con el objetivo de controlarlo y defender la vida de
otras personas o la propia.